Mujeres Patrióticas Argentinas

Biografias de Próceres Argentinos

Biografías de Próceres Argentinos:

VIDA DE LOS GRANDES HOMBRE DE LA PATRIA ARGENTINA
(clic sobre cada imagen para ampliar)

proceres argentinosManuel Belgrano
(1770-1820)

Si bien los textos escolares lo recuerdan como el Creador de la Bandera Nacional y uno de los más importantes jefes del Ejército revolucionario, a Manuel Belgrano le cabe también una fundamental tarea en el establecimiento de las primeras instituciones educativas y culturales del país.

proceres argentinosJuan José Castelli
(1764-1812)

Nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764. Estudió filosofía en el Real Colegio de San Carlos y en el Colegio Montserrat de Córdoba, se recibió de abogado en la Universidad de Charcas. Fue político y abogado,  fundador de la Sociedad Patriótica. Ya profesional comenzó a interesarse en los problemas económicos, siendo, junto con Vieytes y Belgrano, uno de los primeros argentinos en promover la industria, la educación pública, la agricultura y el libre comercio; estaba estrechamente vinculado a Belgrano por intereses y lazos familiares. Sometido a un proceso militar, del cual resultó absuelto, pero y abatido y enfermo, murió en la miseria.

proceres argentinosDon José de San Martín
(17-1850)

Nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del caudaloso río Uruguay, que dependía del Virreinato del Río de la Plata. Su padre, don Juan de San Marín, había nacido en España y se desempeñaba como teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco.

proceres argentinosGuillermo Brown
( 1777-1857 )

Marino argentino de origen irlandés. Se unió a las fuerzas independentistas en 1814 y luchó contra los españoles obligándoles a capitular frente a Montevideo en 1816. Posteriormente dirigió la Armada en la guerra contra el Brasil y en 1828 fue gobernador de Buenos Aires.

proceres argentinosMariano Moreno
( 1778-1811 )

Político y jurisconsulto argentino. Su padre deseaba que siguiese la carrera eclesiástica en la Universidad de Charcas, pero las limitaciones económicas de la familia lo impedían. Una recomendación del clérigo Felipe Tomas de Iriarte posibilitó el viaje, y en 1799 Moreno inició el largo trayecto a Charcas…

proceres argentinosGral. Martín de Güemes
( 1781-1821 )

 Militar y patriota argentino. Gobernador de Salta (1815), organizó las partidas guerrilleras que impidieron el avance del ejército español en el Alto Perú, permitiendo a San Martín la preparación del ejército de los Andes.

proceres argentinosJusto José de Urquiza
(1801-1870)

La historia de este ser, es rica en actos y acciones que lo definen como un patriota con gran visión del futuro y poseedor de un tesón y voluntad indomables.

proceres argentinosJuan Manuel de Rosas
(1793-1877)

Fue un político argentino, gobernador de Buenos Aires en los períodos 1829-1832 y 1835-1852. Amado por sus seguidores, y temido y odiado por sus opositores, quienes lo llamaron tirano y dictador.

proceres argentinosDomingo Faustino Sarmiento
(1811-1888)

Fueron sus padres José Clemente Sarmiento y Paula Albarracín, que formaron un hogar pobrísimo, en el que nacieron quince hijos de los culaes sobrevivieron seis Domingo Faustino Sarmiento, un niño que llegó a ser en el desarrollo extraordinario de su vida, un hombre de apariencias contradictorias, psicológicamente estructurado con antinomias poderosas.

proceres argentinosBartolomé Mitre
(1821-1906)

Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821.  Pasó su infancia en Patagones, donde su padre Ambrosio Mitre desempeñaba un cargo público.

proceres argentinosJulio Argentino Roca
(1843-1914)

 Influyó durante casi 60 años en la política nacional, ya que su hijo Julito fue vicepresidente del General Justo hasta 1938 y firmante del famoso pacto Roca-Runciman -después que su padre canceló el empréstito de la Baring Brothers contraído por Rivadavia un siglo antes-, para consolidar la «granja del imperio», según sus propias palabras.

Ver Obras del Gobierno

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El Pacto Federal de Juan Manuel de Rosas Contra La Liga Unitaria

El Pacto Federal de Juan Manuel de Rosas

El Pacto Federal de 1831 y las disidencias entre los caudillos federales

El primer objetivo del Pacto Federal que, en enero de 1831, firmaron las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes —esta última adhirió más tarde—, fue responder a la Liga Unitaria que había organizado el general Paz desde Córdoba en agosto de 1830. Por el artículo tercero constituían una alianza ofensiva y defensiva contra toda agresión de cualquiera de las demás provincias integrantes de la República. Pero después de la captura de Paz, la Liga Unitaria nunca se consolidó y, para las provincias federales del Litoral, en los años siguientes la amenaza de un enemigo interior fue más potencial que real.

El Pacto Federal de 1831 era también un primer paso hacia la organización constitucional del país. En su artículo quince establecía el funcionamiento, en la provincia de Santa Fe, de una Comisión Representativa de los Gobiernos de las Provincias Litorales de la República Argentina, compuesta por un diputado de cada una de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y, más tarde, Corrientes.

Entre otras atribuciones esta Comisión debía invitar a todas las demás Provincias de la República cuando estén en plena libertad y tranquilidad, a reunirse en federación con las tres litorales, y a que por medio de un Congreso General federativo se arregle la administración general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales y el pago de la deuda de la República, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las provincias.”

Sin embargo, Rosas, López y Quiroga —nuevamente jefe regional del interior— no tenían las mismas intenciones sobre la efectiva convocatoria -al Congreso General. Rosas no era partidario de la realización del Congreso y, muy frecuentemente, el diputado por Buenos Aires estuvo en minoría en las discusiones y votaciones de la Comisión Representativa.

El gobernador porteño presionó a López para que abandonara el proyecto de constituir jurídiramente al país. La convocatoria fue reemplazada por una imprecisa invitación a todas las provincias a adherirse al Pacto Federal y cumplir con sus objetivos.

Finalmente, la Comisión Representativa se disolvió a mediados de 1832 cuando Quiroga reveló a Rosas que los diputados por Corrientes y por Córdoba hacían propaganda antiporteña con el objetivo de unir a los gobernadores del Litoral y del interior contra Buenos Aires. Estos representantes sostenían la necesidad de cambiar el régimen de libre comercio que arruinaba las economías provinciales por otro de mayor protección a la producción local. Este fue el último intento de organizar un Estado centralizado para la República Argentina, mientras Rosas mantuvo el poder.

Pero el compromiso de reunión de un Congreso General para dictar una Constitución federal quedó pendiente. Así lo reconoció el Acuerdo de San Nicolás que en mayo de 1852, después de la caída de Rosas, firmaron los gobernadores. Entre otros fines, el acuerdo reconocía al Pacto Federal el carácter de ley fundamental de la República, disponía “observarlo religiosamente” y se proponía “cumplir lo dispuesto en el Pacto Federal sobre la reunión de un Congreso General federativo”.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE –
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz

Mujeres Notables de la Historia Biografias de Mujeres Importantes

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Muchos estudiosos coinciden en que la humanidad vivió una etapa inicial de matriarcado, donde se rendía culto a la Diosa Blanca, a la Madre Tierra y otras deidades que reflejaban la relación existente con la naturaleza. Ella traía el rayo, las inundaciones y los animales feroces; pero, si se sabía honrarla, compensaba generosamente con otros dones.

Y el más importante era la propia continuidad del ser humano… Todavía no se conocía el papel del hombre en la concepción, que solía atribuirse al viento o a los ríos; y la mujer era respetada como emblema de esa fertilidad misteriosa. Rosa Montero propone en Historias de Mujeres: «Tal vez no fuera una etapa de matriarcado, sino simplemente de igualdad social entre los sexos, con dominios específicos para unas y otros. La mujer paría, y esa asombrosa capacidad debió de hacerla muy poderosa.»

En cualquier caso, esa relación de fuerzas concluyó. Aunque no de forma tajante y uniforme, y no sin que muchísimas mujeres dieran batalla, desde el principio de su sojuzgamiento histórico hasta hoy. La cosmografía judeo-cristiana está llena de hembras molestas y respondonas que fueron convenientemente castigadas. Según las tradiciones judías, Adán tuvo una primera mujer llamada Lilith.

Ésta se mostraba desobediente con su amo y señor, y pretendía estar en pie de igualdad con él, lo cual hizo perder la paciencia a Jehová, que la transformó en una demonio devoradora de sus propios hijos. En La Biblia, Eva no se queda atrás: provoca la caída en desgracia de la incipiente humanidad por morder el fruto prohibido de la sabiduría; éste luego se asociaría con el sexo, y esta relación entre sabiduría y capacidad de disfrutar libremente del cuerpo no suena peregrina… Más tarde, las mujeres siguen dando problemas: vean por ejemplo a la esposa de Lot, que desobedece la orden de no mirar hacia atrás al abandonar Sodoma, próxima a ser destruida por los ángeles, y por ese acto es convertida en estatua de sal.

Si vamos a La Riada, vemos que la expedición de los aqueos contra las lejanas murallas de Troya no es motivada por la religión, ni por un afán expansionista, sino por el rapto de una mujer. Diez años de cruentas batallas en nombre de Helena. Otros rostros femeninos fuertes impulsan el relato, como Briseida, favorita de Aquiles; Hécuba, madre de los vencidos; la altiva Casandra, Andrómana despidiendo a su esposo Héctor en uno de los momentos más conmovedores del poema, Penélope tejiendo y destejiendo… Víctimas y excusas de la guerra, ellas toman una postura a veces desafiante, otras resignada, pero siempre digna frente a su destino. Las diosas también intervienen activamente: la decisión de Zeus a favor de los troyanos sucumbe ante la terca desobediencia de su esposa Hera y su hija Atenea, simpatizantes de sus adversarios, que no hacen ningún caso de las tronantes amenazas del dios.

Hasta nosotros han llegado los nombres de tantas que, a lo largo de la historia humana, han brillado y siguen brillando con luz propia. Muchas veces, en lo que conocemos de sus vidas, la leyenda se entremezcla con los hechos verdaderos y es imposible separar una de otros. Pero Jean Cocteau decía preferir el mito a la historia, porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras que el mito está hecho de ficciones que a la larga se revelan verdaderas.

Pasó la Antigüedad, con su contradictoria valoración de la mujer; la Edad Media, donde tantas fueron quemadas y otras convertidas en esclavas, en relación muy superior a los hombres; pasó la Revolución Francesa, con sus ideales igualitarios que aún siguen pendientes; la incorporación masiva al mundo del trabajo en la Revolución Industrial…

También el siglo XX pasó, con todo tipo de acontecimientos movidos, entre ellos, las grandes conquistas femeninas, y el «sexo débil» sigue ganando territorio, a tal punto que ya nadie lo llama así. ¿Qué mejor momento para volver la vista hacia algunas mujeres que escaparon al molde en todas las épocas, mientras las mujeres legendarias del mañana pelean hoy sus vidas? Damas que buscaron influir en su mundo y en su tiempo, y consiguieron más que eso: siguen siendo referencia obligada del presente.

Y el siglo XX termina con mujeres que trabajan cuando sus maridos están desocupados; con chicas de la calle que son explotadas y prostituidas a los once o doce años; con maestras todavía ayunando, junto a sus compañeros, en la carpa que se ha instalado como un monumento más de la Plaza frente al Congreso; con las abuelas de desaparecidos marcando el equilibrio siempre difícil entre la cólera por el hijo o la hija asesinados, que llama a la venganza, y el principio de que allí donde hubo violencia haya solamente justicia.

Las mujeres enfrentaron las prohibiciones y los límites. Aprendieron a moverse solas por las ciudades, lejos de la vigilancia o la protección de los hombres. Aprendieron a ejercer derechos y a conocer su propio cuerpo. Aprendieron el precio y la responsabilidad de la independencia. Las mujeres son malabaristas: mantienen un equilibrio complicado entre el espacio de la familia, que sostienen, y la vocación pública que eligen. Muchas veces padecen el conflicto de esos dos mundos, dudan ante los dilemas inevitables. Pero se mueven con el deseo de estar a ambos lados de la línea.
Casi todos aceptan hoy que esa línea, entre familia y vida pública, puede cruzarse libremente de ida y vuelta.

En cuanto a su propia intimidad, pretendieron nada más y nada menos que gobernarla ellas; en muchos casos obtuvieron lo que querían con creces, y en otros tuvieron que afrontar terribles consecuencias.

Historia del Sufragio Femenino

8 de Marzo Dia Internacional de la Mujer Premio Nobel Femenino

8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

dia internacional de la mujer

LA MUJER EN LA HISTORIA:

Antes del siglo XVIII, incluso en Europa era evidente que, aunque tal vez las mujeres tenían una posición legal más favorable, que tiempos anteriores, por ejemplo en sus derechos de propiedad, contaban con escasas oportunidades para librarse de unos patrones de vida muy estrechos. La única profesión a la que podían dedicarse era la de monja, o bien como ama de llaves, o criada en alguna casa de familia. Otra posibilidad, pero muy dura esa trabajar codo a codo con su marido en tareas de cultivo y labranzas.

En la medida que fueron logrando algunos reconocimientos en la sociedad, respecto al trato igualitario de sus derechos, fueron sumando su lucha, muchas veces  pacíficamente y otras veces no tanto,  quiérase o no, a partir de 1879 con la Revolución Francesa se inicia  un proceso que pone en marcha las fuerzas que llevaban a las mujeres hacia una igualdad y libertad mayores.

Entre 1800 y 1914, la difusión de la idea de que las mujeres podían ser correctamente educadas igual que los hombres revolucionó la vida de muchas familias pudientes. En 1914 las mujeres ingresaron en universidades de los principales países europeos y ya se había creado una amplia estructura de escuelas para señoritas.

Las mujeres empezaron a dejar huella en las ciencias. Marie Curie, científica de origen polaco que en 1903 compartió el Premio Nobel de Física, sucedió en 1906 a su marido como profesor de la Sor-bona y cinco años más tarde obtuvo otro Premio Nobel en Química por sus investigaciones sobre el radio. (Conviene recordar que, en Francia —país de adopción de Marie Curie—, las mujeres no conquistaron el voto hasta 1946.) La educación —desde luego, al más alto nivel sólo era accesible para una reducida minoría de muchachas— contribuyó a cambiar las opciones profesionales de las mujeres. En 1914 había médicas, abogadas, profesoras universitarias y asistentas sociales.

El acceso a dichas profesiones se obtuvo superando no sólo las barreras impuestas por la falta de medios educativos sino los obstáculos planteados por la mojigatería y los temores respecto del pudor de las mujeres. En este sentido, la principal valedora de su sexo fue Florence Nightingale, la inglesa públicamente conocida gracias a la creación, casi sin ayuda, de servicios hospitalarios adecuados para los soldados británicos que combatieron en la guerra de Crimea y sus posteriores esfuerzos constantes (y básicamente exitosos) por mejorar el destino del soldado raso.

Sin embargo, no sólo se beneficiaron las tropas sino, a largo plazo, las mujeres: Florence Nightingale volvió respetable la profesión de enfermera. Hasta su época, las únicas mujeres respetables que atendían a los enfermos eran algunas comunidades de monjas católicas y algunos grupos de mujeres protestantes alemanas.

Si exceptuamos a estas religiosas, en líneas generales la atención de los enfermos no sólo había quedado en manos de ignorantes e inexpertos, sino de personas inescrupulosas y en ocasiones directamente criminales, ya que se consideraba que las escenas de la vida hospitalaria eran demasiado horribles para una muchacha de buena cuna, a menos que tuviera vocación religiosa y se hiciera monja. Florence Nightingale no sólo reclamó a sus enfermeras un alto nivel de higiene y disciplina (para no hablar de su respetabilidad), sino que les dio una nueva formación para que pudieran contribuir seria y sistemáticamente al proceso de recuperación de los enfermos. Obviamente, también proporcionó una contribución significativa a los progresos médicos del siglo.

En ciertos sentidos, los cambios más importantes en las vidas de las mujeres —importantes porque afectaron a un mayor número de mujeres— tuvieron lugar sin que nadie se detuviera a pensar en lo que significaban para el sexo femenino. Entre ellos figura el crecimiento en tamaño y complejidad de la economía de las sociedades adelantadas.

En 1914 se habían creado veintenas de ocupaciones nuevas y millones de nuevos puestos de trabajo para mujeres como mecanógrafas, secretarias, telefonistas, dependientas y trabajadoras manuales. Al ganarse la vida, las mujeres tenían mucha más libertad que en el viejo mundo de principios del siglo XIX, dominado por los hombres.

La mayoría de esos trabajos no existía un siglo antes (algunos estaban vinculados a adelantos tecnológicos como la máquina de escribir, que tenía muy pocos años de vida). Otros, por ejemplo en la industria textil, poseían una historia más prolongada, pero su cantidad había aumentado enormemente. En consecuencia, en 1900 un puesto de trabajo en la industria o el comercio dio a millones de mujeres la primera oportunidad de escapar de la supervisión paterna (que a menudo duraba hasta bien entrada la vida adulta) o de los trabajos pesados del matrimonio.

En otros sentidos, la tecnología también dio mayor libertad a las mujeres. Una enorme cantidad de inventos e innovaciones correspondientes a todos los aspectos de la vida simplificó deprisa las labores domésticas de las mujeres y redujo los trabajos pesados. Hubo cosas tan sencillas como la llegada del gas para el alumbrado y para cocinar, lo que disminuyó la suciedad y los inconvenientes de las lámparas de aceite y las cocinas económicas.

El abaratamiento del jabón y de la sosa fueron logros de la industria química del siglo XIX y en 1914 ya habían aparecido los primeros electrodomésticos: aspiradoras y lavadoras para los ricos, máquinas de planchar para los pobres. A menudo los historiadores han pasado por alto los cambios acelerados y generalizados que este tipo de humildes innovaciones llevaron a la vida de millones de mujeres.

Casi nunca se habla abiertamente de la fuerza más profunda y trascendental que cambió la vida de las mujeres (y de los hombres) antes de 1914, si bien sólo tuvo lugar en los países avanzados: la contracepción. Consiste en el empleo de técnicas para evitar el embarazo luego de una relación sexual. La contracepción (llamada también control de la natalidad o anticoncepción) se tornó mucho más viable a finales del siglo XIX, pues la tecnología la dotó de nuevos medios. Simultáneamente, la gente estuvo más dispuesta a rechazar la secular idea de que estaba mal interferir de este modo en los designios de la naturaleza.

Respecto a la Mujer en Argentina, la Dra. en Letras , Beatriz Sarlo comenta:

«Las últimas fotografías de Alicia Moreau de Justo la muestran con su vestidito gris y su cabello peinado hacia atrás, sentada contra una pared de libros. Tenía cien años cuando murió. Fue una testigo y una protagonista del siglo. Formó parte del puñado de pioneras que ingresó a la Facultad de Medicina, a pesar del prejuicio y la desconfianza de muchos hombres. Luego ocupó un lugar en la política antes de que la mujer pudiera votar y fuera considerada una ciudadana de pleno derecho.

El siglo empezó también de otras maneras, Por ejemplo, con una joven Victoria Ocampo prisionera en la jaula dorada de su familia aristocrática que pensaba que una mujer no podía ser ni escritora, ni actriz, ni cantante. El siglo empezó con las mujeres obreras cuyas hijas e hijos creyeron, en 1945, que Perón y, sobre todo, Evita, los representaban.

Evita y las madres de desaparecidos son las mujeres que, en todo el mundo, se reconocen como las más famosas de Argentina, Evita tuvo su ópera y su película, sus novelas, su año aniversario donde decenas de libros volvieron a contar una historia hecha de resentimiento y pasión. Las madres y abuelas de Plaza de Mayo sostuvieron una idea de justicia cuando esa idea parecía liquidada para siempre.

Este siglo termina con mujeres que trabajan cuando sus maridos están desocupados; con chicas de la calle que son explotadas y prostituidas a los once o doce años; con maestras todavía ayunando, junto a sus compañeros, en la carpa que se ha instalado como un monumento más de la Plaza frente al Congreso; con las abuelas de desaparecidos marcando el equilibrio siempre difícil entre la cólera por el hijo o la hija asesinados, que llama a la venganza, y el principio de que allí donde hubo violencia haya solamente justicia.

Las mujeres enfrentaron las prohibiciones y los límites. Aprendieron a moverse solas por las ciudades, lejos de la vigilancia o la protección de los hombres. Aprendieron a ejercer derechos y a conocer su propio cuerpo. Aprendieron el precio y la responsabilidad de la independencia. Las mujeres son malabaristas: mantienen un equilibrio complicado entre el espacio de la familia, que sostienen, y la vocación pública que eligen. Muchas veces padecen el conflicto de esos dos mundos, dudan ante los dilemas inevitables. Pero se mueven con el deseo de estar a ambos lados de la línea.

Casi todos aceptan hoy que esa línea, entre familia y vida pública, puede cruzarse libremente de ida y vuelta.»

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada John M. Roberts Tomo 2 -La Otra Mitad del Mundo-
Mujeres Inolvidables Libro 2 Gente Testigo del Siglo

General Jose Maria Paz Cronologia de su Vida Biografia Militar

Biografía del General José María Paz – Cronología de su Vida Militar

Nació en Córdoba en 1791 y falleció en Buenos Aires en 1854. Inició la carrera de derecho que nunca terminó por haberse alistado en el ejército durante la guerra de la independencia. Luchó en Tucumán, Vilcapugio y Ayohuma, bajo las órdenes del general Belgrano. Perdió un brazo en la batalla de Venta y Media, a resultas de lo cual fue conocido con el nombre de «el manco Paz». En enero de 1820, con Juan Bautista Bustos, caudillo de Córdoba, se sublevó contra el gobierno de Buenos Aires. Más tarde, Bustos lo desterró a Santiago del Estero.

Jose María Paz

A diferencia de la mayoría de los hombres políticos de su tiempo, se mantuvo alejado de las logias y grupos partidarios. Era un hombre hosco, desconfiado y de pocas amistades. Los hechos públicos que le tocaron vivir incidieron para reforzar ese carácter. Desde su infortunio, incluso físico, buscó siempre demostrar fortaleza, valentía y decisión.

José María Paz, o el «Manco» como lo apodaron sus enemigos, fue uno de los militares rioplatenses más diestros del siglo XIX. Participó en las campañas por la Independencia, luego en la Guerra con el Brasil, y más tarde en la guerra civil, como líder de las tropas unitarias.

El hombre que «cumplió su deber como no lo cumplió nadie en esta tierra», resumió Mitre; el «general sin suerte», sin ambiciones de poder, amante de la equidad y de la justicia, ansiaba organizar a la República en orden y libertad. Sin embargo, nunca pudo coronar sus triunfos militares con una campaña victoriosa.

Un Gran Militar de Carrera:

«El general José María Paz era uno de esos militares encuadrados en el comando de los ejércitos a los cuales saben organizar y dirigir científicamente, como una maquinaria cuyo montaje, que es la disciplina, hacen funcionar metódicamente a impulsos de reglas que rigen inflexibles. Como estratégico pertenecía a esa escuela de Turenne, que hacía depender el éxito de una batalla del modo y grado cómo se aplicaba su cálculo de probabilidades, al cual ajustaba sus operaciones y movimientos.

Tenía la rara virtud de imponerse a todos los ejércitos que mandó, porque sus subalternos, sin excepción, vivían persuadidos de la victoria; tan grande era la confianza que les inspiraba la capacidad de ese general rígido y grave que, por la propia conciencia de su saber, quizá, ni se hombreaba con los soldados, ni recurría jamás a esas medidas de efecto con que, desde lo alto de su posición, suelen brillar un instante las mediocridades audaces.

Verdad es que el general Paz carecía de las condiciones y exterioridades hasta cierto punto requeridas para aspirar a ese brillo. Con ser cultísimo y correcto sin afectación, su modestia y timidez llegaban al grado de que se ruborizaba en el trato con las gentes, a las cuales no frecuentó ni en las posiciones espectables que llegó a ocupar. Era parco en la palabra, que sólo afluía a sus labios muy raras veces que no dominaba su cólera, y más parco en sus expansiones, que se reconcentraban en su espíritu enérgico y levantado. Faltábale un brazo; y no sabía montar a caballo, lo que era un fenómeno tratándose de un general argentino.

El aura popular no llevó lejos sus frases, ni sus proezas personales; pero en cambio los hombres de guerra de su tiempo estaban contestes en que las batallas que él dio son, del punto de vista de la ciencia militar, tan notables como la de San Martín y Alvear.

Los oficiales del Ejército Auxiliar del Perú habían visto a Paz asistir, como se asiste a una escuela científica, a las batallas y combates de Tucumán, Salta, Pequereque, Puente de Márquez, Wilhouma, Ayohúma, Vilcapugio, Venta y Media, etc. Su participación en Cutizaingó (Ituzaingó) había sido en rigor, brillante.» (Fuente: Historia de la Confederación Argentina de Adolfo Saldías)

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Murió el general Paz
Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869

El «Manco», reconocido por su genio militar, fue despedido con todos los honores por sus admiradores. El 24 de octubre pasado falleció el general José María Paz. Como sucedió a lo largo de toda su vida, en los últimos años el «Manco» tuvo unaparticipación activa en la escena nacional, tanto desde lo político como desde lo militar. Elregresoalpoderdel gobernador correntino Juan Madariaga oblígó a Paz a asilarse en el exterior.

Primero estuvo en Paraguay y, finalmente, se instaló en Río de Janeiro. Muy escaso de recursos económicos, y viviendo tasencilla existenciade un granjero, todo hacía pensar que su carrera política había llegado a su fin. Además, su esposa murió alumbrando a su noveno hijo, lo que lo obligó ao cuparse de la crianza de la vasta prole, y a preocuparse, porque seis fallecieron.

Durante este tiempo, Paz se dedicó a completar sus memorias, que había iniciado durante sus años en prisión. Pero su ánimo se alteró al enterarse del pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, Se cumplió de esa manera su presunción de que sólo uno de los subalternos del Restaurador podría derrotarlo.

Entendió que era hora de volver a la acción y por eso viajó a Montevideo, a la espera de un desenlace a favor del entrerriano, Pese al desagrado que le provocaba su cercanía, Urquiza lo designó brigadier general de laConfederación Argentina.

Más tarde, luego de producida la revolución unitariadel 11 deseptiembrede 1852, el gobernador Manuel Guillermo Pinto le encargó la misión de atraer alas provincias del interiora la causa de Buenos Aires, para formarun Congreso Constituyente dominado por los liberales. Sin embargo, los gobernadores de Santa Fe y Córdoba le prohibieron la entrada a Paz y esto llevó a que el gobernador Valentín Alsina lo pusiera al mando de un ejército para invadirlas desde San Nicolás de los Arroyos, Pero el sitio de Buenos Aires que llevó adelante Hilario Lagos lo obligó a cambiar de planes. Paz regresó a la capital y fue nombrado ministro de Guerra.

Es así que se encargó de organizar exitosamente la separación de Buenos Aires con el resto del país, Su último acto político había sido su oposición, como miembro del Congreso Constituyente, a la proclamación de Buenos Aires como Estado independiente, que se celebró el 11 de abril pasado. El día de su muerte, Paz fue enterrado con todos los honores.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:
1791: El 9 de septiembre nace en Córdoba.
1804: Ingresa en el Colegio Nuestra Señora de Loreto.
1809: Inicia cursos de jurisprudencia y matemática en la Universidad de Córdoba.
1810: Revolución de Mayo. Paz ingresa en las milicias patriotas de Córdoba.
1811: Con su hermano Julián, se incorpora al Ejército del Norte.
1812: Éxodo jujeño, combate de Las Piedras y batalla de Tucumán. Cae el Primer Triunvirato.
1813: Se destaca en la batalla de Salta y es ascendido a capitán. Segunda campaña del Alto Perú. Derrotas de Vilcapugio y Ayohúma.
1814: Se inician las guerras civiles argentinas, con el enfrentamiento entre Artigas y el Directorio.
1815: Tercera campaña al Alto Perú. Paz es herido y pierde el uso del brazo derecho. Derrota de Sipe-Sipe.
1816: El Congreso de Tucumán declara la independencia. Invasión portuguesa a la Banda Oriental.
1818: Guerra civil en Córdoba y Santa Fe contra las montoneras de Estanislao López.
1820: Motín de Arequito, encabezado por Bustos, Heredía y Paz. Combate de Cepeda, disolución del gobierno central. Bustos ocupa Córdoba.
1821: Guerra de Ramírez contra López y Bustos. Bustos designa a Paz jefe de su estado mayor, destituyéndolo poco después. Paz se asila en Santiago del Estero.
1823: Recorre Tucumán buscando apoyo para una expedición al Alto Perú, sin encontrar eco. Se dirige a Salta. San Martín regresa del Perú.
1824: En Buenos Aires se reúne un nuevo Congreso Nacional.
1825: Ultima campaña al Alto Perú. La expedición de los Treinta y Tres Orientales da inicio a la guerra contra el Brasil. Paz marcha a incorporarse al ejército.
1826: Bernardino Rivadavia es presidente de la República. El Congreso elabora una constitución unitaria, que es rechazada por las provincias.
1827: Batalla de Ituzaingó. Paz asciende a general. Renuncia de Rivadavia. Dorrego es nombrado gobernador de Buenos Aires. Disolución del Congreso Nacional.
1828: Acuerdo de paz con el Brasil. La Banda Oriental se convierte en estado independiente. El general Lavalle depone a Dorrego y lo hace fusilar.
1829: Paz derrota a Bustos en San Roque y a Quiroga en La Tablada, y es designado gobernador de Córdoba. Lavalle, derrotado por Juan Manuel de Rosas, firma el Convenio de Cañuelas. Primer gobierno de Rosas en Buenos Aires.
1830: Combate de Oncativo. Las provincias del Norte y Cuyo forman la Liga del Interior y confieren al general Paz el «supremo poder militar».
1830: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firman el Pacto Federal, enfrentado a la Liga del Interior. En una escaramuza, Paz es tomado prisionero y trasladado a Santa Fe, donde permanecerá detenido hasta 1835. Quiroga derrota a Lamadrid en la Ciudadela de Tucumán. La Liga del Interior se disuelve.
1831: Quiroga es asesinado en Barranca Yaco. Rosas es designado gobernador de Buenos Aires con la suma del poder público. Casamiento de Paz con Margarita Weild. Es trasladado de Santa Fe a Lujan. Allí continuará preso hasta 1839.
1836: En el Uruguay, Fructuoso Rivera, con apoyo de los unitarios argentinos, se levanta contra el presidente Oribe, quien recibe el respaldo de Rosas.
1838: Comienza el bloqueo francés contra la Confederación Argentina.
1839: Rivera y Berón de Astrada, gobernador de Corrientes, declaran la guerra a Rosas. Expedición de Lavalle. Rosas libera a Paz de la prisión, confinándolo a la ciudad de Buenos Aires. Comienza a escribir sus Memorias.
1840: Paz fuga de su confinamiento, yendo al Uruguay y luego a Corrientes, donde se pone al frente de las tropas. Lavalle es derrotado en Sauce Grande. El Tratado Arana-Mackau finaliza el conflicto con Francia. Oribe derrota a Lavalle en Quebracho Herrado.
1841: Oribe derrota a Lavalle en Famaillá, y Lamadrid es derrotado en Rodeo del Medio. Fin de la Coalición del Norte. Lavalle muere en Jujuy. Paz derrota a Echagüe en Caaguazú. Urquiza es designado gobernador de Entre Ríos.
1842: Paz invade Entre Ríos, pero debe dejar su cargo. Vuelve a Montevideo. Es nombrado jefe de la defensa, y luego renuncia por presión de Rivera. Oribe vence en Arroyo Grande.
1843: Comienzo del sitio de Montevideo por las fuerzas de Oribe, que durará hasta 1851. Nuevamente, el general Paz dirige la defensa de la ciudad.
1844: Paz deja la jefatura de la defensa y se va de Montevideo.
1845: Paz vuelve a Corrientes a hacerse cargo de las tropas del gobernador Madariaga. Urquiza derrota a Rivera en India Muerta. Gran Bretaña y Francia inician el segundo bloqueo al Plata. Combate de la
Vuelta de Obligado.
1846: Negociaciones entre Urquiza y Madariaga. Paz es destituido y debe huir al Paraguay.
1847: Paz se instala en el Brasil. Urquiza invade Corrientes.
1848: Fallece Margarita Weild, al dar a luz. Paz reanuda la escritura de sus Memorias, y vive en extrema pobreza. No retomará participación pública sino hasta 1852.
1849: Convención Arana-Southern. Gran Bretaña se retira del bloqueo (noviembre).
1850: Convención Arana-Lepredour. Fin del bloqueo francés (agosto).
1851: Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas. Fin del sitio de Montevideo.
1852: Batalla de Caseros y caída de Rosas. Acuerdo de San Nicolás, que convoca a un Congreso Constituyente en Santa Fe. Buenos Aires se separa de la Confederación. Paz viaja a Buenos Aires. Se le encarga una misión ante las provincias de la Confederación, que no tiene éxito.
1853: Se encarga de la defensa de Buenos Aires contra el sitio del coronel Hilario Lagos.
1854: Es elegido representante para la Legislatura de Buenos Aires, donde muere el 22 de octubre.
1855: Primera edición de sus Memorias.