Vida de Nicolás Tartaglia

Biografia Marie Curie Historia de sus Investigaciones

Biografía de Marie Curie
Historia de sus Trabajos e Investigaciones Científicas

Una investigadora magnífica, científica francesa de origen polaco. Fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel Nacida en Polonia, en 1891 se trasladó a París y se incorporó a la Universidad de La Sorbona, Conoció a Fierre Curie y se casaron en 1895.

Interesada en los recientes descubrimientos de los nuevos tipos de radiación, comenzó a estudiar ias radiaciones aei uranio y, utilizando las técnicas piezoeiéctricas inventadas por su mando, midió las radiaciones en la pechblenda, un mineral que contiene uranio.

Al ver que las radiaciones del mineral eran más intensas que las del propio uranio, se dio cuenta de que tenía que haber elementos desconocidos, más radiactivos. Fue la primera en utilizar el término «radiactivo».

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En 1898 el matrimonio anunció el descubrimiento de dos nuevos elementos: el polonio y el radio. En 1903, junto a su esposo, compartió con Becquerel el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los elementos radiactivos.

A la muerte de su marido (1906) lo reemplazó en las clases en la Universidad de París. En 1911 recibió el Nobel de Química por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos. Fue directora del Instituto de Radio de París en 1914 y fundó el Instituto Curie. Sufrió una anemia perniciosa causada por las largas exposiciones a la radiación.

Modelo de Vida

TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de la Madre Teresa de Calculta
2-Biografia del Dr. Esteban Maradona
3-Biografia de Yukio Seki (kamikaze japones)
4-Biogria de Madame Curie
5-Biografia de Irena Sendler
6-Biografia del Dr. Naki

BIOGRAFÍA DE MARIE CURIE: La vida, la obra de Pierre y Marie Curie están indisolublemente unidas a la historia de la radiactividad y del descubrimiento del radio, de tal manera que una no se entiende sin la otra.

La biografía del radio es la biografía de los Curie. Lo demás casi no cuenta.

Es la historia bella y heroica de un hombre y una mujer que se unieron en el amor y en el trabajo para lograr una de las páginas mejor acabadas de la historia de la ciencia.

Sus caminos separados se unieron en el verano de 1895, después de un pintoresco viaje de bodas en bicicleta por la íle de France.

Investigadora francesa, de origen polaco, cuyo apellido de soltera fue Sklodowska. nació en Varsovia y murió  en Sallanches (1867-1934).

Colaboró con su esposo, Pierre Curie, en la investigación de los fenómenos de radiación, descubierta por el profesor Henri Becquerel.

Por estos trabajos Becquerel compartió el premio Nobel de Física (1903) con el matrimonio.

Fallecido Pierre Curie, Marie prosiguió los estudios iniciados en común y, en 1911, obtuvo el premio Nobel de Química, por el descubrimiento de los elementos radiactivos radio y polonio.

Pierre fue un físico francés, n. y m. en París (1859-1906). Educado en la Sorbona. Descubrió en 1883 la piezoelectricidad.

Empezó su estudio de los cuerpos radiactivos en 1896 en unión con su esposa Marie Curie, con la que recibió el premio Nobel de Física en 1903.

Pierre Curie era hijo de un médico parisiense. Había nacido en 1859. De carácter idealista, sobrio, trabajador, después de cursar sus estudios de ciencias físicas fue nombrado profesor de la escuela municipal de Física y Química de París, con un sueldo discreto y con muy pocos medios para desarollar su afán investigador.

A sus treinta y cuatro años era ya algo conocido en los medios científicos por haber descubierto, en colaboración con su hermano Jacques, el fenómeno de la piezoelectricidad, comprobando la aparición de cargas eléctricas en una lámina de cristal de cuarzo cuando es sometida a tracciones y compresiones.

También era tenida en cuenta la ley fundamental de Curie en magnetismo, al hallar la relación entre la imanación y la temperatura.

Pero su vida transcurría casi sin pena ni gloria, con su modestia, con su deseo de pasar inadvertido, sin el prurito de mejorar la posición, con las clases entre amenas y aburridas de la escuela.

Marie Sklodowska nació ocho años más tarde que Pierre Curie, en 1867.

También su Marie Curieniñez y su juventud conocieron el ambiente científico y las estrecheces económicas.

Su padre era profesor de matemáticas y física del instituto de Varsovia.

Al estudiar con ilusión las asignaturas de la Ciencia en los cursos secundarios, deseaba igualmente especializarse en los misterios que circundan al mundo científico.

Tuvo por aquel entonces ocasión de vivir los días de zozobra, tantas veces repetidos, del valeroso pueblo polaco frente a las exigencias territoriales e ideológicas del zarismo.

Cuando hace dos años que su hermana mayor, Bronia, finalizara sus estudios de medicina, decide trasladarse a París, de cuyo mundillo científico tiene las mejores referencias.

Tendrá que vivir en una modestísima pensión y sufrir dificultades sin cuento. Muy cerca estuvo de tener que renunciar a sus estudios de matemáticas y física superiores por la falta total de medios con que sostenerse; la beca universitaria conseguida para ella por una amiga polaca ayudó mucho a la agravada situación….Estudiaba durante el día y daba clases por la noche, apenas ganando para su subsistencia.

En 1893 recibió su licenciatura en Física y comenzó a trabajar en un laboratorio industrial del profesor Lippmann. Entre tanto, continuó sus estudios en la Universidad de París y obtuvo un segundo título en 1894, luego seguría su doctorado.

LA HISTORIA DE SU DESCUBRIMIENTO: En medio de un desorden increíble en el «hangar» que les servía de laboratorio en la Escuela de física y química de París, Fierre y Marie Curie se afanaban.  Desde que conocieron los trabajos del físico Henri Becquerel, que descubrió la radiactividad, dedicaron toda su energía al estudio de esta radiación.

A partir de la pechblenda, un mineral de uranio, lograron aislar en 1898 dos nuevos elementos, el radio y el polonio, este último fue nombrado así por Marie en recuerdo de su país natal. En 1903, ambos sabían que sus trabajos habían llamado la atención de la comunidad científica. En junio, Marie presentó su tesis sobre las propiedades atómicas del uranio ante un jurado absorto.

En el transcurso del mismo mes, la célebre Royal Institution británica los invitó a presenta: un ciclo de conferencias. En noviembre, la Royal Society de Londres les concedió la medalla Davy. Finalmente, el 10 de diciembre, la Academia de Ciencias de Estocolmo, en Suecia, anunció públicamente que se les había otorgado el premio Nobel de física, junto con Henri Becquerel. Una pareja discreta de científicos accedía así a la celebridad.

En su laboratorio, Pierre y Marie Curie formaban una pareja totalmente dedicada a la ciencia. Estaban convencidos de que ésta debía ayudar a la humanidad a vivir mejor: Fue este humanismo, así como sus investigaciones los que forjaron su renombre mundial.

Una joven brillante: Marja Skíodowska nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, que entonces estaba ocupada por los rusos. Al terminar sus estudios secundarios en forma brillante, Marja soñaba con abrazarla carrera científica, pero en Polonia las mujeres no estaban autorizadas a ingresar en la universidad.

Sus padres lamentablemente no le podían ofrecer estudios en el extranjero: su hermana Bronja iría a París a estudiar medicina.

Marja permaneció en Polonia dando lecciones particulares a los niños de familias acomodadas, mientras que en el mayor secreto, en las tardes, impartía cursos a los obreros en la universidad libre polaca.

En 1891, sin hablar una palabra de francés, viajó a París para encontrarse con su hermana. En la Sorbona, Marja siguió cursos de física.

Era una estudiante brillante y aprobó en 1893 su licenciatura, ocupando el primer lugar.

Al año siguiente fue segunda en la licenciatura de matemáticas. Por intermedio de un amigo polaco conoció a Pierre Curie, ocho años mayor que ella, físico en la Escuela de física y química de París, con el que se casó en julio de 1895.

Un científico precoz
Como su joven esposa, que adoptó el nombre de Marie, Pierre Curie manifestó prematuramente excepcionales aptitudes intelectuales.

Nacido en París el 15 de mayo de 1859 en el seno de una familia protestante, obtuvo su licenciatura en física a los dieciocho años e ingresó en la Facultad de ciencias en calidad de ayudante.

Junto con su hermano Paul Jacques, que trabajaba en el laboratorio de mineralogía de la Sorbona, estudió los cristales y descubrió el fenómeno de la piezoelectricidad.

Gracias a innumerables observaciones científicas realizadas, los hermanos elaboraron un electrómetro de cuadrante, que llegó a ser el electrómetro Curie.

En 1883, Pierre fue nombrado jefe de trabajos en la nueva Escuela de física y química de París.

Allí se dedicó al estudio de los cristales, introduciendo en el campo de la física las nociones de simetría, que fueron adoptadas rápidamente por los cristalógrafos. Su tesis doctoral presentada en 1895, que versaba sobre las propiedades magnéticas de los cuerpos a diversas temperaturas, lo llevó a formular la llamada ley de Curie.

«En interés de toda la humanidad»
«Renunciando a la explotación de nuestro descubrimiento, nosotros hemos renunciado a la fortuna que habría podido, después de nosotros, ser transmitida a nuestros niños. Yo he debido defender nuestras concepciones frente a nuestros amigos, quienes pretendían, no sin una razón valiosa, que si hubiéramos garantizado nuestros derechos, habríamos conseguido los medios financieros necesarios para la creación de un Instituto del radio satisfactorio. […] La humanidad tiene ciertamente necesidad de hombres prácticos que saquen el máximo partido de su trabajo sin olvidar el bien general, salvaguardando sus propia: intereses. Pero tiene también necesidad de soñadores para quienes las prolongaciones desinteresadas de una empresa son tan cautivadoras que les resulta imposible a mirar por sus propios beneficios materiales. […] Sin embargo, una sociedad bien organizada debería siempre asegurar a sus trabajadores los medios eficaces para cumplir su función en una vida desembarazada de las preocupaciones materiales y libremente consagrada al servicio de a investigación científica».
Marie Curie, Notas autobiográficas.


La labor incesante: Tras conocer a Marie, Píerre dejó de lado una parte de sus trabajos sobre los cristales y junto con ella se consagraron únicamente en los fenómenos de la radiactividad.

En la penumbra del «hangar» de la calle Lhomond, la pareja pasaba días estudiando sin descanso las propiedades del radio y midiendo cada vez con mayor precisión las radiaciones.

Ni la notoriedad que les valió el premio Nobel, ni aun la educación de sus dos hijas, Irene y Eve, nacidas en 1897 y en 1904, los apartaba de este paciente trabajo al que dedicaron toda su vida.

Cuando abandonaban su laboratorio era sólo para impartir cursos: Pierre en la Escuela de física, Marie en la Escuela normal superior de Sévres. Pierre y Marie Curie estaban convencidos que las investigaciones realizadas tendrían aplicaciones promisorias, razón por la cual huían de lo mundano y rehusaban los honores.

En conjunto con el Dr. Danlos, del hospital Saint-Louis, la pareja afinaba sus mediciones y multiplicaba los experimentos para revelar las facultades terapéuticas de las radiaciones del radio, susceptibles de tratarlos tumores cancerosos. Sin embargo, esta unión orientada por completo al trabajo sufrió un quiebre súbito en 1906.

El 19 de abril, al abandonar la facultad de ciencias y caminando por la calle Dauphine, un coche a caballo arrolló a Pierre y murió enseguida.

A petición del Consejo de la facultad de ciencias Marie aceptó seguir con la enseñanza de su marido. El 5 de noviembre asumió la cátedra bajo la mirada curiosa del público.

Era la primera vez que en Francia una mujer accedía a un puesto universitario. Si: pronunciar elogio alguno a quien ella reemplazaba, como la tradición lo exigía, Marie  inició de inmediato su clase, reanudándose donde Pierre se había detenido: «Cuando consideramos los progresos logrados en los dominios de la física durante los diez últimos años, nos sorprende el gran avance de nuestras ideas en lo concerniente a h electricidad y a la materia…».

Grandeza y miseria: el año 1911
La «viuda célebre», como se la llamó era adelante, proseguía sus investigaciones sobre la radiactividad junto con su asistente André Debierne.

A fines de 191″ sus amigos, entre ellos Pierre Perrin y Paul Langevin, la animaron para que postular; a un puesto en la Academia de Ciencias Siempre modesta, Marie aceptó sin gran entusiasmo, en tanto una campaña a prensa se desencadenó contra ella.

En las columnas de los diarios de extrema derecha se cuestionaba la posible e inconveniente nominación de una mujer en la prestigiosa Academia.

Por su condición femenina, de origen polaco, agnóstica y por haber aplaudido la rehabilitación de Dreyfus, Marie Curie fue el blanco de los panfletistas xenófobos y antisemitas.

En la Academia de Ciencias fueron numerosos los que quisieron evitar el escándalo. El 23 de enero, por sólo dos votos, los académicos prefirieron a Edouard Branly, competidor de Marie Curie.

Profundamente herida por esta cobardía de la comunidad científica, debió afrontar algunos meses más tarde un nuevo ataque, más calumnioso aún.

En noviembre se lanzó una acusación contra Marie de mantener una relación con el físico Paul Langevin.

En la Actiott frangaise, Léon Daudet transformó este sórdido rumor en un segundo caso Dreyfus y alborotó a los periodistas que la asediaron en su domicilio.

Sin embargo, el año 1911 terminó con una noticia feliz. Los jurados de Estocolmo, quizá sensibles a los ataques de los que Marie Curie había sido víctima, decidieron concederle el premio Nobel de química por sus trabajos sobre la determinación de la masa atómica del radio.

Pero este brillante reconocimiento no bastó para consolarla: Marie prefirió abandonar Francia y se instaló en Inglaterra durante un año.

LA TRAGEDIA
El 19 de abril de 1906 era un día lluvioso. A las 14 y 30 Pedro Curie salía de la Facultad de Ciencias y, cuando cruzaba distraídamente la Rué Dauphine, se encontró de pronto frente a un gran carro que se le venía encima. Sorprendido, intentó tomarse de la pechera del caballo, pero resbaló sobre el pavimento mojado y cayó bajo las ruedas; el carro, con su peso de seis toneladas, le pasó por encima, causándole la muerte. Pedro Curie había nacido en 1859. María no se dejó abatir por el cruel dolor y se dedicó con más ahínco aún a su trabajo. Un mes más tarde le fue confiada la cátedra de su esposo en la Sorbona. En 1911 se le confirió el Premio Nobel de Química; nadie más en el mundo había recibido dos de estos premios. Tras haber fundado el gran «Instituto del Radio» en París, María Curie falleció el 4 de julio de 1934, en un sanatorio de Alta Saboya, víctima de una prolongada exposición al radio, el elemento que después de la gloria le trajo la muerte. María Curie había nacido en 1867.

LA CIENCIA AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD
A su regreso, Marie Curie reanudó su trabajo, cuya mayor preocupación era su valoración en el ámbito médico.

En 1914, el Instituto Pasteur y la universidad de París fundaron el Instituto del radio. Durante la Primera Guerra mundial, los tratamientos con rayos X demostraron su eficacia. Para ir en ayuda de los heridos, Marie Curie equipó veinte vehículos con material radiológico, los «pequeños Curies».

Con su hija Irene, que trabajaba entonces a su lado, lanzó un amplio programa de equipamiento hospitalario y veló por la formación de 150 enfermeras.

Culminada la guerra, Marie Curie se instaló en su Instituto y se empeñó en conseguir una provisión sistemática de radio, cuyo precio era tal que se lanzaban suscripciones a escala mundial para permitir abastecer los laboratorios.

En Estados Unidos se organizó en 1921 una extensa colecta en beneficio de la recién creada Fundación Curie y, durante un viaje triunfal, Marie Curie recibió de manos del presidente estadounidense un gramo de radio puro.

La afamada científica no cesó en promover la investigación, cuyos frutos debían ser beneficiosos para la humanidad.

Al tiempo que participaba en los trabajos de la Comisión de cooperación internacional, ella procuraba distribuir los fondos recaudados y destinarlos a obras universitarias, ofreciendo becas de estudio, ayudando a diferentes laboratorios, principalmente en su Polonia natal.

Cansada y afectada por la enfermedad que la consumía, una leucemia a causa de la prolongada exposición a las radiaciones, Marie Curie murió en julio de 1934.

Esposo Curie

Los esposos Curie en el laboratorio

Una familia de premios Nobel
Marie Curie es la única persona que ha recibido dos premios Nobel, y quizá los jurados de Estocolmo pensaron en ella cuando en diciembre de 1935, un año después de su fallecimiento, decidieron otorgar el premio Nobel de química a su hija y a su yerno, Irene y Frédéric Joliot-Curie. Irene trabajaba en el Instituto del radio, donde conoció a un joven investigador, Frédéric Joliot. Casados en 1927, se dedicaron juntos, como lo hicieron Pierre y Marie, a la investigación sobre la radiactividad y lograron transformar átomos en isótopos radiactivos desconocidos en estado natural. Este descubrimiento de la radiactividad artificial, que les valió el Nobel, constituía un adelanto notable para la física nuclear. El año siguiente, Irene Joliot-Curie sería, junto con Suzanne Lacore y Cécile Brunschwicg, una de las primeras mujeres ministras. En el gobierno del Frente Popular fue nombrada subsecretaría de Estado de la investigación científica.

Marie es profesora

A Primera mujer que llegó a enseñar en la Sorbona, Mane Curie asumió la cátedra el 5 de noviembre de 1906. Ese día el grupo más selecto de París presionaba en la secretaría de la facultad para obtener una tarjeta de invitación.

CRONOLOGÍA:

1859: Nacimiento de Pierre Curie en París, el 15 de mayo.
1867: Nacimiento de Marja Sklodowska en Varsovia, el 7 de noviembre.
1891: Llegada de Marja a París.
1895: Wilhelm Conrad Roentgen descubre los rayos X. Pierre Curie obtiene su doctorado y se casa con Marja.
1897: Nacimiento de Irene, primera hija de Pierre y Marie Curie, el 12 de septiembre.
1898: Descubrimiento del radio y del polonio.
1903: El premio Nobel de física es otorgado a Henri Becquerel y a Pierre y Marie Curie.
1904: Pierre es nombrado profesor de física en la Sorbona. Nacimiento de Eve, segunda hija de los Curie.
1906: Muerte accidental de Pierre Curie. Marie es la primera mujer que enseña en la Sorbona.
1911: Marie Curie recibe el premio Nobel de química.
1914: Fundación del Instituto del radio.
1914 – 18: Marie instruye a enfermeras en radiología para cuidar los heridos de guerra.
1921: Nacimiento de la Fundación Curie, para el tratamiento del cáncer.
1922: El 7 de febrero, Marie Curie ingresa en la Academia de medicina.
1926: Frédéric Joliot es empleado en el Instituto del radio.
1924: Matrimonio de Frédéric Joliot y de Irene Curie.
1934: Muerte de Marie Curie.
1935: Irene y Frédéric Joliot-Curie reciben el premio Nobel de química.

AMPLIACIÓN

La química y física Marie Sklodowska de Curie (1867-1934) fue la única mujer galardonada con dos premios Nobel. El primero, de Física, fue otorgado en 1903 y compartido con su esposo Pierre ‘Curie (1859-1906) y con Antoine-Henri Becquerel (1852-1908), por haber descubierto la radiactividad (es decir, la emisión de radiaciones por parte de algunos núcleos atómicos).

El segundo, de Química, le fue concedido en 1911 por el hallazgo de dos elementos radiactivos de gran importancia: el polonio y el radio. El radio resultó ser de vital importancia en las primeras terapias radiantes aplicadas para la lucha contra el cáncer. Lamentablemente, Marie muere de leucemia, una enfermedad cuyo origen probable haya sido la exposición excesiva a las radiaciones.

La paradoja ocurrida en la vida de esta mujer, sencilla y trabajadora, se repite aun hoy con el uso de los radioisótopos: éstos han mejorado notablemente la calidad de vida del hombre, pero a su vez han producido terribles tragedias. Los radioisótopos se usan con múltiples fines pacíficos, entre ellos, obtener energía eléctrica en las centrales nucleares, o bien, en medicina, para mejorar las técnicas de diagnóstico por imágenes y de laboratorio; también se aplican en el tratamiento de enfermedades cancerosas y en la esterilización de material descartable (jeringas, agujas, cánulas, etc).

Además, nuevos proyectos han permitido que la radiactividad se emplee también en otras áreas: por ejemplo, para tratar los residuos cloacales y en el caso de las técnicas de radiopreser-vación (usadas a veces para irradiar alimentos y así evitar su putrefacción). Cabe recordar que en nuestro país, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) instaló en 1970 una planta de irradiación en el Centro Atómico Ezeiza.

Técnicamente, la irradiación de alimentos consiste en un proceso en el que el alimento absorbe radiaciones ionizantes, es decir que producen iones; de esta manera se inhibe el crecimiento de brotes en bulbos, tubérculos y raíces y se eliminan parásitos, bacterias y toxinas. Si la cantidad de irradiación es lo suficientemente alta, se puede lograr la esterilización del alimento. Mediante esta técnica es posible conservar alimentos frescos (frutas, verduras, carnes) y también aquellos desecados, como huevos en polvo, cacao soluble y vegetales deshidratados.

Aunque estas prácticas están autorizadas por varios países, entre ellos el nuestro, no todos aprueban el uso de la irradiación de alimentos, en particular, y el uso de los radioisótopos, en general. Este desacuerdo responde, tal vez, a los perjuicios ocasionados por la radiactividad a través de la historia. Prueba de ello son las bombas de neutrones, lanzadas en 1945 sobre las poblaciones japonesas de Hiroshima y Nagasaki, o el terrible accidente nuclear ocurrido en la central energética de Chernobyl, Ucrania, en 1986.

PARA SABER MAS…
EL ELEMENTO MISTERIOSO: UN ELEMENTO MISTERIOSO
Mientras los esposos Curie trabajaban en la Universidad, en la cámara oscura del modesto laboratorio parisiense del profesor Enrique Becquerel, ocurrió un hecho extraordinarias sales de uranio que el profesor había dejado en la penumbra, en un paquete, sobre una placa fotográfica, impresionaron a ésta, atravesando el papel que las envolvía.

Becquerel intuyó inmediatamente que las sales de uranio emitían rayos espontáneamente; además, examinando la pecblenda, el principal uranífero, observó que ésta manifestaba una acción fotográfica mucho mayor de la que pudiera haber correspondido a su contenido de uranio. Dedujo que la pechblenda debía contener otro elemento dotado de una fuerza de impresión de las placas muy superior a la del uranio.

becquerel quimicoBecquerel conocía a los Curie y su capacidad y le habló a María de su descubrimiento y le preguntó si quería ocuparse de las investigaciones. Entusiasmada, María aceptó y hasta convenció a su marido: «Estoy segura —le dijo— de que la impresión de la placa depende de un elemento desconocido.» Consultaron a Mendeleiev, el creador de la tabla de los elementos, y éste, desde San Petersburgo, respondió que en sus tablas existía un espacio disponible para un ele mentó de ese tipo. Los Curie, entonces, decidieron dedicarse a la investigación del nuevo elemento.

Les fue cedido un pequeño depósito en la planta baja de k Escuela de Física. Se trataba de un local húmedo, donde se guardaban las máquinas fuera de uso. Los Curie escribieron al gobierno austríaco, que era el propietario de las mina de pechblenda deSan Joachimsthal, en Bohemia, y, algunos días más tarde, descargaban desde un carro, en el patio frente al depósito, una tonelada de residuos de pechblenda Comenzó para los Curie una labor agotadora.

Se pasaban días enteros revolviendo la masa de pechblenda en ebullición con una gran barreta de hierro. Los sofocantes vapores transformaban el local en un verdadero infierno. El humo acre irritaba los ojos y la garganta, pero los dos sabios proseguían heroicamente su labor, día tras día.

Mientras tanto, la tonelada de pechblenda quedó reducida a unos cincuenta kilos y, en julio de 1898, los Curie aislaban un nuevo elemento, trescientas veces más activo que el uranio. María resolvió denominarlo «polonio», tomando este nombre del de su patria.

El fatigoso trabajo prosiguió: sobre las desvencijadas mesas se acumulaban productos cada vez más concentrados y más ricos en uranio, reducidos finalmente a unos pocos gramos. En 1902, más de cuatro años después de comenzar las investigaciones, María fue la primera persona que pudo contemplar en una probeta una pizca de polvo blanco, opaco, parecido a la sal de cocina: el radio.

La gran meta había sido alcanzada y los esposos Curie pudieron anunciar al mundo la existencia de un nuevo elemento, ¡dos millones de veces más radiactivo que el uranio! El descubrimiento maravilló al mundo entero: los Curie se hicieron famosos y recibieron toda clase de honores. Algunos meses más tarde obtenían el Premio Nobel, juntamente con Becquerel, que había indicado la senda de las investigaciones.

María era feliz: su primera hija, frene, nacida durante el glorioso y terrible período de las investigaciones, contaba ya siete años (ella también llegaría a ser una científica ilustre y recibió el Premio Nobel en 1935). En 1904 nacía la segunda hija, Eva, y un año más tarde Pedro Curie fue electo académico de Francia y nombrado profesor de física en la Sorbona. Todo se desarrollaba de la mejor manera posible.

Fuente Consultada:
QUÍMICA I Polimodal Alegría-Bosack-Dal Fávero-Franco-Jaul-Ross
Enciclopedia del Estudiante Tomo IV CODEX

LA MUJER EN LA HISTORIA

Biografia de John Nash Matematico Premio Nobel Teoría de Juegos

Biografia de John Nash Matemático Premio Nobel

John Forbes Nash: Matemático, Premio NobelLa verdadera vida de John Forbes Nash, Jr.: John Forbes Nash (Virginia Occidental, 13 de junio de 1928 – Monroe, Nueva Jersey, 23 de mayo de 2015)​ fue un matemático estadounidense, especialista en teoría de juegos,​ geometría diferencial​ y ecuaciones en derivadas parciales,​ que recibió el Premio Nobel de Economía en 19945​ por sus aportes a la teoría de juegos y los procesos de negociación, junto a Reinhard Selten y John Harsanyi,6​ y el Premio Abel en 2015.

 «Una mente maravillosa», «A beautiful Mind» es un magnífico producto de Hollywood inspirado en la vida de John Nash pero que no pretende ser su biografía. En realidad son muy pocos los hechos o situaciones de la vida real de Nash que son contados en la película.

El padre se llamaba también John Forbes Nash por lo que distinguiremos al padre del hijo al estilo americano, añadiéndoles el calificativo «Senior» o «Junior» (Jr.).

Nash Senior nació en Texas en 1892 y estudió ingeniería eléctrica. Después de luchar en Francia en la primera guerra mundial, fue durante un año profesor de ingeniería eléctrica en la Universidad de Texas tras lo que se incorporó a la empresa Appalachian Power Company en Bluefield, West Virginia.

La madre de Nash Jr., Margaret Virginia Martin, estudió idiomas en las universidades Martha Washington College y West Virginia University.

Fue profesora durante diez años antes de casarse con Nash Senior, el 6 de septiembre de 1924.

Johnny Nash, así le llamaba su familia, nació en Bluefield Sanatorium el 13 de junio de 1928 y fue bautizado en la iglesia Episcopaliana. Sus biógrafos dicen que fue un niño solitario e introvertido aunque estaba rodeado de una familia cariñosa y atenta.

Parece que le gustaban mucho los libros y muy poco jugar con otros niños. Su madre le estimuló en los estudios enseñándole directamente y  llevándole a buenos colegios.

Sin embargo, no destacó por su brillantez en el colegio. Por el contrario, debido a su torpeza en las relaciones sociales, era considerado como un poco atrasado. Sin embargo, a los doce años dedicaba mucho tiempo en su casa a hacer experimentos científicos en su habitación.

Su hermana Martha, dos años más joven que él, era una chica muy normal. Dice de su hermano:

«Johnny era siempre diferente. Mis padres sabían que era diferente y también sabían que era brillante. Él siempre quería hacer las cosas a su manera. Mamá insistía en que yo le ayudase, que lo introdujera entre mis amistades… pero a mí no me entusiasmaba lucir a un hermano tan raro».

A los catorce años Nash empezó a mostrar interés por las matemáticas. Parece ser que influyó la lectura del libro de Eric Temple Bell,  «Men of Mathematics» (1937). Entró en el Bluefield College en 1941. Comenzó a mostrarse hábil en matemáticas, pero su interés principal era la química. Se suponía que iba a seguir la misma carrera de su padre,  ingeniería eléctrica, pero continuaba con sus experimentos químicos. Parece ser que tuvo alguna relación con la fabricación de unos explosivos que produjeron la muerte a uno de sus compañeros de colegio.

Nash ganó una beca en el concurso George Westinghouse y entró en junio de 1945 en el Carnegie Institute of Technology (hoy llamado Carnegie-Mellon University) para estudiar ingeniería química. Sin embargo empezó a destacar en matemáticas cuyo departamento estaba dirigido entonces por John Synge, que reconoció el especial talento de Nash y le convenció para que se especializara en matemáticas.

Se licenció en matemáticas en 1948. Lo aceptaron para estudios de postgrado en las universidades de Harvard, Princeton, Chicago y Michigan. Nash consideraba que la mejor era Harvard, pero Princeton le ofreció una beca mejor por lo que decidió estudiar allí, donde entró en septiembre de 1948.

En 1949, mientras se preparaba para el doctorado, escribió el artículo por el que sería premiado cinco décadas después con el Premio Nobel. En 1950 obtiene el grado de doctor con una tesis llamada «Juegos No-Cooperativos«. Obsérvese que el libro inicial de la teoría de juegos, «Theory of Games and Economic Behavior» de von Neumann y Oskar Morgenstern,  había sido publicado muy poco antes, en 1944.

En 1950 empieza a trabajar para la RAND Corporation, una institución que canalizaba fondos del gobierno de los Estados Unidos para estudios científicos relacionados con la guerra fría y en la que se estaba intentando aplicar los recientes avances en la teoría de juegos para el análisis de estrategias diplomáticas y militares. Simultáneamente seguía trabajando en Princeton.

En 1952 entró como profesor en el Massachusetts Institute of Technology. Parece que sus clases eran muy poco ortodoxas y no fue un profesor popular entre los alumnos, que también se quejaban de sus métodos de examen.

En este tiempo empezó a tener problemas personales graves que añadidos a las dificultades que seguía experimentando en sus relaciones sociales. Conoció a Eleanor Stier con la que tuvo un hijo, John David Stier, nacido el 19 de junio de 1953. A pesar de que ella trató de convencerlo, Nash no quiso casarse con ella. Sus padres solo se enteraron de este asunto en 1956. Nash Senior murió poco después de enterarse del escándalo y parece que John Nash, Jr. se sintió culpable de ello.

En el verano de 1954, John Nash fue arrestado en una redada de  la policía para cazar homosexuales. Como consecuencia de ello fue expulsado de la RAND Corporation.

Una de las alumnas de Nash en el MIT, Alicia Larde, entabló una fuerte amistad con él. Había nacido en El Salvador, pero su familia había emigrado a USA cuando ella era pequeña y habían obtenido la nacionalidad hacía tiempo. El padre de Alicia era médico en un hopital federal en Maryland. En el verano de 1955 John Nash y Alicia salían juntos. En febrero de 1957 se casaron.

En el otoño de 1958 Alicia quedó embarazada, pero antes de que naciera su hijo, la grave enfermedad de Nash ya era muy manifiesta y había sido detectada. Alicia se divorció de él más adelante, pero siempre le ayudó mucho. En el discurso de aceptación del Nobel, en 1994, John Nash tuvo palabras de agradecimiento para ella.

En 1959, tras estar internado durante 50 días en el McLean Hospital, viaja a Europa donde intentó conseguir el estatus de refugiado político. Creía que era perseguido por criptocomunistas. En los años siguientes estaría hospitalizado en varias ocasiones por períodos de cinco a ocho meses en centros psiquiátricos de New Jersey. Unos años después, Nash escribió un artículo para una revista de psiquiatría en el que describió sus pensamientos de aquella época:

«.. el personal de mi universidad, el Massachusetts Institute of Technology, y más tarde todo Boston, se comportaba conmigo de una forma muy extraña.  (…) Empecé a ver criptocomunistas por todas partes (…) Empecé a pensar que yo era una persona de gran importancia religiosa y a oir voces continuamente. Empecé a oir algo así como llamadas telefónicas que sonaban en mi cerebro, de gente opuesta a mis ideas.  (…) El delirio era como un sueño del que parecía que no me despertaba.»

A finales de los sesenta tuvo una nueva recaída, de la que finalmente comenzó a recuperarse. En su discurso de aceptación del Premio Nobel describe su recuperación así:

«Pasó más tiempo. Después, gradualmente, comencé a rechazar intelectualmente algunas de las delirantes líneas de pensamiento que habían sido características de mi orientación. Esto comenzó, de forma más clara, con el rechazo del pensamiento orientado políticamente como una pérdida inútil de esfuerzo intelectual».

En la actualidad sigue trabajando en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Princeton.

Su página web oficial es: http://www.math.princeton.edu/jfnj/

Su dirección electrónica: [email protected]  (hasta el 05-10-2002)

La Conjetura de Goldbach Los Numeros Primos y los Pares

La Conjetura de Goldbach  – Relación: Números Primos y los Pares

El 7 de junio de 1742 , ósea, hace unos 260 años, Christian Goldbach le escribió una carta a Leonhard Euler (uno de los más grandes matemáticos de todos los tiempos), sugiriéndole que pensara una demostración para la siguiente afirmación porque a él no se le ocurría:

“Todo número par positivo, mayor que dos, se puede escribir como la suma de dos números primos.”

¿Qué es un número primo? Es aquel que sólo es divisible por sí mismo y por uno. Por ejemplo, 2, 3, 5, 7 y 11 son números primos. Pero 6 y 15 no lo son. Seis no es primo porque es divisible por 2 y por 3, mientras que 15 no lo es porque es divisible por 3 y por 5 (además de 1 y 15). Ah,… además, el número uno no se considera primo. 

Un matemático que cree que una afirmación es cierta, pero esa veracidad no se puede probar, tiene la opción de presentarla como una conjetura. El último Teorema de Fermat  no es una conjetura, pues Fermat había manifestado inequívocamente que poseía la prueba, aunque, claro está, pudo haberse equivocado.

Para la matemática, la expresión conjetura refiere a una afirmación que se supone cierta, pero que no fue probada ni refutada hasta la fecha,para una lista de conjeturas conocidas.

La más famosa conjetura real es la planteada por un matemático alemán que trabajaba en Rusia, Christian Goldbach (1690-1764). Para explicarla, volvamos a decir que un número primo es cualquiera mayor que 1 y sólo divisible por sí mismo y por 1. Existen infinitos números primos. Los primeros son 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19 y 23.

A Goldbach le parecía que cualquier número par mayor que 2 podía expresarse como la suma de dos primos (a veces de más de una manera).

Así, por ejemplo:

4 = 2+2; 6 = 3+3; 8 = 5+3; 10 = 5+5; 12 = 7+5; 14 = 7+7; 16 = 11+5;

18 = 13+5; 20 = 13+7; 22 = 11+ 11; 24 = 13+11; 26 = 13+13; 28= 23+5;

30 = 23+7; 32 = 19+13; 34 = 17+17; 36 = 23+13; 38 = 19+19;

40 = 23+17; 42 = 23+19; etc.

Ningún matemático ha hallado jamás número par alguno mayor que 2, que no pudiera expresarse mediante la suma de dos números primos. Todo matemático está convencido de que no existe tal número, y que la conjetura de Goldbach es cierta. Sin embargo, nadie ha sido capaz de probar la conjetura.

Para terminar, quiero dejar planteado otra conjetura también sugerida por Goldbach, conocida con el nombre de “La Conjetura Impar de Goldbach”, que dice que todo número impar mayor que cinco se escribe como la suma de tres números primos. Al día de hoy también permanece como un problema abierto de la matemática, aunque se sabe que se cumple hasta números impares de siete millones de dígitos.

Si bien toda conjetura puede resultar falsa, la opinión “educada” de los expertos en teoría de números es que lo que pensó Goldbach es cierto y sólo es una cuestión de tiempo hasta que aparezca la demostración. (Adrián Paenza de su libro Matemáticas Estas Ahi?)

Cristian Goldbach

Novedades 4/2014: Enlace de la publicación en la revista World Open Journal of Advance Mathematics, sobre la solución de la Conjetura de Goldbach, elaborado junto al Sr. CN y  PhD Carlos Andrade

 Demostración de la Conjetura de Goldbach
por José William Porras

Biografía de Enrique Gaviola Vida del Cientifico Argentino

Físico Científico Argentino Enrique Gaviola
Observatorio Nacional

Fisico Cientifico Argentino Enrique Gaviola Observatorio NAcional

Enrique Gaviola
Dr. en Física – Astrofísico

1900 – 1989

Ramón Enrique Gaviola, nació en la ciudad de Mendoza, Argentina, el 31 de Agosto de 1900 y murió en la misma ciudad el 7 de agosto de 1989, como mucho de nuestros grandes hombres , en el olvido.

Recibido de agrimensor en la ciudad de La Plata decidió continuar su formación como físico en Alemania, adonde llegó en 1922 y estudió junto a los científicos más encumbrados de la época, entre ellosMax Planck, Max Born y Albert Einstein.

Cursó y aprobó sus materias con 2 Premios Nóbel en Göttingen :James Frank y Max Born; y con 4 en Berlín: Max Planck, Max von Laue, Albert Einstein y Walter Nernst.

Su trabajo de Proseminar fue dirigido por von Laue y la mesa examinadora estuvo integrada por Lise Meitner, Albert Einstein y Peter Pringsheim.

Su tesis de graduación, dirigida por Max von Laue y Walter Nernst, obtuvo la calificación de sobresaliente «Magna cum laude» y el 6 de junio de 1926 asistió a la ceremonia ritual de graduación como Philosophiae Doctoris et Artium Liberalium Magistri, de la Friedrich Wilhelms Universität de Berlin.

En años posteriores, también mantuvo relaciones de trabajo con Jean Baptiste Perrin, Carl Linus Pauling, Werner Heisemberg y Erwin Schrödinger.

En 1935 la situación del Observatorio Astronómico de Córdoba se encontraba en una situación crítica y hasta se mencionaba su clausura. El problema principal consistía en la no terminación de la configuración del gran espejo del telescopio, de acuerdo a un proyecto iniciado en 1909 para convertirlo en el telescopio reflector de mayor diámetro del hemisferio sur.

El observatorio nacional se encontraba con serias dificultades para incorporar y formar personal adecuado para aprovechar las posibilidades que brindaba su flamante estación astrofísica de Bosque Alegre. La contratación de extranjeros altamente especializados como se había hecho con anterioridad, escapaba a las posibilidades por razones bélicas,  económicas –que limitaban el nivel de las ofertas – y el particular espíritu nacionalista imperante en la sociedad argentina. Circunstancia que había provocado no muchos años atrás, una crisis que alteró el normal funcionamiento de la entidad, Gaviola como director logró superar esta situación.

Félix Aguilar, que había sido designado como uno de los interventores del Observatorio para adoptar una solución definitiva , consultó a Gaviola sobre el tema y, en cierta forma, este fue el inicio de Gaviola en la astronomía. Para introducirse en este nuevo campo, decidió ir a trabajar con John Strong, en el lugar más capacitado de ese momento en la construcción de telescopios, el California Institute of Technology y su asociado, el Mount Wilson Observatory en California.

En este lugar, Strong valoró la capacidad de Gaviola y al poco tiempo lo nombró su primer asistente. Juntos reemplazaron el anterior plateado de los espejos de 60 y 100 pulgadas de dicho Observatorio por el nuevo método introducido por Strong para el aluminizado de las superficies.

En 1956 demostró que el Norte Chico chileno era una región de muy alta calidad de cielo, por lo cual propuso la instalación de un observatorio interamericano, en el que participarían la Argentina, Chile y Uruguay. La idea no prosperó, pero el proyecto fue retomado por distintas comisiones norteamericanas y chilenas, que comprobaron, mediante mediciones, la exactitud de la evaluación de Gaviola.

En 1981 la Unión Astronómica Internacional le dio su nombre al asteroide 2504 descubierto en Córdoba en 1967. Por su labor en física y en óptica había sido premiado, en 1978, con la Medalla de Oro Dr. Ricardo Gans, otorgada por la Universidad de La Plata y, en 1980, con la Medalla de Oro del Centro de Investigaciones en Óptica.

Enrique Gaviola falleció en 1989. Sin quitar ningún mérito a su labor científica, se lo recuerda hoy como un infatigable promotor del desarrollo científico nacional, para el cual forjó numerosos proyectos y consagró buena parte de su actividad.

Científicos y Avances de la Ciencia en el Siglo XVIII

Científicos y Avances de la Ciencia en el Siglo XVIII

Juegos de sociedad para personas inteligentes: así eran considerados, todavía en el siglo XVIII, los experimentos sobre los fenómenos de la electricidad, que, por cierto, no existian prever muy extraordinarios progresos en esta rama de la ciencia. La electricidad aparecía como un hecho extraño, curioso, un poco peligroso y un tanto divertido, pero por completo carente de aplicación práctica de ninguna especie. Correspondió a dos ilustres estudiosos de la generación de sabios e investigadores del siglo XVIII la tarea de cambiar radicalmente este modo de pensar y de crear interés en torno de los estudios relativos a la electricidad: tales fueron Luis Galvani y Alejandro Volta.

Galvani experimentos
Galvani Luigi
Volta Alessandro
Volta Alessandro

Galvani y Volta son dos nombres que siempre aparecen unidos, porque no es posible hablar de la obra del uno sin hacer referencia a la del otro. Lo cual no quiere decir que estuvieran siempre de acuerdo en la exposición de sus principios; antes bien, como suele suceder en todas las ramas de las ciencias cuando comienzan a dilucidarse, surgieron entre ambos notorias diferencias de opiniones, que se manifestaron en la publicación de escritos y libros referentes al mismo tema.

De más está decir que ante la discrepancia de juicios, supieron mantener el alto nivel que corresponde a la jerarquía de la ciencia y a la caballerosidad de los que fueron sus máximos exponentes.

La máquina de vapor: Los primeros telares mecánicos eran grandes y pesados, y requerían de una gran fuerza energética para hacerlos funcionar, por lo que continuó la búsqueda de un mecanismo para producir energía por medio del vapor. Este invento lo debemos a James Watt.

Después de trece años de experimentar, Watt consiguió fabricar una máquina movida por energía que liberaba una corriente continua de vapor de agua.

Antes de comenzar el siglo XIX se habían construido ya como quinientas   máquinas   en   los talleres. Este invento transformó en pocos años las formas de trabajo, y es considerado como uno de los inventos más trascedentales de la historia humana. Por otra parte, al ser aplicado al transporte se experimentó también una impactante  transformación, pues aparecieron el ferrocarril y el  barco de vapor.

El ferrocarril: El concepto moderno de ferrocarril  aparece como resultado de la combinación de dos elementos: los raíles utilizados en las explotaciones mineras y la máquina de vapor. En las minas de carbón se utilizaban desde el siglo xvi carriles o vigas de madera para el transporte en vagonetas de carbón desde la bocamina al río más próximo. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, estos carriles son sustituidos por raíles de hierro (de ahí su denominación de «ferrocarriles»).

Posteriormente, los ferrocarriles son empleados en el tráfico de viajeros, aunque la fuerza de tracción continúa siendo animal (caballos). Esta alternativa no sólo era menos costosa, sino que permitía desplazamientos más rápidos que los efectuados por carretera.

En cuanto al segundo aspecto, en el último cuarto del siglo XVIII  ya era conocida la ¡dea de aplicar la caldera de vapor a una máquina de transporte autopropulsada (locomotora). La primera experiencia es la realizada por un francés, Joseph Cugnot, que en 1769 logra crear un automóvil a vapor que alcanzará una velocidad muy limitada, de tan sólo 4 o 5 km/h. En 1803, Richard Trevi-thick inventa un carruaje movido por vapor, pero tras una experiencia práctica se da cuenta de que las carreteras no estaban adaptadas a este nuevo medio de locomoción.

La revolución agraria: En el siglo XVIII la agricultura inglesa comenzó a manifestar unas transformaciones más de índole social que técnica que se conocen con el nombre de «revolución agraria». En el siglo siguiente, algunos de estos cambios se extenderán por Europa. Esta revolución afecta a dos campos claramente diferenciados:
Nuevas técnicas de producción y sistemas de cultivo. Las innovaciones técnicas son prácticamente irrelevantes hasta mediados del siglo xix, por lo que durante todo el siglo xvm los avances se limitan a racionalizar las técnicas arcaicas vigentes en Gran Bretaña.

Nuevo ordenamiento jurídico y redistribución de la propiedad agraria. La burguesía europea, en ascenso, desea acceder a la propiedad de la tierra en sustitución de la nobleza absentista, y esta aspiración empieza a materializarse con el inicio de una oleada de revoluciones liberales desde finales del siglo xvm y principios del siglo siguiente, cuando la burguesía revolucionaria en el poder liquida un régimen señorial en decadencia mediante la supresión de los vestigios arcaicos. Así, la propiedad de la tierra será transferida en una gran proporción desde los estamentos privilegiados a la burguesía.

En 1796, Edward Jenner, un físico inglés, inoculó el pus de una pústula de viruela a un niño como protección contra la enfermedad. El experimento tuvo un éxito notable: incluso después de exponer el paciente a la viruela, no aparecieron síntomas. Así empezó la vacuna contra enfermedades infecciosas, uno de los Inventos más beneficiosos de ¡a historia. Millones de vidas se han salvado gracias ai amplio uso de la inoculación.

Ya en el siglo XVII se habían estudiado los fenómenos eléctricos, cuando el científico inglés William Gilbert demostró la fuerza de atracción que experimentaban los objetos al friccionarlos. Más tarde, en 1750, el Inventor y político norteamericano Benjamín Franklin desarrolló sus famosos experimentos con los rayos para demostrar que eran electricidad.

Como decíamo antes, muchos científicos trabajaron en la comprensión de la naturaleza de la electricidad y sus propiedades en la última parte del siglo XVIII. El físico Luigi Galvani demostró la presencia de electricidad en la transmisión de señales nerviosas en 1766, a lo que siguió el trabajo del científico Alessandro Volta, que en 1880 creó la primera pila, la pila voltaica, colocando dos barras de metales distintos sumergidos en una solución salina.

Pero fue un aprendiz de encuadernador, Michael Faraday, quien descubrió las propiedades más importantes de la electricidad. Faraday llevó a cabo algunos estudios sobre la naturaleza de la electricidad y, en la década de 1820, construyó el primer motor eléctrico, un aparato que transformaba ¡a energía eléctrica en energía mecánica utilizando la Interacción de la corriente eléctrica y el magnetismo.

Faraday prosiguió sus trabajos sobre la electricidad y descubrió el fenómeno de la inducción electromagnética, o la producción de corriente eléctrica a partir del cambio de un campo magnético. Esto le llevó a construir la primera dinamo en 1831, un aparato que transformaba la energía mecánica en energía eléctrica.

Tanto el diseño del motor eléctrico como el de la dinamo experimentaron mejoras en años posteriores, y el resultado fueron motores más grandes capaces de sustituir el vapor, así como enormes generadores de energía eléctrica. La electricidad transformó la vida como pocas tecnologías lo habían hecho a lo largo de la historia. Antes de acabar el siglo XIX se hizo realidad la existencia de luz eléctrica económica, los tranvías y el uso de la energía eléctrica en la industria.

La electricidad aplicada a la iluminación empezó a principios del siglo XIX. Las primeras lámparas fueron las de arco eléctrico, que utilizaban electrodos de carbón entre los que se colocaba un arco eléctrico para generar luz.

Aunque su manejo era complicado, estas lámparas tuvieron mucho éxito, sobre todo en la iluminación callejera. A mediados de siglo, los científicos experimentaron con el uso de filamentos para la iluminación.

Un inglés, Joseph Swan, utilizó filamentos de carbono e incluso hilos de algodón bañados en ácido para pasar corriente eléctrica y generar luz.

Pero fue el genio norteamericano Edison quien reunión todas estas ¡deas para patentar la primera ampara incandescente. Utilizó una bomba de vacío para crear un casi vacío en una bombilla de vacío equipada con cable de carbono. El vacío era necesario para asegurar la duración del filamento. Swan también probó con filamentos de varios materiales y existe una controversia sobre quién debería realmente considerarse autor de la Invención de la bombilla incandescente.

En 1879, Edison creó la primera lámpara de larga duración con hilo carbonizado, que brillaba de forma continua durante más de dos días. Tras esta demostración, se probaron muchos otros materiales para conseguir filamentos más duraderos.

El primer uso comercial de la lámpara incandescente fue en el buque Columbia en 1880 y, en los años siguientes, las bombillas incandescentes se emplearon en fábricas, tiendas y hogares. SI el ferrocarril había transformado el concepto de distancia para los humanos, la luz artificial en forma de bombillas incandescentes liberó a los humanos del ciclo del día y de la noche en lo que al trabajo se refiere.

En 1907, Franjo Hannaman introdujo las lámparas de filamento de tungsteno, más luminosas y duraderas que las de filamento de carbono. Hasta muy recientemente, la mayoría de bombillas incandescentes utilizaban filamento de tungsteno. En los años siguientes se realizaron varias modificaciones en el diseño, incluyendo otros gases menos frecuentes para aumentar la duración de la bombilla y el uso de un filamento en espiral.

La otra tecnología lumínica, inventada hacia finales de siglo, fueron las lámparas de descarga eléctrica. En 1901 se presentó una lámpara de vapor de mercurio cuyo uso se extendió rápidamente.

El principio básico de las lámparas de descarga eléctrica es el uso de dos electrodos, separados por un gas, para transmitir una corriente eléctrica. En 1910, Georges Claude produjo la primera lámpara de neón, aplicando un alto voltaje a un tubo lleno de gas de neón.

La luz producida era roja y enseguida se desarrolló el potencial comercial de este invento. Las lámparas de neón pronto se utilizaron en vallas publicitarias y carteleras de anuncios en todo el mundo.

la ciencia en el siglo XVIII

1752 – Un médico francés practica la extracción ¡as cataratas a cerca de 200 enfermos,
logrando suración de casi todos los casos.
la ciencia en el siglo XVIII

1761 – Se funda, en Lyón, la primera escuela de veterinaria y se intensifica su estudio.
la ciencia en el siglo XVIII

1767 – Lázaro Spallanzani (1729-1799), italiano, «autoriza definitivamente la teoría de la generación spontánea de los seres vivientes, probando que hasta is Rérmenes nacen también de otros gormónos.
la ciencia en el siglo XVIII

1776 – Como consecuencia de los estudios y escritos de un naturalista alemán, Simón Pallas (1741-1811), nace la historia natural del hombre (etnografía).
la ciencia en el siglo XVIII

1779 – El naturalista inglés Jan lugenhousz demuestra que las funciones respiratorias de los vegetóles son cumplidas por todos los tejidos, y que en las partes verdes, bajo la acción de la luz, se efectúa, además, una labor contraria (función clorofílica).

Fuente Consultada:
Historia de los Inventos Desde la Antiguedad Hasta Nuestros Días – Fullmann
Historia Universal Editorial ESPASA Siglo XXI

 

Descubrimientos de Galileo Galilei Con su Telescopio

Descubrimientos de Galileo Galilei Con su Telescopio

En 1598, el astrónomo italiano Galileo fue juzgado por la Iglesia y la Inquisición por respaldar la teoría de Copérnico. Su sugerencia de que el hombre no era el centro del Universo fue considerada herejía y Galileo fue sometido a juicio en Roma y condenado a arresto domiciliario hasta su muerte en 1642.

Él mismo había realizado numerosos descubrimientos científicos. Entre ellos, había descubierto los satélites de Júpiter y las manchas solares. Galileo se había construido su propio telescopio, perfeccionando un sistema inventado en 1609 por el holandés Hans Lipperhay.

Debatió sus ideas copérnicas con el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. Kepler también creía en la teoría de Copérnico e intentaba demostrarla mediante la matemática y la geometría. Además, descubrió que todos los planetas se mueven en órbita alrededor del Sol y que su velocidad de orbitación está relacionada con su distancia del Sol.

Con la construcción del telescopio (1609) y la publicación de El mensajero de los astros (Sidereus Nuncius, 1610), donde presentó una cantidad impresionante de pruebas a favor del heliocentrismo , Galileo Galilei proporcionó a la revolución copernicana el soporte empírico que aún le faltaba. Veamos cuáles fueron sus descubrimientos más importantes.

• Las fases de Venus fueron el argumento de mayor peso a favor del heliocentrismo. Según la antigua doctrina, Venus debía encontrarse siempre interpuesta entre la Tierra y el Sol: en esta situación, sus fases (es decir, sus ciclos de iluminación) debían necesariamente ser dos. Galileo demostró, en cambio, que las fases de Venus son cuatro: un fenómeno explicable sólo en el marco de un planteamiento heliocéntrico.

• Los satélites de Júpiter probaron que en el sistema planetario no todo gira necesariamente alrededor de la Tierra o del Sol; hay también subsistemas rotatorios estructuralmente análogos al sistema solar.

• Las manchas solares aportaron la prueba de la homogeneidad del Universo, al menos por lo que respecta a la materia de la que está compuesto. Merece destacarse que la evidencia de las manchas del Sol, cuya imagen proyectaba Galileo en una pantalla blanca, no produjo por sí misma una inmediata capitulación de sus adversarios.

El jesuita Christoph Scheiner propuso una hipótesis que los epistemólogos contemporáneos definen como hipótesis ad hoc (es decir, una solución parcial para un concreto enigma, capaz de preservar el contenido general de la teoría).

Según el jesuita, las manchas no estarían en el Sol (cuya perfección quedaba así a salvo), sino en el espacio que existe frente a él, y consistiría en enjambres de corpúsculos que giran a su alrededor.

• El extraño aspecto tricorpóreo de Saturno, planeta que Galileo creyó formado por tres cuerpos estrechamente unidos entre sí. Fue Huygens quien descubrió, sólo unos años más tarde, la verdadera naturaleza de Saturno, rodeado de anillos.

• La dimensión desmesurada del cosmos fue demostrada por la invariabilidad de la magnitud visible de las estrellas. Galileo señaló que mientras los planetas, observados por el telescopio, aparecen notablemente más grandes, no sucede lo mismo con las estrellas.

A través de este instrumento se las puede ver privadas del halo luminoso que las circunda, pero no aumentan en nada de magnitud. El científico concluyó correctamente que su distancia es tan grande que la aproximación por medio del telescopio no influye en absoluto en la determinación de su tamaño.

• El telescopio hacía visibles numerosas estrellas no observables a simple vista. Galileo dedujo de ello que éstas debían encontrarse más lejos que las más cercanas y que, por lo tanto, no puede existir el empíreo, aquel último cielo en el que debían estar engastadas las estrellas y que Aristóteles suponía la lógica consecuencia de la doctrina del espacio-lugar. Dedujo también que la Vía Láctea, sobre cuya naturaleza la Antigüedad había tenido siempre grandes desconocimientos, está formada simplemente por un conjunto de innumerables estrellas.

torre de pisa

A pesar de la tradición, parece cierto que Galileo nunca experimentó la caída de los grávidos desde la torre de Pisa. En caída vertical, en efecto, dos grávidos de peso diferente caen con tiempos tan rápidos que no se puede calcular con exactitud las diferencias (y éste era el verdadero problema de Galileo). Que la velocidad de caída de los grávidos no está en relación con el peso, como suponía Aristóteles, puede demostrarse con un experimento mental (una situación imaginaria tan convincente como para que no haga falta reproducirla en la práctica). Imaginemos que desde la torre se arrojan dos suicidas: teniendo el mismo peso, caerán con una velocidad determinada. Pero si durante la caída los dos se abrazan formando un único cuerpo de doble peso, según Aristóteles deberían redoblar la velocidad. Si después se separasen, deberían reducirla hasta la mitad. Basta con imaginar este hecho para comprender que la naturaleza no funciona de este modo.

El telescopio de Galileo
Primer telescopio de GalileoEn este instrumento, los rayos de luz que atraviesan el objetivo (convergente) se dirigen a formar una imagen real del objeto, pero su marcha es interceptada por el ocular (divergente), que forma una imagen virtual y derecha. En la actualidad, se lo fabrica para la observación de espectáculos teatrales o deportivos (binoculares).

Galileo realizó con su telescopio observaciones sumamente importantes para la Astronomía y la ciencia en general. Descubrió los satélites de Júpiter, lo que provocó un extraordinario revuelo, pues no se admitía que hubiera más astros que los visibles a simple vista.

Así relata el sabio italiano la construcción de su telescopio:
«Hace unos 10 meses (era en 1610), llegó a mis oídos la nueva de que cierto holandés (Hans Lippershey) había fabricado un telescopio, con ayuda del cual podían verse distintamente y como si estuviesen cerca los objetos visibles, aun hallándose a gran distancia del ojo del observador, y referíanse algunas pruebas de sus portentosísimas hazañas, creídas por unos y negadas por otros.

De ahí a unos días, recibí la confirmación de la noticia en una carta escrita desde París por Jacques Bedovere, noble francés, la cual me determinó a dedicarme primeramente a indagar el principio del telescopio y luego a meditar en los medios con los que podría yo emular el invento de un aparato semejante. Lo cual logré llevar a efecto de allí a poco, merced a un estudio profundo de la teoría de la refracción.

Y así aparejé un tubo, que al principio era de plomo, en cuyos extremos fijé dos lentes de vidrio, ambas planas por una cara, y por la otra esférica y cóncava la primera, y la segunda convexa. Entonces, acercando un ojo a la lente cóncava, vi los objetos bastantes grandes, y cercanos, porque parecían estar a la tercera parte de su distancia y ser nueve veces mayores que mirados a simple vista. Poco después fabriqué otro telescopio con mayor primor, el cual agrandaba los objetos más de sesenta veces.» (Traducción de «El Mensajero Sideral», publicado por Galileo en 1610 en Venecia, tomada de «Autobiografía de la Ciencia», de F. R. Moulton y J. J. Schiffers, México, 1947.)

PROCESO DE LA IGLESIA: PROCESADO
A pesar de hallarse ahora completamente avaladas por. la ciencia, las teorías de Galileo chocaron con demasiados prejuicios y consideraciones anticientíficas de quienes tenían autoridad para juzgar y entender en ello. Galileo hubiera podido acostumbrarse a no ser comprendido. Pero, en un cierto momento, a la incomprensión se agregó algo más grave: la condena. En 1632 el tribunal del Santo Oficio (la Inquisición) examinó los principios y las tesis expuestas en distintos escritos y acusó a Galileo de herejía. Entre otras cosas, las afirmaciones do Galileo era de apoyo al sistema heliocéntrico. Gracias a la valiosa ayuda de algunas amistades, consiguió el permiso del papa Urbano VIII para retirarse a una aldea cerca de Florencia. Amargado e incomprendido, el anciano Galilea se confinó en la villa de Arcetri.

El sacerdote José de Calasanz, amigo de Galileo, logró que se le levantase su aislamiento. Gracias a esta contingencia pudo ser visitado por algunos pocos amigos, entre ellos sus discípulos Víviani y Torricelli.

En 1836 el ilustre sabio se vio golpeado por una nueva desdicha: sus ojos, los primeros que vislumbraran muchos de los secretos del cielo, se encontraron privados de la facultad de ver. La ceguera no le impidió seguir sus estudios y experiencias, pues algunos de sus más fieles discípulos le prestaron ayuda.

En 1642, cuando lo sorprendió la muerte, a la edad de setenta y ocho años, muy pocos hombres en el mundo se hallaban en condiciones de comprender la importancia de sus descubrimientos. Tarde o temprano, sin embargo, la verdad siempre se impone. Y por ello también las teorías de Galileo acabarían por ser universalmente aceptadas. Desde entonces se viene tributando a Galileo el homenaje a que es acreedor, y se recuerda con emoción aquella circunstancia en que, ante los jueces que le imponían la abjuración de la tesis de la rotación de la Tierra alrededor del Sol, según la tradición, hubo de murmurar: «Eppur si muove» (¡y sin embargo se mueve!).

Fuente Consultada:
Atlas Universal de la Filosofía –
Manual Didáctico de Autores, Textos y Escuelas
Mas Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle

Pais Potencia Cientifica del Mundo Estados Unidos

EE.UU. Potencia Científica del Mundo

EE.UU. PRIMERA POTENCIA CIENTÍFICA E INTELECTUAL DEL MUNDO

En 1941, el editor de Life, Henry R. Luce, proclamó el inicio del «siglo americano», declarando solemnemente que Estados Unidos se había convertido en «la capital intelectual, científica y artística del mundo».

Si bien nueve científicos norteamericanos habían ganado el premio Nobel durante los años 30, su veredicto sobre la ciencia estadounidense era un poco prematuro, aunque sin duda resultó profético.

Cuatro años más tarde, la fabricación de la bomba atómica con el proyecto Manhattan anunció una época de hegemonía científica norteamericana, coronada por dos triunfos completos en la entrega de los premios Nobel de ciencias, en 1946 y 1983.

El mérito por la supremacía científica norteamericana de la posguerra suele atribuirse a cuatro fuentes. En primer lugar; antes de 1940, las fundaciones filantrópicas habían emprendido acciones encaminadas a estimular la investigación.

La Fundación Rockefeller había establecido sus becas nacionales de investigación; el Consejo General de Educación había construido laboratorios académicos, y la Fundación Química había apoyado diversos proyectos, desde la fundación del Instituto Americano de Física hasta la construcción de los ciclotrones de Ernest Lawrence, en Berkeley.

Por su parte, la Institución Carnegie, de Washington, había contratado a algunos de los mejores físicos del mundo y la fortuna de los Bamberger había servido para financiar el Instituto para Estudios Avanzados en Princeton.

En segundo lugar, los propios científicos habían contribuido al establecimiento de instituciones nacionales para la coordinación de la investigación, entre ellas el Consejo Nacional de Investigación.

En tercer lugar, las penurias económicas y la persecución nazi habían llevado a Estados Unidos a docenas de destacados científicos europeos que aportaron su talento a la ciencia local.

Por último, la situación de emergencia de la guerra hizo que el gobierno federal invirtiera directa y masivamente en la investigación, a través de contratos y subvenciones.

Sagaces planificadores, entre los que destaca Vannevar Bush, organizaron entidades como la Fundación Nacional de Ciencia, que maximizaron el apoyo concedido a la ciencia de alto nivel en las instituciones de élite, excluyendo del escudriño de los sectores políticos la distribución del dinero destinado a la investigación. Aunque muy inferiores en dimensiones que el complejo militar-industrial, estas instituciones marcaron de manera fundamental la investigación pura.

Sin embargo, todos estos factores se añadieron a un sistema nacional de investigación ya establecido. Si bien los sistemas de financiación del siglo XX tendían a la centralización, la tradición del siglo XIX había sido de pluralismo.

Una infraestructura universitaria variada y geográficamente dispersa había surgido como consecuencia del entusiasmo religioso, los regionalismos, los sueños de movilidad social vertical y los múltiples incentivos que concedía la legislación federal, como la ley de concesión de tierras a las universidades (1862), la ley Hatch (1887) y la ley Adams (1906).

El éxito de la investigación industrial complementó esa estructura al reforzar su orientación práctica y justificar la gran población de titulados universitarios. El resultado ha sido una compleja combinación interconectada y orientada a las ganancias de investigación pura y aplicada, que puede describirse con el término «tecnodencia».

Un cuarto de siglo de grandes progresos científicos demuestra la viabilidad del sistema. Después de la Segunda Guerra Mundial, la física nuclear pasó a estar en el candelero y el centro del escenario fue ocupado por el descubrimiento de procesos y partículas subatómicas y por la producción de elementos transuranianos.

Se produjeron a continuación muchos adelantos relacionados con la física cuántica, en especial la invención del transistor, así como importantes investigaciones sobre el estado sólido, una mayor comprensión de la unión química, la elaboración de la técnica de datación por carbono radiactivo y una auténtica revolución en las ideas sobre gravedad y cosmología.

Paralelamente a estos trabajos, tuvieron lugar importantes progresos en bioquímica y en la producción de macromoléculas sintéticas, con investigaciones merecedoras del premio Nobel en el campo de las enzimas, las vitaminas, los virus, la estructura del ADN y los mecanismos de la herencia, los procesos metabólicos y el florecimiento de la ciencia de los polímeros.

La carrera espacial combinada con el radar, desarrollado durante la guerra, fomentó el desarrollo de la radioastronomía, la geología lunar y planetaria y las ciencias de la atmósfera.

El desarrollo de los ordenadores promovió las matemáticas y los adelantos conseguidos en los submarinos militares estimularon la oceanografía y la revolución que la tectónica de placas significó para la geología. Por último, la preocupación por la contaminación ha estimulado el estudio de la biología de la población y la ecología.

cientificos de ee.uu.

A mediados del siglo XX, Estados Unidos alcanzó el reconocimiento general como primera potencia científica del mundo. Un símbolo del auge de la ciencia en ese país fue el éxito conseguido con los premios Nobel de 1946, año en que los norteamericanos obtuvieron todos los premios de carácter científico. Los ganadores del premio fueron, de izquierda a derecha, P.W. Bridgman (física), J.B, Sumner, J.H. Northrop y W.M. Stanley (química, seguidos por Otto Hahn, el alemán ganador del premio de química en 1944) y H.J.Muller (medicina).

Fuente Consultada: El Estallido Científico de Trevor I. Williams

Biografia de Franklin Benjamin Inventor del Pararrayos Vida y Obra

Biografia de Franklin Benjamín Inventor del Pararrayos

BENJAMIN FRANKLIN (Boston, 17 de enero de 1706 – Filadelfia, 17 de abril de 1790): Una de las figuras más típicas del siglo XVIII en América del Norte es la de Benjamín Franklin, uno de los hombres que más contribuyó a preparar el ambiente de emancipación de las colonias británicas, cuya causa defendió con sin igual acierto en el transcurso de sus viajes y misiones a Inglaterra y Francia.

Impresor, publicista, literato, filósofo — en el sentido del siglo XVIII, esto es, crítico y experimentador en el campo de los fenómenos físicos —, Franklin fue para la sociedad enciclopedista europea el más cabal representante de un mundo ingenuo, natural, espontáneo y libre, nacido de la feliz conjugación de los factores sociales en un país sin privilegios, sin castas y sin coacciones de ninguna clase.

Para los Estados Unidos fue un modelo de claridad en las ideas, un escritor elegante, un bienhechor social de gran talento y uno de los padres de la patria redimida.

biografia de Franklin Benjamin

Recibió una educación bastante esmerada, primero en la escuela primaria y luego en el centro regentado por Jorge Brownell. El padre quería que Benjamín se dedicara a la carrera eclesiástica, pero él  soñaba en las aventuras de la vida en el mar. Para darle una ocupación, le colocó en casa de su cuñado James, impresor de la localidad. Mientras trabajaba componiendo textos, Benjamín los devoraba. Así leyó las obras de Locke, Plutarco y Defoe, las cuales ejercieron una profunda impresión en su joven espíritu.

Benjamín Franklin, científico (1706-1790):  Filósofo, político, físico, economista, escritor y educador, figura clave en la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, creó las bases de lo que hoy se entiende como «el ciudadano americano ejemplar».

Era el decimoquinto de los hijos y comenzó a aprender el oficio de su padre, que era un pequeño fabricante de velas y jabón.

Cansado de este trabajo, se colocó a los 12 años en la imprenta de un familiar, desarrollándose así su amor a la cultura. El escaso tiempo libre lo empleaba en devorar todo tipo de libros que caían en sus manos.

Sus primeros versos y artículos los publicó en un periódico que su cuñado había fundado. A los 17 años, debido a discusiones con él, se traslada a Nueva York para hacer fortuna. Respaldado por el gobernador de Filadelfia, instala una imprenta y decide ir a Londres a comprar el material.

Allí, olvidándose un poco de sus propósitos principales, trabaja en la imprenta Pelmer, conociendo a distinguidas personalidades.

Cuando tenía dieciocho años, viajó de Filadelfia a Londres, -con la expectativa de unas cartas de recomendación que finalmente no dieron resultado. Sin embargo, encontró trabajo de impresor.

Siendo todavía adolescente, los libros que imprimía y sus propios escritos lo pusieron en contacto con algunas de las figuras literarias del momento. Cuando tenía veinte años volvió a Filadelfia para trabajar en la tienda de un amigo.

Muy poco después volvió a dedicarse a la impresión y, en 1730, cuando tenía veinticuatro años, contrajo matrimonio con una novia anterior, Deborah, que se había casado mientras él estaba en Londres, pero a la que había abandonado su marido. Fue una unión que duró hasta su muerte, cuarenta y cuatro años después.

La naturaleza del rayo: Franklin se interesó por la ciencia en esa época. Durante el resto de su vida, aunque comprometido con la escritura, la edición, la política y la diplomacia, se mantuvo al tanto de los últimos descubrimientos gracias al contacto con otros científicos y a sus propios experimentos.

En 1743 fundó la primera sociedad científica norteamericana, la American Philosophic Society. También encontró tiempo para desarrollar unas cuantas invenciones notables, incluidos los pararrayos, las lentes bifocales y la estufa de Franklin.

Franklin estaba particularmente interesado en la electricidad y en el magnetismo, que en aquellos momentos se comprendían muy poco.

En 1745, un físico holandés llamado Píeter van Musschenbroek, que vivió en la ciudad de Leiden (o Leyden), inventó un dispositivo de almacenamiento eléctrico que se conoció como «la botella de Leiden»; y sería la experiencia de Franklin con este ingenio la que inspiró su experimento más famoso.

Las botellas de Leiden, al ser tocadas, producían una chispa y una descarga eléctrica. Sospechando que el rayo era una forma de electricidad similar a la chispa de la botella de Leiden, Franklin decidió intentar capturar la electricidad de un rayo en una de sus botellas.

Un día de 1752, conectó un alambre a una cometa de la cual pendía un hilo de seda atado a una llave. Hizo volar su cometa hacia un nubarrón y, cuando colocó su mano cerca de la llave, una chispa saltó entre ambas.

Después consiguió cargar la botella con la energía del rayo, a través de la llave, al igual que podía haberla cargado con una máquina generadora de chispas.

Fue una emocionante demostración de que el rayo y la humilde chispa de la botella eran el mismo fenómeno.

Benjamín Franklin, científico:Cuando informó sobre su experimento creó sensación, y corno recompensa fue admitido como miembro en la Royal Society de Londres.

Pero tuvo mucha suerte: las dos personas siguientes en intentar el mismo experimento terminaron electrocutadas.

Realizó varias misiones a Gran Bretaña, pero su principal objetivo fracasó (mantener la unidad del Imperio británico a base del desarrollo de sus colonias americanas), por lo que volvió a Filadelfia en 1774.

Pese a la hostilidad de sus adversarios políticos, regentó nuevos puestos de confianza en las colonias, y cuando éstas iniciaron el movimiento de independencia, fue elegido diputado de la Convención constitucional de Pennsylvania y miembro del Congreso de los Estados Unidos (1776).

Durante la guerra de Siete Años (1756-1763), colaboró con el gobierno de la metrópoli en la lucha contra Francia. Organizó milicias, entró en arduas negociaciones de los piel roja, y, en un momento de apuro, consolidó personalmente la frontera septentrional de la colonia.

Fue nombrado embajador en Francia para procurar el auxilio de la monarquía de Luis XVI a los colonos.

En París, Franklin causó la sensación del gran mundo y la admiración de nobles, intelectuales, enciclopedistas y revolucionarios. Gracias a su predicamento y a sus influencias masónicas, obtuvo la intervención de Francia en la guerra y la victoria final de su causa.

En 1785 renunció al cargo de embajador en París y regresó a su patria. Intervino aún en la discusión de la carta constitucional norteamericana de 1787, en términos de moderación y compromiso entre las corrientes opuestas de republicanos y federales.

Fue nombrado director general de Correos y ya entonces propuso en el Congreso de Alvan un proyecto para unir las colonias.

En 1776, firmó la Declaración de la Independencia, ganándose hábilmente las simpatías de franceses, españoles y holandeses.

Hasta 1785 estuvo de embajador en París, donde se hizo muy popular en las logias francmasónicas, e intervino en la paz con Inglaterra, contra la que había luchado en pro de las libertades de Estados Unidos.

A su regreso fue recibido esplendorosamente y elegido presidente del estado de Pennsylvania hasta 1789, año en que se retiró, tras formar parte de la Convención que desarrolló la Constitución de su país.

Murió en 1790, abrumado de honores científicos y títulos de diversas universidades de Europa y Norteamérica. Veinte mil personas asistieron a su funeral en Filadelfia. Había hecho buen uso de sus dos años de escuela.

Experimento de Franklin

AMPLIACIÓN SOBRE FRANKLIN….

Aunque se lo recuerda sobre todo como hombre de estado, Benjamín Franklin realizó también valiosas contribuciones al conocimiento científico.’Nació en 1706 y era el número quince de los hijos de una modesta familia de Boston. Fue, principalmente, autodidacto, pero asistió durante algún tiempo a la escuela local.

A la edad de 12 años era aprendiz de impresor. Cinco después dejó su ciudad natal para dirigirse a Filadelfia, donde continuó dedicado a ese trabajo.

En 1729 se estableció y abrió con buen éxito su propia impresora, y compró la Pensilvania Gazette. Poco después, inició su carrera política como -secretario de la asamblea general de Pensilvania.

En 1751 fue elegido miembro de esta Corporación y de 1753 a 1774 lo nombraron administrador general de correos de las colonias norteamericanas. Visitó Inglaterra en diversas ocasiones, a fin de negociar con el gobierno británico asuntos de interés para los colonos.

Fue durante es los viajes cuando realizó una serie de experiencias que demostraron las características y- el curso de la corriente del golfo de México, una corriente de agua templada que se dirige desde el golfo, por la costa este de Norteamérica, hacia el Norte, y en las costas de Newfoundland cambia de rumbo, hacia el Este y atraviesa el Atlántico.

Para levantar la, carta de esta corriente, determinó la temperatura del agua del océano a diversas profundidades. Las naturalezas del trueno y del rayo habían interesado durante siglos a los científicos y a los filósofos, pero a Franklin lo llevó este interés a investigarlas experimentalmente.

Para ello, preparó un barrilete, que fijó con un clavo al extremo de un cordel. Cerca^del otro extremo lo prendió con una llave. Lanzó el barrilete cuando pasó sobre su cabeza un nubarrón -tormentoso y, en seguida, saltó de la llave una gran chispa eléctrica. Pudo ser algo muy peligroso, puesto que no había preparado ningún aislador en esta parte del cordel del barrilete.

Como la lluvia empapaba el cordel, ello incrementaba su conductividad eléctrica; la electricidad fluía libremente por dicha cuerda y pudo comprobar que poseía las mismas propiedades que la electricidad generada por fricción. El feliz resultado de esta experiencia condujo a la utilización de los pararrayos para proteger los edificios, especialmente los de más altura.

Realizó, además, otra contribución al estudio de la electricidad: demostró la existencia de cargas positivas y negativas. Aunque no está claro quién fue el inventor de las lentes bifocales, fue él ciertamente el primero que las describió. Antes, si una persona necesitaba dos clases de lentes para leer y para ver objetos lejanos, era forzoso que dispusiese de dos anteojos distintos.

Sin embargo, esta dificultad fue superada al unir en un mismo cristal dos medias lentes diferentes. La inferior proporcionaba los aumentos adecuados para la lectura y la superior, de menor aumento, se podía utilizar para enfocar objetos distantes.

Franklin estaba demasiado entregado a las actividades políticas para poder prestar a las científicas las atenciones deseables. Ayudó a redactar la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y, poco después, en 1790; «murió cuando abogaba por la abolición de la esclavitud de los negros.

Fuente Consultada:
Historia de las Ciencias Desiderio Papp y Historias Curiosas de la Ciencia
Revista TECNIRAMA N°43

Francis Bacon Biografia del Filosofo Empirista Filosofo Renacentista

Biografía de Francis Bacon
Filósofo Renacentista Empirista

 Francis BaconFrancis Bacon (Londres 1561-1626) es el filósofo de la ciencia original, el primero que describió no sólo las ambiciones intelectuales características de la ciencia moderna, sino también las organizaciones donde ésta se desarrolla. Hombre brillante, socialmente ambicioso y arrogante, en su prolongada carrera pública Bacon ostentó altos cargos en la administración y escribió extensamente sobre los beneficios públicos de lo que ahora se calificaría como ciencia aplicada.

Hombre político sinuoso, pero extraordinario lógico, el autor del Novum organum no sólo se sublevó contra la dictadura de Aristóteles y de Santo Tomás, sino que, contraviniendo el método tradicional, propuso que hay que partir de los hechos para establecer principios generales, en lugar de pasar de los principios a los hechos.

Con una soberana claridad, denuncia las cuatro fuentes de errores que pueden desviar al científico, y, mediante sus tablas de ausencia, de presencia y de grados, indica la forma de clasificar los fenómenos que se presentan al observador. Este método lo empleó más tarde Stuart Mill, aunque ya desde el siglo XVII fue adoptado más o menos conscientemente por todos los investigadores.

En 1573 ingresó en el Trinity College de Cambridge. En 1576 comenzó a estudiar leyes en el Grays de Londres, estudios que suspendió para irse al extranjero como agregado del embajador sir Amyas Paulet. Regresa de Francia al saber de la muerte de su padre y reanuda sus estudios en derecho, literatura y diplomacia. En 1582 ejércela abogacía y llega a ser magistrado. Obtuvo, en 1584, un lugar en la Cámara de los Comunes, que mantuvo por treinta y seis años. Jacobo I lo nombró procurador general en 1607, fiscal de la Corona en 1613 y lord canciller en 1618, además, barón de Verulam y vizconde de Saint Albans.

Fue de los primeros en desechar la escolástica medieval como método de investigación, y propuso el propio.

Como su contemporáneo Descartes, Bacon describió un método científico que puso en suspenso la mayoría de las creencias tradicionales en favor del proyecto de establecer una comprensión del mundo nueva y más amplia.

A diferencia de Descartes, la ciencia de Bacon se basaba en meticulosas observaciones y experimentos e implicaba la cooperación con numerosos científicos. La primera etapa del proyecto de Bacon consistía en reunir grandes cantidades de datos mediante la observación directa y sin prejuicios de todo tipo de cuestiones.

A continuación, se filtraban los datos para evitar errores y absurdos, pese a lo que aún continuarían estando poco elaborados. El siguiente paso consistía en formular hipótesis de leyes generales que explicaran los datos obtenidos. Bacon pensó que se debería buscar un número limitado de características básicas, de modo que las leyes hipotéticas cubrieran todas las combinaciones posibles de dichas características. En este punto se corría el riesgo de que uno se dejara influir por creencias irracionales, de modo que era preciso protegerse de ellas.

En Cambridge, sus estudios de las diversas ciencias le llevaron a la conclusión de que los métodos empleados y los resultados obtenidos eran erróneos. Su reverencia por Aristóteles, del que, a pesar de todo, no parecía tener excesivo conocimiento, contrastaba con su desapego por la filosofía aristotélica. A su juicio, la filosofía precisaba de un verdadero propósito y nuevos métodos para alcanzar ese propósito. Con el primer germen de la idea que le consagraría, Bacon abandonó la universidad.

Bacon agrupó estas influencias en las cuatro clases de ídolos: ídolos de la tribu (errores e ilusiones naturales para el ser humano); ídolos del cuarto de trabajo (énfasis exagerado en las propias experiencias); ídolos del mercado (asumir que distintas personas usan las mismas palabras para describir las mismas cosas); e ídolos del teatro (ideas que desorientan presentadas por los sistemas filosóficos). En cuanto se tuviera la hipótesis, se debería contrastar con los datos existentes. Silos datos no permitieron encontrar pruebas determinantes, podrían obtenerse realizando un «experimento crucial». Esto permitiría comprobar directamente las implicaciones de las hipótesis competidoras, lo que indicaría cuál es correcta.

La observación es la base de las ciencias experimentales; abre el camino a inducciones fecundas que determinan la formación de las grandes leyes científicas. Eso no obstante, las experiencias no se hacen al azar y los científicos actuaban en conformidad con un código de la investigación. Este código, que vale tanto para la física como para las demás disciplinas, fue formulado por el canciller Francis Bacon (1561-1626).

Muchos aspectos de esta metodología encajan perfectamente con la estructura de las ciencias biológica y física, que luego hicieron uso de ella. En concreto, la idea de manipular la naturaleza para producir pruebas que no podrían obtenerse por simple observación es crucial para el método científico. Otros de los elementos propuestos por Bacon parecen hoy bastante inocentes, en particular la idea de que es posible formular un con junto de hipótesis suficientemente rico para cubrir todas las posibles leyes reales, y bastante simple para descubrir la verdad por una sencilla eliminación le las hipótesis propuestas que no encajen con los datos.

Los científicos deben de ser ante todo escépticos y no aceptar explicaciones que no se puedan probar por la observación y la experiencia sensible (empirismo).

La más sabia de las sugerencias de Bacon acaso sea la de que, para entender la naturaleza, es preciso coordinar el trabajo de muchos investigadores, algunos de los cuales reunirán información y otros se dedicarán a sistematizarla. Bacon se daba cuenta de que éste era un empeño costoso, por lo que trató de interesar a las autoridades de su época para que sufragasen los gastos de lo que hoy se denominan asociaciones científicas e institutos de investigación. Al fracasar trató de financiarlos él mismo.

Cuando murió en 1626, Bacon había caído en desgracia por aceptar un soborno en su cargo de juez; desde el principio de la historia de la ciencia, la necesidad de apoyo económico llevó a quienes la practicaban a adoptar medidas desesperadas.

AMPLIACIÓN DE SU BIOGRAFÍA…

Francisco Bacon. — Barón de Verulam, vivió de 1561 a 1626. Nació en Londres y estudió en el Colegio de la Trinidad de Cambridge. Combatió el método aristotélico, cuya filosofía sólo la estimaba apta para las disputas y estéril para la producción de obras prácticas.

Según él, el verdadero camino para encontrar la verdad estaba en la experimentación, seguida de la inducción. Negó el valor de la conjetura y de la hipótesis. Consideró la Matemática como ciencia auxiliar de la Física y a la Astronomía como dependiente de las dos citadas ciencias. Según su criterio, la religión no debe mezclarse con la Ciencia, ni ésta inmiscuirse en aquélla. Escribió varias obras sobre diversos temas, exponiendo en ellas sus doctrinas.

Citaremos sólo las tituladas Novum Organum Scientiarum (Nuevo órgano de las ciencias), De dignitate el augmentis scientiarum (Adelantamiento de las Ciencias), que forman parte de su gran tratado Instauratio Magna (Magna Restauración), en las que propugnaba el método inductivo. Fue uno de los detractores de la concepción astronómica de Copérnico.

Ni los altos puestos desempeñados, ni la publicación de los Ensayos le proporcionaron bienestar económico; hallóse siempre en una situación financiera precaria y contraía deudas usurarias para satisfacer su sed de lujo y grandeza.

En 1598, Bacon, no pudiendo hacer frente a una deuda contraída, fue arrestado a raíz de un juicio iniciado por un usurero; el asunto se arregló pronto, y Bacon, reintegrado a su puesto, volvió a la Cámara de los Comunes. Un nuevo adelanto en su carrera política fue influido por un hecho que tuvo gran resonancia: el proceso del joven y célebre conde de Essex tuvo que comparecer ante la Cámara de los Comunes bajo la inculpación de complotar contra la reina.

Entre los acusadores más encarnizados del conde, que fue condenado a muerte, figuró Bacon, a pesar de haber tenido en él un verdadero amigo y un mecenas generoso. Esta actitud, que a muchos les pareció incalificable, le valió en cambio la estima y buena voluntad de la reina, quien le encargó que hiciera la apología de esa condena. Evidentemente, esta apología no fue acogida en forma favorable por todo el mundo y la mayoría condenaba al autor, que había traicionado a un viejo amigo.

La buena voluntad de la corte, que Bacon había conseguido en esta ocasión, no le faltó ni aun cuando falleció la reina Isabel en 1603; su sucesor, Jacobo I, lo colmó con grandes honores, y al año siguiente, como era lógico, llegó al más alto puesto del Estado. No sólo fue Guardián de los Sellos, como su padre, sino también lord canciller. En 1618 recibió el título de lord barón de Verulam, y en 1621 fue nombrado vizconde de Saint-Alban.

Había sabido adoptar una actitud obsequiosa hacia el nuevo soberano y comprendido que era necesario aprobar los planes de Jacobo I y defender fielmente su programa de política interna contra la oposición continua de la Cámara de los Lores.

En la política extranjera del rey le aconsejaba imitar los métodos empleados por la reina Isabel, pero sin contradecir nunca las decisiones del monarca. Jacobo I y Bacon habían, por lo pronto, comprendido que el gobierno absoluto no serviría para resolver la crisis interna del reino y que agravaría elconflicto entre el pueblo y el soberano.

En el año 1621 el Parlamento, colocado del lado del pueblo, le demostró claramente su descontento al rey, denunciando al mismo tiempo un gran número de abusos de parte del tribunal de la corte, que parecía actuar bajo la influencia de elementos corrompidos.

Se llevó a cabo una investigación ordenada por los Comunes y se estableció la culpabilidad de Bacon, quien fue acusado de corrupción y abuso del poder. Francisco Bacon estaba en cama enfermo cuando se enteró del resultado de la encuesta; la notificación contenía también la nómina de los jefes de la acusación y se otorgaba un plazo de cinco días para presentar su defensa. Bacon no podía defenderse contra una acusación tan precisa y se reconoció culpable, confirmando las conclusiones de la comisión acusadora y sometiéndose a la clemencia de los jueces.

Las sanciones contra él fueron graves: …se le impuso una multa de 40.000 libras y se lo condenó a ser encerrado en la Torre de Londres; además, durante cierto tiempo quedaba interdicto para ocupar cargos públicos.

Jacobo I fue muy generoso con él: su multa le fue condonada y no permaneció en la prisión más que unos días. Recuperó su libertad con la autorización de residir en Londres, beneficiándose también con una pensión.

Obligado a abandonar la política, Bacon se consagró de nuevo a sus estudios, a los cuales había dedicado tanto tiempo en su juventud, y aplicó todo su tiempo a las Ciencias de la Naturaleza. Esta afición fue justamente la causante de su muerte. Un día que excursionaba por las afueras de Londres, tratando de comprobar si la nieve podía preservar aun cuerpo de la putrefacción, se expuso a^una temperatura rigurosa y contrajo una neumonía, muriendo algunas semanas más tarde, el 9 de abril de 1626.

Si bien en el transcurso de los siglos su conducta moral ha sido con derecho muy discutida, su fama como filósofo, empero, ha permanecido inalterada. Esto constituye la confirmación de un hecho: ciencia y moral no coinciden forzosamente en una conciencia.

Se había propuesto escribir una vasta enciclopedia científica, tratada y expuesta según su nuevo método. Esta obra, de acuerdo con su plan primitivo, debía tener seis volúmenes. Escribió sin embargo sólo dos de ellos, de los cuales uno, el Novum organum, no es otra cosa que la exposición comentada de su método. La palabra novum manifiesta claramente la intención hostil respecto del Organon, que tiene por base la lógica silogística aristoteliana.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Francisco Bacon –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

El Efecto Fotoelectrico Formulas Explicacion de la Teoría

El Efecto Fotoeléctrico  – Explicación de la Teoría – Fórmulas

Cuando Einstein recibió el Premio Nobel en 1921, fue su explicación sobre el efecto fotoeléctrico y no su artículo sobre la relatividad especial lo que se citaría. Quizá fuera debido en parte a la negativa de los científicos a aceptar la teoría especial después de tan poco tiempo. Aún así, su análisis del efecto fotoeléctrico en su artículo “Heurística de la generación y conversión de la luz” es de por sí un trabajo revolucionario. Al explicar un efecto que contradecía las creencias de su tiempo sobre la naturaleza de la luz, Einstein contribuyó a la visión global de hoy en día sobre el mundo subatómico, que no sólo el hombre de la calle, sino incluso los propios físicos tienen problemas en imaginar. (mas abajo ver: La historia del fenómeno)

EXPLICACIÓN Y FÓRMULAS DEL FENÓMENO FÍSICO DEL EFECTO FOTOELÉCTRICO

Este efecto, se trata de otro fenómeno que, al igual que la radiación de cuerpo negro, también involucra la interacción entre la radiación y la materia. Pero esta vez se trata de absorción de radiación de metales

EFECTO FOTOELECTRICO

Heinrich Hertz (1857-1894), científico alemán, fue el primero en observar el efecto fotoeléctrico, en 1887, mientras trabajaba en la generación de ondas de radio. Informó esta observación pero no se dedicó a explicarla

EFECTO FOTOELECTRICO Al incidir luz ultravioleta sobre el cátodo metálico (fotocátodo) se detecta el paso de una corriente eléctrica. Se trata de electro­nes que abandonan el cátodo (colector) y se dirigen al ánodo a través del vacío dentro del tubo. Los electrodos se hallan conec­tados a una diferencia de potencial de sólo unos pocos voltios.

 

EFECTO FOTOELECTRICO -1-

La teoría electromagnética clásica considera que la radiación de mayor intensidad (o brillo, si es visible), que corresponde a ondas de mayor amplitud, transporta mayor energía. Esta energía se halla distribuida uniformemente a lo largo del frente de onda. La intensidad es igual a la energía que incide, cada unidad de tiempo, en una unidad de superficie.

EFECTO FOTOELECTRICO -2

Con radiación ultravioleta de diferentes in­tensidades, los electrones salen del metal con la misma velocidad. La radiación más intensa arranca mayor número de electrones. Esta observación también resultaba inexplicable.

EFECTO FOTOELECTRICO -3

Con luz ultravioleta, aun de baja intensidad, los electrones son arrancados prácticamente en forma instantánea, aunque la Física clásica predecía un tiempo de retardo hasta que los átomos absorbieran la energía necesaria para expulsar el electrón. Con luz visible este fenómeno no se observa, aunque se aumente la intensidad de la luz y se ilumine durante mucho tiempo, como para que el átomo absorba bastante energía. Esta observación resultaba inexplicable.

EXPLICACION FISICA DEL FENOMENO

MAX PLANCK

Planck había llegado a la conclusión de que el traspaso de energía entre la materia y la radiación en el cuerpo negro ocurría a través de paquetes de energía. Sin embargo, no quiso admitir que la energía radiante una vez desprendida de la materia también viajaba en forma corpuscular. Es decir que siguió considerando a la radiación que se propaga como una onda clásica.

En 1905, Albert Einstein fue un paso más allá al explicar completamente las características del efecto fotoeléctrico. Para ello retomó la idea del cuanto de energía de Planck, postulando que:

 EINSTEIN

La radiación electromagnética está compuesta por paquetes de energía o fotones. Cada fotón transporta una energía E= v . h , donde v es la frecuencia de la radiación y h es la constante de Planck.

Cuando un fotón incide sobre el metal, transfiere toda su energía a alguno de los electrones. Si esta energía es suficiente para romper la ligadura del electrón con el metal, entonces el electrón se desprende. Si el fotón transporta más energía de la necesaria, este exceso se transforma en energía cinética del electrón:

Expresado en fórmula matematica es: Ecinética = h . v – Eextracción donde Eextracción es la energía necesaria para vencer la unión con el metal.

Esta teoría explica perfectamente los hechos observados:

1. Si la frecuencia de la radiación es baja (como en la luz visible), los fotones no acarrean la suficiente energía como para arrancar electrones, aunque se aumente la intensidad de la luz o el tiempo durante el cual incide.

EFECTO FOTOELECTRICO -4

Para cada tipo de material existe una frecuencia mínima por debajo de la cual no se produce el efecto fotoeléctrico.

2. Si la frecuencia de la radiación es suficiente para que se produzca el efecto fotoeléctrico, un crecimiento de la intensidad hace que sea mayor el número de electrones arrancados (por ende será mayor la corriente), pero no afecta la velocidad de los electrones.

Aumentar la intensidad de la luz equivale a incrementar el número de fotones, pero sin aumentar la energía que transporta cada uno.

3. Según la teoría clásica, habría un tiempo de retardo entre la llegada de la radiación y la emisión del primer electrón. Ya que la energía se distribuye uniformemente sobre el frente de la onda incidente, ésta tardaría al menos algunos cientos de segundos en transferir la energía necesaria. La teoría de Einstein, en cambio, predice que:

Una radiación de frecuencia adecuada, aunque de intensidad sumamente baja, produce emisión de electrones en forma instantánea.

Pasaron diez años de experimentación hasta que la nueva teoría fue corroborada y aceptada. Se determinó el valor de h a partir de experiencias de efecto fotoeléctrico y se encontró que concordaba perfectamente con el valor hallado por Planck a partir del espectro de radiación de cuerpo negro.

Desde ese momento los físicos aceptaron que, si bien la luz se propaga como si fuera una onda, al interactuar con la materia (en los procesos de absorción y emisión) se comporta como un haz de partículas. Esta sorprendente conducta es lo que se ha llamado la naturaleza dual de la luz. Esto muestra que las ideas surgidas del mundo macroscópico no son aplicables al inimaginable mundo de lo diminuto.

Ninguna rama de las ciencias físicas ha tenido tantas repercusiones filosóficas como la teoría de los cuantos, pues al descubrir un abismo, una discontinuidad radical en la estructura de la naturaleza, parece haber hallado también barreras infranqueables al entendimiento humano. Al trabajar en las oscuras interioridades del átomo, donde cada fenómeno tiene simultáneamente el doble aspecto de materia y de energía, los primeros teóricos de la física cuántica, Max Planck y Niels Bohr, descubrieron que la energía no se propaga de manera continua sino a saltos. Estos saltos o cuantos de energía configuran el sustrato de la realidad como una especie de granulado indivisible que pone en duda la continuidad de la materia.
Un lirio (arriba) y sus granos de polen (dcha.) enormemente amplificados sugieren de algún modo la realidad del mundo cuántico. Un microscopio electrónico nos revela la minuciosa estructura del polvo de polen; mas, a nivel subatómico —como se aprecia en el recuadro menor, que representa la estructura de un cristal de iridio fotografiado mediante un microscopio ultramoderno (hasta el momento, la realidad fotografiable más semejante al átomo)—, lo que parece una sólida arquitectura fija es, en realidad, un sistema de intercambios energéticos, que acaecen a velocidades inimaginables en repentinos y discontinuos saltos.

APLICACIÓN: LA CÉLULA FOTOELÉCTRICA
En 1887, Hertz había notado que la luz, al iluminar ciertas substancias, extraía de éstas partículas dotadas de carga negativa, es decir, electrones. Éste fue el efecto fotoeléctrico que hizo posible, al comienzo de nuestro siglo, el nacimiento de maravillas como la telefotografía, es decir, la transmisión a distancia de fotografías (Korn, 1907); el film sonoro (De Forest, 1923); la televisión (B.aird, 1925).

En 1888, el físico Hallwachs descubrió que un electroscopio se cargaba de electricidad cuando sus hojitas eran iluminadas por rayos ultravioletas. Este fenómeno, que fue llamado efecto Hallwachs, permitió construir un dispositivo mágico que, cuando es tocado por una luz o una radiación del mismo tipo, produce corriente eléctrica: la célula fotoeléctrica.

Esta célula fotoeléctrica está constituida por un electrodo metálico cubierto por una substancia que emite fácilmente electrones cuando  iluminada; los electrones recogidos por otro electrodo formado por una partícula metálica, y así origina una corriente eléctrica cu intensidad es proporcional a la intensidad de la iluminación, y que, natural mente, se interrumpe cuando la iluminación cesa.

La célula fotoeléctrica es de fácil construcción y muy económica, es ya uno de los aparatos funda mentales de la civilización mecánico Tiene una infinidad de aplicaciones y ejecuta trabajos realmente prodigiosos. Por ejemplo, supongamos que hay que introducir cien paquetes de cigarrillos en una caja. Una cinta de goma lleva en fila los paquetes y los vuelca en la caja; una célula fotoeléctrica es iluminada con un rayo de luz que es interrumpido por el paso de cada uno de los paquetes de cigarrillos. A la misma está conectado un dispositivo que cuenta y que, al registrar cien interrupciones de luz, da orden de cambiar la caja. Se dirá que también un hombre puede hacer el mismo trabajo. Naturalmente; pero la célula puede contar cien paquetes por segundo-sin cansarse y sin equivocarse.

Las células fotoeléctricas sirven, sobre todo, en los casos en que es necesario un centinela. Así, las células señalan el paso de personas a través de puertas, disparan dispositivos de alarma, bloquean las máquinas cuando el operador se acerca a partes peligrosas, y hasta intervienen en la seguridad de nuestras casas. En efecto, todas las instalaciones de calefacción a nafta poseen una célula que controla que el hogar se mantenga encendido. Si la llama se apagara, sería peligroso continuar inyectando el combustible, de modo que si la célula no ve el resplandor de la llama, detiene el flujo.

HISTORIA DEL EFECTO FOTOELÉCTRICO
El primer investigador que mencionó un efecto fotoeléctrico superficial fue Hertz, en 1887. Un año después, Hallwachs, basándose en los resultados de Hertz, encontró que una lámina de cinc pulida aislada retenía una carga positiva, puesta de manifiesto con un electroscopio, pero, sin embargo, perdía una carga eléctrica negativa, si bajo las mismas condiciones era iluminada por la luz de un arco de carbón.

Demostró también que sólo la luz ultravioleta era la responsable de este efecto. Más adelante, Elster y Geitel demostraron que había algunos metales (sodio, potasio) que eran sensibles a la luz visible, y fueron capaces de construir células fotoeléctricas muy sencillas. Ellos establecieron que la corriente fotoeléctrica a través de sus células era directamente proporcional a la intensidad de luz dentro de un cierto intervalo.

A fines del siglo XIX (en 1899), P. Lenard y J. J. Thomson, independientemente, demostraron que los portadores de electricidad negativa arrancados de las superficies metálicas eran electrones. Por su parte, Lenard demostró que la energía de los electrones arrancados no dependía de la intensidad de la luz, mientras que el número de electrones era proporcional a dicha intensidad. Estos resultados, que no podían ser explicados por la teoría ondulatoria de la luz, llevaron a Einstein a formular una nueva teoría sobre la naturaleza de la luz, en 1905.

Einstein sugirió que la luz podía considerarse como compuesta por pequeñísimos corpúsculos, cuantos de luz o fotones, cada uno de los cuales tenía una cantidad de energía igual a h v, donde h era la famosa constante de Planck,  y v  la  frecuencia  de  la luz.

Cuando la luz era absorbida por el metal, el corpúsculo luminoso desaparecía como tal, pero transfería su energía al electrón dentro del metal, con el cual había chocado, y éste entonces podía escapar si la energía del corpúsculo de luz era superior a la energía con que el electrón estaba unido al metal. Por esta teoría, Einstein recibió, años más tarde, el premio Nobel.

La intensidad de un rayo luminoso viene dada por el número de fotones; por lo tanto, cuanto mayor sea la intensidad, mayor será la energía total que llegue a la superficie del metal. Sin embargo, no importa el número de fotones que choquen con la superficie, porque, si su energía individual es baja, no pueden arrancar ni un solo electrón.

Cuando la energía de los fotones es individualmente superior al umbral, entonces cada uno puede arrancar un electrón y, en este caso, cuanto más intensa sea la iluminación, mayor será el número de electrones arrancados y más intensa la corriente fotoeléctrica. Los materiales como el selenio se utilizan para los fotómetros porque tienen un umbral bastante bajo, y todos los fotones de luz visible tienen suficiente energía para liberar electrones.

Es posible obtener materiales que sean sensibles incluso a la luz infrarroja recubriendo sus superficies de un modo especial. Si se oxida cesio metálico de manera especial, y se deposita sobre una película muy delgada de plata, toda la estructura de la superficie se altera y hace falta una pequeña cantidad de energía para arrancar un electrón.

Este tipo de material puede utilizarse en instrumentos para registrar la recepción de luz infrarroja invisible. Desde el punto de vista de aplicación del efecto fotoeléctrico, la combinación de la célula fotoeléctrica con el amplificador termoiónico ha proporcionado un mecanismo sensible a la luz, que hizo posible la realización de adelantos científicos tales como la televisión, el cine sonoro y la transmisión de fotografías por telégrafo.

Ondas y paquetes
La luz se compone de «paquetes» básicos de energía, llamados fotones. Bajo ciertas circunstancias, éstos actúan como si fuesen objetos sueltos. En condiciones distintas, la luz se comporta como una onda continua de energía. Otra de sus características es que si, por ejemplo, una persona parada a 10 m de distancia de una lámpara, se aleja a 20 m de ésta, la luz que recibirá no será la mitad, sino la cuarta parte de la que recibía en un principio. Ello se debe a que la luz se propaga en círculos, y al duplicarse la distancia tiene que cubrir cuatro veces la misma área. La fuerza de gravedad disminuye de igual manera y, según proponen los científicos, también se desplaza en forma de partículas, de ondas o de ambas; aunque ninguna de éstas ha sido descubierta todavía. Así que la paradoja subsiste: pese a saber exactamente lo que hace la gravedad y poder predecir sus efectos con precisión, se desconoce lo que es en realidad. La más familiar de las fuerzas que gobiernan el universo resulta ser la más misteriosa.

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Formula de Heron Area del Triangulo Biografia Heron de Alejandria

Fórmula de Herón – Área del Triángulo – Biografía

HERON DE ALEJANDRÍA:

HERON DE ALEJANDRÍA:

Herón de Alejandría (s. I ó II d.C.) fue el inventor de la máquina de vapor. A partir del siglo XVIII muchas máquinas empezaron a funcionar gracias a la energía que se obtiene del vapor de agua.

Diecisiete siglos antes, Herón de Alejandría ya utilizó las posibilidades energéticas del vapor. Su «máquina de vapor» era una esfera hueca a la que se adaptaban dos tubos curvos.

Cuando hervía el agua en el interior de la esfera, ésta giraba a gran velocidad como resultado de la ley de acción y reacción, que no fue formulada como tal hasta muchos siglos más tarde. Pero a nadie se le ocurrió darle al invento más utilidad que la de construir unos cuantos juguetes.

Podemos decir que el mayor de los experimentadores de la antigüedad fue ciertamente Herón. quien escribió sus obras alrededor del año 130 antes de Jesucristo.

Buen matemático, Herón adopta la división del círculo en 360 grados propuesta por Hiparco de Bitinia; excelente pedagogo, funda una auténtica escuela politécnica en Alejandría con una sección consagrada únicamente a los estudiantes dedicados a la investigación.

Para Herón no existe el vacío absoluto y el aire es un cuerpo de gran elasticidad susceptible de presión y depresión. Así explica los aparatos de succión como la pipeta, los recipientes de desagüe constante y las fuentes intermitentes.

Da la explicación de la ventosa y. al igual que Filón, emplea una máquina de aire caliente para impulsar el agua. Herón se ha hecho célebre sobre todo por su eolípila que, por primera vez, utilizaba la fuerza expansiva del vapor de agua y el principio de la reacción.

Este aparato ha sido descrito multitud de veces. Recordemos que se trata de un huevo de cerámica colocado entre dos pivotes laterales y provisto de dos tuberías acodadas. Se calienta el agua que hay en el interior de este huevo y al escaparse el vapor por las tuberías hace que el huevo gire sobre sus pivotes.

En mecánica. Herón resuelve por medio de engranajes el problema de Arquímedes consistente en levantar 1.000 kg. con ayuda de 5 kg. Construye el paralelogramo de las velocidades, inventa el principio del funicular, estudia los misterios del plano inclinado y los de la fricción.

En nuestros días, algunos pioneros del automóvil han aplicado su dispositivo de rueda de fricción para asegurar a los vehículos una transmisión automática. Con todos estos ingenios, Herón demuestra que «lo que se gana en fuerza se pierde en forma de tiempo».

Por otra parte, enuncia la ley de la inercia y encuentra que la fuerza es proporcional a la masa de lo que se mueve y a la velocidad de que está animado. Es ya la prefiguración del gran principio de la mecánica clásica:F= m.a

Los constructores de obras de arte deben a Herón unas tablas de medidas utilizables en el montaje de las bóvedas y en la perforación de túneles y pozos. Los aficionados a la anécdota están intrigados por los autómatas que el gran físico construía para distraerse: curruca que bate las alas y canta cuando se empujan las puertas de un templo, funcionamiento de puertas accionadas por el aire caliente que se eleva del fuego de los sacrificios, etc.

Dejando aparte estas distracciones, hemos de ver en Herón un maestro en el arte de las medidas y un fundador de la mecánica general.

La ingeniosidad mecánica de los alejandrinos aparece en la reconstrucción de estos autómatas hecha por el padre Kircher en su obra «Oedipus Aegyptiacus» publicada en Roma en el siglo XVII y basada en los escritos de Herón. Los científicos están divididos en cuanto a la estimación de la potencia motriz que los movía. Puede suponerse que los pesos, los sifones y la presión del aire caliente están para algo.
El pájaro que mueve las alas  ha podido ser accionado por medio de pesas, las clepsidras  estaban animadas por una corriente de agua cuidadosamente regulada, mientras que el aire calentado por las velas hacía brotar la leche de los senos de la diosa .
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En su Métrica demostró la fórmula de su nombre:
FORMULA DE HERON PARA CALCULO DE ÁREA DE CUALQUIER TRIANGULO:

AREA=formula de HerónDonde: a,b,c son lo lados del triangulo,   s es el semi-perimetro s=(a+b+c)/2

Para el área de un triángulo, donde a, b y c representan sus tres lados y s su semi-perímetro. La fórmula, que constituye el principal mérito matemático de Herón, es fácil de demostrar con ayuda de trigonometría.

Herón de Alejandría (c. 20-62 d.C.), matemático y científico griego, pero puede considárselo como un ingeniero. Su nombre también podría ser Hero (aproximadamente 18 escritores griegos se llamaron Hero ó Herón, creándose cierta dificultad a la hora de su identificación). Herón de Alejandría nació probablemente en Egipto y realizó su trabajo en Alejandría (Egipto).

En nuestros días, el renombre de Herón se debe, sobre todo, a sus deliciosos tratados sobre autómatas griegos y juguetes hidráulicos, como la paradójica «fuente de Herón» donde un chorro de agua parece desafiar la ley de la gravedad, pues brota más alta que su venero.

Escribió al menos 13 obras sobre mecánica, matemáticas y física. Inventó varios instrumentos mecánicos, gran parte de ellos para uso práctico: la aelípila, una máquina a vapor giratoria; la fuente de Herón, un aparato neumático que produce un chorro vertical de agua por la presión del aire y la dioptra, un primitivo instrumento geodésico.

EJEMPLO ONLINE DE LA FORMULA DE HERON: