Nuevas Maravillas del Mundo

Tiermes Ciudad Romana de Piedra Historia y Ubicación

Tiermes Ciudad Romana de Piedra

La ciudad de Tiermes, en el norte de España, en los límites de la meseta superior y el valle del Tajo, llama sobretodo la atención porque muchos de sus elementos arquitectónicos no fueron construidos, sino tallados en la roca. Sin embargo, la piedra está esculpida con tanta habilidad y originalidad que existen serias dudas acerca de si las culturas a las que se atribuye Tiermes intervinieron realmente en su creación. La ciudad es objeto de estudios arqueológicos desde finales del siglo XIX.

LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE PIEDRA…

No se sabe exactamente quien ni cuando fundó Tiermes, en la provincia castellana de Soria. La primera mención de la ciudad la hizo el matemático y geógrafo Tolomeo (hacia loohacia 175), quien alude a Tiermes como la ciudad de los arévacos, un pueblo celtíbero. Se sabe que la ciudad fue sometida por los romanos en el año 98 a.C. Durante el siglo I d.C. Tiermes devino la capital de una provincia romana, lo que supuso un impulso económico para la ciudad y la ejecución de obras nuevas, como un foro y un acueducto.

Tiermes cayó en manos de los visigodos en el siglo VI o VII, y de los moros a principios del siglo VIII. El hecho de que la ciudad estuviera situada justo en la frontera entre cristianos y musulmanes originó el declive de la cultura local en el transcurso de las décadas siguientes. Tiermes perdió toda su relevancia como muy tarde a partir del siglo XII. Alrededor de 1888, después de visitar la ciudad, el historiador Nicolás Rabal inició los primeros estudios científicos de los restos arquitectónicos, que se han conservado gracias al clima templado.

Los restos arqueológicos visibles corresponden a la ciudad romana, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo I. De esta época destacan las imponentes construcciones romanas de varios pisos, asentadas en la blanda de la arenisca roja, donde también excavaron sus estancias subterráneas o bodegas, para conservar los alimentos. Era ciudad importante, a la que llegaban y de la que partían diversas vías de comunicación, que a juzgar por la información recuperada y por los restos arquitectónicos conocidos, se prolonga en el siglo II y tal vez en el III. De época Bajo Imperial se carece casi por completo de información quedando algunos materiales arqueológicos aislados, y durante el periodo visigodo aumenta la ausencia de referencias en las fuentes documentales y arqueológicas.

Y SUS HABITANTES

Muchas de las construcciones de Tiermes son insólitas para su época o las culturas de su tiempo, como el sistema de tuberías, que servía tanto para el suministro de agua como para la evacuación de las aguas residuales. Es evidente que en ciertos puntos hacia falta algún tipo de mecanismo de bombeo para que el sistema pudiera funcionar, pero no tenemos ninguna pista de cómo pudo haber sido dicho mecanismo.

Muchas paredes y techos son inusualmente gruesos: no son raras las paredes con un grosor de entre 1,5 y 3 metros. Además, muchos de estos edificios y plazas públicas presentan rampas sobre las que parece adivinarse un sistema de vías de 1,40 metros de ancho. Toda la meseta está surcada por estrechas muescas que, en ocasiones, desembocan en pasadizos subterráneos.

En la década de 1960, algunos investigadores apuntaron que esos vestigios, más que de su época, parecían propios de un sistema de defensa antiaérea moderno en el que estuviera previsto que los civiles se refugiaran en búnkeres mientras las fuerzas de defensa enviaban el armamento pesado a los lugares correspondientes mediante rieles. Conforme avanzaban las excavaciones se descubrieron más restos que no se corresponden con las fortalezas de la época, como unos fosos que recuerdan las trincheras de la Segunda Guerra Mundial y a los que nadie parece encontrar explicación.

Además, no ha sido posible atribuir su autoría a alguno de los pueblos que vivieron en Tiermes desde la conquista romana. Se cree que la ciudad es más antigua de lo que se suponía hasta ahora y en sus orígenes estuvo habitada por un pueblo que utilizaba esas singulares instalaciones para un fin determinado.

En las décadas de 1980 y 1990 se especuló con la idea de que se trataba de vestigios dejados en la prehistoria por extraterrestres al defenderse de los ataques procedentes del espacio. Ante tales hipótesis, los científicos serios prefieren remitirse a antecedentes más recientes en los que tales conjeturas han podido ser refutadas por nuevos hallazgos científicos.

STONEHENGE Monumentos de Piedra Lugares Sagrados y de Culto

STONEHENGE: Monumentos de Piedra

EN MEDIO DE LA LLANURA DE SALISBURY, EN EL SUR DE INGLATERRA, SE ENCUENTRA UNO DE LOS LUGARES DE CULTO MÁS FAMOSOS DE LA HUMANIDAD: STONEHENGE. NUMEROSOS MITOS Y LEYENDAS GIRAN ALREDEDOR DE ESTOS CÍRCULOS DE PIEDRA DE LA CULTURA MEGALÍTICA.

El círculo de piedras de Stonehenge, que hoy apenas se puede entrever en su grandiosidad original dado el paso de los milenios, es quizás el monumento más sorprendente de lo que la Arqueología oficial llama despectivamente desde luego la «edad de piedra».

Estos restos arqueológicos están ubicados, como expresáramos antes, en la llanura de Salisbury, unos 150 km. al SO de Londres y «causalmente», parece que el templo fue ubicado allí (pese a que las piedras utilizadas en su construcción estaban a 300 km. de distancia) porque en ese lugar las líneas dirigidas hacia los puntos de salida y puesta del Sol en el solsticio de verano forman un ángulo de 90°.

Tiene más de 5000 años. Antes de que se levantaran las primeras pirámides egipcias los constructores de Stonehenge, «tribus primitivas de cazadores», ya empezaron a trabajar en el lugar al que volvieron una y otra vez durante 2000 años.

Esta simple evidencia arqueológica nos lleva a reflexionar que difícilmente se trate de un monumento funerario: ¿dos mil años para construir y embelleceruna tumba?, ¿quién se acuerda de un muerto, por ilustre que sea, luego de 2000 años y cientos de generaciones?

Más verosímil es pensar en un monumento astrológico que fue reuniendo y plasmando el conocimiento adquirido a través de siglos, como luego veremos. Stonehenge fue a la vez santuario y observatorio, y su importancia para la civilización que floreció en la zona se desprende del tiempo que se mantuvo como un interés primordial entre ellos.

En reconstrucción de las gigantescas ruinas de Stonehenge muestra que el “templo” consistía en Una muralla exterior de treinta monolitos (del griego “monos”, uno y “litos”, piedra), coronados y unidos por grandes piedras a manera de arquitrabe. En el interior se levantaba un segundo cerco de cuarenta piedras, más pequeñas, llamadas por los arqueólogos “piedras foráneas”.

Estas piedras pertenecen, en efecto, a una variedad de roca inexistente en la zona donde se levanta el monumento; la cantera más cercana al mismo se encuentra nada menos que a 300 Km. de distancia. Los arqueólogos, ante la imposibilidad de explicar de otro modo la titánica empresa de transporte, han formulado la siguiente hipótesis: Los antiguos constructores habrían residido originalmente en la zona de la cantera y levantado allí su primitivo “templo”. Luego, obligados a emigrar, por motivos ignorados, no quisieron abandonar estas piedras consagradas y las llevaron a su nueva morada.

Esta conjetura se refiere, sin embargo, sólo a un aspecto del misterio: el porqué de la empresa. No contempla el otro aspecto, el de cómo llevaron a cabo la tarea aquellos hombres prehistóricos.

Las piedras azules son de dolerita o riolita y se denominan así porque al mojarse con agua de lluvia adquieren una tonalidad azulada. Pesan entre 3 y 6 tn. cada una proceden del sur de Gales. Se extrajeron en los Montes Prescelly y se llevaron por tierra hasta el puerto Milford Haven donde se cargaron en barcazas y recorrieron el Canal de Bristol ; se descargaron en Christchurch y se llevaron de nuevo unos 70 km. por tierra hasta Stonehenge. El recorrido total es de más de 300 kms entre los trayectos terrestres y el marítimo.

Raras veces en la historia una construcción ha podido ocultar su secreto tanto tiempo corno estas disposiciones de piedra circulares que se alzan en la llanura de Salisbury, en el sur de Inglaterra.

Stonehenge sigue planteando numerosos enigmas a arqueólogos, historiadores y jóvenes de la new age. Lo cierto es que este singular emplazamiento ya existía en el período del mesolítico (unos 8.500 años a.C.) corno lugar de culto y de sepultura. El nombre deStonehenge proviene supuestamente del inglés antiguo Stanhengist, que significa algo así como “piedras colgantes”.

La construcción de este centro, con sus impresionantes megalitos —grandes bloques de piedra empleados corno material de construcción para sepulcros y lugares de culto— y trilitos —puertas formadas por rocas verticales que soportan una piedra colocada horizontalmente—, duró cerca de 2.000 años y puede dividirse en tres fases.

En la primera fase, hacia el año 3100 a.C., se excavaron una tumba y una pared circular de unos 100 m de diámetro. Hacia al año 2500 a.C. empezó la segunda fase de construcción. Se erigieron los primeros megalitos y se corrigió el acceso nordeste en dirección a la salida del sol. La inmensa precisión con la que se efectuaron los cálculos para esta corrección continúa asombrando a los científicos actuales.

ALGUNOS DATOS

*Centro religioso: Desde el año 8500 a.C., aprox.

* Primera fase de construcción: Hacia el año 3100 a.C.

* Segunda fase de construcción: Hacia el año 2500 a.C.

* Tercera fase de construcción: Hacia el año 2000 a.C.

* Tiempo de construcción: 2.000 años. aprox.

Hacia el año 2000 a.C. comenzó la tercera fase, durante la cual se erigieron más megalitos de varias toneladas de peso y se creó el denominado círculo de Sarsen, que consta de 30 bloques de arenisca—cada uno de unos 4,25 m de alto y de unas 25 toneladas de peso— y tiene un diámetro de 30 m. Sobre estos bloques se colocaron piedras transversales de unas 7 toneladas cada una, labradas según la curvatura del círculo.

Estas se fijaron a los pilares con pernos, lengüetas y muelles, en una clara demostración de las influencias de la Edad del bronce. En el interior del círculo se colocaron cinco trilitos (foto) en forma de herradura.

Las piedras, los pilares y las traviesas están dispuestos según las posiciones de los solsticios y de los equinoccios. Se ignora todavía si Stonehenge se utilizó alguna vez como observatorio astronómico. En el centro de los círculos se alza un altar de arenisca verde. El resto de piedras del círculo interior son de un tipo de basalto muy frecuente en las Preseli Hills, en el actual Gales.

El tamaño del monumento, el origen de las piedras, la orientación de la «construcción» (de noreste a suroeste), la mano de obra y el tiempo empleado en su construcción, indican que Stonehenge era algo más que un mero punto de reunión de agricultores neolíticos. Las explicaciones abundan, y casi todos los arqueólogos coinciden en que debió implicar una función religiosa. Pero nadie que haya visto salir el sol sobre las grandes piedras, en el solsticio de verano, puede dudar de que Stonehenge cumpliera además una función astronómica.

Estas gigantescas piedras debieron transportarse desde 380 Km., una misión casi imposible en aquellos tiempos. Según la leyenda, el fabuloso mago Merlín atribuía a este tipo de roca unas propiedades muy especiales. El mito de Stonehenge aún sigue vivo, y su atractivo como lugar misterioso y de culto mágico permanece intacto. Año tras año acuden a esta llanura miles de turistas y visitantes.

En el centro se encuentra la “piedra del altar” de 4,8 metros de altura de largo, yace sobre el terreno. Esta es una piedra con un alto contenido de aluminio, lo que le da un brillo muy especial al recibir luz solar. Es de arenisca verde.

Desde 1986, Stonehenge forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con una protección especial por parte del gobierno británico. Desde entonces, el acceso al círculo de Stonehenge está prohibido. Tan sólo dos veces al año, coincidiendo con los dos equinoccios, la British Druids Society puede acceder al recinto con el fin de celebrar una misteriosa ceremonia celta.

Los impresionantes megalitos siguen dando que hablar a los científicos y expertos. Los trilitos presentan signos de la naciente Edad del bronce. Stonehenge ha sido designada candidata a convertirse en una de las 7 nuevas maravillas del Mundo.

Descripción
A través de los restos hallados se ha podido reconstruir la forma original de esta maravilla del neolítico. Se sospecha que su construcción fue por etapas a través de muchos siglos y con largas interrupciones intermedias. Se trata resumidamente de una serie de círculos y semicírculos concéntricos de terraplenes de tierra, foso, pozos, piedras erguidas y trilitos (tri = tres, litos piedras, es decir dos piedras erguidas como columnas y una tercera colocada como dintel encima de ambas).

El diámetro máximo es de unos 90 metros, correspondiente al límite externo del círculo: un terraplén de tierra que limita un foso circular. De afuera hacia adentro tenemos:

1) El foso circular flanquedo por dos terraplenes. El terraplén interno tenía originalmente unos 2 metros de altura. Estaba formada por cascotes de greda y piedra extraídos del foso circular.

2) El círculo de los hoyos de Aubrey. Son 56 pequeños pozos dispuestos a intervalos regulares. Fueron descubiertos por John Aubrey (1626-1697), y están cerca del terraplén interior.

3) Más hacia el interior se han descubierto dos círculos concéntricos de 30 hoyos cada uno, llamados «hoyo Y» (el más exterior) y «hoyo Z» (el más interior). Una hipótesis sostiene que estos hoyos eran un posicionamiento más exterior del Círculo Sarsen.

4) El Círculo Sarsen, de 30 metros de diámetro. Esta formado por treinta piedras erguidas (de unas 25 toneladas promedio) acabadas con un dintel continuo de piedras de unas 7 toneladas de peso. Estas piedras (igual que las de la herradura interior) son las mayores del monumento y se llaman rocas Sarsen. Provienen de Marlborough Downs, a 30 kilómetros al norte de Stonehenge.

El resto de las piedras (con un promedio de 4 toneladas de peso), llamadas «piedras azules» (por la tonalidad del granito que las compone), provienen de las montañas Preseli al sudoeste de Gales, a 300 km. de distancia y habrían sido transportadas hasta Stonehenge (según una hipótesis) por vía marítima, bordeando la costa galesa y aprovechando luego algunos ríos navegables. Un esfuerzo increíble para transportar casi 80 bloques desde tan lejos.

Las piedras del círculo Sarsen no están puestas en bruto sino que fueron trabajadas con martillos de piedra hasta darle forma de monolitos. En la parte superior hay una saliente convexa que se corresponde con una hoquedad en los dinteles que permite el encastre preciso de las piedras y las mantiene inmóviles.

5) El Círculo de Piedras Azules, de unos 25 metros de diámetro, formado por 60 piedras de menor tamaño, de las cuales se conservan muy pocas en su lugar.

6) La Herradura o Semicírculo Sarsen, formada por cinco trilitos, los de may or tamaño y peso llegan a las 45 toneladas. La abertura de la «herradura» se orienta hacia la «avenida», una «calle» recta marcada en la tierra gredosa que se dirige al punto de la salida del Sol en el solsticio de verano, el 21 de Junio. Esta calle está flanqueda por dos fosos con sus correspondientes terraplenes paralelos a ambos lados.

7) La Herradura de Piedras Azules, formada por 19 piedras menores y abierta en la misma dirección de la herradura mayor más externa, unos dos metros hacia el interior. Digamos como dato importante que las piedras hacia el centro de las herraduras, es decir, cerca del eje del monumento, son mayores, como indicando un crecimiento alrededor del eje y un decrecimiento hacia el otro extremo.

Aparte de estas sucesivas disposiciones concéntricas hay algunas piedras especiales colocadas en distintos lugares del monumento:

1) La piedra Altar, ubicada en el centro de la herradura de piedras azules. Actualmente está caída pero originalmente debió estar erguida como un pilar central.

2) La piedra «Talón» (Heelstone), ubicada en el medio de la avenida de entrada, fuera del terraplén más externo del foso circular. Esta piedra (junto con la del Altar), marcan el eje del monumento que se orienta hacia la salida del sol en el solsticio de verano.

3) Cuatro piedras de «estación» colocadas en los circuios de Aubrey; dos de ellas alineadas estaban ubicadas en sendos pequeños pozos rodeados de un terraplén de tierray greda. A los túmulos donde iban estas dos piedras, yaperdidas, se los llama los túmulos Norte-sur, porque marcan esa dirección, o lo que es lo mismo: el lugar de la salida y puesta del Sol hacia los equinoccios. Las otras dos, no rodeadas por tierra, marcan el eje cuyo extremo norte indica el punto de la puesta del Sol el día del solsticio de verano y el sur la salida del sol en el solsticio de invierno. En resumen las líneas definidas por estas cuatro piedras «estacionales» marcan los límites máximos del orto y ocaso no sólo del Sol sino también de la Luna según investigaciones recientes.

4) Por las huellas dejadas en el terreno había seguramente dos piedras en la intersección de la avenida con el foso, como una puerta ceremonial, por cuyo centro se vería la salida del sol en el solsticio de verano, apareciendo detrás de la Heelstone. Una de ellas, caída hoy hacia un costado, es llamada la «piedra del sacrificio».

¿Cuál era la finalidad de Stonehenge?
La complicada planificación y elaboración, y los miles de horas de trabajo empleados en su construcción demuestran la importancia de Stonehenge. Y el hecho de que los arquitectos necesitaran las areniscas azules y verdes de Gales parece indicar que estos megalitos eran ingrediente fundamental para la proyección del lugar. Evidentemente, Stonehenge no se diseñó para servir simplemente como lugar de reunión. ¿Para qué, entonces? Existen algunos indicios sobre su posible finalidad.

En el solsticio de verano, el sol sale entre la piedra Talón y otra ya desaparecida. ¿Podría el lugar haber sido diseñado para exponer los restos de los antepasados a los rayos vitalizadores del sol en este momento tan significativo del año? Las cremaciones descubiertas en los 56 orificios de Aubrey demuestran que aquí se celebraban ritos funerarios, y es posible que los mismos simbolizaran ingresos al más allá.

El astrónomo estadounidense Gerald Hawkins ha utilizado un ordenador para descifrar muchos alineamientos de piedras, llegando a la conclusión de que Stonehenge era un sofisticado observatorio celeste. Pero es muy dudoso que las observaciones fueran precisas y que los antiguos procurasen objetivos similares a los de los científicos actuales. Probablemente su principal interés residiera en establecer un calendario básico y determinar los movimientos de los cuerpos celestes por motivos religiosos.

Los constructores de Stonehenge no eran gente primitiva, de vida campesina. Aun cuando no dejaran ningún testimonio escrito, es muy probable que poseyeran conocimientos y técnicas importantes. Tal vez nadie haya acertado aún con la verdadera función de Stonehenge. Y quizá tenga razón John Michell, el estudioso británico del esoterismo, cuando insinúa que Stonehenge era «un templo cósmico dedicado a los doce dioses del zodíaco, que representa la cosmología ideal, la imagen perfecta y completa del universo».

La crónica más cercana a la realidad indicaría que las 80 piedras que pesan -toneladas cada una habrían sido movidas por trineos y carros con ruedas hasta la costa galesa. Colocadas sobre balsas fueron remontadas río arriba por e. Severn y luego por otros ríos interiores hasta el lugar donde fueron finalmente emplazadas. Es probable que esa zona estuviese poblada por seres de la edad de bronce que quizá hayan sido precursores de los CELTAS y aunque no hay pruebas concretas, algunos los asocian a los DRUIDAS, misteriosos personajes que realizaban sacrificios con animales y a lo mejor, con humanos. John Aubrey (1626-1697), estudioso de la Antigüedad, vinculó a Stonehenge con los druidas, aunque el monumento de piedra es anterior en unos dos mil años a los tiempos reales de los druidas.
Stonehenge fue probablemente un espacio ritual, un templo, una tumba o un lugar de reunión para festivales, aunque hay quienes sostienen que ver la puesta o salida del Sol cerca del enorme túmulo produce sobrecogimiento y la sensación de que, además, debió haber tenido algún motivo estelar.

PARA SABER MAS…
Respecto al uso como Monumento Astrológico, explica Norma Palma en su libro: “Huellas en el Cielo”:

Por su parte, el investigador arqueólogo Walsey, luego de estudiar los trabajos de sus predecesores respecto de Stonehenge y de compararlo con los pueblos de oriente, afirmó que: «… sí un sabio brahmán hubiera contemplado estas ruinas habría podido comprender más de su diseño que nosotros, y descubrir algunos vestigios de un arte completamente desconocido para el momento actual».

Algunos detalles astrológicos del monumento:
1) Cuatro «estaciones» simbolizadas por las cuatro piedras que marcan los extremos del año solar, extremos que están en correspondencia con los cuatro elementos en su forma cardinal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio).

2) Los treinta días promedio del mes, con sus noches (los bloques de piedras erguidos) y sus días (los espacios entre piedras, que dejan pasar la luz a un observador interior). Los 30° de cada signo, y más hacia adentro, los 60′ de cada grado (el Círculo de piedras Azules), también representan claramente un ciclo de 60 años, ciclo humano fundamental que es la composición de varios ciclos planetarios y de progresión básicos (2 ciclos soli-lunares progresados, 2 ciclos de Saturno, etc.)

3) Lunaciones y eclipses: Los hoyos de Aubrey servían para predecir lunaciones y eclipses y sus posiciones mediante observación directa según se ha determinado mediante estudios computarizados. Los agujeros de Aubrey son 56 = 2 x 28, pues 28 es el número de días del mes lunar y un importante ciclo de 4 veces 7 (cuatro semanas, o cuatro ciclos de siete años en que se completa la evolución humana, física y emocional).

4) Las herraduras interiores son como un «cuenco» abierto a la energíacósmica del solsticio de verano. Las piedras de «fondo» del «cuenco» (las que enfrentan al solsticio), son más pesadas, como simbolizando el día «mayor» del Sol Victorioso, la plenitud de la vida y el punto culminunle del ciclo, al igual que la Luna Llena en el ciclo Lunar.

Las piedras de la herradura mayor son 10, dispuestas encinco trilitos, ¿representan los 10 planetas y los cinco elementos tradicionales, los cuatro que utilizamos y el éter, el elemento «central». Esta herradura Sarsen sería claramente «solar».

5) La herradura de piedras azules, interior a la gran Herradura Sarsen, tiene 19 piedras, un número a la vez simbólico y astronómico: es el número de ciclo Saros de los eclipses, del ciclo nodal y la nutación del eje terrestre, todo relacionado entre sí, lo que indica un conocimiento astronómico avanzado. Esta herradura, interior, más pequeña, con piedras más livianas, sería de carácter «lunar».

6) Y finalmente algo muy curioso y sugestivo: En las proximidades de Stonehenge se han desenterrado piedras semipreciosas procedentes de Egipto, Europa Central y la costa oriental de Inglaterra. Las piedras egipcias datan de 1400 años a.C.

Fuente Consultada:
100 Maravillas del Mundo-CNICE-Wikipedia-Encarta
Huellas del Cielo de Norma Palma de Sindona

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas Schliemann

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas
Schliemann Explorador

INTRODUCCIÓN: EN LAS LLANURAS DE TROYA
En su mayoría, los eruditos del siglo pasado dudaban de que Troya hubiera realmente existido, considerándola más bien una creación de la fantasía del poeta, como tantos otros lugares descriptos en la “Ilíada”. Sin embargo, se afirmaba que Alejandro Magno, al invadir el Asia Menor en el año 334 a. de J.C. había rendido honores a Aquiles y a Príamo sobre las ruinas de Troya.

Y la tradición señalaba, como posible emplazamiento de la antigua ciudad, una llanura situada sobre la orilla asiática del estrecho de los Dardanelos. Hacia allí se trasladó Schliemann, siguiendo el probable derrotero de Alejandro, y con el texto de la “Ilíada” en la mano exploró la zona, tratando de reconocer los aspectos del paisaje según la descripción efectuada por Homero tres mil años atrás.

Según el poeta, el rey Príamo había presenciado los principales lances de la guerra de Troya desde las torres de la ciudad. Recordándolo, Schliemann detuvo su atención en una colina llamada Hissarlik, de sólo unos treinta metros de altura, pero cuya posición era la más adecuada para situar una ciudad desde cuya atalaya se habría podido dominar toda la llanura circundante.

Tras las gestiones para obtener de Turquía el permiso, Schliemann pudo comenzar las excavaciones, contratando a ochenta obreros. Fue penoso el trabajo y larga la expectativa. Pero de pronto las herramientas empezaron a exhumar vasos, armas, enseres domésticos: restos que evidenciaban las ruinas de una antigua ciudad. Nuevos hallazgos de murallas y tesoros confirmaron a Schliemann en su sensacional descubrimiento: ¡había hallado la ciudad de Troya!

De allí en adelante las excavaciones se siguieron incansablemente. Y fue desconcertante encontrar bajo unos muros ¡otros! ¡Nueve ciudades superpuestas hallaron los zapapicos y las palas en el corazón de la colina Hissarlik! Cada una de estas ciudades había surgido en el mismo sitio varios siglos después de la destrucción de la anterior. Los constructores de cada ciudad habían nivelado —ellos mismos— las ruinas de la ciudad precedente. Aún más, habían utilizado aquellas piedras para las nuevas casas y murallas.

LA HISTORIA DE LA BÚSQUEDA:
Un arqueólogo millonario, aficionado en busca de su sueño, encontrar Troya

SCHLIEMANN HEINRICH EN BUSCA DE LA CIUDAD PERDIDA DE TROYALos griegos atacaron Troya hace más de 3.200 años, en el siglo trece a.C. Las historias sobre esta guerra eran ya viejas en el siglo cuarto a.C., época del filósofo Aristóteles y de Alejandro Magno. Nadie sabe con certeza quién fue Homero ni cuándo vivió (aunque es probable que viviera en el siglo ocho a.C., hace más de 2.800 años).

Con el paso de los siglos y los milenios, el recuerdo de la guerra de Troya se desvaneció en el pasado lejano y sólo quedaron los mitos y las leyendas de los poemas homéricos.

Así estaban las cosas cuando el adinerado alemán Heinrich Schliemann (imagen) , aficionado a la arqueología, se propuso encontrar Troya. Con algo más que su fe en Homero, excavó no una sino un conjunto de nueve Troyas, construidas una sobre otra. Luego viajó a Grecia y descubrió la poderosa civilización de Micenas, que también aparece en la saga de Homero.

Vida del Aventurero: La vida de Schliemann es fantástica. Nacido en la pobreza en 1822, sobrevivió a un naufragio mientras amasaba una fortuna en los negocios. Ya por 1860 tenía dinero suficiente, y tomó la decisión de proseguir con su obsesión por Homero.

Viajó a Grecia y se casó con una joven de 17 años (él tenía 47); luego se fue a Turquía para buscar la antigua Troya.  Como arqueólogo aficionado, Schliemann cometió errores, y puede que hasta haya hecho trampa. Expertos posteriores lo acusaron de haber enterrado algunos objetos que luego dijo haber descubierto. Sin embargo, su éxito es indiscutible. Con el descubrimiento de Micenas abrió la Grecia continental a sucesivas oleadas de fructífera exploración arqueológica.

De pequeño se abocó a estudiar griego con entusiasmo, pero su padre quedó sin trabajo y ya no le pudo pagar las clases. Entonces Henirich, de doce años, se empleó como mandadero y fue ascendiendo lentamente, en una carrera de comerciante azarosa, en su lucha pertinaz; su sueño era hacerse rico ¿Pero para qué? Para buscar Troya. Para hacer la ruta de Ulises, conocer Itaca, hallar en las grutas sicilianas aquella donde Ulises fue presa de Polifemo, el gigantesco Cíclope, encontrar la isla de la maga Circe… las joyas de Helena.., las huellas de la cólera del pélida Aquiles…

Schliemann consiguió su primer objetivo: se hizo rico. Y dedicó su fortuna y el resto de su vida a seguir la ruta de Ulises, con el libro de Homero en mano.
Viajó a Turquía, se instaló en las colinas de Bunarbachi,lugar que hasta el momento los eruditos abocados a la cuestión identificaban con Troya. Esta identificación se debía sólo a la presencia de fuentes naturales similares a las que Homero describe en La Ilíada. Este es el pasaje:

La primera era de agua caliente: el vapor la cubría cual si allí se encontrara, a un lado, un fuego encendido.
Y la otra brotaba en verano como el granizo o lo mismo que nieve fundida o agua muy helada.

Al encontrarse junto a las fuentes de la presunta Troya, Schliemann sacó su termómetro y comprobó que las dos fuentes tenían la misma temperatura. Así que los historiadores se equivocaban, bajo la tierra de la triste colina no podía estar Troya. Tampoco el riacho que serpenteaba junto a la colina se identificaba con el caudaloso río que el poeta llama Escamandro.

Pero ya que el prestigio troyano había coronado a la cenagosa colina por tantos años, Schliemann hizo una prueba más, una buena muestra de la excentricidad y tozudez de su método de trabajo: reconstruyó un hecho de La Ilíada, una reproducción de la escena tal vez más famosa: el combate de Héctor y Aquiles; le pagó a un hombre para realizar con él una experiencia fatigosa, pero sin duda original, aunque tal vez reñida con la calma que deben mostrar los hombres de ciencia.

Cuenta el texto que los dos héroes hicieron corriendo tres veces la vuelta a las murallas de Troya. Yeso llevaron a cabo el alemán y su empleado turco. Corrieron ambos, persiguiéndose, alrededor de la colina. La carrera duró dos horas y sólo lograron dar la vuelta a la colina una sola vez. En tanto Aquiles y Héctor habrían dado, según el poema, la vuelta completa tres veces, en una sola tarde. Esta prueba fue suficiente para Schliemann: Troya no estuvo allí. ¿Entonces dónde?

Schliemann recorrió la zona, y una colina que se alzaba en las cercanías llamó su atención porque en ella encontró numerosos tiestos y cacharros antiguos. La colina se llamaba Hizarliz, que en turco significa ‘palacio’, por lo que el nombre resultaba sugestivo. Sus investigaciones le hicieron presentir que allí podía hallar la ciudad que buscaba. La colina recordaba en todo a los paisajes descriptos por Homero, tenía el tamaño indicado.., y la tradición del lugar la llamaba simplemente Nueva Ilión, en recuerdo de la ciudad antigua. Schliemann confiaba en las tradiciones transmitidas por vía oral. Después de todo, así se había mantenido en el tiempo el poema homérico.

Fueron años de lucha y trámites con las autoridades turcas. Por fin, al comenzar las excavaciones, aparecieron los primeros resultados alentadores. Se desenterraron murallas y ocultas en ellas, estaban las joyas que el emocionado Schliemann llamó “de Helena”. Sus métodos, aunque muy criticados, rindieron frutos, los arqueólogos por fin reconocerían su trabajo.

Guiado por Homero, invirtiendo su fortuna para hacer realidad su sueño, este hombre que unos admiraban y otros denostaban, y contra el cual se pueden formular innumerables críticas, tuvo el coraje intelectual de creer en lo que nadie creía y su búsqueda de años le dio la razón. La ciudad de Ilión, la Troya más amada, donde sucedió el sitio más famoso de la historia, quedó descubierta a los ojos de los hombres, y por sus antiguas murallas pasean las sombras de los dioses olímpicos y llora el rey Príamo. Y callados para siempre los gritos desgarradores de la princesa Casandra, subsiste el sutil eco del poema más amado y leído de todos los tiempos.

El lugar mágico se había hecho realidad. Y si bien la mayoría de nosotros no visitó ni visitará nunca las ruinas de Troya, existe un poderoso incentivo en la lectura del poema a partir del hecho de que el mito se ha visto reforzado por la realidad. La energía de Troya y sus guerreros atraviesa los siglos y permanece intacta en nuestros días, gracias a Heinrich Schliemann.

Versión Moderna de la Búsqueda: Schliemann contrató obreros y comenzó las excavaciones. Aunque parezca irónico, no se detuvo al pasar por lo que los arqueólogos posteriores identificaron como la probable Troya de la guerra (alrededor de 1250 a.C.), situada sólo tres niveles por debajo de la superficie.

Schliemann excavó hasta una capa anterior a la de la antigua Troya, fechada alrededor de 2000 a.C., probablemente unos 700 años más antigua que la Troya de Homero. En 1874 encontró inapreciables artefactos de oro y anunció, erróneamente, que se trataba de los tesoros de Príamo, el rey troyano de La ilíada.

Insatisfecho aún, Schliemann volvió a Grecia para buscar el palacio del rey Agamenón, el jefe de los griegos en La ilíada. Y, por increíble que parezca, no sólo encontró evidencias de la civilización micénica, que floreció mucho antes de la Grecia clásica (nombre que los historiadores dan al período comprendido entre cerca de 479 y 323 a.C.), sino que descubrió nuevas piezas en oro, que databan de 1550 a.C.

Las nueve ciudades de Troya
Heinrich Schliemann, bucanero de la arqueología, fue un hombre excepcionalmente decidido. Era sueño de su juventud descubrir la perdida ciudad de Troya. Inició sus excavaciones en Hisarlik en 1870 y a ello dedicó 20 años. De manera más bien impetuosa, Schliemann excavó una gran zanja a través del montículo de Hisarlik, y tuvo la desgracia de destruir parte del estrato que más anhelaba encontrar: la Troya homérica.

Se quedó comprensiblemente desconcertado ante las múltiples capas de la colina que excavaba, pero logró identificar cuatro ciudades distintas y sucesivas por debajo de la ciudad romana de Ilium, llegando a la conclusión de que la segunda en orden era la Troya que anhelaba. Los arqueólogos no se mostraron muy de acuerdo con su conclusión, lo cual irritó a Schliemann y acrecentó su satisfacción cuando, en 1873, descubrió lo que llamó «el tesoro de Príamo».

Según comentario de Schliemann, fue extrayendo el tesoro y entregándoselo a su joven y bella esposa griega, Sophia, quien lo envolvió en su chai para preservarlo tanto de los funcionarios griegos como de los obreros. Existe una fotografía de Sophia engalanada con las resplandecientes «joyas de Helena». Además de este tesoro, se encontraron copas, puntas de lanza y pendientes, que probablemente procedían de Troya II o Troya III (c 2200 a.C), fecha que no coincide con la Troya de Hornero, seguramente Troya VI, destruida hacia el 1260 a.C.

Por desgracia, todos estos objetos, a excepción de un par de pendientes y algunos otros, pequeños, desaparecieron en Berlín en 1945. Podrían haber sido utilísimos para futuras investigaciones acerca de estas ciudades desaparecidas.

El edificio mejor conservado de las nueve ciudades de Troya es un anfiteatro, en la parte sur de la ciudad. Surge como consecuencia del programa de reconstrucción iniciado por Julio César en el siglo l aC, y forma parte de la última y más extensa ciudad de Troya, Troya IX que quedó definitivamente abandonada hacia el 350 dC.

¿Qué queda de las ciudades de Troya?: Muchos visitantes han rechazado esta Troya por pequeña y humilde. En efecto, parece increíblemente pequeña cuando se la compara con la imagen clásica de la poderosa ciudadela fortificada de Príamo. Sólo mide 137 por 183 m, apenas el espacio suficiente para unas cuantas docenas de viviendas, más, quizá, otras mil personas residiendo en los alrededores. Pero la extensión es precisamente uno de los rasgos más conmovedores de Troya, al hacerla parecer tan vulnerable.

La playa donde los griegos atracaron sus barcos está ahora 15 Km. más alejada que cuando el furioso Aquiles arrastró el cuerpo destrozado de Héctor en torno a las murallas de Troya. Persisten aún dos de los fenómenos que Hornero describió: el viento que sopla incesantemente entre las hierbas altas (no ocurre así en ningún otro lugar de la zona) y las pequeñas encinas achaparradas, que parecen ser originarias del lugar.

PARA SABER MAS…
EL TESORO DE LA COLINA

Comenzó sus excavaciones en 1871, después de algunas tentativas en el 70, pero no en Burnabashi, el lugar en que, según los sabios, se habría asentado la antigua Troya. Él había hecho viajes, había observado largamente la naturaleza del terreno, las colinas, la costa, los cursos de agua. Aquello no podía ser la antigua Troya, porque Hornero no describió tales parajes.

El lugar aludido por las descripciones era Hissarlik, una colina próxima al mar. Schliemann empezó a excavar allí. Sofía, su joven esposa, lo animó en todo momento compartiendo sus opiniones, que discrepaban con las teorías de los “expertos” oficialmente reconocidos. Fueron días de gran tensión, complicados por las dificultades de todo género que le pusieron las autoridades turcas; pero Schliemann tuvo fe constante en su triunfo. Al principio de sus trabajos desenterró algunas cosas: vasos, piezas de cerámica de todas clases, utensilios de piedra, restos de antiguos muros, cimientos, columnas, terrazas. Pero eran residuos que podían encontrarse en casi todos los puntos de aquella tierra, descubrimientos arqueológicos normales.

SofiaEra necesario avanzar más en la empresa; las excavaciones se aceleraron y sacó a la luz, en estratos superpuestos, los restos de nueve ciudades. Cada estrato escondía los restos de una ciudad, construida sobre las ruinas de la precedente. Schliemann observó que los materiales del segundo estrato mostraban claramente las trazas de un enorme incendio: ¡Era Troya! Su alegría fue inmensa. Rebuscó febrilmente entre todos los objetos que aparecían, las armas, los utensilios, las joyas del reino de Príamo.

Sofía, esposa de Schliemann

Llegó, por fin, el día del triunfo: el 14 de junio de 1873 Schliemann descubrió algo que le arrancó una exclamación de sorpresa, rápidamente ahogada. Mandó a todos los excavadores a sus casas, con el pretexto de que era su cumpleaños y que deseaba darles asueto. En realidad, quería quedarse solo con su fiel esposa para deleitarse con aquello que había esperado toda su vida.

Cuando todos se hubieron alejado, se acercó al sitio que atrajera su atención y excavó sin descanso hasta que, entre sus manos, brillaron diademas, broches, cadenas, brazaletes y collares, todo de oro y piedras preciosas.
El tesoro de Príamo quedó recogido en el rojo chal de Sofía, y Schliemann lo miró extasiado. Después tomó una de las diademas más preciosas y la puso en la cabeza de su mujer, imaginando que era una reencarnación de Helena, la divina Helena por la que se batieron héroes y semidioses.

FAMA Y HONORES PARA EL “OBSTINADO”
Schliemann continuó excavando hasta el año de su muerte. Desde 1876 a 1878 se dedicó a excavar en Micenas, ciudad de Agamenón. También allí descubrió, contra el parecer de los sabios, la tumba del rey y de otros guerreros que participaron en la guerra de Troya. Las encontró en el interior de la Acrópolis, guiándose por los datos de un fragmento del escritor griego Pausanias; y, junto con los restos funerarios, salió a la luz un tesoro de grandísimo valor y de incalculable importancia histórica. El mismo Schliemann escribió, más adelante, sobre la emoción profunda que se adueñó de él cuando se encontró ante las mascarillas de oro de tantos ilustres muertos. Junto con las mascarillas de oro halló también joyas, armas, vajillas y objetos preciosos de toda suerte.

Después de los descubrimientos de Micenas volvió a Hissarlik, y luego investiga entre las ruinas de Orcómenos, de Beocia y en Tirinto, de Creta. Entre viaje y viaje descansaba en su espléndida casa de Atenas, construida a semejanza de los antiguos palacios griegos, y cuidaba sus negocios. Daba, además, ciclos de conferencias y publicaba libros de arqueología, que ya no eran acogidos con sonrisas de escepticismo.

Obtuvo honores y fue recibido triunfalmente en muchos lugares del mundo. El kaiser, en reconocimiento de la donación del tesoro de Príamo, que cedió al Museo Etnográfico de Berlín, lo condecoró con la Orden del Mérito, lo hizo ciudadano honorario de Berlín y lo nombró miembro de la Academia de Ciencias.

Schliemann lo tuvo todo: riquezas, fama, honores y satisfacciones. Pero su vida, siempre errabunda, lo había fatigado. Una otitis, padecida durante años, se agravó y hubo de pensar seriamente en curarse. Precisamente cuando regresaba de un lugar de cura y se preparaba a pasar la Navidad en Atenas, antes de emprender una nueva campaña de excavaciones, la muerte lo sorprendió en Nápoles.

En su lúcida agonía, que duró un día, el financiero arqueólogo repasó toda su existencia. Plena de actividad, le proporcionó la gloria de ver realizados sus sueños de la adolescencia.

Fuente Consultada: Lugares Misteriosos – Paula Ruggiere Historia del Mundo Tomo I – Lugares Misteriosos Volumen II

Petra Ciudad de Piedra en Jordania Monumento Esculpido en la Roca

Petra Ciudad de Piedra-Monumentos Jordania

La historia de Petra se remonta hasta el siglo III a.C, como capital de los nabateos que logró mantenerse, como tal, hasta el siglo I d.C. La ciudad formó parte del importante entramado de las rutas comerciales de las caravanas que transportaban incienso, metales preciosos, hierbas aromáticas y betún desde el Mar Mediterráneo, como ya dejara escrito el historiador griego Diodoro de Sicilia en el siglo I a.C.

A pesar de los intentos que se vienen realizando, a través de las excavaciones arqueológicas, para desenmascarar la historia de este pueblo, todavía resulta imposible establecer un hilo conductor uniforme.

En agosto de 1812, durante un viaje por Oriente, el suizo Johann Ludwig Burckhardt (1784-1817) (imagen) se enteró por boca de un peregrino de que muy cerca de donde se encontraba habla una ciudad excavada en la roca.

Con un pretexto cualquiera consiguió que los beduinos lo condujeran hasta allí, y así fue como descubrió la ciudad de Petra en un desfiladero de 1.200 metros de longitud y 100 metros de altura en algunos tramos. Hasta ese momento, los europeos creían que Petra era sólo una leyenda.

LA CIUDAD EN LA ROCA: Los hallazgos más antiguos señalan que el hombre habitaba la garganta del Siq (del árabe significa, garganta, desfiladero) ya en el Neolítico. Los orígenes de la ciudad de Petra, situada en la actual Jordania, se remontan a la tribu de los edomitas, enemigos acérrimos de Israel, que se asentaron en este lugar.

Los edomitas hicieron de Petra uno de mas principales centros comerciales de Oriente Próximo.

Sin embargo, gran parte de los edificios esculpidos en la roca fueron obra de los nabateos o, al menos, adquirieron su forma actual gracias a ellos, como el Tesoro del Faraón (Khazne al-Firaun), originalmente una tumba rupestre, el Teatro Romano, con un aforo de 5.000 localidades, el centro de la ciudad, con su avenida con columnata, y otras tumbas rupestres que sugieren que Petra fue primero una ciudad funeraria y que posteriormente fui ampliada.

Los nabateos cayeron bajo la dominación en el año 106 d.C.

La ciudad de Petra, ubicada en Jordania, a pesar de mantener oculto más del setenta y cinco por ciento de sus construcciones, ha conseguido despertar el entusiasmo de todo el mundo desde el año 1812, cuando Johann Ludwig Burckhardt la identificó como tal. Para llegar a la ciudad de Petra es necesario recorrer el siq, un estrecho desfiladero que serpentea entre paredes montañosas.

A la salida del pasadizo, lo primero que ve el visitante es la fachada, básicamente griega, del Jazna, una «aparición» tan incongruente en medio de las montañas del desierto que parece el decorado abandonado por un equipo cinematográfico.

Tras su descubrimiento en 1812, diversos exploradores revelaron al mundo los esplendores de Petra. En 1826, dos franceses —el conde León de Laborde y el ingeniero Maurice Linaut— trazaron dibujos de la ciudad, siguiendo una línea romántica pero de gran realismo.

La región y su capital, Bostra, fueron anexionadas al Imperio Romano y Petra perdió su protágonismo. Grandes partes de la ciudad de piedra fueron destruidas por sendos terremotos en los años 363 y 551, y sus habitantes la fueron abandonando.

Es casi seguro que la ciudad ya estaba prácticamente deshabitada cuando la región fue conquistada por los árabes en el año 663. Después de las Cruzadas medievales, Europa se olvidó de Petra, y con el tiempo la ciudad se fue convirtiendo en leyenda, hasta su redescubrimiento. Las excavaciones no se iniciaron basta la década de 1920, y más o menos por la misma época se abrió la ciudad al turismo.

¿Quiénes fueron los habitantes de Petra?
Los nabateos, una tribu de pastores nómadas extraordinariamente hábiles, convirtieron Petra en el centro de su imperio hace más de dos mil años. Procedían del noroeste de Arabia y a partir del siglo V aC, durante un periodo de 600 años, extendieron sus dominios hacia el norte, hasta llegar a Damasco. Antes de la invasión de los nabateos existió un emplazamiento edomita —Edom, que significa rojo, era el nombre bíblico de esta región—, pero fueron aquéllos quienes excavaron la ciudad en la roca. Además, desarrollaron un estilo arquitectónico propio, una cerámica delicada y característica y un magnífico sistema de irrigación, fundamental para la historia y la prosperidad de la ciudad.

Estratégicamente situada en un cruce de antiguas rutas comerciales, Petra acogía a numerosos mercaderes que trasportaban mercancías del Mediterráneo, Egipto, Damasco y Arabia. Los nabateos controlaban las rutas de caravanas y se hicieron ricos y prósperos contando con Petra como base casi inexpugnable. La roca tenía una importancia vital, y por ello no resulta sorprendente que su principal dios, Dusares, estuviera simbolizado en bloques de piedra y obeliscos, que pueden encontrarse en el siq y en toda la ciudad, que posteriormente adquiriría la denominación de Petra, «piedra».

En los siglos inmediatamente anteriores y posteriores al nacimiento de Cristo, los nabateos vivieron el periodo de máximo esplendor, contabilizando Petra una población de unas 20.000 personas. De vez en cuando, debían defenderse de ataques de sus vecinos, en especial los romanos del norte, que ya en el 63 aC habían intentado conquistar Petra. Estos lo consiguieron definitivamente en el 106 dC, fecha en que Petra, aparentemente sin litigio, pasó a formar parte de la provincia romana de Arabia.

La dinastía nabatea se había extinguido, y la población coexistió con los romanos durante más de un siglo. Durante este tiempo, Petra siguió prosperando, y los romanos construyeron el teatro y la columnata. Cuando Petra pasó a formar parte del Imperio cristiano bizantino en el siglo iv, la Tumba de la Urna fue convertida en iglesia, y la ciudad, en sede de un obispado. Pero con el establecimiento de la era musulmana en el siglo vn, comenzó a ignorarse el destino de Petra, con la excepción de una breve estancia de los cruzados, que construyeron un sencillo castillo en lo alto de una colina al oeste de la ciudad.

PETRA TURÍSTICA: Entre sus maravillas podemos encontrarnos con el siq o pasadizo que nos conduce a la ciudad escondida de los nabateos, pasadizo que popularizó el cine en películas como la de Indiana Jones y su afamada “Ultima cruzada”. Una vez dentro sorprende la colosal ciudad diseñada con manifestaciones helénicas, lo cual no es de sorprender si entendemos que el pueblo nabateo, aún siendo de origen árabe, se dejó influir de forma plena por el estilo arquitectónico y escultórico griego.

La fachada del Templo es buena muestra de lo dicho. Pero más aún, en el año 106 a.C. la ciudad fue conquistada por el imperio romano, pudiéndose visitar en Petra el espectacular Teatro Romano, con capacidad para más de 3000 espectadores, o varias calzadas romanas cuyas ruinas permanecen bastante bien conservadas. La visita a Petra conlleva la visita a su Tesoro, el Propileum y el Monasterio en los que encontraremos de nuevo marcadas influencias griegas. En el interior de la ciudad contemplaremos la bella decoración de las Tumbas, las puertas de entrada a las distintas estancias, y las columnas esculpidas en la piedra y en la zona de excavaciones visitaremos el Alto y Bajo Temenos, y El nicho de la Exedra.

¿LÓGICA O MISTERIO?

La ciudad de Petra fue construida en un largo desfiladero seguramente por motivos estratégicos. Sin embargo, para conquistar una ciudad situada en un lugar de esas características basta con hacerse con el control de los riscos circundantes, siempre que los edificios se hallen en la garganta. Pero los constructores de Petra fueron más listos y ubicaron las casas en el interior de las paredes.

De ese modo adquirieron una gran ventaja, porque el enemigo ya no podía atacar sin más los edificios y mucho menos evaluar la fuerza combativa y la resistencia de sus habitantes. También había algún edificio en el desfiladero, pero se trataba sobre todo de comercios que apenas ofrecían ninguna pista acerca del armamento y el número de habitantes. Para conquistar Petra era necesario desistir de la propia defensa y asaltar el desfiladero sin protección. Demasiado riesgo para muchos enemigos, como quedó demostrado en varias ocasiones.

El carácter legendario que tuvo Petra en Europa durante mucho tiempo contribuyó a popularizar ciertos mitos y sucesos acerca de este lugar que han perdurado hasta nuestros días, sobre todo durante el siglo XIX, cuando los no musulmanes tenían prohibido visitar la ciudad. Pero, en realidad, ni es una ciudad antediluviana ni tiene un origen enigmático.

Ingenieros hidráulicos

La existencia de la ciudad roja de Petra, ubicada en un área semidesértica y con un escaso régimen anual de lluvias (entre 50 y 250 milímetros anuales) fue posible porque tanto los primeros edomitas como los nabateos, después, descubrieron cómo almacenar el agua. Los constructores nabateos fueron también grandes maestros en el arte de la ingeniería hidráulica.

Desarrollaron un sofisticado sistema de acueductos alimentados por tres vertientes ubicadas lejos de la ciudad, dentro de una cuenca pluvial de 92 kilómetros cuadrados. Construyeron diques, embalses (muchos destinados a evitar inundaciones), grandes cisternas, tanques, aljibes y fuentes públicas. El agua circulaba por canales excavados en las rocas y revestidos con un revoque impermeable  o por tuberías de terracota (los nabateos fueron hábiles ceramistas).

No sólo la usaban para abastecer a la ciudad. También la desviaban para regar sus cultivos en terrazas hechas en las laderas de las montañas y para que beban sus rebaños de animales. Constituía un verdadero oasis para las caravanas que atravesaban el desierto. Aunque el consumo estaba estrictamente reglamentado, se ha estimado que llegaban a Petra unos 40 millones de litros de agua por día. Tal abundancia llamó la atención del geógrafo e historiador griego Estrabón (64 o 63 a. C.-21 a 25 d. C), quien en el siglo I. a C. escribió sobre su abundancia, tanto para uso doméstico como para el riego de jardines.

Mitos y leyendas:

En el siglo XIX se divulgo la noticia del redescubrimiento de la ciudad de Petra aunque solo podan visitarla musulmanes. Eso suscito la aparición de macabros rumores acerca de la permanencia en el interior de las casas de piedra de los restos de los últimos cruzados que estuvieron en la ciudad.

Además, algunos relatos hacían alusión al supuesto origen bíblico de Petra según el cual Moisés hizo manar agua de una piedra en ese Jugar para abastecer al pueblo judío Un rumor que corría en el siglo XIX afirmaba que el agua estaba envenenada y sólo lo sabían los musulmanes Otras historias acerca de las atrocidades perpetradas contra los cristianos en la aislada: ciudad de piedra por parte de criaturas en parte vivas y en parte muertas  y de los grandes tesares que debían de estar escondidos en pasadizos subterráneos laberínticos dieron pie a la fama de Petra como ciudad inquietante y a la vez fascinante.

Basilica Santa Maria La Mayor Paseo Virtual Iglesias de Roma

Basílica Santa María La Mayor
Paseo Virtual Iglesias de Roma

La Basílica de Santa María Mayor es una verdadera reliquia del siglo V. Es la única de las cuatro basílicas mayores de Roma (las otras son San Pedro, Letrán y San Pablo Extramuros) que conserva su planta paleocristiana intacta, aunque ha sufrido numerosos añadidos a lo largo de los siglos. Santa María Mayor es el primer templo cristiano dedicado a la Virgen. Su origen se remonta al Concilio de Éfeso (año 431), que sancionó la maternidad divina de María, tema sobre el que gira toda la iconografía del templo.

Después del Concilio de Éfeso (431), en el que la madre de Jesús fue proclamada Madre de Dios, el papa Sixto III (432-440) erigió en Roma, sobre el monte Esquilino, una basílica dedicada a la Santa Madre de Dios, basílica que fue llamada más tarde «Santa María la Mayor». Es la iglesia más antigua dedicada en Occidente a la Virgen María.

La basílica actual sigue siendo la mas grande dedicada a la Madre de Dios en Roma y la mas esplendorosa en Italia después de Loreto. Debido a su enorme tamaño y esplendor pero sobre todo por ser la mas antigua dedicada a la Virgen, recibió el título de Basílica de Santa María la Mayor. (Hay cuatro basílicas mayores, las otras tres siendo: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros).

Al ser una basílica patriarcal, Santa María la Mayor es usada a menudo personalmente por el Papa. Santa María la Mayor es (junto con Santa Sabina, algo posterior) la única iglesia romana que conserva la planta estrictamente basílical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.

El nombre de la iglesia refleja dos ideas de grandeza, por un lado la de una basílica mayor en oposición a una basílica menor y también a la de la Virgen María, como verdadera Madre de Dios. En el idioma griego esta doctrina es conocida como Theotokos, oficialmente adoptada en el Concilio de Éfeso en 431. La Basílica de Santa María la Mayor es el lugar más grande e importante de los dedicados en Roma al culto mariano.

Después de que el papado de Avignon acabase formalmente y los papas regresaran a Roma, la Basílica de Santa María la Mayor se convirtió en un Palacio de los Papas temporal debido al estado de deterioro en que se encontraba el Palacio de Letrán. La residencia papal se trasladó posteriormente al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano.

ALGUNOS TÉRMINOS CONSTRUCTIVOS

ÁBSIDE: en arquitectura dícese de la parte de un templo abovedado y semicircular que está en la parte posterior, dentro la cual está el altar y el sacerdote cuando oficia la misa. En una vista en planta (de arriba) sería la parte superior de la cruz.

BAUTISTERIO: (baptisterio) Es el lugar del templo donde está la pila bautismal

CAPILLA BORGHESE: capilla paulina, también llamada Capilla Borghese, tiene su origen en junio de 1605, cuando el papa Pablo V decide su edificación, con cruz griega y dimensiones de una iglesia pequeña para ser su lugar de enterramiento. Fue edificada para custodiar la Imagen de la Virgen “Salus Populi Romani” bajo encargo de Pablo V.

Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno Ubicación e Historia

Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno

1-Maravilla del Mundo Moderno: Chichén Itza (México)

2-Maravilla del Mundo Moderno: Muralla China (China)

3-Maravilla del Mundo Moderno: Tajmahal (India)

4-Maravilla del Mundo Moderno: Cristo Redentor (Brasil)

5-Maravilla del Mundo Moderno: Ciudad de Piedra, Petra (Jordania)

6-Maravilla del Mundo Moderno: Coliseo Romano (Roma)

7-Maravilla del Mundo Moderno: Machu Picchu (Perú)

 

Luego de meses de espera, y en una ceremonia similar a los festejos de los juegos olímpicos, se anunciaron las Siete Maravillas del Mundo Moderno. La votación que determinó las construcciones elegidas contó con casi 100 mil votos de habitantes de todo el planeta y aquí hacemos un repaso de estos siete lugares del mundo que hoy más que nunca son un excelente destino turístico.

El aventurero, aviador y productor de documentales que lanzó la idea de las nuevas 7 maravillas en 1999, quería reemplazar la lista que dieron a conocer los historiadores y poetas griegos unos 200 años antes de Cristo, cuyos monumentos, a excepción de las pirámides de Giza fueron destruidos en su mayoría por cataclismos.

El aventurero suizo Bernard Weber, principal impulsor de las Siete Nuevas Maravillas

Eran el faro de Alejandría, el templo de Artemisa, la estatua de Zeus, el Coloso de Rodas, los jardines colgantes de Babilonia y el Mausoleo de Halicarnaso.  En el espectáculo organizado para revelar los resultados de la votación se proyectaron vídeos de las maravillas antiguas y modernas en pantallas gigantes rodeadas de haces de láser y efectos holográficos que presenciaron cerca de 40.000 espectadores.

UN POCO DE HISTORIA…

Qué es una maravilla del mundo? No hay explicación suficiente para definir con exactitud este concepto. Todas las definiciones se basan en la famosa lista de las siete maravillas del mundo de la antigüedad y afirman: hace más de dos mil años, esos monumentos, a causa de su grandeza y suntuosidad fueron considerados las obras más asombrosas, sensacionales, hermosas, admirables y grandiosas creadas por el hombre.

Los griegos, autores de esta primera lista con las pirámides de Gizeh, los jardines colgantes de Babilonia, el templo de Artemisa en Efeso, el mausoleo de Halicarnaso, el coloso de Rodas, el faro de Alejandría y la estatua de Zeus en Olimpia, no eran tan ambiciosos como para hablar de “maravillas del mundo”. Ellos los consideraban los máximos logros de su época, simplemente “Ta hepta theamata“, que no significa más que “las siete cosas dignas de verse”.

Sólo la mentalidad de la edad media las convirtió en “maravillas del mundo”. Siguiendo el ejemplo griego, se ha intentado muchas veces situar logros actuales en sustitución de las ruinosas maravillas de la antigüedad. Así surgió en el año 448 una lista de las maravillas de la ciudad de Roma. Contenía las cloacas, los acueductos, el Coliseo, el Odeón, el foro de Trajano, las termas y la colina del Janículo.

Por las mismas fechas apareció una lista de las siete iglesias más importantes de Roma, cuya visita era obligada para cuantos peregrinaban a Roma. En la época de los viajeros, descubridores y conquistadores comenzó a ampliarse la panorámica de Europa. Infatigables descubridores hablaban de palacios dorados, murallas ciclópeas y templos gigantescos en países lejanos. Así se reunió en el siglo XVII la primera lista (nueva) de las “maravillas del mundo”.

Abarcaba la Torre de Porcelana en Nanking, la Muralla China, la Iglesia de Santa Sofía en Estambul, la torre inclinada de Pisa, las catacumbas de Alejandría, el Coliseo de Roma y los monolitos de Stonehenge. Desde aquí puedes conocer las últimas siete maravillas del mundo moderno.

Aún tuvieron que pasar bastantes años para que los hombres se dieran cuenta de que, en el ancho mundo, había más de siete obras admirables de ver. Dos fenómenos colaboraron a ampliar el campo: las comunicaciones y el periodismo. Al irse haciendo más fácil el viajar por países lejanos, con mayor rapidez, se divulgaba cuanto era digno de visitarse. El creador de la agencia de viajes, el inglés Thomas Cook, tuvo gran acierto al llevar sus primeros .grupos de turistas a admirar las maravillas del mundo.

Desde los más fascinantes prodigios de la Naturaleza, hasta las más espectaculares realizaciones del hombre.
Propagó sistemáticamente estos viajes colectivos a lugares destacados. Y, como consideró excesivamente peligroso para sus clientes la ascensión al Vesubio a pie, mandó construir un funicular cremallera que resultó un gran negocio. No habiendo ningún medio regular de transporte por el Nilo hasta los templos de Abu Simbel, Cook organizó una línea de vapores.

Los dibujos, los relatos de viaje, la fotografía y más tarde el cine y la televisión, hicieron populares las maravillas de la arquitectura y de la Naturaleza. El barco y el avión pusieron estas maravillas del mundo al alcance de la mano. ¿Fueron por ello menos maravillosas? No. Al contrario: su número aumentaba día a día. Ernst von Hesse-Wartegg, que pasó treinta años de su vida visitando las incontables maravillas del mundo, describió, a principios de siglo, en una obra de dos volúmenes, setecientas maravillas, en lugar de las siete clásicas. Y aún se dejó más de una, que no se descubrió hasta después de su muerte.

El concepto de maravilla del mundo ha cambiado. Naturalmente se podría limitar su número a las siete tradicionales, como se hizo hace poco en una encuesta. Resultó entonces una lista con las siguientes maravillas actuales: Santa Sofía de Estambul, el puente de Golden Gate en San Francisco, la acrópolis de Atenas, la torre Eiffel de París, la Gran Muralla de China, Brasilia, el Taj Mahal en Agrá. Pero esta limitación, en la que no se descubre motivo alguno, ¿no da una imagen falsa?

Estos fascículos amplían el ámbito de observación. El mundo se ha hecho más pequeño, el número de las maravillas, sobre todo en el terreno de las grandiosas obras de la técnica, crece de año en año. De entre ellas se han elegido las 60 más asombrosas, bellas y grandiosas. Han colaborado en la selección especialistas conocedores de los respectivos temas y países y fotógrafos de todo el mundo. Se ha estudiado, elegido y eliminado con sistema y conocimiento de causa.

De este modo ha surgido una panorámica actual de las maravillas del mundo, que abarca desde las pirámides de Egipto hasta la metrópolis planificada de Brasilia, desde el Machu Picchu a las cataratas del Niágara y desde el Taj Mahal a Cabo Kennedy. Esta selección no pretende ser calificada de infalible. La opinión de otros especialistas acaso hubiera sido diferente, pues, al fin y al cabo, una regla definitiva de “maravillas del mundo” no ha existido ni existirá jamás; para ello el mundo es demasiado variado y fugaz, demasiado bello y maravilloso.

Hoy presentamos aquí las últimas maravillas, elegidas según indicamos al comienzo de la lectura de esta pagina.

Newgrange Cementerios y Templos de Piedra Ciudades Subterraneas

Newgrange Cementerios y Templos de Piedra

Newgrange, complejo arqueológico integrado por un conjunto de túmulos y sepulcros del neolítico, en el valle del río Boyne (Irlanda). Los restos de Newgrange, cercanos a los yacimientos de Knowth y Dowth, suponen un extraordinario ejemplo de tumbas de corredor.Su disposición es similar al de las pirámides egipcias: una cámara funeraria, encerrada en el interior de un gran túmulo, sólo accesible por un largo pasillo.

Newgrange en irlandés significa «cueva del Sol», es un cementerio prehistórico irlandés del condado de Meath que fue construido hace unos 5.000 años, en la Edad del Bronce, y que, por lo tanto, es más antiguo que las pirámides de Giza o que Stonehenge. Newgrange es uno de los primeros yacimientos arqueológicos donde se ha podido constatar una cultura prehistórica con conocimientos de astronomía.

LUGAR DE CULTO ASTROLÓGICO

Newgrange es una edificación megalítica, lo que significa que fue construida con grandes bloques de piedra enteros y sin labrar. Los megalitos formaban un círculo de unos 70 metros de diámetro. Se calcula que sólo la edificación de ese círculo megalítico debió de llevar al menos 20 años, suponiendo que un gran contingente de personas (se habla de unos 300 hombres) interviniera en la construcción del monumento funerario.

El muro exterior fue revestido con cuarcita (una roca granular) cuando estuvo terminado. Esa capa de cuarcita sufrió un notable deterioro con el paso de los milenios, aunque fue reproducida poco después de haber desenterrado la tumba prehistórica. En Newgrange hay un pasadizo de unos 17 metros de largo. Sobre la entrada, que se debía de cerrar con una losa, hay una estrecha abertura de unos 10 cm. de alto. Aproximadamente una semana antes y una semana después del solsticio de invierno, el 21 de diciembre, los rayos de sol pasan exactamente por ese hueco, recorren el pasadizo y van a dar a un bloque de piedra decorado con espirales.

   La construcción de Newgrange sabe aprovechar el más vitalizador de todos los elementos, el Sol. Sobre la entrada, que debía estar sellada con una piedra, hay una pequeña abertura con espirales dobles y losanges tallados en el “techo”, así como puertas de piedra que podían abrirse y cerrarse. La estructura está orientada de modo tal que, en el amanecer del día del solsticio de invierno, el sol naciente penetra en el interior de la tumba por dicha abertura, cuyas puertas deberían quedar abiertas de antemano. Los rayos de sol recorren la totalidad de la galería hasta el corazón de la cámara.

Por las dimensiones de la piedra y los huesos hallados en Newgrange, durante mucho tiempo se creyó que ese megalito había sido un altar destinado a los sacrificios humanos. Sin embargo, la hipótesis más aceptada en la actualidad es que los muertos eran incinerados en el exterior del recinto y sus restos, sepultados en Newgrange.

ESPIRALES, SÍMBOLO DIVINO

Muchas de las piedras de Newgrange que no forman parte del muro exterior están decoradas con espirales. Se desconoce su significado preciso, pero se supone que simbolizaban una divinidad. Por una parte, eso explicaría su abundancia; pero, por otra, también daría un nuevo significado al recorrido del Sol, que finaliza en una piedra adornada con espirales, en el supuesto de que el pueblo que levantó Newgrange venerara al Sol como divinidad autónoma, como ocurría en muchas otras civilizaciones. Sería lógico que así fuera, ya que el recinto está orientado de acuerdo a los movimientos del Sol. Eso presupondría que sus creadores poseían conocimientos de astronomía.

Es cierto que existen otras tumbas de la misma época en Escocia e Irlanda, algunas incluso con una arquitectura más avanzada, pero sólo aquí la orientación del recinto respecto al Sol y sus movimientos es tan precisa que hace posible el fenómeno de la incidencia del rayo de sol. Sin duda, el Sol debía de tener un significado muy especial para los constructores del complejo, tal vez el rango de divinidad.

Después de haber establecido la antigüedad del túmulo funerario, las investigaciones de Newgrange se han basado en su mayor parte en suposiciones, ya que no se sabe qué cultura pudo ser la responsable de la construcción del recinto. No se han podido encontrar suficientes vestigios útiles acerca de la naturaleza ni el paradero de aquella civilización, ni en el interior de la tumba ni en los alrededores.

Lo que de inmediato atrae la atención del visitante curioso es la abundancia de tallas en la roca. La piedra de la entrada está cubierta de espirales, y más de una docena de las verticales de la galería muestran trazas de decoración. También hay tallas en diversas piedras del suelo y de la bóveda, incluso en tramos de la superficie no apreciables desde abajo. La mejor de las tallas del interior es una triple espiral en el sector inferior de una de las piedras verticales. En el exterior, muchas de las piedras del encintado están decoradas, y algunas, en las partes que quedan ocultas. Además de las espirales, abundan en Newgrange los losanges, los trazados en zigzag y los círculos. Pero, extrañamente, estos símbolos no coinciden con los de otras galerías funerarias de Irlanda.

Newgrange es un hoy un yacimiento abierto al público. La trayectoria del Sol durante el solsticio de invierno se imita con medios artificiales para deleite de los asistentes. Los megalitos Los monumentos megalíticos datan de entre el Neolítico y la Edad del Bronce, lo que equivale al periodo comprendido entre los años 5OOO – 1OOO a.C.

Además de piedras aisladas, también se han conservado estructuras elementales, como Stonehenge , o construcciones íntegras. Los monumentos megalíticos se localizan principalmente en Europa, si bien el fenómeno no es exclusivo de este continente. En el norte de África, Sudamérica, la isla de Pascua y algunos países asiáticos también se han descubierto construcciones megalíticas. Hasta el momento no se ha podido esclarecer por qué esas estructuras y edificios proliferaron en todo el mundo precisamente durante el mismo periodo.

La Montaña Sagrada de China TaiShan Montes Sagrados Taoismo

La Montaña Sagrada de China Taishan

TAISHAN: MONTAÑA SAGRADA DE CHINA
La montaña sagrada de T’ai-shan se alza sobre la amplia llanura aluvial del río Amarillo, cuna de la civilización china. En los comienzos del Imperio chino, la montaña marcaba la frontera entre lo conocido y lo desconocido, entre el mundo de los impuestos, las obras públicas, el trabajo y la muerte, y el mundo bárbaro de Shantong, más al este.

En Shantong vivían magos que estudiaban los secretos de la vida eterna y que visitaban a los inmortales que habitaban las islas del mar oriental. Los antiguos pueblos han adoraban la naturaleza, honrando entre sus muchos dioses a ríos y montañas. T’ai-shan es lugar venerado desde aquellos tiempos. Según la tradición, el legendario emperador Shun celebraba en T’ai-shan los grandes sacrificios al Cielo y la Tierra dos mil años aC.

El primer emperador ch’in, que conquistó y unificó los estados guerreros, acudió a los oficios de T’ai-shan el año 219 aC. El emperador Wu Ti fue en peregrinación a la montaña, para prestar sus sacrificios, en 110 aC. Y a lo largo de los siglos, el patrocinio imperial continuó: un emperador sung del siglo XI concedió a T’ai-shan el título de Igual al Cielo, y en 1736 el emperador Chien Lung ofrendó una magnífica lápida de jade con poderes mágicos.

Pero T’ai-shan jamás se vio relacionada con la fe de la China oficial, las enseñanzas de Confucio; de hecho, constituye la más sagrada de las cinco montañas del taoísmo, de la fe del mago y el alquimista, del marginado y el rebelde.

Fundamentos de la doctrina taoísta
El taoísmo es, a la vez, la más austera y la más mundana de las religiones. En el siglo IV aC, las tierras de los pueblos han se veían sacudidas por continuas guerras. Según los primeros taoístas, la paz sólo podía alcanzarse si se renunciaba a las ambiciones materiales para entregarse a la observación y la comprensión de los mundos interior y exterior.

El padre del taoísmo, Lao-tsé, describió la Vía (Tao) del siguiente modo: «Quienes saben, no hablan; quienes hablan, no saben.» La ética taoísta era individualista y democrática, basada en el retorno a comunidades pequeñas y autogobernadas de individuos libres, tal como los taoístas creían que habían existido en otros tiempos. Los enfrentamientos se consideraban consecuencia de la incapacidad de actuar en sintonía con la verdadera naturaleza de la realidad, el Tao.

El taoísmo insiste en el aspecto receptivo, pasivo y observador de la naturaleza humana. Para la filosofía china, éste es el yin o fuerza femenina. Los primeros taoístas rechazaban la distinción entre los conceptos de «superior» e «inferior» en los mundos humano y animal, prefiriendo observar y procurar la unidad y la armonía esenciales de todas las cosas.

Como resultado de ello, se convirtieron en maestros en alquimia y adivinación. Con el paso del tiempo, el taoísmo se fue identificando paulatinamente con los cultos populares misteriosos y mágicos. Para muchos, el panteón taoísta se confundía con los dioses y los demonios asociados a la nueva doctrina budista.

Desde tiempos muy antiguos, los peregrinos suben los miles de escalones que llevan al Templo del Emperador de Jade, en la cima de T’ai-shan, la montaña más sagrada de China, venerada desde hace siglos por budistas y taoístas. Las numerosas deidades que habitan sus laderas rocosas controlan el destino del hombre. Los peregrinos inician la ascensión, que dura seis o siete horas, por la noche, y pasan por la Puerta Sur del Cielo de madrugada, con el propósito de contemplar un objetivo especial de su viaje: la espectacular salida del sol sobre las montañas.En la tierra natal de Confucio, la sagrada montaña taoísta de T’ai-shan se eleva a una altura de 1.524 m sobre la llanura del río Amarillo, en la provincia oriental de Shan-tong. Una vez tras otra, los rebeldes taoístas han bajado de las colinas de Shan-tong; al pie de T’ai-shan los bóxers mataron en 1899 a un misionero europeo, dando pie a un levantamiento que conmovió al mundo.

Una multitud de dioses
A medida que sube los 7.000 escalones de T’ai-shan —desde el pueblo de T’ai-an al Templo del Emperador de Jade, situado en la cima—, el visitante va encontrando templos, arboledas de cipreses y pinos, estanques y cascadas. En la década de 1930, un viajero occidental informó que en la época de la peregrinación anual, entre febrero y mayo, subían a T’ai-shan diez mil personas por día, y algunas de ellas efectuaban de rodillas el ascenso de seis horas.

Al pie de T’ai-shan se halla el Templo de la Cumbre, dedicado al dios de la montaña, con magníficas pinturas en la sala central que representan una procesión en su honor. Tras la introducción del budismo en el siglo IV, este dios resultó identificado con el Juez de los Muertos.

Los templos que se dejan a un lado durante el ascenso están dedicados a divinidades femeninas: la Emperatriz del Oeste, Wang Mu Chi, y la Diosa de la Estrella del Norte, Tai Mu. Tai Mu posee un tercer ojo, muchos brazos y un probable origen indio. Su palacio es la constelación de la Osa Mayor, que gira eternamente alrededor de la Estrella Polar. Otra prueba de las relaciones de este centro esencialmente taoísta con el budismo es la gran roca plana que tiene tallada la Sutra del diamante, que para los chinos es la más respetada de todas las escrituras budistas, y que enseña que todo es ilusión.

Según la leyenda, Lao-tsé fue el fundador del taoísmo y autor del texto sagrado Tao Té-king, cuya traducción seria Libro de la Vía y de la Virtud. No se sabe mucho de este maestro místico, que nació hacia el 604 aC y que, con el nombre de Li Po-yang fue bibliotecario de la corte de los Cheu.

 Contemporáneo de Confucio, enseñaba a actuar con el mínimo esfuerzo, siguiendo las tendencias de los hechos naturales sin luchar contra ellas. En el siglo V el taoísmo era ya una religión elaborada, y el budismo mahayana adoptó muchas de sus características.

En el último tramo de escaleras, el peregrino pasa por la Puerta Sur del Cielo, entrando en el templo dedicado a la Hija de la Montaña, Pi Hsia Yuan Chun, Diosa del Amanecer y primera señora de T’ai-shan. El templo más importante de la cima es el del Emperador de Jade, Yu Huang, ensalzado como divinidad suprema por el emperador Chen Tsung, de la dinastía sung, hace unos mil años. Desde entonces, el Emperador de Jade ha mantenido su posición privilegiada en el panteón taoísta y es Señor del Tiempo Presente.

Centro de energía vital
Desde la cima de T’ai-shan se disfruta de una vista espectacular: al norte, el curso del río Amarillo, y al sur, la provincia donde nació el gran filósofo Confucio, el año 551 aC. Junto con su discípulo Mencio, nacido también en la misma provincia. Confucio difundió la filosofía que habría de servir de guía al gobierno de China durante dos mil años. Quizá la ética del taoísmo no resultara muy útil en cuanto a temas de gobierno, pero se acostumbraba solicitar los servicios de expertos taoístas para dar cumplimiento a las obligaciones con los antepasados.

Con el fin de determinar la localización más favorable de una sepultura se necesitaba Feng-Shui, la «comprensión del viento y el agua», y los taoístas, que consideraban la Tierra como organismo vivo, lleno de energía vital, eran diestros en estas materias.

Los lugares sagrados del taoísmo fueron elegidos en su totalidad como centros de energía vital, y T’ai-shan, el más excepcional y misterioso de ellos, captó prácticamente todos los poderes para sí. Docenas de otros templos, donde se puede ofrecer oraciones para obtener fertilidad, suerte en los negocios, larga vida o el conocimiento del futuro, están situados en la ladera que conduce a T’ai-shan.

Los dioses venerados en estos templos representan todas las religiones tradicionales chinas, incluida la más primitiva del Dios de la Montaña. Pero para el taoísmo esto no resulta extraño, sino natural. Ninguna respuesta simple a las interrogantes más profundas será la verdadera, porque la verdad debe ser hallada en la variedad de la naturaleza y la experiencia humanas.

Hoy, los dioses se han marchado de T’ai-shan. Hay pocos peregrinos. Y los turistas sólo acuden a admirar la gran escalinata, las puertas, los templos. las cuevas, los murales, el jade y el bronce, la madera, el agua y la piedra, así como los propios vientos volcados hacia las oscuras intenciones de los hombres.

En santuarios laterales de las laderas de T’ai-shan, algunos peregrinos siguen observando el antiguo ritual de quemar «dinero» especial de papel. Tradicionalmente, el festival de Qing Ming en primavera es la mejor época para estos sacrificios, destinados a aplacar o sobornar a los funcionarios que administran el más allá. Dada la perenne obsesión china por la burocracia, se considera prudente efectuar tales ofrendas para facilitarse el viaje final.

Megalitos de Piedra Monumentos Construcciones y Ciudades de Piedra

Megalitos de Piedra Monumentos – Construcciones

En torno a los megalitos, esos enormes bloques de piedra de varias toneladas, procedentes a veces de canteras muy alejadas y colocados a lo largo de toda la costa atlántica de Europa, se han forjado numerosas leyendas: ejércitos de gigantes petrificados, extraterrestres… La arqueología ha dado varias respuestas, que no desvelan totalmente el misterio.

La piedra bruta se convierte en monumento: Hay tres clases de megalitos: los dólmenes, en forma de mesa; los menhires, que son piedras colocadas verticalmente y aisladas, y los grupos de menhires, en círculos (crómlechs) o en alineamientos.

Se erigieron entre finales del IV y mediados del II milenio y son obra de varias civilizaciones: los primeros dólmenes pertenecen al Paleolítico, mientras que los crómlechs más trabajados pertenecen a la Edad del Bronce antiguo, y el sorprendente emplazamiento de Stonehenge lo frecuentaban todavía con asiduidad los grupos celtas de la Edad del Hierro.

Megalitos de Piedra Monumentos Construcciones Los dólmenes son tumbas colectivas Los dólmenes, muy distintos unos de otros, se presentan generalmente en forma de cámara funeraria, precedida por un pasillo.

Todo el conjunto está cubierto de tierra (túmulos) o grava (cairns). Algunos túmulos tienen varias tumbas, como en Barnenez, en Finisterre, y pueden alcanzar cerca de 40 m. de altura, como el deSilbury Hill, en Inglaterra.

La mayoría de ellos los destruyeron las generaciones posteriores para utilizar sus materiales.

Dolmen de Poulnabrone(Irlanda): El Dolmen es un tipo de cámara prehistórica que consiste en dos o más inmensos bloques de piedra, o Megalitos, que soportan una piedra plana y alargada que funge de techo. Muchos dólmenes están rodeados de megalitos. Se piensa que fueron usados como altar o templos por los Druidas en sus rituales religiosos.

Casas subterráneas para los muertos El pasillo es más o menos largo, y la cámara, circular o rectangular; el trazado se puede complicar con salas laterales.

En un lugar hay una simple avenida cubierta por un techo de piedras rudimentarias; en otro, un hipogeo construido en saledizo, con las piedras colocadas de tal forma que formen una bóveda. Pero en todos los lugares, esta construcción debió representar un trabajo sumamente penoso y largo, a la medida de las creencias religiosas.

En su casa subterránea, rodeados por objetos cotidianos, los muertos deben establecer una comunicación entre las fuerzas fertilizantes de la tierra y los agricultores. El interior de algunos dólmenes está adornado por figuras grabadas que representan a diosas Madres y serpientes, símbolos de la fecundidad

Observatorios prehistóricos Los crómlechs, sin embargo, representan concepciones religiosas completamente distintas. Más tardíos, están orientados de acuerdo con el curso de los astros. Por ejemplo, el eje de construcción de Stonehenge corresponde a la dirección de la salida del sol el día del solsticio de verano, y los seis círculos concéntricos parecen permitir el establecimiento de un calendario preciso.

Los crómlechs aparecen, pues, como observatorios y como templos unir dos a un culto celeste, donde se desarrollaban ceremonias estacionales que marcaban científicamente las tareas agrícolas. Al parecer, las mismas preocupaciones presiden los alineamientos de los menhires.

¿Dónde hay megalitos? En todos los continentes se encuentran tumbas megalíticas: en Europa, norte de África, Próximo Oriente, en el centro de la India e incluso en Japón. En la actualidad, algunos pueblos de Indonesia practican normalmente estos rituales funerarios. Pero las construcciones megalíticas más antiguas y espectaculares están en el occidente de Europa.

El alineamiento de Erdeven, cerca de Camac, en Bretaña, tiene más de 1.000 menhires colocados en diez líneas paralelas de dos kilómetros de largo. Debemos citar, asimismo, los crómlechs de Stonehenge, en Inglaterra, el conjunto de New Grange, en Irlanda, y el único poblado megalítico conocido, Skara Brae, en las islas Orcadas, frente a Escocia. 

En Slonehenge, a 150 Km. al oeste de Londres, subsiste un impresionante monumento megalítico que pudiera haber sido un observatorio astronómico. Se construyó entre los años 2800 y 1100 a. C., en tres etapas, desde el exterior hacia el interior del monumento. En una primera etapa, un foso circular de más de 600 m de perímetro, un talud y un circulo de 56 hoyos rodeaban cuatro postes de piedra. Algunos siglos más tarde, se erigieron dos círculos incompletos de piedras. En la rase final los constructores alzaron un anillo de 81 bloques de gres marrón, coronado cada uno de ellos por una piedra plana colocada junto a la anterior; en el centro del conjunto levantaron cinco gigantescos trilitos en forma de herradura y desplazaron las piedras azules, que colocaron también en forma de herradura en el interior del gres. En el exterior, añadieron dos círculos de 59 hoyos. Actualmente quedan las piedras del centro del monumento.

¿Cómo se construyeron? En primer lugar, hay que cortar las rocas elegidas con las dimensiones necesarias, haciéndolas estallar mediante calentamientos y enfriamientos sucesivos. Después, se alza el bloque con palancas de madera sobre una especie de trineo de tablones, que numerosos hombres y bovinos jalan sobre un camino de leños.

Las losas de Stonehenge, que pesan una media de 26 tn., recorrieron de este modo más de 30 Km. en un terreno bastante accidentado. En el lugar deseado se hace un agujero para colocar la base del megalito, que se mueve muy despacio hasta ponerlo vertical por medio de un andamio de madera o terraplén que sirve de apoyo a las largas palancas que alzan el bloque. Las mesas horizontales que cubren los dólmenes se desplazan sobre un plano inclinado

¿Por qué tienen cruces algunos de ellos? El cristianismo trata  en sus comienzos de luchar contra los cultos precedentes que desarrollan en torno a los megalitos en e d. C., la Iglesia prohíbe cualquier ceremonia relación con las piedras y manda destruir los monumentos. Luego, ante la resistencia de  las supersticiones, intenta cristianizarlas dándoles cruces o grabando temas Algunos menhires se transportan incluso hasta las iglesias, delante de las cuales se transforman en calvarios. Se modifican sus leyendas se incluyen escenas de la vida de los santos.

¿Qué representan los menhires? Los arqueólogos han reparado en que los menhires están agrupados con frecuencia en una línea recta que culmina en un dolmen de este modo, sirvieron para jalonar las procesiones funerarias. En algunos menhires, especialmente en España y en el sudoeste de Francia hay grabadas figuras humanas que permiten pensar que se trata de estatuas de divinidades. Además, la Biblia atestigua un culto a las piedras: «(Jacob) tomó la piedra que le había servido de cabecera, la erigió en monumento y dijo): “…esta piedra que he levantado como monumento será la casa de Dios” (Génesis, 28. 18-22). Por otra parte, en Oceanía, los indígenas tenían la costumbre de erigir enormes piedras para conmemorar algunos acontecimientos.

Sabemos aproximadamente lo que pensaban los egipcios cuando construyeron las pirámides, porque han dejado inscripciones que nos dicen quiénes eran y a qué dioses adoraban. Monumentos como Stonehenge son mucho más misteriosos. Las gentes que vivían en el norte de Europa no conocían la escritura y desaparecieron hace mucho tiempo. Por tanto, sólo podemos hacer conjeturas respecto a lo que pretendían al colocar esas enormes piedras.

Sabemos que la mayoría de los monumentos megalíticos (es decir, construcciones con piedras grandes e informes o toscamente talladas) son tumbas, normalmente comunales, que se utilizaron durante varias generaciones. Los megalitos se utilizaban para construir la cámara sepulcral que se enterraba luego bajo un montículo de tierra. Algunos de los grupos de megalitos de aspecto más extraño son los restos visibles y al descubierto de aquellas cámaras sepulcrales: la lluvia ha arrastrado a lo largo de los siglos la tierra que las cubría y ha dejado los megalitos al descubierto. Pueden parecer templos, sobre todo si las piedras de cierre han permanecido en su lugar, pero nunca tuvieron tal función y los cuentos que se narran al respecto son sólo cuentos.

Son más enigmáticas, en realidad, las piedras enhiestas de Carnac, en Bretaña. Hay miles, muchas de ellas dispuestas en largas filas de doce en línea. Las hileras están espaciadas a la misma distancia y no hay ningún sendero central diferenciable: sin embargo, la explicación más probable de estos «alineamientos» es que son una especie de senderos ceremoniales. Desde luego, las tentativas para demostrar que se trata de «observatorios neolíticos» no parecen convincentes.

Stonehenge, el más famoso de todos los monumentos megalíticos, ha dado origen a teorías aún más estrambóticas. No hay duda de que sus constructores pensaban en el cielo, pues el círculo mira hacia el punto del horizonte en que sale el Sol a mitad del verano, y lo hace con una precisión que no puede deberse al azar. Esta orientación se preservó en varias reconstrucciones posteriores, de lo que cabe deducir que se consideraba parte esencial de la «función» del monumento. Por otra parte, no hay motivo alguno para deducir demasiadas cosas de ello. Lo más probable es que Stonehenge sirviera como lugar de reunión estacional: la orientación indica que se reunían allí cientos de clanes.

Debían acudir muchos, desde luego, y de bastante lejos. La malaquita azul utilizada para marcar el círculo de Stonehenge II (construido hacia el 2000 aC; Stonehenge I data del 3000 aC) procedía de una cantera de Gales situada a 300 km de distancia. Y la .tercera y última reconstrucción del monumento (hacia 1500 aC) se hizo a tal escala que debieron participar en la tarea todas las tribus del sur. Quizás se haya perdido para siempre el sistema de creencias que las piedras exaltan. pero no la idea de un objetivo común.

carnac

Piedras de la Avenida de Carnac