Obra Cultural de la Primera Junta

OBRA SOCIAL y ECONOMICA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810

OBRA DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO EN 1810:
Obra social, económica y administrativa — En el Plan de Chiclana se especificaba que los cargos públicos serían conferidos a los americanos, para demostrarles que la Revolución no los humillaba, que cada uno debía surgir de acuerdo con sus propios méritos. Algunos cargos se ocuparon por concurso, pero siempre que los funcionarios fueran hombres honestos y capaces.

Se trató de mejorar la condición de los indios con lo que se obtuvo su concurso militar y político; Castelli concedió derecho de sufragar a los del Alto Perú. Se dispuso el levantamiento de un censo, en agosto de 1810.

Moreno trató de promover la inmigración, para que evolucionasen la industria y el comercio, siempre que los extranjeros no pretendieran dominarnos.

Por razones de política, en adelante los españoles no serían designados para ocupar empleos públicos. Se resolvió redactar un nuevo reglamento de comercio de carácter liberal, pero cuidando que beneficiase al país y que en ningún caso lo pusiera en situación de dependencia del extranjero.

Para facilitar el comercio de ultramar, se abrieron los puertos de Maldonado, Río Negro y Ensenada, medidas que fueron calurosamente recibidas.
En varios decretos sobre honores y etiqueta, se puso de manifiesto la tendencia democrática de Moreno; así en nota enviada al Cabildo de Mendoza, ordenaba que en sus relaciones con el teniente de gobernador “deberá (el Cabildo) abstenerse de etiquetas que siempre causan embarazo en el servicio”.

También censuraba a Ortiz de Ocampo “por haberse adjudicado honores y tratamiento de capitán general”. Todos estos no son sino antecedentes de las disposiciones que dió en el decreto de honores el 6 de diciembre.

integrantes de la primera junta de gobierno de 1810

LA DIFÍCIL EVOLUCIÓN POLÍTICA DE 1810 A 1815

La revolución planteó en América la lucha entre liberales y absolutistas que se venía desarrollando en Europa desde tiempos de la Revolución Francesa, una de cuyas derivaciones será la guerra de la Independencia.

El liberalismo impulsaba el establecimiento de un nuevo régimen basado en la soberanía popular y la división de poderes, que garantizase los derechos de los ciudadanos y su participación en el gobierno. Podía adoptar la forma de monarquía constitucional, como Gran Bretaña, o de república, como los Estados Unidos. Una constitución debía organizar las instituciones, garantizar las libertades y la forma de participación de los ciudadanos en el gobierno.

El absolutismo se proponía mantener el antiguo régimen basado en la autoridad suprema del rey, centro de la nación y de quien emanaba todo derecho. Aspiraba a mantener los privilegios de algunos sectores de la sociedad, como la nobleza y el alto clero, evitar las formas de participación del pueblo y las garantías constitucionales. Concebían América como una colonia al servicio de la metrópoli. Entre 1810 y 1815 la revolución pasó por una etapa de inestabilidad y búsqueda de nuevas formas institucionales que asegurasen el paso del antiguo régimen al nuevo: juntas, triunvirato y directorio.

Los criollos que asumieron el poder carecían de experiencia en los asuntos de gobierno. La situación fue más difícil porque surgieron serias disidencias dentro del partido revolucionario: algunos se manifestaron partidarios de un sistema fuertemente centralizado en la capital, mientras otros sostenían los derechos de los pueblos a participar en las decisiones de gobierno.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada
La Argentina Una Historia Para Pensar 1776-1996 Rins-Winter

Breve Biografía de Guillermo Brown Sitio a Montevideo Procer Argentino

Biografía de Guillermo Brown – Prócer Argentino

BROWN GUILLERMO: Guillermo Brown nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio del Brasil, a las luchas; civiles del período de Rosas. Emigró con sus padres a los Estados Unidos siendo todavía un niño. Quedé huérfano a corta edad y entra como grumete en un barco de guerra inglés.

Años después se le encuentra al mando de una nave de pabellón británico que fue apresado por los franceses y conducida a Metz con su comandante. 

Brown consigue fugarse y llegar a Inglaterra tras no pocas peripecias. Contrajo allí matrimonio en 1809 y emigró hacia él Río de la Plata, a donde llega el mismo año. Después de una breve permanencia en Montevideo se traslada a Buenos Aires y se compra una Goleta llamada «Industria» para realizar un servicio regular entre Buenos Aires y Montevideo.

Al producirse la Revolución de Mayo se adhiere al movimiento y en 1814 acepta el mando de una escuadrilla para hacer frente a las interferencias de los buques españoles.

El gobierno de Buenos Aires compra y arma la fragata Hércules, los bergantines Zephoys y Nancy y la goleta Juliet. Se les reúnen después. las goletas Julieta y Fortunata, la cañonera Tortuga y el falucho San Luis, con los que el 10 de marzo hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.

Luego se dirigió a Montevideo y el 17 de mayo tuvo una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento. Cooperó positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida en junio, debiose en gran parte al asedio marítimo.

El Supremo Director Posadas, lo ascendió a Coronel, como premio a su comportamiento. Tuvo prisionero a borde del Hércules al Gral. Vigodet que regresó a España al cabo de 14 días.

Brown tuvo que regresar a Buenos Aires a consecuencia de una herida que habla recibido en combate y el gobierno lo designa Comandante General de la Marina. Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida. Posteriormente, se retira a su quinta de Barracas, donde permanece alejado de la vida pública hasta que en 1826 lo llama a servicio el presidente Rivadavia.

Ese año combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileña, resultándose adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileños que mandaban 31 unidades.

Este fue el histórico combate naval de Los Pozos, realizado el 11 de junio de 1826. Al ario siguiente el 9 de febrero, volvió a derrotarlos en Juncal. Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en. ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida.

Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo. En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal.

A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a Jadel Gral. Riveraya los buques extranjeros que tanto le molestaban con sus agresiones.

El 27 de febrero hacía flamear su insignia de Almirante en el bergantín Belgrano. En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria mandada por Garibaldi.

En 1843 Rosas encargó al Almirante Brown que estableciera el bloqueo del puerto de Montevideo, al iniciarse el siíio terrestre de esta plaza por el ejército del general Oribe. Brown izó su insignia en el «BELGRANO», (capitán Thorne) constituyendo el resto de su escuadra: el «25 DE MAYO», el «SAN MARTIN» y el «9 DE JULIO».

El bloqueo de Montevideo por mar empezó a comienzos de febrero de 1843, pero la intervención del comodoro inglés Purvis aflojó completamente la influencia de aquél, desconociéndolo y prácticamente imposibilitándolo en toda forma. Grandes sinsabores cosió a Brown este bloqueo y después de numerosos inconvenientes por la intromisión británica, el Almirante regresó a Buenos Aires, el 16 de mayo.

El 29 y 30 de este mes prestó eficaz auxilio a numerosas embarcaciones arrojadas sobre la costa del puerto por el violento temporal que se desencadenó en estos días. El 19 de junio volvió a zarpar para Montevideo, aunque no en son de escuad’a bloqueadora. El 6 de septiembre Brown recibía en aquellas aguas orden del ministro Arana de extender el bloqueo de víveres hasta el puerto de Maldonado, y finalmente, a comienzos de octubre se restablece con todo rigor desde el último punto hasta Montevideo.

En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar. En 1845, se vió forzado a regresar a Buenos Aires obligándolo las escuadras europeas a firmar un documento por el que se comprometía, dada su calidad de británico a no intervenir más en aquella contienda.

Con intermitencias producidas por la intervención de las marina anglo-francesa, el almirante Brown prosiguió ejerciendo el bloqueo frente a Montevideo y Maldonado hasta el 2 7 de junio de 1844, en que llegó a Buenos Aires a bordo del «BELGRANO» y se desembarcó después de una ausencia de más de un año, pues no había regresado desde su partida el 1 9 de junio del año anterior.

El coronel Toll fue su relevo en el mando de la escuadra, frente a Montevideo. No obstante esto, el año sigu’ente volvió Brown a tener bajo su mando las fuerzas bloqueadoras de Montevideo, pues había continuado al mando de la marina rosista. El 31 de julio de 1845, ante la presión de las escuadras anglo – francesa, se vio obligado a regresar a Buenos Aires y entregar antes de llegar a este puerto (no lejos de Montevideo), el «SAN MARTIN», «25 DE MAYO» y la «9 DE JULIO» después de haber recibido el buque insignia de Brown un impacto a la altura de la cámara del Almirante.

En los 3 barcos izaron el pabellón extranjero. A Brown y demás oficiales de nacionalidad británica, les obligaron a firmar un compromiso de que no volverían a intervenir más en aquella contienda Brown llegó a Buenos Aires el día 7 de agosto de 1845. Fue su último acto de vida marítima.

A mediados de 1847 estuvo en la plaza sitiada de Montevideo, en viaje de paseo a Inglaterra. En aquella plaza «fue perfectamente recibido», según expresa De María, y permaneció varios días. Había salido de Buenos Aires el 23 de julio de aquel año. Regresó de Irlanda al poco tiempo.

En 1853 fue miembro de la «Junta de Marina» cuyo objeto principal era reformar la armada del Estado de Buenos Aires. En 1854, se embarcó para los Estados Unidos a fin de acompañar los restos del general Alvear. los que fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta, el 26 de julio de aquel año.
El 3 de marzo de 1857 falleció en esta capital.

Fallece en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857. 

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre «No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes. Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

Brown era casado con doña Isabel Chitty, natural de Inglaterra, y los hijos del matrimonio fueron: Guillermo, Juan Benito, Eduardo, Martina, Rosa y Natividad Brown. Al Almirante le sobrevivió su esposa. El cadáver de Brown permaneció diez años en el sepulcro del general Paz, hasta que su familia le erigió el mausoleo donde reposa .

El hermano del Almirante, MIGUEL BROWN, llegó a Buenos Aires tiempo después de su hermano Guillermo. Por un convenio que celebró este último el 1º de septiembre de 1815 con el Gobierno de las Provincia Unidas, Miguel Brown fue nombrado comandante de la fragata «HERCULES» cuando se resolvió que Guillermo quedase en Buenos Aires.

El cuñado del almirante Brown, Watel Dawes Chitty, fue designado para mandar la «TRINIDAD1». Pero como se ha dicho en la biografía del Almirante, este último zarpó a cargo de los dos buques, contrariando las órdenes del Gobierno, el 15 de septiembre del mismo año. Al día siguiente el último envió una nota a Brown invitándolo a regresar a lo que no dio cumplimiento, y continuó su viaje relatado más arriba.

Hemos visto la actuación de Miguel Brown en la empresa contra Guayaquil. Este último realizó todo el crucero por el Pacífico y de regreso a las aguas del Atlántico Sur, llegó hasta Río Grande (Brasil), donde fue desembarcado por hallarse atacado de fiebre, y la falta de médico a bordo no le permitía proseguir la expedición con su hermano. Regresó a Inglaterra una vez curado.

En abril de 1828, Miguel Brown volvió al Río de la Plata, precisamente cuando aún su hermano ejercía las funciones de gobernador delegado del general Lavalle que se hallaba en campaña.

PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a. España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real. Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros). Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana». Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard. En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería. Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814). En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo- afirmó; «Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…». Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras. El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista. Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard. Este último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico. El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

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FRENTE A JOSÉ GARIBALDI: El 15 de agosto de 1842 el Almirante Brown en aguas del Río Paraná en Costa Brava, derrota a una fuerza naval riverista que era comandada nada menos que por el héroe italiano José Garibaldi «Déjenlo escapar, ese gringo es un valiente» es la orden que Brown le imparte a sus subordinados cuando pretendían perseguirlo para ultimarlo.

Producida la caida del régimen que encabezaba Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la Armada, pero no el Comandante de la Escuadra de la Confederación. Por el contrario, el Ministro de Guerra y Marina le cursa al Almirante Brown una comunicación manifestando: «El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que VE. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera».

Retirado en su quinta de Barracas fue visitado por Grenfell que había sido su adversario en la guerra contra el Brasil Al manifestarle aquél cuan ingratas eran las Repúblicas con sus buenos servidores, contestó el anciano Almirante: «Señor Grenfell no me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos: considero supérfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis píes de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores».

El 3 de marzo de 1857 fallece el Almirante Brown y el gobierno decretó honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial «simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra patria desde la época de la independencia».

El General Mitre en ocasión de despedir los despojos mortales, dijo de Brown: «Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota»

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Buenos Aires Colonial Testimonio Descripcion de la Ciudad Por Parras

Buenos Aires Colonial – Testimonio y Descripción de la Ciudad Por: Parras

TESTIMONIO: Fray Pedro  J. Parras describe a Buenos Aires Colonial

Tendrá la ciudad 20.000 almas de comunión. Tiene dos conventos de San Francisco, dos colegios de la Compañía, convento de dominicos, de mercedarios, de betlemitas, que son hospitalarios, y dos monasterios de dominicas y capuchinas. Tiene iglesia Catedral, con su obispo. Hay un buen castillo, con competente tropa y con su gobernador y capitán general.

Los estilos de esta ciudad, en su trato, conversación, traje, gobierno, son los mismos que en España, con poca o ninguna diferencia. Las cosechas de esta ciudad son: trigo, maíz, todo género de hortalizas y mucha fruta. Vino ni aceite no hay, porque los naturales no hacen diligencia para tenerlo, y quien la hace, como al presente hay alguno en Buenos Aires, logra en sus quintas uno y otro efecto con abundancia.

El río corre inmediato a la ciudad, de norte a sur aunque luego declina al este hasta entrar en el mar: tiene diez leguas de anchura por esta parte y abunda de varias especies de pescado (…) Cuando escribo éste, que es el año 1753, vale un buen buey de trabajo cuatro pesos; un toro o un novillo tres, una vaca, veinte reales; una ternera, doce reales; una oveja, dos reales; el cordero, un real; la yegua, tres reales, y cada caballo, dos pesos; quien oiga y lea esto en España, se admirará, y con razón; pero deberá suspender la novedad computando la jurisdicción y abundancia de ganados con la poca gente; porque ésta y su grande distrito, se reduce a una ciudad, aunque muy populosa.

Lo preciso para pasar la vida, está en esta tierra baratísimo, como todo lo demás que la tierra produce; pero al contrario, cuesta más caro lo que viene de España, como es vino, aceite, ropas, etc., que, aunque de todo hay y se hace por diversas partes de este reino, pero nada de ellos es tanto ni de tanta estimación como lo que se trae de la Europa. Las demás cosas que ocurren acerca de las campañas, aves, animales, ríos, etc., se irán viendo en los distintos diarios y derroteros que adelante se pondrán de algunos viajes que por acá se me han ofrecido.

Fray Pedro José de Parras Diario y Derrotero de sus Viajes, 1749 – 1753

Gastos del Acuerdo de San Nicolas El Cogreso Constituyente

Gastos del Acuerdo de San Nicolás – El Cogreso Constituyente

EL ACUERDO DE SAN NICOLÁS
Urquiza (gobernador de Entre Ríos) , luego de la victoria en Caseros sobre Rosas, promovió la firma del pacto de San Nicolás. En él se establecía que las provincias se federarían en una unión que, hasta tanto redactara su constitución, lo tendría a él como presidente provisional.

También un ejército único estaría bajo su mando, con lo cual ya no habría un ejército en cada provincia. Las aduanas interprovinciales quedarían abolidas y los ríos interiores serían de libre navegación. Se convocaría a un Congreso Constituyente con representantes de todas las provincias, para redactar una Constitución.

La provincia de Buenos Aires no veía con buenos ojos que se le diera a Urquiza tanto poder. Las economías de ambas regiones, Buenos Aires y el litoral, competían entre sí por su lugar en el mercado internacional. Quien controlara el poder político lo usaría para imponerse en esa competencia.

Pero lo que Buenos Aires no aceptó fue la forma de representación para el Congreso Constituyente propuesta por el pacto de San Nicolás. Dicho pacto establecía que cada provincia enviaría dos diputados. La propuesta de Buenos Aires, en cambio, era que se enviara un diputado cada 15.000 habitantes. 5u propuesta no fue aceptada, por lo que Buenos Aires rechazó el acuerdo y no envió a sus diputados.

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE SANTA FE
En 1855 se reunió en Santa Fe el Congreso Constituyente, sin la asistencia de los representantes de Buenos Aires. Los diputados aprobaron una Constitución Nacional que estaba fuertemente influida por la Constitución norteamericana de 1787. En ella se establecía la garantía de las libertades individuales, la forma republicana y federal que adoptaría el gobierno y la división de poderes.

A partir de la sanción de la Constitución quedarían abolidas todas las aduanas interiores (interprovinciales) y se garantizaba la libre navegación de los ríos. La ciudad de Buenos Aires sería federalizada y su aduana nacionalizada (es decir, que ya no pertenecería a la provincia de Buenos Aires, sino al gobierno nacional).

omo Buenos Aires no adhirió a esta Constitución, estos últimos puntos no pudieron ser aplicados. La Confederación no estaba en condiciones, por el momento, de obligar a Buenos Aires a aceptarlos.

Los gastos por el acuerdo en San Nicolás

A mediados del 1800 era necesario establecer algunas pautas para crear un marco legal adecuado en cuanto a la organización del país, por lo que los representantes de las provincias argentinas se dieron cita hacia 1852 en la ciudad San Nicolás de los Arroyos, con el fin de suscribir un acuerdo.

Como era de esperarse, junto al trabajo también hubo diversión, en la que participaron todos los funcionarios que se encontraban en el lugar, quizás utilizando el esparcimiento como forma de justificar el sacrificio patriótico.

La convocatoria generada por Urquiza para que los representantes del pueblo se reunieran a suscribir el acuerdo tenía como fecha estipulada el 20 de mayo, pero curiosamente el acuerdo fue firmado doce días después. En resumen, fue más de una semana de diversión y esparcimiento en San Nicolás.

Esto por supuesto generó algunos gastos desmedidos, ya que los políticos de la época, al igual que los actuales, sabían cómo pasarla muy bien, lo que además significó un gran ingreso económico para la ciudad.

Según los datos recaudados por los historiadores, en función de la posterior rendición de gastos por parte de los vecinos anfitriones del pueblo de San Nicolás, los hábitos de consumo de los políticos resultaron en muchos miles de pesos.

Tomamos como ejemplo a Vicente López y Planes, que se había alojado en la vivienda de Francisco Javier Moreno, quien luego de la visita del funcionario emitió un resumen de gastos por 8.721 pesos.

Dentro de dicho resumen se incluían 11 botellas de coñac, 30 frascos de vino francés, 750 cigarros habanos, 4 cajones de vino francés de Burdeos, 5 botellas de champán, 6 docenas de pasteles de carne, pastelillos de hojaldre, de dulce, de pollo, pastillas de licor, 6 mulitas, 6 corderos, 8 docenas de perdices chicas y 3 docenas de perdices grandes, 20 pavos, 26 patos y 30 pollos.

Por su parte, Mercedes Piñero de Márquez, una cocinera que se especializaba en repostería, oriunda de San Nicolás, preparó dulces entre el 23 de mayo y el 10 de junio, y luego de ello presentó su cuenta por 4.248 pesos, cifra que incluía productos como dulces de naranja, ciruela, batata, tomate, leche, limón, membrillo y durazno, además de chimbos, pastas de almendra, merengues, pastelitos de dulce y masas.

Mientras tanto, además de la comida y la bebida, los gobernadores aprovecharon esos días para realizar distintas actividades de esparcimiento. Algunos optaron por la pesca, otros en cambio por la caza de patos, y el resto preferían acercarse al reñidero de don Pedro Santa Cruz.

Más allá de las actividades diurnas, por las noches casi todos los representantes del pueblo argentino que se habían reunido en San Nicolás, se acercaban a lo de Oteyza, un espacio en el que se organizaban diferentes tertulias danzantes, al ritmo de instrumentos como el piano, el arpa, el violín y el clarinete. Jornadas durante las cuales las muchachas dedicadas al servicio ofrecían a los clientes del lugar chocolate caliente, licor de rosas, té o mate.

Fuente Consultada Para El Contenido:
100 Historias de la Historia Argentina – Norberto Chab

San Nicolas de los Arroyos Primera Ciudad con Alumbrado a Gas

San Nicolñas de los Arroyos: Primera Ciudad con Alumbrado a Gas – Ciudad del Acuerdo

Acuerdo y fiesta en San Nicolás
Primera Ciudad con Alumbrado a Gas

La Ciudad de San Nicolás de los Arroyos fue fundada el 14 de Abril de 1748 por Rafael de Aguiar, quien le asignó el nombre del santo del cual era devoto, San Nicolás de Bari. Convertida en punto de unión entre Buenos Aires y el interior, fue escenario de importantes hechos históricos.

A mediados del 1800, la pequeña ciudad de San Nicolás de los Arroyos no había sido advertida como una localidad pujante ni famosa, pero un giro en las decisiones políticas de la época hicieron que este pueblo pasara a la historia en el año 1852, ya que fue elegida para ser la sede de un acuerdo que acontecería en ese año, y en el cual se sentarían las bases de la organización nacional de la Argentina.

En San Nicolás se reunieron todos los representantes de las provincias del país, y durante su estadía se encontraron con una localidad que hasta el momento registraba 9.000 habitantes, de los cuales 2.000 vivían en zonas rurales. 

Cabe destacar que San Nicolás además no fue elegida en vano como sede de este acuerdo, ya que en realidad se trataba de una de las ciudades que representaban el orgullo argentino, precisamente por ser la primera ciudad del interior con alumbrado a gas, el cual fue inaugurado en 1827. Además, en el total de 81 manzanas que conformaban el pueblo, se habían establecido 5 escuelas, que albergaban a 383 alumnos.

Y el comercio también tenía lugar allí, contando con 87 almacenes y pulperías, 25 tiendas, 16 panaderías, 12 carpinterías, 7 billares, 4 velerías, 3 roperías, 3 graserías, 2 fondas, 2 mercerías y 2 boticas, en el momento en que se realizaron las reuniones para sellar el Acuerdo nacional. 

En este sentido, es importante mencionar que mediante dicho acuerdo, que había sido ratificado por tres provincias, a excepción de Buenos Aires, se nombró como director provisorio de la Confederación Argentina a Justo José de Urquiza, además de que el acuerdo sirvió como precedente a la sanción de la Constitución Nacional que llegaría en el año 1853. 

Pero las reuniones en torno al acuerdo también dieron lugar al esparcimiento. Para conocer más sobre esta historia, te invitamos a leer el artículo titulado «Los gastos por el acuerdo en San Nicolás».

Fuente Consultada Para El Contenido:
100 Historias de la Historia Argentina – Norberto Chab

Las Vaquerias en el Virreinato Matanzas de Ganado en Rio de la Plata

Las Vaquerías en el Virreinato: Matanzas de Ganado en el Río de la Plata

LAS VAQUERÍAS

«El sistema de que se valen, para hacer en brevísimo tiempo tantos estragos, es el siguiente: se dirigen en una tropa a caballo hacia los lugares en que saben se encuentran muchas bestias, y llegados a la campaña completamente cubierta, se dividen y empiezan a correr en medio de ellas, armados de un instrumento, que consiste en un fierro cortante de forma de media luna, puesto a la punta de una asta, con el cual dan al toro un golpe en una pierna de atrás, con tal destreza que le cortan el nervio sobre la juntura; la pierna se encoge al instante, hasta que después de haber cojeado algunos pasos, cae la bestia sin poder enderezarse más; entonces siguen a toda la carrera del caballo, hiriendo otro toro o vaca, que, apenas reciben el golpe, se imposibilitan para huir. De este modo, dieciocho o veinte hombres solos postran en una hora siete u ochocientos.

Las Vaquerias en el Virreinato

Imaginaos qué destrozo harán prosiguiendo esta operación un mes entero, y a veces más. Cuando están saciados, se desmontan del caballo, reposan y se restauran un poco. Entretanto, se ponen a la obra los que han estado descansando, y enderezando los animales derribados se arrojan sobre ellos a mansalva, degollándolos, sacan la piel y el sebo, o la lengua, abandonando el resto. para servir de presa a los cuervos.»

Descripción del padre Cattáneo (1 730).

Mujeres de la Conquista Española Grandes Mujeres Olvidadas

Mujeres de la Conquísta Española – Grandes Mujeres Olvidadas

LA MUJERES DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA

Reclamo de Isabel de Guevara, integrante de la expedición de Mendoza, a la reina de España, a quien escribe veinte años después de la fracasada expedición:

“Muy Alta y poderosa Señora:
“A esta provincia del Río de la Plata, con el primer gobernador de ella, Don Pedro de Mendoza, hemos venido ciertas mujeres entre las cuales ha querido mi ventura que fuese yo la una. Y como la armada llegase al puerto de Buenos Aires con mil e quinientos hombres y les faltase el bastimento, fue tamaña el hambre, que a cabo de tres meses murieron los mil (…) Vinieron los hombres en tanta flaqueza que todos los trabajos cargaban a las pobres mujeres, así en lavarse las ropas como en curarles, hacerles de comer lo poco que tenían, a limpiarlos, hacer centinela, rondar los fuegos, armar las ballestas cuando algunas veces los indios les venían a dar guerra, poner fuego a los versos y a levantar los soldados, los que estaban para ello, dar alarma por el campo a voces, sargenteando y poniendo en orden los soldados.

Porque en este tiempo, como las mujeres nos sustentamos con poca comida, no habíamos caído en tanta flaqueza como los hombres. (..) He querido escribir esto y traer a la memoria de Vuestra Alteza para hacerle saber la ingratitud que conmigo se ha usado en esta tierra, porque al presente se repartió por la mayor parte de lo que hay en ella, así entre los antiguos como entre los modernos, sin que de mí y de mis trabajos se tuviesen ninguna memoria, y me dejaron de fuera sin me dar indios ni ningún género de servicios”.

«Don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el indómito aventurero que había caminado América desde el Atlántico hasta el Pacífico y desde la Florida hasta Asunción, había sido condenado a la pérdida de su adelantazgo y no tenía por sus capitulaciones el derecho a nombrar sucesor. Está vacante el título y se lo adjudica, el 22 de julio de 1547, el extremeño Juan de Sanabria, pariente de Hernán Cortés.

Pero muere antes de emprender el viaje y le sucede en el título su hijo Diego, que no se dio prisa a embarcarse no obstante el impulso que a la empresa daba su madre, doña Mencia Calderón. Finalmente, ante la prolongación de la demora, la decidida doña Mencia zarpó en abril de 1550 sólo acompañada de sus hijas mujeres y las doncellas que aspiraban a casarse con residentes en Asunción.

Uno de los pilotos de la expedición escribiría al príncipe Felipe: «(En las naves) venían cincuenta mujeres casaderas y doncellas para poblar la tierra. Mandaba Vuestra Alteza, por su Consejo Real de Indias, que trajera esta gente y señoras y las mujeres doncellas al Río de la Plata y las entregase todas al gobernador».

Las naves naufragan en una borrasca atlántica y quienes logran sobrevivir van a dar al puerto brasileño de San Vicente. Su gobernador, Thome de Souza, retiene catorce meses a las españolas. Finalmente doña Mencia logra huir con sus hijas y algunas de las doncellas y emprenden el largo y dificultoso camino a Asunción.

Durante el viaje, atravesando selvas y trepando montañas, sufren penalidades infrahumanas, acosadas por indios que ya han aprendido que los blancos son sus enemigos mortales y por enfermedades desconocidas ante las cuales sus organismos no tienen defensas. No pocas murieron de pestes, hambre, sed y fatiga, también de heridas de flecha o lanza que provocaban siniestras infecciones.

Finalmente algunas consiguieron llegar a Asunción en marzo de 1556, seis años después de haber salido de España, doña Mencia entre ellas. Fueron recibidas con admiración por su epopeya y con entusiasmo por los casaderos. Fue así como doña Mencia de Sanabria, hija de doña Mencia, esposaría con Hernando de Trejo, siendo padres de fray Hernando de Trejo y Sanabria, obispo de Tucumán y fundador de nuestra Universidad de Córdoba; años más tarde, viuda, volvería a casarse con Martín Suárez de Toledo, el compañero de Cabeza de Vaca, de cuya unión nacería Hernando Arias de Saavedra, conocido como «Hernandarias», futuro caudillo del Plata.

Pacho O’Donnell – Los Héroes Malditos

Los Esclavos en el Virreinato Negocio de la Esclavitud en Buenos Aires

Los Esclavos en el Virreinato: Negocio de la Esclavitud en Buenos Aires

LOS ESCLAVOS EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

Un cronista colonial testimonió las cuentas del comercio negrero: un velero arribado al Río de la Plata con trescientos esclavos dejaba a su propietario setenta y cinco mil pesos de ganancia, cuando el sueldo de un peón de campo oscilaba entre los cinco y ocho pesos mensuales. Vendida la carga humana podía adquirir veinticinco mil pesos de cueros, colmando la capacidad de su nave y con cuya venta en puertos europeos tendría otra pingüe ganancia de cincuenta mil pesos.

Los Esclavos en el VirreinatoEn el Plata los africanos desempeñaron tareas domésticas, aunque algunos desarrollaron aptitud para otros oficios subalternos.

En las ciudades se alquilaban esclavos para trabajar en talleres de artesanos y por esos trabajos recibían un salario que compartían con sus amos y solían ahorrar su parte para comprar su libertad.

También podían comprar “certificados de blancura” que los habilitaban para desempeñar cargos públicos de la más baja categoría que solían facilitares ganancias ilegítimas, como habían aprendido de sus patrones blancos.

Pero no fueron sólo humanos instrumentos de trabajo; era bastante frecuente que la sensualidad de las negras las hiciera muy codiciadas para “los juegos de amor oculto”, como dice un cronista de la época.

Cuando los frutos de este amor llegaban, la comunidad recibía con cierta complacencia este “aumento de la natalidad”, pues el mulato era una mercadería que continuaba con la materna condición de esclavo.

Las zonas de aprovisionamiento de esclavos en la costa de África variarán de acuerdo con la época, las compañías y los países que en distintos momentos ejercieron el monopolio del tráfico.

Las áreas de mayor importancia situadas en la costa occidental fueron el Sudán Occidental, la costa de Guinea y el Congo. Asimismo se importaron africanos de Madagascar y de las factorías emplazadas en el extremo sur del continente, con mayor intensidad en los últimos años del siglo XVIII.

El cruce del Atlántico desde las factorías africanas se realizaba en veleros que los portugueses denominaban tumbeiros, sombría calificación alusiva a que todavía durante el siglo XVIII sólo sobreviven al viaje entre el sesenta y el setenta por ciento de los esclavos embarcados.

No escasearon los casos en que no arribó con vida ni un solo negro, como ocurriera en el primer viaje de una nave de la Compañía de Guinea a Buenos Aires en 1702.

Llegado el velero a puerto los oficiales reales controlaban el estado y el volumen de la carga humana, cobraban los derechos correspondientes y aplicaban sobre la piel del africano una imborrable marca con un hierro al rojo (carimbo).

Los dibujos son variados y similares a las marcas de ganado: cruces, círculos, iniciales, etc. Recién en 1784 se deja sin efecto esta bárbara costumbre que se extendió en América durante más de tres siglos.

Ver: Historia de la Esclavitud En Estados Unidos

Las Armas que Usaban Los Indígenas en el Virreinato Contra Españole

Las Armas que Usaban Los Indígenas en el Virreinato Contra Españole

LAS «PODEROSAS» ARMAS DE LOS ABORÍGENES

Las armas de los americanos eran muy primitivas y no pasaban de preparar pócimas para que sus lanzas o flechas “oliesen la sangre e picando solamente con las puntas sacasen una gota de ella, cuando luego el furor de la ponzoña subía al corazón, e los tocados con grandes bascas mordían sus propias manos, e aborreciendo el vivir deseaban la muerte, e tan encendidos estaban en aquella llama ponzoñosa que les abrasaba las entrañas e hacía tanta impresión que los espíritus vitales les desamparaban”


La preparación de la ponzoña no era simple:

 

“En un vaso o tinajuela echan las culebras ponzoñosas que pueden haber y muy gran cantidad de unas hormigas bermejas que por su ponzoñosa picada son llamadas caribes, y muchos alacranes y gusanos ponzoñosos de lo arriba referidos, y todas las arañas que pueden haber de un género que hay, que son tan grandes como huevos y muy vellosas y bien ponzoñosas, y si tienen algunos compañones de hombres los echan allí con la sangre que a las mujeres les baja en tiempos acostumbrados, y todo junto lo tienen en aquel vaso hasta que lo vivo se muere y todo junto se pudre y corrompe, y después de esto toman algunos sapos y tiéntenlos ciertos días encerrados en alguna vasija sin que coman encima de una cazuela o tiesto, atado con cuatro cordeles, de cada pierna el suyo, tirantes a cuatro estacas, de suerte que el sapo quede en medio de la cazuela tirante sin que se pueda menear de una parte a otra, y allí una vieja le azota con unas varillas hasta que le hace sudar, de suerte que el sudor caiga en la cazuela, y por esta orden van pasando todos los sapos que para este efecto tienen recogidos, y desde que se ha recogido el sudor de los sapos que les pareció bastantes, júntenlo o échanlo en el vaso, donde están ya podridas las culebras y las demás sabandijas, y allí le echan la leche de unas ceibas o árboles que hay espinosos, que llevan cierta frutilla de purgar, y lo revuelven y menean todo junto, y con esta liga untan las flechas y puyas causadoras de tanto daño. Y cuando por el discurso del tiempo acierta esta yerba a estar feble, échenle un poco de la leche de ceibas o de manzanillas, y con aquesta solamente cobra su fuerza y vigor.»

El oficio de hacer esta yerba siempre es dado a mujeres muy viejas y que están hartas de vivir, porque a las más de las que la hacen les consume la vida el humo y vapor que de este ponzoñoso betún sale” (fray Pedro de Aguado.)

Pacho O’Donnell – Los Héroes Malditos

Defensor de los Indios en America Fray Bartolome de las Casas

Defensor de los Indios en América: Fray Bartolome de las Casas

FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS   (1470-1566): El emperador Carlos I de España , siempre dispuesto a descubrir los errores y a remediarlos, llamó a sus sabios a Valladolid y les expuso sus serías preocupaciones con respecto al manejo de las Indias.

Las leyes dictadas hasta entonces eran ecuánimes y se ajustaban a las necesidades de la conquista y la colonización.

Sin embargo, el emperador estaba preocupado, porque un sacerdote había escrito cierto libro en el cual afir, maba que España, por intermedio de sus encomenderos, destruía las vidas de los indígenas.

Ese sacerdote se llamaba Bartolomé de las Casas y, gracias a él, se intensificó la vigilancia de la corona sobre los posibles excesos de sus representantes en América.

Bartolome de las Casas

Las Casas consiguió en 1542 que el emperador Carlos V ordenara el dictado de las Leyes Nuevas que prohibían esclavizar a los indígenas. Luego, en México excomulgó a varios encomenderos que no acataban esas leyes y enfrentó al Virrey.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Nació en 1484, en Sevilla, España; hijo de Isabel de Sosa y Pedro de Las Casas, un comerciante posiblemente descendiente de judíos conversos al cristianismo.

• Estudió Humanidades y, según algunos historiadores, Derecho.

• A los 18 años partió con su padre y un tío hacia el Caribe, donde ambos familiares ya habían estado acompañando a Colón en su segundo viaje, de 1493.

• Se instaló en La Española (hoy República Dominicana), donde fue minero y obtuvo tierras y una encomienda de indígenas. En 1507 se ordenó sacerdote en Roma, y en 1512 fue capellán en la conquista de Cuba, donde obtuvo otra encomienda de aborígenes.

• En 1514 sufrió una crisis de conciencia y renunció a los indígenas de su repartimiento, impresionado por los abusos que se cometían contra ellos.
Crisis de conciencia

En 1515 entrevistó al Rey y autoridades religiosas de España, y fue nombrado
«protector (procurador) universal de los indios».
• En 1522 entró en la Orden de los Dominicos y desde entonces recorrió Cehtroamérica y México.

• En 1526 comenzó a escribir su libro «Historia de las Indias».

• En 1543 fue consagrado Obispo de Chiapas.

• A principios de 1547 viajó a Madrid, en donde continuó con la escritura de su «Historia de las Indias».

•  Murió en Madrid, España, en 1566.

HISTORIA BIOGRAFICA DEL SACERDOTE

Fray Bartolomé nació en Sevilla, pasó a Indias en 1502 y residió en Santo Domingo y en Cuba. Ordenado sacerdote, se dedicó a trabajar con ardor en favor de los indios, protestando contra «los repartimientos».

En 1520 fundó en Cumaná una colonia, pretendiendo, con la ayuda de los dominicos, hacer de los naturales, pacíficos labradores y buenos cristianos.

El ensayo fracasó. Las Casas se hizo dominico; fue nombrado (1544) obispo de Chiapa, México, y volvió a España en 1547.

Compuso una «Historia de las Indias» que abarcaba desde Colón hasta 1520, impresa en 1875, pero utilizada ya por Herrera.

Realizó doce viajes entre la península e Indias. Imploró ante Fernando el Católico y ante Carlos Y, sin mayor éxito, por la suerte de los indígenas.

Nombrado protector general de todas las Indias, tampoco obtuvo éxito en este cargo y, desengañado y enfermo, se aisló en un convento de Valladolid, donde murió en 1566.

HISTORIA: Desde un comienzo, la conquista militar de América estuvo acompañada por la «conquista espiritual», que consistió en la conversión de los nativos al catolicismo.

La Corona española, vinculada con la Iglesia Católica, consideraba que era justo luchar contra los que no eran cristianos. Durante muchos años habían estado en guerra contra los árabes, de religión islámica, que ocupaban el sur de la península Ibérica.

A su regreso de América, Colón propuso a los reyes que los indígenas caribeños que llevó a España fueran vendidos como esclavos.

Este hecho desató un debate entre los teólogos, considerados los sabios de la época, sobre si los indígenas eran o no personas y sobre cómo debían ser considerados por las leyes.

Algunos teólogos, reunidos en la ciudad de Burgos, en 1512, se opusieron a la esclavización de los indígenas. Consideraban que éstos no habían rechazado el cristianismo, sino que habían vivido hasta ese momento en la «ignorancia».

La Corona española adoptó esta interpretación y declaró a los indígenas «libres y no sujetos a servidumbre», considerándolos sus subditos y obligándolos, de este modo, a pagar tributo.

Pero aunque se aceptó que los indígenas eran personas, las leyes españolas los consideraron menores de edad y, como tales, fueron puestos bajo la tutela de un funcionarlo español.

A pesar de todo, hasta mediados del siglo XVI los aborígenes que rechazaban el cristianismo pudieron ser esclavizados.

Como los españoles pensaban que los indígenas eran seres Inferiores, sostenían que luchaban una «guerra justa» para dominarlos y convertirlos a la que en su país era considerada «la verdadera religión».

En 1510 llegaron a las colonias los frailes de la orden religiosa de Santo Domingo (dominicos); cuando vieron el maltrato que se daba a los nativos, comenzaron a denunciarlo y a defenderlos.

El padre Antonio de Montesinos fue quien comenzó las denuncias y las acciones, negándose a dar la comunión a los encargados de cobrar los tributos en la isla de La Española. Otro religioso, fray Bartolomé de las Casas, continuó con esa obra, dedicando su vida a la defensa de los pueblos autóctonos.

La Iglesia Católica continuó con su propósito de evangelizar a los indígenas americanos.

Sin embargo, aunque muchos indígenas se convirtieron realmente al cristianismo, otros siguieron adorando en secreto a sus antiguos dioses. La posición de los religiosos que rechazaban los malos tratos que sufrían los indígenas fue debilitándose a partir del último tercio del siglo XVI.

(Fuente Consultada: «Pensar la Historia» Moglia-Sisián-Alabart)

EL FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS

Bartolomé de las CasasAlgunos sacerdotes enviados por la corona española para evangelizar a los aborígenes, y en especial fray Bartolomé de Las Casas, llamado el “apóstol de los indios”, fue quien defendió en América y en España la idea de una colonización pacífica y denunció ante la Corona española las atrocidades que se cometían en nombre de Dios: “El fin que en las Indias y de las Indias (..) deben pretender los reyes de España, como cristianísimos, es la predicación de la fe para que aquellas gentes se salven.

Y los medios para efecto de esto no son robar, escandalizar, cautivar, despedazar hombres y despoblar reinos y hacer heder y abominar la fe y religión cristiana entre los infieles pacíficos, que es propio de crueles tiranos enemigos de Dios”.

El caso de Las Casas presentará un flanco poco divulgado, que pondrá en cuestión su tan promocionado humanitarismo: fue un activo propulsor del tráfico de esclavos, acusándolo algunos historiadores de haber sido su iniciador y su justificador, ya que el fraile proponía la sustitución de indios por negros en minas y encomiendas.

Fray Bartolomé no rechazaba la esclavitud, siempre y cuando fuera “legítima”, es decir, africanos aprisionados en “buena guerra” o adquiridos por compra a sus “legítimos dueños”. Estos fueron en Europa los principios que justificaban la trata de esclavos, a la cual se dedicaba principalmente Portugal por detentar las fuentes de “materia prima”: sus colonias en África.

Las Casas propugnaba el tráfico de esclavos en América para así aliviar la suerte de sus queridos indios. Para proporcionar a los colonos de las Antillas la necesaria mano de obra, había incluido en sus propuestas de 1516 y 1518 la importación de cupos de negros. Todavía en 1531 pedía que se trajesen de 500 a 600 esclavos a cada una de las islas antillanas y que el rey concediese créditos a los colonos para su adquisición.

En el ocaso de su vida fray de Las Casas, que fue servido personalmente por esclavos, consciente del error cometido, vivió atormentado y convencido de que su esclavismo merecería la condena eterna.

Pacho O’Donnell – Los Héroes Malditos

Fray Bartolome de las Casas Defensor de la Explotacion Indigena en America

Su Obra: Brevísima relación de la destrucción de las Indias

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FRAGMENTO DE «SOBRE LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS»
Muy alto y poderoso señor: Yo soy de los mas antiguos que a, las Indias pasaron, y ha muchos años que estoy allá, y he visto iodo lo que ha pasado en ellas. Y uno de los que han excedido ha sido mi mismo padre, que ya no es vivo. Viendo esto, yo me moví, no porque fuese mejor cristiano que otro, sino por una natural y lastimosa compasión; y asi, vine a estos reinos a dar noticia dello al Rey Católico.

Hallé a Su Alteza en Plasencia; oyóme con benignidad. Remitióme para poner remedio en Sevilla. Murió en el camino; y así, ni mi suplicación ni su real propósito tuvieron efecto. Después de su muerte hice relación a los gobernadores, que eran el cardenal de España fray Francisco Giménez de Cisneros y el cardenal de Tortosa, los cuales proveyeron muy bien todo lo que convenía. Y después que vuestra «majestad vino, se lo he dado a entender, y estuviera remediado, si el gran canciller no muriera en Zaragoza. Trabajo de nuevo en los mismos, y no faltan ministros del enemigo de toda la virtud y bien, que muerqn porque no se remedie.

Va tanto a vuestra majestad en entender esto y en mandarlo remediar, que dejado a lo que toca su real conciencia ninguno de los reinos que posee, ni todos juntos, se igualan con la mínima parte de los estados y bienes de todo aquel Orbe. Y en avisar de ello a vuestra majestad, sé que le hago de los mayores servicios que hombre vaisaMo hizo a su príncipe ni señor del mundo’. Y no porque quiera por ello merced ni galardón alguno; porque no lo hago por servir a vuestra majestad, porque es cierto, hablando con todo el acatamiento y reverencia que se debe a tan alto rey y señor, que de aquí a aquel rincón no me mudase por servir a vuestra majestad, salva la fidelidad que como subdito debo, si no pensase y creyese de hacer en ello a Dios gran sacrificio.

Pero es Dios tan celoso y granjero de su honor, que, como a él se deba sólo el honor y gloria de toda criatura, no puedo dar un paso en estos negocios, que por solo él tomo a cuestas de mis hombros, que de allí no se causen y procedan inestimables bienes y servicios de vuestra majestad. Y para ratificación de lo que He referido, digo y afirmo que renuncio cualquier merced y galardón temporal que me  quiera y pueda hacer.

Y si en algún tiempo yo, u otro por mí, merced alguna quisiere, yo sea tenido por falso y ¡engañador de mi rey y señotr. Allende de esto, señor muy poderoso, aquellas gentes de aquel mundo nuevo, que está lleno y hierve, son capacísimas de la fe cristiana, y de toda virtud y buenas costumbres, por razón y doctrina traíbíes. Y de su natura son libres y tienen sus reyes señores naturales, que gobiernan sus policios.

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Las Riquezas de America Colonial La Extraccion de Plata

Las Riquezas de América Colonial – Extracción de Plata de las Minas Realizada Por Los Indios

LAS RIQUEZAS DE AMÉRICA COLONIAL

El primer europeo que apreció su valor puramente artístico fue el famoso pintor alemán Durero. En 1520 tuvo ocasión de contemplar en Amberes el “tesoro’ que el jefe azteca Moctezuma había enviado a Hernán Cortés con destino al Soberano de la Cristiandad y que éste —Carlos V— dispuso se mostrara a sus vasallos de las diversas ciudades del Imperio. Durero escribe al respecto en su diario:

«También he visto los objetos que fueron traídos al rey desde el nuevo país del oro: un sol todo de oro, de una toesa de ancho: asimismo, una luna toda de plata, de igual tamaño asimismo, dos gabinetes llenos de armaduras semejantes; asimismo, toda clase de armas, escudos, … sorprendentes armas de defensa, curiosas vestiduras, atavíes de noche y toda clase de singulares objetos de diverso uso, mucho más bellos de ver que jamás lo fueron objetos sorprendentes. Las dichas cosas eran todas preciosas, habiéndoselas estimado en 100.000 florines. En mi vida he visto nada que haya regocijado tanto mi corazón como estas cosas.»

LEHMAN, Henri. Las culturas precolombinas.

ALGO MAS…
Una economía centrada en tos metales
Poco después de la conquista, comenzó a organizarse en América un sistema económico cuya base era la extracción de metales preciosos: oro, hasta 1520, y plata, sobre todo, desde 1560.

Los principales yacimientos de plata se descubrieron en la década de 1540, en Zacatecas, en el Virreinato de Nueva España,y en Potosí, en el Virreinato del Perú. En Potosí, ubicado en el Alto Perú -aproximadamente, el actual territorio de Bolivia- se encontraba el principal yacimiento de la época colonial. Para explotar los yacimientos, los españoles adaptaron a sus modalidades dos formas de trabajo indígena -el coatequil, en Nueva España, y la mita, en los Andes-, que obligaban a los indígenas a trabajar rotativamente en actividades, por lo general extractivas, a cambio de un pago.En torno de la minería de metales preciosos surgieron diversas actividades productivas y mercantiles para proveer de alimentos, manufacturas (textiles, por ejemplo) y bestias de transporte (muías, caballos) a los centros urbanos y a los yacimientos mineros y a sus trabajadores. De esa manera, las diferentes regiones se fueron especializando en una determinada producción. Así, a comienzos del siglo XVII

, Potosí era una ciudad con una población de más de 100.000 habitantes, la mayor de América. Sus pobladores eran abastecidos de mercaderías provenientes de zonas tan lejanas como Quito y Buenos Aires, que se integraban por medio de producciones locales a un espacio económico mayor, en el que. se comerciaban productos a cambio de la plata producida en Potosí y acuñada en monedas por el Estado español.
La plata fue el centro de la organización del comercio de largo alcance.

La producción de plata, y las monedas acuñadas con ella, eran el motor de una ruta comercial’ que unía América con España. La ruta privilegiaba los principales centros económicos americanos, Nueva España y Perú, desde donde se enviaba a España la plata a cambio de manufacturas y artículos de lujo. España mantuvo pocos puertos abiertos para el comercio, e implemento un monopolio comercial.

Fuente Consultada: Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz

La Explotacion de los Indios en Potosi Minas de Plata Encomienda

La Explotación de los Indios en Potosí – Minas de Plata 

LA PLATA DE POTOSÍ Y EL TRABAJO DE LOS INDIOS

Este cerro es como el centro de todas las indias, fin y paradero de los que a ella venimos. Quien no ha visto a Potosí no ha visto las Indias. Es la riqueza del mundo, terror del Turco, freno de los enemigos de la fe y del nombre de los españoles, asombro de los herejes, silencio de las bárbaras naciones […] con la riqueza que ha salido de Potosí, Italia, Francia, Flandes y Alemania son ricas, y hasta el turco tiene en su tesoro barras de Potosí

REGINALDO DE LIZARRAGA.
Relación breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile, 1605.

La Explotacion de los Indios en Potosi Minas de Plata Encomienda


“[…] trabajaban allá dentro [en los socavones o túneles del cerro de Potosí], donde es perpetua oscuridad, sin saber poco ni mucho cuando es de día, ni cuando es de noche.

Y como son lugares que nunca los visita el sol, no sólo hay perpetuas nieblas, mas también mucho frío, y un aire muy grueso, y ajeno a la naturaleza humana; y así sucede marearse los que allá entran de nuevo […]. Trabajan con velas siempre los que labran, repartiendo el trabajo, de suerte que unos labran de día, y descansan de noche, y otros al revés.

El metal es duro comúnmente, y sácanlo a golpe de barreta quebrantándole. Después lo suben a cuestas por unas escaleras hechas de tres ramales de cuero de vaca retorcido […]. Saca un hombre carga de dos arrobas atada la manta al pecho, y el metal que va en ella a las espaldas suben de tres en tres.

El delantero lleva una vela atada al dedo pulgar para que vean, porque como está dicho, ninguna luz hay del cielo; y así suben tan gran espacio, que […] pasa muchas veces de [300 nietros], cosa horrible y que solo pensarla pone espanto: tanto es el amor al dinero, por cuya avidez se hace y padece tanto.

JOSÉ DE ACÜ5TA.
Historia Natural y Moralde las Indias, 1590.

LA SUBLEVACIÓN DE TUPAC AMARUC: La mita era el trabajo minero, agotador y miserablemente retribuido; se calculan los salarios de la mita en sumas diez veces inferiores a las percibidas por un trabajador libre.

De ahí que los indios, al término del plazo de un año que debía durar su obligatoria permanencia en la mita, se encontraban siempre endeudados y eso los constreñía a continuar indefinidamente en el trabajo minero.

Las leyes humanitarias, dictadas por España, no se cumplían. Por otra parte, tan odiado como la mita era el trabajo en los obrajes, especie de primitivas fábricas textiles. En la lista de los males de la explotación padecida por los indios, podría figurar como elemento ilustrativo la obligación de los indígenas de comprar objetos de absoluta inutilidad para ellos: por ejemplo, libros de oraciones ¡en francés!

Aunque la sublevación indígena que estamos recordando sólo estalla en noviembre de 1780, su inspirador, el famoso jefe indio José Gabriel Túpac Amaru, la venía organizando desde unos diez años atrás. Túpac-Amaru quiere decir «serpiente de fuego». (Era frecuente que a los jefes que inspiraban respeto se les designara con nombres de animales terribles) Había nacido cerca del Cuzco, y se calcula que contaba unos cuarenta años, cuando encabezó la rebelión. Era instruido: aprendió castellano, latín y la doctrina cristiana, en un colegio del Cuzco, dirigido por sacerdotes jesuítas y destinado a los hijos de indios nobles.

Se consideraba como tales a los descendientes de la nobleza indígena que gobernaba el Perú cuando llegaron los conquistadores. Los españoles creyeron ventajoso para sus planes someter a las masas indígenas a través de hombres de la misma raza. Los indios de la nobleza debían así facilitar la dominación española. Precisamente Túpac-Amaru había iniciado, con éxito, gestiones para que los españoles le reconocieran como el más legítimo descendiente de los emperadores indios del Perú.

Sin reclamar desde luego el poder que sus antepasados habían ejercitado, supuso, con razón, que ese título le daña ante los pueblos indios evidente prestigio. Toda la actuación de Túpac-Amaru parece obedecer a un plan largamente preparado.

Durante varios años, el jefe indio trató de obtener justicia para los hombres de su raza, solicitando el cumplimiento de las leyes protectoras dictadas por España y que no se cumplían. Lamentablemente, y a pesar del apoyo de varios personajes, entre ellos algunos sacerdotes de prestigio, esa política de reclamos pacíficos no dio resultado. (VER: Tupac Amarú)

Fuente Consultada: Breve Historia de Argentina de Gustavo Gabriel Levene

Eleccion del sitio para fundar Buenos Aires Pedro de Mendoza

Elección del Sitio para Fundar Buenos Aires – Pedro de Mendoza

ELECCIÓN DEL SITIO PARA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Eleccion del sitio para fundar Buenos Aires Pedro de Mendoza

“Es tierra que se hallaron en ella siete ríos caudales y más de setenta o ochenta arroyos y manantiales, todos de muy lindas aguas. Hay grandes pastos y muy buenos asientos para poderse criar ganados en gran número de todos los que en España se crían y hacer molinos y otras haciendas con que pueden vivir prósperos los que allí vinieren.

Tienen arte y parecer de tierra muy sana porque los temples son muy buenos y sus tiempos de invierno y verano como en España, y en especial donde tendrá asiento la ciudad que se poblare, que es al pie de una cordillera de estas, entre dos ríos caudales que de ella nacen […]. Halláronse grandes muestras y señales de metales de oro y plata en muchas partes de la tierra y por piezas que se vieron entre los indios se entiende que lo hay en la tierra, y será todo para mucho servicio de Dios Nuestro Señor, y entrarán los naturales sin mucha apremio en su santa ley […].”

JERÓNIMO LUIS DE CABRERA.
Relación de la tierra nueva que Don jerónimo Luis de Cabrera, Gobernador de Tucumán, descubrió en aquella provincia.

 

LA LLEGADA DE MENDOZA A BUENOS AIRES: Saliendo de Río de Janeiro la escuadra de Pedro de Mendoza prosiguió su navegación y el 22 de enero de 1536 se encontraba en San Gabriel, frente a la actual ciudad de Colonia. Después de explorar el estuario y consultar a sus capitanes, Mendoza tomó la decisión de fundar Buenos Aires en la margen derecha del actual Riachuelo, entre el 2 y el 5 de febrero de 1536.

Nuestra Señora del Buen Aire surgió en las cercanías del actual parque Lezama, aunque los historiadores no están de acuerdo con el lugar preciso. Don Pedro ordenó entrar sus barcos en el Riachuelo de los Navíos, que tenía en esa época una conformación distinta de la actual.

De inmediato los soldados y marineros comenzaron a levantar ranchos de paja y barro (no había piedra en el lugar), en el llamado Alto de San Pedro. A orillas del Riachuelo se improvisó un puerto para calafatear las naves. En el «real» se levantó una pared de barro apisonado, de una altura que Schmidel describe como la que alcanza «un hombre levantando su espada».

Mientras esperaban la nave Santiago que, al mando de Alonso Cabrera, se había quedado en Sevilla al partir y traía «piezas de artillería, pólvora, municiones, ropas, joyas y otras cosas», los primeros pobladores, hombres y mujeres, levantaron, además de las chozas, una casa mayor para el Adelantado y una iglesia el conjunto tomó pronto el aspecto de un pequeño poblado. Junto al muro de tierra y estacas se cavó un foso.

Las lluvias que cayeron en esos días derribaron varias veces el muro, por lo que se volvió a levantar, hasta que el fuerte sol le dio solidez. Desde la altura en que se encontraban (quizás en la barranca cerca de la actual calle Humberto I) oteaban el horizonte del río desierto, de tono castaño e inmóvil, tan distinto de las azules aguas del Mediterráneo y del Atlántico.

Al occidente la llanura se extendía solitaria y monótona, llena de pajonales agitados por el viento. Las provisiones comenzaron a agotarse. Algunos soldados se arriesgaron a cazar perdices para el Adelantado, pues éste comía docena y media de ellas, según Schmidel, y había que satisfacerlo. El temor de los tigres de la tierra impedía alejarse a los más aventureros. Estos animales habían atacado ya a varios hombres.

Comenzaron a aparecer los primeros indios de la zona y ofrecieron a los hambrientos españoles lo poco que tenían: pescado y algunos animales. Durante catorce días los indios querandíes dieron su mísero alimento a los españoles; después se cansaron y se alejaron del poblado. Mendoza ordenó entonces a Juan Pavón de Badajoz y dos soldados a caballo fuesen a buscar a los salvajes y les exigieran traer alimentos. Los indios atacaron a los enviados ya la semana salieron del Riachuelo, donde se habían emboscado, y mataron a diez españoles.

El Hambre en Buenos Aires Historias de la Fundacion Pedro de Mendoza

El Hambre en Buenos Aires – Historias de la Fundación – Pedro de Mendoza

Pedro de Mendoza. El soldado alemán Ulrico Schmidl formaba parte de la expedición de Pedro de Mendoza. Permaneció hasta 1554 en tierras americanas, donde participó también en las expediciones del segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

En 1567 se publicó en Frankfurt su obra Viaje al Río de la Plata, que no contenía ilustraciones. Las que aquí vemos se agregaron en ediciones de fines del siglo XVI.

Para hacerlas, los dibujantes y grabadores se guiaron por las descripciones que aparecían en el texto de Schmidl. Describan cada una de las láminas, señalando qué personajes aparecen, qué situaciones se quisieron mostrar y qué elementos del paisaje fueron representados.

Con la llegada de Mendoza llegaron los primeros caballos y yeguas con los que se poblaron las llanuras. Sin embargo. el adelantado no trajo vacas ni semillas para que la población pudiera subsistir. Los testimonios de los pobladores de Santa María de los Buenos Aires coinciden en la descripción de las penurias sufridas a causa del hambre.

Mas Sobre El Hambre en Buenos Aires:

“[…]Lo que más que aquesto junto nos causó ruina tamaña fue la hambre más extraña que se vió;
la ración que allí se dió fueron seis onzas u ocho mal pesadas; las viandas mas usadas eran cardos que buscaban, y aun estos no los hallaban todas veces; el estiércol y las heces que algunos ni digerían muchos tristes lo comían que era espanto. Allegó la cosa tanto que como en Jerusalén, la carne de hombre también la comieron. Las cosas que allí se vieron no se han visto en escritura, comerla propia asadura de su hermano!”

Luis de Miranda de Villafaña
Romance Elegíaco

Explica María Saenz Quesada en su libro «La Argentina Historia del País y de su Gente»

Sólo la tercera parte de los 1.500 expedicionarios sobrevivió al hambre, las enfermedades y los ataques de los indios. Con el tiempo las cosas mejoraron y los querandíes, tan trashumantes como los gitanos, dice Ulrico Schmidl, desaparecieron en la inmensidad de la llanura.

Mendoza, sin haber pasado las penurias del hambre, pues siempre tuvo alimentos variados en su mesa, se encontraba gravemente enfermo. Padecía de sífilis, el «mal gálico» como se lo llamaba entonces, contraído en las guerras de Italia.

A pesar de su mala salud, y de la debilidad de su hueste, el Adelantado se empeñó en cumplir con las tres fundaciones a las que se había comprometido: Buenos Aires que fue el primer establecimiento; Corpus Christi, río arriba, el segundo, y Buena Esperanza, el tercer fuerte, fundado por Mendoza antes de embarcarse de regreso a España. Don Pedro falleció en el viaje y su cuerpo fue arrojado al mar.

La designación del sucesor había recaído en Ayolas, el asesino de Osorio. Pero Ayolas emprendió una exploración en pos de la fabulosa Sierra de Plata de la que no regresó. No hubo más noticias concretas, sólo rumores, sobre su posible paradero.

Quizá pesaba sobre él la misma maldición que sobre Mendoza, por matar a traición como murmuraban sus soldados. Así, con mucha pena y poca gloria, concluyó lo que pudo ser una página brillante de la historia de la Conquista.

Pero más allá de los fracasos y desilusiones, gracias a estas primeras navegaciones había sido reconocida por europeos lo que tres siglos más tarde sería considerada la patria de los argentinos. Estos hechos han sido poéticamente evocados por Jorge Luis Borges en los versos de Cuaderno San Martín (1929), con los que se inició este capítulo.

Vida de Francisco de Miranda

Ulrico Schmidl Cronista de Pedro de Mendoza Hambre en Buenos Aires

Ulrico Schmidl: Cronísta de Pedro de Mendoza Hambre en Buenos Aires

soldado alemán Ulrico SchmidlEl soldado alemán Ulrico Schmidl formaba parte de la expedición de Pedro de Mendoza. Permaneció hasta 1554 en tierras americanas, donde participó también en las expediciones del segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

En 1567 se publicó en Frankfurt su obra Viaje al Río de la Plata, que no contenía ilustraciones. Las que aquí vemos se agregaron en ediciones de fines del siglo XVI.

Para hacerlas, los dibujantes y grabadores se guiaron por las descripciones que aparecían en el texto de Schmidl. Describan cada una de las láminas, señalando qué personajes aparecen, qué situaciones se quisieron mostrar y qué elementos del paisaje fueron representados.

Con la llegada de Mendoza llegaron los primeros caballos y yeguas con los que se poblaron las llanuras. Sin embargo. el adelantado no trajo vacas ni semillas para que la población pudiera subsistir. Los testimonios de los pobladores de Santa María de los Buenos Aires coinciden en la descripción de las penurias sufridas a causa del hambre.

El hambre en Buenos Aires: “[…] la gente no tenía qué comer y se moría de hambre y padecía gran escasez, al extremo que los caballos no podían utilizarse. Fue tal la pena y el desastre del hambre que no bastaron ni ratas ni ratones, víboras ni otras sabandijas; hasta los zapatos y cueros, todo tuvo que ser comido.

Sucedió que tres españoles robaron un caballo y se lo comieron a escondidas; y así que esto se supo se les prendió y se les dió tormento para que confesaran. Entonces se pronunció la sentencia de que se […] los colgara en una horca. […] Ni bien se los había a-justiciado, y se hizo la noche y cada uno se fue a su casa, algunos otros españoles cortaron los muslos y otros pedazos del cuerpo de los ahorcados, se los llevaron a sus casas y allí los comieron. También ocurrió entonces que un español se comió a su propio hermano que había muerto.”

imagen conquista de america

Ataque y destrucción de Buenos Aires. Grabado que ilustra la «Crónica de Schmidel».
Colección Alejo González Garaño.

El soldado alemán Ulrico Schmidl formaba parte de la expedición de Pedro de Mendoza. Permaneció hasta 1554 en tierras americanas, donde participó también en las expediciones del segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

En 1567 se publicó en Frankfurt su obra Viaje al Río de la Plata, que no contenía ilustraciones. Las que aquí vemos se agregaron en ediciones de fines del siglo XVI.

Para hacerlas, los dibujantes y grabadores se guiaron por las descripciones que aparecían en el texto de Schmidl. Describan cada una de las láminas, señalando qué personajes aparecen, qué situaciones se quisieron mostrar y qué elementos del paisaje fueron representados.

Con la llegada de Mendoza llegaron los primeros caballos y yeguas con los que se poblaron las llanuras. Sin embargo. el adelantado no trajo vacas ni semillas para que la población pudiera subsistir. Los testimonios de los pobladores de Santa María de los Buenos Aires coinciden en la descripción de las penurias sufridas a causa del hambre.

Las mujeres en el Río de la Plata:

“Esta hambre fue tamaña, que ni la de Jerusalén se le puede igualar ni con otra ninguna se puede comparar. Vinieron los hombres en tanta flaqueza que todos los trabajos cargaban de las pobres mujeres, ansí en lavarles las ropas como en curarles, hacerles de comer lo poco que tenían, a limpiarlos, hacer centinela, rondar los fuegos, armar las ballestas y cuando algunas veces los indios les venían a dar guerra hasta [.] a levantar a los soldados, los que estaban para ello, dar alarma por el campo a voces, sargenteando y poniendo en orden los soldados. Porque en este tiempo —como las mujeres nos sustentamos con poca comida—, no habíamos caído en tanta flaqueza como los hombres.”

Cronista de Magallanes Pigafetta Relatos Vuelta al Mundo

Cronista de Magallanes: Pigafetta – Relatos de la Vuelta al Mundo

Pigafetta , cronista de expedicion a AmericaLa primera circunvalación al mundo fue  una prolongada aventura durante tres años: desde la partida de Magallanes y sus hombres en octubre de 1519, hasta el regreso de la única embarcación superviviente, la Victoria, conducida por Juan Sebastián Elcano al puerto de Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. (imagen Pigafetta)

De los marinos que formaban entonces las tripulaciones regresaban tan sólo 18 europeos; uno de los que había perecido durante el viaje era Hernando de Magallanes.

Entre los sobrevivientes se contaba Antonio Pigafetta, autor del relato de la primera navegación alrededor del mundo. Descendiente de una familia con rango nobiliario que mantenía su residencia en Vicenza, cerca de Venecia. Se trata, sin duda, de una primera redacción de la crónica relatando los sucesos de la empresa de Magallanes.

He aquí uno de sus relatos cuando llegaron al Puerto de San Julián, en nuestra Patagonia Argentina:

19 DE MAYO DE 1520. Puerto de San Julián. — Alejándose de estas islas para continuar nuestra ruta, llegamos a los 49º 30’ de latitud meridional. donde encontramos un buen puerto, y como el invierno se aproximaba, juzgamos a propósito pasarlo allí.

Un gigante. — Transcurrieron dos meses sin que viéramos ningún habitante del país. Un día, cuando menos lo esperábamos, un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros […].

Su figura: Este hombre era tan grande que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura. De hermosa talla, su cara era ancha y teñida de rojo, excepto los ojos, rodeados con un círculo amarillo, y dos trazos en forma de corazón en las mejillas. Sus cabellos, escasos, parecían blanqueados con algún polvo.

Su traje: Su vestido, o, mejor dicho, su manto, estaba hecho de pieles, muy bien cosidas, de un animal que abunda en este país, como veremos a continuación.

Animal extraño: Este animal tiene cabeza y orejas de muja, cuerpo de camello, patas de ciervo y cola de caballo; relincha como este último. Llevaba este hombre también una especie de zapatos hechos de la misma piel.

 Armas: Tenía en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, algo más gruesa que la de un laúd, estaba hecha con un intestino del mismo animal: en la otra mano empuñaba unas cuantas flechas de caña pequeñas, que por un extremo tenían plumas como las nuestras y por el otro, en lugar de hierro, una punta de pedernal blanco y negro,

PIGAFETTA, Antonio. Primer viaje en torno del globo.
[El autor era uno de los  integrantes de la expedición de Magallanes.]

Rosas y Lavalle Hermanos de Leche Alimentados por la misma madre

Rosas y Lavalle: Hermanos de Leche – Alimentados por la Misma Madre

HERMANOS DE LECHE:


Rosas y Lavalles

Ambos habían mamado de la misma teta.Mucho tiempo después, el soldado mulato José Bracho fue generosamente recompensado por uno de ellos, Juan Manuel de Rosas. Lo declaró “Benemérito de la Patria en Grado Heroico” y lo ascendió a teniente de Caballería con 300 pesos mensuales de sueldo.

Además le regaló 3 leguas cuadradas de buen campo, 600 cabezas de ganado vacuno y 1.000 ovejas. También un premio especial de 2.000 pesos fuertes y una valiosa medalla de plata.

Todo esto le fue entregado en acto público en una ciudad festivamente embanderada, iluminada por los relámpagos de los fuegos artificiales que estallaban en sus alturas.

El mérito del soldado Bracho había sido disparar el trabucazo que terminó con la vida de Juan Lavalle, eliminando una seria amenaza contra el gobierno de la Confederación.

Las familias Lavalle y Ortiz de Rozas cultivaban una amistad estrecha y era sabido que Juan, el héroe de Río Bamba y fusilador de Dorrego, había sido el otro bebé amamantado por doña Agustina, madre de Juan Manuel.

«El Aguila Guerrera» Por Pacho O´Donnell

El agua bendita en las Provincias Unidas del Sur Peligrosa Agua

El Agua Bendita en las Provincias Unidas del Sur – Agua Peligrosa

LA PELIGROSA AGUA BENDITA

asamblea de 1813

La Asamblea del Año XIII declara que:

 “habiendo conocido con dolor y perjuicio de la población que multitud de infantes perecen luego de nacidos del mal vulgarmente llamado de ‘los siete días’, un espasmo que entre otras cosas se origina por el agua fría con que son bautizados, y habiendo oído al efecto a los profesores ilustrados en la materia; resuelve que no se bautice en pueblo alguno de los comprendidos en el territorio de las Provincias Unidas sino con agua templada en cualquiera de las estaciones del año; y a efecto de ocurrir por todos los medios posibles a reparar los males consiguientes con que son tratados los infantes al nacer, y luego de nacidos por las primeras manos a que deben su socorro, se reencarga muy particularmente al Supremo Poder Ejecutivo la vigilancia del cumplimiento de la ley” (4 de agosto de 1814).

Testiomonio de la epoca Retrato de Manuel Belgrano

Retrato de Manuel Belgrano – Testiomonio de la Época

RETRATO DEL GENERAL BELGRANO
José Celedonio Dalbin: Comerciante que conoció de cerca al general Belgrano en Tucumán y Buenos Aires. En 1860 escribió al general Mitre dos cartas sobre la personalidad de Belgrano, de ellas son los párrafos anteriores.

 Retrato de Manuel Belgrano El general Belgrano era de regular estatura, pelo rubio, cara y nariz fina, color muy blanco, algo rosado, sin barba; su cara era más bien de alemán que de porteño. No se lo podía acompañar por la calle porque su andar era casi corriendo; no dormía más que tres o cuatro horas, montando a caballo a media noche, que salía de noche para observar el ejército, acompañado solamente de un ordenanza.

Era tal la abnegación con que este hombre extraordinario se entregó a la libertad de su patria, que no tenía un momento de reposo, nunca buscaba su comodidad, con el mismo placer se acostaba en el suelo que en la mullida cama.

Se presentaba aseado, como lo había conocido yo siempre, con una levita. de paño azul, con alamares de seda negra, que se usaba entonces, su espada y gorra militar de paño.

Su caballo no tenía más lujo que un gran mandil de paño azul, sin galón alguno. Todo el lujo que llevó al ejército fue una volanta inglesa de dos ruedas, que él manejaba, con un caballo y en la que paseaba en algunas mañanas, acompañado de su segundo el general Cruz.

La casa que habitaba, y que el general mandó edificar en La Ciudadela era de techo de paja, dos bancos de madera, una mesa ordinaria, un catre pequeño de campaña con delgado colchón que siempre estaba doblado, y la prueba de que su equipaje era muy modesto fue que, al año de haber llegado, me hizo presente se hallaba sin camisas y me pidió le hiciese traer de Buenos Aires dos piezas de hilo de Irlanda.

Se hallaba siempre en la mayor escasez, así es que muchas veces me mandó pedir cien o doscientos pesos para comer. Lo he visto dos o tres veces, en diferentes épocas con las botas remendadas.

El general Belgrano era un hombre de talento cultivado, de maneras finas y elegantes…

El general era muy honrado, desinteresado, recto; perseguía el robo y el juego en su ejército; no permitía que se le robase un solo peso al Estado, ni que se le vendiese más caro que a los otros..

José Celedonio Balbín.

La Creacion y Juramento de la Bandera Por Manuel Belgrano

La Creación y Juramento de la Bandera Por Manuel Belgrano

En la tarde del día indicado se formó la división en batalla sobre la barranca del río en presencia del vecindario congregado por orden del comandante militar. A su frente, se extendían las islas floridas del Paraná que limitaban el horizonte; a sus pies se deslizaba la corriente del inmenso río sobre cuya superficie se reflejaban las nubes blancas en tondo azul de un cielo de verano, y el sol que se inclinaba al ocaso iluminaba con sus rayos oblicuos aquel paisaje lleno de grandiosa majestad.

En aquel momento Belgrano que recorría la línea a caballo, mandó formar cuadro, y levantando la espada, dirigió a sus tropas estas palabras: “Soldados de la Patria!… En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional: en aquél (señalando la batería Independencia), nuestras armas aumentarán sus glorias.

Juremos vencer a nuestros enemigos interiores y posteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia y la Libertad. En fe de que así lo juráis decid conmigo: ¡Viva la Patria!” Los solados contestaron con un prolongado ¡viva!, y dirigiéndose en seguida a un oficial que estaba a la cabeza de un piquete, le dijo: “Señor capitán y tropas destinadas por la primera vez a la batería Independencia: Id, posicionaos de ella, y cumplid el juramento que acabáis de hacer”. Las tropas ocuparon sus puestos de combate.

Eran las seis y media de la tarde y en aquel momento se enarboló en ambas baterías la bandera azul y blanca reflejo del hermoso cielo de la Patria, y su ascensión fue saludada con una salva de artillería. Así se inauguró la bandera argentina.

ALGO MAS SOBRE EL GENERAL BELGRANO, AHORA COMO PERSONA:

«Lo vemos en sus campañas militares creando estrategias, olvidando su mala salud y sus apremios económicos, fundando pueblos «porque el país está vacío y hay que poblarlo», abriendo cabildos «para que la gente aprenda a escucharse y a gobernarse», creando bibliotecas porque «hay que leer, aprender y enseñar en los libros, que son los maestros sin errores ni pereza; un pueblo que no es culto no puede aprender a conocer y amar la libertad; y si no es su amiga jamás será grande»; y en un momento de inspiración quiere decirle a la patria que ella es suya y distinta, y entonces le inventa colores y le regala una escarapela, como más tarde le regalará su bandera.

En sus días de gloria y de triunfo, cuando gana batallas, el país le otorga cuarenta mil pesos fuertes, cantidad nada despreciable en aquella época; y él se pregunta,»¿para qué quiero todo este dinero, qué hacer con él, si la patria lo necesita más que yo?». Y dona cuatro escuelas.

En una ocasión se encuentra con un amigo al que no veía desde hacía muchos años que se sorprende al ver aun teórico iluminado en muchas materias de legislación y economía convertido en militar, y le dice: «¿Te asombras por verme transformado en militar, o por encontrarme convertido en general de ejércitos deshechos?.

Las circunstancias, que transforman nuestros deseos y elecciones, explican lo primero; lo segundo es excusable, porque me falta ciencia y tiempo de aprenderla, aunque la responsabilidad es totalmente mía ya que yo elegí este camino ante la necesidad de mi patria».

Personalidad recia y espíritu patriótico, fue paladín de grandes causas argentinas y fue, también, el gran frustrado. Era un estudioso, un abogado distinguido, un hombre de letras que soñaba con servir al país a través de sus actividades, el derecho y la cultura.

Sin embargo, en un momento dado, cuando su patria está en peligro, dá la espalda a su vocación y corre a su servicio desde una actividad y lugar hasta ahora inéditos para él; y Belgrano hombre culto, Belgrano hombre de leyes, se improvisa general imponiéndose la misión de formar otros hombres tan alejados como él de las artes militares. Y hace este sacrificio sin que nadie se lo pida, simplemente porque «esto es lo que debe hacerse, y entonces hay que hacerlo».
(Fuente: Historia Argentina CLASA Fasc. N° 20)