Obra de la Primera Junta

Revolucion de Mayo de 1810 Resumen Campañas Militares

LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810

A principios del Siglo XIX, diferentes situaciones internas y externas, pusieron manifiesto la crisis que estaba atravesando el Imperio Español. En el Río la Plata, la Revolución de Mayo abrió el proceso que terminaría con el antiguo virreinato y daría lugar al nacimiento de un nuevo estado: La República Argentina

Situación internacional

REVOLUCION DE MAYO 1810No se puede abordar y comprender el proceso revolucionario en el Río de la Plata y la formación del primer gobierno patrio, sin tener en cuenta los conflictos internacionales de la época y su repercusión en América.

En mayo de 1804, se estableció el Imperio Francés y Napoleón Bonaparte se convirtió, como era su deseo, en Emperador de Francia, asumiendo como Napoleón I. Desde ese lugar, continuó su expansión por Europa, proceso que ya había iniciado algunos años atrás y que le valió la enemistad de usos, austriacos y prusianos.

Sin embargo, su principal rival fue Gran Bretaña, que se encontraba, en este momento, en plena Revolución Industrial. El desarrollo industrial inglés era un obstáculo para los intereses comerciales de Francia, ya que Inglaterra saturaba los mercados con su producción, llegando, gracias a su desarrollada marina mercante, a casi todos los rincones del mundo.

Napoleón decidió, entonces, disputarle a Inglaterra, esa privilegiada posición económica. Para eso, estableció en 1806 un bloqueo continental al comercio inglés, es decir, el cierre de todos los puertos del Imperio Francés de los países aliados a Francia, evitando el ingreso de mercaderías británicas.

Portugal, país aliado de Gran Bretaña, no pudo sostener el bloqueo de sus puertos. Ante esta realidad, Napoleón invadió y sometió al territorio portugués.

Las tropas francesas, para llegar a Portugal, debieron atravesar España, previa autorización del gobierno español, representado por su ministro Manuel Godoy quien se encontraba a cargo del gobierno con no demasiados buenos resultados.

La llegada del ejército francés fue rechazada por los españoles: el pueblo reaccionó violentamente provocando grandes disturbios. El rey de España, Carlos IV , abdicó en favor de su hijo Fernando, quien asumió el trono como Fernando VII, con el apoyo de todo el pueblo.

Pero, Carlos IV se arrepintió de su acción, y diciendo que había sido obligado a renunciar, reclamó nuevamente su reino. Napoleón, aprovechando esta especial situación de inestabilidad política, decidió actuar como mediador e invitó a la familia real española a reunirse en la ciudad francesa de Bayona para solucionar el conflicto. Allí logró que Fernando VII devolviese la corona a su padre, quien seguidamente se la entregó a Napoleón.

Femando VII fue tomado prisionero y José Bonaparte, hermano del Emperador francés, asumió el trono de España como José I. Estos sucesos se conocen como “La Farsa de Bayona”.

El pueblo español rechazó esta situación y organizó la resistencia, defendiendo los derechos del rey cautivo. Desaparecida la autoridad legítima, los españoles sostenían que la soberanía volvía al pueblo, quien debía elegir un gobierno provisorio. Surgieron entonces, juntas de gobierno en cada ciudad española, coordinadas por una Junta Central, establecida en Sevilla.

En enero de 1810, el ejército francés logró disolver la Junta Central, extendiendo su dominio por toda España.

Los criollos desconocieron al monarca francés como autoridad legítima. En las principales ciudades de la América Española, se desencadenaron movimientos revolucionarios que remplazaron a las autoridades virreinales por juntas de gobierno.

Unos años antes, las colonias inglesas de América del norte, habían logrado terminar con la dependencia de Gran Bretaña, y configurar una nueva Nación: “Los Estados Unidos de Norte América”. Este nuevo Estado se organizó con división de poderes, con sistema federal, y con libertad de expresión, de prensa y de reunión.

En Francia, la Revolución francesa, habla difundido sus principios de libertad, fraternidad e igualdad de todos los hombres ante la ley pero fue con Napoleón que, estos principios, se extendieron con más vitalidad, tanto en los países europeos como en los países americanos. Mientras tanto, Inglaterra, aprovechó esta debilidad del Imperio Español para desprestigiar el monopolio comercial y alentar los movimientos revolucionarios americanos.

Causas en el Río de la Plata

Descontento Criollo

La mayoría de los cargos de gobierno era desempeñados por funcionarios españoles quienes no conocían en profundidad las problemáticas locales. Esto provocó una rivalidad entre criollos y peninsulares , que se acentuó , aun mas con la llegada de nuevos españoles al territorio americano , pues estos , no solo ocuparon los cargos mas importantes , sino también que lograron dominar el comercio y hacer grandes fortunas.

Militarización:

Durantes las invasiones inglesas se crearon milicias que tuvieron como objetivo la defensa de la ciudad de Buenos Aires que se encontraba muy mal protegida. Estas milicias fueron formadas con habitantes varones, tanto de la ciudad como de la campaña, y sus jefes fueron elegidos por las tropas. De esta manera quedó constituida una nueva elite urbana: los criollos con mando militar.

«MADURAN LAS BREVAS»
En la noche del 13 de mayo llegó al Río de la Plata una nave británica con las novedades que unos aguardaban y otros temían: los franceses habían ocupado Sevilla y sólo quedaban sin conquistar Cádiz y la isla de León.

Antes de que las noticias cundiesen, Cisneros meditó una proclama para darlas a conocer morigeradamente. En ella decía el inhábil virrey que, en «el desgraciado caso de una total pérdida de la Península y falta del superior gobierno», América mantendría la soberanía del monarca. Y terminaba diciendo: «Respetad el orden y huid como de áspides, los más venenosos, de aquellos genios inquietos y malignos que os procuran inspirar celos y desconfianzas recíprocas y contra los que os gobiernan».

Saavedra fue llamado con urgencia por los insurgentes, y uno de ellos le preguntó, mostrándole la proclama:
—¿Aún dirá usted que no es tiempo?
—Señores —contestó Saavedra—, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder una sola hora.

patriotas

Patriotas reunidos en la casa de Rodríguez Peña

La Revolución en Buenos Aires

Al recibirse las noticias de la caída de la Junta Central de Sevilla, los criollos vieron la oportunidad de poner en práctica sus ideas emancipadoras y comenzaron a reunirse para analizar la situación y cuestionar la autoridad del virrey del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien había sido nombrado por la Junta Central de Sevilla en 1809.

En esos encuentros se decidió pedir al virrey la convocatoria a un Cabildo Abierto, con el propósito de discutir la posición a asumir ante los sucesos desencadenados en España.

El virrey da su aprobación, y el 21 de mayo se enviaron 450 invitaciones a los vecinos más importantes , para la reunión de un Cabildo Abierto, que se llevarla a cabo al día siguiente.

El 22 de mayo de 1810, se realiza la Asamblea con la presencia de los comandantes de los cuerpos militares, y de los vecinos más importantes de la ciudad. Allí se debatió la continuidad o no de la autoridad virreinal. La decisión a tomar no fue fácil pues existieron tres posturas en el debate:

a) Posición española, representada por el obispo Lué y Riega, quien sostenía que el virrey debía continuar en su cargo.

b) Posición del Cabildo, sostenida por el general Pascual Ruiz Huidobro, quien propuso que el Cabildo era la institución que debía asumir la conducción del gobierno y defender los derechos de Femando VII.

c) Posición de los criollos revolucionarios, representada por Juan José Paso, Juan José Castelli, y Cornelio Saavedra, entre otros, quienes propusieron que el pueblo debía asumir la soberanía y elegir un nuevo gobierno, facultad que podía asumir Buenos Aires en caso de urgencia.

Realizada la votación, se decidió que la soberanía pasaría al Cabildo con la finalidad de constituir una Junta de Gobierno. Es el fin del orden virreinal.

El día 23 de mayo, se le comunicó al pueblo el cese del virrey. El 24 de mayo, quedó constituida la Junta Provisional Gubernativa cuyo presidente era Baltasar Hidalgo de Cisneros. Los criollos no aceptaron al virrey en la Junta y renunciaron a sus cargos.

El 25 de mayo de 1810, reunido nuevamente el Cabildo, los “vecinos, comandantes y oficiales” hicieron conocer que el pueblo había reasumido la soberanía y solicitaron se anunciara que habían formado una Junta de Gobierno cuyos integrantes eran:

semana de mayo, saavedra

Presidente Cornelio Saavedra

semana de mayo, morenoSecretario
Mariano Moreno

semana de mayo, paso

Secretario
Juan José Paso

semana de mayo, castellisemana de mayo, matheusemana de mayo, alberti
Vocal
Juan José Castelli,
semana de mayo, larrea
Vocal
Domingo Matheu

Vocal
Manuel Alberti
semana de mayo, belgrano
Vocal
Juan Larrea
 Vocal
Miguel de Azcuénaga
Vocal
Manuel Belgrano

Juego de la Memoria Con Los Hombres de Mayo

Conocer El Perfil de Cada Integrante y los Fundamentos de la Revolución

Fue el primer gobierno patrio. La organización de una Nación libre e independiente estaba aún muy lejana, pero la formación de la Primera Junta el 25 de mayo de 1810 era el inicio del camino.

Problemas Internos entre Moreno y Saavedra:

El conflicto nace fundamentalmente  por un choque de distintas ideologías.Saavedra, un rico hacendado y líder militar nacido en Potosí, creía que las cosas debían hacerse paso a paso. Moreno, joven abogado que reivindicaba los ideales de la Revolución Francesa, pensaba que los enemigos del movimiento de mayo de 1810 debían ser eliminados.

Los revolucionarios porteños optan por derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y  «devolver los derechos de soberanía al pueblo de Buenos Aires». Pero el problema de construir un nuevo orden político apenas empieza. Otros cabildos virreinales se sienten en igualdad de condiciones con el de Buenos Aires y desconocen la autoridad del cabildo de Bs.As.

«Moreno cree que es legítimo construir una república independiente de España, fundada en una constitución, con los principios de igualdad y libertades públicas que aprendió de la Revolución Francesa. La Primera Junta anuncia el 26 de mayo la convocatoria a representantes del interior del Virreinato para un Congreso Constituyente que decidirá la forma de gobierno. ¿Pero esos diputados elegidos por los cabildos entre la »parte principal y más sana de la población» debían representar a sus ciudades o a un poder centralizado, único dueño de la soberanía?».

Además: «Saavedra cree que las ciudades son soberanas y sus diputados, delegados de sus cabildos. No se opone al ideal de independencia, pero sigue la tradición hispanocolonial: hay tantas soberanías como ciudades en el Virreinato. Pero Moreno trae el nuevo concepto de soberanía popular basado en Rousseau —el filósofo francés autor del Contrato Social— que sustentará la tendencia a crear un Estado unitario».

El 8 de diciembre, Moreno publica su «decreto de supresión de honores» que le quita a Saavedra el mando de las acciones militares y se lo devuelve a la Primera Junta, pero es la aceptación de los diputados del interior en la Junta Grande lo que derriba a Moreno, ese mismo diciembre. Moreno y los vocales de la Junta creen que los diputados del interior —aliados de Saavedra— deben integrar un Congreso Constituyente, pero no gobernar. «Considero la incorporación de los diputados contraria al derecho y al bien general del Estado», dice Moreno, quien acepta una misión diplomática en Inglaterra y muere en marzo de 1811.

Los morenistas se agrupan en un club —antecedente de la Sociedad Patriótica creada por Bernardo de Monteagudo en 1812— que presionará a Saavedra. En abril de 1811 los alcaldes de barrio dirigen un levantamiento en apoyo de Saavedra. Los morenistas que aún quedaban en la Junta Grande son expulsados». (Fuente Consultada: Clarín)

Ver: Principios y Fundamentos de la Revolución de Mayo de 1810

Las primeras expediciones militares

La formación de la Primera Junta de gobierno, el 25 de mayo de 1810, no significó solo la sustitución de nombres y de personas, sino un cambio de régimen.

El orden colonial ya no existía, pero el nuevo gobierno tenía dos grandes problemas que resolver: la independencia y la organización del nuevo país. ni hacer conocer lo sucedido en Buenos Aires, las nuevas autoridades organizaron una expedición que no sólo daría cuenta de lo ocurrido sino que también garantizaría la elección de representantes que, en poco tiempo más, formarían parte de una reunión general de todo el virreinato en Buenos Aires.

La junta gubernativa dispuso extender y legitimar su autoridad, además de reservar la unidad territorial en todo el virreinato.

Varías ciudades del interior aprobaron y reconocieron al nuevo gobierno, sin embargo Asunción, Córdoba y Montevideo no estuvieron de acuerdo, a pesar que el gobierno se presentó como heredero de la administración virreinal y leal a Fernando VII.

Esta oposición significó la guerra, que se abrió en distintos frentes, pues era necesario subordinar no sólo a los funcionarios españoles sino también a unos criollos, que desde tiempo atrás rivalizaban con Buenos Aires por diversidad de intereses o el desigual desarrollo económico y social.

La guerra por la independencia abarcó en un primer momento, desde 1810 a 1814 (fecha esta última de la restauración de Fernando VII en España) período durante el cual la península luchaba por recuperar su propia independencia de la invasión francesa y no podía entonces enviar a América hombres y elementos de guerra para sofocar los focos de contrarrevolución.

Los revolucionarios de mayo de 1810, sabían que era necesario ganar la guerra para que el nuevo gobierno pudiese sobrevivir y desarrollarse. Para o se organizó los cuerpos de milicias, creadas en Buenos Aires durante invasiones inglesas, y transformarlas en cuernos militares permanentes, decir tratar de formar un ejército profesional.

Los siete batallones de Infantería de milicias, ya existentes, fueron organizados en cinco cuerpos de veteranos de Infantería, más una de ‘anaderos una de Castas. Además se creó un cuerpo nuevo: el regimiento destinado a servir permanentemente en Buenos Aires.

Gobiernos posteriores organizaron otros batallones y ampliaron el ejercito, mundo al mismo tiempo las primeras fuerzas navales.

La guerra fue difícil de sostener económicamente, se necesitaban recursos para armamentos, uniformes, cabalgaduras, municiones, textiles, objetos talabartería, ganado.

La forma corriente de obtener fondos fue las contribuciones voluntarias y mayor medida las contribuciones forzosas. La obtención de estos recursos fue una preocupación constante de la Primera Junta y de los sucesivos gobiernos porteños.

Lo que no se podía obtener en el país se importaba, corno textiles para tos informes, armas de fuego y proyectiles.

Buenos Aires surgió una fábrica de fusiles, que llegó a contar con aproximadamente 150 operarios.

Campaña al Alto Perú:

En julio de 1810, Córdoba, había reconocido la autoridad del virrey de Limá y de la audiencia de Charcas, oponiéndose a la junta de Buenos Aires.

Los líderes de la oposición fueron el Intendente Gutiérrez de la Concha, el coronel allende, el obispo Orellana, el ex virrey Santiago de Liniers. Sin embargo. otras personalidades cordobesas como el deán de la catedral Gregorio Fúnes, se manifestaron a favor de Buenos Aires y denunciaron el movimiento contrario a la revolución.

La junta para sofocarlo, envió una expedición de 500 hombres al mando de Ortiz de Ocampo. En Córdoba, los insurrectos fueron fusilados, con la excepción del obispo Orellana, en consideración a su condición de religioso.

Finalizada la contrarrevolución en Córdoba, la expedición se dirigió hacia norte, hacia el Alto Perú, que estaba ocupado por tropas realistas (que respondían al rey de España).

Partió al mando del mayor general Antonio González Balcarce y de Juan José Castelli, como representante de la Junta de Gobierno.

Las principales batallas fueron: un triunfo en Suipacha y la tremenda derrota de Huaqui, con la que se perdió el territorio del Alto Perú. Posteriormente se realizaron otras expediciones para recuperarlo.

Campaña al Paraguay

El gobernador español, don Bernardo de Velasco junto a una asamblea de vecinos, no aceptó la formación de la junta de Buenos Aires de manera que envió una expedición al mando del General Manuel Belgrano para terminar con la resistencia.

Las tropas porteñas obtuvieron el triunfo de Campichuelo y las derrotas de Tacuarí y Paraguarí. Se retiraron del Paraguay, gozando de la consideración de los vencedores. Poco después los paraguayos formarían su propia junta de gobierno: una junta gubernativa que estableció relaciones con Buenos Aires. La frontera paraguaya ya no representaría un peligro.

Campaña a la Banda Oriental

En Montevideo, se hallaba instalada una guarnición naval, única en el territorio del Río de la Plata. El cabildo de Montevideo se pronunció en contra del gobierno porteño convirtiéndose esta región en el ‘enemigo’ mas cercano.

No todos los orientales estaban de acuerdo, ya que en los habitantes de las zonas rurales se manifestaba un fuerte descontento con las políticas adoptadas por el régimen virreinal en la Banda Oriental y conducidos por José Gervasio Artigas se pusieron a disposición de Buenos Aires, para luchar contra el foco realista.

Desde Buenos Aires, en mayo de 1811 , se envió al mando de José Rondeau, que luego del triunfo de Artigas en Las Piedras, sitió a Montevideo hasta octubre de 1811.

Sin embargo, ante el avance portugués sobre el territorio oriental, el gobierno de Buenos Aires negoció con las autoridades de Montevideo el retiro de las tropas porteñas.

Los revolucionarios de Artigas se sintieron defraudados e iniciaron la emigración hacia Entre Ríos, dando lugar a lo que se conoce como el éxodo del pueblo oriental. Artigas se convirtió en el opositor al proyecto de Buenos Aires y conformaría la liga de Pueblos Libres.

De aquí en más, la guerra continuaría, haciéndose cada vez más complicada, puesto que se entrecruzaron conflictos sociales, políticos y económicos; triunfos y derrotas se sucederían. Los gobiernos posteriores debieron cambiar sus estrategias para lograr la ansiada “independencia».

A pesar de las dificultades, el objetivo no estaba tan lejos …

Creacion del Directorio de 1814 Resumen de su Desarrollo y Obras

Creación del Directorio de 1814 – Directores Supremos
Resumen de su Desarrollo y Obras

El 22 de enero de 1814 la Asamblea suprimió el Triunvirato y creó un nuevo sistema de gobierno, el Directorio, que centralizaba el poder en una sola persona. Una de las reformas de la Asamblea del año 13 fue la creación por Ley del 22 de enero de 1814 del Directorio, ante la necesidad de un poder ejecutiva unipersonal, para dar firmeza y estabilidad al gobierno. Este poder recayó en una persona denominada Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y él 26 de enero se constituyó un Consejo de Estado formado por nueve miembros cuya misión era asesorar al Director. 

revolucion de mayo de 1810

Antecedentes Semana de Mayo El Directorio La Asamblea de 1813

Antecedentes: Los acontecimientos europeos anunciaban el próximo retorno del monarca Fernando Vil al trono peninsular, después de las derrotas sufridas por Napoleón en sus campañas. Era evidente que el monarca restaurado no tardaría en enviar una expedición armada hacia el Río de la Plata, para sofocar la revolución con ayuda de los realistas de Montevideo.

La delicada situación externa, unida a los contrastes sufridos por el ejército patriota en Vilcapugio y Ayohuma y las disensiones internas, determinaron que se llevara a la práctica la concentración del gobierno en una sola persona, anhelo que desde tiempo atrás sostenían los «alvearistas».

El 8 de setiembre de 1813 la Asamblea decidió suspender por un tiempo sus sesiones y nombrar una comisión permanente de cinco miembros que debía convocar a los diputados en caso de necesidad. Por la misma resolución autorizó al Triunvirato «para que obre de por sí, con absoluta independencia durante la suspensión de las sesiones». Esto significaba otorgar al gobierno «facultades extraordinarias».

Convocada por el Triunvirato, la Asamblea reanudó sus sesiones el 21 de enero de 1814. Aquél —compuesto en esas épocas por Gervasio Posadas, Nicolás Rodríguez Peña y Juan Larrea— elevó una nota solicitando que era indisDensable «la concentración del Doder en una sola mano».

Dice el documento: «La experiencia del mando y el conocimiento inmediato de nuestras transacciones han enseñado a este gobierno que, para dar el impulso que requerían nuestras empresas y el tino que nuestros negocios exigían, la concontración del poder en una sola mano es indispensable».

Más adelante agrega: «Esta es la vez primera que un poder constituido para regir los pueblos se deja ver solicitando la constitución de otra autoridad que la subrogue».

Sometida la nota a discusión y expuestos los pareceres de los diputados, la Asamblea decretó la concentración del Poder Ejecutivo en una sola persona «bajo las cualidades que establecerá la ley».

LA ASAMBLEA Y LA CREACIÓN DEL DIRECTORIO:

El 26 de enero de 1814, la Asamblea General Constituyente decidió crear una nueva forma de Poder Ejecutivo del Estado, o sea, la creación del Directorio:

1°. La Asamblea General ordena que en la persona de quien se concentrase la Suprema Potestad Ejecutiva recaigan todas las facultades y preminencias acordadas al Supremo Gobierno por el Estatuto del 27 de febrero de 1813 (por el cual se designaba al Triunvirato como Poder Ejecutivo), y demás decretos posteriores.

2°. Ella será distinguida con la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas: tendrá el tratamiento de Excelencia y la escolta competente.

3°. Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación.

. Residirá en la Fortaleza de esta capital, y la duración de su cargo será el de dos años.

5°. En caso de muerte, renuncia o absoluta imposibilidad del Supremo Director para continuar en el Gobierno, se procederá a la elección del que deba sucederle.

6°. Disfrutará de una pensión competente que baste a sostener el decoro de la Suprema Autoridad.

7°. La prudencia, sabiduría y acierto que deben presidir a todas las deliberaciones del Gobierno, y hacer la felicidad de las Provincias de su mando, exigen la creación de un Consejo de Estado, cual por este decreto se establece compuesto de nueve Vocales, incluso el Presidente y Secretario, facultándose al Supremo Director para que pueda nombrar por sí dos supernumerarios para el Consejo, siempre que por las circunstancias lo halle convenir al mejor servicio del Estado.

8°. En las enfermedades graves que impidan al Supremo Director el desempeño de sus funciones, suplirá el Presidente del Consejo con las mismas facultades y preeminencias; por lo tanto, su nombramiento se hará siempre por el Poder Legislativo, y el del Secretario y demás consejeros por el Supremo Director (…)».

La elección para el cargo de Director Supremo, recayó en Gervasio Antonio de Posadas que fue de este modo el primer Director Supremo del Estado, funciones que desempeñó desde el 31 de enero de 1814 hasta el 9 de enero de 1815, en que renunció.

Lo sucedió en el mando Carlos de Alvear, cuya actuación duró sólo tres meses, ya que a mediados de abril se produjo la sublevación de Fontezuelas, movimiento militar que lo obligó a abandonar el poder.

El 20 de abril se designó Director Supremo al general Rondeau, quien no pudo asumir el cargo por hallarse al frente del Ejército del Norte; con carácter interino se nombró entonces al corone! Ignacio Álvarez Thomas, durante cuya actuación fue convocado un Congreso General que debía reunirse en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Directorio de Gervasio Antonio de Posadas (31 de enero de 1814). Su gobierno estuvo influido por Alvear y por la Logia Lautaro. Declaró «fuera de la ley y traidor a la patria» a Artigas, que, en abierta lucha con Buenos Aires, no reconocía a las autoridades de la nación y luchaba contra los españoles, pero por la independencia del Uruguay.

Se creó una escuadra con la que Guillermo Brown bloqueó Montevideo y venció la la flota española.

Designó al General Alvear jefe de las fuerzas sitiadoras de Montevideo en reemplazo de Rondeau. Envió a Belgrano y Rivadavia en misión diplomática a Europa para obtener el reconocimiento de la Independencia por parte de Inglaterra y un arreglo pacífico con España. Designó a Alvear (vencedor dé Montevideo) jefe del Ejército del Norte, pero la oficialidad se sublevó para sostener a Rondeau. Posadas renunció el 9 de enero de 1815.

Directorio de Carlos María de Alvear (9 de enero de 1815).—Nombrado por la Asamblea, su gobierno fue muy accidentado, pues tuvo muchos desaciertos. Desesperado porque Artigas hostilizaba al gobierno, los realistas amenazaban por el Norte y se temía la llegada al Río de la Plata de un ejército de 15.000 hombres al mando de Morillo, envió a Manuel José García que alcanzase a Belgrano y a Rivadavia en Río de Janeiro y les hiciera entrega de unas cartas donde ofrecía al gobierno inglés el protectorado de estas tierras.

Mandó tropas para batir a Artigas, pero parte de ellas se sublevaron en Fontezuelas (cerca de Arrecifes), mientras que al mismo tiempo estallaba en Buenos Aires una revolución tendiente a deponerlo. En las calles se pidió la cabeza de Alvear y éste tuvo que huir hacia Río de Janeiro el 17 de abril de 1815. Como resultado de esta revolución la Asamblea General Constituyente fue disuelta.

Directorio de José Rondeau (20 de abril de 1815). — Fue elegido interinamente por el pueblo el general Rondeau, que se hallaba al frente del Ejército del Norte. Le substituyó como suplente el coronel Ignacio Álvarez Thomas.

Directorio de Ignacio Álvarez Thomas. — Convocó a las provincias para un Congreso Constituyente que se reuniría en una ciudad de la nación que no fuera Buenos Aires.  Su gobierno fue débil y los caudillos se envalentonaron. Álvarez Thomas renunció el 13 de abril de 1816.

Directorio de Antonio González Balcarce (16 de abril de 1816).— Al hacerse cargo del gobierno recibió la noticia de que el 24 de marzo se había instalado en San Miguel de Tucumán el Congreso Constituyente.

Directorio de Juan Martín de Pueyrredón (3 de mayo de 1816). — Nombrado por el Congreso de San Miguel de. Tucumán, prestó ayuda eficacísima a San Martín para la organización del Ejército de los Andes, y a Belgrano y Güemes para la resistencia en el Norte. Tuvo que sofocar una revolución federalista porteña, desterrando a Manuel Moreno, Dorrego, Agrelo y Pagola. Luchó también contra los caudillos Artigas, López y Ramírez, distrayendo las tropas del Ejército del Norte, nuevamente al mando de Belgrano.

Artigas, «traidor a la Patria»

Cuando el enfrentamiento entre las fuerzas artiguistas y las porteñas era cada vez mayor, el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas decidió promulgar este decreto, que agudizaría el problema:

«Art. 1 °. Se declara a Don José de Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley, y enemigo de la Patria.

Art. 2°. Como traidora la Patria será perseguido, y muerto en caso de resistencia.

Art. 3°. Es un deber de todos los pueblos, y las Justicias, de los Comandantes militares, y de los Ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición. Se recompensará con seis mil pesos al que entregue la persona de Don José Artigas vivo o muerto.

Art. 4°. Los Comandantes Oficiales, Sargentos y Soldados que siguen al traidor Artigas conservarán sus empleos, y optarán a los ascensos y sueldos vencidos, toda vez que se presenten al General del Ejército Sitiador, o a los Comandantes y Justicias de la dependencia de mi mando en el término de 40 días contados desde la publicación del presente Decreto.

Art. 5°. Los que continúen en su obstinación y rebeldía, después del término prefijado, son declarados traidores y enemigos de la Patria. De consiguiente, los que sean aprehendidos con armas, serán juzgados por una Comisión Militar y fusilados dentro de las 24 horas.

Art. 6°. El presente Decreto se circulará a todas las Provincias, a los Generales y demás Autoridades a quienes corresponda: se publicará por Bando en todos los Pueblos de la Unión, y se archivará (…)».

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DESARROLLO Y OBRAS DEL DIRECTORIO

— Las derrotas sufridas por Napoleón anunciaban el regreso de Fernando VII al trono español y era previsible el envío de tropas españolas para reforzar a los realistas de Montevideo y sofocar el movimiento de Buenos Aires. Las tropas patriotas habían sufrido derrotas en Vilcapugio y Ayohuma. Las disenciones internas crecían.

— El 8 de Septiembre la Asamblea suspendió sus sesiones por un tiempo, dejó constituida una Comisión permanente de cinco miembros que podía convocar a los diputados en caso de necesidad y autorizó al Triunvirato para que «obrase de por sí, con absoluta independencia durante la suspensión de las sesiones». Otra vez concedía «facultades extraordinarias».

— El Triunvirato, integrado por Posadas, Rodríguez Peña y Larrea, convocó nuevamente la Asamblea para el 21 de enero de 1814.A pedido del mismo triunvirato la Asamblea decretó la concentración del poder en una sola mano «bajo las condiciones que establecerá la ley».

— El 26 de enero dictó un Estatuto estableciendo la concentración del poder en una sola persona con la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas.La duración en el cargo sería de dos años. Un Consejo de Estado, compuesto por nueve miembros lo acompañaría en sus funciones.Designó como Director Supremo a Posadas y como Presidente del Consejo de Estado a Rodríguez Peña.

— A Posadas sucedió en su cargo Carlos María de Alvear. Alvear no contó con simpatías populares. Era en extremo autoritario. Llegó a dictar un decreto estableciendo pena de muerte para todo el que de palabra o escrito censurase al gobierno. Alvear decretó la incorporación forzosa al ejército, aumentó en forma desmesurada los impuestos y gravámenes, confiscó bienes eclesiásticos.

— Su situación era insostenible. Alvarez Thomas se sublevó en Fontezuela y encontró apoyo general. Alvear renunció ante la Asamblea.
La Asamblea aceptó la renuncia y, modificando la ley vigente, nombró un nuevo triunvirato. El pueblo de Buenos Aires se amotinó y exigió al Cabildo que se hiciese cargo del gobierno.

— El Cabildo disolvió la Asamblea, pidió a Alvear la renuncia a todos sus cargos y confió a Soler la comandancia de armas.Dispuso también la convocatoria del pueblo de Buenos Aires a elecciones para nombrar un gobierno provisorio hasta la reunión de «un Congreso General de las Provincias». Rondeau fue elegido Supremo Director Provisorio, y como se encontraba al frente del Ejército del Norte, hasta que volviese el poder fue confiado a Alvarez Thomas, como suplente.

— El Cabildo y los electores crearon una Junta de Observación que asistiera al Director y dictara un Estatuto Provisional.

— El Estatuto Provisional sancionado por la Junta de Observación fue aprobado por el Cabildo y jurado por el Director.El Estatuto establecía que el Director convocaría a un Congreso General a reunirse en la ciudad de Tucumán para establecer una constitución.

— Las Provincias rechazaron el valor del Estatuto Provisional. El Cabildo y pueblo de Buenos Aires no tenían potestad para legislar sobre todo el país. Pero todas, excepto las dominadas por Artigas estuvieron de acuerdo en nombrar delegados para el Congreso a reunirse.

— Después del Pacto de Santo Tomé, Alvarez Thomas se vio obligado a renunciar. La Junta de Observación nombró como Director Supremo, el 17 de abril de 1816, cuando ya estaba reunido el Congreso de Tucumán, a Antonio González de Balcarce.El Congreso nombró Director a Pueyrredón y comunicó a Balcarce que limitara su poder sólo a Buenos Aires.

 

Fuente Consultada:
 Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
 Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada
 Historia Argentina Escuela Secundaria Kapelusz

Asamblea del Año XIII Resumen Obra Politica Social Economica

RESUMEN OBRA DE LA ASAMBLEA DE 1813
Obra Política, Social y Económica

EL Segundo Triunvirato convocó el 24 de octubre de 1812 a los diputados del pueblo a una Asamblea General. Se eligieron 4 representantes por Buenos Aires, 2 por cada capital de provincia y uno por cada ciudad importante. A la ciudad de San Miguel de Tucumán, por el reciente triunfo sobre las tropas españolas, se le concedió el privilegio de enviar dos diputados, Inauguró sus sesiones la Asamblea el 31 de enero de 1813, declarándose «soberana», es decir, depositaría de la voluntad del pueblo. como tal confirmó a los miembros del Triunvirato en el Poder Ejecutivo. De su fructífera labor son muestra las siguientes resoluciones.

LEYES DE LA ASAMBLES:
SOCIALES
Abolición:

de la mita
de la encomienda
del yanaconazgo
del tributo
de los títulos de nobleza
del mayorazgo (1)
de la Inquisición
de los tormentos

Determinó:
la libertad de vientres, es decir, la de los
hijos de esclavos nacido» después del 31 de enero de 1813.
la religión católica como culto oficial del Estado.
la libertad de cultos.
el patronato, y la prohibición de tornar los hábitos antes de los 30 años de edad.

POLÍTICAS:
Dio amnistía para los expatriado» por causa» políticas.
Proclamó la libertad de imprenta.
Reformó la administración de justicia anulando la apelación a los tribunales españoles.
Ordenó levantar un censo.
Consagró el 25 de Mayo como fiesta patria.
Creó el escudo nacional.
Hizo acuñar monedas de plata y oro.
Adoptó como Himno la Canción Patriótica de Vicente López y Planes (letra) y Blas Patera (música).
Creó el Directorio como forma de gobierno.

ECONÓMICAS:
Fomentó el comercio otorgando franquicias.
Impulsó la industria minera.
Disminuyó los sueldos a los empleados públicos.
Instituyó un empréstito de 500.000 pesos.

(1): Al abolirse el mayorazgo, la distribución de las herencias se hizo por partes iguales para todos los hijos y no con exclusividad para el primogénito, como se había hecho hasta entonces.

Facsímil del decreto por el cual la Asamblea declara abolido el uso del tormento (21 de mayo de 1813), Para cumplir con lo dispuesto por la mencionada ley, un verdugo de Buenos Aires arrojó a los llamas una silla de tortura —denominada pairo— que se utilizaba para los castigos en la cárcel. La ceremonia se realizo   en   la   Plaza   Mayor.

La Asamblea del Año XIII no llegó a cumplir sus objetivos principales. Sin embargo, tomó decisiones que marcaron definitorias rupturas con el pasado colonial: se sancionaron la supresión de la mita, el yanaconazgo y el tributo; se declararon la libertad de vientres y la de prensa, y se anularon los títulos de nobleza.

A su vez, se suspendió el juramento de fidelidad a Fernando VII y se propuso que los diputados juraran en nombre de la nación. Si bien la nación era una noción aún indefinida e inexistente en los términos actuales, esta propuesta desató disputas. Primero, porque convertía a los diputados territoriales en diputados de la difusa nación anulándose su mandato imperativo, es decir, las instrucciones con las que habían llegado a la Asamblea. Segundo, porque este cambio fue considerado por las ciudades como un avasallamiento de sus derechos y autonomía.

Como consecuencia, en la Asamblea se debatieron posturas centralistas –organización de un estado central con eje en Buenos Aires y con autoridades nacionales con amplios poderes sobre las provincias– y federalistas, partidarias de una organización política en la que las provincias conservarían sus atribuciones autonómicas.

Fue esta cuestión la que selló la complicada relación con la Banda Oriental, ya que la Asamblea no aceptó el número de diputados enviados desde allí ni las instrucciones escritas con las que arribaron.

asamblea del año 1813

El primer número de «El Redactor de la Asamblea», periódico que apareció el 27 de febrero de 1813. En este órgano oficial del gobierno se publicaron resúmenes —no había taquígrafos— de lo tratado en la Asamblea General Constituyente. El último númtra del periódico tiene fecha del  30 de enero de 1815.

El fracaso del proyecto constitucional

Los pilares en que se asentaba la política revolucionaria —el poder de Napoleón en Europa y la prisión de Fernando VII- comenzaron a resentirse. Las tropas anglo-españolas lograron la recuperación de la península. Hacia fines de 1813 era previsible la liberación del rey cautivo. La dirigencia porteña buscó alternativas para adecuarse a los cambios internacionales. Dentro de la logia surgieron dos posiciones que se reflejaron en la Asamblea:

– Una, dirigida por Alvear, sostenía la necesidad de negociar con Fernando VII, en caso de ser restaurado en el trono, sobre la base del reconocimiento de los derechos de los americanos para dirigir sus asuntos internos. Proponían postergar la declaración de la independencia y la definición de la forma de gobierno. En el orden interno auspiciaban acentuar el centralismo, creando un Poder Ejecutivo unipersonal e imponiéndolo por la fuerza de las armas. Esta fue la postura que predominó.

– San Martín lideraba la otra posición: que proponía declarar la independencia, reorganizar el ejército y aunar esfuerzos para combatir a los españoles. Partidario de mantener el Ejecutivo de tres miembros, era centralista, pero estaba dispuesto a negociar con los caudillos locales y comprometerlos en la lucha por la independencia.
Alvear logró imponer su posición. Desde fines de 1813 la Asamblea estuvo frecuentemente’ en receso.

No resolvió los temas fundamentales para los que fuera convocada: los proyectos constitucionales no fueron tratados y la independencia sufrió una nueva postergación, mientras se intentaba la negociación con el rey.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
Fuente: Historia 5 de Argentina de José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel
LA OBRA DE LA ASAMBLEA
La Asamblea del Año XIII —la primera de carácter nacional argentino-realizó una amplia y fecunda labor, especialmente en el primer período de sesiones que se prolongó desde el 19 de febrero al 18 de noviembre de 1813, en cuyo transcurso los diputados trabajaron en forma intensa y con decisión revolucionaria. Posteriormente el organismo carece de orientación definida y vacila ante los problemas políticos y las disensiones internas, hasta que clausura sus sesiones el 26 de enero de 1815.

La labor de la asamblea puede sintetizarse de la siguiente manera:

1) Reformas políticas. El 27 de febrero sancionó el Estatuto dado al Supremo Poder Ejecutivo, en el que establecía las atribuciones y facultades del segundo Triunvirato, como también el funcionamiento del mismo y la duración de sus miembros, quienes sólo podrían ser removidos por la Asamblea en caso de notoria falta o «violación de sus sagrados derechos». Pero al año siguiente, el 26 de enero de 1814, modifica el Estatuto y crea el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas;» además de un Consejo de Estado de nueve vocales.

Una importante resolución de orden político—y también judicial— fue la del 9 de marzo de 1813, por la cual la Asamblea resuelve someter a inicio de residencia (el antiguo sistema aplicado por las leyes españolas) a todos los gobernantes que hubieran actuado en las Provincias Unidas a partir de 1810.

Se iniciaron numerosos procesos, pero la tarea desplegada por la comisión convulsionó a la opinión pública. Las variadas dificultades porque atravesaba el gobierno motivó que el Director Posadas dirigiera —el 5 de febrero de 1814— un mensaje a la Asamblea, por el cual solicitaba el fin de lodos los juicios y la promulgación de una Ley de amnistía general con respecto a los delitos políticos. El pedido fue aceptado, pero sus beneficios no alcanzaron a Saavedra y Campana, quienes fueron condenados a destierro por su actuación en el motín del 5 y 6 de abril.

2) Reformas sociales. Por Iniciativa del Presidente de la Asamblea, Carlos María de Alvear, el citado organismo decretó el 2 de febrero de 1813 la ley de libertad de vientres, según la cual los hijos de esclavos nacidos a partir del 31 de enero anterior debían ser considerados hombres libres. El 4 de febrero la Asamblea declaró libres a todos los esclavos de países extranjeros por el solo hecho de pisar el territorio de las Provincias Unidas.

El gobierno portugués en el Brasil protestó por este decreto de la Asamblea argumentando que estimulaba la fuga de esclavos. En consecuencia y para evitar mayores incidentes, la citada disposición fue modificada el 21 de enero de 1814. Sólo serían considerados libres al pisar el territorio de las Provincias Unidas los esclavos procedentes de países extranjeros introducidos para su comercio o venta, y no los fugados ni los sirvientes de los viajeros.

La Asamblea sancionó un decreto anterior de la Junta Grande (1º de setiembre de 181.1) y declaró extinguido el tributo, la mita, la encomienda, eR yanaconazgo  y toda  forma  de  servicio personal  de  los  Indios.  También) prohibió los mayorazgos y ordenó la abolición de los escudos y distintivos de nobleza.

3)   Reformas judiciales. El 21 de mayo de 1813 la asamblea dispuso la prohibición del uso del tormento para hacer confesar a los detenidos y dispuso que los instrumentos de tortura fueran inutilizados en la Plaza Mayor.
A poco de instalada, la Asamblea habilitó provisoriamente los Tribunales de Justicia que funcionaban hasta esa época y al promulgar el Estatuto del Poder Ejecutivo —ya estudiado— delimitó las atribuciones del último ante el Poder Judicial.
El 6 de setiembre de 1813 fue aprobado el Reglamento de Administración de Justicia, dividido en tres títulos o secciones, subdivididas a su vez en 43 artículos.

4) Reformas eclesiásticas. La asamblea dispuso que las autoridades eclesiásticas debían subordinar sus actos a la soberanía de ese organismo colegiado y también del Triunvirato. El 24 de marzo declaró abolida la Inquisición y dos meses después votó una ley que prohibía a los religiosos regulares de ambos sexos profesar antes de los treinta años de edad. El 16 de junio dispuso que las comunidades religiosas del Río de la Plata quedaban «independientes de toda autoridad eclesiástica que exista fuera del territorio».

5)Reformas económicas: Por iniciativa del diputado Agrelo la Asamblea ordenó acuñar en la ceca de Potosí – en pdoer de los patriotas después de la victoria de Belgrano en Salta— monedas de oro y plata iguales enpeso y valor a las que circulaban en esa época, pero con diferentes grabador,. La imagen del rey fue eliminada.

Además, y para solucionar el desequilibrio económico, se dictaron diversas leyes destinadas a fomentar la agricultura, el comercio y la industria de los saladeros. También recibió impulso la minería y se concedieron franquicias a los extranjeros para la explotación de los yacimientos.

6) Reformas militares. La asamblea continuó con las reformas militares iniciadas con buen éxito por el Triunvirato. Dispuso que el cargo de brigadier general fuera el más alto grado del escalafón, prohibió el uso indebido del uniforme y aplicó castigos muy severos a los desertores.

Ordenó la creación de una Academia Militar para la oficialidad y encomendó a Pedro Cervino la redacción de los planes de estudio. A fines de mayo la Asamblea estableció el Instituto Médico Militar y nombró al doctor Cosme M. Argerich, director y catedrático de medicina.

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DESARROLLO, ATRIBUCIONES Y OBRAS DE LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813

El Reglamento de convocatoria dictado por el Segundo Triunvirato establecía que Buenos Aires, por su mayor población, elegiría cuatro diputados; las capitales provinciales, dos; y las otras ciudades con Cabildo, uno. En las elecciones debían participar «todos los vecinos libres y patriotas». Establecía también que «los poderes de los diputados serán concebidos sin limitación alguna y sus instrucciones no tendrán otro límite que la voluntad de los poderdantes».

La Asamblea se reunió el 31 de enero de 1813. Por primera vez no se menciona fidelidad a Fernando VIL Los diputados juraron: «conservar y sostener la libertad, integridad y prosperidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata». Una de las-primeras resoluciones que tomó fue declarar que en ella «residía la representación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata».

Encargó el gobierno a los miembros del segundo Triunvirato. En la Asamblea aparecen por primera vez las manifestaciones claras de voluntad de independencia. Está presente la influencia de la Logia Lautaro.

Artigas reunió en Montevideo un Congreso de Representantes de la Banda Oriental para establecer la actitud a tomar frente a la Asamblea.

El Congreso resolvió aceptar la autoridad soberana de la Asamblea siempre que esta aceptara «la confederación ofensiva y defensiva… y se dejara a esta Banda en la plena libertad que ha adquirido como Provincia compuesta de pueblos libres».

Por su parte la Provincia Oriental se comprometía a aceptar la constitución que sancione la Asamblea.

El congreso, bajo la influencia de Artigas, dio «instrucciones» a sus diputados. Las instrucciones fundamentales eran.

a) Proclamación de la independencia en forma absoluta.
b) Establecimiento de una Confederación.
c) Declaración de libertad civil y religiosa, y respeto a la igualdad entre los ciudadanos y entre los pueblos.
d) Establecimiento de la Capital de la Confederación en una ciudad que no fuera Buenos Aires.

Los diputados orientales, alegando defectos de forma en su elección, no fueron aceptados por la Asamblea. Artigas indignado retiró sus tropas del sitio de Montevideo. Es este uno de los episodios más lamentables de nuestra historia.

La igualdad civil: abolición de privilegios, fueros personales y títulos de nobleza. La libertad civil: abolición de la esclavitud y de los castigos
corporales

— La Asamblea del año 13 fue convocada como «constituyente». Dos elaborados proyectos de Constitución, uno obra de la comisión designada por el Triunvirato, y otra, obra de la Sociedad Patriótica fueron presentados, pero no fueron tratados. La mayoría alvearista se oponía alegando que las circunstancias que atravesaba el país hacían inoportuna la declaración de la independencia.

— La Asamblea dictó leyes y medidas fundamentales.

— Suprimió la imagen de Fernando VII de las monedas, aprobó el Himno Nacional, creó el escudo nacional.

— Decretó la igualdad ante la ley. Abolió los mayorazgos y fueros personales. Sancionó una ley ordenando la extinción de todos los títulos de nobleza y prohibió exhibir en los frentes de las casas signos nobiliarios.

— Declaró libres a los hijos de los esclavos nacidos o que nacieran después del 31 de enero de 1813 y la libertad de todos los esclavos que se introdujecen en territorio de las Provincias Unidas.

— Suprimió la mita, las encomiendas y todo servicio personal de los indígenas declarando que «eran perfectamente libres y en igualdad de derechos a los demás ciudadanos».

— Prohibió el uso de torturas y tormentos como castigo, mandando destruir en la plaza los instrumentos de tormento. Aprobó el «Reglamento para la Administración de Justicia».

— También legisló sobre materias eclesiásticas, excediendo sus facultades: Declaró a las comunidades religiosas independientes de toda autoridad existente fuera del país; prohibió la profesión religiosa antes de los treinta años; resolvió que el poder ejecutivo nombrase a la autoridad religiosa superior del país y proveyese a los cargos vacantes.

La Semana de Mayo
El Directorio
La Asamblea de 1813

Semana de Mayo de 1810 Resumen, Actas Capitulares y Acontecimientos

Resumen de la Semana de Mayo de 1810
Actas Capitulares y Acontecimientos Políticos

18 de Mayo. — El virrey Cisneros dio a publicidad un manifiesto en el que enteró al pueblo de las noticias llegadas de España, por los acontecimientos relatados precedentemente, recomendándole obediencia y orden.

El comandante de Patricios, coronel Cornelio Saavedra, que se hallaba en San Isidro, fue llamado urgentemente por su segundo Viamonte, e informado de las noticias. Saavedra, que no creía todavía llegado el momento de accionar, repuso: «Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no debe perderse una hora.»

Se dirigieron entonces a la casa de Nicolás Rodríguez Peña, donde se hallaban reunidas gran número de personas. Allí se decidió que Belgrano y Saavedra entrevistaran al alcalde de primer voto, Juan José Lezica, y que Castelli hablase al síndico procurador Julián Leiva, para lograr la celebración de un cabildo abierto.

revolucion de mayo, plaza en bs.as.

19 de Mayo: — Se realizaron las diligencias, dispuestas el día anterior.

20 de Mayo. — Ante el pedido de cabildo abierto, el Virrey contestó diciendo que quería antes hablar con los jefes de tropas, y los citó para las 19 horas en la Fortaleza.

Allí Cisneros les preguntó si estaban dispuestos a sostener su autoridad. Contestó Saavedra, en nombre de los jefes de regimientos criollos, diciendo: «No cuente V. E. para eso ni conmigo ni con los Patricios. El gobierno que dio autoridad a V. E. para mandarnos ya no existe».

Esa misma noche, a las 22, de una reunión en la que estaban los principales jefes del movimiento salió una delegación para exigir al virrey el cabildo abierto. Fueron los encargados Castelli, Rodríguez Peña y Terrada. Ante el requerimiento de Castelli. Cisneros reaccionó violentamente diciendo; «¿Qué atrevimiento es éste? ¿Cómo se atropella así la persona del rey en su representante?». Pero la actitud de Rodríguez Peña fue aún más enérgica, al responderle que sus compañeros sólo les habían dado cinco minutos para cumplir la misión. Deliberó entonces el virrey con sus consejeros, y ya más sereno dijo: «…puesto que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran».

21 de Mayo. — El Cabildo pide autorización al virrey (cumpliendo con las fórmulas protocolares) para constituirse en cabildo abierto. Cisneros contestó afirmativamente. Fueron convocados al cabildo que se celebraría al día siguiente por invitaciones especiales, los vecinos más caracterizados de la ciudad.

22 de Mayo: — (Síntesis del Cabildo Abierto). 

TENDENCIASEspañola Mantenimiento del virrey en el gobierno
  
ConciliadoraMando interino del Cabildo hasta que se organizase un gobierno provisional pero dependiente de la máxima autoridad española
  
CriollaDestitución del virrey y formación de un gobierno propio según dos tendencias. a) por votación popular y b) Por designación del Cabildo

Ideas desarrolladas:

El obispo Lúe, como español, dijo que mientras existiese un pedazo de tierra española libre, ese pedazo debía mandar a las Américas, y que mientras hubiera un solo español en ellas ese español debía gobernar a los criollos.

Juan José Castelli, criollo, instado por sus compañeros, habló rebatiendo los argumentos de Lúe, diciendo que América no dependía de España sino de su rey, a quien había jurado obediencia; de tal modo que si el rey no existía, no podía haber representantes de su autoridad en América.

El fiscal doctor Villota, con mucha habilidad, dio la razón a Castelli, pero observó que en ese Cabildo sólo había representantes de una ciudad del Virreinato, y por lo tanto no podían tomar ninguna resolución hasta que se reuniesen en un congreso general los diputados de todas las ciudades.

Inmediatamente habló el patriota Juan José Paso, argumentando que Buenos Aires podía actuar como hermana mayor de las demás, como «gestor oficioso», es decir, como el pariente o amigo que en caso extremo resuelve en nombre de otro y después solícita su aprobación. Buenos Aires podía tomar una determinación y luego reunir a los representantes de todos los pueblos para deliberar.

Como las discusiones continuaran se decidió fijar una proposición que debía ser aceptada o rechazada. Debido al gran número de los presentes se terminó de votar casi a medianoche, por lo que, teniéndose en cuenta lo avanzado de la hora., y la larga jornada, se decidió realizar el escrutinio de la votación al día siguiente.

23 de Mayo. — Se reunió el Cabildo y después de realizado el escrutinio se supo que la mayoría había decidido: 1) la separación del virrey; 2) que el mando debía recaer provisionalmente en el Cabildo; 3) que éste debía constituir una Junta; y 4) convocar a un congreso que resolviese la forma definitiva de gobierno.

24 de Mayo. — El ¿atildo burlando la voluntad popular formó una Junta presidida por Cisneros y cuatro vocales: dos españoles, Sola e Inchaurreguy, y dos criollos: Castelli y Saavedra. Esta designación produjo una extraordinaria efervescencia popular. Se reunieron los principales criollos en la casa de Rodríguez Peña, Los cuerpos de milicias, acuartelados, fueron visitados por los jefes revolucionarios. En la calle, los jóvenes a quienes se llamó «chisperos» desplegaron gran actividad. Castelli y Saavedra presentaron a Cisneros sus renuncias y le intimaron a que hiciese lo propio. Cisneros accedió, obligado por las circunstancias accedió, obligado por las circunstancias, y juntamente con él renunciaron los otros vocales.

25 de Mayo. — Desde temprano se reunió el pueblo en la Plaza Mayor a esperar la resolución del Cabildo ante la renuncia de los miembros de la Junta. Se distinguieron los criollos por medio de lazos celestes y blancos distribuidos por los jóvenes Frenen y Berutti. El pueblo agolpado a las puertas del Cabildo presionaba a los regidores» a las voces dé «El pueblo quiere saber de lo que se trata», imponían su voluntad los habitantes de Buenos Aires. Berutti hizo circular una lista compuesta la noche anterior con los nombres de los patriotas que, según las aspiraciones de todos, debían formar parte del gobierno y la hizo llegar a los cabildantes, firmada por gran cantidad de personas.

El Cabildo resolvió aceptar las exigencias del pueblo y el doctor Leiva (síndico), al salir al balcón y ver las pocas personas que estaban reunidas en la plaza —pues muchas se habían retirado debido al mal tiempo reinante— preguntó maliciosamente «dónde estaba el pueblo». A esto se le contestó «que mandase tocar la campana del Cabildo para reunir a la gente, y que si no se hacía así por falta de badajo ellos harían tocar generala y abrirían los cuarteles; y verían ellos dónde estaba el pueblo, ya que la prudencia de éste nada valía».

Fue proclamada entonces la Primera Junta de Gobierno Patrio, compuesta por: Presidente, Cornelio Saavedra; secretarios» Juan José Paso y Mariano Moreno; vocales, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo Matheu, Juan Larrea, Miguel de Azcuénaga y Manuel Alberti.

LOS SUCESOS DEL DÍA 25 DE MAYO DE 1810:
TESTIMONIOS DE DISTINTOS ACTORES Y TESTIGOS DE LOS SUCESOS

Documento A:

Esta resolución [ creación de la Junta del 24] no agradó a los del proyecto porque el virrey siempre quedaba de tal; y hoy 25 se juntaron en las casas consistoriales clamando al Cabildo que los vocales habían renunciado anoche a sus empleos […] El Cabildo, por estas circunstancias, procedió a nombrar nueva junta […]

A las tres de la tarde prestaron juramento en cuyo acto peroró al pueblo el presidente Saavedra con mucho juicio y patriotismo. El pueblo espectador tuvo gran alegría y satisfacción en los individuos que componían el gobierno. A la noche se publicó bando, y se hizo salva, y tuvo mucho repique e iluminación.!…]

Esto sucede hasta las nueve de la noche de hoy 25: veremos lo que haya después y apuntaremos.

Diario de un testigo.

Documento B:

Más llegó el día 25, en que por nuevo acuerdo del excelentísimo Ayuntamiento y renuncia hecha por los vocales de la junta, a consecuencias de estar alborotados los patricios en el cuartel, y amenazas terribles que hicieron por la noche con otros accidentes con que indicaban la nulidad de lo acordado últimamente, se acordó nueva y finalmente se nombraron […] vocales de la nueva junta […]. En dicho día se vio que en lugar de las cintas blancas del primer día y ramo de olivo del segundo que se pusieron los de la turba en el sombrero gastaron cintas encarnadas.

Diario de varios sucesos

Documento C

Aquella misma noche, reunidos los facciosos en el cuartel del cuerpo urbano de Patricios, convinieron y pusieron en ejecución, ayudados de lo ínfimo de la plebe alucinada, el deshacer la Junta publicada el día anterior; y a consecuencias de un escrito que presentaron al Cabildo, forjado por ellos y firmado por los jefes y varios oficiales urbanos, todos naturales de acá y por otros individuos de baja esfera, armados todos, pidiendo a la voz y con amenazas la deposición del presidente y vocales de la Junta, y que se reemplazasen con los que ellos nombraban; así hubo de hacerlo el Cabildo y se publicó el día 25 la nueva Junta muy a su gusto, y con dolor de los sensatos y más honrados vecinos.[…]

Desde dicho día 25 de mayo, somos regidos en esta capital por la tal Junta, formada por abogados, frailes y otros intrigantes, hijos todos del país y enemigos declarados de los españoles europeos, y levantada sobre y por medio de las bayonetas que tienen a su devoción.

Informe oficial del subinspector del Real Cuerpo de Artillería de Buenos Aires, Francisco de Orduña, dirigido al ministro de Guerra de España e Indias, Buenos Aires, 18 de agosto de 1810.

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LAS ACTAS CAPITULARES:

Conócense con este nombre a las actas asentadas en el libro de actas del Cabildo de Buenos Aires que consignan los hechos Ccurridos en los días de mayo de 1810. El calificativo de capitulares proviene del nombre de Capítulo, con que era también designado el Cabildo.

Son de especial interés las actas correspondientes a los días 22, 23, 24 y 25. Ellas nos permiten una comprensión detallada De los sucesos.

Acta Capitular del día 22

1-Consigna la lista de asistentes. Asistieron 251 vecinos, sobre 450 invitados. La reunión comenzó a las 9 de la mañana y acabó pasada la medianoche.

2- El escribano del Cabildo leyó un documento redactado por ta en que daba cuenta de las circunstancias de la convocatoria de su objeto. También se leyó la correspondiente autorización del Virrey para la reunión.

3- No contiene pormenores del debate. Sólo consigna que «se promovieron largas discusiones».

4- Terminado el debate se llegó a un acuerdo para votar: a) si se debía nombrar otra autoridad, distinta de la de Virrey, para que ejerciera el poder dependiendo de la Soberana que legítimamente se ejerciera a nombre de Fernando VII; b) quien debía ejercer esta autoridad.

5- La votación fue pública. Cada cabildante escribía su voto y lo fundamentaba. El escribano lo leía en voz alta. El acta consigna el texto de cada uno de los votos. Consigna también los nombres de veinte vecinos que se retiraron sin emitir su voto.

6- Dado que había pasado la medianoche se acordó que el escrutinio de los votos se hiciese en la reunión del Cabildo ordinario del día siguiente.

El voto de Cornelio Saavedra fue reproducido por gran número de votantes. Literalmente dice: «que consultando la salud del pueblo y en atención a las actuales circunstancias debe subrogarse el mando superior que obtenía el Excelentísimo señor Virrey en el Excelentísimo Cabildo de esta capital, ínterin se forma la corporación o Junta que debe ejercerlo; cuya formación debe ser en el modo y forma que se estime por el Excelentísimo Cabildo, y que no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando».

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Acta Capitular del día 23

Es acta de la reunión del Cabildo ordinario. Contiene el resultado de la votación del Cabildo Abierto del día anterior y las disposiciones adoptadas para su cumplimiento.

1. «Hecha la regulación con el más prolijo examente» resultó «a pluralidad con exceso»: a) que el Virrey debía cesar en el mando; b) que provisoriamente éste debía recaer en el Cabildo; c) que el Cabildo debía erigir una Junta en la forma que estimase conveniente para que ejerciese el mando hasta la reunión de una Junta de diputados de las provincias interiores «para establecer la forma de gobierno que corresponda».

2. Acordó el Cabildo que no era conveniente separar totalmente a Cisneros del mando, sino que en calidad de vocal presidiese la Junta Provisoria de Gobierno.

3. Dos miembros del Cabildo, por su encargo, comunicaron a Cisneros que había cesado en su cargo de Virrey y el propósito del Cabildo de que presidiese la nueva Junta Gubernamental. Cisneros respondió que aceptaba la resolución del Cabildo y también su total separación del mando «si ello se considerase necesario para la quietud pública, bien y felicidad de estas Provincias». Asimismo respondió que juzgaba conveniente consultar a los Comandantes de los cuerpos militares por cuanto la resolución del Cabildo «no parecía del todo conforme con los deseos del Pueblo manifestados por mayoría de votos».

4. Los Comandantes fueron convocados. Respondieron que lo que el pueblo ansiaba era que se hiciese pública la cesación del Virrey en el mando y su reasunción por el Cabildo. Que mien-iras así no se hiciese el pueblo no se tranquilizaría.

5. El Cabildo mandó a publicar un bando conforme a lo manifestado por los Comandantes. Prohibió la salida de correos hacia el interior y encargó al Alcalde de primer voto el despacho de los asuntos más urgentes.

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Acta Capitular del día 24

1- Por la mañana se reunieron los miembros del Cabildo para tratar la formación de la Junta.

2- Discutieron la conveniencia de que Cisneros presidiese, o H0, la nueva Junta y acordaron que a pesar de lo manifestado por los votantes del día 22 era conveniente que así se hiciese para mantener el orden público.

3- Mandaron en virtud de los poderes que se les habían conferido el día 22:

a) que Cisneros continuase en el mando como presidente de una Junta constituida por Nepomuceno Sola, Castelli, Saavedra y Santos Inchaurregui;
b) que prestasen juramento ante el Cabildo antes de asumir el mando;
c) que en caso de que por muerte u otra causa faltase alguno de los miembros de dicha Junta, el Cabildo se reservaba la autoridad para integrarla, como asimismo en caso de inconducta de alguno de sus miembros se reservaba la capacidad para deponerlo de su cargo;
d) que esta Junta ejercería el mando «hasta la congregación de la Junta General del Virreynato».
e) que la nueva Junta de Gobierno publicase inmediatamente una amnistía general respecto a los sucesos de los últimos días; que a nadie se molestase por las opiniones vertidas. El Cabildo tomaba bajo su protección a todos los asistentes al Cabildo Abierto del día 22.

4- Ordena asimismo el Cabildo que la nueva junta «despache sin pérdida de tiempo circulares a los jefes del interior y demás a quienes corresponda» encargándoles la reunión de Cabildos Abiertos para que elijan representantes que se reúnan para establecer la forma de gobierno que estimen más conveniente.

5- Concluida y firmada el acta hay un agregado en que consta que los cabildantes resolvieron convocar nuevamente a los Comandantes de Cuerpos. Dichos comandantes manifestaron su conformidad y prometieron sostener a la Junta. Saavedra pidió ser separado de su cargo de vocal «para que no se pensase que actuaba por afanes de integrar el gobierno» y que en su lugar se nombrase al Síndico Procurador del Cabildo.

En vista de ello, resolvieron la instalación de la Junta y que sus miembros prestasen juramento ante el Cabildo a las tres de la tarde, como se hizo.

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Acta Capitular del día 25:

Los sucesos ocurridos el día 25 están consignados en tres actas.

La primera hace constar que:

1- Reunido el Cabildo por la mañana consideró la nota enviada por la Junta Gubernativa la noche anterior, en que dicha Junta,vista la agitación reinante en el pueblo por la permanencia de Cisneros en el mando de armas, pedía al Cabildo nombrase otra Junta que mereciese la confian/a del pueblo.

2- Después de la deliberación el Cabildo respondió:
a) que dicha Junta no tenía facultad para renunciar;
b) que la opinión de una parte del pueblo no podía hacer variar lo dispuesto;
c) que puesto tenía el mando de armas, dominase a los descontentos;
d) que hacía a dicha Junta responsable de los males que pudieran sobrevenir del no cumplimiento de lo dispuesto.

3- En esos momentos una multitud invadió los corredores del Cabildo. Previo permiso algunos entraron como diputados a la reunión del Cabildo y comunicaron en nombre del pueblo el disgusto por la permanencia de Cisneros en la Junta y sobretodo en el mando de las tropas; que el Cabildo se había excedido en sus facultades y que era necesario cambiar las medidas tomadas.

4- Respondió el Cabildo que había obrado así por considerarse con facultades para hacerlo, que no obstante reflexionaría sobre el asunto y «que estuviese cierto el pueblo que a sus representantes no les animaban otras miras que las del mejor bien y felicidad de estas Provincias».

5- Reconsiderado el asunto por los cabildantes llegaron a la conclusión de que la total separación de Cisneros causaría graves males y acarrrearía la división del virreinato; que el descontento de una parte del pueblo no debía exponernos a males tan graves y si era menester debía ser contenido por la fuerza.

Entendida la agitación reinante convinieron consultar antes con los Comandantes de los Cuerpos, no obstante que el día anterior se habían comprometido a sostener al Gobierno.

6- A las nueve y media concurrieron los Comandantes. Informados de la situación respondieron «que el disgusto era general en el pueblo y en las tropas… que no sólo no podían sostener al gobierno constituido, pero ni aun sostenerse a sí mismos, pues los tenían por sospechosos».

7- Mientras se realizaba la reunión el pueblo agolpado en los corredores daba repetidos golpes a la puerta de la sala diciendo «que querían saber lo que se trataba». Martín Rodríguez los apaciguó.

8- Retirados los Comandantes el Cabildo concluyó que no quedaba sino pedir a Cisneros su renuncia.

9- En estos momentos un número de personas se presentó a la sala en nombre del pueblo manifestando que no era suficiente la renuncia de Cisneros sino que querían que la Junta fuese substituida por otra cuyos nombres proporcionaban.

10- Después de nuevas discusiones el Cabildo exigió que la petición se le presentara por escrito. Entretanto la Junta instalada en el Fuerte, ignorando lo que sucedía, pide al Cabildo que nombre el reemplazante de Cisneros. El Cabildo le responde que espere novedades.

11- «Después de un largo intervalo de espera presentaron los individuos arriba citados el escrito que ofrecieron, firmados por un número considerable de vecinos, religiosos, comandantes y oficiales de los cuerpos, vaciando en él las mismas ideas que manifestaron de palabras». El petitorio contenía 411 firmas. 297 de militares, 16 de religiosos, 90 de civiles. Ocho firmas estaban repetidas.

12- El Cabildo pidió que se reuniese el pueblo en la plaza porque «para asegurar la resolución debía oír del mismo pueblo si ratificaba el contenido de aquel escrito».

13- Al cabo de un largo rato salieron los cabildantes al balcón y viendo que era escaso el concurso de gente preguntaron por boca del Síndico Procurador dónde estaba el pueblo. Se le respondió «que si hasta entonces se había procedido con prudencia para evitar desastres sería ya preciso echar mano de los medios de violencia… que se tocase la campana del Cabildo y el pueblo se congregaría para satisfacción del Ayuntamiento…».

14- Mandaron los cabildantes que se leyese el petitorio que les había sido presentado y se interrogase si aquella era su voluntad. Respondieron todos que aquello era lo que solicitaban y lo único que querían que se ejecutase.

15- Vistas las circunstancias, después de deliberar, los miem bros del Cabildo resolvieron establecer la nueva Junta con los nombres que les habían sido presentados y publicar el bando correspondiente.

La segunda acta del día 25 contiene la constitución de la Primera Junta. En ella se consigna:

1- Que los miembros del Cabildo, enterados de la resistencia de la voluntad del pueblo a la Junta constituida el día 23, porque tiene poder, y por la renuncia de sus miembros, reasume la autoridad y declara revocada y sin ningún valor la Junta erigida;

2- Hace elección de los miembros de la nueva Junta de Gobierno: Cornelio Saavedra, presidente y comandante general de armas; Juan J. Castelli, Manuel Belgrano, Miguel Azcuéna-ga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea, vocales; Juan José Paso y Mariano Moreno, secretarios.

3- Esta elección se deberá manifestar al pueblo, mediante bando. La Junta deberá enviar al interior, en el término de quince días, una expedición auxiliar.

4- Leída esta resolución al pueblo y «ratificada por aclamación», mandan que se constituya la nueva Junta «mientras se dirige la Junta general del Virreinato».

5- Manda que los miembros de la nueva Junta comparezcan sin pérdida de tiempo a prestar juramento y que luego de ello, Sean reconocidos como autoridad superior por todas las corporaciones y vecindario.

La tercera acta contiene la ceremonia de instalación del nuevo gobierno. Transcribimos algunos de sus párrafos:

1-…«habiéndose leído por mí el Actuario el Acta de elección, mies de jurar expuso el Señor Presidente electo que en el día anterior había hecho formal renuncia de su cargo de vocal de la primera Junta establecida, y que sólo por contribuir a la tranquilidad pública y a la salud del pueblo, admitía el que se le concedía de nuevo, pidiendo se asentase en acta esta su posición».

2-«Seguidamente, hincado de rodillas, y poniendo la mano di i celia sobre los Santos Evangelios, prestó juramento de desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro augusto soberano el Señor Don Fernando Séptimo y sus sucesores, y guardar puntualmente las leyes del Reino».

3- «Lo prestaron en los mismos términos los demás S.S. vocales y los S.S. secretarios».

4- …«habiendo expresado el Señor Don Miguel de Azcuénaga que admitía el cargo de vocal de la Junta para que, por el Excelentísimo Cabildo y una parte del pueblo, había sido nombrado atento al interés de su buen orden y tranquilidad; mas, que debiendo ser la opinión no sólo del Excelentísimo Cabildo, sino la universal de todo el Vecindario, Pueblo y Partidos de la dependencia, pedía se tomara la que faltase y la represente, para la recíproca confianza y seguridad de validez de todo el procedimiento».

5- «El Señor Presidente exhortó al Concurso y al Pueblo a mantener el orden, la unión y la fraternidad, como también a guardar respeto y hacer el aprecio debido a la persona del Excelentísimo Señor Don Baltasar Hidalgo de Cisneros y toda su familia…».

6- «Con lo que se concluyó el Acta de instalación, retirándose dicho Señor Presidente y demás S.S. Vocales y Secretarios a la Real Fortaleza por entre un numeroso concurso con repiques de campanas y salva de artillería…».

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Fuente Consultada:
 Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
 Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada
 Historia Argentina Escuela Secundaria Kapelusz

Ampliar Sobre La Semana de Mayo

Antecedentes de la Revolucion de Mayo Causas Internas y Externas

Antecdentes de la Revolución de Mayo de 1810

cabildo, revolucion de mayo

Causas internas:

1° — Existía una tradición democrática en estas tierras, puesto que, si bien es cierto que durante la época de las gobernaciones y del virreinato privo el absolutismo, la población designó en ciertos casos a sus gobernantes, incluso imponiendo su voluntad, como en la jornada del 14 de agosto de 1806.

2° — Las ideas democráticas dispersas en todo el mundo por los filósofos y publicistas franceses, que triunfaron en el movimiento emancipador estadounidense y en la revolución francesa, pasaron a Sudamérica. La Universidad de Charcas fue un verdadero foco revolucionario propagador de esas ideas.

3° — El sentimiento del propio valer se desarrolló entre los criollos de Buenos Aires, que derrotaron a uno de los ejércitos más poderosos del mundo durante las invasiones inglesas.

4° —- Resultado de las invasiones también fueron la creación de cuerpos militares criollos y el aumento de la existencia de armas.

5° — Triunfo de las ideas criollas sobre las monopolistas españolas, en la «Representación de los Hacendados», que es tanto un escrito económico como político.

5°— Los movimientos de Chuquisaca y La Paz, reprimidos sangrientamente, en el. que intervinieron patriotas como Monteagudo y Arenales, dieron un ejemplo de rebeldía.

7° — Los criollos fueron desplazados sistemáticamente de los cargos públicos por los españoles.

Todo esto hizo que en Buenos Aires se creara un ambiente de revolución que se evidenciaba en todas partes. Se conspiraba, y los agitadores del movimiento se organizaron en sociedades secretas. Muchos criollos y también españoles amigas de la causa democrática formaron parte de ellas y elaboraron diversos planes, esperando la oportunidad propicia para actuar.

Causas externas:

En España, desde 1808 reinaba la anarquía. Napoleón la había invadido, y entre Carlos IV y su hijo Fernando VII se produjeron disidencias que dieron por resultado la coronación del hermano de Napoleón, José Bonaparte, como soberano de España y de las Indias.

Los españoles lucharon bravamente contra el invasor. En Sevilla se formó una Junta Central que gobernó en nombre de Fernando VII, y que luego, al pasar a Cádiz, fue disuelta, creándose allí un Consejo de Regencia. Casi toda la península estuvo en manos de los franceses.

El rey Fernando VII estaba preso, y en Cádiz gobernó una junta que no representaba al pueblo, y menos aún al monarca. Estos graves acontecimientos se conocieron en Buenos Aires a mediados de mayo de 1810, produciendo los siguientes sucesos: (ver:siguientes sucesos)

En 1810, el cabildo abierto de la ciudad de Buenos Aires propuso la formación de una junta de gobierno, presidida por el realista Cornelio de Saavedra, cuya primera medida fue deponer al virrey Hidalgo de Cisneros. La junta intentó imponer su autoridad en un área mucho más vasta que se extendía a zonas tan alejadas como el Alto Perú, Paraguay y la Banda Oriental. Paralelamente, una crisis en el seno de la junta dividió a sus integrantes en porteños y provinciales.

Los porteños representados por Moreno eran partidarios de que el poder fuera monopolizado desde Buenos Aires. El centralismo porteño suponía la hegemonía económica del área rioplatense, ligada a la exportación de cueros y tasajo.

Los provinciales pretendían la entrada en la junta de delegados del interior que defendían los intereses de una economía diversificada frente a la competencia de los productos manufacturados del exterior.

SÍNTESIS DE LAS CAUSAS:

1. Debilidad y desprestigio de la monarquía

2. Descontento con el sistema de funcionarios

3. Rivalidad entre criollos y peninsulares

4. El enfrentamiento de intereses económicos

5. Cambios Generados por las Invasiones Inglesas

6.Los movimientos ideológicos que fundamentaron la revolución

CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN SEGÚN
TESTIMONIOS DE LOS PROTAGONISTAS
DOCUMENTO A:

Las trabas que sugería [ el régimen colonial] a la industria y a la cultura; el monopolio tan escandaloso del comercio peninsular; la postergación tan general y descarada que en toda la extensión de la monarquía sufrían los americanos, eran las causas de que se quejaban en voz muy alta […]. La defensa que logró Buenos Aires en 1807 contra el formidable ejército británico […] Las disensiones de la familia real, el disgusto general de la nación contra don Manuel Godoy y la reina… Juan Ignacio Corriti, Autobiografía (escrita entre 1835 y 1842).

DOCUMENTO B:

Como en la época de 1789 me hallaba en España y la revolución de Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento.
Manuel Belgrano, Autobiografía ( no fue fechada y quedó inconclusa a su muerte, en 1820).

DOCUMENTO C:

A los nueve meses de estar Cisneros ocupando la silla del Virreinato, creímos que ya era tiempo de pensar en nosotros mismos. Ocupada la España por numerosísimos ejércitos franceses, y en posesión de todas las plazas más fuertes de ella, creíamos que los españoles jamás podrían sacudirse de tan inmenso poder. De consiguiente empezamos a tratar muy secretamente sobre nuestra seguridad, a fin de no correr la suerte de los españoles. […] Esto no podría hacerse sin que recayese el gobierno en nuestras manos. Y esto hacía tanto más necesaria la deposición de Cisneros.
Martín Rodríguez, Memorias (no fueron fechadas y quedaron inconclusas a su muerte, acaecida en 1845).

Fuente Consultada:
 Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
 Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada
 Historia Argentina Escuela Secundaria Kapelusz

Segunda Fundacion de Buenos Aires Juan de Garay Historia de Bs.As.

Segunda Fundación de Buenos Aires- Juan de Garay

En 1580, al mando de 66 hombres, un conquistador procede a la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires, ciudad abandonada por los españoles en 1541 debido a la hostilidad de los natiuos. Tres años más tarde, el protagonista de la hazaña muere en un ataque de los indios.

El segundo fundador de Buenos Aires fue Juan de Garay. Nacido en Orduña, Vizcaya, en 1528, llegó a América antes de cumplir 16 años en compañía de su tío Juan Ortiz de Zarate, oidor del Virrey, y participó en diversas exploraciones para ampliar el dominio español.

En 1561 colaboró en la fundación de Tarija y Santa Cruz de la Sierra, actual Bolivia, donde fue regidor. En 1573, Garay salió de Asunción con otra expedición y fundó la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, a orillas del río San Javier.

Fundada por segunda vez el sábado 11 de junio de 1580 la ciudad de la Trinidad y puerto de Santa María del Buen Aire se desarrolló muy lentamente y, en principio, expuesta a desaparecer, no tanto por la hostilidad de los aborígenes como por su precaria organización para la defensa ante el asedio de los corsarios.

Su emplazamiento en el extremo sur de los dominios españoles la hizo altamente vulnerable en sus posibilidades de subsistencia dado que tampoco era importante como fuente de riquezas.

seguda fundacion de buenos aires buenos aires

Segunda fundación de Buenos Aires: Garay salió de Asunción con sesenta y seis personas, todas armadas a su costa, de las cuales diez eran españoles y los demás nativos, además ganado, herramientas, etc., y también un clérigo conforme lo estipulaban las ordenanzas sobre población.

Iba por tierra el grupo que conducía el ganado y el resto por agua, reuniéndose todos en Santa Fe. Después de tres meses de salir de Asunción fundaron la ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires. Empezaron a trazarla el 28 de mayo de 1580 media legua al norte del lugar que ocupó la primera; el acto de fundación tuvo lugar el 11 de junio del mismo año.

Dividió la tierra en doscientas cincuenta manzanas destinadas a los pobladores, delineó un fuerte, plaza Mayor, tres conventos y un hospital; cada poblador recibió fuera de la ciudad una huerta de cuatro hectáreas; se nombraron las autoridades y se eligió patrono de la ciudad a San Martín de Tours.

Los hombres de Garay y quienes les sucedieron tuvieron que aguzar su ingenio para mantener la plaza habitada y encontrar la forma de defenderla primero, y luego de prosperar, en un medio hostil y poco promisorio.

Una agricultura de subsistencia y el aprovechamiento del ganado vacuno encaminaron sus posibilidades de permanencia. Los historiadores coinciden en subrayar que en los primeros años se produjo una merma en la población originaria: los sesenta vecinos fundadores de 1580, se redujeron a cincuenta y hubo quienes aconsejaron levantar la plaza y trasladarla a otro sitio más apropiado.

Sin embargo, los pobladores que decidieron quedarse vencieron los inconvenientes del medio y Buenos Aires comenzó un lento crecimiento hacia fines de siglo.

En su estructura edilicia creció alrededor de su plaza principal, como todas las ciudades de América hispana. Las calles que la limitaban, las actuales Defensa, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y Bolívar, sirvieron de ejes para el establecimiento de los principales edificios públicos y viviendas de los primeros pobladores.

Garay delimitó el solar para el Fuerte, el Cabildo y la Iglesia Mayor y distribuyó espacios para las congregaciones religiosas: Santo Domingo, en las actuales Perón, Veinticinco de Mayo, Sarmiento y Reconquista y San Francisco, en e! solar que todavía ocupan. La manzana contigua a Santo Domingo al norte se reservó para el hospital. Sin embargo, éste recién se levantó treinta años después de la fundación y ocupó el solar comprendido por las actuales México, Defensa, Chile y Balcarce.

El resto del espacio se dividió en cuadras cuadradas de 140 varas de lado (121 metros) separadas por calles de 11 varas (9,50 metros) En total se calcula que el primer núcleo comprendía unas 144 manzanas limitadas por las actuales Viamonte al norte, independencia al sur, Veinticinco de Mayo-Balcarce al borde de la barranca y Salta-Libertad al oeste.

Los solares reservados para viviendas tuvieron una superficie de un cuarto de manzana en el casco urbano. Maipú y Chacabuco marcaban el límite y el resto era espacio destinado a chacras y corrales.

Entre Balcarce y el río se levantó la Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria –como se llamó el primer fuerte emplazado en el solar que hoy ocupa la Casa Rosada-, muy precaria en sus comienzos fue objeto de numerosas reconstrucciones y ampliaciones a lo largo de dos siglos. En su interior se establecieron las Cajas Reales, la Contaduría, la primera Aduana, el Cabildo y la cárcel. Para mejor defensa, se la rodeó de un foso inundable que la separaba de la ciudad a la que se accedía por un puente levadizo.

La carencia de piedra para construcción limitó las posibilidades a los materiales disponibles: tierra, maderas, cañas y cueros. Las primeras casas fueron de tamaño reducido, de una sola planta hecha de esqueletos de tronco, muros de barro, techos de paja y piso de tierra apisonada.

Para la construcción de los muros el sistema más generalizado en toda América fue el de tapia, difundido por los árabes en España. Se fabricaba una caja de madera o encofrado y se rellenaba con tierra arcillosa mezclada con paja y estiércol, se apisonaba y se dejaba fraguar. Otras variantes fueron el esqueleto de postes y ramas formando la estructura que luego contenía una mezcla de barro y haces de paja; y el uso de adobe, masa de barro mezclada a veces con paja y moldeada con forma de ladrillo.

La endeblez de los materiales de estas primeras construcciones, expuestas a periódicos desmoronamientos por los efectos de las lluvias, obligaron a los porteños a remendar, y en algunos casos volver a construir, sus primeros edificios. En esto, fueron tan pacientes y obstinados como en su idea de permanecer en estas playas.

Después Garay realizó frecuentes viajes a Santa Fe y llegó a Asunción. En febrero de 1583 arribó al Río de la Plata el gobernador de Chile, que deseaba hacer el viaje por tierra.

Garay se ofreció a acompañarlo hasta el río Carcarañá para dejarlo ya en el camino; viajó en un bergantín y se internó en una laguna para acortar distancia, pero en realidad equivocó el rumbo; decidió entonces pernoctar en sus orillas sin dejar centinelas, pues tenía la seguridad de no correr ningún peligro. Los indios que acechaban, los atacaron durante el sueño, matando a Garay y a doce hombres más y otros quedaron prisioneros.

Muerto Garay, Vera y Aragón nombró a su primo Juan de Torres Navarrete que encargó a Alonso de Vera y Aragón (“Cara de perro”) fundar una ciudad en el camino al Perú. El 15 de abril de 1585 fundó Concepción del Bermejo, en la confluencia de los ríos Paraguay y Bermejo.

Finalmente, en 1587 el Adelantado ocupó su cargo, y envió a su sobrino Alonso de Vera (“El Tupí”) a fundar una población que sirviera de escala entre Asunción y Buenos Aires. El 3 de abril de 1588, con elementos sacados de Asunción, fundó San Juan de Vera de las Siete Corrientes; en esto tuvo participación destacada Hernandarias.

El Adelantado viajé luego a España para reclamar por la resolución de la Audiencia de Charcas que le prohibía conferir mando a sus parientes, pero no tuvo éxito en sus gestiones y renuncié, aunque el título podía ser heredado y pasó más tarde a su hijo Alonso de Vera y Zárate que fue gobernador y capitán general del Tucumán.

El gobierno quedó vacante y poniéndose en práctica la Real Cédula de 1537, Hernando Arias de Saavedra resultó elegido. Fue éste el primer gobernante criollo de Asunción. Su gobierno fue bueno; pacificó gran parte de su jurisdicción, donó el producto de sus tierras para mantener el colegio de Asunción, trató tan bien a los indios que el rey lo nombré Protector. Ejerció el gobierno varias veces por titulo propio y por el de los virreyes.

La corona lo designé gobernador por última vez el 7 de septiembre de 1614, y al terminar su gobierno, en 1617, la provincia del Paraguay fue dividida en dos gobiernos por una Real Cédula del 16 de diciembre: la de Guayra con Asunción como capital y la del Río de la Plata con Buenos Aires. La capital antes de la división fue Asunción hasta 1593 en que el gobernador Hernando de Zárate la trasladó a Buenos Aires, por ser puerto para España y lugar de internación para Tucumán y Chile.

El primer gobernador del Río de la Plata fue Diego de Góngora, en 1618, y el último, Juan José de Vértiz y Salcedo, cuyo gobierno se destacó por los progresos que implantó en la colonia. En 1541, los restos de la expedición de pedro de Mendoza castigados por el hambre y por los querandíes, vaciaron los ranchos que habían construido, quemaron el fuerte y escaparon hacia Asunción del Paraguay.

Casi 40 años más tarde, el 11 de junio de 1580, los españoles insistieron. Juan de Garay, junto con su esposa y otros 63 colonos, fundó la ciudad por segunda vez. Se cree que la ceremonia de fundación (ilustración de la derecha) fue en los terrenos que hoy ocupan la Plaza de Mayo.

Como antes, los querandíes intentaron expulsar a los invasores, pero los españoles habían llegado preparados con más y mejores armas. Los querandíes fueron derrotados en varias batallas, hasta que se retiraron al interior del país. Hasta el día de hoy, uno de los partidos del Gran Buenos Aires lleva en su nombre el recuerdo de esos sangrientos combates: La Matanza.

Garay no bautizó la ciudad con su denominación actual. Le puso Ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Pero desde el principio, la gente se acostumbró a llamarla por el nombre del puerto, que, con los años, se acortó hasta convertirse en Buenos Aires.

LA RIQUEZA GANADERA: Favorecidos por las condiciones del suelo y del clima de las llanuras pampeanas, los caballos traídos por Mendoza y abandonados luego al despoblarse Buenos Aires, así como las vacas y toros introducidos por Garay, se reprodujeron en gran cantidad y constituyeron la más importante fuente de recursos para los habitantes del Río de la Plata en la época hispánica.

Los pobladores de Buenos Aires habían recibido en propiedad solares e indios que fueron otorgados por Garay, y también el derecho de explotar el ganado salvaje. Debido a la falta de cercados los animales cimarrones se expandieron por el centro del país, y como otros colonizadores explotaban esa riqueza los habitantes reclamaron sus derechos sobre la misma.

Las tropillas de ganados cimarronas constituían un constante peligro para los pequeños sembrados que rodeaban a las ciudades y los labradores sufrían grandes perjuicios, pues los animales pisoteaban y destruían los cultivos de las huertas. Además, el ganado cerril amenazaba la vida de los viajeros que se animaban a recorrer las desoladas llanuras.

El sacerdote jesuita Tomás Falkner cuenta que cierta vez estuvo a punto de perecer arrollado por miles y miles de baguales. Con el fin de apoderarse de la carne, y especialmente del cuero y el sebo, que se exportaban, los blancos organizaban matanzas llamadas «vaquerías». Muertos los animales se sacaban aquellos productos y el resto se desperdiciaba.

Los indios pampas, que habían aprendido a dominar el ganado caballar y bovino y a emplear sus productos, realizaban incursiones, llevándose gran cantidad de baguales. Durante el siglo XVII los araucanos venidos del sur de Chile se sumaron a los aborígenes de nuestro suelo y los conflictos entre blancos e indios por la posesión del ganado se hicieron más frecuentes, dando origen a numerosos encuentros sangrientos.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Batalla de Suipacha Las Guerras de la Independencia Argentina

Batalla de Suipacha-Guerras de la Independencia

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

La primera victoria: Suipacha

El 6 de noviembre de 1810, el ejército patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de 1810.

El general español Córdova dispuso el ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río Suipacha.

Los españoles quedaron inmovilizados por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria y el dominio de gran parte del Alto Perú.

Los españoles dejaron cuarenta hombres muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿ Entonces, le envió un oficio a Balcarce:

«Capitulo bajo garantía de la vida para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas de ustedes (…); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil (…)».

Pero, González Balcarce no pudo tomar ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la misericordia.

Mientras tanto, una columna patriota de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de Cinti.

El 9 de noviembre, la noticia del triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo. También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez de las avanzadas porteñas.

Los tres fueron llevados detenidos a la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta de Buenos Aires.

Batalla de Salta Exodo Jujeño Batalla de Tucuman Ejercito del Norte

Batalla de Salta – Exodo Jujeño

INTRODUCCIÓN:
Aún cuando las órdenes del gobierno le imponían replegarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió detenerse al llegar a Tucumán, en vista del patriótico apoyo que su población le ofrecía. Concentró sus tropas en la ciudad, y esperó el avance de los realistas, que iban acercándose comandados por el general Pío Tristán.

El 24 de setiembre de 1812 ambas fuerzas se trabaron en lucha, con resultado favorable para los patriotas. Tristán perdió más de 1.500 hombres entre muertos y heridos, y luego de rechazar una intimación de Belgrano para que se rindiese, se retiró silenciosamente de la ciudad con los restos de su ejército, durante la noche del 25 al 26.

Inmediatamente después de la victoria, el ejército patriota recomenzó su adiestramiento, y en enero de 1813, terminados los preparativos, reinició su marcha hacia el norte en persecución de los realistas. Tras de vadear el río Pasaje, Belgrano hizo prestar a sus soldados juramento de obediencia a la soberana asamblea que acababa de instalarse en Buenos Aires.

Desde esa fecha -13 de febrero de 1813- el citado río se llama Juramento, en recuerdo de la ceremonia allí realizada. Pocos días después llegaron a la ciudad de Salta, donde nuevamente se trabaron en lucha con los españoles el 20 de febrero. La victoria favoreció por segunda-vez a los patriotas, en cuyo poder quedaron, prácticamente, todas las armas y banderas del enemigo.

Tristán se vio obligado a capitular, y Belgrano, cuyo generoso corazón no alentaba rencores, celebró un armisticio con Goyeneche y devolvió a los realistas los oficiales y soldados que habían sido tomados prisioneros.

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA

Díaz Vélez los persiguió hasta Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.

La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y disciplina.

Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se fortificó.

batalla de TucumánLos patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido; en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de estallar la conjuración de Alzaga.

El éxito de Belgrano contribuyó a desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba asegurado.

Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el titulo de capitán general. 

El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la Banda Oriental.

Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que “dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución española de 1812.

En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación (lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina motivaba las protestas de la tropa.

Compensó en parte estas ausencias con la colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.

Ya reorganizadas las fuerzas y dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito.

El 13 de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez, que venia desde Buenos Aires.

A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos, avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los esperaba en esa época.

El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta, pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.

Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.

Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán, nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé, porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.

Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían el pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió inmediatamente de Salta.

También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos. La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de Belgrano.

Como consecuencia de la batalla de Salta, se afianzó la dominación patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.

La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos que llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha importancia a la formación religiosa del alumnado.

Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto ,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a la causa de la Revolución.

Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos en el Alto Perú.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

ÉXODO JUJEÑO
Durante la segunda expedición al Alto Perú llevada a cabo por el ejército del Norte, a cuyo frente estuvo el general Belgrano, se produjo lo que la historia ha dado en llamar «éxodo jujeño», que comenzó en los primeros días de agosto de 1812 y finalizó el día 23 de ese mes con la salida del ejército, los últimos en abandonar el lugar.

Esta penosa retirada se produjo ante el inminente peligro de una invasión del ejército realista que, bajo las órdenes de José Manuel de Goyeneche, amenazaba caer sobre el norte argentino.

El 29 de julio anterior, Manuel Belgrano, instalado con su ejército en la provincia de Jujuy, publicó un atemorizador bando por el cual se ordenaba la evacuación total del lugar, para que cuando los realistas llegasen «…la provincia sólo fuera campo de silencio y desolación». Por medio del mencionado bando se ordenaba: a los hacendados, retirar todo el ganado que hubiera en las propiedades rurales («fundos»), vacuno, caballar, mular y lanar; a los labradores, extraer todas las cosechas; a los comerciantes, «enfardelar» y remitir los efectos propios y ajenos sin perder un momento, pues lo que quedara afuera sería quemado, sin averiguar su pertenencia, junto a todos los enseres que no pudieran ser transportados.

Todo debía cumplirse con la más extrema urgencia y bajo pena de ser declarado (quien no cumpliera las órdenes) traidor a la patria.

El 23 de agosto se retiraron las tropas y voluntarios que, al mando de Díaz Vélez, cuidaron por la retaguardia a los últimos jujeños que abandonaban su terruño.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Huaqui Las Guerras de la Independecia Argentina Resumen

Batalla de Huaqui: Las Guerras de la Independecia Argentina

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

Problemas políticos en el ejército patriota
La situación existente en Buenos Aires a fines de 1810 —la derrota y desplazamiento del sector morenista—, repercutió desfavorablemente en el seno del ejército patriota que se encontraba en el Alto Perú.

El jefe supremo de tal ejército, Juan José Castelli, pertenecía al grupo derrotado políticamente en Buenos Aires; mientras que el comandante militar (Antonio González Balcarce) y el segundo (Juan José Viamonte), pertenecían al grupo saavedrista, triunfante en la antigua capital virreinal. Sin embargo, Saavedra no se decidió a ordenar la destitución de Castelli, pues «hubiera sido muy arriesgada, y acaso ocasionado mayores males en el Ejército, si no hubiera sido obedecida (…)».

Al iniciarse el mes de junio de 1811, la situación militar en el Alto Perú marchaba hacia un desenlace definitivo. Pese a la división que los enfrentamientos políticos introdujeron en las filas del ejército revolucionario, Castelli resolvió atacar a las fuerzas realistas del general José Manuel Goyeneche.

Pese a que desde el 16 de mayo existía un armisticio entre los dos ejércitos, pero esa tregua había sido objeto de repetidas violaciones por los dos lados. Ambos ejércitos estaban separados por el río Desaguadero, en las cercanías del lago Titicaca, límite entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata.


El desastre de Huaqui
El 17 de junio de 1811 se celebró una Junta de Guerra en el cuartel general patriota, situado en la localidad de Huaqui. El 19 de junio, dos divisiones patriotas, al mando de Viamonte y Eustaquio Díaz Vélez, iniciaron el avance y acamparon en la quebrada de Yuraicoragua, a la espera de las otras divisiones al mando de Castelli y González Balcarce.

Mientras tanto, una columna de jinetes cochabambinos, capitaneados por Francisco del Rivera, cruzaban por un puente improvisado el río Desaguadero para intentar atacar por la retaguardia al ejército realista de Goyeneche.

El ejército patriota contaba con seis mil hombres, pero gran parte de ellos eran reclutas altoperuanos desprovistos de suficiente instrucción militar y armamento. Es más, la división reserva del ejército estaba integrada totalmente por indios que, armados con palos y chuzas, habían sido incorporados al ejército como improvisados combatientes.

Por su parte, el ejército de Goyeneche dividió a sus ocho mil efectivos en tres columnas de asalto, que en la noche del 19 de junio cruzaron silenciosamente el Desaguadero por el denominado Puente del Inca. Entonces, las fuerzas patriotas fueron sorprendidas en su accionar.

El 20 de junio de 1811 las tropas realistas atacaron a las fuerzas patriotas en todos sus flancos. Los reclutas altoperuanos y los indios se dispersaron rápidamente. Tras cinco horas de lucha, los batallones de Viamonte y Díaz Vélez cedieron y emprendieron la retirada, pese a la llegada tardía de Del Rivero con su caballería (que había*»vuelto a traspasar el Desaguadero). Al caer la noche, las tropas patriotas se en cuentran dispersas por los montes y caminos.

Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina.

El desastre de Huaqui, conocido también como del Desaguadero, provocó la pérdida del Alto Perú para el movimiento revolucionario, y dejó abierta la puerta para la invasión a Jujuy, Salta, Tucumán y la propia Buenos Aires. La Junta porteña ordenó la destitución inmediata de Castelli.

El 26 de agosto de 1811, el propio presidente de la Junta, Cornelio Saavedra partió rumbo al Noroeste para organizar personalmente la organización de la resistencia contra el ejército de Goyeneche. Mientras tanto, los escasos restos del ejército retrocedían hacia Jujuy bajo la dirección de Juan Martín de Pueyrredón.

El general Goyeneche fue nombrado primer conde de Huaqui por esta victoria. Este jefe realista había nacido en la peruana Arequipa; su padre era un rico hacendado y propietario de minas nacido en la Península.

Un cambio de planes
Saavedra dejó la ciudad de Buenos Aires el 26 de agosto de 1811, acompañado por el comandante de Húsares Martín Rodríguez y otros veinte oficiales. Su alejamiento de la capital debilitó grandemente la posición del gobierno, dirigido por el grupo saavedrista.

esta ocasión fue aprovechada por los antiguos partidarios de Mariano Moreno para retomar la ofensiva; entre septiembre, octubre y noviembre de 1811 se produjeron una serie de sucesos que llevaron a la disolución de la Junta Provisional de Gobierno (transformada entonces en Junta Grande), la instalación del Triunvirato y el destierro (dentro de los límites del país) para Saavedra.

Cornelio Saavedra fue reemplazado en el mando del ejército del norte por Juan Martín de Pueyrredón, quien acababa de llegar a Jujuy con gran parte del tesoro de la Casa de la Moneda de Potosí. El pretendido ejército apenas si estaba compuesto por la división de Eustaquio Díaz Vélez y algunas milicias montadas.

El 19 de octubre de 1811, Pueyrredón pidió su relevo a la comandancia del ejército, deseoso por retornar a la capital. Mientras tanto el ejercito de Goyeneche no podía continuar con su avance pues estaba preocupado por reprimir una nueva sublevación en Cochabamba.

Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina – Las Campañas Militares – Fascículo 5 – Colección CosmiK