Origen de la Unión Cívica

Acuerdo Roca Mitre Division Union Civica Radical y Nacional Alem

Acuerdo Roca Mitre División Unión Cívica Radical y Nacional

La Unión Cívica. En 1889-90 se creó la heterogénea Unión Cívica. Si bien en un principio la integraron fuerzas tradicionales, como el mitrismo, su apoyo mayor estaba constituido por grupos nuevos, y recibió el novedoso aporte de la clase media —engrosada por la inmigración— y otros sectores populares. La lucha por el sufragio libre y contra la corrupción política y administrativa fue su bandera más coherente.

acuerdo general roca y mitre

El  «ACUERDO»: La llegada de Mitre, al regresar de su viaje por Europa, conmovió a Buenos Aires con una importante manifestación popular (18 de marzo de 1891).

El triunfo de la Unión Cívica parecía seguro, pero el grupo gobernante recurrió a su viejo sistema: el acuerdo entre los hombres que dirigían las tendencias en pugna, aun al margen de la voluntad popular.

En un gesto muy discutido posteriormente. Mitre se entrevistó con Roca y Pellegrini. y surgió la política del Acuerdo patriótico, que causó una profunda conmoción política. Se pretendía que los partidos oficiales y la oposición concurrieran a las elecciones con una lista única de candidatos, que satisficiera las aspiraciones del mayor número y que evitara la competencia respetando las situaciones provinciales.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem.

La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

Revolucion del Parque 1890 Golpe Crisis en Gobierno de Juarez Celman

Revolución del Parque 1890
Golpe y Crisis en Gobierno de Juarez Celman

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: EN el año 1885, podía afirmarse que el proyecto de país de la generación del 80 se iba plasman–do: el progreso se sentía llegar a Buenos Aires, se expandía el sector agropecuario; por otra parte, se descuidaba la industria. El PAN, Partido Autonomista Nacional, con Julio A. Roca a la cabeza, es la agrupación política dominante y gobierna aplicando su lema: «Paz y administración«.

En las elecciones presidenciales de 1886 triunfó el elegido de Roca, Miguel Juárez Celman. Como casi toda la clase dirigente de la época, era inteligente, poseía riqueza y prestigio social, su filosofía era el positivismo. Con él, se consagró el unicato: jefe único del Partido y presidente de la República al mismo tiempo. Absolutamente personalista, para nada parecían perturbarlo las condiciones económicas de la sociedad que dirigía: proliferación del crédito, emisión desenfrenada, depreciación del salario, conflictos sociales, concesiones del ferrocarril que se enajenaban en mercados extranjeros y que el Congreso respaldaba.

Fortuna súbita y miseria también súbita. Inversión de capital extranjero, inglés fundamentalmente, en condiciones leoninas para el país. Privatización de servicios públicos. No podía, esta situación, aguantar mucho tiempo.

la revolucion de parque 1890

En la trinchera de las calles Lavalle y Talcahuano, los revolucionarios del 90 ven morir al alférez Manuel Urizón. (Reproducción fotográfica de un cuadro de Alberto Schewart conservada en el Archivo Gráfico de la Nación).

A fines del 89, todo se quiebra. Nadie quiere, ni puede comprar la tierra. Los bancos no prestan, se detiene la construcción y proliferan las huelgas y los suicidios. Los opositores (autonomistas, liberales, católicos, nacionalistas) se agrupan en la Unión Cívica.

Podemos decir que este hecho de armas dividió la historia del país en dos etapas bien diferenciadas. La Revolución del Parque significó el comienzo de la política moderna. A pesar de la derrota, se convirtió en bandera de lucha del radicalismo y promovió una rectificación del esquema de poder del régimen.

Una generación fue quedando atrás y aparecieron nuevos valores, tanto en las filas del oficialismo como en los distintos grupos de oposición. La revolución de 1890 quedó fijada en la memoria de la comunidad argentina (sobre todo en Buenos Aires), y debido a ello fue durante largo tiempo fuente de inspiración política.

Caricatura de la revista «El Mosquito», mientras Juarez Celman duerme la patria se angustia porque sabe que la situación es tremenda.

La revolución de 1890 se conoce como «Revolución del Parque”, porque la oposición se  atrincheró en el Cuartel del Parque de Artillería (la actual Plaza Lavalle) y desde allí iniciaron los combates que duraron tres días. En las filas de los revolucionarios habla figuras como Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Nicolás Repetto, Emilio Mitre (hermano de Bartolomé) , Marcelo T. de Alvear y Juan B. Justo.

L a revolución cívico-militar que estalla el 26 de julio de 1890 a la madrugada y cuyo escenario principal está en el Parque de Artillería de Buenos Aires, es uno de esos acontecimientos que marcan un punto de viraje en la historia.

En lo inmediato, provocó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por Carlos Pellegrini. Entre sus consecuencias posteriores corresponde señalar la vertebración de la Unión Cívica, una fuerza llamada a ser el tronco inicial de corrientes políticas con larga vida en el escenario nacional y el reagrupamiento del roquismo y el mitrismo en un virtual entendimiento que duró hasta 1912 y estuvo destinado a sostener el orden de cosas vigente. Además, basta destacar que en el Parque se encontraban, junto a Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, el doctor Juan B. Justo y el doctor Lisandro de la Torre, Marcelo de Alvear, el subteniente José Félix Uriburu y otros importantes protagonistas de las décadas siguientes.

Derrotada como hecho de fuerza, la revolución del Parque constituye, pues, el punto de arranque de los procesos políticos que caracterizaron la vida republicana del país hasta 1943.

La crisis Económica en 1890, con Juárez Celman: En 1889, la expansión económica comenzó a mostrar su debilidad. La deuda externa de país, contraída por la entrada de capitales extranjeros, aumentó y también crecieron las importaciones. En teoría, las exportaciones debían pagar las importaciones y los servicios de la deuda. Sin embargo, las importaciones y los intereses de los préstamos crecieron más rápidamente que las exportaciones, de modo que sólo podían cancelarse mediante nuevos préstamos.

El flujo de capitales extranjeros comenzó a disminuir, hasta que en 1890 una crisis financiera y económica europea provocó su interrupción. Sin préstamos no podían pagar los intereses de los préstamos obtenidos anteriormente y la caída de los precios internacionales de los productos de exportación agravó el desequilibrio de la balanza comercial.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto). Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Se produjo el cierre de la mayoría de los bancos, la paralización de las obras públicas y la quiebra de comercios. La desocupación se generalizó. A esto se sumó la demanda de mejoras salariales que hicieron proliferar las huelgas de zapateros, panaderos y ferroviarios, entre otros gremios. De esta manera, el principal capital político del presidente Juárez Celman comenzó a licuarse y afloraron las tensiones políticas contenidas por el progreso económico.

LA REVOLUCIÓN DEL 90: La Unión Cívica —agrupación reorganizada por Bartolomé Mitre Leandro N. Alem— inició los movimientos de la oposición, descontenta por lo que consideraba corrupción y falta de responsabilidad en el gobierno. Puso en práctica una modalidad política que no era habitual en el país: invitó a toda la población que estuviera en desacuerdo con el gobierno a reuniones abiertas. En abril de 1890 —en el mitin del Frontón— se reunió una multitud que manifestó su desacuerdo con el gobierno.

La situación del gobierno se agravó porque algunos grupos del Partido Autonomista Nacional le retiraron su apoyo. Julio A. Roca y Carlos Pellegrini no estaban de acuerdo con las políticas de gobierno que Juárez Celman había desarrollado, porque consideraban que, el pqçler había caído en manos de “niños irresponsables”, como calificaban a los sostenedores del presidente.

La Unión Cívica y los grupos del PAN que respondían a Roca estaban de acuerdo en que era necesario terminar con la corrupción administrativa que se había generalizado y restaurar el orden en las finanzas del Estado. Comprendían que aunque la depreciación favorecía a los productores agropecuarios, creaba condiciones negativas para las inversiones de capitales extranjeros, que eran indispensables para el desarrollo de la actividad rural.

Pero no estaban de acuerdo en los objetivos políticos que debía tener el movimiento contra el gobierno. Roca y Pellegrini (imagen izq.) buscaban recuperar el poder político para depositarlo en manos conservadoras y confiables para asegurar la continuidad del sistema de gobierno oligárquico. La Unión Cívica —particularmente el sector que lideraba Leandro N. Alem—, en cambio, proponía modificar en algunos aspectos el sistema de gobierno.

El 26 de julio de 1890 se produjo el enfrentamiento armado. La Unión Cívica estaba apoyada por un sector del ejército y el gobierno contaba con la policía. Sin embargo, la revolución fue derrotada, porque ante la posibilidad de que si la revolución triunfaba Leandro N. Alem fuera presidente de la República, los militares rebeldes sólo desarrollaron movimientos defensivos. De todos modos, sin el apoyo del ejército ni de los sectores más poderosos, el PAN, el presidente Juárez Celman renunció.

Con el acuerdo de arte de la Unión Cívica Carlos Pellegrini asumió la presidencia con el objetivo de restablecer el poder de la clase gobernante. Aunque el poder y el gobierno continuaron en manos de los grupos más conservadores, la experiencia de 1890 sentó las bases de la organización de una nueva oposición política al régimen vigente.

Las fuerzas revolucionarias no avanzaron de sus posiciones, circunstancia que aprovecharon las tropas gubernamentales —reforzadas con contingentes del interior— para iniciar el ataque. Así comenzó una intensa lucha que se prolongó hasta el 28 de julio, día en que los rebeldes se rindieron cuando supieron que el gobierno no tomaría represalias contra ellos.

Aunque sofocada la revolución desde el punto de vista militar, el ambiente de intranquilidad presagiaba nuevos sucesos. El Congreso —que respondía al jefe de Estado— no celebró el triunfo, y en el recinto de sesiones el senador Manuel Pizarra pronunció esta frase elocuente: «La revolución ha sido vencida, pero el gobierno está muerto».

Sin apoyo ni popularidad, Juárez Calman presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso el día 6 de agosto.

Fuente Consultada: Historia de la Argentina Cuadernillo de Crónica La Revolución del Parque.

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical Todos

ORIGEN DE LA UNIÓN CÍVICA Y
LOS GOBIERNOS RADICALES

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

1890:Origen de la
Unión Cívica

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Hipólito Irigoyen
(1916-1922) y (1928-1930)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Marcelo T. de Alvear
(1922-1928)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Arturo Frondizi
(1958-1962)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Arturo Illia
(1993-1966)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno Raúl Alfonsín
(1983-1989)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Fernando De La Rua
(1999-2001)

La Revolución LibertadoraBiografía del «Chino» BalbínBiografía Leandro Alem

La Unión Cívica Radical fue en sus orígenes la gran protagonista del movimiento cívico y de opinión que presionó para obtener una ley que asegurara el voto universal, obligatorio y garantizado; luego conocida como Ley Sáenz Peña.

A partir de 1916 y hasta 1930 el radicalismo democratizó el poder, promovió algunas reformas pero no logró modificar el sistema en el cual se basaba el progreso heredado del régimen conservador. En los años posteriores fue oposición y fue gobierno, pero sin la hegemonía de aquella primera etapa. Ha sido, junto con el peronismo, la mayor fuerza política del siglo XX.

En este libro se analizan la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, comienzo de un nuevo período en el cual las clases medias y populares accedieron al poder; los años de prosperidad durante el gobierno de Marcelo T. de Alvear; el segundo gobierno de Yrigoyen, que concluyó abruptamente con el golpe del ’30; las presidencias de Arturo Frondizi y Arturo Illia, marcadas por la proscripción del peronismo y los condicionamientos militares y, finalmente, la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, que significó el regreso de la Argentina al régimen democrático luego de un largo período de gobiernos de facto.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
ORIGEN DEL PARTIDO RADICAL

El Estado oligárquico
La modernización económico-social del país fue impulsada desde el Estado por los hombres del Partido Autonomista Nacional (PAN). Ellos ejercieron el poder desde 1880 hasta 1916. El PAN estaba constituido por un pequeño grupo de notables pertenecientes a los sectores sociales más poderosos del país.

Eran fervorosos defensores de los ideales del siglo. Creían que la ciencia y la técnica (positivistas) llevarían a la humanidad por la senda de un progreso sin fin. Deseaban acercar a la Argentina a las formas de vida europeas y terminar con todos los rastros de su pasado criollo.

Es por eso que se enfrentaron a la Iglesia Católica, considerada un símbolo de ese pasado, y fomentaron la educación. Mediante la ley 1.420, sancionada en 1884, establecieron la obligatoriedad, gratuidad y laicidad de la enseñanza primaria. Además se preocuparon por formar docentes y crear escuelas primarias y secundarias en todo el territorio nacional.

Pero este grupo dirigente que impulsó tantos cambios en la economía, en la educación y en la sociedad no modificó las formas tradicionales de hacer política. En este aspecto fueron conservadores.

Consideraban que sólo ellos tenían derechos y habilidades para ejercer el gobierno e impedían la participación política de los nuevos grupos sociales.

El sistema político era, en apariencia, democrático. Se llamaba a elecciones para la renovación de autoridades a los plazos establecidos por la Constitución. Pero, en realidad, todo se decidía de antemano a través del acuerdo entre el presidente, los gobernadores de provincia y otras personalidades políticas de prestigio.

En las elecciones se practicaba la violencia política y el fraude. Los métodos eran diversos: aunque podían votar todos los varones nativos mayores de 18 años, se excluía de los padrones de votantes a los opositores y se incorporaba a personas fallecidas. Además, el voto era «cantado».

Los sufragantes tenían que expresarlo en forma oral ante las autoridades del comicio y ante la presencia de matones a sueldo dispuestos a castigar a los opositores. También era muy común comprar con dinero o favores la voluntad de los ciudadanos.

Como en esa época el voto no era obligatorio, estas irregularidades desalentaban la participación. En las elecciones, votaba un porcentaje mínimo de ciudadanos. Los inmigrantes, que en algunas zonas eran muy numerosos, manifestaron poco interés por nacionalizarse para participar en la política.

Los métodos utilizados por el PAN impedían que hombres nuevos llegaran al gobierno y controlaran el Estado, que se convirtió en una organización cuya acción beneficiaba a los grupos de mayor poder económico y social vinculados al partido gobernante. Por eso, se lo denominó Estado oligárquico.

La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica, organizó a los distintos sectores de la oposición, unidos por el rechazo a Juárez Celman. El 1″ de setiembre de 1889 en el Jardín Florida se reunió por primera vez el Comité de la Unión Cívica de la Juventud. Este grupo, aglutinación de los diversos grupos opositores, no tenia aún suficiente fuerza política, pero de por si marcó el comienzo de la revolución. De aquí surgió la Unión Cívica, que reunió en sus filas a católicos y masones, militares y clérigos, a diversos sectores autonomistas y nacionalistas. El movimiento se extendió al interior, creándose clubs revolucionarios en las parroquias. Leandro N. Alem. figura principal de la nueva oposición, arrastró con su prédica a los jóvenes y a la gente de los suburbios.

LA REVOLUCIÓN DEL 90: 13 DE ABRIL DE 1890. En el mitin que se realizó el 13 de abril de 1890 en el Frontón de Buenos Aires (Córdoba al 1100) convocado por la Unión Cívica, que presidía Alem. la oposición se manifestó poderosa. Asistió Mitre e inició la serie de discursos, que continuó con los de Barroetaveña, Alem. Del Valle, Estrada. Goyena. Lucio V. López y Mariano Várela.

En los grupos civiles y militares el descontento general hacia el gobierno se manifestaba con tal fuerza que un contemporáneo de los sucesos escribió: «una revolución anda por las calles buscando quién la dirija». Los grupos de la Unión Cívica se pusieron en contacto con sectores de la oficialidad del ejército y se formó secretamente una Junta Revolucionaria, que terminó con la renuncia del presidente Juarez Celman.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro. Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cínica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que «No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional».

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre los radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

La fuerza política y la popularidad de! radicalismo se apoyaba en los caudillos de barrios y en los comités. Los comités estaban organizados según líneas geográficas y jerárquicas en diferentes lugares del país. Había un comité nacional, comités provinciales (o, en el caso de Buenos Aires, e! comité de la Capital Federal), comités de distrito y comités de barrio. Una de las cosas de las que más se jactaban los radicales era de que sus representantes oficiales habían sido elegidos mediante el libre sufragio de los afiliados al partido. Pero, al menos hasta 1916, lo habitual fue que el comité nacional y los provinciales estuviesen dominados por los terratenientes, y los comités locales, por la clase media.

La actividad del comité alcanzaba su punto culminante en época de elecciones. Además de las tradicionales reuniones callejeras, la fijación de carteles en las paredes y la distribución de panfletos, el comité se convertía en centro de distribución de dádivas para los electores. Algunos organizaron cinematógrafo para niños, ofrecieron conciertos musicales, repartieron regalos de Navidad y contribuyeron a las celebraciones de las fiestas de Carnaval. Otros fundaron sanatorios, centros de asesoramiento legal y bibliotecas, cuyo costo era financiado por los miembros activos. También suministraban alimentos baratos: el pan radical y la carne radical, por ejemplo.

Fuente Consultada: Historia y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica Radical Origen

Biografía Leandro Alem- Fundador de la Unión Civica Radical

BIOGRAFÍA: Nació en Buenos Aires el día 11 de marzo de 1842, siendo sus padres don Leandro Alem (porteño) y doña Tomasa Ponce, natural de Buenos Aires e hija de don José Clemente Ponce y doña María Feliciana Gigena. Bautizado en la iglesia de Balvanera el 7 de abril, fueron sus padrinos don Dionisio Farías y doña Felisa Pérez. Su padre fué fusilado en 1853, por estar acusado de delitos comunes cometidos en su calidad de uno de los jefes de la Mazorca, en la época de Rosas.

Esta circunstancia impuso a Alem la preocupación constante de levantar el nombre que la sociedad había aborrecido y la justicia había maculado. Once años contaba apenas cuando quedó huérfano por la circunstancia apuntada, y hasta entonces no había recibido ninguna instrucción, pero sí era él el jinete más consumado y el niño más travieso del barrio de Balvanera.

Colocado en la modesta escuela parroquial de esta sección, aprendió en ella las primeras letras. Después pasó al colegio de Lorenzo Jordana, conocido educacionista de entonces, donde estrechó amistad con Aristóbulo del Valle, amistad que cultivó hasta su muerte, terminando sus estudios inferiores en el colegio del «Comercio» dirigido por el sacerdote Cesáreo González. Desde el primer momento, Alem reveló una clarísima inteligencia y una marcada facilidad para los estudios.

A los 16 años ingresó en la Universidad, donde se vinculó con jóvenes como Carlos Pellegrini, Pedro Goyena, Luis García, C. Mayer, Luis María Campos, etc., haciéndose notar en las aulas por sus excepcionales cualidades para los estudios. Comenzó a frecuentar los centros políticos, siendo elegido bien pronto presidente del «Club de la Juventud» que se había establecido en la cancha de Moreno.

Actuó decididamente con los chupandinos contra los pandilleros, nombres groseros que se habían adjudicado los partidos en que se hallaba dividida la opinión porteña; los primeros eran los contrarios a los que habían hecho la revolución del 11 de Septiembre de 1852 y estaban patrocinados por don Nicolás Calvo, mientras que los pandilleros lo estaban por Mitre, Alsina, Sarmiento, etc.

Veamos su historia de vida…

Leandro N. Alem: Hacer más de lo que manda el deber:

El 1 de julio de 1896 una noticia inesperada golpeaba sin piedad a la sociedad argentina: Leandro Alem había decidido poner fin a su vida. Sólo tenía 54 años, pero aquellas pocas décadas pesaban en su interior como siglos.

Mientras la gente festejaba en las calles las celebraciones de San Pedro y San Pablo, y en distintos rincones de la ciudad se oía el crujido de ramas y hojas secas que eran consumidas por el fuego de las fogatas que habían sido encendidas para la ocasión, Alem compartía una charla con sus amigos más íntimos, con quienes solía reunirse a tratar temas relacionados a la política.

Biografia Leandro Alem Fundador de la Unión Civica RadicalEn medio de aquella reunión, Alem decidió alejarse unos minutos, adjudicando un malestar físico que en realidad no existía.

Poco después, quienes lo habían acompañado durante la jornada descubrieron su cuerpo sin vida junto a una pistola que él mismo había disparado sobre su sien, y una nota que rezaba: “Perdónenme el mal rato, pero he querido que mi cadáver caiga en manos amigas y no en manos extrañas, en la calle o en cualquiera otra parte”.

Había nacido en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842 y debió enfrentar la tragedia personal cuando, con sólo 11 años, fue testigo de la ejecución de su padre, quien había sido uno de los principales jefes de la Mazorca, fuerza parapolicial que había creado Juan Manuel de Rosas.

Aquel hombre, llamado Leandro Antonio Alen, que fuera colgado públicamente en la desaparecida Plaza de Monserrat, fue en realidad el primer acercamiento que el pequeño Leandro tuvo con la muerte. A partir de aquel momento decidió cambiar su apellido reemplazando la “N” por la “M”, con el fin de evitar la discriminación que le producía ser llamado “el hijo del ahorcado”.

Su vida fue pelear contra la pobreza, ya que hasta el momento su padre era el sostén de la familia. Fue en su adolescencia que decidió alistarse como voluntario en el ejército, y aquello le brindó una amplia experiencia, ya que participó de las últimas batallas ocurridas durante las guerras civiles argentinas en 1859 y 1861.

Desde siempre sintió inclinaciones para acaudillar las masas populares, haciéndolo a los comienzos en el club parroquial, después en el atrio y luego en la plaza pública. Iniciada a la campaña de Cepeda, sus tendencias lo llevaron al campo de Urquiza, sirviendo en el E. M. del ejército de la Confederación, así como igualmente en la campaña de 1861. Estas dos oportunidades lo apartaron un tiempo de las aulas universitarias, pero año y medio después volvió a ellas distinguiéndose en la de filosofía que dictaba el doctor Miguel Villegas.

Asimismo, prestó servicios durante la Guerra del Paraguay. Por otra parte, realizó estudios de abogacía en la Universidad de Buenos Aires, y posteriormente inauguró un estudio jurídico junto a su gran amigo Aristóbulo del Valle. Mientras tanto, se desenvolvía como miembro de la masonería, y al mismo tiempo como agregado cultural en la corte del Emperador del Brasil. Poco a poco, la política comenzó a ser uno de los campos preferidos de Leandro Alem, aunque desde siempre había cultivado la pasión por ello, pero debió esperar algunos años para comenzar a desarrollar una vida política activa.

Fue en 1871 que se convirtió en diputado de la legislatura provincial de Buenos Aires, y tres años más tarde pasó a ser diputado nacional.

En aquella misma década, precisamente en 1877, ante la inquietud de hallar un partido que representase por completo su ideología, Alem se reunió con algunos de sus más importantes colaboradores, entre los que se encontraban Aristóbulo del Valle, Roque Sáenz Peña, Lucio Vicente López, Pedro Goyena, José Manuel Estrada, Fernando Centeno, Francisco Uriburu, y junto a ellos fundó el Partido Republicano, alejándose de la postura que en aquel momento había tomado el Partido Autonomista, en el cual se había iniciado Alem.

Durante las elecciones de ese mismo año, Alem se presentó junto con Aristóbulo del Valle como candidatos a gobernador y vice por el Partido Republicano, pero fueron derrotados por Carlos Tejedor, candidato de la Conciliación, en medio de un acto electoral que fue tildado de violento y fraudulento. Aquella derrota significó la disolución irremediable del Partido Republicano, por lo que a partir de allí, Leandro Alem decidió regresar al Partido Autonomista y participar de su reorganización. No obstante, uno de los momentos políticos más trascendentales en la vida de Alem llegaría en el año 1890, cuando junto a Bartolomé Mitre decidieron fundar un nuevo partido, el cual fue denominado Unión Cívica.

Su muerte asumió los caracteres de un duelo nacional siendo su sepelio una solemne demostración de los méritos que se le reconocían, acto en el cual el gobierno que tanto había combatido el doctor Alem, tuvo una participación muy amplia. El Partido Radical fué consecuente con el ilustre caudillo y obsequió una casa a su hermana, doña Tomasa Modesta Alem, a la cual el Congreso Nacional le votó una pensión por 10 años.

Fué el doctor Leandro N. Alem un espíritu batallador, de característica intransigencia; creía de muy buena fe que los vicios políticos que combatía, solo podían ser eliminados a sangre y fuego, seccionando en carne viva el cáncer que devoraba las instituciones públicas, y el que habíase puesto de máximo manifiesto en el gobierno de Juárez. Llegó un momento en que se vio solo y, entonces, desengañado, tomó la grave decisión de sacrificarse, acto que revela la fuerza de su carácter y lo indomable de sus pasiones. Es el apóstol de un credo político.

CRISIS EN LA UNIÓN CÍVICA RADICAL. Las disputas entre los líderes de la UCR, Alem y su sobrino Yrigoyen, se fueron acentuando. El 1° de julio de 1896 la ciudad de Buenos Aires fue sacudida por el suicidio del primero. Su testamento político dejó una norma a su partido: «que se rompa, pero que no se doble», símbolo de la honestidad y el fervor de sus ideas. Poco antes había muerto Aristóbulo del Valle. Fueron grandes golpes para el radicalismo, que en lo sucesivo reconocería como jefe absoluto p indiscutido a Hipólito Yrigoyen.

En aquella oportunidad el grupo constituido organizó un levantamiento armado que luchaba contra el gobierno constitucional, y que provocó la renuncia del entonces Presidente Miguel Juárez Celman. Aquel episodio pasaría a la historia como la Revolución del Parque.

En 1891 la Unión Cívica se presentó como partido en las elecciones presidenciales, con una lista encabezada por Mitre como candidato al cargo, pero negociaciones entre éste y Julio Argentino Roca provocaron una fractura en el seno del partido. A raíz de ello quedaron conformadas dos fracciones, por un lado la Unión Cívica Nacional, con Mitre a la cabeza, y por otro la Unión Cívica Radical, liderada por Alem.

A partir de allí continúo por algunos años su lucha, que convertirían a Alem en uno de los principales líderes intelectuales y guía político para el grupo de ciudadanos que buscaban cambios en la política y una mayor participación en el proceso gubernamental de la época.

DISCURSO DE LEANDRO N. ALEM DURANTE LA REVOLUCIÓN DE 1890:

El pueblo donde no hay vida política es un pueblo corrompido y en decadencia o es víctima de una brutal opresión. La vida política forma esas grandes agrupaciones, que llámeselas como ésta, populares, o llámeselas partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de solidaridad en los destinos comunes, salvaremos con proyectos ni con cambio de ministros: y expresaré en una frase vulgar: ¡esto no tiene vueltas! (Grandes aplausos). No hay, no puede haber buenas finanzas donde no hay buena política. Buena política quiere decir respeto a los derechos; buena política quiere decir aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir protección a las industrias lícitas y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder: (Aplausos) buena política quiere decir exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas.

Presidencia de Juarez Celman Obra de Gobierno Unicato Crisis 1890

Presidencia de Juarez Celman
Obra de Gobierno Unicato

Presidencia de Juarez Celman Obra de Gobierno Unicato Crisis 1890El período 1880-1890 comprende las presidencias de Julio A. Roca (1880-1886) y Miguel Juárez Celman (1886-1890). Estos gobernantes mantuvieron una política de fomento inmigratorio, fundamental para el progreso del país, al tiempo que favorecían la inversión de capitales extranjeros. La República Argentina entraba en la órbita del comercio mundial como exportadora de productos agrarios e importadora de artículos manufacturados. Esta relación se mantenía principalmente a través de Gran Bretaña.

Los primeros años de esta década marcaron un proceso de constante progreso, traducido en el enriquecimiento general y las obras públicas; el grupo gobernante llevó a cabo múltiples iniciativas que cambiaron la fisonomía del país, principalmente de su ciudad capital. Sin embargo, en el orden político, el balance era negativo: el fraude electoral y el manejo de los resortes del gobierno en beneficio del oficialismo impedía la libre manifestación de la oposición.

Sumados estos hechos a la crisis económica que sacudió los últimos años de la presidencia de Juárez Celman, se creó una situación que desembocó en la revolución de julio de 1890, dirigida por un nuevo partido de oposición: la Unión Cívica. El fracaso militar impidió el triunfo de los ideales democráticos del movimiento, pero Juárez Celman debió renunciar, asumiendo la presidencia Carlos Pellegrini.

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUAREZ CELMAN: Al terminar el período presidencial de Julio A. Roca, se presentaron tres candidatos, Bernardo de Irigiyen, Manuel Ocampo y Miguel Juárez Celman, triunfando este último, integrando la fórmula, como vicepresidente, el doctor Carlos Pellegrini.

El nuevo mandatario, pariente político de Roca, había sido gobernador de Córdoba y luego senador nacional por esa provincia. Encabezaba la tendencia liberal, de inspiración europea, partidaria de transformaciones en las costumbres y creencias.

La obra administrativa y legislativa de esta presidencia fue intensa, sobre todo en la primera mitad del período. Entraron en vigor los nuevos códigos Penal y de Procedimientos Penales, y el de Minería; después de un extenso debate, en 1888 fue votada la Ley de matrimonio civil. En 1889, la Argentina envió sus delegados al primer congreso panamericano de Washington, destinado a estrechar relaciones entre los Estados de América.

Durante esta gestión crecieron las inversiones en bancos y ferrocarriles, se amasaron grandes fortunas y surgieron la especulación y los negociados.  Hacia 1890 se desató una gran crisis, bajaron los precios internacionales de las exportaciones argentinas y subieron los precios internos.

El descontento popular se expresó en la Revolución del 90, encabezada por Leandro N. Alem, que fracasó en el  terreno militar, pero logró forzar la renuncia de Juárez Celman y dio lugar a la fundación de la Unión Cívica Radical.

«El Unicato»
Entre 1886 y 1890, Juárez Celman ocupó el cargo de presidente de la República, designación que obtuvo gracias al dominio que el PAN ejercía sobre la política argentina,  Juárez Celman acentuó desmedidamente e! estilo político de su predecesor, Por un lado endureció los rasgos autoritarios del régimen político, atacó a la oposición y llegó a postular la inutilidad de un régimen basado en elecciones populares.

Por otro, facilitó e desarrollo de los negocios, a diferencia de Roca, que prefería consolidar su poder mediante acuerdos políticos, Juarez Celman invalidó a todo aquel que representara un problema, incluyendo al propio Roca  través de sucesivas intervenciones federales, fue concentrando el poder en su persona hasta que se bautizó a su presidencia como «el Unicato». La oposición poco tenía par; decir, ya que la autoridad del Presidente se veía legitimada por el notorio éxito de la economía.

Un opositor al gobierno, en 1890, afirmaba: «El presidente de la República ejerce de hecho toda la suma del poder público; tiene en sus manos las riendas del poder municipal, la llave de los bancos, la tutela de los gobiernos de provincia, la voz y el voto de los miembros del Congreso, y hasta maneja los resortes del Poder Judicial; desempeña además lo que se llama la jefatura del partido dominante, partido cuyos miembros son entidades pasivas que no deliberan ni resuelven nada, ni ejercitan funciones públicas y que se han acostumbrado a mendigar al jefe como favor las posiciones que debieran alcanzar en el comido como un derecho.»
Joaquín Castellanos en un mitin de la Unión Cívica.
Citado por José Luis Romero en «El desarrollo de las ideas en la sociedad argentina del siglo XX».


La crisis 1890: En 1889, la expansión económica comenzó a mostrar su debilidad, La deuda externa del  país, contraída por la entrada de capitales extranjeros, aumentó y también crecieron as importaciones. En teoría, las exportaciones debían pagar las importaciones y los serví:: de la deuda. Sin embargo, las importaciones y los intereses de los préstamos creciere» rápidamente que las exportaciones, de modo que sólo podían cancelarse mediante nuevos  préstamos.

El flujo de capitales extranjeros comenzó a disminuir, hasta que en 1890 una crisis financiera y económica europea provocó su interrupción. Sin préstamos no podían pan los intereses de los préstamos obtenidos anteriormente y la caída de los precios internacionales de los productos de exportación agravó el desequilibrio de la balanza comercial, Se produjo e! cierre de la mayoría de los bancos, la paralización de las obra; públicas y la quiebra de comercios. La desocupación se generalizó.

A esto se sumó la demanda de mejoras salariales que hicieron proliferar las huelgas de zapateros, panaderos y ferroviarios, entre otros gremios, De esta manera, el principal capital político del presidente Juárez Celman comenzó a licuarse y afloraron las tensiones políticas contenidas por el progreso económico.

La revolución de 1890 se conoce como «Revolución del Parque», porque la oposición se atrincheró en el Cuartel del Parque de Artillería (la actual Plaza Lavalle) y desde allí iniciaron los combates que duraron tres días. En las filas de los revolucionarios había figuras como Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Nicolás Repetto, Emilio Mitre, Marcelo T. de Alvear y Juan B.Justo.

EL Unicato: Desde 1880, se profundizó el proceso de concentración del poder político alrededor del partido oficialista y, sobre todo, de la figura del primer mandatario. Con esta concentración de poder, el presidente no buscaba su fortalecimiento frente a una oposición política que todavía era débil y estaba desarticulada.

Por lo contrario, buscaba afirmarse entre la clase gobernante y remover a aquellos gobernadores que consideraba no eran leales. El proceso de concentración de autoridad se acentuó cuando Juárez Celman unió a su condición de presidente de la República la de jefe del Partido Autonomista Nacional. Sus contemporáneos llamaron Unicato a esta fuerte concentración de poder político en la persona del presidente.

Después de la renuncia del presidente Juárez Celman, en 1890, aunque Roca asumió la jefatura del PAN —y la mantuvo por muchos años—, los presidentes que se sucedieron acentuaron la tendencia centralizadora de la autoridad en su persona.

AMPLIACIÓN:
La obra de gobierno
En los dos primeros años de su mandato, Juárez Celman se dedicó con franco optimismo a promover el progreso, la riqueza y la inmigración. Las vías férreas unieron las principales ciudades del interior, se publicó en cifras el adelanto agrícola-ganadero y gran cantidad de inmigrantes y capitales extranjeros llegaron al país.

La ciudad de Buenos Aires experimentó nuevas e importantes transformaciones, y extendió sus límites con la incorporación de los partidos de Flores y Belgrano.

Entre las obras públicas merecen citarse: la apertura de la Avenida de Mayo; la terminación de la Casa de Gobierno y del puerto; la construcción del nuevo teatro Colón (el actual); del palacio de Obras Sanitarias y del Departamento Central de Policía.

En noviembre de 1888, las Cámaras legislativas sancionaron la Ley del matrimonio civil, por la cual el casamiento quedaba secularizado como un contrato de la vida civil, sin necesidad de la posterior consagración religiosa.

Juárez Celman dispuso que la Argentina concurriera a la Exposición Internacional reunida en París en 1889, para exhibir en esa importante muestra los progresos alcanzados. Nuestro país también estuvo presente en el Primer Congreso Panamericano, celebrado ese mismo año en la ciudad de Washington.

La crisis económico-financiera
En su afán de progreso, el gobierno se dejó llevar por el espíritu febril Je la época, otorgó concesiones y firmó nuevos empréstitos con los capitales extranjeros, los que pasaron a controlar los ferrocarriles, puertos, algunos servicios públicos y acapararon tierras para especular. A esta situación —duramente combatida por los opositores— se sumaron las emisiones do papel moneda sin respaldo legal y la entrega de créditos bancarios a partlCU lares bajo la sola influencia política.

Entre el pueblo cundió la fiebre del dinero y de la especulación, el desenfreno por los negocios de ganancia segura y el afán de enriquecimiento a través de cotizaciones de la Bolsa de Comercio —basadas en pro mesas y papeles carentes de valor—, organismo que fue el «centro del delirio especulativo. La embriaguez corruptora se extendió por doquier y la ciudad entera se transformó en un verdadero emporio comercial, dondo diariamente surgían nuevos ricos.

En 1889, la inflación y el agio llegaron a un grado alarmante. Los gastos desproporcionados de la administración pública eran muy superiores a las rentas del país, mientras el comercio exterior arrojaba un balance negativo.

La agitación política
Cada día se hizo más numerosa la oposición, la que culpaba al gobierno de haber llevado al país a un estado de quiebra. La impopularidad contra el oficialismo aumentó cuando circulaban fundados rumores sobre la próxima candidatura a la presidencia —aunque la fecha estaba lejana— del doctor Ramón J. Cárcano, intimo amigo de Juárez Celman.

En medio de gran tensión política, los jóvenes partidarios del gobierno se reunieron en un banquete, que se llamó de los «incondicionales» —donde ovacionaron al retrato del presidente. Como réplica, el 20 de agosto de 1889, el diario «La Nación» publicó un artículo del doctor Francisco Barroeta-veña, en el que criticaba duramente a los jóvenes incondicionales por apoyar un gobierno desprestigiado, que anhelaba perpetuarse en el poder.

El domingo 1? de setiembre, ios opositores al gobierno se reunieron en el Jardín Florida’ en un mitin cívico al que asistieron las figuras más representativas de la época: Leandro N. Alem, Pedro Goyena, Aristóbulo del Valle y otros. Mitre y Bernardo de Irigoyen enviaron sendas cartas de adhesión.

Varios oradores se dirigieron al público y el acto terminó con la aprobación del estatuto de un nuevo partido político denominado Unión Cívica de la Juventud, cuyos propósitos eran luchar por la pureza del sufragio, las libertades públicas y la moral administrativa. La nueva fuerza política formó comités populares y se extendió no sólo por Buenos Aires, sinp también por el interior del país.

El 13 de abril de 1890 se celebró un nuevo mitin, esta vez en el Frontón Buenos Aires.2 En medio del entusiasmo de una extraordinaria multitud so declaró fundada la Unión Cívica, bajo la presidencia de Leandro Alem.

La Revolución de 1890
La asamblea del Frontón Buenos Aires tuvo gran efecto político. Cárcano, Pellegrini y Roca, manifestaron públicamente que no aceptaban la precandidatura a la presidencia. Por su parte, Juárez Celman renovó su ministerio para despertar la confianza pública, pero nada pudo impedir el estallido de un movimiento revolucionario que incubaban desde tiempo atrás varios jefes militares —constituidos en logia— y civiles de la Unión Cívica.

En la madrugada del 26 de julio de 1890, el jefe militar revolucionario general Manuel J. Campos ocupó con tropas civiles armadas el Parque de Artillería, donde actualmente se levanta el edificio de los Tribunales, frente a la Plaza Lavalle. La flota anclada en el puerto también se sublevó, a la? órdenes del teniente de navio Eduardo O’Connor.

El gobierno dispuso resistir y estableció su cuartel general en el Retiro. Juárez Celman partió en tren hacia Rosario mientras el vicepresidente Pellegrini y el ministro de guerra, general Lavalle, se hacían cargo de la lucha en la capital.

Las fuerzas revolucionarias no avanzaron de sus posiciones, circunstancia que aprovecharon las tropas gubernamentales —reforzadas con contingentes del interior— para iniciar el ataque. Así comenzó una intensa lucha que se prolongó hasta el 28 de julio, día en que los rebeldes se rindieron cuando supieron que el gobierno no tomaría represalias contra ellos.

Aunque sofocada la revolución desde el punto de vista militar, el ambiente de intranquilidad presagiaba nuevos sucesos. El Congreso’—que respondía al jefe de Estado-— no celebró el triunfo, y en el recinto de sesiones el senador Manuel Pizarra pronunció esta frase elocuente: «La revolución ha sido vencida, pero el gobierno está muerto».

Sin apoyo ni popularidad, Juárez Calman presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso el día 6 de agosto.

AMPLIAR SOBRE MIGUEL JUÁREZ CELMAN

Fuente Consultada:
Historia de la Argentina Cuadernillo de Crónica La Revolución del Parque