El Origen del Hombre

Teoria de la Generacion Espontanea Experimento de Redi Resumen

Teoría de la Generación Espontánea
Experimento de Redi Origen de la Vida

Teorías sobre el origen de la vida:

Siempre existió la suposicion generalizada de que algunas formas de vida podían surgir espontaneamente de donde no había vida. Esto afectó especialmente a las formas de vida que resultan indeseables para los seres humanos: hierbas y sabandijas. Las formas útiles de vida requieren un cuidado extremo, pero las formas inútiles o dañinas parecen florecer a pesar del esfuerzo humano por erradicarlas. Resulta tentador creer que esos flagelos no provienen de parte alguna. Además, las pruebas saltan a la vista: uno puede ver, por ejemplo, cómo los gusanos aparecen en la carne en descomposición. La carne está muerta, pero da vida a unos gusanos vivos. La generación espontánea parece, pues, indiscutible.

El Creacionismo:

Todavía a mediados del siglo pasado era una opinión generalizada que la vida en la Tierra había sido creada por una fuerza sobrenatural, después de un acto creativo único o bien a intervalos sucesivos. Además, esta teoría sostenía que cada una de las distintas especies se había originado separadamente de las otras y que no había experimentado modificación alguna en el transcurso de las generaciones sucesivas (inmovilismo de las especies).

Dado que no pueden someterse a una verificación experimental, los fundamentos del creacionismo están excluidos del campo de aplicación de la ciencia y actualmente son ignorados por la mayor parte de la comunidad científica.

Teoría De La Generación Espontánea:

Los primeros biólogos de la Antigüedad ya habían comprendido fácil y correctamente el modo según el cual el proceso reproductor actuaba en los animales más comunes, y habían observado que la vida de todo nuevo individuo tenía su inicio en el cuerpo femenino o, como mínimo, en los huevos puestos por la madre. Durante la mayor parte de la historia escrita, la gente creyó en la generación espontánea. Es decir, creía que la vida podía brotar espontáneamente de la materia no viva.

Sin embargo, durante muchos siglos fue una convicción común que los animales más pequeños podían nacer de la materia no viva, por generación espontánea.

El fundador de esta teoría fue Aristóteles, que, hacia mediados del siglo IV a. C., se dedicó al estudio de las ciencias naturales.

El filósofo sostenía que algunas formas de vida, como los gusanos y los renacuajos, se originaban en el barro calentado por el sol, mientras que las moscas nacían en la carne descompuesta de las carroñas de animales.

Por ejemplo si dejaramos que un trozo de carne se pudra, por ejemplo, pronto estará cubierto de gusanos. ¿Qué más pruebas se necesitaban para creerlo? Del mismo modo, se creía que las ranas y salamandras procedían del lodo, las pulgas de la arena, y así sucesivamente.

Estas convicciones erróneas sobrevivieron durante siglos hasta que, hacia mediados del siglo XVII, el biólogo italiano Francesco Redi (~1626?-1697) demostró que las larvas de mosca se originaban en la carne tan sólo si las moscas vivas habían puesto previamente sus huevos allí: por consiguiente, sostenía que ninguna forma de vida había podido nacer de la materia inanimada.

cientifico francesco redi

EXPERIMENTO DE REDI: El médico italiano Francesco Redi (1626-1697) e 1668 decidió someter el asunto a prueba experimental. Dispuso ocho frascos con varias clases de carne contenidas en ellos: cuatro sellados y cuatro abiertos. Las moscas sólo podían posarse en la carne de estos últimos, y sólo en ellos aparecieron gusanos. La carne de los recipientes sellados también se pudrió, pero sin gusanos. A fin de probar si ello se debía a la ausencia de aire fresco, Redi repitió los experimentos sin sellar los frascos, pero cubriéndolos con gasa. Con ello, el aire no quedaba excluido de esos frascos, pero sí las moscas, y los gusanos no aparecieron. (Éste fue el primer caso claro de uso de controles adecuados en un experimento biológico.)

Redi concluyó que los gusanos no nacían por generación espontánea, sino de los huevos depositados por las moscas. Estos huevos eran demasiado pequeños para resultar fácilmente visibles. Ello no sentó doctrina en términos generales, pero en lo sucesivo fue difícil creer que formas de vida lo bastante voluminosas como para ser percibidas a simple vista surgían por generación espontánea.Una de las bases fundamentales de la biología es el origen de la vida sobre la Tierra. Las numerosas hipótesis formuladas como respuesta pueden resumirse en cuatro teorías principales: creacionismo, generación espontánea, teoría de la panspermia y teoría naturalista.

Redi preparó algunos recipientes de vidrio que contenían carne del mismo origen; entonces cubrió la mitad de estos recipientes con gasa, de modo que pudieran transpirar y dejó abiertos los restantes contenedores.

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Después de algunos días observó que la carne contenida en los recipientes cubiertos, aun cuando estaba en putrefacción no contenía traza alguna de larvas, al contrario de lo que sucedía con la carne de los recipientes descubiertos, en la que las moscas adultas habían podido poner sus huevos.

Este experimento habría podido demostrar definitivamente que la vida sólo podía originarse en otra forma de vida preexistente, pero no fue así: la teoría de la generación espontánea sobrevivió dos siglos más, gracias al apoyo de los medios religiosos partidarios del pensamiento teológico de Aristóteles.

En el mismo período, el fisiólogo inglés William Harvey (1578-1657), tras su estudio sobre la reproducción y el desarrollo de los ciervos, descubrió que la vida de todo animal se inicia efectivamente en un huevo, y un siglo después el sacerdote italiano Lazzaro Spallanzani (1729-1799) comprendió la importancia de los espermatozoides en el proceso reproductor de los mamíferos.

Aunque estos descubrimientos demostraron la validez de las tesis de Harvey y Spallanzani, durante mucho tiempo se continuó sosteniendo la teoría de la generación espontánea, por lo menos en el caso de los animales muy pequeños, como los microorganismos hasta que en 1861, gracias a Louis Pasteur (1822-1895) y a sus experimentos sobre las bacterias, fue definitivamente refutada.

Pasteur cultivó bacterias en una solución nutritiva contenida en unos cuantos balones de vidrio; los balones estaban provistos de un cuello largo en forma de S, desprovisto de tapón, que impedía el paso de los microorganismos externos.

Después de una prolongada ebullición, observó que la solución estaba desprovista de toda forma de vida y que estas condiciones se mantenían durante varios meses.

Con esta experiencia,Pasteur descubrió el principio de la esterilización, además de otros procedimientos que todavía se utilizan hoy para destruir los microorganismos, y demostró así que ninguna forma de vida puede originarse espontáneamente de la materia inorgánica, sino únicamente de la vida preexistente (onine vivum ex vivo) éste es el denominado proceso de la biogénesis.

Fin de la Teoría de la Generación Espontánea

Cien años después del descubrimiento de los microorganismos por Leewenhock, se atribuía el origen de los mismos a la descomposición de la materia orgánica (generación espontánea).

Transcurría el año 1745 cuando un sacerdote irlandés, Tuberville Needham, alegaba en favor de esa teoría el siguiente experimento: colocó jugo de cordero en un frasco taponado, lo mantuvo durante media hora en la ceniza caliente, con el objeto de destruir a los gérmenes (microorganismos que podrían encontrarse en la superficie o interior del frasco, o en el líquido), luego retiró la fuente de calor y comprobó que al cabo de un tiempo el caldo se poblaba de microorganismos, lo que según Needham solo podía provenir de la génesis espontánea.

Para comprobar si el experimento era correcto o no, el italiano Spallanzani repitió la operación veinte años después tomando nuevos recaudos, como taponar correctamente los frascos y someterlos a altas y prolongadas temperaturas.

En estas nuevas condiciones, los resultados fueron distintos, ya que no aparecieron los microorganismos en los caldos de cultivo.

Needham contestó a Spallanzani, que con la ebullición prolongada de sus experiencias había destruido la «fuerza vital» contenida en los cultivos, y como el investigador italiano no pudo demostrar que la ebullición no había alterado el aire dentro del recipiente, se consideró como correcta la primera experiencia.

Transcurría la segunda mitad del siglo XIX, y el problema de la generación espontánea aún estaba esperando solución; hasta que Pasteur se vio frente a la necesidad de probar que los seres asociados a la fermentación procedían del aire.

Basándose en las frustradas experiencias anteriores, fabricó filtros de algodón, e hizo pasar el aire a través de los mismos, luego disolvió el algodón y el sedimento formado en el fondo del vaso reveló la presencia de numerosos cuerpos microscópicos redondos y alargados, que se asemejaban a organismos observados con anterioridad en las sustancias en estado de fermentación.

Por otra parte en el algodón de filtro a través del cual había pasado el aire previamente filtrado, no se encontró cuerpo alguno. Con esta experiencia Pasteur comprobó la existencia de organismos en el aire, pero sin poder probar si estaban vivos o muertos.

Teniendo en cuenta lo anterior, realizó el siguiente experimento: colocó en un frasco una infusión de una sustancia fermentable; al cuello largo y estrecho le dio forma de S, dejándolo abierto.

El frasco y su contenido fueron mantenidos a la temperatura de ebullición durante un largo tiempo, luego se retiró la fuente de calor, y así permaneció por días, semanas y meses, sin que su contenido fermentase; luego, cuando le cortó el cuello, quedando el interior del mismo expuesto a la invasión del aire atmosférico, observó la fermentación del caldo, demostrando, el análisis al microscopio, la presencia de microorganismos.

Ver: Experimiento de Miller Sobre El Origen de la Vida

LOS DIOSES DEL OLIMPO: ORIGEN DE LOS DIOSES GRIEGOS

LOS DIOSES DEL OLIMPO: ORIGEN DE LOS DIOSES GRIEGOS

Entre Tesalia y Macedonia, en la parte más árida de Grecia, la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesión de contrafuertes rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas, parece elevarse fantásticamente hasta el cielo. Sobre esta montaña magnífica e imponente se erguía el “Palacio del Rey del Cielo y de la Tierra”:Zeus (Júpiter Romano).

LOS DIOSES DEL OLIMPO: ORIGEN DE LOS DIOSES GRIEGOS

Los acentos de su cólera resonaban estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila, símbolo de su poderío, volaba sin cesar.

Y sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino de Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible para los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otros dios gobernaba seres y cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos identificaron con Saturno.

Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sabía que el Destino lo había condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones. Por esta razón se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo masculino que tenía con su esposa Rea. Ésta, cansada de verlos desaparecer uno tras otro en el estómago paterno, tuvo un día la idea de reemplazar al hijo que acababa de nacer, con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos pañales. Cronos cayó en el engaño y Zeus pudo salvarse.

El niño fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta por coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra: Amaltea (uno de sus cuernos rotos se transformó después en el “Cuerno de la Abundancia”). Para que Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hacían gran alboroto alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables. Zeus, ya mayor de edad, empezó por liberar a su padre cautivo de los titanes y después lo desterró del Olimpo. Destronado, Cronos huyó, encontrando asilo en el país latino donde reinaba Juno. El tiempo en que Cronos vivió en Italia se llamó la Edad de Oro.

Para defender el Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Según la leyenda, los gigantes habían sobrepuesto montañas —Pelión y Osa— una encima de otra, formando una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que se valió de su arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a aparecer sobre la tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de Licaón, rey de Arcadia. Ese príncipe cruel mataba a todos los extranjeros que se aventuraban en sus Estados. Zeus se presentó en su reino pidiendo hospitalidad, y Licaón, como desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo. Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansión del perverso rey y lo transformó en lobo. Pero el dios todopoderoso, que con sólo fruncir el ceño hacía temblar el Universo, tenía que rendir cuentas al Destino (Fáturn).

A éste se lo representaba con el globo terrestre bajo sus pies y tenía en sus manos la urna que encierra el futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el Destino quien dispuso la boda de Zeus con Hera (Juno romana), diosa vengativa, con rostro de blancura deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de compañía agradable pero de carácter irascible, y extremadamente celosa. De la unión de Zeus con Hera nació un hijo cuya fealdad produjo la indignación materna. Asiéndolo por un pie, Hera lo arrojó desde lo alto del Olimpo hasta la isla de Lemnos.

Esa tremenda caída provocó al pobre Hefaistos (Vulcano romano) una cojera eterna. Arrojado de la comunidad de los dioses se hizo herrero, estableciéndose en las islas Lípari y bajo el volcán Etna, en el centro de Sicilia. El fuego que brota de esa montaña y el de la fragua de Hefaistos, a quien Zeus encargó forjar el rayo. Los compañeros de Hefaistos son los Cíclopes. Zeus pidió también a Hefaistos la edificación de la morada olímpica y por recompensa le concedió la mano de la más bella de todas las diosas: Afrodita (Venus romana).

La flamante pareja presentaba un singular contraste: el marido no podía embellecer y la mujer no podía afearse. Por eso vivían separados y era muy difícil encontrarlos juntos. De todos los dioses el más hermoso era, sin duda alguna, Apolo (Febo romano). Hijo de Zeus y de Latona, había nacido, lo mismo que su hermanaDiana, en la isla de Delos. Pero Diana había quedado aprisionada en las árulas con cadenas de plata. Desde su niñez, Apolo había mostrado su fuerza extraordinaria estrangulando con sus manos a la enorme serpiente Pitón; que se había arrastrado hasta su cuna. Más adelante, para vengar a su hijo Asclepios (Esculapio romano), fulminado por Zeus, Apolo mató a los Cíclopes forjadores del rayo. A su vez, en castigo, el padre de los dioses lo desterró, encargándole el cuidado de los rebaños de Admeto, esposo de Alcestes.

Tiempo después ,Apolo, en compañía de Poseidón (Neptuno romano), exilado como él, entró al servicio deLaomedonte para quien edificó las murallas de Troya. Al fin fue llamado al Cielo por su padre, quien le confió el Carro del Sol. Desde ese día se lo pudo ver, con su cabellera de oro al viento, surcando el cielo de oriente a occidente en su carro arrastrado por briosos caballos. Las Horas lo acompañaban formando una comitiva rumbosa. Gustaba Apolo descansar sobre el Parnaso acompañado por las nueve Musas.

En cuanto a Hermes (Mercurio romano), aparecía siempre en lugares diferentes del Universo. Era el mensajero alado de los dioses. Se lo representa con sombrero de viaje, un bastón alado en las manos (el caduceo, alrededor del cual se enroscan dos serpientes) y alas en los pies.

Artemisa (Diana romana), hermana de Apolo, era la pálida y fría diosa lunar de los bosques. Su mayor placer era la caza, estaba siempre acompañada por una comitiva de ninfas, y perseguía incesantemente ciervos, lobos, jabalíes.

Palas Atenea (Minerva romana) era a la vez diosa de la Guerra y diosa de la Sabiduría. Su nacimiento se produjo en circunstancias extrañas. El padre de los dioses despertó un día con violentos dolores de cabeza, que le arrancaban gritos de dolor. Tomó todos los remedios de los cuales podían disponer entonces los dioses. Más todo fue en vano. Decidió, pues, ir hasta la fragua de Hefaistos y le exigió que le partiera el cráneo con un hacha.

Hízolo Hefaistos, obediente al pedido paterno, y cuál no sería la sorpresa general al ver surgir de la cabeza divina una maravillosa criatura, cuyos primeros actos no fueron los gritos clásicos de los recién nacidos, ni el pedir vino como Gargantúa, sino que empezó a discutir problemas filosóficos con las otras divinidades que habían asistido a ese fantástico nacimiento. Después del hachazo, el cráneo paterno se cerró como por arte de magia.

Sobre los mares reinaba Poseidón (Neptuno romano). Había luchado con Palas Atenea para dar su nombre a Atenas. Vencido por la diosa quiso vengarse noblemente con una acción brillante y creó el caballo. Se representa a Neptuno blandiendo un tridente con el cual podía, a su antojo, desencadenar las tempestades. En la guerra de Troya, el rey del mar estaba a favor de los griegos, pero más tarde se enemistó con Ulises que había matado a su hijo Polifemo.