Orografía de Argentina

Desarrollo Económico de Argentina en el Siglo XX Resumen

Resumen Desarrollo Económico de Argentina en el Siglo XX

La posición del suelo le brinda factores muy favorables, clima y recursos naturales, a lo que debe agregarse el elemento humano. Nuestra sociedad inicial respondió a las características de los descubridores y colonizadores españoles: el idioma, las costumbres, el sentido puntilloso del honor, el culto del coraje, y como tónica, la religión católica.

Pese a la gravitación de la enorme afluencia inmigratoria (casi un millón de italianos, la más numerosa), esos rasgos típicos se mantienen, especialmente en el interior del país. Tal lo hizo notar la institución del «Día de la Raza» por decreto del Presidente Yrigoyen, llamado hoy Día de la Diversidad Cultural. . En la clase media y superior, la vinculación económica e industrial gravitó con aportes ingleses y franceses, estos últimos particularmente en el orden cultural, artístico y de trato social.

El elemento indígena, absorbido por la mestización, arroja un 99 % de blancos. La colonización de la campaña y el incremento fabril, la actividad educacional y artística ensanchan la visión de una Argentina exelusivamente agrícola y ganadera.

Desde el punto de vista de su producto bruto nacional, la Argentina ocupa un lugar muy secundario (la renta anual por habitante fue calculada en 1366 dólares en 1978 y en 201o ascendió a casi 16.000 U$s). Se coloca, en cambio, entre los países demás alto nivel cultural, debido a su excelente índice de alfabetización, reflejo de una sociedad culta. Se suma a estos datos la concentración de los habitantes en zonas urbanas. En 1977, de los 25 millones censados, el 77 % residía en ciudades (8 millones en la Capital Federal y Gran Buenos Aires); sólo el 23 % ocupaba zonas rurales.

El argentino alentó siempre, desde la época colonial, un sentido de independencia demostrado en las luchas contra el dominio español, inglés y portugés. Hospitalario y tolerante, mantiene tradicionalmente cordiales relaciones con los otros países y actúa en los organismos internacionales.

Ver: Datos Macros de Argentina

El modelo agroexportador iniciado en el siglo XIX estaba organizando sobre la base de una doble dependencia: el sector más dinámico de la economía (la producción agropecuaria pampeana) dependía del exterior y las producciones regionales dependían, a su vez, de la marcha de la economía pampeana. En las primeras décadas del siglo XX se produjeron una serie de acontecimientos mundiales que alteraron notablemente el contexto internacional y, por lo tanto, afectaron las bases mismas del modelo agroexportador.

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Una imagen de los campesinos cosechando a principio de siglo XX

Entre esos acontecimientos se destacan las dos guerras mundiales (1914/1918 y 1939/1945) y la crisis del capitalismo mundial de 1929. Durante los períodos de guerra los países europeos (principales compradores de la Argentina) limitaron su demanda de alimentos y redujeron su capacidad de suministrar bienes industriales.

La crisis capitalista, desatada por la quiebra de la bolsa de Nueva York, se transmitió rápidamente a las economías europeas. El mercado mundial, del que dependía la economía argentina, redujo sensiblemente su capacidad de comprar los productos de exportación argentinos. Estas condiciones impulsaron el desarrollo de un proceso de industrialización conocido como «de sustitución de importaciones«, precisamente porque los bienes industriales que se compraban al exterior comenzaron a ser producidos en el país.

En el período anterior ya había comenzado la industrialización de algunas materias primáis. A los antecedentes constituidos por los saladeros se agregaron los frigoríficos, algunos molinos harineros, empacadoras y conservadoras de frutas y una incipiente industria textil. Desde la década del ’30 se amplió el espectro de rubros industriales, a partir de las inversiones de las ganancias acumuladas por terratenientes pampeanos y comerciantes exportadores y de la llegada de capitales extranjeros –ingleses, norteamericanos, alemanes– dirigidos directamente hacia la producción industrial. Junto con estos actores se destacó el Estado, que cobra así un papel importante en el proceso industrializador, ya sea a través de polémicos acuerdos de vinculación con Gran Bretaña (Pacto Roca-Runciman) como a través de propuestas de medidas industrialistas, no siempre concretadas (Plan Pinedo).

Las nuevas ramas industriales (química, farmacéutica, metalúrgica, maquinarias y aparatos eléctricos, productos derivados del caucho) plantearon nuevos requerimientos a la importación, ya que muchos de sus insumos no eran producidos en el país. Por otro lado, el conjunto de industrias continuaba manteniendo una marcada dependencia del exterior en lo que respecta a los bienes de capital (maquinarias y equipos industriales).

A esta primera etapa del proceso de sustitución de importaciones le siguió una segunda, iniciada aproximadamente a finales de los años ’50. Esta segunda etapa se caracterizó por la política desarrollista impulsada por el gobierno del presidente Frondizi, en concordancia con políticas similares implementadas en otros países latinoamericanos. Las características principales de esta segunda etapa fueron la fuerte penetración del capital internacional, con la llegada al país de numerosas empresas multinacionales, y el desarrollo de industrias pesadas, como la petroquímica, la química y la siderúrgica.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com plan irigoyenEl desarrollo del modelo de industrialización por sustitución de importaciones tuvo importantes efectos sobre la organización del territorio. En particular, las inversiones industriales contribuyeron a valorizar algunas áreas del país, incrementando la concentración de la actividad económica y la ampliación de los desequilibrios regionales.

Varios factores influyeron para que las industrias se concentraran en el área pampeana. Por un lado, en esa área ya se encontraban los principales mercados de consumidores debido a que allí se concentró una parte importante de la población. La instalación cerca de los consumidores disminuía los costos de transporte de las empresas.

Por otro lado, en esa área también se encontraban los principales puertos de importación. Muchos de los insumos que utilizaban las industrias eran importados, por lo tanto la ubicación cerca del puerto también permitía disminuir el costo de transporte. Esta circunstancia fue particularmente crítica en momentos en que se compraba al exterior el carbón empleado para abastecer a las fábricas.

El área pampeana disponía también de suficiente mano de obra con los niveles de calificación requeridos por las industrias, al tiempo que sus ciudades ofrecían una variedad de servicios que las empresas precisaban para funcionar. Todos estos factores, que se relacionan mutuamente, aumentaron el atractivo de Buenos Aires, del litoral fluvial (entre Santa Fe y La Plata) y de Córdoba, como áreas industriales.

Las principales excepciones a este patrón locacional estuvieron dadas por aquellas industrias que se orientaron hacia las fuentes de materias primas. Un caso notorio es el de la industria azucarera, debido a que la caña de azúcar debe ser industrializada rápidamente después de cortada para que no pierda sus propiedades. Así es como coincide el área de producción de la caña de azúcar (Tucumán, Jujuy y Salta) con el área de localización de los ingenios. En el caso de la industria vitivinícola también se produce esta asociación entre área de producción de la materia prima y área de transformación industrial.

cuadro economia argentina

Durante el período de sustitución de importaciones tuvo lugar el desarrollo de la red vial a partir de la sanción de la ley de vialidad, que creó un fondo para la construcción de caminos. Los primeros caminos tendieron a superponerse al tendido de las vías férreas, que ya unían a los principales centros urbanos. Comenzó a producirse una situación de competencia entre ambos modos, anulándose la posibilidad de generar un esquema complementario entre el transporte automotor y el ferroviario. Con la instalación de ¡as primeras industrias automotrices,a fines de la década de 1950, se produjo un fuerte crecimiento del parque automotor y una mayor derivación de las inversiones hacia las rutas, en detrimento del sistema ferroviario.

El patrón de inversiones industriales se apoyó en las grandes ciudades que, a su vez, gozaban de ingresos más elevados. Esta situación reforzó dicho patrón y atrajo nuevos contingentes de población que acudían a los núcleos industriales en busca de nuevas fuentes de trabajo.

Durante el período de sustitución de importaciones se produjeron fuertes movimientos de población de tres tipos. El primer tipo se refiere a las migraciones internacionales intercontinentales, éstas se debilitaron a partir de la primera guerra mundial y la crisis de 1930, y sólo volvieron a tomar impulso hacia el fin de la secunda guerra mundial, hasta 1950. Si en el período agroexportador predominaron los migrantes procedentes de la Europa mediterránea, en esta etapa se agregaron los procedentes de Europa oriental.

El segundo tipo son las migraciones internas, que originaron una importante redistribución de la población. Las provincias más empobrecidas, que quedaron al margen del proceso de industrialización, expulsaron población hacia los centros urbanos industriales y hacia las provincias patagónicas.
El tercer tipo de migraciones son las procedentes de países limítrofes -Paraguay, Bolivia, Chile y Uruguay-, que cobraron relevancia desde 1950.

En este caso los destinos fueron más diversificados porque a la atracción de los centros urbano-industriales pampeanos se le sumaron las áreas fronterizas en contacto con los países de origen (Salta yjujuy para los bolivianos; Formosa, Chaco y Misiones para los’paraguayos; la Patagonia para los chilenos).

TRANSFORMACIONES POST PERONISMO: Desde 1955 a 1976 los frecuentes cambios de gobierno perjudicaron.el desenvolvimiento del país. Pese a ello las sucesivas administraciones nacionales realizaron una importante tarea de modernización. También se enfrentaron con graves problemas que les fueron comunes (inflación, subversión). El desenvolvimiento industrial de períodos anteriores concentró la población en las ciudades, especialmente en el Gran Buenos Aires. (El 65% de los argentinos vive en ciudades.)

Las diversas leyes y disposiciones, dictadas forman un cuerpo que regula y estimula la desconcentración fabril. Este proceso (exigirá un largo período. La educación experimentó una modificación muy profunda, volcándose hacia la ciencia y la técnica.

El enrolamiento universitario, hasta entonces reducido, alcanzó cifras elevadas. Aumentaron las universidades estatales, extendidas por todo el país, y se fundaron gran número de privadas, en total más de cincuenta. En ellas y en más de doscientos institutos de nivel universitario se enseñan cuatro cientas profesiones y especialidades distintas.

Los progresos mundiales en la ciencia y la técnica se van incorporando entre nosotros por acción de enticla des creadas al efecto, como el I.N.T.A (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y el I.N.T.I. (Instituto Nacional de Tecnología Industrial). (Ver)

La Comisión Nacional de Energía Atómica desarrolló la tecnología nuclear. Diseñó y construyó el reactor del Centro Atómico Constituyentes, que fue el primero en entrar en funcionamiento (1958). Instaló otro en el Centro Ezeiza. Las actividades de la Comisión adquieren mayor relevancia con el acelerador de partículas de Constituyentes (en construcción en 1981) y la contratación de una planta de agua pesada, en 1979, a levantarse en Neuquén.

El Instituto Balseiro (en Bariloche) prepara científicos y técnicos nucleares.

Nuestra actividad científica fue reconocida internacionalmente al otorgarse los Premios Nobel: a Bernardo Houssay, en 1947, por sus trabajos sobre la glándula hipófisis, y a Luis Federico Leloir (1970) por el estudio del funcionamiento del hígado en-relación con la diabetes.

Cabe mencionar el primer transplante de corazón, realizado por Miguel Bellizzi (1968).

El abastecimiento de energía eléctrica, se cuadruplicó entre 1955 y 1981. Fueron construidas centrales hidroeléctricas cuyos diques, de dimensión monumental, agregaron además importantes áreas a las zonas dé cultivo y regularon las crecidas de los ríos. Citaremos: El Chocón-Cerros Colorados, comenzado en 1968, desde 1977 provee de electricidad al Gran Buenos Aires. Salto Grande nos unió con el Uruguay, Fulaleufú alimenta la planta de aluminio de Puerto Madryn; El Nihuil, la gran represa Florentino Ameghino; Yaciretá, en construcción con el Paraguay será la más grande construida en nuestro país; Cabra Corral, Ullum, etc.

La central atómica Atucha I comenzó a actuar en 1974; la de Río Tercero está en construcción (1981). En 1979 fue adjudicada la Atucha II.

La distribución energética es facilitada por el tendido de oleoductos desde la Patagonia a Buenos Aires, desde Salta al puerto de San Lorenzo (Santa Fe) y por los gasoductos de Campo Duran (Salta) al Gran Buenos Aires y de Tierra del Fuego a Santa Cruz, bajo el mar. La valla opuesta por el ancho río Paraná, entre sus orillas entrerriana y santafecinas, fue vencida por la construcción del túnel subfluvial «Hernandarias», inaugurado en diciembre de 1969. Cabe citar las obras hidráulicas de Zárate-Brazo Largo con un conjunto de puentes, viaductos, caminos y vías férreas anexas.

construccion tunel subfluvial

Construcción del Túnel Subfluvial Sanfa Fe-Paraná

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Construcción del Puente Zarate-Brazo Largo

También sobre el Paraná se tendió el punte Chaco-Corrientes, inaugurado en 1973. El Puente Colón-Paysandú, completado en 1975, el camino que corre sobre la coronación de la represa de Salto Grande y el puente Puerto Unzué-Fray Bentos nos comunican con el Uruguay.

El censo ganadero sumó 130 millones de cabezas; de ellas, 60 millones de vacunos.

El autoabastecimiento de petróleo alcanzó un 90 %. En 1976 fueron extraídos más de 25 millones de metros cúbicos.

Están en marcha perforaciones petrolíferas en el Atlántico Sur.

La flota mercante fue incrementada hasta 1.400.000 toneladas.

El Plan Siderúrgico, obra del general Manuel Nicolás Savio, fue convertido en ley en 1947. Coordinaba las actividades de las fábricas de acero del Ejército con la creación de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA). En 1960 se concretó la puesta en marcha de su gran planta siderúrgica. Hierro Patagónico (HIPASAM), sociedad con participación del Estado, comenzó a explotar en 1978 los yacimientos de mineral de hierro de Sierra Grande (Río Negro).

Se radicaron plantas de producción de automotores. Juntamente con sus industrias proveedoras fueron fabricados íntegramente en el país. En consecuencia se produjo un notable aumento del plantel nacional de vehículos. También fue extendida y mejorada la red caminera: los caminos pavimentados alcanzaron los 40 000 kilómetros, los mejorados 120.000 km.

La estación receptora instalada en Balcarce (1969) realiza comunicaciones telefónicas y televisivas internacionales.

Periodismo. En la Argentina se editan 16 diarios de difusión nacional y revistas periódicas y se reciben regu larmente más de 140 publicaciones extranjeras de este tipo.

Radiodifusión. Cuenta con unas 150 emisoras de diferente alcance (nacionales y locales). La televisión opera con 65 canales. El censo de 1976 consignó la cifra promedio de un receptor cada tres habitantes y medio.

Los frecuentes cambios en la dirección de la economía entorpecieron la lucha contra la inflación. Las medidas de circunstancia no alcanzaron a atacar las causas del problema.

El aumento de la inflación mundial dificultó el restablecimiento de la estabilidad monetaria.

Fuentes Consultadas:
Geografía Argentina y del Mercosur Los Territorios en la Economía Globalizada de Blanco-Fernandez-Gurevich – Editoria AIQUE
Historia 3 de José Astolfi Editorial Kapelusz

Ver: Exportaciones e Importaciones de Argentina

Ver: Actividad Secundaria y Actividad Industrial 

Reglas del Razonamiento de Newton Filosofia Natural Principias Isaac

Reglas del Razonamiento de Isaac Newton

En 1687 Isaac Newton publicó su obra maestra, los Principios matemáticos de la filosofía natural. En ella – demostró las pruebas matemáticas de su ley universal de la gravitación y redondeó la nueva cosmología iniciada por Copérnico, Kepler y Galileo. La obra de Newton demostraba que e universo era una enorme, regulada y uniforme máquina que operaba conforme con las leyes naturales; describía asimismo las reglas del razonamiento por las cuales llegó a su ley universal.

Isaac Newton, Reglas del razonamiento en filosofía

# Regla 1: No admitiremos más cansas de las cosas naturales que las que sean a la par verdaderas Y suficientes para explicar sus apariencias. A este propósito, los filósofos dicen que la naturaleza no hace nada en vano, y más es en vano cuanto menos sirve; porque la naturaleza se complace con la sencillez, y no es afecta a la pompa de las causas superfluas.

# Regla 2: Por ende, a los mismos efectos naturales, hasta donde sea posible, hemos de atribuir las mismas causas. Como a la respiración en un hombre y en una bestia, al descenso de las piedras en Europa y en América, a la luz de nuestro fuego culinario y al del Sol, a la reflexión de la luz en la Tierra y de los planetas.

# Regla 3: Aquellas cualidades de los cuerpos que no admiten intensificado remisión de grados, y de los que se descubre que pertenecen a todos los cuerpos al alcance de nuestros experimentos, han de considerar cualidades universales de todos los cuerpos, cualesquiera sean éste:

Puesto que las cualidades de los cuerpos sólo son dadas a conocer por los experimentos, hemos de admitir que son universales todas las que universalmente confirmemos mediante experimentos; y las que no sean susceptibles de disminución nunca podrán ser del todo desechadas.

# Regla 4: En la filosofía experimental hemos de ver las proposiciones inferí, por inducción general, a partir de los fenómenos como precísame o casi realmente verdaderas, sin importar cualesquiera hipótesis contrarías que se puedan imaginar, hasta el tiempo en que otros fenómenos ocurran, mediante los cuales puedan hacerse más exactas, o bien, considerarse sujetas a excepciones. Esta regla debemos seguir, de forma que no se pueda evadir el  argumento de la inducción mediante hipótesis.

Mujeres del Renacimiento Carta de Isabella Este

Mujeres del Renacimiento
Carta de Isabella Este

Las cartas de Isabella d´Este
Al comienzo del siglo XVI, muchos gobernantes italianos y europeos consideraron a Isabella d’Este una figura política importante. Estos fragmentos de sus cartas revelan sus habilidades políticas y su firme determinación. Después de que los venecianos hicieran prisionero a su esposo, en 1509, rechazó aceptar la condición para su liberación, a saber: que su hijo Federico fuera retenido en calidad de rehén por los venecianos, o por el sacro emperador romano. Escribió a ambos, al emperador y su esposo, rehusando acceder a lo que le pedían.

Carta de Isabella d’Este al enviado imperial
En cuanto a la demanda de nuestro amado hijo primogénito Federico, además de ser una cosa cruel y casi inhumana, para cualquiera que conozca el significado del amor de una madre, existen muchas razones que la hacen difícil e imposible. Aunque estamos del todo seguros de que su persona estará bien cuidada y protegida por Su Majestad [el sacro emperador romano], ¿cómo podríamos desear que corriera el riesgo de este largo y difícil viaje, si consideramos la fragilidad del niño y su tierna edad?

Y debe saber cuánto confort y solaz, dada la infortunada situación por la ausencia actual de su padre, encontramos en la presencia de este adorado hijo la esperanza y la alegría de toda nuestra gente y súbditos. Privarnos de él, sería privarnos de la vida misma, y de todo lo que apreciamos como bueno y precioso. Si nos quitan a Federico, nos quitan nuestra vida y nuestro estado… De una vez por todas, sufriremos cualquier pérdida, en lugar de que alejen de nosotros a nuestro hijo, y podréis considerar esto como nuestra resolución deliberada e inamovible.

Carta de Isabella d’Este a su esposo [quien le ha ordenado enviar a su hijo a Venecia]Si en este asunto Vuestra Excelencia me desdeña y me priva de su amor y de su gracia, preferiría prolongar tan severo trato, preferiría perder nuestro estado, que privarme de nuestro hijo. Tengo la esperanza de que con el tiempo vuestra propia prudencia y gentileza os harán comprender que he actuado con mayor amor a vos que lo que vos lo habéis hecho hacia mi.

¡Tened paciencia! Podéis estar seguro de que pienso continuamente en vuestra liberación y, cuando sea el momento, no os fallaré, de la manera en que no he cejado en mis esfuerzos. Como testigos, cito al papa, al emperador y al rey de Francia, y a todas las otras cabezas reinantes y potestades de la cristiandad. Sí, y a los infieles también [había escrito al sultán de Turquía para solicitar ayuda]. Si fuese, en verdad, el único medio posible de poneros en libertad, no sólo enviaría a Federico, sino a todos los demás hijos. Haré todo lo imaginable. Algún día espero haceros comprender…

Perdonad si esta carta está mal escrita y peor compuesta, pero no sé si estoy viva o muerta.
Isabella, quien desea lo mejor a Vuestra Excelencia escrita de propia mano
[El esposo de Isabella no quedó complacido con la respuesta de ella y exclamó amargamente: «Esa meretriz de mi esposa es la causa de todo. Mandadme a la guerra solo, haced lo que queráis conmigo. He perdido en un solo golpe mi reino, mi honor y mi libertad. Si no obedece, le cortaré sus cuerdas bucales».

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan Descripción de Hernan Cortes

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan
Descripción de Hernan Cortes

Hernán Cortés fue un noble español de clase modesta que vino al Nuevo Mundo en 1504 a buscar fortuna. Desobediente a las órdenes de sus superiores, Cortés emprendió una campaña independiente de conquista, y venció al Imperio Azteca (1519-1521); escribió una serie de cinco «Cartas de relación» al emperador Carlos V para justificar su acción.

El segundo informe contiene una descripción de Tenochtitlan, la capital del Imperio. Al conquistador español y a sus hombres les impresionó esta ciudad, imponente en su arquitectura, pese a haber sido construida por un pueblo carente de la tecnología europea, que no contaba con vehículos de ruedas ni con instrumentos de metal duro.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlán:

Hernán Cortes«La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez.

Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos. Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo. Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación…

Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra. Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos. Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.

El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar. Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumentó podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.»

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo «B» Jackson Spielvogel

La Ciudad Medieval Aspecto, costumbres y vida. Seguridad

La Ciudad Medieval Aspecto y Costumbres 

Leamos esta descripción de la vida en la ciudad de Florencia en tiempos medievales. Parece redactada por una moderna oficina de estadísticas y es, tan sólo, una parte de una «crónica» escrita por un florentino de la época.

«Había en Florencia treinta hospitales, con más de mil camas para pobres u enfermos. Los negocios consagrados a las artes de la lana eran cerca de trescientos, y hacían en un año más de cien mil paños. Los bancos de los cambistas de moneda eran ochenta; los notarios, seiscientos; los médicos u los cirujanos, sesenta; las especierías alcanzaban a ciento. Comerciantes y buhoneros los había en número considerable; los negocios de, los zapateros no podían contarse, tal era su cantidad.

Había en Florencia 146 hornos de panificación; cada día se consumían en la ciudad 1.400 fanegas (840 hectolitros) de grano, por lo cual s-e puede calcular cuánto se consumía en un año, teniendo en cuenta que la mayor parte de los ricos permanecía, con sus familias, cuatro meses al año en algún lugar de la campaña.
Cada año entraban en la ciudad 1.650.Ó00 cántaras (330.000 hl.) de vino.

Cada año se consumían, también, 1.000 cabezas de ganado, entre bueyes y terneros, 00.000 ovejas, 20.000 cabras, 30.00O puercos.

En el mes de junio entraban, por la puerta de San Friano, 1.000 cargas de melones….»

No se puede decir, en verdad, que en la ciudad comunal languideciera el comercio ni que los habitantes padecieran hambre… Según parece manifestarse, entre las cifras que llenan la «crónica», estos hombres del lejano Medievo pasaban su tiempo entre sus negocios, con banqueros; en mercados, entre los notarios que debían cuidar de su muy floreciente estado de cuentas; eran también amantes de la buena mesa y del vino, al tiempo que cuidadosos y atentos con los pobres y los enfermos.

En efecto, en los siglos XII y XIII , las ciudades europeas experimentaron una gran prosperidad económica y se poblaron densamente. Imaginémonos, como si fuéramos turistas del pasado, que llegamos de visita a una ciudad de aquellos tiempos.

ciudad medieval

LA CIUDAD
Entremos, atravesando una de las puertas, en una ciudad medieval. Lo primero que encontramos no es la zona urbana habitada, propiamente dicha, en razón de que los muros encierran también una zona de despoblado y edificios fabriles.

Las casas no se levantan conforme con un plan establecido, sino aquí y allá, como siguiendo el capricho de sus constructores; la ciudad resulta así una increíble mezcla de edificios, cabañas, callejuelas, senderos y huertos.

En el centro de la ciudad se levantaban los edificios principales, construidos de piedra y dotados de altas torres, almenas y robustas rejas que protegían sus ventanas. Eran los palacios donde tenían sus residencias respectivas el obispo, el conde, la autoridad municipal y los miembros de las familias más ricas; cuando se producía alguna reyerta entre las diversas facciones que dividían a la ciudad, estas casas se convertían en fortalezas, que a veces debían soportar violentos ataques y largos asedios.

Calles tortuosas y estrechas, fuentes, tiendas, pocilgas y estercoleros contrastaban con sus gloriosas catedrales, en abigarrada convivencia.

Las casas corrientes eran de madera; otras, de madera y ladrillos, y en el centro de la ciudad las había de varios pisos. Grandísimo era, por consiguiente, el peligro de incendio; en los primeros 25 años del siglo XIII, Ruán se incendió seis veces.

En Genova, en los días de viento (que en aquella ciudad son más bien frecuentes), un pregonero municipal recorría expresamente calle tras calle para advertir a las amas de casa que vigilaran atentamente el fuego de su cocina.

El desarrollo de las ciudades comunales fue rapidísimo: mientras antes del siglo XI pocas ciudades europeas alcanzaban a tener apenas unos millares de habitantes, a partir de ese siglo el ritmo de crecimiento vegetativo en los principales centros urbanos fue extraordinario.

Las estadísticas existentes de aquel entonces así lo atestiguan. París, en el siglo XIII, tenía unos 100.000 habitantes; Lila, Gante y Brujas, alrededor de 50.000 habitantes cada una; Londres, 20.000; Francfort, Basilea y Ham-burgo contaban con sendas poblaciones de 10.000 habitantes.

En el siglo XIV, Florencia y Venecia tenían 100.000 habitantes cada una, y parece que Milán, un siglo después de la victoria sobre Barbarroja, alcanzó los 200.000. Córdoba y Palermo, con 500.000 habitantes, sólo eran superadas por Constantinopla. La lejana metrópoli oriental, en efecto, durante todo el Medievo conservó su primacía sobre el resto de Europa.

vista de una ciudad en la edad media

POR LAS CALLES, DE DÍA Y DE NOCHE
Se podría decir que la población de la ciudad pasaba el día en las calles; éstas, en verdad, a pesar de ser estrechas, mal trazadas e irregulares, y con mucha frecuencia anegadas por verdaderos arroyuelos de agua sucia, estaban siempre llenas de una masa de gente que se agolpaba yendo de un lugar a otro.

En las primeras horas de la mañana la llenaban los comerciantes: en la vía pública se vendían verduras, carne de jabalí, cabrito, faisanes y perdices, quesos, leña, vinos y sal. En épocas posteriores, se acostumbró destinar alguna plaza a mercado de determinados productos («plaza de las verduras» en Verona).

Figurémonos, por un momento, el alboroto que provocaría, en medio de una tal masa de gente, el paso de una «carreta» (así se llamaba entonces a las carrozas) o de un caballero, que atravesara las callejuelas conteniendo su cabalgadura.

Aquel que no encontraba un modo mejor de pasar el tiempo, tenía oportunidad de asistir, si era el caso, a la ejecución de las penas a los condenados, que se consumaban en una plaza pública: en ese lugar podía contemplar a los malhechores encerrados en una jaula y expuestos en ella o en la picota al escarnio público, y a otros sometidos a la fustigación. Y podía, también, presenciar una decapitación.

Pero apenas sobrevenía la noche y las campanas de la catedral daban la señal de queda (o cubrefuego), las calles quedaban desiertas.

Y como cundía en ellas la mas completa oscuridad, era frecuentemente prohibido salir de noche por las calles sin ir provisto de una antorcha.

La luz que el viandante llevaba servía tanto para anunciar la propia presencia como para evitar las desagradables sorpresas que pudieran venir… de lo alto; durante las horas nocturnas, efectivamente, era permitido arrojar por las ventanas cualquier desperdicio .. . Estaba establecida, sin embargo, la obligación de advertir a los eventuales viandantes, con un grito, que en las viejas ciudades españolas era: «¡Agua va.. .!».

Durante las horas de la noche, las calles de la ciudad solían ser recorridas por guardianes dedicados a vigilar el cumplimiento de las prohibiciones de circulación nocturna, tanto como la aparición de incendios. Pero cabe suponer que su servicio no sería muy eficaz, si es cierto lo que relata una crónica de la ciudad de Siena del año 1233: una noche de aquel año, los «serenos» fueron sorprendidos, en número de siete, mientras dormían despreocupadamente.. . y por ese motivo fueron condenados a una multa de 12 dineros cada uno… .

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VI Editorial CODEX

Chocon-Cerros Colorados Represa Hidroelectrica en Argentina

Chocon-Cerros Colorado: Represa Hidroeléctrica Argentina

Complejo El Chocón-Cerros Colorarado Ubicada en la provincia de Neuquén, se construyó con el propósito de regular y mejorar la utilizaci6n de las aguas de los ríos Limay y Neuquén. La obra se inició en 1967 con la empresa Nacional Hidronor S.A el propósito de controlar las crecidas de los ríos, disminuir los efectos de las bajantes prolongadas, aumentar las superficies bajo riego y producir energía eléctrica.

El lago artificial Exequiel Ramos Mexía, se formó con aguas provenientes del río Limay. Este lago forma un espejo de agua de 816 kilómetros cuadrados (el más grande de la República Argentina) similar al de los grandes lagos cordilleranos. La central hidroeléctrica se encuentra en el extremo norte del lago sobre la represa.

chocon cerros colorado

 

Al controlar las crecidas de los ríos Limay, Neuquén y Negro se consiguió  proteger el valle aguas abajo de la acción destructora de los grandes volúmenes de agua, por medio de la operación de los embalse.

Aumento de la superficie de riego: En aquella época la superficie cultivada de los valles de los ríos Limay, Neuquén y Negro era de unas 100.000 ha, pero esta obra permitió el aprovechamiento de las tierras bajas posibilitando el incremento de la superficie bajo riego superior a 1.000.000 ha.

Producción de energía eléctrica: La energía eléctrica  producida en las centrales de El Chacón y Planicie Banderita tienen en conjunto una potencia de 1.650.000 kilovatios y producen  anualmente 4.830 millones de kilovatios hora, la que es consumida con prioridad en el Comahue y el excedente transportada  la zona Buenos Aires y el Litoral

LAS OBRAS: El Complejo El Chocón Cerros Colorado, esta integrado por: El Chocón, una presa de materiales graduados y un núcleo impermeable de arcilla compactada con un evacuador de crecidas, un embalse sobre el río Limay y una central hidroeléctrica al pié de la presa.

Cerros Colorados: un azud sobre el río Neuquén y obras de derivación en Portezuelo Grande, embalse en Los Barriales y Mary Menuco, obras de control en Loma de la Lata, toma y canal alimentador y central hidroeléctrica en Planicie Banderita.

Líneas de Transmisión de 500.000 voltios, con subestaciones en El Chocón, Puelches, Henderson y Ezeiza, que constituye el primer tramo de la red de interconexión eléctrica nacional.

En el mes de diciembre de 1972 entró en servicio comercial la primer turbina de la Central El Chocón. Las obras concluyeron en el año 1977 con la habilitación del sexto generador. Con el objeto de optimizar el uso del recurso hídrico se inició en el año 1976 la construcción del dique compensador Arroyito, situado aguas abajo de El Chocón.

Esta obra cumplió su función de atenuación descargando por los orificios practicados en el vertedero hasta el año 1982, entrando en servicio comercial el primer turbogrupo en julio de 1983 y el tercer y último turbogrupo se habilitó en marzo de 1984.

La eficiencia y la necesidad de esta obra se demostró en algunos años muy secos (1988,1989,1990,1999) en donde la escasez fue controlada con éxito y permitió el riego de toda la zona afectada.

 CORTE ESQUEMÁTICO DE LA REPRESA

 CORTE ESQUEMÁTICO DE LA REPRESA

La figura muestra la disposición esquemática de los elementos que integran el circuito hidráulico en El Chocon. El agua ingresa por el edificio de tomas a través de rejas; pasa por túneles excavados en el macizo rocoso, revestidos de hormigón armado y con blindaje metálico en casi toda su extensión Y, luego de actuar sobre las paletas de la turbina, es restituida al r (o a través de un conducto de descarga. Dentro de la estructura de tomas están los motores que mueven las compuertas principales y, encima de la misma, se halla una grúa «desplazable destinada al accionamiento de una compuerta auxiliar a utilizarse en caso de reparación de las principales.

La presa El Chocón es un muro de sostenimiento construido con materiales sueltos qraduados y un núcleo impermeable de arcilla compactada. Los túneles, uno por cada turbina, tienen 225 m de largo y un diámetro interno de 10 m. Cada turbina hidráulica de eje vertical acciona un generador de electricidad ubicado sobre el mismo eje. Los generadores, a través de transformadores elevadores de voltaje, van conectados a la línea de transmisión

DATOS TÉCNICOS:

EL CHOCÓN 
Altura máxima. desde. la fundación 86 m.
Longitud de coronamiento 2400 m
Volumen de Materiales 13.000.000 m3
Embalse 
Capacidad total20.074 Km3
Superficie espejo de agua 816 Km²
Central Potencia instalada 6 grupos de 20.000 Kw.
Saldo útil 61.3 m.
Energía producida por año 3.320 millones de Kwh.
 
CERROS COLORADOS:
Embalse Los Barreales 
Capacidad Total28.100 hm3
Capacidad Útil del Embalse4.100 hm3
Embalse Mari-Menuco 
Capacidad Total13.950 hm3
Central 
Potencia Instalada2 grupos de 225.000 Kw.
Saldo Útil69 m.
Energía Producida por Año1510 millones Kwh.

 

Chang´an en China La Ciudad Mas Grande Del Mundo en la Edad Media

Chang´an en China: Ciudad Mas Grande Del Mundo

China fue un país de ciudades extraordinarias y cosmopolitas, en una época en que Europa -contaba con núcleos urbanos que no se les pudieran comparar. A partir del siglo VI, durante la dinastía Tang en China, y hasta el principio del siglo IX, Chang’an se convirtió en la ciudad más grande del mundo. Constituía el punto de llegada de la Ruta de la Seda, que atraía a comerciantes y viajeros de todo Asia. Fue una ciudad rica y civilizada, donde vivían cerca de un millón de habitantes.

En China, la dinastía Suci (589-618) hizo que se reedifican: muchas ciudades y la capital, Chang´an, en época de los Tang sucesores de los Suci, adquirió una brillantez inusitada. Con mas de un millón de habitantes —según algunos autores, dos millones— y sus jardines, se convirtió en una de las mayores y más bellas ciudades del mundo, otras grandes ciudades chinas eran también ya  puertos de Cantón y de Hang-tcheu, con colonias de mercader: extranjeros y gran densidad por hectárea.

Yenching, la capital  de la dinastía mongol Yuang, la moderna Pekín, fue la Cambaluc. de los comerciantes extranjeros, descrita con admiración, según  Marco Polo.

La historia de la humanidad, desde la Edad Media hasta la actualidad, ha sido principalmente la historia de la civilización europea. Sin embargo, antes de eso, en el tiempo transcurrido entre la caída del imperio romano y el inicio del Renacimiento, el centro del mundo se hallaba en Oriente.

En el punto de mayor gloria del imperio romano, la ciudad de Roma tenía cerca de un millón de habitantes. En el año 800 de nuestra era, cuando Chang’an estaba en pleno apogeo, la población de Roma se había reducido a 50.000  habitantes.

El florecimiento de la ciudad de Chang’an coincidió con otro importante punto sobresaliente de la historia china: un desplazamiento de la población del norte al sur. Dos grandes ríos dominan la geografía china: el río Amarillo, en el norte, y el Yangtsé, en el sur.

El río Amarillo provocaba desastrosas inundaciones y podía arrasar los cultivos, con lo cual dejaba sin medios de sustento a los campesinos que vivían en la región. Por el contrario, el área que está alrededor del Yangtsé es mucho más seca y naturalmente menos apta para cultivos como el arroz. Sin embargo, para la época de la dinastía Tang, las técnicas de irrigación de los arrozales se habían extendido por la región (los chinos las importaron de Asia suroriental) y la población comenzó a desplazarse hacia el sur.

A fines del siglo VI Yang Chien, fundador de la breve dinastía Suci (589-618), emprendió  importantes obras hidráulicas que culminaron con la construcción de una vasta red de canales, destinados no sólo a la agricultura, sino asimismo a mejorar las comunicaciones.

Apenas establecida la dinastía Tang (618-906), la más importante de la China medieval, propugnó la nacionalización de la tierra cultivable y su redistribución en lotes, confeccionados de acuerdo con las necesidades familiares de cada obtentor, para igualar la riqueza de sus súbditos.

Estas medidas, utópicas, fracasaron por la resistencia que opusieron a las mismas los nobles terratenientes, y no lograron impedir que continuara la formación de grandes dominios territoriales a lo largo del siglo X, con lo cual el Estado hubo de limitar su intervención a la imposición de un gravamen sobre las tierras.

construcción del Gran CanalEl sistema de canalizaciones se completó con la construcción del Gran Canal, que unía el Yangtse con la capital del país, Chang´an. La creación y mantenimiento de esta red de canales, que no tenía paralelo en el mundo, daría trabajo a más de tres millones de operarios.

Chang’an era una ciudad cosmopolita y abarrotada. Altas murallas protegían a sus habitantes y nadie, salvo los mensajeros imperiales, podía entrar o salir en la noche, pues se cerraban las puertas y se imponía un estricto toque de queda.

La ciudad fue construida siguiendo un modelo de cuadriculas, con amplias calles por donde se circulaba de norte a sur o de oriente a occidente. Se restringía la velocidad de los coches y los jinetes a caballo.

Había cinco canales por los cuales se transportaba mercancía en diversas partes de la ciudad y que regaban con sus aguas los parques y alimentaban los lagos de los jardines de la nobleza. La ciudad estaba dividida en secciones, cada una de ellas con su propia delimitación amurallada y sus propios conjuntos de casas, oficinas, templos y talleres.

También en este ámbito se aplicaba el toque de queda: una vez se oía el redoble de tambores, al caer la tarde, se cerraban las puertas que separaban las diversas áreas de la ciudad y el movimiento entre ellas quedaba prohibido. Una patrulla nocturna llamada Guardia del Pájaro Dorado hacía cumplir la ley: capturaba y golpeaba a quienes no obedecían. Había, asimismo, edificios gubernamentales: un complejo amurallado desde el cual el representante del emperador leía los decretos imperiales a los hombres mayores de la ciudad.

Estos se ubicaban frente a él en filas ordenadas. Había una gran cantidad de monasterios —lugares fabulosamente acaudalados, auspiciados por ricos aristócratas o por el emperador mismo—, cuyas espléndidas pagodas delineaban la silueta de la ciudad. La pagoda era una forma arquitectónica desarrollada por los chinos a partir de un diseño indio.

 Gran Pagoda del Ganso SalvajeEn la actualidad todavía podemos ver la Gran Pagoda del Ganso Salvaje (imagen) y la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje (la primera mide 64 metros de alto y la segunda, 43) en la moderna ciudad china, ahora llamada X’ian («Paz Occidental»).

Son monumentos que mantienen vivo un recuerdo de 1300 años de antigüedad, vestigios de otra época, cuando la ciudad que estaba bajo sus pies era la más próspera del mundo. La ciudad antigua tenía hermosos parques, por lo general vedados a los ciudadanos del común; eran lugares donde las personas adineradas e influyentes podían disfrutar de la naturaleza o comer bajo tiendas que las protegían de la lluvia primaveral.

También había un barrio de tolerancia, donde las madamas ofrecían a sus clientes niñas incluso de once años y las cortesanas divertían a los miembros de la corte imperial y a los prósperos mercaderes.


La riqueza de Chang’an se basaba en sus mercados. Había dos en la ciudad, ambos estrictamente controlados por una agencia gubernamental que registraba a los mercaderes, revisaba las monedas para evitar falsificaciones e imponía regulaciones relacionadas con pesos y medidas.

En algunos de ellos se vendían bienes importados de todo el mundo: piedras preciosas, seda y reliquias sagradas. En otros se vendían productos de consumo diario, como carne, verduras, pescado y especias. Había lugares para comer, donde los clientes podían disfrutar pasteles y otras exquisiteces, y espacios donde se ubicaban los prestamistas, para facilitarles el metálico a los clientes que lo necesitaran.

También había un primitivo sistema bancario. A cambio de una cierta suma, algunos comerciantes se hacían cargo de los valores de sus conciudadanos y les entregaban un pedazo de papel como constancia de sus depósitos. Quien recibía este documento podía usarlo luego como medio para financiar otras compras, con lo cual el documento se convertía en una especie de papel moneda.

Muchos de los comerciantes provenían de Asia central —de las tierras que ahora ocupan países tales como Kazajstán y Uzbekistán— y de Persia. También es probable que la ciudad tuviera una serie de mercados nocturnos, que hoy en día son un rasgo normal en la vida de muchas de las grandes ciudades asiáticas, aunque las autoridades los desaprobaran e impusieran restricciones al movimiento de los habitantes al caer la noche.

En nuestros días, la mayor parte de la población sigue concentrada en el sur. De esta manera comenzó a conformarse la naturaleza de la sociedad china: una enorme población campesina controlada de la manera más estricta posible por una burocracia altamente eficiente y culta.

Como era inevitable, en ocasiones colapsaba. Las dinastías que gobernaban estas extensas tierras no se sucedían unas a otras de manera suave, y muchas veces el país sucumbió a la rebelión y al desorden. Con todo, siempre aumentó de tamaño, con un crecimiento que parecía volverse contra sí mismo a medida que el país se volvía más grande y fuerte.

El nombre Chang’an significa «paz duradera«.

Fuente Consultada:
50 Cosas Que Debe Saber de la Historia Mundial – Hugh Williams
Wikipedia
Los Fundamentos del Siglo XX Tomo 94

Cerro Aconcagua Montañas Mas Altas de America Altura del Pico

Cerro Aconcagua – Montañas Más Altas de América

Fue Charles Darwin quien dio valor a la narración del capitán de un navío inglés, el cual, durante una escala en el puerto chileno de Valparaíso, en 1835, había descrito la erupción de un volcán que se identificó como el Aconcagua. El episodio, como hemos dicho, despertó la curiosidad de Darwin, que a la sazón viajaba a bordo del Beagle, y el gran investigador lo comunicó a la Sociedad Geológica de Londres.

Gracias a la fama de Darwin, que en el transcurso de aquellos años pondría en conmoción el mundo de la ciencia con sus descubrimientos que pronto desembocaron en la exposición de la teoría sobre la evolución de las especies, nadie pensó, en Londres, en la posibilidad de un error. No obstante, hoy se sabe que aquel capitán inglés se había equivocado y que, al observar el fenómeno eruptivo, había confundido el Aconcagua con el Tupangatito, otro volcán activo situado a unos 90 Km. más al sur.

vista del aconcagua

El primer mentís al informe proporcionado por Darwin se produjo en 1849, por parte del francés Pierre Pisis, encargado, por el gobierno chileno, de recopilar un mapa geológico del país. Pisis, durante sus habituales observaciones científicas, se había dado cuenta de que el Aconcagua no presentaba ninguno de los caracteres típicos de un volcán. Por el contrario, a su juicio, la excepcional regularidad de la estratificación revelaba más bien que estaba constituido por rocas sedimentarias. Pero también se demostraría más tarde que esta hipótesis era infundada.

El enigma geológico que Darwin, involuntariamente, había creado despertaría muchas discusiones durante años, hasta que la “conquista” de la montaña pondría fin a las dudas. Pero esta conquista fue una empresa de alpinistas —de alpinistas expertos, no cabe duda— pero no de geólogos.

El Aconcagua presenta, en efecto, excepcionales dificultades ambientales para todos los que quieren escalarlo, pero no demasiadas dificultades técnicas ni excesivamente comprometidas. Situado en territorio argentino, en su frontera con Chile, se eleva al este de la cuenca hidrográfica interoceánica y al norte del río de las Vacas, cuyo valle transversal, cruzado por la carretera y por la vía férrea trasandinas, culmina en el paso de La Cumbre. Su altura oficial actual es de 6.959 metros, pero tanto los argentinos como los chilenos, movidos por su orgullo patriótico, siguen considerando como exactas las medidas de 1951 (mapa I.G.M.A.), que le daban una altura de 7.021 metros.

Darwin realizó largas y peligrosas expediciones por tierra firme, entre ellas la travesía de los Andes desde Valparaíso a Mendoza. Este científico descubrió conchas fosilizadas a 4.000 metros sobre el nivel del mar, lo que demuestra el origen sedimentario de la cadena. Pero Darwin, confundido por una errónea información de un compatriota suyo, informó a la Sociedad Geográfica que el Aconcagua era un volcán en actividad, dando origen a un equívoco que sólo pudo poner en claro, bastantes años más tarde, el geólogo Schiller.

La montaña emerge, entre un laberinto de valles, por encima de la “puna”, el inmenso altiplano estepario. Es como un gigante dominador o como

la soberbia muralla de un orgulloso castillo “cuyos rasgos regulares y multicolores parecen hechos por la mano del hombre, mientras sus grandes proporciones sugieren al espectador la acción de poderosos agentes de la naturaleza”.

En efecto, su mole debía ejercer una mezcla de fascinación y de sagrado respeto a las tribus de araucanos y de aimarás que, desde tiempos remotos, habían vivido en sus laderas y que atribuían a este monte —divinizado según los principios de la religión animista— un poder de salvación al considerarlo como el último refugio de los supervivientes del diluvio universal. Del pueblo aimará procede la etimología del nombre Aconcagua: ellos decían Kon Kawa, que significa Monte Nevado, y también Cahuak, “el que observa”, y asimismo Ackon, que quiere decir “de piedra”.

Seguramente fueron los mismos pueblos indígenas los que se engañaron respecto a la naturaleza geológica del monte, puesto que llamaron volcán a uno de los principales valles de acceso, tomando por humo que salía de un hipotético cráter a las nubes blancas que el fuerte viento lanzaba contra la cima.

Este es el viento de origen atlántico (el mortífero “viento blanco”), que puede desplazarse a 250 Km. por. hora y que, en unos pocos momentos, es capaz de desencadenar un huracán y hacer que la temperatura descienda por debajo de 30 ó 40 grados.

De las pésimas condiciones atmosféricas nació, sin duda, la leyenda indígena que afirma que ningún ser humano podría escalar el Aconcagua, debido a las continuas vibraciones del terreno y a la presencia de un auténtico laberinto de rocas que esconden el camino hacia la cumbre; esto explicaría, quizás, por qué no quedaron nunca huellas de posibles escaladas que podían haberse realizado en tiempos de la dominación de los incas, cuyo imperio se había extendido desde el Perú hasta abarcar el macizo del Aconcagua.

Las prácticas religiosas de los incas, como por ejemplo el culto al Sol y los sacrificios humanos que se realizaban en las cumbres más elevadas, así como el hallazgo de esqueletos en cimas no muy lejos del Aconcagua, podrían constituir la plausible explicación de la hipótesis de una o más ascensiones efectuadas por los indígenas, o bien de algunos intentos, acabados trágicamente y que, en tal caso, habrían reforzado la creencia de que el monte era, en efecto, invencible.

En tiempos más recientes, el Aconcagua y la cordillera andina volvieron a tener actualidad en 1817, con motivo de uno de los más célebres episodios de la historia de América del Sur: nos referimos a la gesta del general argentino José de San Martín, quien, con un ejército de 5.350 hombres, pasó por el lugar más intransitable de la cordillera andina, entre el cerro Mercedario y el Aconcagua, a casi 4.000 metros de altura.

Ni senderos casi impracticables, ni el ardiente calor durante el día y el frío gélido de las noches, ni la terrible “puna” (el “mal de montaña” al que los indígenas dan el mismo nombre del altiplano) consiguieron enfriar el entusiasmo de aquellos argentinos que, procedentes de Mendoza y tras una marcha de 500 Km., se unieron a los chilenos y, juntos, vencieron a las tropas españolas.

HISTORIA DE SUS ASCENCIONES:

Las observaciones orográficas hechas por San Martín durante la marcha fueron muy interesantes… Pero había de pasar todavía bastante tiempo para que se produjera un verdadero conocimiento del Aconcagua.

E. Whymper en el ChimborazoTres años después del éxito alcanzado por E. Whymper en el Chimborazo, lo que fue el punto de partida oficial de la empresa andinistica, en 1883, el alemán Gussfeld (imagen izq.), sin tener ni las más elementales nociones de cartografía, llegó a las estribaciones de la montaña: “Esta se eleva —escribió más tarde— con la misma majestuosidad que el Matterhorn de Zermatt, pero su mole es tan colosal que podría contener otras muchas montañas de los Alpes. Era una visión tan atractiva que aumentó mi deseo de escalarla.”

Gussfeld se introdujo valerosamente en el laberinto de rocas descrito en la leyenda antes mencionada, y escogió la ruta del norte, a la que creía libre de los obstáculos que suponían la nieve y el hielo. Acompañado por dos indígenas, y con la intención de aprovechar también la ocasión de descubrir

minas de metales preciosos, el explorador alemán alcanzó el valle del Río Volcán y acampó en el límite de la rala vegetación, a 3.548 metros de altura. Ni un inmenso muro de piedra que le cerraba el paso, ni el macabro descubrimiento de un esqueleto humano (quizás un buscador de oro sorprendido por una tempestad) que parecía sonreírle irónicamente, enturbiaron su entusiasmo.

Y más tarde, entre las características agujas de hielo, dispuestas como una fila de blancos frailes y que semejaban un bosque de penitentes, Gussfeld localizó el paso exacto, lo alcanzó y llegó así a la cuenca superior, la base de la verdadera montaña. El Aconcagua no opuso dificultades técnicas a sus asaltantes, tan sólo las esperadas, constantes y mortíferas condiciones climáticas…

“En un monte como el Aconcagua —escribió Gussfeld—, a las normales dificultades de todos los montes se suman las que causan la altura y la falta de oxígeno, además de la inclemencia del tiempo, como el frío y el viento. Con estas adversidades y privaciones, ninguna fuerza humana- es capaz de alcanzar la cima. Sólo quien tenga muy buena estrella podrá llegar a la meta”.

En efecto, Gussfeld pasó por todas las penalidades: sufrió náuseas, desmayos debidos a la altura, soportó los más repentinos cambios atmosféricos, las violentas tempestades… Todo ello neutralizó los sucesivos intentos, y el explorador quedó bloqueado a 6.560 metros de altura.

Gussfeld no era un geólogo, pero, muy acertadamente, trajo a Europa algunas muestras de roca, proporcionando por primera vez a los científicos la posibilidad de estudiarlas directamente. Entonces ya no cupo la menor duda: aquellas rocas eran de origen volcánico. Gussfeld llegó entonces a la conclusión de que el Aconcagua, pese a su apariencia, debía ser un volcán y que su cima culminante, que un huracán le impidió alcanzar, escondía en realidad el orificio del cráter, invisible desde aquella vertiente.

En 1896 llegó a la zona del Aconcagua el célebre alpinista inglés Fitzgerald, al frente de una expedición en la que había italianos y suizos y en la que figuraba Mathias Zurbriggen, famoso por la conquista del monte Cook, en Nueva Zelanda. Saliendo del valle de Horcones, esta expedición inició el ascenso a la montaña por el sur.

Las dos primeras etapas, en plan de exploración, no tuvieron aliciente alguno:

uno tras otro, los alpinistas se retiraban extenuados. Sólo el experimentado Zurbriggen resistió a aquella despiadada selección que llevaba a cabo la naturaleza, y tras una dramática noche de Navidad pasada en compañía de Fitzgerald en el nido de Cóndores, un vivaque formado por dos rocas superpuestas, se lanzó él sólo hasta un punto donde encontró un hombrecillo de piedra y una cajita que contenía el mensaje de Gussfeld, con esa lacónica frase: “Segundo intento, marzo 1883”.

Y al tercer asalto se consiguió la victoria. A 6.700 metros, Fitzgerald y sus compañeros Pollinger y Lati, afectados por la “puna”, emprendieron el camino de regreso. Pero Zurbriggen, empeñado en no ceder, pidió permiso para continuar él solo. Fitzgerald no se opuso y le dio la posibilidad de llevar a cabo otra magnífica empresa. “Tuve alguna dificultad en respirar durante, el ascenso, pero, después de diez minutos de descanso en la cumbre me sentí perfectamente bien”, escribió más tarde. Y añadía:

“No teniendo ni papel ni lápiz, grabé la fecha de mi ascensión en el mango del piolet y lo fijé en el hombrecillo que había hecho.”

La suerte no se mostró favorable con Fitzgerald. Este inglés volvió al año siguiente con una nueva expedición, y una vez más fue vencido por las adversas condiciones físicas. Agotado por el cansancio, tuvo que ceder la gloria de un segundo ascenso a su compatriota Vines y al portador italiano Lauti. Estos, ya en la cima, recuperaron el piolet de Zurbriggen.

Desde el punto de vista geológico, las expediciones de Fitzgerald destruyeron la hipótesis de Gussfeld. La última cima, formada por tres sucesivas elevaciones, no delimitaba el orificio de ningún cráter, sino que se precipitaba en un vertiginoso muro. No obstante, las rocas encontradas en esta cima (andesita y porfirita), que procedían de expansiones de lava, producían la mayor perplejidad.

Se elaboró, entonces, una nueva hipótesis, según la cual la cúspide podía ser un filón que atravesaba parte de un antiguo volcán o quizás parte de una columna de lava que se había consolidado en la sima. En tal caso, el Aconcagua podría ser el antiguo fondo de un volcán cuyo cráter, destruido por los agentes exógenos, había sido, por lo menos, 300 metros más alto que la cumbre actual.

Esta hipótesis se mantuvo hasta que un geólogo decidió ir por sí mismo a la cumbre del Aconcagua para estudiar directamente la situación. “Cuando llegué al país —escribió el geólogo alemán Schiller— me dirigí a la cordillera que tanto me atraía, en parte por sus paisajes todavía inexplorados, en parte por mis propios intereses científicos. Pasé tres temporadas en los Andes, y cada vez me sentía más unido a estas montañas. Sólo el Aconcagua se me resistía”. Pero el Aconcagua marcó su destino. Tras muchos años de estudios, Schiller se creyó preparado para la empresa final.

En 1940 y en 1943 participo en dos expediciones, pero en ambas, las casi prohibitivas condiciones atmosféricas le impidieron tener la satisfacción del éxito. Pero este fracaso, que se puede considerar deportivo, se vio compensado por la importancia de las observaciones geológicas, que resultaron muy esclarecedoras y en gran parte decisivas.

La ausencia del menor atisbo de un orificio del que hubiera podido manar el magma después del plegamiento andino y de cualquier otra manifestación volcánica secundaria (fumarolas, emanaciones de azufre), le condujo a la conclusión de que “el Aconcagua no es un volcán activo, ni un volcán adormecido, ni tampoco un volcán que se haya apagado recientemente, sino un volcán que se extinguió en épocas remotísimas y precisamente antes del plegamiento de la cordillera, fenómeno que se produjo en la segunda mitad del terciario”.

Las rocas efusivas (andesita y porfirita), que forman un muro de 3.000 metros de espesor, y que se apoyan sobre la misma capa de sedimentos marinos fosilizados del jurásico superior y del cretácico inferior, ya existían antes del plegamiento andino, y fue precisamente a causa de este fenómeno que experimentaron un poderoso impulso y se sobrepusieron a las más recientes.

aconcagua Schiller Pero haber descubierto el secreto geológico del Aconcagua no representó para Schiller haber vencido a la montaña; pues en el curso de una nueva ascensión organizada en 1944 (la Sexta que efectuaba este investigador alemán), la naturaleza se tomo una trágica venganza. Una expedición compuesta por el mismo Schiller (imagen) , por su compañero Link y su esposa Adriana y por los dos alpinistas Grimm y Kneidl, fue sorprendida, a 6.200 metros de altura, por un huracán violentísimo: durante tres días y tres noches, el “viento blanco” fue el indiscutido protagonista en lugar de serlo las crestas rocosas.

Ningún componente de la expedición volvió a Plaza de Mulas, y fue necesario organizar otras tres expediciones para recuperar los cadáveres, victimas de una tragedia cuya reconstrucción dejó, por cierto, muchos puntos oscuros. El cuerpo de Schiller, el único que se detuvo antes de llegar a la cima, fue encontrado, congelado, en una pequeña tienda, en la cual había logrado refugiarse, en plena desbandada, en espera de sus amigos. Era la “muerte blanca”, encontrada en el seno de aquella montaña por la que tanta atracción había sentido.

Los otros alpinistas se habían visto sorprendidos por la tormenta al regresar de la cima, como se pudo saber por el libro de notas que se guardaba en un estuche de metal. Adriana, quizás debido a una fuerte ráfaga de viento, perdió el equilibrio, cayó y se dio con la cabeza en una roca. Link, en un gesto sublime, la cubrió’ con su abrigo y siguió su camino para reclamar ayuda y abandonando su piolet. Los soldados de la expedición de socorro le encontraron congelado a pocos metros más abajo.

Para evitar que tales tragedias se repitieran, o por lo menos para reducirlas dentro de unos límites razonables, se decidió construir, a lo largo del itinerario habitual para subir por la ladera sudoeste, una serie de refugios de cuya instalación se cuidó el teniente Valentín Ugarte. Con ello se abría el período del andinismo organizado.

“La construcción de los refugios —declaró el día de la inauguración el presidente Juan Perón— marca el principio del fin de unos riesgos inútiles. Los riesgos existirán siempre, pero, a partir de ahora, serán fortuitos. Algunos morirán en la ascensión, pero será el uno por ciento de los que perecían por falta de preparación o por valerse de medios inadecuados. Ahora el Aconcagua ya no es el monstruo difícil de vencer, como ocurría cuando los que iniciaban la ascensión tenían un 50% de probabilidades de vivir y otro 50% de morir.”

El refugio de Plaza de Mulas (a 4.230 metros), los refugios cercanos de Plantamuray Libertad (ex Eva Perón, a 5.850 metros) y el refugio Independencia (ex Juan Perón, a 6.480 metros)’ aseguran ahora una excelente protección en caso de mal tiempo, aunque el frío y las consecuencias de la “puna” continúan produciendo víctimas todavía: a este respecto, las estadísticas siguen siendo muy elocuentes. Sólo el 40% de las expediciones consiguen llegar a la cima, y el 20% de los participantes sufren heridas, lesiones o congelación. Y cincuenta alpinistas han muerto pese a las medidas adoptadas. Por este motivo, desde hace algunos años, los militares argentinos dé guarnición en Puente de Inca, antes de conceder el permiso para una escalada, examinan detenidamente el equipo de los alpinistas y les exigen, además, un certificado de buen estado físico.

En otro aspecto, la posibilidad de hacer el trayecto a lomos de un mulo hasta los 6.300 metros, un poco más abajo del refugio Independencia, impide que se produzca la gradual y necesaria aclimatación. Por eso las últimas escarpaduras y los difíciles 600 metros para alcanzar el Peñón Martínez y la Canalita Final se transforman muy a menudo en un verdadero calvario. De pronto, uno se siente falto de toda energía, se producen vómitos y dolores de cabeza y sólo sacando fuerzas de flaqueza se consigue proseguir el camino.

Así es como el Aconcagua, el antiguo volcán de la era terciaria, la montaña conocida como “el más grande montón de arena del mundo”, opone sus últimos esfuerzos defensivos, exigiendo todavía un tributo de vidas humanas.

Fuente Consultada: Maravillas del Mundo De GIANCARLO CORBELLINI