Historia de Oxford

Historia de la Universidad de Oxford y Cambridge Origen de los Colegios

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD Y CAMBRIDGE

La vieja Oxonium
En el siglo IX, la ciudad se llamó Oxonium, y tuvo su origen en un monasterio. En el siglo X, el raro nombre se había transformado en Oxenaford; en el XI era ya Oxeníord y luego Oxford. El significado originario es «Vado de los Bueyes».

En días remotos, Oxford había formado parte del reino de Wessex, y sus murallas constituían la más firme defensa del valle superior del Támesis. Durante la conquista normanda, fue asaltada la fortaleza de Oxford por las huestes de Guillermo el Conquistador. En 1071, Roberto d’Oilgy fundó, en torno al antiguo monasterio, un pequeño burgo que había de convertirse en una de las ciudades más hermosas del Reino Unido. Por algún tiempo residieron allí los reyes de Inglaterra… Fue hacia el 1133 cuando se reunió en Oxford un núcleo de hombres anhelantes de saber y conocer que dieron origen a la futura universidad.

Más adelante, en 1167, según dice Juan de Salisbury, «Francia, la más civilizada de las naciones, expulsó a todos sus estudiantes extranjeros». Casi al mismo tiempo, Enrique II de Inglaterra prohibió a los clérigos ingleses cruzar el canal; las cláusulas del «edicto» eran terminantes. «El Rey desea — decía una de ellas — que todos los escolares sean obligados a volver a su país, so pena de ser privados de sus beneficios.» Arrojados, pues, de Francia, y llamados por Inglaterra, los estudiantes ingleses regresaron a su patria. Casi todos venían de París. Casi todos fueron a parar a Oxford.

Universidad de Oxford

Schoía Secunda Ecclesiae
Antes de esta inmigración, efectuada en 1167, ninguna escuela inglesa estaba reconocida como studium generale. Después de 1168 se encuentran múltiples referencias al Studium de Oxford, que en consecuencia se supone creado por los estudiantes llegados de París y refrendado por la autoridad real. Y en 1257 se habla ya de la primera universidad inglesa, como de la Schola Secunda Ecclesiae, o sea de la segunda escuela del mundo, la que no reconocía sino una escuela primera: la de París. En esta época del primer florecimiento reuníanse en Oxford unos 3.000 escolares y maestros, si bien este número no era permanente.

Los colegios
Los colegios — Colleges — o mansiones residenciales de los estudiantes dan su característica, y aun su razón de ser, a la universidad británica. El origen de los colegios es, en Oxford, el mismo que en todas las viejas universidades. La precaria situación de los estudiantes pobres inspira la creación de los chests universitarios, o fundaciones de beneficencia; los halls o residencias, autorizados por las dignidades universitarias, toman pronto tal incremento, que absorben la auténtica misión de la universidad.

Los de más antigua fundación fueron el de la Universidad, creado por Guillermo Durham en 1249; el Balliol, fundado por Juan Balliol — padre del rey de Escocia de igual nombre— hacia 1263, y el Merton, organizado por Walter de Merton en 1264.

El fundador de este colegio instituyó también los Estatutos de su organización, original concepción de la educación universitaria tan bien acordada con la mentalidad inglesa, que los Estatutos de Merton fueron adoptados en todos los colegios de Oxford y de Cambridge.

La Universidad de Oxford fue calcada en la de París; pero Oxford, en los siglos XII y XIII, no era sede episcopal, por lo que el obispo de la diócesis debió nombrar —hacia 1214— su canciller, quien tenía por misión regir elstudium y conferir los grados. Este representante del obispo y jefe de la Universidad era elegido por los maestros. Los rectores — después procuradores — eran los representantes de la facultad de Artes y de toda la Universidad.

Luchas Civiles y Decadencia
Durante el período de la Reforma —siglo XVI—, la Universidad de Oxford — como la de Cambridge — hubo de sufrir la confiscación de sus tierras y rentas, si bien la influencia del Renacimiento, las enseñanzas de Erasmo y las figuras de Colet, Grocyn y Linaere dieron días de gran esplendor a la Universidad de Oxford.

Mas al estallar la revolución inglesa, y con ella la consiguiente guerra civil, Oxford se distinguió por su decidido apoyo a los realistas. Reclutado el ejército de las Cabezas Rapadas por el Parlamento, parapetado en Westminster, el rey Carlos estableció su corte en Oxford, adonde le acompañaron ochenta y ocho miembros de la Cámara de los Lores (la mayoría) y sesenta y cinco (una minoría) de los Comunes.

Perseguido de cerca por el ejército puritano al mando de Cromwell, Carlos I estableció su cuartel general en el Colegio de la Magdalena («Magda-len’s College»), cuyos gobernantes le dieron todo el oro, plata y cobre de la institución, así como todas sus alhajas, para que pudiese fundir armas. A pesar de ello, Cromwell tomó el colegio y pasados los días, decapitado el monarca, triunfantes los puritanos y en vigor la transitoria «Commonwealth», esta significación realista de las universidades desató contra ellas la malquerencia de los puritanos.

Guillermo Dell llegó a proponer al Parlamento la abolición de las dos universidades inglesas, cuyos métodos resultaban anacrónicos, y el establecimiento de escuelas de enseñanza superior por todo el país. La firmeza del propio Cromwell, erigido canciller de Oxford, salvó a la Universidad.

Sin embargo, la acusación formulada por Dell no carecía de fundamento. Los estatutos por que se regían Oxford y Cambridge eran viejísimos. La formación de una escuela de Matemáticas, en Oxford dio lugar a un renovado florecer; mas, al empezar el siglo pasado, la disciplina se encontraba relajadísima y la organización ceñida por fórmulas arcaicas. Dijérase inminente la decadencia del espíritu de Oxford.

Sólo en el año 1850, el Gobierno británico aumentó y reorganizó el profesorado, y se le dotó con cierta esplendidez, merced a las contribuciones de los colegios, siempre el más poderoso elementó de la organización universitaria. A su vez los College se emanciparon de sus anacrónicos estatutos medievales, recibiendo constituciones nuevas. Se trató de suprimir los privilegios, aumentando el número y la cuantía de las becas. Se desterraron las vejaciones y juramentos tradicionales.

Una reforma posterior admitió en la Universidad a alumnos no adjuntos a los colegios (non adsaipti) llegando a contar la Universidad de Oxford, al terminar el siglo pasado, con unos 3.000 miembros entre profesores y estudiantes. Se iniciaba entonces el potente renacer, ahora confirmado.

Oxford actual
Hoy como ayer, integran la famosa universidad inglesa los miembros de los veintiún colegios y cinco salas o «halls». El organismo superior de la Universidad es la «House of Convocation», compuesta de 6.528 miembros y a la que pertenecen todos los Magistri Artium. Mediante el pago de una modesta cuota anual, los magistri, allí donde se encuentren, mantienen su relación con la Universidad, en cuyos registros constan todos sus nombres.

Los alumnos deben sufrir un examen de ingreso para entrar en la Universidad. Tres o cuatro años de estudios y tres exámenes conducen al grado de bachiller. Para obtener la nota denominada with honours (con honores: honorífica) es necesario someterse a diferentes exámenes de Humanidades (Latín, Griego, Lógica y Filosofía), Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Jurídicas. Teología, Lenguas orientales. Inglés y Lenguas modernas. Tres o cuatro años más de estudios y el pago de ciertos derechos — ahora sin examen — dan acceso al grado de Magisfer. Otros grados y prerrogativas exigen nuevos exámenes especiales. Los ingresos de la Universidad de Oxford ofrecen a ésta la posibilidad de financiación y, además, la realización de otros trabajos.

Los colegios o Colleges siguen siendo el eje de todo el vasto mecanismo universitario. Son los tres más antiguos el «University College», el «Balliol» y el «Merton»; el más moderno es el «Hert-ford College», fundado en 1874; el más importante, el «Christ Church College», fundado por el cardenal Wolsey en 1532.

El de la «Magdalena», de histórica reminiscencia y famoso por su torres y sus jardines, data del año 1458. El «New College» o «Colegio Nuevo» fue fundado en 1380 por Wikeham; «All Souls» data de 1437; «Brasenose», de 1509; «Corpus Christi», de 1526; «Jesús», de 1571; «Oriel», del año 1326; «Lincoln», de 1427; «Queen’s», de 1340; «St. John’s», de 1555; «Trinity», de 1554; «Wadham», de 1612; «Pembroke», de 1624; «Worcester», de 1714, y «Keble», de 1870.

Como puede verse por todas estas fechas, los colegios de Oxford representan siete siglos, de los que no pasa uno sin levantarse alguna nueva fundación. Hay varios institutos de carácter privado (además del antiquísimo «St. Edmund-Hall»), y completan el cuadro cuatro colegios destinados únicamente al alumnado femenino: «Lady Margare! College», «Sommerville Hall», «St. Hugh’s Hall» y «St. Hilda’s Hall».

La influencia espiritual de Oxford no es limitada por las murallas de su recinto ni por el abrazo con que el mar ciñe las islas de Britania. Unidos en la labor fecunda a Oxford están «St. David’s College», de Lampeter; «University College», de Nottingham; «Firth College», de Sheffield; «Reading College», de Southampton, y las universidades de Kapstadt, Sydney, Calcuta, Lahor, Bombay, Adelaida, Madras, Melbourne, Nueva Zelanda, Allahabad, Toronto, Tasmania, Malta y Nueva Brunswick entre otras muchas. ¿Puede imaginarse más poderoso y vasto imperio intelectual?

Bibliotecas. Museos. Imprenta
La biblioteca de Oxford, denominada Biblioteca Bodleyana, abierta al público en el siglo XIV por Richard Bury, enriquecida en 1440 por Humphray y en 1697 por Tomás Bodley, contiene un millón de volúmenes, cuarenta mil manuscritos y cincuenta mil monedas. Hay que añadir a este importante monumento la institución Taylor, fundada en 1847 para la enseñanza de las lenguas modernas, y la Biblioteca creada en el año 1714 por Radcliffe.

Los Museos y Galerías de la Universidad guardan maravillosos tesoros artísticos; entre ellos muchos originales de Rafael y Miguel Ángel. (En relación con ellos está la Escuela de Arte fundada en 1872 por Ruskin.) El «Ashmolean Museum» contiene notabilísimas curiosidades, y el «Universitary Museum» encierra importantes colecciones de Historia Natural. Completan dignamente este cuadro dos observatorios, un Jardín botánico, el «Seldhonian Theatre» y la imprenta o «Claréndon Press».

La imprenta de Oxford es una de las más antiguas e importantes del mundo. Fue fundada a base de caracteres llegados de Colonia, hacia el año 1478. De esta época datan incunables, como los «Comentarios de San Jerónimo al Símbolo de los Apóstoles» y la oración Pro Milone, de Cicerón.

La tarea editorial de la Universidad de Oxford ha sido magnífica. A partir del año 1665 se imprimieron en ella los veintitrés primeros números de la «Oxford Gazette», el diario más antiguo de Inglaterra. En 1674 comenzó la publicación del «Almanaque de Oxford», que sale a luz todavía Oxford se asienta en Cambridge. Algún tiempo después se establecieron en la ciudad los franciscanos y medio siglo más tarde los dominicos.

El hecho de conferirse grados en Oxford y Cambridge a los miembros de las órdenes mendicantes, cosa que no hacían las otras universidades, tuvo gran importancia en la vida de las universidades inglesas.

Parece ser que la situación de Cambridge tuvo gran influencia en la fundación de su universidad. «Cambridge fue en algún tiempo un importante centro puente de comunicación —dice míster Stephen Gaselee, C. B. T., ex alumno y ex profesor de esta universidad —, puesto que era el único camino de paso desde los puertos del este de Inglaterra a las ricas ciudades comerciales del interior.

Estos distritos estaban separados por una larga faja de terreno pantanoso y selvático, y el puente que cruza el río Cam era la única vía comercial entre la Inglaterra oriental y la central. No es, pues, de extrañar que esta vía de paso fuera elegida por predicadores espontáneos y conferenciantes errabundos como centro de sus actividades y que surgieran allí escuelas de gramática y de teología.»

Fuentes Consultadas: Enciclopedia UNIVERSITAS Tomo 17 Salvat