Partes de una Armadura

Vida de Plinio El Viejo Escritor Romano Obra Literaria

Vida de Plinio «El Viejo» – Escritor Romano – Obra Literaria

LA VIDA DE PLINIO EL VIEJO: Plinio el Viejo, uno de los más originales escritores del siglo I, durante toda su vida ayudó a sus semejantes a comprender los maravillosos fenómenos de la naturaleza. Consideraba que tal misión era la más digna para un estudioso.

De entre sus muchos escritos, la única obra que nos ha llegado es «Naturalis Historia» (Historia Natural) en 37 libros. En ella se encuentra expuesta la sabiduría de su época, relativa a astronomía, geografía, medicina, zoología, botánica y otras ramas de la ciencia.

Para comprobar el gran interés que durante muchos siglos despertó esta obra, es suficiente leer el juicio que de la misma hizo Jorge Luis Buffon, el gran naturalista francés del siglo XVIII.

«La Historia Natural —dice Buffon— comprende la del Cielo y la de la Tierra. Sorprende que en todos sus argumentos Plinio sea igualmente grande: la profundidad de las ideas y la belleza del estilo dan realce a su gran erudición. Su trabajo es variado como la naturaleza». Precisamente por eso, Plinio es considerado como uno de los más grandes; naturalistas antiguos.

SOLDADO Y ESCRITOR
Plinio el Viejo, así llamado para distinguirlo de su sobrino, que también fue un ilustre escritor, nació en Como, en el año 23. Al pasar a la historia como un estudioso y polígrafo, sería lógico imaginarlo desde joven dedicado exclusivamente al estudio de sus libros. Sin embargo Plinio, sin descuidar sus estudios predilectos, profesó la carrera militar.

A los 22 años fue a Germania como comandante de caballería; hecho que le permitió recoger informaciones para su obra «Bellorum Germaniae viginti» (Las guerras de Alemania) en la cual, además de describir los acontecimientos bélicos en los que había tomado parte, Plinio se refirió a todas las guerras que sostuvo Roma contra los germanos.

Sus méritos de soldado y de escritor le facilitaron la carrera; en efecto: actuó primero en la Galia, luego en África y finalmente en España, en calidad de procónsul. La actividad de Plinio fue realmente prodigiosa: de día desempeñaba su cargo de procurador y durante la noche se dedicaba al estudio. La obra a la que dedicó sus mayores esfuerzos fue la «Naturalis Historia«, pero encontró también tiempo para escribir libros de historia y de gramática.

En el año 71, Plinio fue nombrado almirante de la flota del Mediterráneo occidental, estacionada en Miseno (Nápoles) . Allí, en la paz del golfo de Nápoles, dio término a su obra monumental, que fue publicada en el año 77.
A los 54 años de edad, Plinio alcanzó el prestigio máximo, y es considerado por todos el hombre más docto de su siglo.

VICTIMA DE LA CIENCIA
Cuando el 23 de agosto del año 79 tuvo lugar la espantosa erupción del Vesubio que sepultó las ciudades de Herculano, Estabia y Pompeya, Plinio ,no titubeó en partir de Miseno para observar de cerca el extraordinario fenómeno.

Desgraciadamente, esta curiosidad científica le costó la vida. El fin del gran naturalista fue descrito por su sobrino en una extensa carta enviada al historiador Cornelio Tácito, en la cual le decía: «La nube que salía del Vesubio se alzaba parecida a un pino, a veces blanca, a veces negra. A mi tío le pareció interesante observarla de cerca.

Llegó a Estabia cuando del Vesubio se desprendían gigantescas llamas. En, otros lados era de día; allí, en cambio, reinaba la noche más obscura, a intervalos aclarada por muchas luces. En cierto momento, mi tío sintió que el polvoriento humo dificultaba su respiración y no se pudo mantener más en pie. A la mañana siguiente fue hallado muerto.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Tomo IV CODEX

Mitos y Creencias de los Celtas Religion y Dioses Celtas

Mitos y Creencias de los Celtas – Religión

Los celtas carecieron de una unidad mitológica, como de alguna manera correspondía al extenso y complejo conglomerado de tribus y pueblos que ellos constituyeron. De esta manera, según las regiones, aparecen dioses y mitos con distintos nombres y, por lo general, con singularidades locales. Aun así, es posible destacar una serie de temas recurrentes, como las aventuras de guerreros valerosos y heroicos, y una particular interpretación del mundo de la naturaleza con intrigantes y misteriosas dimensiones.

Justamente por esa carencia de unidad, la mitología celta ha tenido varias subdivisiones, entre las que se destacan la céltica antigua; la irlandesa, a su vez dividida en varios ciclos (el Mitológico, el de Ulster, el del héroe Fionn y el Histórico); y finalmente la galesa.

En la mitología irlandesa, existe un mito originario en el que dos razas se hallan en permanente guerra: la de los Tuatha De Danann y la de los Fomoré. Los primeros eran el quinto grupo de habitantes de Irlanda y estaban asociados con los grandes reyes y héroes; los segundos, en cambio, constituían un pueblo de gigantes que amenazaban constantemente con invadir Irlanda, representando a las fuerzas del mal.

En el panteón irlandés, sobresalía Dagda, señor de los elementos y guía divino de los druidas. Según la leyenda, fue él quien condujo a la victoria a los Tuatha De Danann contra los Fomoré, quienes a su vez tenían a Balar como su principal divinidad. Dagda era señalado como un dios bondadoso, glotón y muy activo sexualmente. Se lo representaba con un caldero siempre inagotable y un arpa mágica que podía sonar sin que su dueño la tocara.

Finalmente, cargaba una maza que tenía el poder de matar o resucitar según con cuál de sus extremos golpeara. A Balar, por su parte, se lo figuraba con un ojo en la frente y otro en la nuca, que habitualmente estaba cerrado, pero cuando se abría causaba la muerte de quien lo mirara.

Otros dioses importantes de la mitología irlandesa son Morrigan, diosa de la guerra;Erigid, diosa del fuego y la poesía; Goibniu, dios de los artesanos que forjan las armas de los guerreros; Diancech, dios de la medicina; Angus, dios del amor; y Lug, que por cumplir todas las funciones divinas carece de una en especial.

Finalmente, sobresale también Cernunnos, dios de la abundancia y de los animales salvajes. Representado con orejas y cuernos de ciervo, suele estar acompañado por una serpiente con cabeza de carnero.

También los celtas galos creyeron en importante cantidad de divinidades, entre las que se destacaron Taranis, Teutates y Esus.

Dentro de este escenario mitológico, los celtas en general dieron particular importancia al mundo subterráneo, morada de las almas de los difuntos, a los que creían inmortales. También prestaron atención a los elementos de la naturaleza, como el aire y el fuego, que los druidas decían saber manejar contra los enemigos.

Esta cosmovisión promovió la confección de armas específicamente diseñadas para su uso en rituales y ceremonias religiosas, en honor a alguna de sus divinidades o para ser enterradas junto a los guerreros caídos en el campo de batalla. En esos objetos, era común la empuñadura de oro con incrustaciones de piedras y marfil. También las vainas eran profusamente decoradas con predominio de figuras antropomorfas y zoomorfas.

En cascos y escudos, en cambio, se destacaban las figuras geométricas, especialmente compuestas de círculos y líneas curvas.

Además de la metalurgia en oro, plata, hierro y bronce, los celtas trabajaron la piedra y la madera, a las que tallaron y pulieron para transformarlas en las figuras de sus dioses. Particularmente importantes son los grandes monumentos graníticos que se hallan dispersos por toda la geografía celta, como los dólmenes y los menhires.

En especial se destacan grandes bloques que fueron enterrados verticalmente, en los que realizaron diversos tipos de inscripciones. Se sabe que no siempre estas piedras fueron plantadas por los propios celtas, sino por sociedades anteriores, como parte de cultos solares o bien para indicar posesiones o enterramientos. Pero los celtas las integraron a su mundo y en ellas grabaron cruces y textos escritos en el alfabeto «ogham» utilizado por los sacerdotes.

Incluso, consideraron que semejantes bloques de piedra, cuyo peso y tamaño hacían pensar en una gran fuerza e inteligencia para su transporte y enterramiento, debieron de haber sido el producto de una sociedad tan poderosa como sabia, lo que alimentó aun más su devoción hacia ellos. Según los antiguos celtas, estos monumentos tenían diferentes poderes mágicos y, de acuerdo con la calidad de cada uno, cumplían distintas funciones. Así, a sus pies se realizaban juramentos antes de las batallas, promesas, curaciones y ceremonias de fecundidad.

religion celta
CUCHULAINN: ESTA ESTATUA DE UN ÁNGEL Y UN HOMBRE ARMADO CON UNA ESPADA ES UNA REPRESENTACIÓN DE UNO DE LOS MÁS GRANDES HÉROES CELTAS: CUCHULAINN. SE ENCUENTRA EN LA UNIVERSIDAD DE QUEEN’ S, BELFAST, IRLANDA.

EL SACRIFICIO HUMANO: Según los registros y testimonios romanos, los celtas practicaron rituales y ceremonias sacrificiales, en las que animales y seres humanos eran arrojados a los ríos y lagos, como ofrendas s los dioses. También habrían realizado sacrificios en gran escala, sobre todo de prisioneros, aunque esta última cuestión puede haber surgido de una exageración romana o una difamación de sus enemigos.

Lo que sí está documentado son los ritos que ofrecieron a sus guerreros muertos en combate, a quienes les dedicaban un enterramiento especial, en el que adornaban al fallecido con armas bellamente decoradas, calderos y vituallas para su vida en el más allá.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Los Druidas Sacerdotes Celtas Sacrificios Humanos y Ceremonias

Los Druídas Sacerdotes Celtas
Sacrificios Humanos y Ceremonias

DRUIDAS: Antigua orden de sacerdotes de la Gran Bretaña prerrománica y de Irlanda. Aparentemente combinaban funciones sacerdotales, judiciales y políticas. Algunos cronistas relatan sus ritos, incluidos sacrificios humanos y su veneración por el roble y el muérdago. Practicaban la adivinación y la astrolor: Entre sus creencias tenía lugar destacado aquella según la cual después de la muerte, el alma se transfería a otro cuerpo. Su símbolo era el huevo de la serpiente

Los druidas eran los sacerdotes legendarios de los celtas, pero también se ocupaban de instruir a los jóvenes sobre moral y mitología. Predecían el futuro a través de la observación del cielo y las estrellas, y a veces también mediante el sacrificio humano. El culto de los druidas ha conseguido prevalecer hasta la actualidad.

Los druidas oficiaron tanto de sacerdotes como de médicos, debido a sus conocimientos sobre las cualidades medicinales de las plantas. Eran también astrónomos, filósofos, magos y videntes. La tradición los ha recogido con sus largas túnicas blancas, sus hoces de oro y marmitas mágicas. No obstante, el druida histórico fue una figura clave en la sociedad celta, consejero de la nobleza y cultor de la tradición oral.

reuinion de sacerdotes druidas

UN LUGAR DÉ REUNIÓN: Los druidas preservaban sus secretas fórmulas mágicas de dos maneras. Por un lado, evitando dejar registro escrito de sus actuaciones; por otro lado, realizando sus prácticas en el interior de grandes bosques, alejados de miradas indiscretas. Por lo general, estos bosques albergaban una nutrida población de robles. Según la tradición, anualmente los druidas se congregaban en el bosque de los Carnutos, presuntamente al norte de Dublín, donde compartían sus conocimientos y asombrosos descubrimientos.

La imagen clásica de los druidas nos llega por comentarios de Plinio el Viejo, escritor y naturalista romano. Fue él quien los ha retratado con largos vestidos blancos y blandiendo una hoz de oro, con la que cortaban el muérdago de uso ritual. Los druidas eran grandes sabios, socialmente muy respetados, y se los tenía como intermediarios entre los hombres y sus divinidades.

EL MUÉRDAGO que crece en las copas de los árboles del bosque constituía un elemento importante en las ceremonias de los druidas, quienes le atribuían poder curativo mágico.

LE’tttvo un papel destacado en tas rías locales. De hecho, algunas interpretaciones atribuyen el propio término druida a una derivación de «drus«, voz celta que designa a este árbol. Dominador del bosque, el roble albergaba espíritus y criaturas de esta mitología.

UNA HOGUERA era lo que necesitaba el druida para cocer sus productos mágicos, por lo general en un caldero de bronce o plata. Allí mezclaba el muérdago con otros elementos naturales, elaborando pócimas sanadoras para el cuerpo y el espíritu.

COLABORADORES Por lo general el druida trabajaba solo o apenas ayudado por una persona, a la que a veces transmitía sus conocimientos, a la manera de discípulo. Éste, a su vez, debía mantener el secreto de lo revelado.

LOS SACRIFICIOS: Entre las funciones que se les atribuyeron a los druidas, se destaca la de oficiantes en ceremonias religiosas, en las que no faltaron sacrificios humanos y de animales. Según testimonian la mayoría de las fuentes, los druidas solían celebrar sus reuniones en los claros de los bosques.

 LA ÉLITE ESPIRITUAL DE LOS CELTAS
Por la función que ejercían, los druidas representaban una especie de élite espiritual dentro de la sociedad celta. Pero también eran poetas, médicos, astrónomos, filósofos y magos. Todo lo que en la actualidad se sabe acerca de los druidas proviene de fuentes de la antigüedad, y no cabe duda de que esa información no tiene por qué ser objetiva: los autores de aquellos escritos no siempre se esforzaron en hacer una descripción objetiva.

En la Edad Media, bajo la influencia cristiana, y sobre todo en épocas recientes, las descripciones son sobre todo esotéricas o neocélticas, y por lo tanto no susceptibles de comprobación y en la mayoría de los casos muy subjetivas. Ni tan siquiera el significado del nombre es del todo inequívoco: druida procede del celta dru, «básico» o «a través de», y uid, «sacerdote», pero otras etimologías lo hacen derivar de drus, «roble».

TRANSMISIÓN ORAL DE CONOCIMIENTOS
Julio César recoge en sus Comentarios sobre la guerra de las Galias el trabajo de los druidas; Plinio el Viejo los describe como hombres1 vestidos de blanco con hoces de oro y ramas de muérdago que tuvieron su época de esplendor durante las campañas militares de los romanos. Ciertas fuentes afirman que ya estaban en activo en Stonehenge. Sin embargo, otros críticos dicen que Stonehenge ya estaba en rumas cuando los druidas llegaron a ese lugar. En cualquier caso, tomando como fuente los informes romanos, los druidas no erigieron ningún templo, sino que llevaban a cabo sus rituales en bosquecillos o en claros de bosque.

Por los escritos citados sabemos que los druidas transmitían a los novicios los conocimientos necesarios en forma de versos. Las fuentes históricas dicen que hacían falta 20 años para aprendérselos de memoria. En aquella época los celtas poseían ya una tradición escrita, pero se prohibía a los druidas que escribieran sus conocimientos sobre astronomía y fenómenos de la naturaleza. Sólo estaba permitida la transmisión por vía oral de una generación a otra. La rima facilitaba la memorización. Reflexionemos un momento cuántos conocimientos debía de grabar en su memoria un druida en el trans-

Mujeres druidas: Se oye a menudo hablar de druidas femeninos. En los mitos celtas aparecen Mebd de Connacht y Ceridwen. Según parece, esta última fue una mujer druida que preparó una pócima que confería sabiduría sobre el pasado, el presente y el futuro. En principio el brebaje era para su hijo Affagdu, para compensar su fealdad con sabiduría. Pero cuando lo estaba preparando su ayudante tomó tres gotas y huyó para escapar a su ira. En su huida iba adoptando diversas formas, hasta que al final se transformó en un grano de trigo que Ceridwen se tragó. A consecuencia de eso Ceridwen se quedó embarazada, y dio a luz a otro hijo, al que se considera el padre de todos los druidas. Según esta leyenda se cree en la existencia de mujeres druidas, que incluso cumplían el papel de guías espirituales.

curso de 20 años. Muchas de las obras que por entonces se transmitían oralmente se conservan en verso. Hoy en día se sabe que las instrucciones de navegación se conservaron durante siglos gracias a la transmisión oral.

LOS DRUIDAS NEOCÉLTICOS
El arqueólogo William Stukeley se considera el padre de los druidas modernos. En 1792 se instauró en Gales una ceremonia para celebrar el solsticio de verano en la que se consagró a druidas. Con el incipiente movimiento nacionalista, Irlanda y Gales no se veían ya como parte de Inglaterra, sino como estados independientes con una lengua y cultura propias.

Abocados a la clandestinidad, los druidas se situaban siempre cerca de las logias secretas. El druismo neocélticose considera hoy una forma de paganismo, y los druidas actuales se ven a sí mismos como sucesores directos de los históricos.

Los druidas utilizan el muérdago como ingrediente en la preparación desús pócimas mágicas. Para el sumo sacerdote el muérdago era signo de la presencia de los dioses en un árbol, y por consiguiente se consideraba una planta con poder curativo. Por eso sólo se cortaba con una hoz de oro, mientras se celebraban oficios divinos,;/ se recogía con un paño blanco.

Los druidas veneraban la naturaleza, y eran expertos en sus secretos y fuerzas ocultas. Sus ritos y conjuros se realizaban en lugares especialmente sensibles a ciertas misteriosas energías. Casi todas las catedrales góticas se erigieron en esos mismos sitios sagrados, honrados como tales desde la más remota Antigüedad. Hoy sabemos que se trata de accidentes geológicos, como fracturas en las placas tectónicas o corrientes de agua subterráneas, que eventualmente podrían producir algún tipo de vibraciones telúricas.

La Catedral de Chartres, por ejemplo, se levanta sobre los vestigios de un centro del culto druídico, cubiertos después por un templo romano, que en el siglo IV dio lugar a una basílica cristiana, a su vez reemplazada sucesivamente por varias iglesias hasta llegar a la famosa catedral. Otro caso interesante es el de la Catedral de Mans, en la que se conserva un auténtico menhir prehistórico, bastante intacto, en el ángulo sudoeste de una nave lateral.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Expediciones Militares a Jerusalem en la Edad Media Historia

UNA EXPEDICIÓN MUY PARTICULAR: LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

DECENAS de miles de niños, provenientes de Francia y Alemania, participaron en las cruzadas infantiles ocurridas en 1212. Pobres, sin armas, en abigarrada procesión, desfilaron por los caminos y aldeas de la Europa medieval para tratar de conseguir lo que no habían obtenido sus mayores: la conquista del Santo Sepulcro. Casi todos murieron en el continente y unos pocos, que lograron atravesar el Mediterráneo y desembarcar en territorio sarraceno sufrieron una suerte igualmente desdichada.

La Cruzada de los Niños produjo profundo impacto entre los contemporáneos de la Europa cristiana. Numerosos cronistas consignan el paso de los niños y la reacción, no siempre benévola, que hallaron durante su marcha.

Algunos de ellos hablan del fenómeno como de una sola cruzada, pero los modernos historiadores coinciden en señalar que se trató de varios movimientos simultáneos, que se unieron en dos grandes expediciones, la francesa y la alemana, y cuya patética trayectoria puede relatarse separadamente.

«No hay apenas en la Edad Media, salvo si» duda el caso de Juana de Arco, una serie de hechos en que la historia se revele tan impregnada de mito, y en que el mito parezca también recubrir la historia por completo, contó esas cruzadas infantiles que conmovieron a la cristiandad occidental durante el año 1212 tan profundamente, que los cronistas que omiten referirse a la Cuarta Cruzada hablan de esas partidas misteriosas», dice el historiador francés Paul Alphandéry.

Una de las referencias más antiguas con que se cuenta es una crónica francesa:

«En el mes de junio, un niño pastor llamado Esteban, que era del pueblo denominado Cloyes, decía que el Señor se le había aparecido en la figura de un pobre peregrino. Después de haber aceptado de él el pan, le dio unas cartas dirigidas al rey de Francia. Esteban se dirigió donde el monarca, acompañado por otros pastores de su edad. Poco a poco se formó en torno suyo una gran multitud, procedente de todas las Gallas, de más de treinta mil personas».

Todos los testimonios coinciden en que se trataba de niños pobres, pastorcillos o hijos de los aldeanos. Durante el camino se les unían miles y miles de personas. Poco a poco se agregaban adultos: criados y criadas, campesinos, siervos, artesanos, pobres habitantes de las villas.

El rey de Francia, Luis VIII, no aprueba la aventura. Después de consultar a los maestros de la Universidad de París, ordena disolver las falanges infantiles. Una parte obedece, pero la mayoría se reorganiza y prosigue la peregrinación. A medida que progresa la marcha, los niños se organizan en grupos, encabezadas por estandartes. No llevan alimentos, ropas ni dinero, y viven apenas de la limosna que les entregan los vecinos de las villas y ciudades por donde cruzan en su marcha iluminada hacia el Santo Sepulcro.

Cuando se les pregunta hacia dónde se dirigen, contestan: «Hacia Dios«. En general, la Iglesia parece haberse opuesto a esta peregrinación. Los «Annales Marbacenses» dicen: «Canto generalmente somos de una gran credulidad para tales novedades, muchos creyeron que esto procedía no de ligereza de espíritu, sino de devoción e inspiración divina. Les ayudaban, entonces, a sus gastos y les proveían de alimentos y de todo lo que era necesario. Los clérigos y algunos otros cuyo espíritu era más cuerdo, estimando este viaje vano e inútil, se declaraban en contra, a lo que los seglares se resistían con violencia, diciendo que su incredulidad y su oposición procedían de su avaricia más que de la verdad y la justicia».

Durante la marcha se consignan numerosos otros testimonios que hablan de la conmoción y de las disensiones que provocaba el paso de los animosos peregrinos por las ciudades francesas. En San Quintín se registró un hecho curioso, cuando una sentencia arbitral castigó por igual al Cabildo y a los burgueses.

A los últimos por haber querido prestar ayuda a los peregrinos quitando los bienes a los canónigos, y al primero, por haberlo evitado. A pesar de las penalidades de la larga caminata, del hambre, las enfermedades y, en algunos casos, de la hostilidad pública, una parte importante de estos pequeños cruzados franceses logró arribar al puerto de Marsella. Allí llegaron a un acuerdo con dos armadores que prometieron llevarlos a Siria. Miles de ellos se embarcaron en siete grandes bajeles.

A los pocos días fueron sorprendidos por una furiosa tempestad y dos de las embarcaciones naufragaron cerca de la isla de Cerdeña, en la roca denominada Reclus. Todos los pasajeros se ahogaron. Los cinco navíos restantes llegaron a Alejandría y Bujía. Allí los dos armadores, traicionando a los niños, los vendieron a los mercaderes y a los jefes sarracenos como esclavos. Según Alberico de Troyes, que relata el fin de esta patética aventura, 400 de los pequeños cruzados fueron comprados por el califa.

Otro relato de la época dice que en 1230, es decir, dieciocho años después de la Cruzada de los Niños, Maschemuc de Alejandría «conservaba aún 700 que ya no eran niños, sino hombres en toda la plenitud de la edad». A los que quedaron en Marsella y otros que se desperdigaron durante la caminata, el Papa les ordenó que recibieran la cruz, pero que esperaran atravesar el mar y combatir contra los sarracenos cuando tuvieran la edad suficiente.

EL pastor Esteban, que inició este vasto movimiento de los niños, hay pocas referencias concretas. Tenía unos doce años de edad. Se sabe que casi inmediatamente después de aparecer con el mensaje que le «ordenaba» dirigirse a Jerusalén para recuperar el Santo Sepulcro, se vio rodeado por la fe y la adhesión de miles de otros niños y, luego, por adultos que se agregaban a la extraordinaria caravana.

Algunos de sus contemporáneos le atribuían milagros. Se le llamaba el pequeño profeta y el niño milagroso. Un cronista lo describe sobre una carreta adornada con alfombras, rodeado por una muchedumbre de grandes y pequeños adictos, que caminaban cantando himnos religiosos y enarbolando estandartes. Al mismo tiempo, otros niños, arrastrados por el ejemplo, comenzaron igualmente a predicar en los pueblos franceses y a reunir otros pequeños ejércitos de inocentes. Nada detiene a estos muchachos que abandonan todo y arrostran cantando los mayores peligros y penalidades, arrastrados por una suerte de mística vorágine hacia su desdichado destino final.

EN EL mismo año se produjo el mismo fenómeno colectivo en Alemania: «Apareció un niño, cuenta un cronista, Nicolás de nombre, que reunió en torno suyo a una multitud de niños y de mujeres. Afirmaba que por orden de un ángel debía dirigirse con ellos a Jerusalén para liberar la cruz del Señor, y que el mar, como en otro tiempo al pueblo israelita, les permitiría atravesarlo a pie enjuto.» Otro cronista dice que Nicolás llevaba una cruz sobre sí «que debía ser en él señal de santidad y de poder milagroso; no era fácil reconocer cómo estaba hecha, ni de qué metal».

Tapeaie hablaba sobre el poder marcha y atravesó la mitad de Europa hacia Genova, donde esperaban embarcarse. Pero sólo una parte del grupo original llegó, en realidad, a la costa italiana. En la primera parte del camino el paso de esta tropa irreflexiva suscitó oleadas de emoción y sentimiento popular. Se les socorría con gran liberalidad. Las ciudades a veces los esperaban para alimentarlos y hacían colectas para ayudarlos en la prosecución de su peligrosa ruta. Hubo también reacciones de violencia contra el clero, que trató de oponerse a esta marcha infantil hacia el Santo Sepulcro.

La hueste estaba integrada por niños de ambos sexos, y, poco a poco, tal como ocurrió en el caso de la marcha de los infantes franceses, se agregaron personas mayores, sobre todo criados, criadas y campesinos. Se trata de un fenómeno que ocurrió frecuentemente en las cruzadas y que sería muy difícil de explicar hoy. La gente sencillamente dejaba sus ocupaciones, su familia, su vida común y corriente y tomaba la cruz, por lo general para ir a sufrir una suerte dura en tierras extranjeras. Se había extendido, además, la firme convicción de que los niños conseguirían aquello en que habían fracasado sus mayores. Se trata de «Nicolás, servidor de Dios, parte para la Tierra Santa. Con los Inocentes él entrará en Jerusalén.»

Los niños alemanes que partieron de Colonia parecen haber seguido la ruta que va hacia Maguncia, Spira, Colmar, toda la orilla izquierda del Rin y los Alpes, para entrar en la Italia del norte. En esta etapa del viaje el recibimiento no fue nada de amistoso. Numerosas pruebas habían caído ya sobre los niños, obligados a soportar sucesivamente el hambre, la sed, el calor y el frío. Unos pocos de ellos regresaron y otros murieron en la ruta. Pero el empeñoso ejército de niños, sin embargo, seguía adelante. Las poblaciones de la Italia del norte se mostraron, en general, hostiles a esta marcha.

Muchos niños fueron capturados por los montañeses y convertidos en sirvientes. Otros .fueron despojados de lo poco que llevaban. La partida, muy disminuida, pero, a pesar de todo, compuesta por unas siete mil personas, niños y adultos, encabezados por Nicolás, llegó a Genova. Los habitantes de la ciudad ordenaron, sin embargo, a los peregrinos que abandonaran inmediatamente el lugar. Los motivos de la medida: «Porque estimaban, dice un cronista, que ellos se dejaban llevar más bien por la ligereza de su espíritu que por la necesidad»

Había otros motivos mas materiales. Se temía que el aumento súbito de la población fuera un motivo de encarecimiento del pan, en una ciudad con un abastecimiento alimenticio limitado. Creían, asimismo, los genoveses, que la multitud de peregrinos podía ser origen de disturbios. Por último, había un motivo de alta política esgrimido por los notables. El emperador alemán estaba en pugna con el Papa, y los genoveses, en esta contienda, se ponían del lado de la Iglesia.

Fue un momento terrible para los miles de pequeños cruzados, que habían conseguido llegar hasta la costa luego de tremendas penalidades. La multitud, desanimada, se dispersó. Un grupo logró llegar a Roma, donde «se convencieron de su fervor inútil. Hubieron de reconocer que ninguna autoridad los sostenía», como dice un historiador. «Comprometidos por su voto de cruzada, no podían ser relevados del cumplimiento del mismo, salvo los niños, que no habían alcanzado la edad de la discreción, y para ayudarles no encontraban a nadie, como no juera por parte del Papa, que las señales de la más completa desaprobación. Habían cedido al impulso del milagro y según parece ya había pasado la edad del milagro».

El regreso fue lamentable. En los «Anuales Marbacenses» se dice que «volvieron hambrientos y descalzos, uno a uno y en silencio», Frustrada la «gran esperanza», ya nadie les daba nada. Por el contrario, eran recibidos con hostilidad en todas partes. A fines de año, en el invierno, volvieron a atravesar los Alpes. Apenas unos pocos pudieron sobrevivir a esta última prueba, a través de los senderos intransitables, la nieve, la escarcha y el frío. Otros pocos, demasiado desanimados para volver a su patria, se quedaron en las ciudades italianas, acampando en las plazas o los alrededores. Los mismos «Aúnales» señalan que «una gran parte de ellos yacían muertos de hambre en las ciudades, en las plazas públicas, y nadie los enterraba».

La población sedentaria se volvió abiertamente ahora en contra de ellos. Lo que al principio fue visto como una anarquía mística, la presencia en este ejército de muchachos y muchachas ahora se veía como una señal de deshonestidad y licencia. Por otra parte, parece indudable que a las tropas de niños se unió un cierto número de gente indeseable, mujeres de mal vivir y hasta delincuentes comunes, cuya presencia, entre o detrás de los destacamentos infantiles, acabó por dar el golpe de muerte a este extraordinario movimiento que en su oportunidad emocionó y conmovió a toda Europa.

ALPHONSE Dupront ha tratado de explicar este movimiento casi misterioso. En primer lugar ¿que pensaron los contemporáneos?. «Todos notan en su lengua asombrada , el prodigio: Esta cosa inaudita en su curso de los siglos…» El prodigio es sensible a todos. Todos se asombran. Pero este asombro no es más que muy rara vez admiración y simpatía. El prodigio no es el milagro. Únicamente Alberico de Troyes hablará de «esta expedición milagrosamente llevada a cabo».

Richter de Sénones es el único que se apiada del desastre de estas tropas de niños y deja oír, al evocarlas, las lamentaciones de Jeremías: «Los niños han pedido pan y no ha habido persona que se los dé», El redactor de la Crónica de San Medarno de Soisspns escribe: «Algunos afirman que antes de producirse esa extraña partida de niños, cada diez años los peces, las ranas, las mariposas, los pájaros, habían partido de la misma manera, cada uno según el orden y la estación de su especie».

Dice Dupront: «La historia, por lo demás, se muestra poco preocupada por explicar el fenómeno singular de las expediciones infantiles. Los historiadores que han presentido su originalidad observan inmediatamente lo extraordinario que hay en ellas al compararlas, sin más, a las procesiones generales, ordenadas por Inocencio lll en 1212, para obtener del cielo la paz de la Iglesia universal y el éxito de los ejércitos cristianos contra los sarracenos de España. Todos, sin excepción, están invitados a unirse a la procesión, sin que nadie pueda excusarse». Levantamiento en masa que no puede menos que emocionar a los espíritus en que las procesiones celebraban.

DOS vías de explicación pueden permitir aclarar la significación histórica de esas partidas. Una completamente externa; en efecto, esas procesiones infantiles no son en la historia de la Edad Media una singularidad sin precedentes; desde hace menos de un siglo se desarrolla, en el país normando, en particular, la «Cruzada Monumental» de los penitentes constructores, que, arrastrando pesadas carretas cargadas de herramientas, de piedras y de morteros, marchan para ayudar a levantar o a restaurar no pocos lugares del culto de la religión de Chartres o de Caen, y al atravesar un río se detienen junto con sus carros, se ponen en oración y pasan, si no a pie enjuto, al menos vadeando…

Algunas de estas piadosas procesiones estaban compuestas de elementos diversos: hombres, mujeres y niños, pero otras lo estaban únicamente de niños, y nada se asemeja más a las cruzadas infantiles que estas columnas de jóvenes penitentes que llegan, desafiando los riesgos del camino, con cirios y estandartes al frente, entonando cánticos. Maimón de Saint-Pierre-sur-Dive, que ha descrito en su abadía la obra de los penitentes constructores, nos descubre detalles sorprendentes. En primer lugar, el hecho de que los niños se flagelaran, invocando la piedad de la Virgen para los enfermos.

Los jóvenes penitentes de Saint-comparan con las huestes infantiles que sucumbieron bajo los golpes de los soldados de Herodes y las cruzadas infantiles llevan la marca constante de esta identificación. Cuando el Papa Gregorio IX erige una capilla en la isla de San Pietro, en la costa de Cerdeña, cerca del lugar donde se destrozaron los navíos de los armadores marselleses cargados de peregrinos infantiles, la dedica a «los nuevos Inocentes». ¿Rito litúrgico o rito de sacrificio? Como los Inocentes de la Natividad, los niños se ofrecen como primeras víctimas. «Lo que quiera Dios hacer de nosotros, lo aceptaremos con toda alegría». Claramente el canto de marcha celebrará la redención por medio de la sangre. El sacrificio de los niños se ofrece por la salvación de la cristiandad entera.

Dupront dice también: «Si bien hay en la Cruzada de los Niños una manifestación de sacrificio, el espíritu pasivo de población no parece, sin embargo, prevalecer. Por el contrario, Nicolás lleva la cruz de la victoria; esos niños quieren la victoria, así como saben que no depende más que del milagro, el de su cruzada misma. Jerusalén ha sucumbido por los pecados de los grandes^ y de los orgullosos. La reconquista de los Santos Lugares no puede esperarse ya más que del milagro, y el milagro no puede producirse ya más que en favor de los más puros: de los, niños y de los pobres».

En conclusión, para Dupront, por medio de los niños y de su sacrificio, «se logra la renovación de la idea de la cruzada y, con más seguridad aún, su continuidad».

Fuente Consultada: Revista Hechos Mundiales N°22 Las Cruzadas – Wikipedia – Historia Universal Tomo II – Tomo de Historia Enciclopedia Cosmos

Cultura Hallstatt de los Celtas

Cultura Hallstatt De Los Celtas

CELTAS: EDAD DEL HIERRO En el siglo VIII a. de C. estos pueblos crearon probablemente la primera civilización al norte de los Alpes. Para muchos, fueron los fundadores de Europa. Sus dominios se extendían desde el Mar del Norte al Mediterráneo y desde el Mar Negro al Océano Atlántico. La historia de los celtas está cubierta de incertidumbres. Algunos historiadores suponen tribus de origen indoeuropeo que en el tercer milenio a. de C. ocuparon los montañas de los Cárpatos, cadena de montañas de Europa central que se extiende como un arco por Eslovaquia, Polonia y Rumania, siendo su pico más alto el Tatra, de 2.600 m.

Los celtas tenían una riquísima tradición oral y rara vez usaban lenguaje escrito. Por lo tanto, los detalles de su antigua vida cotidiana debieron ser armados con referencias arqueológicas y leyendas que los monjes irlandeses fueron coleccionando. Los celtas nunca formaron una federación de tribus o un imperio político, aunque compartían una lengua común e ideas religiosas similares.

LA EDAD DEL HIERRO: En los años 800 a. de C. el hierro se introduce en sus vidas, mejorando notablemente armas y herramientas.  En Hallstatt, Austria, a mediados del siglo XIX, se encontró un enorme yacimiento arqueológico de artefactos antiguos que demostraron el alto grado de desarrollo que habían alcanzado. Los celtas finalmente cayeron tribu por tribu a manos de las legiones romanas y sólo Irlanda y parte de Escocia lograron evitar esas invasiones.
Algunas viejas tradiciones, como el Halloween , aún permanecen y la lengua todavía la hablan unas dos millones de personas en Gales, Escocia e Irlanda y muchos gallegos se sienten orgullosamente celtas, celtíberos, unión de la raza celta e íbera.

La Edad del Hierro celta transcurrió entre los siglos VIII y V a.C. En esta etapa, se destacó la necrópolis de Hallstatt, que dio nombre a una cultura que fue heredera de otra anterior, llamada de los Campos de Urnas, desarrollada a partir de tribus establecidas en el centro de Europa durante el siglo XIII a.C. La creación artística distinguió a las sociedad portadoras de ambas culturas.

Herodoto, padre de la historiografía

UN PIONERO: Herodoto, padre de la historiografía, fue quien dejó la primera referencia escrita acerca de los celtas. Fue él quien los situó en un territorio al que llamó «Keltoi», además de ubicarlos sobre los «Pilares de Hércules», nombre con el que se conocía antiguamente al estrecho de Gibraltar.

ESPADAS Y LANZAS celtasESPADAS Y LANZAS: fueron las armas predilectas de los llamados Guerreros del Valle de la Sal, el centro de producción salitrera de la cultura de Hallstatt.

 

CAMPOS DE URNAS: celtasCAMPOS DE URNAS: Así se llamó la cultura de los grupos humanos del centro de Europa que desarrollaron la costumbre de incinerar a sus muertos y depositar las cenizas en urnas funerarias. Entre ellos se cuentan pueblos celtas, itálicos e ilirios.

 

 

 

LA CULTURA DE HALLSTATT: Heredera de la Cultura de los Campos de Urnas, la Cultura de Hallstatt toma su nombre de la necrópolis homónima, en territorios que corresponden a Austria, donde se hallaron cientos de tumbas y objetos.

Su gente mantenía una gran producción de salitre, lo que le permitió un creciente Intercambio comercial con los pueblos vecinos. El desarrollo económico acunó la aparición de una casta dirigente que adoptó una jerarquización principesca.

Entre sus creencias más importantes se contó la adoración del Sol, como manifiesta el llamado Carro de Trundholm y su disco solar, objeto ritual hallado en la zona.

EL CABALLO, hueco y de bronce, tenía los ojos, la frente, el hocico, el cuello y la crin decorados con placas y motivos dorados. El conjunto  mide 60 cm de longitud. El disco, el caballo y el carro de seis ruedas están confeccionados con una delgada lámina de bronce. El disco transportado en el carro es una clara reproducción del Sol. Una de las caras estaba cubierta con una lámina de oro sobre la que lucen orlas de espirales y círculos.

caballo celta

Batalla de Constantinopla Ataque Turco a Bizancio Mohamed Sultan

Batalla de Constantinopla – Ataque Turco a Bizancio El Sultán Mohamed II

ANTECEDENTES: La historia del Imperio Bizantino es realmente larga, por eso se hace indispensable dividirla en tres partes. La primera va desde su fundación hasta el reinado de Justiniano, el primer emperador realmente bizantino; la segunda abarca la organización del Imperio; y la tercera su último esplendor y la decadencia final.

Según la leyenda, Bizancio fue fundada en el 657 a. C. por navegantes griegos provenientes de la ciudad de Megara y comandados por un tal Byzas. Su ubicación estratégica en la orilla europea del Bosforo, a caballo entre el mar Negro y el Mediterráneo, entre Europa y Asia la convertían en la llave del comercio entre Oriente y Occidente, lo que hizo que se la disputen numerosos pueblos de la Antigüedad.

Finalmente, el 11 de mayo del año 330 de nuestra era fue solemnemente consagrada como la capital del Imperio Romano de Oriente y rebautizada Constantinopla. El emperador Constantino quería que fuera una Nueva Roma, el flamante símbolo de un imperio renovado: un imperio cristiano.

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El emperador Constantino fundó Constantinopla en el lugar donde se levantaba la ciudad griega de Bizancio. Su intención fue recrear a Roma, pero en Oriente.

Constantino forjó a Constantinopla en el nuevo orden iniciado por el emperador Diocleciano, que se caracterizaba por el absolutismo imperial, la centralización administrativa y la sacralización de un emperador unayestático y distante.

Con una economia próspera, escasos desequilibrios sociales, una vida urbana desarrollada, una estructura estatal sólida, una capital inexpugnable y una hábil diplomacia, el Imperio Romano de Oriente (Grecia, los Balcanes, Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto) consiguió dominar a los bárbaros y no solo sobrevivir, sino brillar con luz propia.

En el siglo VI, bajo el reinado de Justiniano, el Imperio Romano de Oriente se sintió lo suficientemente fuerte como para reconquistar los restos del Imperio de Occidente. Entre 532 y 544, bajo la dirección de los grandes generales Belisario y Narsés, el Imperio recuperó África, Sicilia, Italia y parte del sur de Hispania. El Mediterráneo se convirtió nuevamente en un dominio romano.

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FIN DEL IMPERIO BIZANTINO
CAÍDA DE CONSTANTINOPLA:
Cuando Justiniano asumió el gobierno en 527, el Imperio Romano de Oriente tenía los mismos límites que en la época de Diocleciano. Este, dos siglos y medio antes, había dividido al Imperio Romano en cuatro regiones administradas independientemente por él y otros tres gobernantes.

En 308 estas regiones fueron unificadas en dos grandes divisiones, formando una parte de Oriente y otra de Occidente. En 324 el emperador Constantino reunificó el Imperio y trasladó la capital a Bizancio, declarada «la capital cristiana», con el nombre de Constantinopla.

En 395 el Imperio fue definitivamente dividido entre los dos hijos del emperador Teodosio, y en 476, Rómulo Augusto, emperador de Occidente, fue depuesto por el jefe bárbaro Odoacro. La parte occidental del Imperio dejó de existir. Bajo Justiniano los límites de la Romanía Oriental (o Bizancio), fueron parcialmente asegurados y extendidos.

En el este consiguió firmar acuerdos de paz con los persas, y en el oeste sus generales Belisario y Narsés realizaron sucesivas conquistas: en África del Norte en 535, en Italia en 553, en el sur de España en 554. Pero esa expansión fue pasajera: tres años después de la muerte de Justiniano, los longobardos (o lombardos) conquistaron buena parte de Italia (que Bizancio había arrebatado a los ostrogodos).

Bizancio luchó, durante muchos siglos, contra los godos, los persas, los búlgaros, los árabes, los turcos, etc., constituyendo así el gran baluarte de protección de Occidente. En 976-1025, alcanzó su máximo poderío; en 1203, fue saqueada por los Cruzados; y en 1453 fue conquistada por los turcos otomanos.

mapa imperio bizantino

Mapa del Imperio Bizantino

Batalla de Constantinopla (1453): La antigua ciudad de Constantinopla, en otro tiempo plaza fuerte leí Imperio Romano del Este, atrajo a muchos conquistadores en sus mil años de historia.

En 1453 fue atacada por el poderoso Imperio Otomano. Las inmensas tierras orientales habían ya caído bajo las manos de los turcos, quienes ahora pusieron su vista sobre la misma ciudad.

ataque a constantinoplaMohammed II, cruel gobernador pero enérgico e inteligente general, mandaba una fuerza de entre 80.000 y 150.000 hombres, dividida en tres tipos de soldados: los turcos pobremente armados ; indisciplinados; los reclutas anatolios que eran un poco mejor que los anteriores; y los jenízaros, soldados que eran la flor y nata del ejército turco.

Estos últimos eran cristianos por origen, apartados de sus padres a la edad de 12 años y entrenados cuidadosamente en si arte de la guerra. Eran los soldados más eficaces de ese tiempo.

Mohammed introdujo algo nuevo en el sitio de Constantinopla: la artillería. Los anteriores intentos de tomar la ciudad habían fracasado a menudo por sus 13 millas de gruesas murallas, pero el musulmán planeó primero hacer volar algunas secciones de este muro para eliminar la barrera de paso.

Para pelear contra los turcos, el emperador Constantino XI tenía sólo 8.000 hombres, aunque ellos estaban bajo el mando de un veneciano ingenioso, Giovanni Giustiniani. Constantino también trató de obtener ayuda de otros estados cristianos, pero el cisma entre los católicos romanos y los griegos ortodoxos había resultado muy encarnizado como para poder ser superado. Entonces, mientras el resto de la cristiandad se debatía y observaba, los turcos atacaban Constantinopla.

Al principio las cosas no fueron bien para los invasores: su flota no pudo entrar en el puerto. Las aberturas ocasionadas por los cañoes musulmanes fueron rápidamente tapadas por los valientes defensores romanos.

Después de haber sido varias veces rechazados por Giustiniani, Mohammed trató de aproximar una gigante torre de madera de la muralla, pero el veneciano respondió colocando barriles de pólvora debajo de la estructura para volarla.

La defensa de este hombre resultó tan satisfactoria que Mohamed lo trató de sobornar para que desertara. En un último y desesperado asalto, el turco mandó sucesivas  oleadas de soldados para atacar las secciones más debilitadas de 11 muralla. Pero los defensores los hicieron retroceder con picas, ballestas y pólvora, y hasta los jenízaros sufrieron serias pérdidas.

Entonces, repentinamente, Giustiniani fue herido y se vio obligado a renunciar al mando. Recobrando su coraje, los jenízaros ganaron la delantera y dieron el ataque final mientras los enemigos trataron valientemente de recobrar sus fuerzas. Sin líder, la ciudad cayó definitivamente.

EL SULTÁN MOHAMED II: Los emperadores del siglo XV debieron darse cuenta de que la caída de la ciudad era casi inevitable. Los escritos bizantinos de finales de la Edad Media presentan cierto espíritu de resignación: los bizantinos aceptaban su destino como un castigo de Dios por sus pecados.

Sin embargo, tenían la constante esperanza de que ocurriría algún milagro: que la Virgen, la especial protectora de la ciudad, vendría en su ayuda. En 1402 los turcos otomanos sufrieron una tremenda derrota en la batalla de Ankara, en Asia Menor, a manos de Tamerlán, el Timur mongol de Oriente Medio.

Para los bizantinos esto parecía una intervención divina. Pero el respiro no duró mucho. Cuando en 1451 el embajador e historiador bizantino Sfrantzes se enteró del acceso al trono otomano de Mohamet II, dijo: «Es la peor noticia que podía haber oído.»

El nuevo sultán era un joven despiadado y decidido.

Había anunciado que, en cuanto controlara las riendas de la autoridad, «destruiría el imperio de los romanos y reduciría a la nada a todos los imperios cristianos».

Mohamet, «astuto como un zorro», pronto descubrió su juego. Constantinopla estaba erigida sobre un triángulo de tierra con el mar en dos de sus lados y una muralla terrestre en el oeste.

La larga y angosta ensenada del lado norte formaba el puerto llamado Cuerno de Oro. Tanto las fronteras terrestres como las marítimas estaban fortificadas. Anteriormente la capital había dominado la entrada al mar de Mármara y el acceso al mar Negro a través de los estrechos del Bosforo. Pero ahora la costa de Asia Menor estaba en manos otomanas, con un fuerte llamado Anadolu-Hissar en la costa asiática del Bosforo.

Durante la primavera de 1452 Mohamet construyó otro fuerte llamado Rumili-Hissar en las vertientes europeas del Bosforo (donde se encuentra todavía). Por tanto, los otomanos dominaban el Bosforo.

Al otro lado de las inmensas murallas fortificadas del lado oeste continental de la ciudad se sabía que Mohamet estaba concentrando sus tropas en Tracia. Se dice que tenía por lo menos 150.000 hombres entre el mar de Mármara y el Cuerno de Oro, incluyendo los famosos soldados regulares llamados jenízaros, así como numerosos soldados irregulares, los bachibozucos, e innumerables parásitos cuyo único interés era el pillaje. Su artillería contaba con enormes cañones.

El más grande necesitó sesenta bueyes para arrastrarlo hasta las murallas de Constantinopla y doscientos hombres para sujetarlo en su carreta. A principios de abril de 1453 el ejército turco estaba fuera de las murallas de tierra.

Fuente Consultada: Almanaque de los Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

Los Celtas Origen Resumen de su Historia

Los Celtas Origen – Resumen de su Historia

Durante la Antigüedad, en el sur de Europa florecieron las civilizaciones griega y romana, mientras que, más al norte, numerosos pueblos practicaban una vida nómada o seminómada. Entre éstos figuraba el grupo de los celtas, nombre colectivo de distintos pueblos que cambiaban constantemente de lugar de residencia y se mezclaban entre sí. Probablemente los celtas eran originarios de la región del Danubio, es decir, del sur y sudoeste de Alemania.

Del siglo VI al III antes de Jesucristo partieron de allí para invadir gran parte de Europa. Unos quinientos años antes de Jesucristo gozaban de una civilización que los historiadores han llamado «civilización de la Téne», porque sus más antiguos vestigios se han encontrado en la región arqueológica suiza del mismo nombre (cerca del lago de Neuchátel).

ORIGEN DE LOS CELTAS: La historia de los celtas está cubierta de incertidumbres. Algunos historiadores suponen tribus de origen indoeuropeo que en el tercer milenio a. de C. ocuparon los montañas de los Cárpatos, cadena de montañas de Europa central que se extiende como un arco por Eslovaquia, Polonia y Rumania, siendo su pico más alto el Tatra, de 2.600 m. Los celtas tenían una riquísima tradición oral y rara vez usaban lenguaje escrito.

Por lo tanto, los detalles de su antigua vida cotidiana debieron ser armados con referencias arqueológicas y leyendas que los monjes irlandeses fueron coleccionando. Los celtas nunca formaron una federación de tribus o un imperio político, aunque compartían una lengua común e ideas religiosas similares.

Los celtas difícilmente puedan ser considerados realmente como una unidad. En verdad, lo que habitualmente se conoce como celtas no es sino un conglomerado de tribus y pueblos de diversos orígenes que se asentaron en una franja sumamente amplia de Europa, durante un período que, convencional-mente, se extiende desde el año 500 a.C. hasta los primeros siglos de la era cristiana.

A pesar de esto, sus antecedentes e influencias pueden ser rastreados en una etapa mucho más amplia, que se remonta a los finales de la Edad de Bronce. No obstante, este conglomerado compartió una serie de rasgos comunes que, como las tradiciones, creencias y lengua, le otorgó una misma identidad bajo el nombre de celtas.

El origen y el desarrollo de los pueblos celtas se asocian a la Edad de Hierro europea, y más precisamente a la llamada Cultura de los Campos de Urnas, que floreció hacia fines de la Edad del Bronce. Aquélla recibió su denominación por las curiosas prácticas crematorias de sus muertos y la posterior inhumación de las cenizas en recipientes de cerámica.

Dispersa por el este y el centro de Europa entre los años 1300 y 800 a.C., la Cultura de los Campos de los Campos de Urnas es el primer antecedente de los celtas. Posteriormente, ya en los inicios de la Edad del Hierro, surgió en ese mismo espacio geográfico la Cultura del Hallstatt, que se desarrolló entre los siglos VIII y V a.C.

A diferencia de la anterior, serán sus características, al menos en su último período, los enterramientos sumamente lujosos de los personajes de la élite dirigente y la construcción de edificios defensivos de mayor complejidad. En este período, los celtas compartieron la Cultura de Hallstatt con los ilirios, a la vez que extendieron su presencia en el interior de la Península Ibérica, donde se establecieron en el siglo VII a.C.

En el siglo siguiente hicieron lo propio hacia el noreste ibérico, donde se hallaban instalados los íberos. Todos estos movimientos migratorios eran bien conocidos por los antiguos griegos y romanos. De hecho, Heródoto los denominó «keltoi», y los romanos comenzaron a definirlos como «galatae» o «galli«.

LA CULTURA DE «LA TÉNE»
Durante la última fase de la Edad del Hierro, conocida como «La téne», desarrollada a partir del siglo V a.C., la presencia celta se extendió sin pausa, alcanzando desde la Península Ibérica hasta las orillas del mar Negro.
El proceso se inició hacia fines del siglo V a.C., cuando a causa de la presión demográfica de otros pueblos del norte se generalizó un movimiento migratorio y los celtas llegaron al corazón mismo del mundo grecorromano. Aproximadamente en el 400 a.C., sus incursiones culminaron con la ocupación del valle del Po, en Italia.

No tardarían mucho en iniciar recorridos hacia el sur y ya en 387 a.C. asediaron Roma, a la que luego saquearon. La cultura de «La Téne» tomó su nombre de un asentamiento descubierto a mediados del siglo XIX en las cercanías del lago Neuchatel, en Suiza. Las investigaciones asociaron finalmente este hallazgo con una práctica religiosa y ritual, en la que los antiguos celtas realizaban sacrificios de animales y seres humanos, y arrojaban a los cursos de agua objetos preciosos a manera de ofrendas a los dioses.

El avance de los celtas continuó en diferentes direcciones, entre ellas hacia las Islas Británicas. Las primeras oleadas migratorias se realizaron durante el siglo V a.C. y se repitieron dos siglos más tarde. Efectivamente, algunos registros arqueológicos revelan la presencia celta en Manda ya en el siglo III a.C. Finalmente, a principios del siglo I a.C. se sucedió una nueva migración masiva.

También en el siglo IV a.C. los celtas dirigieron sus pasos hacia el sudeste europeo, hasta la región del Báltico y la parte occidental de Turquía. Alejandro Magno supo de ellos en Macedonia y es sabido que en el año 279 a.C. iniciaron el saqueo de la ciudad de Delfos, aunque al parecer parecer una nevada les impidió concluirlo.paralelamente, en Asia Menor, los celtas llegaron a establecerse en una región que aún conserva el nombre de Galacia.

LA EXPANSIÓN: Por su carácter migrador, los celtas no se establecieron definitivamente desde un principio. Contrariamente, sus migraciones los llevaron a través de Europa. Una vez establecidos temporalmente, talaban los bosques con sus hachas de hierro y trabajaban el suelo con rejas del mismo metal. De este modo, sus cosechas eran más abundantes que las de los demás pueblos, que disponían de utillaje inferior.

La gran expansión celta implicó la movilización de numerosas tribus independientes, aunque unidas por lazos culturales. Entre los siglos V y II a.C. se dispersaron en todas direcciones y fundaron ciudades fortificadas, a la vez que intensificaron el comercio con grupos vecinos. Hacia el siglo II a.C. aparecieron las fortificaciones llamadas «oppidas«, que pretendieron actuar como valla contra el avance romano.

mapa de los celtas
En el siglo V a.C., tres elementos se aunaron para promover una nueva expansión de las originarias tribus celtas: el importante crecimiento demográfico, la presión ejercida por nuevos grupos llegados desde el este y, finalmente, la vigencia de una nobleza guerrera capaz de iniciar una migración conquistadora. El resultado sería la colonización de vastos territorios de Europa central y occidental que incluyeron desde casi la totalidad de la Península Ibérica hasta territorios en Asia Menor.

Dada su natural tendencia a la actividad migratoria, cada vez realizaban expediciones más arriesgadas con el propósito de adueñarse de extensos territorios. Así pues, el año 400 antes de nuestra era cruzaron los Alpes e invadieron Italia. A orillas del Alia, a 15 km de Roma, toparon con el ejército romano. Al primer encuentro con aquellos temibles «bárbaros», los romanos, aterrorizados, huyeron y se refugiaron en la colina del Capitolio.

Al no hallar resistencia, los galos —así llamaban los romanos a los celtas— se apoderaron de Roma y la saquearon. Pero no lograron adueñarse del Capitolio. Sin embargo, la leyenda dice que una noche los celtas intentaron asaltarlo, pero no lograron su objetivo porque los gansos sagrados, fieles defensores de la colina, despertaron a los romanos con sus graznidos. Advertido a tiempo, Marco Manlio rechazó el asalto y expulsó a los celtas.

LA DECADENCIA: Los celtas no tuvieron un poder centralizado. No resulta extraño que con esta característica, hayan sido conquistados por los romanos, quienes entre los siglos II a.C. y I se adueñaron de la Galia Transalpina y la mayor parte de Britania. Fruto de ello fue la asimilación de este pueblo a la cultura romana, al extremo de abandonar sus tradiciones y lengua.

Con el tiempo, también perdieron sus dominios en España y a finales del Imperio Romano apenas conservaban territorios en el noroeste de Francia, Irlanda y Gales. En estas dos ultimas zonas, en cambio, la resistencia, combinada con lo breve de la estadía romana, permitió que su lengua y cultura sobrevivieran. Incluso en el siglo VII realizaron un intento para expandir su influencia, cuando los escotos irlandeses invadieron Caledonia, región rebautizada como Escocia.

En el siglo I antes de Jesucristo entraron por segunda vez en contacto con los romanos. Entre los años 58 y 51 antes de Jesucristo, el general romano Julio César sometió toda la Galia y la convirtió en provincia romana. En sus Comentarios sobre la guerra de las Galias encontramos numerosos datos sobre la forma en que vivían los celtas de aquella época. Precisamente por entonces los druidas representaron un papel importante, pues eran a la vez sacerdotes, jueces, maestros y consejeros políticos. Siguiendo el ejemplo de griegos y romanos, los celtas también veneraron a numerosos dioses y diosas. Para ellos la encina y el muérdago eran sagrados. La escultura estaba al servicio de la religión y con frecuencia representaba al jabalí. La divinidad jabalí que presentamos en la ilustración está representada según forma humana.

Vercingétorix de la tribu arvernaEL ÚLTIMO LÍDER GALO: En 52 a.C. y a ios 20 años, Vercingétorix -de la tribu arverna del centro de Francia- había logrado una federación de grupos galos cuyos jefes le delegaron el mando militar.

Julio César, gobernador romano de la Galia, tenía un poderoso ejército, pero el líder galo optó por no darle batalla abierta sino hacer guerra de guerrillas y replegarse al interior para alejar al enemigo de sus bases, mientras incendiaba cosechas y aldeas para dejarlo sin suministros.

Tuvo varios éxitos hasta que en la ciudad de Alesia las legiones de Julio César lo sitiaron con ayuda de otros galos y germanos aliados a Roma. Vercingétorix debió rendirse, fue llevado a Roma, exhibido como trofeo y ejecutado tras cinco años preso, en 46 a.C.

ceramica celta

 LA CERÁMICA
LA PRODUCCIÓN ARTESANAL ADQUIRIÓ CADA VEZ MAYOR COMPLEJIDAD.
FIGURA DE TERRACOTA DE LA CULTURA DE VILLANOVA, EDAD DEL HIERRO, ITALIA.

PARA SABER MAS…

LOS GUERREROS celtas tenían un aspecto ciertamente amenazador. Por lo general iban vestidos con unos pantalones de tejido basto, pero cuando entraban en combate iban desnudos. Sólo llevaban unos torques (una especie de gargantillas) y el cuerpo pintado de azul con un tinte extraído de las hojas de una planta llamada glasto.

ARMAS CELTAS
Los guerreros celtas usaban espadas, lanzas y hondas y se protegían con escudos de bronce o madera. Se dirigían hacia el enemigo a pie, gritando y golpeando sus escudos y algunos hacían sonar unas trompetas de guerra, llamadas carnyxes, que llevaban consigo.

GUERREROS VENCEDORES
Los guerreros vencedores disfrutaban de una posición privilegiada dentro de la tribu. Se dirigían hacia la batalla en unos carros ligeros de madera tirados por robustos ponis. Un auriga guiaba el carro hasta la batalla mientras el guerrero tiraba lanzas al enemigo. Ya en plena batalla el guerrero saltaba a la ludia blandiendo su espada. El auriga estaba siempre atento y si el guerrero se encontraba en una situación delicada le recogía y le sacaba de la zona de peligro.

BANQUETES DE VICTORIA
Después de una victoria, los celtas celebraban grandes banquetes que solían durar varios días. Los asistentes escuchaban a poetas y músicos que cantaban las proezas de los guerreros vencedores. Los celtas también guardaban las cabezas de los enemigos vencidos como trofeos sagrados.

EJÉRCITOS INDISCIPLINADOS Aunque los celtas eran fieros luchadores y solían intimidar a sus contrarios, la indisciplina de sus ejércitos les hacía menos eficientes de lo que cabía esperar. Tenían su propia tradición sobre lo que era un combate honorable. Creían, por ejemplo, que era inaceptable que un guerrero fuera atacado por dos enemigos al mismo tiempo. La consecuencia de esto fue que los celtas fueron aplastados con facilidad por las disciplinadas tropas romanas, muy superiores en armamento, táctica y entrenamiento.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

La Carta Magna en Inglaterra Objetivos, Limitar el Poder del Rey Juan

Objetivos de la Carta Magna en Inglaterra: Limitación del Poder del Rey Juan

El rey Juan SinTierras (1199-1216)El rey Juan de Inglaterra, hijo menor del rey Enrique II al que llamaron Juan Sin Tierra, era propenso a violentos accesos de ira. Se enfrentó con los nobles de las provincias de Anjou y Poitiers, y perdió estas tierras a favor de Francia.

En Inglaterra, aumentó fuertemente los impuestos a los nobles y gobernó con tanto rigor que éstos acabaron por rebelarse. Los nobles amenazaron a Juan y exigieron que aceptara sus derechos tradicionales y que obedeciera la leyó.

El rey Juan (1199-1216) se enfrentó con sus nobles, que se volvieron contra él y le obligaron a firmar la Carta Magna.

La Historia:
A la muerte del rey Eduardo III EL SANTO, subió al trono  su cuñado el príncipe HAROLDO. Pero como el duque francés  GUILLERNO DE NORMANDÍA también se creía con derecho a la corona, reunió un ejército de aventureros normandos, desembarcó con ellos en Inglaterra y en 1066 obtuvo la victoria de Hasting, logrando pronto el dominio de todo el país.

De inmediato el. Conquistador organizó un fuerte gobierno centralizado: tras despojar a los nobles anglosajones de sus bienes, dividió el reino en Condados gobernados por “sherifs”, puestos por él mismo, y repartió las mejores tierras entre sus oficiales y los franceses que les habían acompañado. De esta manera comenzaron las complicaciones.

En efecto, a partir de entonces en Inglaterra tuvo gran importancia el elemento francés, no sólo en las costumbres, sino también en el idioma del pueblo. Y ello continuó durante el reinado de los hijos del Conquistador, GUILLERMO II EL Rojo y ENRIQUE I.

Pero la situación se agudizó cuando subió al trono ENRIOUE II, nieto del último monarca y por parte de su padre heredero de la noble familia francesa de los Plantagenets, condes de Anjou y señores de grandes posesiones en Francia.

Desde entonces, los reyes ingleses, dueños de casi la mitad de Francia, se preocuparon más de sus posesiones personales que de sus deberes de soberanos. Y esta situación motivó una serie de conflictos que mantuvieron a los dos reinos enemistados durante más de 400 años.

La lucha abierta estalló bajo el siguiente monarca, RICARDO, llamado por su valentía “Corazón de León”, y que sólo vivió pocos meses en su país, por estar ocupado en la 3° Cruzada y luego defendiendo sus posesiones francesas.

En 1200 le sucedió su hermano JUAN SIN TIERRA, príncipe brutal y cobarde, cuyo reinado significó un desastre para el país. Comenzó perdiendo el Ducado de Normandía a raíz de su derrota de Bouvznes. Luego entró en conflicto con el Papa INOCENCIO III, y temeroso de la excomunión, entregó su reino a la Santa Sede en calidad de vasallo.

Finalmente, hartos los nobles de sus fracasos y de sus injusticias, dieron un paso trascendental.

LA CARTA MAGNA: Apoyados por el clero y los habitantes de las ciudades, los Barones ingleses se sublevaron y derrotaron al monarca en el año 1215, obligándole luego a firmar un famoso documento llamado la Carta Magna. Con ella el rey se comprometía a no arrestar a ningún noble sin orden judicial. Tampoco podía juzgarlo sino mediante un Tribunal de sus iguales; y además se comprometía a no imponer ningún impuesto sin el consentimiento de un “Consejo del Reino” integrado por nobles.

CARTA MAGNA 1215

En 1215, los nobles se reunieron con el rey en un prado llamado Runnymede, junto al río Támesis. Allí, le obligaron a poner su sello en la Carta Magna. Este documento constitucional abordaba muchos asuntos importantes, como los pesos y medidas, los poderes de los comisarios policiales, y los derechos legales de los hombres libres y de los burgos (ciudades)

El rey accedió a obedecer y hacer cumplir la ley, que no le permitía aumentar los impuestos sin el consentimiento del Gran Consejo, formado por los nobles. Sin embargo, poco tiempo después Juan se retractó de todo lo firmado, provocando el estallido de una guerra civil.

Este documento considerado como base de las libertades inglesas y modelo de las Constituciones modernas, en realidad no es sino un retroceso hacia el feudalismo; en verdad se limitaba la autoridad real, pero sólo se protegían los derechos de los nobles.

De todos modos, el hijo de Juan Sin Tierra, ENRIQUE III, no se Creyó obligado por el documento impuesto a su padre. Por ello, los nobles, capitaneados por el conde SIMÓN DE MONTFORT, tomaron nuevamente las armas y en 1258 obligaron al rey a firmar los “Estatutos de Oxford”, con los que se completaba la Carta Magna y se modificaba la composición del Consejo: en adelante se llamaría Parlamento y estaría compuesto por la nobleza, el alto clero y, además, por dos representantes de cada comuna quienes compondrían la Cámara de los Comunes. Así nació esta combinación de aristocracia y democracia que caracteriza al gobierno inglés aún en nuestros días.

La muerte de Juan dejó en el trono a su joven hijo, que se convertiría en Enrique III. La Carta Magna fue otorgada de nuevo y en 1225 se convirtió en la ley de Inglaterra.

Pero Enrique III era un rey incompetente y gastaba grandes sumas de dinero: los nobles se volvieron a reunir esta vez liderados por Simón de Montfort, y obligaron a Enrique a consultar al Gran Consejo todas las cuestiones importantes. Al igual que su padre, Enrique III rompió el pacto, pero De Montfort le derrotó en la batalla de Lewes. A partir de entonces, Simón de Montfort y el Consejo gobernaron en nombre del rey.

EL PODER DEL PARLAMENTO: En 1265, Simón de Montfort creó un nuevo Parlamento de dos cámaras, la Cámara de los Lores (anteriormente el Gran Consejo de nobles y obispos) y la Cámara de los Comunes; la segunda estaba compuesta por dos caballeros procedentes de cada condado y, en representación del pueblo, dos burgueses de cada burgo.

Posteriormente Eduardo I (1272-1307), un soberano con éxito, reformó la ley y la administración de Inglaterra, creando el llamado Parlamento modelo, que incluía a más representantes. Sin embargo, el rey seguía teniendo mucho poder. En 1388, se produjo un importante enfrentamiento y el Parlamento eliminó algunos de los derechos del rey Ricardo II.

Con el paso del tiempo, fueron aumentando los poderes del Parlamento. La Cámara de los Comunes consiguió algo de más poder, aunque el Parlamento seguía representando sobre todo a las clases más ricas. Habría que esperar al siglo XX para lograr una democracia completa.

FECHAS CLAVES:

1215 El rey Juan pone a regañadientes su sello en la Carta Magna.

1216 Muere el rey Juan. Su hijo de nueve años, Enrique III, es coronado rey.

1225 La Carta Magna se convierte en fa ley de Inglaterra.

1227 Enrique III, ya con 20 años, comienza a gobernar.

1258 Reformas legales: las Provisiones de Oxford.

1265 Se convoca el Parlamento de Simón de Montfort.

1272 Eduardo I es coronado rey de Inglaterra.

1295 Parlamento modelo de Eduardo I.

1307 Eduardo 11 sube al trono de Inglaterra.

1388 El Parlamento contra Ricardo III.

Algunos Ítems de  la Carta Magna Que Acepto Juan Sin Tierra
Yo, Juan, por la gracia de Dios, rey de Inglaterra, señor de Irlanda, duque de Normandía y Aquitania, conde de Anjou, saludo a los arzobispos, obispos, abades, condes, barones, justiciadores, guardabosques, comisarios, bailes, siervos y a todos los magistrados y a su pueblo fiel.

1. En primer lugar hemos concedido a Dios, y por ésta nuestra presente carta confirmado, para nosotros y nuestros herederos por siempre, que la iglesia inglesa será libre, y conservará íntegros sus derechos y sin menoscabo alguno sus libertades… Hemos concedido, además, a todos los hombres libres de nuestro reino, para nosotros y nuestros herederos por siempre, todas las libertades abajo anotadas, para que sean tenidas y gozadas por ellos y sus herederos, por nosotros y nuestros herederos.

2. Si alguno de nuestros condes o barones, o cualquier otro jefe elegido por nosotros muriese en el cumplimiento del servicio militar y, en el momento en que hubiese fallecido, tuviera su heredero la mayoría de edad y estemos obligados a ayudarlo, dispondrá de su herencia en virtud de la antigua deuda; es decir, el heredero o herederos de un conde recibirán cien libras por la cabal baronía de un conde; el heredero o herederos de un barón recibirán cien libras por la cabal baronía; el heredero o herederos de un caballero recibirán, a lo más, cien chelines por los derechos de caballero; y a quien se le deba menos désele menos, de acuerdo con la inveterada costumbre de los feudos.

3. Si, por otra parte, el heredero de alguno de los mencionados fuera menor de edad y estuviese bajo tutela, al llegar
a la mayoría de edad tendrá su herencia sin ayuda y sin recargo…

12. Ningún pago en lugar del servicio militar o ayuda se
impondrá en nuestro reino, a no ser por el consejo municipal de nuestro reino, a no ser por el rescate de nuestro cuerpo, por hacer a nuestro primogénito caballero, y por el matrimonio, en algún momento, de nuestra hija mayor, y para tales propósitos sólo será una razonable ayuda…

13. Y la ciudad de Londres tendrá todas sus antiguas libertades y exención de derechos aduaneros, tanto por tierra como por agua. Además, disponemos y concedemos que todas las otras ciudades, villas, aldeas y puertos gozarán de todas sus libertades y de exención de derechos aduaneros.

14. Y para celebrar un consejo municipal del reino, con objeto de tratar la conveniencia de una ayuda distinta a los tres casos antes mencionados, o la conveniencia de un pago en lugar del servicio militar, haremos que se convoque a los arzobispos, obispos, abades, condes y barones principales mediante cartas selladas; y, además, haremos que nuestros comisarios y bailes convoquen generalmente, para un cierto día y en un determinado lugar, a lo sumo en un plazo no mayor de cuarenta días, a todos aquellos a los que hemos elegido; y en los avisos de tales convocatorias expresaremos el motivo de las mismas y, cuando así hayan sido hechas públicas, se procederá en el día señalado, con el parecer de los que estén presentes, aun cuando no estén todos los convocados…

39. Ningún hombre libre será aprehendido, hecho prisionero, ni despojado, proscrito, ni desterrado, ni en modo alguno destruida su reputación, ni lo perseguiremos ni enviaremos por él, si no es por medio del juicio legal de sus semejantes o de conformidad con la ley del territorio…

60. Por otra parte, todos aquellos derechos y privilegios
mencionados antes, que hemos concedido en nuestro reino, habrán de cumplirse, en lo que a nosotros concierne, con respecto a nuestros hombres; todos los hombres de nuestro reino, tanto clérigos como seglares, deberán observarlos, en lo que a ellos concierne, en lo que atañe a sus hombres.

 

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval de A. Drago y Gran Enciclopedia de la Historia

 

Orden de los Caballeros Teutones Origen Historia y Final

Orden de los Caballeros Teutones
Origen, Historia y Final de la Orden Teutónica

ORIGEN DE LA ORDEN: La Orden de los Cablleros Teutones o Teutónicos fue una orden medieval de carácter religioso-militar fundada durante la Tercera Cruzada en Palestina en 1190 como consecuencia del asedio de la fortaleza de San Juan de Acre por Saladino. A partir de fines del siglo XIII, mas precisamente en  1198 se convierte en orden militar.

Fue fundada el 19 de noviembre de 1190  por cruzados alemanes y seguía el modelo de la Orden del Temple también fundada en Jerusalén. Originalmente fue solamente una organización hospitalaria que ayudaba a los peregrinos cristianos, luego fue reorganizada como orden militar, a semejanza de los Caballeros Templarios, y obtuvo el reconocimiento oficial del papa Inocencio III en 1198. Debido al fracaso de las cruzadas, la orden se traslada a Venecia, pero finalmente  los Caballeros Teutónicos establecieron su cuartel general en la fortaleza de Monfort en Palestina, que se convirtió en la sede de los grandes maestres.

Las órdenes religiosas militares y hospitalarias estaban destinadas, en sus orígenes, a dar acogida, cuidados y protección a quienes peregrinaban a Tierra Santa. Las más conocidas eran la de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén, futura orden de Malta, y la de los templarios.

¿Cómo era la regla de la orden?: La regla de los caballeros teutónicos se parecía a la de los templarios, puesto que también en ella se exigía el triple voto: castidad, pobreza y obediencia. Pero los teutónicos no tenían el derecho de dejar la orden, y el acento se ponía siempre en el estilo militar de vida. Las riquezas pertenecían a la orden que se quedaba también con todos los botines. El código disciplinario era muy riguroso.Los hermanos debían confesar sus faltas en público y la regla excluía toda posibilidad de perdón. Los miembros eran llamados caballeros, pero no podían reclamar convertirse en tales antes de cumplir diez años de antigüedad.

HISTORIA: Cerca de Tannenherg al sur de Prusia, un formidable ejército compuesto de polacos, lituanos húngaros e incluso de tártaros unidos por un odio común hacia los alemanes, hará frente y vencerá, en 1410 a las tropas de Ulrich von Jungingen, gran maestre de la orden teutónica. La derrota de 1410 simbolizará la definitiva  decadencia de esta orden de caballería que en algunos siglos, de había construido un verdadero imperio.

Hermann de Salza: Verdadero fundador de la orden de los caballeros teutónicos, de los que gran maestre, recibió del papa Honorio III, en 1216, la confirmación de los privilegios de la orden. El papa le concedió las mismas libertades e inmunidades que a los hospitalarios y a los templarios

Hermann de SalzaEn el siglo XIII se trataba de una simple comunidad destinada a cuidar y proteger a los cruzados alemanes. Con el consentimiento del papa se transformó posteriormente en una orden de monjes-soldados regida por una estricta regla y dominada por un gran maestre.

Uno de éstos, Hermann de Salza (imagen izq.), consiguió hacer de la orden una verdadera potencia internacional gracias al doble apoyo del emperador y del pontífice. Reclamados en 1226 desde las orillas del Ballico, para luchar contra los eslavos, los caballeros teutónicos acabaron por descubrir su verdadera vocación.

Con la excusa de la evangelización, no cesarán de combatir para conquistar, y a continuación conservar, un Imperio que se extendería desde el Vístula hasta el golfo de Finlandia. La orden se convirtió en una potencia política que reprimía ferozmente todas las revueltas.

Pero a finales del s. XIV, y unida a Lituania, Polonia, a la que los teutónicos habían privado de su acceso al mar, comenzaría a labrar la ruina de dicha potencia, debilitada va por el relajamiento de su disciplina interior.

Las órdenes religiosas militares y hospitalarias estaban destinadas, en sus orígenes, a dar acogida, cuidados y protección a quienes peregrinaban a Tierra Santa. Las más conocidas eran la de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén, futura orden de Malta, y la de los templarios.

Los caballeros teutónicos fueron al principio una comunidad hospitalaria constituida en torno al hospital de San Luis de Jerusalén. El nutrido ingreso de nobles y de caballeros en Ja orden fue lo que proporcionó a la institución su carácter militar. A partir de ese momento, una fuerte tensión la opuso a los demás hermanos hospitalarios. Y fue necesaria una bula del papa Celestino III en 1191, para establecer su independencia.

¿Quiénes eran los portaespadas?
Creada en 1202 por Alberto de Buxhóvden, obispo de Livonia y fundador de Riga, los caballeros de Cristo, o portaespadas, fueron una orden de monjes-soldados alemanes. Consagrados a la defensa de la fe cristiana contra los paganos, en Livonia se dedicaron a una verdadera colonización. Un conflicto con su obispo, y después con el país, provocó el debilitamiento de la orden, que se fusionó con los teutónicos en 1237.

¿Qué fue el «Drang nach Osten»?
La poderosa expansión colonial de Alemania, operada por los teutónicos en los s. XIII y XIV, se inscribió en el vasto «Drang nach Osten», o presión hacia el este del pueblo alemán, cuyos orígenes se remontan al s. IX. Desde tal época ,en efecto, un frente de pioneros avanzaba sin descanso al este de las fronteras del Imperio de Carlomagno. Y en su progresión empujaba y masacraba a las tribus eslavas, antes de colonizar sistemáticamente los territorios conquistados.

¿Cuáles fueron las riquezas de los teutónicos?
El Estado teutónico conoció una paz casi absoluta durante los s. XIII y XIV, lo que contribuyó a hacer de él uno de los Estados más modernos y prósperos de Europa.

La colonización dio origen a decenas de ciudades, y las grandes explotaciones ganaron para la agricultura antiguos bosques y antiguas zonas pantanosas. El resultado fue una considerable ganadería, mediante la que se llegó a agrupar un rebaño de cerca de 100.000 cabezas.

Los campos de trigo llegaron a ser capaces de alimentar a 500.000 personas.

El comercio, por su parte, conoció también un notable florecimiento. Desde Dantzig, primer puerto de la orden, llegaron a exportarse cada año varias toneladas de arenque. Madera, caballos, grano, cera, miel, paño y lino partían del Estado teutónico para ser vendidos en toda Europa.

Al igual que los templarios, los teutónicos recibían en donación numerosos bienes, que se sumaban al producto de sus conquistas. A finales del s. XIII, y además de los dominios, las posesiones de la orden ascendían a 150 hospitales repartidos por Alemania, Italia, Francia, Grecia, Siria y Livonia. Solamente en Prusia, la orden poseía 90 ciudades y 1.500 pueblos. Todas estas posesiones estaban repartidas en cuatro grandes «provincias»: Tierra Santa, Italia, Livonia y Alemania.

¿Cuáles fueron los puntos débiles de la orden?
A pesar de su implantación en tierras eslavas, la regla de la orden teutónica prescribía  que ésta estaba reservada únicamente a los alemanes. Aunque su prestigio llegó a ser grande la orden se presentaba fundamentalmente como una aristocracia militar que mantenía a las poblaciones autóctonas en régimen de servidumbre mediante una represión con frecuencia terrible.

Los propios colonos alemanes habían constituido una nobleza laica y burguesía urbana mezcladas las más de las veces con las bálticas y las eslavas, soportaban mal la tutela de la orden. Por ello, a pesar de su riqueza y su poderío, ésta sólo llegó a estar enraizada muy débilmente en su propio Estado.

¿Cómo desapareció el Estado teutónico?
Después del apogeo del s. XIV, los principios del XV conocieron la decadencia del poderío teutónico. El prestigio moral de la orden quedo roto después de la batalla de Tannenbere A partir de ese momento se vio forzada a afrontar la rebelión interior de la nobleza y de las ciudades. Una represión cruel y una guerra de 13 años contra Polonia no pudieron impedir la bancarrota de la orden, que no recibió ningún apoyo de Alemania.

El tratado de Torún 1466 aisló a Prusia del resto del Estado germánico x los teutónicos se vieron obligados a aceptar la soberanía polaca. Aunque continuaron dliigiendo sus propios dominios, ello significó el fin del orgulloso Estado.

¿En qué se convirtió Prusia?
Lo que quedaba de la Prusia teutónica arremetió contra Polonia a principios del s. XVI pero sin resultado alguno. Justo en aquellos días hizo su aparición la reforma de Lutero, y el gran maestre Alberto de Brandeburgo, de la casa de los Hohenzollern, puso en práctica un cambio de rumbo espectacular.

Convertido al luteranismo, firmó en 1525, con el rey Segismundo de Polonia, la paz de Cracovia, que transformó Prusia en ducado secular y hereditario bajo soberanía polaca. La dinastía de los Hohenzollern transformaría posteriormente el ducado en reino, y a continuación, llevaría a cabo, en 1870, la unidad de Alemania.

¿Qué quedó de la orden teutónica?
Después de la abjuración de Alberto de Brandeburgo desapareció la parte prusiana de la orden, pero una fracción católica consiguió sobrevivir, y se colocó bajo la protección de la casa de Austria, que le suministró, a partir del s. XVI, todos sus grandes maestres.

La orden teutónica conseguiría ser la única orden militar que sobreviviera a la Revolución francesa Entre 1809 y 1938, la orden no existió más que en Austria.

A pesar de que, en contra de su voluntad, influyeron en Hitler y en los nazis que pretendieron hacer de las «SS» una organización militar calcada de los teutónicos. los hermanos de la orden optaron por el retomo a sus orígenes y a las actividades hospitalarias En la actualidad constituyen algunos centenares de religiosos dirigidos por un gran maestre que tiene su sede en Viena, y están consagrados a obras de caridad.

Ulrich von Jungingen: 24° gran maestre de la orden, murió en 1410, en 1» batalla de Tannenbérg, junto con 600 caballeros y 40.000 soldados. Ello significó el principio de la definitiva decadencia de los teutónicos

insignia teuton

¿Qué fue la batalla de los hielos?
Se trata de una de las grandes fechas de la historia nacional de Rusia. En 1242, Alejandro Nevski, gran príncipe de Novgorod y de Vladimir, se enfrentó con los caballeros teutónicos sobre los hielos del lago de Pskov, al sur del golfo de Finlandia. Derrotados, parte de los alemanes se ahogaron. Esta victoria constituyó el final definitivo de la expansión germana hacia el este, y significó la salvación de Rusia.

Marienburg Esta ciudad de Prusia, oriental se convirtió en sede de la orden en 1309. La fortaleza estaba unida a los edificios conventuales por un camino de ronda. En ella estaban situadas las estancias del maestre y la sala de los caballeros de 30 m. de longitud

Fuente Consultada: El Gran Atlas de la Historia Universal

El Caballero Medieval Historia Origen Caracteristicas y Vida

Características del Caballero Medieval
Historia y Origen de los Caballeros en la Edad Media

La época medieval fue dominada por el sistema feudal y el papel de los caballeros medievales fue muy destacado, tanto que cuando pensamos en la época medieval el primer pensamiento a menudo que nos llega es el de los caballeros medievales y sus damas.

El deber de un caballero medieval era aprender a luchar , a manejar las armas, para poder así servir a su señor feudal de acuerdo con el Código de la Caballería. La edad media fue una época muy violenta en la historia europea, donde eL caballero medieval era un «animal de combate».

Toda la educación recibida tendía a hacerlo un guerrero. Ninguna propiedad estaba segura si no se defendía con la fuerza. Cada uno debía tener su propia policía para proteger sus derechos.

La manera clásica de conquistar honores y fortuna era combatir contra otros señores feudales, y apoderarse de sus tierras, castillos y siervos.

El caballero medieval, por lo general, encajaba bien en este sistema de obligaciones feudales. Su figura procedía de la caballería pesada que antiguamente acompañaba a soberanos como Carlomagno. En el s. XI, los caballeros representaban una distinguida casta de guerreros profesionales. Su estatus se consolidó gracias al uso de símbolos y ceremonias públicas en las que el señor les daba su ayuda y aprobación, que consistía en posar la espada o la mano en el hombro del caballero.

ceremonia caballero -rey edad media

Desde el siglo IX todos los guerreros combatieron a caballo, y así fueron llamados caballeros. En el momento de ir a batirse, el caballero se ponía una pesada túnica (la cota de malla de hierro, y un casco de acero, y al brazo un largo escudo. Llevaba espada y lanza. Todo este equipo era pesado de llevar. Necesitaba dos caballos. Montaba uno de ellos (el palafrén) para ir de camino, y en el otro (el corcel de batalla), que de la brida llevaba un lacayo, no montaba más que para batirse. Necesitaba un criado que le llevase el escudo y condujera su corcel de batalla, le pusiera la armadura en el momento de combatir y le ayudase a subir a la silla. Se le llamó lacayo o escudero (porta-escudo).

Con el reconocimiento de este estatus especial, del caballero se esperaba que luchara por su señor y defendiera a aquellos grupos, como el clero y los pobres, que le habían confiado su protección.

El escritor del s. XII Juan de Salisbury consignaba del siguiente modo los deberes del caballero: «Proteger a la Iglesia, combatir a los infieles, venerar al clero, defender a los pobres y derramar su sangre por sus hermanos».

Inevitablemente, la conducta de los caballeros no siempre se adecuaba al código caballeresco. Hacia el final del período medieval, sobre todo, las obligaciones feudales se mezclaron con los acuerdos monetarios. En el s. XIV, cobraban por sus servicios, e incluso ellos mismos podían pagar un impuesto en lugar de prestar su ayuda. Con todo, los caballeros siguieron siendo una élite social y militar.

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ORIGEN DE LOS CABALLEROS: Cuando los normandos (vikingos), dirigido por Guillermo el Conquistador invaden Inglaterra (900) , se necesitaban muchos y preparados hombres para proteger las tierras. Inicialmente, los hombres jóvenes hacían juramentos de fidelidad para proporcionar su servicio militar para proteger a un señor o noble.

Con el tiempo estos hombres de servicio guerrero comenzaron a acumular riquezas y adquirieron su propia tierra lo que les permitió pagar los suministros necesarios para llevar a cabo campañas militares y mantener sus propios hombres ejércitos. En poco tiempo, los caballeros eran una clase de nobleza a todos a sí mismos.

En la práctica de armas se incluyen las habilidades en el manejo de las espada con ambas manos, del hacha, la maza, daga ylanza. De un caballero se esperaba que sea un guardia del castillo y en apoyo de su señor feudal en las guerras.

El caballero medieval fue uno de los tres tipos de hombres de guerra durante la Edad Media: caballeros, soldados de infantería, y arqueros. El caballero medieval era el equivalente del tanque moderno. Estaba cubierto de varias capas de blindaje, y era muy difícil enfrentarlo, y menos aun de a pie o de parado. Generalmente eran de una familia de buena posición económica, pues era sumamente caro conseguir las armaduras y el caballo ideal para la batalla. El caballo de batalla podría costar el equivalente hoy de un automóvil.

El Caballero Medieval

El caballero era un guerrero a caballo de la Europa medieval que servía al rey o a otro señor feudal como contrapartida habitual por la tenencia de una parcela de tierra, aunque también por dinero o como tropa mercenaria. El caballero era por lo general un hombre de noble cuna que, habiendo servido como paje y escudero, era luego ceremonialmente ascendido por sus superiores al rango de caballero. Durante la ceremonia el aspirante solía prestar juramento de ser valiente, leal y cortés, así como proteger a los indefensos.

Convertirse en un caballero era parte del acuerdo feudal. A cambio de su servicio militar, el caballero recibía un feudo. En la Baja Edad Media, muchos caballeros prospectivo comenzó a pagar «dinero de protección» a su señor para que no tendría que servir en el ejército del rey.

El dinero se utilizó para crear un ejército profesional que fue pagado y apoyado por el rey. Estos caballeros solían pelear más por el saqueo de los salarios del ejército. Cuando capturaron a una ciudad, se les permitió a saquear, robar los bienes y objetos de valor.

Convertirse en un Caballero: No había muchas formas en que una persona podía convertirse en un caballero, o era hijo de otro caballero, hijo de una familia aristocrática o bien había tenido una acto de valentía y honor en el campo de batalla, pero normalmente eran hijo de un un caballero o de noble que desde niño, de unos ocho años de edad, era enviado para que sea preparado en arte de guerrear.

Pasaba mucho tiempo fortalecimiento su cuerpo, practicando lucha libre y montando a caballo. Aprendía a luchar con una lanza y una espada. Practicaba golpeando sobre una bolsa pesada con forma humana colgada de una cuerda.

Por otro lado también recibía instrucción intelectual, a leer , escribir, lenguas como latín y francés, a bailar, cantar y a comportarse en la corte frente a un rey.

A los 15 años podría convertirse en escudero al servicio de un caballero. Sus deberes incluían vestir al caballero en la mañana, servir las comidas al caballero, cuidar el caballo, y también la limpieza de la armadura y sus armas. Acompañaba al caballero a todos los torneos y ayudaba a su señor en el campo de batalla.

Un escudero también se preparaba para aprender a manejar la espada y la lanza mientras transportaba veinte kilos de armadura y montado en un caballo. A los veinte años, si se lo consideraba digno, el escudero podía convertirse en un caballero, mediante una ceremonia. La noche antes de la ceremonia, el escudero vestía una túnica blanca y roja. Debía ayunar y orar toda la noche para la purificación de su alma. El capellán le daba la bendición a su la espada que se la colocaba en el altar de la iglesia.

Antes del amanecer, tomaba un baño para mostrar que él era puro, y se vestía con sus mejores ropas. Cuando amanecía, el sacerdote escuchaba la confesión de la joven, un rito contrición católica. Luego el escudero podía desayunar. La ceremonia se hacia al aire libre en frente de la familia, amigos, y la nobleza. El escudero se arrodillaba delante del Señor, y era ligeramente golpeado en cada hombro con su espada y se proclamaba un caballero, seguía luego una gran fiesta siguió con música y baile.

El Caballero Medieval

Una de las habilidades más importantes de un caballero era su capacidad de combate montado en un caballo. Esta habilidad sobre un caballo le tomó muchos años de educación y además lograr los recursos necesarios como caballos, armas y armaduras. La carga en conjunto de estos caballeros montados con armas y armaduras metálicas eran muy efectivas para romper en los combates las líneas defensivas de soldados a parados.


El código de la caballería: Se comprometían a defender a los mas débiles, ser cortés con todas las mujeres, ser leal a su rey, y servir a Dios en todo momento. De los caballeros se esperaba humildad ante los demás, especialmente frente a sus superiores. Se esperaba también que no «hablara demasiado».

En otras palabras, no se gloríe o tenga actitudes soberbias. El código de la caballería exigía que un caballero tenga misericordia de un enemigo vencido. Sin embargo, el hecho mismo de que los caballeros se formaron como hombres de guerra, muchas veces no se cumplía este código.

Este código de caballería no se extendía a los campesinos. Por «débil» se interpreta generalmente como «las mujeres nobles y los niños«. Eran a menudo brutal con la gente común. A veces puede incluso violaban a mujeres jóvenes, campesinas sin temor a represalias, porque todos ellos formaban parte de la clase alta. 

El ideal caballeresco se atenía a normas y estas llevaron a que se formularan distintos decálogos que las resumían. El famoso historiador francés Leén Gautier, sobre la base de fuentes medievales, reprodujo uno en su libro La caballería, publicado en 1895, que podría considerarse una síntesis de los conocidos.

Los caballeros también poseían mandamientos inquebrantables:

Creer en todo lo que la iglesia enseñe y observar todos sus mandamientos.
Proteger a la iglesia.
Tendrás respeto por sus debilidades, las defenderás.
Amaras el país en que naciste
No retrocederás ante el enemigo
Harás a los infieles una guerra sin cuarteles.
Cumplirás tus deberes feudales si no contradice la ley de Dios.
No mentiras y serás fiel a tu palabra.
Serás generoso.
Mantendrás el bien frente a la injusticia y el mal.

A pesar de que procedían de familias ricas, muchos caballeros no eran primogénitos de sus familias y por lo tanto ellos no reciben una herencia. Así que se olvidaban de su formación y se transformaban en sanguinarios mercenarios. Saqueaban pueblos o ciudades que capturaban, y a menudo profanaban y destruían iglesias y otros bienes.

Armaduras y armas: Un caballero estaba armado y,…. hasta los dientes. Tenían tanta armaduras y armas que dependía de la ayuda de su escudero para mantener su armadura y armas limpias y en buenas condiciones de trabajo. Al principio, la armadura estaba hecha de anillos de metal pequeño llamado cota de malla.

Un caballero llevaba una camisa de lino y un par de pantalones, así como los cojines de lana gruesa de metal debajo de la túnica de anillos. Un traje de cota de malla podía tener más de 200.000 anillos. Sin embargo, la cota de malla era pesada, incómoda, y difícil para mantener con el paso del tiempo.

Los caballeros estaban cubiertos con placas de metal, mediante armaduras muy costosas. Las placas le cubrían el pecho, espalda, brazos y piernas. Un cubo como el casco protegia la cabeza y tenía una visera de metal con bisagras para cubrir su rostro. La armaduras eran calientes, incómodas y pesada de llevar. Una armadura pesaba entre veinte y veinticinco kilogramos.

Algunos caballeros itambien protegían a sus caballos con una armadura. Usaban un escudo al frente para mantenerse mas la batalla. Los escudos eran de madera o de metal o de ambos, y adornaban sus escudos con el emblema o escudo de la familia y el lema de la familia.

Su principal arma fue la espada, que llegaba a pesar unos quince kilogramo. Se usaba en su lado izquierdo, sujeta a la cintura. A veces un cuchillo se usaba en el lado derecho del caballero. Una larga lanza se utilizaba en las justas, también hachas de metal, martillos de guerra, pesadas mazas de hierro, para derrotar al enemigo.

Cuando el caballero no estaba peleando o guerreaba, mantenían y practicaban sus habilidades compitiendo en torneos y otras competiciones.

Esta cultura caballeresca medieval prevaleció durante centenares de años en Europa, y es la cultura de la armadura blindada asociada en las películas que solemos ver seguido. Con el tiempo se inventa el arco largo, consiguiendo una excelente combinación de precisión y potencia.

El arco largo inglés, es el refinamiento de una antigua tecnología galesa, y se convirtió en el último grito de la moda en armamentos durante el siglo catorce. Preciso y potente en manos de un arquero experimentado, el arco largo fue una razón adicional para que los caballeros usaran sólidas armaduras metálicas.

El arco largo era poderoso, pero tanto su precisión como su alcance eran limitados. El modelo inglés podía causar daño a una distancia de 225 metros y se recargaba rápidamente. No obstante, sólo un arquero experimentado podía manejarlo a cabalidad, de modo que Inglaterra exigía a los pequeños propietarios de tierras que se enrolaban como soldados, de ser necesario, como en la antigua Grecia y en Roma, un entrenamiento para adquirir buena puntería.

En la batalla de Crécy, librada en 1346 durante la guerra de los cien años entre Inglaterra y Francia, los arqueros ingleses provistos de arcos largos derribaron las filas francesas una tras otra. Francia perdió ese día más de 1.500 caballeros y 10.000 soldados de infantería. Inglaterra perdió menos de 200 hombres en total, entre ellos solamente dos caballeros.

De esta manera, la realidad y el futuro de los caballeros medievales tenía sus días contados…

LA LUCHAS ENTRE LOS SEÑORES: Las «faidas» o guerras entre señores eran muy frecuentes. Los señores feudales peleaban con sus vecinos, los nobles contra otros nobles, los reyes contra otros reyes o contra sus propios señores insubordinados. Esto era tan frecuente, que muchos caballeros sin fortuna recorrían toda Europa para luchar en uno u otro lado.

El «entrenamiento» comenzaba desde temprano. La educación del niño estaba orientada a la guerra. Los jóvenes de buena familia seguían un largo y duro adiestramiento, desde los siete años, cuando empezaba por ser paje de un señor. Recibía armas, jugaba a la guerra con otros pajes, aprendía la esgrima y a cabalgar.

A los 14 años de edad podía convertirse en escudero y desde ese instante podía usar armadura y espada. Pero el gran día de su vida era cuando era armado caballero. Pasaba una noche entera en vela, orando en la capilla, del castillo, antes de la ceremonia en la cual el señor le entregaba una espada, un escudo, espuelas y un caballo.

Los deportes de la época eran extremadamente duros, destinados a reforzar la resistencia y habilidad de los caballeros en las justas y torneos. Era frecuente que el vencido muriera o saliera malherido.

PERO ¿por qué peleaban los siervos? Muchedumbres de pobres se dirigían al oriente. No eran señores de la guerra. La mayoría de ellos estaban imbuidos de exaltación religiosa y el espíritu ardiente que animaban a estos hombres de la Edad Media.

Sin embargo, había algunos motivos materiales para enrolarse.

La vida de los siervos era prácticamente insoportable. Estaban adheridos a la tierra y cambiaban de señor según fueran las vicisitudes de las guerras locales.
Trabajaban duramente, pero tenían que repartir gran parte del fruto ganado con el .señor feudal. Pagaban por el derecho a pescar o a cazar, por usar el molino, el lagar, el horno, todos del dueño del castillo.

Pagaban también una indemnización si enviaban al hijo a aprender un oficio, para compensar la pérdida de un trabajador. Cuando el señor caía prisionero, los siervos ayudaban a la cancelación del rescate. La vida era atada y miserable, con muchos impuestos y gabelas.

En cierto modo, la participación en las cruzadas, que los liberaba de la virtual esclavitud por lo menos por un tiempo y les prometía algunas recompensas, espirituales y materiales, era una puerta de escape para ellos.

ALGUNOS historiadores modernos creen igualmente que influyeron en las campañas contra los infieles, después de las primeras cruzadas, algunos poderosos intereses comerciales, en particular de las ricas ciudades marítimas italianas. La ciudad de Bari, por ejemplo, realizaba un comercio sistemático con el Oriente.

os comerciantes de Amalfi iban frecuentemente a Egipto. Incluso el sultán les concedió un barrio especial en Jerusalén para que instalaran sus negocios. Había un intercambio activo entre Venecia y el Levante o Oriente.

Las embajadas comerciales venecianas visitaban las .principales ciudades árabes. Para los activos comerciantes del norte de Italia, las cruzadas fueron un medio para fortalecer su posición comercial, conquistar otros mercados y eliminar a Bizancio de la competencia.

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PARA SABER MAS…

El ocio del caballero está ocupados por la guerra. Todos tienen el mismo armamento: un caballo de combate, una larga lanza, una daga corta. Para protegerse, un yelmo de metal y una cota de malla, de la nuca a las rodillas, la loriga.

La batalla no es más que una serie de furiosas cargas de caballería, sin estrategia, en las que los caballeros se enfrentan en duelo. Un caballero derribado de la silla por la lanza de su adversario, embutido en su armadura, se encuentra a merced de éste, el cual lo remata de un golpe de «gracia», a menos que prefiera hacerlo prisionero, exigiendo de él un fuerte rescate.

Para muchos, la guerra viene a ser, de esta forma, un medio de aumentar su fortuna. Las ocasiones de guerrear son múltiples: ultrajes, rivalidades de los señores, pero, sobre todo, puesto que los caballeros se libran de toda justicia coercitiva, la interminable guerra privada en que la víctima (con su linaje, es decir, toda su familia, solidaria de cada uno de sus actos, y sus vasallos) trata de hacer justicia por sí misma.

La palabra «guerra», designa primeramente ese género de conflictos armados, porque la vindicación es el más corriente de tales conflictos. A pesar de la paz de Dios que trata de imponer la Iglesia, a pesar de la multiplicación de los juramentos mutuos, el estado de guerra es permanente.

Los caballeros tiene en común la afición por los ejercicios violentos, por la hazaña individual, y el desprecio hacia el estudio y el trabajo. Por eso, en tiempos de paz se dedican a la caza mayor, muy peligrosa, o a los torneos, enfrentamiento en un terreno libre de dos tropas de jinetes, con cargas alternas, persecuciones, rescates y muerte; réplicas demasiado fieles de la guerra, por lo cual la Iglesia los prohibe a finales del siglo XII.

Partiendo de estas actividades, los caballeros elaboran una moral de disciplina libremente consentida, de lealtad, de honor y de generosidad, que es un potente factor de unidad para su clase, y les separa completamente de los campesinos. El amor y la mujer no entran para nada en esta moral ideal. La esposa del caballero comparte sus costumbres; apasionada de la caza, violenta, pega a sus sirvientes por la menor falta.

Su esposo la aprecia por su capacidad física y su vigor. Pero ella no puede llevar armas, por eso está excluida del orden feudal. Eterna menor, primero bajo la completa dependencia del padre, después de la de su esposo, la mujer es una especie de criatura inferior, y la Iglesia discute si tiene alma o no.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre