Pestes en la Antigüedad

Consecuencias Sociales de la Agricultura Primitiva Sedentarismo

ORIGEN DEL SEDENTARISMO Y LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES
LOS CAMBIOS SOCIALES DEL HOMBRE A PARTIR DE LA AGRICULTURA

LA MAYOR REVOLUCIÓN DE LA HISTORIA HUMANA

Si un visitante de otro planeta hubiese abandonado el nuestro hace unos 7.000 años atrás y regresado 3000 años después, se habría asustado. Cuando partió todavía vivíamos en pequeños grupos que corrían detrás de los animales. Y en la segunda oportunidad hallaría enormes ciudades florecientes en Egipto, Mesopotamia, India, China. Multitudes laboriosas cultivan la tierra, domestican animales, funden los metales, crean religiones; sacerdotes escriben y estudian.

¡En 3.000 años se hicieron más cosas que en todo el medio millón anterior! Ese progreso extraordinario presenta, no obstante, una faz adversa: la guerra permanente devasta ahora a los grupos humanos. Enormes ejércitos, integrados por miles o cientos de miles de hombres, se traban en lucha en todos los lugares donde la civilización se está desarrollando.

Es muy cierto que también hubo guerras entre las tribus cazadoras. Pero eran choques esporádicos sin mayor importancia y, por lo general, sin grandes pérdidas. Son distintas de las guerras libradas entre los primeros agricultores —los imperios campesinos—, cuyas atrocidades sólo serán superadas por las nuestras (disponemos de medios más eficaces) .

Esa corta y explosiva revolución —la más importante de la historia humana por sus consecuencias— fue llamada Revolución Neolítica (palabra derivada de sus objetos de piedra pulida).

Las grandes invenciones tecnológicas de la Revolución Neolítica fueron, cronológicamente: la domesticación de los animales, la agricultura y la fundición de los metales. Y ellas tuvieron, como sus más importantes consecuencias sociales, el hombre ahora se asienta en un lugar fijo y se inicia el surgimiento de las ciudades, un gigantesco incremento de la población, la aparición de la escritura y la división del trabajo.

hombre prehistoria

Los primeros hombres fueron cazadores y recolectores; dependían totalmente de sus habilidades y de la naturaleza. Tenían pocas opciones en cuanto a comida, vestido y refugio. Las pieles fueron sus primeras ropas; vivieron en cuevas antes de construir casas, y su preocupación era mantener encendido el fuego. La primera gran revolución en la historia de la humanidad fue el desarrollo y la expansión de la agricultura, que data de los cultivos de trigo y cebada en el Medio Oriente. La agricultura significaba sedentarismo, pues requería planeación: cuándo y cómo sembrar o segar. La agricultura exigía trabajo arduo.

La Caza del Mamut
Por ejemplo, excavaban fosas en senderos muy transitados y las cubrían de ramas. Entonces la presa caía y le era imposible salir. De esta manera, hasta un poderoso mamut podía ser cazado, aunque seguramente tras una maniobra prolongada y sangrienta.

Los renos siguen rutas muy definidas en sus dos migraciones anuales. Así pues, los cazadores los emboscaban en los momentos en que eran más vulnerables, como al cruzar un río. Los rebaños de animales que pacen, como caballos y bisontes, siempre están alertas, y atacan al sentir el más leve indicio de peligro. Los cazadores también aprovechaban esto: acechaban al rebaño desde tres lados, se acercaban y, al dar una señal, saltaban y gritaban tirando piedras y tal vez agitando antorchas encendidas.

El rebaño huía por el lado descubierto y que aparentemente los ponía a salvo, pero en realidad eran conducidos hacia el borde de un precipicio o un cañón, donde los animales eran masacrados.

Quienes vivían cerca del mar o visitaban las costas tenían otra abundante fuente de alimento: pescado, focas, aves marinas, mariscos y algas. Los que vivían tierra adentro disfrutaban de salmón, trucha, anguila y lucio. Otro de sus ingeniosos inventos fue el anzuelo: una astilla de hueso con camada unida a un hilo de cuero o a un tendón.

Cuando un pez mordía la carnada, el anzuelo se le atoraba en la garganta, y entonces era arrastrado. No se han conservado redes hechas de fibras de plantas o de cuero, pero se cree que existieron porque se han encontrado piedrecitas con muescas que posiblemente sirvieron de contrapeso de las redes. Los pescadores también inventaron el arpón de tres dientes. El pez era atravesado con el largo diente central, y los dientes curvos laterales impedían que escapara.

En la primavera, el salmón nadaba corriente arriba para reproducirse, lo cual significaba bonanza gastronómica para los Cro-Magnon. Así lo confirman los abundantes depósitos de escamas y huesos hallados en algunos lugares. El salmón era lanceado al subir contra corriente, y los ingeniosos Cro-Magnon tal vez ponían trampas apilando piedras: los peces nadaban por la entrada en forma de embudo hacia un estanque cuya única salida eran los dientes del arpón. Posteriormente se secaba, ahumaba y almacenaba una buena parte de la pesca.

APARECEN LOS PASTORES NÓMADES.
LA HISTORIA SE ESTA ANUNCIANDO

No es difícil imaginar cómo se produjo la domesticación de los animales. Los cazadores de manadas —de caballos, toros salvajes, etc.— descubrieron una manera práctica de capturarlos sin gran esfuerzo. Hacían que la manada escapase en dirección a un despeñadero, matando a muchos animales de una sola vez. O conseguían acorralarlos en un desfiladero e inmediatamente les arrojaban piedras, desde arriba.

De esas emboscadas cuya finalidad era la matanza debe haber surgido la idea de no ultimar a algunos de los animales, a fin de preservar la carne viva, ya que ésta era la única manera de mantenerla fresca. Y de esa separación de animales para matarlos más tarde debe, a su vez, haber surgido la idea de conservar las hembras con las crías, para aprovechar la leche. Preservar a los animales condujo a la necesidad de alimentarlos. Con el tiempo, esos cazadores comprendieron mejor los hábitos de sus presas y pudieron así desarrollar las técnicas de alimentación, cría y pastoreo de los animales.

Los cazadores nómades se transformaron en pastores nómades. Un pequeño grupo humano apacentaba una manada de caballos, vacunos, camellos, etc., viviendo de su carne y leche y defendiéndolos de otros predadores. Pero seguían siendo nómades como los primitivos, porque las manadas agotaban rápidamente los pastos y era necesario emigrar en busca de nuevos pastos para el ganado y sobrevivir.

El pastoreo poseía una gran ventaja sobre la caza; la comida y la vida eran más seguras, si se era capaz de cuidar de la manada. Pero, lógicamente, no todos los cazadores se tornaron pastores. Hace unos milenios, la mayoría de la humanidad continuaba viviendo de la caza y la recolección: permanecía primitiva. Pero algunas culturas, al dedicarse al pastoreo, alcanzaron una etapa superior del desarrollo humano.

Las mujeres encontraron un nuevo lugar en ese sistema, y surgieron nuevos oficios, como la alfarería, la joyería y los textiles. Como la agricultura proporcionaba sustento a poblaciones más numerosas, cuando se introdujo a Europa, la población se decuplicó. No había desarrollo donde no había agricultura.

La palabra «cultura» está relacionada con la palabra que se refiere al cultivo de la tierra, «agricultura», y la palabra «civilización» proviene del latín civitas, «ciudad». En las ciudades se desarrolló el arte de la escritura, lo que permitió registrar la historia mientras acontecía: historia no sólo de acontecimientos, sino también de transacciones entre escribas, campesinos, artesanos, religiosos y oficiales. Los registros se anotaban en piedra, arcilla, papiro, pieles y papel.

La vida en la ciudad provocó contrastes entre pobres y ricos, contrastes que existieron aun en las ciudades-Estado de la refinada Grecia, cuyo pueblo fue el primero en reflexionar acerca de la condición humana, la verdad, la belleza y la calidad de la vida. La violencia ha formado parte de la condición humana desde tiempos muy remotos, cuando las ciudades se convirtieron en imperios a expensas de sus vecinos y lucharon contra otros imperios.

Para la gente común, las guerras eran devastadoras. Los ciudadanos padecían la ambición de sus gobernantes, ya que junto con los ejércitos llegaban saqueo, violaciones y destrucción.

El último imperio de la Antigüedad, Roma, ofreció ley y orden dentro de los territorios conquistados por sus legiones. La riqueza de esas tierras, principalmente agrícolas, mantuvo una capital imperial que en su apogeo tuvo más de un millón de habitantes: sólo en el siglo XVIII surgió otra ciudad europea de dimensiones semejantes.

En Oriente existió otro gran imperio, con un estilo de vida distinto del europeo, tanto en la ciudad como en el campo: China. Los funcionarios que la gobernaban no eran religiosos sino burócratas, pero tenían un código moral basado en los preceptos de Confucio.

En el mundo antiguo surgieron otras grandes religiones que predicaron sus propios preceptos morales. Una de ellas, el cristianismo, se convirtió en la religión del Imperio Romano. La caída de Roma ante los llamados «bárbaros» marcó el fin del mundo antiguo. Pero el cristianismo sobrevivió a Roma, y la cronología cristiana aún se usa en casi todo el mundo. Los cristianos se enorgullecían de su herencia, cuyo efecto fue igualmente grande tanto en la vida cotidiana como en la espiritual.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver.

Vida Diaria del Hombre Primitivo Caza de Animales Para Alimentacion

VIDA DIARIA Y TIPO DE ALIMENTACIÓN DEL HOMBRE PRIMITIVO

Quien quiera saber cómo vivió la humanidad durante la mayor parte de su existencia puede trasladarse a Nueva Guinea y observar a las tribus papues. Como todos los pueblos primitivos, incluidos los de nuestro continente, no son muy numerosos y como máximo, existen algunos cientos de miles de papúes en estado primitivo en toda la Nueva Guinea. Además, no tienen una residencia fija, son nómades.

¿Por qué los hombres de cultura primitiva son tan pocos y se desplazan tanto?. Porque viven de la caza y de la pesca. Y durante la mayor parte de la existencia de la humanidad lo que hubo fue eso —unos pocos millones de individuos, no mis que los habitantes de una gran ciudad actual, reunidos en pequeñas tribus, deambulando por Asia, Europa y África.

Éramos tan escasos como lo son nuestros primos, los chimpancés.

¿Qué hacen los primitivos la mayor parte del día?. Pasan hambre.

Durante medio millón de años, nuestra historia fue la historia de un hambre no saciada. Los primitivos pasan la mayor parte de su tiempo pensando en comida o en cómo obtenerla.

Disponen de raíces y frutas comestibles, insectos y larvas de la madera.

Pero para sustentar treinta familias —una tribu media— es preciso reunir por lo menos 36 kilos diarios de esa comida. Aun en un bosque rico en insectos y larvas las frutas y raíces comestibles son más raras), para juntar esa cantidad se necesita explorar intensamente un área enorme y pasar caminando todo el día.

Depender tan sólo de eso, empero, significa para cualquier tribu una posibilidad de muerte casi segura. Por eso, sólo las mujeres y los niños se ocupan de obtener este tipo de alimento, en tanto que el resto de la tribu caza.Los hombres capturan principalmente aves, los animales más comunes en el monte, y también algunos roedores.

Cuando cazan un puerco salvaje es día de fiesta y toda la tribu come hasta atiborrarse. Los hombres de culturas más avanzadas se horrorizan ante esas orgías alimentarias de los primitivos y ante el tremendo valor que ellos dan a la comida.

Sin embargo, eso es comprensible si pensamos que viven en un estado endémico de hambre desde que nacen. Por otra parte, el primitivo no tiene otro recurso más que el de consumir inmediatamente toda la comida que consigue: carece de medios de preservación.

A su vez, el encendido y la obtención del fuego es algo tan complicado que siempre debe haber alguien del grupo vigilándolo.

Aun sumando la comida recolectada con el producto de la caza, el alimento resulta escaso. Treinta familias pueden agotar la caza de una extensa zona en pocos días. Por eso es preciso desplazarse. Andar todo el tiempo a la búsqueda de comida. A veces tarda, y entonces los más viejos y los niños mueren de desnutrición.

Es fácil morir entre los primitivos, y ello por enfermedades, infección o hambre. Pero, si durante cierto tiempo se cuenta con comida suficiente, la mortalidad infantil disminuye y el grupo aumenta y se divide. Cada nuevo grupo se dedica a buscar alimento por cuenta propia, pues una tribu numerosa no tarda en padecer hambre.

Sólo en lugares especiales, como las costas marinas, ricas en mariscos, aparecen grupos mayores, que muestran cierto sedentarismo.

Esa fue nuestra propia historia, durante casi medio millón de años, y —antes de nosotros— la de los Pitecántropos, de los cuales evolucionamos. Caza, recolección, hambre endémica y corta vida en peligro constante.

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LA CAZA Y OBTENCIÓN DE ALIMENTOS: Los primeros homínidos llevaban una vida nómada. Recolectaban raíces, semillas y frutos silvestres y se dedicaban a la caza. Esto los obligaba a movilizarse siguiendo a las manadas migratorias de herbívoros.

Homo habilis, por ejemplo, utilizaba sistemas de caza en grupo, lo que indica que existía entre ellos cierta capacidad de comunicación.

Pero las armas y las técnicas de caza en equipo se perfeccionaron con H. erectus y continuaron evolucionando cada vez más con los hombres de Neanderthal (H. sapiens neanderthalensis) y los de Cro-Magnon (H. sapiens sapiens), a la vez que se explotaban nuevos hábitats -por ejemplo, las regiones árticas- y recursos -como los peces y las aves-.

Ante el hallazgo de cráneos quebrados, tanto de H. erectus como de H. s. neanderthalensis, los científicos llegaron a pensar que alguno de estos homínidos, o ¿odos, practicaban la antropofagia (canibalismo), o bien celebraban prácticas rituales, tal vez asociadas a ceremonias religiosas de entierro.

H. s. neanderthalensis vivía en cuevas, se alimentaba de productos de caza y, a causa del clima frío, se cubría con pieles de animales y construía con ellas sus viviendas. Algunos restos fósiles hallados serían de lesionados y de ancianos que sufrían de artro-sis, por lo que se presume que seguramente cuidaban de sus enfermos y desamparados.

Por otra parte, el hombre de Cro-Magnon fue más longevo y logró cultivar las plantas y domesticar los animales. Este cambio trascendental, que tuvo lugar en la historia de la humanidad hace cerca de diez mil años, se conoce como la revolución neolítica, y corresponde al nacimiento de la agricultura y de la ganadería.

La agricultura puede ser definida como la «domesticación» de las plantas. En algún momento, a los hombres se les ocurrió plantar deliberadamente semillas, esperar que crecieran y maduraran, para finalmente cosecharlas y utilizarlas como alimento.

Esta labor ardua y a largo plazo les dio excelentes resultados. El trabajo de la tierra nació en el actual Irak, donde crecían el trigo y la cebada silvestres. Con el correr del tiempo, gracias a la invención del arado y a las técnicas de irrigación artificial, la agricultura cambió radicalmente el modo de vida de la gente: la población creció, se crearon nuevos oficios y un sistema de gobierno.

• La ganadería también surgió en el Cercano Oriente, según algunos investigadores un poco antes del desarrollo de la agricultura.

Sin embargo, la domesticación fue un proceso gradual: a lo largo de miles de años, el hombre fue aprendiendo a sacar provecho de los distintos animales salvajes con los que convivía, como las cabras, las ovejas y los caballos, para la producción de alimentos y para la realización de tareas rutinarias y engorrosas, como el arado de los campos.

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Evolución de la alimentación en el ser humano: La alimentación humana actual es muy amplia e incluye una gran variedad de alimentos que le aportan los nutrientes necesarios. Pero esto no siempre fue así.

A través del estudio de los dientes de los fósiles de los ancestros humanos, se evidencian los cambios que se produjeron en la dieta desde el Australopithecus hasta el hombre moderno.

En un comienzo, la selección de los alimentos era limitada, se basaba en la experiencia y estaba restringida a aquellos que no le ocasionaban ningún daño.

Más adelante, el hombre incluyó en su dieta alimentos de origen animal, provenientes de los animales que primero cazaba y luego domesticó, y también alimentos de origen vegetal, más diversificados a medida que se afianzaban sus conocimientos agrícolas.

Australopithecus afarensis, cuyo ejemplar más famoso es Lucy, exhibía dientes pequeños, característica que estaría relacionada con una alimentación omnívora.

Australopithecus africanus tenía caninos pequeños e incisivos del mismo tamaño que los de los seres humanos actuales.

Paranthropus robustus presentaba premolares y molares de gran tamaño. El cráneo tenía una cresta ósea en la que se insertaban los poderosos músculos de la mandíbula. Esto indica que se alimentaba con una gran cantidad de materia vegetal dura (gramíneas, raíces, frutos con cáscara dura).

• Los fósiles del Homo habilis se asocian con las primeras herramientas y los del Homo erectus con el descubrimiento del fuego. Esto le habría permitido ampliar su dieta y, en el segundo caso, usar el fuego paró cocinar. Eran cazadores-recolectores.

Homo sapiens fabricará utensilios más elaborados que sus ancestros: lascas, punzones y formones, puntas de lanzas, arpones, anzuelos y agujas.

Durante el proceso de hominización, se produjo una transformación del aparato mandibular, que consistió en un acortamiento progresivo del rostro y su desplazamiento por debajo del cráneo; al mismo tiempo, los dientes anteriores aumentaron de tamaño mientras que las muelas se volvieron más pequeñas. Los primeros Homo eran cazadores-recolectores, y podían mantener a su prole debido a que su tasa de natalidad era baja y la población permanecía estable.

LA MULTIPLICIDAD DE LAS CULTURAS PRIMITIVAS: El hombre civilizado es arrogante. Piensa que los «salvajes», que viven cíe la caza y llevan una vida simple, son todos iguales. En realidad, las distintas tribus crean distintas culturas.

Cultura es todo lo que un pueblo hace y piensa: las técnicas de obtención del fuego, la cerámica, las flechas, las vestimentas, las relaciones familiares, el lenguaje, el arte, la magia, las creencias, las formas de conducta y la organización social.

Los papúes cíe las tribus más atrasadas poseen una cultura bastante pobre en cuanto al arte.

Este no pasa de algunos adornos de plumas y garabatos elementales. Pero otros primitivos cazadores, que vivieron hace unos 20.000 años atrás, produjeron algunos de los mejores dibujos en la historia del arte.

El hielo cubría entonces el norte cíe Europa. Al sur, galopaban grandes manadas de renos y bisontes, y pastaban los mamuts y rinocerontes lanudos. Y detrás de las manadas se desplazaban las tribus humanas.

Los animales los proveían de todo: grasa para las lámparas, huesos para hacer agujas y flechas, pieles para las ropas y tiendas, carne para alimento.

Esos primitivos magdalenienses (nombre asignado a esta cultura) usaban la magia como auxiliar de la caza, hoy, en África, Oceanía y América los cazadores primitivos creen que haciendo una imagen del animal (o persona) que quieren cazar, manipulándola de cierta forma o hiriéndola después con sus armas, tornan más eficiente la caza real.

Para el primitivo, esa magia (llamada simpática) forma parte de su técnica de caza, al igual que su modo particular de fabricar arcos y flechas.

Por esa razón utilitaria, los muros de las cavernas del territorio magdaleniense fueron invadidos por los dibujos de toda la fauna glacial comestible. Pero ¡qué dibujos! Jamás sociedad alguna estuvo tan compenetrada con el objeto de su arte como esas tribus de cazadores de renos. La caza representaba la finalidad de la vida.

Los artistas tienen tal familiaridad con su tema que los dibujos consisten en pocos trazos sumarios. Los suficientes como para que los animales surjan de la pared vivos, poderosos, pastando, galopando, bramando heridos. Tal capacidad de síntesis gráfica sólo volverá a aparecer 6.000 años después, con la escuela de dibujo china, luego del descubrimiento de la agricultura y la formación de las ciudades.

Pero el arte magdaleniense fue una maravillosa flor sin raíces: desapareció junto con. las manadas de renos.

Con el término de la glaciación, en Europa se extinguieron los ricos campos de caza.

Privadas de su fuente de vida, las tribus decrecieron en número y la edad de oro de la caza y el dibujo desapareció sin dejar herederos. Era preciso que el hombre se tornase más independiente de la naturaleza para que la continuidad de la historia pudiese comenzar. La historia de los primitivos sin escritura es, esencialmente, discontinua y sin memoria.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver.

Quienes Hicieron La Historia El Hombre Y Sus Circunstancias

Quienes Hicieron La Historia El Hombre Y Sus Circunstancias

Si Cleopatra hubiese tenido la nariz más torta, habría despertado en Augusto la misma pasión que conquistó a César y Marco Antonio, y la historia del Imperio Romano sería otra. Si Carlos Martel no hubiese vencido a los árabes en Poitiers, Occidente sería musulmán y no cristiano, y los astronautas desembarrados en la Luna probablemente se llamarían Alí Muhámmad o Gamal.

Si Galileo, Newton y media docena más de sabios de su época hubiesen muerto en su infancia, los métodos científicos que ellos desarrollaron no existirían y sin éstos tampoco habría ciencia moderna ni Revolución Industrial.

Si Napoleón hubiese tenido 10cm. centímetros más de estatura, quizás no habría necesitado compensar su complejo de inferioridad. Su ambición se habría reducido entonces a llegar a ser un simple oficial más en las filas del ejército. En ese caso, Francia no habría conmovido el destino de Europa.

De igual manera, yo, ciudadano de un país de cultura europea, que vivo de acuerdo con leyes que se originan en la Revolución Francesa, y que me afeito con máquina eléctrica, podría no existir. Mi vida fue determinada por el físico de Napoleón, que era de baja estatura; por un golpe que Cleopatra sufrió cuando era niña y le torció la nariz, por un sarampión que Galileo no tuvo, por un error de táctica de un jefe árabe.

Si no fuese por esos simples hechos, yo podría tener un nombre árabe, vivir según las leyes del Corán, y afeitarme con navaja. Bastaría con que Galileo y Newton, y los desconocidos chinos que inventaron la brújula y la pólvora, hubiesen muerto prematuramente, para que no existiesen la imprenta, la navegación y el predominio occidental en el mundo. Con sólo suprimir a una docena de hombres importantes, el curso de la historia y la vida de millones de seres humanos habría tomado un rumbo que no podemos adivinar.

Estos argumentos parecen pueriles por la forma en que están expuestos. Sin embargo, fueron realmente sostenidos por algunos pensadores. Frecuentemente leemos en diarios, revistas y libros, y escuchamos por la radio y la televisión, afirmar que «los que hacen la historia son unos pocos personajes, y que todo lo demás es consecuencia de sus actos». ¿Cuántas veces hemos oído decir que Hitler es el culpable de la Segunda Guerra Mundial»? También podemos leer en distintos libros de historia que el papa León I convenció personalmente a Afila para que no saquease a Roma y se alejase de la ciudad. Esto equivaldría a sostener que, en caso de que los argumentos del Papa no hubiesen sido convincentes, Europa habría sido dominada por los hunos.

CleopatraNewtonGalileoAdolf Hitler
CleopatraNewtonGalileoHitler

Paradójicamente, esa manera de enfocar la historia hace que esta sea al mismo tiempo, simple e incomprensible. Porque las causas que se dan como origen de todos los hechos son, además de simples, imprevisibles (y, por lo tanto, totalmente inexplicables).

Para comprender esto mejor, imaginemos un episodio que pudo haber acontecido: el 17 de abril de 1915, el soldado alemán Fritz Müller, emplazado en una trinchera del frente francés, adviene a su compañero, el soldado Adolfo Hitler, que tiene sus botines desacordonados.

El soldado Adolfo se agacha para amarrar los cordones y, en ese preciso momento, una bala disparada por Jean Dupont desde la trinchera enemiga pasa silbando por el lugar donde un segundo antes se encontraba su cabeza. Si no hubiese sido por la advertencia de su compañero, Adolfo habría muerto alcanzado por el proyectil. Y sin Adolfo Hitler la Alemania nazi no habría existido, ni tampoco habría acontecido la Segunda Guerra Mundial.

Si aceptamos que un hecho tan simple como éste —advertir que el zapato de una determinada persona está mal acordonado—, puede determinar la historia, o buena parte de ella, ¿cómo es posible conocer sus causas? Ellas serían tan extraordinariamente triviales —golpes, sarampiones, balas perdidas—, que se tornaría imposible establecerlas.

De ahí que la tesis del personaje como causa única de la historia sea, de hecho, la «tesis del episodio imprevisible». Y esto equivale a aceptar la imposibilidad de conocer las causas de los hechos y procesos históricos humanos.

¿ES EL DESTINO EL QUE HACE A LOS HÉROES?

Un enfoque diametralmente opuesto al citado es el que sostiene, que los grandes personajes históricos no son más que marionetas manejadas por el destino. De acuerdo con esta tesis, aun cuando Cleopatra hubiese tenido una nariz perfecta, ello no habría influido para nacía en los acontecimientos. Porque puco importaba cual fuese el jefe romano que se adueñase del poder.

Cualquiera que lo hubiera hecho, se habría visto obligado por las circunstancias a suprimir la República Romana, tal como lo hizo Augusto. Napoleón, a su vez, podría haber muerto alto, atractivo y lleno de hijos, como desconocido oficial en una guarnición de provincia, y aun así Francia habría conquistado el misino imperio. Galileo y Newton podrían haber sucumbido en su infancia víctimas del sarampión, y otros habrían hedió lo que ellos hicieron.

El Imperio Francés, el método científico y la imprenta eran, de acuerdo con esta tesis, inevitables, y su existencia no dependió de aquellos que nos «parecen» sus creadores. Todo lo contrario: fueron las situaciones históricas las que crearon a dichos personajes.

Al respecto, es interesante señalar que, en ciertos casos, los mismos personajes históricos sustentaron esa tesis. Hacia el fin de su vida Napoleón afirmó: «Es preciso que transcurran por lo menos 1.000 anos, antes de que vuelva a repetirse la conjugación de factores que me creó».

El mariscal de campo alemán von Brauchitsch, uno de los principales lugartenientes de Hitler, señaló a los jueces de Nureinberg, durante su proceso por crímenes de guerra, lo siguiente: «Hitler fue el destino de Alemania, y ese destino no podía ser evitado en forma alguna». Existe, sin embargo, una diferencia entre la declaración de von Brauchitsch y la de Napoleón.

El mariscal alemán habla de inevitabilidad y destino. Bonaparte, en cambio, se refiere a una conjugación de factores, es decir a las oportunidades que una situación dada puede ofrecer a un personaje. De acuerdo con el pensamiento de von Brauchitsch, existe un «libro del destino» donde todas las cosas ya están escritas.

Creemos ver al personaje decidir, actuar, determinar. Pero en realidad no ocurre tal cosa, sino que son fuerzas impersonales —económicas, políticas, raciales o de cualquier otra índole—, las que mueven la historia, y el personaje no es más que un simple elemento de transmisión, una rueda de una máquina que sólo se mueve según los dictados del plan que le dio origen.

Todo lo que ocurre no podría haber ocurrido de otra forma. No existen alternativas en la historia porque, según este enfoque, no es posible elegir. Lo que se puede deducir de las palabras de von Brauchitsch es que la historia de la humanidad se desarrolla en forma independiente de lo que los hombres puedan hacer.

Pero ¿qué significa la afirmación de que el gran hombre es un producto de las circunstancias? Equivale a decir que todos sus actos tienen una causa, grande o pequeña (circunstancias políticas, económicas, un golpe en la infancia), y esto es indudablemente cierto. Pero no explica nada.

EN POS DEL PROTAGONISTA

Se puede afirmar, para finalizar, que las dos posiciones discutidas tienen algo de correcto. La historia hace al protagonista, y este, en cierta medida, hace la historia.

Todo gran personaje sólo lo es porque expresa personalmente las necesidades religiosas, culturales, políticas, económicas, militares, científicas, etc., de millones de otros hombres. El se destacará porque, mejor que sus competidores dentro de la misma tendencia, sabe manipular esas necesidades. Pero las necesidades colectivas son anteriores a él. Son el prerrequisito necesario para su acción.

Lo que llamamos «condiciones generales de una época», constituye siempre una maraña de tendencias e intereses complementarios y opuestos, algunos más fuertes y otros más débiles. Las condiciones generales de la época en que surge Caballo Loco incluían las necesidades de los indios a las cuales intentó responder, y las necesidades de expansión de la industria y la agricultura norteamericanas. Entre las dos tendencias esta última era la más fuerte. La tendencia al particularismo local en el imperio de Alejandro era mayor que la centralización. Napoleón y Hitler también enfrentaron corrientes más fuertes que las que encabezaron y fueron vencidos. La tendencia más fuerte de la época acaba por imponerse a pesar de los líderes.

Pero, en condiciones de inferioridad de fuerzas, un jefe capaz, rodeado por otros jefes capaces, puede por un instante desviar el curso de los acontecimientos. Sólo podrá hacerlo, sin embargo, mientras los recursos materiales v morales de su tendencia no se agoten. De cualquier manera, él depende de ella.

El grado de libertad de acción de que dispone un jefe depende de dos cosas. De la relación de fuerzas entre su tendencia y la otra (Caballo Le disponía de poquísima libertad, Naj león de mucha). Y de su capacidad para dirigir con eficacia el potencial su tendencia (Hitler la aprovechó bastante; Stalin, no).

La combinación de esos factores todos los personajes analizados por historiadores se realizó en grados versos. Puede decirse que la influencia del gran personaje en la historia una variable y no una constante, fórmula algebraica es la misma; empero, el resultado numérico es en cada caso distinto.

Engañábase Acton al querer desviar la atención de los historiadores y del público del estudio de las biografías los grandes personajes, porque, si bien es imposible comprender la biografía de los grandes personajes sin comprender su época —en resumen, su aquí y ahora- , también es importante conocer la ecuación personal —carácter, e educación, conducta, sentimientos, mentalidad— de sus protagonistas.

Como Hitler llegó al Poder Antecedentes Historicos de Alemania 1930

Antcedentes de Como Hitler llegó al Poder

ANTECEDENTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: La devastación ocasionada por la Primera Guerra Mundial destruyó el optimismo liberal de la época de preguerra. Sin embargo, muchas personas todavía esperaban, en la década de 1920, que el progreso de la civilización occidental —tan evidente antes de 1914—podría restaurarse de alguna manera.

Esas esperanzas resultaron infundadas, a medida que los planes de reconstrucción condujeron a la inflación y a una más arrasadora Gran Depresión, afínales de la década de 1920. De la misma forma, la confianza en la democracia política pronto fue sacudida por el surgimiento de gobiernos autoritarios que no sólo restringieron las libertades individuales, sino que —como en el caso de Italia, Alemania y la Unión Soviética— buscaron un mayor control sobre la vida de las personas, para manipularlas y guiarlas en la consecución de los objetivos de esos mismos regímenes totalitarios. Para muchas personas, a pesar de su pérdida de libertad individual, esos movimientos de masas les ofrecieron, al menos, una sensación de seguridad, en un mundo que parecía estar lleno de incertidumbres.

Pero la aparente seguridad de dichos movimientos de masas dio origen a incertidumbres aún mayores, cuando los europeos —después de un breve interludio de veinte años de paz— una vez más se lanzaron a la guerra; pero, en esta ocasión, a una escala más horrenda de lo que fue la Primera Guerra Mundial. En 1939, ‘.a crisis del siglo XX, comenzada en 1914, parecía que únicamente se empeoraba.

Adolf Hitler Ideologia NAZI Espacio Vital Mi Lucha EL 3 DE FEBRERO DE 1933, sólo cuatro días después de haber sido nombrado  canciller, Adolfo Hitler tuvo una reunión secreta con los principales generales de Alemania. Les reveló su deseo de eliminar el «cáncer de la democracia», creando un nuevo liderato autoritario y forjando una nueva unidad interna.

Todos los alemanes necesitarían percatarse de que «sólo la lucha puede salvarnos, y que cualquier otra cosa deberá estar subordinada a esta idea».

En particular, se debería entrenar a la juventud, y sus voluntades deberían ser fortalecidas para «luchar por todos los medios». Dado que el espacio vital de Alemania era, sobre todo, demasiado reducido para su pueblo, Hitler dijo que la nación debería rearmarse y prepararse para «la conquista de un nuevo espacio vital en el este, y para su despiadada germanización».

Aun antes de que afirmara su poder, Hitler tenía una visión clara de sus metas, y su puesta en práctica significaba otra guerra europea. La Segunda Guerra Mundial fue, a todas luces, la guerra de Hitler.

Podemos concluir que Hitler a través de sus libros, propaganda y grandes eventos públicos donde comunicaba con discursos apasionados ,llenos de patriotismo alemán, logró devolverle la fe y el orgullo ario de su nación,  transmitió la idea de un urgente rearme militar (violando el tratado de Versalles) para conseguir un nuevo espacio vital desde donde Alemania resurgiría de aquel ignominioso acaso en 1918.

¿HITLER ERA EL DESTINO?

Caballo Loco fue un jefe de tribus. Alejandro, un jefe de reinos y ciudades-estados. Hitler aparece en una gran nación industrial moderna. Las condiciones necesarias, indispensables para su aparición, fueron: la crisis mundial de comienzos de la década de 1930, que pauperizó a millones de hombres en Alemania, provocando un altísimo índice de desempleo; la desesperación a que el tratado de Versalles lanzó a los alemanes, y la necesidad que tenía la industria pesada alemana de encontrar mercados para sus productos. (Estas son, por lo rueños, las condiciones principales sobre las cuales muchos historiadores están de acuerdo).

Las causas específicas para Hitler. las que le permitieron a él y no a otro político asumir la dirección de la Alemania en crisis son, como en los demás personajes, biográficas. Por ese conjunto de causas necesarias y específicas, Hitler llega al poder.

Y cuando lo alcanza, él mismo, como Napoleón, se convierte en una de las causas de la historia que vive. Su voluntad tiene influencia decisiva en la conducción de la guerra, en el choque de los ejércitos y en los momentos de ataque. Pero, como los otros personajes mencionados, él también lucha contra las tendencias de su época.

Desde el principio, la expansión alemana se basa en una capacidad de producción inferior a la de sus futuros adversarios. En 1939, Alemania y la Unión Soviética disponen de una producción equivalente y ejércitos equivalentes. Los Estados Unidos poseen el mayor parque industrial del mundo y una tremenda capacidad de producción que, utilizada en la fabricación de armamentos, cubrirá el cielo de aviones. Las alianzas de Hitler son pocas.

Aun cuando los aliados fueron al comienzo sorprendidos por la agresividad militar de los países del Eje, el tiempo trabajó a su favor, en cuanto debilitaba a Hitler. Como en el caso de Napoleón, a largo plazo Hitler sólo podía perder la guerra.

Y, como Napoleón, Hitler es un buen ejemplo para estudiar en qué medida las capacidades de un jefe pueden permitir que una tendencia histórica más débil supere, momentáneamente, a otras más fuertes, pero sucumba al fin.

La habilidad de Hitler para rearmar a su patria y cumplir con sus políticas expansionistas dependía, en principio, de convencer a otros de que sus intenciones eran pacíficas. Presentándose como un hombre de paz en sus discursos públicos, Hitler hacía énfasis en que tan sólo deseaba revisar las injustas provisiones de Versalles, por medios pacíficos, y obtener el lugar adecuado para Alemania entre los estados europeos.

Durante sus dos primeros años en el cargo, condujo una política exterior prudente, sin riesgos innecesarios. Su llamativa acción en octubre de 1933, al retirar a Alemania de la Conferencia de Desarme de Genova y de la Liga de las Naciones, la llevó a cabo, sobre todo, por razones políticas internas, a fin de transmitir a los alemanes el sentimiento de que su país ya no estaba dominado por otros países europeos.

A comienzos de 1935 había llegado a la convicción de que Alemania podía violar ciertas cláusulas del Tratado de Versalles sin que Gran Bretaña o Francia se opusieran en forma seria. Había llegado a creer, basado en las respuestas de éstos a sus primeras acciones, que ambos países querían mantener el status quo internacional, pero sin usar la fuerza. En consecuencia, decidió anunciar públicamente lo que había mantenido en secreto durante algún tiempo: el rearme militar de Alemania.

El 9 de marzo de 1935, Hitler anunció la creación de una nueva fuerza aérea y, una semana más tarde, el inicio de un reclutamiento militar que ampliaría el ejército alemán de 100 000 a 550 000 hombres. Mas tarde Hitler repudia las cláusulas de Tratado de Versalles respecto al desarme de Alemania, y dá comienzo así a una serie de agresiones verbales y acciones militares de rearme que desencadenaría finalmente en el ataque a Polonia en 1939, inicio de la 2GM, pero esto es otra historia que puede leerla en este sitio.

ANEXO: EL ENFRENTAMIENTO HITLER – STALIN

En igualdad de condiciones de potencialidad económica, Hitler en un principio impuso una derrota militar a la U.R.S.S. Su principal habilidad fue evitar otro adversario por medio de tratados, mientras liquidaba a la Europa occidental, y sacar provecho de la crisis interna que ensangrentaba al Estado soviético. Llegó además a intervenir en ella.

Cuando Stalin eliminó a parte de la élite soviética, Hitler hizo que su servicio secreto proveyese al gobernante ruso pruebas falsificadas contra muchos. Al frenarse finalmente la campaña en Europa occidental, Hitler lanzó todo su ejército contra la Unión Soviética, y encontró a su adversario en condiciones militares inferiores. La explicación de la tremenda derrota inicial del ejército soviético (casi un millón de prisioneros y un tercio del territorio perdido), se debe, en parte, a las respectivas conducciones.

Cabría, por lo tanto, afirmar que los alemanes obtuvieron su victoria sólo porque sus jefes eran más competentes en la dirección de la guerra? Esa afirmación es posible, pero la explicación profunda debe buscarse también en la rivalidad entre ambos jefes, Hitler y Stalin. Stalin no decapitó a su ejército por un capricho de déspota enloquecido. Fue una necesidad para que él y su grupo se mantuviesen en el poder.

La liquidación de muchos oficiales era una condición necesaria a ese tipo de conducción, porque la aniquilación de todos los posibles opositores fue el único método que Stalin y su gente podían usar para mantenerse en el poder. La perfecta competencia de Stalin para librarse de sus enemigos internos implicaba, sin embargo, la «incompetencia» en su lucha contra los enemigos externos.

Tal vez otro líder no habría arriesgado a tal punto la seguridad del Estado, ni habría sido tan ingenuo al extremo de concertar un pacto (aunque él también lo necesitaba) justamente con Hitler (hacía ya dos días que los alemanes habían atravesado la frontera rusa, cuando Stalin declaró estupefacto a los mariscales soviéticos que no se debía contraatacar, porque se trataba de un equívoco, de simples escaramuzas fronterizas).

Porque Alejandro Magno Construyó Un Imperio? (N0 Index)

¿PODÍA ALGUIEN HEREDAR EL IMPERIO DE ALEJANDRO?

Alejandro conquistó un imperio colosal. Tan colosal que estaba formado por muchos núcleos diferentes. La península griega, el sur de la balcánica y las islas, Anatolia, Siria, Palestina, Mesopotamia, el Irán, Egipto y el valle del Indo. Esas regiones comerciaban entre sí, pero el pequeño comercio que desarrollaban entre ellas no precisaba de una unidad política para mantenerse.

Algunas de esas regiones ya tenían constituida, anteriormente, cierta cohesión y había habido antecedentes de conquistas.

Los acadios, los arameos, Egipto, Asiría, Babilonia y los persas, por ejemplo, ya habían dominado porciones extensas, sobre todo los últimos, de lo que fue el Imperio de Alejandro. Pero, como éstas eran relaciones de conquista, a medida que la supremacía del ocupante se debilitaba, el sometido se liberaba y las unidades políticas volvían a coincidir con las tradicionales de la región.

El imperio de Alejandro es, en cierta forma, un anticipo de la unificación romana. Pero, cuando los romanos iniciaron su tentativa, las condiciones del Mediterráneo eran otras. La conquista romana, por otra parte, posibilitó dos cosas: la consolidación de los lazos económicos y políticos entre Roma y las provincias, y la formación de una sólida administración imperial.

Alejandro nunca tuvo un aparato administrativo propio. Usó los que encontraba en el lugar. Su imperio fue una tentativa de dominación universal, abortada salvo en una relativa expansión cultural helénica y en las comunicaciones.

Alejandro coligó políticamente las regiones de su imperio por medios militares. Pero, cuando murió, los distintos generales que se disputaron el poder terminaron por convertirse en soberanos helénicos locales. Alejandro, Napoleón y Caballo Loco, en condiciones diferentes, culturas diferentes, y con biografías diferentes, tuvieron algo en común: intentaron mantener por medios militares sistemas políticos que tenían contra ellos las más fuertes tendencias de su! época: los intereses parciales de grupo.

La Derrota de Caballo Loco Frente al Ejercito de EE.UU. Gral. Custer

La Derrota de Caballo Loco Frente al Ejército de EE.UU. Gral. Custer

«CABALLO LOCO» O LA DERROTA INEVITABLE: ¿Cuál era el mundo que rodeaba al jefe indio Caballo Loco en 1878, en los Estados Unidos? Hacía ya muchas generaciones que los pieles rojas se replegaban, retrocediendo sin pausa ante el avance de los blancos que se adueñaban de sus tierras. Todas las tentativas de acuerdo habían sido inútiles. Todos los combates también fueron inútiles. Las tribus permanecían tradicionalmente divididas y cada una libraba una guerra particular contra los invasores. Caballo Loco era un joven guerrero de los indios sioLa Derrota de Caballo Loco Frente al Ejercito de EE.UU. Gral. Custerux.

Comprendió que, separadas, las tribus estaban perdidas. Comenzó a predicar la alianza entre ellas, señalándoles que debían abandonar sus viejas rivalidades y unirse contra los invasores que las acosaban.

Era preciso atraer y derrotar a los blancos mediante una victoria militar decisiva, para luego negociar desde una posición de fuerza. Consiguió unificar a las tribus, reunir hombres y armas suficientes para un combate decisivo y atraer al general norteamericano Custer a una batalla donde los indios cercaron y aniquilaron a los blancos.

Caballo Loco y sus bravos celebraron jubilosamente la victoria. Los blancos habían sido gravemente batidos, habían comprobado la fuerza de las tribus, y ahora tendrían que negociar. Pero no hubo tal negociación.

El tiempo pasó y el ejercito indígena que Caballo Loco reunió tan penosamente se disolvió. Las tribus precisaban emigrar detrás de los rebaños de bisontes, acompañando su desplazamiento anual. Eran cazadores nómades y dependían para todo de los bisontes. De su piel obtenían su ropa y sus tiendas; de los huesos, herramientas y armas; de la grasa, combustible; de la carne, alimento. No podían establecerse en ningún lugar. Y los blancos volvieron a aniquilarlos aisladamente.

Caballo Loco se retiró combatiendo, y vio a su gente morir de hambre y frío. Finalmente se rindió. Pidió piedad, no para él, sino para las mujeres y niños que no podían luchar. Su mensaje al gobierno norteamericano es un documento conmovedor. Es el mensaje de un hombre valeroso e inteligente, el testimonio desesperado de la agonía final de su pueblo. El hizo todo lo posible para salvarlos, pero todo fue inútil.

La enorme superioridad de los blancos no era militar. Era económica. Los blancos podían darse el lujo de perder no uno, sino mil combates «decisivos», porque esos combates nunca serían finales. Los agricultores que ocupaban las tierras y desalojaban de ellas a los indios podían ser masacrados individualmente con sus familias (y lo eran con cierta regularidad) . Pero detrás de ellos venían otros y otros. Y a cada ataque de los indios el ejército norteamericano podía responder, aún con atraso, por medio de represalias devastadoras.

Los indios ni siquiera imaginaban la magnitud del ejército norteamericano, la fuerza armada de una nación que podía dedicar parte de sus hombres exclusivamente a la guerra, porque la agricultura y la ganadería producían muchos más alimentos que la caza.

Los indios, para combatir a los blancos, estaban obligados a usar los fusiles que compraban a los mismos blancos. No podían siquiera enfrentarlos bastándose a sí mismos. Los nómades tenían inevitablemente que ser derrotados por la superioridad de medios del sistema industrial, que posibilitaba la existencia de poblaciones mayores, con sectores especializados (campesino, obrero, soldado) y poseía una gigantesca capacidad de producción.

Napoleón también luchó contra una desventaja económica y fue aplastado por ella. Pero en su caso la desventaja se producía dentro del mismo tipo de economía y por eso era muchísimo menor. El tuvo mejores posibilidades para aplicar su capacidad personal que el indio. La desventaja inicial contra la cual luchó Caballo Loco era tan grande que él jamás pudo vislumbrarla en su totalidad.

Aun cuando sus dotes estratégicas hubieran sido las mismas que las de Napoleón (y difícilmente un jefe indio podría equipararse, en ese sentido, a un general francés del siglo XVIII) , aun así los resultados no habrían sido distintos. Su posibilidad de usar esas dotes para encauzar los hechos estaba tan disminuida por la situación real, que sólo habría podido detener el curso de los acontecimientos en un cierto lugar y por poco tiempo, tal como ocurrió. Era inevitable que, sin una contrafuerza igual, la agricultura y la industria norteamericanas se adueñasen de las praderas.

Antecedentes Historicos al Imperio Napoleonico Como llega al Poder?

Antecedentes Historicos al Imperio Napoleonico

EL HÉROE Y SUS CIRCUNSTANCIAS: Pongamos un ejemplo de la vida diaria: Fulano mató de un tiro a Mengano. Pero el abogado defensor argumenta que, si bien el aparente culpable fue el que apretó el gatillo, los culpables reales son la metalurgia y la invención de la pólvora porque, sin revólver ni balas, la situación que posibilitó el crimen jamás habría existido. Cualquier fiscal demostrarla que ese argumento carece de validez existe un enorme número de personas que poseen revólveres y nunca dispararon contra nadie.

Los revólveres, la metalurgia y la pólvora fueron circunstancias necesarias en el crimen. Necesarias, pero no suficientes. Para explicar ese crimen en particular es preciso considerar la situación psicológica en que se encontraban Fulano y Mengano, y cómo se desenvolvió esa situación hasta llevar a Fulano a apretar el gatillo. La discusión sobre la función del individuo en la historia es similar. Para que Napoleón fuese posible (como él mismo lo intuyó), varias causas fueron necesarias.

Fue necesario, ante todo, que hubiese acontecido la Revolución Francesa. Esa revolución creó las condiciones indispensables para el surgimiento de Napoleón: repartió la tierra, crean do una clase de campesinos independientes y fieles a la nación, y creó los ejércitos de masa, basados en la conscripción nacional. Ames de la Revolución, en Europa, la guerra era librada por pequeños ejércitos profesionales.

Cuando la Primera República francesa quiso defenderse del resto de la Europa feudal que la atacaba, no pudo confiar en los viejos oficiales y sus tropas mercenarias. La Convención lanzó entonces un llamado a todos los ciudadanos para que se alistasen en los ejércitos y defendiesen las conquistas de la Revolución.

Como ningún campesino (y ellos eran la inmensa mayoría de los franceses de la época) quería perder la tierra conquistada, la República obtuvo un inmenso ejército de voluntarios, que primero sufrió graves derrotas, pero que terminó por aplastar a sus adversarios con su número, su devoción, y con los recursos militares bien administrados que la República estaba creando. Ese nuevo tipo de ejército formó un nuevo tipo de oficiales y de veteranos. Sería el instrumento que Napoleón encontraría listo, cuando por su audacia y su sentido de la oportunidad se destacó entre el resto de los oficiales.

El ejército numeroso, el reparto de la tierra, la centralización administrativa, el surgimiento de una basta burocracia militar, creaciones todas de la Revolución Francesa, fueron algunas de las condiciones necesarias para el surgimiento de Napoleón. Hubo además otras, no tan decisivas como éstas, sobre las cuales los historiadores discuten. Con todo, cualquier condición política que permitiese a un hombre surgido del seno de la burocracia militar aspirar al poder, sería necesaria, pero no suficiente para el surgimiento de Napoleón. Cuando todas las condiciones referidas ya estaban maduras y la burocracia militar ya estaba en condiciones de adueñarse del poder, aún no era inevitable que el dictador fuese el propio Bonaparte.

La Revolución había creado varios generales. ¿Por qué habría de ser él y no otros? Aquí es donde entran forzosamente los detalles biográficos de Napoleón. Su audacia, iniciativa, sentido de la oportunidad y desprecio por la moral convencional, contaron enormemente. En una serie de oportunidades sucesivas, él siempre fue más capaz que sus rivales de subir otro peldaño en la escalera del poder. Las condiciones que explican el ascenso de Napoleón deben ser buscadas también en su biografía, y no sólo en las condiciones generales de la época.

Pero esto no debe ser interpretado como si la biografía de Napoleón y el proceso de la Revolución Francesa fuesen «canales» separados que simplemente convergieron. Napoleón, como Lulero en la Reforma, se desenvolvió dentro de la Revolución Francesa, y su biografía está en buena parte determinada por los propios acontecimientos de la Revolución.

La burocracia militar escogió como su jefe a un hombre que se formó dentro de ella y que le pareció el más indicado para conducir la lucha en curso. Y ¿cuál era esa lucha?

La epopeya napoleónica es principalmente la lucha entre Inglaterra y Francia por la hegemonía europea. Napoleón no pudo dirigir esa lucha como «él quería». Económicamente, Inglaterra era el más fuerte de los dos rivales. Los productos ingleses invadían Europa, y Francia no tenía producción suficiente ni de tan buena calidad como la inglesa para poder expulsar a su rival de Europa por simples métodos comerciales. Napoleón recurrió por eso a medidas militares: el bloqueo continental. Prohibió a todos sus aliados y dominios comerciar con Inglaterra, obligando además a esos países a adquirir productos franceses contra sus propios intereses. Inglaterra, entonces, trató de apoyarse en los intereses lesionados de los europeos que despertaban en todos los lugares un sentimiento antifrancés.

El imperio napoleónico tuvo, desde su comienzo, una seria desventaja interna, y necesitó continuamente sofocar las rebeliones. Podía apoyarse sobre la clase media, dispuesta a luchar contra los privilegios feudales en los países conquistados. Pero las necesidades de dinero del imperio francés convertían en poco tiempo esas alianzas potenciales en la enemistad que surge entre el ladrón y el robado. El hecho es que Napoleón comenzó su lucha contra Inglaterra en una desventajosa situación económica.

Disponía en cambio de ventajas políticas y militares. La ventaja política estaba basada en la hegemonía francesa que la República y el Directorio habían establecido en Europa; la militar era el ejército francés. Pero la desventaja económica, con el tiempo, fue minando las bases del poder político y militar de Napoleón, restándole aliados y medios para sustentar al ejército, mientras Inglaterra iba adquiriendo aliados y fortaleciendo su aparato guerrero. Bonaparte luchó contra esa marea creciente con obstinación y talento extraordinarios. Fue un político hábil. Dividió a sus enemigos.

Perfeccionó la táctica y la estrategia del ejército de masas, hasta convertirlo en una máquina guerrera como jamás había existido. Inclusive cuando su ejército había prácticamente desaparecido y los veteranos habían sido sustituidos por reclutas bisoños, sin tradición de combate, supo manejar tan bien esa deficiente arma que mantuvo en jaque por mucho tiempo a sus enemigos. Privado de los medios para ganar la guerra, impidió a sus adversarios el logro de la victoria. Un mal general y una política inhábil habrían sido vencidos en poco tiempo por la desventaja económica. El inmenso talento de Napoleón le permitió luchar en desigualdad de condiciones y determinó buena parte de la historia de su época.

Naturalmente, es imposible afirmar que algún otro, en caso de que él hubiera fracasado al tratar de asumir el poder, habría podido hacer lo mismo. Pero es posible afirmar que, gracias a su talento, una situación inestable se prolongó mucho más de lo que habría durado en manos de otro.

Así, tres cosas pueden establecerse acerca del «fenómeno Napoleón». Las condiciones generales de su época eran, sin duda, condiciones necesarias. Su biografía, entretanto, provee de otros elementos, indispensables para alcanzar una explicación suficiente. Y sus actos posteriores a su llegada al poder modificaron, en alguna medida, los hechos de su época. Su presencia se convirtió en una de las condiciones generales del período, una causa necesaria a otros personajes y hechos. Resta verificar en qué medida su presencia determinó que la historia de su tiempo se dirigiera hacia un camino u otro.

Que es un Personaje Historico? Como Nace Una Personalidad Famosa?

¿QUÉ ES UN GRAN PERSONAJE?

Se escribe la biografía de alguien porque se considera que ha hecho cosas importantes. Napoleón conquistó un imperio y Voltaire escribió libros. Pero esas son cosas importantes de índole muy diferente. Napoleón, Alejandro, Hitler y Stalin dirigieron y organizaron a millones de hombres. Galileo, Newton, Voltaire y Einstein mandaron, a lo sumo, a sus familiares. Por lo tanto, aparentemente existen dos tipos de grandes personajes: los que actúan en unión con la multitud y los que actúan sin ella (denominados románticamente los «gigantes solitarios») . ¿Es eso verdad?

El auge del comercio, actividad de masas anónimas y ocupación de todo un sector de la sociedad, fue destruyendo dentro del mundo feudal la actitud de desprecio hacia el que manipula mercaderías o dinero. Cuando esa actitud ganó predominio, pintores como Van Dyck y Durero comenzaron a retratar mercaderes; aventureros como Marco Polo escribieron sus autobiografías; y ricos banqueros ejercieron el mecenazgo de artistas y escritores.

Voltaire y Galileo «parecen» solitarios. Pero en realidad Voltaire —con su irreverencia por los valores feudales y su afirmación del librepensamiento— sólo podía haber surgido en una sociedad en que los valores feudales estuviesen ya en decadencia aun para los propios nobles. De otra manera él habría sido quemado vivo junto con su primer libro, o bien un escritor sin lectores.

Es imposible imaginar a Voltaire naciendo entre los habitantes de Nueva Guinea o aun en la misma Francia unos siglos antes. Voltaire asimiló ideas que circulaban en su ambiente y las devolvió replanteadas en forma penetrante y aguda. Al explicar con claridad lo que su público esperaba y quería oír, se convirtió en uno de los pensadores influyentes del Iluminismo.

Galileo no surgió por azar en el Renacimiento italiano. En el mismo momento en que él trabajaba, miles de intelectuales transitaban por su mismo camino. Voltaire y Galileo se convirtieron en grandes hombres porque hicieron lo que tenían que hacer mucho mejor que sus contemporáneos. Pero resulta ilusorio decir que ellos no precisaron de la sociedad de su época, como es ilusorio pensar que la sociedad no precisaba de ellos.

Galileo y Voltaire eran hombres especializados en la producción de ideas. Uno poseía talento para percibir las relaciones del mundo físico; otro, las relaciones del mundo social. El primero proveyó a la sociedad de las bases científicas para desarrollar la nueva técnica naciente. El segundo, las ideas y el aparato intelectual que servirían a los comerciantes, manufactureros y plebeyos para derrocar a los nobles.

Los grandes pensadores, científicos o artistas pueden ser solitarios en su vida personal pero dependen de su grupo social para desarrollar su actividad creadora. Y el grupo social depende de ellos. Si sólo un hombre en el Renacimiento, Lutero, se hubiese sentido insatisfecho con el papado, los historiadores no habrían tomado ninguna cuenta de ese hecho. Pero como millones de hombres se sintieron insatisfechos, la Reforma se convirtió en un fenómeno histórico.

Sin embargo, en todas las épocas existen distintas tendencias opuestas dentro de la humanidad. Si en el Renacimiento hubo millones de individuos que querían reformar la Iglesia Católica, también existieron quienes querían mantenerla tal como era. Esas dos corrientes, subdivididas en corrientes menores, constituyeron las condiciones en las que pudieron aparecer los líderes de la Reforma y de la Contrarreforma.

Tales afirmaciones, hechas a este nivel, llegan a ser superfinas: es obvio que Lutero no podía haber sido Lulero en Nueva Guinea. Tenía que dirigir y expresar una o varias corrientes libres de la vida colectiva y, a su ve/, sus ideas nacían en esa misma sociedad.

La verdadera cuestión que queremos aclarar es la siguiente: Lulero. Napoleón, Galileo, ¿modificaron o no su época con sus vidas? ¿La existencia de Lulero y su modo de actuar determinaron el curso que tomó el movimiento de la Reforma?

Explicación Mitologica de la Historia

Explicación Mitológica de la Historia

ORIGEN DE LAS DISTINTAS EXPLICACIONES: La idea de que un personaje es la causa originaria de cualquier hecho histórico importante se encuentra tan difundida que, cuando no existe ese personaje, se lo inventa. Los espartanos sostenían y creían que un hombre llamado Licurgo había sido el sabio legislador que creó las costumbres e instituciones de su ciudad.

Mitologia griega

El «inventó» las instituciones de acuerdo con un plan racional, las propuso a los espartanos del pasado y éstos, convencidos de la inteligencia que revelaban tales reglas, comenzaron a vivir de acuerdo con ellas. Ningún antropólogo o historiador sostiene que una sociedad pueda nacer de esa manera.

En realidad, Licurgo es la personificación de un período entero de la historia de Esparta. El período que comprende la llegada de las tribus dóricas a Grecia Central, su lucha con los habitantes anteriores, la servidumbre de estos últimos y su reducción a la condición de ilotas, el surgimiento de un sistema de explotación de la tierra y una estructura política correspondiente. Este proceso debe haber durado varios siglos.

Esa tendencia a personalizar la historia tiene, además, otra consecuencia: la divinización del héroe. Si un individuo puede por sí solo realizar cosas tan importantes, es lógico que el paso siguiente consista en suponer que posee poderes extrahumanos. Resulta fácil comprobar esa tendencia en el caso de los grandes personajes de la antigüedad. Por ejemplo Alejandro y Buda, dos personajes que vivieron realmente, vieron sus biografías adornadas por una infinidad de imaginarios «hechos» heroicos y sobrenaturales.

En las tradiciones de los pueblos, cada vez que nace un héroe —ese personaje «predestinado a cambiar el mundo»—, tienen lugar asombrosos presagios, los espíritus del más allá lo anuncian y los oráculos hablan. Siempre que los héroes realizan sus hazañas, la naturaleza las acompaña con fenómenos imprevistos (eclipses, cataclismos) . Y cuando mueren, el planeta se «lamenta».

Por un instante el orden natural de las cosas aparece subvertido: los ríos corren hacia su nacimiento, los muertos se levantan de sus tumbas. Esas creencias son fruto de la ingenuidad y ningún historiador puede admitir seriamente que el nacimiento de Buda fuera sobrenatural, o el padre verdadero de Alejandro el dios Zeus, por más que lo afirmen algunos de sus contemporáneos.

En la actualidad, sin embargo, muchos consideran que Hitler fue un verdadero «brujo» que hechizó a Alemania. Que Stalin fue el creador personal absoluto de la autocracia que encarnó y que Churchill fue una especie de Juana de Arco, que, con su avasalladora personalidad, movilizó a los ingleses ya carentes de reacción y casi derrotados, y los condujo a la victoria. Esas tabulaciones otorgan a los personajes atributos similares a los de ser hijos de un dios. El hecho es que todavía hoy la personificación de las causas de la historia (esto es, su reducción a los héroes), constituye una deificación de los personajes (sólo ella explicaría el misterioso origen de tanto poder).

A partir del siglo XVIII, y con la aparición de las ciencias sociales (los enciclopedistas) , surge una tendencia opuesta a la anterior. Los historiadores y sociólogos se rebelaron contra las «explicaciones» mitológicas que no explicaban nada, y algunos llevaron su irritación hasta el punto de declarar que el personaje no tiene importancia causal alguna. La prueba de este enfoque lo constituyen distintos fenómenos históricos importantes, que no son protagonizados por una sola personalidad central sino por una multitud de ellas. Por ejemplo, la revolución comercial del siglo XV y la industrial del XVIII.

Para distinguir esta visión de la historia —que él juzgaba científica—, de la que consideraba «popular», el historiador inglés G. M. Young (bajo la influencia directa de Spencer) puso como introducción de uno de sus libros el siguiente proverbio «los simples hablan sobre personas, la gente instruida discute cosas». Acton, a su vez, afirmaba: «nada causa más errores en la visión de la historia que el interés por los individuos». Y Voltaire exclamaba irritado: «¿qué me puede importar que un bárbaro haya desplazado a otro de las orillas del río Oxus?».

Esto no significa que pensadores de gran relieve no hayan también defendido la idea de que «son los hombres fuertes los que hacen la historia». Historiadores talentosos, pero imbuidos de espíritu romántico, como Carlyle, lo hicieron. Aun eruditos meticulosos y nada románticos, como Mommsen, sostuvieron esa tesis. Los historiadores son influidos por la época en que viven, y no es exagerado afirmar que la figura de Julio César, tal «orno aparece en la colosal «Historia de Roma» de Mommsen, debe tanto a la erudición del autor como a la necesidad que éste sentía de un «hombre fuerte» para realizar la unificación del pueblo alemán (Mommsen escribió esta obra en 1850.

El historiador holandés Geyl en su libro «Napoleón: pro y contra» demuestra cómo los juicios sucesivos expresados por los historiadores franceses del siglo XIX sobre el papel de Napoleón, reflejan más las luchas políticas que ellos vivieron que un verdadero examen de Napoleón y de su época.

La conclusión de estas dos hipótesis, cuando se las considera en su forma más extrema, es paradójicamente la misma. Si el gran personaje determina la historia con sus poderes sobrehumanos, no se puede hacer nada contra esos poderes. Pero, a su vez, si el curso de la historia es inalterable, ¿para qué entonces preocuparse tanto de ella?

Existe un sentimiento subyacente que comparten los que defienden la idea de que el curso de la historia depende de los individuos: el de la responsabilidad moral. La aceptación de la tesis de que los individuos son el mero resultado de las circunstancias en que viven nos impide, por el contrario, declarar que Ponché y Hitler fueron dos pésimos sujetos.

De todas maneras resultaría algo extraño, desde el punto de vista científico, sostener que las decisiones de hombres facultados con el poder de dirigir a otros millones de hombres, como es el caso de Hitler o Richelieu, no tienen realmente importancia alguna en el desarrollo de los acontecimientos. Si existen fenómenos históricos en que no figuran «personajes principales», eso no quiere decir que, en aquellos en que aparecen, éstos no tengan importancia. ¿Acaso el talento militar de Napoleón no influyó realmente en la conducción de la guerra europea?

El verdadero problema no reside en preguntarse si el personaje hace o no hace la historia; es inquirir en qué medida su participación fue importante para determinar los acontecimientos, y en qué medida fue condicionado por ellos.

PROCESOS HISTÓRICOS SIN PERSONAJE CENTRAL

Alrededor de 3.000 años a.C. comenzaron a desarrollarse la agricultura, la domesticación de los animales y la construcción de ciudades. Nadie, en su sano juicio, afirmaría que la revolución neolítica fue hecha por tres personas: un inventor de (a agricultura, otro de la domesticación de los animales y otro de la construcción de las ciudades.

Esas actividades fueron el resultado de grandes fenómenos colectivos, que involucraron la colaboración en distintos niveles de enormes multitudes de hombres (observadores, experimentadores, repetidores, perfeccionadores) . Lo mismo se puede decir de las revoluciones comercial e industrial, procesos que se prolongaron durante siglos.

La máquina de vapor fue, en cierta forma, el «gran personaje» de la Revolución Industrial. La primera noticia que se tiene de una máquina de vapor data del siglo I: fue inventada por Herón de Alejandría, pero no pasó de ser un juguete. Cuando Papin y Watt la reinventaron en el siglo XVIII nunca habían oído hablar de Herón.

En este caso, el problema es, para el historiador, el siguiente: ¿por qué la máquina de Herón no cambió en nada a la sociedad en que éste vivía, y por qué cuando apareció en la sociedad de Papin y Watt transformó al mundo? La posibilidad del vapor de mover un pistón era la misma, pero las condiciones sociales de las dos épocas eran distintas (las biografías de las máquinas tienen eso en común con las de los grandes hombres: precisan de la oportunidad que le otorgan las circunstancias) .

En la sociedad esclavista en que vivió Herón no había una actitud mental que permitiese utilizar máquinas (el trabajo manual era considerado innoble y esa actitud regía la sociedad) . Durante la Edad Media la situación no fue muy diferente. Pero entre los siglos XV y XVIII las cosas fueron cambiando. La causa inicial fue, el desarrollo del comercio, que creció a medida que el feudalismo declinaba y la navegación se intensificaba.

La Revolución Industrial tuvo como condición previa la Revolución Comercial. Pero el comercio que creó las condiciones que permitirían, por fin, el uso de la máquina de vapor fue, al igual que la revolución neolítica, el resultado de la actividad de millones de hombres. Existieron, por lo tanto, procesos históricos de extraordinaria importancia que ocurrieron sin que ningún personaje se destacase en ellos de manera excepcional.

La Revolucion Urbana La agricultura y la Division del Trabajo Clanes

La Revolucion Urbana
La agricultura y la Division del Trabajo

LA REVOLUCIÓN URBANA: La consecuencia más importante de la agricultura fue la de permitir el arraigo al suelo, y, consiguientemente, con el aumento de los alimentos, un aumento explosivo de la población. Hasta entonces éramos pocos. Pero cada semilla plantada produce 1.000 nuevos granos: unos para plantar, y otros para comer.

Le bastan agua, sol y abono. Por primera vez los hombres, en  lugar de vivir «al día», pudieron guardar parte del alimento producido como reserva. En los períodos de escasez, sequía e inundación, ya no sería necesario que una parte de la población muriese de hambre. La relativa seguridad que el pastoreo deparó a la humanidad se convirtió en una regla con la agricultura.

Además, por primera vez en la historia, las sociedades agrícolas dividieron el trabajo. Antes, en las sociedades de cazadores o pastores, todos participaban de la obtención de la comida, cazando o pastoreando, de la misma manera en que todos los hombres tomaban las armas cuando se trataba de defender la pradera de invasores.

Pero, con el aumento de producción de comida que permitió la agricultura, bastaba que sólo una parte de los hombres se dedicase a producirla. El resto se especializó en la fabricación de cerámica, objetos metálicos, otros instrumentos, o se dedicó al comercio. Otros sectores de la población creaban el embrión del Estado: la administración y el ejército.

Al parecer, fue regla general que el sacerdocio, surgido de los hechiceros y magos primitivos, constituyera la primera casta ilustrada, la de los «intelectuales», formando las primeras burocracias administrativas. A su lado surgió también el grupo militar. Y ninguno de ellos producía comida. Vivían enteramente del trabajo campesino.

Tuvieron, no obstante, mucha importancia debido al enorme relieve que la rapiña y el saqueo asumieron en los comienzos de nuestra historia. Porque sólo ahora, con la aparición de las ciudades y de la escritura, podemos de hecho hablar de historia.

Puesto que la agricultura depende del suelo adecuado, fue preciso construir viviendas en gran escala allí donde las plantas crecían con más facilidad. El asentamiento se hizo permanente a medida que se fueron construyendo poblados con los materiales disponibles —madera, paja, ladrillos o piedra—. Las estacadas protegían a los pobladores de sus enemigos y los cercados defendían al ganado del ataque de los animales salvajes.

Una vez que los hombres se hubieron asentado —proceso que tuvo lugar en diversas épocas en distintas partes del mundo— surgieron una serie de problemas.

Ante todo, los alimentos cosechados y cultivados debían ser almacenados para su uso ulterior. Como consecuencia tomó un gran impulso la alfarería.

Los primeros ejemplos datan, probablemente, de las épocas pastoriles, pero con el progreso de la actividad agrícola los recipientes fueron absolutamente esenciales. Con junquillos trenzados se hicieron cestos y redes para pescar.

También hizo su aparición el tejido de paño. Los cazadores y pastores utilizaban pieles de animales como vestimenta y protección; los agricultores comenzaron a hacer vestidos de tela.

NÓMADES CONTRA CAMPESINOS: Entre los años 3000 y 2000 a.C. la Humanidad se concentró en algunos valles muy fértiles de Egipto, Mesopotamia, India y China, donde florecieron grandes ciudades, unificadas bajo un poder centralizador que se ocupaba especialmente de la irrigación y de la guerra. Son los Estados de que nacieron los primeros imperios.

En torno de ellos deambulaban, con sus rebaños, masas de pastores nómades, atraídas por las riquezas de los grandes centros y por la codicia de las reservas de granos de los campesinos.

Buena parte de la historia antigua consiste en la narración de la lucha entre los nómades y los civilizados campesinos (civilización viene de civis, hombre de ciudad), por la posesión de las riquezas que la agricultura produce. Y es, también, la historia del pillaje de un pueblo por otro.

Durante casi 5.000 años, los nómades con sus manadas no dejaron nunca de presionar sobre los imperios campesinos. Los arios, que en el 2000 a.C. invadieron el valle del río Indo —donde se elevaban las metrópolis de Harappa y Mohenjo Daro—, eran pastores nómades.

Los hunos que invadieron Europa y la China hacia el 400 d.C., eran pastores nómades. Los mongoles, que hicieron lo mismo en el siglo XII, eran pastores nómades.

Los nómades son pobres y llevan una vida frugal. En las ciudades se disfruta de una relativa abundancia.

Los civilizados están divididos en estamentos con funciones diversas (campesinos y terratenientes, artesanos y comerciantes, religiosos y militares) . Los nómades forman clanes.

El clan es un tipo de parentesco que los pastores heredaron de los cazadores. Consiste en un grupo de personas que cree poseer un antepasado común, muchas veces un animal mitológico o un vegetal. Existen los clanes del águila, del camello, de la palmera, y así sucesivamente.

A las personas de un mismo clan les está prohibido casarse entre sí. Es el llamado tabú del incesto, que para nosotros equivale al impedimento del matrimonio entre hermanos. Los miembros del clan están obligados a protegerse mutuamente.

En esta sociedad, los «vínculos de sangre» tienen la máxima importancia y constituyen la única lealtad que no puede ser violada sin dejar, al hacerlo, de cometer un crimen irreparable. Cuando los miembros de clanes distintos se casan, los hijos pasan a formar parte del clan del padre, si se trata de una sociedad de clanes patrilineales, o de la madre, si fuesen matrilineales.

Los clanes son autosuficientes, cada cual posee su propio armamento, sus cabezas de ganado, etc.

Sus conductores y representantes ante los demás clanes son los miembros más viejos. Pueden ser un poco más ricos o un poco más pobres, pero, por lo general, los clanes viven en la igualdad originada por la escasez. El hecho de que todos los hombres porten armas y se sientan ligados por una solidaridad de sangre, otorga a los nómades de las planicies una tremenda eficacia bélica.

Se desplazan fácilmente con sus manadas. Atacan, ora aquí, ora allá. Los civilizados deben defender lugares fijos y grandes poblaciones. La regla histórica tradicional era que los nómades irrumpieran en el interior de las regiones cultivadas.

En un principio sólo saquean. Pero luego los conquistadores se enfrentan con el problema de tener que gobernar sus conquistas. Lo primero que queda amenazado es el sistema de los clanes, posible únicamente en la pobreza primitiva.

Apenas la inyección de riqueza resultante del saqueo comienza a circular entre los nómades, surgen clanes ricos y pobres, e individuos más ricos y más pobres. Los más pobres se tornan dependientes de los más ricos, y el dinero y las posesiones pasan a tener más importancia que el parentesco.

Los intereses del dinero disuelven los «vínculos de sangre» y los nómades, que, al tornarse en la nueva nobleza de la sociedad campesina, en un principio mantuvieron sus costumbres ancestrales, terminan por ser absorbidos por las formas de vida de los agricultores.

La nueva nobleza «se civiliza» y se vuelve muy parecida a la que sustituyó. Y no podría ser de otro modo: los pastores representaban un tipo de organización social menos productivo que los campesinos. Su relativo igualitarismo se mantenía porque en su sociedad no hay abundancia para acaparar.

Por eso, de la misma manera como la aparición de los pastores con sus manadas hizo perder a los cazadores su importancia en la historia de la humanidad, los agricultores hicieron perder la suya a los nómades. Hasta hoy existen cazadores, como los papúes y los bororós, y pastores, como los zulúes y los kikuyus (África). Pero lo que importa para el futuro de nuestra especie transcurre en las grandes metrópolis.

IMPERIO CONTRA IMPERIO: Además de las guerras que los nómades entablan con los imperios, otra lucha permanente de la Antigüedad es la de los imperios entre sí.

La agricultura, la división del trabajo artesanal y los progresos técnicos de las ciudades permitieron una acumulación de riqueza. Y todos codician ese «sobrante» que posee el vecino. La guerra y la piratería son constantes en el mundo antiguo.

Algunos pueblos llegaron a especializarse en el pillaje: Yebal (Biblos) , Sidón, Tiro, Ugarit, ciudades fenicias situadas en la costa de la actual Siria, son núcleos de piratas que también comercian. Talasocracias (dominaciones del mar) , que saquean o comercian aunque también produzcan.

Un tercer tipo de conflicto se desarrolló en el mundo antiguo, además del que enfrenta a los nómades y sedentarios, y a los imperios o reinos entre sí. Aquel que opone a los esclavos o a otros grupos sojuzgados contra la sociedad estratificada que soportan.

La esclavitud es un fenómeno rarísimo entre los primitivos. El prisionero de guerra era sacrificado, comido (en caso de que fuesen caníbales),canjeado o, simplemente, terminaba incorporándose a la tribu.

El trabajo esclavo no abunda entre los pastores nómades, porque es difícil retener al esclavo pastor y no hay muchas formas de explotarlo. Con el surgimiento de la agricultura, sin embargo, la práctica de la esclavitud se generaliza. Las guerras y la piratería son fuente permanente de cautivos. Esos cautivos, cuando provienen de otros imperios campesinos, conocen la agricultura y sus técnicas —saben trabajar—.

Los nuevos Estados, las burocracias sacerdotales, la nobleza y aun los graneles o medianos agricultores que pueden comprar prisioneros, todos se dedican a explotar cada vez más el trabajo gratuito, que rinde a sus dueños una enorme, grande o mediana acumulación de riquezas.

En los primeros milenios de la historia humana el sistema esclavócrata no dejó de extenderse. Fue así como, varias veces, en los antiguos imperios campesinos, no sólo había invasiones de bárbaros, sino también insurrecciones internas.

Esos tres tipos de conflicto que existieron en la historia antigua aparecen generalmente en forma combinada. En la mayor crisis social de la Antigüedad —el derrumbe del Imperio Romano—, los tres factores, luchas entre imperios, invasiones de bárbaros e insurrecciones o desinterés social internos, produjeron una mezcla tan explosiva, que toda la organización política del Mediterráneo se desplomó.

ALGO MAS…

También todas estas actividades agrícolas entrañaban el desarrollo de herramientas nuevas y mejores. El cultivo de los campos hizo necesario el invento del arado, arrastrado por hombres o por animales domésticos. La construcción de chozas se hizo más elaborada, como sucedió con los diversos utensilios domésticos. Una vez que una sociedad se basaba en la agricultura podía hacerse con reservas alimenticias para depender menos del esfuerzo inmediato del momento. Cuando el hombre ya no tuvo necesidad de aplicar toda su energía a la producción de alimentos, pudo comenzar el desarrollo de la cultura y el arte.

Para una sociedad agrícola, el ciclo de las estaciones tenía una importancia fundamental. Consecuentemente, el hombre se dedicó a estudiar el tiempo y el transcurso cíclico del año. Este estudio estaba relacionado en parte con prácticas propiciatorias y supersticiosas, pero al mismo tiempo encontramos en ellos el origen mismo de la astronomía: observando los astros y su trayectoria aprendió el hombre a datar las operaciones necesarias para el rendimiento eficaz de una economía agrícola.

Todos estos progresos habían tenido lugar en la Edad de Piedra. La próxima etapa en el desarrollo del hombre se produjo cuando aprendió a utilizar los metales. Los primeros en conocer dicha técnica fueron los primitivos pobladores de Mesopotamia, hace unos 5.000 años. Desde entonces, el hombre ha aprendido cada vez más de su medio material y a construir herramientas también más perfeccionadas y poderosas.

La historia de la humanidad es la historia de un continuo progreso y de un incesante aprendizaje, salvando siempre las dificultades que iban surgiendo.

Junto al desarrollo de herramientas más eficaces se produjo el de un pensamiento racional de mayor complejidad. Lo más importante fue la aparición de la escritura, que permitió trasmitir de generación en generación las experiencias y descubrimientos de los grandes hombres sin el peligro de que se perdieran por falta de memoria.

La Domesticacion de Animales Como Cazaba el Hombre Primitivo?

La Domesticación de Animales
¿Como Cazaba el Hombre Primitivo?

Las primeras comunidades humanas vivían de la caza de animales salvajes. Cazar bestias más veloces, grandes y fuertes que el hombre era a menudo una actividad peligrosa que requería ingenio y cooperación. Se utilizaban distintos procedimientos, consistente uno de ellos en cavar profundos agujeros, clavar en el fondo estacas puntiagudas y cubrirlo de ramas.

Otro estribaba en obligar a despeñarse a los grandes animales. Durante el mesolítico aparecieron las lanzas con punta de piedra, el arco y las flechas yel hacha. Por esta época, los hombres utilizaban también anzuelos hechos de hueso, lazos para apresar caballos y hondas como accesorios para la caza.

Al mismo tiempo, los cazadores recogían las frutas de los árboles y la miel de las colmenas salvajes cuando la encontraban. Cuando cazaba, el hombre estaba expuesto a los ataques de bestias salvajes, como tigres y lobos. Es indudable que, en algún momento, los cazadores recogieron un cachorro de lobo y se lo llevaron a su cueva. El lobezno creció de este modo en compañía de seres humanos y se adaptó a vivir en armonía con ellos. Fue así como el perro se convirtió en animal doméstico.

De la vida cazadora del hombre de la Edad de Piedra ha quedado constancia en las pinturas rupestres de las cuevas, de las que se pueden deducir en buena parte los métodos utilizados, aunque el significado preciso de estas manifestaciones artísticas es algo muy discutible.

Del mismo modo que domesticaron al perro, los cazadores comenzaron a domesticar animales para alimentarse, tales como ganado y ovejas, hecho que marca el comienzo del neolítico.

En lugar de cazar, criaban animales que les proporcionaban carne y leche. La doma del caballo les procuró un medio de traslado rápido y les dio la oportunidad de transportar pesadas cargas. De este modo, los grupos humanos entraron gradualmente en la fase del pastoreo.

Para alimentar a su ganado emigraban en busca de terrenos de pastos, o recorrían un determinado número de ellos en un ciclo regular. Con frecuencia quemaban una extensión de bosque para hacer un claro de suelo fertilizado con cenizas.

El pastoreo significó una mejora sobre la caza en el sentido de que en todo momento podía disponerse de alimento sin necesidad de tener que salir a buscarlo.

LA MAYOR REVOLUCIÓN DE LA HISTORIA HUMANA: Si un visitante de otro planeta hubiese abandonado el nuestro hace unos 7.000 años atrás y regresado 3000 años después, se habría asustado. Cuando partió todavía vivíamos en pequeños grupos que corrían detrás de los animales. Y en la segunda oportunidad hallaría enormes ciudades florecientes en Egipto, Mesopotamia, India, China.

Multitudes laboriosas cultivan la tierra, domestican animales, funden los metales, crean religiones; sacerdotes escriben y estudian. ¡En 3.000 años se hicieron más cosas que en todo el medio millón anterior!.

Ese progreso extraordinario presenta, no obstante, una faz adversa: la guerra permanente devasta ahora a los grupos humanos. Enormes ejércitos, integrados por miles o cientos de miles de hombres, se traban en lucha en todos los lugares donde la civilización se está desarrollando.

Es muy cierto que también hubo guerras entre las tribus cazadoras. Pero eran choques esporádicos sin mayor importancia y, por lo general, sin grandes pérdidas.

Son distintas de las guerras libradas entre los primeros agricultores —los imperios campesinos—, cuyas atrocidades sólo serán superadas por las nuestras (disponemos de medios más eficaces) .

Esa corta y explosiva revolución —la más importante de la historia humana por sus consecuencias— fue llamada Revolución Neolítica (palabra derivada de sus objetos de piedra pulida).

Las grandes invenciones tecnológicas de la Revolución Neolítica fueron, cronológicamente: la domesticación de los animales, la agricultura y la fundición de los metales. Y ellas tuvieron, como sus más importantes consecuencias sociales, el surgimiento de las ciudades, un gigantesco incremento de la población, la aparición cíe la escritura y la división del trabajo.


APARECEN LOS PASTORES NÓMADES. LA HISTORIA SE ESTA ANUNCIANDO:
No es difícil imaginar cómo se produjo la domesticación de los animales. Los cazadores de manadas —de caballos, toros salvajes, etc.— descubrieron una manera práctica de capturarlos sin gran esfuerzo.

Hacían que la manada escapase en dirección a un despeñadero, matando a muchos animales de una sola vez. O conseguían acorralarlos en un desfiladero e inmediatamente les arrojaban piedras, desde arriba.

De esas emboscadas cuya finalidad era la matanza debe haber surgido la idea de no ultimar a algunos de los animales, a fin de preservar la carne viva, ya que ésta era la única manera de mantenerla fresca. Y de esa separación de animales para matarlos más tarde debe, a su vez, haber surgido la idea de conservar las hembras con las crías, para aprovechar la leche.

Preservar a los animales condujo a la necesidad de alimentarlos. Con el tiempo, esos cazadores comprendieron mejor los hábitos de sus presas y pudieron así desarrollar las técnicas de alimentación, cría y pastoreo de los animales.

Los cazadores nómades se transformaron en pastores nómades. Un pequeño grupo humano apacentaba una manada de caballos, vacunos, camellos, etc., viviendo de su carne y leche y defendiéndolos de otros predadores.

Pero seguían siendo nómades como los primitivos, porque las manadas agotaban rápidamente los pastos y era necesario emigrar en busca de nuevos pastos para el ganado y sobrevivir.

El pastoreo poseía una gran ventaja sobre la caza; la comida y la vida eran más seguras, si se era capaz de cuidar de la manada.

Pero, lógicamente, no todos los cazadores se tornaron pastores. Hace unos milenios, la mayoría de la humanidad continuaba viviendo de la caza y la recolección: permanecía primitiva. Pero algunas culturas, al dedicarse al pastoreo, alcanzaron una etapa superior del desarrollo humano.

Desde sus orígenes, la especie humana ha experimentado una esctrecha relaciób con los animales, y poco a poco, nació un sentimiento de que, en vez de matarlos inmediatamente y consumirlos, se les podría encontrar en la sociedad  un lugar para que ayudaran al hombre en sus actividades.El perro es el primer animal que entra a formar parte de la vida cotidiana de los humanos, posiblemente a partir de que éstos observaran sus cualidades especiales para la caza, aunque aún nos es imposible fijar la fecha de su domesticación.La de los demás animales empieza sin duda hacia el X o IX milenio, y termina casi definitivamente con la domesticación del caballo. De ahora en adelante ya no habrá muchas más transformaciones en las relaciones entre hombres y animales, cuya domesticación influyó considerable y definitivamente en la civilización. La alimentación, el vestido, el trabajo, la organización de la comunidad y los desplazamientos cambian radicalmente

LA REVOLUCIÓN DE LAS MUJERES: El pastoreo fue, probablemente, una invención masculina, derivada de la caza. Pero el más importante y revolucionario de los descubrimientos neolíticos, la agricultura, debe haber sido, en cambio, obra de las mujeres.

En las tribus primitivas —y después, en las tribus de pastores—, eran las mujeres y los niños quienes se ocupaban de la recolección de raíces, semillas, plantas y frutas. En algunas tribus de pastores del Medio Oriente, con las semillas de las hierbas silvestres (quizás las mismas que los rebaños comían) debía elaborarse una especie de «pan» cocido. Una de esas gramíneas fue el antepasado del trigo.

Las tribus nómades iban y venían de los pastos de invierno a los de verano, retornando varias veces a los mismos parajes. Y algunas mujeres deben haber advertido que, en los lugares donde antes habían fabricado dicho pan, de las semillas caídas en la tierra habían germinado los granos.

Efectuaron pruebas arrojando nuevas simientes al suelo, o las enterraron, y al año siguiente allí crecían ya las plantas. De este trabajo surgieron los primeros cereales que la humanidad cultivó, logrados posiblemente por selección: se plantaban siempre los granos mayores y mejores.

Al comienzo la agricultura no fue más que un apéndice anual del pastoreo, como, por otra parte, lo sigue siendo hasta hoy entre algunas tribus de pastores africanos. Luego, las «científicas» de la tribu empezaron, además, a observar y experimentar algo de irrigación, aradura del suelo, etc., y por último, algunas culturas consiguieron desarrollar tan bien la técnica de plantar, irrigar y abonar, que la agricultura se tornó el principal medio de subsistencia de sus componentes, y el pastoreo pasó a un plano secundario.

En ese momento, quizás el más importante en la historia humana, la agricultura se convirtió también en una actividad masculina. Ni siquiera los descubrimientos de la máquina de vapor o de la energía atómica fueron tan revolucionarios y tuvieron un alcance tan profundo en el destino de nuestra especie.

Grandes Proyectos Cientificos de la Historia y Descubrimientos

GRANDES PROYECTOS CIENTÍFICOS DE LA HISTORIA:
LA INVESTIGACIÓN ESPACIAL

LISTA DE TEMAS TRATADOS

Grandes
Mujeres
Grandes
Inventos
Grandes
Exploraciones
Grandes
Tragedias
Grandes
Enigmas
Grandes
Ideas
Grandes
Hazañas
Grandes
Matemáticos

Ha llegado el momento de dar un importante paso adelante, de que América acometa una nueva y gran empresa, de que esta nación asuma un papel preponderante en la aventura espacial, la cual posee, en muchos sentidos, la llave de nuestro futuro en la Tierra. Creo que esta nación debe comprometerse a alcanzar el objetivo, antes de que transcurra la presente década, de enviar a un hombre a la luna y hacer que regrese sano y salvo a la Tierra.
JOHN F. KENNEDY 25 de mayo de 1961.

cohete saturno

El Saturno V es el cohete más potente que se ha construido. Se trata de una nave de tres fases, de 110 m de altura, que genera en el momento del lanzamiento 4 millones de Kg. de empuje.

LOS GRANDES PROYECTOS DE LA CARRERA ESPACIAL
Primeros Satélites tripulados La URSS.

Sputnik Primer Satelite Enviado al EspacioDespués de varios ensayos de recuperación de cápsulas llevados a cabo por los soviéticos con todo éxito, e! 12 de abril de 1961 enviaron eL primer ser humano al espacio. Yuri Gagarin, al comando del satélite Vostok 1, dio una vuelta en torno de La Tierra, siguiendo una órbita cuyo punto más bajo y más alto fueron 169 y 315 kilómetros de altura, respectivamente.

Sputnik, primer satélite no tripulado enviado al espacio por la URSS, en 1957

Los motores deL cohete que puso en órbita eL Vostok tenían una potencia equivalente a 20 millones H.P. Germán Titov fue e! segundo cosmonauta que circundó el planeta a bordo del Vostok 2, en 1961.

Dio 17 vueltas alrededor de la Tierra durante más de 25 horas y su órbita fue más baja que la de su antecesor. Durante 1962siguieron los vuelos de los Vostok 3 y 4, tripulados por Nicolaiev y Popovich. En 1963 fueron lanzados los Vostok 5 y 6, este último tripulado por una mujer,Valentine Terechkova.

A los Vostok siguieron los Vosjod («aurora», en ruso). El primero fue lanzado en 1964 y sirvió para constatar la capacidad de trabajo y relaciones mutuas en estado de ingravidez, así como para varios estudios científicos.

El Vosjod 2 fue lanzado en 1965, con Beliaiev y Leonov al comando de la nave Leonov salió de la cápsula y se alejó de ella hasta cinco metros. Fue el primer ‘paseo sideral» en la historia de la astronáutica.

En 1967 se lanzó la cápsula Soyuz («unión», en ruso), en la que su piloto, Vladimir Komarov, halló la muerte después de haber dado 18 vueltas alrededor de nuestro planeta. Le siguieron el Soyuz 3, en 1968, y el Soyuz 4 y 5, en 1969. Posteriormente veremos las últimas realizaciones.

El proyecto Americano Mercurio
Se inició en octubre de 1959 y finalizó en junio de 1963, El primer astronauta estadounidense fue Alan Shepard, quien efectuó un vuelo suborbital en 1961, a bordo de la Liberty 7. Le siguió Grissom, quien en la Liberty Bell realizó un vuelo en sólo 15′ 37′ .

La Friendship 7 fue la primera cápsula estadounidense que siguió una órbita alrededor de la Tierra: dio tres vueltas en algo más de 4 horas (1962). El acontecimiento fue televisado. M. Carpenter, piloto de la Aurora 7, dio, en ese año, tres vueltas en torno de la Tierra en 4 horas 55 minutos. Posteriormente (1962), W. Schirra, en el Sigma 7, dio seis vueltas alrededor del planeta. G. Cooper dio 22 vueltas en el Faith 7, en ese mismo año.

Los nombres de las distintas cápsulas enviadas en cumplimiento de ese proyecto fueron: Libertad, Campana de la Libertad, Amistad, Aurora, Sigma y Fe. Fueron dados por los propios astronautas, y el número 7 que le sigue a continuación significa que pertenece al grupo de los 7 primeros seleccionados.

El proyecto Americano Géminis
Finalizado el proyecto Mercurio se inició el Géminis, con cápsulas biplazas. El primer lanzamiento (1965) consistió
 La cápsula Molly Brown en una cápsula no tripulada en un vuelo suborbital. El cohete lanzado fue el Titán II y la cápsula se recuperó, después de 19 minutos de viaje, a 3.400 kilómetros de Cabo Kennedy. La cápsula Molly Brown se encargó de cumplir el primer viaje tripulado. Los astronautas fueron Grissom y Young.

Amerizó después de dar tres vueltas alrededor de la Tierra. El cohete lanzador fue también el Titán II. La segunda cápsula biplaza del proyecto Géminis se puso en órbita en 1965 -Géminis 4-: dio 62 vueltas en torno de la Tierra y la tripulaban E. White y J. Mc. Divitt. El vuelo duró más de 100 horas y hubo unos 20 minutos de «paseo por el espacio».

En agosto del mismo año se lanzó, por medio de un cohete Titán, la cápsula Géminis 5. La comandaban el teniente Gordon Cooper y el teniente comodoro Conrad. La cápsula, no obstante ciertos problemas de tipo eléctrico, empleó poco más de 190 horas en dar 120 vueltas al planeta. Recorrió más de 4.800.000 kilómetros, doce veces la distancia que hay de la Tierra a la Luna. Siempre durante 1965 fueron lanzados las Géminis 6 y 7.

A bordo de la primera iban los cosmonautas Schirra y Sttaford, y en la 7 Bormann y Lovell. La Géminis 8, tripulada por Armstrong y Scott, sólo dio unas pocas vueltas alrededor de la Tierra debido a fallas mecánicas en los comandos. La Géminis 9 fue lanzada al espacio en 1966, tripulada por los cosmonautas Sttaford y Germán. La Géminis 10 fue enviada en 1966 y la comandaban Young y Collins.

Con este viaje la altura de vuelo orbital se llevó de 270 a 763 kilómetros. La Géminis 77, con los astronautas Conrad y Gordon, fue lanzada en septiembre del mismo año. Gordon realizó un «paseo» de más de media hora y elevó su órbita hasta 1.368 kilómetros. La Géminis 12 fue lanzada en noviembre de 1966 y viajaban a bordo Lovell y Aldrin. El proyecto Géminis costó a EE.UU. más de 1.350 millones de dólares.

El Monstruoso Proyecto Apolo
Tras el éxito del Proyecto Géminis se decidió proseguir la investigación con el Proyecto Apolo, en base a cápsulas triplazas y con el propósito de colocar a! hombre en la Luna.

La astronave Apolo constaba de tres elementos denominados módulos y tenía mayor maniobrabiiidad. El primero o superior se denominaba Módulo de gobierno (lugar donde se ubicaron los cosmonautas); el segundo, Módulo de servicio (motor para maniobrar y equipo de vuelo), y el último o inferior, Módulo de excursión lunar o parásito (desde la órbita lunar hasta el suelo del satélite). El presupuesto aprobado para el Proyecto ascendía a 20.000 millones de dólares.

ASTRONAUTA APOLO 7Los viajes planificados y ejecutados fueron: Apolo 7, tripulado por Schirra, Disele y Cunningham (1968); dieron 163 vueltas alrededor de la Tierra; Apolo 8, con Bormann, Lovell y Anders (1968), circunvalaron diez veces la Luna y descubrieron anomalías en su gravedad; Apolo 9 (1969), con McDivitt, Scott y Schweickart, dieron 151 vueltas en torno de la Tierra, ensayando los módulos de la cápsula para su posterior desembarco en la Luna; y Apolo 10, tripulado por Stafford, Young y Cernan, quienes ensayaron los módulos cerca de la superficie lunar. Mientras realizaban maniobras rutinarias de entrenamiento murieron en 1967 los astronautas Grissom, White y Chafee.

El accidente retrasó el Proyecto en un año, y como consecuencia de él se resolvió suprimir de las cápsulas espaciales todo el material combustible.

El hombre en la Luna
A las 21 horas y 17 minutos del día 20 de julio de 1969 una voz -la de Neil Armstrong-comunicaba al mundo: «El Águila ha alunizado». En efecto, el módulo lunar Águila (LEM) posaba, como tantas veces se había previsto, sus cuatro patas sobre el suelo lunar. Fue un momento de intensa emoción: el hombre veía cristalizado así un sueño que acarició durante siglos y que ahora se concretaba en al aventura más formidable de todos los tiempos.

el sueño se había hecho realidad gracias, fundamentalmente, a dos hombres: Werner Von Braun (1912-1977), artífice de la cápsula Saturno-Apolo, y John Houboult, constructor del módulo lunar. Se agregan a estos nombres los de los técnicos que durante ocho años contribuyeron con su fecundo trabajo a que la misión Apolo resultara un éxito.

El 16 de julio de 1969 se había disparado el cohete Saturno V, que llevaba la cápsula Apolo XI, con Armstrong, Aldrin y Collins a bordo. El día 20, a las 21 horas 17 minutos, su módulo alunizó en el Mar de la Tranquilidad, cerca del ecuador lunar bajo un cielo totalmente negro y un silencio absoluto.

A las 3 horas 56 minutos de! día 21 Armstrong posó su planta en la superficie del satélite, y al cabo de 19 minutos bajó Aldrin. Ambos recogieron, con instrumentos adecuados, fragmentos de rocas, piedras y polvo lunar que posteriormente fueron analizados en el Laboratorio de Recepción Lunar de Houston. Colocaron además un sismógrafo y un espejo para rayos láser. Estuvieron 21 horas 36 minutos en la Luna y durante 2 horas y 32 minutos fuera del módulo lunar. La temperatura con el Sol en e! horizonte era de 4° a 10°C, y a la sombra, de -130°C.

El día 22 el módulo despegó del satélite y en el espacio se unió a la cápsula de mando, a la que pasaron los astronautas Armstrong y Aldrin. Juntos ahora de nuevo los tres, regresaron a la Tierra tras haber recorrido 1.533.215 kilómetros. En el amerizaje, cerca de las islas Hawai, el entonces presidente Nixon les dio la bienvenida en nombre del pueblo estadounidense.

Por temor a algún tipo de bacilo, virus o microbios lunares los cosmonautas fueron sometidos a una cuarentena de más de 450 horas. Pasada ésta, el análisis se centró en los elementos materiales que los viajeros habían traído al planeta.

Las rocas lunares fueron identificadas como de naturaleza ígnea, lo que significa que su formación obedece al enfriamiento y solidificación de material líquido caliente y que las radiaciones del Sol esterilizan por completo la superficie lunar, desprovista, como está, de la atmósfera, pantalla protectora que impide el paso de las radiaciones a la Tierra.

Fuente Consultada: MUNDORAMA Astronáutica