Pintores Época Rosista

Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances

Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances

GAUGUIN, Pablo (1848-1903), Pintor francés nacido en París.

Fue uno de los protagonistas del posimpresionismo francés. En Pont-Aven, Gauguin y los jóvenes artistas que lo rodeaban desarrollaron un estilo vibrante y decorativo, síntesis de la observación y de la imaginación. A partir de 1891, Gauguin se estableció y trabajó en Tahití y en el Pacífico sur.

Su padre era un conocido periodista. Parte de su infancia transcurrió en Lima (Perú), donde residía la familia de su abuela, la escritora Flora Tristón.

Años después se colocó en París, en una casa de banca, y se casó con una joven dinamarquesa de la que tuvo cuatro hijos.

Dedicó sus ratos de ocio a la pintura, aconsejado por su amigo el artista Camilo Pissarro, y exhibió algunas veces sus obras junto con las de los impresionistas.

En 1883, decidió abandonar su trabajo y dedicarse por entero a la pintura.

No tuvo entonces éxito, se fue a América y residió en la Martinica.

En 1895, y después de hacer una corta visita a su familia, se alejó definitivamente de Europa.

Años después, en 1903, murió solo, enfermo y sin dinero, en la isla de la Dominica, perteneciente al grupo de las Marquesas, en Oceanía.

Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances

«Un consejo, no pinte demasiado copiando la naturaleza. El arte es una abtracción, extráigala de la naturaleza soñando frente a ella y piense más en la creación que resultará.»

Paul Gauguin. carta a su amigo Schuflenecker,agosto 1888

• Biografía y Obra Artística:

Es considerado padre del impresionismo sincretista. De ascendencia española y peruana, vive sus primeros años de vida en el Perú.

Se embarca y hace varios viajes.

Ya casado se instala en Pont Aven y se dedica a los negocios hasta que decide abandonar a su familia y todo lo demás por la pintura.

Viaja a Martinica donde permanece un año tintando, decide regresar e instalarse de nuevo en Pont Aven, allí, rodeado de un grupo de jóvenes pintores crea un taller de pintura.

Entre éstos figuran Denis, Ibels y Maillol.

En 1888 hace amistad con Van Gogh, pero este se encontraba ya enfermo mentalmente, por lo que Gauguin abandona Arles rápidamente.

En Pont Aven pinta algunos de sus cuadros más conocidos, El Cristo amarillo (1889), La lucha de Jacob y el ángel y su famoso Autorretrato, todos de gran sencillez, sin embargo han sido considerados como las mejores pinturas de esa época.

Durante el verano de 1889 Paul Gaughin y su entorno organizaron una exposición de pintores Impresionistas en los altos del Café des Arts, de París, de propiedad de Monsieur Volpini, que prestó gustosamente su establecimiento.

En ella, que se conoce como Exposición Volpini, participaron:

• Paul Gauguin – 17 obras, entre ellas 11 zincografías
• Charles Laval – 10 obras
• Léon Fauché – 5 obras
• Émile Schuffenecker – 20 obras
• Louis Anquetin – 7 obras
• George-Daniel de Monfreid – 3 obras (bajo el nombre de Georges Daniel)
• Émile Bernard – 23 obras
• Louis Roy – 7 obras
• Ludovic Nemo (seudónimo de Émile Bernard) – 2 obras

En 1891, arruinado y endeudado, se embarcó hacia Tahití (en busca de la pureza primitiva) escapando de la civilización europea, una sociedad «gobernada por el oro», y de todo lo que es artificial y convencional.

En la isla empieza a conocer todos los mitos religiosos y culturales que pronto plasma en los cuadros de esta primera estancia: Te Mátete, Noa Noa, Laorana María, Siesta, El mercado, Pastorales tahitianas, Cuándo nos casamos, Manao Tupapao, El espíritu de los muertos vela, etc.

Todos son una búsqueda del espíritu maorí, y por fin Gauguin parece haber encontrado lo que tanto buscaba.

En una segunda etapa de su vida artística, las escenas que representa en sus cuadros son de carácter filosófico enmarcados por inquietudes del destino humano que expresa en Maternidad (1896), ¿Quiénes somos?, ¿A dónde vamos?, ¿De dónde venimos? (1897, Boston).

El estilo que emplea es de un colorido arbitrario, siempre al encuentro de lo exótico y tratando de liberar al arte de la naturaleza, pues sólo así puede expresar su mundo interior.

Define el plano pictórico y la profundidad de la pintura con el sincretismo.

La obra la sitúa entre el sueño y la realidad y sus últimos trabajos los realiza en la isla de Hiva-Ova; las composiciones de jinetes en la playa y El oro de los cuerpos son una exaltación de la barbarie y la emoción.

La llamada (1902, Museo de Cleveland) y Caballos en la playa (1902, Colección Niarchos, París) son sus últimas obras.

No podemos olvidar sus tallas en madera, la labor literaria que desempeñó ni su grandiosa influencia en el rumbo a la pintura moderna.

Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances
Autoretrato

Gauguin, que se estableció en 1889 en Pouldu para aislarse de Pont-Aven, que se había vuelto según él demasiado turístico, se retrató delante de dos obras que acababa de terminar: un bote de tabaco en forma de autorretrato y El Cristo amarillo (pintura realizada según el Cristo de la iglesia de Trámalo), que aparece invertido, ya que lo pintó mirándose al espejo.

A fines de 1889, Gauguin pintó una serie de cuadros cada vez más libres, coloreados, partiendo de la percepción de la dura realidad, incluso primitiva, de la Bretaña de aquel tiempo. Realizó cerámicas sarcásticas en las que se representaba sobre botes de tabaco o sobre jarros.

• Algunas Fechas

1848.- Nace en París, hijo de un periodista francés y de una peruana criolla, cuya madre era Flora Tristan.
1851-1855.- Exilio en Lima.
1868.-1871 Sirve en la marina.
1872.-Inicia una brillante carrera con el agente de bolsa Bertin.
1873.-Matrimonio con una danesa, Mette Gad.
1876.-Presentación de ta primera tela en el Salón Oficial.
1883-1885 Viajes por Europa.
1886-Primera estada en Pont-Aven.
1887-Viaje a Martinica.
1888-Segunda estada en Pont-Aven: La siega del heno en Bretaña.
Encuentro con Van Gogh y fracaso del proyecto de creación de un taller-común en Arles.
1889.- Pasa una temporada en Pouldu: El Cristo amarillo; La bella Angela. 1891-1893.- Primpr viaje a Tahití.
1895.-Retorno definitivo a Tahití: Noa Noa, narración Ilustrada de su estada. 1897.-¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adonde vamos?
1903.-Muere en Atuona.

La Bretaña como catalizador: En 1886. Gauguin pasó su primera temporada en Pont-Aven, pequeña villa bretona que atrajo entonces una colonia artística proveniente de todos los horizontes. Allí prosiguió su búsqueda del «estilo» lejos de la vida urbana, que comenzó a ser considerada por él «física y moralmente corrupta», y pronto se le unieron otros artistas, como Emile Bernard y Paul Sérusier. Pont-Aven se transformó en un centro de investigación y de intercambio con los autores simbolistas.

Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances

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Biografia de Gauguin Paul:Vida y Obra Artistica del Pintor Frances

Fuente Consultada:Historia Visual del Arte Editorial LAROUSSE -La Nación-

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Biografia de Paolo Caliari:El Verones-Pintor Renacentista

Biografia de Paolo Caliari «El Verones» Pintor Renacentista

Paolo Caliari, El Veronés: Nació en Verona en 1528 y murió en Venecia en 1588. Se le considera, al par que uno de los más grandes artistas italianos, el más arbitrario y paradójico de sus pintores.

Siguiendo las prestigiosas huellas dejadas por Giorgione y Tiziano, los pintores venecianos del siglo XVI ofrecieron una imagen poética y suntuosa de su ciudad, en este caso nos referimos a Paolo Caliari.

Hijo de un escultor, estuvo iniciado en este arte en su infancia, pero siendo su verdadera afición la pintura, a ella se dedicó, siendo sus maestros su tío Badile y Juan Carotto.

Aprendió el dibujo copiando estampas de Alberto Durero y Lucas de Leide. Muy joven aún, empezó a adquirir fama y a recibir encargos, y así pudo abrirse camino y llegar a Venecia a la edad de veinticinco años, precedido ya de renombre.

Con tal bagaje de referencias, y dotado de precocidad, pasó a Venecia, donde en 1553 realizó pinturas en el Palacio Ducal, en colaboración con Poncliino, un maestro mediocre.

El ambiente veneciano determinó en él rápidos avances en el color y la composición y en el afinamiento de su natural elegancia, bajo los estímulos del Tintoretto y, después, del arte de Tiziano.

Sus frescos en la iglesia de San Sebastián (1555) demuestran cómo había ya evolucionado su estilo, en el retrato y sobre todo en las grandes composiciones narrativas bíblicas, hasta llegar a su etapa más personal (alrededor de 1570), en la que produjo sus más famosas obras, como el Banquete en casa de Levt (hacia 1573), pintura que le enfrentó a la Inquisición y en la que aparece retratado.

De pocos años después (1582) es la obra de reducidas dimensiones que aquí se reproduce.

Corresponde a un momento en que el pintor prefería iluminar sus cuadros con una serena luz de media tarde, que favorecía la suprema elegancia de los indumentos femeninos, en correspondencia con la opulencia de los ambientes naturales en que situaba sus asuntos.

Por todas estas conquistas que supo agregar a su estilo y por su elegante naturalidad, El Veronés merece ser considerado como la ultima gran figura del esplendoroso período de madurez renacentista en la escuela pictórica de Venecia.

Formado en su patria bajo el maestro Antonio Badile, perteneciente a una familia de artistas que seguían una tradición artesanal, Paolo Caliari destacó pronto en Verona entre el grupo de jóvenes que seguían las directrices del «manierismo».

Biografia de Paolo Caliari El Verones Pintor
De una pomposidad elegante y de una desbordadora alegría, la pintura de Paolo figura en una de las tres cimas de la pintura veneciana, que correlativamente presiden las figuras de Bellini, Tiziano y la suya.
El se halla en el momento en que la Serenísima camina hacia el irremediable hundimiento del siglo XVII.
Por esta causa, su pintura sensual, brillante y gloriosa, pero sin nervio íntimo, es expresiva de este lento perecer de una sociedad en medio del perfume embriagador de las flores y de los vapores enloquecedores de las orgías.

Fue arbitrario y fantástico en la representación de los personajes que figuraban en sus lienzos, pero de una gran personalidad y robusto temperamento.

Interpretó la vida en sus más bellos aspectos y, precisamente, mirando a esta finalidad, no se cuidó de la exactitud histórica, incurriendo en anacronismos con tal de hacer su obra agradable.

El arte barroco del Veronés ofrece un ancho campo a la admiración. Los críticos le han tildado muchas veces de superficial, porque no hallaban en él, como en el Tintoretto, pongamos por caso, las torturas de un alma en busca de sus mayores incógnitas.

Sin embargo, su superficialidad radica en el hecho de que no quiere expresarnos nada intelectual, sino tan sólo el modo de embellecer y transfigurar la vida, en una pintura franca, comprensiva y abierta a todos los públicos.

Una pintura para exaltar la pura alegría de vivir, que se reconoce en la armonía de la composición y en el brillar de los colores, con entonaciones que el Veronés hizo únicas.

Tanto fué así, que jamás tuvo preocupaciones arqueológicas; cualquier tema bíblico fue motivo para desparramar sus luces de festín, enmarcadas por el formidable aparato de sus estructuras arquitectónicas.

Nacido en el seno de una familia artesana, pues su padre Gabriel era escuadrador de piedras, Paolo demostró muy pronto sus aptitudes artísticas, que se desarrollaron y afirmaron en el taller de dos pintores de segunda fila, Antonio Badile y Domingo Brasasorci.

Su pintura fue un reflejo de su carácter señorial, jovial y bondadoso, aunque entero y digno.

Su producción fue profusa, pues aunque usaba un convencionalismo bien notorio en sus composiciones, éstas gustaban, sin embargo, mucho, por su armonía y genialidad en la ejecución.

Entre sus muchas obras se cuentan las Bodas de Cana, de considerables dimensiones y en las que figuran ciento treinta y dos personajes, la Comida en casa de Simón, la Comida en casa del leproso y la Comida en casa del fariseo.

Establecido definitivamente en Venecia, la vida del Veronés es la vida de sus obras sucesivas.

De 1563 es la más famosa de sus cenas, La cena en casa de Leví, en la que brilló como nunca su capacidad escenográfica. También fueron notables, por lo que se sabe, los frescos de los palacios de Venecia, que luego destruyeron las emanaciones de los canales; de lo que debían ser, nos dan una muestra los frescos que pintó en Fanzolo, en Thiena, en Maser, en las villas de Tierra Firme.

Los encargos de la Serenísima llovieron sobre su persona. Después del incendio de 1576 pintó numerosas telas para el palacio ducal, junto con otros artistas, como el Tintoretto y Palma el Joven.

En este aspecto, lo más notable de su producción son las pinturas de la Sala del Consejo Mayor.

Siempre intentando mejorar su arte, ávido de las innovaciones, aunque firme y seguro en su personalidad creadora, el Veronés continuó trabajando en Venecia hasta su muerte, acaecida en esa ciudad el 9 de abril de 1588.

Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
Cena a casa de Leví es una pintura de gran formato del pintor Paolo Caliari llamado Veronese de 1573, ubicada en la galería de la Academia de Venecia.

El proceso contra Veronese. Para la Inquisición, esta interpretación de la Ultima Cena apareció como demasiado libre y provocadora.

Con el fin de excusar sus libertades iconográficas (el pintor colocó en primer piano soldados alemanes, perros, enanos y un bufón sosteniendo un loro), Veronese dio esta célebre respuesta:

«Nosotros los pintores gozamos de las mismas licencias que los poetas y los locos. (…) recibí el encargo de decorar el cuadro según mi propio gusto. Como es grande, me pareció que podía contener numerosos personajes».

El problema se resolvió mediante un compromiso: al final del proceso, el artista debió cambiar el título del cuadro por La cena en casa de Levi.

Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
Las bodas de Caná es una de las pinturas más famosas de la producción total del pintor italiano Paolo Veronese, conocido por Veronés
Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
Cena en casa de Simón
Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
La conversión de María Magdalena es una pintura al óleo, una obra temprana del artista renacentista italiano con sede en Venecia
Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
La familia de Darío antes de Alejandro es una pintura al óleo sobre lienzo de 1565-1570 .
Biografia de Paolo Caliari El Verones Obra del Pintor Renacentista
Venus y Marte es una pintura renacentista italiana de Paolo Veronese.

VENECIA DE LA ÉPOCA: A comienzos del siglo XVI, Venecia se encontraba rodeada de amenazas.

En 1508, Julio II consiguió alinear contra la ciudad a los reyes de Francia, España y Hungría, a los duques de Saboya, a la temible familia de los Habsburgo y a numerosas ciudades italianas, entre ellas, Florencia y Ferrara. También en el mar, Venecia vio su hegemonía disputada por turcos, españoles y portugueses.

A pesar de todo, la ciudad nunca fue tan rica, ni sus instituciones tan sólidas, ni su civilización tan resplandeciente.

A lo largo del siglo, la Serenísima tuvo un fuerte crecimiento industrial, volvió a adueñarse de sus tierras agrícolas y gozó de un extraordinario desarrollo artístico.

Los encargos del Estado, de la Iglesia y de las scuolai se multiplicaron y permitieron a muchos artistas, alejados del foco artístico romano, inventar nuevas soluciones pictóricas.

Fuente Consultada:
Cien Obras Maestras de la Pintura Bibilioetac Basica Salvat
Enciclopedia Electrónica ENCARTA de Microsoft
Historia Visual del Arte de Editorial Larousse

Arte Argentino en el Siglo XIX Artistas y sus Obras

Arte Argentino en el Siglo XIX: Artistas y sus Obras – Morel y Caferatta

EL ARTE ARGENTINO EN EN SIGLO XIX: La Revolución de Mayo implicó un cambio importante en la vida rioplatense, lo cual se vio reflejado en las producciones artísticas de la época.

Durante el período rivadaviano pueden destacarse la aparición de retratos privados, que ocupan los espacios antes solo destinados a las imágenes religiosas, y la generación de proyectos de obras arquitectónicas con un marcado acento en lo civil.

Los artistas intervinientes eran extranjeros atraídos por deseos de prosperidad económica, artistas formados pero que jamás llegarían a descollar en sus países de origen, o bien aquellos que -seguidores del pensamiento científico- eran seducidos por el paisaje y los personajes exóticos de esta zona del globo.

Entre los extranjero podemos nombrar al marino inglés Emeric Essex Vidal (1791-1861), un acuarelista que ha dejado importantes testimonios gráficos del pasado argentino; Carlos E. Pellegrini (1800-1875), ingeniero francés que se dedicó a la pintura por necesidad y que sería padre del presidente Carlos Pellegrini; el marino Adolfo D’Hastrel (1805-1875), que publicó sus dibujos y acuarelas en el libro Colección de vistas y costumbres del Río de la Plata (1875); el litógrafo César Hipólito Bacle (1790-1838); entre otros.

Carlos Morel (1813-1894) (considerado el primer pintor estrictamente argentino) ,realiza retratos, algunos notables, como el de Florencio Escardó o el de Patricio Peralta Ramos.

Morel pintura argentina

También pinta miniaturas, entre ellas las del general Juan Manuel de Rosas y la de Encarnación Ezcurra –pintadas en 1836 junto a García del Molino–, escenas costumbristas y algunas pinturas que representan enfrentamientos y batallas federales.

Su producción tardía incluye asimismo cuadros de temas religiosos, que han sido en general juzgados como inferiores al resto de su obra.

Los años correspondientes a los gobiernos de Rosas estuvieron signados, por múltiples luchas internas y externas, pero en los años posteriores se crearon las primeras instituciones en pos de enseñar y estimular el arte, como el Museo Nacional de Bellas Artes, dirigido inicialmente por Eduardo Schiaffino.

Pintores italianos como Eduardo Sivori, Reynaldo Giudici y Ernesto de la Cárcova se destacaron en la corriente costumbrista del campo.

Las producciones de escenas costumbristas incorporaron a los soldados de las diferentes facciones y se enfatizó, en los retratos privados, el carácter de vida recoleto que debía llevarse en aquel momento.

Ver:Pintores en la Etapa Rosista (1829-1852)

Después de la Batalla de Caseros comenzó una etapa de prosperidad económica, en la cual concretaron homenajes que habían sido postergados hasta entonces y se desarrolló la pintura con temas históricos nacionales que reflejaron tanto aspectos del pasado como del presente.

Veamos los artista de esa etapa, a partir de la Organización Nacional

Pintores extranjeros:

Entre los pintores extranjeros, de distinta procedencia y de valores dispares, que ejercieron influencia en nuestra evolución artística durante la segunda mitad del siglo pasado, debemos destacar a los italianos Manzoni y Verazzi, el alemán Grasof y el francés Palliére Garndjean.

Ignacio Manzoni (1797-1888) sobresalió por combinar su imaginación con un franco realismo. De ahí que se lo haya calificado como «un romántico nutrido de tradición» y como «un realista siempre dispuesto a evadirse de lo inmediato, de lo actual». Riña y Declaración —los dos mejores óleos que pintó en nuestro país—, Mercado de esclavas, Batalla de Cepeda y el lienzo El Calvario constituyen las más valiosas expresiones de su arte.

Baldasarre Verazzi (1819-1880), que residió sólo algunos años entre nosotros, fue sobre todo un decorador y, como tal, llegó a Buenos Aires con el propósito de decorar el edificio del Teatro Colón, que frente a la Plaza de Mayo acababa de construirse bajo la dirección de Carlos E. Pellegríni. En nuestro país cultivó la iconografía y pintó algunos cuadros de carácter alegórico, entre los cuales se destaca La batalla de Pavón.

Otto Grashof (1812-1876) se distinguió por sus grandes condiciones de dibujante, evidenciadas en dos litografías —El gaucho de la campaña de Buenos Aires y Gaucho jineteando— y un óleo —Doma en tiempos de Rosas—, que, lamentablemente, carece desde el punto de vista documental de verdadera significación.

Juan León Falliere Grandjean Ferreira (1823-1887) fue un pintor estático que en la evolución de nuestro arte ocupa un lugar destacado por haber sido el primero que se preocupó por mostrar en sus pinturas el aspecto afectivo de la vida del gaucho. Sus principales obras realizadas en nuestro país se titulan: Un nido en la Pampa; La cuna; La pisadora de maíz; La porteña en el templo; La pulpería; Gaucho pialando y La posta. Palliére reunió la mayoría de sus pinturas en un álbum, bajo el título de Escenas Americanas.

Las obras del pintor uruguayo Juan Manuel Blanes (1830-1901) tuvieron extraordinaria resonancia entre nosotros, especialmente las tituladas La fiebre amarilla; La revista de Río Negro; El presidente Roca en el Congreso Argentino; El juramento de los treinta y tres y Retrato de señora.

En esta época residieron en nuestro país numerosos pintores extranjeros que dejaron algunas obras valiosas desde el punto de vista pictórico y ejercieron a veces una influencia directa y decisiva sobre nuestros pintores.

Tales Francisco Romero, que se destacó como profesor de dibujo, retratista y decorador; Eduardo de Matino, pintor de asuntos y paisajes marinos, y Espaminondas Chiama, difusor y popularizador en nuestro medio de naturalezas muertas.

Pintores Argentinos. Martín L. Boneo (1829-1915) fue uno de los pintores argentinos becados, durante el gobierno del general Bartolomé Mitre, para cursar estudios en la Academia de Florencia.

Además de sus composiciones históricas —El paso de los Andes, entre ellas—, pintura de retratos y naturalezas muertas, se destacó por su inclinación hacia el costumbrismo, que lo llevó a pintar paisajes, asuntos locales y escenas camperas. «Su costumbrismo —señala José León Pagano— traía con el sesgo urbano un matiz de humorismo, acentuándolo a veces en la observación de tipos heteróclitos —macchiettas del extranjerismo callejero, cuya pequeña industria se pregonaba en las calles de Buenos Aires con la deformación cocoliche del idioma—, complemento éste incluido por Boneo en el título del cuadro.

A fuerza de costumbrista lo atrajo la dictadura de danzas y candombes. Lo exótico incrustado en una fase de nuestra historia, mas no asimilado a ella».

Eduardo Sívori (1847-1918) inició sus estudios de dibujo en Buenos Aires, bajo la dirección del pintor italiano Francisco Romero, y gracias a su independencia económica pudo trasladarse a Europa, en 1882, y tener como maestro, en París, a Jean Paul Laurens.

sivori pintura argentina

Entre su copiosa obra se destacan su lienzo revolucionario Le lever de la bonne, sus composiciones —como Ninfas bañándose—, sus retratos y sus acuarelas.

Sívori fue, al decir de Pagano, un pintor delicado y sensible. «Quiso pintar claro y logró su objeto hasta donde se lo permitía su técnica de transición. En efecto, adoptó con timidez el empleo de los colores complementarios.

Tuvo el sentido de los efectos vibratorios y aspiró a incluirlos en su obra. Tales atisbos son, desde luego, muy elocuentes. Algo de ello se advierte en los paisajes más espontáneos y directos, máxime en las acuarelas.

Por estos aportes aventajó Sívori a otros de su grupo. Conforme se ve — concluye el autor de «El arte de los argentinos»—, abarcó su época y se unió a la nuestra».

Otros pintores argentinos que se destacaron en este período fueron: Cándido López, formado junto a los maestros italianos Descalzi y Verazzo, que realizó una valiosa obra documental pintando una serie de óleos acerca de la guerra del Paraguay; Emilio Artigue, de quien se conservan tres óleos en nuestro Museo de Bellas Artes; Ventura Lynch, que pintó retratos, motivos camperos y escenas militares; Ángel Delta Valle, excelente retratista, pintor de. temas campestres y paisajista; Augusto Ballerini, de cuya vasta producción se destacan sus paisajes pintados a la aguada; Julio Fernández Villanueva, que pintó escenas de nuestra guerra de la independencia, y Martín A. Malharro, que fue entre nosotros el primer comentarista del impresionismo.

Un lugar de privilegio entre los pintores de esta época ocupa Ernesto de la Cárcova (1866-1927). Inauguró entre nosotros el tratamiento realista de los temas pictóricos, dando a conocer, en 1893, el lienzo titulado Sin pan y sin trabajo. Cuadro tendencioso se le ha llamado, y con razón, porque su sensibilidad, conmovida por las nuevas ideas sociales, lo llevó a componer una obra plena de alusiones ideológicas.

Aunque de la Cárcova permaneció fiel a sus ideas socialistas, como pintor dejó de lado la influencia del realismo ideológico, se orientó por nuevos senderos y llegó a admitir el impresionismo francés.

La escultura.

Durante la segunda mitad del siglo XIX trabajaron entre nosotros varios escultores extranjeros, que principalmente se dedicaron a realizar tallas y monumentos públicos.

Víctor De Pol, cuyas principales producciones fueron el monumento a fray Fernando de Trejo y Sanabria, en la Universidad de Córdoba; el de Sarmiento, en- Tucumán; y la cuadriga del Palacio del Congreso.

Torcuato Tasso, realizador de varios monumentos que se encuentran en la Capital Federal y en varias provincias, entre otros los de Echeverría, Lavalle y Tejedor. Juan M. Ferrari, autor del monumento al Ejército de los Andes, levantado en el Cerro de la Gloria.

El primer escultor argentino que realizó un monumento público fue Francisco Cafferata (1861-1890), cuyo monumento al Almirante Brown fue cimiento de su fama. A esta realización siguieron el monumento a Falucho; las obras El esclavo, La piedad, La meditación y El genio de la guerra.

Caferatta Escultor Argentino

Lucio Correa Morales (1852):  fue el más grande escultor argentino de su época. Buscó en sus realizaciones «el alma primitiva para extraer de ella representaciones de carácter, definido éste por su propia autoctonía». Formado en Florencia bajo la dirección de Urbano Lucchesi, regresó a su patria en 1882.

Además de los monumentos del Deán Funes, Pirovano, Laprida y Fray Justo Santa María de Oro, realizó notables trabajos escultóricos en La Cautiva, Señores de Onisin, La justicia, Abel yacente, Psique y El gaucho.

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Arte Argentino en el Siglo XIX Carlos Morel
El mercado, acuarela, Vidal, Emeric Essex. Esta obra nos muestra una imagen de la Recova Vieja, construcción realizada a principios del siglo que albergaba bajo sus arcos una serie de comercios, y que dividía la actual Plaza de Mayo en dos espacios diferenciados: la Piaza de la Victoria y la de las Armas (o del Mercado).

El autor de esta acuarela es uno de los denominados pintores viajeros, interesados en la descripción del habitat y las costumbres de los pobladores de esta región.

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 Pirámide de Mayo Carlos Morel
Pirámide de Mayo, 1811 Cañete, Francisco. Esta pirámide es el prime-monumento conmemoración nacional, e inaugura una serie de obras destinadas a conmemorar aspectos relevantes de la historia argentina.

Originalmente no estaba coronaos con la imagen de la República -como en la actualidad- sir: con una esfera y se la había pensado como obra efímera es decir, destinada a permanecer por poco tiempo.

Sin embargo, se ha consolidado COR-: uno de los símbolos más importantes de la Nación.

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Arte Argentino en el Siglo XIX Artistas y sus Obras Carlos Morel

La Catedral, litografía, Pellegrini, Carlos E. Esta litografía presenta otra imagen del centro cívico de la ciudad de Buenos Aires.

Como se puede observar, el tímpano de la Catedral aún permanecía vacío.

Las esculturas que decoran ahora ese espacio fueron realizadas por el escultor francés Joseph Dubourdieu, quien finalizó la obra en 1864.

Debe destacarse la escala monumental de este edificio en relación a las otras construcciones que aparecen en la obra. Fachada de la Catedral de Buenos Aires.

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Arte Argentino en el Siglo XIX Artistas y sus Obras Carlos Morel

A fines de 1827 finalizan los principales trabajos de la fachada de la Catedral Metropolitana.

En función de los objetivos del gobierno de aquel período se eligió una imagen claramente neoclásica, haciendo referencia a los modelos europeos más puntualmente a Francia- que eran los que representaban los ideales que querían plasmarse en esta nueva nación.

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Soldado de Caballería San Luis, acuarela.

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Soldado de Caballería San Luis, acuarela, 1838, Rugendas, Juan Mauricio. Rugendas, procedente de Alemania, realizó dos viajes por América latina.

Su espíritu observador lo llevó a plasmar en una serie de dibujos y pinturas tipos característicos de la Argentina -como el gaucho, el indígena, el hacendado, retratos de mujeres- así como escenas candentes y de gran dramatismo como era el tema de las cautivas.

En esta obra se destaca la cuidadosa observación de todos los detalles del uniforme y de la cabalgadura de los soldados de Quiroga.

La porteña en el templo, óleo, 1842

La porteña en el templo, óleo, 1842, de Monvoisin, Auguste R. Quinsac, colección privada. No todos los «artistas viajeros» se ocupaban de la representación de tipos «pintorescos».

Muchos se dedicaron a la realización de retratos de carácter privado. En esta obra se retrata a una dama de la sociedad porteña.

Se destaca la actitud piadosa de la mujer, arrodillada sobre una alfombra que era llevada por un sirviente. No puede dejar de observarse la presencia del mismc aunque en un segundo plano y en las sombras.

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Manuela Rosas de Terrero, óleo, 1851

Manuela Rosas de Terrero, óleo, 1851, Pueyrredón, Prilidiano, MNBA. Distinta es la función de este retrato, encargado al pintor por un grupo de partidarios de Rosas.

La hija del gobernador, además de «primera dama», actuó como intermediaria entre su padre y los pedidos de los particulares.

Este cuadro tiene un carácter simbólico tanto por la tonalidad rojiza de toda la obra -relacionada con el color punzó- como por haber sido realizado poco tiempo antes de la caída del gobierno de Rosas.

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Palacio San José, 184C

Palacio San José, 184C Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Las ideas republicanas fueron enarboladas por Urquiza, quien acogió a varios garibaldinos exiliados en la Banda Oriental.

Entre ellos figura el arquitecto Pedro Fosatti, autor de la remodelación de este palacio.de estilo neo-renacentista italla, con columnas toscanas y amplias galerías, alberga oleos frescos de Blanes -pintor contratado por Urquiza para conmemorar sus batallas y suntuosos muebles y objetos de decoración traídos de Europa.

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Vista interior del Curuzú mirada aguas arriba, óleo, 1891

Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires, Blanes, Juan Manuel, MNBA. Otro episodio que marcó sensiblemente a los argentinos fue la epidemia de fiebre amarilla que asoló Buenos Aires y se extendió luego por el interior.

Juan Manuel Blanes -pintor uruguayo que se formó en Florencia- retrató las consecuencias dramáticas de este hecho.

Esta obra tiene como escenario un hogar sumamente humilde, presumiblemente de inmigrantes, y pone de manifiesto una crítica social hacia las condiciones de vida insalubres. Vista interior del Curuzú mirada aguas arriba, óleo, 1891, López, Cándido, MNBA.

La pintura de escenas de la historia argentina tuvo un gran desarrollo. Este pintor argentino se alistó muy joven para luchar en la guerra contra el Paraguay, en la cual perdió su brazo derecho.

Repuesto, adiestró su mano izquierda y se dedicó a pintar los episodios de aquella guerra.

Sus cuadros, apaisados, muestran con sumo detalle -casi fotográfico- la organización de los campamentos y los encuentros entre los ejércitos.

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La Sociedad Estímulo de Bellas Artes y la Academia Libre.

En 1876, un grupo de artistas, entre los que se encontraban Eduardo Sívori, Ventura Miguel Marcó del Pont, Sixto J. Quesada, Augusto Ballerini, etc., tuvo la idea de crear una sociedad destinada a patrocinar la realización de exposiciones de pintura con el objeto de estimular a los pintores y difundir sus obras entre el público.

Así nació la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, cuyo primer presidente fue Juan L. Camaña, que había sido maestro de dibujo de Manuelita Rosas.

Dos años después, la Sociedad aumentó el radio de su actividad con la creación de la denominada Academia Libre, que fue una escuela de dibujo y pintura en la cual podían hacerse «estudios del natural y de estatuaria».

La vida de ambas instituciones artísticas fue lánguida, debido a la falta de recursos. Pero la acción didáctica de la Academia pudo cumplirse merced al desinteresado apoyo de pintores como Francisco Romero, Reinaldo Giúdice, Ángel Della Valle y Eduardo Sívori, quienes, sucesivamente, se hicieron gratuitamente cargo de la enseñanza. Veinte años después, la Academia Libre llegó a reunir seiscientos alumnos.

Tal crecimiento fue para ella un inconveniente; de ahí que, para asegurar su continuación, las autoridades de la Sociedad decidieron gestionar ante el gobierno su nacionalización.

Las gestiones fueron prolongadas, y sólo en 1905 el Poder Ejecutivo resolvió oficializar la Academia y fundar el Salón de Bellas Artes.

Pero, para entonces, ya habían pasado por esta institución privada artistas como Malharro, Caraffa, Ripamondi, Rodríguez Etchart y de la Cárcova, que ocupan un lugar importante en la historia de nuestra cultura artística.

Para valorar plenamente el significado de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y el extraordinario esfuerzo que implicó el mantenimiento de la Academia Libre, es preciso tener en cuenta el momento de su actuación: una época en que el artista, carente de todo estímulo —aun el aplauso del público—, sólo podía sostenerse apoyándose en su vocación profunda.

Fuente Consultada:
Wikipedia y Sociedad en Red EGB 8° (3er. Ciclo) – a-Z Editora
HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA de Manuel Horacio Solari Editorial «ATENEO»