Planes y Viajes de Cristóbal Colón

Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economia y

Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economía-Comercio- Conocimientos y Rutas

Iniciación de una nueva época. — Al promediar el siglo XV Europa sufrió una completa transformación que se acentuó en el transcurso del siguiente. Los aspectos más salientes de la existencia se modificaron: la organización política y social, las creencias religiosas, la vida económica y la cultura sufrieron cambios de importancia.

Tres factores contribuyeron a cambiar la fisonomía de la Europa feudal:

la consolidación del poder real y la formación de las nacionalidades de occidente;

los grandes inventos;

la toma de Constantinopla por los turcos otomanos. A ellos se debió la terminación de la Edad Media y la iniciación de los tiempos modernos que comienzan con este último episodio (1453) y terminan con la Revolución Francesa (1789).

Durante este período se produjo el descubrimiento de América y se consumó su colonización por cinco potencias de la Europa Occidental: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda.

La situación política: destrucción del feudalismo y consolidación del poder real. — El primer acontecimiento importante que se produjo a mediados del siglo XV fué la consolidación del poder real en la Europa occidental.

En Inglaterra, como consecuencia de la Guerra de las Dos Rosas (1455-85), a la cual debió su ruina la nobleza y su vigor la autoridad de la Corona;
en Francia, durante el reinado de Luis XI (1461-83), a causa de sus victorias sobre los nobles acaudillados por el duque de Borgoña, Carlos el Temerario; en los reinos españoles, merced a la acción desplegada por los Reyes Católicos unidos en matrimonio.

El triunfo del poder real significa la terminación de un largo proceso cuya iniciación data del siglo XII.

El feudalismo había cumplido su función histórica una vez llenada la necesidad que lo produjo: restablecer el orden e impedir el avance de las hordas normandas. Se revelaron entonces sus inconvenientes.

El Rey en la Edad Media

En el orden político, la disgregación de los estados reducía el concepto de nacionalidad y lo limitaba a la extensión de cada feudo. El poder real era puramente nominal (un símbolo). El Rey no llegaba a ser el señor feudal más poderoso; su autoridad solamente se dejaba sentir sobre su feudo; carecía de jurisdicción sobre los demás, pues no se concebía la soberanía sin la propiedad de la tierra.

La vida económica fue afectada por la violencia característica de la época. Las guerras feudales eran tan frecuentes que la Iglesia debió intervenir para obtener la suspensión de las hostilidades durante ciertos días de la semana. Además, la multiplicidad de los impuestos, la inseguridad de los caminos, la variedad de los sistemas monetarios, etc., afectaron seriamente el desarrollo del comercio y de las industrias.

arte medieval arco ojival
Arte medieval, el arco ojival

La cultura declinó. Salvo la arquitectura, que tuvo en el arte ojival o gótico un estilo propio, las demás expresiones artísticas son escasas o inferiores. El saber se refugió en los conventos y desde allí irradió sus manifestaciones.
Estos inconvenientes provocaron la reacción contra el feudalismo.

La debilidad de la Corona mejoró mediante la ampliación de los bienes del dominio real; los soberanos se aseguraron el apoyo popular fomentando el movimiento comunal: las ciudades adquirían el derecho de gobernarse por sí mismas; los abusos de los señores feudales despertaban en el pueblo la conciencia de que era necesario un cambio de régimen; el concepto de la nacionalidad se destacaba: la guerra de los Cien Años (1328-1453) había revelado los inconvenientes de que una parte de Francia estuviera sometida al Rey de Inglaterra y que los vasallos de éste hicieran armas contra el soberano francés.

Las Cruzadas Medievales

Paralelamente al robustecimiento del poder real, se producía un debilitamiento del poderío feudal. Las Cruzadas (1096 -1270) fueron fatales para éste: los señores se empobrecieron y concedieron libertades a las ciudades, enriquecidas por el despertar económico que aquellas expediciones produjeron.

Surgieron de esta manera las comunas, ciudades que compraban o adquirían mediante la fuerza un conjunto de derechos consignados en un documento solemne llamado carta o fuero. El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

La lucha entre el poder real y el feudalismo terminó a mediados del siglo XV en la Europa occidental. En cambio, los países centrales: Alemania e Italia continuaron divididos en pequeños estados.

Los turcos otomanos. Caída de Constantinopla: consecuencias. — En el siglo XIV los turcos otomanos hicieron su aparición en Europa después de fundar, bajo el reinado de Otmán a quien deben el nombre, un poderoso imperio en el Asia Menor, con Brusa por capital.

La superioridad de sus armas, el espíritu combativo que los animaba, la debilidad creciente del Imperio Bizantino y la división de la península balcánica en diversos estados, favoreció su acción conquistadora. Galípoli cayó en sus manos bajo el reinado de Orkán (1359) ; su sucesor Amurates I se apoderó de Andrinópolis y sometió a los búlgaros y a los servios.. Su hijo Bayaceto amplió las conquistas y llevó sus armas contra los húngaros.

Finalmente en 1453 bajo el gobierno de Mahomet II, Constantinopla, sitiada por 260.000 turcos y bloqueada por la escuadra otomana, cayó en poder de los sitiadores. Una nueva potencia, extraña por su raza, religión y costumbres, quedó incorporada a las naciones europeas. Turquía, aislada por la Europa cristiana, luchó contra ella, ge aisló a su vez y cerró sus puertos al comercio europeo, arruinando el tráfico con el Oriente y con él a las naciones que lo practicaban.

Ataques de los turcos otomanos
Ataques de los turcos otomanos

Dos consecuencias capitales derivan de este acontecimiento:

los grandes descubrimientos marítimos;

el Renacimiento facilitado por la acción de los sabios griegos que huyeron de Constantinopla y se establecieron en Italia, llevando los tesoros de la antigua cultura grecorromana.

La situación económica. — La situación económica de Europa al terminar la Edad Media no ofrece caracteres uniformes. Alemania había iniciado su decadencia al declinar la famosa Liga Hanseática que había monopolizado el comercio en el Norte de Europa, donde se extendía por Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia.

Después de haber llegado a su apogeo en el siglo XIV declinó en el siguiente y arrastró al Imperio alemán en su decadencia. Italia, dividida también en diversos estados, inició su declinación económica cuando la toma de Constantinopla cerró a Genova y Venecia el comercio con el Oriente.

Francia se hallaba en situación poco favorable: carente de marina, su comercio era escaso y su principal industria la fabricación de paños. Inglaterra distaba mucho de anunciar el poderío que habría de adquirir durante la Edad Moderna a partir del reinado de Isabel: sin marina ni industria, su comercio se reducía a la exportación de lanas a Francia e Italia y especialmente a Flandes. Esta región formaba parte de los Países Bajos y presentaba el espectáculo de una extraordinaria vida comercial. Su centro principal era la ciudad de Brujas y una sabia división del trabajo había repartido entre diversas poblaciones la producción de distintos artículos.

Contrastando con la situación económica general, los reinos cristianos de la península ibérica, especialmente Castilla, Aragón y Portugal se destacaban por su actividad: poseían una marina poderosa; sus industrias, casi todas de origen musulmán, habían adquirido mucha importancia y su comercio rivalizaba con el de las repúblicas italianas en el Mediterráneo y se extendía por el Norte hasta Francia, Inglaterra y Flandes.

El saber astronómico. Al terminar la Edad Media los conocimientos astronómicos habían alcanzado un notable desarrollo, favorecido por la invasión musulmana a la península ibérica.

Los árabes, en efecto, fueron famosos matemáticos y astrónomos. A ellos se debió también la introducción en la Europa occidental de los conocimientos científicos de la antigüedad grecorromana, entre los cuales se destaca la teoría de la esfericidad de la tierra. Los griegos la tomaron a los sacerdotes egipcios y la difundieron en la Europa oriental por medio de sus filósofos (Tales de Mileto, Sócrates, Platón y Aristóteles) y de sus cosmógrafos (Euclides, Arquímedes, etc.).

Bajo la influencia musulmana los conocimientos cosmográficos de la antigüedad se difundieron por toda Europa y al promediar el siglo XV la idea de la esfericidad de la tierra era patrimonio de la gente culta. La iglesia la consideraba compatible con el dogma cristiano y el Cardenal Pedro de Ailly la expuso y defendió en su obra Imago Mundi publicada en 1410.

Sin embargo, se le asignaba a la tierra un diámetro reducido y se suponía que los mares ocupaban una mayor extensión. Se prescindía, en efecto, del continente americano, aunque se admitía la posibilidad de que entre Europa y Asia hubiese otras tierras, cuya existencia la antigüedad había presentido.

imagen del mundo edad media

Se discutían finalmente las condiciones de habitabilidad de algunas regiones; por ejemplo el ecuador y los polos, aunque entre la gente culta predominaba una opinión favorable, pese a que Aristóteles había sostenido lo contrario.

Claro está que estos conocimientos no eran accesibles a las clases inferiores de la población, a las cuales resultaba más comprensible la planiformidad de la tierra, la creencia de que la vida humana era imposible en la zona ecuatorial y muchos otros errores generalizados, especialmente entre, la gente de mar.

Los conocimientos geográficos. Los conocimientos geográficos eran muy limitados a fines de la Edad Media. Sin embargo, las Cruzadas (1098-1270), la reanudación del comercio asiático europeo que ellas provocaron y la formación del imperio mogol que se extendía en el siglo XIII desde el Mar del Japón hasta Moscú, ampliaron considerablemente los conocimientos.

En el siglo XV el mundo conocido comprendía:

el continente europeo, aunque los países del Norte y del Oriente eran-poco familiares para los demás;

la región mediterránea del África y la costa atlántica, hasta el Cabo Boj ador, situado entre los paralelos 26 y 27;

la zona occidental de Asia limítrofe con Europa y vagas referencias sobre Persia, Tartaria, China, Indostan, etc., países que producían valiosas mercaderías y provocaban interesantes relatos de los viajeros.

América era totalmente ignorada, a pesar de que, desde el siglo X la ocupación de Groenlandia y otros territorios vecinos había sido iniciada por un pueblo eminentemente batallador, navegante y aventurero, los normandos, quienes abandonaban las costas de Noruega, su patria, para lanzarse a lo largo de Europa en busca de glorias y riquezas.

En el curso de sus viajes, se dirigieron también hacia el N. O. y descubrieron la Islandia (Naddodd, en 861). Desde ella vislumbraron la Groenlandia (Gunnbjoern, en 876), donde en el transcurso del siglo siguiente (982 ó 983) se estableció un noble desterrado llamado Erik el Rojo, quien acometió años después la colonización del país.

En el mismo siglo se introdujo el cristianismo y la colonización se afianzó. Desde allí se efectuaron importantes descubrimientos. En efecto, según una opinión muy generalizada, la isla de Terranova y los territorios de Nueva Escocia y Massachussetts fueron descubiertos entre los años 986 y 1001, siendo denominados Helulandia (tierra pedregosa), Marklandia (tierra de la madera) y Vinlandia (tierra de la vid), respectivamente. Este último territorio fué objeto de diversas tentativas de colonización, las cuales quedaron abandonadas en la segunda década del siglo XI.

En cuanto a la colonización de Groenlandia, las últimas noticias que de ella se tienen datan del siglo XV. Abandonados a su suerte, es posible que los pobladores se mezclaran con los nativos y terminaran por confundirse con ellos.

Esta circunstancia y el aislamiento en que vivía el N. de Europa con respecto a los demás países del continente nos explica que al iniciarse las grandes empresas marítimas del siglo XV, sus autores ignoraran aquellos lejanos descubrimientos.

Los elementos para la navegación. Los portulanos. — En los
últimos tiempos de la Edad Media, el instrumental náutico se enriqueció considerablemente y facilitó la realización de audaces navegaciones.

El perfeccionamiento de la brújula con el agregado de la rosa de los vientos, dio a los marinos el instrumento de orientación necesario para seguir el rumbo, con prescindencia de la costa.

brujula medieval

El astrolabio o anillo astronómico, igualmente perfeccionado, y la ballestilla, que realizaba análoga función, permitían determinar la posición de los buques según la longitud y latitud de los astros.

Los portulanos, cartas que en un principio consignaban las características de los puertos, se generalizaron y contuvieron con lujo de detalles los mares y costas conocidos.

A estos elementos debemos agregar la preocupación revelada en algunos países para preparar expertos navegantes (v. gr.: Portugal, con la escuela náutica de Sagres).

En cambio, la arquitectura naval no hizo mayores progresos hasta el siglo XVI y las naos, bergantines y carabelas, barcos pequeños y livianos, adecuados para las exploraciones, fueron los empleados con mayor frecuencia en las exploraciones, reservándose los buques más lentos y pesados (galeones, carracas, etc.) para el transporte de mercaderías.

Los centros del comercio y de la navegación. — Durante los últimos siglos de la Edad Media quedaron definidos dos núcleos comerciales bien caracterizados: el anseático y el mediterráneo. Ellos ejercían el monopolio de la navegación sobre los mares circunvecinos: el primero, en el Báltico y el Mar del Norte; el segundo sobre el Mediterráneo y sus auxiliares el Negro, el de Mármara y el Azoff.

El comercio anseático era exclusivamente europeo y se extendía por el Norte de Europa hasta Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia. Tuvo su apogeo durante el siglo XIV pero quedó arruinado en el subsiguiente.

El comercio mediterráneo era intercontinental, es decir, europeo – asiático. Marsella, Barcelona y especialmente las repúblicas italianas lo practicaban en gran escala.

Ellas introducían los productos orientales, los distribuían por el Mediterráneo y los enviaban hasta Alemania y los Países Bajos siguiendo la ruta de los ríos navegables y de los antiguos caminos romanos. La lista de las mercaderías asiáticas era bien nutrida.

De Asia llegaban a Europa diversos perfumes, como la mirra, el alcanfor, el aceite de sésamo, piedras preciosas y perlas, tejidos de seda, algodón, tapices, etc. Pero los artículos preferidos eran las especias a las cuales los hombres de la época, habituados a una alimentación excesivamente pesada, atribuían cualidades tónicas y estimulantes.

La pimienta, la canela, el clavo de olor, la nuez moscada, el anís, etc., se consumían en grandes cantidades y la extensión de su uso enriquecía a las naciones que las importaban y a los comerciantes que las vendían.

El comercio con el Oriente. Viajeros. — El comercio con el Oriente se había iniciado en la antigüedad. El lujo y la ostentación, característicos de la decadencia romana, generalizó el consumo de los productos asiáticos que llegó a adquirir proporciones extraordinarias.

Los perfumes, las telas finas, las piedras preciosas y las perlas llegaban a Europa en grandes cantidades. Las invasiones germánicas paralizaron este comercio, poco adecuado para las costumbres y modalidades de los pueblos que se establecieron en las provincias del imperio romano de Occidente.

Pero las Cruzadas (1096 -1270) lo reanudaron, porque pusieron a los europeos en contacto con los pueblos asiáticos. Se activaron las relaciones comerciales y las regiones de Oriente despertaron la atención pública, especialmente cuando los mogoles del siglo XIII iniciaron la formación de un gran imperio que se extendía desde el Japón hasta Moscú.

El interés despertado provocó numerosos viajes realizados por misioneros y comerciantes. Los primeros los efectuaban con propósitos religiosos y a veces en cumplimiento de embajadas confiadas por los Papas y los soberanos europeos.

Los segundos, deseosos de conocer el porvenir mercantil de esas lejanas regiones orientales, llenas de misterio y que ofrecían una atracción extraordinaria para los hombres de la época. Monjes fueron los primeros embajadores mandados al Asia por el Papa Inocencio IV y por San Luis, rey de Francia.

Comerciantes eran Nicolás y Mateo Polo. Merced a las informaciones recogidas por unos y otros en largas peregrinaciones por tierras asiáticas, merced también a los viajes realizados en busca del país del Preste Juan, indistintamente ubicado en Asia y África y que se decía gobernado por un príncipe cristiano, los conocimientos geográficos se extendieron y la Siria, la Mesopotamia, la Persia, el Tibet y las regiones próximas dejaron de ser desconocidas para los hombres de Europa a partir del siglo XIII.

Marco Polo — Entre los viajeros de la época se destaca Marco Polo. Tenía apenas 17 años cuando seducido por los relatos de su padre Nicolás Polo y de su tío Mateo Polo, que habían permanecido en Asia por espacio de ocho años (1261-69), decidió acompañarlos en un nuevo viaje que emprendieron en 1271 y que habría de retenerlos durante 24 años en tierras asiáticas.

Marco Polo y sus acompañantes visitaron distintas regiones de Asia y el primero de ellos se ganó la confianza del Emperador Kublai – Khan y desempeñó diversas funciones de importancia, incluso el gobierno de algunos territorios. Pudo así recoger interesantes noticias sobre la historia natural y política, las producciones y las costumbres del Oriente.

marco polo sus viajes
Marco Polo Mercader Venesiano

En 1295 los tres regresaron a Venecia, su patria, donde revelaron las riquezas adquiridas durante su larga estada en Asia. Al año siguiente estalló la guerra entre Genova y Venecia. Marco Polo participó en ella y fué. tomado prisionero en la batalla de Curzola.

Durante el cautiverio dictó a su compañero de prisión llamado Rusticiano de Pisa, el relato de sus viajes y aventuras, publicado algún tiempo después bajo el título de Libro di ser Marco Polo, denominado también II Milione.
La influencia de esta obra fué muy grande. Traducida a varios idiomas, circuló con la relativa profusión permitida por la reproducción manuscrita.

Parece, sin embargo, que contribuyó muy poco al acrecentamiento de las relaciones comerciales con el Oriente, pero lo cierto es que ella reveló a Europa un mundo desconocido, excitó la imaginación popular y mantuvo el interés por las regiones orientales hacia las cuales convergían en los siglos XIV y XV (de esta época se conocen 88 copias) las ambiciones de los comerciantes y de los Estados.

Cristóbal Colón fue también un asiduo lector de esta obra; todavía se conserva el ejemplar de su pertenencia cuidadosamente anotado por él y su hermano Bartolomé. He aquí como dos siglos después de ser escrito, el libro de Marco Polo contribuyó al descubrimiento del Nuevo Mundo, a cuyas playas llegó Colón creyendo haber encontrado el Cipango y el Catay, el Japón y la China del viajero veneciano.

Cristóbal Colón
Cristóbal Colón

Las rutas comerciales con el Oriente. Cuando se reanudaron las relaciones comerciales con el Oriente, las mercaderías asiáticas llegaban a Europa por tres rutas distintas: una terrestre y dos marítimas.

La primera, erizada de peligros por su naturaleza y el carácter agresivo de las poblaciones del camino, partía de Pekín y cruzaba todo el continente asiático, primero hasta Samarcanda, luego hasta el Norte del mar Caspio. Finalmente las mercaderías pasaban por Rusia al Mar Negro.

La segunda se iniciaba en la costa occidental de la India, y siguiendo el curso del Tigris hasta Bagdad, permitía que los productos llegaran en caravanas a los puertos asiáticos del Mediterráneo.

La tercera partía de las costas del Japón, seguía por el Mar de la China, el estrecho de Malaca, el Mar de Omán, el golfo de Aden y el Mar Rojo, siendo transportados los productos primero a El Cairo y luego hasta Alejandría.
Venecia, Genova, Barcelona, Valencia y Marsella competían en el transporte de las mercaderías asiáticas, especialmente las dos primeras, que monopolizaban los mercados de Alejandría y Constantinopla, respectivamente, los dos grandes emporios del comercio asiático.

La rivalidad entre estas repúblicas provocó una guerra (1356 -1380), y a pesar de que la segunda fué derrotada, ambas mantenían su actividad mercantil al producirse la toma de Constantinopla, cuyas murallas fueron heroicamente defendidas por dos mil soldados genoveses.

Decadencia y desaparición del tráfico asiático.  La toma de Constantinopla redujo la importancia del comercio con Oriente y terminó por arruinarlo. Las conquistas turcas se extendieron a los establecimientos genoveses de Constantinopla, Mar Negro e islas del Asia Menor.

Alejandría cayó también en poder de los invasores y las factorías venecianas quedaron definitivamente clausuradas. Una razón de seguridad exigía a los otomanos la exclusión del comercio europeo.

Cerrados los caminos tradicionales, Europa se vio privada de los productos asiáticos. La ruina de Genova fué total y definitiva; Venecia promovió negociaciones con el Sultán para asegurarse el comercio por el Mar Negro. Entretanto, Portugal, interesado en hallar un nuevo camino hacia el Oriente, dio impulso a las expediciones iniciadas desde comienzos del siglo, y Cristóbal Colón sometió sus planes a la Corona de Castilla.

La toma de Constantinopla fue, pues, el antecedente inmediato de las grandes expediciones marítimas y, por consiguiente, del descubrimiento de América.

Fuente Consultada: Curso de Historia Colonial, Americana y Argentina de Saenz Valiente Editorial Estrada

Autoridades del virreinato del Rio de la Plata Creacion Virreinato

Autoridades del Virreinato del Río de la Plata

DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN.
VIRREINATO DEL Río DE LA PLATA

EL rey Carlos III, por Real Cédula del 1 de agosto de 1776, creó el virreinato del Río de la Plata con carácter provisional, y definitivamente el 27 de octubre de 1777.

CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

CAUSAS DE
LA CREACIÓN

 INTERNAS

1Crecimiento de la población. — La gran importancia de estas regiones se reflejó en el aumento de la población: llegó a 600.000 habitantes para todo el virreinato.
2Comercio e industrias. — La ganadería y la agricultura, con su desarrollo extraordinario, produjeron un gran comercio legal y de contrabando
3Problemas administrativos y judiciales. — La distancia enorme a que se encontraban las autoridades civiles y judiciales hacía necesaria la creación de un organismo autónomo.

EXTERNAS

Incursiones de los ingleses y franceses en la Patagonia.
Pretensiones portuguesas sobre el Río de la Plata.


Río de la Plata ocupaba los territorios de la República Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, los estados brasileños de Río Grande y Santa Catalina y la parte de Chile comprendida entre los paralelos 21° y 26°.

 En el año 1782 se dividió el vastísimo territorio del virreinato en ocho intendencias o gobernaciones y cuatro provincias subordinadas.

Intendencias: La Paz, Cochabamba, Chuquísaca, Potosí, Paraguay, Salta del Tucumán, Córdoba del Tucumán y Buenos Aires. Provincias subordinadas: Moxos, Chiquitos, Misiones y la Banda Oriental.

LAS AUTORIDADES DE LA ÉPOCA HISPÁNICA
Las autoridades que en la época hispánica gobernaban América residían unas en la península y otras en el nuevo continente.

Autoridades residentes en la península. — Eran las que tenían su residencia en España: el Rey, el Consejo de Indias y la Casa de Contratación.

El Rey. — Era la autoridad máxima y suprema. Su voluntad era irrevocable. Designaba los virreyes y capitanes generales.

Consejo de Indias. — Dictaba las leyes de Indias. Era la autoridad suprema después del rey en todos los asuntos derivados del gobierno de América. Proponía al rey las personas que ocuparían los cargo*1. Fue el más alto tribunal de justicia y sólo se podía apelar a él en casos de suma importancia, es decir, en aquellos en que el monto del valor en litigio fuera mayor de 6.000 pesos fuertes.

Casa de Contratación. — Entendía todo lo referente al comercio con las colonias, siendo un tribunal mercantil. Fijaba la naturaleza de los productos de importación y exportación y regulaba los precios.

Autoridades residentes en América. — Virreyes y capitanes generales. Eran las autoridades superiores designadas directamente por el rey para que lo representasen en sus respectivas jurisdicciones. Tenían a su cargo el poder ejecutivo, el mando supremo militar, la facultad de nombrar los gobernadores y ejercer el vicepatronato (designar los titulares en algunos cargos eclesiásticos y presidir las audiencias). Estaban sujetos al término de su mandato al «juicio de residencia», que consistía en investigar los actos del gobernante, siendo el Consejo de Indias el encargado de determinar el fallo. También estaban sujetos a este juicio los gobernadores.

Audiencias. — Fueron los más altos tribunales de justicia. Sus fallos eran inapelables y sólo se podía recurrir al Consejo de Indias en las casos extremos. Tenían funciones ejecutivas, pues sustituían al virrey en caso de ausencia o muerte. Sus componentes, llamados «oidores», eran designados por él rey y se les hacía juicio de residencia.

Consulados. — Eran tribunales mercantiles y a la vez juntas encargadas de fomentar la industria y el comercio. Sus miembros fueron elegidos por el rey y más tarde por elección de los comerciantes de América.

Cabildos. — Eran autoridades municipales encargadas de los asuntos edilicios y administrativos, de la higiene, abastecimiento, policía, educación, servicios públicos, etc., de la ciudad. Tenían dos funciones extraordinarias: la de asumir el gobierno al producirse la acefalía de los cargos de virrey, capitán general o gobernador, y la de liberar los asuntos de suma importancia, al declararse «cabildo abierto».

En estos casos concurrían a las sesiones los miembros ordinarios y los vecinos más caracterizados. Los miembros del cabildo (regidores o cabildantes) eran elegidos popularmente la primera vez, luego designados por el cabildante saliente, y también por compra del cargo en pública subasta.

Antecedentes al Descubrimiento de America Cronologia

Antecedentes al Descubrimiento de América

Resumen del Descubrimiento de America

Durante casi un milenio, la Europa católica estuvo confinada a un área geográfica. Su mayor intento por extenderse más allá de sus fronteras, las Cruzadas, había fallado en gran medida.

Europa nunca había perdido por completo el contacto con el mundo exterior: los productos elaborados en Asia y África entraban a los castillos medievales, se leían los trabajos de filósofos musulmanes en las universidades y, en los siglos IX y X, los vikingos habían llegado incluso a las franjas orientales de América del Norte.

Pero en todos los casos, los contactos con las civilizaciones no europeas permanecieron limitados hasta finales del siglo XV, cuando los europeos se embarcaron en una notable serie de viajes a ultramar. ¿Qué los motivó a emprender viajes tan peligrosos a los confines de la Tierra?

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos».

En el siglo XIV, el autor de Los viajes de sir John Mandevitte habló de reinos (que él nunca había visto) llenos de piedras preciosas y oro.

Otras tierras eran más aterradoras. Según esto, en un país «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier hombre lo matan en seguida con la mirada». Otros escritores hablaron de reinos cristianos misteriosos: el reino mágico del Preste Juan en África y una comunidad cristiana en el sur de la India que supuestamente fundó Tomás, el apóstol de Jesús.

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas.

Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea.

Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante.

Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

Un conquistador español explicó que él y su gente fueron al Nuevo Mundo a «servir a Dios y su majestad, a dar la luz a aquellos que estaban en la oscuridad y a enriquecerse, como deseaban todos los hombres».

Esta declaración expresa otra razón importante de los viajes por ultramar: el celo religioso.

En Portugal y España, donde la mayoría de los musulmanes habían sido expulsados durante la Edad Media, se tenía una mentalidad de cruzados particularmente fuerte.

Los contemporáneos del príncipe de Portugal Enrique el Navegante decían que éste estaba inspirado en «su gran deseo de acrecentar la fe en nuestro Señor Jesucristo y llevarle las almas que habrían de ser salvadas».

Si bien la mayoría de los eruditos cree que el motivo religioso era secundario frente a las consideraciones económicas, sería candido pasar por alto el genuino deseo tanto de los exploradores como de los conquistadores, y no se diga de los misioneros, de convertir al «salvaje» al cristianismo.

Hernán Cortés, conquistador de México, preguntaba a los mandatarios españoles si no era su deber asegurar que los nativos mexicanos «fueran iniciados e instruidos en la santa fe católica», y predecía que si «la devoción, fe y esperanza que ahora tienen hacia sus ídolos se dirigiera ahora hacia el divino poder del verdadero Dios… obrarían muchos milagros».

Los asuntos espirituales y seculares estaban estrechamente entrelazados en el siglo XVI. Sin duda, la grandeza y la gloria, al igual que la franca curiosidad intelectual y el espíritu de aventura, también desempeñaron cierto papel en la expansión europea.

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EL PROYECTO DE CRISTÓBAL COLÓN:

En aquellos tiempos vivía en Lisboa, capital de Portugal, un marino genovés, Cristóbal Colón, que había llegado allí, según se cree, como sobreviviente de un naufragio.

Colón conocía la forma esférica de la Tierra –aunque la consideraba más pequeña de lo que en realidad es– y entendía, por tanto, que navegando hacia el oeste, es decir, en sentido contrario al seguido hasta entonces, sería igualmente posible llegar a las Indias.

Las ideas de Colón sobre la redondez de la Tierra no eran nuevas, ya que veinte siglos atrás los griegos habían establecido la forma del planeta, y calculado casi exactamente sus dimensiones.

Sin embargo, no fue fácil para Colón encontrar quien apoyara sus planes.

A pesar de todo, consiguió llegar hasta el rey de Portugal, el que, finalmente, rechazó su propuesta. Decepcionado, Colón se dirigió entonces a España con su hijo Diego. Al llegar al convento de La Rábida, pidió asilo a los frailes.

Por mediación de dos sabios sacerdotes de aquel convento, el prior fray Juan Pérez -que había sido confesor de la reina- y fray Antonio de Marchena, logró finalmente Colón ser recibido por los monarcas españoles, Fernando e Isabel, los Reyes Católicos.

Pero el momento no era propicio: España estaba aún en guerra contra los moros, que la habían invadido ocho siglos antes, y los reyes, abrumados por gastos y preocupaciones, sólo accedieron a someter los proyectos de Colón a una Junta, en Salamanca, la cual se manifestó en contra.

Dispuesto a volverse a Portugal, Colón regresó entonces al convento de La Rábida, en busca de su hijo. Pero no todo estaba perdido: durante los años transcurridos, España había desalojado por fin a los moros.

Una nueva entrevista fue pedida a los soberanos y, después de muchas vacilaciones, la reina Isabel decidió aceptarla propuesta de Colón. Se firmaron entonces las Capitulaciones y se organizó la expedición.

Tres naves fueron equipadas: la Santa María, la Pinta y la Niña, la tripulación se formó con ciento veinte hombres, entre los cuales había algunos marinos experimentados, como los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, Pedro Alonso Niño y Juan de la Cosa, dueño este último de la Santa María.

Cristóbal Colón no tenía idea de la existencia de América cuando partió hacia el oeste en 1492.

Se conocía desde hacía tiempo que la Tierra era redonda, pero Colón, pensando que la Tierra era más pequeña de lo que es, creía que al navegar hacia el oste alcanzaría las Indias con mayor rapidez que circunnavegando África.

De hecho, sus tres barcos tardaron treinta y tres días en llegar a las Bahamas y tal era su convicción de que había alcanzados las Indias que se refirió a sus habitantes como indios.

Los orígenes de Colón son controvertidos, pero sus patronos eran Fernando e Isabel, rey y reina de una España que acababa de terminar la reconquista. Fernando e Isabel eran católicos fervientes y Colón informó que las Indias estaban llenas de paganos que se podrían convertir a la fe verdadera, y también llenas de oro.

La pretensión de la Corona de Castilla sobre las nuevas tierras en el oeste se vio contestada por Portugal, de manera que mediante el tratado de Tordesillas de 1494, propiciado por el papa, América se dividió entre los dos países, con Portugal ganando Brasil y quedando el resto para España. Los ingleses también tuvieron interés en el Nuevo Mundo y en 1496 el rey Enrique VII patrocinó a un navegante italiano, Juan Caboto, que al año siguiente llegó al noreste de América del Norte.

Pasarían otros noventa años antes de que los ingleses intentaran establecer asentamientos en América del Norte, pero más al sur españoles y portugueses aprovecharon su superioridad tecnológica frente a los nativos.

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CRONOLOGÍA DE LOS DESCUBRIMIENTOS EN AMÉRICA

———1485-86———
El marino portugués Diego Cao llega a las costas de África occidental. Muere durante el viaje de regreso.

———1487-88———
Durante una fuerte tempestad, el marino portugués Bartolomeu Díaz es arrastrado hasta el cabo de Buena
Esperanza, en el sur de África. Se convierte en el primer marino europeo que llega al océano índico.

——— OCT. 1492 ———
Cristóbal Colón, un navegante italiano, culmina una expedición financiada por la monarquía española de los Reyes
Católicos, desembarcando en América. Llega concretamente a San Salvador, en las Bahamas. En sus viajes posteriores,
Colón exploró y colonizó las islas y tierras del Caribe.

———1494———
El tratado de Tordesillas establece el primer reparto de zonas de influencia entre España y Portugal. La línea
de separación es el meridiano situado a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, la parte oriental es para
los portugueses, y la occidental para los españoles.

———1497———
Giovanni Caboto, un explorador italiano al servicio de Inglaterra, desembarca en Terranova, Canadá. Reclama Norteamérica para los ingleses.

———1497-99———
El navegante portugués Vasco da Gama bordea el cabo de Buena Esperanza y llega al océano índico. Un navegante indio le conduce hasta Calicut, India.

———1498-1500———
En su tercer viaje, Colón recorre Trinidad y Venezuela, a las que llama «el paraíso terrenal».

———1499 ———
Américo Vespucio, explorador italiano al servicio de los Reyes Católicos y la corona portuguesa, llega a las costas
de Venezuela y sostiene que las tierras descubiertas forman parte de un cuarto continente desconocido. El cartógrafo
alemán Martin Waldseemüller da origen al nombre de América, al denominar así las tierras descubiertas por Colón.

———1500 ———
Pedro Cabra! desembarca en Brasil y reclama el territorio para Portugal. En el mismo viaje visitará Mozambique
y Calicut, en la India.

———1502-04———
En su cuarto viaje, Colón recorre el Caribe, desde el golfo de México hasta Panamá. Los expedicionarios ven por
primera vez un caimán.

———1513———
Núñez de Balboa descubre el Océano  Pacífico y fija el istmo de Panamá, lo que demuestra que las tierras descubiertas
por Colón forman parte de un nuevo continente.

———1515———
Juan Díaz de Solís, llega al Río de la Plata.

———1519-22 ———
El navegante español Juan Sebastián Elcano da la primera vuelta al mundo por mar. Fernando Magallanes, que
estaba al mando de la expedición, murió durante la travesía.

———1534-55———
El francés Jacques Cartier se aventura por el río San Lorenzo (en Canadá), y llega hasta Montreal.

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