Podemos Creer en los Evangelios

El Valor de la Familia Valores Humanos Importancia en la Sociedad

La Familia Como Valor Humano, Su Importancia en la Sociedad

Aunque el nombre de familia puede aplicarse a cualquier grupo de personas que conviven, p. ejemplo: la gran familia humana, en su sentido preciso significa: la sociedad que forman el padre, la madre y los hijos. El matrimonio es el acto de fundación y constitución de la familia. Una vez consagrada la unión los cónyuges adquieren deberes y derechos recíprocos. Siempre se consideró, al matrimonio, aun entre los pueblos más atrasados y en las tribus salvajes, algo sagrado, y se le dio carácter religioso.

INTRODUCCIÓN SOBRE LA FAMILIA: Para comenzar publicamos lo que explica el sociólogo Raúl Orgaz, respecto a esta institución social:

1. La familia es la única forma de asociación que el hombre haya recibido del animal; pero los lazos puramente naturales que unen al progenitor con los hijos se refuerzan, en la especie humana, con lazos culturales.  Los instintos, a que exclusivamente obedece la familia en los monos, por ejemplo, se vuelven tendencias plásticas, influidas por valores y por normas, en la especie humana. Puede decirse que la familia es un grupo a la vez natural y cultural, pues a la comunidad de la sangre se añade la comunidad de los principios espirituales y de los valores, trasmitida por el ambiente cultural.

2. La familia es la única forma integral de vida social. Es un pequeño mundo, que pone en acción todas las fuerzas del hombre. No es una sociedad particular, sino un modo de coexistencia.

3. La familia concilia la originalidad del individuo con la solidaridad del grupo, como concüia lo inconsciente y emocional con lo consciente e intelectual. las cualidades al parecer más personales del hombre hallan, habitualmente, tolerancia en la comunidad familiar. Por otra parte, la reflexión y la atención están más solicitadas en las demás formas sociales que en la familia, medio en el cual se diría que el hombre se dejase vivir. El impulso de intimidad correspondida encuentra en la familia plena satisfacción.

4. La familia es el instrumento principal de la continuidad social, o de la relación de una generación con otra. Constituye, en efecto, el medio específico para trasmitir la tradición colectiva, trasmisión que se realiza aprovechando la prolongada infancia del individuo humano.

5. La familia es la primera institución socializadora, por cuanto los comienzos de adaptación al ambiente social se cumplen en el hogar.

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La Familia: Cuando hablamos de familia hacemos referencia a un grupo humano que convive y comparte un mismo espacio. De esta forma, se hace explícita la importancia de la manutención, el respeto, los cuidados y la educación de todos sus miembros.

En este sentido, el objetivo es descubrir la esencia que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, y de esta forma, alcanzar un modo de vida más humano y tolerante, que luego será transmitido a la sociedad entera.

Lo que hay que tener en cuenta es que, el valor de la familia no reside solamente en aquellos encuentros habituales que se gestan en su seno, así como los momentos de alegría y la resolución de problemas cotidianos.

El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.

Esto demuestra que formar y llevar una familia por un camino de superación permanente no es una tarea sencilla. Por el contrario, la vida actual y sus exigencias pueden dificultar la colaboración y la interacción. Las razones de ello se encuentran en que muchas veces ambos padres trabajan. Ante esta situación, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.

Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer.

Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos.

Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso… si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás.

La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar los problemas de los niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poca importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge… La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las personas que viven con nosotros.

Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo haríamos con un amigo… Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio.

Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde, por lo general, nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del hogar.

poema sobre el hijo

Cabria recalcar que los valores se viven en el hogar y se transmiten a los demás como una forma de vida, en otras palabras, dando el ejemplo. En este sentido, la acción de los padres resulta fundamental, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles.

Ello puede verse reflejado en una pequeña anécdota: en una reunión pasó un pequeño de tres o cuatro años de edad frente a un familiar adulto, después de saludarle en dos ocasiones y no recibir respuesta, se dirigió a su madre y le preguntó: «¿Por qué tío (…) no me contestó cuándo le saludé?» La respuesta pudo ser cualquiera, así como los motivos para no recibir respuesta, pero imaginemos el desconcierto del niño al ver como las personas pueden comportarse de una manera muy distinta a como se vive en casa. Se nota que está aprendiendo a cultivar la amistad, a ser sociable y educado, seguramente después de este incidente le enseñarán a ser comprensivo…

En otro sentido, muchas familias se han abocado a la practica religiosa, ya que encuentran en ella, una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, en la fe se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia.

En primer lugar los padres son quienes tienen la responsabilidad de formar y educar a sus hijos, sin embargo, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, comparten esa misma responsabilidad, pues en este camino todos necesitamos ayuda para ser mejores personas. Actualmente triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida, según la experiencia y la intención de autosuperarse.

En este sentido, si los seres humanos nos preocupáramos por cultivar los valores en familia, todo a nuestro alrededor cambiaría, las relaciones serían más cordiales y duraderas. Así, cada miembro de la familia se convertiría en un ejemplo (según su edad y circunstancias personales), capaz de comprender y enseñar a los demás la importancia y trascendencia que tiene para sus vidas, la vivencia de los valores, los buenos hábitos y las costumbres.

La felicidad de una familia no depende del numero de personas que la integren, mientras que en ella todos participen de los mismos intereses, compartan gustos y aficciones, es decir, se interesen unos por otros.

Ahora bien, podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi familia se están cultivando los valores? Encontraremos la respuesta si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado.

Esta serie de reflexiones demuestran que toda familia unida es feliz, más allá de la posición económica, ya que los valores humanos no se compran, se viven, se otorgan y se transmiten como un regalo más preciado que podemos dar. no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.

La vida en sociedad también supone una vida basada en valores. Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia. La misma supone una vida basada en la educación, compostura, respeto al semejante y por sí mismo.

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UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido físicamente debido a que el cordón umbilical se enredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

El valor de la Familia

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Podemos creer en lo que dice el evangelio Palabra de Dios Apostoles

¿Podemos creer lo que dice el Evangelio?

los evangelios cristianos

1) No tomar todo al pie de la letra

Lo anterior basta para que entendamos lo siguiente:
– En el Evangelio no se encuentran todos los hechos y palabras de Jesús.
– Al relatar las palabras de Jesús, los evangelistas las expresan cada cual a su manera y las adaptan Para. mejor comprensión de sus lectores.
– Los hechos no están siempre en el orden en que sucedieron y pueden mezclarse en un mismo párrafo cosas que
– Jesús dijo en diferentes circunstancias. No podemos, pues, encontrar en el Evangelio una «fotografía» de Jesús o una «grabación» de sus palabras. Pero esto no significa de ninguna manera que no podamos creer el testimonio de los evangelistas.

2)El lugar único del Evangelio en la literatura

El Evangelio es una creación excepcional y única dentro de la literatura de todos los tiempos. Cualquier comparación con otro escrito de su tiempo, ya sea cristiano o de otra religión, hace resaltar un contraste impresionante. Por una parte la sencillez y la voluntad de ser sobrio; por otra, lo fabuloso, lo enredado, lo «no aterrizado». Un filósofo moderno, no creyente, se admiraba de que no hubiera más milagros en el Evangelio. El Evangelio lleva en sí mismo la garantía de su autenticidad. Tomando en cuenta las precisiones que damos en el párrafo anterior, la crítica moderna no ha podido encontrar falsedad en el Evangelio, a pesar de que, desde ya un siglo, ha sido pasado a la lupa y sometido a un sinnúmero de exámenes, como no se ha hecho para ningún otro libro.

3)Los que dudan

Son muchos, sin embargo, los que ponen en duda el testimonio de los evangelios. A veces, porque piensan ver en ellos algunas contradicciones. Más habitualmente, porque les parece imposible aceptar los milagros. Incluso entre los creyentes que estudian los evangelios, no faltan los que se quedan muy reservados respecto de su valor histórico cuando nos hablan de las intervenciones de Dios en favor de Jesús.

Esto se debe, tal vez, a que creen demasiado en sus propias ideas y no han recibido de Dios el don de una fe sencilla. Comparten con su ambiente una cultura que cuenta solamente con los recursos humanos para solucionar todos los problemas. A menudo disponen de una situación bastante segura en que uno puede ser creyente sin, correr grandes riesgos. y sin recurrir a menudo a Dios y su Providencia. ¿Cómo, pues, entenderían las cosas dé Dios sin antes haber tenido una conversión? Por muy sabios y religiosos que sean, no han experimentado la intervención de Dios en su propia vida ni han visto los milagros que consigue la fe. Entonces hacen el razonamiento siguiente: Si ahora no puedo ver cosas parecidas a las del Evangelio. ¿cómo voy a creer que sucedieron entonces?

4)Algunas objeciones

Por eso se aferran a tres argumentos en especial:
— Los evangelios no se escribieron de una vez, sino que retinen testimonios de varios testigos: son una literatura popular en la que se puede encontrar todo, menos la certeza histórica.
— Los evangelios fueron al comienzo escritos destinados a la catequesis y enseñanza del pueblo cristiano: los hechos que cuentan están orientados para apoyar la enseñanza que se da. No preguntemos si realmente Jesús caminó sobre el mar: el hecho se cuenta para mostrar que Jesús tiene poder divino.
— Los evangelios se escribieron muchos años después de la muerte de Jesús, cuando la imaginación popular ya había aureolado su persona y cuando la Iglesia ya había adaptado su mensaje para las necesidades de su gente. Por tanto no nos dan a conocer la realidad de Jesús, sino la fe de la Iglesia del primer siglo.

Pero, ¿y los apóstoles? Ellos habían sido los testigos de Jesús, y su función era la de quedar sus testigos oficiales dentro de la Iglesia. Ellos• sabían lo que había realmente sucedido, ¿y callaban mientras la gente deformaba la historia de Jesús? La garantía del Evangelio está en la misma estructura de la Iglesia Católica que nunca fue un grupo espontáneo de creyentes, llevado por los entusiasmos y el oportunismo. Desde el comienzo, fue un grupo organizado, con una jerarquía respetada que tenía la última palabra en cuestiones de fe y de tradiciones.

Los 4 evangelios no fueron una creación popular a partir de leyendas, de palabras escuchadas y deformadas, de milagros en parte inventados para justificar lo que se decía de Jesús. Los evangelios han salido de la tradición de los apóstoles, y la Iglesia los retuvo porque reconocía en ellos esta tradición.

En los mismos años se escribieron otros «evangelios»: «Evangelio de Pedro», «Evangelio de Tomás», «Evangelio de Nicodemo», «Protevangelio de Santiago»… pero la Iglesia no les dio crédito, por ver en ellos hechos fabulosos o con orientaciones teológicas que no se ajustaban a la enseñanza recibida de los apóstoles.
El hecho de que los evangelios se escribieron para la catequesis no significa que la historia fue adulterada »para mejor convencer a los oyentes». ¡Como si los hechos no fueran suficientes para hablar a los que saben entender! Y los apóstoles de Jesús, formados por él, ¿no tendrían la honradez elemental para respetar la verdad?

Se ha dado mucha importancia a los moldes literarios .que se usan para contar los hechos. Como varios milagros se cuentan conforme al mismo esquema, algunos estudiosos concluyen que todo es ficticio. ¿No ‘sería más sencillo pensar que los hechos y milagros se contaron conforme a ciertos moldes que permitían enseñarlos y memorizarlos con más facilidad?

Otro caso típico es el de la Anunciación a María. Lucas la relata imitando páginas antiguas referentes al nacimiento de Ismael y Sansón. Algunas personas se apresuran a decir: puesto que Lucas imitó el estilo de relatos legendarios, es que también su relato es leyenda; la virginidad de María y el anuncio del ángel no son más que ficción y solamente pretenden celebrar la divinidad de Cristo.

¿Por qué buscar explicaciones tan extrañas? Lucas y sus contemporáneos tenían estas páginas antiguas por históricas: imitó su estilo para recalcar que también el nacimiento de Jesús se inscribía en la Historia Sagrada. Lucas contó los hechos que fundaban su propia fe; si estos hechos no hubieran sucedido, tampoco él habría creído.

Diferencias entre los evangelios segun los apostoles Marcos San Juan

El Evangelio de Marcos:

Marcos había acompañado primero a Pablo, luego a Pedro (1 P 5,13) al que servía de secretario e intérprete pues el apóstol no estaba familiarizado con el griego que hablaban sus fieles de Roma. Al redactar su Evangelio, Marcos no pretendió más que poner por escrito la tradición catequística común. Pero, en cada párrafo, introdujo detalles concretos y pintorescos que conocía por haberlos escuchado de boca de Pedro, y que daban vida a su narración. Pedro, testigo personal de los hechos, tenía su manera de contarlos y hacía resaltar lo que a él le habla impactado: al leer el texto de Marcos, muchas veces creemos escuchar a Pedro.

Mateo y Lucas: Los evangelios de Mateo y de Lucas tienen en común algunos hechos y muchas palabras de Jesús que no están en Marcos. En el de Lucas, los encontramos principalmente en los capítulos 9,52 a 18,14, donde vienen en forma seguida, mientras que los mismos párrafos están dispersos a lo largo del Evangelio de Mateo. Se piensa comúnmente que provienen de algún escrito anterior a nuestros evangelios, al que se llama a veces «Los Dichos del Señor, (Muchos biblistas lo llaman «La fuente O»). Este escrito, a diferencia de la otra fuente que llamamos la tradición catequística común, relataba pocos hechos y milagros de Jesús. Comenzaba con el testimonio de Juan Bautista y reunía más que todo palabras de Jesús agrupadas por temas.

Además del contenido de estas dos fuentes, las primeras comunidades cristianas de Palestina, en Jerusalén primero, y luego en Cesárea, guardaban varios escritos relatando parábolas, milagros y hechos de Jesús. De ahí provienen las partes propias de Mateo y de Lucas que, en forma separada, conocieron varios de ellos.

La obra de Lucas:

¿De qué manera compaginaría Lucas los varios documentos que habla reunido, especialmente los dos más importantes: el patrón de Marcos y los Dichos del Señor? El primero relataba hechos, el otro era un tejido de palabras de Jesús. Lucas debía, pues, colocar las palabras en el relato, pero le repugnaba desmenuzar los «dichos del Señor». Por eso, al reproducir el Evangelio de Marcos, que se divide en dos partes: hechos de Jesús en Galilea y hechos de Jesús en Jerusalén antes de su Pasión, colocó en medio la mayor parte de los Dichos del Señor, tal como venían, ubicándolos en forma algo ficticia en el viaje de Jesús a Jerusalén (Lc 9,51).

Habiendo fundido de este modo los dos documentos más importantes, puso a manera de introducción los capítulos referentes a la infancia de Jesús, siguiendo un documento muy antiguo, cuya información provenía seguramente de María, Madre de Jesús. Y para concluir el Evangelio, puso las apariciones de Jesús resucitado que faltaban en Marcos (ver comienzo de Mc 16,8).

Lucas era de cultura griega y escribía para griegos. No reprodujo los párrafos del Evangelio de Marcos que se referían a leyes y costumbres judías, poco entendibles para sus lectores (Mc 7; 8,15; 9,11). Asimismo suprimió párrafos que podían herir la sensibilidad de los griegos (Mc 8,31; 9,43; 11,11) o que parecían contradecir la fe en Jesús Hijo de Dios (Mc 13,32; 14,33).

Un principio de la literatura griega era evitar cualquier repetición, mientras que la repetición gustaba mucho a los judíos. Por esta razón suprimió, por ejemplo, la segunda multiplicación de los panes, la segunda comparición de Jesús ante el Consejo Supremo y varios episodios que se parecían demasiado a otros ya narrados (Mc 8,22; 14,3), sin hablar de numerosas repeticiones de palabras. Este afán de simplificar se nota especialmente al comparar el Discurso en el Monte tal como lo presenta Lc 6 y como está en Mt 5-7.

La obra de Mateo:

Para empezar, precisemos que según toda probabilidad, el autor de nuestro Evangelio según Mateo no es el apóstol Mateo. El obispo y mártir San Ireneo escribía en el año 185: «Mateo hizo aparecer una forma escrita de evangelio entre los hebreos y en el idioma de ellos, en el mismo tiempo en que Pedro y Pablo evangelizaban Roma.» Mucho antes, como en el año 110, Papías de Hierápolis decía: «Mateó escribió las palabras del Señor en hebreo y luego cada cual lo tradujo según su propio genio.»

Este evangelio de que hablan, o, mejor, «esta forma de evangelio», escrito en hebreo por los años 50 no puede ser nuestro Evangelio de Mateo, escrito en griego veinte años más tarde. El actual Evangelio de Mateo es la obra de un desconocido, pero un hombre de gran cultura teológica.

La preocupación de este autor fue presentar la enseñanza de Cristo en forma organizada y lógica. Suprimió los detalles cuando relataba los hechos; en cambio, realzó las palabras de Jesús. Su Evangelio se compone de cinco partes; cada una de ellas empieza con hechos de Jesús y termina con un discurso.

Estos discursos son:
— el Sermón en el Monte (cap. 5-7);
— la instrucción a los Misioneros (10);
— las Parábolas del Reino (cap. 13);
— las palabras sobre la Convivencia en la Iglesia (cap. 18);
— el Porvenir de la Iglesia (cap. 23-25).

Mateo empezó su Evangelio con unos re latos de la infancia de Jesús. Ahí nos encontramos con un estilo muy particular. inspirado de cierta literatura judía, en que es difícil distinguir lo que es historia y le que es forma figurada de expresarse (los Magos, por ejemplo).
El Evangelio de Mateo se escribió para comunidades cristianas en que eran numerosos los creyentes de origen judío. Pos eso insiste en que Jesús cumple las profecías de la Biblia (Mt 4,14; 8,17; 12,17; …) También vuelve a menudo sobre el tema siguiente: él Reino de. Dios ha sido predicado a los judíos, pero Jesús sabia que iban a rechazarlo y que, debido a esto, la Iglesia se dirigiría a les pueblos paganos.

El Evangelio de Juan:

El Evangelio de Juan se dirige a personas que ya conocen los otros Evangelios quiere darles una enseñanza más profunda Refiere muy pocos hechos de los contenidos en los otros Evangelios, fuera del relato de la Pasión, sacando de ellos una enseñanza diferente o de un nivel superior. Los evangelios sinópticos nos dicen que la novedad de la enseñanza moral de Jesús fue el retomar todo lo dicho anteriormente a él en la Biblia, para poner de relieve lo esencial. Pero, ¿por qué quería Jesús que sus discípulos., fueran perfectos?

Porque había llegado la hora del Reino de Dios. Eso era lo importante: el Reino de Dios se ha acercado, Dios ahora viene con todo su poder para levantar a los hombres. Y la gente  preguntaba: ¿Cómo viene este Reino de Dios?

El cómo, lo sabemos: Dios se hacía presente’ entre, los hombres en la persona de su propio- Hijo para hacerlos hijos de Dios. Pero mientras Jesús estaba en la tierra, no lo había dicho claramente y solamente después de su Resurrección, los apóstoles entendieron en qué consistía la novedad de la experiencia cristiana. Juan, por su parte, quiso decirlo en su libro: ver la Introducción a este Evangelio.

Como nacieron los evangelios? Historia Palabra Nuevo Testamento

¿Historia Como nacieron los evangelios?

Los 4 evangelios: Es casi seguro que los evangelios de Lucas y Marcos se publicaron en los años 62-66 inmediatamente antes de la ruina de la nación judía anunciada por Jesús. El de Mateo es un poco posterior: en los años 80. El de Juan, el más tardío, fue publicado después de la muerte de su autor, en los años 95-100.

Estos evangelios están redactados en griego, lengua comercial e internacional de aquel tiempo, pero resulta fácil comprobar que son traducciones o adaptaciones de textos escritos, los unos en arameo, idioma que hablaban los judíos en tiempo de Jesús, los otros en hebreo, lengua antigua del pueblo judío, que ya no se hablaba pero si se usaba para la literatura religiosa. Un hecho se impone a primera lectura: los tres primeros evangelios de Mateo, de Marcos y de Lucas, se parecen en muchos pasajes, cuentan los mismos hechos, a menudo en el mismo orden.

Por eso los llamamos evangelios sinópticos, lo que significa que podríamos disponerlos en tres columnas yuxtapuestas .para comparar sus tres maneras de contar el mismo hecho con palabras bastante parecidas.

Pero también varios relatos de Juan contienen las mismas expresiones, modismos, detalles que se encuentran en Lucas o Marcos. De todo esto se desprende que los evangelios no son creaciones totalmente originales. Si dos o más evangelistas se expresan en la misma forma, esto se debe a que usaron una misma fuente de información. Está seguro que la Iglesia de los primeros tiempos usaba varios escritos más o menos desarrollados (podríamos hablar de pre-evangelios) que reunían palabras, milagros y hechos de Jesús. Mas todavía se hacía uso de una enseñanza transmitida oralmente y memorizada por los candidatos al bautismo. Esta catequesis oral ha sido la fuente principal de los evangelios.

La tradición de los apóstoles

Sabemos que Jesús murió  siendo todavía joven y que el tiempo de su predicación fue muy breve. Y murió sin haber escrito nada.Pero Jesús había dedicado la mayor parte de su tiempo a formar estos «doce apóstoles que había escogido. Convivían con él, como acostumbraban hacer los discípulos de los maestros judíos. Jesús les hacía memorizar su enseñanza.

Más que multiplicar los discursos, había repetido de mil maneras las verdades esenciales. Los apóstoles tenían grabadas en la memoria una serie de instrucciones del Maestro, además de los hechos que habían presenciado. Y no podemos dudar que desde los días de Pentecostés se preocuparon por dar forma a estas instrucciones de. Jesús que iban a ser la catequesis dé la Iglesia primitiva.

Se sabe que el Evangelio de Marcos es mucho más corto que el de Mateo o de Lucas. Pero es fácil averiguar que casi todos los hechos contados en este evangelio, están también en Mateo y Lucas. Muy posiblemente este conjunto de hechos, de parábolas y de milagros común a los tres evangelios sinópticos representa el contenido de la tradición catequística que, anteriormente a ellos, se transmitía en todas las iglesias.