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Biografia de Steven Spielberg Famosos y Ricos del Mundo Director Cine

SPILBERG STEVEN: HOMBRES RICOS Y FAMOSOS DEL MUNDO


Steven SpielbergSteven Spielberg: Quienes aseguran que Steven Spielberg posee una fortuna de película no se equivocan, ya que su riqueza personal actual asciende a los 2.800 millones de dólares, por lo que ha sido incluido este año en la lista de las 50 personas más ricas de Los Ángeles.

Lo cierto es que ningún otro director de cine ha logrado alcanzar los éxitos de Spielberg, quien en los últimos 25 años ha dirigido y producido películas realmente taquilleras.

Asimismo, debe sumarse a ello las ganancias por derechos de explotación televisiva y parques temáticos, que le reportan por año una cifra aproximada de 80 millones de dólares. Lo cierto es que esto no tiene por qué extrañarnos, recordemos que ha sido el director de exitosos filmes como “Schindler’s List”, “Back to the Future”, “E.T.” y “Saving Private Ryan”, por sólo nombrar algunos.

Nacido el 18 de diciembre de 1946 en la ciudad de Cincinnati, Ohio, Steven Spielberg desarrolló un fuerte interés en el arte cinematográfico desde muy pequeño. Esto le permitió convertirse en uno de los directores más jóvenes de la televisión durante la década de los sesenta, trabajando para Universal.

Gracias a los permanentes elogios de su película para televisión titulada “Duel”, realizada en 1972, le abrió las puertas a la pantalla grande, y fue en ese momento que comenzó a dirigir para el cine, dando lugar al nacimiento del director de mayor éxito comercial de todos los tiempos.

A partir de allí una de la principales características de sus películas reside en que han logrado explorar los temores primitivos del ser humano, como sucede en “Tiburón” (1975), “Close Encounters of the Third Kind” (1977) o en “ET” (1982). Asimismo, Spielberg también ha abordado distintas adaptaciones literarias, tales como “The Color Purple” (1985) y “Empire of the Sun” (1987).

Por décadas, el público de todo el mundo ha estado pendiente de las continuas aventuras de su héroe aventurero: Indiana Jones, en películas como “Raiders of the Lost Ark” (1981) o “Indiana Jones and the Temple of Doom” (1984). Además, la fantasía imaginativa ha sido más que dominante en sus películas como “Hook” (1991) y “Jurassic Park” (1993).

No obstante, Spielberg es también reconocido por sus películas históricas. Recordemos el profundo drama del Holocausto retratado por el director en “Schindler’s List” (1993), que le valió el galardón como Mejor Director en los Premios Oscar, reconocimiento que también obtuvo en 1998 por su filme “Saving Private Ryan”.

Entre sus más recientes actividades filantrópicas, figura la que desarrolla como presidente de honor de la fundación infantil Starlight Starbright, dedicada a la asistencia y la tecnología pediátrica, así como al entretenimiento infantil, para apoyar a niños gravemente enfermos

Además de la gran cantidad de premios obtenidos por el cineasta, que no sólo incluye varios Oscar, sino también prestigiosas distinciones tales como el Thalberg Memorial Award de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, el Directors Guild of America Award Lifetime Achievement, la Legión de Honor francesa en reconocimiento a su trabajo, y por supuesto ocupa un lugar preponderante en el Salón de la Fama de Ciencia Ficción, también ha sabido sacar provecho de la producción.

Fue precisamente en el año 1994 que Spielberg, junto con Jeffrey Katzenberg y David Geffen, fundaron un nuevo estudio bajo el nombre de Dreamworks SKG, que produjo una gran cantidad de filmes taquilleros, entre los que se encuentran por ejemplo “AI: Inteligencia Artificial” y “Munich”, entre otras. Posteriormente, en el año 2005, el estudio fue adquirido por Paramount Pictures.

Mientras tanto, el millonario y exitoso director multifacético lleva una vida simple junto a su familia. Casado dos veces, Spielberg tiene un hijo de su primer matrimonio con la actriz Amy Irving, y cinco hijos y dos hijastros con la actual esposa Kate Capshaw. Una vida que no tiene nada de ficción.

Lista de los Premios OSCAR

AñoCategoríaPelículaResultado
2011Mejor PelículaWar HorseNominado
2005Mejor PelículaMúnichNominado
2005Mejor DirectorMúnichNominado
1998Mejor PelículaSalvar al soldado RyanNominado
1998Mejor DirectorSalvar al soldado RyanGanador
1993Mejor PelículaLa lista de SchindlerGanador
1993Mejor DirectorLa lista de SchindlerGanador
1986Premio en Memoria de Irving ThalbergGanador
1985Mejor DirectorEl color púrpuraNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1981Mejor DirectorRaiders of the Lost ArkNominado
1977Mejor DirectorClose Encounters of the Third KindNominado

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Gobierno Socialista de Brezhnev Leonidas Resumen de su Biografia

Biografía y Gobierno Socialista de Leonidas Brézhnev 

Datos Biográficos de Leonid Ilich Brézhnev nació el 19 de diciembre de 1906 en Kámenskoie, una pequeña ciudad industrial a orillas del Dniéper. Su padre, Iliá, era un inmigrante de la región de Kursk que se había establecido en Kámenskoie para trabajar en la «factoría del Dniéper», nombre que se daba a una fábrica metalúrgica propiedad de capitales polacos, franceses y belgas. Natalia, la madre, era a su vez hija de otro operario de la empresa.

Brézhnev sentía un particular orgullo por este origen obrero, y en su libro Recuerdos se autodefine como «un metalúrgico de pura cepa, un auténtico proletario.» Testigo inquieto y sufriente de los graves acontecimientos que sacudieron a Rusia durante la segunda década del siglo (primera guerra mundial, revolución de octubre), aunque extremadamente joven como para tener una participación directa e importante en ellos, el primogénito de la familia Brézhnev fue un brillante estudiante y un profundo conocedor de la grave situación que vivía su región y de los problemas de sus vecinos y amigos.

Especializado en temas agrarios, al tiempo que desarrollaba una intensa carrera política, este ucraniano de espesas cejas, de apariencia adusta pero enormemente divertido en sus momentos de esparcimiento, terminó por convertirse en uno de los hombres más poderosos de la Tierra y, después de Stalin, en el que más tiempo ha tenido entre sus manos el gobierno de una potencia como la U.R.S.S.

Leonid Ilich creció en el callejón Axionov del barrio obrero de Kámenskoie, llamado «Colonia baja», donde el humo de las fábricas se extendía sobre el arrabal. A los obreros les estaba prohibido el acceso a la «Colonia alta» que habitaban los ingenieros y contramaestres. Durante su infancia empezaron a aparecer los primeros panfletos bolcheviques convocando a los obreros a la insurrección contra las precarias condiciones de vida a las que estaban sometidos.

La era de Brezhnev. El nuevo gobierno, dirigido desde 1964 por Leonid Brezhnev en su calidad de secretario general del Partido Comunista, dio un cambio de giro en política interna volviendo a restringir la libertad en vista del fracaso experimentado por el gobierno anterior en sus intentos de democratización social.

En este contexto se encuentra la nueva política hacia los países satélites de Europa central y oriental, conocida como Doctrina Brezhnev o “Doctrina de soberanía limitada”, vigente hasta mediados de la década de 1980.

Sin embargo, en política exterior, Brezhnev anunció el propósito de continuar la coexistencia pacífica con Occidente y restaurar la unidad comunista que se había roto con China en tiempos de Kruschev.

Las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno dieron como resultado algunas mejoras económicas en conjunto, pero no se logró aliviar la situación de la agricultura, sector que en 1972 entró en una nueva crisis, más grave todavía que la de 1963, y obligó a las autoridades a realizar importaciones de alimentos cada vez más cuantiosas y más perjudiciales para la economía soviética.

Por otra parte, la aceleración desmedida de la industrialización provocó el efecto contrario del estancamiento de la industria ligera, al grado que resultaba imposible satisfacer el consumo de la creciente población.

Leonid Brezhnev

Se hacía evidente entonces que la economía soviética estaba muy lejos de alcanzar, y mucho menos superar, la de Estados Unidos como Kruschev había prometido años atrás, sino por el contrario, acentuaba aún más su retraso.

Esta tendencia persistía a pesar de la crisis económica que experimentaron los países del bloque occidental en la década de 1970; así pues, lejos de avanzar hacia el comunismo, es decir, hacia la igualdad de clases, en la sociedad soviética se acentuaban las desigualdades.

Otra característica de la URSS en este periodo fue el inmovilismo del sistema, manifiesto en la escasa renovación de los cargos, de modo que se fue produciendo un progresivo envejecimiento de la clase política. Brezhnev se propuso fortalecer el sistema y dotar a la burocracia —la llamada nomenklatura—, integrada por unos dos millones de personas, de una mayor estabilidad para mejorar su prestigio.

En la Constitución creada en 1977, se fortaleció el papel centralizador del Partido Comunista, y se dio una mayor concentración del poder en los altos dirigentes del Estado.

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AMPLIACIÓN SOBRE LA HISTORIA DE SU BIOGRAFÍA Y  GOBIERNO: En octubre de 1964 el pleno del comité central del P.C.U.S. relevó a Nikita Kruschev de sus funciones y eligió a Leonid Brézhnev nuevo primer secretario.

En el momento de su ascenso a la cumbre del poder soviético, Brézhnev se vio flanqueado por Alexéi Kosiguin que fue nombrado jefe del gobierno de la nación. Aunque las diferencias entre el antiguo primer secretario y sus sucesores fueron más de estilo que de esencia, los nuevos líderes soviéticos impulsaron cambios importantes sobre todo en cuestiones económicas.

Disminuyeron las restricciones a las granjas privadas, aumentaron las ganancias de los agricultores y acabaron con la división entre trabajadores industriales y trabajadores agrícolas dentro del partido. Como consecuencia de todo esto subieron los salarios, mejoraron las medidas de bienestar social y los bienes de consumo se hicieron más asequibles.

En las cuestiones culturales se verificó un giro hacia posturas más conservadoras y los intelectuales rusos fueron advertidos de que cualquier desviación de los principios que alentaron la Revolución de Octubre sería duramente reprimida. A principios de 1966 fueron condenados a largas penas de prisión los escritores contestatarios Andréi Siniavsky y Yuri Daniel, comenzando así una larga batalla por la libertad de expresión en la U.R.S.S. que tuvo su mayor eco internacional con la expulsión del premio Nobel A. Solzhenitsin en 1974.

Su política exterior estuvo orientada hacia la aplicación de la doctrina de la «soberanía limitada» con respecto a los demás países socialistas, extendiendo el concepto de «internacionalismo proletario» hasta la misma intervención militar cuando se creía advertir una violación de los principos mar-xistas-leninistas y cuando se corría el riesgo de que uno de estos países escapara a la influencia soviética.

Nikolái Podgorny ascendió en diciembre de 1965 al cargo de presidente del presidium del soviet supremo, formando con Brézhnev y Kosiguin la «troika» que dirigió los destinos del país durante más de una década.

Durante el desarrollo del XXIII congreso del P.C.U.S., Leonid Brézhnev fue por primera vez denominado «secretario general», título que hasta el momento sólo había recibido Stalin.

En diciembre, celebró su sesenta aniversario con gran solemnidad, rodeado por sus más fieles colaboradores entre los que cabe señalar a Andréi Gromiko, ministro de exteriores, a Yuri Andrópov, jefe de la K.G.B., al mariscal Gretchko, ministro de defensa y a Konstantín Chernenko, su antiguo camarada de armas, que ocupaba el ministerio de la presidencia.

Tras la «guerra de los seis días» que enfrentó a Israel con los países árabes aliados de la U.R.S.S., el año 1968 estuvo dominado por la crisis de antisemitismo en Polonia y por la «primavera de Praga» que concluyó el 20 de agosto con la invasión de la capital checa por las tropas de los países del pacto de Varsovia, excepto Rumania.

El mes anterior Brézhnev había advertido al dirigente húngaro, J. Kádar que «la U.R.S.S. no podía permanecer indiferente a la construcción del socialismo en los demás países.».

Junto a esta aplicación estricta del principio de la «soberanía limitada», el primer mandatario soviético extendió su política de distensión con las potencias occidentales al firmar los acuerdos de Helsinki, establecer las negociaciones preliminares para la limitación de armas estratégicas (S.A.L.T.) y estrechar las relaciones con el gobierno alemán federal de Willy Brandt.

Pero al mismo tiempo que se abrían vías de comunicación con Occidente, su política interior tenía un claro carácter continuista. En el centenario del nacimiento de Lenin, celebrado en la plaza Roja, Brézhnev recordó las dificultades económicas que padecía el país y convocó a la militancia a defender la ortodoxia comunista.

Por otra parte, el Leonid Brézhnev que a principios de los años sesenta buscaba afianzar su autoridad había dejado paso a un Brézhnev completamente al mando de la situación, que redujo o eliminó a todos sus opositores dentro del «aparato» y que delegaba en Kosiguin la recepción de autoridades extranjeras y en sus subordinados del comité central las relaciones con las instituciones de la U.R.S.S.

En octubre de 1970, Richard Nixon anunció desde la tribuna de la O.N.U. que el futuro del planeta dependía de las relaciones entre las dos superpotencias y en noviembre Washington confirmó que se había logrado un acuerdo tácito con Moscú para la utilización de la base militar de Cienfuegos, en el Antartico. Sin embargo, tanto estos acuerdos como los de cooperación espacial y para la pesca en el Pacífico no evitaron las tensiones a uno y otro lado del muro de Berlín, ni la ruptura de las negociaciones para el desarme en enero de 1971, en Nueva York, por la intervención de extremistas judíos.

Las conversaciones sobre la limitación de armas estratégicas se reemprendieron durante el mes de julio, y Washington y Moscú sustituyeron el «teléfono rojo» que les relacionaba hasta entonces por un sofisticado sistema de comunicación vía satélite para evitar los riesgos de una guerra nuclear.

Mientras, en el frente interno, se celebró el XXIV congreso del P.C.U.S., con un año de retraso a causa de las diferencias entre reformistas y centralizadores en lo referente a la manera de abordar los problemas económicos que atravesaba el país. La crisis estalló en noviembre cuando se produjo la entrada en el buró político de Y. Andrópov y A. Gromiko sustituyendo a los «dogmáticos» Vóronov y Chelest.

El momento álgido de la distensión Este-Oeste se produjo en mayo de 1972, cuando el presidente estadounidense Richard Nixon visitó oficialmente Moscú y, tras una semana de reuniones al más alto nivel, se emitió una declaración conjunta que incluía los «doce puntos básicos de las relaciones bilaterales». Fruto de estos acuerdos llegaron las primeras reuniones para tratar temas comerciales entre delegaciones de los dos países. En 1973, en pleno escándalo Watergate, Brézhnev devolvió la visita a Nixon.

Con el sucesor de Nixon, Gerald Ford, las dos superpotencias intentaron mantener el clima de entendimiento con la firma, en noviembre de 1974, en Vladivostok, de un acuerdo de limitación de armas estratégicas ultimado durante la visita del secretario de estado H. Kissinger a Moscú en el mes de marzo. Pero las relaciones se enfriaron tras la derrota estadounidense en la guerra del Vietnam y las transacciones comerciales se vieron interrumpidas por la intervención del congreso de E.U.A. en contra de las restricciones impuestas por la U.R.S.S. a la emigración de ciudadanos judíos.

Ni siquiera la firma, en julio de 1975, del acta final de la conferencia sobre la seguridad y la cooperación en Europa celebrada en Helsinki consiguió mejorar sustancialmente las relaciones entre ambos bloques y recuperar el clima de los años anteriores. Junto a los acuerdos de principios que nunca fueron llevados a la práctica, Brézhnev consiguió ver ratificada la anexión de vastos territorios ocupados por la U.R.S.S. durante la segunda guerra mundial.

El incumplimiento de las cláusulas del acta de Helsinki relativas a los derechos humanos contribuyó a empeorar las relaciones entre los dos países. Ante las acusaciones de Cárter sobre la represión de la disidencia, Brézhnev respondió que «las pretensiones de Washington de enseñar a vivir a otros países no pueden ser toleradas por ningún estado soberano.»

En mayo de 1976, Leonid Brézhnev fue promovido a mariscal de la Unión Soviética y le fue dedicado un busto en su ciudad natal. Poco después sufrió un infarto que estuvo a punto de costarle la vida.

En el pleno del comité central del P.C.U.S. de mayo de 1977 se inició la concentración de poderes en las manos de Brézhnev. Nikolái Podgorny fue excluido del buró político y, pocos días después, se presentó en el parlamento soviético un proyecto de reforma constitucional destinado a sustituir la constitución promulgada por Stalin en 1936. Desde ese momento, Leonid Brézhnev reunió en su persona las jefaturas del partido y del estado.

Si la práctica totalidad de su mandato se vio marcada de forma especial por los logros alcanzados en el terreno político internacional, la última parte de la era Brézhnev se caracterizó por los problemas de la U.R.S.S. con algunos países próximos. La crisis de Polonia que provocó una intervención casi directa de la U.R.S.S. en la reorientación política del país y la invasión de Afganistán, hipotecaron muchos de los logros que se habían alcanzado en el terreno de la distensión.

Aparte del extraordinario papel político jugado por Brézhnev, cabe destacar también su faceta literaria que le llevó a publicar varios libros, entre ellos Pequeña tierra, sobre la batalla de Novorossiisk, Recuerdos, un libro autobiográfico, y En las tierras vírgenes, sobre sus experiencias agrarias en el Kazajstán.

Entre las aficiones de Brézhnev, se sitúan en un lugar preferente los coches lujosos. También se dijo que prefería los westerns a las representaciones del ballet Bolchoi. Gran fumador, nunca dejó los cigarrillos americanos aun después de su infarto de 1976. Bebedor empedernido y mujeriego incorregible pero profundamente ligado a su familia, Henry Kissinger dijo de él que representaba mejor que nadie al pueblo ruso.

Después de 18 años de liderazgo al frente de la U.R.S.S., falleció de forma inesperada el 11 de noviembre de 1982, sucediéndole en el cargo Yuri Andrópov.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín – El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

Biografia y obra científica de Robert Boyle Leyes y Experimentos

Biografía y Obra Científica de Robert Boyle 

Revolución Cientifica, Robert Boyle

Los experimentos de Boyle: ROBERT BOYLE (1627-1691),nació en Limore, Munster, Irlanda, en 1627, el menor de catorce hijos del conde de Cork, pero de la segunda esposa del conde, de una posición económica muy buena lo que le permitió acceder a los conocimientos científicos de esa época.

En realidad tuvo una educación truncada, pero su mente siempre la mantuvo bien despierta por su pasión por la ciencia.

En colaboración de Robert Hooke, concluyó que en los gases el volumen, la presión y la temperatura estaban vinculados muy estrictamente.

Boyle se dedicó a la física y la química, mostrando particular interés en las propiedades físicas de la atmósfera.

Como decíamos antes , con la colaboración de su ayudante Robert Hook, un joven con conocimientos técnicos y capacidad suficiente para convertir las ideas de Boyle en modelos prácticos, perfeccionó la bomba de aire de Von Guericke que extraía aire de un cilindro.

La máquina de Boyle podía sacar aire de cualquier recipiente al que fuera conectada. Con su bomba Boyle realizó muchos experimentos con el objeto de determinar las propiedades físicas de la atmósfera.

Demostró que el aire transmitía el sonido.

De muy joven viajó (1641) estuvo en Florencia, y se interesó por los trabajo del recién fallecido Galilei. Pasado tres años cuando volvió a Inglaterra, donde se reunía asiduamente con grupos de científicos, quien mas tarde formarían la Real Sociedad, institución que goza de la mejor reputación científica mundial.

 Robert Boyle (imagen arriba) (Lismore, 25 de enero de 1627 – Londres, 30 de diciembre de 1691)

Químico y físico irlandés, hijo del primer conde de Cork y séptimo varón de un total de 14 hijos. De muy joven, va a estudiar a Eton. Su intención es ingresar en la Iglesia, pero debe renunciar a ello a causa de su precario estado de salud.

De Eton viaja por Europa durante seis años, a la vuelta de los cuales ha heredado el señorío de Stelbridge, en el que se establece.

Fue uno de los primeros en conceder credulidad a las transformaciones propugnadas por los alquimistas. No en vano sus aficiones teológicas derivaron hacia una gran atención para con lo oculto. Funda el «Colegio Invisible», que perderá su carácter esotérico para convertirse en la «Royal Society» (1645).

Algunos historiadores británicos se han referido a Boyle como «el padre de la química», pero eso es llevar el orgullo nacional demasiado lejos. (Dadone el trabajo en equipo que suponen los descubrimientos científicos, es dudoso que nadie deba llamarse «el padre» de nada. Pero si a alguien le pertenece el título de «padre de la química» es al francés Lavoisier, que vivió un siglo después.)

Boyle no creó la química moderna, lo que hizo fue liberar a la química de parte del peso muerto que arrastraba del pasado y aclarar el camino para lo que llegaría después, sentando el principio de que los hechos químicos deben ser establecidos mediante experimentos, no por simples especulaciones de salón.

Los experimentos de Boyle, que llevó a cabo con la ayuda de ayudantes a sueldo, fueron muchos y variados.

Usando la bomba de aire recientemente inventada, fue el primero en demostrar la aseveración de Galileo de que, en el vacío, una pluma y un trozo de plomo caen a la misma velocidad, y también estableció que el sonido no se transmite en el vacío.

Su descubrimiento más importante gracias a la bomba de aire fue el principio (aún conocido corno Ley de Boyle en los países de habla inglesa) de que el volumen ocupado por un gas es inversamente proporcional a la presión con la que este gas se comprime.

Es decir, que si se dobla la presión, el volumen se divide por dos, y así sucesivamente; y también que, si se elimina la presión, el aire «recupera» (su propia palabra) su volumen original.

Habiendo establecido que el aire era comprimible, Boyle se convenció de que éste estaba compuesto de pequeñas partículas separadas por espacio vacío.

Todas estas ideas se publicaron en un libro con un título muy largo, que suele llamarse La elasticidad del aire y que jugó un papel significativo para establecer la idea de la naturaleza atómica de la materia.

El libro más importante de Boyle, El químico escéptico, se publicó en 1661, y al año siguiente Boyle se convirtió en miembro fundador de la Royal Society. Fue en este libro donde apuntó la idea de que todas las sustancias podían ser divididas en ácidos, álcalis o neutros mediante el uso de lo que llamamos indicadores.

Aunque sus experiencias se desarrollaron dentro de un gran campo, tanto de la Física como de la Química, se centraron fundamentalmente en el aire, para lo que fue clave la máquina neumática ideada por Otto von Guericke. En estos experimentos contó con la colaboración de otro gran físico: R. Hooke.

Elementos químicos: Quizá la contribución más significativa de Boyle al desarrollo de lo que más tarde sería la ciencia química fue su concepto del elemento químico. La propia palabra no era nueva.

Los griegos, siguiendo al filósofo Empédocles, la utilizaban para describir lo que consideraban las cuatro sustancias fundamentales del universo: la tierra, el aire, el fuego y el agua.

Aunque estos elementos no contenían un concepto científico en el sentido moderno, sino que eran más bien esencias místicas incluidas en toda materia viviente y no viviente, y que formaron la base del pensamiento humano sobre los procesos naturales durante dos mil años.

La idea de Boyle de un elemento químico era muy diferente. Para él, un elemento era una sustancia que no podía ser descompuesta en otras sustancias.

Un elemento podía combinarse con otro y formar un compuesto; y un compuesto podía separarse en sus elementos constituyentes. Pero la prueba de lo que era o no era un elemento debía decidirse mediante un experimento práctico, no sólo por deducción.

Éste era un punto de vista moderno; y ayudó a crear el universo mental en el que habitarían los químicos posteriores.

Pero hasta el propio Boyle fue incapaz de superar la influencia de tantos siglos de alquimia, ya que siguió creyendo en la posibilidad de transformar los metales comunes en oro.

Y no rechazó los elementos antiguos… sólo quiso someterlos a la investigación experimental.

Descubrir los elementos: Mientras los científicos empezaban a adoptar esta nueva forma de pensar, los antiguos «elementos» eran abandonados poco a poco, y el término comenzó a ser utilizado tal como lo hacemos hoy.

Pero la lista de sustancias a las que podía aplicarse el término en su sentido moderno era breve.

A finales del siglo XVII, y en ese sentido moderno de la palabra, sólo se reconocían 14 elementos. Nueve de ellos eran metales que se conocían desde la antigüedad: oro, plata, cobre, plomo, zinc, estaño, hierro, mercurio y antimonio.

Dos eran elementos no metálicos, también conocidos por los antiguos: carbono y azufre.

Dos más eran metales descubiertos en el siglo XVI, bismuto (en Europa) y platino (en Sudamérica). A estos trece, se agregó un nuevo elemento no metálico —el fósforo— descubierto en la orina por el propio Boyle en 1680.

En su obra «Sceptical Chymist» (1661) definió el cuerpo simple como el que no es susceptible de una descomposición ulterior, definición bien conocida por el papel que ha jugado en la historia de la Química. También mostró que el método pirognóstico, que hasta entonces se venía empleando en análisis, no es satisfactorio.

Aunque es cierto que estos 14 elementos se habían identificado a finales del siglo XVI, no lo es que fueron reconocidos como elementos en el sentido moderno del término.

Cuando los químicos actuales hablan de elementos, utilizan la palabra en el sentido de ingredientes básicos de los que están compuestos los materiales del mundo.

Para ellos, el aire es un compuesto de dos elementos —oxígeno y nitrógeno—, con pequeñas cantidades de otros gases.

Uno de ellos, el anhídrido carbónico es considerado un compuesto de dos elementos, carbono y oxígeno.

Esta visión de la química como una colección de recetas, usando un pequeño número de ingredientes básicos, era absolutamente ajena a los filósofos naturalistas del siglo XVII.

Aunque reconocían el cobre, el oro y el azufre como «elementos», para ellos también lo era el aire… y no estaban muy seguros acerca del fuego.

A diferencia de los astrónomos, que jugueteaban iluminados por el sol de la mecánica newtoniana, los químicos del siglo XVII todavía se movían en la oscuridad, buscando una luz que les iluminase el camino.

Tardarían cien años más en encontrar su Newton particular y conseguir que la química adquiriera el lugar que le corresponde entre las ciencias naturales.

Leyes de Boyle

Presión volumen y temperatura: Justo antes de que Boyle publicase El químico escéptico, había anunciado la conclusión de algunos trabajos que había realizado con su ayudante Robert Hooke. Hooke había desarrollado un inflador de aire, y esto dio a Boyle la oportunidad de observar las propiedades mecánicas de los gases.

Pusieron una candela encendida en una jarra y después extrajeron el aire. La luz se apagó. El carbón incandescente cesaba de dar luz, pero empezaría a arder de nuevo si se introducía aire mientras el carbón estuviese aún caliente.

, la combustión requería alguna propiedad física del aire. Además, colocaron una campana en la jarra y, de nuevo sacaron el aire.

Ya no oían el sonido de la campana. Muchos de los resultados de Boyle le confundían, pero una cosa sí clarificó, y ésa era la relación entre la temperatura, la presión y el volumen de una cantidad fijada de gas.

Si se comprimía el gas y se reducía su volumen, la temperatura crecía. Por tanto, la ley de Boyle manifiesta que para una masa fija de gas, la presión y el volumen son inversamente proporcionales.

libro de Boyle

La publicación de El químico escéptico marcó el comienzo de una nueva era en las pautas depensamiento de los científicos que luchaban para encontrar sentido al mundo físico.

GRÁFICAMENTE SE PUEDE EXPRESA ASI:

curva de boyle sobre gas

LEY DE BOYLE: Una masa de gas ocupa un volumen que está determinado por la presión y la temperatura de ese gas. Las leyes de los gases estudian el comportamiento de una determinada masa de gas, si una de esas magnitudes permanece constante. Boyle observó que cuando la presión aumentaba, el volumen se reducía, y, a la inversa, que cuando la presión disminuía, el volumen aumentaba. De esta manera la ley de Boyle establece que: El volumen de una determinada masa de gas, a temperatura constante, es inversamente proporcional a la presión de ese gas.

Fuente Consultada:
Historia de las Ciencias Desiderio Papp y Historias Curiosas de las Ciencias de Cyril Aydon

Biografía de Elvis Presley Cantante de Rock

Biografía de Elvis Presley

BIOGRAFÍA DE ELVIS PRESLEY: (Tupelo, EE. UU., 1935 – Memphis,  1977)
Elvis Aaron Presley, el niñito rubio nacido el 8 de enero de 1935 en el pueblecito sureño de Túpelo (Mississippi), no se imaginaba el impacto que su figura llegaría a alcanzar en la música y en la sociedad.

Aunque ya sentía dentro de él unELVIS PRESLEYimpulso: destacar. Hijo único de una familia pobre (su hermano gemelo murió al nacer), no tuvo la educación burguesa de Priscilla y sus hermanos.

En busca de mejor situación económica, emigró con sus padres a Memphis y allí tuvo que hacer diversos trabajos (cortar césped, repartir paquetes, conducir un camión) para conseguir unos centavos y codearse con su pandilla.

Unos chicos de pantalones grasientos y ajustados y cazadora de cuero negro que holgazaneaban desafiantes en los barrios más ricos de su ciudad. Ellos no cumplirían el «sueño americano» («de bayetas a ricos»), ¿y qué?

Pero Elvis sí lo conseguiría. Tenía en sus manos un arma: la guitarra; en su garganta, otra, y su cuerpo, también era un arma. El poseía lo que los magos-productores del «rythm’ n’ blues» buscaban: una voz, un estilo de negro, pero «pasados por blanco».

El imprimía un dramatismo especial a las canciones populares e innovaría, una vez lanzado a la vorágine musical, el recién nacido «rock and roll»: haría algo más que cantar, interpretaría, contorsionándose sobre el escenario, moviéndose provocativamente delante y atrás («Elvis, the Pelvis») y acariciando la guitarra (= baby) con los ojos entornados.

En sólo dos años, su fama creció vertiginosamente hasta convertirse en el «rey del rock». Había otros más auténticos que él, más no tan bien dirigidos y «comercializados». En 1954 grabó su primer disco para una firma local. Se llamaba «That’s aü right, mamma» y era realmente un regalo para su madre (mejor que un imperfecto disco de cuatro dólares grabado para su cumpleaños).

Y, a finales de 1956, era ya casi un ídolo mundial y estaba en manos de una gran empresa discográfica. Aunque «la mano» por antonomasia del joven Presley era el «coronel» Parker, su «manager», el creador del mito, su dueño. El hombre que invirtió en un ídolo cuya caída también supuso una millonada de dólares. Porque Elvis era totalmente «aprovechable», hasta para lanzar camisetas, llaveros, cromos, slips e infinidad de objetos con su figura.

El fenómeno Elvis no se acababa en sus canciones exitosas («Love me tender», «Zapatos de gamuza azul», «Rock de la cárcel», «Don’t be cruel», «Crying in the Chapel», «In the ghetto», «Suspicious minds»…), en sus ¡200 millones! de discos vendidos (73 discos de oro), ni en su cincuentena de películas («King Creóle», «Wild in the country», «Blue Hawaii»…), ni en la maravillosa y excéntrica bola de cristal, producto de sus fabulosas ganancias (330 millones de pesetas sólo en 1965), en la que vivía.

El mito Elvis ni siquiera se acabó con su muerte. Ya en la era de los setenta, su triunfal aureola perdía fuerza, otros «rockers» más innovadores amenazaban su trono. Su rock se volvió más edulcorado (lejos ya de las rabiosas canciones que levantaban las iras de los censores y los puritanos de su país), aunque no por ello dejó de estremecer al público, como lo demostraría en Las Vegas (1969, 1972). Pero esas espectadoras que gritaban y arrojaban sus prendas íntimas al escenario habían cumplido los veinte años tiempo ha y sus maridos sonreían a su lado. Ellos no envidiaban a Elvis. Porque a Elvis ya no se le podía envidiar.

Elvis era una millonaria «pieza de museo» para diversión de otros millonarios. Un traje con casaca de lentejuelas cubría su descomunal figura (antaño erótica). Su natural tendencia a engordar era contrarrestada con drogas, que no cambiaban —muy al contrario— esa imagen deforme que reflejaban diariamente los ocho espejos de la habitación del ídolo.

Las pesadillas y el temor a ser atacado eran los agudos signos del carácter paranoico que forjó en su adolescencia. Y su constante búsqueda de la felicidad era ya un túnel sin salida. Ni la modelo Linda Thompson (su amante durante cinco años) ni la exuberante Ginger Alden (con la que pensaba casarse en la Navidad de 1977) habían podido llenar el hueco dejado por Priscilla. Su hijita Lisa Marie tampoco vivía con él y su madre faltaba ya hacía mucho…ELVIS PLESLEY

La ceremonia nupcial tuvo lugar en el apartamento privado del dueño del hotel «Aladdin», de Las Vegas, y fue presenciada únicamente por 14 personas. Fieles guardaespaldas y amigos del cantante tenían por misión alejar de aquel lugar a curiosos y periodistas. Elvis no quería un espectáculo. Pero no pudo evitar las fotos: aunque pocas, hubo. Aquel instante en el que, mirando tiernamente a Priscilla, Elvis le colocaba un anillo de oro, con un diamante de tres quilates y brillantinos más pequeños, tenía que ser registrado para la posteridad.
También se registró el corte de la monumental tarta de boda (seis pisos), al término de la comida que siguió a la ceremonia. Y los periodistas allí presentes (al final, el ídolo tuvo un detalle con la prensa) fueron testigos de la felicidad que parecía embargar a la pareja: miraditas en semiéxtasis, las manos entrelazadas de continuo… Alguien podría comentar maliciosamente que estaban muy en su papel, muy de novios. Y era verdad.

En agosto de 1977, las agencias de todo el mundo recibieron un teletipo: «el día 16, Elvis Presley ha fallecido, a la edad de cuarenta y dos años, en un hospital de Memphis (Tennessee). víctima de un fallo cardíaco».

Eívís no murió en el hospital; estaba tirado en el cuarto de baño cuando lo encontró Ginger Alden. Elvis había muerto víctima de sí mismo. Y el espectáculo —«el rey ha muerto, ¡viva el rock!»— debía continuar: más de ochenta mil personas en su entierro, para darle el último adiós (y más de 300 desmayadas).

Cientos de coronas de flores (algunas en forma de guitarra). Gritos, lloros, sirenas de ambulancias y de coches de bomberos… Los hoteles de Memphis abarrotados, el aeropuerto colapsado (Europa había fletado 10 vuelos charter para los asistentes al funeral)…

Emisoras de radio interrumpieron su emisión: un minuto de silencio por el ídolo caído. Otras, programaron musicales «especial Elvis». Hasta el presidente Cárter dio un mensaje: «ha muerto el símbolo de la vitalidad, el espíritu de rebeldía y el buen humor de los Estados Unidos».

Pero, a los pocos meses, el dolor popular se trocó en chisme: «intentan saquear la tumba de Elvis», «sus 12 guardaespaldas vigilan, fuertemente armados…» «Las mujeres de Elvis se disputan la herencia…» «Priscilla huye a Europa por temor al secuestro de su hija…» «Un hijo secreto de Elvis: Renne Lee nació en 1960, en Alemania. Su madre era cantante…»

Por mucho tiempo, el show debe continuar.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE ELVIS….

La sucesión de acontecimientos que acompañan sus últimos años de vida, años de relativa escasa actividad debido a su gordura: pesaba 115 kilos, nos cuentan la historia de un hombre que parece haber estado sufriendo dos males simultáneos: la crisis de los 40 años y un estado casi permanente de extrema soledad, acompañado sólo por el coronel Parker, su médico de cabecera y sus guardaespaldas.

La administración de drogas energizantes para poder soportar el esfuerzo de un recital en vivo ante miles de personas, termina por convertirse en drogadicción. Su enorme gordura hace pensar que también se le habrían administrado corticoides.

En cualquier caso, es una persona que es tratada como un espectáculo y no como un ser humano. Drogas para que actúe, porque sus actuaciones dejan mucho dinero. Y para que se suma al torturante ritmo de sesiones de grabación, en el momento en que tiene montado un show espectacular, con un coro de acompañantes y una orquesta que lo anuncia, cuando sube al escenario, con la música de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss.

En ese momento ya El vis Presley no es un cantante cualquiera. Es un semidiós. La música de la introducción, que es espectacular, apenas se escucha sobre el mar de chillidos de sus admiradoras, ahora ya no sólo chiquillas quinceañeras, sino también dueñas de casa, madres de varios niños, y no pocos varones. Elvis era una suerte de aparición extraterrestre que transportaba a las multitudes a un estado próximo al nirvana. Es un semidiós. No era el momento para que muriese.

Al parecer una sobredosis de drogas, mezcladas con el alcochol -nunca se ha sabido a ciencia cierta cómo y de qué falleció-, cuando él menos se lo esperaba, le provocaron un paro cardíaco mientras se encontraba dándose un baño. Tenía apenas 42 años; toda una vida por delante.

El mismo día, 16 de agosto de 1977, en que se dio a conocer la noticia, la RCA recibió pedidos por 10 millones de discos LP, de larga duración.

Todo lo que rodeaba a Elvis Presley se convirtió en motivo de devoción: se fabrican setenta y tantos productos que llevan su nombre, desde tarjetas postales que lo muestran en sus mejores años, hasta un finísimo vino que se anuncia: «Este es el vino que Elvis tomaría si estuviese vivo». También se anunció un producto para perros: Se llamaba «Ámame tiernamente» (título de una de sus canciones favoritas), y la frase publicitaria decía: «Quizás la comida para perro que Elvis hubiera preferido, de haber sido perro».

La parafernalia desplegada después de la muerte del cantante se reúne en la actualidad en un sitio llamado Graceland, (La tierra de la gracia), en 3764 Highway 51 South, Memphis, Tennessee. Allí se venden toda clase de «recuerdos» y se exhiben las piezas originales, usadas por Elvis; es un verdadero Museo del mal gusto.

Sus pantalones con flecos, al estilo del oeste medio, con brillos y otros exactamente iguales, de todas las tallas y medidas, para quienes deseen llevarse un par igual al que llevaba Elvis. Sus camisas, también recargadas de brillos; sus bufandas de seda, sus colleras para las camisas, un supuesto par de pistolas estilo cowboy que no se sabe cuándo usó el artista, excepto en un filme del Oeste en que hace un papel secundario. Graceland es visitada hasta hoy, 10 años después de su muerte, por unos cuatrocientos mil peregrinos anualmente.

Pero con Elvis Presley ha ocurrido un fenómeno singular. Otros ídolos de la canción van perdiendo, poco a poco, el fervor de sus seguidores. En el caso de Los Beatles, es una generación enteramente nueva la que los está descubriendo y fanatizándose con ellos.

Elvis Presley, después de muerto, es casi el mismo fenómeno musical que en vida, y ya han transcurrido diez años del trágico suceso. Sus discos se venden igual si no más que antes, porque nuevos pueblos se incorporan a la lista de sus admiradores. Ahora los tiene inclusive en la República Popular China, como en Japón desde hace años ya, y en muchos otros sitios en el Lejano Oriente.

En cuanto a la música, tanto en las baladas que cantaba como en el rock, surgen nuevas tendencias, nuevos estilos, pero el estilo Elvis no desaparece. Y no se trata simplemente de un fenómeno de voz. Elvis tenía efectivamente una voz de una calidez especial, que marcaba con su sello las canciones que él cantaba. Se trata del espíritu, del énfasis que él sabía -y sólo él- poner en los versos.

James Dean pasó sin pena ni gloria, después de un primer furor y la ebullición que provocó en vida. John Lennon es para gente que entiende música. Fue un innovador, un personaje excéntrico y un ídolo. Lo Beatles, como conjunto, continúan penando en los estudios de grabación. Pero Elvis Presley -y no es una exageración- es venerado como si estuviese vivo. Sus discos se escuchan no con reminiscencias del pasado, sino como un fenómeno del presente.

En cualquier momento se le verá descender de la nube que hizo moverse, y regresará delgado, esbelto, simpático, fresco y transparente, como un buen hijo de Norteamérica.

Fuente Consultada:
Vidas de los Famosos – Elvis Presley y Priscilla
HECHOS, Sucesos que estremecieron al mundo Tomo N°38 Arabia, el violento despertar

Club Bilderberg Sociedades Secretas Control del Mundo Orden Mundia

Club Bilderberg – Sociedades Secretas

Las sociedades secretas pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial que poco tiene que ver con la fraternidad universal proclamada por las antiguas escuelas «mistéricas».

El mundo que nos preparan estos «controladores» pretende esclavizarnos y, con el tiempo, suprimir nuestros derechos básicos conseguidos a lo largo de décadas de lucha social. Mediante las técnicas del miedo, el horror a los conflictos bélicos, el control de la prensa y, sobre todo, de las economías nacionales.

El Grupo Bilderberg:

Otro club de la elite que actúa como si fuera una sociedad secreta, y quizá más importante que el CFR y la Comisión Trilateral, es el Grupo Bilderberg. Esta organización, creada por Joseph H. Retinger, conocido como la «eminencia gris» y considerado por muchos observadores como agente del Vaticano, celebra una reunión anual a puerta cerrada con total exclusión de los medios de comunicación.

El grupo toma su nombre del hotel Bilderberg, en Oosterbeek (Holanda), lugar donde se celebró la primera reunión en 1954. Este evento fue convocado por muchos ciudadanos en ambos lados del Atlántico, preocupados porque Europa Occidental y Estados Unidos no colaboraban lo suficiente en asuntos de importancia crítica.

Lo que es único en las reuniones Bilderberg como foro internacional es:
1) la posibilidad de reunir un amplio abanico de ciudadanos prestigiosos, miembros de los Gobiernos o no, durante un periodo de tres días para realizar discusiones informales acerca de temas de preocupación común, tanto de índole nacional como asuntos internacionales;
2) el sentimiento común entre los participantes que, debido a las actitudes y experiencias diferentes de los países occidentales, aceptan la necesidad de desarrollar un entendimiento para poder incorporar estas preocupaciones; y
3) la privacidad de estos mítines, cuyo único propósito es permitir que los ciudadanos significativos hablen abierta y libremente.

Normalmente acuden 115 delegados a cada reunión —ochenta de Europa Occidental y el resto de Estados Unidos . De estos, un tercio pertenecen a los Gobiernos y al mundo de la política, y los demás a la industria, las finanzas, la educación y las comunicaciones. Todos los invitados van como particulares y nunca como representantes oficiales, aunque este punto es discutible. La verdad es que el Grupo Bilderberg configura y dicta políticas globales más que cualquier otro grupo mundial.

El investigador británico David Icke afirma que, hasta 1998, cinco secretarios generales sucesivos de la OTAN, Joseph Luns, Lord Carrington, Manfred Womer, Willy Claes y Javier Solana habían sido miembros del Bilderberg, así como, James Wolfensen, jefe del Banco Mundial, Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Peter Sutherland (de Irlanda) y Renato Ruggiero (de Italia), estos dos últimos, jefes de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El entonces jefe de la Comisión Europea, Jacques Santer, era del Grupo Bilderberg, así como el ex canciller alemán Helmut Kohl y el primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair.

Según Icke, la guerra de Bosnia era un conflicto manipulado para avanzar en la agenda de un ejercito mundial de la OTAN siguiendo una táctica infalible: PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. A consecuencia de los horrores, casi diarios, transmitidos por los medios de comunicación y la aparente ineficacia de la fuerza pacificadora del ONU, parece que lo adecuado era «una solución rápida» que permitiera a los que habían orquestado el conflicto ser los salvadores en la forma de un ejercito global de 60.000 hombres, la fuerza multinacional más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

Examinamos por un momento a los negociadores principales en Bosnia desde el principio del conflicto. Entre los designados por la Unión Europea se hallaba lord Carrington, presidente del Grupo Bilderberg desde 1991, así como, presidente del Instituto Real de Asuntos Exteriores y miembro de la Comisión Trilateral. Posteriormente fue sustituido por otro político británico, lord David Owen (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral) y a continuación por Carl Bildt, ex primer ministro sueco (Grupo Bilderberg).

Los negociadores nombrados por la ONU fueron Cyrus Vance (Grupo Bilderberg, CFR y Comisión Trilateral) y el noruego Thorvald Stoltenberg (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral). Cuando fracasaron en la consecución de la paz, entró en la escena un negociador independiente, Jimmy Carter, el primer presidente de la Comisión Trilateral en Estados Unidos. Luego vino Richard Holbrooke (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR) quien negoció los acuerdos de Dayton abriendo las puertas al «ejercito mundial».

Si, a continuación, examinamos los medios de comunicación, vemos que la propietaria «oficial» de The Washington Post era Katherine Graham (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR). También es importante mencionar que Los Angeles Times, The New York Times, The Wall Street Journal y todas las principales cadenas de televisión en Estados Unidos estaban controladas entonces por miembros de estas sociedades secretas modernas.

Otro miembro importante del Grupo Bilderberg es Conrad Black, jefe del Grupo Hollinger, propietario de varios periódicos y revistas en Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, entre otros países. Ahora estamos llegando al centro del «velo del engaño» en que vivimos. El amo último de todos estos periódicos es, afirma David Icke, la Inteligencia Británica, que creó y controla todavía la CIA.

De ser cierta esta afirmación, estamos controlados todos hasta la médula.

PARA SABER MAS… Existen algunas organizaciones aparentemente «intermediarias» a las que se les puede denominar como sociedades secretas, en donde además de reunirse un gran cúmulo de poder financiero, político y mediático,  existe todo un ambiente esotérico y ocultista marcado por diferentes y curiosos sistemas de rituales.

Eso es lo que parece ocurrir en la sociedad universitaria de Yale denominada Skull & Bones y en el llamadoBohemian Club o Bohemian Grove. En este último y selecto Club se reúnen gran parte de los bilderbergersamericanos y altas personalidades del establishment científico, armamentístico y de defensa. Aunque la sede central está en San Francisco, su ambiente natural es totalmente distinto al habitual de las reuniones de alto nivel. Se trata de una especie de campamento de verano.

Toda una extensión situada ciento veinte kilómetros al norte de San Francisco, en el condado de Sonoma, para festejar la quema de un muñeco que simboliza «sus preocupaciones». El ritual, que algunos expertos han tachado de pagano o druídico, se hace bajo la atenta mirada de los más altos miembros del «Club» que van ataviados con unos largos trajes de una sola pieza, impecablemente blancos y con unos gorros rojos, como si fueran antiguos sacerdotes druidas. Todo ello presidido por una gigantesca estatua pétrea de más de cinco metros en forma de búho: el símbolo de los bohemios. Es algo así como una «descarga de responsabilidades».

Un ritual que inicia su periodo de vacaciones, y es que a partir de ese día de julio (fecha en que se celebra todos los años el campamento de los bohemios), los asistentes al gigantesco «festival» se divierten sin reglas cual boy scouts durante dos semanas y media en una extensión gigantesca con instalaciones que pueden dar cabida a unas dos mil personas.

La tremenda superficie esta dividida en ciento veintidós zonas bautizadas con diversos nombres. Dependiendo del grado que se tenga dentro del Club se pueden acceder a unos u otros campamentos. Así, el ex presidente George Bush, compartió la zona de los Hillbillies con W. Clausen, del Banco Mundial, o el famosísimo presentador televisivo norteamericano Walter Cronkite; sin embargo, ninguno de ellos pudo acceder a la más elitista zona llamad;! Mandalay, reservada a David Rockefeller, Henry Kissinger, Thomas Watson Jr., director de la IBM, o William Casey, ex director de la CÍA.

Algunas personas han logrado colarse incluso durante más de dos día:, en la gigantesca zona arbolada pudiendo ser testigos de algunas de las actividades de las personas más poderosas de los Estados Unidos. Durante la estancia, los bohemios hacen honor al nombre del Club viviendo en comuna y en «armonía» con la naturaleza… de una manera bastante original, en algunos de los campamentos de menor nivel, los poderosos acampan a sus anchas y beben con soltura desde el amanecer hasta altas horas de la noche.

En otros sitios, se disfrazan de manera medieval y hacen representaciones cómicas o teatrales. ¿Se imagina a un presidente norteamericano vestido de guerrero celta o recitando versos de Hornero? Pues bien, eso es solo la punía del iceberg, porque la cosa va más allá.

Según algunos de estos testigos incómodos, un pequeño porcentaje realiza prácticas homosexuales. Hay que recordar que está prohibido llevar mujeres al campamento. Regla que, de todas formas, se rompe, ya que en algunas de las zonas los Bohemios llevan una gran cantidad de prostitutas llegan al evento desde todas partes del mundo. Aun así, repetimos que esto es solo una pequeña muestra.

Alguno de los sirvientes que han trabajado allí uño tras año en los edificios que a modo de bar-hotel hay en cada zona del lugar, han roto su juramento de confidencialidad a pesar del riesgo, y es gracias a ellos que tenemos los mejores datos de lo que realmente sucede por allí. «Algunos de los extrañísimos comportamientos que hemos visto no se pueden describir verbalmente» aseguró uno de ellos. Al parecer, abundan los ritos paganos y en algunas de las piras se queman cuerpos reales.

Seguramente ese no era el espíritu inicial con el que se fundó originalmente el San Francisco Bohemian Club en 1872. Los responsables de que hoy en día se junten en ese bosque la flor y nata del poder mundial fueron cinco editores y periodistas de la ciudad californiana que querían «promocionar el buen compañerismo y elevar el nivel del periodismo de cara a la población». Una década después ya no acudía ningún periodista.

Por supuesto, no se publicaba ninguna noticia sobre las reuniones y la lista de importantes personajes del mundo industrial y de la banca comenzaba a crecer vertiginosamente. Medio siglo después, comenzaron los rumores y las acusaciones sobre oscuras prácticas con drogas que incluían secuestros de personas, violaciones e incluso asesinatos rituales. Sea cierto o un mero rumor sin fundamento, la verdad es que todas las investigaciones se detuvieron en 11M7 debido al Acta de Seguridad Nacional.

A pesar de todo ello son cientos las personas que constan en la lista de admisión como postulantes a entrar en el selecto grupo. La mayor parte esgrime como pase de entrada una millonaria cartera de dólares, pero es evidente que para lograrlo no prima la cuestión económica sino otro tipo de condicionantes.

Por esta razón, lodos los años los jefes del Bohemian invitan a personas que les parecen interesantes dentro del campo de la cultura, la ciencia. o el mundo de la geoestrategia para que colaboren con lo que se da en llamar «Lakeside Talks», o sea, una especie de charlas o conferencias dadas al aire libre sobre los asuntos mas increíbles que uno se pueda imaginar, máxime si pensamos que la mayor parte de los ponentes son o serán los próximos presidentes del Gobierno, secretarios de Defensa o catedráticos e intelectuales de referencia en los foros internacionales.

Como muestra, un botón… en las charlas de julio del 2001 se tocaron temas como los siguientes: «La nueva era energética que está por venir» (por Daniel Kammen, profesor de Energía de la Universidad de Berkeley) o «Secretos militares del océano, atmósfera y UFO’s» (por el profesor Richard Muller, también de Berkeley).

Un año antes, en el 2000, se habló de cosas como: «China, Taiwán y los USA en el siglo XXI» (por James Lilley, embajador en Corea y China), «La visión del mundo» (por John Major, ex primer ministro de Inglaterra), y así podríamos seguir hasta aburrirnos, lo cual demuestra que evidentemente ese «campus avanzado» no sirve solo para la expansión y los momentos de ocio de un puñado de ricachones que manejan los hilos del mundo. La cosa es más complicada.

Según las charlas que se dieron en los festivales de los Bohemios en la década de los cuarenta y el tipo de personas que asistieron al campamento de 1942, parece demostrado que fue precisamente allí donde se decidió la ejecución del proyecto Manhattan y por lo tanto la fabricación de la bomba atómica. No por casualidad, Edward Teller, que formó parte de ese proyecto y que años después diseñó la temida superbomba termonuclear de hidrógeno, era uno de los fijos y más importantes miembros del Bohemian Club.

Quizá lo más interesante sean los secretos cultos paganos que realmente se realizan en los lugares más impenetrables de los 2.700 acres de frondoso e inaccesible terreno privado. Hace unos doce años, un inquieto investigador, junto a un grupo de periodistas, y sobre todo dos ex bohemios arrepentidos que sufrieron de incontinencia verbal, se acercaron a la sorprendente clave del asunto. Según ellos, todo obedece a unos antiguos cultos cananitas al dios Moloch (simbolizado en el gigantesco búho de piedra), tal y como están descritos en el Antiguo Testamento.

Moloch es un antiguo dios pagano al que los hebreos cananitas y fenicios rendían culto ofreciéndole a sus hijos en holocausto. Es el dios del fuego purificante o del sol, y está por tanto asociado a rituales con sacrificios humanos, generalmente niños. Los fenicios creían que, como resultado de una catástrofe ocurrida en el comienzo del tiempo, ese espíritu se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia.

Según esas creencias, y de acuerdo con las herejías agnósticas , el hombre era la encarnación de tal tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch inmolando bebés, por ser considerados los más impregnados de materia. Lanzar recién nacidos al fuego constituía el más agradable sacrificio que podía ofrecerse a esa implacable divinidad, representada por una gigantesca estatua de bronce que encerraba un horno en su cavernoso cuerpo.

Las madres arrojaban a sus propios hijos vivos en el incandescente vientre de Moloch, que devoraba por el fuego a sus pobres y pequeñas víctimas. Y para atenuar la repulsión causada entre los que asistían a tales escenas, los inicuos sacerdotes de Moloch tomaban el cuidado de hacer tocar trompetas y sonar estruendosamente sus tambores para sofocar la infernal melodía de los gritos de los inocentes. Exactamente igual que en el ritual realizado cada año por los bohemios en los bosques californianos.

Como habíamos comentado, y volviendo al siglo XXI, durante décadas han existido rumores acerca de asesinatos ocurridos en remotas zonas del gigantesco bosque de los Bohemios. Esas certezas estuvieron a punto de convertirse en realidad probada a mediados de los ochenta, cuando la policía local e incluso especialistas en criminología del FBI se desplazaron hasta la zona para investigar las denuncias. Sin embargo, no encontraron absolutamente nada.

En las denuncias, basadas en las declaraciones de algunos de los sirvientes en los festivales, se daban datos curiosos como la existencia de instalaciones subterráneas en parajes remotos del gran bosque. Unos lugares secretos a los que casi nadie accede. Están formados por un enorme salón subterráneo que da acceso a la llamada «Habitación Oscura», la llamada «Sala de Piel» y el «Salón Necrofílico». Lo que allí se realiza es un total misterio, solo en las denuncias de uno de los antiguos trabajadores, James O’Brien, se puede atisbar algo:«Los esclavos de avanzada edad (trabajadores fijos del festival) son asesinados en un gran sacrificio común después de ser cazados de manera aleatoria en lo mas profundo del intrincado bosque de secuoyas».

Rumor infundado o realidad velada, lo cierto es que los antiguos cultos druídicos y cananitas parecen bien establecidos y demostrados. La simple quema del muñeco humano, que representa a un niño, y que da inicio al festival, es una prueba que demuestra la atracción que los Bohemios sienten por los actos destructivos, bárbaros y sangrientos.

PARA SABER MAS…

El Grupo Bilderberg es una conferencia anual con invitados de talla internacional en los campos político, militar, económico, académico y mediático. Debe su nombre al lugar que es generalmente reconocido como el de su primer encuentro oficial en 1954: el Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, cerca de Arnhem, en los Países Bajos. Aunque la conferencia no sea oficialmente observada como un club de ningún tipo, muchos miembros son asistentes regulares, y los invitados son a menudo vistos como pertenecientes a un grupo reservado, pues suelen asistir importantes financieros y personalidades de la talla de Donald Rumsfeld y Peter Sutherland.

Fue creada en 1954 para discutir secretamente sobre asuntos de importancia global sin las ataduras formales de organismos como Naciones Unidas, y siempre mantuvo en secreto sus actividades, por lo que ha sido relacionado con la teoría de una supuesta conspiración para dominar el mundo. Algunos autores aseguran que su fundación se debe a los masones sólo porque su fundador, el estadounidense de origen polaco Joseph Retinger, uno de los impulsores de la Unión Europea, lo era.

Fuente Consultada:
El Gran Complot Cien Años de Poder en la Sombra – Robert Goodman
Claves Ocultas del Poder Mundial  – José Lesta y  Miguel Pedrero (EDAF)
Grandes Enigmas de la Historia Fasc. N°4 Las Logias Masónicas