Polis: Atenas

Biografia de Aristides Estadista Griego

Biografia de Arístides

La vida de Arístides abarca un momento supremo de la historia de Atenas, que se puede juzgar considerando que en él se pasa del régimen oligárquico al democrático y de la simple política ática al imperialismo en el Egéo.

Este momento corresponde, asimismo, al choque de los bárbaros contra los reductos del espíritu occidental, de los persas contra Grecia.

arisitdes

Arístides fue un estadista ateniense del siglo V a. C. que vivió entre el año 530 a. C. y el 468 a. C., arconte y estratego durante las Guerras Médicas. Obtuvo el sobrenombre de «el Justo».

Contemporáneo de esta transformación social y política, personaje destacado del mundo ateniense en los días de Maratón, Salamina y Platea, la figura de Arístides ha ofrecido ancho margen a la crítica histórica, quien ha visto en él al conservador obstinado que vacila antes de recoger las enseñanzas dictadas por el devenir histórico; pero, al mismo tiempo, al patriota inquebrantable y al varón probo, prudente y honrado.

Estas últimas condiciones le valieron, ya en los mismos días de su vida, el aprecio y la admiración de los atenienses, los cuales le distinguieron con el calificativo de «el Justo».

Nació entre 540 y 535 en la localidad de Alopeke, situada en el Ática. Su padre, Lisímacos, era de clase caballeresca; pero no muy acomodada. Y si legó a su hijo intachables cualidades de virtud y honor, en cambio dejóle muy escasa hacienda.

Intransigente con toda vulneración del orden legal, combatió al lado de Clístenes contra la tiranía de los Pisistrátidas.

Restablecida la libertad, Arístides militó en los rangos de la aristocracia, aunque con tanta independencia que algunos historiadores modernos lo tildan de miembro de la democracia.

En 490, ante la agresión de los persas, figuró como estratega al lado de Milcíades en el famoso triunfo de Maratón. Pero, opuesto a la política imperialista de aquel caudillo, lo combatió vivamente.

Por último, apoyado por el elemento moderado y algunos aristócratas, fue elegido arconte en 489-488. En este alto cargo se distinguió por su oposición a los planes de Temístocles, colega suyo en Maratón, demócrata decidido y partidario de la construcción de una flota para precaver el próximo e inevitable ataque de los persas.

Arístides combatió tales proyectos, quizá porque temía que al recaer la defensa de Atenas en los marineros (proletarios), quedarían lesionados los intereses de los hoplitas (propietarios).

La pugna política duró bastante tiempo, hasta que el pueblo la resolvió a favor de Temístocles condenando a Arístides al ostracismo en 483.

Virtud suprema es en los hombres someter sus rencillas personales al supremo interés de la patria. De este excepcional temple fue Arístides cuando, al sobrevenir la agresión de Jerjes, pasó a prestar sus servicios a Atenas, sirviendo a las órdenes de Temístocles.

Al mando de un contingente de hoplitas luchó con singular bravura en la batalla de Salamina (480), y al año siguiente, en calidad de estratega, acaudilló a los hoplitas atenienses en Platea.

Actitud tan elevada y servicios tan relevantes merecieron el aplauso de todos los atenienses. Por esta causa, a Arístides correspondió, junto con Temístocles, la ardua misión de levantar a Atenas de sus ruinas.

Ya en el camino del imperialismo, que Arístides había por último aceptado, supo desempernar con gran acierto y prudencia importantes misiones políticas, las cuales contribuyeron a derribar la hegemonía espartana y establecer la ateniense en el mundo helénico.

En 478, con motivo de participar en una empresa común contra Bizancio, fortaleza persa, Arístides logró poner de relieve la dureza y altanería de Esparta, encarnadas en Pausanias, el vencedor de Platea.

Luego, a consecuencia de este suceso y con la aquiescencia, de su patria, Arístides echó las bases de la Liga de Délos (476), en la que fijó la suma global que habían de aportar los confederados.

No hay que decir que con este motivo recibió los plácemes más calurosos por su probidad.

A partir de este momento, las noticias que poseemos de la vida de Arístides son ya muy inciertas. Sabemos que influyó decisivamente en la carrera de Cimón, a quien opuso a Temístocles al objeto de proseguir la lucha contra los persas y evitar el choque de Atenas y Esparta por la hegemonía en el mundo helénico.

También es posible que fomentara la actitud de la mayoría ateniense, opuesta a los planes de democracia radical que propugnaba Temístocles. En todo caso debió morir cinco o diez años antes del levantamiento democrático de Pericles (462).

La fecha de 468 es tradicional Arístides murió pobre, tan pobre como siempre había vivido, pese a los cargos que había desempeñado en el Estado.

Atenas atendió a los gastos de sus funerales y acudió en auxilio de sus descendientes, con lo que pagó una mínima parte de la deuda que había contraído con tan ilustre hijo.

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Origen del Ostracismo La Democracia Griega Condenas en las Polis

Origen del Ostracismo La Condena  en la Democracia Griega

En la antigua Grecia, cuando se proponía que una persona fuese enviada al exilio, se realizaba una votación. Para efectivizarla se escribía el nombre de la persona cuestionada en un trozo de cerámica y si el nombre aparecía más veces que los trozos sin escritura, se la castigaba con el exilio.

Los fragmentos eran llamados ostrakon, una palabra relacionada con osteon, hueso y ostreon, ostra. La ejecución del voto era ostrakizein; ostrakísmos lo que le dio su forma moderna.

Ostracismo en Grecia Castigo a los Funcionarios Griegos Democracia

Estar o verse condenado al ostracismo puede ocurrirle a cualquiera. Un cambio político, una absorción empresarial, una pérdida de la mayoría en un departamento universitario o en una asociación de cualquier tipo, una caída en desgracia, y de la noche a la mañana se queda uno fuera de juego, aparcado, ninguneado, al menos temporalmente.

Esa es la condena al ostracismo: justa, injusta, lógica, absurda, siempre deprimente.

El origen de esta expresión está en una de las leyes que componían lo que hoy se llamaría paquete de medidas que la Asamblea ateniense promulgó a instancias de Clístenes cuando se acabó con la tiranía de Prisístato y de su hijo Hipias, a finales del s. VI a.C.

La ley establecía la pena de destierro para aquellos políticos que fueran encontrados culpables de acumular un exceso de poder.

El término ostracismo procede de la mecánica de esa condena, que se realizaba mediante votación. En esta se empleaba un curioso tipo de papeleta: un trozo de vasija de barro. Por analogía, estos trozos reciben en griego el nombre de óstraca (literalmente conchas).

Origen del Ostracismo La Democracia Griega

Los atenienses después del año 488 a. d. C., comenzaron a utilizar un instrumento diseñado para proteger a la ciudadanía de los políticos extremadamente ambiciosos. Conocida como ostracismo, esta práctica permitía a los miembros de la asamblea escribir sobre un pedazo de cerámica rota (ostrakon) el nombre de la persona que más les disgustaba, o a la que consideraban más perjudicial para la polis.

En el Ágora de Atenas debía de haberlas para dar y tomar, pues estaba al lado del barrio de los alfareros, el famoso Cerámico, situado al pie de la Acrópolis. Una vez al año se planteaba en una sesión ordinaria de la Asamblea (Ecclesía) la cuestión del ostracismo.

Los ciudadanos grababan en los óstraca, con cualquier objeto punzante, el nombre del que consideraban merecedor del castigo.

Para la condena se necesitaban 6.000 votos, aproximadamente los dos tercios del censo de ciudadanos (politat).

Grandes protagonistas de la historia de Atenas sufrieron esta condena, como Arístides, Temístocles y Cimón. A propósito de la condena de Arístides (hacia 484 a.C.) cuenta Plutarco una anécdota muy ilustrativa:

Estaban en la operación de escribir las conchas, cuando se dice que un hombre del campo, que no sabía escribir, le alcanzó una a Arístides, a quien casualmente tenía al lado, y le encargó que escribiese Arístides; y como éste se sorprendiese y le preguntase si le había hecho algún agravio: “Ninguno —respondió—, ni siquiera le conozco, pero ya estoy fastidiado de oír continuamente que le llaman el justo».

Oído esto, Arístides nada le contestó y escribiendo su nombre en la concha, se la devolvió (Vidas paralelas: Arístides, VII).

Contra la corrupción: Aristóteles, al explicar la Constitución de Atenas, dice que dos años después de la victoria de Maratón (490 a.C.), confiada ya la democracia en su fuerza, se utilizó por primera vez la ley relativa al ostracismo, que había sido promulgada por recelo de los que estuvieran en el poder… El primero a quien se aplicó el ostracismo fue a un pariente de Prisístato (XXII,3).

El mismo autor amplía en su Política la justificación de la oportunidad de este tipo de medidas: “Un punto igualmente importante en la democracia y en la oligarquía, en una palabra, en todo gobierno, es cuidar de que no surja en el Estado alguna superioridad desproporcionada…

Porque el poder es corruptor y no todos los hombres son capaces de mantenerse puros en medio de la prosperidad…

Es, sobre todo, por medio de las leyes como conviene evitar la formación de estas personalidades temibles, que se apoyan ya en la gran riqueza, ya en las fuerzas de un partido numeroso. Cuando no se ha podido impedir su formación, es preciso trabajar para que vayan a probar sus fuerzas al extranjero…” ¡Qué sabios, estos griegos!

Revista: La ventura de la Historia Josè Antonio Monje