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Inluencia de la Guerra Mundial en America Latina y Argentina

Inluencia de la Guerra Mundial en América Latina y Argentina

Inicialmente, el estallido de la guerra afectó de modo negativo el proceso de recuperación de las economías locales tras la crisis de los años treinta y determinó nuevas tendencias proteccionistas. Poco después, y pasado el primer efecto, algunos países, principalmente Brasil, Argentina y México, vieron la posibilidad de impulsar una industria de tipo sustitutorio para el consumo local y para la exportación hacia las colonias africanas cuyas metrópolis estaban en guerra.

Esta coyuntura alentó además la creación de flotas mercantes capaces de afrontar las necesidades del transporte. Pero en la misma medida que la guerra alentó la industria ligera, para cuyo desarrollo se hizo necesario un enorme gasto, también limitó sus posibilidades y acentuó las carencias de las infraestructuras locales, ya que la provisión de maquinaria y bienes industriales dependía precisamente de los países desarrollados implicados en la guerra, los cuales entregaron en general material obsoleto. Este mismo factor afectó también a la mecanización del campo y la producción primaria.

El resultado fue que hacia el final de la Segunda Guerra Mundial se había producido una profunda transformación en la estructura productiva de los países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, México, Chile y Perú, que vieron al mismo tiempo ahondarse los desequilibrios demográficos entre las áreas industriales y rurales. Al déficit poblacional de estas últimas correspondió el de viviendas y servicios energéticos y sanitarios de las primeras, donde muchos barrios periféricos, surgidos en poco tiempo y sin infraestructuras, denotaron la rápida y excesiva concentración urbana. Ciudades como Sáo Paulo, México, Caracas, Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires se convirtieron en metrópolis sin medios para soportar el peso de una inmigración de tales dimensiones, con el agravante de que sus industrias eran incapaces de absorber toda esa mano de obra.

Si bien la mayoría de los países latinoamericanos no intervino directamente en la Segunda Guerra Mundial, el carácter dependiente de sus economías primarias influyó en una serie de transformaciones económicas y sociales.

En Argentina, donde la mayor concentración industrial se dio en Buenos Aires, las corrientes migratorias no procedían tanto de la zona pampeana como de las provincias del noreste y noroeste del país, así como de Bolivia y Paraguay.

Desde el punto de vista político, la Segunda Guerra Mundial alentó a Estados Unidos a promover el movimiento panamericano, el cual tuvo en Brasil a uno de sus principales valedores latinoamericanos gracias a las iniciativas del presidente Getúlio Vargas.

En 1942, poco después de la entrada de Estados Unidos en el conflicto, se celebró en Río de Janeiro una conferencia panamericana, que dio como resultado que México y Brasil rompieran relaciones diplomáticas con las potencias del Eje y que Argentina y Chile proclamaran su neutralidad. Brasil incluso fue más allá y adoptó una actitud beligerante cediendo a Estados Unidos tropas y bases aéreas y navales estratégicas dentro de su territorio.

INFLUENCIA DE LAS GUERRAS MUNDIALES EN ARGENTINA: en los dos conflictos mas importantes y desvastadores del siglo XX, la Argentina cumplió un papel, a veces como simple telón de fondo, y otras como aliada ideológica, puerto de recalada, o peor aún, protectora de atroces criminales.

Ya en la Primera Guerra Mundial (1914—1915), y más allá de la indiferencia de las amplias mayorías, el totalitarismo alemán sedujo al Ejército nativo hasta el punto de inspirarlo para adoptar el modelo de uniformes, cascos, armas como el Máuser, y contratar oficiales alemanes como instructores de tácticas bélicas y hasta el estilo de órdenes militares creadas por el general prusiano Carl von Clausewitz, aquel de la célebre definición: “La guerra es la continuación de la política por otros medias”.

El encargado del adoctrinamiento, por orden del káiser Guillermo II, fue el coronel alemán Wilhelm Faupel y unos 150 altos oficiales del ejército argentino tomaron cursosad hoc en el Imperio Alemán. Entretanto, en el llano, el mundo civil, florecieron corrientes nacionalistas, ultranacionalistas y ultracatólicas que llevarían, con el correr de los años, la teoría a la praxis.

La Sociedad Patriótica, al principio, y sus hijos y nietos: Tacuara, Guardia Restauradora Nacionalista, Confederación Nacional Universitaria y otros grupos de jóvenes y no tan jóvenes extremistas que, además de adherir a la prédica que el cabo Adolf Hitlercomenzó en una cervecería de Munich en 1923, se alimentaron con su predilecto pan de cada día: el antisemitismo. Más tarde, cuando España se desangraba en su atroz guerra civil (1936—1939) y miles de refugiados republicanos llegaban a Buenos Aires, la Avenida de Mayo -improvisada patria chica de aquellos desesperados- que el escenario de coplas, palos y puñetazos.

Los frentes de batalla eran los cafés de la avenida, donde volaban las sillas, los vasos, y los puños buscaban al rival. La famosa furia española, a derecha e izquierda y aunque a miles de kilómetros, honraba su tradición. Por fortuna, muchas décadas después y en la paz, esa furia -domesticada- se bate en los campos de fútbol.

Fuente Consultada: Revista Muy Interesante Especial Nº4 – Wikipedia – Historia del Siglo XX Editorial Salvat

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