Primer Gobierno de Rosas

El Romanticismo en el Río de la Plata Sus Caracteristicas

Movimiento Romantico en Rio de la Plata-Caraterísticas y Representantes

Concepto de romanticismo
La literatura de los siglos XVII y XVIII estuvo regida por el ideal popular del clasicismo, es decir, en la Imitación de los antiguos griegos y romanos; su centro de difusión puede ubicarse en Francia.

A fines del siglo XVIII surgieron en Alemania e Inglaterra las primeras manifestaciones de una nueva corriente espiritual y artística, que culminó en la centuria siguiente con el nombre de romanticismo.

Este movimiento, de índole intelectual, fue una reacción contra el rígido y dominante clasicismo, que había tratado de imponer sus inflexibles reglas y uniformismo en todas las literaturas.

En literatura, la palabra romántico significaba «todo lo que deliberadamente se aparta de las normas que se han establecido como clásicas», o sea, que el término indica lo anticlásico u opuesto a los modelos griegos y latinos. Se distingue por la espontaneidad, originalidad y propensión a lo sentimental y generoso.

Mientras en ei clasicismo predominó la razón y el materialismo, la escuela romántica antepone el sentimiento y el espíritu cristiano.

Además, los primeros se basaron en temas pertenecientes a la historia y mitología antiguas; en cambio, los románticos representaron lo propio, lo nacional.

(*) Etimológicamente, romántico significa perteneciente al dominio de la antigua Roma, y por lo tanto, es sinónimo de neolatino o romancesco. La palabra tiene diversas acepciones, aunque la mayoría de los autores opina que los escritores románticos del siglo XIX recibieron tal nombre porque admiraban los romances medievales.

El romanticismo tuvo los siguientes caracteres:

a) Individualismo artístico. — Rechaza los métodos tradicionales y todo lo que sea impuesto. Cree ciegamente en la inspiración personal y por esto da gran importancia a los propios sentimientos y a la fantasía.
Dominado por un anhelo de libertad, repudia imitar a otros autores y propicia la reivindicación de la naturaleza, basándose en un criterio personal.

b) Subjetivismo. — Debido a la ya mencionada ansia de libertad, el artista se propone expresar las manifestaciones de su propia alma (patriotismo, amor, admiración por la naturaleza, etc.), o sea, de su modo de pensar y sentir.

c) Espíritu medieval – nacional. — Exalta los valores espirituales de la Edad Media —particularmente religiosos— y con preferencia se explaya sobre temas populares y nacionales.

Mientras la escuela clásica trató de agradar por la perfección de la forma, la escuela romántica se propuso conmover por la fuerza de los sentimientos.

Los románticos juzgaron que la tragedia y la comedia eran géneros teatrales anticuados y prefirieron combinarlos con el drama, que debía reunir lo sublime con lo grotesco.

Los protagonistas ya no son héroes griegos ni romanos, sino personajes inspirados en temas vernáculos.También censuraron el estilo de los clásicos y enriquecieron el diccionario con términos familiares y hasta emplearon nuevas formas métricas en la versificación.

Si bien el romanticismo fue un movimiento de carácter literario, su acción ideológica comprendió también el aspecto político, al sostener los principios de la soberanía popular y del liberalismo proclamados por la Revolución Francesa.

Introducción del romanticismo en el Plata
América no permaneció ajena al movimiento romántico europeo, mejor dicho al español, por cuanto en México, Venezuela, Cuba, Colombia y Perú, las figuras representativas reflejan el pensamiento’ peninsular.

No sucedió lo mismo en el Río de la Plata, donde el romanticismo fue introducido no de España, sino directamente de Francia, por el porteño Esteban Echeverría, a su regreso del Viejo Mundo, en 1830.

Considerado el padre del romanticismo argentino y —según expresión de Menéndez y Pelayo— «fundador de una nueva escuela americana», Echeverría fue el escritor que bregó por el progreso de su patria.

Se ha dicho que «pensando en francés, escribió en castellano», sin embargo «Echeverría es el primer poeta que dirige su mirada a la pampa y la pinta con colores originales, la siente de veras, como siente todo lo argentino y americano» (por Alberto Palcos).

Guiado por un anhelo de total independencia, trató de argentinizar la literatura y se dedicó a los temas vernáculos y a las pinturas realistas del paisaje regional.

ESTEBAN ECHEVERRÍA
José Esteban Antonino Echeverría nació en Buenos Aires, el 2 de setiembre de 1805, hijo de padre español y de madre porteña.

Cursó los estudios elementales en la escuela pública de la parroquia de: San Telmo, y en 1822 ingresó en el Departamento de Estudios Preparatorios de la recién creada Universidad; también asistió a los cursos de la Escuela de Dibujo.

Huérfano de padre a- temprana edad, delgado y de elevada estatura, vivió una adolescencia turbulenta, aunque por el año 1823 —olvidando sus devaneos juveniles— se destacó como estudiante «por su talento, juicio y aplicación», en los cursos de latín y filosofía de la Universidad.

Más tarde abandonó las aulas para emplearse como despachante de Aduanas, pero en los momentos de descanso, el joven estudió francés, historia y literatura.

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Con la aspiración de elevar su nivel cultural, Echeverría embarcó para Europa y después de accidentado viaje, llegó al puerto de El Havre (Francia), en febrero de 1826. De allí se trasladó a París, para dedicarse a la lectura constante y variada, particularmente de la ciencia política y de la filosofía.

En esos momentos, la capital francesa se agitaba ante la ola avasallante del romanticismo y entonces aplicó toda su voluntad al estudio de las nuevas corrientes literarias, con la lectura de obras de los alemanes Goethe y Schiller y del inglés Byron.

Escribe Echeverría en sus páginas autobiográficas: «Durante mi residencia en París y como desahogo a estudios más serios, me dediqué a leer libros de literatura: Shakespeare, Schiller, Goethe y especialmente Byron, me conmovieron profundamente y me revelaron un nuevo mundo.

Entonces me sentí inclinado a poetizar; pero no dominaba ni el idioma ni el mecanismo de la metrificación española. Era necesario leer los clásicos de esta nación. Empecé: me dormía con el libro en la mano, pero haciendo esfuerzos, al cabo de un tiempo, manejaba medianamente la lengua castellana y el verso».

Después de efectuar un corto viaje a Londres, Echeverría —escaso de recursos económicos— partió de regreso a Buenos Aires, puerto al que arribó en julio de 1830. Su cultura eminentemente europea y su romanticismo afrancesado no influyeron sobre su concepción argentinista y su afán de solucionar sobre esa base los problemas que agitaban a su patria.

Echeverría escribió versos para algunos periódicos locales y en 1834 los publicó con el título de Los Consuelos, obra que mereció la aceptación general. Más tarde, en la estancia de Los Talas —próxima a San Andrés de Giles— redactó La Cautiva, poema narrativo en que por vez primera en nuestra literatura aparece como escenario la pampa. Allí también escribió El Matadero, obra realista en que describe el ambiente soez de los corrales durante la dictadura rosista.

La labor política y cultural de Echeverría en el Salón Literario, se estudia a continuación.

Después del fracaso de la campaña de Lavalle contra Rosas, debió emigrar a la Colonia y de allí a Montevideo en 1840. Vivió sus últimos años enfermo y en la pobreza. No alteró su posición ideológica independiente, pues si bien combatió a Rosas, estaba persuadido que los unitarios no representaban la realidad del país.

Echeverría falleció en la capital uruguaya el 19 de enero de 1851.

EL SALÓN LITERARIO
Cuando Juan Manuel de Rosas asumía la dictadura, comenzaban a actuar los jóvenes de la primera generación surgida del pronunciamiento de Mayo.

Partidarios de las ideas liberales de la revolución estallada en París en 1830,esa pléyade de intelectuales había recibido las enseñanzas del período cultural rivadaviano, donde forjaron su inclinación a la controversia política, a la filosofía y a la oratoria.

A partir del año 1830, esa minoría culta y fogosa de jóvenes porteños —inclinada a los autores liberales franceses— solía reunirse en la casa de Miguel Cané, donde establecieron la Asociación de Estudios Históricos y Sociales.

En 1835, la juventud ávida de saber se congregó en el Gabinete de Lectura, establecido por Marcos Sastre, en una habitación continua a su comercio de librería.

Los sábados por la noche, los estudiosos se reunían para discutir trabajos presentados por Esteban Echeverría, Miguel Cané, Vicente Fidel López, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez y otros.

En 1837, y ante el aumento de la concurrencia, Marcos Sastre trasladó su librería a un local próximo, pero más amplio —ubicado en la calle Victoria Nº 59— e inauguró en el mes de junio el Salón Literario, donde se congregaron las figuras más destacadas del movimiento romántico de la época. Su misión era evidentemente cultural y aunque sus miembros recibían las influencias ideológicas europeas, el movimiento tenía marcado carácter nacional.

En su discurso inaugural, Marcos Sastre afirmó que los integrantes del Salón se habían reunido «impulsados únicamente por el amor a la sabiduría, por el deseo de perfeccionar su instrucción». Luego le siguió en el uso de la palabra el joven Juan Bautista Alberdi, quien desarrolló conceptos de orden histórico y filosófico y destacó que ‘»lo nacional era un elemento necesario de nuestro desenvolvimiento argentino».

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Escribe el historiador Alberto Palcos: «La librería de Sastre es a la par una especie de biblioteca circulante (acaso la primera del país); por una módica subscripción, los lectores llevan libros a domicilio, sin perjuicio de los préstamos de obras muy valiosas que el dueño hace generosamente a los estudiosos. El Salón se propone formar una biblioteca selecta, independiente de la librería de Sastre, surtir a los socios de los mejores periódicos europeos y leer, acotar y editar trabajos literarios originales o traducidos por sus adherentes».

Las inquietudes del Salón Literario se dieron a conocer por medio del periódico «La Moda», dirigido por Juan Bautista Alberdi. Figuraba como «gacetín semanal de música, de poesía, de literatura, de costumbres». La difusión de las nuevas ideas se hizo con suma prudencia y por esto, cada número estaba encabezado por un «Viva la Federación».

El Salón Literario sólo desarrolló cuatro meses de intensa actividad Más tarde las reuniones debieron interrumpirse por orden del gobierno.

La prédica liberal que desarrollaban esos «muchachos reformistas y regene radores» no fue del agrado de Rosas y Sastre debió cerrar el Salón —mayo de 1838— y desprenderse de las existencias de su librería, en tres remates sucesivos. También dejó de aparecer «La Moda».

La Asociación de Mayo
Esteban Echeverría se destacó en el Salón Literario por su prédica cultural, sociológica y política; había regresado de un viaje a París y esta circunstancia le otorgaba gran prestigio ante su auditorio.

Después de cerrado el Salón, convocó a la juventud intelectual para «promover una Asociación de jóvenes que quisieran consagrarse a trabajar por la Patria». Echeverría secundado principalmente por Alberdi y Gutiérrez, organizaron una sociedad secreta, semejante a las que se habían creado en esa época por Europa. Así surgió la Asociación de la Joven Argentina, llamada más tarde —cuando se reconstituyó en Montevideo, en 1846— la Asociación de Mayo.

En la noche del 23 de junio de 1838, se reunieron más de treinta y cinco jóvenes para escuchar a Echeverría, quien leyó el dogma o credo de la nueva asociación, contenido en quince «palabras simbólicas».

Las «palabras simbólicas» eran las siguientes:

  1. Asociación.
  2. Progreso.
  3. Fraternidad.
  4. Igualdad.
  5. Libertad.
  6. Dios centro y periferia de nuestra creencia religiosa: el cristianismo, su ley.
  7. El honor y el sacrificio, móvil y norma de nuestra conducta social.
  8. Adopción de todas las glorias legítimas, tanto individuales como colectivas de la’revolución; menosprecio de toda reputación usurpada o ilegítima.
  9. Continuación de las tradiciones progresivas de la Revolución de Mayo.
  10. Independencia de las tradiciones retrógradas que nos subordinan al antiguo régimen.
  11. Emancipación del espíritu americano.
  12. Organización de la patria sobre la base democrática.
  13. Confraternidad de principios.
  14. Fusión de todas las doctrinas progresivas en un centro unitario.
  15. Abnegación de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes facciones que se han disputado el poderío durante la revolución.

El 8 de julio, los asociados prestaron juramento con una fórmula análoga a la empleada por los integrantes de la Joven Europa. La nueva entidad de carácter político no tardó en contar con filiales en el interior del país.

En San Juan ingresaron Domingo Faustino Sarmiento, Dionisio Rodríguez, Antonio Aberastain y otros; en Córdoba lo hicieron Vicente Fidel López, Francisco Alvarez, etc.; en Tucumán, Marco Avellaneda, Brigido Silva en Catamarca, José Cubas, Eufrasio Ouiroga,. etc.

Rosas consideró a los miembros de la asociación como miembros de una logia unitaria y en consecuencia, persiguió a los jóvenes adherentes.

El grupo se disolvió y Echeverría marchó a la campaña de Buenos Aires. Poco después, el último redactó los comentarios a cada una de las palabras simbólicas, escritos que fueron llevados por Alberdi a la vecina orilla y publicados en el periódico «El Iniciador», de Montevideo —1º de enero de 1839— con el título de: Código o declaración de principios que constituyen la creencia social de la República Argentina.


En 1846, encontrándose Echeverría proscripto, hizo publicar nuevamente su trabajo en Montevideo, esta vez en forma de libro y con el título que ha prevalecido: Dogma Socialista de la Asociación de Mayo, precedido de una Ojeada Retrospectiva, que historia, amplía y comenta la obra.

REPERCUSIÓN DE LOS ROMÁNTICOS EN EL ORDEN INSTITUCIONAL
El contenido del Dogma
Aunque en el Dogma Socialista —más correcto sería denominarlo social o sociológico— se nota la influencia de varios pensadores europeos de la época; la gran mayoría de las palabras simbólicas ofrecen soluciones a los problemas argentinos, por medio de una doctrina social y política basada en la democracia y en la libertad.

Las cinco primeras palobras (Asociación, Progreso, Fraternidad, Igualdad y Libertad) son principios que resumen el credo del liberalismo pero unido a una concepción cristiana, tal como figura en el título y comentario de la sexta palabra.

El Código sostiene que el movimiento de Mayo es el eje orientador del país y la democracia facilitará los medios necesarios para el progreso. Manifiesta la necesidad de analizar nuestras propias-instituciones y costumbres; pues es necesario eliminar las ataduras foráneas que no representan la realidad del país. Exige una política de principios y no de caudillismos personales, para lo cual es necesario ilustrar al pueblo a fin de que ejerza su propia soberanía.

A través de su trabajo, Echeverría afirma que la democracia se basa en la igualdad de clases, aunque no es —son sus palabras— «el despotismo absoluto de las masas, ni de la mayoría» sino «el régimen de la razón».
Como las divergencias políticas habían dividido al país en dos facciones irreconciliables —federales y unitarios— el Dogma propicia la reconciliación de todos los argentinos, tarea que debía realizar la juventud.

La última palabra simbólica —comentada por Alberdi— es un alegato en favor de la unidad nacional. Luego de enumerar una larga serie de antecedentes, favorables tanto al sistema unitario como al federal, propone una solución ecléctica, basada en una fórmula mixta de gobierno.
Los conceptos fundamentales del Dogma Socialista pueden sintetizarse en tres palabras: Mayo-Progreso-Democracia.

Repercusión en el orden institucional
Aunque la prédica de Echeverría y de otros románticos no ejerció inmediata influencia en el ámbito político de la época, puede afirmarse que a los pocos años las doctrinas sustentadas por el grupo integrante de la Asociación de Mayo fueron utilizadas para forjar las instituciones argentinas.

Juan Bautista Alberdi redactó las Bases y puntos de partida para la organización política argentina, obra fundamental que orientó a los autores de la Constitución de 1853. En el mencionado trabajo, Alberdi repite en su totalidad el capítulo que había escrito anteriormente para el Dogma, por oso ha sido llamado «el expositor jurídico del ideario de Echeverría».

Después de enumerar antecedentes relativos al federalismo y unitarismo, Alberdi’sostiene la necesidad de crear un gobierno mixto, superior en autoridad al de las provincias, pero manteniendo la autonomía de las últimas, por medio de una unidad federativa.

A través de la ideología de los románticos, los legisladores constituyentes hallaron la solución al problema de la organización institucional del país.

INFLUENCIA DE LOS ACONTECIMIENTOS EUROPEOS DE 1848 Europa en 1848
Al promediar el siglo XIX, Europa se hallaba convulsionada por el recrudecimiento de las doctrinas liberales. El auge del maquinismo y el desarrollo industrial enriquecieron a la clase media o burguesía, pero-provocaron la desocupación de gran número de obreros.

Estos últimos integraron una nueva clase social, la proletaria, que agrupada bajo la doctrina socialista comenzó a luchar para modificar la estructura social imperante y distribuir mejor la riqueza.

Trabajando activamente en sociedades secretas, los liberales coordinaban su acción para derribar a las monarquías absolutas, que se habían consolidado en el poder.

En el Congreso de Viena (abril de 1814 a junio de 1815) los reyes absolutistas destronados durante ía Revolución Francesa y el período napoleónico, impusieron el principio de la «legitimidad», por el cual debían ser repuestos en el mando con todos sus derechos de soberanos.

Por el pacto conocido con el nombre de Santa Alianza (26 de setiembre de 1815) los monarcas dispusieron defender sus prerrogativas e intervenir militarmente en los países afectados por movimientos de carácter liberal o nacionalista.

Ya en el año 1830 se había producido en Francia una revolución liberal contra el intransigente y absolutista monarca Carlos X, quien fue reemplazado en el mando por Luis Felipe I. Este ocupó el trono después de haber jurado observar una Carta Constitucional.

La Revolución Francesa de 1848
Durante el gobierno de Luis Felipe I, la burguesía dominó todos los aspectos de la política francesa. Aunque el monarca respetó el régimen constitucional imperante y en lo exterior adoptó, una actitud pacifista, no tardó en perder el apoyo popular, al mismo tiempo que crecía la oposición contra su gobierno.

A partir del año 1840, confió la política a su ministro Francisco Guizot, quien logró restablecer la autoridad absoluta del monarca.

El régimen burgués imperante no contentó a la inmensa mayoría de la población constituida por obreros y campesinos, quienes en defensa de sus derechos se volcaron en los partidos demócrata y socialista.

La opinión pública exigía una reforma electoral, a fin de que un mayor número de ciudadanos pudiera ejercer el derecho de sufragio, y una reforma parlamentaria, con el objeto de impedir que los funcionarios públicos fueran a la vez representantes de la nación.

Al comenzar el año 1848, el gobierno de Luis Felipe era muy impopular. Los católicos ingresaron en la oposición disgustados por las medidas dispuestas por Guizot —que era protestante— contra la libertad de enseñanza.

Los liberales organizaron |a campaña de los banquetes, pretexto para que sus dirigentes recorrieran el país participando en comidas populares, donde difundían principios republicanos.

La gira debía finalizar en París el día 22 de febrero con un gran acto público. El gobierno prohibió la reunión, pero los republicanos se amotinaron y pidieron a gritos la renuncia de Guizot; al mismo tiempo comenzaron a levantar barricadas. Luis Felipe destituyó a su ministro, pero el movimiento tomó un carácter antimonárquico y, después de dos días de lucha, los revolucionarios se apoderaron del palacio de las Tullerías. El día 24, Luis Felipe abdicó y se dirigió a Inglaterra con su familia.

Fue designado un gobierno provisional republicano —lo formaban siete diputados izquierdistas— que sólo duró dos meses. En ese lapso convocó al pueblo por medio del sufragio universal para designar representantes a una Asamblea Nacional Constituyente.

Este organismo sesionó un año, en cuyo transcurso elaboró la llamada Constitución de 1848, muy similar a la de los Estados Unidos.

La Constitución comenzaba con una «Declaración de los deberes del ciudadano», adoptaba el sufragio universal y secreto y la separación de poderes:

a) Poder Ejecutivo: representado por un Presidente elegido por voto directo, duraría cuatro años en su mandato y sólo sería reelegible después de transcurrido un lapso Igual.

b) Poder Legislativo: correspondió a una asamblea denominada «cuerpo legislativo», cuyos 750 miembros eran elegidos —de acuerdo con el sufragio universal— por tres años.

c) Poder judicial: integrado por tribunales de justicia y que no sufrió mayores variantes con respecto a su anterior organización.

Repercusión del movimiento
La revolución liberal se extendió al imperio Austro-Húngaro. En mayo de 1848, estalló en Viena una insurrección dirigida por elementos democrráticos, el emperador Fernando I debió abdicar en favor de su sobrino Francisco José I , quien aceptó una Constitución liberal.

Simultáneamente se produjeron otros levantamientos en Bohemia y Hungría.. En Italia un sentimiento nacional de reacción contra el absolutismo del dominio autríaco originó nuevas revoluciones.

En el reino de Nápoles, el monarca Fernando II debió otorgar una Constitución y Carlos Alberto; el rey de Cerdeña, promulgó espontáneamente un Estatuto Constitucional.

A pesar de los triunfos mencionados, la revolución liberal de 1848 fracasó en gran parte, pero sus fundamentos democráticos y constitucionales no tardaron en consolidarse definitivamente.

El ideal que agitó los sucesos europeos mencionados se hizo presente en la Argentina a través del movimiento romántico y muchos de sus principios fueron incorporados a la Constitución de 1853.

Fuente Consultada:HISTORIA 5 Instituciones POlíticas y Sociales desde 1810 de José Cosmelli Ibañez Editoria Troquel

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Biografía de José María de Alvear Vida Política en el Río de la Plata

Biografía de Carlos María de Alvear

Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789. En 1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de Dragones. Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804). Del incendio de la fragata en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de Alvear—.

Jose María de Alvear

Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su educación. En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales. Regreso  a  Londres y allí conoce  a Francisco Miranda, promotor de la emancipación de las colonias españolas en América. Conoce allí a San Martín; con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.

De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo jete del regimiento de Granaderos. Alvear organiza la filial argentina de la Logia Lautaro y preside el golpe de estado del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.

La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que presidió Alvear. Con este cargo aumenta su poder y comienza su rivalidad con San Martín. La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.

Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito. Luego organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar a Rondeau en el Ejército del Alto Perú. Pero no llega a tomar el mando esta vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a Buenos Aires. En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director Supremo (1815).

Como comandante de las fuerzas patriotas en la Banda Oriental, Alvear rinde a los realistas en Montevideo en 1814. En enero de 1815 es nombrado director supremo: ordena la represión del caudillo oriental Artigas v busca un protectorado inglés. La sublevación de la vanguardia de las tropas en Fontezuelas precipita su caída y exilio antes de cumplir cuatro meses de mandato. Se traslada a Río de Janeiro, y luego a Montevideo, y traba alianzas para asumir la gobernaron de Buenos Aires. Triunfa en Cepeda el 10 de febrero de 1820, pero es derrotado por las  fuerzas de Dorrego, con apoyo de Rosas, en San Nicolás de los Arroyos. Comisionado en distintas misiones diplomáticas, negocia con el ministro inglés George Canning, el presidente de los Estados Unidos Monroe y el Libertador Bolívar.

Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares. La más impopular fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña. La gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.

Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado, se dirigió a Brasil. Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda. Alvear deseaba lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego, y pasó a Montevideo.

Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido. Realiza algunas misiones diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil, donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.

En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

Fuente Consultada:
Mi País, Tu País Enciclopedia Argentinade la Escuela y El Hogar Fasc. N°125
Centro Editor de América Latina

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UNA COMPLETA BIOGRAFÍA DE SU VIDA Y SU COMPROMISO CON LA ENMACIPACIÓN AMERICANA

Nació en Santo Ángel de la Guarda, Misiones del Uruguay, el 25 de octubre de 1789, siendo sus padres don Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier de la Real Armada, natural de Andalucía; y doña María Josefa Balbastro. Alvear nació mientras su padre estaba encargado de la demarcación ele límites entre españoles y portugueses en las colonias de ambas naciones.

Hizo sus primeros estudios en Porto Alegre y más tarde en Buenos Aires, donde el 16 de mayo de 1802 fue dado de alta como cadete del Regimiento de Infantería, pasando al de Dragones el 16 de julio del mismo año. En 1812 desembarcó en Buenos Aires junto a José de San Martín para sumarse a la causa de la emancipación americana. Junto a éste y con el grado de teniente de caballería creó el célebre regimiento de Granaderos a Caballo que participó en la batalla de San Lorenzo. 

Carlos Alvera General

En 1804 su padre resolvió trasladarse a la Península con toda su familia, en la expedición que salió del Río de la Plata, compuesta por las fragatas españolas «FAMA», «MEDEA», «FLORA» y «MERCEDES», que conducían 1.645.542 pesos fuertes y un rico cargamento.

La familia de don Diego de Alvear se embarcó en la «MERCEDES» y, cuando aquella expedición fue atacada por igual número de naves inglesas frente al cabo Santa María, el 5 de octubre de 1804, la fragata en que iba la familia Alvear se incendió, yéndose a pique, muriendo doña Josefa Balbastro y siete de sus hijos; salvándose su esposo y su hijo primogénito Carlos, gracias a que éste por su carácter indócil y travieso, había sido pasado de la «MERCEDES» al buque donde iba el padre separado del resto de la familia.

D. Diego de Alvear y su hijo Carlos permanecieron un tiempo prisioneros en Inglaterra . Carlos completó su educación en Londres y después sentó plaza en la brigada de Carabineros Reales, cuerpo de distinción en la Península, en el año 1806. Con él, el joven Alvear se halló en varias acciones contra los franceses invasores, especialmente en las de Talavera de la Reina, Yébenes y Ciudad Real.

En su actuación peninsular, Alvear contrajo relación con muchos hombres que tendrían figuración en la lucha por la independencia de América, como Carrera, Vigodet, etc. En Cádiz trabó relación con el teniente coronel José de San Martín, que lo inició en los secretos de la Logia Lautaro y en 1811 se trasladó de aquella ciudad a la de Londres, donde conoció al ilustre venezolano Francisco Miranda, dirigente principal de los que aspiraban a la independencia de las colonias de América.

Puesto de acuerdo con Zapiola, Chilavert, San Martín, el barón de Holmberg, etc., se embarcó con ellos en la fragata inglesa «JORGE CANNING», con la cual arribaron a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. Acompañaba también a Alvear, su joven esposa, doña Carmen Quintanilla, hermosa andaluza, con la cual había contraído enlace poco antes, en España.

Apenas desembarcados, aquellos patriotas se apresuraron a ofrecer sus servicios al gobierno revolucionario.Una de las primeras preocupaciones de los recien llegados fue el establecimiento de la Logia Lautaro en Buenos Aires, análoga a la de los Caballeros Reales establecida en Europa.

Aquella institución tuvo resultado decisivos en la marcha de los negocios políticos en el Río de la Plata. Por otra parte, el Gobierno confió a San Martín la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo en el cual Alvear obtuvo el empleo de sargento mayor, con fecha 17 de marzo de 1812, grado muy superior al que poseía en España, donde solo había llegado a alférez de Carabineros, que equivalía a uno más elevado en los cuerpos comunes.

Contribuyó a la organización y disciplina de los Granaderos a Caballo. Intervino también en los asuntos políticos y se le señala como uno de los inspiradores del movimiento de 8 de octubre de 1812, que cambió los hombres del Primer Triunvirato, y que salvó los verdaderos principios de Mayo, encaminándolos por la senda que habían marcado sus dirigentes. Alvear fue elegido suplente de uno de los triunviros nombrados a raíz del mencionado movimiento. Poco después fue designado Presidente de la Sociedad Patriótica Literaria y el 15 de diciembre de 1812 era promovido a teniente coronel de Granaderos a Caballo. Es justicia recordar que Alvear renunció a sus sueldos en beneficio del Estado.

Triunfante la revolución de octubre, San Martín y Alvear dirigieron el partido triunfante, y con la ayuda de la Logia Lautaro, se propusieron organizar definitivamente al país, promoviendo la reunión de la Asamblea General Constituyente, que se verificó a comienzos de 1813 y la que debía dar la Constitución a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En esta Asamblea, Alvear tuvo la representación de la provincia de Corrientes, y en ella fue elegido su primer Presidente. Fácil es deducir de este hecho, la preponderancia política que adquiría entonces, y la intervención personal que tuvo en los asuntos más resonantes de la época, sea en la reorganización de los poderes públicos y sanción de leyes fundamentales, sea en la dirección de las operaciones militares en la que fue factor de primera entidad. Es un caso excepcional el que presenta Alvear en aquellos momentos, pues apenas contaba 23 años cuando era la cabeza dirigente de los asuntos políticos de su Patria.

Pero esta preponderancia de Alvear en los negocios públicos, le apartó completamente de San Martín desde entonces; desunión a la que contribuyó poderosamente la diferencia de edad entre ambos y sobre todo, los conceptos totalmente distintos de San Martín con relación a Alvear, en los negocios públicos. El primero, con su victoria de San Lorenzo, acababa de probar a la Patria de que sus condiciones de soldado estaban a la altura de la fama adquirida en Europa. Alvear, por su parte, no se despreocupó de su carrera militar no obstante sus éxitos políticos y, el 4 de junio de 1813, se hacía nombrar coronel del Regimiento Nº 2 de Infantería.

Entretanto, Alvear pensó en alejar a San Martín de la Capital, y para ello sacó provecho de las derrotas sufridas por Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma haciéndolo relevar por San Martín . Se dice que cuando éste partió para Tucumán a recibirse de aquel comando, Alvear le acompañó hasta las afueras de la ciudad, y al despedir al futuro Capitán de los Andes, aquel murmuró lo suficientemente fuerte para que le oyeran los de su séquito: «Ya cayó el hombre» .

Pero San Martín, verdadero genio, al llegar a Tucumán y realizar un estudio concienzudo de la situación militar, comprendió que aquel no era el camino para llegar a Lima, objetivo que debía proponerse un general de su talla, ya que la ciudad de los Virreyes era la base principal del poderío hispano en América .

Solo su posesión daría a los patriotas la independencia definitiva, pues los triunfos efímeros que pudieran lograr los ejércitos de la Revolución, podrían ser en breve transformados en derrotas por las fuerzas reales que se organizasen en el centro de recursos de los españoles, esto es, en Lima. La capacidad del general San Martín y su genio, lo desviaron de la senda tortuosa en que pretendió encaminarlo su éx-amigo Alvear, ya que si hubiese insistido en avanzar por el Alto Perú, el fracaso habría sido la muerte de aquel hombre extraordinario.

Pero «el hombre no cayó«. Lástima grande es tener que registrar este episodio, dado que lo revela no solo ambicioso en extremo, sino también antipatriota al general Alvear, ya que pretendió hacer fracasar al hombre arquetipo de la Nación, no siéndole desconocido a Alvear que San Martín se había destacado en la Madre Patria con brillo inusitado, no obstante ser americano de origen.

Por su nombramiento de coronel del Nº 2, Alvear renunció a su banca en la Asamblea, convirtiendo a aquel Regimiento en un modelo de organización . Poco después diósele la comandancia general de las tropas destinadas a la defensa de la Capital, con el título de general en jefe de dicho ejército . Incansable en su obra Alvear prestó entonces su decidido apoyo a Larrea, que el 5 de noviembre de 1813 reemplazó a uno de los triunviros, en su empresa de organizar una escuadra para destruir la realista y poder dominar las aguas del Plata.

Contribuyó en esta obra disciplinando las tropas de tierra que estaban destinadas para tripular las unidades navales y reprimió en una oportunidad una sublevación de los tripulantes del bergantín «NANCY», que se habían revelado por querer hacérseles prestar servicios en un medio ambiente al que no estaban acostumbrados.

Designado su tío, don Gervasio Antonio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 31 de enero de 1814 prestó a Alvear el máximo apoyo para que prosiguiese la preparación de las fuerzas que alistaba para reforzar las fuerzas sitiadoras de Montevideo. Alvear había establecido su campo de instrucción en Olivos, y allí disciplinó cuerpos de nueva creación, formados con esclavos libertados.

En mayo de 1814 fue nombrado comandante en jefe de la línea de Montevideo en substitución del general Rondeau, marchando para aquel destino a la cabeza de 1500 hombres y haciéndose cargo de su puesto el mismo día que Brown derrotaba a la escuadra española en aguas de Montevideo. El ejército sitiador, con los refuerzos recibidos, subió a 5.000 hombres, fuerza muy poderosa que el general Vigodet no se atrevió a resistir y, en tal virtud, el 20 de junio abrió negociaciones con su enemigo capitulando con todas sus fuerzas el día 23, en que Alvear hizo su entrada triunfal en la ciudad. En premio a su triunfo, el día 25 de aquel mes era promovido a brigadier efectivo con retención del mando del Nº 2 .

La noche misma de la capitulación supo Alvear que el caudillo Fernando Otorgues, teniente de Artigas, se había aproximado a la plaza y había escrito a los jefes de la fuerza capitulada invitándolos a unirse a él, tomar la campaña y declarar la guerra a los porteños. Alvear salió inmediatamente en busca del rebelde con una división ligera y el 25 lo batía completamente en Las Piedras. Como consecuencia de esta derrota, Artigas reconoció el Directorio en un solemne tratado.

La capitulación dio inmenso material de guerra para los ejércitos de la Patria, y ella traía aparejada la rendición de Romarate en el Uruguay y la conclusión de la guerra en la parte oriental. El 7 de julio, Alvear presentaba al Director Posadas las 8 banderas realistas tomadas. La Asamblea declaró a todos «beneméritos de la Patria en grado heroico» y acordó escudos y medallas con el lema: «La Patria reconocida a los libertadores de Montevideo«.

El Director Posadas ordenó que Alvear repasara el Uruguay para batir a Artigas que se acababa de sublevar y la fortuna favoreció al joven general, que derrotó al caudillo rebelde en Mercedes, en el Yí, en Minas y en el Alférez, obligando a Artigas a retirarse a los potreros de Arerunguá. y a su segundo Otorgues, a refugiarse en territorio portugués. Esta campaña fue breve, pero erizada de obstáculos, que Alvear supo escalar con suma habilidad y tino, pues el enemigo que debió combatir conocía el territorio palmo a palmo y poseía mejores medios de movilidad.

Poco después el Director Posadas designaba al general Alvear para comandar el Ejército del Alto Perú, en substitución del general Rondeau. El nuevo general en jefe se puso en camino para ocupar su puesto, pero al llegar a Córdoba supo que el 8 de diciembre de 1814 se había producido en Jujuy una asonada encabezada por los jefes de los cuerpos adictos a Rondeau, los que destituyeron a los que eran partidarios de Alvear, separándolos de sus regimientos o batallones y despachándolos para Buenos Aires.

Ante esta noticia, Alvear no creyó prudente continuar su viaje y regresó a esta Capital, donde el 9 de enero de 1815 renunció Posadas el cargo de Director Supremo, siendo reemplazado por el propio general Alvear. Este, al ocupar tan alto puesto, lanzó una enérgica proclama en la cual expresaba estar decidido a sostener su autoridad o a perecer en la demanda.

Su administración fue breve, y enfrentado contra muchos enemigos, dedicó sus energías a disciplinar el ejército de la Capital, pues en el Ejército del Norte tan pronto se tuvo conocimiento de la elevación de Alvear al poder supremo, se declararon sus jefes en hostilidad contra su autoridad, firmando un manifiesto redactado en Huacalerá, el 30 de enero de 1815, el cual lleva la firma de todos los más graduados.

Ante esta situación por demás grave, Alvear tomó la resolución de dejar impagas aquellas tropas; desorganizó la «Logia Lautaro«, porque le resultaba incómoda para gobernar con libertad; estuvo en sus planes malograr los esfuerzos de San Martín para organizar el Ejército de los Andes y hasta resolvió despojarlo del mando enviando como gobernador intendente de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel.

Pero al llegar este a Mendoza, el Cabildo de esta ciudad resolvió el 21 de febrero de 1815 oficiar al Directorio haciéndole saber que era deseo unánime que el general San Martín prosiguiera desempeñando las funciones de Gobernador Intendente, porque así se ha creído que «convenía a la seguridad del Estado, (decía la solicitud), y a la tranquilidad de este País, que se halla inmediatamente amenazado por  el conquistador de Chile» .

Alvear, por decreto del 9 de marzo, aceptó la continuación de San Martín en su cargo, y recalcando que el relevo lo había dispuesto por haberlo solicitado el interesado por razones de salud, lo que no expresaba la resolución del 8 de febrero ordenando su reemplazo por Perdriel. Coincidió este relevo de San Martín con la llegada de José Miguel Carrera a Buenos Aires, enemigo mortal de aquel, y con el cual Alvear habíase relacionado en la Guerra Peninsular, como queda dicho.

Pero el más grave de los actos del gobierno del último fue el haber redactado dos notas el 25 de enero de 1815. firmadas por él y escritas por su ministro Nicolás Herrera, que las refrendó, dirigidas: una, al Ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaña; y la otra, a Lord Strangford, ministro inglés residente en Río de Janeiro, solicitando en su carácter de Director Supremo de las Provincias Unidas el Protectorado Británico: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la aflijen».

Antes de este párrafo, Alvear hacía una tristísima pintura de la situación interior del país, declarando a las Provincias inhábiles «para gobernarse por sí mismas», y que necesitaban de una mano exterior que las dirigiese y contuviese en la esfera del orden, antes que se precipiten en los horrores de la anarquía».

La nota dirigida a Lord Strangford iba acompañada de otra, de Mr Roberto Staepler, cónsul inglés en Buenos Aires, recomendando a aquel que atendiera con preferencia el pedido del Director Alvear.

Don Manuel José García fue comisionado especialmente para que se trasladara a Río de Janeiro, con el fin de entregar las comunicaciones de referencia. Estas permanecieron ignoradas hasta 1842, en poder de don Bernardino Rivadavia, a quien las entregara el doctor García en la capital carioca, pues el futuro gran Presidente se hallaba allí y el comisionado de Alvear antes de cumplir la misión que le llevaba a aquella ciudad, quiso oír la opinión autorizada del eminente estadista. Rivadavia, en conocimiento del contenido de las notas, aconsejó a García no entregarlas, limitándose este a celebrar una conferencia con Lord Strangford, en curso de la cual manifestó al representante británico que las Provincias Unidas pasaban por una situación erizada de dificultades y que esperaban que Inglaterra generosamente las ayudaría a salir del paso, si las circunstancias las obligaran a acudir a ella.

Rivadavia, sospechando el contenido de la nota que le entregó García, tuvo la dignidad de mantenerla cerrada y lacrada hasta que en el año citado, 1842, revisando su archivo con el doctor Florencio Várela, éste la encontró, la abrió y se enteró de su contenido que comunicó al después general Mitre, al Dr. Cañé (padre) y al señor Madero, en el curso del año 1843 .

El 30 de marzo de 1815 el Director Alvear declaró delincuente al general Artigas que había desconocido su autoridad, obligando a las tropas argentinas a evacuar la ciudad de Montevideo.

Esta resistencia a su gobierno también la sentía Alvear en sus proximidades, y creyó que remediaría esto con medidas por demás enérgicas, y al efecto, el sábado Santo hizo colgar en la horca, en la plaza, al capitán Ubeda, acusado de haber hablado mal del Director Supremo en un café; y se escapó de sufrir la misma pena otro oficial llamado Trejo, debido a la interposición de la esposa del general Alvear, doña Carmen Quintanilla.

Todo anunciaba el próximo fin de su gobierno: José Artigas había atravesado el Paraná y se dirigía sobre Buenos Aires. El Director envió tropas a su encuentro bajo el mando de los coroneles Ignacio Alvarez Thomas y Eusebio Valdenegro, los cuales al llegar a Fontezuelas (estancia de los Belernos, jurisdicción de la provincia de Buenos Aires), se sublevaron el 3 de abril, desconociendo la autoridad de Alvear. Este motín repercutió en todos los cuerpos de la Capital, en los que el día 15 estalló el movimiento que derribó al Director Supremo, nombrando en su reemplazo al general Rondeau, e interinamente, mientras este permaneciera en el Norte, al coronel Alvarez Thomas.

La reacción fue terrible no solo salieron desterrados Alvear y todos los de su familia, sino también multitud de otros dignos patriotas. Alvear, cuando vio todo perdido se refugió a bordo de un buque inglés que lo condujo a Río de Janeiro, donde fue bien recibido por el monarca lusitano, no obstante que allí el general Vigodet, que se hallaba de paso, insistiese para que Alvear le fuese entregado.

Pobre y cargado de familia, Alvear de Río de Janeiro se dirigió a Montevideo cuando creyó que la situación personal suya había mejorado algo. El I9 de agosto de 1819 escribió unas «Observaciones sobre la defensa de la provincia de Buenos Aires, amenazada por una invasión española al mando de Morillo». Desgraciadamente para él, en Montevideo Alvear se encontró con José Miguel Carrera y con el general Miguel Brayer. Con el primero se alió para incorporarse a los caudillos federales Estanislao López y Francisco Ramírez, cuando estos se lanzaron sobre la provincia de Buenos Aires.

A Alvear seguíanlo una cantidad de jefes y oficiales de su partido con los cuales tomó parte en la batalla de Cepeda, el 19 de febrero de 1820, en la que fue vencido el Director Supremo Rondeau, que había reemplazado a Pueyrredón en el cargo. López y Ramírez se aproximaron a Buenos Aires, acompañados por Alvear y Carrera. En la noche del 25 de marzo se dio cita en la plaza del Retiro con los 43 jefes y oficiales que le eran adictos y a las 1 0 se presentaba en el cuartel de los Aguerridos, allí situado, estando ausente en aquellos momentos el jefe que era el coronel Rolón. El segundo de este, comandante Anacleto Martínez, sorprendido, se puso a las órdenes de Alvear con su tropa.

Alvear permaneció en esa situación todo el día 26, pero en la mañana del 27, considerándose perdido, emprendió la retirada, pretendiendo llevarse los Aguerridos los cuales no quisieron seguirle. Apoyó su escapada en aquella emergencia, la división chilena de Carrera, que coronó las barrancas del Retiro y se opuso entre Alvear y sus perseguidores.

El 28 de junio de 1820 se halló en la batalla de la Cañada de la Cruz, en la cual Alvear aliado a López, vencieron al gobernador de Buenos Aires, general Soler Como consecuencia de esta victoria, López convocó una Junta de Representantes en la villa de Lujan el 19 de julio, la cual nombró a Alvear gobernador y capitán general de la Provincia. Pero el Cabildo de Buenos Aires desconoció la autoridad de Alvear, y en la Capital, tomó las riendas del poder el coronel Dorrego, cuya actitud impuso a López desistir de la campaña contra Buenos Aires; pero ni Alvear ni Carrera desistieron. Dorrego palió a campaña.

El 28 de julio, Alvear y Carrera se unían en San Nicolás, mientras que Estanislao López repasaba el Arroyo del Medio y regresaba a su provincia. El 2 de agosto, Dorrego caía sigilosamente sobre el campamento de los dos caudillos en San Nicolás y les ocasionaba un tremendo desastre. Carrera y Alvear se refugiaron en Santa Fe, pero al último, con el pretexto de ser responsable del desastre de San Nicolás, Estanislao López lo obligó a embarcarse con destino a la Banda Oriental. Alvear llegó nuevamente a Montevideo.

La Ley de Olvido de 1822 le permitió regresar a Buenos Aires y acogerse a ia reforma militar el 2 de julio de aquel año, retirándose a la vida privada. El 19 de marzo de 1823 fue llamado por el Gobierno para defender su autoridad, atacada tumultuariamente aquella noche, y al día siguiente apareció un comunicado diciendo que el «general Alvear había servido en defensa de la oausa del gobierno con su persona y consejo» .

En septiembre de 1824 fue designado Ministro Plenipotenciario ante la República de Colombia, puesto que no alcanzó a ocupar. El general Alvear, acompañado de su secretario, el coronel Tomás de Iriarte, se trasladó hasta los Estados Unidos en misión diplomática ante el Presidente Monroe, el cual lo recibió en audiencia, en la Casa Blanca, en Washington, el 14 de octubre de 1824; y al día siguiente tuvo entrevistas en las cuales el ilustre estadista expuso a Alvear la famosa Doctrina: «América para los americanos» .

El representante argentino agradeció profundamente a Monroe sus interesantes confidencias y le pidió explicase sus puntos de vista con relación a los estados de la América del Sur y a los propósitos de la Santa Alianza de Europa, lo que el gran Presidente explicó con toda amplitud, conmoviendo hondamente al representante argentino y a su secretario, único testigo.

En mayo del año siguiente fue nombrado Ministro Plenipotenciario cerca del Libertador Bolívar. Alvear partió llevando de Secretario a don Domingo de Oro, acompañándolo el doctor José Miguel Díaz Vélez en su gestión diplomática. El 7 de octubre de 1825, Alvear y Díaz Vélez llegaban a Potosí y fueron recibidos solemnemente por el Libertador de Colombia, iniciándose las negociaciones para la devolución de Tarija a las Provincias Unidas, lo que se logró y de la cual tomó posesión el joven Ciríaco Díaz Vélez que acompañaba a Alvear como edecán, el 17 de noviembre.

Reanudadas las conferencias, Bolívar se excusó de tomar partido a favor de la Argentina, contra el Brasil y teniendo que trasladarse aquél a Chuquisaca, invitó a los huéspedes que le acompañaran, lo que fue aceptado. Allí se renovaron las conferencias, pero sin obtener ningún resultado. El 2 de enero de 1826 el Libertador despedía en audiencia pública a los enviados de Buenos Aires, que regresaban a la Patria.

El 14 de agosto de 1826, el ilustre presidente Rivadavia designaba al general Alvear (que era su Ministro de Guerra y Marina desde el 8 de febrero del mismo) para mandar en jefe el Ejército Republicano de operaciones contra el Brasil, cargo del cual se recibió aquel el 31 del mismo mes. Despúes de el primer momento impartió una actividad y estableció una disciplina, que  estuvieron en contraste con la de su antecesor. Reorganizado el Ejército, el 26 de diciembre abandonaba el campamento del Arroyo Grande, para abrir la campaña.

El mismo día del mes de enero entraba en el puerto de Bagé. El 13 de febrero, el coronel La valle obtenía un triunfo en Bacacay y el 13, el general Mansilla, en el Ombú. contra la brigada del Benito Manuel Ribeiro. Pero el grueso del ejército de Barbacena se había refugiado a principios de febrero en la sierra de Camacuá, ocupando una posición defensiva formidable .

En una Junta de Guerra que convoca el general Alvear en la tarde del 4 de febrero, expone a sus subordinados el plan de su marcha estratégica para obligar a abandonar su fuerte posición y poder presentarle batalla campal. La maniobra de Alvear tiene pleno éxito y el 20 de febrero obtuvo en los campos de Ituzaingó una victoria táctica decisiva sobre su enemigo, pero desgraciadamente, pretextando el cansancio de los caballos, resolvió no perseguir al enemigo derrotado, lo que impidió que se recogieran los frutos de la victoria.

Algunos de sus generales propusieron una persecución tenaz, pero Alvear se opuso a ella y esta negativa, llevó hasta el extremo de que algunos de sus subordinados pensasen en un movimiento que cambiase el comando republicano. Por suerte este acto no se realizó y Alvear continuó en el mando. El 23 de abril se obtenía un nuevo triunfo, en Camacuá, sobre los imperiales mandados por el general Barreto. El 25 de mayo de 1827 nombraba al general José María Paz, jefe del E. M. G.

Habiendo renunciado el Presidente Rivadavia a su elevado cargo, fue reemplazado interinamente por don Vicente López y Planes y casi enseguida, por el coronel Dorrego. Este cambio de gobierno decidió al general Alvear a abandonar el comando en jefe del Ejército, el cual desde que empezó la estación frígida, se retiró a cuarteles de invierno en el Cerro Largo. Alvear delegó interinamente el mando en el jefe del E. M. G., general José María Paz, a mediados de julio de 1827, recibiendo al efecto orden del Gobierno hasta tanto el general Juan Antonio Lavalleja, que Vicente López designó para comandante en jefe, se recibiese del mismo. El 24 de julio el general Alvear se alejó definitivamente de las fuerzas cuyo comando había ejercido por espacio de un año, conduciéndolas a la victoria.

Designado el coronel Manuel Dorrego, gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires el 13 de agosto de 1827, al constituirse la Legislatura el 14 de septiembre, presentó un mensaje (que se dice redactado por su Ministro del Interior, Dr. Manuel Moreno), el cual contenía numerosos cargos contra el desarrollo de las operaciones contra el Brasil.

El general Alvear contestó a aquel Mensaje, con su famosa «Exposición«, en la que refutaba muchísimas de las afirmaciones contenidas en el célebre documento. Tal Exposición es un libro de cerca de 200 páginas, y el ex-general en ella atacó a algunos de sus subordinados, los cuales no dejaron de contestar en algunos casos a las imputaciones que no siempre fueron justas.

Otros conflictos periodísticos se le presentaron al general Alvear, en premio a sus preocupaciones y responsabilidades en el comando del Ejército Republicano: Alvear acusó al editor del «Correo Político«, Miguel Rabeh’, ante los tribunales, pero como no pudo probar sus acusaciones, fue condenado a destierro y a ser privado de escribir por espacio de dos años. Sus partidarios militares eran perseguidos en todos los puntos de reunión en la ciudad, y sus defensores en la prensa eran atropellados y heridos en las calles. El propio general Alvear, al comienzo del año 1828 fue víctima de una tentativa de asesinato, tal era la saña que se tenía contra el vencedor en Jes campos de Ituzaingó.

No tuvo ninguna intervención en la revolución del 1« de diciembre de 1828 y elevado el general Lavalle a la suprema magistratura de la Provincia, el general Alvear fue designado Ministro de Guerra y Marina, el 4 de mayo de 1829, cargo que retuvo hasta el 4 de julio siguiente, en que renunció. El 10 de noviembre de 1832 fue designado enviado extraordinaria ante el gobierno de los Estados Unidos, pero no llegó a hacerse cargo de aquel puesto para el que fue nombrado más adelante don Manuel Moreno. Por decreto dictatorial de 17 de septiembre de 1835 fue dejado sin efecto el nombramiento de Alvear.

En mayo de 1838, el Dictador Rosas para alejarlo de la República, lo designó Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos de Norte América, Alvear partió para su destino en un buque en lastre, lo que se interpretó corrió un propósito adverso a lo que se proponía el gobierno dictatorial: afortunadamente llegó a Norte América con toda felicidad, país donde permaneció todo el tiempo de la tiranía rosista, desempeñando a satisfacción su misión diplomática, llegando, a ser en Washington el decano del Cuerpo diplomático acreditado ante aquel Gobierno.

En agosto de 1852 se hallaba en Nueva York sin haber sido relevado de sus funciones, cuando el Director Provisorio de la Confederación Argentina, general Urquiza, lo designó para representar la República ante el gobierno francés; pero el general Alvear no pudo hacerse cargo de su nuevo puesto a causa de sus años y de sus dolencias. Y en efecto, el 2 de noviembre de 1853 fallecía en la ciudad anteriormente nombrada, víctima de una pulmonía aguda.

Pocos meses después el almirante Guillermo Brown, no obstante sus 77 años, se embarcó para los Estados Unidos para ir en busca de los restos del ex-Mmistro de Guerra y Marina de la presidencia rivadaviana, que tanto calor y empuje puso al servicio del país en el ejercicio de aquel cargo para completar la creación de la escuadra que el veterano Almirante manejara con sin par habilidad en la guerra contra el Brasil: Brown pagaba así también, el descubrimiento de su persona hecho por el entonces coronel Carlos Alvear, cuando a comienzos de 1814, su tío, el Director Posadas le encargó trasladarse al puerto de esta ciudad para hallar un marino entre los buques mercantes allí fondeados, a quien se le pudiera confiar el mando de la escuadrilla con la cual pensaba disputarse el dominio de las aguas del Río de la Plata a las fuerzas navales españolas que se hallaban en Montevideo.

El coronel Alver tuvo ojo certero al elegir al entonces capitán mercante Guillermo Brown como el personaje necesario y, por este hallazgo, las generaciones argentinas deberán recordar con patriótico afecto la memoria del ilustre vencedor de Ituzaingó.

Los restos de Alvear llegaron a Buenos Aires en julio de 1854 . El insigne general José María Paz figuró en la Comisión que los recibió en el muelle; y el día 26 de aquel mes fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta. El doctor Alsina saludó en el general Alvear al primer ciudadano que concibió el atrevido proyecto de derribar la dictadura rosista, aunque por una fatalidad no pudo tomar parte en la cruzada contra el mismo.

Si bien es cierto que el general Alvear cometió el error de no perseguir a los imperiales después de su espléndida victoria táctica en los campos de Ituzaingó, razón por la cual no obtuvo de la misma todos los frutos que debía producir, actitud que seguramente fue influenciada por algunos partes algo apresurados de varios de sus jefes subordinados señalando el cansancio extremo de las caballadas que de ellos dependían, un estudio profundo de aquella campaña, como la que ha realizado el autor de este trabajo con el fin de escribir la vida militar del general José María Paz que publicará con posterioridad a este Álbum Biográfico, permite afirmar que gracias a la extraordinaria energía que desplegó el general Alvear cuando recibió de manos del general Martín Rodríguez el comando supremo del ejército de operaciones, fue posible restablecer la disciplina y cortar de raíz la profunda anarquía que existía en un grupo de jefes, especialmente los orientales, la que amenazaba en forma grave el resultado de la campaña que iban a abrir las fuerzas republicanas.

Alvear reorganizó el ejército en forma altamente eficiente y dio enérgico impulso a las operaciones desde que estuvo en condiciones de iniciarlas, logrando batir a su adversario en todas partes y haciéndole evacuar, totalmente desmoralizado, la zona que ocupaba. El resultado favorable de aquella guerra se debe, sin discusión, a la habilidad de su eficiente comando.

El general Alvear fue hombre de un valor personal que rayaba en la intrepidez: en el 1er. tomo de la «Revista Nacional» , se lee un artículo titulado «Los palos de Alvear«, en el cual el autor del mismo relata el resultado de una pesada broma que le dieron tres personajes ingleses el domingo 5 de abril de 1812, recién llegado a Buenos Aires. Alvear se hallaba paseando sin armas por la calle de «Las Monjas», hoy San Martín, cuando tres morrudos británicos doblaron como torbellino la esquina próxima, lo atropellaron y lo voltearon, echando luego a reír y a celebrar el choque, cuando lo vieron en tierra.

Alvear con toda valentía les enrostró la grosería brutal, exigiéndoles una reparación inmediata. Los tres hercúleos ingleses siguiendo sus pifias iniciaron la retirada sin hacer caso a los desafíos de aquel que los seguía insistiendo en su demanda. Finalmente, los ingleses penetraron en la casa de doña María Luisa Ramos y Valle, donde tenían alquiladas dos piezas, y detrás de ellos Alvear, que renovó sus desafíos con igual resultado. Entonces llegaron dos ingleses más y poco después otros dos.

En vista del fracaso de su actitud, el joven militar fue a su casa, tomó su espada y regresó al domicilio de los británicos, propinándoles a los siete una tremenda paliza, no obstante que le arrojaban con todo lo que hallaban a su alcance. «Los siete «bravos, dice el autor, se rascaban y frotaban en el patio de la casa, hartos y repletos de golpes. Nunca se dieron mejores ni más merecidos palos!».

El 26 de julio de 1809, Alvear contrajo enlace en Cádiz con doña María del Carmen Sáenz de la Quintanilla y Camacho, nacido en Carmona, Sevilla, el 25 de octubre de 1793; hija de don Antonio Sáenz de la Quintanilla, natural del mismo lugar, coronel de los Reales Ejércitos, y de doña María Joaquina Camacho, nacida en el mismo punto. La viuda del general Alvear sobrevivió a éste hasta el 31 de marzo de 1867.

No obstante ser conocido generalmente con los nombres de Carlos María, Alvear fue bautizado con los de Carlos Gabino del Santo Ángel.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial “Metropolis”

El Modelo Agroexportador de la Oligarquia Caracteristicas Argentina

Características del Modelo Agroexportador de la Oligarquía

Mil ochocientos ochenta  es un año clave en la historia argentina. Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto. El país se hallaba en franco progreso. En tales condiciones, un hábil político —Roca— llega al poder a  la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada  progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero. En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

trabajo en el campo durante el modelo agroexportador

PERÍODO 1880-1890 UN PAÍS AGRARIO

Un nuevo panorama se ofreció para el país a partir de 1880. Se simbolizó en el lema del gobierno de Roca: Paz y administración. Se impuso la ley y la Constitución sobre cualquier divergencia interna, con lo que se consiguió fomentar el desarrollo económico y la organización del Estado.

Esto pudo hacerse porque la conquista del deserto dio las seguridades necesarias para el poblamiento y la producción, y porque la federalización de Buenos Aires afirmó la autoridad del gobierno nacional.

El país se presentó entonces en condiciones de entrar en la órbita del comercio mundial. Lo hizo como proveedor de materias primas de una potencia mundial: Inglaterra.A la vez que exportaba los productos de la tierra, la nación debía importar la mayoría de las manufacturas para uso interno. Este esquema si bien proporcionó al país momentos dede prosperidad, creaba una situación de dependenciaa de la economía extranjera.

La política económica se orientó sobre las bases del fomento de la inmigración y la inversión de capitales extranjeros. A raíz de la nueva política el país experimentógrandes transformaciones: aumento de tierras disponibles a consecuencia de la conquista del desierto; formación de grandes latifundios; generalización en el uso del alambrado para la delimitación de los campos; cría racional del ganado con la introducción de la mestízación aumentó de la cría del ovino estimulada por las demandas de lana; empleo de la industria del frío en la exportación de carnes; difusión del ferrocarril, creando vías de comunicación convergentes hacia el puerto de Buenos Aires: y como consecuencia. se produjo una rápida valorización de la tierra

Para lograr una efectiva producción era necesario fomentar la inmigración. El Estado realizó en tal sentido una activa propaganda ofreciendo seguridades: paz interna y posibilidades de trabajo.

La mayoría de los inmigrantes provino de Italia y España; en general su afincamiento no se produjo en el campo sino en los centros urbanos. Una de las causas de este hecho fue la existencia de grandes latifundios que impidieron la entrega de la tierra en propiedad a los colonos. Por su parte. las colonias agrícolas existentes no alcanzaron a absorber la masa inmigrada. Muchos de ellos se ubicaron en las estancias, donde reemplazaron al gaucho.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL MODELO AGRARIO EXPORTADOR

Las características que definieron al modelo agrario exportador fueron las siguientes:

La dependencia económica del mercado externo. La condición de Argentina como país periférico de la economía-mundo capitalista dio lugar a que los centros industrializados europeos tuvieran poder de decisión sobre la organización de la producción argentina. En el mercado mundial se fijaban los precios de los productos y se decidía el destino de las inversiones de capitales. De este modo, indirectamente, se determinaba qué productos convenía producir en el país.

El latifundio como unidad de producción agropecuaria. La casi totalidad de la producción destinada a la exportación se obtenía en grandes propiedades rurales ubicadas en la región pampeana.

La intervención del Estado. La fuerte expansión de la demanda mundial de productos agropecuarios de clima templado y la disposición en nuestro país de tierras fértiles para esta producción, no eran condiciones suficientes para posibilitar el crecimiento de la producción y de las exportaciones agropecuarias. El Estado tuvo un papel decisivo para asegurar el funcionamiento del modelo agrario exportador. Sus acciones más importantes fueron: garantizar la libre circulación de bienes y capitales, favorecer la expansión de la red de transportes y otras obras de infraestructura facilitar la puesta en producción de las nuevas tierras de frontera, estimular la inmigración extranjera para obtener fuerza de trabajo, y organizar unsistenia jurídico y monetario.

La participación de capitales extranjeros. Las inversiones de capitales extranjeros fueron un sustento indispensable para el desarrollo del modelo agrario exportador. Estos capitales estuvieron destinados a realizar las obras que facilitaban el transporte y la comercialización de los productos argentinos en él mercado internacional. El mayor volumen de las inversiones de capital —de origen inglés—permitió la expansión del ferrocarril y la modernización del puerto de la ciudad de Buenos Aires. Las inversiones extranjeras también se destinaron a fundar bancos y empresas exportadoras que realizaban los negocios de compra y venta. Y, finalmente, fueron capitales ingleses los que instalaron los primeros frigoríficos que permitieron que la producción ganadera de carnes y sus derivados llegara a los mercados europeos con mejor calidad y, por lo tanto, obtuviera mayor precio. En algunas de estas actividades, los capitalistas ingleses se fueron asociando con capitalistas argentinos.

La inmigración extranjera. Hacia 1860, la escasez de mano de obra en la zona pampeana planteaba un obstáculo para iniciar la explotación de las tierras. El problema no podía resolverse esperando el crecimiento vegetativo de la población existente, y la población de otras regiones del país también era escasa y se caracterizaba por su inmovilidad. La solución se encontró en la incorporación de fuertes contingentes migratorios del exterior. Entre 1857 y 1914, del saldo inmigratorio neto de 3.300.000 personas, el 90% se radicó en la región pampeana, pero sólo una cuarta parte —800 mil— quedaron en las zonas rurales.

El desequilibrio regional. Las producciones destinadas a la exportación se obtenían, fundamentalmente, de la región pampeana del país. Y en el interior de ésta, Buenos Aires y su puerto fueron el núcleo que centralizó los intercambios con el mercado internacional. Por esta razón, también en ese núcleo se concentraron los grupos de mayor poder económico y los centros de decisión política que trabajaban por el mantenimiento de este modelo económico que los beneficiaba. Por estas razones, en las otras regiones del país, las economías extrapampeanas, cuyas producciones no se destinaban al mercado internacional, comenzaron a depender de la economía pampeana. Este fue el caso, por ejemplo, de la producción de azúcar en Tucumán y de vinos en Mendoza, destinada al abastecimiento del mercado interno.

El fortalecimiento de este modelo de organización de la economía y la sociedad, consolidó el dominio de un grupo social sobre el conjunto de la sociedad. Los terratenientes exportadores se fueron constituyendo en el grupo de capitalistas agrarios, y actuaron asociados con capitalistas extranjeros.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea

Ver: La Agricultura Con El Modelo Exportador de 1880

Resumen De Historia Argentina Confederacion Rosista Gobierno Rosas

Resumen de Historia Argentina: Confederación Rosista, Gobierno de Rosas

Capítulo 5 (I): La Confederación Rosista:

Hacia Un Equilibrio Político:

  • Se disuelve el Congreso y Dorrego es ahora el nuevo gobernador de Buenos Aires. Comienza un período frágil e inestable de equilibrio político de signo federal
  • Dorrego quiere cuanto antes concretar acuerdos entre las provincias para organizar definitivamente la organización institucional del país. Se intenta un primer Congreso en la ciudad de Santa Fe pero no se logra la unidad nacional, asistieron 9 provincias y sólo se ratificó la paz con Brasil que recién se iniciaba luego de la batalla de Ituzaingó.
  • Por otra parte Buenos Aires tenía serios problemas económicos debido a la guerra con Brasil, y deseaban conseguir el orden cuanto antes, pero Dorrego quería continuar la lucha con el país vecino, obstaculizando de esta manera los planes de los porteños. Juan Manuel de Rosas, jefe de la milicias desde 1827 y José Manuel García le restan apoyo a Dorrego, llevándolo a una posición de debilidad y de aislamiento político.
  • A su vez Lavalle regresaba con su ejército desde el norte del país y viendo la débil posición del gobernador, decide generar un golpe de estado, tomando el poder y destituye a Dorrego. Mas tarde Dorrego es fusilado por órdenes de Lavalle en Navarro, provocando una indignada reacción popular tanto de los propios unitarios como de los federales.
  • La Convención creada en Santa Fe durante el Congreso, se declara soberana y repudia la actitud de Lavalle y lo enfrenta con u ejército bajo las ordenes del Brigadier López y Juan M. De Rosas, derrotándolo en Puente Marqués.
  • Lavalle pacta con Rosas en Cañuelas y deciden forma un nuevo gobierno con la participación de ambas facciones políticas.
  • Llegado el momento de votar se producen nuevos disturbios y Lavalle debió retirarse a Uruguay, luego de un nuevo pacto, el de Barracas.
  • Viamonte fue elegido como nuevo gobernador de los porteños, restituyendo la Legislatura que había sido anulada por Lavalle. (como se decía en aquella época: «fue un arreglo entre porteños»)
  • La misma Legislatura resolvió en 1829, que se eligiera a J.M. de Rosas como nuevo gobernador otorgándole Facultades Extraordinarias, hasta tanto no se supere la crisis y el caos institucional de la provincia.(Facul. Extraordinarias significa que podía dictar leyes sin la aprobación de la Legislatura)
  • Con Rosas al gobierno asciende al poder un nuevo grupo de hacendados, saladista, grandes comerciantes, ganaderos, estancieros, terratenientes autonomistas y conservadores, que desplaza al tradicional conjunto de hombres liberales que habían gobernado desde 1810. (medianos y pequeños comerciantes, militares, intelectuales, profesionales)
  • Rosas comenzó con un primer período de gobierno que duró 3 años, desde 1829 a 1832.

Primer Gobierno de Rosas:

  • Fue llamado el Restaurador de la Leyes, e impuso un régimen dictatorial.
  • Exigió un culto a su persona, obligando a colgar su retrato en todos los actos públicos e instituciones oficiales.
  • Impuso la obligación de utilizar una cinta punzó a todos los empleados provinciales.
  • Cuidó los intereses comerciales de todo este nuevo grupo de hombres mercantilistas, que nunca pensaron en repartir los beneficios de la aduana con el resto de las provincias del país.
  • Bajo su «especial» federalismo logró controlar la situación, ordenar el caos social para reiniciar la actividad económica.
  • Consolidó su poder haciendo uso de actitudes violentas y tiránicas, combatiendo a todos sus opositores políticos y a su vez trasmitiendo el miedo social, sobre todo en las clases más necesitadas, lo que le permitió manejar a su antojo a todo este sector.
  • Amenazó, censuró, sacrificó y desterró a todos los rivales disidentes, apodándolos indiscriminadamente de: «Salvajes Unitarios». Su lema era: Federación o Muerte».
  • Restringió la libertad de prensa y de opinión. Clausuró a aquellos periódicos que de alguna manera disentían con su forma de gobernar.
  • Gobernó y organizó el país como si fuera un patrón de estancia, protegiendo a sus súbitos pero sometiéndolos.
  • Relegó la educación de todos los habitantes, dejando esta función en manos de la Iglesia.
  • No promovió la industrialización y se resistió a las innovaciones tecnológicas.

(Ver Vida de Juan Manuel de Rosas)

Situación En El Interior del País: (ampliar: Formación de la Liga Unitaria)

  • El Gral. José M. Paz volvía al igual que Lavalle de la guerra con Brasil y depuso al gobernador de Córdoba, Busto, librando una batalla en San Roque.
  • Facundo Quiroga salió a la defensa del gobernador cordobés pero también fue vencido en La Tablada y Oncativo.
  • En 1830 las provincias del interior formaron la Liga Unitaria subordinada al poder militar del José María Paz.
  • Como alternativa de defensa las provincias del litoral se reunieron en Santa Fe y formaron una alianza ofensiva – defensiva firmándose el Pacto Federal.
  • En 1831 el país estaba dividido en dos bloques: La Liga Unitaria
    Federación o Muerte
  • Al poco tiempo una partida de hombres del Brigadier López tomó por sorpresa al Gral. Paz, cayendo éste prisionero y debilitando notablemente la unión y organización de la Liga Unitaria.
  • Se restituye la gobernación federal en Córdoba y demás provincias. Vicente Reynafé fue el nuevo gobernador de Córdoba, pues Busto había fallecido.
  • Los restos del ejército unitario quedó en manos de Lamadrid, gobernador de Tucumán, que se trasladó a esta provincia. Allí fue derrotado por Quiroga en la batalla de Ciudadela.
  • Heredia fue el nuevo gobernador federal de Tucumán.
  • De esta manera comienza un periodo de estabilidad institucional federal en la república, lo que le permitió conseguir cierto crecimiento económico en algunas zonas como fue el caso de las provincias litoraleñas.
  • A pesar de haberse logrado la estabilidad política Rosas siempre se negó a la organización constitucional del país, aduciendo que aún las provincias no estaban maduras políticamente como para manejarse con autonomía.

Las provincias del interior le exigían al gobierno central: (Corrientes mediante el diputado Pedro Ferré, fue una de las que con más vehemencia defendió esta postura)

  • Reparto equitativo de las ganancias de los impuestos aduaneros.
  • Libre navegación de los ríos interiores, Paraná y Uruguay.
  • Reglamentar el comercio exterior, protegiendo algunas industrias.

Como la discusión provincias-gobierno porteño se ponía cada vez más difícil, se decidió formar una Comisión Representativa de los gobierno provinciales para que a corto plazo reunidos en un Congreso Federal se reglamentase todos los pedidos. Lamentablemente esta Comisión no pudo convocar a las provincias y finalmente fue disuelta. De esta manera triunfó la estrategia rosista, y ha partir de este momento hasta su caída definitiva en 1852, el gobierno de Rosas basó su mandato sobre los diversos acuerdos estipulados en el Pacto Federal. Fue el único documento legal para imponer la unidad política sin Constitución, bajo el creciente predominio porteño.

Buenos Aires manejaba las relaciones exteriores (pues representaba a todas las provincias) y poseía el poder militar, pues comandaba el ejército nacional.

En 1832 luego de un corto período de orden político y económico, la Legislatura porteño vio favorable volver a la legalidad y consideró innecesario seguir otorgándole las facultades extraordinarias a Rosas.

Rosas se aleja del gobierno provincial para llevar a cabo una expedición al sur del país para ampliar las fronteras nacionales, combatiendo a las tribus indias que dominaban todas esas zonas poniendo en peligro los bienes de los habitantes sureños.

Balcarse fue el nuevo gobernador de Buenos Aires, por supuesto aliado de Juan M. De Rosas.

La Expedición de Rosas: (ampliar este tema)

  • Se realizó con el apoyo de otras provincias como Córdoba, San Juan, San Luis y Mendoza.
  • También tuvo apoyo económico de los grandes terratenientes y ganaderos amigo de Juan Manuel
  • Comenzó en 1833 hasta 1834, haciendo retroceder a los indígenas más hacia el sur.
  • Recorrió los ríos Limay, Negro y Neuquén, y concertó paz con algunos grupos de indios menos guerreros como los pampas, y los tehuelches. Usó políticas de amistad mediante la entrega temporal de regalos y ayuda económicas.
  • Se conquistaron 2900 leguas cuadradas.
  • La Legislatura autorizó el reparto entre oficiales de una parte de los territorios conquistados, por ejemplo a Rosas se le entregó la isla Choele-Choel.
  • Algunas provincias no pudieron mantener el control de las tierras ganadas, debido a que la crisis económica no les permitía mantener sus ejércitos.

Situación En Buenos Aires (1833-1834)

  • Rosas desde el sur mantenía correspondencia fluida con sus aliados en Buenos Aires, dirigidos fundamentalmente por su señora Encarnación Ezcurra.
  • En Buenos Aires se formaron dos grupos políticos dentro del partido federal:
  1. a) los cismáticos o lomos negros que apoyaban a Balcarce, de orientación liberal, constitucionalista y popular.(Dorrego también era de esta tendencia, conocida como Federales doctrinarios, para él el federalismo era la garantía del régimen republicano y de la libertad, y era el mejor camino para estimular la cultura, la educación y la riqueza de un país).
  2. b) los apostólicos de orientación conservadora rosista, contraria a la tolerancia religiosa.
  • Las luchas internas entre estas facciones llevó al derrocamiento de Balcarce y la asunción del nuevo gobernador Viamonte.
  • Encarnación Escurra formó un grupo político en apoyo a su marido llamado: La Sociedad Popular Restauradora que a su vez se apoyaba en el poder violento de un ala de choque conocida como Mazorca.
  • Por otra parte, Quiroga fue asesinado por los hermanos Reynafé, durante un viaje, en Barranca Yaco, ciudad de Córdoba.
  • Estas inestabilidades políticas crearon las condiciones para que la Legislatura porteña nuevamente otorgue a Rosas, ya ahora, la suma del poder público hasta tanto el gobernador lo crea necesario.
  • Rosas acepta la gobernación con la condición que se realice un plebiscito en la ciudad de Bs.As. que convalidara el otorgamiento de la suma del poder público.
  • Casi 10000 personas votaron, y sólo 8 se opusieron a tal medida, de esta manera Rosas asume todo el poder sin limitaciones y por tiempo ilimitado. Sobre este poder, durante los próximos 17 años, organizó un nuevo orden político y social en la provincia y resto del país.
  • Rosas tenía mucho prestigio debido a su exitosa campaña militar que tiempo atrás había obtenido en la lucha contra el indio para ampliar las fronteras.
  • El 1ro. De enero de 1833 llegó a las islas Malvinas la corbeta inglesa Clío, que amparada de sus poderosos cañones hizo desalojar a las fuerzas argentinas , muy inferiores en número, y tomó posesión de las islas en nombre de su Majestad Británica. A partir de ahí toda negociación y denuncias fueron inútiles.(ampliar sobre este acontecimiento)

Segundo Período de Gobierno de Juan Manuel de Rosas:

  • Este período se caracterizó por el progresivo sometimiento y subordinación del resto del país a su política de gobierno.
  • Después de la muerte de Quiroga en 1835 y la de López en 1838, los proyecto federales de los caudillos provinciales se fueron desvaneciendo y Rosas quedó como único caudillo nacional, dueño de todo el poder político, militar y económico.
  • Consolidado su poder ahora sólo se dedica a extender su hegemonía política al resto de las provincias, aprovechando la docilidad de los otros gobernadores provinciales.
  • En Santa Fe tuvo el apoyo de Juan Pablo López, hijo de Estanilao, en Entre Ríos, lo apoyó el gobernador Pascual Echague, y así también logró el apoyo de San Juan, Córdoba, Mendoza, San Luis, Catamarca y La Rioja, en cada provincia había un servidor de su política.
  • La situación en el Norte era un poco más difícil de resolver, y trató por cualquier medio de someter estas zonas a su política autocrática por ejemplo, debido a la gran influencia que tenía el gobernador de Tucumán, Alejandro Heredia, sobre Santiago del Estero, Salta y Jujuy, Rosas decide declararle la guerra Bolivia, para recuperar la provincia de Tarija, pero en realidad su deseo era colocar las fuerzas de la confederación al mando de Heredia y tratar de este modo de anular su predominio sobre las provincias del Interior distrayéndolo de su función de caudillo. Otra causa de la guerra a Bolivia es que Rosas sospechaba que el mariscal boliviano Santa Cruz, ayudaba a los exiliados unitarios argentinos.
  • También realizó una estricta purga de funcionarios militares, eclesiásticos y civiles tratando de garantizar la estabilidad de su régimen.

Algunas Reacciones Contra Rosas: (ampliar sobre este tema)

Conflictos Internos:

  • Entre 1838 y 1839, el gobernador de Corrientes, ayudado por el gobernador de Santa Fe, Domingo Cullen y el presidente de la Banda Oriental, Fructuoso Rivera encabezan un alzamiento, pero que fue controlado por Pascual Echague, gobernador entrerriano fiel a Rosas. Murieron Cullen y Berón de Astrada.
  • Una conspiración en Buenos Aires encabezada por Ramón Maza y su padre (actual presidente de la Legislatura), fue descubierta y sus cabecillas asesinados.
  • Algunos estancieros en el sur de la provincia se sublevaron contra el régimen y fueron vencidos, fusilados y degollados, colocando sus cabezas a punta de pica, como era la costumbre del sistema.
  • En 1839, Lavalle, radicado en Uruguay, y apoyado por orientales y franceses, desembarca en Entre Ríos y avanza hacia Corrientes para fortalecer su ejército, debido a una mala decisión en su dirigencia, el general Manuel Oribe, lo alcanza y lo derrota en Quebracho Herrado en 1840. Lavalle alcanza a huir hacia el norte y es nuevamente derrotado en Famaillá, sigue escapando camino a Bolivia hasta que finalmente fue muerto por un balazo.
  • En el norte se había formado una Coalición para luchar contra Rosas, al mando de Marco Avellaneda, gobernador de Tucumán, pero estando el ejército de Oribe, logra desbaratar todos los planes y toma prisionero a Avellaneda, el cual fue degollado en Metán. También su cabeza fue exhibida a punta de pica.
  • José María Paz, que había logrado escapar de la prisión en Santa Fe y más tarde de la del Cabildo de Luján, se puso a las órdenes del gobernador correntino Ferré, organiza un ejército que es derrotado por Pascual Echagüe. Disgustado con Ferré, Paz se retira Uruguay. Paz queda a cargo de proteger la banda oriental.
  • Por otro lado Rivera forma un nuevo ejército, que junto a las fuerzas de Paz, deciden atacar a Rosas, pero Oribe, que volvía triunfante del norte, derrota totalmente a las fuerzas revolucionarias, abrigándolos a regresar a la Banda Oriental.
  • Madariaga toma el gobierno de Corriente, pero Urquiza por orden de Rosas, ataca logra un acuerdo, firmado en 1846, llamado Tratado de Alcaraz, de esta manera Corriente ingresa a la Confederación rosista. Rosas no acepta los términos del tratado y obliga a Urquiza a que lo someta, pedido que no acata y provoca la ruptura de Entre Ríos con el dictador. (ver Fracasos de la Oposición)

Conflictos Externos:

  • En 1837 debido al auge que tomaba el puerto de Montevideo, Rosas impuso fuertes impuestos a los productos desembarcados en Buenos Aires, que antes hayan pasado por Montevideo. Además exigió la incorporación de los franceses a las fuerzas argentinas, medida que provocó la protesta del gobierno francés.(los ingleses estaban exceptuados) La protesta fue rechazada por Rosas, y como réplica la escuadra francesa bloquea el Río de la Plata y toma la isla Martín García. Este conflicto duró dos años y finalmente es levantado el bloqueo y por su parte Rosas debe pagar los gastos de la guerra y eximir del servicio militar a estos extranjeros.
  • Rosas mas tarde logra sitiar Montevideo, junto a Oribe. Dispuso además impedir la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay, medida que iba en contra de los intereses franceses y británicos, que sumado al no pago de una deuda con Inglaterra, provocó un nuevo conflicto. Las escuadras bloquearon nuevamente el Río de la Plata, e ingresaron a río Paraná con 11 barcos, y en la Vuelta de Obligado fueron interceptados por la fuerzas rosistas al mando de Lucio Mancilla, provocando una gran pérdida a las fuerzas extranjeras, pero que no lograron detener su avance hacia otros puertos internos. Mas tarde se levantó el bloqueo luego de arduas negociaciones.

LA DICTADURA DE ROSAS
Caudillo del pueblo o dictado

La dictadura de Rosas tuvo los defectos que tiene la casi totalidad de las dictaduras: en primer lugar, la muerte de los partidos y la persecución tenaz de los opositores. Nadie negará que Rosas no admitió libertades políticas durante su gobierno. En segundo lugar, el encumbramiento de una clase social y el hundimiento de otra.

El dictador necesita que una gran parte del pueblo lo ayude y cuando no puede apoyarse en la aristocracia se apoya en la democracia. Rosas concurría a los bailes de negros y adulaba a las clases bajas y a la gente de los campos. En tercer lugar, la invención de una guerra para justificar las medidas fuertes. Cuando una dictadura teme tambalearse busca una guerra exterior o inventa graves levantamientos internos.

El ejército en pie está al servicio del dictador. Rosas explotó la guerra contra los indios, en el desierto, y luego la llamada guerra contra Francia. En varias oportunidades Rosas pudo hacer la «paz con Francia; pero se negó a elle para poder seguir combatiendo a los unitarios. En cuarto lugar, la creador, de guardias pretorianas o ejército; personales que son el sostén armado del propio partido en contra de todo; los demás partidos. En quinto lugar el endiosamiento del dictador. Su retrato se hallaba en los altares de nuestras iglesias y nunca prohibió que se lo adulase hasta tal extremo.

Raro es el dictador que no sea víctima de su propia dictadura. Por lo común también mueren en el destierro. La vida de Rosas no sorprende a los historiadores europeos que conocen a fondo la historia de las dictaduras. En ella se encuentran —repetimos— todos los defectos de las dictaduras vulgares.

ENRIQUE DE GANDÍA, ROSAS, PRIMER DICTADOR ARGENTO

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
PRIMERAS COLONIAS AGRÍCOLAS EN LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Nota en el Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Por JULIO DJENDEREDJIAN, Historiador

Nos avisan de Entre Ríos que el señor Cuyas y Sampere ha propuesto al general Urquiza la fundación de una colonia con inmigrantes extranjeros. Esta propuesta se suma a otras más que han estado sonando en los últimos años. Las colonias no son en sí cosa mala, pero creemos que como están planteadas no irán a ninguna parte.

En general las propone algún amigo del caudillo de la respectiva provincia, con pocos o ningunos fondos. Se las quiere instalar en tierras fronterizas peligrosas, vecinas a otras provincias o a los indígenas; serán apoyo de guarniciones militares, a las cuales venderán sus productos.

Están así pensadas para satisfacer la principal ocupación de nuestros caudillos, que es matarse unos a otros; como ellos necesitan ejércitos, los hombres van a la guerra y no a trabajar el campo, salvo para cuidar sus vacas y hacer cueros, que es lo que menos esfuerzo cuesta.

Entonces, sólo extranjeros exentos de servicio militar pueden cultivar el trigo que se consume en esas provincias, que ellas deben importar, dependiendo así sus alimentos básicos de que exista paz relativa y libre circulación por los ríos, lo que nadie puede hoy garantizar.

No analizamos otros disparates que aparecen en esos proyectos: traslado de miles y miles de personas al medio de la tierra de los indios, aisladas de todo, sin siquiera un rancho donde dormir, cuando en sus pueblos de Europa contaban con casa, iglesia, vecinos, teatro, club social, biblioteca y demás. Para ellos sería lo mismo que deportarlos a la Siberia.

Las colonias van a funcionar el día en que seamos algo más que un conjunto de provincias autónomas pensando en hacerse la guerra. Van a funcionar cuando se entienda que deben ser la base de un cambio cualitativo en las condiciones y en la forma de producir. Van a funcionar cuando puedan vender sus productos en mercados principales, y no en una guarnición de pobres soldados cuya paga se efectiviza tarde y nunca.

Van a funcionar cuando podamos diseminarlas por zonas de frontera pero acompañadas de vías de comunicación rápidas y eficientes. En suma, van a ayudarnos a construir un mercado nacional, cuando nuestros gobernantes se den cuenta de que ello es imprescindible. Nadie pide que esas colonias hagan que el país llegue algún día a exportar trigo o maíz además de cueros; eso es una utopía absoluta. Pero la idea es que por lo menos el trigo y la harina que produzcan permitan cubrir el consumo local, y dejemos de importarlos.

Fuente: Colecci´pn El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: LAS REGLAS DEL CAPITALISMO
Se impone en el país el sistema al que David Ricardo y Adam Smith llamaron división internacional del trabajo.

El mundo cambia y nosotros cambiamos con el mundo. La Confederación Argentínaforma parte del conjunto de naciones prósperas que miran al futuro con gran optimismo. La Revolución Industrial y la Revolución Francesa fueron el comienzo de un gran cambio, que también llega a nuestras tierras.

La política es otra, también la vida social y los sistemas económicos. Hoy en día la producción tiene un rol central en la economía mundial y el capitalismo es el sistema que se impuso para quedarse. El desarrollo de los países más importantes produjo transformaciones económicas profundas y de alto impacto en el resto del globo.

Es notable el aumento en la producción quetrajeron muchos inventos y adelantos tecnológicos aplicados al transporte la comunicación y la industria. Gracias a la utilización de la máquina de vapor para los barcos y los ferrocarriles, se integraron pueblos, que de otro modo quedaban aislados y no recibían mercaderías y tampoco visitantes con quienes pudieran intercambiar ideas.

Es indudable que comienza una nueva etapa, en la que todas las na-cionesestarán integradas. La economía mundial se está organizando de acuerdo con lo que David Ricardoy Adam Smith llamaron división internacional del trabajo. Los países más avanzados seespecializan en la producción de bienes industriales y el resto se acopla intercambiando materias primas y alimentos.

PRODUCCION DE MATERIA PRIMA: En esta división internacional del trabajo, la Confederación Argentina se perfila como una gran proveedora de materias primas. Cerealescomoeltrigo, la avena, el centeno, el girasol y el maíz se encuentran entre los ¡nsumos que caracterizan a nuestro país. Así también ocurre con textiles como la lana y con la carne de bovinos, ovinosy porcinos.

En el mercado internacional se reconoce la alta calidad de estas materias primas, generadas por la bondad de las tierras fértiles de las provincias, que son óptimas para la agricultura y la ganadería. Por lo tanto, las posibilidades de exportarlasson muy buenas y se avizoran grandes oportunidades en el horizonte de abrir la economía local al mundo.

No obstante, hay vocesen disidencia que desaconsejan que ocupemos este espacio en el intercambio internacional. De acuerdo con estas opiniones, implicaría una fuerte dependencia que podría perjudicarnos al necesitar exportar y, al mlsmotiempo, descuidarel desarrollo industrial. SI nos viéramos en la posición decomprar en el extranjero la mayoría de los productos Industriales y de alta tecnología, con su elevado valor agregado, tendríamos que compensarlo con enormes exportaciones para equilibrar la balanza comercial.

Fuente: El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

Caida de Dorrego Primer Gobierno de Rosas Juan Manuel

Caída de Dorrego – Primer Gobierno de Juan Manuel de Rosas 

¿QUIÉN ERA JUAN MANUEL DE ROSAS?
JOHN LYNCH. Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires, Emecé, 1984.
Juan Manuel de Rosas“Era ya un caudillo antes de ser elegido gobernador. Comenzó en la estancia, aprendió el negocio desde el extremo inicial,  y avanzó desde allí. Fue un pionero en la expansión de las propiedades rurales y la cría de ganado, empezando algunos años antes de que se produjera el gran empuje hacia el sur, a partir de 1820. [Rosas] no era un terrateniente ausentista; era un estanciero trabajador, que actuaba en todas las fases de la cría de ganado.

Y fue así como tuvo contacto directo con los gauchos, delincuentes, indios y otros habitantes de las pampas, un poco para reclutarlos para sus estancias, otro poco a fin de movilizarlos para sus milicias. Rosas ejercía autoridad no sólo sobre sus propios peones, sino también sobre las masas rurales más allá de los límites de sus propiedades privadas […]. Tenía mayor experiencia militar que cualquier otro estanciero […] para el reclutamiento de tropas, el entrenamiento y el control de las milicias. Era la dimensión militar desde los inicios de la carrera de Rosas lo que le daba ventajas con respecto a sus rivales. Rosas no era solamente una creación de los hechos; él los producía. No sólo representaba a otros; él los conducía.”

La persecución de Dorrego y su fusilamiento en Navarro (provincia de Buenos Aires) provocaron indignación en las filas federales y una creciente reacción popular contra Lavalle y su partido.

Ante la difícil situación, la Convención se proclamó autoridad nacional soberana, repudió el golpe militar de Lavalle y el asesinato de Dorrego. También decidió enfrentar a Lavalle con un ejército bajo las órdenes del gobernador santafesino Estanislao López.

Por su parte, Juan Manuel de Rosas —comandante general de milicias desde julio de 1827— sumó sus fuerzas a las de López. La derrota de Lavalle ante López y Rosas en Puente de Márquez, en abril de 1829, debilitó al grupo unitario porteño.

Al mismo tiempo, se produjeron levantamientos de la población de la campaña bonaerense, que, invocando como jefe a Rosas, amenazaba con entrar a Buenos Aires junto con grupos de indígenas pampas.

En estas circunstancias, Lavalle pactó con Rosas, en Cañuelas (en junio de 1829), el cese de las hostilidades y la formación de un gobierno provisional con representantes de ambas facciones. Las elecciones ocasionaron nuevos enfrentamientos y, por un nuevo pacto —el de Barracas—, Lavalle se retiró al Uruguay y Juan José Viamonte fue elegido gobernador interino de la provincia. Era, como lo consideraron los mismos protagonistas, “un arreglo entre porteños”.

La Junta de Representantes que había acompañado a Dorrego en el gobierno, disuelta por Lavalle, fue restablecida por Viamonte. El 6 de diciembre de 1829, los legisladores eligieron gobernador a Rosas y le otorgaron “facultades extraordinarias” —la posibilidad de dictar las leyes que considerase necesarias sin el acuerdo de la Legislatura— para restablecer el orden en la provincia.

La llegada de Rosas al gobierno de Buenos Aires —estanciero, saladerista y comandante general de milicias— significó el ascenso de un sector conservador y autonomista y el desplazamiento de la elite urbana tradicional —grupo de profesionales, militares y comerciantes, cercano al liberalismo— que había controlado el poder desde la Revolución de Mayo hasta la caída de Rivadavia. Así, el gobierno de Rosas, que se extendió por veinte años —de 1829 a 1832 y de 1835 a 1852—, expresó el ascenso al poder político de la elite terrateniente vinculada a la producción ganadera y al comercio.

Esta nueva elite, que algunos llaman mercantil-ganadera, fue acrecentando su poder económico gracias al crecimiento de la economía ganadera de exportación y del comercio exterior. Este grupo estaba integrado por antiguos hacendados, comerciantes urbanos —que, a la mercantil, agregaron la lucrativa actividad ganadera— y, en menor medida, funcionarios y militares poseedores de tierra y ganado. Entre esos comerciantes-ganaderos se hallaban quienes en la década del ‘20 habían obtenido grandes extensiones en enfiteusis.

Rosas representó y dirigió los intereses particulares de los grupos dominantes de Buenos Aires -que se negaban a compartir los ingresos aduaneros porteños con las demás provincias—. Logró, a la vez, mantener, bajo la bandera del federalismo, el orden social necesario para el desarrollo de las actividades económicas y la autonomía de la provincia.

Al mismo tiempo, Rosas explotó su influencia sobre los sectores populares y  aprovechó el temor que inspiraban en las clases propietarias, para alinearlas de su lado. La amenaza, la censura y el uso de la fuerza contra rivales, opositores y disidentes fueron también recursos corrientes para  mantener la cohesión y el control del régimen que a partir de esa fecha dominará por dos décadas consecutivas.

Gobierno de Dorrego La Guerra Brasil-Argentina Anarquia en Argentina

Gobierno de Dorrego – La Guerra Brasil Vs Argentina – Anarquía en Argentina

El Gobierno de Manuel Dorrego

dorrego generalTras la disolución del Congreso, el panorama rioplatense presentaba un nuevo equilibrio político, frágil e inestable, de signo federal. Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la autonomía a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

En agosto de 1827 la Junta de Representantes de la provincia eligió gobernado y a Manuel Dorrego quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores.

En otro orden de cosas, en el Interior, Bustos y Quiroga manifestaban aspiraciones hegemónicas. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, el gobernador federal Manuel Dorrego gestionaba una serie de acuerdos con las demás provincias, para impulsar la reunión de una convención con el fin de establecer las bases para la realización de un nuevo congreso, que organizaría institucionalmente el país.

Los pactos firmados entre Buenos Aires y las provincias litorales establecieron que la convención se reuniría en la ciudad de Santa Fe. Esta decisión frustró las pretensiones cordobesas de ser el eje organizador de este provisorio sistema institucional.

La Convención de Santa Fe se reunió a fines de julio de 1828 y contó con la asistencia de nueve provincias (no participaron ni Corrientes ni Salta, por motivos diferentes, y Córdoba se retiró de las sesiones luego de que fuera rechazado su proyecto de otorgar atribuciones constituyentes a la Convención). La labor de la Convención fue pobre y prácticamente se limitó a ratificar el tratado de paz firmado con el Brasil en agosto de ese año.

A pesar de su defensa de los principios del federalismo Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires. Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron. Dorrego tenía la adhesión de numerosos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los grupos económicos más poderosos de Buenos Aires.

En Buenos Aires estalló una nueva crisis política que —junto con la crítica situación económica y financiera, consecuencia de la guerra con el Brasil— debilitó la posición de Dorrego. La resistencia del gobernador a poner fin a la guerra le había restado apoyos en su provincia, incluso dentro del partido federal, donde el sector más conservador —entre ellos, Manuel J. García y Juan Manuel de Rosas— se había agrupado en su contra. El progresivo aislamiento político de Dorrego culminó en su derrocamiento, alentado por sectores unitarios que aspiraban a recuperar el poder. El retomo a Buenos Aires de las tropas que habían actuado en la guerra con el Brasil permitió al grupo unitario llevar a cabo sus planes.

Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Dorrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolución militar fue nombrado gobernador de Buenos Aires.

La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que regresaba del Brasil: éstos pensaban que el ejército era la única fuerza que podía organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno.

Los unitarios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, hecho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses. Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional. Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio.

Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la ruptura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campaña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportaciones. Los diplomáticos extranjeros —especialmente los ingleses— estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.

BIOGRAFÍA DE DORREGO:

Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787. Estudia en el Colegio de San Carlos y, complicado en la sedición contra el virrey Liniers el 10 de enero de 1809, emigra a Santiago de Chile, donde termina estudios de jurisprudencia. En 1810 participa de la revolución chilena y es capitán de granaderos. En 1811 cruza la cordillera, es incorporado al Ejército del Norte, tiene una intervención destacada en Suipacha, Tucumán y Salta y es nombrado jefe de la reserva patriota.

Por problemas disciplinarios es encausado pero tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma, es reincorporado como jefe de retaguardia y comandante de la infantería montada. Poco después San Martín lo apercibe y confina en Santiago del Estero.

En 1815 lucha en la Banda Oriental y el Litoral. Es ascendido a coronel y se casa con Angela Baudrix, con quien tendrá dos hijas.

Por sus posiciones antimonárquicas, en noviembre de 1816 es desterrado. En Baltimore, Estados Unidos, se reúne con otros exiliados: Manuel Moreno, Chiclana, Agrelo, French y Marino.

En 1820 recupera su empleo militar y cobra los sueldos correspondientes al tiempo del exilio. En abril asume la comandancia militar de Buenos Aires y en julio es nombrado gobernador interino, hasta que, en septiembre, lo reemplaza Martín Rodríguez. Dorrego se retira a su estancia en Areco y luego se exilia en la Banda Oriental. Regresa en mayo de 1822 y en septiembre de 1823 es electo legislador provincial.

A mediados de 1825 participa con Alvear y José M. Díaz Vélez de la misión diplomática que entrevista a Bolívar. Desde las páginas del periódico El Tribuno lanza su campaña en favor del régimen republicano federal y se destaca como orador de los federales en el Congreso Constituyente.

El 13 de agosto de 1827 asume la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el 5 de septiembre de 1828 firma el tratado de paz con el Brasil. E! ejército, con Lavalle a la cabeza, marcha sobre Buenos Aires y lo derroca.

Luego de un combate es capturado en Navarro. Lavalle lo fusila el 13 de diciembre de 1828. Un año después, sus restos reciben sepultura en el Cementerio de la Recoleta, con demostraciones populares de aprecio y gran ceremonia, presidida por el nuevo gobernador, Juan Manuel de Rosas. Casi veinte años después, el 21 de octubre de 1847, el Restaurador otorgó una subvención mensual a la viuda, que luego Sarmiento transfirió a su hija.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

LA GUERRA CON BRASIL

LavallejaLa guerra con el Brasil se desencadenó en diciembre de 1825, luego de que el Congreso aceptó la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas. Brasil controlaba Montevideo, Maldonado y Colonia y, muy pronto, su flota bloqueó el Río de la Plata. Las fuerzas militares argentinas —que incluían a las orientales conducidas por Lavalleja (imagen)—, comandadas por el general Alvear, llevaron adelante la guerra en el territorio oriental y en Río Grande. Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas en Ituzaingó.

CAUSAS DE LA GUERRA CON BRASIL:

La provincia oriental había sido incorporada al Brasil el 30 de junio de 1821 con el nombre de provincia Cisplatina, pero a partir de la revolución de 1825, iniciada por Juan Antonio Lavalleja y el acaudalado patriota Pedro Trápani, coexisten dos gobiernos: uno, el de la provincia Oriental; el otro, dependiente del Brasil.

LA CRUZADA DE LOS 33 ORIENTALES. Juan Antonio Lavalleja inició la Cruzada Libertador, con el tácito consentimiento de los gobiernos de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, y la ayuda de 100 000 pesos de la sociedad bonaerense Salieron de San Isidro y el 19 de abril de 1852 desembarcaron en la playa de la Agraciada. sin ser vistos por los barcos brasileños que patrullaban el río.Acompañaban al jefe oriental, Manuel Lavalleja y Manuel Oribe, agregándose luego de iniciadas las operaciones Fructuoso Rivera, hasta poco tiempo antes al servicio del Brasil.

Los 33 orientales lograron la participación de casi todos los habitantes del Uruguay, llegando sus tropas pocos días después a Montevideo, iniciando el sitio de la ciudad desde el Cerrito. El 14 de julio se instaló en la Florida el primer gobierno oriental y el 25 de agosto una asamblea, reunida en la misma ciudad, declaró que “el voto general, decidido y constante de la Provincia Oriental era por la unidad con las demás Provincias Argentinas a que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce”.

Esta declaración creó una grave situación, ya que anunciaba una posible guerra entre Brasil y las Provincias Unidas.

PRIMEROS TRIUNFOS DE LOS ORIENTALES: Mientras tanto, los buques brasileños ejercían el control del río Uruguay, impidiendo la ayuda de las provincias del litoral argentino. Rivera obtuvo la primera victoria de importancia en la batalla del Rincón (24 de septiembre de 1825).

Las comunicaciones entre Montevideo y colonia fueron cortadas por los patriotas. El 12 de octubre los ejércitos se encontraron de nuevo en la llanura de Sarandi. Lavalleja venció a los brasileños dirigidos por Bentos Manuel Ribeíro.

Este triunfo influyó para que el Congreso de Buenos Aires votara la Ley de Incorporación de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas. Este anuncio y la declaración de la Asamblea Oriental fueron enviados al Brasil. Su respuesta del 10 de diciembre fue la declaración de guerra.

LA POSICIÓN DE INGLATERRA. Gran Bretaña aparecía deseando la paz para favorecer su comercio. Se tiene la impresión de que Canning alentaba la esperanza de formar con la Banda Oriental un estado-tapón; independiente tanto de las Provincias Unidas como del Brasil. Cuando las autoridades navales de Brasil anunciaron el bloqueo de Buenos Aires, la comunidad mercantil inglesa suplicó a su cónsul Parish que procurara negociar el cese de esa situación.Además, a medida que la armada brasileña acentuaba el bloqueo, se insinuaba un nuevo peligro para los intereses británicos: Estados Unidos de América intentaba también introducirse en el comercio con el Plata.

Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas enItuzaingó. Al no poder consolidar esta victoria, las fuerzas de Alvear se debilitaron, y la indisciplina y las deserciones favorecieron la recuperación del enemigo.

Mientras tanto, la flota brasileña bloqueaba el puerto de Buenos Aires y perjudicaba sus intereses económicos al impedir las exportaciones. El almirante Brown, comandante de la flota argentina, enfrentó a la poderosa armada del Brasil. La prolongación de la guerra creaba serios conflictos al gobierno de las Provincias Unidas los que, sumados a la crisis política interna, restaban apoyo al esfuerzo bélico.

Tras el repudio a las gestiones de Manuel José García, las negociaciones de paz fueron retomadas, en 1828, por el gobierno de Manuel Dorrego, en quien el Congreso había delegado el manejo de las relaciones exteriores antes de su disolución.

Los generales Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce fueron enviados al Brasil para pactar la paz (agosto de 1828) —aplaudida por los ganaderos bonaerenses y los ingleses—, que reconocía la independencia de la Banda Oriental. En 1830, la República Oriental del Uruguay dictó su constitución.

CAUSAS DE LA GUERRA: Los portugueses habían invadido y anexado a su territorio la provincia de la Banda Oriental, en 1821. Al año siguiente, al declararse la independencia de Brasil, un sector del ejército portugués que ocupaba esa provincia, se plegó al movimiento independentista, en tanto que otro permaneció fiel a la metrópolis. Esta división interna ofreció la oportunidad para que un grupo de orientales, con la ayuda del gobierno de Buenos Aires, intentara reconquistar la Banda Oriental.

El Congreso de las Provincias Unidas aceptó su incorporación en 1825, y esta decisión dio comienzo a la guerra con Brasil. Tras duros combates librados entre las fuerzas brasileñas y rioplatenses, el gobierno inglés, que quería la finalización de la guerra para reiniciar sus transacciones comerciales, se ofreció a mediar. Luego de varios intentos fallidos de negociación, el conflicto terminó con la declaración de la independencia de la Banda Oriental, en 1828.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

Presidencia de Rivadavia Ley de Presidencia de 1826 Resumen Historia

Presidencia de Rivadavia – Ley de Presidencia de 1826 – Resumen e Historia

LA PRESIDENCIA DE RIVADAVIA

A Rivadavia le cabe el honor de haber sido el primer presidente constitucional del país, razón por la cual el sillón presidencial lleva su nombre. Ello no impide que, tanto por sus medidas como por el modo arrogante con que las presentó, sea uno de los protagonistas más polémicos de nuestra historia. Participó desde un primer momento en el proceso independentista.

Influyó desde una segunda línea en los diversos gobiernos patrios e integró misiones diplomáticas para instalar un rey europeo en las nuevas tierras. Pero alcanzó notoriedad al tratar de imponer, a través de sucesivas constituciones y reglamentos provisorios, un modelo centralizado de gobierno a todo el país con la hegemonía de Buenos Aires. La resistencia del interior a ese proyecto sumió al país en la anarquía.

Bernardino RivadaviaLa guerra contra el Brasil justificó la creación de un Poder Ejecutivo nacional a cargo de un Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata antes de la sanción y aceptación de la Constitución. En febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue elegido para el cargo y asumió como presidente.

Sus primeras iniciativas ante el Congreso fueron la creación de un Banco Nacional y un Ejército Nacional. La gestión de gobierno de Rivadavia enfrentó fuertes oposiciones.

La ley de capitalización de la ciudad de Buenos Aires —presentada por Rivadavia y aprobada por el Congreso— generó la oposición de los grupos porteños más tradicionales —grandes comerciantes y ex funcionarios de la administración colonial—  la de los hacendados de la provincia.

Estos grupos no estaban dispuestos a permitir que la ciudad y el puerto de Buenos Aires —principal fuente de ingresos— dejaran de pertenecer a la provincia. Además, la ley no respetaba la autonomía provincial de Buenos Aires al poner bajo la autoridad del Poder Ejecutivo central el resto del territorio provincial hasta la organización de las nuevas autoridades.

Por otro lado, Rivadavia también enfrentó la oposición de muchos gobiernos provinciales luego de la sanción de la Constitución, en diciembre de 1826. Ésta fue rechazada por la mayoría de las provincias porque —como la de 1819— proponía explícitamente que era el presidente quien elegía al gobernador de cada provincia y que éstos dependían directamente del presidente de la República.

Además debido a la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas, Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas. El Congreso Nacional le declaró la guerra a Brasil.

El ejército al mando de Carlos María de Alvear, obtuvo una serie de triunfos y el almirante Guillermo Brown, a través de su acción naval, logró el levantamiento del bloqueo a Buenos Aires, luego de triunfar en Punta Lara, Los Pozos, Martín García y Juncal.

Las preocupaciones de la lucha interior, sumadas a las del conflicto con el Brasil, forzaron a Rivadavia a tomar una decisión. Por tal motivo, poco después de obtenido el triunfo de Ituzaingó, envió en misión diplomática a Río de Janeiro al Dr. Manuel José García, con órdenes precisas de negociar la paz.

Como consecuencia de las gestiones realizadas, el gobierno de Buenos Aires debía reconocer la soberanía imperial sobre la Banda Oriental, retirar sus tropas y pagar una indemnización por los perjuicios que los corsarios argentinos habían ocasionado al comercio brasileño.

Al conocerse en Buenos Aires los términos del tratado» estalló la indignación popular y, aun cuando Rivadavia rechazó el convenio, era evidente que su situación se había vuelto insostenible y que no le quedaba otro recurso que alejarse del poder.

El 27 de junio de 1827, a poco más de un año y cuatro meses de haber asumido la presidencia de la República, Rivadavia presentó su renuncia y, como tantos otros argentinos ilustres, emprendió el camino del destierro.

Fracasó así el intento de organizar un Estado centralizado, con una autoridad que controlara un ejército, un tesoro, una administración y un territorio.

Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829 parte hacia Francia, dejando a su familia en Buenos Aires. En Paría vuelve a su oficio de traductor. Pasan por sus manos «La Democracia en América» de Tocqueville; «Los viajes» y «El arte de criar gusanos de seda» de Dándolo.

En 1834 decide regresar a Buenos Aires. Pero el gobierno de Viamonte le impide desembarcar. Su mujer y su hijo Martín, que lo esperaban en el puerto, suben al barco y se suman al exilio de Rivadavia.

Los hijos mayores, Benito y Bernardino, tienen otros planes: se han sumado a la causa federal y están luchando para que Juan Manuel de Rosas asuma definitivamente el poder.

Bernardino Rivadavia (1780-1845) fue el primer presidente constitucional argentino. Ejerció ese cargo entre el 8 de febrero de 1826 y el 7 de Julio de1827.
Antes había sido secretario de Guerra del Primer Triunvirato y ministro de Gobierno y Delaciones Exteriores del gobernador de sueños Aires, Martín Rodríguez.
Se educó en el Real Colegio de San Carlos (Buenos Aires). No completó sus estudios pero, gracias a sus viajes, pudo conocer en forma personal al pensador Inglés Jeremías Bentham, padre del utilitarismo, cuyas ideas compartía.

Discurso al asumir como ministro de Gobierno de Martín Rodríguez (1821)
«La provincia de Buenos Aires debe plegarse sobre sí misma, mejorar su administración interior en todos los ramos; con su ejemplo, llamar al orden los pueblos hermanos; y con los recursos que cuenta dentro de sus límites, darse aquella importancia con que deberá presentarse cuando llegue la oportunidad deseada de formar una nación».

Carta a su amigo, el pensador inglés Jeremías Bentham (1818)
«¡Qué grande y gloriosa es vuestra patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del mundo a propósito».


Discurso ante el Congreso proponiendo la capitalización de Buenos Aires
«Esta base es dar a todos los pueblos una cabeza, un punto capital que regle a todos y sobre el que todos se apoyen; sin ella, no hay organización en las cosas, ni subordinación en las personas y lo que más funesto será, que los intereses queden sin un centro (…); y al efecto es preciso que todo lo que forme la capital sea exclusivamente nacional».

Principales artículos de la Constitución de 1826
Artículo 1. La Nación Argentina es para siempre libre e independiente de toda dominación extranjera.

Artículo 7. La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen.

Artículo 8. Delega al efecto el ejercicio de su soberanía en los tres altos poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, bajo las restricciones expresadas en esta Constitución.

Artículo 68. El Poder Ejecutivo de la Nación se confía y encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la República Argentina.

Fuente Consultada: La Voz de los Argentinos  Fascículo N°4 La Nación Ilustrada

Fuente Consultada:
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Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
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La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

El Congreso de 1824 -Ley Fundamental Objetivos y Desarrollo

Congreso de 1824 – Ley Fundamental – Objetivos y Desarrollo

anarquia en argentinaintroducción: -Afirmación del espíritu democrático- Al cabo de veinte años de vida independiente el país no había logrado su organización y estabilidad. Las provincias rechazan todos los intentos unitarios, no aceptan la pérdida de su autonomía, ni están dispuestas a admitir la hegemonía de Buenos Aires.

El sentido de libertad inculcado por España y el celo por las autonomías locales se mantienen vivos. Las provincias no se han organizado como nación, pero el espíritu y sentimiento nacional están presentes en ellas.

Las luchas entre provincias, a esta altura de nuestra historia ya han costado más víctimas que la guerra de la independencia. Unitarios y federales merecen nuestro respeto. Todos eran hombres con pasiones y con intereses, pero supieron ofrecer a la patria lo mejor de sí mismos y defender con heroísmo sus ideas.

Los unitarios, gran parte de ellos deslumhrados por ideas importadas de otros países, no supieron captar la realidad y pretendieron implantar en el país un sistema que no estaba de acuerdo con su sentir, ni con sus tradiciones. El pueblo de la Nación estaba dispuesto a hacer valer su voluntad, a no renunciar a su poder soberano. Es esta su afirmación de espíritu democrático.

LA HISTORIA: El intento unitario de organizar el país bajo un régimen centralista ocupó los años que siguieron a la próspera administración de Martín Rodríguez. Un conflicto exterior, la guerra con el Brasil, resultado de la expansión imperialista de aquel Estado, creó una nueva situación sin contribuir a afianzar la unidad nacional quebrada por el enfrentamiento de unitarios y federales. En tal medio se desarrolló la presidencia de Rivadavia, plena de proyectos progresistas, no siempre ajustados a su tiempo.

El fracaso del Congreso de Córdoba demostró la importancia y la fuerza de Buenos Aires. La organización nacional debía partir de ella y algunas provincias así lo entendieron. Además la amenaza del avance portugués aceleró la reunión del proyectado congreso de representantes de las Provincias Unidas, pues era necesario un gobierno que pudiera hacer frente al conflicto.

En los dos últimos años la situación del país había cambiado. Artigas. Ramírez y Carrera habían desaparecido. López y Bustos ejercían en sus provincias un gobierno fuerte y estable tratando de contemporizar con Buenos Aires: la prosperidad porteña era reconocida en el país. A principios de 1824 el ministro Rivadavia presenta a la Legislatura un proyecto de ley, sancionado el 27 de febrero, por el que se convocaron oficialmente a los pueblos a la reunión de un congreso. También,casi por unanimidad fue elegida Buenos Aires como sede del Congreso.

El 2 de abril de 1824, al terminar el mandato de Martín Rodríguez, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires eligió como gobernador de la misma a Juan Gregorio Las Heras. eficaz colaborador de San Martín en sus campañas. Intentó conservar los mismos ministros de la anterior administración y sólo Rivadavia no aceptó continuar en el cargo y  el 26 de junio se embarcó para Europa.

LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: En momentos en que iba a iniciar sus sesiones el Congreso, la Legislatura porteña en defensa de los intereses locales, el 15 de noviembre de 1824 sancionó una ley por la cual se reservaba el derecho de aceptar o no la constitución que se redactase. Además, la provincia señalaba que se regiría del mismo modo y bajo las mismas formas como lo había hecho hasta ese momento. Las provincias reprodujeron esta lev con respecto a sus propios gobiernos, y esas cláusulas fueron la condición precisa y el limite que se puso a las facultades del Congreso.

CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DE 1824

El 1 de diciembre de 1824 había ya en Buenos Aires número suficiente de diputados como para inaugurar las sesiones del Congreso General Constituyente. Buenos Aires se atribuyó nueve diputados, de acuerdo con su población estimada en 135.000 habitantes con la proporción establecida por el reglamento. Todas las provincias enviaron sus representantes, incluso Misiones, Banda Oriental y Tarija. Cuarenta diputados constituyeron el Congreso, que comenzó a sesionar el 16 de diciembre bajo la presidencia de Manuel A. Castro. diputado por Buenos Aires. y la vicepresidencia de Narciso Laprida, diputado por San Juan. La Rioja demoró el envio de su representante debido a la pobreza del verano.

En diciembre de 1824 comenzó a sesionar en Buenos Aires y las resoluciones que adoptó estuvieron estrechamente relacionadas con el desarrollo que tuvo el conflicto con el Brasil. Durante los primeros meses, el acuerdo entre las provincias pareció posible.

En enero de 1825, el Congreso sancionó la Ley Fundamental. En ella, los representantes declaraban la voluntad unánime de mantener unidas las provincias y asegurar su independencia. Declaraban que el Congreso era constituyente pero que la futura Constitución sólo sería válida después de la aprobación de todas las provincias.

Encomendaban en forma provisional al gobierno de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores, y al mismo tiempo afirmaban el principio de las autonomías provinciales, ya que el gobierno de las provincias continuaba a cargo de sus propias instituciones hasta la aceptación de la nueva Constitución. Pero la iniciación de la guerra contra el Brasil hizo necesarias rápidas resoluciones.

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DEBATE SOBRE LA FORMA DE GOBIERNO EN EL CONGRESO DE 1824

— La Junta de Representantes de Buenos Aires eligió el 2 de mayo de 1820 a Ramos Mejía, de definidas tendencias unitarias como gobernador provisorio.El 16 los jefes y oficiales del ejército invocando la «voluntad de los pueblos de la campaña» repusieron a Soler como Capitán General y lo hicieron proclamar Gobernador por el Cabildo de Lujan. Ramos Mejía renunció.

Los representantes no le aceptaron la renuncia pero le ordenaron entregar el mando al Cabildo. El día 20 de mayo existían en Buenos Aires tres gobernadores: Soler, Ramos Mejía y el Cabildo. Contrasta esta situación de Buenos Aires, con la estabilidad que van logrando las provincias bajo el gobierno de los caudillos.

— Soler, nombrado Gobernador por la Junta de Representantes duró pocos días. Entregó el gobierno provisoriamente a Dorrego y fue al frente de las tropas para oponerse a López que avanzaba sobre Buenos Aires. Fue derrotado en la Cañada de la Cruz.

— López convocó en Luján a los representantes de los pueblos de campaña que eligieron a Alvear como gobernador de la Provincia. Los representantes de la ciudad eligieron como tal a Dorrego.

— Dorrego derrotó a Alvear en San Nicolás, y a López en Pavón.

— La Junta de Representantes convocada por Dorrego eligió gobernador a Martín Rodríguez, amigo de Rosas, cuya actuación en la defensa de la ciudad y luego como je fe de las milicias del sur aumentaba día a día su prestigio.

— Martín Rodríguez gobernó en tranquilidad y prosperidad hasta 1824. Rivadavia de ideas liberales y progresistas fue su ministro de gobierno.

— En enero de 1822 Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes firman en Santa Fe el tratado del CUDRILATERO, para «asegurar una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».Establecía este tratado que cualquiera de las provincias firmantes podía convocar un Congreso Gen ral. – La provincia de Buenos Aires convocó este Congreso General que inició sus sesiones el 16 de diciembre de 1824. Enviaron representantes todas las provincias, incluidas Misiones, Tarija y la Banda Oriental.

El 23 de enero de 1825 el Congreso sancionó LA LEY FUNDAMENTAL.

En ella:

a) se adoptaba oficialmente el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata;
b) se estatuía que las provincias debían regirse por sus propias instituciones;
c) establecía que la constitución antes de sancionarse debía ser sometida a la consideración de las provincias;
d) encargaba provisoriamente el manejo de las relaciones internacionales al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La ley Fundamental tuvo buena acogida en las provincias.

— Declara la guerra con el Brasil, Bedoya presentó un proyecto de crear «un ejecutivo permanente con carácter nacional».

El proyecto fue aprobado y se conoce con el nombre de Ley de Presidencia.

El día 6 de febrero de 1826 el Congreso eligió Presidente a Rivadavia. El nombramiento produjo malestar en las provincias por cuanto se había violado la ley fundamental y se había elegido presidente «para toda la nación» antes de que la constitución hubiese sido sancionada. Rivadavia por sus ideas liberales y unitarias no era bien visto en el interior.

Sucedía que mientras el sentimiento del país era casi uniformemente federal y tradicionalista, los miembros del congreso, perteneciente al grupo culto nutrido de ideas europeas, era liberal, centralista y unitario.

— En marzo de 1826 fue aprobada una ley de capitalización de Buenos Aires, que motivó el descontento tanto de los federales de Buenos Aires, como del interior.

— El Congreso se dedicó a preparar la constitución. Se hizo previa consulta a las Provincias sobre la forma de gobierno. Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, San Juan y Santiago del Estero se pronunciaron por el régimen federal;Tucumán, Salta, Jujuy y La Rioja por el unitario. Las restantes provincias excepto Buenos Aires y Misiones que no contestaron, por lo que resolviese el congreso.

— El 24 de diciembre fue aprobada la Constitución que establecía «la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen». De ella dice Ravignani: «…obra llena de sabias disposiciones, pero que contenía una falla capital, el sistema unitario en contra de la opinión de los pueblos».

— La constitución para su vigencia debía ser aprobada por cada provincia. Fueron enviados comisionados a las distintas provincias pero la constitución fue unánimemente rechazada.

— Rivadavia presentó su renuncia ante la indignación popular cuando se conoció la Convención Preliminar de Paz, firmada con él Brasil.

El Congreso aceptó la renuncia de Rivadavia, encargó al gobierno de la Provincia de Buenos Aires la dirección de la guerra y las relaciones internacionales y se declaró disuelto a sí mismo.

— La situación de la Nación interna y externamente era desastrosa.

— Dorrego, gobernador de Buenos Aires, tomó la dirección de la guerra con el Brasil y las relaciones diplomáticas del país. Las provincias recuperaban su autonomía plena.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Tratado del Cuadrilatero Navegacion de los Rios Parana y Uruguay

Tratado del Cuadrilatero: Navegación de los Ríos Paraná y Uruguay

Buenos Aires experimentaba un desarrollo económico creciente como resultado de la expansión de la ganadería y de las exportaciones de productos pecuarios (derivados de la ganadería). Su gobierno no compartía, por el momento, el objetivo de organizar el país en una nueva unidad política. Sostenía que las provincias se debían unir, como Estados independientes y soberanos, en un pacto de confederación; y cada una debía organizarse constitucionalmente y mejorar su economía para obtener las rentas necesarias para pagar los gastos de su administración.

Francisco RamirezDesaparecido Ramírez. los gobernadores de Buenos Aires. Santa Fe. Entre Ríos y Corrientes enviaron a Santa Fe a sus representantes quienes el 25 de enero de 1822 firmaron el Tratado del Cuadrilátero. (imagen izq: Ramírez)

Sus disposiciones fundamentales estipulaban: la unión de las cuatro provincias; la asistencia recíproca ante ataque o invasión extranjera ; la aprobación de las demás contratantes para que una signataria del tratado declarase la guerra a otra provincia; el retiro de los diputados enviados por las firmantes al congreso de Córdoba la convocatoria a un nuevo congreso, cuando fuera factible, invitando a concurrir a las demás provincias, el reconocimiento de la autonomía de Misiones.

En enero de 1822, los gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos Corrientes firmaron el  Tratado del Cuadrilátero. En él se establecía una alianza ofensiva y defensiva que se reafirmaban los propósitos de cooperación defensa mutua en caso de agresión externa. Frente a la amenaza del avance del Brasil en la Banda Oriental, el tema de la organización política del país quedó en un segundo plano.

El acuerdo garantizaba de manera manifiesta la libre navegación de los ríos Los comerciantes de los puertos fluviales querían recibir los cargamentos del exterior en sus propios muelles, sin que ninguna provincia pudiera imponer tributo sobre la mercadería. Es decir, trataban de no pagar tributo de tránsito a la provincia de Buenos Aires; libre navegación para ellos significaba comercio directo con el exterior o contacto libre con naves extranjeras.

Rivadavia no estaba dispuesto a permitir esta evasión de impuestos para Buenos Aires. La prohibición de la libertad de tránsito por los ríos se transformó en un recurso político que se usó con frecuencia.

En el orden político el tratado significó el triunfo de Buenos Aires: se retiraba apoyo al Congreso reunido en Córdoba y no se hacia referencia al sistema federal que propiciaban las demás provincias.

Por el artículo 1º, las provincias contratantes se comprometían a asegurar «una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».

El artículo 2º garantizaba la integridad del territorio «si los españoles y portugueses o cualquier otro poder extranjero» lo invadiese. El artículo siguiente fijaba, en forma provisoria, los límites de Entre Ríos y Corrientes. El 89 aseguraba la libre navegación de los ríos y el comercio interprovincial.

El articulo 13º respondía a la orientación política seguida por el gobierno de Buenos Aires, pues desligaba a las provincias signatarias de «su concurrencia al diminuto Congreso reunido en Córdoba», disposición que contrariaba lo dispuesto anteriormente por el tratado de Benegas.

El artículo 14º estipulaba que cualquiera de las partes contratantes podía convocar un Congreso General «si creyese ser llegada la oportunidad de instalarse».

PROYECTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL
PRINCIPALES PACTOS INTERPROVINCIALES 1820-1831

Objetivos fundamentales:
-Ratificar lá unidad nacional.
-Sancionar una Constitución federal.
-Defenderse de ataques extranjeros (agresión portuguesa).

Circunstanciales:
— Concluir las luchas interprovinciales.
— Solucionar los problemas derivados de los límites territoriales, navegación de los ríos, comercio é impuestos aduaneros.

Tratado del Pilar de febrero de 182o:
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
— Esta provincias se obligan a organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Con estos propósitos debía reunirse un Congreso en San Lorenzo (Santa Fe).

Tratado de Benegas
24 de noviembre de 1820
— Firrmado entre Buenos Aires y Santa Fe.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Al cabo de dos meses, debía reunirse un Congreso general en Córdoba.

Tratado del Cuadrilátero 25 de enero de 1.822
— Firmado entre Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Se comprometían a defender sus territorios frente a cualquier ataque extranjero.
— No concurrir al Congreso general de Córdoba.

Pacto Federal 4 de enero de 1831
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.
— Disponía organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Concertaba una alianza militar defensiva y ofensiva contra toda agresión interna o externa.
— Invitaba a las provincias a reunirse en un Congreso general federativo.

CUADRO SINOPTICO

CUADRO SINOPTICO TRATADOS CON LOS CAUDILLOS

Gobierno de Martin Rodriguez La Feliz Experiencia Rivadavia Ministro

Gobierno de Martín Rodriguez -La Feliz Experiencia

Gobierno de Martín Rodríguez

Los años que van de 1820 a 1824 presentan en Buenos Aires características propias. El antiguo grupo directoral caído en Cepeda. recuperó nuevamente el poder e inicio una política tendiente a afirmar sus bases locales para luego organizar la nación según sus tendencias. Un notable progreso material caracterizó la vida de la provincia porteña y la puso en condiciones de encabezar un nuevo intento hacia la organización institucional del país.

El triunfo federal de 1820 sobre Buenos Aires sólo fue parcial: esta provincia no perdió la base real de su poder —el dominio del puerto y la aduana— al tiempo que dentro de ella triunfaba, con Martín Rodríguez. la causa centralista.

Si bien la necesidad de llegar a la paz condujo a los políticos porteños a firmar el Tratado de Benegas (24 de noviembre de 1820), la reunión de un congreso nacional no convenía al grupo dirigente de Buenos Aires, pues no estaba en condiciones de imponer su actitud al país.

La gente que acompañaba a Rodríguez en el gobierno seguía creyendo en las virtudes de un régimen centralizado; con la llegada de Bernardino Rivadavia al gabinete (agosto de 1821) la línea de acción quedó definida: buscar por todos los medios el fracaso de la reunión que se celebraba en Córdoba, y elevar en todos los órdenes el nivel de la provincia para convertirla en sólido pilar de la organización nacional.

Desde fines de 1820, Martín Rodríguez fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires y Bernardino Rivadavia su ministro de gobierno. Desde ese cargo, Rivadavia puso en práctica un conjunto de medidas que favorecieron la expansión ganadera en la provincia de Buenos Aires.

El llamado Partido del Orden mediante la introducción de una serie de reformas condujo a un periodo de «paz y progreso» que los contemporáneos calificaron de: «La feliz experiencia de Buenos Aires». Para ello nombró a ministros capaces: Bernardino Rivadavia y Manuel García, quienes comenzaron un extenso programa de reformas que incluían la distribución de tierras públicas, el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la minería, las reformas militares; también crearon la Universidad de Buenos Aires, el Museo de Historia Natural, fundaron la ciudad de Tandil (provincia de Buenos Aires), establecieron fuertes, reorganizaron los servicios policiales, etc.. Rodríguez, que debió su nombramiento como gobernador, al menos en parte, al apoyo de Juan Manuel de Rosas, también firmó el Tratado de Benegas con el caudillo Estanislao López, por el cual se dispuso una tregua entre Buenos Aires y las provincias mesopotámicas.

Con el objeto de aumentar la representación de los hacendados en el gobierno de la provincia —con los votos de sus peones— sancionó una ley de elecciones que consagraba el principio de sufragio universal.

También se sancionaron un conjunto de leyes relacionadas con el avance de la frontera y el disciplinamiento de la mano de obra rural (ley de vagos, de administración de justicia por jueces de paz en distritos rurales). Durante su gobierno también comenzó la entrega de tierras a través del sistema de enfiteusis.

Además, Rivadavia eliminó algunos privilegios que la Iglesia mantenía desde la época colonial, y propuso reformas en el ejército para lograr disciplina y eficacia. Aumentó el número de las escuelas primarias; modernizó los programas y métodos de estudios del bachillerato, y fundó la Universidad de Buenos Aires.

El grupo ilustrado que apoyaba la acción de Rivadavia estaba integrado por Julián Segundo de Agüero, Juan Cruz Varela, Esteban de Luca, Manuel Moreno y Cosme Argerich, entre otros. Todos eran miembros de la Sociedad Literaria y expresaban sus ideas a través de los periódicos “El Argos” y “La Abeja Argentina”.

OBRA DE RIVADAVIA COMO MINISTRO: Desde el cargo de ministro de Gobierno, el «Mulato» así apodado, se empeña en darle instituciones estables a Buenos Aires. Suprime el cabildo, creando en su reemplazo un sistema de policía y juzgados de paz. La reforma incluye la reducción de la planta de militares, muy gravosa para la economía.

La más controvertida fue la del clero; reduce a cuatro el número de conventos autorizados en la ciudad, suprime el diezmo y confisca numerosos bienes a la Iglesia, compensando con un sueldo a los prelados y párrocos. El presbítero Antonio Sáenz, rivadaviano, funda en 1821 la Universidad de Buenos Aires en la Manzana de las Luces, implementando las carreras de Derecho y Medicina.

Organiza una Sociedad de Beneficencia que se ocupa de las escuelas de niñas, el Hospital de Mujeres y la Casa Cuna, delegándola en Mariquita Sánchez. La cultura en la llamada experiencia rivadaviana, apunta al refinamiento de la élite gobernante. El público aplaude las óperas de Rossini, Donizetti y Mozart; Angelina Patti, de gran belleza y agradable voz, es junto a Trinidad Guevara la artista más importante. Impulsa la educación popular e intensifica la vacunación antivariólica de los niños que se educan en las escuelas públicas de cada provincia.

Organiza la administración de Correos y hace empedrar por primera vez la ciudad. Decreta como fiesta patria el 9 de julio. Con el objeto de intensificar los cultivos, el gobierno promueve la ley de Enfiteusis, la cual permite arrendar a los particulares, las tierras públicas que no se pueden vender por el empréstito Baring Brothers.

Rivadavia tenía como objetivo extender a todas las Provincias Unidas el proyecto que estaba implementando como ministro de la provincia de Buenos Aires para lograr así su unificación. Por tal motivo propuso nuevas medidas:

En lo político:
1- Dictó la ley electoral (14-8-1821), en la cual se establecía el voto universal y cantado, sólo reservado a los hombres. Se impuso, además, como requisito para ser candidato, ser mayor de 25 años y poseer un inmueble.
2- Otorgó permiso para retornar al territorio a los exiliados por causas políticas.
3- Dictó la ley de supresión de cabildos (24-12-1821).
4- Dispuso que la justicia ordinaria fuera impartida por jueces de primera instancia y en cada parroquia se designara un juez de paz.
5- Dictó leyes protectoras de las libertades individuales, tales como: libertad de imprenta, seguridad individual y defensa de la propiedad privada.
6- Restauró las fuerzas militares a fin de capacitarlas.
7- Debilitó el poder eclesiástico, impidiendo que sus miembros se juzgaran a sí mismos en caso de cometer algún delito, y que recibieran el diezmo de parte de sus fieles. Debieron, además, transferir bienes a la Provincia.

En lo cultural:
1- Revalorizó la educación a través de la creación de escuelas.
2- Creó la Universidad de Buenos Aires.
3- Fundó la Sociedad Literaria, institución que publicaría los diarios Argos y La Abeja Argentina.
4- Creó La Sociedad Filarmónica.
5- Fundó la Academia de Dibujo y Pintura.
6- Fundó el laboratorio de Física y Química, entre otras instituciones.

En lo económico:
1- Creó el Banco de Descuento, institución constituida por un grupo de capitalistas, entre los que se puede mencionar a Juan José Anchorena, Castex, Obligado, Acevedo y Míguez. La oligarquía porteña se acerca al poder. Los ganaderos fomentan la exportación de cueros hacia Gran Bretaña y la importación de productos de fabricación inglesa.
2- Creó la Bolsa mercantil y la Caja de Ahorros.
3- Promocionó la actividad agrícola, fomentando además la inmigración europea.

LA FRONTERA PAMPEANA HASTA  1828: En el sur el limite con los territorios en poder del indio trazaba  un arco desde cordillera de los andes hasta el litoral atlántico, cortando el sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y el extremo meridional de Santa Fe, para luego recorrer la provincia de Buenos Aires aproximadamente a lo largo del río Salado. Como ya se ha señalado poco fue lo que pudo hacerse en este terreno en la primera década posterior a la Revolución. Los esfuerzos militares de los gobiernos nacionales en ese período debieron volcarse casi totalmente en las campañas de la Independencia.

Entre 1823 y 1824 el gobernador bonaerense Martín Rodríguez, aprovechando la relativa paz lograda después de los sucesos de 1820, incursionó con varias expediciones armadas en la pampa bonaerense, llegando hasta las inmediaciones de Bahía Blanca y logrando fundar el Fuerte Independencia y delinear el el futuro pueblo de Tandil. Los intereses de los estancieros porteños, entre los que se contaba el mismo gobernador, eran uno de los motores de estos avances, generalmente bien recibidos por la prensa de la época y la opinión.

 Uno de los que se destacaron en esas cuestiones fijes el influyente hacendado Juan Manuel de Rosas. Su acción como jefe de milicias rurales y hábil negociador con los caciques de la pampa fue una de las bases de su popularidad y prestigio. A su iniciativa como comandante militar de la campaña -durante el gobierno de Dorrego- se debió la construcción de la Fortaleza Protectora Argentina, fundamento de Bahía Blanca, en 1828. La frontera era un límite «permeable», no necesariamente regido por los usos de la guerra. Tribus «amigas» -aunque lo fueran de modo temporal- negociaban con los pobladores; bandidos y desertores solían, por otra parte, buscar refugio en las tolderías. En las guerras civiles de la época lanceros indígenas participaron -con sus propios métodos, que incluían el saqueo- en las contiendas nacionales.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

El Tratado del Pilar y la Banda Oriental Caída de Artigas

El Tratado del Pilar y la Banda Oriental

La firma del Tratado Del Pilar, el 23 de febrero de 1820, significó el origen del federalismo nacional. por este hecho relevante se reconoce al Partido de Pilar como «Cuna del Federalismo» Rubricado en la primitiva capilla Del Pilar, puso fin a la guerra entre las provincias de entre Ríos y Santa Fe contra Buenos Aires. En la Constitución Nacional se lo incluye como «Pacto Preexistente»

EL TRATADO DEL PILAR:
Sarratea, Ramírez y López firmaron el tratado del Pilar el 23 de febrero. Buenos Aires figuraba en el mismo como provincia autónoma, en igualdad de condiciones con las demás.

A todo esto, el ejército de Artigas había sido vencido en Tacuarembó por los portugueses el 20 de enero de 1820 y este hecho se hizo sentir en el tratado: si bien se disponía la reunión del Congreso de San Lorenzo y se mencionaba el reclamo del jefe oriental respecto al auxilio ante el invasor, Artigas era desplazado políticamente y ello condujo a su posterior choque con Ramírez y, tras su derrota. a su exilio en el Paraguay.

El tratado sentaba las bases para un régimen federal. Buenos Aires perdía temporariamente el dominio político pero, de hecho, conservaba sus privilegios económicos.

Su recuperación fue cuestión de tiempo gracias  a sus recursos superiores, al igual que el triunfo final de su política, tras largos años de guerra civil.

El tratado también contemplaba  la comunicación del mismo a Artigas, para que entable relaciones encaminadas a incorporar la Banda Oriental, siendo de su agrado, a las demás provincias federales, lo cual se miraría como un dichoso acontecimiento. Ramírez y López entraron en Buenos Aires el 25 de febrero de 1820 y los cinco días que permanecieron en la ciudad recibieron diversos agasajos.

GERVASIO ARTIGAS exodo del pueblo uruguayoArtigas, que sólo era reconocido por el Tratado como Capitán General de la Banda Oriental, pero no en carácter de Protector de los Pueblos Libres, fue despojado, por obra de Ramírez, de toda autoridad sobre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Si bien el caudillo fue invitado a incorporarse a la alianza, se lo desconoció como arbitro y sólo se le hizo llegar copia de lo resuelto. El Tratado del Pilar confirmó la unidad nacional dentro del sistema federal.

A partir de este Tratado se inicia una nueva etapa, la de los pactos interprovinciales y la de las organizaciones de cada una de las provincias de la Nación. Paradójicamente, el artífice de la lucha contra el centralismo porteño e iniciador de las ideas federales de nuestro país, José Gervasio Artigas, era derrotado, paralelamente a las fuerzas porteñas, por los portugueses: el 14 de enero de 1820 (unos días antes de la derrota de Buenos Aires en Cepeda), Artigas era derrotado en Tacuarembó, debiendo abandonar territorio oriental, al que nunca más volvería.

RESUMEN DEL TRATADO DEL PILAR

El Tratado del Pilar, después de una introducción, en la que se deja constancia de que las partes contratantes resuelven poner fin a la guerra, para «concentrar sus fuerzas y recursos en un gobierno federal», contiene doce artículos, cuya síntesis es la siguiente:

1º Las provincias signatarias se pronuncian a favor de «la federación», cuya existencia «de hecho admiten», con la aclaración de que tal pronunciamiento deberá ser confirmado o no por los diputados de todas las provincias, en un Congreso que ha de reunirse en el Convento de San Lorenzo «a los sesenta días contados desde la ratificación de esta Convención».

2º Las hostilidades cesan el mismo día de la firma del tratado, debiendo retirarse «las divisiones beligerantes de Santa Fe y Entre ríos a sus respectivas provincias». Este segundo artículo, cuyo acatamiento por parte de los federales está condicionado al cumplimiento de las cláusulas de un segundo convenio, al que no se menciona, pues es valor secretamente entendido entre él y Sarratea, que los federales sólo han de retirarse cuando se les cancelen los «gastos de guerra».

3º Los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos, «recuerdan a la heroica provincia de Buenos Aires, cuna de la libertad de la Nación», la difícil situación en que se encuentra la Banda Oriental, invadida por un ejército extranjero, «y aguardan de su generosidad y patriotismo auxilios proporcionados a la orden de la empresa, seguros de alcanzar cuanto quepa en la esfera de lo posible».

4º Establece que las aguas de los ríos Paraná y Uruguay sólo podrán ser navegadas libremente por embarcaciones de las provincias amigas «cuyas costas sean bañadas por dichos ríos».

5º Decreta una amnistía general.

6º Fija ante cualquier diferencia que pueda surgir, respecto de los límites provinciales, será sometida «a la resolución del Congreso General de Diputados».

7º Las partes contratantes admiten, «porque esta medida es muy particularmente del interés de los jefes del ejército federal», que la causa principal de la guerra, la deposición del régimen directorial, «ha sido obra de la voluntad general por la repetición de crímenes con que comprometía la libertad de la Nación, con otros excesos de una magnitud enorme».

8º Declara libre el comercio de armas entre las provincias federales.

9º Ordena la libertad de todos los prisioneros de guerra «después de ratificar esta convención».

10º Aunque las partes contratantes estén convencidas de que todos los artículos arriba expresados son conformes con los sentimientos y deseos del excelentísimo señor Capitán General de la Banda Oriental, don José Artigas, según lo expresado el señor Gobernador de Entre Ríos, que dice estar autorizado por dicho señor excelentísimo para este caso; «no teniendo suficientes poderes en forma, se ha acordado remitirle copia de esta acta para que, siendo de su agrado entable desde luego las relaciones que pueda convenir a los intereses de la provincia de su mando, cuya incorporación a las demás federadas se miraría como un dichoso acontecimiento».

11º Determina las condiciones en que abandonarán la provincia de Buenos Aires las tropas federales, «a las 48 horas de ratificados estos tratados».

12º Por fin, precisa en dos días el término concedido para aquella ratificación, «o antes, si fuese posible».

cuadro tratado del pilar

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

La Batalla de Cepeda Caida del Directorio en 1820 Caudillos Federales

LA BATALLA DE CEPEDA

Toda la situación precedente (ver: Constitución de 1819) hizo crisis en los primeros meses de 1820. Rondeau había reemplazado a Pueyrredón en el gobierno. Las fuerzas nacionales enfrentaban a los artiguistas en Santa Fe desde 1818; las expediciones armadas enviadas contra los lugartenientes de Artigas (Estanislao López en Santa Fe y Francisco Ramírez en Entre Ríos) fueron rechazadas. Un precario armisticio se rompió en septiembre de 1819.

El gobierno central llamó en su apoyo a las tropas que se batían con los ejércitos españoles en el norte y en Chile. Como ya se dijo, San Martín optó por dar el paso decisivo de su plan, el ataque al Perú, enviando al país sólo un batallón que al llegar a San Juan (enero de 1820) se amotinó derrocando al gobierno local.

El mismo día (9 de enero) el ejército proveniente del norte sé sublevó en Arequito, negándose a participar en la guerra civil, y uno de sus jefes, Juan Bautista Bustos, se hizo cargo del gobierno de Córdoba.

La Batalla de CepedaTras derrotar al ejército porteño en Cepeda (febrero de 1820), las fuerzas del Litoral, conducidas por Ramírez y López, exigieron la disolución del Congreso y la renuncia del Director Rondeau. (imagen)

Frente al desmoronamiento del régimen y a la imposición de los vencedores de fijar los términos de la paz, el Cabildo porteño asumió el gobierno de Buenos Aires, como Cabildo Gobernador, hasta que la Junta de Representantes de la provincia —votada en Cabildo abierto— designó gobernador aManuel de Sarratea.

Surgió así una nueva entidad política: la provincia de Buenos Aires que, como tal, firmó con las provincias litorales el Tratado del Pilar (febrero de 1820).

El acuerdo firmado con Ramírez y López reconocía como sistema de gobierno el de federación, aunque su organización se postergaba hasta un encuentro posterior de representantes, que deberían ser libremente elegidos por “los pueblos”.

Como principio económico fundamental, el Tratado del Pilar establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Luego del retiro de las fuerzas militares del Litoral, se publicaron en Buenos Aires las actas secretas del Congreso, a la vez que se inició juicio a los implicados en el proyecto monárquico.

El derrumbe del poder centralizado dio origen a un proceso de fragmentación del poder, que se expresó en la conformación de provincias autónomas, las que, en ocasiones, se reagruparon políticamente. Aunque no se abandonó el proyecto de constituir una nación unificada, los estados provinciales soberanos fueron, por más de treinta años, los protagonistas políticos.

En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando VII el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal.

Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio de Sucre en la batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824. La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822) —que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos— y Gran Bretaña (1824).

La batalla de Cepeda y el odio a los porteños
El 1° de febrero de 1820 se libró la batalla de Cepeda, nombre de un riachuelo tributario del Arroyo del Medio, límite es
te último entre Buenos Aires y Santa Fe. El Director Supremo José Rondeau con dos mil hombres enfrentó a 1.500 montoneros al mando de Francisco Ramírez, Estanislao López, Carlos María de Alvear, el chileno José Miguel Carrera y los irlandeses Pedro Campbell y William Yates.

La caballería de Rondeau se desbandó sin combatir, al ser atacada por la montonera con «alaridos y voces descompuestas» (según el parte de Rondeau). En instantes se decidió la batalla.
La infantería y la artillería porteñas, al mando del coronel Juan Ramón Balcarce, se retira en orden a San Nicolás. Rondeau quedó escondido varios días en la cañada de Cepeda, y logró eludir la captura. Ramírez dijo que dejó escapar
a los infantes para «no privar a la Patria de brazos útiles para su defensa».

José Celedonio Balbín, comerciante y proveedor del ejército de Belgrano, pasó por el lugar de la batalla de Cepeda, unos meses después, y en su libro Apuntes sobre el general Belgrano (1860), dejó estas líneas sobre los horrores de la guerra civil: «Llegué al anochecer al campo llamado de Cepeda, donde hacía unos meses se había librado una batalla entre las fuerzas de Santa Fe y las de Buenos Aires.

En el patio de la posta donde paré, me encontré de 18 a 22 cadáveres en esqueleto tirados al pie de un árbol, pues los muchos cerdos y millares de ratones que había en la casa se habían mantenido y se mantenían aún con los restos; al ver yo aquel espectáculo tan horroroso fui al cuarto del maestro de posta, al que encontré en cama enfermo de asma; le pedí mandase a sus peones que hicieran una zanja y enterrasen aquellos restos, y me contestó: ‘No haré tal cosa, me recreo en verlos, son porteños…’ entre aquellos restos de jefes y oficiales debía haber algunos provincianos… Pero en aquella época deplorable era porteño el que servía al gobierno nacional…».

José Miguel Carrera y las montoneras
El general chileno José Miguel Carrera fue figura destacada en la política de su patria, en el primer período independiente. Disgustado con O’Higgins y San Martín, se embarcó para Estados Unidos con el objeto de comprar navíos y armamento para liberar a Chile. Cuando regresó, en 1817, fue detenido en Buenos Aires por orden de Pueyrredón. Logró escapar a Montevideo y allí se enteró del fusilamiento, en Mendoza, de sus hermanos Juan José y Luis (abril de 1818). Juró vengarlos y declaró una guerra a muerte a Pueyrredón. Se unió a los caudillos federales, formó una tropa de chilenos e indios, y contribuyó a la caída del Directorio.

Pancho Ramírez lo recibió como a uno de los tantos refugiados que se acogían bajo sus banderas; pero Carrera, a los pocos días, poniendo en acción su genio y su poder persuasivo, ganó el ánimo del entrerriano. Logró reclutar de todos los cuerpos de la guarnición de Buenos Aires a los chilenos que servían allí, y formó conellos un cuerpo de 300 hombres a los que organizó en pocos días. Grupos de indios también se unieron a esa fuerza y declararon a Carrera Pichire y (Reyecito).

Con esta fuerza, Carrera vagaba por la campaña cometiendo robos y asaltos. Finalmente Carrera resolvió dirigirse a Chile con su tropa, pero fue apresado en Mendoza y fusilado en esa ciudad el 4 de setiembre de 1821, en el mismo lugar donde sus dos hermanos habían sido ejecutados tres años antes. Rechazó la venda con que se quiso velar sus ojos y murió con dos balas en el corazón y otras dos en la cabeza.

SAN MARTÍN FRENTE AL PROBLEMA DE LAS GUERRAS CIVILES
DOCUMENTO

Compatriotas: Se acerca el momento en que yo debo seguir el destino que me llama: voy a emprender la grande obra de dar libertad al Perú. Mas antes de mi partida, quiero deciros algunas verdades, que sentiría las acabaseis de conocer por experiencia.!…]

Vuestra situación no admite disimulo: diez años de constantes sacrificios sirven hoy de trofeo a la anarquía . […]

El genio del mal os ha inspirado el delirio de la federación: esta palabra está llena de muerte, y no significa sino ruina y devastación. […] Pensar en establecer el gobierno federativo en un país casi desierto, lleno de celos y antipatías locales, escaso de saber y de experiencia en los negocios públicos, desprovisto de rentas para hacer frente a los gastos del gobierno general, fuera de los que demande la lista civil de cada estado; es un plan cuyos peligros no permiten infatuarse, ni aun con el placer efímero que causan siempre las ilusiones de la novedad. […] Temo que, cansados de la anarquía, suspiréis al fin por la opresión, y recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien lejos de fijar vuestro destino, no hará más que prolongar vuestra incertidumbre.

Compatriotas: yo os dejo con el profundo sentimiento que causa la perspectiva de vuestras desgracias: vosotros me habéis acriminado aun de no haber contribuido a aumentarlas, porque éste habría sido el resultado, si yo hubiese tomado parte activa en la guerra contra los federalistas. […] En tal caso, era preciso renunciar a la empresa de libertar el Perú, y suponiendo que la suerte de las armas me hubiese sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. No, el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas, y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sud-América.

Proclama a los habitantes de las Provincias del Río de la Plata, 22 de julio de 1820.

cuadro batalla de cepeda

«¿POR QUE PELEAN LOS ANARQUISTAS?»

El 15 de diciembre de 1819, la Gazeta de Buenos Aires publicó un extenso editorial contra los partidarios del federalismo. En ese escrito, motejándolos de «anarquistas», el anónimo autor señaló que la «Igualdad física» que éstos pretendían implantar entre Buenos Aires y las provincias era imposible, porque iba contra los «consejos de la naturaleza», y «las leyes inmutables del orden del universo». Transcribimos los principales párrafos del artículo.

«¿Por qué pelean los anarquistas? ¿Quiénes son ellos? ¿Cuáles sus cualidades y sus medios de establecer un sistema cualquiera regular? —Se les atribuye la pretensión de establecer la federación— ¿y hay alguno entre sus jefes que sepa ni siquiera pronunciar correctamente aquella voz?.

Hasta ahora no hemos oído explicar razonablemente a los pretendidos federalistas cuáles son los alcances de su sistema. Hubo tiempo que en Buenos Aires se asomó el deseo de reducirse a sola su provincia, aun excluyendo a Santa Fe, que es pueblo de su dependencia provincial, y a nadie asentó peor la proposición que a los partidarios de tal régimen.

Los federalistas quieren no sólo que Buenos Aires no sea la capital, sino que como perteneciente a todos los pueblos divida con ellos el armamento, los derechos de aduana y demás rentas generales: en una palabra, que se establezca una igualdad física entre Buenos Aires y las demás provincias, corrigiendo los consejos de la naturaleza que nos ha dado un puerto y unos campos, un clima y otras circunstancias que le han hecho físicamente superior a otros pueblos, y a la que por las leyes inmutables del orden del universo ésta afecta cierta Importancia moral de un cierto rango.

Los federalistas quieren en grande, lo que los demócratas jacobinos en pequeño. El perezoso quiere tener iguales riquezas que el hombre industrioso, el que no sabe leer optar a los mismos empleos que los que se han formado estudiando, el vicioso disfrutar el mismo aprecio que los hombres honrados, y hasta el de cierta estatura, que no se eleve más sobre la tierra el que la tiene mayor, una perfecta igualdad.

Si no es de esta clase de sistema lo que entienden por federación, entre nosotros, los que son sus partidarios que se sirvan explicarnos sus conceptos. Nosotros no negamos que la federación absolutamente considerada sea buena; pero los que sostienen que relativamente a nuestras provincias es adoptable, y sin inconvenientes, deben manifestarnos los elementos con que cuentan para la realización de su proyecto.»

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Constitucion Argentina de 1819 La Anarquia Nacional 1820

Constitución Argentina de 1819 – La Anarquía Nacional 1820

CONSTITUCIÓN 1819: Declarada la independencia y afirmada esa declaración por el éxito de la campaña a Chile en 1818, el país daba los primeros pasos para organizar su vida interna, por lo hizo eclosión otros importantes asuntos tales como la organización económica e institucional de la nación, creando una Constitución, pero el rechazo de la Constitución de 1819, la caída del régimen directorial y la disolución del Congreso abrieron paso a la fragmentación del poder político y a la organización autónoma de las provincias.

El Congreso sancionó la esperada constitución el 20 de abril de 1819. Fue jurada el día 25 de mayo. Acorde con las tendencias de los congresistas era unitaria y centralista. Había sido preparada teniendo en vista su adaptación para un régimen monárquico. En esos momentos, por encargo del mismo congreso, se negociaba por vía diplomática la coronación de un príncipe europeo en el Río de la Plata. El poder ejecutivo sería desempeñado por un Director de Estado, con cinco años de duración en su mandato, elegido por las cámaras legislativas. Nombraba a los gobernadores y a los senadores militares.

REGLAMENTO PROVISORIO DE 1817: 

Mientras en la Banda Oriental se desarrollaba la invasión portuguesa, en Buenos Aires aumentaba el descontento y surgía una fuerte oposición a la política directorial. Estos elementos incrementaban la represión política: varios y calificados políticos fueron detenidos y enviados al exilio. Paralelo a ello, desde sus primeras sesiones en Buenos Aires, el Congreso se abocó de lleno al propósito constituyente.

anarquia politica argentinaSe nombró una comisión que trabajaría en la redacción del Reglamento Provisorio, integrada por los diputados Gascón, Boedo y Serrano. Con algunas modificaciones se copió el Estatuto de 1815: el Reglamento fue sancionado el 22 de noviembre de 1816 y remitido al Director Supremo para su promulgación y publicación. Pueyrredón lo rechazó, devolviéndolo al Congreso.

Su principal objeción eran las limitaciones que se establecieron a sus funciones de Director, en especial las que se referían al mando de las tropas.

Todo el año 1817 el Congreso discutió en Buenos Aires las reformas en tanto se nombraba una comisión compuesta por Sánchez de Bustamante, Serrano, Zavaleta, Paso y Sáenz, que estudiaría la Constitución definitiva.

El 3 de diciembre de 1817 se aprobó el demorado Reglamento y el 9 fue remitido a Pueyrredón ordenando su publicación. Algunos de sus artículos fueron:

1) Nombramiento del Director: su elección se llevaría a cabo por el Congreso. 2) Poder Legislativo: estaría en manos del Congreso. 3) Gobernadores provinciales: serían nombrados por el Director, de una lista de candidatos propuestos por los cabildos de la ciudad capital de las intendencias. 4) Ley de Libertad de Imprenta de 1811: fue incorporada al Reglamento.

LA SITUACIÓN NACIONAL EN 1819: 

Para esta fecha, la política exterior había obtenido un brillante triunfo: la empresa que San Martín encarara dos años atrás había culminado con el éxito en Maipú (abril de 1818).

Entre tanto el Congreso General (trasladado a Buenos Aires en 1817) dictaba la constitución destinada a organizar definitivamente el país. Se había erigido un sistema político, el Directorio, basado en el centralismo que se creía necesario para hacer frente a la lucha por la independencia, y se analizaban planes (desde 1816) tendientes a implantar una monarquía en el Plata. Tentativas secretas que sin embargo, habían trascendido, buscaban un príncipe europeo para iniciar una dinastía que uniera al Estado bajo un régimen constitucional.

Cuando se estableció el Congreso en Buenos Aires, éste designó una comisión de cinco miembros para que redactara un proyecto de Constitución, con el fin de reemplazar el Reglamento Provisorio. Esta Constitución fue sancionada en abril de 1819 y jurada el 25 de mayo en Buenos Aires y en las provincias, con excepción de las del Litoral.

La precedía un manifiesto según el cual afirmaba no imitar «la democracia fogosa de Atenas, ni el régimen monacal de Esparta, ni la aristocracia patricia o la efervescencia plebeya de Roma, ni el gobierno absoluto de Rusia, ni el despotismo de Turquía, ni la federación complicada de algunos Estados, pero sí es un estatuto que se acerca a la perfección; un estado medio entre la convulsión democrática, la injusticia aristocrática y el abuso del poder ilimitado».

La comisión redactora tuvo en cuenta las resoluciones dictadas a partir de mayo de 1810, los proyectos de la Sociedad Patriótica y de la Asamblea del Año XIII, el Estatuto de 1815 y el Reglamento Provisorio de 1817.

En oposición esta el caudillo oriental Artigas, con su ideal de «República y Federalismo»  que levantaba como bandera de la Liga de los Pueblos Libres, obteniendo profunda repercusión en otras zonas del país. Para losdirectoriales, la monarquía era una salida lógica ante la situación reinante en Europa v un medio para asegurar la unión nacional bajo un sistema centralizado. Según ellos, el federalismo y la defensa de las autonomías provinciales implicaba una anarquía peligrosa.

LA CUESTIÓN ECONÓMICA: 

Desde que el puerto  de Bs.As. se abrió al comercio exterior, esta región había gozado de una privilegiada situación. Sus productos ganaderos (especialmente los cueros) eran intercambiados por las manufacturas (tejidos. herramientas, etc.)  de origen europeo, al tiempo que la aduana porteña monopolizaba la recaudación de impuestos aplicados al intercambio exterior.

Buenos Aires también controlaba la entrada a los ríos interiores, centralizando todo el tráfico mercantil entre el interior y el exterior. La entrada de manufacturas europeas (principalmente de origen inglés) perjudicaba la rudimentaria producción de algunas provincias cuyos artículos locales, fruto de una técnica primitiva y más caros, no podían competir con los elaborados por la industria extranjera.

En Mendoza se elaboraban vinos, fruta seca y carruajes, en Córdoba y Catamarca. tejidos de algodón y  lino y en La Rioja, vinos y coñac, etc.

Los intereses de esas provincias exigían una protección aduanera que impidiera la entrada de la industria extranjera, posibilitando así el propio desarrollo. Las provincias litorales, de economía similar a la de Buenos Aires, pretendían a su vez, que se abrieran los ríos al comercio exterior.

LA NUEVA CONSTITUCIÓN Y EL DERRUMBE DEL PODER CENTRAL: 

En 1819, el Congreso aprobó una constitución que reflejaba los intereses centralistas, promonárquicos y elitistas de los dictatoriales.

Esa constitución era el marco adecuado para la instalación de una monarquía constitucional, mediante la coronación del duque de Luca, Carlos de Borbón. La difusión de estas negociaciones y el carácter centralista de la constitución generaron un fuerte rechazo entre los partidarios del sistema republicano y de la descentralización del poder, principalmente en los de las provincias del Litoral.

En junio de ese año, el gobernador de Santa Fe, Estanislao López, había comunicado a los representantes del Directorio la creciente oposición que existía contra ellos: “Cada pueblo ha desconocido su autoridad para reconcentrarse en sí mismo y propender a su fortuna sin fiarla a manos que pudieran venderla entregando su Patria. Todos amamos la causa de la Patria y nuestro patriotismo es tan ardiente por su independencia, que el más leve asomo de encadenarnos a una potencia extraña nos hará precipitar gustosos a una guerra cuyo término será el de nuestra vida o la del tirano que se atreva intentarlo”

El descontento precipitó la renuncia del desprestigiado director Pueyrredón en julio de 1819, quien fue reemplazado por Rondeau. Sin embargo, el Congreso siguió adelante con los proyectos monárquicos y aprobó, en sesión secreta (noviembre 1819), las tratativas realizadas en Europa. Esta medida, sumada al pedido efectuado por Rondeau a los portugueses instalados en la Banda Oriental para que actuaran contra los disidentes de los territorios de Entre Ríos y Santa Fe, desencadenó la reacción armada de estas provincias contra el régimen directorial.

La negativa del Ejército del Norte de auxiliar al gobierno en la guerra civil (sublevación encabezada por un grupo de oficiales, entre los que se contaban Juan B. Bustos, José M. Paz y Alejandro Heredia, en la posta de Arequito, enero de 1820), la decisión de San Martín de proseguir su campaña libertadora en lugar de intervenir con su ejército en la guerra civil y la oposición generalizada al gobierno, incluso en Buenos Aires, contribuyeron al derrumbe del poder central. Esta posición de debilidad del gobierno central frente las provincias hizo que reaccionaran desencadenando en la batalla de Cepeda, en febrero de 1820.

Poder Judicial. El Poder Judicial se componía de una Alta Corte que entendía con carácter exclusivo en asuntos diplomáticos y consulares, en aquéllos donde una provincia fuera parte, en pleitos entre dos provincias o ente vecinos de distintas provincias y, en grado de apelación, en los fallos de los jueces inferiores. Los jueces eran inamovibles mientras observasen buena conducta.

El Director Supremo, sus ministros y los jueces podían ser sometidos ajuicio político. Mantenían su vigor todas las disposiciones contenidas en estatutos anteriores que no fuesen especialmente derogadas o resultasen incompatibles con la nueva Constitución.

La Constitución también se ocupaba de las garantías individuales, de los derechos de los particulares, de la finalidad de las cárceles. Proclamaba como religión del Estado la Católica Apostólica Romana. Los juristas que redactaron la carta fundamental de 1819 querían imponer una serie de leyes casi perfectas, pero que no tenían aplicación en un país convulsionado por las disensiones internas.

Además como era centralista y lo protegía un fuerte poder en la capital, tuvo total oposición de los pueblos del interior.

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RESUMEN DE LOS ACONTECIMIENTOS

• El Congreso sancionó la esperada constitución el 20 de abril de 1819. Fue jurada el día 25 de mayo. Su redacción fue obra de Paso. Acorde con las tendencias de los congresistas era unitaria y centralista. Había sido preparada teniendo en vista su adaptación para un régimen monárquico. En esos momentos, por encargo del mismo congreso, se negociaba por vía diplomática la coronación de un príncipe europeo en el Río de la Plata. El poder ejecutivo sería desempeñado por un Director de Estado, con cinco años de duración en su mandato, elegido por las cámaras legislativas. Nombraba a los gobernadores y a los senadores militares.

El poder legislativo constaba de dos cámaras. Los «representantes» eran elegidos indirectamente por el pueblo en proporción de uno por cada 25.000 habitantes. Los senadores eran elegidos uno por cada provincia. Integraban el senado, además, tres militares, cuatro eclesiásticos, y un Senador por cada Universidad. Los Directores de Estado, acabadas sus funciones, formaban parte del senado.

• La Constitución, nunca llegó a tener vigencia. Era un producto de gabinete, que no consultaba la realidad del país. Sus principios centralistas y monarquizantes fueron rechazados por las provincias.

• A causa de las tensiones existentes entre las provincias se lublevó el general Bustos, jefe del Ejército del Norte en enero de 1820 y se dirigió con sus tropas a Córdoba. Las tropas enviadas por Rondeau fueron derrotadas en Cepeda y el pánico cundió en Buenos Aires. Ramírez y López avanzan sobre la ciudad.

•  El Congreso nombró a Juan Aguirre en reemplazo de Rondeau. Aguirre convocó a las milicias, que al mando de Soler fueron nuevamente derrotadas en el Puente del Marqués. Ramírez y López aceptaron negociar con el Cabildo de Buenos Aires. El Director Rondeau renunció y el Congreso se disolvió. No quedaba ninguna autoridad de carácter nacional.Los caudillos del litoral no tenían afanes de dominio, pero no aceptaban un régimen unitario.

• En Buenos Aires por asamblea popular se creo la JUNTA DE REPRESENTANTES DEL PUEBLO, que eligió como gobernador a Manuel de Sarratea.

• Sarratea, Ramírez y López firmaron el 23 de febrero de 1820 el TRATADO DEL PILAR.Por este tratado, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos se pronuncian por el sistema federal, se comprometen a invitar a las otras provincias a un congreso y a enfrentar unidos la agresión portuguesa.El Tratado del Pilar es el primer pacto interprovincial, origen de la institucionalización del sistema federal.

• Al finalizar el año 20 no existen autoridades nacionales. Pero las provincias han recobrado su autonomía y el sentimiento nacional está más vivo que nunca. Los intentos de imponer al país un sistema no acorde con su propio modo de ser han retrasado su organización y provocado la anarquía.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez