Primeros Autos Importados en Argentina

El Hovercraft Funcionamiento Sobre Colchón de Aire

Funcionamiento del Hovercraft

MARAVILLAS FLOTANTES, SOBRE AGUA O TIERRA

El  hovercraft es un vehículo inventado en la década del ´60, diseñado especialmente para moverse sobre una superficie, ya sea de agua o de tierra, a una altura suficiente como para evitar las olas cuando marcha por el mar, o las irregularidades del terreno cuando va por tierra.

Entre la superficie y el «hovercraft» existe un colchón de aire, creado por la propia máquina y mantenido por ella, mientras se encuentra en movimiento, por expulsión de aire a presión. Este colchón de aire actúa como los neumáticos de un coche, soportando el peso del vehículo y actuando de amortiguador para que el  viaje  resulte  confortable.

Hovercratf

Sin embargo, su misión más importante es la de mantener el vehículo a una cierta distancia de la superficie, ya que, si estuviese en contacto con ella, su movimiento se haría mucho más difícil en todos los sentidos, pues los rozamientos serían mayores. La oposición, por el roce, que ofrece el agua al movimiento de un cuerpo limita su velocidad y su eficacia, como sucede, por ejemplo, en los barcos y lanchas usuales.

La fricción entre sólidos es aún mayor, como puede ponerse de manifiesto al arrastrar por el suelo un cajón de cierto peso. La solución, en estos casos, es poner ruedas al cajón, pues la fricción por rodamiento es siempre mucho menor que la producida al deslizarse, y el movimiento sobre ruedas es mucho más rápido y efica.

Los colchones de aire son, sin embargo, mucho más versátiles que las ruedas, dado que pueden utilizarse para marchar sobre superficies accidentadas. En ciertos casos, los colchones de aire resultan, además, de mayor eficacia. Realmente, el colchón de aire actúa mmn un aceite lubricante de carácter macroscópico,  alianando los obstáculos que el «hovercraft» encuentra en su movimiento y reduciendo los perniciosos efectos de la fricción.

Parece probable que pronto pueda viajarse sobre la superficie del mar en «hovercraft», cómodamente, a velocidades mayores de 160 Km/h. y por un precio razonable. Sobre pistas especialmente preparadas, es fácil que un «hovercraft» pueda alcanzar velocidades del orden de los 500 Km/h.

corte transversal de un hovercraft

El colchón de aire del «hovercraft» actúa como un neumático. Ha de suministrarse aire continuamente, para mantener elevado el vehículo. (Arriba) Esquema de un «hovercraft» de «cortina de aire». (Abajo) Los escapes o fugas, por los lados del colchón, pueden reducirse adaptando al vehículo rebordes  flexibles.

funcionamiento de un hovercraft

LOS «HOVERCRAFTS» SOBRE EL AGUA
Como ya dijimos, el colchón de aire cumple la misión del neumático en un automóvil; un neumático, sin embargo, que está sufriendo pinchazos continuamente. Una de las caras del colchón de aire es la irregular superficie del agua sobre la que se desliza el vehículo, por la que se pierde aire en todo momento. Habremos de estar, pues, suministrando aire en forma continua, con objeto de contrarrestar dicha pérdida.

En la armazón del «hovercraft» hay ventiladores, que absorben aire para volverlo a lanzar por su parte interior, con el fin de mantener la presión lo suficientemente elevada para soportar el peso del vehículo. Por los lados del colchón también puede perderse aire fácilmente. Cuanto mayor es la altura de aquél, más difícil es contener el aire por sus bordes. Hay distintos métodos para mantener el aire a presión dentro de sus límites.

Uno de ellos consiste en proveer al veniculo de un reborde rígido, a lo largo de su contorno, que por su parte inferior vaya sumergido. Con esto se disminuye la fuerza necesaria para elevar el vehículo, pero, sin embargo, aumentan los rozamientos. Dos inconvenientes adicionales de este método son el de que no puede utilizarse cuando el mar está picado, y el de que el vehículo pierde su carácter anfibio.

Recientemente, se ha solucionado este problema manteniendo, en la parte inferior del vehículo, una espuma compuesta de diminutas burbujas de aire. Mediante este sistema se reduce la energía   necesaria  para   mantenerlo   elevado.

En la mayoría de los «hovercrafts» se permite que el aire escape por los bordes del colchón, lo que se traduce en un incremento de la energía necesaria para mantenerlo elevado. En su parte inferior, y a lo largo de sus bordes, el «hovercraft» lleva, en estos casos, una serie de eyectores de aire; éstos forman una especie de pantalla que encierra la zona de mayor presión, la cual compone propiamente el llamado colchón de aire, aislándolo de la presión atmosférica.

Los «hovercrafts» con cortinas de aire son anfibios, pues, en este caso, no se establece contacto alguno con la superficie. Van equipados con tanques de flotación, situados en la parte superior del colchón de aire, de forma que, cuando sea necesario, el «hovercraft» flote sobre la superficie. Los «hovercrafts» más modernos llevan, además de los eyectores, unos rebordes flexibles, especie de bandas que rodean la parte inferior.

Estos   rebordes   son   de   goma  flexible   plastificada,   de Es posible estabilizar el vehículo dividiendo el colchón de aire en distintos compartimientos, pero lo más corriente es compensar el efecto de las olas con eyectores de aire adicionales, que tienden a ladear el aparato en sentido contrario al de las olas. Los dos movimientos se compensan entonces, y el «hovercraft» permanece estable.

Los rebordes flexibles contribuyen también a mantener su estabilidad, de modo que el viaje resulte confortable. La parte del reborde que choca con los máximos de las olas se dobla hacia arriba, con lo que contribuye a mantener el nivel del vehículo. En los «hovercrafts» actuales, estos rebordes tienen una altura aproximada de un metro. La presión en el interior del colchón de aire dependerá de la altura a la que deseemos mantener el vehículo y de su carga. El propio aparato se construye con materiales ligeros.

Cuando hayan de trasportarse grandes cargas, se incrementa la presión del colchón de aire, lo que se facilita con los rebordes flexibles. El «hovercraft» marcha hacia adelante gracias a una serie de propulsores, y puede cambiar su ruta haciendo variar el ángulo que forman las hélices de los propulsores con la dirección en que sopla el viento.

El vehículo va provisto, además, de una serie de timones y pequeños propulsores adicionales, que pueden ser utilizados también para controlar su marcha. Frenar un «hovercraft» es fácil: basta reducir gradualmente la presión del colchón de airé, mientras los rebordes flexibles se introducen, poco a poco en el agua. Las fuerzas de fricción se encargan de ir reduciendo la velocidad del vehículo.

El «hovercraft» es el vehículo más rápido y más confortable para viajar por el mar. Sin embargo, estos aparatos resultan muy ruidosos para los pasajeros, quienes van situados muy cerca de los motores. Otro de sus inconvenientes son las salpicaduras de agua. Se procura que la presión en el compartimiento de viajeros sea siempre algo mayor que la externa, para impedir, en lo posible, el efecto de salpicaduras de agua. Los «hovercrafts» pueden «posarse» en cualquier parte, ya que pasan directamente del agua a la tierra.

En lugar de un muelle, los «hovercrafts» necesitan, simplemente, un malecón de hormigón, donde puedan embarcar y desembarcar los pasajeros. Los «hovercrafts» están todavía en período de desarrollo, y los que se encuentran actualmente en funcionamiento se utilizan con fines de investigación.

modo que, en cualquier momento, pueden doblarse convenientemente, de acuerdo con el esfuerzo que les sea aplicado. Con ello se reduce la energía necesaria para mantener elevado el vehículo, y éste puede trasladarse a una altura media superior. Por otro lado, los rebordes van sumergidos en parte, con lo que se aumentan los rozamientos. Pero este incremento es mucho menor que cuando los rebordes son rígidos. Además, es posible adaptar los rebordes flexibles, para que el vehículo pueda marchar  también  sobre  tierra.

Los «hovercrafts» de gran tamaño —cuya longitud es de unos treinta metros—, utilizados en viajes oceánicos, pueden operar eficazmente a seis metros por encima de la superficie del agua, con lo que evitan las olas más altas.

El movimiento de las olas afecta poco a los «hovercrafts» de gran tamaño que viajan a altas velocidades. En los de tamaño más reducido es mayor el peligro de que las olas produzcan vibraciones que pueden alterar la estabilidad del vehículo. La altura de éste varía, en estos casos, a medida que la ola pasa por su parte inferior, con lo que se producen cambios en la presión del colchón de aire, peligrando la estabilidad del aparato.

LOS «HOVERCRAFTS»  EN TIERRA
Cuando los «hovercrafts» marchan sobre canales o diques no utilizan ruedas; sólo lo hacen al posarse en tierra. Experimen-talmente, se ha probado la adaptación de eyectores de aire en tractores obligados a moverse sobre terrenos muy enlodados.

Las ruedas del tractor siguen todavía en contacto con la tierra y cumplen su misión de mover el vehículo hacia adelante, pero parte de la carga es soportada por el colchón de aire que crean los   eyectores.

Un «hovercraft» especialmente diseñado podría sustituir al ferrocarril y alcanzaría mayores velocidades siempre que sus pistas fuesen suficientemente lisas. Los trasportes resultarían más económicos. Los «hovercrafts» para trasportar unos cien viajeros habrían de estar sustentados por colchones de aire de unos pocos centímetros de espesor.

Las pistas de deslizamiento serían suficientemente lisas, para que no tocaran con la superficie inferior del vehículo. Como no tendrían que vencer más que la resistencia del aire, estos «hovercrafts» podrían alcanzar una velocidad de 400 ó 500 Km/h. Las pistas no se estropearían, puesto que,  realmente,  los vehículos  no entrarían  en  contacto con  ellas.

Fuente Consultada
Enciclopedia TECNIRAMA Fasc. N° 127 Funcionamiento del Hovercraft (CODEX)

Controles Al Auto Antes de Viajar Recomendaciones Para Un Viaje Seguro

Controles Al Auto Antes de Viajar con Seguridad

Lista de Controles Básicos:

1-Limpiaparabrisas
2-Faros de Luces Bajas y Altas
3-Cinturones de Seguridad
4-Apoyacabezas
5-Luces de Stop
6-Espejos Retrovisores
7-Neumáticos: Presión y Huella
8-Tren Delantero
9-Frenos

reglas para viajar seguro

Niebla: las señales viales (A) indican una zona de riesgo y permiten regular la velocidad adecuada de circulación

40km/h
Cuando se visualiza una
V, no se debe superar los 40km/h.
60 km/h
Si se ven dos
V, la má
xima es de 60km/h.
70km/h
Si la visión alcanza tres
V, la máxima es de 70km/h.
80 km/h
Cuando se ven cuatro
V, la máxima debe ser de 80 km/h.
 Distancia Para Frenar a 110 Km./h. y a 80 Km./h.

 

Comprobaciones con los cinturones de seguridad

Una vez colocado tiremos de él para comprobar que no esté enganchado.
Regular el anclaje para que el cinto pase por encima de la clavícula, entre el cuello y el hombro.
En la parte inferior debe abarcar todo la zona pélvica, por debajo del abdomen.

cinturon de seguridad

Orientado en el sentido inverso al de la marcha.
Pasar el cinturón de hombros por detrás del respaldo de la silla y el de cintura por sobre la sillita.

Primer Tranvía Electrico de Buenos Aires Historia

Información obtenida de una nota del diario «La Nación»

«Aquel que dijo que «el mundo marcha» reconocería, si volviese a la vida, que en los días que alcanzamos, de admirables progresos de todo género, sería más apropiado decir que «el mundo vuela».

Nos referimos a la introducción en Buenos Aires del sistema eléctrico de tranvías en sustitución del de sangre, o fuerza animal, existente hasta ahora, cuyo acto inicial ha llevado a cabo el ingeniero electricista norteamericano, Sr. Carlos Bright, conocido ya entre nosotros por otras valiosas empresas del ramo, que funcionan en el día regularmente.

Saben ya los lectores de LA NACIÓN en qué consiste dicho primer acto de la reforma de que se trata la construcción del «Tranvía eléctrico de Buenos Aires», cuya línea una vez terminada recorrerá el trayecto siguiente: punto de partida, esquina de Piedras y Paseo de Julio; siguiendo por ésta, el Retiro, la Recoleta y Centro América hasta tomar el bulevar Las Heras, por el cual continuará hasta los portones del Parque 3 de Febrero. Por esta vía, en su prolongación, buscará luego la dirección de Belgrano, pasando por la avenida Vértiz, frente al Hipódromo Argentino y el Tiro Federal; y llegado al término fijado por ahora al trayecto, recorrerá una buena parte de la población de Belgrano.

Lo hecho hasta ahora es solamente un trozo de línea, entre Canning y Palermo, por Las Heras, a guisa de ensayo tranquilizador de los ánimos municipales, sobre los cuales no ejerció suficiente influencia el hecho de estar tan generalizado en el mundo el sistema en cuestión, para librarlos de desconfianzas y temores.

A pedido, pues, de la honorable corporación se hizo el tal trozo de línea, largo como de un kilómetro. En tres meses prometió Mr. Bright, ¡yankee al fin! Tener todo listo para la demostración práctica y antes de los noventa días, como buen yankee, anunció que estaba pronto. Nada faltaba para mostrar, en pequeño, lo que será en grande la instalación, completa en todas sus partes.

tranvia electrico de bs.as.

Pero si la municipalidad tenía sus dudas, Bright y los suyos sabían perfectamente de dónde venían a dónde iban y qué era lo que tenían entre manos, por lo que dudaron un instante del éxito.

Solamente los interesados directa o indirectamente en el asunto, conocían su mar-,cha rápida y segura, teniéndolo al público casi olvidado y, sin embargo, al mismo tiempo que avanzaba por entre los barriales de Las Heras los rieles y los alambres de Bright, rumbo a los verdes prados de Palermo, se resolvía prácticamente la larga y trascendental cuestión del establecimiento de los tranvías eléctricos en todas las direcciones del municipio.

Ya a Flores le tarda ver llegar los lindos coches de la línea que hacia allí se encamina; la vieja empresa del tranvía a Belgrano, que no sabía, por lo general, de mejoras de ninguna clase, se electriza, ante el poderoso rival que de improviso ha surgido a su lado, potente y luminoso, al punto de que la impacienta no poder reemplazar inmediatamente sus caballos; y así, todos y por todas partes, veteranos, del oficio y nuevos en él, como si súbitamente se hubiera hecho la luz, relegando al pasado lo que hasta ayer se tenía por lo mejor.

Es que, efectivamente, se había hecho la luz, y ya no era cuestión lo que lo fue por tanto tiempo entre nosotros, mientras en todo el mundo, siguiendo el movimiento norteamericano, se extendía una red de tranvías del nuevo sistema.

Las causas de esta rápida propagación son varias: mayor economía del sostenimiento y, por consiguiente, de los pasajes; marcha tan rápida como se quiere, según las exigencias del uso; aumente del tamaño y consiguientemente de la comodidad de los vehículos; aseo de los mismos y del trayecto que recorren; profusión de la mejor luz conocida; reducción del transporte, para las clases trabajadoras, a menos de la mitad de los precios que actualmente se pagan; facilidad en detener la marcha casi instantáneamente: riesgos de accidentes, iguales o menores que con la tracción de sangre; suavidad de movimiento; supresión de los sacudimientos bruscos, en los arranques y paradas, y del temible «completo» calefacción o refrescamiento de la atmósfera, en el interior del vehículo, según las estaciones, por medio de aparatos eléctricos.

Los coches de la clase traída por la empresa del Tranvía Eléctrico de Buenos Aires, tienen un motor de 23 caballos anexo a cada eje, cuyo poder combinado es más que suficiente para cualquier exigencia del servicio regular.

El sistema es conocido con el nombre inglés de Trolley, derivado del de la rueda ó roldana del extremo superior de la percha destinada a establecer la comunicación entre el hilo conductor de la corriente eléctrica y los motores del fondo del vehículo.

En cuanto a los postes destinados a sostener el alambre conductor, la experiencia ha demostrado que la colocación en el centro es la mejor para las avenidas y calles anchas y el de doble fila, a los lados de la vía, con alambre de suspensión, al que más bien consulta las conveniencias generales en las calles angostas.

Así, siendo unánime el reconocimiento de la superioridad de la tracción eléctrica. unos opinan que el Trolley no sería práctica en calles como las de Buenos Aires, generalmente angostas, no precisamente por lo peligrosos, sino por lo incómodo y de mal efecto estético.

Por nuestra parte, deseando que siga tan provechosa discusión, deseamos más todavía que siga el establecimiento de tranvías eléctricos, cualquiera que sean sus aparatos o mecanismo especiales, mientras no obstaculicen el tránsito o comprometan la seguridad pública.

Porque la verdad sea dicha; Buenos Aires que ha estado siempre atento a los progresos del mundo y dispuesto a adoptarlos permitiéndolo las circunstancias, ha dado algo remiso en esto de la locomoción eléctrica, olvidando que «la ciudad de los tranvías», como se le ha llamado, estaba obligada por tan merecido como honroso título, a ser de las primera de América en implantar la reforma.

Habiendo los inspectores municipales informado favorablemente, y confirmado este informe por la observación personal del intendente, se ha autorizado a la empresa Bright para hacer andar los coches en el trayecto inaugurado, cobrando diez centavos por pasaje, más para evitar la aglomeración de gente que por otro interés. También han sido autorizados los trabajos de prolongación, esperando el Sr. Bright tener lista la línea desde Paseo de Julio y Piedad hasta el Hipódromo Argentino y el Tiro Federal, para octubre próximo.»

Fuente Consultada: El Diario Intimo de un País – La Nación

Toyota en Japon Desarrollo de la Industria automotriz en el siglo XX

Toyota en Japon
Desarrollo de la Industria automotriz en el siglo XX

La compañía japonesa Toyota: Japón, más que cualquier otro país, es capaz de desafiar la preponderancia de la Gran Empresa de los Estados Unidos, y Toyota tipifica la fuerza de ese desafío, ya que actualmente es el mayor productor de coches fuera de los Estados Unidos. En 1971 Toyota fabricó 1,4 millones de unidades, y Nissan-Datsun 1,1 millones. En comparación, British Leyland fabricó en 1971 unos 0,85 millones de vehículos.

La historia de Toyota es la historia de Sakichi Toyoda y su hijo, Kiichiro. En 1926 Sakichi formó una empresa para comercializar su invento: un telar automático. Tras vender los derechos del telar, cede el dinero a su hijo que crea, en 1937, Toyota Motor.

Toyota ha crecido gracias a la genialidad de uno de los más importantes inventores del Japón, Sakichi Toyoda. Toyoda diseñó los que, 40 años antes, fueron los telares textiles automáticos más perfeccionados del mundo. Su compañía, denominada Toyoda Automatic Loom Works, recibió 100.000 libras en 1929 de una compañía de Lancashire como pago por los derechos para fabricar en Inglaterra los telares Toyoda y, con este dinero, Toyoda se lanzó a la tarea de organizar una división automovilística en su compañía. Tras una intensa investigación, Toyoda juzgó que las perspectivas eran buenas para la fabricación de coches pequeños con vistas al mercado interior y nombró responsable del nuevo proyecto a su hijo Kiichiro. (imagen izq.)

Así, en 1896, desarrolla un telar automático que tiene la capacidad de detenerse inmediatamente cuando se produce una falla en la tela. El éxito de este invento enseguida es reconocido por la compañía exportadora Mitsui, que firma un contrato para comercializar los telares de Toyoda. Las máquinas diseñadas por Toyoda cuestan la décima parte de los telares fabricados en Alemania y la cuarta parte de los telares franceses.

Hacia 1935 estuvieron listos los primeros prototipos. Kiichiro envió a uno de sus ingenieros a los Estados Unidos para que estudiase las técnicas de producción en serie; de esa forma, podrían ser adoptados los últimos métodos de producción en cadena. Al llegar a Detroit, el ingeniero decidió ir a la fábrica Packard porque esta compañía había organizado visitas con guía por la fábrica. El hombre de Toyoda, sin levantar sospechas, se mezcló tranquilamente durante varios días entre los turistas. Cada tarde, en la habitación de su hotel tomaba notas y hacía bocetos. Luego regresó al Japón con esa información en la que se basó la primera planta de montaje de Toyoda.

Hacia 1937, la división automovilística ya era lo suficientemente grande para ser reorganizada como compañía independiente y fue entonces cuando se le cambió el nombre por el de Toyota. En japonés, la palabra Toyoda requiere diez trazos con la pluma, y Toyota solamente ocho. Esto nos inclina a pensar que se trató, de una primera muestra de mayor productividad, aunque la explicación que se dio fue la de que el número ocho era considerado más favorable por la familia Toyoda.

Pronto Japón se vio envuelto en la guerra y con él, naturalmente, la incipiente Toyota Motor Company. Después de la guerra, la economía japonesa atravesó un largo y profundo bache y, en 1949, la restrictiva política monetaria aplicada por las autoridades estadounidenses de ocupación llevó a la empresa al borde de la quiebra. Continuamente Toyota tenía problemas de liquidez, ya que las restricciones de crédito hacían que muchos propietarios de coches Toyota, que los habían comprado a plazo, no pudiesen atender los pagos.

Toyota lanzó al mercado su primer auto pequeño, el Modelo SA, en 1947. La producción de autos fuera de Japón comenzó en 1959 en una pequeña planta en Brasil, y continuó con una creciente red de plantas en todo el mundo.

La firma fue rescatada gracias a una importante reorganización que se efectuó bajo la dirección de dos grandes bancos japoneses, el Mitsui y el Tokai. La compañía fue escindida en dos panes: la división de producción (Toyota Motor Company) y la división de marketing (Toyota Sales Company). El esquema salvó la empresa al proporcionarle capital de explótación para la diyisión de producción. El capital procedía de las “ventas” de coches Toyota a la compañía de marketing, que los pagaba con pagarés que el Banco de Japón aceptaba redescontar.

Desde aquel momento, Toyota ha crecido casi ininterrumpidamente. Es el mayor productor de coches de Japón, y Japón, que ha tenido una tasa de crecimiento del 20% en los últimos años, es él mercado automovilístico de más rápido desarrollo en el mundo industrializado. Las importaciones de coches Toyota para el mercado norteamericano han aumentado enormemente a partir de 1962. En 1966, 20.000 Toyotas eran absorbidos por el mismo; en 1969, 125.000. Esto ha hecho de Toyota la única compañía, a excepción de Volkswagen, que ha vendido más de 100.000 coches en los Estados Unidos en un año; en l969, Toyota contribuyó con un 11% en el total de coches importados en los Estados Unidos. Y en la actualidad, se ha adelantado a sus rivales europeos en los Estados Unidos: Fiat, Volkswagen, Renault y British Leyland.

Los productos Toyota alcanzan importancia internacional durante la década del sesenta, cuando se radican grandes instalaciones técnicas y de desarrollo en los Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido.

Toyota, fabricante de coches de más rápido crecimiento del mundo, vende en el extranjero alrededor de una cuarta parte de su producción total. Esto hace que sea la empresa que obtiene mayor cantidad de divisas en Japón, aunque la compañía depende mucho menos de las exportaciones que algunos de sus competidores europeos. Alrededor de un 40% de la producción de Fiat y más de un 70% de la de Volkswagen van al exterior, lo que subraya la prosperidad y la riqueza del mercado interior japonés.

El principal factor del éxito de Toyota es la prosperidad general del mundo que ha durado largo tiempo después de la guerra. Por otra parte, la tasa de crecimiento que ha conocido la economía japonesa ha sido excepcional, lo que, unido a las características de un mercado altamente proteccionista como el suyo, ha contribuido a formar un contexto idóneo para el desarrollo de las grandes compañías de negocios. Pero Toyota no se ha limitado a dejarse llevar por el pleamar de la prosperidad; ha desplazado a sus rivales. En los mercados mundiales, los coches Toyota han irrumpido en un sinfín de nuevos países.

En Japón, Toyota ha incrementado sin cesar su participación en un mercado en plena expansión. El secreto, del éxito de Toyota reside, aparentemente, en la habilidad y en la previsión de sus dirigentes. En aspectos tales como la investigación de mercado, ventas, ingeniería de producción, finanzas y relaciones laborales, sus dirigentes poseen un brillante palmarés de éxitos, incluso silos comparamos con lo que sucede habitualmente en Japón. Toyota, lo mismo que todas las empresas automovilísticas japonesas, no cuenta con una tradición prolongada y opresora. La industria automovilística japonesa no se creó hasta los años treinta, y hasta los años sesenta no traspasó el umbral de la gran producción masiva. Por consiguiente, la iniciativa y la flexibilidad se han manifestado con mayor fuerza que en las empresas más antiguas.

Desde el principio, Toyota se lanzó al exterior en busca de ideas sobre los conceptos de estilización y diseño. Era posible beneficiarse de la dilatada experiencia occidental y adoptar la tecnología más moderna y eficiente. Además, la adopción del estilo y del -concepto de lujo occidentales ha supuesto para los coches -japoneses la inmediata aceptación en los mercados más importantes del mundo. En contraste, las industrias europeas y estadounidenses son muy antiguas, y muchas de ellas han heredado tradiciones de producción y de dirección que a veces han obstaculizado su progreso. Cabe preguntarse si, con el tiempo, aparecerán en Japón’ problemas similares, pero por ahora esta interesante cuestión es una incógnita.

Toyota no solamente ha crecido en tamaño, sino también en prosperidad. En 1969, la rentabilidad de las inversiones se elevó al 22,2%, con lo que Toyota se convertía en la más rentable de todas las grandes firmas automovilísticas. La rentabilidad de General Motors fue del 17,18% y la de Nissan del 18,4%. La productividad de Toyota fue igualmente mayor que la de cualquier compañía importante. En 1969, las ventas por empleado alcanzaron la cifra de 44.000 dólares, mientras que en General Motors la cifra fue de 30.000, en Nissan de 24.000, y en Volkswagen de 20.000. Además, en los últimos años la productividad se ha incrementado a un ritmo que oscila entre el 15 y el 20% anual.

Toyota tiene el honor de ser considerada la empresa automotriz más admirada del mundo. Es líder indiscutible del mercado en Japón y Asia,  es también la marca de vehículos no-americana que mejor se vende en los EE.UU., y la marca japonesa líder en Europa.

La eficacia de Toyota estriba en varios factores. Uno de ellos es la novedad de sus instalaciones. Todos los automóviles producidos en las enormes fábricas que la firma tiene en Nagoya, que sobrepasan la cifra de 40.000 obreros, son hechos en plantas inauguradas a partir de 1959. Al mismo tiempo, Toyota adoptó rápidamente avanzadas técnicas de producción,, y los ordenadores electrónicos se han ido incorporando con gran profusión en todas las operaciones.

Toyota ocupa, asimismo, una posición envidiable en lo que se refiere a las relaciones laborales, con huelgas de importancia prácticamente inexistentes desde 1959. Hasta cierto punto, la devoción que profesan los obreros de Toyota a su empresa es una característica de toda la industria japonesa, pero, una vez más, Toyota ha sabido hacerlo mejor que otras compañías japonesas.

Desarrollo de la Industria Automotriz Historia Volkswagen en Alemania

HISTORIA VOLKSWAGEN EN ALEMANIA

UN COCHE PARA EL PUEBLO

Morris, Austin, Fiat, Renault, Ford y casi todas las grandes empresas automovilísticas actuales, exceptuando las japonesas, pueden trazar sus historias casi a partir del nacimiento de la era del automóvil. Una notable excepción es la de Volkswagen, la mayor empresa industrial de Alemania, una de las más grandes de Europa y, de hecho, una de las primeras empresas automovilísticas del mundo. Volkswagenwerk es una extraordinaria empresa, cuyo éxito alcanzado después de la guerra es único en los anales de la Gran Empresa.

Los coches de Volkswagen se venden en casi todos los países del mundo, y el famoso “escarabajo” es familiar en todos los países de Europa Occidental así como en Asia, América, Australia y Africa.

La mayor parte de los coches Volkswagen se fabrican en la enorme factoría de Wolfsburg, desde donde la firma es dirigida entera mente por alemanes. Durante varios años, la vasta y simétrica factoría de Wolfsburg ha constituido un monumento de la industria alemana.

Situada en pleno campo a unos pocos kilómetros de la frontera con Alemania Oriental, Wolfsburg es por completo una ciudad-empresa, construida por Volkswagen para Volkswagen.

La historia de Volkswagen empezó antes de la guerra, cuando Hitler encargó al gran diseñador de coches Ferdinand Porsche que diseñase un “coche para el pueblo” (volks-wagen). Hitler en persona colocó la primera piedra en Wolfsburg en el año 1938, dedicando el coche prometido al movimiento denominado “a la fuerza por la alegría”. Pero no se fabricó ningún “escarabajo”, ya que, casi al mismo tiempo, las instalaciones fueron destinadas a la producción de guerra.

Después de la guerra, la fábrica quedó en manos del ejército de ocupación inglés. Un oficial, el mayor Hirst, se interesó por las anticuadas piezas de coches Volkswagen que había en la fábrica y se cuenta que dijo: “Creo que se podrían fabricar algunos coches”. Por aquellas fechas, se hizo una propuesta para transferir la fábrica a Inglaterra como parte del pago por las reparaciones de guerra, pero los fabricantes ingleses vieron pocas perspectivas de éxito comercial en el feo y ruidoso coche.

En un momento dado, las instalaciones fueron ofrecidas a los norteamericanos, pero ellos también pensaron que la extraña máquina carecía de porvenir. Hacia 1947 los aliados se dispusieron a devolver fábricas a los alemanes, y las autoridades militares inglesas invitaron al ingeniero Heinz Nordhoff, de 48 años de edad, a hacerse cargo de las instalaciones Volkswagen. Nordhoff deseaba reingresar a la firma Opel —controlada por la General Motors norteamericana— en la que había prestado sus servicios en el transcurso de la guerra. Pero los norteamericanos se negaron a aceptar a personas que hubiesen dirigido industrias durante la guerra.

 

Tal como lo confirmaron los hechos, Nordhoff era uno de los grandes directores en la historia de la Gran Empresa. Dedicó todos sus esfuerzos a un solo modelo, el “escarabajo” y a pesar de numerosos cambios en los detalles, el concepto y la apariencia general del coche permanecieron inalterados, tal y como Porsche lo había pensado. Las expectativas de Nordhoff se cumplieron con creces. Rápidamente, el Volkswagen dominó el mercado alemán; luego, se extendió por Europa. En 1953, el “escarabajo” inició la invasión de Inglaterra y, hacia el final de la década, estaba penetrando en los Estados Unidos. De hecho, en 1967 se vendieron más Volkswagens en los Estados Unidos que en Alemania.

 

LA PUBLICIDAD:

 

Volkswagen siempre se ha preocupado mucho por sus campañas publicitarias, y eso, naturalmente, unido a las evidentes cualidades del coche, ha contribuido a hacer del Volkswagen el coche más exportado del mundo. El primitivo Volkswagen es más bien un coche humorístico, lo que se reflejó en varios anuncios publicitarios. Por ejemplo, un anuncio en los Estados Unidos mostraba a un magnate sudamericano que preguntaba si su Volkswagen disponía de aire acondicionado: “No, pero tengo otros en el congelador”, se le respondía. También en Alemania se le hizo publicidad con un slogan que decía:

“Volkswagen, su segundo coche, aunque no tenga usted el primero»

Nordhoff presidía la pujante empresa con lo que denominaba “la soledad de la responsabilidad no compartida”. Hasta 1961, la empresa fue propiedad del Estado, pero en ese año el gobierno decidió desnacionalizarla, si bien siguió conservando un importante paquete de acciones. La posición de Nordhoff se fortalecía al compás de los éxitos de la firma.

 

Resumen Historia del Automovil Patente de Selden Motor Explosion

Historia de la Patente de Selden – Motor Explosión

Durante el verano de 1876, los Estados Unidos celebraban el Centenario de su Independencia. La ciudad de Filadelfia proporcionaba el espectáculo más grande de todos: La Exposición del Centenario.

Había en exhibición modelos y muestras del progreso norteamericano en las artes y en las ciencias. Uno de los modelos más populares era un nuevo tipo de motor de combustión interna de dos ciclos, que exhibía George B. Brayton. En aquel motor no había compresión de gases en el cilindro de combustión.

La combustión se efectuaba en un cilindro de bomba y los gases se incendiaban al pasar de este cilindro al otro. George B. Selden (imagen), de Nueva York, estaba muy interesado en el funcionamiento de aquel motor.

Selden se dio cuenta inmediatamente de la potencia de un motor que funcionaba con combustible líquido. Estaba seguro de que si lo montaba en un vehículo lo haría caminar. Así pues, se dedicó a leer todo lo que pudo encontrar acerca de aquellos motores, especialmente los informes relativos a los numerosos experimentos que se habían efectuado en la Europa continental.

En 1879, Selden solicitó una patente para un automóvil que iba a ser accionado por un motor de combustión interna, diseñado de acuerdo con el motor de ciclo Brayton.

En Alemania, en 1885, Gottlieb Daimler y Karl Benz, trabajando independientemente uno del otro, habían empleado el motor de gasolina de cuatro ciclos de Otto y habían logrado que impulsara un coche. Estos dos hombres fueron los verdaderos «inventores» del automóvil, ya que continuaron desarrollando sus ideas hasta obtener un modelo de automóvil capaz de funcionar satisfactoriamente.

Emile Levassor y Rene Panhard comenzaron a construir automóviles hacia 1890. Usaron el motor de Daimler, que, como innovación, montaron en la parte delantera del vehículo. Pronto comenzaron a construirse automóviles franceses y alemanes siguiendo sus planos. Pero en los listados Unidos no tenían prisa alguna por fabricar automóviles.

Sin embargo, Selden pareció presentir el gran futuro de los automóviles, y supuso que si quería sacar provecho de su patente, tenía que mantenerla activa hasta que de hecho comenzaran a producirse automóviles. Durante dieciséis años estuvo haciendo cambios en su diseño, cambios que impidieron que se expidiera la patente hasta 1895. Aquello significaba que podría cobrar regalías a cualquier fabricante que, durante los siguientes dieciséis años, fabricara automóviles de acuerdo con su patente.

En 1899 Selden vendió su patente a la Electric Vehicle Company, y esta compañía comenzó a cobrar a todos los fabricantes de automóviles de los Estados Unidos el 1.25% sobre el precio de menudeo de los automóviles que construyeran. Por aquella época, en varias partes del país comenzaron a probar automóviles experimentales en los callejones, en los caminos vecinales y f n las calles de las ciudades.

Parecía como si Selden estuviese en vías de convertirse en un hombre rico con el invento de un automóvil que él no había construido y ni siquiera probado. Pero Selden cometió un error craso. Su patente era para un motor de dos tiempos, de ciclo Brayton, y casi todos los automóviles norteamericanos movidos por gasolina estaban basados en el motor de Otto de cuatro ciclos.

Muchos de los fabricantes de automóviles no pagaron regalías a Selden. La primera demanda se presentó en 1903, cuando Henry Ford rehusó pagar la cuota por los automóviles que estaba fabricando.

Después de dos juicios, la corte decidió, en 1911, que la patente de Selden no amparaba los automóviles que usaran un motor de cuatro ciclos. Los fabricantes ya no tuvieron que pagar regalías a Selden. Ahora los automóviles se podían construir sin temor a una demanda judicial.

La Asociación de Fabricantes Autorizados de Automóviles se formó en 1903 para otorgar licencias para el uso de la patente de Selden.

Fuente Consultada: La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo

Ver: Primeros Autos a Gasolina

Biografía de Goodyear Vulcanizacion del caucho con azufre Serendipia

Biografía de Goodyear
Vulcanización del Caucho con Azufre Serendipia

GOODYEAR CHARLES

El inventor del caucho vulcanizado. Nació en New Haven, Connecticut, 1800. Su carrera fue muy agitada. Fracasó como en herrero, pero triunfó luego de 10 años de trabajos, en medio de todas las desventajas de la pobreza y las privaciones, produjo su nuevo método de endurecimiento de goma por medio de azufre en 1844.

Permaneció muchos años investigando la manera de mejorar la calidad del caucho o hule natural, de modo que no se volviera quebradizo con el frío, y blando y pegajoso con el calor.

Goodyear se involucró en una  serie de problemas como consecuencia de la violación de sus derechos a las invenciones. Sus patentes últimamente ascendió a 60, y ambos medallas y honores le fueron adjudicados en Londres y París. Goodyear murió en 1860.

Caucho era el nombre de una especie de goma utilizada por los indios de América Central y del Sur, que se sacaba de un arbol, por lo que era una sustancia natural que había sido utilizado durante siglos y antes de ser descubierta por Colón que la  presentó a la sociedad occidental. «Caucho» procedía de la palabra india «cahuchu«, que significa «llorar de madera.» El caucho natural fue extraído de la savia que rezumaba de la corteza de un árbol.

El nombre de «goma» proviene del uso de la sustancia natural como un borrador de lápiz que pueden «borrar» las marcas de lápiz y es la razón por la que fue entonces a llamarse «caucho».  Además de gomas de borrar lápiz, la goma se utilizaba para muchos otros productos, sin embargo, los productos no mantenían sus propiedades a temperaturas extremas, llegando a ser quebradizos en invierno.

Durante la década de 1830, muchos inventores trataron de desarrollar un producto de goma que podría durar todo el año. Charles Goodyear fue uno de los inventores, que consiguió los mayores logros, y que se utilizan hasta el día de hoy.

La historia cuenta que en 1834 llegó a sus manos un salvavidas de goma de la India Roxbury Rubber Company en la Ciudad de Nueva York y él rápidamente inventó una válvula de mejora para el dispositivo. Cuando Goodyear trató de vender su diseño a Roxbury, el gerente le dijo que lamentablemente no sirvió de nada el propio caucho era lo que necesitaba mejorar, no la válvula.

Los consumidores estaban hartos de la goma derretida manera en clima caliente y templado en frío. La fascinación de Goodyear  por el aucho se convirtió instantáneamente en un desafío de toda  vida: iba a encontrar una manera de hacer de caucho utilizable.

En los próximos cinco años, Goodyear se dedicó a experimentar con el caucho, tanto en su propia cocina y como en otros talleres. No tenía muchos conocimientos de  química, y además no tenía dinero, y sólo la más burda ropa como equipo de trabajo. Su familia vivía en la pobreza. En 1836 Goodyear había tenido algunos éxito en tratar la goma con el óxido nítrico, pero su nuevo proyecto de goma  fue aniquilado por el pánico económico de 1837.

Un nuevo proyecto junto a Nathaniel Hayward parecía seguro cuando el gobierno de Estados Unidos ordenó fabricar para la oficina de correos 150 valijas de caucho tratadas con azufre. Las bolsas, sin embargo, se desintegraron con el calor el verano. Igual ocurría con los impermeables del escocés Macintosh, tales sacos estaban hechos de tejido de lino impregnado con goma. Y, lo mismo que las prendas escocesas, tendían a la pegajosidad en días calurosos. Además, se cuarteaban rápidamente, quedando inservibles para su finalidad propiamente dicha. Por lo que pronto Goodyar tenía más quehacer con las reclamaciones que con suministros sucesivos.

El avance llegó en 1839 cuando Goodyear descubrió accidentalmente el proceso de vulcanización mezclando azufre y entregándole mucho calor a  de goma para producir un producto resistente y flexible.

Según reza la historia, sería alrededor de 1840 cuando el hombre que portaba un apellido tan esperanzador tuvo realmente su «good year» (buen año). Mientras realizaba experimentos en su laboratorio, que más bien parecía un taller mecánico, a Charles N. Goodyear se le cayeron unas migas de caucho sobre las que había espolvoreado cristales de azufre y fueron a parar a la placa de una estufa que estaba encendida. Cuando examinó las partículas más por curiosidad que por real interés, el químico por afición comprobó con sorpresa que el caucho había perdido su pegajosidad y, a la vez, su fluidez. La materia plástica y tenaz se había convertido en material sólido, para admiración del maestro. El caucho se había transformado en goma. Porque, según reza en los tratados técnicos, se entiende por caucho todos los polímeros aún no reticulados, ya naturales, ya sintéticos. Tras la polimerización (vulcanización) se obtienen materiales gomosos, llamadoselastómeros.

Goodyear luchó durante mas de cinco años en la misma miseria , antes de poder patentar su procesamiento en 1844. En lugar de sacar provecho de su búsqueda, que finalmente acabó con éxito, Goodyear concedió licencias para la fabricación de caucho a precios ridículamente bajos, y se retiró de la fabricación de sí mismo para inventar nuevos usos para sus productos.

Piratas industriales infringieron sus patentes, y debió contratar un abogado, Daniel Webster (1782-1852),  para garantizar sus derechos (con éxito, en 1852) de lo que jamás consiguió obtener ganancias gracias a sus descubrimientos. No pudo patentar su proceso de vulcanización en el extranjero; Thomas Hancock de Inglaterra ya lo habían hecho.

Recibió muchos premios y medallas y fue galardonado con la Cruz de la Legión de Honor en Francia. Enfermo y débil, Goodyear volvió a los Estados Unidos en 1858, donde encontró a sus asuntos financieros en desorden y sus patentes una vez más vulneradas.

 Goodyear murió en Nueva York. Mientras que en un futuro cercano muchos otros se beneficiarían de sus descubrimiento y técnicas de fabricación e, fallece en la absoluta pobreza dejando 200.000 dólares en deudas.

Fuente Consultada: La Historia Popular Tomo78 – Historia del Automovilismo

Historia de la Navegacion Los Primeros Barcos de la Antiguedad

Historia de la Navegación Los Primeros Barcos de la Antiguedad

La historia cuenta que los egipcios fueron Los primeros constructores de barcos de Los que se tiene noticias. La primera fuente gráfica de estas naves data de alrededor del siglo XXX a .d. C. y lo más probable es que los barcos de esta clase llevaran utilizándose hace bastante tiempo. Se piensa que no sólo los utilizaban para navegar por el Nilo, sino que también se lanzaron al mar abierto, ya que existen indicios que señalan su presencia sobre los mares en pinturas murales de más de 3.000 años de antigüedad.

Los barcos egipcios más antiguos que se conocen estaban construidos sobre un armazón de madera y eran lo suficientemente grandes para albergar como mínimo a 20 remeros. Iban equipados con un solo mástil dotado de una vela rectangular y uno o dos grandes remos situados en popa que realizaban La función de timón, siendo capaces de transportar varias cabezas de ganado o el peso equivalente en mercancías.

Barco Egipcio

Barco Egipcio

Su particularidad estaba dada porque eran embarcaciones que carecían de quilla, hecho éste que se solucionaba de manera ingeniosa con una gran soga que recorría su largo, de proa a popa, la cual debidamente torsionada, en función de la carga o peso, evitaba la quebradura de la nave. En la proa, la popa y alrededor de la nave se colocaba un entramado de fibras o sogas, que obraba como refuerzo del casco. Como anda, totalmente primitiva, se utilizaba una simple piedra, de tamaño suficiente. que pendía de un cabo.

Otro pueblo de gran importancia en la historia de la navegación fueron los fenicios, reconocidos como muy buenos marinos, quienes no sólo construyeron barcos mercantes capaces de transportar cargas considerables, sino también buques de guerra mayores y más efectivos que cualquiera de los fabricados por sus contemporáneos, los egipcios y los egeos.

El talento naviero de este pueblo se desarrolló a la par de su actividad comercial, pesquera y, en menor medida, guerrera. Los barcos fenicios estaban hechos de maderas resistentes, como el cedro, pino, encino y ciprés. Llegaron a tener barcos muy grandes, que también aprovechaban la fuerza del viento por medio de velas rectangulares.

La construcción más significativa de los fenicios fue el buque de manga ancha que utilizaba velas en vez de remos y proporcionaba un espacio para el cargamento mucho mayor que las galeras estrechas. Los barcos fenicios navegaron por el mar Mediterráneo y otros océanos hasta las islas Británicas (para comerciar con estaño), y tal vez también se dirigieron hacia el Sur, a lo largo de la costa de África. A los constructores de barcos fenicios se les reconoce haber desarrollado las galeras birremas y trirremas en las que los remos se colocaban en dos o tres órdenes respectivamente.

El poderío naval de Grecia fue enorme hasta el siglo IV a. de C. Luego, Cartago y Roma emprendieron una larga lucha por el dominio del mar. Antes del comienzo de [a era cristiana, los romanos habían triunfado y, durante mucho tiempo, dominaron las rutas marítimas mediterráneas.

Los romanos desarrollaron muchas clases diferentes de barcos de guerra durante su largo período de dominación en el Mediterráneo, sobre todo galeras, las cuales utilizaban puentes para abordar los barcos enemigos y algunas llevaban artillería de Catapultas. Para el comercio, los romanos construyeron barcos de hasta 53 m de eslora y 14 m de manga. Se cree que construyeron barcos todavía mayores para transportar obeliscos de Egipto a Roma. Estos grandes barcos de carga se aparejaban con velas cuadras en tres palos.

En el siglo IX los normandos o vikingos se convirtieron en el terror de los mares septentrionales. En sus embarcaciones, largas y estrechas, propulsadas con velas y remos, denominadas dracares, efectuaron incursiones en las costas del norte de Europa, las islas británicas y el Mediterráneo. Con el modelo más pequeño de estos barcos, que tenía 23,8 m. de eslora, 5 m de manga y su proa simulaba un dragón, se internaron en el tormentoso Atlántico septentrional, colonizaron Islandia y Groenlandia, y arribaron a las costas norteamericanas. También fue utilizado por los diversos reyes escandinavos que invadieron las islas Británicas. Los sajones lo adopta ron, sobre todo durante el reinado de Alfredo el Grande, como defensa contra los invasores.

Durante los siglos XV y XVI aparecieron muchos tipos de naves: carracas, carabelas, pinazas, saicas, galeones, etc. El uso de la brújula se generalizó y posibilitó los viajes cada vez más largos Se construyeron buques de unas mil toneladas. La nave Santa María, que llevó a Colón y a sus cincuenta y dos hombres al Nuevo Mundo, media treinta metros de eslora. Los buques mercantes y de guerra ingleses crecieron en número y tamaño durante los reinados de Enrique VIII e Isabel I.

Las carracas, que españoles, portugueses y venecianos usaban para transportar mercancías, tenían a menudo cuarenta metros de eslora. Los barcos de guerra mayores de la época, dotados de cuatro mástiles, desplazaban mil quinientas toneladas. Los franceses sobresalieron en la arquitectura naval. Sus naves aventajaron en tonelaje y velocidad a las de otras naciones, sobre todo en los siglos XVII y XVIII.

El tráfico oceánico creció en los siglos XVII y XVIII, cuando los ingleses, portugueses y holandeses intensificaron la búsqueda de productos orientales. Las naciones europeas crearon compañías comerciales rivales: La más famosa fue la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, fundada en 1600. Los barcos des carga solían ser más anchos y lentos que los de guerra, e iban menos armados.

Al incrementarse eL comercio con Oriente, se necesitaron naves más rápidas para el transporte de té, especias, café. Así nacieron los afamados clippers cuya temprana llegada a destino significaba un mejor precio para la mercadería y un mejor negocio para La compañía que arribaba primero. Los tiempos empleados en la ruta del té eran hecho público, siendo para algunos historiadores.

La competencia que dio origen al premio llamado Cinta Azul (Blue Riband) que se otorga en el yachting al primer velero en cruzar la línea de llegada. Para otros el galardón se originó posteriormente, en La competencia por realizar el menor tiempo en el cruce del océano Atlántico de las compañías que viajaban de Europa a Estados Unidos.

Dos innovaciones revolucionaron el diseño de los barcos: La propulsión por vapor y la construcción con hierro. En 1860 los vapores de cascos metálicos ganaban rápidamente terreno a Los veleros de madera.

El casco de hierro: Ya en 1777 Los constructores de naves habían probado los cascos de hierro. Se creyó que flotarían. Hubo quejas de sus efectos en la brújula, lo que era cierto, porque el hierro desviaba su aguja del verdadero norte. La dificultad se superó en La década de 1830 cuando los navegantes idearon la forma de corregir el error del compás.

EL vapor: Hacia fines de siglo XVIII el inventor escocés James Watt dominó la energía del vapor de agua. Uno de los primeros en utilizarla para mover una embarcación fue el francés Claude- Françoise Jouffroy d’Abbans, que construyó varios vapores antes de 1785. James Rumsey empleó en Estados Unidos, una bomba de vapor para impulsar un barco en el río Potomac (1787). Más o menos por entonces, John Fitch construía naves con ruedas de paletas movidas por vapor. Una transportó pasajeros por el río Delaware, entre Filadelfia y Irenton.

Otro precursor fue el ingeniero escocés William Symington. Uno de sus vapores remolcó gabarras, en 1802, en el río Clyde (Escocia). El estadounidense Robert Fulton convirtió el barco de vapor en medio de transporte práctico y comercialmente rentable. Imaginó varios artefactos para mejorar las industrias e incluso un submarino. Robert Fulton y Robert Livingston, representantes de los Estados Unidos en Francia, construyeron el Clermont en Nueva York. Muchos hablaban burlonamente de La “locura de Fulton” y profetizaban que seria un fracaso, pero se equivocaron. El barco se botó en 1807, remontó el río Hudson hasta Albany (240 Km.) en treinta y dos horas.

Estos “novedosos y eficaces” medios de propulsión fueron reemplazando a la vela en las embarcaciones de gran porte utilizadas para comercio y pasaje, y durante el siglo XX, los motores a explosión que utilizan combustible fósil destituyeron a los buques impulsados por el viento. Sin embargo, en nuestro presente siglo, los problemas con el petróleo están generando que se reconsidere la energía eólica como suplemento para la propulsión de grandes barcos de carga, y es posible comenzar a observar enormes buques que ahorran combustible con velas! Un regreso sumamente tecnificado al propio origen…

Fuente Consultada: Revista Ciencia y Naturaleza Nro. 7/2008

Principio de Funcionamiento de Maquina Termicas Calderas y Turbinas

Funcionamiento de Máquina Térmicas

maquina termica

MÁQUINAS TÉRMICAS. Durante muchos siglos el hombre utilizó la energía térmica para calentarse, sin darse cuenta que ésta podría trabajar para él. Pero este hecho ocurrió en época muy reciente, hace poco menos de 200 años.

La invención de las máquinas térmicas abrió nuevos horizontes, cambiando en pocos años la marcha de la civilización, y contribuyó eficazmente a la revolución industrial, que caracteriza a los siglos XVIII y XIX. Los dispositivos destinados a transformar energía calorífica en energía mecánica se denominan máquinas térmicas, las cuales se pueden clasificar en dos tipos fundamentales: máquinas de vapor, que utilizan el vapor de agua producido por calentamiento, y motores de explosión, que funcionan gracias a la expansión de los gases producidos por la combustión de una mezcla explosiva.

LAS PRIMERAS MAQUINAS DE VAPOR.
En 1712, el inglés Newcomen construyó un dispositivo que transformaba el calor en trabajo, y que guarda un cierto parecido con las máquinas de vapor utilizadas en la actualidad. Estaba constituido por una caldera que mediante un tubo comunicaba con un cilindro vertical, cuyo pistón se unía al brazo de una palanca.

El vapor de la caldera empujaba el pistón hacia arriba, hasta alcanzar la posición superior; en este momento se proyectaba dentro del cilindro un chorro de agua fría, mediante una válvula accionada por la palanca. De este modo, el vapor se enfriaba y condensaba creando un vacío en el interior del cilindro y en la caldera. Entonces la presión de la atmósfera empujaba el pistón hacia abajo.

La máquina de Newcomen presentaba el inconveniente de que en cada carrera del pistón, el agua perdía la temperatura de ebullición, precisando recuperar ésta para que se repitiera el proceso.
Durante más de dos décadas este dispositivo se utilizó para bombear agua de las minas y de los pozos.

La utilización industrial de la máquina de vapor fue llevada a cabo por James Watt, ingeniero escocés, que modificó el dispositivo de Newcomen en el sentido de evitar las pérdidas de calor. Para ello construyó un aparato que llevaba una cámara separada que aspiraba el vapor y donde se condensaba por medio de un sistema de refrigeración. De este modo consiguió disminuir el tiempo de subida y bajada del émbolo y ahorró gran cantidad de combustible, lo que representa una considerable economía.

Hay que notar que estas máquinas no utilizan la presión del vapor, sino que su funcionamiento está basado en el vacío que se origina al condensar el gas que permite actuar a la presión atmosférica y hace descender el émbolo y, por consiguiente, da el impulso necesario para la ascensión.

La necesidad de refrigerar el vapor lleva consigo la utilización de grandes cantidades de agua que hace a la máquina de vapor inaplicable a la tracción. Unos años más tarde, el propio Watt ideó un dispositivo de doble efecto, y a partir de este momento la máquina de vapor fue utilizada para el transporte, construyéndose diversos tipos de vehículos y empleándose, también, para mover los barcos.

Para disminuir el riesgo que supone la elevada presión a que está sometido el vapor de la caldera, Watt ideó un dispositivo, llamado «regulador centrífugo», de cuyo fundamento nos hemos ocupado en páginas anteriores, para evitar posibles explosiones.

LA MÁQUINA DE VAPOR ACTUAL. Modernamente se utilizan dos tipos principales de generadores de vapor.

a) Caldera con tubos de humo, constituida por un haz de tubos de acero colocados en el interior de la caldera, a través de los cuales circulan los productos de la combustión procedentes del hogar.
b) Caldera con tubos de agua, que está provista de numerosos tubos por los que circula el agua de la caldera propiamente dicha, y que son lamidos superficialmente por las llamas y los gases calientes.

En el hogar se quema el combustible, que puede ser carbón, leña, aceites pesados, gas, etc. Cuando se utiliza carbón o leña, el hogar está dividido en dos partes por una parrilla. En la superior están las llamas y en la inferior, o cenicero, se recogen las cenizas procedentes de la combustión.

El vapor producido en la caldera entra en una caja de distribución, provista de una corredera a la que una excéntrica da movimiento de vaivén. Esta corredera distribuye alternativamente el vapor a ambos lados del émbolo, de modo que cuando el vapor penetra por la cara derecha empuja el émbolo hacia la izquierda, mientras el vapor contenido en el otro lado del émbolo escapa por un canal de la izquierda a través de la corredera. De este modo se origina el movimiento de vaivén del émbolo que por medio de un sistema de biela y manivela se transmite a la rueda.

Para obtener un mayor aprovechamiento de la energía calorífica se han ideado asociaciones de cilindros, como en las máquinas tándem o en serie, constituidas por dos cilindros que actúan sobre el mismo eje, o las máquinas compound o en paralelo, en las que los cilindros forman ángulo recto, y mediante unas manivelas actúan sobre un mismo eje.

La asociación también puede ser de más de dos cilindros. Muchas veces el vapor pasa de un cilindro a otro, cuyos diámetros son cada vez mayores, con lo que se producen varias expansiones, por lo que se habla de doble, triple y múltiple expansión.

TURBINAS. Mientras la máquina de vapor es un dispositivo de presión, la turbina es una máquina basada en el flujo del vapor. Obtiene la energía a partir de pequeñas fuerzas que trabajan a gran velocidad.

turbina

La constitución de la turbina de vapor es semejante a la hidráulica, de la que nos hemos ocupado anteriormente, El rodete recibe sobre sus paletas un chorro de vapor a presión dirigido por unos tubos llamados «toberas». El vapor penetra en la turbina y hace girar los discos, luego pasa a baja presión a una segunda cámara donde imprime movimiento a otros discos. A continuación entra en un condensador, donde por medio de un serpentín refrigerado se licúa, para volver de nuevo a la caldera y repetir el proceso.

El rendimiento es mucho mayor que en las máquinas de vapor antes descritas, llamadas de , pistón, por lo que cada día son más utilizadas las turbinas, sobre todo cuando se trata de obtener grandes potencias, como en las locomotoras, barcos, centrales termoeléctricas, etc.

La potencia de las turbinas empleadas en los barcos es muy grande. Para el buque «Queen Mary» se construyó una de 200.000 CV. Los barcos de guerra también van provistos de turbinas que les permiten desarrollar grandes velocidades y tienen la ventaja de ocupar un espacio reducido. La desventaja de este sistema de propulsión es que la turbina no puede girar en sentido contrario, por lo que la nave debe llevar una turbina auxiliar para la marcha atrás.

Principio Fisico del Funcionamiento de un Motor Explosion

Principio Físico del Funcionamiento
De Un Motor Explosión o Combustión Interna

El motor de combustión interna (o motor de explosión) es un mecanismo destinado a transformar la energía calorífica en trabajo. La combustión tiene lugar en el cilindro mismo de la máquina, lo que permite un mayor rendimiento en la transformación.(Tutoriales sobre Mecánica)

El motor de combustión interna fue diseñado a finales del siglo XIX. Su funcionamiento es, en algunos aspectos, similar al de la máquina de vapor: un pistón situado en un cilindro se expande y contrae ejerciendo una fuerza. El líquido introducido dentro del cilindro es un derivado del petróleo al que, a continuación, se prende fuego. Al estar sometido a presión, el combustible no arde normalmente, sino que estalla. Esta explosión empuja el pistón hacia afuera, ejerciendo un trabajo. Posteriormente, entra nuevo combustible en el cilindro y se vuelve a comprimir para empezar de nuevo el ciclo.

Los motores comerciales se fabrican con varios cilindros, ya que este sistema permite obtener más potencia y ofrece menos problemas que los que plantea un motor provisto de un único cilindro de mayor tamaño. En este dispositivo, la posición de los cilindros se calcula para que, en un momento dado, cada uno se halle en un ciclo distinto, uno en admisión, otro en compresión, otro en explosión y otro en escape. De este modo, se obtiene un funcionamiento más estable, sin vibraciones, y en el que cada cilindro, al hacer explosión, ayuda a los demás a moverse.

Los cilindros de un motor pueden estar dispuestos de varias formas, siempre en relación con su número y con las dimensiones del vehículo que deban impulsar. En el motor de los automóviles, se colocan generalmente en línea, si van todos paralelos; en y, si la mitad se halla inclinada en un pequeño ángulo con respecto a la otra mitad; y en Boxer o contrapuestos, si unos se encuentran enfrentados a los otros.

El motor de combustión interna ha sustituido a la gran mayoría de máquinas de vapor debido a sus considerables ventajas. En primer lugar, el aprovechamiento de la energía es mayor. El origen de la energía se sitúa en el interior del cilindro, y no en el exterior como en la máquina de vapor. Por otra parte, no es necesario cargar con grandes cantidades de agua.

Los vapores empleados son los propios del combustible al explosionar. El tamaño del motor se reduce considerablemente y facilita su instalación en vehículos pequeños. Por último, este motor es capaz de realizar en poco tiempo una gran variación de energía, comparado con la máquina de vapor.

Un motor de combustión interna ligero puede pasar en pocos segundos de una posición de reposo a otra en la que proporcione la máxima energía, tardando sólo unos minutos en sistemas de grandes dimensiones, como los barcos. Esta característica lo convierte en el mecanismo ideal para aplicaciones con cambios frecuentes de energía, como puede ser el motor de un automóvil, un tren o un barco.

Clasificación de motores de combustión interna

Existen distintos criterios para clasificar los motores de combustión interna: según el combustible utilizado, el número y la disposición de los cilindros, el tipo y la colocación de las válvulas o el sistema de enfriamiento empleado. La clasificación más frecuente se basa en el tipo de ciclo, es decir, en el número de tiempos por ciclo (entendiendo por tiempo una carrera hacia arriba o hacia abajo del émbolo a lo largo del cilindro).

En el denominado motor de explosión de cuatro tiempos, en cada ciclo de motor (llamado ciclo de Otto) se suceden cuatro tiempos (admisión, compresión, explosión y escape).

Principio Fisico del Funcionamiento de Un Motor Explosion Combustion Interna

En el denominado motor de dos tiempos, cada ciclo de motor consta de sólo dos tiempos, combinándose en uno la admisión y la compresión y en el otro la expulsión y el escape. Estos motores se emplean con gasoil.

Funcionamiento del motor de explosión de cuatro tiempos

El motor de explosión de cuatro tiempos es utilizado en la mayor parte de los automóviles. En su funcionamiento se suceden cuatro tiempos o fases distintas, que se repiten continuamente mientras opera el motor. A cada uno de estos tiempos le corresponde una carrera del pistón y, por tanto, media vuelta del cigüeñal.

En el primer tiempo, llamado de admisión, el pistón se encuentra en el punto muerto superior y empieza a bajar. En ese instante se abre la válvula de admisión, permaneciendo cerrada la de escape. Al ir girando el cigüeñal, el codo va ocupando distintos puntos de su recorrido giratorio, y, por medio de la biela, hace que el pistón vaya bajando y provocando una succión en el carburador a través del conducto que ha abierto la válvula de admisión, arrastrando una cantidad de aire y gasolina, que se mezclan y pulverizan en el carburador.

Estos gases van llenando el espacio vacío que deja el pistón al bajar. Cuando ha llegado al punto muerto inferior, se cierra la válvula de admisión y los gases quedan encerrados en el interior del cilindro. Durante este recorrido del pistón, el cigüeñal ha girado media vuelta.

Al comenzar el segundo tiempo, llamado de compresión, el pistón se encuentra en el punto muerto inferior y las dos válvulas están cerradas. El cigüeñal sigue girando y, por tanto, la biela empuja al pistón, que sube. Los gases que hay en el interior del cilindro van ocupando un espacio cada vez más reducido a medida que el pistón se acerca al punto muerto superior. Cuando alcanza este nivel, los gases ocupan el espacio de la cámara de compresión y, por tanto, están comprimidos y calientes por efecto de la compresión. Al elevarse la temperatura, se consigue la vaporización de la gasolina y la mezcla se hace más homogénea, por lo que existe un contacto más próximo entre la gasolina y el aire. Durante esta nueva carrera del pistón, el cigüeñal ha girado otra media vuelta.

El tercer tiempo es el llamado de explosión. Cuando el pistón se encuentra en el punto muerto superior después de acabada la carrera de compresión, salta una chispa en la bujía, que inflama la mezcla de aire y gasolina ya comprimida y caliente, la cual se quema rápidamente. Esta combustión rápida recibe el nombre de explosión y provoca una expansión de los gases ya quemados, que ejercen una fuerte presión sobre el pistón, empujándolo desde el punto muerto superior hasta el inferior. A medida que el pistón se acerca al punto muerto inferior, la presión va siendo menor, al ocupar los gases un mayor espacio.

En este nuevo tiempo, el pistón ha recibido un fuerte impulso, que transmite al cigüeñal, que por inercia seguirá girando hasta recibir un nuevo impulso. Cuando el pistón llega al punto muerto inferior, se abre la válvula de escape, y permanece cerrada la de admisión. Durante esta nueva carrera del pistón, denominada motriz por ser la única en que se desarrolla trabajo, el cigüeñal ha girado otra media vuelta.

Al comenzar el cuarto tiempo, llamado de escape, el pistón se encuentra en el punto muerto inferior, y la válvula de escape se ha abierto, por lo que los gases quemados en el interior del cilindro escaparán rápidamente al exterior a través de ella, por estar sometidos a mayor presión que la atmosférica. El cigüeñal sigue girando y hace subir al pistón, que expulsa los gases quemados al exterior. Cuando llega al punto muerto superior, se cierra la válvula de escape y se abre la de admisión. Durante el tiempo de escape, el pistón ha realizado una nueva carrera y el cigüeñal ha girado otra media vuelta. Acabado el tiempo de escape, el ciclo se repite.

Como ha quedado expuesto, las válvulas se abren y cierran coincidiendo con el paso del pistón por el punto muerto superior e inferior. Para conseguir un mayor rendimiento en los motores, se hace que las válvulas se abran y cierren con un cierto adelanto o retraso respecto a los momentos indicados. Son las llamadas cotas de la distribución, cuyos valores son determinados por el fabricante y calculados para que el motor desarrolle la máxima potencia.

ciclo del motor a explosion

Motor Wankel

El motor Wankel posee una forma especial de la cámara de combustión del pistón que permite un mejor aprovechamiento de la potencia obtenida

Principio Fisico del Funcionamiento de Un Motor Explosion Combustion InternaEn un motor tradicional, el pistón sube y baja verticalmente y un eje unido a ése encarga de transformar dicho movimiento en otro vertical que se transmite al cigüeñal. Este movimiento vertical del pistón tiene inconvenientes.

El primero consiste en que los bruscos cambios de dirección, de abajo hacia arriba y viceversa fatigan el metal y provocan una rotura anticipada Otro problema es que la transferencia de energía es ineficiente y parte se pierde en mover el pistón verticalmente sin invertirse en girar el cigüeñal.

El motor Wankel fue diseñado para que la fuerza de la explosión se empleara íntegramente en mover el cigüeñal y para que utilizara menos partes móviles. Consta de una cavidad curva que es la cámara de combustión  Dentro de ella se halla el pistón, que tiene forma de triángulo con los bordes cóncavos. La parte interior de dicho pistón tiene una circunferencia dentada que va unida a un engranaje del cigüeñal.

Al ir girando el pistón en la cavidad, toma el combustible en un punto y lo comprime hasta llegar a un segundo Punto en el que se produce la explosión Siguiendo con el giro, llega al área de expulsión de gases al exterior, ya Continuación vuelve a admitir combustible Se puede Considerar por tanto como un motor de explosión de cuatro tiempos.

Dado que el pistón tiene forma triangular, puede entenderse como si fueran tres Pistones Separados, cada uno en una fase cada vez. La energía se emplea en mover circularmente el Pistón y los cambios bruscos de movimiento se reducen en gran medida.

Con este motor se ha llegado, incluso, a doblar la Potencia de un motor normal, pero problemas de diseño y de desgaste, en especial de las esquinas del pistón que rozaban con la pared de la cámara han impedido su difusión a gran escala.

Haciendo ahora un poco de historia, podemos decir que la historia del motor de explosión de gasolina es la siguiente:

Primer motor de explosión de cuatro tiempos: Otto y Rochas (1861-1862).
Primer motor de explosión comercial: Otto (1876).
Primer automóvil con motor de explosión: Marcus (1875).
Primer motor comercial útil, aplicable a vehículos: Daimler y Maybach (1885, aproximadamente).
Primer automóvil moderno: «Mercedes» de Maybach  (1900)

Ampliar la historia desde aquí

Ver: Funcionamiento Motor Eléctrico

Ver:  Resumen Historia La Patente de Selden

 

Principios fisicos del funcionamiento del motor electrico Descripcion

Principio Físico del Funcionamiento
De Un Motor Eléctrico

Los motores eléctricos son máquinas eléctricas rotatorias que transforman la energía eléctrica en energía mecánica. Debido a sus múltiples ventajas, entre las que cabe citar su economía, limpieza, comodidad y seguridad de funcionamiento, el motor eléctrico ha reemplazado en gran parte a otras fuentes de energía, tanto en la industria como en el transporte, las minas, el comercio, o el hogar.Podemos decir que son unos dispositivos rotativos que incluyen, como los generadores eléctricos, dos armaduras ferromagnéticas cilindricas coaxiales, una fija (estator) y la otra móvil (rotor), separadas por un entrehierro.

motor electrico

Los motores eléctricos satisfacen una amplia gama de necesidades de servicio, desde arrancar, acelerar, mover, o frenar, hasta sostener y detener una carga.

Estos motores se fabrican en potencias que varían desde una pequeña fracción de caballo de fuerza  hasta varios miles, y con una amplia variedad de velocidades, que pueden ser fijas, ajustables o variables.

Un motor eléctrico contiene un número mucho más pequeño de piezas mecánicas que un motor de combustión interna o uno de una máquina de vapor, por lo que es menos propenso a los fallos. Los motores eléctricos son los más ágiles de todos en lo que respecta a variación de potencia y pueden pasar instantáneamente desde la posición de reposo a la de funcionamiento al máximo. Su tamaño es más reducido y pueden desarrollarse sistemas para manejar las ruedas desde un único motor, como en los automóviles.

El inconveniente es que las baterías son los únicos sistemas de almacenamiento de electricidad, y ocupan mucho espacio. Además, cuando se gastan, necesitan varias horas para recargarse antes de poder funcionar otra vez, mientras que en el caso de un motor de combustión interna basta sólo con llenar el depósito de combustible. Este problema se soluciona, en el ferrocarril, tendiendo un cable por encima de la vía, que va conectado a las plantas de generación de energía eléctrica.

La locomotora obtiene la corriente del cable por medio de una pieza metálica llamada patín. Así, los sistemas de almacenamiento de electricidad no son necesarios.

Cuando no es posible o no resulta rentable tender la línea eléctrica, para encontrar una solución al problema del almacenamiento de la energía se utilizan sistemas combinados, que consisten en el uso de un motor de combustión interna o uno de máquina de vapor conectado a un generador eléctrico. Este generador proporciona energía a los motores eléctricos situados en las ruedas. Estos sistemas, dada su facilidad de control, son ampliamente utilizados no sólo en locomotoras, sino también en barcos.

El uso de los motores eléctricos se ha generalizado a todos los campos de la actividad humana desde que sustituyeran en la mayoría de sus aplicaciones a las máquinas de vapor. Existen motores eléctricos de las más variadas dimensiones, desde los pequeños motores fraccionarios empleados en pequeños instrumentos hasta potentes sistemas que generan miles de caballos de fuerza, como los de las grandes locomotoras eléctricas

En cuanto a los tipos de motores eléctricos genéricamente se distinguen motores monofásicos, que Contienen un juego simple de bobinas en el estator, y polifásicos, que mantienen dos, tres o más conjuntos de bobinas dispuestas en círculo.

Según la naturaleza de la corriente eléctrica transformada, los motores eléctricos se clasifican en motores de corriente continua, también denominada directa, motores de corriente alterna, que, a su vez, se agrupan, según su sistema de funcionamiento, en motores de inducción, motores sincrónicos y motores de colector. Tanto unos como otros disponen de todos los elementos comunes a las máquinas rotativas electromagnéticas

Motores de corriente continua

La conversión de energía en un motor eléctrico se debe a la interacción entre una corriente eléctrica y un campo magnético. Un campo magnético, que se forma entre los dos polos Opuestos de un imán, es una región donde se ejerce una fuerza sobre determinados metales o sobre otros campos magnético5 Un motor eléctrico aprovecha este tipo de fuerza para hacer girar un eje, transformándose así la energía eléctrica en movimiento mecánico.

Los dos componentes básicos de todo motor eléctrico son el rotor y el estator. El rotor es una pieza giratoria, un electroimán móvil, con varios salientes laterales, que llevan cada uno a su alrededor un bobinado por el que pasa la corriente eléctrica. El estator, situado alrededor del rotor, es un electroimán fijo, cubierto con un aislante. Al igual que el rotor, dispone de una serie de salientes con bobinados eléctricos por los que circula la corriente.

Cuando se introduce una espira de hilo de cobre en un campo magnético y se conecta a una batería, la corriente pasa en un sentido por uno de sus lados y en sentido contrario por el lado opuesto. Así, sobre los dos lados de la espira se ejerce una fuerza, en uno de ellos hacia arriba y en el otro hacia abajo. Sí la espira de hilo va montada sobre el eje metálico, empieza a dar vueltas hasta alcanzar la posición vertical. Entonces, en esta posición, cada uno de los hilos se encuentra situado en el medio entre los dos polos, y la espira queda retenida.

Para que la espira siga girando después de alcanzar la posición vertical, es necesario invertir el sentido de circulación de la corriente. Para conseguirlo, se emplea un conmutador o colector, que en el motor eléctrico más simple, el motor de corriente continua, está formado por dos chapas de metal con forma de media luna, que se sitúan sin tocarse, como las dos mitades de un anillo, y que se denominan delgas. Los dos extremos de la espira se conectan a las dos medias lunas.

Dos conexiones fijas, unidas al bastidor del motor y llamadas escobillas, hacen contacto con cada una de las delgas del colector, de forma que, al girar la armadura, las escobillas contactan primero con una delga y después con la otra.

Cuando la corriente eléctrica pasa por el circuito, la armadura empieza a girar y la rotación dura hasta que la espira alcanza la posición vertical.

Al girar las delgas del colector con la espira, cada media vuelta se invierte el sentido de circulación de la corriente eléctrica. Esto quiere decir que la parte de la espira que hasta ese momento recibía la fuerza hacia arriba, ahora la recibe hacia abajo, y la otra parte al contrario. De esta manera la espira realiza otra media vuelta y el proceso se repite mientras gira la armadura.

El esquema descrito corresponde a un motor de corriente continua, el más simple dentro de los motores eléctricos, pero que reúne los principios fundamentales de este tipo de motores.

Motores de corriente alterna

Los motores de corriente alterna tienen una estructura similar, con pequeñas variaciones en la fabricación de los bobinados y del conmutador del rotor. Se dividen en dos familias: los motores asincronos y los motores síncronos. Su funcionamiento se basa en la noción de campo electromagnético giratorio. Dicho campo lo crean unas bobinas, que hacen de imanes, arrolladas en unas ranuras situadas en la periferia del estator y alimentadas con corriente alterna.

En un motor asincrono, el bobinado del rotor es polifásico (devanado o jaula de ardilla) y no está conectado a ninguna fuente de energía. Bajo la acción del campo magnético del estator, aparecen en el rotor unas corrientes inducidas y unas fuerzas de rotación. Un motor asincrono puede crear un par cualquiera que sea su velocidad de rotación, incluso durante el arranque.

En un motor síncrono, el campo magnético lo crea en el rotor un electroimán alimentado con corriente continua. El motor síncrono posee una sola velocidad de rotación, igual al cociente entre la frecuencia de la corriente y el número de pares de polos del estator. Su defecto reside en su incapacidad para arrancar por sí mismo.

Los motores síncronos y asincronos han presentado durante mucho tiempo problemas relacionados con su funcionamiento a velocidad variable. Los avances realizados en el terreno de los dispositivos a base de semiconductores permiten alimentar los motores por medio de cambios de frecuencia y onduladores de frecuencia variable.

Motores de asincrónico (o de inducción):

El motor de inducción no necesita escobillas ni colector. Su armadura es de placas de metal magnetizable. El sentido alterno de circulación, de la corriente en las espiras del estator genera un campo magnético giratorio que arrastra las placas de metal magnetizable, y las hace girar. El motor de inducción es el motor de corriente alterna más utilizado, debido a su fortaleza y sencillez de construcción, buen rendimiento y bajo coste así como a la ausencia de colector y al hecho de que sus características de funcionamiento se adaptan bien a una marcha a velocidad constante.

motor asincronico corte

Los motores asincronos trifásicos se utilizan para accionar muchas máquinas industriales. Este tipo de motor se impone en razón de su bajo coste, de su solidez y de su facilidad de mantenimiento. Gracias al convertidor de frecuencia, que permite hacer variar su velocidad de rotación, compite directamente con el motor de corriente continua.

Motores sincrónicos

Los motores sincrónicos funcionan a una velocidad sincrónica fija proporcional a la frecuencia de la corriente alterna aplicada. Su construcción es semejante a la de los alternadores Cuando un motor sincrónico funciona a potencia constante y sobreexcitado, la corriente absorbida por éste presenta, respecto a la tensión aplicada un ángulo de desfase en avance que aumenta con la corriente de excitación.

Esta propiedad es la que ha mantenido la utilización del motor sincrónico en el campo industrial, pese a ser el motor de inducción más simple, más económico y de cómodo arranque, ya que con un motor sincrónic0 se puede compensar un bajo factor de potencia en la instalación al suministrar aquél la corriente reactiva, de igual manera que un Condensador conectado a la red.

Motores de colector: El problema de la regulación de la velocidad en los motores de corriente alterna y la mejora del factor de potencia han sido resueltos de manera adecuada con los motores de corriente alterna de colector. Según el número de fases de las comentes alternas para los que están concebidos los motores de colector se clasifican en monofásicos y Polifásicos, siendo los primeros los más Utilizados Los motores monofásicos de colector más Utilizados son los motores serie y los motores de repulsión.

Funcionamiento Motor a Explosión

Ejemplo de como construir un motor eléctrico básico

Fuente Consultadas:
Gran Enciclopedia Universal de Espasa Calpe Tomo 27,
Revista Tecnirama N°52
Reparación de Motores Eléctricos de Martínez Domínguez

Primer Auto Fabricado en Serie FORD A FORD T Historia Cadena Montaje

El Automóvil Predilecto de Norteamérica:
A Henry Ford, que era un muchacho campesino, le fascinaba todo aquello que estuviera relacionado con las máquinas. Pasado el tiempo, antes de experimentar con el motor de combustión interna de Otto, experimentó con las máquinas de vapor.

En 1896, cuando trabajaba como ingeniero en la Edison Illuminating Company, en Detroit, construyó su primer automóvil. Era un vehículo muy mal acabado que construyó él mismo en sus ratos de ocio; sin embargo, funcionaba tan bien que Ford renunció a su empleo y se dedicó exclusivamente a construirlos.

El éxito obtenido por Winton en las carreras lo convenció de que la velocidad era una de las maneras de atraer la atención. Si pudiera derrotar a Winton, su nombre sería conocido en todo el país. Y lo logró, primero con un auto móvil de motor bicilíndrico, y luego, con el más famoso de los primeros auto móviles de carreras, «El 999», cuy: propiedad compartía con su amigo Tom Cooper.

El automóvil de carreras de Ford tenía un motor de cuatro cilindros cuy potencia era de ochenta caballos de fuerza, lo cual era algo extraordinario. En aquellos días. Ford llamó a Barney  Oldfield, el campeón norteamericano de carreras en bicicleta, para que tripulara su vehículo. Oldfield nunca había conducido un automóvil, pero estaba ansioso por intentarlo. Ford hizo una concesión para la experiencia de Oldfield como ciclista: instaló en el automóvil una barra de dirección que más bien parecía ser el manubrio de una bicicleta.

En 1902, sobre una pista de cinco kilómetros de longitud, en Grosse Pointe, Michigan, Oldfield, en medio de un gran estruendo, le sacó la delantera al Bullet de Winton y se mantuvo allí.

ford aGanó por ochocientos metros. Aquella victoria consiguió lo que Ford tenía esperanzas de lograr: atraer hacia su persona la atención de los hombres adinerados que le ayudaran financieramente a establecer una compañía y fabricar el tipo de automóvil que tenía pensado.

Ya en dos ocasiones anteriores había formado compañías: la primera en 1899, la Detroit Automobile Company, que fabricó veinte automóviles y que fracasó a fines de 1900.

La segunda fue la Henry Ford Company, que posteriormente se convirtió en la Cadillac Automobile Company cuando Ford se separó de ella. La tercera firma que fundó fue laFord Motor Company. Henry Ford fue nombrado vicepresidente y gerente general, con un sueldo de tres mil dólares anuales.

Antes de que terminara el año de 1903, salió al mercado el primero de lo que luego llegarían a ser millones de automóviles marca Ford. Era un modelo A, con una potencia estipulada de ocho caballos de fuerza, que se vendía al precio de 800 dólares.

Durante los cinco años siguientes salió al mercado una gran variedad de autos Ford, uno de los cuales se vendía al precio irrisorio de 500 dólares. Se trataba del modelo N, que sólo pesaba 317 kilogramos. Ningún automóvil con motor de cuatro cilindros se había vendido nunca a tan bajo precio en los Estados Unidos, y constituyó un éxito inmediato.

De 1906 a 1908, Ford trató de apoderarse tanto del mercado de los automóviles de bajo precio como del de los de lujo. Además del modelo N ofrecía el modelo K, con motor de seis cilindros, al precio de 2,800 dólares. Por aquella época, un Cadillac con motor monocilíndrico se podía comprar por algo menos de mil dólares.

El Ford de lujo no se vendió, pero la compañía se vio en apuros para poder satisfacer los pedidos del modelo N. Henry Ford llegó a la conclusión obvia: el automóvil no era ya un juguete para los hombres acaudalados. Su futuro pertenecía a todos los norteamericanos.

Ford decidió que lo que todos buscaban era un automóvil de bajo precio, que fuera seguro, de manejo sencillo y de mantenimiento económico. A partir de 1908 y durante diecinueve años consecutivos, la Ford Motor Company surtiría un nuevo automóvil: el modelo T.

ford t

El Ford modelo T hizo su aparición en 1908, y después de un comienzo lento, pronto dominó el mercado internacional del automóvil. El último modelo T salió de las líneas de montaje de la planta Ford en mayo de 1927. Se habían producido más de 15.000,000 de automóviles de su tipo, una marca que ningún automóvil ha logrado igualar desde entonces.

El modelo T, no se distinguía por su comodidad, inicialmente para llenar el depósito de combustible había que levantar el asiento delantero, y hasta 1911, cuando se inventó el arranque eléctrico, el motor se ponía en movimiento mediante una manivela, con el riesgo de que alguien se quebrara un brazo. Entre las cualidades positivas del coche se hallaba su gran simplicidad. No poseía batería, ni complicado sistema de cables. Tampoco necesitaba líquido de frenos, ni gasolina especial, ni lubricante. Su sencillo motor, con sus detonaciones características, era muy viajero. Sus luces y guardabarros se reemplazaban con facilidad.

Durante los diecinueve años de producción, hubo cambios graduales en el diseño de la carrocería para poder reducir el precio de venta, igualmente modificaciones menores en el motor y en la transmisión. Pero el motor T original nunca cambió en sus partes fundamentales, así como tampoco  dejó de satisfacer jamás sus normas principales: confiabilidad a bajo precio.

El primer Ford modelo T era un automóvil abierto, de turismo, con motor de cuatro cilindros, que se vendía al precio de 850 dólares. En 1926, el último año de su producción en gran escala, un coche de dos asientos se vendía en 260 dólares.

El motor del automóvil tenía una potencia de 22.5 caballos de fuerza. Estaba fundido en una sola pieza, innovación que le dio gran resistencia y durabilidad.

Su transmisión funcionaba mediante un engranaje (dos velocidades hacia adelante, que funcionaban por medio de un pedal, aparte de la marcha atrás que se accionaba con otro pedal). En caso dado, el engranaje de la marcha atrás se podía emplear como freno.

Esto a menudo daba la impresión de estar montado en un caballo bronco, pero era efectivo. El modelo T tenía el volante de la dirección al lado izquierdo del automóvil, y allí ha permanecido en todos los demás vehículos. Hasta entonces su posición había variado de acuerdo con la preferencia del fabricante.

El modelo T tuvo un éxito instantáneo. La producción dio principio ya bien entrado 1908, y solamente se fabricaron trescientas unidades. Al perfeccionar Ford las líneas de montaje que permitían que los automóviles se armaran con velocidad y exactitud, aumentó la producción. Hacia 1920, se producían ya casi un millón de automóviles por año.

Pero lo que atraía a la gran masa de compradores era el goce inmenso de conducir. El T llegaba a casi todas partes, trepaba alegremente por terrenos abruptos, incluso faltos de carretera. En terreno llano, sus elevados asientos ofrecían un excelente panorama de la carretera y del paisaje. El Modelo T constituyó un éxito comercial. Y el secreto del éxito fue la decisión crucial de Ford de construir para las masas. Se suprimió lo superfluo y se mantuvo lo esencial, con la vista siempre puesta en lo barato y en lo práctico.

Una de las ventajas del modelo T, que le ganaba el aprecio de sus propietarios, era la insistencia de Ford de que todas las piezas fueran intercambiables. Aquello era necesario para que sus líneas de montaje funcionaran adecuadamente. Para los propietarios de los autos Ford, las partes intercambiables significaban que en todo momento podían encontrar todas las refacciones que necesitasen.

Los propietarios, especialmente los granjeros, utilizaron el modelo T en una variedad de trabajos que Henry Ford no pudo haber anticipado. Unas ruedas especiales permitían que se le usara como tractor para arar los campos. Levantando el eje trasero con un gato, las ruedas del modelo T, al girar, podían generar energía eléctrica para mover otro equipo agrícola. Algunos granjeros cortaban la parte posterior de la carrocería e instalaban un fuerte piso de tablas, y en esta forma tenían un excelente camión para transportar sus productos agrícolas.

Era, sin duda, lo que Ford había llamado: «El automóvil universal.» Pero cinco millones de propietarios y de no propietarios le decían simplemente el carro de hojalata.

El modelo T poseía un cierto número de fallas que irritaban o divertían alternativamente a sus propietarios. El depósito de la gasolina estaba colocado abajo del asiento del conductor y no había aparato alguno que indicara cuánto combustible había en el depósito, y cuando se necesitaba averiguarlo, o llenarlo, el conductor y el pasajero tenían que bajar del vehículo y levantar el asiento. En invierno era difícil poner en marcha el modelo T, y se inventaron muchos medios ingeniosos para solucionar el problema.

Se creía que con llenar el radiador con agua caliente se facilitaba el arranque. También el levantar las ruedas traseras con un gato para dejarlas girar libremente. Algunas veces la gasolina no llegaba al motor cuando el automóvil iba subiendo una cuesta. Cuando esto sucedía, algunas personas viraban y la subían dando marcha atrás al vehículo.

Un automóvil tan barato como el modelo T, no incluía accesorios. En toda su existencia, aparecieron en el mercado más de cinco mil artículos que se anunciaban como mejoras al automóvil básico. Iban desde carrocerías completas a 68.75 dólares (una verdadera carrocería de carrera elegante y moderna) hasta cerraduras de 29 centavos.

Faltaban muchas de las cosas que ahora consideramos como equipo ordinario en un automóvil. Se hacía un gran negocio con los parachoques, los portaequipajes, los velocímetros, los amortiguadores y los espejos retrovisores.

El modelo T también inspiró canciones (incluyendo una llamada «La historia de Amor del Packard y el Ford»), poesías y millares de chistes. Apareció en docenas de películas, especialmente en comedias, y siempre causaba hilaridad. Nadie se divertía más con los chistes que el mismo Henry Ford. «Por cada chiste que se diga», solía decir, «se vende un automóvil.»

Fuera o no cierto aquello, el hecho era que el modelo T creaba en el mundo una conciencia del automóvil. Había operado una verdadera revolución en la vida norteamericana. No sólo había cerrado la brecha entre la época del coche de caballos y la era del automóvil, sino que contribuyó a efectuar ese cambio. Fue el último de los automóviles primitivos, y el primero de los autos modernos.

PARA SABER MAS…
Ford presenta el Modelo T

«Construiré un coche para las masas», prometió Henry Ford en 1908, cuando presentó el Modelo T, el coche que abarrotó el mundo de automóviles y propició la producción en cadena, característica de la segunda revolución industrial. Afínales de la centuria, la premonición de un joven granjero que soñaba con un coche particular al alcance de las masas no sólo se había realizado más allá de sus más desmesurados sueños sino que había transformado todos los ámbitos de la vida: desde el aspecto de las ciudades hasta el papel del petróleo en la política internacional, pasando por el aire que respiramos. Duradero, ligero, extraordinariamente polivalente, el Modelo T resistía los toscos caminos rurales, convirtiendo así a los trabajadores del campo, un gran sector de la población norteamericana en 1908, en clientes rentables. Aún más importante, por 850 dólares el coche de Ford era accesible y no un juguete de ricos.

Al cabo de los años, cuando la producción se perfeccionó, los precios descendieron, permitiendo a Ford construir un coche «que ningún hombre con un salario decente dejaría de comprar», En un ano de producción, 10.000 Modelos T circulaban por EE.UU. Cuando cesó su fabricación, en 1927, se habían vendido más de quince millones en todo el mundo. Con sus cuatro cilindros, la transmisión «planetaria» semi-automática (pedales de marcha adelante y marcha atrás que facilitaban rápidos cambios), la suspensión flexible y un magneto eléctrico que sustituyó a las pesadas pilas secas, el innovador Modelo T fue el coche más moderno y sólido de su época. Podía ir a cualquier sitio que llegara un coche de caballos y lo hacia a mas velocidad. «El coche nos libra del barro», escribió una granjera al magnate en 1918, dulce alabanza dirigida al popular profeta de la tecnología y de su uso habitual.

Lo que hizo del Modelo T algo realmente radical y una mina de oro para Ford, fue la intercambiabilidad de sus componentes. Desde 1913, cada pieza, desde los ejes hasta la caja de cambios, se fabricaba con tolerancias muy estrictas, por eso cada modelo era igual a cualquier otro, permitiendo que el coche fuera producido en grandes cantidades en un tiempo en que los otros automóviles eran laboriosamente manufacturados. En 1909, frente a la aparente demanda insaciable, Ford inauguró su gigantesca fábrica en Highland Park, Michigan. Pocos años después, intentando reducir todavía más el tiempo de producción, introdujo la cadena de montaje, creando de una vez la moderna industria del automóvil. Todo al servicio del humilde Modelo T.

Fuente Consultada:
La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo – El Gran Libro del Siglo XX de Clarín

Primeras Carreteras Para Automoviles Historia de las Llantas

Primeras Carreteras Para Automóviles: Historia de las Llantas

Las primeras calzadas modernas en la historia de la civilización fueron las construidas por los romanos cuya técnica perduró hasta el siglo XVIII en que Gautier y Tresaguet en Francia introducen variaciones, continuadas en el siglo XIX por Telford y McAdam, ambos escoceses. Estos cuatro hombres pueden ser considerados como los padres de la moderna técnica de construcción de calzadas.

HISTORIA – PRIMEROS VEHÍCULOS: Los restos que se han encontrado en exea vaciones hacen suponer que unos 3.000 años antes de J. C. existían vehículos con ruedas en la región situada entre los mares Negro, Caspio y golfo Pérsico cuyo centro es el lago Van  situado en la parte oriental de Turquía.

Es muy posible que los Sumerios inventaran la rueda hacía el año 3.500 antes de J. C. en la región comprendida entre los ríos Tigris y Eufrates. Hay carros sumerios de dos ruedas fabricados en madera que se han encontrado en las.regiones forestales de las montañas del Cau caso y en Tarso en los montes Tauro. Han aparecido carros de cuatro ruedas al norte de las montañas del Cáucaso en la URSS que datan de 2,400 años a. de J. C.

Es lógico que haya sido en la primera civilización urbana, en Mesopotamia, donde apare ció la rueda, ante la necesidad del transporte de las cosechas desde el campo a los principales centros de consumo, las ciudades.

El descubrimiento de la rueda ¡ría parejo con la doma de los animales de tiro.

Desde esta región los vehículos de ruedas se introducirían hacia Europa siguiendo el curso del río Danubio, y también hacia el norte de los Balcanes donde han aparecido vehículos del año 2000 antes de J. C.

PRIMEROS CAMINOS
Los primeros constructores de caminos aplicaron su técnica probablemente en la misma región del Oriente medio donde apareció la rueda y el animal de tiro. Es de suponer que sintieran la necesidad de allanar el terreno efectuando pequeños desmontes y rellenando hondonadas.

La carretera más antigua de larga distancia fue la Carretera Real Persa que es tuvo en explotación desde aproximada mente el año 3500 al 300 antes de J. C. Esta carretera empezaba en Susa, cerca del golfo Pérsico torcía hacia el noroeste a Arbela y de allí hacía el oeste a través de Nínive a Harran, un centro importante de enlace de caravanas y carreteras.

La carretera principal continuaba hacia el noroeste a Samosata donde cruzaba ei río Eufrates y hacia el oeste llega a Boghaskoet (Hattusas) capital del reino Hitita y más al oeste, pasando por Ankara (Ancyra) llega a Sardis donde se bifurca a Efeso y Esmirna. En Harran empezaba un ramal que conducía a Menfis (El Cairo) pasando por Palmira, Damasco, Tiro y Jerusalen.

Desde Susa a Esmirna la distancia era de 2.957 Km y según Herodoto (en el año 475 a de J. C.) se tardaba 93 días en recorrerla. Antiguas carreteras, pero más modernas que la anterior (700-600 a. de J. O, unían palacios y templos en las ciudades de Assur, Babilonia, eran las carreteras procesionales.

Estas carreteras estaban construidas con ladrillo cocido y piedra unidos por mortero bituminoso. Aunque no servían al tráfico normal de caravanas, es posible que sean precursoras de las calzadas romanas.

En China las Carreteras Imperiales coexistieron con la Carretera Real Persa. Jugaron un papel importante en el sureste de Asia, análogo al de las calzadas romanas en Europa y Asia Menor. Eran amplias, bien construidas y cubiertas con piedra.

Los ríos se cruzaban por medio de puentes ó ferrys, los precipicios montañosos eran atravesados por escaleras de huella ancha y pequeño paso (o contrahuella). La longitud de la red era de unos 3.200 kms y los principales centros de irra diación eran las ciudades de Sianfu, Nan king y Cheng-tu.

La conservación no era adecuada, se dice en China una carretera era buena durante siete años y mala durante 4.000. Las carreteras chinas difieren notablemente de las romanas por su trazado tortuoso particularmente en zonas montañosas.

SIGLO XX: LAS PRIMERAS CUBIERTAS, ….MANEJANDO SOBRE AIRE
Como los coches tirados por caballos eran el único modelo que seguían los fabricantes de vehículos de motor, muchos de sus detalles se tomaban sin cambio alguno.

Los primeros automóviles tenían unas ruedas de gran tamaño con rayos de madera, aun cuando las ruedas con rayos de alambre se habían hecho más populares. Pero las bicicletas va habían demostrado la venataja de utilizar ruedas con neumáticos.

Hacia 1900, casi todos los automóviles usaban llantas como las de las bicicletas; pero esas llantas no tenían. cámara y era casi imposible repararlas.

Para 1905 ya había cámaras y llantas por separado, y no fue hasta 1915 cuando se generalizó el empleo de los aros desmontables, cuando se hizo relativamente fácil el cambio de los neumáticos. Estos aros desmontables facilitaban la tarea de quitar el neumático para repararlo posteriormente, mientras el automóvil proseguía su camino con un neumático de refacción. Ya no se requerían varias horas de trabajo tedioso y cansado a un lado del camino para desmontar el neumático estropeado, repararlo, inflarlo y, finalmente, volver a colocarlo.

Los primeros neumáticos eran generalmente de lona cubierta con hule y el máximo que podían resistir en el camino, no sobrepasaba nunca una distancia de 1,500 kilómetros. Hacia 1920, fibras más resistentes habían substituido la lona. Unos cuantos años más tarde, los neumáticos sin cámara, que necesitaban mucho menos presión de aire que los viejos neumáticos, proporcionaron mayor comodidad y seguridad a los viajeros, así como también mayor duración, por lo que resultaron más económicos.

Cómo ir de Aquí para Allá
En los primeros años, conducir un automóvil era una empresa azarosa. A excepción de ciertas calles de las ciudades, los caminos eran verdaderos senderos sin pavimentar. En el verano eran polvosos y después de las lluvias se llenaban de lodo, y sus baches eran trampas mortales que podían romper un eje.

El automovilista que llegaba a recorrer ochenta kilómetros en un día era considerado como un aventurero audaz, ya que dicho recorrido rara vez se lograba realizar sin que hubiera toda una serie de descomposturas.

auto antiguo en el barro

Auto antiguo en el barro

En la década de 1880, los ciclistas que habían descubierto el placer de pasear por el campo levantaron un clamor exigiendo caminos mejores. Pero se había adelantado muy poco cuando llegaron los automóviles. Un censo de caminos, levantado en 1904, demostró que había como tres millones de kilómetros de caminos públicos en los Estados Unidos, y de ellos, sólo unos 160,000 kilómetros estaban cubiertos de grava, unos 64,000 con macadam, y todo el resto era de tierra suelta.

Entre los primeros organismos que trataron de impulsar la construcción de mejores caminos estaba la American Automobile Association (AAA), que fue organizada en 1902 para auxiliar al automovilista. Para hacer publicidad a la necesidad de que la nación debería contar con mejores caminos, la AAA patrocinó, en 1905, una gira desde Nueva York a Nueva Inglaterra, y de regreso.

Se le llamó Glidden Tour, en honor de Charles J. Glidden, quien donó un trofeo para el triunfador. Aquel evento no era en sí una carrera, porque no contaba la velocidad que desarrollaran los participantes. Los puntos se ganaban por el buen funcionamiento y la seguridad total del automóvil. 

En aquel evento participaron los automóviles norteamericanos de las marcas mis conocidas. Hubo guardafangos aplastados, ejes rotos y neumáticos «echados a perder. En una población, la policía arrestó a ocho de los concursantes por exceder el límite de velocidad permitido. En Connecticut, un bache del camino hizo que uno de los pasajeros saliera despedido del automóvil. En Massachusetts, un pasajero cayó de otro automóvil cuando éste patinó no accidentalmente.

El triunfador del primer Glidden Tour fue un Pierce Great Arrow, fue o el triunfo tuvo menos significado que el hecho de que la gira había enfocado la atención del público hacia el mal estado de las carreteras norteamericanas.

Al principio, el mejoramiento de los caminos fue lento, pero tomó ímpetu cuando otros se unieron a la campaña de la AAA.

En 1916, el Congreso aprobó la Ley Federal de Carreteras. Los presupuestos para caminos aumentaron al crecer las ciudades, y se puso en marcha un sistema de carreteras suficiente para el volumen de automóviles.

Fuente Consultada:
La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo
Breve Historia de las Carrteras Nota en Revista de Obras Públicas a cargo del Dr. Zorio Blanco

ALGO MAS SOBRE LAS CARRETERAS…
EL TÚNEL DEL TIEMPO.

AYER: La Tierra antes de Cristo. Los fenicios comerciaban a través de las aguas del Mediterráneo y los egipcios viajaban por el río Nilo; quienes estaban de a pie montaban caballos e iban a campo traviesa.»Aunque existía cierta necesidad de cubrir tediosas distancias para desplazarse o transportar mercancías, nadie se preocupaba en la antigüedad por construir el medio adecuado.

No así los imperiales romanos quienes fueron los primeros grandes constructores de carreteras: largas vías rectas entre ciudades (como la famosa Via Apia de 90 kilómetros que unía Roma y Terracina) o entre campamentos militares, servían de rápido acceso para las legiones y los animales de carga.

Tras la caída del Imperio Romano a fines del siglo V, Europa estaba surcada por excelentes vías de comunicación pavimentadas que unían las grandes ciudades. Mil años más tarde las carreteras eran una ruina. En tiempos medievales, poco interesaban las grandes poblaciones y nada el mantenimiento de los caminos que las conectaban.

Sin embargo, cuando en el siglo XVI los reyes impusieron el pago de un peaje en las rutas más importantes y transitadas, empezaron a mantenerse los caminos ya establecidos y a construirse verdaderas carreteras. Cabe destacar que su construcción no sólo en Francia sino también en toda Europa, fue propiciada por Napoleón quien necesitaba vías rápidas y directas para conducir sus ejércitos.

Hacia 1669, el rey de Francia encargó a un tal Colbert proyectar un plan de ampliación de carreteras. Posteriormente Trésaguet en Francia y después Telford y Me Adam (quien creó el macadam alquitranado -una mezcla asfáltica-) en Inglaterra, aplicaron sus conocimientos científicos para el mejoramiento de las carreteras. Pero en 1830 apareció el ferrocarril y detuvo por un tiempo la etapa de construcción de nuevas rutas.

HOY: Al despuntar el siglo XX, y con la aparición de automóviles, se convirtió en necesidad la construcción de carreteras de mayor envergadura. Se comenzó a emplear mezcla asfáltica aunque la Primera Guerra Mundial (1914) abortó esos vientos de progreso. Recién después, en el lapso que va entre las dos guerras (1914-1939), se dio un énfasis sostenido a la construcción, y surgieron las primeras autopistas; la inaugural, en este sentido, fue la que une, en Italia, Milán con los lagos alpinos, construida en 1938. En tanto, en 1942, se inauguró la primera red nacional de autopistas en Alemania, que alcanzó unos 1.980 kilómetros.

autopistas carreteras siglo xx

Casi catorce millones de autopistas existen actualmente en el mundo. Las más seguras son las de Dinamarca, Francia, Italia y Gran Bretaña.

En la actualidad, hay casi catorce millones de autopistas en todo el mundo. El país que más ha progresado en este punto ha sido los Estados Unidos que ostenta una cifra récord: unos seis millones de autopistas en todo su territorio. Sin embargo, los países que en la estadística aparecen como los más seguros (sus autopistas están construidas en un ciento por ciento con revestimiento) son Dinamarca, Francia, Italia y el Reino Unido. Para tener una idea mayor, sólo el 26 por ciento de las autopistas argentinas se encuentran revestidas adecuadamente, y ese porcentaje llega, en Chile, al 12 por ciento.

Con el objeto de medir la evolución en esta materia, vayan algunos datos: en 1868, en Parlament, Inglaterra, se instalaron por primera vez semáforos con lámparas de gas verde y roja de utilización nocturna; en 1914, en Cleveland se instaló la primera señalización eléctrica; en 1932 se construyó el primer auto con señales eléctricas incorporadas; y de los 221 países del mundo, 58 realizan la conducción por izquierda y 163 por la derecha.

Las carreteras son todo un símbolo del despegue tecnológico de nuestro tiempo y lo seguirán siendo, seguramente, en el futuro.

EL FUTURO: Tal y como se presenta el tránsito en la actualidad, es dado pensar que el siglo XXI encuentre a las grandes ciudades del mundo convertidas en un caos. El número de automóviles se ha acrecentado enormemente y las vías de acceso a los centros urbanos se encuentran cada vez más congestionadas.

Es por esto que ya desde hace un tiempo se han empezado a aplicar tecnologías de la información a los sistemas de transporte. No sólo los autos serán «inteligentes» sino también las carreteras. Estados Unidos, Europa y Japón, cada uno por su lado, están desarrollando proyectos similares: aplicar alta tecnología y métodos científicos que controlen el flujo de los vehículos de modo que a través de estos sistemas se mejore la circulación. Esto implica también que se evitarán los embotellamientos y los accidentes de tránsito.

Las carreteras inteligentes contarán con una red de sensores que registrarán el volumen de tránsito; la información llegará a computadoras que procesarán los datos y enviarán señales como el ajuste de los semáforos en las calles más concurridas. Además, se instalarán cámaras de video en cruces y puntos álgidos: así, podrán prevenirse los accidentes y en caso de que algún choque se produzca, enviar ayuda inmediata.

Nada quedará librado al azar. Hasta las estaciones de peaje que contribuyen al aglutinamiento de vehículos estarán totalmente automatizadas, lo que hará perder menos tiempo al conductor y agiüzará la circulación.

Para que estos sistemas resulten óptimos, los vehículos dispondrán de una computadora a bordo que le indicará al conductor el estado del camino, las rutas menos congestionadas y la información enviada por el sistema de la carretera. Los investigadores sostienen que en no mucho tiempo más, autos y carreteras inteligentes serán moneda corriente en las principales ciudades del mundo.

Fuente: Revista Magazine Enciclopedia Popular El Túnel del Tiempo – La Carreteras – Año3 N°30

Primeras Carreras de Automoviles de la Historia Gran Chicago EE.UU.

Primeras Carreras de Automóviles de la Historia Gran Chicago EE.UU.

La Gran Carrera de Chicago
Poco tiempo después de que los automóviles comenzaron a moverse por su propio impulso, parecía bastante lógico que hubiera una carrera para ver cuál de ellos podía avanzar con mayor rapidez. Los hombres habían competido en carreras de caballos y de bicicletas. ¿Por qué no en automóviles?.

La primera carrera automovilística del mundo se efectuó en Francia y se corrió de París a Rúan, una distancia de cerca de 130 kilómetros. Tuvo lugar el 22 de julio de 1894, y de los veintiún automóviles que salieron, diecisiete terminaron la carrera.

El triunfador hizo un tiempo de 6 horas 48 minutos, y el que quedó en el último lugar, 13 horas. Las noticias de la carrera de Francia estimularon a los fabricantes de auto móviles norteamericanos, e hizo que H. H. Kohlsaat, editor del Chicago Times-Herald, patrocinara la primera Mirra automovilística de los Estados Unidos.

En el mes de julio de 1894 anunció que daría premios con valor de cinco mil dólares, de los que el triunfador recibiría dos mil. Hubo inmediatamente  una avalancha de solicitudes muchas de las cuales las hacían personas que aún no habían construido un automóvil.

La carrera se programó te para que se efectuase el noviembre de 1895 pero, a medida que se aproximaba la fecha se hacía obvio que muy pocas, o quizás ninguna de las personas inscriptas, estarían preparadas. Finalmente, se fijó fecha para el Día de Acción de Gracias Para mantener despierto el interés en la carrera, el , el Times Herald inició un segundo concurso para escoger el nombre que se daría a los nuevos vehículos.

El propósito de aquello era subsistir la frase «coches sin caballos», con la que hasta entonces se designaba a los automóviles. El nombre que triunfó fue el de «motociclo». El periódico hizo la profecía de que la palabra «se haría de uso general», dado que era más expresiva que «automóvil», «vehículo de motor» o cualquier otra de las frases propuestas. Muy pronto, se empezó a publicar una revista llamada «El Motociclo». Ni el nombre ni la revista duraron mucho tiempo.

El Día de Acción de Gracias de 1895, poco antes de las nueve de la mañana, en el Parque Jackson sólo había seis automóviles en la línea de partida. Uno de los automóviles Haynes-Apperson se había descompuesto mientras iba rumbo al parque. Otros constructores no pudieron terminar su vehículo a tiempo.

De los automóviles que iban a participar en la carrera, dos estaban movidos por electricidad. Los otros cuatro tenían motores de gasolina, tres de los cuales eran modelos del alemán Benz, que habían sido inscritos por distribuidores norteamericanos, y el otro era un Duryea. La carrera era hasta Evanston, en los suburbios de Chicago, y de regreso, o sea una distancia de 87 kilómetros.

A las 8:55 salió el primer automóvil, y la carrera dio principio. Cada vehículo llevaba un conductor y un mecánico. El Duryea fue el primero en alejarse, pero se descompuso cuando todavía no salía de la ciudad y lo rebasó un Benz, inscrito por el almacén R. H. Macy, de Nueva York.

Pero Frank Duryea, que guiaba el automóvil que él y su hermano habían construido, hizo rápidamente las reparaciones necesarias y salió en persecución del Benz del almacén Macy.

Al llegar a Lincoln Park llevaba cuarenta minutos de retraso en comparación con el automóvil alemán, pero a la mitad del camino a Evarston, su automóvil logró pasar al Benz.

Debido a la nieve, se había acordado reducir la distancia que cubrirían los competidores. En el viaje de regreso, Daryea perdió el camino en la nieve y se desvió tres kilómetros de su curso. Cuando logró encontrarlo, todavía iba a la cabeza. El Benz de los almacenes Macy, que había comenzado tan gloriosamente, chocó contra un carricoche tirado por un caballo a la entrada de Evanston y se vio obligado a abandonar la carrera.

A las 7:18 p. m., el Duryea cruzó la línea de meta y se convirtió en el triunfador de la primera carrera automovilística en Norteamérica. Había recorrido ochenta y siete kilómetros en diez horas y 23 minutos.

El otro automóvil que pudo terminar fue el Benz inscrito por la H. Mueller Manufacturing Company. Su mecánico había logrado arreglar las averías del motor, del embrague y de las ruedas dentadas. El conductor había sufrido un colapso por haber estado expuesto al frío, no obstante, pudo llegar hora y media después del Duryea. Los dos automóviles eléctricos sólo pudieron llegar a la mitad de la carrera y hacer parte del camino de regreso, pero no lo resistieron todo y no alcanzaron la meta.

La carrera automovilística de Chicago despertó el interés de los norteamericanos por los automóviles, especialmente por los que estaban accionados con motor de gasolina. Después de la carrera, aumentó el número de personas que estuvieron de acuerdo en que el automóvil tenía un gran futuro.

Fuente Consultada: La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo

Primeros automoviles fabricados en Argentina Historia

Primeros Automóviles Fabricados en Argentina
Historia de su Fabricación

El auto argentino: verdad y mentira En 1908, un argentino, el ingeniero Horacio Anasagasti, instaló un taller de carrocerías que competía con dos o tres más que importantes que había en el país (Francone, Vidal Salvadores, Montarini).

Horacio AnasagastiPero he aquí que el inquieto ingeniero no se contentó con eso, indudablemente era un audaz y creía que Argentina debía ser una nación industrial. Este hombre dedicó lo mejor de su vida a construir un automóvil nacional, y lo hizo: cincuenta unidades salieron de sus fábricas en el corto lapso de un año.

«El Anasagasti», que así se llamaba el automóvil, llevaba un motor Ballot, refrigerado por agua, de 4 cilindros, y 15 HP., el resto era totalmente de fabricación nacional, verdadera hazaña para su tiempo, ya que también muchas fábricas europeas de gran prestigio compraban sus motores para equipar sus unidades.

Era este el caso de los Panhard Levassor, que usaban motores Daimler o Benz. Este adelantado del automovilismo, no se contentó con fabricarlos para uso interno, sino que se atrevió a demostrar a un público escéptico, como el de sus compatriotas, que su automóvil era capaz de competir con las más afamadas marcas del mundo. Y así fue: Horacio Anasagasti ganó, con el automóvil que llevaba su nombre, varias competencias internacionales, entre ellas la más dura fue el «Tour de Francia«, con un recorrido de 5.550 km.

Tres Anasagasti se llevaron las palmas; uno lo condujo el ingeniero Brown, otro el marqués D’Averay y el tercero M. Repousseau. De nada sirvió el sacrificio del joven ingeniero, ni sus triunfos. Sus autos no tenían «ambiente», la incomprensión cerró su camino y muy pronto sus fábricas bajaron las cortinas.

Con el «Anasagasti» moría en embrión un adelanto en más de cincuenta años, el cochecito argentino era tan bueno que el mismo «cavallieri» Vicenzo Florio, creador de la carrera que lleva su nombre, una de las más importantes competencias europeas, llegó a conceptuar al ingeniero Anasagasti, como uno de los mejores constructores de automóviles y en sus memorias dice que «era un hombre de buen porte y temperamento humilde, como todos los que conocen su propia grandeza, nada había en él que delatara un creador ampuloso y soberbio, como tenía derecho a serlo.  Nos hicimos amigos en Florencia y hablamos muchísimo sobre el porvenir del automóvil, quería hacer de su país un importante emporio del automóvil. No nos volvimos a ver, después supe por amigos comunes que su automóvil no se construía más, dada la ceguera e incomprensión de sus paisanos».

Efectivamente, esa fue la amarga respuesta que obtuvo de sus compatriotas el ingeniero Ánasagasti, sus automóviles fueron comprados como taxímetros, prácticamente puestos en liquidación. Sirvan estas líneas de homenaje a quien arriesgó su esfuerzo y fortuna personal para iniciar a su patria en la gran industria.

En 1934 el ingeniero Carlos Ballester Molina piensa que ya está maduro el país para una nueva experiencia automovilística, están ya lejanos los días del ingeniero Ánasagasti, quizá sea posible de seguir los pasos de aquel visionario.

Seis años tarda Ballester en poner a punto su fábrica, con muchísimos esfuerzos consigue las licencias del Hispano-Suiza, un automóvil de gran categoría. Se llamará Hispano-Argentino. El momento no podía ser mejor, con el estallido de la guerra mundial, las importaciones quedaron cerradas y como escaseara la nafta, el Hispano-Argentino dejó de ser un automóvil de lujo para convertirse en un auto a nivel popular de prestaciones muy económicas. El nuevo auto era de avanzada, con veinte litros de nafta podía hacer 400 Km., y su velocidad superaba los 110 Km. horarios, y fue proyectado de manera tal que su costo no sobrepasara los $ 2.000. Sin palabras, el Hispano-Argentino dejó de fabricarse en 1942.

Fue otro generoso riesgo malgastado, el auto argentino era un sueño destrozado, la vaca y el trigo fue otro de los sueños del que los argentinos tardaron mucho en despertar, todavía en esa época se seguía creyendo en aquello del «granero del mundo».

Ballester Molina volvió a su fábrica de armamentos. Darle ruedas al país no fue su destino, algo conspiraba contra sus afanes, como había conspirado contra los de Ánasagasti. El último intento fue de un italiano; César Castaño, que volvió a las andadas, en 1947 fundó la Fábrica Argentina de Automóviles. De allí nació un cochecito de baja cilindrada y magnífico rendimiento el «Castanito», con un motor de 700 ce. y dos tiempos, el automóvil resultó más que bueno y su costo era bastante menor que el de otros. La fábrica tuvo buen comienzo y cuando se tenía proyectado hacerlo en serie con una verdadera planta en el barrio de Versalles (Capital Federal), quedó en la nada.

Por una rara paradoja un año después Autoar abre sus puertas en el Tigre, esta planta era de capitales «estatales», valga el eufemismo que de alguna forma había que llamarlos. Ahí se comenzaron a fabricar autos inflados, de costosa propaganda, de feísimas líneas y mala carrocería, al decir del público eran autos «flor de ceibo». No cabe duda que significó un esfuerzo, hay quienes opinan que fueron la base de nuestra industria automotriz, es posible, pero los panegiristas celosos en exceso no permitían la crítica constructiva.

Los Autoar no eran malos, pero eran menos que buenos, y no se justificaban comentarios de este tenor como los que hace Humberto Bissi, quien en la Enciclopedia de Oro del Automovilismo dice así, refiriéndose a las Empresas Autoar y lame, «ambas están en plena actividad y estimuladas por la garantía que supone la confianza que les dispensa el público en general». Ni tampoco es cierto al decir del cronista, «que fueron de inmediato elogiados por su solidez, elegancia y confortabilidad».

El lAME (Industrias Aeronáuticas Argentinas), también se largó en la loca carrera del ditirambo, erigiéndose así en pionero del proceso automotriz argentino. Fabricó todo tipo de vehículos, desde utilitarios hasta motocicletas y automóviles. Hasta no hace muchos años estaba fabricando un tipo de utilitario que perdura hasta nuestros días, el famoso «rastrojera» fue, puede decirse, su ópera magna.

Luego bajo otra denominación (DINFIA), sigue produciendo automóviles con motores Diesel que son su especialidad. En 1948 inició sus primeras tareas bajo la dirección del grupo técnico de Porsche, fabricando el Autoar PWO, estaban equipados estos con un motor de 65 hp., con un régimen de 4.000 rpm. (revoluciones por minuto), tres velocidades con segunda y tercera sincronizadas, embrague de un solo disco seco, suspensión delantera independiente, sistema Porsche con barra de torsión y amortiguadores hidráulicos.

El IAME ocupaba una vasta extensión, teniendo sus plantas alrededor de 140.000 metros cuadrados en la provincia de Córdoba; que más tarde pasaría a ocupar el puesto de la primera ciudad industrial del país.

Daba ocupación a más de 14.000 personas. Por supuesto, sus productos no eran para paladares muy exigentes en materia de automóviles, además, huelga decirlo, sus automóviles eran menos caros que los demás, por eso con muy buen criterio, se decía que eran autos para el pueblo.

Esta fábrica, sin restarle el indiscutible mérito de haber sido la primera empresa estatal que se largó al campo automotriz, no se hallaba en condiciones de competir con nadie y por qué no decirlo, ahora tampoco, lo único que está en condiciones de hacer es abastecer el mercado interno con el rastrojero Diesel, que cuesta en la actualidad más de dos millones de pesos.

En esas condiciones y posiblemente mal asesorados, en 1952 los del IAME presentaron en el Salón del Automóvil de Nueva York el Institec Super Sport, y logran que el empalagoso jornalista Humberto Bisi haga este inefable comentario «ninguno ha alcanzado el clamoroso éxito del modelo Institec Super Sport, con carrocería de material plástico, cuya presentación en el Salón del Automóvil de Nueva York ha provocado los más elogiosos comentarios por parte de las más grandes personalidades del mundo estadounidense».

El éxito de un salón del automóvil se traduce en pedidos, de más está decir que no hubo ni uno solo. No cabe duda que el esfuerzo realizado por el gobierno dio a la industria automotriz un formidable empuje, y las bases de la gran industria automotor argentina.

El grave defecto de ese empuje fue la falta de crítica constructiva, no se trataba de decir que los automóviles en el país fueran malos, opinión que nadie hubiera arriesgado en ese momento. Se trataba de ofrecer buenos productos, de corregir la puntería y no estancarse en el canto de sirena de la propaganda oficial.

Las realidades debían mostrarse en el campo de la sinceridad, muchos años se perdieron y mucho esfuerzo argentino se malgastó en el IAME, que pudo haberse materializado en realizaciones de más categoría, en autos más finos y material menos obsoleto.

El IAME fue una realidad argentina que podría haberse superado frente a la competencia de calidad que le hacen las empresas extranjeras radicadas en el país. Sobraban los técnicos, diseñadores e ingenieros capaces de dar, como es el caso del legendario  Oreste Berta, un simple particular, productos de auténtica solvencia y raigambre nacional.

Hoy puede decirse que el producto automotriz argentino es excelente, Fiat, Renault, Citroen, Peugeot, Ford, General Motors, IKA Renault, empresas argentinas con capitales extranjeros, han puesto al país en paridad de condiciones con otras naciones altamente industrializadas.

Hace 35 años que se dispone de autos totalmente fabricados en el país en tal cantidad que el abastecimiento interno quedó asegurado cuantitativamente y cualitativamente,  en pocos años han alcanzado alturas increíbles en su producción robotizada de automoviles; es el momento para todas las fábricas del país, colocar en el mercado autos económicos y de calidad.

Primeros Autos a Vapor Automoviles en el siglo XIX

Primeros Autos a Vapor: Automóviles en el Siglo XIX

primeros autos

PRIMEROS  AUTOMÓVILES A VAPOR. La historia de las primeras realizaciones prácticas del automóvil anda hermanada con la del ferrocarril, puesto que ambos medios de comunicación y transporte comenzaron a alborear cuando supo aprovecharse la fuerza expansiva del vapor de agua.

En el año 1784, Nicolás José Cugnot presentó al Ministro de la Guerra francés, Choiseul, el modelo de una carroza movida por un motor de vapor. Pese al éxito de las pruebas y al informe favorable de una comisión nombrada por Napoleón, el nuevo invento cayó en el olvido debido a que la campaña de Egipto y otras causas impidieron fuera aplicado.

El vehículo consistía en un triciclo sobre cuyo bastidor se hallaban la caldera y caja de fuegos; iba provisto de válvula de seguridad y el émbolo accionaba la rueda delantera. Aunque podía arrastrar 5 ton. a la velocidad de 6 km/h, adolecía de un serio inconveniente y era que al carecer la caldera del dispositivo alimentador del agua, ésta debía renovarse cada 5 minutos y aguardar luego a su vaporización.

Newton, Papin, Watt, Murdoch, Robert Fumes, Oliverio Evens, Nathan Read, Ricardo Trevithick y De Rivaz, realizaron también meritorios trabajos para lograr un carruaje movido a vapor.

El primer automóvil con tracción a vapor que circuló por los Estados Unidos fue construido en 1788 por Oliver Evans y Robert Furnes, de Halifax. Ricardo Trevithick, aventajado discípulo de Murdoch, construyó en 1802 un vehículo de este tipo, provisto de cuatro ruedas, que alcanzaba la velocidad de 15 km/h y con el que remolcó una diligencia de pasajeros.

Los trabajos encaminados a la obtención de un motor ligero y poco pesado fueron iniciados por el suizo De Rivaz quien, en 1804, tuvo la genialidad de idear un motor de explosión en el que los gases eran inflamados mediante una chispa producida por una pila de Volta y un condensador, eléctrico.

Los progresos y perfeccionamientos que poco a poco se iban alcanzando culminaron en 1821 cuando Julio Griffith, de Brompton (Inglaterra), construyó el primer autobús de vapor destinado al transporte de pasajeros. Dicho vehículo iba provisto de caldera multitubular, dispositivo de transmisión mediante engranajes y desarrollaba una velocidad de 20 km/h.

Casi al mismo tiempo, comenzó a prestar servicio la diligencia de Guney Goldsworthy, cuya caja, unida con muelles a un bastidor, tenía una capacidad para 15 viajeros y reunía comodidades desusadas en aquellos tiempos. El carruaje se apoyaba sobre cinco ruedas, la primera de las cuales era libre y directriz pues el esfuerzo de tracción recaía sobre las dos últimas.

Pese a tales progresos, quedaban por resolver numerosos problemas e inconvenientes, el mayor de los cuales era sin duda el tener que parar con frecuencia para reponer el agua de la caldera. Walter Hancock superó tal defecto al instalar en su carruaje una ingeniosa bomba de alimentación que durante la marcha era accionada por un postillón. Poco después construyó cuatro grandes diligencias, «In-fant», «Entreprise», «Era» y «Autopsy», cuya velocidad (25 km/h) permitió el establecimiento de líneas de transporte que pronto gozaron del favor del público.

La popularidad del nuevo medio de locomoción, aunada a los saneados ingresos que proporcionaba a sus constructores y patrocinadores, hicieron surgir en Inglaterra nuevas líneas de autobuses, las cuales no tardaron en establecerse también en Francia, Alemania y otros países.

LA «LOCOMOITVE ACT» Y LA GASOLINA.
La llamada «locomotora de carretera» era ya una feliz realidad y la profecía de Rogelio Bacon se veía plenamente confirmada. No obstante, el automóvil era como un niño recién nacido, susceptible de desarrollo y perfeccionamiento. En lo sucesivo, los trabajos e investigaciones se encaminaron a la consecución de cuatro objetivos: potencia, velocidad, seguridad y comodidad.

El logro de estos fines fue lo que movió al inolvidable William James a construir en 1824 un «último modelo» dotado de grandes innovaciones y mejoras. En efecto, estaba provisto de dos calderas tubulares, cuyo vapor imprimía movimiento a cuatro cilindros, acoplados dos a dos. Para que la fuerza de tracción fuese continua introdujo un silenciador destinado a suprimir los ruidos producidos por los escapes de vapor y por primera vez aplicó el diferencial, ingenioso mecanismo mediante el cual las ruedas motrices que giran a igual velocidad cuando se circula por camino recto, pueden hacerlo a velocidades distintas en las curvas.

Sin embargo, un desgraciado accidente iba a interrumpir en Inglaterra el proceso de constante superación y perfeccionamiento de la naciente industria automovilística. El día 24 de julio de 1834, una de las diligencias dedicadas al servicio de pasajeros entre Glasgow y Paisley, al tomar una curva sufrió la rotura de una rueda, lo que motivó el vuelco del vehículo y la explosión de la caldera.

En el accidente perecieron cinco pasajeros y otros varios resultaron con graves heridas. Tal hecho motivó la iniciación de una gran campaña llevada a cabo solidariamente por los que hasta entonces habían sido enemigos irreconciliables.

En efecto, los concesionarios de las líneas ferroviarias, temiendo la fuerte competencia de las «locomotoras de carretera», uniéronse en la lucha con los dueños de los servicios de diligencia tracción animal, paradores y fondas, quienes ya habían sufrido gran quebranto con la aparición del ferrocarril y temían que los automóviles a vapor acabasen definitivamente con los restos de sus prósperos negocios.

Obtenido el apoyo popular, consiguieron que el Parlamento promulgara la tristemente célebre «Locomotora Act», en cuya virtud se limitó la velocidad máxima de los automóviles, que fue fijada en unos 6 Km/h. y se estableció que dichos vehículos fueran precedidos de un hombre a pie, enarbolando una bandera roja, para advertir a la gente del peligro.

Tan absurda ley estuvo en vigor hasta 1896 y fuese causa del enorme retraso y paralización de la hasta entonces floreciente industria automovilística británica.

La resonancia de esta campaña contra el automóvil halló también eco en el resto de Europa, donde el retraimiento del público contribuyó a que durante varias décadas apenas se introdujeran innovaciones en los automóviles, que fueron considerados como objetos plenamente logrados y al mismo tiempo altamente peligrosos.

Los trabajos que Matteuci y Barsanti realizaron en 1854 para lograr un motor a gas señalan el fin de la larga «Noche Triste» automovilística. Cuatro años más tarde, el belga Lenoir presentaba un coche cuya energía era obtenida por una mezcla explosiva de gas y aire.

Durante las pruebas, el nuevo automóvil evidenció gran lentitud debida al excesivo peso y al reducido número de revoluciones. Sin embargo, y a pesar de emplear 3 horas en el trayecto París-Joinville-le-Pont, logró interesar a importantes sectores que se declararon decididos entusiastas del nuevo medio de propulsión. Comenzó entonces una fuerte competencia entre los partidarios del vapor y los del gas, la cual resultó altamente beneficiosa puesto que los adelantos de la técnica automovilística fueron produciéndose a ritmo creciente.

En 1877 apareció el primer automóvil dotado con motor de explosión de cuatro tiempos, obra del alemán Marcus. Dos años después, el ingeniero Selden construía en Norteamérica el primer automóvil accionado con motor de esencia, y en 1880 el italiano Bernardi presentaba un modelo de triciclo muy perfeccionado, cuyo motor se alimentaba también con gasolina.

 Ver: Primeros Autos Electricos

Historia Automovil FORD A Desarrollo de la Industria Automotriz en el siglo XX

Historia del FORD A: Desarrollo de la Industria Automotriz en el siglo XX

SURGE LA COMPETENCIA DE FORD: Los buenos tiempos no duraron, tal vez no podían durar, mucho. Las ventas empezaron a declinar cuando poderosos contrincantes como General Motors y Chrysler comenzaron a socavar el fenomenal primer puesto que ocupaba Ford. El apego de Ford hacia un solo modelo de coche, muy sencillo, se convirtió en un factor negativo cuando el público estadounidense empezó a interesarse por algo más elegante y cuya producción en serie no resultara tan evidente.

Además, el gran rendimiento del modelo T planteó una verdadera competencia al invadir el mercado millones de modelos T de segunda mano. En mayo de 1927, cuando las ventas disminuían alarmantemente, auto antiguo fordHenry Ford, que por entonces era un anciano de 64 años, tomó otra decisión trascendente.

El modelo T sería suprimido y se cerrarían las fábricas durante casi un año, en el transcurso del cual se harían experimentos y se prepararía la producción de un nuevo coche, el “modelo A”.

El nuevo coche tuvo éxito durante un tiempo, pero la preeminencia de Ford se había perdido para siempre. Con la Depresión de 1929, las ventas del modelo A cayeron vertiginosamente y, en 1933, Ford vendió menos coches que General Motors o Chrysler General Motors ocupa desde entonces el primer puesto, que nunca ha perdido, entre los fabricantes de los Estados Unidos y del mundo.

La personalidad de Henry Ford continuó dominando la empresa Ford cuando el anciano fue asaltado por la senilidad. Se volvió cada vez más desconfiado con sus subordinados y concedía muy poca independencia a su único hijo Edsel —que había sido el presidente nominal de la compañía desde 1918—. La debilidad de Ford residía en la organización de su empresa, si es que puede llamarse “organización”. Desconfió de los “expertos” y desoyó continuamente las opiniones de ejecutivos especializados.

Teóricamente, cualquier empleo en Dearborn era asequible a cualquiera, pero lo’ cierto era que ningún empleo era seguro y yarios altos ejecutivos de Ford fueron despedidos. William Knudsen, que más tarde llegó a ser presidente de General Motors, sé marchó en 1921 durante uno de los clásicos arrebatos que Ford experimentaba ante un bache catastrófico. Esto era un intento de “limpiar” la organización —el personal administrativo quedó reducido a la mitad—, se redujeron costes de todo tipo, se comenzó a producir más a menor precio y se colocaron miles de coches sobre las espaldas de los desesperados vendedores. Charles Serenson, que había estado íntima mente relacionado con Ford durante cuarenta años, acabó siendo despedido.

LOS OTROS GIGANTES

Durante la vida de Ford la industria del motor se fue concentrando cada vez más y, desde su muerte, aún no lo ha hecho más. Las tres firmas más importantes del mundo son estadounidenses y su volumen de ventas es superior al de todas las demás firmas reunidas. Todas ellas operan a escala mundial, con filiales en varios lugares del mundo. En efecto, las compañías automovilísticas se contaron entre las primeras grandes multinacionales, ya que Ford y Sloan no tardaron en darse cuenta de que la proximidad de los mercados, el montaje local y la fabricación dentro de las barreras arancelarias, podía ser muy beneficiosa.

Ya en 1919, General Motors trató en vano de absorber la empresa francesa Citroen, e igualmente resultaron vanos sus esfuerzos para adquirir Austin y Morris en Inglaterra. Pero en 1925 pudieron hacerse con la pequeña empresa inglesa Vauxhall y, en 1929, adquirieron Adam Opel en Alemania.

La expansión mundial de los gigantes norteamericanos estaba en marcha. Incluso el Holden —“el coche propio de Australia”, como afirman los anuncios— es un producto de General Motors. Las empresas estadounidenses dominan la industria mundial del motor, pero, dentro de cada país en donde existe, ya sea como empresa nacional o como empresa multinacional, la industria está muy concentrada.

En Italia, por ejemplo, Fiat tiene un poder arrollador, pues controla tres cuartas partes del mercado interior, mientras que en Francia unas pocas empresas, Renault —que de hecho está nacionalizada—, Peugeot y Citroen, acaparan el sector. El enorme mercado inglés se halla en su mayor parte en manos de cuatro firmas, British Leyland, Ford, Chrysler y Vauxhall, mientras en Alemania, Ford, Opel y Volkswagen se reparten la casi totalidad del mercado.

Tal como se ha visto las firmas automovilísticas se han desarrollado, bien por crecimiento interno, como Ford, bien por adquisición y fusión, como General Motors. British Leyland fue el resultado en 1968 de la unión de la British Motor Corporation, casi en quiebra, con la boyante Leyland Motor Corporation, constituyendo una de las mayores empresas industriales inglesas. La misma British Motor Corporation había sidó el producto de la unión en 1951 de dos importantes empresas inglesas, Morris y Austin.

La Austin Motor Company, fundada en 1906, se adelantó cuatro años a la Morris, mientras Lanchester había fabricado ya en 1895 el primer motor de coche enteramente inglés. Pero fue la empresa Monis la que adquirió rápido predominio entre los fabricantes ingleses, siendo la primera entre todas las firmas inglesas en hacer la competencia a los gigantes norteamericanos.

Antiguas Autobombas Origen de los Incendios a Principios del Siglo XX

Antiguas Autobombas: Origen de los Incendios a Principios del Siglo XX

Las múltiples pequeñas causas de los grandes incendios
Cuando se llegue a generalizar la idea de que todo incendio afecta a cada uno de nosotros, entonces podrá decirse que empezará a disminuir la destrucción de nuestra propiedad por el fuego y a reducirse las pérdidas de vidas por este concepto. La mayor parte de los incendios tienen comienzos insignificantes y son debidos a descuidos.

De 18.757 incendios que hubo en la aglomeración urbana de Nueva York el año 1922 (22.631 en 1924), próximamente 13.300 fueron debidos a las causas siguientes:

Descuidos con cerillas encendidas….1.231
Juegos de niños con cerillas……, 677
Cigarros y cigarrillos…………. 2.140
Descuidos con bujías…………. 396
Descuidos con luces de gas, cocinas, etc……….. 828
Estufas y tubos de estufa al tojo. …… 1.079
Incendios de chimeneas……….. 868
Hogueras, fuegos de virutas, brozas, etc……. 3.315
Combustión espontánea de residuos oleaginosos………. 210
Aislamiento defectuoso de conductores eléctricos…. 791
Vapor de gasolina, bencina, etc….. 1775

Aunque las cerillas, cigarros y cigarrillos pueden ser el primer paso conducente a un incendio, el siguiente es, por lo general, una colección de desperdicios en la que es echado el cigarrillo o la cerilla. Para uno que esté informado del peligro que supone un montón de desechos, su existencia es fuente constante de ansiedad, pero el gran número de gentes que permiten la acumulación de residuos, son o ignorantes o criminalmente negligentes.

Uno que no conozca los suburbios de una gran ciudad, se encontraría allí con una situación verdaderamente asombrosa. Muchas construcciones en tales distritos son viejos cajones de madera que requieren únicamente una chispa para entrar en combustión.

En estos lugares, comúnmente, tienen su comienzo los grandes fuegos que arrasan las ciudades.

Hasta que el hombre haya progresado a tal punto que se crea protector de sus semejantes, continuarán existiendo tales construcciones destartaladas, porque la renta que producen esas viviendas arruinadas es infinitamente más grande que la utilidad desinterés del capital invertido en construcciones más habitables.

Las ordenanzas de construcción en las municipalidades progresivas prohíben la reconstrucción de tales estructuras, y obligan a los propietarios de fincas a hacer construcciones resistentes al fuego, sino incombustibles.

Mientras se une la madera en revestimientos interiores, no se podrán llamar las construcciones «incombustibles». La mayor parte de las llamadas así son sólo incombustibles en el sentido de que un incendio no perjudica seriamente el edificio.

En tales construcciones, todo el interior puede ser destruido, pero las paredes y la armadura quedan en pie. En riesgos mercantiles, el daño sufrido por la mercancía durante un incendio excede de la pérdida correspondiente al mismo edificio. Lo contrario sucede con las viviendas.

INICIOS DE SIGLO XX
FACTORES CONSTRUCTIVOS QUE PROVOCABAN INCENDIOS

Las casas deben construirse con materiales perfectamente incombustibles. Puesto que la construcción incombustible no es frecuente, la prevención del fuego debe cumplirse usando la menor cantidad posible de material combustible, y cuando se use de éste, debe ser tratado de modo que su combustión sea difícil y lenta una vez empezada.

La madera ha sido principalmente usada en Norteamérica para la construcción de viviendas, y su uso en el pasado se justificaba únicamente por su baratura y facilidad de manipulación. Debido a la extensiva explotación de las comarcas madereras y al creciente uso de la madera para otros fines, a más de combustible (tales como pasta para fabricación de papel), el coste de las casas de madera no es mucho más bajo que el de las de ladrillo y otros materiales de naturaleza incombustible.

Particularmente esto es cierto cuando se considera el coste de conservación durante un período de años, porque el ladrillo no requiere pintura, el seguro será menor y el coste de la calefacción de una casa de ladrillo es en todas partes de un cuarto a un tercio menor que en una construcción de madera. Además, en el caso en que el propietario tenga que vender la casa, una de ladrillo vale más que una de madera, en igualdad de las restantes condiciones.

No es inverosímil que veamos en un futuro próximo casas que prácticamente no contengan madera debido a la baratura del cemento, unido al trabajo artístico de que es ahora susceptible, y que la substituirá hasta para el adorno interior.

El techado de ripia es una amenaza, y va siendo lentamente desechado como cubierta. Muchas ciudades prohíben absolutamente la tableta en distritos apiñados, y para otros distritos se exigen en las reparaciones de los techos que excedan del 10 por 100 se hagan con substancias resistentes al fuego; otras ciudades obligan a substituir todos los techos de tabla por cubiertas resistentes al fuego, al cabo de diez o doce años.

A veces, los techos de ripia secos parecen haber sido construidos expresamente para recoger las chispas. En las proximidades de un gran fuego, no es raro ver doce o catorce techos de madera ardiendo al mismo tiempo.

La pizarra o el papel asfaltado con una superficie de piedra molida, aunque de un gasto ligeramente mayor en primer coste, rápidamente se amortizan por sí mismos disminuyendo gastos de conservación, seguro y otros semejantes Aunque un edificio sea incombustible exteriormente, puede dar entrada al fuego por los marcos de madera y las ventanas ordinarias. Una ventana de cristales alambrados (cristales que se hacen o sumergiendo en ellos alambre mientras están blandos y recalentándolo, o poniendo tela metálica de 25 milímetros entre dos láminas y calentándolo después), aun cuando quede rota por el calor conserva su forma y corta la llama.

Estas ventanas deben tener, naturalmente, marco metálico. Los cristales alambrados no son ornamentales, pero pueden ser usados en muchas ventanas de una construcción sin destruir la belleza arquitectónica. Las pinturas retardantes del fuego son útiles, particularmente, para retrasar la ignición de las superficies de madera, y son utilizables en colores apropiados para la decoración interior de las paredes. Convenientemente mezclada la lechada de cal, es un excelente retardador del fuego para usarlo en bodegas. Ninguna casa de madera debe estar sin un extintor de incendios portátil.

Estos pueden comprarse de distintas formas por pocos dólares, y son muy eficaces para extinguir pequeños fuegos, que de otro modo, degenerarían en grandes. Cuando no se tienen a mano estos aparatos, el procedimiento usual es correr al poste de alarma de la esquina y avisar al servicio de incendios. Entre tanto, una corriente de la ventana abierta ha convertido en llama lo que podía haber sido únicamente una cortina de fuego. Personas que tienen excesiva calma frente a otros peligros, a veces son las más atolondradas en presencia del fuego.

Cuando se usan lámparas y estufas de petróleo, debe ser instalado el mechero de seguridad, que extingue automáticamente la llama en el caso de una caída. El sobreprecio de, estos mecheros es insignificante.

Volviendo otra vez a las construcciones incombustibles, la opinión de los técnicos sobre la prevención del fuego, es que el uso de la madera debe reducirse al mínimo. Quizá veamos algún día las casas vaciadas en moldes de cemento. No cabe duda que este procedimiento conducirá a una repetición de modelos y a una apariencia uniforme, que no será completamente satisfactoria para nuestros gustos individuales, pero la mayor seguridad nos compensará con creces de la falta de belleza arquitectónica.

Se han hecho aparadores, armarios, guardarropas y otros muebles que, generalmente, se hacen de madera, de cemento coloreado, y se les ha dado una superficie pulimentada que les da aspecto verdaderamente artístico. Tampoco es raro el uso de mobiliario de metal en las oficinas.

La madera es necesaria para el papel, productos químicos, el celuloide, la seda, las traviesas de los ferrocarriles, los postes telegráficos, etc., y nuestros bosques se van agotando rápidamente. El cemento se fabrica con materiales que existen en suficiente cantidad para satisfacer la demanda durante todo el tiempo que el hombre pueda vivir en la Tierra.

La construcción de grandes edificios para oficinas con la armadura de acero, a primera vista puede suponerse una estructura incombustible, pero la experiencia ha demostrado que si hay contenido inflamable en tal construcción, puede causar, en caso de un gran incendio, el hundimiento de la armadura de acero.

El acero desnudo y sin protección es sumamente peligroso en caso de incendio. Al rojo sombra pierde el acero casi la mitad de su resistencia a la tensión, y se encorva por efecto de cualquier peso, produciéndose así el hundimiento. Las estructuras metálicas deben ser protegidas convenientemente con materiales incombustibles, para hacerlas seguras en caso de incendios. Es inconcebible la masa confusa en que puede convertirse una armadura de acero que no haya sido protegida del fuego convenientemente, has fotografías pueden dar una idea del destrozo, pero sólo es posible formarse idea completa de él viendo el efecto de un gran incendio en un edificio con armadura de acero. Las condiciones de resistencia al fuego de las construcciones de hormigón se vieron palpablemente en el incendio del taller de Edison en West Orange

efectos del fuego sobre el acero en la construccion
EFECTOS DEL FUEGO SOBRE COLUMNAS DE ACERO

(Nueva Jersey), en diciembre de.1914, no obstante de que los siete edificios de hormigón armado atacados por el fuego eran los primeros de ese tipo, y que algunas características del proyecto y construcción no estaban de acuerdo con la moderna práctica. Aunque alguna de estas construcciones estuvo expuesta a intensa temperatura, ninguna tuvo que ser demolida completamente para reconstruirla, y todas ellas fueron restituidas a su servicio en un tiempo relativamente corto.

viejo carro autobomba para apagar incendios

autobomba automatica

autobomba para apagar incendios a caballos

Bomba de incendio autopropulsora

ataque masivo de bomberos para apagar incendios

vieja automboba

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales Fuerza Motriz Tomo II W.M. Jackson, Inc.

Primeros Automoviles en Estados Unidos Oldsmobile Franklin Historia

Primeros Automoviles en Estados Unidos Oldsmobile Franklin Historia

Los Primeros Favoritos y Algunos de los que Perduraron
En la historia del automóvil norteamericano han aparecido cerca de dos mil doscientas marcas diferentes de vehículos. Muchas de ellas hicieron un breve debut en los primeros años de la evolución del automóvil, para desaparecer poco después.

Muchos fabricantes no tenían el dinero suficiente para mantener la producción. Algunos ofrecieron al público productos de calidad inferior que no se vendieron. Unos cuantos, que ya dejaron de existir, contribuyeron a hacer la historia del automóvil, y otros más, de los favoritos de aquellos tiempos, han desaparecido, como el Franklin, cuyo enfriamiento se efectuaba mediante aire, el Pierce Arrow, cuyos faros sobresalían de sus guardafango delanteros, y el Packard, que algún» vez se llegó a considerar como el automóvil cuya posesión era la más codiciada sobre la tierra.

auto winton
Winton 1903

El automóvil que en su día representaba lo último en velocidad y belleza era el Winton. Su constructor era Alexander Winton, uno de los pionero automovilísticos que tenía fe en el futuro de su auto. Construyó su primer modelo en 1896 y dos más en 1897, y por extraño que parezca, los construí para venderlos. La primera venta se efectuó el 24 de marzo de 1898.

Para que el público se fijara en su automóvil emprendió una campaña de promoción. A fines del mes de julio de 1897, condujo un Winton de Cleveland, Ohio a la ciudad de Nueva York, una distancia de 1,280 kilómetros por caminos malos o inexistentes, en sólo diez días.

Aquella había sido una verdadera hazaña y, con la publicidad recibida, Winton aseguró su popularidad para los años venideros. Winton participó en todas las carreras y competencias para subir cuestas que pudo encontrar.

Por algún tiempo, las ganó todas, pero a principios de 1902, Henry Ford, un fabricante de automóviles, construyó un vehículo al que llamó «999» con el propósito especial de derrotar al Winton. El 25 de octubre de 1902, Ford pudo vencer al mejor automóvil de Winton. La victoria dejó firmemente establecido al Ford como un rival muy serio, y fue el principio de la decadencia del Winton.

Un automóvil que se remonta a los primeros días del automovilismo norteamericano y que todavía se fabrica, es el Oldsmobile. Ransom E. Olds, que había experimentado con automóviles de vapor y eléctricos antes de que fabricara autos con motor de gasolina, fue quien le puso ese nombre.

En 1897, Olds construyó un automóvil con motor de gasolina monocilíndrico, que tuvo el éxito suficiente para atraer el apoyo financiero y organizar una compañía automovilística. Pero antes de que pudiera dar principio la producción, un incendio destruyó la fábrica de Olds en marzo de 1901.

Lo único que se salvó   un pequeño automóvil de guardafangos  curvos, que le daban una apariencia juvenil y atrevida. Olds lo había diseñado para venderlo en 650 dólares , y era uno de los modelos que tenía a planeado presentar ese año. No había dinero para reconstruir la fábrica pero sí lo suficiente para un intento de publicidad que sería la salvación o la ruina. El automóvil lo llevarían de Detroit a Nueva York a fin de que participase en la Exhibición Automovilística de 1901.

auto antiguo

El vehículo logró hacer el viaje. Su demostración de resistencia y su buen aspecto, en contraste con los pesados vehículos de su época, ganaron de inmediato una gran popularidad al Oldsmobile. Se dice que durante la exhibición se recibieron pedidos por mil automóviles, cantidad que representaba algo nunca oído en aquella época.

La compañía Olds se vio a salvo, y el diminuto y elegante automóvil fue el que más se vendió en su tiempo. Los fabricantes de automóviles se dieron cuenta de que el diseño de la carrocería era un factor muy importante en la venta de los vehículos. La gente buscaba la comodidad en sus automóviles.

En 1905, aquel automóvil fue inmortalizado en una canción llamada «En mi alegre Oldsmobile», publicada por la casa editora de música más importante del país, llamada M. Witmark and Sons.

Con los rápidos adelantos en la tecnología del automóvil, alcanzados durante los últimos sesenta años, los modelos de aquellos primeros vehículos (como por ejemplo el Oldsmobile) se han convertido en piezas valiosas. Aun cuando todavía existen muchos automóviles primitivos en manos de particulares, hay un buen número de ellos que se exhiben en algunos museos.

El Instituto Smithsoniano de Washington, D.C., posee una colección de vehículos de las más destacadas y variadas en Norteamérica.

El Oldsmobile 1902, cuyo precio de venta era de 650 dólares, fue un modelo que disfrutó de gran demanda entre el público. Un compositor se inspiró en él para escribir la canción «En mi alegre Oldsmobile».

Ver: El Fracaso del Tucker 48

Ver: Evolución Histórica del Automovil

Fuente Consultada: La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo

Historia del Auto a Vapor Primeros Automoviles Fabricados en Serie

Historia del Auto a Vapor: Primeros Automóviles Fabricados en Serie

INTRODUCCIÓN: Roger Bacon, un monje franciscano inglés, que vivió en el siglo XIII,  tiempo de ignorancia en cuestiones mecánicas, escribió,  en uno de sus doctos tratados: «Llegaremos a poder construir máquinas con las cuales podremos impulsar grandes barcos con mayor velocidad que toda una guarnición de remeros, y con las cuales sólo se necesitará un piloto que gobierne el barco; impulsaremos carruajes con velocidades increíbles, sin la ayuda de ningún animal, y construiremos máquinas que, por medio de alas, nos permitirán volar en el aire, como los pájaros.»

Bacon no hizo indicación práctica alguna acerca de cómo esperaba que aquellas cosas sucedieran; pero, en 1680, sir Isaac Newton sugirió la idea de un vehículo automóvil, tal como se indica en la figura adjunta. Consistía en un generador esférico de vapor, B, bajo el cual iba un hornillo, D, y todo ello montado en un carruaje con cuatro ruedas.

Un largo tubo horizontal y ligeramente cónico salía del generador en dirección contraria al avance del vehículo. El vapor producido en el generador, B, por la acción del fuego del hornillo D, salía por el tubo cónico, C, a gran velocidad, con lo cual reaccionaba contra el aire, haciendo que el vehículo marchase hacia adelante. La válvula, F, que permitía la salida del vapor por el tubo, se hallaba bajo la acción del cochero, mediante la palanca, E. No existen datoS que demuestren si Newton llegó a construir tal máquina; pero la idea, aunque imperfecta, es practicable.

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En las historia de los primeros automoviles a vapor, hay distintas etapas, algunas coronadas con él exito y otras en donde los promotores-inventores de los nuevos vehículos se desanimaban, para dedicar su atención a otros planes como por ejemplo el  desarrollo de los ferrocarriles a vapor, cuya historia se describe en otra parte de este sitio.

Sin embargo, el interés por los carruajes a vapor, como medio de transportar pasajeros por las carreteras, nunca murió por completo, y resurgió de cuando en cuando en años posteriores. Pero, en general la aplicación del vapor a locomotoras para carreteras ha sido confinada a máquinas de alta tracción, para apisonadoras de calzadas y otros aparatos similares.

El éxito notable del ferrocarril y el rápido desarrollo de las vías férreas ha influido mucho, sin duda alguna, para contener el desarrollo de los carruajes a vapor por carretera. No podemos asegurar, sin embargo, que aunque estas dificultades no hubieran existido, los carruajes a vapor hubiesen tenido un éxito completo. Pero, de todos modos, debemos a los precursores en esta labor invenciones muy notables que todavía se aprovechan en la construcción de los modernos automóviles.

Por allá en el siglo XIII cuando nace la máquina a vapor se renueva la idea de aplicar esta fuerza motriz al tranporte de la época, y contra las ideas de James Watt, algunos ingeniosos inventaros creador aparatos de cuatro ruedas con propulsión a vapor de agua, aunque los resultados fueron muy pobres y terminaron desistiendo de tal proyecto. En 1769 se cra la primera locomotora de vapor que llegó a transportar viajeros. Fue inventaría pot un francés Nicolás Cugnot. En su primera carrera llevó cuatro personas, a la velocidad de 3,62 kilómetros por hora. Cugnot fué comisionado inmediatamente por el Gobierno trances para construir una máqixina más perfeccionada y más potente, que pudiera arrastrar cañones, y puede observarse abajo su aspecto.

Mas tarde en 1802 un invertor llamado Trevithick, que después se haría famoso por construir la primer locomotora que marchó sobre carriles, inventó el primer carruaje a vapor. Vemos abajo la figura correspondiente.

carruaje  a vapor de Trevithick

W. H. James construyó un coche-automóvil, que marchó a la velocidad de 25 kilómetros por hora, llevando pasajeros. En 1822, sir Golsdsworthy Gurney comenzó a construir carruajes a vapor, con éxito notable, sin emabargo el que tuvo mas éxitos en este tipo de proyectos fue Gualterio Hancock, de Stratford en Londres.

Hancock inventó una ingeniosa caldera que podía resistir altas presiones, y que era muy sólida y manejable. En 1834, desde agosto hasta noviembre, Hancock hizo funcionar sus dos carruajes a vapor, llamados «La Era» y «La Aaitopsy», entre Londres y Paddington, llegando a trasladar, en conjunto, cerca de 4.000 pasajeros y marchando a la velocidad de 32 kilómetros por hora. Alejandro Gordon, que escribió en 1832, habla de calderas para locomotoras para carreteras, que funcionaban a presiones tan elevadas como 200 libras por pulgada cuadrada, y máquinas que daban una potencia de 30 caballos de vapor, construidas para este servicio

auto a vapor de Gualterio Hancock

El Coche de Vapor: Aun después de que el motor de combustión interna había alcanzado el éxito, los hombres no abandonaron la idea de utilizar la fuerza del vapor como medio de propulsión para los automóviles. Por el año de 1890, estos experimentos habían progresado considerablemente desde que Cugnot construyera, en 1769, su primer vehículo.

primer coche a vaporDe hecho, los experimentos y las pruebas fueron tan satisfactorios, que para fines del siglo XIX, en muchas partes del país, había más automóviles de vapor que de gasolina. Los fabricantes de automóviles de vapor habían vencido muchos de los problemas que habían desconcertado a Cugnot y a sus sucesores durante más de cien años.

Los automóviles de vapor eran veloces y silenciosos. Carecían de engranajes para hacer cambios de velocidad. De cuando en cuando, las personas se preocupaban de que pudieran estallar las calderas de los vehículos, pero nunca se dio ese caso. El mecanismo de los automóviles de vapor era la simplicidad misma.

En este vehículo de vapor, fabricado en Francia, el pasajero iba delante del conductor.

La caldera se calentaba por medio de una máquina de vapor, un quemador de petróleo, y éste, a su vez, se mantenía encendido por un quemador piloto de gasolina. Aun cuando se mantuviera ardiendo todo el tiempo el quemador piloto, apenas llegaba a consumir unos cuatro litros de gasolina al día. El quemador principal rendía cerca de cuatro kilómetros por litro.

La caldera convertía el agua en vapor, el cual servía para mover una máquina de dos cilindros. El motor accionaba directamente el engranaje de mando.

Una palanca que estaba en el volante de la dirección servía para regular la velocidad del vehículo. Se subía lentamente la palanca para iniciar la marcha, luego se subía un poco más para dar mayor velocidad o para subir las pendientes, y se bajaba para disminuir la velocidad. Un freno de pedal servía para detener el automóvil. Mediante un pedal se lograba que al accionar la palanca, el automóvil retrocediera tan velozmente como si caminara hacia adelante.

Claro está que había varios inconvenientes. Los automóviles sólo funcionaban con gasolina blanca. El hecho de subir la presión del vapor hasta el punto en que pudiera hacer funcionar la máquina, a menudo significaba tener que esperar media hora o más después de haber encendido el quemador principal. Al carruaje de vapor con caldera de almacenamiento, se le mantenía a menudo con el piloto encendido constantemente, de manera que pudiera usarse unos cuantos minutos después de encender el quemador principal.

El auto de vapor con caldera de vaporización instantánea sólo requería de unos cuantos minutos para empezar a moverse. En la carretera, el conductor tenía que vigilar constantemente los manómetros de presión y los niveles de agua. En los primeros modelos, había que detener el vehículo cada 40 kilómetros para reabastecer la caldera con agua. Más tarde se usaron condensadores que convertían el vapor nuevamente en agua para volver a utilizarla de esta manera, podía durar unos 120 kilómetros.

En la década de 1920 todavía se fabricaban algunos autos de vapor. Pero para entonces los autos de gasolina ya no era tan caros, y como los automóviles do vapor no se producían en serie, subieron de precio, perdiendo el favor del público. Sin embargo, todavía hay diseñadores que creen que aplicando la tecnología moderna, se podrían construir vehículos de vapor que superarían en funcionamiento a la mayoría de los automóviles con motor de combustión interna.

Francis E. Stanley y Freían O. Stanley eran gemelos. Juntos habían inventado una placa fotográfica seca que vendieron a la Eastman Kodak Company. También juntos, en 1896, vieron por primera vez un automóvil en la feria municipal de Brockton, Massachusetts.

A pesar de su falta de conocimiento en la materia, a fines de 1896 los Stanley compraron los derechos para construir su propio automóvil. Con los planos en su poder, adquirieron las partes necesarias para armarlo, y en unos cuantos meses lo terminaron. Después de pasar casi un año diseñando y rediseñando la máquina y la caldera, los ingeniosos gemelos Stanley armaron finalmente un automóvil de un asiento para dos personas.

En septiembre de 1897, lograron perfeccionar una fuente de vapor, y después de observar durante varios minutos el manómetro, decidieron probar su vehículo en el camino.

Francis gobernaba la palanca de mando de las ruedas de dirección vinieron después) y Freían era el pasajero, cuando el primer Stanley de vapor salió de un callejón hacia una de las principales avenidas. Precisamente en el momento en que el agudo silbato del vehículo interrumpió la tranquilidad del ambiente de Newton, Massachusetts, ocurrió el primer percance.

Un caballo que tiraba de un carro con productos agrícolas volvió la cabeza hacia el origen de aquel extraño ruido. Lo que vio lo asustó tanto que dio un resoplido, respingó y rompió los tirantes del carro. El caballo espantado no dejó de correr hasta que llegó a la plaza de Newtonville, a seis kilómetros de distancia.

auto antiguo

El caballo que había escapado no les preocupó tanto a los Stanley como les preocupaba el tamaño de su máquina. Lo que necesitaban era una máquina de mucho menos peso para impulsar la  clase de vehículo ligero que querían construir.

Siguiendo el propio diseño de los Stanley, un taller mecánico de la Idealidad produjo una máquina que pesaba 15 kilogramos, incluyendo la caldera Con sus otras partes, el peso total del aparato era de 68 kilos. Los Stanley construyeron solamente dos vehículos. Nunca se les había ocurrido que pudieran construir automóviles para venderlos.

Pero cuando la gente vio el Stanley de vapor, aparecieron muchos compradores. Luego, después de una memoradle exhibición de las proezas del Stanley de vapor en la Primera Exhibición de Automóviles, en Boston, la demanda creció uchísimo.

Los Stanley habían aceptado de mala gana que se inscribiera su vehículo en una competencia de velocidad, que era parte de la exhibición  y que se llevó a cabo en la pista para caballos trotones de Charles River el 8 de noviembre de 1898.

El automóvil ganó en un tiempo record al recorrer una milla en 2 minutos 11 segundos. Posteriormente, inscribieron el vehículo en una competencia para subir una colina. Todos los demás contendientes quedaron fuera del concurso, mientras el Stanley llegó zumbando hasta lo más alto de una empinada cuesta. A las dos semanas de aquellas proezas, los Stanley recibieron más de doscientas solicitudes para comprarles su vehículo.

Finalmente, decidieron tomar parte activa en el negocio automovilístico.

Durante varios años, muchos norteamericanos creyeron que la energía proporcionada por el vapor era la manera más eficaz de hacer rodar un automóvil. De todos los carruajes de vapor que se podían adquirir en aquella época, ninguno alcanzó la fama y la gloria del Stanley de vapor.

Con el tiempo, los automóviles de gasolina reemplazaron a los de vapor. Muchas personas se sentían intranquilas al saber que viajaban en un automóvil con una caldera hirviendo, la cual podría estallar en el momento menos pensado. Esto fue, en parte, lo que contribuyó a que se idearan otros medios de propulsión.

autos a vapor

Fuente Consultada:
La Historia de los Primeros Automóviles-  Tomo 21  – Historia del Automovilismo