Primeros Científicos Argentinos

Orígenes de la Ciencia Moderna y La Filosofía Renacentista

Orígenes de la Ciencia Moderna: Filósofos y Científicos

Si la primera parte del siglo XVII es un período de crisis en todos los campos, crisis que prolongan las conmociones del Renacimiento, en la segunda mitad del siglo se proyectan las tentativas de solución.

A la anarquía, a las luchas políticas y sociales, responde el ideal absolutista, el cual alcanza la perfección histórica con Luis XIV, que inspira tanto a los soberanos españoles como a los Estuardo, al emperador como a los pequeños príncipes alemanes.

Al caos y la confusión, nacidos de las ruinas del viejo sistema aristotélico como consecuencia de los trabajos y las investigaciones de Bacon y Galileo, se opone la tentativa de Descartes, buscando un nuevo método científico para elaborar una doctrina racional de conjunto del universo.

El ser humano siempre quiso saber qué ocurrió al principio de todo y, en consecuencia, no tuvo reparo en intentar ver más allá para encontrar la luz. Fue el italiano Galileo Galilei (1564-1642) quien preparó el camino de la ciencia moderna y supo convertir el catalejo del holandés Hans Lippershey (1570-1619) en un telescopio refractor para la observación de los cuerpos celestes en 1609, justo el mismo año en que el astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) presentaba sus primeras dos leyes del movimiento elíptico planetario en el libro Astronomía nova.

El físico y matemático inglés Isaac Newton (1642-1727), inventor del primer telescopio de reflexión en 1668, sentó las bases de la ciencia moderna con sus descubrimientos en óptica clásica (la naturaleza de la luz blanca o luz del Sol por medio de un prisma de cristal) y la mecánica clásica (la formulación de las tres leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal). Además desarrolló el cálculo infinitesimal en el campo de la matemática pura.

Ya en la segunda década del siglo XX, el físico alemán Albert Einstein revolucionó el sistema del mundo newtoniano con la teoría general de la relatividad y dos predicciones fundamentales: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de un cuerpo y el llamado efecto de arrastre de marco, por el que la Tierra, en su rotación, curva el espacio-tiempo. Poco después, el universo fue visto como un todo en expansión gracias a la teoría del Big Bang o Gran Explosión, que se ha establecido como la teoría cosmológica más aceptada.

En filosofía Descartes se lo considera como fundador de la filosofía moderna, quien tendrá una gran influencia después de su muerte (1650). A la copiosidad barroca del arte durante este período de transición, el clasicismo quiere imponer las reglas universales del buen gusto y de la mesura.

En todos los aspectos, tanto en el orden económico, con el mercantilismo estatal, como en el orden militar, en el que los ejércitos disciplinados por la monarquía absoluta quieren reemplazar a las bandas de mercenarios y a los condottieros, todavía dominantes en el trascurso de la Guerra de los Treinta Años, se pueden discernir los esfuerzos hacia el orden y la estabilización.

El triunfo no será más que aparente: detrás de las armoniosas fachadas clásicas y las magnificencias del arte oficial, aparecen, desde finales del siglo, otras crisis, otras con tradicciones que anuncian el período revolucionario de la «Ilustración».

DESCARTES Y EL FUNDAMENTO DEL RACIONALISMO
Renato (René) Descartes (1596-1650) pertenecía a la pequeña nobleza; después de haber cursado sólidos estudios eligió la carrera de oficial del ejército, sirviendo primeramente en Holanda, bajo las órdenes de Mauricio de Orange, y en Baviera, al comienzo de la Guerra de los Treinta Años.

No cesaba de meditar y trabajar en las matemáticas; en Alemania, en un cuchitril al lado de una estufa, tuvo la célebre «iluminación» que le reveló las ideas directrices de su filosofía. Después de una permanencia en Italia, se estableció en Holanda (1629), donde el pensamiento   podía   desenvolverse   más   libremente. Residió allí veinte años, interrumpidos por breves estancias en Francia, enteramente   consagrados   a   la   ciencia   y   a   la filosofía.

Filósofo René Descartes

 En el año 1637 apareció el «Discurso del Método», escrito en francés y no en latín como era costumbre en la época para este género de obras. Rápidamente célebre, admirado por la princesa Isabel, hija del Elector Palatino, fue invitado a Estocolmo por la reina Cristina, la cual le exigía que se levantara todos los días a las cinco de la mañana para enseñarle filosofía.  ¡Su actividad de reina no le debaja libre otros momentos! El duro clima sueco fue la causa de la pulmonía que llevó a la tumba a Descartes   a  los  cincuenta  y  cuatro  años.

Trató de sistematizar todos los conocimientos de su tiempo, de crear una ciencia universal explicando los fenómenos de la naturaleza por medio del razonamiento matemático. Sabio en todo, hizo investigaciones de óptica, creó la geometría analítica, se interesó por la fisiología.

Su método comenzó por la duda radical, la «tabla rasa» de las ideas recibidas, la repulsa del principio de autoridad, para comenzar a partir de la primera certeza resumida en la célebre fórmula: «Pienso, luego existo». Se ajusta a cuatro reglas esenciales:

1)no aceptar nunca, más que ideas claras y distintas, que la razón tenga por verdaderas;

2)dividir las dificultades en tantas partes como sean necesarias para resolverlas (análisis);

3)partir de lo simple para, llegar a lo complejo (síntesis);

4)examinar todo por completo para estar seguro de no omitir nada.

No es cuestión de examinar aquí al detalle una obra que aborda los problemas universales de las ciencias y de la filosofía. A pesar de que Descartes intentó demostrar que las ideas de perfección y de infinito no pudieron ser puestas en el hombre, imperfecto y limitado, más que por Dios, sus explicaciones rigurosamente deterministas del universo, del hombre y de sus pasiones, podían excluir la divinidad y por ello rápidamente se hizo sospechoso (a pesar del entusiasmo de Bossuet) a los ojos de ciertos teólogos.

Y es verdad que inspiró directamente a los materialistas del siglo siguiente. Pascal lo vio muy claro cuando escribió en sus «Pensamientos»: «No puedo perdonar a Descartes; hubiera querido poder prescindir de Dios en toda su filosofía; pero no pudo evitar hacerle dar un papirotazo, para poner al mundo en movimiento. Después de esto, Dios no sirve para nada».

Los contemporáneos se apasionaron por sus teorías sobre el pensamiento y la extensión, los torbellinos, la materia sutil, los animales-máquinas, etc… Por su tentativa de reconstrucción total de las leyes del universo, basándose en algunos principios, se ligaba al espíritu de ordenación del absolutismo. Por su método, principalmente la duda sistemática, abría el camino al pensamiento libre, aunque se defendía siempre de ser ateo. El cartesianismo iba a tener importantes derivaciones.

SPINOZA Y LEIBNIZ Entre los espíritus cultivados se mantenía numeroso contacos , por medio de los libros, viajes y las correspondencias. La lengua  francesa  se extendía  y  sustituía  al latín como lengua erudita, y las Provincias Unidas  eran  un punto  de  confluencia  de ideas.

Los grandes centros intelectuales se desplazaban:  primero fue Italia,  hasta comienzos del siglo xvn, después Francia, y, al final del siglo, los Países Bajos e Inglaterra, donde Newton y Locke iban a coronar los  progresos científicos  y filosóficos.

Las ciudades holandesas que habían albergado a Descartes, con sus universidades, sus imprentas, su burguesía mercantil activa y cosmopolita, y su liberalismo, eran favorables a la floración de las nuevas ideas. En Amsterdam   nació   Spinoza (1632-1677), descendiente de judíos portugueses emigrados. La audacia y la originalidad de su pensamiento, influido por Descartes, le indispuso con  su  ambiente  tradicional (su padre quería hacerle rabino), siendo arrojado de la sinagoga.

Excluido del judaísmo, quedó desde entonces libre e independiente, rechazando las cátedras de la universidad, porque temía verse obligado a abdicar de su independencia; prefería ganarse la vida en La Haya puliendo lentes. En este caso tampoco podemos dar más que una breve reseña de su filosofía, expuesta en varias obras (entre ellas el «Tratado teológico político» y la «Etica»). Siendo, a su manera, un místico panteísta, rechazaba toda religión revelada y denunciaba las incoherencias y las contradicciones del Antiguo Testamento, el cual, según él, no había sido dictado por Dios, sino hecho por judíos deseosos de mostrar su historia y su religión bajo cierto aspecto, en relación con las necesidades históricas.

Lo mismo que Descartes, intentó dar, sin dejar de criticar los puntos de su teoría, una vasta explicación del mundo basada en la mecánica y las matemáticas, obedeciendo a una rigurosa lógica de las leyes de la necesidad, en la que asimilaba a Dios con la sustancia infinita, con la Naturaleza. Negaba la existencia de un Dios personal y del libre albedrío. «Nosotros creemos ser libres porque ignoramos las cosas que nos gobiernan. Si se pudiera tener una idea absoluta del orden general que rige la Naturaleza, se comprobaría que cada cosa es tan necesaria como cada principio matemático».

Quería analizar las pasiones y los sentimientos «como si se tratara de líneas, de superficies, de volúmenes».

Alemania produjo otro gran genio en la persona de Leibniz (1646-1716), nacido en Leipzig, agregado al servicio del Elector de Maguncia y después al del duque de Hannover. Pasó cerca de cuatro años en París, donde trató de disuadir a Luis XIV de intervenir en Alemania. Independientemente de Newton, inventó el cálculo infinitesimal (1684).

Su compleja filosofía está basada en la teoría de las «mónadas», elementos, átomos de las cosas, todas diferentes, creadas por Dios, que es la mónada suprema y quien ha regulado el universo dentro de una armonía preestablecida, agrupando las cadenas infinitas de las mónadas y su movimiento. Diferentes, incompletos, frecuentemente contradictorios, rebasados hoy, pero llenos de intuiciones geniales, todos estos sistemas tienen un punto común: una explicación total, rigurosa, científica, de la Naturaleza y de sus fenómenos, de Dios, de la sustancia, del alma, etc..

En un siglo, los progresos son considerables: el pensamiento humano no se inclina ya ante los dogmas y las tradiciones recibidas, sino que busca libremente por medio de su crítica descubrir las leyes que rigen el universo, como ya lo habían intentado los grandes filósofos griegos.

PRINCIPIOS DE LA CIENCIA MODERNA
Muchos pensadores eran, al mismo tiempo que sabios, matemáticos notables. Paralelamente a su obra filosófica y religiosa, Blas Pascal (1623-1662) establecía las bases del cálculo de probabilidades, demostraba la densidad del aire según las hipótesis de Galileo y de Torricelli, inventaba el barómetro, exponía las propiedades del vacío y de los fluidos, así como las de las curvas.

Otros investigadores, igualmente científicos, profundizaron en los descubrimientos hechos a comienzos del siglo: en medicina, después del inglés Harvey, médico de los Estuardo (muerto en 1657), que había construido una teoría revolucionaria sobre la circulación de la sangre y el papel del corazón, el bolones Malpighi (1628-1694), gracias a los progresos del microscopio, analizaba el hígado, los ríñones, los corpúsculos del gusto, las redecillas de las arteriolas, y comenzaba el estudio de la estructura de los insectos.

El holandés Leuwenhoek descubría los erpermatozoides y los glóbulos rojos de la sangre. Los dos chocaban todavía con los prejuicios tenaces de las universidades, en las que reinaba el aristotelismo que había rechazado los descubrimientos de Harvey. Moliere, en su «Enfermo Imaginario», hará, por otra parte, una cruel sátira de los médicos retrógrados.

cientifico del renacimiento

Biografía
Copérnico
Biografía
Johanes Kepler
Biografía
Tycho Brahe
Biografía
Galileo Galilei

El mundo de lo infinitamente pequeño comienza a entreabrirse, aunque aún no sean más que tanteos en química y fisiología. Redi, médico del gran duque de Toscana, abordaba el problema de la «generación espontánea». Suponía que los gusanos no nacen «espontáneamente» de un trozo de carne en descomposición, sino de huevos que ponen moscas e insectos.

Sin embargo, la mayoría de la gente creía todavía en esta generación animal o vegetal, partiendo de pequeños elementos reunidos. El mismo Redi descubría las bolsas de veneno de la víbora, pero otros aseguraban que el envenenamiento era producido por los «espíritus animales» de la víbora que penetraban en la llaga hecha por la mordedura.

La ciencia comenzaba también a ocuparse de las máquinas: Pascal, Leibniz construían las primeras máquinas de calcular. Cristian Huygens (1629-1695) aplicaba a los relojes el movimiento del péndulo. Miembro de la Academia de Ciencias de París, pensionado por Luis XIV, tuvo que regresar a Holanda, su país natal, después de la Revocación del Edicto de Nantes.

Realizó importantes trabajos matemáticos, estudió la luz, presintió su estructura ondulatoria, desempeñó un papel decisivo en astronomía, tallando y puliendo los cristales de grandes lentes, lo que le permitió descubrir un satélite de Saturno, la nebulosa de Orion, así como el anillo de Saturno. Su ayudante, Dionisio Papin construyó la primera máquina de vapor en la que un émbolo se movía dentro de un cilindro (1687). Los ingleses iban a sacar aplicaciones prácticas para extraer el agua de las minas por medio de bombas. Por último, a finales de siglo, Newton formulaba las leyes de la gravitación universal.

«DIOS DIJO: HÁGASE NEWTON Y LA LUZ SE HIZO»

Esta cita del poeta Alexandre Pope muestra bien claro el entusiasmo que levantó el sistema de Newton, publicado en 1687 con el nombre de Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Isaac Newton (1642-1727), alumno y después profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge, terminó su carrera como «inspector de Monedas» y presidente de la Real Sociedad; fue también miembro del Parlamento.

físico ingles Newton

Isaac Newton

A la edad de veintitrés años lanzó las bases del cálculo diferencial, necesario para investigaciones profundas y mejoró su técnica, mientras que Leibniz llegaba a los mismos resultados por un método diferente. Los dos sabios fueron mutuamente acusados de plagio, a pesar de que sus investigaciones eran independientes aunque casi simultáneas.

Las anotaciones de Leibniz eran, por lo demás, más eficaces y los franceses las adoptaron. La invención del cálculo diferencial  e  integral que se funda en la acumulación de las diferencias infinitamente pequeñas, había de permitir resolver los problemas que planteaban las matemáticas del espacio, con sus cambios de tiempo, de lugar, de masa, de velocidad, etc.. Newton se dedicó entonces a estudiar las cuestiones que sus predecesores habían dejado sin solución: ¿por qué los astros describen curvas en lugar de desplazarse según un movimiento rectilíneo? Se dice que fue la caída de una manzana lo que puso en marcha los mecanismos de su reflexión.

Necesitó veinte años para dar las pruebas de sus teorías sobre el movimiento y la gravitación universal, las cuales iban a ser unánimemente admitidas hasta Einstein.

Albert Eisntein

En el espacio vacío, los cuerpos ejercen una atracción mutua; la fuerza de atracción es tanto mayor cuanto menor es la distancia entre dos cuerpos y mayor la masa del cuerpo que ejerce la atracción, o, dicho de otro modo, esta fuerza es directamente proporcional al producto de las  masas  e  inversamente proporcional  al cuadrado de las distancias. Newton extendía a todo el universo los fenómenos que entonces se creían reservados a la Tierra, siendo el cielo teatro de misterios inaccesibles, como lo creía la Edad Media.

Obtuvo una formulación matemática, gracias al cálculo infinitesimal, y consiguió una comprobación en el estudio del movimiento y de la velocidad de la Luna. Estableció, igualmente, que a cada acción se opone igual reacción. Las teorías de Newton chocan con las de Descartes, el cual explicaba la interacción de los astros por medio de los famosos «torbellinos» que agitaban continuamente la «materia sutil» continua, en la que flotaban los cuerpos. A la publicación de «Principia» siguieron numerosas polémicas.

Los cartesianos afirmaban que este principio de atracción era un retroceso a las «cualidades» ocultas de Aristóteles y, a pesar de los argumentos newtonianos, que demostraban la imposibilidad de concebir el espacio celeste lleno de materia, incluso siendo muy fluida, se continuó negando durante largo tiempo la teoría de la gravitación, como lo hicieron Huygens, Leibniz, Fontenelle, Cassini, Réaumur y otros, hasta la confirmación cada vez más brillante que aportaron las experiencias en el transcurso del siglo XVIII. Newton aplicó también su genio al estudio de la luz, explicando por qué los rayos del sol se descomponen en diferentes colores a través de un prisma. Al margen del análisis espectral, hizo numerosos descubrimientos ópticos.

La fe de Newton permaneció viva. Su sistema no eliminaba la exigencia de una causa primera, de un agente todopoderoso «capaz de mover a su voluntad los cuerpos en su sensorium uniforme e infinito para formar y reformar las partes del universo». La ciencia aceptaba a Dios, que debía crear ininterrumpidamente el movimiento, sin el cual todo se pararía poco a poco por degradación de la enegría. Newton murió a la edad de ochenta y cuatro años, rodeado de inmenso respeto, después de haber abierto un campo ilimitado a los descubrimientos de física y matemáticas.
Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeon Mundial Formula 1

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeón Mundial Formula 1

Juan Manuel Fangio (1911-1995): Nacido el día 24 de junio de 1911 en Buenos Aires, Argentina.  Fue un gran piloto de F1 logrando ganar cinco campeonatos mundiales.

Su debut como piloto fue en la carrera de Benito. Juárez en 1934, corrió con un Ford 1 prestado y tuvo que abandonar, ya que se fundió el motor.

Pese a la oposición de sus padres, puso de manifiesto una gran pasión y enorme entrega por el mundo del automovilismo, en 1939, los vecinos de su localidad hicieron una colecta y consiguieron dinero suficiente para comprarle un Chevrolet, con el cual compitió en una carrera nacional.

Juan Manuel Fangio

Ganó una etapa y luego se impuso en los 1.000 kilómetros de la Republica Argentina. Se corono campeón argentino dos años consecutivos. A la edad de 38 años compró su primer Maserati.

Vinieron más carreras y con ellas los triunfos. En 1948 se organizó una temporada internacional en Argentina, al mando de una Maserati 4CL y dos modelos de Simca-Gordini, dio prueba de sus condiciones como piloto de monopostos.
En la temporada del año siguiente logró su primera victoria en una carrera de Gran Premio, venciendo con una Maserati 4 CLI en el circuito callejero de Mar del Plata.
De ahí en más, su campaña continuó mayormente en Europa, logrando en el año 1949 seis victorias en Europa, como miembro del Equipo Argentino.

En el año 1950 entró en la escudería Alfa Romeo; y en el primer mundial disputado quedó en el primer puesto en tres grandes premios y acabó segundo en la competición.

En 1950 en el primer Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula Uno  es contratado por el equipo Alfa Romeo para conducir las Alfetta, perdiendo la posibilidad de ganar el título en la última carrera del año, a manos de su compañero de equipo Giuseppe Farina.

Un año después se proclamó por vez primera campeón del Mundo. En los dos años posteriores corrió con Ferrari, BRM, y Maserati.

La desgracia le jugo una mala pasada y en el año 1953 sufrió un grave accidente en Monza, lo que lo obligo a abandonar toda la temporada.

De regreso a la actividad en el año 1954, corriendo para Maserati y Mercedes, Juan Manuel Fangio logró su segundo campeonato del mundo. El tercero llegó a con Mercedes, y el cuarto, con Ferrari.

Al anunciar Mercedes Benz su retiro de las pistas a fines de 1955, ingresa en la escudería Ferrari en 1956 y nuevamente logra el Campeonato Mundial de la máxima categoría.

Luego de aquel año, en el cual no se encuentra del todo cómodo en el equipo del Cavallino Rampante, emigra a Maserati en 1957 y gana otro y último título del mundo, coronando el año con la carrera de su vida, el Gran Premio de Alemania en el circuito de Nürburgring, luego de también vencer en los Grandes Premios de Argentina, Mónaco y Francia.

En 1957, regreso a la escudería Maserati, y con esta consiguió su quinto y último título, forjando todo un record y convirtiendose en leyenda del automovilismo internacional.

Participó en algunas pruebas de la primera mitad de 1958 y, tras finalizar 40 en el Gran Premio de Francia el 6 de Julio anuncia su retiro.

Siguió muy ligado al automovilismo, recorriendo el mundo como uno de los mejores embajadores deportivos que ha tenido el país. Falleció en Buenos Aires el 17 de julio de 1995.

Luego abandono la actividad a la edad de 47 años. En el año 1995 dejo de vivir pero continua vigente su enorme trayectoria como deportista y calidad de persona.

maserati de Fangio

Entre 1951 y 1957, obtuvo cinco títulos mundiales de Fórmula 1, conduciendo con Mercedes Benz, Maserati, Alfa Romeo y Ferrari. Retirado en 1958, luego de su secuestro, mantuvo durante un extenso período el récord de más títulos en Fórmula 1, hasta que fue desplazado por Michael Schumacher en 2003.

Los números lo dicen todo: 7 temporadas, 2 subcampeonatos y 5 títulos, un récord que permaneció durante 46 años hasta la aparición del alemán Michael Schumacher. Disputó 51 carreras, de las cuales largó 48 desde la primera fila (29 pole positions). Se subió 35 veces al podio, de las cuales 24 fueron en el escalón más alto. Todo esto con cuatro escuderías diferentes y ante rivales mucho más jóvenes –se retiró a los 46 años– y teóricamente mejor preparados que él.

Cronología de Juan Manuel Fangio

24 de Junio de 1911: En la casa de la calle 13, en Balcarce, nace Juan Manuel Fangio. Sus padres son Loreto Fangio y Herminia D´Eramo.

1923: Deja la escuela para trabajar como mecánico en el taller de la Agencia Studebaker de Balcarce, de Manuel Viggiano.

1929: Disputa su primera carrera, como acompañante de Manuel Ayerza, sobre un Chevrolet ´28 cuatro cilindros. La competencia se disputa entre Coronel Vidal y Maipú.

24 de Octubre de 1936: Debuta como piloto en una carrera no oficial, en Benito Juárez, a bordo de un Ford A ´29 modificado. Abandona

27 de Marzo de 1939: Su primera carrera oficial. En Necochea con un Ford ´34, finaliza quinto.

18 de Octubre de 1938: Debuta en Turismo de Carretera, en el Gran Premio Argentino. Manejando un Ford cupé ´37, con Luis Finochietti. Arriba séptimo

12 de Octubre de 1940: Gana el Gran Premio Internacional del Norte, una carrera entre Buenos Aires y Lima, de 4.765 Km. de recorrido, con un Chevrolet. Es su primer triunfo en el automovilismo.

14 de Diciembre de 1940: Al calsificarse octavo en las Mil Millas Argentinas, obtiene el primer título de Campeón Argentino de Carreteras.

2 de Abril de 1942: Gana la carrera Mar y Sierras de Turismo de Carretera: será su última intervención hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

15 de Febrero de 1947: Vuelve a la actividad, con un tercer lugar en una prueba de Mecánica Nacional (monoplazas) en el circuito de Retiro, en Buenos Aires.

17 de Enero de 1948: Debuta en Máquinas Especiales (antecedente de la Fórmula 1) con un Maserati 1500 en Palermo. Abandona.

16 de Abril de 1950: Debuta en el equipo Alfa Romeo de F1 con una victoria en el circuito de Ospedaletti, en San Remo.

13 de Mayo de 1950: Debuta en el Primer Campeonato Mundial de Fórmula 1, integrando la escuadra Alfa Romeo, pero abandona por problemas de motor. La carrera se lleva a cabo en el circuito de Silverstone, Inglaterra.

21 de Mayo de 1950: Logra su primer triunfo en el Campeonato Mundial. Es el Grand Prix de Mónaco, en Montecarlo, con un Alfa Romeo 158, luego de esquivar una múltiple colisión en la primera vuelta que dejó afuera a nueve autos.

3 de Septiembre de 1950: Al abandonar el Gran Prix de Italia, pierde el título mundial a manos de su coequiper Ninno Farina

28 de Octubre de 1951: Se consagra por primera vez Campeón Mundial de Conductores al ganar el Gran Prix de España, en Pedralbes, con un Alfa Romeo 159. Es también, la última carrera de la escudería.

1 de Junio de 1952: Debuta con la ensordecedora BRM inglesa de 4500 cm3 en el Gran Premio de Albi, en Francia, pero abandona.

8 de Junio de 1952: Se despista en la primera vuelta del Gran Premio de Monza, cuando corría con una Maserati A6GCM de Fórmula 2. Había corrido el día anterior en Irlanda. «A las dos de la tarde llegué, a las dos y media largué y a las tres estaba en el hospital», recordó después. En el accidente sufre lesiones en las vértebras cervicales, que lo mantienen fuera de la actividad durante siete meses.

18 de Enero de 1953: Reaparece disputando el 1º Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1, pero abandona.

13 de Septiembre de 1953: Vuelve al triunfo en Fórmula 1, venciendo en el Grand Prix de Italia, obteniendo así el subcampeonato mundial.

19 de Noviembre de 1953: Sobre un Lancia D24 gana la Carrera Panamericana, 3.070 Km. de rutas desde la frontera norte a la sur de México

17 de Enero de 1954: Bajo una lluvia torrencial, gana por primera vez el Grand Prix de la Argentina de F1, con una Maserati 250F.

4 de Julio de 1954: Debuta en el equipo Mercedes Benz, en Francia. Marca la pole-position y consigue la victoria.

24 de Octubre de 1954: Con un tercer puesto en Pedralbes, consigue su segundo título del mundo. Ha ganado en seis de las ocho carreras.

16 de Enero de 1955: Con temperaturas que alcanzan los 50 grados, vence otra vez en el Grand Prix de Argentina: Es el único piloto que no es reemplazado durante las tres horas de carrera.

11 de Junio de 1955: Cuando lidera las 24 horas de Le Mans, sobre un Mercedes 300 SLR, se produce el tremendo accidente que le cuesta la vida a 83 personas.

11 de Septiembre de 1955: Con un triunfo en Italia, obtiene su tercer corona en la F1. Se despide del equipo Mercedes, que abandona las carreras, cerrando un ciclo brillante: nueve triunfos en doce carreras, de las cuales ocho pertenecen a Fangio.

22 de Enero de 1956: Debuta en el equipo Ferrari y obtiene el Gran Premio de la Republica Argentina.

28 de Abril de 1956: Con una Ferrari Sport, pena para clasificarse cuarto en las Mille Miglias italianas. «Fue la peor carrera de mi vida» dirá más tarde.

2 de septiembre de 1956: Su coequiper, Peter Collins, le cede su auto durante el Gran Premio de Italia para obtener su cuarto título mundial.

13 de Enero de 1957: De vuelta con Maserati, obtiene el Gran Premio de la Argentina.

23 de Marzo de 1957: Logra la victoria en las 12 horas de Sebring. Treinta y Cinco años después, su sobrino Juan obtiene esta carrera.

4 de Agosto de 1957: Vence en estupenda forma en el Grand Prix de Alemania, en Nurburgring, y logra su quinto título mundial. Es su mejor triunfo: luego de haber acumulado una diferencia de 28 segundos sobre las Ferraris de Hawthorn y Collins, se detiene en boxes para cambiar sus cuatro cubiertas, y no solo pierde la ventaja, sino otros 48 segundos. Faltando diez de las 22 vueltas previstas, inicia una impresionante recuperación, batiendo nueve veces el record de la pista. En la penúltima vuelta supera sucesivamente a Collins, en la recta detrás de los boxes, y a Hawthorn, en la zona de curvas de Fuchsrorhe, para vencer con 3.6 segundos de ventaja. Es su último triunfo en la F1.

2 de febrero de 1958: La victoria en el Gran Premio de la Republica Argentina sin puntos para el Mundial, es la última de su gloriosa campaña. Sólo volvería a correr dos pruebas más.

26 de febrero de 1958: Es secuestrado en Cuba. Liberado al día siguiente, no participa en la carrera de La Habana.

6 de Julio de 1958: Finaliza en el cuarto lugar del Gran Premio de Francia, después de haber largado, por primera vez, desde la tercera fila. Durante la competencia decide dejar de competir.

13 de Agosto de 1969: Es la cabeza visible de la Misión Argentina, un operativo con tres Torinos 380W y nueve pilotos, compitió en las 84 horas de Nürburgring, logrando un cuarto puesto.

15 de Febrero de 1972: Se inaugura el autódromo «Juan Manuel Fangio» de Balcarce, en su honor, en una carrera de Sport-Prototipo internacional.

25 de Mayo de 1973: Junto a otros grandes del automovilismo nacional, entre los que se destaca Oscar Alfredo Gálvez, disputa una prueba-exhibición en el Autódromo de Buenos Aires, la «Carrera del Recuerdo».

1974: Es nombrado presidente honorario de Mercedes-Benz Argentina, cargo que desempeña hasta su muerte.

4 de Diciembre de 1981: Sufre un grave ataque cardíaco, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

8 de Diciembre de 1982: Es sometido a una operación de quíntuple By-Pass, realizada por René Favaloro.

22 de Noviembre de 1986: Se inaugura el Centro Tecnológico y Cultural Museo del Automovilismo «Juan Manuel Fangio» en Balcarce, hoy el más visitado de Sudamérica, con cerca de 100.000 visitantes al año.

11 de Junio de 1991: Cumple 80 años y se lo celebra con una magnífica fiesta: una cena en Buenos Aires y una carrera de Turismo de Carretera, ganada por Oscar Castellano, en Balcarce, coronada con una paella para 400 personas-

29 de Diciembre de 1993: Es internado a causa de una hipercalcemia en la sangre, provocada por una complicación en el tratamiento de diálisis.

17 de Julio de 1995: A la edad de 84 años, fallece en Buenos Aires. A su funeral asisten los mas grandes corredores de la historia.

Video sobre historias en la vida del campeón Fangio

Así corría Fangio

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Fangio Salva Su Vida

 

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

Historia de La Tuberculosis en Argentina

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:  Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: «la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo». Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a «gente como uno».

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban «alimentos» de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

Matematico Argentino Manuel Sadosky Investigador Cientifico Argentino

Matemático Investigador Argentino Manuel Sadosky

Manuel Sadosky
Dr. en Ciencias Físico-Matemático
1914 – 2005

Hijo de una familia de inmigrantes rusos llegados al país en 1905, el gran matemático argentino, que fue pionero de la informática, acaba de cumplir 90 años. Encarnación de la Argentina pujante, mantiene intacta su fe en el futuro.

Manuel Sadosky nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1914, hijo de inmigrantes rusos llegados al país en 1905. Se graduó como Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires en 1940. Perfeccionó sus estudios en el Instituto Poincaré de París en 1946 y 1947, becado por el gobierno francés.

”Manuel Sadosky fue un perfecto exponente de la eficacia educativa de aquel sistema: su padre era zapatero; su madre era analfabeta, y tanto él como sus hermanos terminaron los estudios universitarios.

En 1940 se doctoró en ciencias físicas y matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a Cora Ratto, su primera esposa. Ejerció la docencia y se perfeccionó en Francia (Instituto Henri Poincaré de París) e Italia (Instituto del Cálculo, en Roma), donde se orientó hacia la matemática aplicada, que lo llevaría más tarde a ser un pionero de la informática en la Argentina.

Cuando regresó, fue perseguido por el gobierno peronista y recién a la caída del régimen pudo volver a la facultad en 1956, de la cual fue vicedecano mientras el meteorólogo Rolando García ejercía el decanato.

Desde ese cargo, compró la primera computadora científica que tuvo la Argentina, a la que se llamó ‘Clementina’ siguiendo la costumbre de aquellas épocas en que las computadoras eran objetos verdaderamente raros» (Fuente Consultada: Leonardo Moledo)

Fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas entre 1958 y 1966. En ese período creó el Instituto de Cálculo y, con el apoyo de Bernardo Houssay, importó la popular computadora Clementina, la primer del país, ingresó a la Facultad en 1961 de la mano de Manuel Sadosky, que la instaló en el recién construido Pabellón I. Aquella pionera del supercálculo trabajaba a válvulas, sus doce paneles estaban repletos de circuitos y condensadores que ocupaban una superficie de 20 metros de largo por 2,3 metros de alto y debió ser ubicada en una sala acondicionada con temperatura y humedad controladas.

Fue asesor de la Unesco, y en 1983 asumió como secretario de Ciencia y Técnica. Desde este cargo impulsó en 1985 la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática –ESLAI–, inauguró el Observatorio El Leoncito y el Laboratorio Nacional de Insulina; creó Puerto Curioso, un museo de la ciencia para chicos; promovió la construcción de un satélite científico para estudiar el Sol, y convenció a César Milstein de que dirigiera el Instituto Tecnológico de Chascomús.

Fue designado Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires en 1985. Fue galardonado como «Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (Ley 1095, 2 de octubre de 2003).

Su influencia en el progreso de la ciencia y de la enseñanza de la ciencia en el país se manifestó desde hace muchísimo tiempo. Sin ir más lejos, basta observar por ejemplo el libro Causalidad de Mario Bunge para encontrarse con un reconocimiento a las discusiones en el Círculo Filosófico de Buenos Aires, en la década del cincuenta, con Manuel como uno de los protagonistas.

Su prestigio en los círculos científicos, universitarios y educativos del país se mantuvo durante más de sesenta años. Creó la computación en Argentina. Impulsó la matemática aplicada. Apoyó la ciencia, la educación, y la divulgación científica. Ayudó a cuanto joven le pidiera consejo y asesoramiento. Su influencia se sintió, además de en nuestro país, en Uruguay, en Venezuela, en España, y en muchos otros países. Y me da mucha alegría que, con el tiempo, haya podido recibir en vida los honores que merecía, entre ellos los de profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, y Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Fuente Consultada:http://www.scielo.org.ar)

Murió el 18 de junio de 2005, a los 91 años de edad.

Hazaña del Plus Ultra Historia Vuelo España Buenos Aires Hidroavion

Hazaña del Plus Ultra Historia
Vuelo España-Buenos Aires

Así se llamaba —y significa Más Allá — el avión que todo el pueblo de Buenos Aires, trepado a las torres y los techos, con catalejos y prismáticos o a simple vista, buscaba afanoso en el cielo, hacia el Oriente, aquella tarde inolvidable —la recuerda el autor— del 10 de febrero de 1926. En el puerto, donde habría de acuatizar, ¡si triunfaban!, estaba congregada una inmensa multitud. ¡Y llegaron a la hora precisa! ¡Eran cuatro valientes!

avion plus ultra

Venían de España. Se llamaban Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan M. Durán y Pablo Rada. Comandante militar el primero, capitán el segundo, teniente de navio el tercero, y simple mecánico el último. Franco había concebido una empresa que provocó, al ser conocida, comentarios irónicos y sonrisas de conmiseración: rendir un homenaje a la Argentina cruzando el océano Atlántico —hazaña no cumplida hasta entonces— con un avión construido en la madre patria. Los más audaces aviadores calificaban de locura semejante propósito.

La Hazaña del Plus Ultra: BUENOS Aires madrugó más que de costumbre el 10 de febrero. La ciudad se levantó temprano porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles: La llegada del Plus Ultra.

Tripulantes del Plus Ultra

Los Tripulantes del Plus Ultra

El 22 de enero había salido de Palos de Moguer, del mismo puerto de donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América. Ocho horas después estaba en Las Palmas, de donde siguió a Cabo Verde en un vuelo de nueve horas. De ahí el salto prodigioso hasta Brasil. El fuerte viento desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegó después de 15 horas 20 minutos, cuan, do prácticamente no le quedaba nafta.

Después Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo… El pueblo se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quería trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción.

Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final.

En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera.

Era mejor que llegar tarde. De pronto, cerca del mediodía, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Cuando el aparato fue avistado en el horizonte, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire.

Decían las crónicas de la época: «Era un punto en el horizonte, a poca altura sobre el agua; casi como una golondrina que anduviera de pesca; pero millares de ojos lo reconocieron. Momentos más tarde se recortaba nítida la silueta del Plus Ultra; se oía el fragoroso rugir de sus motores, y hasta se divisaban las manos de sus tripulantes, que se agitaban en señal de saludo. Cuando el glorioso bote volador posó su quilla en las aguas de Puerto Nuevo y los cuatro héroes abandonaron la carlinga, fueron arrebatados por los brazos de la muchedumbre enardecida, entre vítores clamorosos a la madre patria y sus intrépidos embajadores del aire.»

En el sector Sur del Muelle de Pescadores acuatizó el Plus Ultra a las 12.28. Fue una maniobra perfecta que el público reunido en la avenida Costanera siguió sin perder detalle. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes. Y por fin, el abrazo del presidente de la República, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino.

tripulantes plus ultra

Franco ordenó la construcción de un aparato de los que en vez de aterrizar acuatizaban o amaraban. Ahora se les llama hidroaviones. La construcción se realizó bajo la dirección inmediata de Franco y Ruiz de Alda. Homenaje simbólico a la memoria de Colón, Franco quiso que el vuelo se iniciara en el puerto de Palos de Moguer, desde donde zarparon en 1492 las tres nunca bien alabadas carabelas. Y lo mismo que en aquel famoso 3 de agosto, toda la población se lanzó al puerto histórico para ver alejarse y remontar el vuelo al estupendo pájaro mecánico. La nave con alas rompió las olas en segundos, y en pocos más desaparecía en el horizonte como una golondrina. Salió del puerto de Palos a las 7 y 45. A las 15 de ese mismo día, después de recorrer 1.350 kilómetros, estaba en Las Palmas (Islas Canarias). El 26 de enero llegó a Porto Praia, y cuatro días más tarde a Fernando de Noronha. Todo esto lo comunicaba el cable a medida que el fabuloso avión cubría tramos de la aventura.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1926

Películas Argentinas Nominadas al Oscar La Tregua Camila Tango

Películas Argentinas Nominadas al Oscar

HISTORIA DEL CINE: Los hermanos Lumiere inventaron el cine en 1895. Pero lo que en principio fue una curiosidad, casi una diversión de feria, se transformó con el Siglo XX en uno de los mayores vehículos de difusión de ideas, sentimientos,  emociones, pesadillas y testimonios; también de belleza.

Fue mudo hasta 1929, cuando se rodó El cantor de jazz. Pero en esa primera etapa Charles Spencer Chaplin (foto, con Jackie Coogan, en El pibe; la computación unió a Carlitos con a uno de sus sucesores, Woody Allen) le confirió adultez, y Serghei Eisenstein perfeccionó el montaje, es decir, un lenguaje* diferente de los existentes; de ellos aprendieron los grandes qué hoy nos conmueven y asombran.

Arte insustituible, el cine los compendia a todos, pintura, música, teatro, ballet, literatura. Público y a la vez intimista, toda vez que sólo se lo  disfruta -o se lo sufre- en una sala a oscuras, creó prototipos perdurables e instaló para siempre imágenes en la cultura colectiva.

LISTA DE PELICULAS ARGENTINAS:

1-1974: Cine Argentino: La Tregua

2-1984:Cine Argentino: Camila

3-1985:Cine Argentino: La Historia Oficial

4-1998:Cine Argentino: Tango

5-2001:Cine Argentino: El Hijo de la Novia

6-2009:Cine Argentino: El Secreto de tus Ojos

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DESCRIPCIÓN DE CADA PELICULAS Y SUS CARTELERAS ORIGINALES

cine argentino premio oscar la tregua

Sintesis: Un momento decisivo en la vida de Martín Santomé: la posibilidad de su jubilación y la preocupación de cómo usar su futuro tiempo libre. Descubre que está enamorado de una compañera de trabajo mucho menor. Ambos forman pareja y cuando son felices, ella muere. La «tregua» del título es una concesión del destino cruel, un recreo para luego volver a lo mismo.

Género: Drama
Producción: Tita Tamames / Rosa Zemborain Producciones Cinematográficas
Productor: Tita Tamanes / Rosa Zemborain
Dirección: Sergio Renán
Asistencia de Dirección: Carlos Galettini
Guión: Aida Bortnik / Sergio Renán (sobre la novela homónima de Mario Benedetti)
Fotografía: Juan Carlos Desanzo
Cámara: Carmelo Lobótrico
Escenografía: Tita Tamames / Rosa Zemborain
Vestuario: Tita Tamames / Rosa Zemborain
Música: Julián Plaza
Montaje: Oscar Souto
Sonido: Aníbal Líbenson
Distribuidora: Transocean
Duración original: 108 min.
Fecha y Sala de estreno: 01/08/1974, Alfa
Intérpretes:
Héctor Alterio / Luis Brandoni / Ana María Picchio / Marilina Ross / Aldo Barbero / Juan José Camero / Carlos Carella / Antonio Gasalla / Cipe Lincovsky / Oscar Martínez / Lautaro Murúa / Luis Politti

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pelicula camila

Sintesis: Es la historia de una joven de familia aristocrática llamada Camila O´Gorman y su trágico final, fusilada junto con su amante y compañero, Ladislao Gutiérrez, un cura que dejó los hábitos y se fugó de Buenos Aires junto a ella en diciembre de 1847. Instalados en Corrientes, donde gozaban del aprecio de la población, fueron reconocidos, apresados y finalmente fusilados el 18 de agosto de 1848, por orden de Juan Manuel de Rosas, en cumplimiento de las leyes vigentes en aquel entonces. En el momento del fusilamiento ella estaba embarazada. La muerte de ambos fue mucho más que un hecho en sí mismo, la oposición se burlaba de Rosas y del escándalo que suponía la fuga; la Iglesia ejercía presión y los defensores del gobierno lo instaban a tener mano dura. Por ese motivo es que la película Camila es mucho más valiosa, es una crítica que excede a un período o a un gobierno, es más bien una denuncia a la intolerancia y a los manejos políticos de todos los grupos de poder, donde las víctimas terminan siendo dos jóvenes apasionados.

CAMILA:

Fecha de estreno: 17 de mayo de 1984
Duración: 105 minutos
Dirección: María Luisa Bemberg
Guión: María Luisa Bemberg, Beda Docampo Feijóo, Juan Bautista Stagnaro
Fotografía: Fernanda Rivas
Montaje: Luis César D´Angiolillo
Música: Luis María Serra
Intérpretes: Susú Pecoraro, Imanol Arias, Héctor Alterio, Elena Tasisto, Mona Maris, Juan Leyrado, Boris Rubaja, Carlos Muñoz, Héctor Pellegrini, Claudio Gallardou, Zelmar Gueñol, Jorge Hacker.

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Películas Argentinas Nominadas al Oscar

Sinopsis: Una profesora (Norma Aleandro) toma conciencia de lo ocurrido unos años atrás durante la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. El regreso de una amiga exiliada (Chunchuna Villafañe), el descubrimiento de los turbios manejos de su esposo (Héctor Alterio) y la aparición de una Abuela de Plaza de Mayo (Chela Ruiz) son una bisagra en su vida, que la llevan a tomar conciencia política y a descubrir que su hija (Analía Castro) puede ser en realidad hija de desaparecidos.

LA HISTORIA OFICIAL
Género: Drama
Director: Luis Puenzo
Intérprete/s: Chunchuna Villafañe , Héctor Alterio , Norma Aleandro
Guión Luis Puenzo/ Aida Bortnik
Fotografía Félix Monti
Música Atilio Stampone
Productora Historias Cinematograficas Cinemania/Progress Communications
Premios Ganadora del Oscar a la mejor película extranjera/ Cóndor de Plata/Berlin International Film Festival/Cannes Film Festival/Cartagena Film Festival/David di Donatello Awards y varios más

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tango Películas Argentinas Nominadas al Oscar

Sinopsis: Mario es un cuarentón, profesional del espectáculo, sumido en una honda crisis personal. El abandono de su mujer procura olvidarlo metiéndose de lleno en el rodaje de una película sobre el tango. Mientras busca gente para el reparto y los números musicales, conoce a Elena, una hermosa bailarina de enorme talento. La pega es que ella es amante de Ángelo Larroca, propietario de un cabaret y personaje involucrado en negocios dudosos.

TANGO:
Año de producción: 1998
País: España
Dirección: Carlos Saura
Intérpretes: Miguel Ángel Solá, Cecilia Narova, Mía Maestro, Sandra Ballesteros, Julio Bocca, Juan Luis Galiardo, Juan Carlos Copes
Guión: Carlos Saura
Música: Lalo Schifrin
Fotografía: Vittorio Storaro
Duración: 115 min.

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Películas Argentinas Nominadas al Oscar

Sinopsis: Rafael Belvedere es dueño de un restaurante y está agobiado por la rutina. Está separado y no le dedica tiempo ni a su hija ni a su novia ni a su madre, que padece Mal de Alzheimer. Pero la decisión de su padre de casarse por Iglesia con su madre, junto con la aparición de un amigo de la infancia, le hará replantearse su vida.

EL HIJO DE LA NOVIA
Dirección: Juan José Campanella.
Año: 2001.
Duración: 124 min.
Interpretación: Ricardo Darín (Rafael Balverde), Héctor Alterio (Nino Balverde), Norma Aleandro (Norma Balverde), Eduardo Blanco (Juan Carlos), Natalia Verbeke (Naty), Gimena Nóbile (Vicky), David Masajnik (Nacho), Claudia Fontán (Sandra), Atilio Pozzobón (Francesco), Salo Pasik (Daniel), Humberto Serrano (Padre Mario), Fabián Arenillas (Sciacalli).
Guión: Juan José Campanella y Fernando Castets.
Producción general: Adrián Suar.
Música: Ángel Illaramendi.
Fotografía: Daniel Shulman.
Montaje: Camilo Antolini.
Dirección artística: Mercedes Alfonsín.
Vestuario: Cecilia Monti.
Decorados: Pablo Racioppi.

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cine argentino premio oscar

Benjamín Espósito acaba de jubilarse después de trabajar toda una vida como empleado en un Juzgado Penal. Para ocupar su tiempo libre decide escribir una novela, basada en una historia real de la que ha sido testigo y protagonista.La novela que escribe es, en apariencia, la historia de un asesinato ocurrido en Buenos Aires en 1974, y de la investigación para hallar al culpable.

Pero una vez abierta la puerta de ese pasado al propio Espósito se le volverá imposible cerrarla. Primero, porque la turbulenta Argentina de entonces se cuela en la vida de los personajes, con su carga de violencia y de muerte.

Y, sobre todo porque aunque Espósito suponga que la historia que teje habla únicamente del pasado, su búsqueda ilumina de un modo descarnado su propia vida y su presente, y lo pone de frente con un dilema de amor que lo obsesiona desde hace demasiado tiempo. Reconstruir el pasado lo conducirá a bucear en sus propios sentimientos, sus propias conductas y decisiones.

Y hallar la verdad terminará por convertirse no en un objetivo literario, sino en la llave que le permita abrir la puerta para vivir el resto de su vida.

EL SECRETO DE SUS OJOS
ACTORES: Guillermo Francella, Soledad Villamil, Ricardo Darín .
ACTORES SECUNDARIOS: Pablo Rago, José Luis Gioia, Francisco Javier Godino.
DIRECTOR: Juan José Campanella .
GUION: Eduardo Sacheri, Juan José Campanella .
MÚSICA: Federico Jusid.
PRODUCTOR: Juan José Campanella , Axel Kuschevatzky.
GENERO: Suspenso, Policial.
DURACION: 128 Minutos

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«La Historia Oficial», ganadora del Oscar, veos a la actriz Norma Aleandro junto a Luis Puenzo director, en el momento cumbre

El cine, que se inició casi como una atracción de feria, como algo menor, fue con el correr del siglo ocupando un lugar entre las artes mayores. A lo largo de su historia se fue poblando de grandes obras que lo convirtieron en la expresión cultural por excelencia del siglo XX.

Desde sus orígenes marcó hitos y abrió nuevos caminos, inventándose a si mismo y encontrando su propia narrativa y su propia identidad de relato gracias a grandes autores que realizaron grandes películas. En el cine mudo, con David W. Griffith que inventó la gramática cinematográfica en clásicos como El nacimiento de una nación e Intolerancia. Con Luis Buñel y Dalí, que propusieron el cine como el vehículo ideal para el surrealismo en El perro andaluz y La edad de oro. Con los expresionistas alemanes, que plasmaron hitos como Metrópolis de Fritz Lang o Nosferatu de Murnau. Con Abel Gance, que llevó el cine al terreno de la épica y el gran espectáculo con su colosal Napoleón.

En los años ’30, en los albores del cine sonoro, Jean Renoir produce sus dos obras maestras La gran ilusión y Las reglas del juego. Mientras en Estados Unidos, John Ford lleva el western a alturas inimaginables con La diligencia, y Howard Hawks crea el arquetipo del antihéroe contemporáneo en Scarface.

En 1941, El Ciudadano, una opera prima de un joven de 25 años llamado Orson Wells, se establece como la obra máxima del cine, con nuevos parámetros que destierran para siempre los límites de ambición, complejidad y hondura en el relato cinematográfico.

A lo largo de su historia, el cine atravesó grandes momentos de efervescencia creativa. Uno de los más apasionantes fue a finales de los ’50 y comienzos de los ’60 cuando, en forma independiente, una nueva generación de cineastas comenzó a crear un nuevo cine en varios países europeos, en América Latina y en los Estados Unidos. Replantearon el rol casi de arte menor del cine respecto al teatro y a la literatura y lo convirtieron en el arte mayor de nuestro siglo.

El cine nos ayudó a entendernos y a entender. Dotó nuestro imaginario de héroes y arquetipos. Nos reveló la existencia de otras culturas, de otras formas de vivir. Las películas nos sirven de referencia, nos brindan códigos comunes. Las imágenes del cine pueblan nuestra memoria como si formara parte de nuestra experiencia, confundiéndose con ella.

El siglo XXI comienza anunciando una gran revolución tecnológica en el cine. Habrá reformulaciones en el soporte y en los modos de exhibir. Pero mucho más allá de su formato, las películas van a seguir cumpliendo con su misión de contarnos historias, nutrirnos de fantasías, sumergirnos en obsesiones, sentir como propias problemáticas que creíamos ajenas, vernos reflejados en los sueños de otros. Mientras existen buenos films que nos provoquen reflexiones, nos ayuden a entendernos, o simplemente nos entretengan, el cine va a seguir formando parte de nuestras vidas.

Fuente: Marcelo Piñeyro dirigió Tango Feroz y Caballos Salvajes.

HISTORIA DE LOS PRIMEROS CINES EN ARGENTINA

Los primeros kinetoscopios funcionaron en el área céntrica de la ciudad de Bs.As., en locales sobre las calles Florida (el salón Florida o Novedades, donde estuvo el teatro Nacional y más tarde las confiterías El Águila, primero, y L’Aiglon, después), Suipacha y Paseo de Julio (luego, Leandro N. Alem). Pero el kinetoscopio no era el cine.

Durante muchos años se sostuvo que la primera función de cine propiamente dicho, El cinematógrafo Lumiére, había tenido lugar en el teatro Odeón de la calle Esmeralda, el 18 de julio de 1896, sólo seis meses después de su presentación en París, el 28 de diciembre de 1895.

Investigadores de la Cinemateca Argentina (Historia de los primeros años del cine en la Argentina, 1895-1910) establecieron recientemente que hubo cine -no de Lumiére sino de la competencia británica, la Escuela de Brighton– antes, aunque también en julio, el lunes 6, en un salón de Florida 344. Aunque no se denominaba cinematógrafo sino vivomatógrafo, eran imágenes proyectadas sobre una tela y en movimiento, condiciones indispensables del cine. Su responsable fue Enrique de Mayrena.

Los primeros tiempos del cine son testigos de funciones que alternaban el teatro con las proyecciones. Pronto, los actos en vivo pasaron al segundo plano, desplazados por las vistas cinematográficas.

El primer sitio edificado para sala de cine, en 1900, fue el Cinematógrafo Nacional -más tarde Salón Nacional-, situado en Maipú 467, 471 y 479, entre Corrientes y Lavalle. Fue edificado por Gregorio Ortuño, comerciante de artículos fotográficos, y explotado por la sociedad de Puppo y Ángel Rodríguez Melgarejo.

La palabra biógrafo, con la sugerencia de vida en imágenes, ganó prestigio y se difundió pronto. Según Julio Quesada, era una «sala modesta, con un galpón de paredes lisas, lavadas a cal».

El Nacional se mudó en 1906 a Corrientes 840-848 (al lado del actual cine Opera), donde luego estuvo el teatroPorteño y ahora la decaída Galería Porteño. Esta fue la primera sala de cine con palcos laterales.

En 1900, funcionaba asimismo un cine, local sin palcos como el citado Nacional, en Rivadavia, entre Carlos Pellegrini (Artes, entonces) y Cerrito. Según Julio Quesada, fue el segundo construido al efecto en Buenos Aires, cinco meses después del Nacional, y su responsable era un joven Villanueva, hijo de un socio de la firma, entonces extinguida, Villanueva, Leguineche y Cía.

El tercero abrió el 23 de octubre de 1900 en el salón Florida, ex Palacio Novedades. Según parece, exhibió vistas coloreadas. Pronto se sumaron otros teatros y salones en el primer auge de las películas: el teatro Casino y el Pabellón Argentino.

El salón Florida estrenó los pocos minutos animados que registran la llegada a Buenos Aires, en octubre de 1900, del elegido presidente del Brasil, doctor Manuel Campos Salles.

También se pasaron películas al final del viejo siglo en un parque de entretenimientos de plaza Flores, en las terrazas del teatro Casino, en el Pabellón Argentino de la Exposición de París de 1889 reconstruido en Retiro y en el Prado Español de la Recoleta.

El público apreciaba películas cortas de cualquier origen, mayormente norteamericanas, aunque no faltaban las variedades locales con actualidades animadas en calles de Buenos Aires que tomaban Eugenio Py, para la casa Enrique Lepage y Cia. (Bolívar 375), el independiente Eugenio Cardini y hasta un camarógrafo que asistió a dos intervenciones quirúrgicas practicadas por el doctor Alejandro Posadas en el patio del Hospital de Clínicas para que hubiera mejor luz aunque no demasiada asepsia.

La salida nocturna del verano al aire libre, sentados a la mesa con refrescos y viendo películas, fue una costumbre porteña hasta bien entrada la década de 1910. Algún lector puede aún recordar a sus abuelos hablar del cine-bar. Este programa también podía hacerse en invierno, al lado de la mesa servida y bajo techo, por ejemplo en el café España, en la calle Artes (hoy Carlos Pellegrini), a partir de 1902.

Las primeras imágenes de la ciudad habían sido registradas por Federico Figner en su paso por Buenos Aires: la Avenida de Mayo y los bosques de Palermo.

En sus memorias, editadas en el Brasil, cuenta Figner que, muy prematuramente, en marzo o abril de 1896, el payaso Frank Brown había proyectado películas cinematográficas en su circo, emplazado en esa fecha en Rosario. No hay otros testimonios, todavía.

Después de Figner, Eugenio Py, el empleado de la casa Lepage, caminó una cuadra con la cámara en la mano buscando un objeto que tuviera movimiento y que expresara a la Argentina: la marca registrada del cine y de la patria que lo producía. Halló la Bandera Argentina, en el mástil de la Plaza de Mayo, y la registró en unos metros de celuloide. Sólo queda la memoria de aquel acto, no el resultado.

Los argentinos iban al cine para aprender a ser argentinos. El cine era el espacio de ilusión para la clase media. En la oscuridad de la sala se auscultaban modales, conductas sociales, modos de vestir y peinarse; se autorizaban comportamientos familiares y se ensayaba la educación de los hijos.

En las películas, los modos de ser estaban codificados y se fijaban en la memoria del público, que descubría fórmulas del habla social y amaneramientos del gesto y la palabra y los repetía en la vida diaria.

Más allá de esa ilusión y de la fantasía, la suerte de haber contado con un cine extranjero subtitulado contribuyó a alfabetizar a los espectadores jóvenes y hasta dio agilidad a la lectura de los chicos, que competían consigo mismos para leer de un saque las dos líneas del diálogo.

No importaba la extracción social ni el origen patricio o inmigratorio. En el cine se aprendía a ser y a tratar a los demás. No tuvimos una política definida sobre la orientación de la pantalla, como en los países fascistas; sin embargo, las apetencias populares y el seguimiento de un género, de un actor o de un tema forzaron lo necesario a los productores. El espectador llegó a creer que las películas se hacían pensando en él.

Tanta era la coincidencia. En el interior del país, los públicos del inicio del sonoro soñaban con una mitología popular desplegada en una noche porteña de cabarets y peringundines, como en las películas. Buenos Aires era la ilusión más apetecible, con sus rubias disputadas, los tangueros empedernidos y las flacas como espigas de armiño y lame. Aunque nada de eso fuera cierto, la llegada del viajero a la ciudad verdadera nunca desencantaba.

Las películas más amadas fueron las que edificaron la memoria de los argentinos. La que más lo logró fue Así es la vida (1939, de Francisco Mugica). Empezaba en el patio, como si fuera el conventillo del saínete: allí convivían el porteño, el italiano y el gallego; el buen padre y el pariente tilingo y descocado; el apolítico y el soñador de utopías; se cumplía el mandato de la hija que quedaba para vestir santos, mientras las otras se casaban con un buen partido para seguir edificando la clase media. La historia pasaba del patio al comedor y a la sala, avances que el saínete no se permitía.

La película se adelantaba sobre los géneros —del saínete a la comedia familiar burguesa— y los sentaba a todos, sin prejuicios, a la mesa familiar (esa mesa que había que achicar y agrandar), para contarnos lo suyo, que coincidía con lo nuestro (en la platea) y para volver consciente la necesaria memoria del universo propio que la película había construido durante una hora y media y que ya nos pertenecía. A la mesa de Así es la vida se sentaban todos los argentinos.

Fuente Consultada:
El Diario Intimo de un País – 100 años de vida cotidiana – La Nación
Gente Testigo del del Siglo Los Personajes y hechos  que hicieron historia Tomo 3 Luz, cámara,…acción

El Pararrayos de Benjamin Franklin Experiencia Barrilete Invento de

El Pararrayos de Benjamín Franklin
Historia de la Experiencia del Barrilete

Benjamín Franklin, científico: (Boston, 17 de enero de 1706 – Filadelfia, 17 de abril de 1790) Filósofo, político, físico, economista, escritor y educador, figura clave en la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, creó las bases de lo que hoy se entiende como «el ciudadano americano ejemplar».Era el decimoquinto de los hijos y comenzó a aprender el oficio de su padre, que era un pequeño fabricante de velas y jabón.

Cansado de este trabajo, se colocó a los 12 años en la imprenta de un familiar, desarrollándose así su amor a la cultura. El escaso tiempo libre lo empleaba en devorar todo tipo de libros que caían en sus manos.

Sus primeros versos y artículos los publicó en un periódico que su cuñado había fundado. A los 17 años, debido a discusiones con él, se traslada a Nueva York para hacer fortuna. Respaldado por el gobernador de Filadelfia, instala una imprenta y decide ir a Londres a comprar el material. Allí, olvidándose un poco de sus propósitos principales, trabaja en la imprenta Pelmer, conociendo a distinguidas personalidades.

PARARRAYOSEn cambio, el exceso atraía a la deficiencia, y el fluído eléctrico se vertía del exceso a la deficiencia, neutralizándose ambos y quedando descargados.

Franklin propuso que el exceso se llamara electricidad positiva, y la deficiencia, electricidad negativa. No se especificaba qué variedad de electricidad, la vítrea o la resinosa, era positiva y cuál negativa.

Franklin conjeturó arbitrariamente y se equivocó, pero eso es irrelevante. Pueden utilizarse los nombres y olvidarse los significados literales.

Franklin observó cómo se descargaba la botella de Leyden. Cuando la carga eléctrica se agotaba, emitía una chispa (luz) y un chasquido (sonido).

A Franklin le sorprendió la semejanza entre la chispa —un rayo en pequeño— y el chasquido —un pequeño trueno—. Entonces invirtió el razonamiento: durante una tormenta, ¿acaso tierra y cielo formaban una gigantesca botella de Leyden, y el rayo y el trueno significaban una descarga igualmente gigantesca?

Decidió experimentar. En 1751, hizo volar una cometa durante una tormenta. La cometa iba provista de una punta metálica a la que estaba unido un largo hilo de seda. Al final del hilo, cerca de donde se encontraba Franklin (que sujetaba el hilo de seda con un segundo hilo que permanecía seco), había una llave de metal.

Cuando se concentraron las nubes de tormenta y el hilo empezó a dar muestras de carga eléctrica (las fibras separadas se repelían unas a otras), Franklin puso el nudillo cerca de la llave, y ésta chisporroteó y crujió igual que una botella de Leyden. Además, Franklin cargó una de esas botellas sirviéndose de la llave, con la misma facilidad que si fuera una máquina de fricción.

La botella de Leyden cargada con electricidad del cielo se comportaba exactamente igual que si se hubiera empleado electricidad terrestre. O sea que ambas eran idénticas.

Franklin fue capaz de dar una inmediata aplicación práctica a su descubrimiento. Decidió que el rayo se abatía sobre un determinado edificio cuando éste almacenaba una carga durante una tormenta. Su experiencia con la botellas de Leyden le demostraba que éstas se descargaban con mucha mayor facilidad si se las proveía de una aguja.

Es decir, que la carga se disipaba con tanta rapidez a través de la aguja, que las botellas no podían ser cargadas a la primera. ¿Por qué no, entonces, fijar una varilla metálica puntiaguda en lo alto de un edificio y conectarla adecuadamente con el suelo, a fin de que cualquier carga que almacenara pudiera descargarse rápida y silenciosamente, y que ninguna carga se acumulara hasta el punto de desencadenar una descarga de consecuencias desastrosas?

Franklin publicó sus ideas sobre la materia en 1752 en Poor Richard’s Almanac, y en seguida empezaron a instalarse los pararrayos (líghtning rods, «varillas para el rayo»), primero en América y luego en Europa. Demostraron su eficacia, y por vez primera en la historia una catástrofe natural no se prevenía mediante la plegaria o los encantamientos mágicos de una u otra clase, que realmente nunca daban resultado, sino por la confianza en la comprensión de las leyes naturales, que sí era eficaz.

En cuanto los pararrayos aparecieron en los campanarios de las iglesias (que al ser el punto más elevado de la ciudad eran particularmente vulnerables), la cuestión quedó clara para todos.

PARA SABER MAS…

Aunque se lo recuerda sobre todo como hombre de estado, Benjamín Franklin realizó también valiosas contribuciones al conocimiento científico. Nació en 1706 y era el número quince de los hijos de una modesta familia de Boston. Fue, principalmente, autodidacto, pero asistió durante algún tiempo a la escuela local.

A la edad de 12 años era aprendiz de impresor. Cinco después dejó su ciudad natal para dirigirse a Filadelfia, donde continuó dedicado a ese trabajo.

En 1729 se estableció y abrió con buen éxito su propia impresora, y compró la Pennsylvania Gazette. Poco después, inició su carrera política como secretario de la asamblea general de Pensilvania. En 1751 fue elegido miembro de ésta Corporación y de 1753 a 1774 lo nombraron administrador general de correos de las  colonias norteamericanas.

Visitó Inglaterra en diversas ocasiones, a fin de negociar con el gobierno británico asuntos de interés para los colonos. Fue durante estos viajes cuando realizó una serie de experiencias que demostraron las características y el curso de la corriente del golfo de México, una corriente de agua templada que se dirige desde el golfo, por la costa este de Norteamérica, hacia el Norte, y en las costas de Newfoundland cambia de rumbo, hacia el Este y atraviesa el Atlántico.

Para levantar la carta de esta corriente, determinó la temperatura del agua del océano a diversas profundidades. Las naturalezas del trueno y del rayo habían interesado durante siglos a los científicos y a los filósofos, pero a Franklin lo llevó este interés a investigarlas experimentalmente.

Para ello, preparó un barrilete, que fijó con un clavo al extremo de un cordel. Cerca del otro extremo lo prendió con una llave. Lanzó el barrilete cuando pasó sobre su cabeza un nubarrón-tormentoso y, en seguida, saltó de la llave una gran chispa eléctrica. Pudo ser algo muy peligroso, puesto que no había preparado ningún aislador en esta parte del cordel del barrilete.

Como la lluvia empapaba el cordel, ello incrementaba su conductividad eléctrica; la electricidad fluía libremente por dicha cuerda y pudo comprobar que poseía las mismas propiedades que la electricidad generada por fricción. El feliz resultado de esta experiencia condujo a la utilización de los pararrayos para proteger los edificios, especialmente los de más altura.

Realizó, además, otra contribución al estudio de la electricidad: demostró la existencia de cargas positivas y negativas. Aunque no está claro quién fue el inventor de las lentes bifocales, fue él ciertamente el primero que las describió. Antes, si una persona necesitaba dos clases de lentes para leer y para ver objetos lejanos, era forzoso que dispusiese de dos anteojos distintos. Sin embargo, esta dificultad fue superada al unir en un mismo cristal dos medias lentes diferentes.

La inferior proporcionaba los aumentos adecuados para la lectura y la superior, de menor aumento, se podía utilizar para enfocar objetos distantes. Franklin estaba demasiado entregado a las actividades políticas para poder prestar a las científicas las atenciones deseables. Ayudó a redactar la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y, poco después, en 1790, murió cuando abogaba por la abolición de la esclavitud de los negros.

Biografia Palito Ortega Idolo Nacional de la Musica Popular

Biografía Palito Ortega Idolo Nacional de la Música Popular

Palito Ortega: El Chico Triste de las Canciones Alegres:

Ramón Bautista Ortega, más conocido popularmente como «Palito», se enmarca dentro de aquellos personajes que de acuerdo a sus diferentes facetas en la vida la sociedad lo admira o lo repudia, debido a los diversos emprendimientos y labores que ha pretendido realizar durante su trayectoria.

Quienes aman e idolatran a Palito prefieren recordar sólo aquella imagen del joven provinciano lleno de sueños, que un día se dirigió a Buenos Aires en un tren desde su Tucumán natal para hacer realidad sus más íntimos deseos, que precisamente consistían en lograr convertirse en un cantor de fama comparada a la de su ídolo Elvis Presley.

Aquel joven, que después de pasar el día entero vendiendo café por la calles porteñas, volvía a la triste y desolada pieza de pensión, y mientras observaba cómo se descascaraba la pared de aquella fría habitación improvisaba sus tímidos cánticos con una guitarra prestada y en mal estado.

Sin embargo, a pesar del romanticismo que rodea a la vida y trayectoria del músico, lo cierto es que muchas personas desdibujan la imagen de aquel cantante popular, que ganó millones gracias a su talento, anteponiendo la carrera política que en algún momento le valiera críticas inagotables.

Quienes hablan del Palito político son por lo general aquellos periodistas que olvidan por completo la trayectoria artística del músico, y que intentan opacar su figura por intermedio de su desenvolvimiento en el ámbito político en tiempos de la presidencia de Carlos Saúl Menem.

Cabe mencionar en este aspecto que Ramón Ortega fue en principio elegido Gobernador por el pueblo de Tucumán en el año 1991, y aunque aquello escrutinios fueron acusados de fraudulentos por la corriente Bussista, que se oponía al Justicialismo, lo cierto es que Palito gobernó su provincia natal hasta el año 1995, con una estrategia diseñada por Carlos Saúl Menem, que se desenvolvía en aquel momento como Presidente de la Nación Argentina.

A partir del año 1995 hasta el 2001, Ramón Ortega ocupó el cargo de Senador por Tucumán, y durante este ínterin, precisamente en 1999 se presentó como candidato a la Vicepresidencia de la Nación por el Partido Justicialista, con la fórmula Duhalde-Ortega.

Con los años, su faceta de artista volvió a surgir desplazando por completo ambiciones políticas que nublaran su mente durante una larga temporada, y a finales del 2002 Palito volvió a ruedo con sus entrañables canciones, realizando giras por todo el territorio americano, reeditando para el disco de forma digital sus más importantes éxitos, y lanzando uno de sus más cuidados trabajos discográficos, titulado «Cronología».

Es por todo ello que en el presente artículo intentaremos destacar la trayectoria artística del músico, que en definitiva siempre ha estado presente en el corazón de los argentinos, y que más allá del gusto de las masas ha demostrado ser un cantautor tan popular que incluso han llegado a comparar con Carlos Gardel, salvando las distancias.

Ramón Bautista Ortega llegó a este mundo un caluroso 28 de febrero de 1941 en un pequeño pueblo llamado Lules de la provincia de Tucumán, y fue registrado legalmente el 8 de marzo de ese mismo año, debido a la distancia geográfica que existía entre la casa paterna del niño y la ubicación física del juez de paz.

Sus orígenes eran realmente humildes, ya que el pequeño Ramón era el segundo hijo del matrimonio compuesto por Juan Ortega, obrero azucarero del ingenio Mercedes, y Nélida Rosario Saavedra, que se dedicaba durante todo el día a la crianza de sus hijos, que con el correr de los años serían siete hermanos.

Las necesidades en el hogar eran muchas, y los pequeños debían dedicarse al trabajo a penas comenzada su niñez. Así fue que Ramón comenzó a trabajar con tan sólo 5 años de edad en diversos oficios, entre los que se desenvolvió como lustrabotas, asistente de su padre en las cañas de azúcar, y vendedor ambulante. Mientras tanto, se encargaba de cuidar y velar por su hermano menor, llamado Jorgito.

El trabajo constante que llevaba a cabo el pequeño lo condujo al abandono de sus estudios primarios, pero contó con la solidaridad de una maestra que dedicaba sus noches a darle clases a Ramón, sin recibir dinero a cambio, pero sí mucho cariño.

En este contexto no es difícil imaginarse que Palito tuvo también una adolescencia muy complicada, teñida de tristezas y necesidades, que intentaba soslayar con cualquier tipo de trabajo que apareciera ante él, y disfrutando de la compañía de su familia.

Fue al cumplir los 15 años que Ramón decidió embarcarse en un viaje en búsqueda de sus sueños más profundos, y dejó su pueblito de Tucumán para instalarse en la ciudad de Buenos Aires que tras sus deslumbrantes luces y sonidos ensordecedores parecía dar promesa a su utopía.

Pero la inocencia de aquel joven dio lugar a la primera desilusión del viaje, ya que Palito fue engañado y estafado por un ocasional compañero de tren, que le robó ávidamente todo el dinero que el joven había juntado durante meses para su estancia en la urbe junto al Río de la Plata.

Esta desventura provocó que Ramón debiera pasar su primera noche en Buenos Aires durmiendo bajo el cobijo de las estrellas, recostado en un rígido y frío banco de la Plaza Retiro, mientras los pensamientos de soledad y desconfianza se adueñaban de su mente.

Pero aquel episodio no amedrentó su personalidad luchadora, por lo que con las primeras luces del alba Palito se encaminó hacia la búsqueda de cualquier tipo de trabajo y changas que le permitieran tener una cama limpia para dormir y comida que saciara su apetito.

Uno de sus trabajos ocasionales, precisamente el de cafetero ambulante, lo condujo sin saberlo a las puertas de Canal 7 y de Radio Belgrano, ingresando poco después como ayudante de sonidos del animador Carlos Ginés, para su programa radial «Levántese contento». El trabajo de Ortega consistía en golpear diferentes objetos e instrumentos que simulaban ruidos cotidianos.

Poco tiempo después, precisamente en el año 1957, Palito tuvo una de las grandes oportunidades de su vida, cuando conoció en persona a Dino Ramos con el cual más adelante conformaría un popular dúo autoral, y que siempre fue considerado el descubridor del talento de Ortega. Fue Dino Ramos quien actuó de representante de Palito ante los directivos de la compañía R.C.A. Victor, donde el joven músico grabó sus dos primeros temas bajo el nombre artístico «Palito Ortega».

Con el debut televisivo del músico, y su posterior inclusión en el exitoso ciclo «El Club del Clan», que se emitía por la pantalla de Canal 13, Palito logró rápidamente convertirse en uno de los artistas más requeridos y admiradas por la sociedad argentina, alcanzando luego una fama mundial incomparable.

Su personalidad y modo de ser humilde, sincero e incluso tímido, le valió el apodo de «El Chico Triste de las Canciones Alegres», y no pasó mucho tiempo para que aquel joven delgado e inocente proveniente de Tucumán se convirtiera en una de las figuras más destacadas de la música melódica nacional, llegando incluso a ser considerado el único e indiscutido Rey de la llamada Nueva Ola.

La fama desmedida lo llevó también a convertirse en figura cinematográfica, participando en una serie de importantes producciones nacionales que se convirtieron en clásicos, como aquella película titulada «Mi Primera Novia», donde Palito conoció a la que sería su esposa de toda la vida y madre de sus hijos, la joven actriz Evangelina Salazar.

Sin dudas, Ramón «Palito» Ortega ha sabido conquistar el corazón de la mayoría de los argentinos, precisamente porque su vida demuestra que los sueños pueden estar al alcance de cualquiera, siempre y cuando la lucha por lograrlos esté acompañada de talento y perseverancia.

Traer a Sinatra a la Argentina parecía una misión imposible. Pero, dólares mediante. Palito Ortega lo consiguió, aunque después dijo que había quedado casi en la ruina. El cantante estadounidense llegó al país en agosto de 1981, cantó durante cuatro noches en el Sheraton y una quinta, en el Luna Park.

Un tema que preocupaba a los organizadores era la seguridad del visitante. Pleno gobierno militar, con Roberto Viola como presidente de facto, se dispuso que la seguridad dependiera de la Policía Federal.

Así lo ordenó el gobierno militar, y a Sinatra se le dio trato de presidente. ¿Qué significaba eso? Brindarle seguridad total, con todos los pasos del cantante controlados, con agentes de seguridad en edificios cercanos, como también custodia en el interior y exterior del hotel Sheraton, donde se hospedó con su comitiva. En. total, fueron afectados unos 300 policías a tarea de la seguridad del famoso visitante

Fuente Consultada: Graciela Marker

Ver: Grandes Bandas de Rock en Argentina

Biografia de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

ADOLFO PEREZ ESQUIVEL: El 26 de noviembre de 1931 nació Adolfo Pérez Esquivel en la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Cándido Pérez González, un pescador gallego. Su madre, Mercedes Petrona Esquivel, correntina, hija de una india guaraní. De la rama española heredó el gusto por el mar y la navegación. De la indígena, tal vez, esa paciencia que muchas veces tuvo que tener para poder navegar contra corriente a lo largo de su vida. Su madre murió cuando él tenía tres años de edad. Su padre, al no poder mantener reunida la familia, decidió buscar ubicación para sus cuatro hijos.

Argentino Perez Esquivel, premio Nobel de la Paz

Adolfo fue a dar al Patronato Español. Allí comenzó su amor hacia la escultura cuando Josefa, la portera, le enseñó a tallar la madera, labor en que ocupaba las horas muertas dentro del asilo. Al tiempo volvió a reunirse con su familia. Fueron a vivir a una casa de inquilinato del barrio de San Telmo, zona de carpinterías y tambos. Allí transcurrió el resto de su infancia y su adolescencia. Repartía su tiempo entre el estudio y la

calle, donde jugaba con los pibes de la barriada a la bolita, el balero, la pelota de trapo, los barriletes. Ya en la adolescencia trabajaba de día haciendo changas como vendedor de diarios o flores y estudiaba Bellas Artes con Benito Quinquela Martín en el taller que éste tenía en La Boca.

Por las noches acudía al colegio secundario. En algunas ocasiones, con sus amigos, se acercaban al café La Tranquera, en Avenida de Mayo, para escuchar desde afuera a Azucena Maizani. El joven Pérez Esquivel era un gran lector. Con frecuencia retiraba libros de una biblioteca popular y se pasaba horas leyendo bajo un árbol del Parque Lezama.

Cuando podía, los compraba usados, en un puesto detrás del Cabildo. Allí una tarde un vendedor le ofreció dos libros que lo marcarían hasta la actualidad: La Autobiografía, de Mahatma Gandhi y Las montañas de los siete círculos, del monje trapense Tomas Merton. Poco después otro acontecimiento fue importante en su formación. Victoria Ocampo invitó a Lanza del Vasto a dar una conferencia en la Facultad de Derecho y Pérez Esquivel asistió a ella. “Ahí fui comprendiendo la otra dimensión, más profunda, la dimensión espiritual del compromiso que uno había asumido, lo que me ayudó a profundizarlo y llevarlo adelante. Mi compromiso parte de lo espiritual más que de lo social y lo político, estos dos órdenes se integran a todo el sentido espiritual como una necesidad del compromiso concreto.”

MILITANTE DE LA NO VIOLENCIA: Los años sesenta lo encontraron militando en los grupos cristianos de base. Para entonces la militancia cristiana se radicalizó hasta el punto, en muchos casos, de asumir la violencia como forma de resolución de los conflictos. Claro ejemplo fue Camilo Torres, él cura guerrillero colombiano. En la Argentina el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, asumió la postura de acompañar la lucha de los oprimidos.

Otros grupos cristianos, si bien compartían los ideales propuestos por los sectores radicalizados, (ambos bebían de las aguas de la Teología de la Liberación) , no compartían el camino de la violencia y planteaban una resistencia diferente, más pacífica. En estos últimos militaba Pérez Esquivel. “Son formas distintas de encarar los caminos. Creo que cada uno en la vida tiene que optar y asumir el compromiso. Yo opté por la no violencia porque creo en eso. Esto no significa para nada pasividad, sino una resistencia y una lucha permanente contra todo tipo de injusticia.«

La búsqueda constante de los valores de la dignidad de la persona humana, como o hicieron Dom Helder Cámara, el Mahatma Gandhi, Martin Luther King, y todos los movimientos de Derechos Humanos que trabajan en una dimensión no violenta. En 1974 se fundó el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), una organización social laica de inspiración cristiana-ecuménica. Sus orígenes se remontan a fines de los años sesenta. Allí confluyeron diversos grupos comprometidos en promover los valores cristianos y la metodología de la acción no violenta a partir de los procesos de liberación latinoamericanos. Adolfo Pérez Esquivel fue uno de sus fundadores y el primer Coordinador General Latinoamericano.

Un año después, en 1975, el gobierno de Isabel Martínez de Perón se convirtió en el gabinete de ensayo del accionar represivo, que se amplificaría durante el gobierno militar. Las Tres A funcionaban a pleno, los asesinatos y las primeras desapariciones pasaron a se una realidad cotidiana. En ese momento un grupo de personas, entre las que figuraba el futuro premio Nobel de la Paz, dieron forma a dos organismos humanitarios: La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Al comenzaron a recibir distintas denuncias sobre los abusos policiales, parapoliciales y estatales.

LA DICTADURA Y LA CÁRCEL: El 29 de marzo de 1976 parte hacia Europa para realizar una gira programada un año antes. Dos semanas más tarde los integrantes del Serpaj, entre ellos su hijo Leonardo, fueron detenidos y llevados a la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, para se interrogados sobre el paradero su coordinador. Un día después fueron dejados en libertad. A fines del mismo año regresó al país.

El 4 de abril de 1977, al presentarse en el Departamento Central de Policía para retirar su pasaporte, a fin de realizar un viaje a Colombia, quedó detenido. Desde allí lo trasladaron a la Superintendencia de Seguridad donde permaneció treinta y dos días sin ser interrogado ni informado sobre la causa de su detención. En la madrugada del 5 de mayo lo “trasladaron. Lo llevaron a lo que luego se conocería como los vuelos de la muerte”. Una contraorden lo salvó. Lo enviaron a la Unidad 9 de La Plata, donde permaneció hasta julio de 1978 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin proceso alguno en su contra. Su arresto fue prolongado, bajo la forma de libertad vigilada, durante 14 meses más.

“Me torturaron cinco días en la prisión de La Plata. Nunca me preguntaron nada… Una vez el Subjefe del Penal de La Plata me lleva a una oficina y comienza a insultarme. Me dice: “A vos no te va a salvar ni De Nevares, ni Aramburu. Ni la Virgen te va a salvar…’” Jamás, a pesar de la presentación de hábeas corpus, de la insistencia internacional, que era muchísima, dieron explicación alguna… “Hubo también otras presiones físicas y psíquicas… a veces abrían la puerta del calabozo y recibía una trompada, amenazas de muerte… mucha presión psicológica, porque me aplicaron el régimen de máxima peligrosidad.“ Una situación denigrante.

Estando en prisión fue cuando recibí el Memorial Juan XXIII de la Paz, dado por Pax Christi Internacional, que aquí se ocultó totalmente. Si bien en Argentina se ocultaba la figura de Pérez Esquivel, internacionalmente se desató una gran campaña por su libertad. La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y distintas Iglesias y Organizaciones Sociales de Europa, presionaron sobre el gobierno militar. Los Movimientos de Paz y No Violencia tomaron el consulado argentino en Barcelona, pidiendo su liberación.

En 1978, Mairead Corrigan Maquair y Betty Williams, dos mujeres de Irlanda del Norte, quienes habían recibido el Premio Nobel de la Paz en 1976, realizaron la primera presentación de Adolfo Pérez Esquivel ante el Comité Nobel, presentación que se reiteró dos veces más, hasta su designación en 1980.

El 10 de diciembre de 1980, ningún diplomático argentino se encontraba en el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Tan solo un periodista, Luis Mario Bello, del diario La Nación, viajó para estar presente en la entrega del Premio. Nuevamente los medios oficiales ignoraron a Pérez Esquivel. Desde los medios oficialistas el mensaje era que “se le había otorgado el Premio Nobel de la Paz a un terrorista que había estado preso”.

Ver: Discurso en Oslo

Actualmente Adolfo Pérez Esquivel sigue trabajando en el Serpaj, organismo que preside en Argentina. Realiza el mismo trabajo que desarrolló desde los años 70. Cotidianamente recibe denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el continente. El Serpaj colabora con los juicios a los militares de la dictadura que se llevan a cabo en España, Francia, Italia y Alemania. Da apoyo jurídico y mantiene una aldea en General Rodríguez para los “chicos de la calle”. En ese lugar más de 220 pibes reciben capacitación profesional.

CRÓNICA DE LA EPOCA: (Por Pérez Esquivel)

«El 13 de octubre, el embajador de Noruega me informó que me otorgaban el Nobel de la Paz; no lo esperaba, tuve que serenarme frente al impacto de la noticia y ie dije al embajador que mi trabajo no era la lucha de una persona, sino la lucha compartida en todo el continente y por lo tanto lo asumía en nombre de los pueblos de América latina, de todos aquellos que trabajan por construir la paz. Para la dictadura militar fue un duro golpe, acusando al comité Nobel de acción política en contra del Gobierno.

Los medios censuraron la noticia, salvo Ariel Delgado, de Radio Colonia del Uruguay; trataron de ocultar el hecho y decir que era brasileño, paraguayo, uruguayo. El 15 de octubre intentaron asesinarme en la esquina de la sede del Serpaj, en México y Bolívar, pero un taxi se cruzó y logramos salvar nuestras vidas.

La dictadura tardó 36 horas en reaccionar de la peor forma, los medios periodísticos adictos buscaron desacreditar al Comité Nobel y nuestro trabajo, pero se abrieron puertas de la resistenciay las acciones se multiplicaron en marchas, ayunos y denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos. El 10 de diciembre en Oslo, Noruega, recibí el Premio Nobel y reafirmé el compromiso con los pueblos latinoamericanos. No asistió el embajador argentino, que tenía prohibida su presencia por la dictadura militar, ytuve serias dificultades para salir del país.

La dictadura comenzó una persecución y censura sistemática frente a la situación de que el mundo conoce las atrocidades cometidas contra el pueblo y la solidaridad internacional aumentó significativamente. Esos cambios nos dan oxígeno para continuar la lucha interna en defensa de la viday derechos de nuestro pueblo.»

Biografía de Adolfo Perez Esquivel- Fuente Consultada: Revista Todo Es Historia Nro. 400 (Biografías)

Biografía de Jorge Newbery Cruzar Rio de la Plata en Globo

Biografía de Jorge Newbery – Aviador Argentino –
Cruzar Río de la Plata en Globo Aerostático

El 27 de mayo de 1875 nace Jorge Alejandro Newbery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos , al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews, y en 1895 regresa siendo ingeniero. Practica boxeo, se enrola en la Marina y se convierte en profesor de natación,….asi fue la vida de este inquieto y pintoresco personaje.

Jorge Newbery fue el primer ídolo popular de la Argentina. Su personalidad reunía las características de los pioneros y de los héroes: fue el primero en volar en el globo aerostático conocido con el nombre de «Pampero» y también el primero que cruzó el Río de la Plata. Batió los récords de elevación con su Morane Saulnier. Además, practicó muchos deportes que comenzaban a deslumbrar a los dandys porteños.

Newbery tenía las cualidades de un ídolo genuino: no solamente por su condición de precursor, que lo colocó decididamente al frente de la actividad exploratoria aérea, sino también por sus dotes de caballero, el perfecto «dandy» que reunía atractivofísico, elegancia, don de gentes y hasta un cierto donjuanismo por el cual se le perdonaban algunas transgresiones.

Pero, sobre todo, por el coraje y la grandeza. Ese sentimiento de ofrenda, la calidad de quien hace todo para que su país sea el primero. Para el pueblo de la ciudad de Buenos Aires constituía un verdadero espectáculo ese momento en que despegaba hada el cielo, aún inexplorado y siempre presente en el imaginario.

Como Director de Alumbrado de la ciudad de Buenos Aires, innovó en las condiciones de iluminación de los barrios porteños de entonces. Fue cordial en su trato y de pensamiento abierto a todas las ideas. Su muerte sobrevino cuando analizaba las condiciones de vuelo, en su intento de cruzar la cordillera de los Andes. Tenía apenas 38 años.

INFANCIA Y JUVENTUD: Jorge Alejandro Newbery, el primer hijo varón de Ralph y Lola —en la familia lo llamaban George, con la misma pronunciación inglesa con que se denominaba a su tío—, nació en la calle Ituzaingo número 100, del pueblo de Belgrano, el 27 de mayo de 1875, y fue  bautizado el 30 de septiembre, a los cuatro meses, en la basílica de la Merced de la calle Reconquista, a un par de calles del consultorio del padre, ámbito adecuado al nivel socio familiar. A los ocho años viajó para conocer a los abuelos de Nueva York.

De regreso estudió en la escuela escocesa San Andrews, de Olivos. Recibido de bachiller, las inclinaciones técnicas del adolescente indujeron a sus padres a enviarlo a la distinguida universidad de Cornell, en los Estados Unidos, donde se encontró con una modalidad de estudios que abarcaba ejercicios físicos y mucho deporte. Practicó distintas disciplinas: natación, esgrima y boxeo, y en este último deporte ganó un primer campeonato estudiantil. Volvió con el título de ingeniero electricista.

Trajo un certificado de alumno brillante. Uno de sus maestros fue nada menos que Thomas Alva Edison, el físico autodidacta conocido como «el mago de la electricidad» quien, al morir, había dejado registrados 1.097 inventos, algunos de ellos indispensables para la televisión y el radar.

A su regreso, en 1895, el joven Newbery, de 21 años recién cumplidos, fue nombrado jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, donde permaneció durante dos años. En 1896 desafió a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, pero no bajo las rudas reglas de «a savaté» francés —una técnica que autorizaba golpes con pies y manos— sino con las que a él le habían enseñado en los Estados Unidos, las del marqués de Queenberry, que apenas comenzaban a divulgarse en Buenos Aires.

El combate se realizó en Lavalle (actual Juramento) y Vidal, lugar estaba a un par de calles de la casa de la familia Newbery, del mismo lado del bajo caserío que dividía la prolongación de la elegante avenida Santa Fe, convertida en un camino real bautizado 25 de Mayo (actual avenida Cabildo). En la pelea se enfrentaron un joven y un hombre de 44 años que había sido campeón argentino de «a savaté«. El instructor francés que había entrenado a Delcasse quedó estupefacto con la derrota de su pupilo.

Esta pelea está considerada la primera realizada en la Argentina con reglas semejantes a las actuales, aunque sin guantes y a puño limpio.

Jorge Newbery aviador

Ingeniero Jorge Newbery, nacido en Buenos Aires ol 29 de mayo de 1875, puede alionarse que fue el promotor máximo de nuestra aviación. Deportista innato, pues lo mismo descolló en esgrima, remo, boxeo, natación, etc., se dedicó al automovilismo apasionadamente cuando llegaron a Buenos Aires los primeros coches. Cuando repercutió en nuestro medio el entusiasmo por la aerostación, se contó, asimismo, entre los que tripularon globos libres, como los famosos El Pampero y Huracán. Al comenzar en nuestro país los vuelos en aeroplanos fue también uno de los primeros pilotos, y tan eficaz que se le concedió el diploma de aviador militar. Logró varios records y fue presidente del Aero Club Argentino. Falleció en El Plumerillo (Mendoza) el 1º de marzo de 1914 mientras intentaba cruzar los Andes.

SÍNTESIS DE SU VIDA:
Sus mayores logros:
• Cuarenta ascensiones en globo en tres años.
• Cruce del estuario del Plata.
• Récord sudamericano de altura y de distancia.

Jorge Newbery, un precursor
Cuando en la Argentina las posibilidades y el interés por las prácticas deportivas eran nulas o escasas, Newbery fue pionero en la práctica de la educación física y diversos deportes: automovilismo, esgrima, natación, fútbol, rugby, lucha grecorromana, remo, yatching, boxeo y, por supuesto, aeronáutica. Sus actividades fueron no solamente diversas sino que en todas obtuvo galardones que abrieron el camino a todos los que lo han seguido:

• Fue el primer profesor de boxeo que tuvo la Argentina en estilo estadounidense, que aprendió en una universidad de aquel país.

• Brindó apoyo, y creó instituciones y clubes sociales y deportivos para la práctica y difusión del deporte: Aero Club Argentino, Condottieri del Tigre (Club italiano de Remeros), el Boating Club Argentino, socio del Jockey Club y del Círculo de Armas. En 1908 fundó el Buenos Aires Boxing Club junto con Delcasse y De Marchi, y fue su primer presidente.

• Estableció, en 1902, el récord de velocidad para una embarcación de cuatro remos largos, en un tramo entre el Paraná de las Palmas y el Tigre.

• Su extraordinaria práctica de la esgrima hizo que obtuviera el primer premio en florete en el torneo Sudamericano del club Gimnasia y Esgrima, entre otros importantes galardones en ese deporte.

• Con la camiseta del Buenos Aires Rowing Club venció en 1900 a los excepcionales herma nos Muller en una carrera de dos remos largos sobre una distancia de mil metros.

• Realizó el primer vuelo en globo que cruzó el Río de la Plata, el AS de diciembre de 1907. Un monolito detrás de la principal tribuna del Campo Argentino de Polo recuerda el acontecimiento.

• Apoyó la creación, por decreto del Poder Ejecutivo, de la Escuela de Aviación Militar, el 10 de agosto de 1912 y, en nombre del Aero Club, ofreció generosamente todo su parque aerostático: siete globos, gas y, sobre todo, la experiencia.

• El 20 de junio de 1910, año del Centenario de la Independencia, obtuvo su carnet de aviador, número 8 de los aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional. Realizó sus prácticas en el aeródromo de Villa Lugano, con un Blériot monoplano.

• Como miembro integrante de la primera comisión directiva de la Escuela de Aviación militar, constituyó una comisión recolectora de fondos que apelaba al interés que la actividad tenía entre los ciudadanos. Gracias a estas donaciones, surgió la primera Flotilla Aérea militar.

• El 25 de mayo cíe 1913 desfiló la primera escuadrilla militar de cuatro aviones, comandada por el ingeniero Jorge Newbery.

•  Junto con Alberto Mascías, fue nombrado por decreto primer aviador militar.

•  Superó el récord de altura sudamericano al alcanzar los 4.178 metros. Todos saludaban con alborozo el hecho insólito. Pero Newbery no quedó satisfecho.

•  Llevó a Europa el prestigio de la incipiente aviación argentina, y allí voló con los mejores aparatos, en compañía de los famosos Carros, Legagneux y Morane.

•  En 1914 con un avión Morane ascendió hasta seis mil doscientos veinticinco metros. Batió la marca mundial. Este récord no fue homologado por la Comisión Internacional con sede en París, porque el reglamento imponía superar la marca anterior por lo menos en ciento cincuenta metros. Y Newbery sobrepasó la cifra en solo setenta y cinco metros.

El final: un águila derrotada
Su muerte trágica cierra el ciclo: un acto de generoso ejemplo, ya que, por satisfacer la curiosidad de un grupo de amigos, piloteó un avión que no era el suyo, cuando estudiaba las posibilidades del cruce de la cordillera de los Andes. Y el suyo fue el primer velatorio espontáneo y popular. El miércoles 4 de marzo salió el féretro con sus restos, precedido por su Morane Soulnier, con un crespón negro en la hélice y acompañado por otros cuatro aeroplanos, seguido por una multitud de alrededor de cincuenta mil personas que le rindieron homenaje.

EL VIAJE EN EL PAMPERO DE JORGE NEWBERY Y ANCHORENA

En el libro «Jorge Newbery», El Rival del Cielo, se explica que:

«La salida se pospuso por falta de presión, según una indicación del ingeniero francés, Louis Faberes, a quien había traído Anchorena. El técnico, en su idioma, explicó al selecto grupo que existía una importante diferencia con el gas que él estaba acostumbrado a emplear. Esta empresa proveía gas a partir del carbón de hulla que era de 0,725 kg/m3, mientras que el de hidrógeno era de 1,203 kg/m3 y el helio de 1,115 kg.

Se trataba de disquisiciones técnicas que no lograron atrapar la atención de Aarón. No quiso suspender la prueba, ni el ingeniero francés subirse a la barquilla de apenas un metro cuadrado. El único que permaneció con su inicial propósito de acompañarlo fue el temerario Director de Alumbrado de la Municipalidad, el ingeniero Jorge Newbery. Una instantánea fotográfica registró el instante con un fogonazo.

Eran las 12:45. Con unos gigantescos cabezazos, el Pampero subía sobre el pastizal. Aun sostenían las cuerdas unos veinte soldados del regimiento Primero de Caballería. Ascendía con lentitud. El bullicio y la gritería entusiasta se transformaron en expectante silencio. Llegó a tres mil metros. No llevaban ningún implemento para lograr respirar a esa altura donde el aire se enrarece, ni tampoco abrigos, ni protección contra imprevistas lluvias.

Apenas un par de anclas, bolsas de arena de contrapeso que sumaban 220 Kg., salvavidas, catalejos, barómetros, altímetro y gruesos cordajes. Eso fue lo que echaron por la borda, ante el anticipado descenso del Pampero, que había consumido parte del gas. Como último recurso, Newbery y Aarón optaron por amarrarse directamente a la red de sogas que cubría la superficie del globo y desprendieron la .pesada canasta. Así estuvieron volando casi a ras del río. El viento los arrastró contra unas barrancas que, al menos por un instante, pareció que se les venían encima.

De improviso, un repentino cambio los llevó en dirección tierra adentro, hasta caer en el campo. A los tumbos siguió rodando y rebotando, dando a los tripulantes la posibilidad de hacer pie y confundirse en un abrazo de felicidad. Se había realizado, casi como un milagro, la travesía aérea sobre el estuario del río más ancho del mundo. Y lo podrían contar, habían llegado»

EL FATÍDICO VIAJE DE SU HERMANO EDUARDO

globo pampero
Última Imagen del Globo Pampero: Los aeronautas son despedidos con jubilosas expresiones de entusiasmo por quienes se encontraban en el campo de la Sportiva. Los vecinos de Palermo y Belgrano subieron a las azoteas de sus domicilios para saludar a los viajeros, sin sospechar que ésa era la despedida definitiva. El globo se fue elevando hasta que se perdió de vista. Luego, la espera, la interminable espera, que, con el correr de las horas, se fue haciendo angustiosa. Y llegó la noche sin que se volvieran a tener noticias del Pampero. Ninguna de las palomas que Newbery había llevado regresó con el mensaje esperado. Ni una sola noticia. Ni esa noche ni en los días sucesivos. Nada; nunca más se volvió a saber del Pampero, desde aquella tarde. Toda la población de Buenos Aires, y aun del país, vivió horas angustiosas por la suerte de Eduardo Newbery y Romero.

Eduardo NewberyQué pasó con el Pampero?: Eduardo, el hermano de Jorge Alejandro Newbery, era un buen yachtman y, como Jorge, también se apasionaba por los vuelos en globo. Ejercía como dentista y, según recordaba Adela Parker Newbery en una entrevista en La Nación, «era capaz de dejar a sus pacientes con la boca abierta» y su socio, el doctor Green, debía completar el trabajo.

En esa época se usaban pinzas extractoras con tornillos que se fijaban a la boca para permitir el trabajo y mantener grande y abierta la zona de labor. «Los pacientes, en vez de quejarse, quedaban encantados con un dentista que volaba en globo.

Eduardo se casó muy joven con Adela Maranesi, y tuvo dos hijos, Silvia y Eduardo. Todo Buenos Aires esperó ansiosamente su regreso, que nunca ocurrió. Sentados en el umbral de su casa en Belgrano, sus pequeños hijos miraban hacia arriba esperando la vuelta de su papá. Su mujer murió un tiempo después y los huerfanitos fueron educados por los abuelos Maranesi. Eduardo fue un profesional brillante y un músico destacado.

Tocaba el violonchelo, además dominaba varios idiomas, el ruso entre ellos». El globo Pampero, con sus grandes letras pintadas en rojo, era de Aarón de Anchorena.

Tres días después de aquel fatídico 17 de octubre de 1908, aparecieron restos de un salvavidas en Las Flores. Se especuló que el globo pudo perderse y chocar en las sierras de Curumalal. En 1954 un grupo de estudiosos intentó develar qué había pasado con el Pampero. Se estimó que se habría estrellado contra las sierras de La Ventana. Pero lo inhóspito de la zona no les permitió lograr mayores precisiones. La leyenda del Pampero sobrevivió entre quienes aseguraban haberlo visto volar e, incluso, haber dialogado con sus ocupantes.

CRONOLOGÍA DE JORGE NEWBERY
1875 El 27 de mayo nace Jorge Alejandro New-bery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos y al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews.

1895: Jorge Newbery regresa de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, con el título de ingeniero electromecánico. Lo nombran jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, y allí permanece dos años.

1896: Jorge Newbery desafia a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, con las reglas aprendidas en los Estados Unidos, y lo derrota.

1897: Una vez retirado de la Compañía de Luz, se enrola en la Marina de Guerra con el grado de capitán de navío. Se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval y socio activo del Centro Naval.

1899: En diciembre, viaja a Londres, integrando una comisión que adquiriría equipos eléctricos, a raíz de la tensa situación con Chile. En Londres interviene en dos competencias de boxeo y las gana. De regreso, el intendente Adolfo Bullrich lo nombra Director General de Alumbrado, cargo que conserva toda su vida; abandona la Marina.

1903: El 25 de mayo, Newbery triunfa en una carrera de botes de ocho remos, de 1.500 metros. El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright vuela unos 260 metros.

1904: El 13 de marzo, el matrimonio Silimbani-Cimolini realizan pruebas en globo, cae al río el aeróstato de Cimolini, ocasionándole la muerte.

1906: Newbery escribe acerca del grafito artificial, y en Francia, el brasileño Santos Dumont vuela en un aparato de su propio diseño. Se inician las obras que permitirán circular al tranvía eléctrico con terminal en Flores. Newbery instala luces en distintos barrios. Mueren Bartolomé Mitre (19 de enero), el presidente Manuel Quintana (12 de marzo), Carlos Pellegrini (17 de julio) y Bernardo de Irigoyen (27 de diciembre). En el Senado rechazan otorgar apoyo económico a la participación de la Argentina en los Juegos Olímpicos. Se acepta la instalación de academias de boxeo en la ciudad, donde este deporte estaba prohibido.

1907: El 5 de diciembre, en la casa de Carlos Delcasse, Newbery se bate a duelo. El barón De Marchi, yerno del presidente Roca, preside de manera honorífica la Sociedad Sportiva Argentina, de la cual era presidente Florencio Martínez de Hoz; lo acompañan Jorge Newbery, José Félix Uriburu y su hijo, además de Emilio Anchorena. Se entrena como medio campista del equipo de Gimnasia y Esgrima y el Io de septiembre su equipo derrota a Estudiantes de Buenos Aires. Organiza una colecta para adquirir el predio del club. Huelga nacional de inquilinos. El 28 de noviembre se funda el Aero Club, inicialmente como un anexo del Jockey Club. Acompañan a Newbery Aarón de Anchorena, Carlos Pacheco y Alberto Mascías. El día de Navidad el Pampero se eleva desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo y cruza el Rio de la Plata. Lo tripulan su dueño, Aarón de Anchorena, y Jorge Newbery.

1908: El 13 de enero de 1908 se independiza el Aero Club Argentino, del que fue primer presidente Aarón de Anchorena. El domingo 12 de abril, la Sportiva, el Aero Club y el Círculo de la Espada organizan competencias de tiro con pistola, asalto con espada, e hípicas. Newbery triunfó con espada de combate. Continúan con éxito las pruebas del Pampero. El 17 de octubre, tripulado por Eduardo Newbery y otros, desaparece en pleno vuelo sin que nunca se encuentren sus restos. El 31 de octubre Jorge renuncia a la Comisión Directiva del Aero Club. El 19 de noviembre Jorge Newbery se casa con Sarah Escalante.

1909: El 5 de enerO llega al puerto de Buenos Aires el globo comprado en Francia por Horacio Anasagasti; lo bautizan Patriota y vuela por primera vez el 24. Newbery asiste al Congreso Científico Americano en Santiago de Chile y prepara un informe sobre el incremento del alumbrado público. El 2 de abril el Patriota vuela otra vez tripulado por Lisandro Billinghurst, a quien acompaña Jorge Newbery. A fin de mes Newbery y Anasagasti organizan una asamblea para reiniciar las actividades del Aero Club.

El 27 se elige una nueva comisión directiva, con Jorge Newbery como presidente. Son vocales De Marchi, Anasagasti y Anchorena. Sangrienta represión del acto obrero del Io de mayo. Desembarca un nuevo globo, al que llaman Huracán. Luis Blériot cruza el Canal de la Mancha en avión. Creación del Sindicato Aéreo Argentino. El Patriota vuela con destino a Campo de Mayo.

El Aero Club obtiene una nueva sede, con apoyo del municipio. En Rosario despega el Huracán.Von Zeppelin cruza Alemania con su dirigible. El 3 de octubre el Patriota levanta vuelo desde la quinta Los ombúes. Negociaciones de Newbery para adquirir cinco aviones. El 14 de noviembre muere en un atentado el jefe de policía Ramón Falcón. El 21 de noviembre compiten el Huracán y el Patriota en el Hipódromo de La Plata. El 27 de diciembre Newbery intenta su vuelo sobre Brasil con el globo Huracán.

1910: El 8 de enero, llega a Buenos Aires el aviador francés Henry Brégi, con dos aviones Voisin. El 16, invitado por el Barón De Marchi, llega el italiano Ricardo Ponzellli, con un avión similar al de Brégi. Ambos realizan los primeros vuelos mecámcos de Sudamérica desde Campo de Mayo. El Aero Club Argentino, a pedido de la Comisión de Festejos del Centenario, organiza un festival de aviación y construye un aeródromo en la actual Villa Lugano, entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Se inaugura oficialmente el 23 de marzo con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, quien efectuó el primer despegue el 5 de marzo con un Bleriot X, y el 13 el primer vuelo nocturno del país; el 11 de marzo despega Henry Piquet.

1912: A fin de año inicia sus actividades la Escuela Militar de Aviación con un biplano Henri Farman, para la etapa inicial de la instrucción, y un monoplano Bleriot XI para perfeccionamiento. Newbery obtiene su carnet de aviador y colabora con la recolección de fondos para comprar equipamiento.

1913: Newbery viaja a Europa y allí difunde los logros de la aviación argentina: vuela en los nuevos aparatos.

1914: En el diario La Nación, el 17 de enero se dan noticias de los progresos de Newbery junto a pilotos franceses. Había regresado pocos días antes, el 14, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier.

El 10 de febrero bate el récord de altura: 6.225 metros. El 22 viaja a Mendoza para evaluar las condiciones del cruce de la Cordillera. El Io de marzo muere trágicamente, mientras realizaba una exhibición ante un grupo de amigos, conduciendo el avión de Fels. Sus restos son llevados al día siguiente a Buenos Aires y una multitud los acompaña hasta el cementerio de la Recoleta.

Fuente Consultada: Jorge Newbery El Rival del Cielo Protagonista de la Cultura Argentina

Cuidados de Bebes Enfermos Compañia de la madre Florencio Escardó

El Cuidado de Bebes Enfermos Importancia de la Compañia de la Madre

LAS IDEAS DEL DR. FLORENCIO ESCARDÓ SOBRE LA IMPORTANCIA DEL «CALOR MATERNAL» EN EL ACOMPAÑAMIENTO DE SUS HIJOS DURANTE LOS PERIODOS DE ENFERMEDAD, RESPECTO A LA POSITIVA EVOLUCIÓN DE LOS NIÑOS FUE INVESTIGADA Y COMPROBADA EN UN ESTUDIO EN NEW YORK

Investigaciones revelan que la caricia y la generosa ofrenda de calor maternal contribuyen al mejor desarrollo del bebé y a su saludable ingreso en la vida.

Florencio Escardó - Pediatra

Florencio Escardó – Pediatra Argentino

NUEVA YORK (The New York Times).— La experiencia de ser acariciado —revelan nuevas investigaciones— tiene efectos directos y cruciales tanto en el crecimiento del cuerpo como en el desarrollo de la mente.

El contacto físico es un medio de comunicación decisivo: su ausencia retarda el crecimiento del bebe, según apreciaciones de especialistas que procuran establecer, por primera vez, los efectos neuroquímicos del contacto de piel a piel. Se sabe que los bebes desprovistos del contacto humano directo crecen lentamente e incluso llegan a morir, aun cuando dispongan de alimentación y cuidados adecuados.

Las investigaciones sugieren que ciertas sustancias químicas cerebrales liberadas por carencia de contacto físico podrían ser responsables déla incapacidad de esos bebes para crecer. Pudo comprobarse que los bebés prematuros que fueron masajeados durante 15 minutos tres veces por día aumentaron de peso más rápidamente que los dejados solos en su incubadora: un 47 por ciento más rápido.

Estos niños demostraron también que su sistema nervioso maduraba más velozmente: se volvían más activos y tenían mayor capacidad de reacción. «Los bebes que recibieron contacto manual no comían más que los otros —afirmó Tiffany Field, psicóloga de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami y responsable del estudio—. Su aumento de peso podría obedecer al efecto que tiene el contacto físico sobre su metabolismo».

Los bebes que recibieron caricias fueron dados de alta del hospital seis días antes que los niños prematuros que no recibieron ese trato», indicó la doctora Field.

Sin embargo, la doctora Field comprobó que un leve masaje en la espalda, las piernas y el cuello de los bebes, más un suave movimiento de sus brazos y piernas, demostraron tener un efecto tonificante que les permitía acelerar su desarrollo. La mayor evidencia proviene de estudios realizados con otros mamíferos, pero parece aplicable a los seres humanos.

El doctor Saúl Schanberg, jefe del Departamento de Farmacología de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, analizó el comportamiento de roedores recién nacidos: a partir de cierto contacto físico por parte de la madre quedaba inhibida su producción de beta-endorfina, una sustancia química que afecta los niveles de insulina y la hormona del crecimiento. El efecto pernicioso de la beta-endorfina se volvía grave y las ratitas sufrían alteraciones del crecimiento cuando la ausencia de la madre se prolongaba. Por el contrario, no bien reanudaba la madre sus mimos, se reducían nuevamente los niveles de beta-endorfina y se aceleraba el crecimiento.

El doctor Schanberg sostuvo, a modo de hipótesis, que el sistema táctil forma parte de un primitivo mecanismo de supervivencia que tienen los mamíferos.

La indispensable mamá: Debido a que los mamíferos dependen del cuidado maternal para sobrevivir en las primeras semanas de vida, la ausencia persistente del contacto físico de la madre perturba el metabolismo del hijo y, por lo tanto, disminuye su necesidad de alimentarse.

«Por otra parte, el abrazo de ia madre parece esencial para reducir la liberación de hormonas en el caso de un bebe que está sometido a cierta tensión», expresó la psicóloga Seymour Levine, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford. Cuando, en su más tierna infancia, las ratas o monos son separados de su progenitora, al poco tiempo aumenta la actividad del sistema pituitario-suprarrenal, reacción típica de los seres humanos que soportan situaciones de tensión. De acuerdo con los estudios de la doctora Levine, el encuentro con la madre reduce esa tensión.

Otras investigaciones revelan que no sólo los bebes prematuros sino todos los recién nacidos se benefician por vía de contacto físico. Un estudio elaborado por TheodoreWacks, un psicólogo de la Universidad de Purdue, Indiana, demostró que los bebes que habían mantenido más contacto físico con sus padres experimentaban un mayor desarrollo mental al cabo de los primeros seis meses de vida.

Los descubrimientos alentaron la creación de algunos grupos de enseñanza de masajes infantiles para padres, fuera de los hospitales. Al respecto vale la pena saber que el contacto debe ser suave, firme y lento. Cuando es muy leve, puede incluso tener un efecto contrario e irritar al bebé. Cada parte del cuerpo reacciona de manera diferente ante el estímulo. Si un padre quiere aliviarlo, con un suave masaje en la espalda y en las piernas logrará su propósito. En cambio, un masaje en la cara,, en el abdomen o en los pies operará un efecto contrario.

El contacto físico en la infancia resulta vital porque el tacto es el sistema sensitivo más maduro durante los primeros meses de vida. «Se trata de la primera forma por la que un bebe comienza a conocer el medio que lo rodea— manifestó Kathryn Barnard, profesora de enfermería de la Universidad de Washington— .

Aproximadamente un 80 por ciento de la comunicación del bebe se manifiesta a través de los movimientos de su cuerpo y es más fácil interpretar lo que quiere mediante el vínculo piel a piel.»

Los bebes se ponen a llorar cuando sus necesidades se vuelven urgentes y, de acuerdo con las investigaciones de la doctora Barnard, «cuanto más contacto físico mantienen los padres con él, tanto más conocen sus necesidades». A su vez, la doctora Barnard comprobó que los que pasaban más tiempo en brazos de su familia tenían un desarrollo cognoscitivo superior, evidente hasta ocho años más tarde.

Diferencias individuales
Es diferente, sin embargo, la actitud de la gente adulta respecto de la intensidad de la relación física que encuentran placentera. Esa diferencia podría responder a la experiencia individual de haber sido objeto —o no— de permanentes contactos físicos.

La gente que toca muy poco a los demás, en contraste con aquellas personas siempre dispuestas a acariciar, abrazar y mimar —reflexionó la doctora Mario Diamond, profesora de anatomía de la Universidad de California—, probablemente experimente igual efecto. Los que a través de los años recibieron muy pocas expresiones físicas ce afecto podrían volverse hipersensibles y, de ese modo, sentir que, biológicamente, les molesta e incomoda.»

La Música de Mozart Para Los Niños

Primer Ingeniero de Argentina Luis Huergo

Primer Ingeniero de Argentina Luis Huergo

Luis Augusto Huergo
Agrimensor e Ingeniero Civil
1837 – 1913

Este prestigioso y famoso personaje fue el primer ingeniero de Argentina, nacido el 1 de noviembre del 1837. Terminó en el año 1862 la carrera de agrimensor en el Departamento Topográfico de Buenos Aires.

Huergo nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1837. A los 15 años de edad, viajó a los Estados Unidos de Norteamérica para cursar estudios en el Colegio de Santa María de Maryland, en el cual la enseñanza estaba a cargo de sacerdotes jesuitas. De regreso en el país, cinco años después, prosiguió su formación en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, donde se graduó como agrimensor en 1862.

En 1866, cuando el rector Juan María Gutiérrez creó la carrera de ingeniería civil en la Universidad de Buenos Aires, Huergo decidió seguirla y, cuatro años más tarde, con una tesis sobre Vías de comunicación, se transformó en el primer egresado.

Apenas diplomado, el gobierno de la provincia de Buenos Aires comisionó al ingeniero Huergo para contratar y fiscalizar en Inglaterra la construcción de 118 puentes que luego se instalaron en la provincia. En 1872 fue Huergo elegido senador provincial.

Más tarde se le encarga proyectar el aumento del caudal del Salado, con canales procedentes de los ríos Tercero, Cuarto y Quinto. Luego estudió y proyectó un tramo del ferrocarril Pacífico -Buenos Aires a Villa Mercedes- y el puerto de San Fernando con un dique de carena que fue el primero construido en el país. A principios de 1876 fue nombrado, por concurso, director de las Obras del Riachuelo.

Este era, un precario arroyo surcado por pequeñas embarcaciones. Huergo lo transformó en un puerto cuya capacidad de anclaje fue creciendo hasta poder recibir barcos de gran tamaño, que años antes debían fondear a varios kilómetros de la costa.

Sin duda, la mayor obra de Luis Augusto Huergo, el primer ingeniero recibido en la Universidad de Buenos Aires, se vincula con sus proyectos para dotar a la misma, de un puerto digno de las necesidades del creciente tráfico marítimo. En 1881 propuso el proyecto más completo de la época: un puerto para la misma.

Al año siguiente Eduardo Madero presentó una propuesta alternativa que Huergo juzgó muy inconveniente. Sin embargo, en diciembre de 1884 el Gobierno Nacional se decidió por el proyecto de Madero, que el tiempo ha demostrado lo costoso y dificultoso del sistema adoptado.

Por la misma época, Huergo proyectó el Dock Sur del Riachuelo, el ensanche de la ciudad de Córdoba y la irrigación de sus altos y con su intervención se duplicó la capacidad de embalse del Dique San Roque. Proyectó también obras portuarias y sanitarias de la ciudad de Asunción del Paraguay y su famoso canal de navegación de Córdoba al río Paraná.

Si bien la navegación interior del país fue una de las preocupaciones de Huergo, fruto de sus estudios es que se encarara la canalización del río Bermejo, no debe de dejarse de mencionar los realizados sobre la cuenca hullera y carbonífera de Mendoza, en especial de Salagasta. Don Luis A. Huergo es llamado el primer ingeniero argentino; y se debe a su antigüedad, a su calidad científica, a su autoridad técnica-moral y a la belleza de su espíritu.

ALGO MAS…

En 1874 fue designado Consejero Académico de la Facultad de Matemáticas y en 1891 fue nombrado decano de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. Por encargo del gobierno de la Provincia de Buenos Aires realizó el estudio del régimen del Río Salado (provincia de Buenos Aires) y de los ríos Tercero, Cuarto y Quinto (provincia de Córdoba).

Estudió y construyó el ramal ferroviario Buenos Aires-Villa Mercedes (San Luis), así como el dique comercial de San Fernando (provincia de Buenos Aires). En 1876 fue designado por concurso director de obras del Riachuelo, para el cual presentó el proyecto de la construcción del Dock Sud que luego llevó a cabo.

También presento en Córdoba un proyecto para la construcción de un canal navegable, desde el río Primero al Paraná, que desemboca a la altura de San Lorenzo. Sus últimas actividades profesionales las realizó al frente de las explotaciones petrolíferas de Comodoro Rivadavia.

También ocupó otros cargos: Intendente general de Guerra, ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, delegado al Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires.

Fue fundador y presidente de la Sociedad Científica Argentina, presidente de la Sociedad de Ingenieros Civiles y del Centro Argentino de Ingenieros. Presidió el Primer Congreso Científico Internacional Americano realizado en 1910, reunido con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo.

Biografia de Francisco Moreno Perito en el Sur Argentino Patagonia

Biografía de Francisco Moreno
Perito en el Sur Argentino – La Patagonia

El territorio argentino es el séptimo más extenso entre todos los países del mundo. Con casi 3 millones de kilómetros cuadrados, Argentina es unas 6 veces más grande que España y 65 veces mayor que Suiza. Pero durante muchos años, a partir de la Declaración de la Independencia en 1816, buena parte del país fue térra incognita6 territorio desconocido que aparecía en los mapas como un espacio en blanco.

Francisco Moreno nació en Buenos Aires en 1852 en una familia de dinero. Desde chico se sintió atraído por plantas y animales. A los 12, formó con sus hermanos una exhibición de piedras y plantas raras a la que denominaron, un poco exageradamente, «museo de historia natural».

Cuando cumplió los 21 hizo su primer viaje a la Patagonia. Recogió rocas, restos de animales, antiguos cráneos humanos y descubrió una nueva pasión: la historia de los pueblos aborígenes, habitantes del país desde hacía miles de años. Francisco Moreno quedó enamorado para siempre del paisaje del sur argentino.

Hasta su muerte en 1919, exploró e hizo aparecer en los mapas buena parte de la Patagonia. Por su conocimiento de la zona, el Gobierno Nacional lo nombró perito (experto) en límites geográficos y lo premió con una gran extensión de tierras patagónicas.

Moreno vendió la mayor parte para crear comedores escolares destinados, sobre todo, a los chicos aborígenes. El resto lo donó al Estado para crear el primer Parque Nacional, ahora llamado Nahuel Huapi.

CONOCIDO COMO "EL HÉROE NACIONAL" Y RECORDADO COMO EL PERITO MORENO

Francisco Moreno
Científico Naturalista
1852 – 1919

Francisco P. Moreno es más conocido como Perito Moreno, científico naturalista argentino, explorador de la Patagonia. Nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires.

Su padre había permanecido exiliado en Uruguay durante el régimen del político y militar argentino Juan Manuel Rosas, en tanto que su madre era hija de uno de los oficiales británicos que habían participado en la invasión inglesa de 1807 y que, tras haber sido hecho prisionero, fijó su residencia en el país sudamericano.

Francisco había perdido a su madre a temprana edad por el cólera y, con sus hermanos, alternaban estudios con excursiones por las barrancas del río, buscando huesos prehistóricos con los que montarían un incipiente museo en el mirador de la casa paterna.

En 1866 instaló con sus hermanos el primer “museo” en el mirador de su casa donde exhibía restos hallados en excursiones con su padre.

En 1871 recogió fósiles en la laguna de Vitel.

En 1872 fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina.

En 1872-73 exploró el territorio de Río Negro y, en 1875 llegó al lago Nahuel Huapi, que recorrió para luego pasar a Santa Cruz y alcanzar el lago que bautizó con el nombre de Argentino.

El 22 de enero de 1876 con 23 años de edad se convierte en el primer hombre blanco que llega al lago Nahuel Huapi desde el océano Atlántico, donde implanta la bandera argentina.

El 20 de octubre de 1876 , se embarca en la goleta Santa Cruz rumbo a las tierras australes, y luego de un viaje nada fácil, la nave fondea en la desembocadura del río Chubut. Allí, Moreno recorre la colonia galesa obteniendo gran cantidad de fósiles marinos. Tres meses más tarde, la nave zarpa nuevamente, llegando a la boca de río Santa Cruz el 21 de diciembre. El propósito de esta empresa, es remontar el río y recorrerlo en toda su extensión.

En el mes de febrero de 1877 , también, descubre y bautiza el lago San Martín y días más tarde avista el lago Viedma y el cerro Chaltén, al que identifica como un inmenso volcán y bautiza con el nombre de Fitz Roy. Moreno dispone el regreso descendiendo por el río Santa Cruz; en mayo retorna a la capital federal exultante por los éxitos obtenidos y por el gran cúmulo de información recopilada.

Una vez arribado, dona sus colecciones para fundar el Museo Antropológico y Arqueológico de la provincia de Buenos Aires.

Entre 1882 y 1884, realiza viajes a Córdoba, San Luis, Mendoza y San Juan en busca de elementos que pertenezcan a civilizaciones anteriores a la conquista española y de yacimientos fósiles.

Para esta fecha, el Museo provincial ya no podía albergar tamaña colección, por lo que surge la idea de reemplazarlo por un edificio más acorde con la calidad del material estudiado. Nace así, el Museo de La Plata.

Entre 1892 y 1897 comienza a intervenir en cuestiones limítrofes con Chile y, ante el recrudecimiento de la cuestión acepta el cargo de Perito Argentino en la negociación y convence a sus pares chilenos que la mejor solución era la diplomática.

El 20 de noviembre de 1902, se firma el laudo arbitral, en virtud del cual Argentina rescata cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados de tierras que el perito chileno atribuía a Chile. Nuevamente el Dr. Moreno había prestado sus servicios y su inquebrantable patriotismo en bien de su país.

Como pago por su labor como perito en cuestiones limítrofes, recibe como compensación del Congreso de la Nación, veinticinco leguas fiscales de tierra. El 6 de noviembre de 1903, dona “tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservado como parque natural”.

Falleció el 22 de noviembre de 1919. Sus restos fueron trasladados en 1944 a la isla Centinela, en lago Nahuel Huapí.

EL ESPÍRITU DE UN JOVEN LLAMADO FRANCISCO P. MORENO: Así lo describe RAÚL A. ENTRAIGAS, (Río Negro) En Historia Argentina Contemporánea, 1862 -1930. Vol. IV: Historia de las provincias y sus pueblos; segunda sección. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1967).


En abril de 1873 llegaba un joven de 21 años lleno de inquietudes, llamado Francisco P. Moreno, a Carmen de Patagones. Recorrió el valle del río Negro, y con sesenta cráneos y más de mil flechas regresó a la capital. Al año siguiente, en el bergantín Rosales, emprende un nuevo viaje a la Patagonia con el capitán Martín Guerrico y el doctor Berg. En esta excursión, malograda en parte por la revolución de septiembre de 1874, visitó dos veces el río Negro.

Pero sus grandes excursiones fueron las de 1875-76. Fue por tierra. Partió el 25 de septiembre de 1875. El 17 de octubre llegaba nuevamente al Carmen en el río Negro. Ahí pasa más de un mes ocupado en reconocimientos e investigaciones.

El 27 de noviembre salía, por la ribera sur del río de los Sauces. Iba en la expedición con la que el mayor Miguel Linares emprendía una batida contra los indios que habían llevado un malón a Romero Grande. Eran más de cien los expedicionarios. Moreno iba tranquilo, porque Linares era sobrino del temible Sayhueque.

El 6 de diciembre estaba en Primera Angostura, y el 15 en Chichínales. Ahí se separa de los guerreros aborígenes y sigue con su gente hacia Neuquén. En la confluencia debe hacer sus primeras armas como tropero, al tener que cruzar el río a caballo, a la manera indígena. Y sigue hacia las cordilleras.

Uno de los parajes que más lo sorprendieron fue el Chocó-Geyú. Llega al Collon-Curá, anuncia su presencia a Sayhueque y le comunica su deseo de ir a saludarlo. Así llega a los toldos de Caleufú, capital del Señor de las Manzanas.

Los caciques que obedecían a Sayhueque celebran un parlamento y deciden que el huirica no debe seguir a Chile como era su intención.

Pero, con la ayuda de Quinchahuala, consiguió permiso para llegar al Nahuel Huapi. En sus riberas, en la hermosa rinconada de Tequel Malal, tenía sus reales el gran cacique Inacayal. Moreno cruzó el río Traful y llego al magnífico lago el 22 de enero de 1876. Y se hubiera quedado en el lago, pero el exequátur del Señor de las Manzanas era perentorio; tuvo que regresar a Caleufú.

Se dio cuenta que ahí reinaba un ambiente hostil para el cristiano. Supo que en un malón llevado contra el Azul habían muerto al mayor Jurado (Turao, decían los indios) y a Calderón, el mayoral de la mensajería de Bahía Blanca. Había que advertir a Patagones. Apenas pudo, pues, emprendió el regreso por el valle del Limay.

En Chichínales le dieron 25 caballos más, gracias a los cuales pudo llegar sano y salvo a Carmen de Patagones.

Al día siguiente, ya estaba de nuevo sobre el arzón de su caballo, rumbo a Bahía Blanca, a donde llegó en sólo dos días. Y prosiguió… Iba en busca del telégrafo para anunciar al gobierno la invasión inminente… Llega a Tandil. Prosigue.

Las Flores. Toma el tren ahí y consigue llegar a Buenos Aires en tiempo récord. Anuncia la invasión. No le creen. Dicen que «son cosas de muchacho asustado». Pero tres .días después «se produjo el terrible malón que costó cientos de vidas y centenares de miles de ganado».. .»

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Francisco P. Moreno, quien el año pasado fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina, ha partido en un viaje de exploración e investigación a la Patagonia.

Según sus propias declaraciones, lo mueve el interés de investigar la formación geológica del continente, su flora, su fauna y su historia natural. En abril, ya en Carmen de Patagones, ha encontrado sesenta cráneos, mil flechas o puntas de lanza y grandes cantidades de sílices tallados.

Su padre asegura que a su regreso le tiene preparado un edificio de 200 metros cuadrados para el archivo de sus colecciones. Fascinado por las muestras recibidas, ha decidido centrar su actividad investigadora en la exploración de la región patagónica.

El joven investigador y científico nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires. Su padre estuvo exiliado en Uruguay durante el régimen de Juan Manuel Rosas, y su madre es hija de uno de los oficiales británicos que participó en la invasión de 1807.

En 1867, Germán Burmeister, director del Museo Público, visitó la colección privada de Moreno, y para sorpresa del joven científico le pidió prestado un ejemplar de «Panochtus» para exhibirlo.

A fines de enero de 1871, Buenos Aires sufrió la epidemia de fiebre amarilla y una de sus víctimas fue doña Juana Thwaites, madre del naturalista. La familia decidió refugiarse en la estancia Vitel, cerca de la laguna de Chascomús. Se nos informa que el joven hombre de ciencia encontró allí, entre otros fósiles, un caparazón de gliptodonte, un verdadero tesoro paleontológico.

Ampliar: Primeros Naturalistas Argentinos

Biografia de Ameghino Florentino Naturalista Argentino

VIDA Y OBRA CIENTÍFICA DE FLORENTINO AMEGHINO

Dinosaurios en
la Patagonia
Dinosaurio:
Abelisaurus
Biografía de
Francisco Moreno
Florentino
Ameghino

Florentino Ameghino

Florentino Ameghino (1854 – 1911): Naturalista, Paleontólogo y Antropólogo También considerado climatólogo, geólogo y zoologo.

Nació en Villa del Luján, de la Provincia de Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1854, hijo de don Antonio Ameghino y de doñaMaría Dina Armanino. (hay versiones que dicen que nació en Génova, pero él declara que nació en Luján)

En Ameghino su interés por la paleontología comenzó muy de pequeño, cuando le preguntó a su padre de dónde venían los restos de caracoles que había encontrado en la barranca del río Luján, cerca de su casa, y éste le respondió que los traía el río.

Florentino consideró que no debía ser así porque la corriente no podría enterrarlos, y decidió que averiguaría por qué estaban allí y cómo habían llegado.

Tenía dos hermanos, llamado Juan y Carlos que le ayudaron en muchas oportunidades, pero Carlos fue siempre un excelente colaborador sobretodo en arduas y lentas exploraciones.

Puede considerarse como la primera gran figura de la ciencia nacional y la que alcanzó, seguramente, mayor trascendencia internacional. Fue un autodidacta, que puso por alto el prestigio científico del país sin más fuerzas que su formidable tesón y el apoyo de su hermano Carlos, y sin más financiamiento que los exiguos fondos obtenidos de una librería, negocio que manejó durante años en La Plata.

Florentino Ameghino fue una de las personalidades científicas más descollantes de la Argentina en el siglo XIX. Nació en 1854 y era adolescente aún cuando los muchachos de su edad lo apodaron «el loco de los huesos» por su inveterada costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Lujan en busca de restos fósiles. A los veinte años reunió en un folleto varias observaciones acerca del origen del hombre americano, y tiempo después abandonó su puesto de maestro en la localidad de Mercedes para trasladarse primero al Uruguay y después a Europa. Allá recorrió los principales museos de ciencias naturales y se vinculó con paleontólogos célebres, deslumbrándolos con la colección que había formado.

Su formación primaria la realizó en forma particular y como entretenimiento infantil recogía huesos en las barrancas de Luján. En Buenos Aires siguió los estudios secundarios que no concluyó y enseguida se trasladó a la localidad bonaerense de Mercedes, donde fue maestro, director de una escuela y dedicó nueve meses al estudio geológico y paleontológico de los terrenos de la llanura pampeana.

Ameghino fue un brillante autodidacta en paleontología, geología, antropología y anatomía comparada. Ya de adolescente, aprendió idiomas para poder leer a los principales científicos de la época, como el geólogo británico Charles Lyell, y adhirió a la teoría de Darwin.

Cuando tenía 17 años le presentó a Germán Burmeister, entonces director del Museo de Buenos Aires y autoridad máxima de las ciencias en el país, sus primeros descubrimientos. Pero a éste las investigaciones del joven provinciano no le inspiraron confianza ni le parecieron de interés. Al contrario de lo que podría creerse, esto no desalentó a Ameghino, que más tarde diría: “Pero para algo sirve la desgracia… la incredulidad e indiferencia que encontré hirieron mi amor propio, me obligaron a estudiar y buscar medios de acumular nuevos materiales”.

Siempre vivió estudiando, investigando y luchando por conseguir medios económicos para crecer en su actividad científica.

En 1875 dio a conocer las primeras especies nuevas que había descubierto. En el mismo año, se presentó en un concurso-exposición organizado por la Sociedad Científica con siete cajas de fósiles. Pero a los jurados poco les interesaban aquellas reliquias y sólo las premiaron con la última de las catorce menciones honoríficas. Ameghino insistió al año siguiente con una memoria sobre el cuaternario –la más reciente era geológica– que ni siquiera fue considerada.  Decidió viajar a Europa, y presentar su crecida colección de huesos en la Exposición Internacional de París de 1878 y gracias a su trabajo en la escuela puedo financiar en 1875 su primer viaje a Uruguay. Mas tarde con el apoyo del pueblo natal pudo viajar a París en 1878 y exhibir su colección de huesos en la Exposición Universal donde logró la admiración de los científicos mas destacados de su época.

Su viaje a Paris le demandó tres años y debió vender parte de los objetos llevado, por 40.000 francos, y con ese dinero financió la edición de La antigüedad del hombre en el Plata, una de sus principales obras y Los Mamíferos fósiles en la América Meridional. Al poco tiempo debió volver a vender mas material de su colección (que no se lo aceptaban en museos de la Argentina); hacia 1892, setenta piezas de su colección fueron destinadas a un museo de Munich y, tres años más tarde, se vio obligado a vender al Museo Británico una colección de unas 380 aves fósiles. El objetivo era, como siempre, financiar nuevas investigaciones.

Como curiosidad histórica hay que destacar que  cuando regresa de Europa, llega casado con una joven parisinaLeontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto.

En 1886, Francisco Moreno lo nombra vicedirector del Museo de la Plata, en  el cual Ameghino aporta su propia colección de huesos, pero lamentablemente al poco tiempo estos científicos entran en un conflicto debido a diferencias y celos profesionales  y pierde el cargo oficial. Como salida decide abrir un negocio de libros y en donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles.

Su obra publicada —185 títulos que totalizan unas 20.000 páginas— hace referencia tanto a la descripción de piezas fósiles, en gran parte halladas por él, como a apoyar su teoría sobre el origen americano del hombre. Para Ameghino, la especie humana había evolucionado en las Pampas argentinas, desde donde habría migrado al resto del planeta. Y para probarlo se sirvió de todos sus hallazgos paleontológicos.

De todas maneras en su etapas de comerciante, Ameghino desplegó un gran esfuerzo creador: Filogenia (otro libro de su autoría) le brindó el reconocimiento nacional y mientras fue librero en La Plata publicó el trabajo premiado en Paris y mantuvo acaloradas polémicas con científicos nacionales y extranjeros.

Un año después presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina.

En la exposición de París de 1889,obtuvo uno de los mayores logros científicos internacionales de la época: la medalla de oro y el diploma de honor, por su contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de Argentina, escrita en poco mas de un año, entre grandes dramas económicos. Este reconocimiento lo ubicó entre las pocas figuras mundiales del enfoque paleontológico de la biología evolutiva.

Ameghino murió en La Plata, el 6 de agosto de 1911. Su entierro fue grandioso, teniendo en cuenta lo alejado que estuvo de las esferas oficiales. Todo el mundo intelectual se hizo presente y al depositar sus restos en el Panteón de los maestros, hicieron uso de las palabras eminentes personalidades como E. Holmberg, Víctor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros.

HITOS DE SU VIDA
1854: Nació en la ciudad de Lujan, el 18 de setiembre, hijo de modestos inmigrantes italianos.

1863: Desde niño llamó la atención de sus padres y maestros, por la forma en que se interesaba por desenterrar restos fósiles y averiguar su posible origen. A los nueve años de edad, reunió una colección de caracoles que había juntado a orillas del río Lujan.

1867: El maestro Carlos d’Aste, amigo de sus padres, les sugirió la idea de enviarlo a Buenos Aires para que siguiera estudios secundarios en la Escuela de Preceptores.

1870: Ameghino entró a desempeñarse, como Auxiliar Docente, en una escuela de Mercedes, donde, poco después, comenzó a dictar clases. 1871: Organizó, en Mercedes, un pequeño Museo de Ciencias Naturales, anexo al antes citado colegio.

1872: Fue nombrado Director de la Escuela Elemental de Mercedes, cargo que conservg durante varios años. Mientras tanto, proseguía estudios e investigaciones sobre etnografía y paleontología.

1873 a 1877: Estableció contacto epistolar con varios sabios europeos a quienes comunicó, por carta, sus hallazgos y teorías. Realizó gran cantidad de excavaciones, pagando él mismo los gastos que tales tareas originaban. Venciendo grandes dificultades, llegó a disponer de la mejor colección de fósiles conocida en América.

1878: Emprendió viaje hacia Europa, en cuyos museos estudió y trabajó con la venta de ejemplares repetidos de fósiles. Pudo costearse la edición de su libro «La antigüedad del hombre en el Plata». 1880: Contrajo enlace con Leontina Poirier, de nacionalidad francesa.

1881: Después de tres años de ausencia, regresó, con su esposa, a la Argentina, donde se enteró de que, vencida la licencia que le habían acordado en sus puestos docentes, ya no los tenía.

1882: Abrió en la ciudad de Buenos Aires una librería, a la  que llamó «El gliptodonte» y con los ingresos obtenidos, prosiguió sus estudios e investigaciones.

1883 a 1901: Reinició sus tareas paleontológicas, ayudado por su mujer y por su hermano Carlos, con quienes efectuó numerosos viajes por la costa atlántica y por el sur de la Argentina. Lograron encontrar más de un centenar de esqueletos de especies mamíferas extinguidas, los cuales pasaron a formar parte de la colección del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, que Carlos, posteriormente, dirigió. Florentino, mientras tanto, ejerció como pofesor en las universidades de Córdoba, La Plata y Buenos Aires.

1902: Sus méritos, como investigador, fueron reconocidos dentro y fuera de la Argentina. El Gobierno de ese país lo nombró Director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, instituto que organizó con extraordinaria eficacia.

1911: Enfermo de diabetes y sintiéndose muy afectado, es-piritualmente, por la muerte de su madre y de su esposa, falleció el 6 de agosto. Sus últimas palabras fueron: «¡Cuánto me queda por hacer!».

SOBRE SU TRAYECTORIA….

Desempeñó los siguiente cargos: maestro de escuela de Mercedes (Bs.As.), catedrático de Zoología y Anatomía comparada de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cordoba, conservador de las seccines de Zoología y Antropología de la misma Universidad, miembro académico de la Facultdad de Ciencias Médicas de la misma; Director del Museo de La Plata, etc.

Los premios que ha logrado por sus trabajos científicos son los siguientes: mención honorífica por la «Sociedad Científica Argentina» en el concurso y exposición del 28 de julio de 1875; medalla de bronce en la Exposición Universal de París en 1878: medalla de oro (primer premio) en la Exposición Continental Sud-Americana de 1882, en la ciudad de Buenos Aires; medalla de oro (primer premio) en la Exposición de París en 1889; y medalla de oro (primer premio) en la Exposición de Chicago en 1893.

Fuera de las obras que se han señalado más arriba, ha dado a la publicidad y se ha traducido a varios idiomas una colección numerosa de libros y trabajos sobre antropología, geología y paleontología, que fueron sus especialidades en las ciencias naturales, dedicando «Un recuerdo a la memoria de Darwin», cuyas teorías fueron sus ideales de niño-sabio y después fueron la base de su reputación científica.

La Dirección del Museo Nacional de Historia Nacional la ocupó Ameghino a la muerte de Berg en 1902: y entonces el genio produce su formidable teoría de la existencia del hombre en los terrenos terciarios del país. Semejante teoría produjo un revuelo en el avispero científico. La iglesia encontró un terrible enemigo en Ameghino, al que combatió intensamente.

Los iíltimos años de su vida los pasó el ilustre sabio al frente de una librería que instaló en La Plata donde luchó contra la adversidad del destino. Pero el precitado nombramiento de Director del Museo Nacional, le proporcionó un bienestar que alcanzó a disfrutar casi dos lustros. Murió en La Plata el 6 de agosto de 1911, desempeñando el cargo de referencia.

Ante su tumba abierta, el doctor José Ingenieros pronunció elocuente oración fúnebre, en la que dijo entre otras cosas: «Muere con él la tercera vida ejemplar de «nuestra centuria: Sarmiento inagotable catarata de energía en las gloriosas batallas de nuestra emancipación intelectual; Mitre, que alcanzó !a santidad «de un semi-Dios y fue consejero de pueblos; Ameghino, preclaro sembrador de altas verdades cosechadas a filo de hacha en la selva infinita de «la naturaleza. . .»

Fué su gran colaborador su hermano Carlos Ameghino, que más adelante lo reemplazó en el cargo de Director del Museo Nacional de Historia Natural. Fuera de las obras citadas, merece mencionarse: «El transformismo considerado como una ciencia exacta» y otras muchas que seríía largo enumerar .

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°23 Florentino Ameghino Edit. Cuántica
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

Grandes Boxeadores de Argentina

Grandes Boxeadores de Argentina

Biografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Perez Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Bonavena Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Locche Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Monzon Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de Boxeo
Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

Vida de Carlos Monzón

Carlos Monzon, BoxeadorAmalia Ledesma y Roque Monzón tuvieron el 7 de Agosto de 1942 a su quinto hijo y lo llamaron Carlos. En San Javier (Santa Fe) vivió los primeros años de su vida y fue ahí donde comenzó su verdadera pelea que se basaba en defenderse y subsistir a una infancia sin juguetes, de pobreza y con muchos inconvenientes.

En 1951, toda la familia se mudó hacia el barrio Barranquita. Desde chico, Carlos percibía que lo suyo no era el estudio y por tal motivo dejó la escuela en tercer grado. Esto lo motivó y lo obligó a trabajar para ayudar a sus padres.

Para conseguir un mango se las rebuscaba como sodero, lechero o diariero, mientras que compañeros de su edad estudiaban o se reunían para jugar.

Todavía no boxeaba, pero en la vida estaba cayendo por puntos. Buscando un camino y un rumbo dentro del pugilismo recorrió distintos gimnasios. Sus ocasionales «managers» eran el «Mono» Martínez y Roberto Agrafogo.

Empezaba a mantenerse haciendo lo que más le gustaba. Con un peso de 64 kilos disputó su primer enfrentamiento, en el pabellón de la Industria ubicado en su ciudad, frente a José Cardozo. El resultado indicó un empate en tres asaltos y recibió un viático de 50 pesos. Las peleas, estilo callejeras, por montos irrisorios, eran moneda corriente hasta que..

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Grandes Boxeadores de la Historia

 

Biografía de Pascual Perez Campeón Mundial Argentino Peso Mosca

Biografía de Pascual Perez – Campeón Mundial Peso Mosca

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Luis A.
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José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

PASCUAL PÉREZ: nacido el 4 de marzo de 1926 en Mendoza, en una pequeña localidad llamada Rodeo del Medio. Fue el menor PASCUAL PÉREZde nueve hermanos. Es recordado como el primer Campeón Mundial peso Mosca Argentino en 1954. Corona que defendió por todo el mundo y conservó hasta 1960.

Muy querido por su calidad humana, llamado con cariño «Pascualito», y también conocido como el «León Mendocino», «El pequeño Gigante». Obtuvo el título de Campeón  Olímpico en 1948 en los juegos de Londres y el 26 de noviembre de 1954 con sus apenas 48 Kg. logra el título de Campeón Mundial, peso Mosca en Tokio (estadio Korakuen ), Japón.

30 de mayo de 1955: En Tokio, Pascual Pérez retuvo título mundial por primera vez al derrotar por nocaut en el 5º round al japonés Yoshio Shirai, el púgil al que le había arrebatado la corona el 26 de noviembre de 1954.

Protagonizó 125 combates como amateur; y logró 16 campeonatos y recién a los 26 años debutó como boxeador profesional, el 11 de noviembre de 1952. Como rentado obtuvo dos campeonatos.

Como aficionado había logrado otros lauros, como eran:

– En 1944: Campeonato mendocino y argentino de novicios.
– En 1945: Torneo abierto de Salta.
– En 1946, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (Santiago de Chile) de Veteranos.
– En 1947, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (San Pablo)
– En 1948, Campeón de la Vendimia. Campeón argentino (Selección para las Olimpíadas). Campeón Olímpico en Londres.
– 1950, Campeón Mendocino; Campeón Argentino, Campeón Latinoamericano (Guayaquil), y Campeón de la Buena vecindad (Lima).

Pascual Perez venció en La Plata a Marcelo Quiroga

Pascualito venció en La Plata a Marcelo Quiroga, y luego viajó a Japón para intentar conseguir el titulo mundial. Era muy metódico, y vivía en pos de ese encuentro, entrenaba permanentemente, pero un día recibió un duro golpe en el oído derecho mientras entrenaba,  tuvo obligado a postergar la pelea para noviembre, pues tenía afectado el equilibrio. Dicen que practico unos 200 rounds y realizó 300 Km. de ejercicios aeróbicos, para llegar en forma, brillante y confiado el día de la pelea.

Lázaro Kosci y Felipe Segura eran quienes los dirigían técnicamente, en el 2º round Pascualito logra un tremendo zurdazo que voltea a su rival (Yoshio Shirai), y de esta manera se asegura medio titulo. En la 8º y en la 13º vuelta la escena se repitió, Yoshio estaba muy cansado, pero aguantó y legó al  final del combate. De todas maneras el triunfo fue para Pascual Perez, quien se transformó en el primer argentino en obtener los dos lauros más ansiados por todo deportista: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y el campeonato mundial de Box en su categoría.

Como a todo campeón, también le llegó el ocaso, y fue el 16 de abril de 1960 en Tailandia frente a Pone Kingpetch, en una dura pelea. Intentó a los pocos mes de recuperar la corona y perdió nuevamente, y de esta manera terminó su carrera profesional, librando 92 combates, con el siguiente resultado: 84 triunfos, 7 derrotas y un empate. De las victorias, 57 las ganó por nocaut, lo que lo ubica dentro de una selección de excelsos boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts.

Falleció el 22 de enero de 1977 en Capital Federal. Este pequeño púgil fue  quien abrió la puerta hacia la senda triunfal que luego habrían de seguir Horacio Accavallo, Nicolino Locche y Carlos Monzón.

Grandes Boxeadores de la Historia

Biografía De Bioy Casares Escritor Argentino Literatura Argentina

Biografía De Bioy Casares-Escritor Argentino

Adolfo Bioy Casares:
La parodia de la fantasía

Adolfo Bioy CasaresHace poco más de una década, precisamente un 8 de marzo de 1999 nos dejaba para siempre el gran literato argentino Adolfo Bioy Casares, que había nacido un 15 de septiembre de 1914, hijo único de Adolfo Bioy Domecq y Marta Ignacia Casares Lynch.

Criado y educado en el entorno de una familia porteña acomodada, desde muy pequeño Adolfo pudo dedicarse por completo a lo que más amaba, y que en definitiva se convertiría con el paso de los años en su vocación única e irrefrenable: la literatura.

Hoy, a pesar de no encontrarse físicamente con nosotros, nos ha dejado para siempre el placer de disfrutar de su arte perpetuándose de esta forma en una existencia constante y eterna, que llega a todo el planeta a través del universo de las palabras.

Podríamos asegurar que si bien su obra literaria ha recorrido los más diversos caminos, e incluso ha llegado a convertirse en inspiración para otros autores literarios, como así también para cineastas, periodistas y filósofos, lo cierto es que uno de los hechos más curiosos de la actualidad se desprende de uno de los más exitosos productos televisivos de los últimos tiempos: la serie Lost.

En este sentido, los creadores de dicha tira norteamericana han comentado en diversas oportunidades que para dar origen a la original serie, que se convirtió en un verdadero suceso televisivo, se inspiraron en la obra «La invesión de Morel» de nuestro admirado Bioy Casares.

Entre los muchos admiradores del escritor argentino, cuya obra se destacó sobre todo en los géneros que recorren las historias fantásticas, policiales y de ciencia ficción, se lista el notable literato Jorge Luis Borges, con quien Bioy Casares mantuvo además una profunda amistad, que lo llevó en varias oportunidades a colaborar literariamente con él.

No es de extrañar entonces, que su gran amigo y colega Jorge Luis Borges se refiriera a Bioy Casares como el H. G. Wells argentino, y expresara opiniones que enaltecían la obra creativa del escritor, como cuando en una oportunidad Borges mencionó al respecto de sus obras en conjunto:

«Cuando encuentro algún acierto en los libros que hemos escrito juntos, recuerdo que ese acierto se debe a Bioy, a quien quiero tanto que considero, paradójicamente, como un hermano mayor. Siempre que dos escritores colaboran, siempre que son amigos se supone que es el mayor el que ejerce influencia sobre el menor.  Pero sé que en nuestro caso no es así. Sé que le debo mucho a mi joven maestro -podría ser mi hijo- Adolfo Bioy Casares. Él me ha enseñado muchas cosas. No directamente, porque nada se enseña directamente, sino por medio del ejemplo, cortésmente, disimulando».

Pero Bioy Casares no sólo despertó favorables opiniones entre sus colegas, sus lectores y allegados, sino también logró conquistar hasta las más impenetrables mentes de los más duros críticos de la literatura, que en 1990 decidieron otorgarle el Premio Miguel de Cervantes por su trayectoria.

Con un estilo clásico y depurado, Adolfo Bioy Casares cultivó principalmente un universo imaginario, que dio origen a una gran producción literaria basada en el relato fantástico y policíaco en el que utilizó como premisa el toque humorístico para observar diversos acontecimientos inexplicables que debían enfrentar sus personajes.

No en vano, el historiador de literatura José Miguel Oviedo ha definido a la gran obra de Bioy Casares como «comedias fantásticas», sin que ello menosprecie su incomparable producción narrativa.

Y a pesar de los elementos fantásticos e irreales que brindaron permanente inspiración al autor, Bioy Casares siempre supo resolver a la perfección la inclusión de temas universales como el amor, la vida y la muerte, dentro de sus obras, manteniendo un tono directo y muchas veces irónico.

Su producción literaria comenzó a muy temprana edad, cuando Adolfo sólo tenía 11 años y dio origen a su primer relato titulado «Iris y Margarita».

Luego vendrían más creaciones donde cada obra sucesiva mostraba la evolución de la obra precedente, y fue precisamente en el año 1940 cuando Bioy Casares publicó la que se considera su más famosa novela, titulada «La invención de Morel».

Le seguirían a ésta una notable lista de producciones, entre las que no podemos dejar de mencionar las novelas «El sueño de los héroes», «Diario de la guerra del cerdo», «El perjurio de la nieve», los cuentos compilados en el libro «Historias desaforadas», sus pensamientos volcados en los ensayos «Memoria de la Pampa y los Gauchos», «Diccionario del argentino exquisito», entre otros.

Por otra parte, Bioy Casares, siempre ligado al arte, fue también el autor de algunos de los guiones cinematográficos más destacados, entre los que se inscriben películas nacionales tales como «Los orilleros» e «Invasión», entre otras.

A la par que daba origen a sus obras, el escritor volcaba su vocación en otras producciones en colaboración con otros autores. Como ejemplo de ello, podemos citar «Seis problemas para don Isidro Parodi», «Un modelo para la muerte», «Cuentos breves y extraordinarios», y «Crónicas de Bustos Domecq», creadas junto a Jorge Luis Borges, como así también «Los que aman, odian» con Silvina Ocampo, «Antología de la Literatura Fantástica» y «Antología poética argentina», junto a Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges.

Por todo ello, debemos considerar a Adolfo Bioy Casares como uno de los escritores fundamentales para comprender la literatura argentina del siglo XX.

Para terminar de definir la gran capacidad del autor, nada mejor que citar una declaración de su entrañable amigo y colega Jorge Luis Borges en la que menciona: «Ya que yo tengo el privilegio de ser amigo personal de Bioy Casares, quiero hablar de sus principales, esenciales pasiones.

Una es, desde luego, el ejercicio de las letras. El oficio de escritor es un oficio continuo, ya que no tiene, digamos, entreactos; ya que estamos continuamente pensando en la palabra justa, soñando personajes imaginarios. Vivimos en un oficio que no tiene un horario. El horario es la vida del escritor.

Y Bioy Casares se ha dedicado a ese oficio plenamente. Quiero decir que ha leído, que ha escrito, que ha roto, que ha corregido y que, finalmente, con bastante desgano, ha publicado. Ha publicado, como decía Alfonso Reyes, para no pasarse la vida corrigiendo. Por eso publicamos los escritores, para cambiar de tema, para pasar a otra cosa.

Pero los libros de Bioy Casares, ciertamente, no pasarán. Bioy Casares es uno de los máximos escritores argentinos».

Fuente para obtener las declaraciones de Jorge Luis Borges: Archivo de Revista La Maga

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Biografía de
Ernesto Sábato
Biografía de
Jorge Luis Borges
Biografía de
Julio Cortazar
Biografía de
Adolfo Bioy Casares
Personalidades
Argentinas

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Historia y Biografías

http://web.archive.org/web/20031205163133/www.lamaga.com.ar/www/area2/pg_nota.asp?id_nota=866

El Primer Colectivo Argentino Taxis-Colectivos Inventos Argentinos

El Primer Colectivo Argentino-Taxis-ColectivosCURIOSIDADES

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En la década del 20 del siglo pasado, la población de Buenos Aires empezaba a crecer rápidamente, el constante revuelo y la consternación por conseguir transporte comenzaba a ser uno de los inconvenientes que se debía sortear en la naciente urbe. El transporte no se encontraba en condiciones de cubrir las nuevas necesidades de la ciudad y de un mercado en expansión.

Como consecuencia, enormes extensiones de la ciudad se encontraban aisladas y lejos de cualquier posibilidad de trasladarse con cierta rapidez. En ese entonces, el transporte era brindado por tranvías y subtes, ambos de propiedad inglesa, y por algunos ómnibus y taxis.

primeros colectivos en argentina

Precisamente el servicio de taxis (coches con taxímetros), precursores del «auto-colectivo» o “taxi-colectivo”, carecía de pasajeros ya que casi nadie podía pagarlo por su alto costo y el negocio se iba perjudicando. Los taxistas comenzaron a transitar en fila india por las arterías céntricas con la banderita levantada para conseguir pasajeros, pero sin ninguna suerte (de allí surgió la palabra “yirar” como expresión de dar vueltas y vueltas sin resultados positivos).

El 24 de septiembre de 1928 se puso en práctica por primera vez. Los taxis estaban detenidos en esa esquina de Carrasco y Rivadavia (hay versiones que aseguran que era en Lacarra y Rivadavia) y sus conductores fuera de los vehículos ofreciendo a los gritos un viaje hasta Caballito por veinte centavos, la quinta parte de lo que hubiese costado en un taxi hasta ese día. Hasta Flores, sólo diez centavos. Los transeúntes no entendían nada. Hasta que subió uno. Y luego otro. Y otro.

En total, cuatro en la parte de atrás, ampliada con transportines (asientos plegables adicionales) y otro pasajero junto al conductor. A las ocho y media de la mañana del 24 de septiembre de 1928 partía con rumbo a Primera Junta el primer colectivo de la historia del país y del mundo.

Esa modalidad que nació como fruto del apriete, de la malaria, no había sido probado nunca en ningún lugar del planeta. Lo que siguió no fue fácil en ningún frente: en el empresario, la Compañía Anglo Argentina, dueña de los tranvías, intentó por todos los medios acabar con el transporte recién nacido acusándolo de competencia desleal; en el cotidiano, ya por entonces había pasajeros que se pasaban de listos y de sección para pagar menos el viaje.

Los primeros tranvías aparecieron con la electrificación de los servicios y correspondió a la Compañía Anglo Argentina la iniciativa, que echó a rodar la línea 2 el 30 de julio de 1902. Esta es la línea numerada más antigua de la ciudad. En la medida que se inauguraban nuevos servicios iban apareciendo más números de línea.

Pero la inventiva de los flamantes colectiveros detuvo el fraude de entrecasa: uno de ellos hacía una marca con tiza en el pantalón del pasajero pan saber adónde había subido y hacerle abonar lo justo en su punto de descenso ya que era entonces cuando se pagaba. También le pasaban un cepillo para ropa por la marca, eso si. Muy poco después, el 12 de octubre, día de la asunción de Ynigoyen, se inauguraba la segunda línea de taxis-colectivos. La primera fue bautizada, claro está, como la Nr. 1; esta segunda ya no está tan claro, como la N0 8. Iba también por Rivadavia pero llegaba hasta Plaza de Mayo.

El “taxi-colectivo” era un simple vehículo convencional con una capacidad para 7 personas. Luego irían expandiéndolo paulatinamente, el colectivo será el resultado del uso del automóvil carrozado sobre el chasis de camión adaptado -con pequeñas mejoras- con el fin de aumentar la capacidad de pasajeros. Es por ello que conserva su característica trompa, a diferencia de los ómnibus con su parte frontal achatada.

Al competir en la misma calle hubo malestar, encontronazos, peleas y se dice que hasta algún tiro al aire, pero finalmente decidieron fusionarse y formar una sola línea que terminó siendo muy exitosa. El colectivo afrontó inconvenientes de todo tipo, ofensivas de los tranvías, impuestos especiales, incluso expropiaciones. Pero ganó las batallas y terminó ganando la guerra. El invento pasó a Uruguay, Paraguay, Brasil y, poco a poco, a muchas otras ciudades del mundo.

El vehículo creció , fue pintado con alegres colores que servían para identificarlo, inscribió en sus costados el nombre de la empresa, llevó indicaciones y leyendas fileteadas finamente y hasta dejó que le colgaran el consabido zapatito del nene del espejito retrovisor. Cada uno de sus inventores fue dando un pasito más atrás y más allá, adonde siempre hay lugar, pero dejándonos su creatividad de recuerdo. Y el colectivo, ahí anda. literalmente hablando.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

El lunes 24 de septiembre, en Primera Junta, los transeúntes se encontraron con una novedad, ocho choferes de taxi que voceaban: «¡A Plaza Flores diez centavos!». Todos ellos habían decidido ofrecer viajes colectivos para enfrentar la creciente escasez de pasajeros como consecuencia de la exorbitante tarifa de un peso que se está cobrando.

La idea surgió la tarde anterior en el café La Montaña, de avenida Rivadavia y Carrasco, donde los taxistas José García Gálvez, Pedro Echegaray, Rosendo Pazos, Felipe Quintana, Lorenzo Forte, Rogelio Fernández, Aristóbulo Bianchetti, Antonio González y otros, discurrían sobre cómo ganar clientes. Al parecerfue Manuel Pazos el que tuvo la idea de llevar por un precio módico a varios pasajeros que fueran al mismo destino.

Pese a las intensas lluvias de esa mañana no les fue fácil convencer a los potenciales clientes, hasta que a las 8 y media se animó un caballero y, tras él, subieron otros. El éxito del emprendimiento sumó autos y ahora ya establecieron un recorrido: desde Primera Junta, con una parada en Plaza Flores, finalizando en Lacarra y Rivadavia, donde comienza el recorrido inverso.

Los taxistas anunciaron que el 12 de octubre dará inicio una nueva ruta, desde Nazca y Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Y hay otra novedad: como los vehículos están quedando chicos, los socios José Fonte y José Chinfalo carrozaron su coche en el taller de Calzón v Rodriguez Hnos. con lo que pueden llevar a diez pasajeros cómodamente sentados.

Cabe destacar que las mujeres, al principio reticentes a viajarsolas en un auto con tantos hombres, comenzaron a utilizar el servicio cuando algunos choferes optaron por incluir a novias o hermanas en el pasaje. Las empresas ferroviarias y tranviarias de capital extranjero, sobre todo la Angloargentina, presionan a las autoridades para que eliminen esta competencia, que les resta pasajeros, pero todo indica que no lo van a conseguir.

Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro y www.prensamercosur.com.ar

Biografia de Antonio Berni Pintor Argentino Resumen Vida y Obras

Biografía de Antonio Berni – Pintor Argentino –
Resumen de su Vida y Obra Artística

Delesio Antonio Berni nació en la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe, República Argentina), el 14 de mayo de 1905. Su padre, Napoleón Berni, italiano de origen y sastre de profesión, fue uno de los tantos inmigrantes europeos que se instalaron en esa populosa e importante ciudad.

Su madre se llamaba Margarita Picco, argentina de origen pero hija de italianos radicados en Roldán, un pueblo de la Provincia de Santa Fe que tendrá gran importancia en la vida de Berni.

En 1914 ingresó como aprendiz en el taller de vitrales Buxadera y Cía. Allí recibió las enseñanza de su fundador, N. Bruxadera, un artesano catalán. Poco tiempo estará en este taller, ya que entre 1914 y 1915 su padre volvió a Italia.Berni, entonces es enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

Napoleón Berni murió durante la Primera Guerra Mundial, no se sabe ni cómo, ni cuándo, ni dónde.A pesar de que Antonio se alojó en Roldán, estudió pintura en el Centro Catalá de Rosario con los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné.

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En 1920, a los 15 años expuso sus cuadros por primera vez, en el Salón Mari. La muestra constó de 17 óleos (paisajes suburbanos y estudio de flores).

Expuso otra vez en 1921, en 1922 y en 1924. En 1923, también lo hizo, pero en Galería Witcomb de Buenos Aires.

Ya por entonces recibió los halagos de los críticos de arte, en artículos publicados el 4 de noviembre de 1923, tanto de los diarios La Nación y La Prensa.

Sus primeros cuadros respondieron al impresionismo y al paisajismo.

En 1925 consiguió una beca otorgada por el Jockey Club de Rosario para estudiar en Europa.

Llegó en noviembre de ese año a Madrid. Eligió la capital española ya que en Buenos Aires la pintura de los españoles estaba de moda, especialmente la de Sorolla, la de Zuloaga (1870-1945), quien plasmó en sus lienzos las imágenes de una España dramática y al mismo tiempo pintoresca, la de Anglada Camarasa (1874-1959), representante del modernismo, la de Julio Romero deTorre (1880-1930), cuya pintura fue de inspiración esencialmente literaria.

En el Salón de Madrid (febrero de 1926) expuso «Puerta cerrada», es un paisaje madrileño que llamó mucho la atención, como si nadie antes hubiera pintado así la ciudad.

Más tarde pintó otros temas españoles, «Toledo o el religioso» (1928), y «El Torero calvo» (1928).

Pero estando en esta ciudad advirtió que, en realidad, era París la cuna de la pintura española. Por eso decidió instalarse allí.

En París estaban también otros argentinos, entre ellos Butler, Aquiles Badi, Alfredo Bigatti, Xul Solar, Héctor Basaldúa y Spilimbergo, con quien inició una sólida amistad.

Y en 1929, han de llegar a París Pedro Domínguez Neira, Juan del Prete y Raquel Forner.

En la «ciudad luz» asistió a los cursos de los pintores franceses André Lothe y Othon Thon Faiesz, en la Academia libre de la calle Grande Chaumiere. En realidad sólo estudió unos meses allí. Su influencia se dejó sentir en una serie de desnudos figurativos.

Hacia 1927 se instaló en Arcueil, a 6 km. al sur de París, en el valle del río Biévre. Se conocen dos paisajes de Arcueil de 1927, reproducidos en la revista Ars (Buenos Aires 1941).

De ese año hay un «Paisaje de París». También de esa época son los óleos: «El

mantel amarillo», «Desnudo», «La casa del crimen», «Naturaleza muerta con guitarra».

Terminada la beca, Berni volvió por unos meses a Rosario, pero al poco tiempo retornó a París, ahora con un subsidio del Gobierno de la provincia de Santa Fe.

A fines del invierno de 1928 hizo una exposición individual en la Galería Nancy de Madrid.

También en ese año participó con el Grupo de París (Badi, Basaldúa, Berni, Butler, Spilimbergo), de una muestra que organizó Butler y trajo a Buenos Aires con destino a la Asociación Amigos del Arte.

Biografia de Antonio Berni Pintor Argentino

La exposición recibió el beneplácito del público e inclusive se vendió una obra de cada expositor. Además fue invitado el entonces presidente de la República, Marcelo T. de Alvear. Berni concurrió personalmente a la Casa de Gobierno de Argentina para cursar dicha invitación.

Tiempo después comentaba que, en aquella ocasión, de pronto decidió dejar la audiencia y salió como «un ladrón de escalera», a lo que agregó » si me vieran mis compatriotas de París!». Esta alusión era porque el grupo ya tenía tendencias políticas izquierdistas.

En 1929 Berni presentó una muestra individual en Amigos del Arte y luego en el Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario. Además intervino en el XVIII Salón Nacional (Buenos Aires), allí exhibió su obra «Toledo o el religioso».

En 1928 conoció a Louis Aragón, poeta, novelista y ensayista francés, uno de los líderes del movimiento dadaista y del surrealismo.

Aragón lo acercó al surrealismo y también a André Bretón (1896-1966), poeta y crítico de arte. Por otra parte Berni en ese año se relacionó con el joven pensador Henri Lefebvre, uno de sus mejores amigos franceses, quien lo iniciará en la lectura de Marx. También conoció a Max Jacob, con quien aprendió la técnica del grabado.

Pero, sin lugar a dudas la retrospectiva de Giorgio de Chirico, en 1927 y el conocimiento de las obras de Magritte, quien por entonces vivía en París, serán los elementos fundamentales que llevarán a Berni a ingresar al surrealismo. Conoció al Grupo surrealista en el café Cyrano de París, por entonces Bretón había ingresado al partido comunista.

Para Berni el surrealismo «es una visión nueva del arte y del mundo, la corriente que representa a toda una juventud, su estado de ánimo, su situación interna, después de terminada la Primera Guerra Mundial. Era un movimiento dinámico y realmente representativo».

No sólo conocer al Grupo implicó el ingreso al surrealismo, sino también a la acción política. Berni ayudó a Aragón en su lucha antiimperialista, en un París donde abundaban los chinos, africanos, vietnamitas,… Berni ayudó a distribuir un periódico para las minorías asiáticas y colaboró con ilustraciones para otros diarios y revistas.

Estudió las obras surrealistas, leyó a los poetas y escritores de este movimiento y también a Freud.

En 1930 conoció al ensayista y poeta francés Tristán Tzara (1896-1963), quien tendrá mucho que ver para que Berni considerara que todo el Grupo surrealista estaba formado por monstruos sagrados.

Berni iniciará su pintura surrealista, pero no pertenecerá, ni al automatismo de Miró, ni al onirismo de Dalí. En realidad tomó la pintura de Chirico y le dio un contenido propio.

«La Torre Eiffel en la Pampa» (1930) es un ejemplo de ello. Nunca se supo si esta obra la hizo en Rosario o en París.

Por entonces, la noticia de una revolución en Buenos Aires lo dejó consternado. Ya casado y con una hija decidió volver a la Argentina. No podía quedarse en un París tan distante, con escasas noticias de su país, que vivía una situación de tal magnitud.

Al regresar, vivió por unos meses en una chacra de la provincia de Santa Fe, para luego instalarse en Rosario y trabajar como empleado municipal.

Tomó parte activa de la vida cultural de la ciudad, organizó la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y se adhirió por un tiempo al partido comunista.

En 1932, en Amigos del Arte expuso sus obras surrealistas de París, y algunos óleos como «Toledo o el religioso». Esa muestra fue la primera exposición de ese movimiento en América Latina y también la primera en exponer collage. Se tituló Primera exposición de Arte de Vanguardia. El público no estaba acostumbrado y la muestra resultó difícil. La crítica en pleno la rechazó.

Tanto Europa como América, por entonces sufrían la crisis del 29 de E.E.U.U. y Argentina con la revolución del 30 había comenzado la llamada «década infame».

Rosario es un lugar especialísimo en esos años: ahí se asentó la mafia, la de Chicho Grande y la de Chicho Chico y la prostitución que tuvo su imperio en el barrio de Pichincha (hoy Gral. Richieri). Berni, en 1932 se internó en ese universo para colaborar como fotógrafo en una nota periodística encargada a Rodolfo Puiggrós, futuro dirigente comunista. Era una zona de garitos y varités, que desaparecerán en 1937.

Y fuera de esta miseria humana que observó Berni estaba la otra, la del hombre que vivía en las zonas rurales entre los chacareros. Este mundo era totalmente distinto al de París de los años 20 y de los artistas surrealista.

No pudo dejar de sentir una gran conmoción interior. De alguna manera dejó en parte el surrealismo ya que sufría la desazón, la desesperanza de la gente. Decidió asumir un compromiso con su país.

«El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento (década del 30) la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares crean una tremenda realidad que rompían los ojos», diría por el año 1976.

Así comenzó la etapa del «realismo social».

Berni era un hombre con gran sentido del humor y sentía una gran necesidad del mundo de los justos. Luchó por ello siempre, pero lo hizo con gran ternura y con un trasfondo casi épico. Se identificó y se integró a ese mundo del que nunca se desligó.

De París trajo una gran carga política, influida sin duda por su intensa vinculación con los artistas surrealistas. Ese mundo de decadencia pintado casi de fantasía ahora le era real; lo tenía ahí en su pueblo, en su país. Bretón decía «lo imaginario es lo que tiende a convertirse en real». Y Berni lo tenía ahí en los hechos cotidianos, a cada momento le pasaba a su alrededor.

Berni comenzó en 1934 a mostrar la problemática social de la década del 30. De ese año son «Desocupados» y «Manifestación».

No sólo la Argentina está en crisis, el mundo vibra. La desocupación, la pobreza, el comienzo de los regímenes totalitarios; nazismo y fascismo, la Guerra Civil en España, espantan a Berni.

En «Medianoche en el mundo» una madre llora a su hijo, como en las tantas Piedad de Miguel Angel. La sorpresa, el desencanto, el desconsuelo, la angustia, se ve reflejado en esos rostros, en esa noche de tormentosos presagios, iluminada sólo por la luz del farol.

El arte de Berni es abarcante.

El retrato es una de las formas más importantes del realismo humanista de todos los tiempos. En Berni predomina el retrato humano, tanto en la década del 30 como en la del 40.

«Figura» fue Primer Premio del XXX Salón Nacional (Buenos Aires, 1940) y «Lily», el Gran Premio Adquisición XXXIII Salón Nacional (Buenos Aires, 1943). Esto significó obtener el máximo galardón de entonces.

También pintó «La mujer del sweater rojo» (1935), «La muchacha del libro» (1936), «Nancy» (1941), «La chica del balón» (1934), «La niña de la guitarra» (1938), «Figura de chico» (1941).

Además hizo sus autorretratos, uno en 1938, otro en el 34 y el último en 1945. En «Paula y Lily» (1941) pinta a su esposa de entonces y a su hija.

En «Retrato» (1946), muestra dos chicos de clase media acomodada, antítesis de sus personajes posteriores, Juanito y Ramona.

Ese arte abarcante lo hizo recorrer todos los distintos aspectos de la vida del hombre argentino. Así el fútbol y el tango formaron parte de sus temas.

En 1937 presentó «Club Atlético Nueva Chicago» y en 1954 «Team de fútbol o Campeones de barrio».

Respecto al tango, pintará «Orquesta típica» en 1939, para recrearla en 1974 y 1975.

Otros aspectos tienen que ver con la vida cotidiana, como por ejemplo en «Primeros pasos» (1937). Berni inicia sus representaciones en Argentina de lo que será típico de la década del 50: «La siesta» y «La fogata de San Juan».

Berni, en la década del 30 tuvo su experiencia muralista al intervenir en la construcción de «Ejercicio Plástico». Ya él había fundado el grupo «Nuevo Realismo».

Hay un lapso de tiempo entre 1939 y 1944 en el que Berni aparecerá con otra orientación. Entre diciembre de 1941 y mayo de 1942 recorrió Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, a fin de realizar estudios precolombinos por pedido de la Comisión Nacional de Cultura. Su obra «Mercado indígena» (1942), la basó en fotos que tomó durante este viaje.

El mundo de la década del 40 será tan conflictivo como el del 30. Una gran guerra sellará sus días. En América, en Costa Rica se produjo una guerra civil: en Panamá se instaló una dictadura, en Venezuela se derrocó al presidente Rómulo Gallegos y surgió la dictadura de Laureano Gómez, en Bogotá hubo una insurrección popular por el asesinato del dirigente liberal izquierdista Jorge Gaitán. Argentina no queda al margen de este tipo de acontecimientos. Se produjo en 1943 el golpe militar, con la destitución del presidente Castillo.

Berni de exquisita sensibilidad, observará y reflejará en su pintura esa realidad. Pero no se alineará con la Vanguardia argentina de entonces. En 1944 apareció la revista Arturo, que desatará un gran cambio, ya que introdujo definitivamente el arte geométrico adelantado por Pettoruti. Por entonces, surgieron tres tendencias, «Arte concreto» (Asociación de Arte concreto-invención) en 1946; «Arte Madí» en 1946 y «Arte perceptista» en 1947.

Estos grupos de vanguardia, en general izquierdistas, pero con una visión distinta a la de Berni lo atacaron en varias ocasiones, a pesar de que Berni era amigo Arden Quin, uno de los directores de la revista Arturo y uno de los fundadores del arte Madí. Inclusive Berni escribió un artículo en el «Universitario», periódico que editaba Quin.

Pero Berni también manifestó su dasagrado por la situación del 45. Con un grupo de artistas decidió exponer sus pinturas en el subsuelo del edificio de la Sociedad Rural, en Florida al 400. En el Catálogo explicaban que las obras estaban destinadas al XXXV Salón Nacional, pero que había decidido hacer una muestra al margen del Salón, en adhesión a los anhelos democráticos del los intelectuales del país.

Berni mientras tanto pintará «Masacre», 1948 y «El obrero muerto», 1949. En 1951 hizo otra «Manifestación». Mujeres y niños llevan un lienzo blanco en el que está dibujada la paloma de la paz, con un ramo de olivo en el pico. Ese año es el del primer ensayo de la bomba de hidrógeno, por parte de E.E.U.U., en el Pacífico. Por otra parte Argentina, asumió la obtención de reacciones termonucleares en la isla Huemul.

Todo esto influye en el ánimo de Berni. Por otra parte todavía estaban en él los ecos de la 2º Guerra Mundial.

Durante 1951, 1952, 1953 Berni se fue a Santiago del Estero (provincia del noroeste argentino). Allí realizó la serie «Motivos santiagueños». Santiago del Estero sufrió la tala indiscriminada de sus bosques: ya por 1942, 20 firmas obrajeras eran dueñas de 1.500.000 ha. Pero la situación venía desde muchos años atrás, ya que la madera como la del Chaco sirvió para los durmientes de las vías del ferrocarril y como combustible vegetal, también para los ferrocarriles. La depredación ecológica existió, pero también, la social. Los beneficios obtenidos por los empresarios no volvieron a los trabajadores. La tierra,poco a poco se agotó y también el hombre.

Esta realidad la palpó Berni y como lo hizo siempre, la expresó a través de su pintura. Así aparecerán «Los hacheros» (1953); «La marcha de los cosecheros», «La comida», «Escuelita rural» (1956); «Migración», «Salida de la escuela», «El mendigo», «Hombre junto a un matrero» y «El almuerzo».

En el período 1955-1956, hará la serie «Chaco». Estas pinturas las expondrá en París, Berlín, Varsovia y Bucarest. Aragón inclusive lo presentó en Moscú en la Galería Creuze, en 1955.

Por entonces Berni pintó algunos paisajes del suburbano: «Villa Piolín», «La casa del sastre» (1957); «La iglesia», «El tanque blanco», «La calle», «La res» «Carnicería» (1958), «La luna y su eco» (1960) y «Mañana helada en el páramo desierto». También de esa época son «Negro y blanco» (1958); «Utensilios de cocina sobre un muro celeste» (1958) y «El caballito» (1956).

Mientras el mundo sufría la guerra de Corea (1953), la invasión a Hungría por parte de la U.R.S.S. (1954) y en Argentina caía Perón, el mundo interior de Berni se componía de nuevas imágenes.

A su vuelta de Santiago del Estero comenzó a hurgar hasta que en 1958 surgió claramente su nuevo personaje, Juanito Laguna. Poco tiempo después aparecerá también, Ramona Montiel.

La historia de estos dos seres lo envolverán por tiempo y con ellos trascenderá mucho más. Tanto los «Juanitos» como las «Ramonas» se cotizaron en el mercado exterior a precios incalculables.

En 1976 Berni se va a Nueva York. Allí pintó, hizo grabados, collage, y presentó en la Galería Bonino una muestra titulada «La magia de la vida cotidiana». Durante su estadía en esa ciudad, hizo 58 obras que quedaron en la Galería para una muestra en Texas que nunca se realizó. En 1982, después de su muerte, llegaron a Buenos Aires.

En esa época también pintó tres óleos referidos a Juanito y a Ramona, «Juanito en la calle», «Juanito Laguna going to the factory», «El sueño de Ramona».

Pero, preocupado por el mundo que lo rodeaba, en Nueva York quiso conocer a su gente, saber de sus costumbres, de sus posibles necesidades. Así fue como salió a la calle, observó y pintó. Entonces conoció una sociedad opulenta, consumista, donde la publicidad es la mejor vendedora, donde él siente que hay riqueza material y pobreza espiritual, muy distante de la de Juanito, o de la de Santiago del Estero. Entonces decidió hacer un arte social con ironía.

De esta época es «Aeropuerto», «Los hippies», «Calles de Nueva York», «Almuerzo», «Chelsea Hotel» y «Promesa de castidad».

Entre abril y mayo de 1981 Berni tocó el tema del Apocalipsis al exhibir los murales realizados para la capilla del Instituto de San Luis Gonzaga en Gral. Las Heras, Provincia de Buenos Aires.

También ese año da testimonio del gran tema de su vida: «el destino del hombre». «Cristo en el garage» es un hombre común, que ocupa el centro del espacio. En el techo hay una claraboya por donde se ve el cielo, a la derecha una ventana abierta permite ver el paisaje de las fábricas y al otro lado se observa la motocicleta. Berni posiblemente quiso alegar a las torturas y las matanzas del mundo.

Por otra parte, en 1981, año de su muerte, Berni pintó una mujer desnuda en la arena, contemplando el cielo de una noche de luna. Es la mujer y la Naturaleza, tal cual los creó Dios. Sólo que un avión, objeto del hombre, pasa por el lugar para invadir el momento de paz y de armonía.

Estos fueron sus últimos óleos, ya que el 13 de octubre de 1981, Antonio Berni dejaba este mundo.

Unos días antes de su muerte, Berni en una entrevista decía: «El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte.»

Una de sus obras para observar el estilo de sus obras

Biografia de Antonio Berni Pintor Argentino Vida y Obras del ArtistaManifestación

Baston Blanco Para Ciegos Inventos Argentinos Inventores de Argentina

Bastón Blanco Para Ciegos Inventos Argentinoscuriosidades

Bolígrafo  – Dactilografía  –  Quniela –  Colectivo  –  Tranfusión Dulce de Leche  –  Bastón Ciegos  –  Jeringa Descartable  –  Técnica de ByPass

El 15 de Octubre, se celebra el Día Mundial del Bastón Blanco contribuye a sensibilizar a la sociedad acerca de los obstáculos que las personas no videntes enfrentan para su libre circulación, representando una contribución a la integración de éstas.

bastón blanco para ciegosEl Bastón Blanco es un instrumento que identifica a los ciegos y deficientes visuales y les permite desplazarse en forma autónoma. Sus peculiares características de diseño y técnica de manejo facilitan el rastreo y detección oportuna de obstáculos que se encuentran a ras del suelo.

En una pequeña localidad de la provincia de Santa Fe, Argentina, llamada San Vicente, vivía Jose Mario Falliotico, quien en la década del 30, y durante su permanencia en Buenos Aires, inventó el BASTÓN BLANCO para ciegos.

Cuenta la historia que en una muy fría tarde de 22 junio de 1931 José Mario Falliotico volvía de su trabajo en una hojalatería caminando esa calle de Buenos Aires rumbo a su casita en el barrio de Flores. Cuando se detuvo junto al cordón de una vereda y miró antes de cruzar, alguien le tocó el brazo suavemente.

Falliotico se volvió y se encontró con un hombre joven, de anteojos negros, que extendía sus manos hacia delante como en un extraño sonambulismo. Al principio no llegó a entender, pero sólo dos palabras dirigidas a él por aquel hombre lo hicieron caer en la cuenta: – Me cruza?

Falliotico ayudo al no vidente, Miguel Fidel, a trasponer la avenida, y le pidió sus datos. «Déjeme su dirección, mañana recibirá algo que en lo sucesivo, le evitara estos plantones en la calle», le dijo.

Había nacido la idea de un bastón blanco, y convertirlo en un objeto que individualice instantáneamente al ciego. Al día siguiente, Fidel recibió el primer bastón blanco, y por la tarde Falliotico llevó la idea de popularizar el invento al entonces director de la biblioteca Argentina para ciegos, Agustin Rebuffo.

Posteriormente, numerosos visitantes llevarían la idea a otros países, y esta se popularizaría a nivel mundial.. Entre sus promotores, figura el tenor y medico hepatólogo Mexicano, Alfonso Ortiz Tirado, quien volvía con la idea a su país, donde impuso a las autoridades sobre la novedad Argentina, y pidió que se estableciera su obligatoriedad.

Fue una sencilla pero trascendental idea que se anota dentro del compendio de las grandes creaciones Argentinas.