Primeros Grandes Astrónomos de la Edad Moderna

Los Descubrimientos Geograficos en la Edad Moderna y Sus Consecuencias

Descubrimientos Geograficos de la Edad Moderna y Sus Consecuencias

Los viajes españoles. — El espíritu aventurero de los españoles, mantenido durante el largo período de la Reconquista, encontró un campo propicio para manifestarse en las tierras descubiertas por Colón.

El anuncio de que el Almirante había llegado a las proximidades del Paraíso Terrenal y hallado perlas en las costas venezolanas alcanzadas en su tercer viaje, inició una serie de expediciones marítimas a las cuales se las designa con el nombre de viajes menores.

Son los efectuados, entre los años 1499 y 1502, por diversos marinos españoles que descubrieron o exploraron las costas continentales desde el Cabo de San Agustín, en el Brasil, hasta la punta Manzanilla, en Panamá.

Los Descubrimientos Geograficos en la Edad Moderna Cristobal Colon

Todos ellos se realizaron en perjuicio de los derechos concedidos al Almirante por las Capitulaciones de Santa Fe, cuyo estricto cumplimiento habría retardado por muchos años la obra exploradora de la Metrópoli.

Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, compañeros de Colón durante el segundo viaje, visitaron en compañía de Américo Vespucio las costas sudamericanas, desde la Guayana Holandesa hasta el lago de Maracaibo.

Aquí avistaron una pequeña aldea lacustre que les evocó el recuerdo de Venecia. De aquí el nombre de Venezuela, es decir, Pequeña Venecia, aplicado a esta región (1499-1500).

Hacia la misma época (1499-1500), Alonso Niño y Cristóbal Guerra, recorrieron en una pequeña embarcación las costas venezolanas de Paria y Cumaná, y Vicente Yáñez Pinzón, capitán de una de las carabelas que participaron en el primer viaje de Colón, tocó en las costas del Brasil a la altura del cabo San Agustín, descubrió el río Amazonas, que llamó Santa María de la Mar Dulce por el enorme caudal de sus aguas, y alcanzó hasta las ya conocidas costas venezolanas.

El descubrimiento del Brasil, anterior a la llegada de los portugueses que después lo dominaron, atrajo nuevas expediciones hacia las costas orientales de la América del Sur. Diego de Lepe las recorrió desde el cabo San Agustín hasta el golfo de Paria (1500), Alonso Vélez de Mendoza llegó al mencionado cabo, sin otro resultado que ratificar los derechos de Castilla sobre estos territorios (1500) y finalmente, los Reyes Católicos concedieron a Pinzón la ocupación de las tierras comprendidas entre dicho cabo y el Río Amazonas).

los reyes catolicos
Reyes Católicos

Un escribano aventurero cierra el período de los viajes menores. Llamábase Rodrigo de Bastidas y se le debe el descubrimiento de la costa colombiana y panameña, desde Cartagena hasta Punta Manzanilla. Esta expedición, de la cual participaron Juan de la Cosa, antiguo compañero de Colón y de Ojeda, y Vasco Núñez de Balboa, futuro descubridor del Mar del Sur (Océano Pacífico), descubrió el golfo de Darién y traficó honestamente con los indios mediante el conocido procedimiento de ios rescates (1501 -1502).

La Junta de Burgos. — Los viajes menores provocaron otras expediciones, muchas de ellas de carácter clandestino, es decir, realizadas sin autorización real. Pero como las utilidades no siempre respondían a las esperanzas concebidas, unas y otras se suspendieron durante algún tiempo.

Preocupada España de que otras naciones rivalizaran con ella (Portugal había llegado a la India en 1498), optó por adoptar medidas tendientes a activar las empresas marítimas y convocó una junta de marinos que se reunió en la ciudad de Burgos en marzo de 1508 bajo la presidencia del Rey. Américo Vespucio, Juan de la Cosa, Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís fueron sus miembros.

La junta decidió la conveniencia de continuar las expediciones y la necesidad de dotarlas de pilptos expertos, a cuyo fin se crearía el cargo de piloto mayor. La designación recayó en Vespucio, a quien se le facultó para expedir certificados de competencia a los pilotos que ante él rindieran examen; impartirles la enseñanza necesaria, a costa de los mismos y confeccionar el padrón real, mapa en el cual se consignarían los resultados de los descubrimientos pasados y futuros, y cuyo uso sería obligatorio para todos los que pasasen a la América.

Se impuso también el uso obligatorio del cuadrante o astrolabio, so pena de multa y prohibición de ejercer el cargo (real cédula de agosto 6 de 1508).

Como consecuencia de la reunión, el Rey Fernando, que desempeñaba la regencia de Castilla por incapacidad de su hija doña Juana y la muerte de su yerno Felipe el Hermoso (1507), ordenó a Pinzón y a Solís la realización de un viaje para descubrir un canal que a través de las tierras americanas permitiera llegar a las islas de la Especería, pensamiento que años después llevaría a cabo Magallanes.

La expedición no alcanzó su propósito, pero exploró las costas del continente desde el Cabo Gracias a Dios en Nicaragua hasta el de San Roque en el Brasil (1508 -1509).

Descubrimientos realizados por los ingleses. — Realizado el descubrimiento de América, Inglaterra — que había rechazado las gestiones de Bartolomé Colón en favor de su hermano Cristóbal — fue la primera potencia europea que se manifestó dispuesta a imitar la política oceánica de Castilla y Portugal.

La guerra de las Dos Rosas, que ensangrentó el territorio por espacio de treinta años (1455-85), había terminado y Enrique VII, sin comprometer recursos de ninguna especie, aceptó las proposiciones de Juan Caboto, comerciante veneciano radicado en Brístol. Lo autorizó, pues, para emprender la ocupación de las tierras occidentales, en 1496.

La expedición, compuesta de una pequeña embarcación, partió al año siguiente (1497) bajo las órdenes de Juan Caboto. Lo acompañaba su hijo Sebastián, el futuro explorador del río Paraná y fundador del primer asiento levantado en tierras argentinas.

Juan Caboto
Juan Caboto

Los expedicionarios descubrieron la península del Labrador, la isla de Terranova, conocida por los normandos del siglo XI, buscaron inútilmente un paso para la China e iniciaron el reconocimiento del litoral atlántico de los Estados Unidos hasta la península de la Florida.

En agosto de 1497 regresaron a Inglaterra, donde el descubrimiento produjo un entusiasmo pasajero. Al año siguiente, Juan y Sebastián Caboto efectuaron un segundo viaje al mando de cinco o seis navios. De sus resultados no se tienen noticias concretas.

Se presume, sin embargo, que reconocieron la costa del Labrador y el golfo de San Lorenzo. Nuevas expediciones se realizaron en los años subsiguientes por otros viajeros. Pero su fracaso comercial las detuvo hasta muy avanzado el siglo XVI. Inglaterra quedó, pues, en retardo con relación a España.

Los portugueses en el Brasil. — La inauguración de la ruta africana a la India por la expedición de Vasco de Gama (1498), despertó el entusiasmo de sus connacionales. El rey don Manuel equipó una nueva expedición, con igual destino, y confió su mando a Pedro Álvarez Cabral.

pedro alvarez cabral

Los expedicionarios salieron de Lisboa en marzo de 1500, mes y medio después del descubrimiento de la costa brasileña por Vicente Yáñez Pinzón.

Alejados del continente africano para evitar las calmas, las corrientes ecuatoriales arrastraron los navios hacia el occidente, hasta dar sobre una costa desconocida para los tripulantes. Cabral recaló a la altura del actual Puerto Seguro, al Sur del Cabo San Agustín, descubierto tres meses antes por Pinzón.

Creyó que la fierra visitada era una isla y la llamó Vera Cruz, denominación que más tarde fué sustituida por Santa Cruz y posteriormente por la de Brasil, a causa de la madera que abundaba en sus costas.

Despachó inmediatamente una nave a Portugal para comunicar al monarca el descubrimiento realizado y continuó la travesía a la India.

¿Fue casual o intencionado el arribo de navios portugueses a las costas sudamericanas? Tradicionalmente se admite lo primero; sin embargo, algunos autores presumen, con sólidos fundamentos, que la expedición de Cabral tenía instrucciones de aproximarse a las tierras occidentales, acaso con el propósito de establecer si había territorios al oriente de la línea convenida en el tratado de Tordesillas,en cuyo caso pertenecerían a la Corona portuguesa.

Lo cierto es que Don Manuel manifestó interés por el descubrimiento realizado, consideró indiscutibles sus derechos sobre ese territorio y comunicó a los Reyes Católicos la convicción de que él no formaba parte de las tierras descubiertas por los castellanos.

Los soberanos españoles combatieron esta afirmación y siempre consideraron superiores sus títulos de dominio sobre la costa oriental del continente.

Expediciones españolas y portuguesas se dirigieron entonces a esta parte de América, y como Castilla y Portugal se atribuían, la soberanía, hubo un doble movimiento de exploración y conquista que, con el andar del tiempo, dio lugar a la formación de dos centros rivales de colonización: uno , en el Brasil y otro en el Río de la Plata.

Entre las primeras expediciones portuguesas, podemos mencionar la despachada en mayo de 1501. De ella formaba parte Américo Vespucio quien relató este viaje en una de sus famosas cartas. En ella expresó la certeza de que estas tierras constituían un mundo nuevo, distinto del asiático. Divulgada esta afirmación, los países descubiertos por Colón fueron denominados América.

La expedición recorrió la costa brasileña y tocó sucesivamente en las bahías de Todos los Santos y de Río de Janeiro, se desvió luego hacia el S. E. y descubrió una isla que seguramente es la de Georgia. Algunos autores admiten un nuevo viaje, de Vespucio en 1503.

americo vespuccio
Americo Vespuccio

El movimiento explorador se detuvo por espacio de diez años, pero durante esta época se organizaron diversas expediciones particulares, todas ellas con fines comerciales. Allí abundaba, en efecto, el palo brasil, madera tintórea semejante al campeche y que por su color rojizo parecía una brasa.

Esta madera era muy estimada en Europa y dio su nombre al territorio. Sin embargo, la palabra Brasil denominaba también una isla imaginaria ubicada al Oeste de Irlanda en algunos mapas del siglo XIV.

En 1513 se reanudaron las exploraciones con la expedición de Cristóbal de Haro. Los historiadores portugueses le atribuyen el descubrimiento del Río de la Plata, tres años antes del viaje de Solís, a quien la historia considera su verdadero descubridor.

Expediciones portuguesas a la América del Norte. — Mientras las naves portuguesas visitaban las costas de la América del Sur, otros expedicionarios de la misma nacionalidad disputaban a los ingleses sus descubrimientos en la América del Norte. Gaspar de Corte Real realizó un viaje en el año 1500 y llegó a la isla de Terranova.

Al año siguiente emprendió otro, del cual no regresó ni se tienen noticias. Su hermano Miguel partió en 1502 con el propósito de encontrarlo, pero tampoco retornó. Dos carabelas despachadas por la Corona en 1503 con igual objeto no tuvieron el menor éxito.

Como homenaje a la memoria deambos navegantes, los mapas portugueses dieron en llamar Tierra de los Corte Real a la isla de Terranova, visitada anteriormente por los Caboto al servicio de Inglaterra.

Expediciones de los franceses. — Los franceses permanecieron extraños al movimiento marítimo iniciado en el siglo XV. Sus primeras expediciones datan, en efecto, del siglo XVI.

Entre los años 1503 y 1504, Binot Paulmier de Gonneville llegó a la costa brasileña a la altura de la actual ciudad de Bahía. Posteriormente, a partir de 1506, los pescadores franceses iniciaron viajes a las costas de Terranova, famosas por la abundancia de bacalao. Años después (1518) intentaron, sin éxito, la fundación de una colonia.

Como se ve, en el primer período de la expansión marítima europea, la contribución de Francia nada agregó a los esfuerzos de España, Inglaterra y Portugal.

CONSECUENCIAS DE LOS DESCUBRIMIENTOS

Conflicto con Portugal. Las bulas de Alejandro VI y el tratado de Tordesillas

1La primera consecuencia del descubrimiento de América fué de carácter internacional. En efecto, al regresar de su’primer viaje, Colón anunció a los Reyes Católicos que había llegado al Asia, aspiración acariciada por los portugueses desde muchos años atrás y que aun no habían alcanzado, pues sus descubrimientos se habían detenido en el Cabo de Buena Esperanza.

El descubrimiento realizado por Colón hería los intereses de Portugal, amparados por diversas bulas pontificias y aun por el tratado de Alcacovas suscripto por los propios Reyes Católicos .

Ante los preparativos de la Corona portuguesa, dispuesta a enviar una expedición a las tierras recientemente descubiertas, se iniciaron negociaciones diplomáticas y entretanto, el papa Alejandro VI, que era español de nacimiento, expidió sucesivamente cuatro bulas destinadas a consolidar los derechos castellanos sobre las tierras encontradas.

La primera de ellas lleva fecha 3 de mayo de 1493, pero se presume expedida en abril. Era de extraordinaria imprecisión y fué sustituida por la fechada al día siguiente, pero que en realidad debió expedirse en el mes de junio.

Las dos restantes son la ratificación de las anteriores o su complemento. De todas ellas, la más importante es la segunda, destinada a deslindar los dominios asiáticos de Castilla y Portugal.

Por este documento, que aparecía expedido motu proprio, no a instancia de los soberanos españoles, se concedía en donación a los Reyes de Castilla y de León «todas aquellas islas y tierras firmes encontradas y que, se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el Occidente y el Mediodía, imaginando y trazando una línea desde el polo ártico, esto es, el Septentrión hasta el polo antartico, esto es, el Mediodía, o sea las tierras firmes e islas encontradas y por encontrar que estén hacia la India, o hacia cualquier otra parte».

La línea imaginaria pasaba cien leguas al Oeste «de cualquiera de las islas que vulgarmente se llaman de los Azores y Cabo Verde». Aunque la bula no lo establecía expresamente, las tierras descubiertas al Oriente de la referida línea quedaban comprendidas en las donaciones hechas por los antecesores de Alejandro VI a la Corona de Portugal.

Papa Alejandro VI
Papa Alejandro VI

Don Juan II se consideró perjudicado en sus intereses y continuó las negociaciones iniciadas, que terminaron con el tratado de Tordesillas (7 de junio de 1494), confirmado más tarde (1506) por una bula de Julio II.

La línea divisoria convenida debía correr de polo a polo a 370 leguas de las islas del Cabo Verde; las tierras descubiertas o que se descubrieran hacia el Oeste pertenecían a la Corona de Castilla, las situadas al Oriente a Portugal.

La fórmula encontrada no solucionaba el conflicto y fué causa de un sinnúmero de dificultades cuando se quiso aplicarla tanto en América (Brasil) como en el Asia (Molucas).

En efecto, los negociadores se habían limitado a fijar un arco de meridiano occidental, prescindiendo de la redondez de la tierra y sin considerar que navegando en sentido opuesto los castellanos y portugueses forzosamente tendrían que encontrarse.

Habían omitido además dos detalles fundamentales: determinar desde cual de las islas que forman el archipiélago debían contarse las 370 leguas y establecer la naturaleza de éstas, pues la legua marina se diferencia de la terrestre y esta misma variaba dentro de cada país.

En estas condiciones, España y Portugal nunca lograron ponerse de acuerdo y tanto en Asia como en América fué necesario recurrir a soluciones transaccionales.

Consecuencias de carácter económico, político y científico.
Las consecuencias del descubrimiento de América no se sintieron de inmediato, porque las primeras expediciones no fueron fructíferas.

Pero la situación varió fundamentalmente en el siglo XVI,. cuando los españoles llegaron a las regiones ricas en metales preciosos y la conquista abarcó desde el Sur de los Estados Unidos a la Tierra del Fuego. Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda, se incorporaron también al movimiento descubridor e iniciaron la ocupación de nuevos territorios. Pudieron apreciarse entonces, en toda su amplitud, las consecuencias económicas, políticas y científicas de los descubrimientos.

En el orden económico podemos señalar la expansión del comercio, la desvalorización de los metales preciosos y el alza de los precios.

El tráfico comercial adquirió un mayor desarrollo y se desplazó del Mediterráneo al Atlántico. Los países de la Europa occidental se reservaron la exclusividad del comercio con sus respectivas colonias (monopolio) y la dominación de las rutas que conducían a ellas.

Antes del siglo XVII, los países que dominaban las costas de un mar pretendían la soberanía del mismo y se atribuían el derecho de excluir a los demás de su navegación. Imperaba la teoría del mar cerrado, que España, Portugal e Inglaterra defendieron celosamente, en oposición a la libertad de los mares, proclamada por Holanda y que luego prevaleció.

La abundancia de metales preciosos (oro y plata), provocó su desvalorización y produjo como consecuencia un aumento en el precio de las mercaderías: el oro y la plata valían menos y se necesitaba mayor cantidad para comprar los mismos productos.

Afortunadamente la mayor expansión del comercio y la formación de nuevos mercados europeos, limitó el alza de los precios. De otro modo la desvalorización de los metales preciosos hubiese sido aun más grande.

Se calcula, en efecto, que la cantidad de estos metales acumulada en Europa fué doce veces mayor que la anterior; en cambio, los precios solamente aumentaron seis veces. Quiere decir que si un artículo valía anteriormente uno, su precio en adelante aumentó a seis y no a doce.

La vida se encareció en perjuicio de la clase obrera, pues los salarios no recibieron aumento.

Las consecuencias políticas de los descubrimientos fueron también muy grandes. Las naciones coloniales aumentaron su poderío, especialmente España que se convirtió en la potencia predominante del siglo XVI y en centro de la política europea, posición que perdió a partir del siglo siguiente.

En el orden científico, los descubrimientos marítimos produjeron consecuencias importantísimas: se integró el conocimiento del planeta y de la humanidad, pues nuevas tierras y razas fueron reveladas al mundo europeo que durante siglos había ignorado su existencia; la fauna y la flora se enriquecieren con las especies animales y vegetales que poblaban la América; y se enriqueció a su vez la fauna y la flora americana, pues los europeos trajeron a la América los animales y vegetales necesarios para el desarrollo de la colonización.

La cartografía. Los primeros descubrimientos se exteriorizaron de una manera fantástica en la cartografía contemporánea, salvo cuando fueron registrados por sus autores o los participantes en las expediciones realizadas, v. gr. Juan de la Cosa a quien se debe un mapa del mundo conocido en el cual su autor registró fielmente las costas americanas (1500).

Los mapas preparados sobre la base de informaciones difundidas por los expedicionarios traducen, en cambio, el confusionismo geográfico de la época.

En el confeccionado por Johann Ruysch, que data de 1508, Groelandia y Terranova aparecen como penínsulas situadas en la costa N.E. de Asia. El llamado Globo de Lenox, que es algo posterior (1510 ó 1511), sitúa el Brasil al Oeste de América y ubica el N. O. de ésta en las proximidades del Japón.

El Globo de Schóner (1515) que sirvió a Magallanes en su expedición, entre otras fantasías, coloca al Brasil en la extremidad Sur de América, separándolo de ésta por un canal, es decir, en el lugar correspondiente a Tierra del Fuego.

La Corona ordenó en 1508, a raíz de la Junta de Burgos, la formación del padrón real, mapa oficial llevado por el Piloto Mayor y que se actualizaba a medida que los descubrimientos exigían la agregación de nuevas informaciones o la rectificación de las anteriores.

La cartografía primitiva ilumina diversos aspectos de la Historia Americana y plantea interesantes problemas. Algunos mapas comprueban la realización de viajes desconocidos o cuyos autores resulta difícil individualizar. Así ocurre con el llamado Mapa de Cantino.

Data de 1502 y en él se registra con lujo de detalles el contorno de la península de la Florida, cuyo descubrimiento oficial está fijado en 1513.

Fuente Consultada:Curso de Historia Colonial, Americana y Argentina de Saenz Valiente, Edtorial Estrada

Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economia y

Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economía-Comercio- Conocimientos y Rutas

Iniciación de una nueva época. — Al promediar el siglo XV Europa sufrió una completa transformación que se acentuó en el transcurso del siguiente. Los aspectos más salientes de la existencia se modificaron: la organización política y social, las creencias religiosas, la vida económica y la cultura sufrieron cambios de importancia.

Tres factores contribuyeron a cambiar la fisonomía de la Europa feudal:

la consolidación del poder real y la formación de las nacionalidades de occidente;

los grandes inventos;

la toma de Constantinopla por los turcos otomanos. A ellos se debió la terminación de la Edad Media y la iniciación de los tiempos modernos que comienzan con este último episodio (1453) y terminan con la Revolución Francesa (1789).

Durante este período se produjo el descubrimiento de América y se consumó su colonización por cinco potencias de la Europa Occidental: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda.

La situación política: destrucción del feudalismo y consolidación del poder real. — El primer acontecimiento importante que se produjo a mediados del siglo XV fué la consolidación del poder real en la Europa occidental.

En Inglaterra, como consecuencia de la Guerra de las Dos Rosas (1455-85), a la cual debió su ruina la nobleza y su vigor la autoridad de la Corona;
en Francia, durante el reinado de Luis XI (1461-83), a causa de sus victorias sobre los nobles acaudillados por el duque de Borgoña, Carlos el Temerario; en los reinos españoles, merced a la acción desplegada por los Reyes Católicos unidos en matrimonio.

El triunfo del poder real significa la terminación de un largo proceso cuya iniciación data del siglo XII.

El feudalismo había cumplido su función histórica una vez llenada la necesidad que lo produjo: restablecer el orden e impedir el avance de las hordas normandas. Se revelaron entonces sus inconvenientes.

El Rey en la Edad Media

En el orden político, la disgregación de los estados reducía el concepto de nacionalidad y lo limitaba a la extensión de cada feudo. El poder real era puramente nominal (un símbolo). El Rey no llegaba a ser el señor feudal más poderoso; su autoridad solamente se dejaba sentir sobre su feudo; carecía de jurisdicción sobre los demás, pues no se concebía la soberanía sin la propiedad de la tierra.

La vida económica fue afectada por la violencia característica de la época. Las guerras feudales eran tan frecuentes que la Iglesia debió intervenir para obtener la suspensión de las hostilidades durante ciertos días de la semana. Además, la multiplicidad de los impuestos, la inseguridad de los caminos, la variedad de los sistemas monetarios, etc., afectaron seriamente el desarrollo del comercio y de las industrias.

arte medieval arco ojival
Arte medieval, el arco ojival

La cultura declinó. Salvo la arquitectura, que tuvo en el arte ojival o gótico un estilo propio, las demás expresiones artísticas son escasas o inferiores. El saber se refugió en los conventos y desde allí irradió sus manifestaciones.
Estos inconvenientes provocaron la reacción contra el feudalismo.

La debilidad de la Corona mejoró mediante la ampliación de los bienes del dominio real; los soberanos se aseguraron el apoyo popular fomentando el movimiento comunal: las ciudades adquirían el derecho de gobernarse por sí mismas; los abusos de los señores feudales despertaban en el pueblo la conciencia de que era necesario un cambio de régimen; el concepto de la nacionalidad se destacaba: la guerra de los Cien Años (1328-1453) había revelado los inconvenientes de que una parte de Francia estuviera sometida al Rey de Inglaterra y que los vasallos de éste hicieran armas contra el soberano francés.

Las Cruzadas Medievales

Paralelamente al robustecimiento del poder real, se producía un debilitamiento del poderío feudal. Las Cruzadas (1096 -1270) fueron fatales para éste: los señores se empobrecieron y concedieron libertades a las ciudades, enriquecidas por el despertar económico que aquellas expediciones produjeron.

Surgieron de esta manera las comunas, ciudades que compraban o adquirían mediante la fuerza un conjunto de derechos consignados en un documento solemne llamado carta o fuero. El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

La lucha entre el poder real y el feudalismo terminó a mediados del siglo XV en la Europa occidental. En cambio, los países centrales: Alemania e Italia continuaron divididos en pequeños estados.

Los turcos otomanos. Caída de Constantinopla: consecuencias. — En el siglo XIV los turcos otomanos hicieron su aparición en Europa después de fundar, bajo el reinado de Otmán a quien deben el nombre, un poderoso imperio en el Asia Menor, con Brusa por capital.

La superioridad de sus armas, el espíritu combativo que los animaba, la debilidad creciente del Imperio Bizantino y la división de la península balcánica en diversos estados, favoreció su acción conquistadora. Galípoli cayó en sus manos bajo el reinado de Orkán (1359) ; su sucesor Amurates I se apoderó de Andrinópolis y sometió a los búlgaros y a los servios.. Su hijo Bayaceto amplió las conquistas y llevó sus armas contra los húngaros.

Finalmente en 1453 bajo el gobierno de Mahomet II, Constantinopla, sitiada por 260.000 turcos y bloqueada por la escuadra otomana, cayó en poder de los sitiadores. Una nueva potencia, extraña por su raza, religión y costumbres, quedó incorporada a las naciones europeas. Turquía, aislada por la Europa cristiana, luchó contra ella, ge aisló a su vez y cerró sus puertos al comercio europeo, arruinando el tráfico con el Oriente y con él a las naciones que lo practicaban.

Ataques de los turcos otomanos
Ataques de los turcos otomanos

Dos consecuencias capitales derivan de este acontecimiento:

los grandes descubrimientos marítimos;

el Renacimiento facilitado por la acción de los sabios griegos que huyeron de Constantinopla y se establecieron en Italia, llevando los tesoros de la antigua cultura grecorromana.

La situación económica. — La situación económica de Europa al terminar la Edad Media no ofrece caracteres uniformes. Alemania había iniciado su decadencia al declinar la famosa Liga Hanseática que había monopolizado el comercio en el Norte de Europa, donde se extendía por Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia.

Después de haber llegado a su apogeo en el siglo XIV declinó en el siguiente y arrastró al Imperio alemán en su decadencia. Italia, dividida también en diversos estados, inició su declinación económica cuando la toma de Constantinopla cerró a Genova y Venecia el comercio con el Oriente.

Francia se hallaba en situación poco favorable: carente de marina, su comercio era escaso y su principal industria la fabricación de paños. Inglaterra distaba mucho de anunciar el poderío que habría de adquirir durante la Edad Moderna a partir del reinado de Isabel: sin marina ni industria, su comercio se reducía a la exportación de lanas a Francia e Italia y especialmente a Flandes. Esta región formaba parte de los Países Bajos y presentaba el espectáculo de una extraordinaria vida comercial. Su centro principal era la ciudad de Brujas y una sabia división del trabajo había repartido entre diversas poblaciones la producción de distintos artículos.

Contrastando con la situación económica general, los reinos cristianos de la península ibérica, especialmente Castilla, Aragón y Portugal se destacaban por su actividad: poseían una marina poderosa; sus industrias, casi todas de origen musulmán, habían adquirido mucha importancia y su comercio rivalizaba con el de las repúblicas italianas en el Mediterráneo y se extendía por el Norte hasta Francia, Inglaterra y Flandes.

El saber astronómico. Al terminar la Edad Media los conocimientos astronómicos habían alcanzado un notable desarrollo, favorecido por la invasión musulmana a la península ibérica.

Los árabes, en efecto, fueron famosos matemáticos y astrónomos. A ellos se debió también la introducción en la Europa occidental de los conocimientos científicos de la antigüedad grecorromana, entre los cuales se destaca la teoría de la esfericidad de la tierra. Los griegos la tomaron a los sacerdotes egipcios y la difundieron en la Europa oriental por medio de sus filósofos (Tales de Mileto, Sócrates, Platón y Aristóteles) y de sus cosmógrafos (Euclides, Arquímedes, etc.).

Bajo la influencia musulmana los conocimientos cosmográficos de la antigüedad se difundieron por toda Europa y al promediar el siglo XV la idea de la esfericidad de la tierra era patrimonio de la gente culta. La iglesia la consideraba compatible con el dogma cristiano y el Cardenal Pedro de Ailly la expuso y defendió en su obra Imago Mundi publicada en 1410.

Sin embargo, se le asignaba a la tierra un diámetro reducido y se suponía que los mares ocupaban una mayor extensión. Se prescindía, en efecto, del continente americano, aunque se admitía la posibilidad de que entre Europa y Asia hubiese otras tierras, cuya existencia la antigüedad había presentido.

imagen del mundo edad media

Se discutían finalmente las condiciones de habitabilidad de algunas regiones; por ejemplo el ecuador y los polos, aunque entre la gente culta predominaba una opinión favorable, pese a que Aristóteles había sostenido lo contrario.

Claro está que estos conocimientos no eran accesibles a las clases inferiores de la población, a las cuales resultaba más comprensible la planiformidad de la tierra, la creencia de que la vida humana era imposible en la zona ecuatorial y muchos otros errores generalizados, especialmente entre, la gente de mar.

Los conocimientos geográficos. Los conocimientos geográficos eran muy limitados a fines de la Edad Media. Sin embargo, las Cruzadas (1098-1270), la reanudación del comercio asiático europeo que ellas provocaron y la formación del imperio mogol que se extendía en el siglo XIII desde el Mar del Japón hasta Moscú, ampliaron considerablemente los conocimientos.

En el siglo XV el mundo conocido comprendía:

el continente europeo, aunque los países del Norte y del Oriente eran-poco familiares para los demás;

la región mediterránea del África y la costa atlántica, hasta el Cabo Boj ador, situado entre los paralelos 26 y 27;

la zona occidental de Asia limítrofe con Europa y vagas referencias sobre Persia, Tartaria, China, Indostan, etc., países que producían valiosas mercaderías y provocaban interesantes relatos de los viajeros.

América era totalmente ignorada, a pesar de que, desde el siglo X la ocupación de Groenlandia y otros territorios vecinos había sido iniciada por un pueblo eminentemente batallador, navegante y aventurero, los normandos, quienes abandonaban las costas de Noruega, su patria, para lanzarse a lo largo de Europa en busca de glorias y riquezas.

En el curso de sus viajes, se dirigieron también hacia el N. O. y descubrieron la Islandia (Naddodd, en 861). Desde ella vislumbraron la Groenlandia (Gunnbjoern, en 876), donde en el transcurso del siglo siguiente (982 ó 983) se estableció un noble desterrado llamado Erik el Rojo, quien acometió años después la colonización del país.

En el mismo siglo se introdujo el cristianismo y la colonización se afianzó. Desde allí se efectuaron importantes descubrimientos. En efecto, según una opinión muy generalizada, la isla de Terranova y los territorios de Nueva Escocia y Massachussetts fueron descubiertos entre los años 986 y 1001, siendo denominados Helulandia (tierra pedregosa), Marklandia (tierra de la madera) y Vinlandia (tierra de la vid), respectivamente. Este último territorio fué objeto de diversas tentativas de colonización, las cuales quedaron abandonadas en la segunda década del siglo XI.

En cuanto a la colonización de Groenlandia, las últimas noticias que de ella se tienen datan del siglo XV. Abandonados a su suerte, es posible que los pobladores se mezclaran con los nativos y terminaran por confundirse con ellos.

Esta circunstancia y el aislamiento en que vivía el N. de Europa con respecto a los demás países del continente nos explica que al iniciarse las grandes empresas marítimas del siglo XV, sus autores ignoraran aquellos lejanos descubrimientos.

Los elementos para la navegación. Los portulanos. — En los
últimos tiempos de la Edad Media, el instrumental náutico se enriqueció considerablemente y facilitó la realización de audaces navegaciones.

El perfeccionamiento de la brújula con el agregado de la rosa de los vientos, dio a los marinos el instrumento de orientación necesario para seguir el rumbo, con prescindencia de la costa.

brujula medieval

El astrolabio o anillo astronómico, igualmente perfeccionado, y la ballestilla, que realizaba análoga función, permitían determinar la posición de los buques según la longitud y latitud de los astros.

Los portulanos, cartas que en un principio consignaban las características de los puertos, se generalizaron y contuvieron con lujo de detalles los mares y costas conocidos.

A estos elementos debemos agregar la preocupación revelada en algunos países para preparar expertos navegantes (v. gr.: Portugal, con la escuela náutica de Sagres).

En cambio, la arquitectura naval no hizo mayores progresos hasta el siglo XVI y las naos, bergantines y carabelas, barcos pequeños y livianos, adecuados para las exploraciones, fueron los empleados con mayor frecuencia en las exploraciones, reservándose los buques más lentos y pesados (galeones, carracas, etc.) para el transporte de mercaderías.

Los centros del comercio y de la navegación. — Durante los últimos siglos de la Edad Media quedaron definidos dos núcleos comerciales bien caracterizados: el anseático y el mediterráneo. Ellos ejercían el monopolio de la navegación sobre los mares circunvecinos: el primero, en el Báltico y el Mar del Norte; el segundo sobre el Mediterráneo y sus auxiliares el Negro, el de Mármara y el Azoff.

El comercio anseático era exclusivamente europeo y se extendía por el Norte de Europa hasta Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia. Tuvo su apogeo durante el siglo XIV pero quedó arruinado en el subsiguiente.

El comercio mediterráneo era intercontinental, es decir, europeo – asiático. Marsella, Barcelona y especialmente las repúblicas italianas lo practicaban en gran escala.

Ellas introducían los productos orientales, los distribuían por el Mediterráneo y los enviaban hasta Alemania y los Países Bajos siguiendo la ruta de los ríos navegables y de los antiguos caminos romanos. La lista de las mercaderías asiáticas era bien nutrida.

De Asia llegaban a Europa diversos perfumes, como la mirra, el alcanfor, el aceite de sésamo, piedras preciosas y perlas, tejidos de seda, algodón, tapices, etc. Pero los artículos preferidos eran las especias a las cuales los hombres de la época, habituados a una alimentación excesivamente pesada, atribuían cualidades tónicas y estimulantes.

La pimienta, la canela, el clavo de olor, la nuez moscada, el anís, etc., se consumían en grandes cantidades y la extensión de su uso enriquecía a las naciones que las importaban y a los comerciantes que las vendían.

El comercio con el Oriente. Viajeros. — El comercio con el Oriente se había iniciado en la antigüedad. El lujo y la ostentación, característicos de la decadencia romana, generalizó el consumo de los productos asiáticos que llegó a adquirir proporciones extraordinarias.

Los perfumes, las telas finas, las piedras preciosas y las perlas llegaban a Europa en grandes cantidades. Las invasiones germánicas paralizaron este comercio, poco adecuado para las costumbres y modalidades de los pueblos que se establecieron en las provincias del imperio romano de Occidente.

Pero las Cruzadas (1096 -1270) lo reanudaron, porque pusieron a los europeos en contacto con los pueblos asiáticos. Se activaron las relaciones comerciales y las regiones de Oriente despertaron la atención pública, especialmente cuando los mogoles del siglo XIII iniciaron la formación de un gran imperio que se extendía desde el Japón hasta Moscú.

El interés despertado provocó numerosos viajes realizados por misioneros y comerciantes. Los primeros los efectuaban con propósitos religiosos y a veces en cumplimiento de embajadas confiadas por los Papas y los soberanos europeos.

Los segundos, deseosos de conocer el porvenir mercantil de esas lejanas regiones orientales, llenas de misterio y que ofrecían una atracción extraordinaria para los hombres de la época. Monjes fueron los primeros embajadores mandados al Asia por el Papa Inocencio IV y por San Luis, rey de Francia.

Comerciantes eran Nicolás y Mateo Polo. Merced a las informaciones recogidas por unos y otros en largas peregrinaciones por tierras asiáticas, merced también a los viajes realizados en busca del país del Preste Juan, indistintamente ubicado en Asia y África y que se decía gobernado por un príncipe cristiano, los conocimientos geográficos se extendieron y la Siria, la Mesopotamia, la Persia, el Tibet y las regiones próximas dejaron de ser desconocidas para los hombres de Europa a partir del siglo XIII.

Marco Polo — Entre los viajeros de la época se destaca Marco Polo. Tenía apenas 17 años cuando seducido por los relatos de su padre Nicolás Polo y de su tío Mateo Polo, que habían permanecido en Asia por espacio de ocho años (1261-69), decidió acompañarlos en un nuevo viaje que emprendieron en 1271 y que habría de retenerlos durante 24 años en tierras asiáticas.

Marco Polo y sus acompañantes visitaron distintas regiones de Asia y el primero de ellos se ganó la confianza del Emperador Kublai – Khan y desempeñó diversas funciones de importancia, incluso el gobierno de algunos territorios. Pudo así recoger interesantes noticias sobre la historia natural y política, las producciones y las costumbres del Oriente.

marco polo sus viajes
Marco Polo Mercader Venesiano

En 1295 los tres regresaron a Venecia, su patria, donde revelaron las riquezas adquiridas durante su larga estada en Asia. Al año siguiente estalló la guerra entre Genova y Venecia. Marco Polo participó en ella y fué. tomado prisionero en la batalla de Curzola.

Durante el cautiverio dictó a su compañero de prisión llamado Rusticiano de Pisa, el relato de sus viajes y aventuras, publicado algún tiempo después bajo el título de Libro di ser Marco Polo, denominado también II Milione.
La influencia de esta obra fué muy grande. Traducida a varios idiomas, circuló con la relativa profusión permitida por la reproducción manuscrita.

Parece, sin embargo, que contribuyó muy poco al acrecentamiento de las relaciones comerciales con el Oriente, pero lo cierto es que ella reveló a Europa un mundo desconocido, excitó la imaginación popular y mantuvo el interés por las regiones orientales hacia las cuales convergían en los siglos XIV y XV (de esta época se conocen 88 copias) las ambiciones de los comerciantes y de los Estados.

Cristóbal Colón fue también un asiduo lector de esta obra; todavía se conserva el ejemplar de su pertenencia cuidadosamente anotado por él y su hermano Bartolomé. He aquí como dos siglos después de ser escrito, el libro de Marco Polo contribuyó al descubrimiento del Nuevo Mundo, a cuyas playas llegó Colón creyendo haber encontrado el Cipango y el Catay, el Japón y la China del viajero veneciano.

Cristóbal Colón
Cristóbal Colón

Las rutas comerciales con el Oriente. Cuando se reanudaron las relaciones comerciales con el Oriente, las mercaderías asiáticas llegaban a Europa por tres rutas distintas: una terrestre y dos marítimas.

La primera, erizada de peligros por su naturaleza y el carácter agresivo de las poblaciones del camino, partía de Pekín y cruzaba todo el continente asiático, primero hasta Samarcanda, luego hasta el Norte del mar Caspio. Finalmente las mercaderías pasaban por Rusia al Mar Negro.

La segunda se iniciaba en la costa occidental de la India, y siguiendo el curso del Tigris hasta Bagdad, permitía que los productos llegaran en caravanas a los puertos asiáticos del Mediterráneo.

La tercera partía de las costas del Japón, seguía por el Mar de la China, el estrecho de Malaca, el Mar de Omán, el golfo de Aden y el Mar Rojo, siendo transportados los productos primero a El Cairo y luego hasta Alejandría.
Venecia, Genova, Barcelona, Valencia y Marsella competían en el transporte de las mercaderías asiáticas, especialmente las dos primeras, que monopolizaban los mercados de Alejandría y Constantinopla, respectivamente, los dos grandes emporios del comercio asiático.

La rivalidad entre estas repúblicas provocó una guerra (1356 -1380), y a pesar de que la segunda fué derrotada, ambas mantenían su actividad mercantil al producirse la toma de Constantinopla, cuyas murallas fueron heroicamente defendidas por dos mil soldados genoveses.

Decadencia y desaparición del tráfico asiático.  La toma de Constantinopla redujo la importancia del comercio con Oriente y terminó por arruinarlo. Las conquistas turcas se extendieron a los establecimientos genoveses de Constantinopla, Mar Negro e islas del Asia Menor.

Alejandría cayó también en poder de los invasores y las factorías venecianas quedaron definitivamente clausuradas. Una razón de seguridad exigía a los otomanos la exclusión del comercio europeo.

Cerrados los caminos tradicionales, Europa se vio privada de los productos asiáticos. La ruina de Genova fué total y definitiva; Venecia promovió negociaciones con el Sultán para asegurarse el comercio por el Mar Negro. Entretanto, Portugal, interesado en hallar un nuevo camino hacia el Oriente, dio impulso a las expediciones iniciadas desde comienzos del siglo, y Cristóbal Colón sometió sus planes a la Corona de Castilla.

La toma de Constantinopla fue, pues, el antecedente inmediato de las grandes expediciones marítimas y, por consiguiente, del descubrimiento de América.

Fuente Consultada: Curso de Historia Colonial, Americana y Argentina de Saenz Valiente Editorial Estrada

Spinoza La Inferioridad de las Mujeres Filosofo Racionalista

Spinoza La Inferioridad de las Mujeres
Filosofo Racionalista

filosofo renacentistaBaruch de Spinoza (1632-1677) fue un filósofo que creció en la relativamente tolerante atmósfera de Amsterdam. Fue expulsado de la sinagoga de la ciudad a los veinticuatro años por rechazar los principios del judaísmo.

Condenado al ostracismo por la comunidad judía local, lo mismo que por las principales iglesias cristianas, Spinoza vivió una vida tranquila e independiente, ganándose la vida en  la preparación de lentes ópticos, y se negó a aceptar la cátedra de filosofía en la Universidad de Heidelberg por temor a comprometer su libertad de pensamiento.

Spinoza leyó gran cantidad de obras científicas y experimentó la influencia de Descartes.

Si bien apoyaba la aproximación racional cartesiana al conocimiento, Spinoza era reacio a aceptar las implicaciones de las ideas Descartes, en particular la división de mente y materia y la aparente separación de un Dios infinito del finito mundo material. Dios no era sólo el creador del universo, era el universo.

Todo está en Dios y nada puede separarse de él. Esta filosofía del panteísmo (otros la han clasificado como panenteísmo o monismo) fue formulada el libro de Spinoza Ética demostrada al modo geométrico, la cual no se publicó hasta después de su muerte.

Para Spinoza, los seres humanos no están “situados en la naturaleza como un dominio dentro de otro dominio»; sino que son tan parte de Dios o de la naturaleza, o del orden universal, como otros objetos naturales. El que no se haya podido entender a Dios ha conducido a malas interpretaciones, una de las cuales sostiene que la naturaleza existe sólo para el provecho personal.

«A medida que encuentran dentro y fuera de ellos mismos muchos de los medios que tanto los ayudan en su búsqueda de lo que es útil, digamos, los ojos que miran, los dientes que mastican, hierbas y animales que los proveen de comida, el Sol que les dá la luz, el mar que cría a los peces,llegan a ver la totalidad de la naturaleza como un medio para obtener innumerables conveniencias»

Además, por ser incapaces de encontrar otra causa de la existencia de estas cosas, las atribuyen a un Dios-creador al que deben vene­rar para conseguir sus propósitos: “De ahí se deduce que cada cual considerara para si mismo, de acuerdo con sus capacidades, una manera diferente de devoción hacia Dios, por lo que el Señor debería amarlo más que a sus iguales, y dirigir todo el curso de la naturaleza a la satisfacción de su ciega avidez e insaciable avaricia”.

Luego, cuando la naturaleza se presentó de manera hostil en forma de tormentas, terremotos y enfermedades, “declararon que ciertas cosas suceden porque los dioses están molestos por algún mal que les fue hecho a ellos por los hombres, o por alguna falta en su culto”, en lugar de comprender “que la buena y la mala suerte alcanzan a fieles e infieles por igual”? Del mismo modo, los seres humanos condenan moralmente las faltas ajenas al no poder entender que las emociones humanas, “pasiones de odio, ira, envidia y demás, consideradas en sí mismas, se siguen de la propia necesidad y eficacia de la naturaleza” y que «nada llega a suceder en la naturaleza que contravenga sus leyes universales”

Para explicar las emociones humanas, como todo lo demás, necesitamos analizarlas como lo haríamos con el movimiento de los planetas: “Trataré, en consecuencia, sobre la natura-fuerza de mis emociones conforme al mismo método que hasta este punto en mis investigaciones respecto a Dios y a la mente. Consideraré los actos humanos y los deseos exactamente del mismo modo que si estuviera ocupándome de líneas, planos y sólidos.

Todo tiene explicación racional y los seres humanos son de encontrarla. Valiéndose de la razón, la gente puede hallar la felicidad verdadera. Su libertad real llega cuando entienden el y la necesidad de la naturaleza y logran desprenderse de los intereses pasajeros.

La “natural» inferioridad de las mujeres
A pesar del desmoronamiento de antiguos conceptos y del surgimiento de una nueva visión del mundo en la Revolución Científica del siglo XVII, las actitudes hacia las mujeres seguían atadas a las perspectivas tradicionales. En esta selección, el filósofo Baruch de Spinoza arguye sobre la “natural” inferioridad de las mujeres ante los hombres.

Baruch de Spinoza, Tratado político

«Empero, preguntará acaso alguien, ¿están las mujeres bajo la autoridad de los hombres por naturaleza o por institución? Porque si ha sido por mera institución, entonces no tendríamos razón de para excluir a las mujeres del gobierno. Mas, si consultamos la experiencia, encontraremos que el origen de ello está en su debilidad. Porque nunca ha habido el caso de hombres y mujeres reinen juntos, sino en cualquier parte de la Tierra donde haya hombres, vemos que los hombres gobiernan, y las mujeres son gobernadas, y que en este plan ambos sexos viven en armonía. Pero, por otra parte, las amazonas, que se refiere que tenían el desde antiguo, no toleraban hombres en su país, pues criaban sólo a sus hijas hembras, y mataban a los varones que nacían de ellas. No obstante, si por naturaleza las mujeres fueran iguales a los hombres, y fueran distinguidas por la fuerza de carácter y la capacidad, en los cuales consiste principalmente el poder humano y, por ende, el humano derecho, seguramente entre tantas y diferentes naciones se encontrarían algunas en las que ambos sexos gobernaran por igual, y otras donde los hombres estuvieran gobernados por las mujeres, y así, criados de modo que puedan hacer menos uso de sus capacidades.

Y como este es el caso en ninguna parte, se puede aseverar con perfecta propiedad que las mujeres no tienen por naturaleza iguales derechos que los hombres: sino que necesariamente deben ceder ante ellos y que  no puede suceder que ambos sexos deban gobernar por igual  y mucho menos que los hombres deban ser gobernados por mujeres. Pero, si reflexionamos aún más sobre las pasiones humanas, como los hombres, de hecho, aman a las mujeres por la pasión del deseo, y estiman su astucia y sabiduría en proporción a la excelencia de su belleza, y también cuán opuestos son  los hombres a sufrir que las mujeres a las que aman muestren cualquier clase de favor a otros, así como otros hechos de esta clase, veremos fácilmente que los hombres y las mujeres no pueden gobernar por igual sin gran daño a la paz.»

Fuente Consultada: Filosofía David Papineaud Editorial BLUME