Principales Sucesos de la Historia Argentina

Situacion de Argentina a Fines del Siglo XIX Economia y Politica

Situacion de Argentina a Fines del Siglo XIX Economia y Politica

La Argentina a fines del siglo XIX y comienzo del XX atravesaba por grandes transformaciones en lo social, lo culturaly lo económico. La inmigración masiva, el tendido de los ferrocarriles y las primeras grandes industrias, como la de los frigoríficos, marcaban el ritmo de esos cambios, en que la unificación del territorio, el crecimiento urbano, la expansión agroganadera y de las exportaciones daban la imagen de un país pujante, orientado hacia «elprogreso», «el futuro», la modernidad. Sin embargo, el poder de decisión en las grandes cuestiones seguía en manos de una reducida élite social, económica y política.

agentina siglo xix
Vista de la Plaza de Mayo

Quien mejor representaba el carácter contradictorio y de transición de esa Argentina a caballo de dos siglos era el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, que por entonces promediaba su segundo mandato.

Por esta etapa de la historia la Argentina estaba cambiando profundamente. La agricultura, poco importante hasta 1880, ganaba espacios tanto en el territorio como en las exportaciones, y los cereales convertían a la nación en «el granero del mundo».

Los frigoríficos revalorizaban la ganadería, orientándola a la producción de carnes para los mercados europeos. Los ferrocarriles terminaban con el aislamiento del interior, y modificaban las economías regionales impulsando la vitivinicultura cuyana y las actividades azucarera, algodonera y del tanino en el Norte.

Todas esas transformaciones multiplicaban manufacturas, talleres e industrias procesadoras y una amplia gama de servicios, que reforzaban la demanda de mano de obra y el proceso inmigratorio. También daban origen a los primeros movimientos sindicales, donde anarquistas y socialistas promovían las primeras demandas, manifestaciones y huelgas, en lo que empezó a denominarse «la cuestión social» u «obrera».

La urbanización, poco a poco, convertía a los «simples paisanos» de antaño en ciudadanos. Junto con ellos, los hijos de la primera ola inmigratoria adquirían conciencia de argentinidad gracias a la enseñanza pública, e inspirados en el espíritu liberal de la Constitución buscaban hacer valer sus derechos.

La inmigración:La inmigración fue un factor preponderante en el aumento de nuestra población. La Argentina ofreció libertad, paz y trabajo.

Excelentes posibilidades de progreso. En 1876 una ley creó el Departamento de Inmigración y organizó sus funciones.

Se establecieron en el exterior agentes, que divulgaron las condiciones de vida y oportunidades de trabajo de nuestro país.

Comisiones que seleccionaban a los postulantes, contrataban los pasajes, recibían a los inmigrantes, a quienes alojaban por un tiempo. Luego facilitaban el traslado a su destino y la búsqueda de vivienda. Otra agencia les conseguía colocación.

los inmigrantes en argentina

En 1852, la población se estimaba en 800.000 personas, y los extranjeros en 7000. Desde entonces y hasta 1900 se radicaron definitivamente 1.200.000 inmigrantes. El número de ingresados en el período fue de 1.930.000.

El mayor aporte provino de italianos, seguidos por españoles y franceses.

Desarrollo industrial y agropecuario:  La creación del Ministerio de Agricultura, en 1898, favoreció notablemente el crecimiento del poder económico del país, con la explotación de sus grandes riquezas naturales, la expansión de su comercio, y en menor escala, de su industria.

El Dr. Emilio Frers inauguró por breve tiempo la cartera. Atendió a la organización inteligente de sus tareas y la confección de un adecuado plan de trabajo.

Sus primeras providencias versaron sobre la investigación agrícola y la estadística, exploración y relevamientos topográficos de los territorios nacionales, la instalación de estaciones meteorológicas, la creación de puertos terminales y de elevadores de granos, la legislación laboral, etc.

Desde sus comienzos le correspondió combatir un flagelo difundido en el ganado vacuno: la fiebre aftosa, así como la langosta, que con frecuencia asolaba los sembrados.

la agricultura en argentina en el siglo xix

El nuevo organismo inauguró, con gran suceso, la Exposición de Agricultura, Industria y Comercio, el Io de octubre de 1898.

Dos problemas trabaron sensiblemente estos progresos: el de los límites con Chile y el desmedro por el que pasaba la economía; zanjado el primero volvieron a producir sus efectos las providencias tomadas por los ministerios técnicos; en la primera década del siglo XX el país incrementó
en un tercio la superficie de suelo curvada y el número de sus habitantes.

Hubo también un importante aumento del intercambio comercial, con el consecuente de las rentas fiscales.

Medidas colonizadoras inteligentes y eficaces: creación de colonias agrícolas, donación de tierras a los integrantes de expediciones a la Patagonia, concesión o venta por remate público de tierras de pastoreo, favorecieron la marcha hacia la extensa planicie interior.

Los recién instalados aumentaron la producción agropecuaria; la multiplicación del ganado vacuno y lanar y el desarrollo de la agricultura señalaron notables progresos.

La exportación de cereales, junto con la lana, cueros vacunos y lanares salados, grasa y sebo, creó fuentes de riqueza.

En 1883 se inicia la industria frigorífica, que permitiría la exportación de carnes por salazón y después por el congelado.

La flota mercante sumó 180 000 toneladas.

La perforación del túnel transandino favoreció la comunicación con Chile.
El 12 de diciembre de 1907 se descubrió petróleo en Comodoro Rivada-via, al perforar en busca de agua.

Una Dirección General se encargó, poco después, de la explotación estatal de esos hidrocarburos. Su titular, el coronel Enrique Mosconi, le dio extraordinario impulso.

Fue construido un oleoducto entre los yacimientos y el puerto de Comodoro Rivadavia, modernizado y adecuado a su nueva función. Fueron adquiridos buques-tanque, erigidas refinerías sucesivamente en Comodoro Rivadavia, Buenos Aires y La Plata y se instalaron depósitos de almacenaje en varias ciudades.

En 1916 fue encontrado petróleo en Plaza Huincul (Neuquén). También fue iniciada la industrialización del gas natural de los pozos.

Los ferrocarriles: Los ferrocarriles han sido factor preponderante de progreso en la Argentina.

Por las vías férreas penetraba la civilización sobre la gran extensión pampeana, alejada del mar y sin ríos de gran caudal.

La precaria red caminera no alcanzaba a relacionar eficazmente los importantes centros urbanos del interior entre sí y con Buenos Aires.

La red ferroviaria acercó el producto agropecuario a los centros de consumo y a los puertos de salida al exterior.

Corresponde al general Roca el mérito de haber sido durante su presidencia un entusiasta propulsor de la red ferroviaria. Aceptó, para el tendido de líneas, capitales privados de empresas inglesas, y en menor escala, francesas.

el ferrocarril andino en argentina
Imagen del ferrocarril andino

Los ferrocarriles del Estado, por su parte, duplicaron sus líneas; unieron Buenos Aires con Jujuy, La Quiaca y Bolivia, por el norte, y con La Rioja y Catamarca, por el oeste. Una extensión a Tinogasta llevó una rama hasta cerca del límite con Chile, a la altura del puerto de Copiapó, en el Pacífico.

La educación y la vida cultural: Prosiguió con intensidad la tarea de «educar al soberano». Se abrieron cuarenta y dos escuelas normales para formar maestros.

En 1916 recibían instrucción 700.000 alumnos en 5000 escuelas primarias; asistían el 50% de los niños de edad escolar.

Seis mil alumnos concurrían a colegios secundarios, 4000 a las universidades, 800 a la Academia de Bellas Artes.

La acción educativa redujo el porcentaje de analfabetos: de 68 % en 1880 a 33 % en 1916.

educacion en argentina siglo xix

Hombres de ciencia y pensadores dieron jerarquía a la cultura argentina.
Francisco P. Moreno y Florentino Ameghino, arqueólogos, descubrieron y estudiaron restos fósiles, componiendo un cuadro de nuestra fauna prehistórica.

Luis Agote, médico, formuló la posibilidad de evitar la coagulación de la sangre.

Con sus obras, Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López iniciaron el estudio sistemático de la historia argentina.

Los juristas Dalmacio Vélez Sársfield y Carlos Tejedor redactaron el Código Civil y el Código Penal, respectivamente.

Cabe citar a José Ingenieros, filósofo y precursor del estudio de la sociología de nuestro pueblo, y a Carlos Calvo, abogado, autor de importantes trabajos de derecho internacional.

El Instituto Geográfico Militar, fundado en 1884, realiza desde entonces trabajos muy detallados y completos de cartografía y topografía. En 1904 se instaló una estación meteorológica en las islas Oreadas, las más australes del mundo en ese momento.

Charles Darwin, sabio de fama mundial, visitó nuestro país, donde efectuó estudios geológicos de mucha importancia.

Cabe mencionar la creación del Hospital de Clínicas, destinado más tarde a Hospital Escuela.

En 1844 se creó el Archivo General de la Nación.

Pintura. Estuvo encuadrada en la escuela realista, reproductora de la imagen con fidelidad fotográfica. Sobresalieron Ángel Della Valle y Juan M. Blanes, de grandes telas; es ampliamente conocida «La Conquista del Desierto».

Periodismo. Se enriqueció con la aparición de dos grandes diarios: La Prensa, fundado por José C. Paz en 1869 y La Nación, del general Bartolomé Mitre, en 1870.

Escultura. Se distinguieron Francisco Cafferata y Lucio Correa Morales, creadores de monumentos en mármol y en bronce en honor de nuestros proceres.

En 1915 se estrenó «Nobleza gaucha», primera película cinematográfica argentina de largometraje.

Anarquismo, socialismo y comunismo: Los primeros, seguidores de Miguel Bakunin, buscaban la destrucción del Estado mediante el terrorismo. Fueron responsables del asesinato del coronel Ramón Falcón, jefe de policía. De un conato de insurrección en la Patagonia.

Del asesinato del jefe militar que reprimió ese intento, teniente coronel Héctor Várela. Los obreros se volcaron hacia el sindicalismo nacional, que respondía a los partidos radical y socialista. El anarquismo se extinguió por falta de adherentes.

Los «revisionistas», disidentes en el Congreso marxista, conocido como Segunda Internacional, integraron el socialismo. La otra rama, los ortodoxos, recibieron más tarde el nombre de comunistas.

Miembros de ambas tendencias, italianos, españoles y franceses integrantes de la Asociación Internacional de Trabajadores, al llegar, como inmigrantes, abrieron centros filiales según el país de origen. Continuaron aquí su acción gremial. La actividad proselitista, muy activa, se canalizó a través de diarios y folletos, fundación de bibliotecas populares donde realizaban reuniones, y actos callejeros.

El sufragio universal: Antes de ocupar la presidencia, y por mediación del doctor Manuel Paz, diputado por Tucumán, Sáenz Peña se entrevistó en casa de éste con el doctor Hipólito Yrigoyen, jefe del partido Radical, principal fuerza opositora. Segán Ramón J. Cárcano, presente en las dos reuniones celebradas, Sáenz Peña declaró que su primer deber sería «asegurar el ejercicio libre y honesto de todos los derechos prometidos por la Constitución».

Yrigoyen contestó: «Si el gobierno da garantías, iremos a las urnas». Como prenda de buena fue, Sáenz Peña ofreció a Yrigoyen dos ministerios de su futuro gabinete, pero el jefe radical los declinó, manifestando que a su partido le bastaba el voto libre.

sufragio electoral

En el mensaje inaugural ante el Congreso, Sáenz Peña expresó claramente su firme decisión de respetar y hacer respetar la libertad de sufragio.

Consecuente con esta declaración, envió un proyecto de ley, preparado con la colaboración eficaz del ministro del Interior, doctor Indalecio Gómez, que fue aprobado en 1912 por ambas cámaras, tras largos y eruditos debates

Los principales puntos de la nueva ley electoral disponían la confección de los padrones por las autoridades militares; la identificación del ciudadano por la libreta de enrolamiento; el voto secreto, depositado en la urna dentro de un sobre firmado por el presidente del comicio y los fiscales de los partidos; la obligación de votar, «porque era a la vez un derecho y un deber».

Con el objeto de asegurar representación a la minoría.adoptaba el sistema de la lista incompleta, limitando el número de candidatos a los dos tercios de los cargos a llenarse; el sufragio adjudicaba esa cuota al partido vencedor y el otro tercio al que le seguía en cantidad de votos, según el orden de nombres de la lista respectiva.

Tenían derecho al voto todos los ciudadanos argentinos, nativos y naturalizados, mayores de 18 años, salvo algunas excepciones, expresamente enumeradas.

En vísperas de aplicarse por primera vez la ley electoral, Sáenz Peña publica un manifiesto en el que exhortaba al pueblo a participar de las contiendas cívicas. Terminaba con el siguiente párrafo: «He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario. Quiera votar».

Formación de los partidos políticos modernos:  Como hemos dicho en el capítulo anterior, el país pasaba por una honda crisis de indiferencia política; los ciudadanos abrigaban la convicción de que les estaba cerrado el camino de los comicios.

En las elecciones de diputados por la capital federal, efectuadas en marzo de 1904, el candidato más votado reunió 1 104 votos. Raras veces aparecía en algún punto una lista disidente. La fórmula Sáenz Peña — de la Plaza fue la única proclamada.

La ley electoral de 1912, llamada desde el primer momento «ley Sáenz Peña», tuvo la virtud de sacudir la apatía y desconfianza colectivas. La nación respondió a la invitación de su Presidente.

Los partidos reorganizaron o fundaron comités seccionales, cuyos delegados constituyeron el comité nacional y reunieron convenciones para sancionar o reformar sus cartae orgánicas (declaración de principios y reglamento interno).

También adoptaron la costumbre europea, introducida por el partido socialista, de redactar plataformas electorales, es decir, programas formados por puntos concretos de alcance inmediato.

Los principales partidos políticos fueron:
El Partido Conservador. Compuesto por la coalición de los partidos oficiales que gobernaban el país; como lo indicaba su nombre, defendía la situación existente, aunque admitía la necesidad de reformarla.

La Unión Cívica Radical. Surgida a la voz de Alem y Aristóbulo del Valle, había promovido la revolución de 1890, constituyéndose como partido al año siguiente. Luego provocó las agitaciones de 1893 y 1904, ya estudiadas.

Se ha dicho que más que una doctrina le inspiraba un sentimiento: el anhelo de la pureza cívica y de la verdad institucional. Levantó desde un comienzo la bandera de la intransigencia, opuesta a todo acuerdo o pacto con otro partido, según la frase de Alem: «que se rompa pero que no se doble».

Alem se suicidó en 1896; el partido reconoció como jefe a Hipólito Yrigoyen. Durante la presidencia de Alvear se dividió en dos tendencias: la personalista, fiel a Irigoyen, y la antipersonalista, contraria a su tutela.

El Partido Socialista. Los primeros núcleos socialistas aparecieron en 1894, y al año siguiente constituyeron un comité ejecutivo, gestor de una activa propaganda oral y escrita en pro de las reivindicaciones obreras.

En 1904 obtuvo su primer triunfo electoral, con la elección del doctor Alfredo L. Palacios como diputado por la circunscripción de la Boca. De este partido se segregaron núcleos de afiliados que formaron dentro de este pe-
ríodo los partidos comunista, socialista argentino y socialista independiente, en orden decreciente de extremismo.

El Partido Demócrata Progresista. Originario de la provincia de Santa Fe, tenía su baluarte en Rosario, y era su líder el doctor Lisandro de la Torre. Sostenía una doctrina liberal-socialista.

La propaganda de estos partidos cubrió de carteles los muros de las poblaciones y movilizó masas enormes de ciudadanos en manifestaciones y concentraciones, de las que no había ejemplo desde veinticinco años atrás. Los escrutinios de las primeras elecciones efectuadas en la provincia de Santa Fe y en la capital federal fueron seguidas con extraordinario interés y dieron el triunfo a los radicales.

En 1916, el cuadro de las fuerzas políticas era el siguiente, en cifras redondas: radicales, 370 000; conservadores, 140 000; demócratas, 130 000; socialistas, 66 000.

Fuentes Consultadas: HISTORIA 3 La Argentina y el mundo hasta nuestros días – José C. Astolfi – Editorial Kapelusz

La Convencion de 1860 La Reforma de la Constitucion

Convención de 1860 – Pacto de San José de Flores y la Reforma de la Constitución Nacional de 1853

Antecedentes:

PACTO DE SAN JOSÉ DE FLORES
Libre de enemigos, el vencedor prosiguió su avance y dio a conocer una proclama en la que sostenía su política de integración y pacificación nacionales.

Dice la proclama de Urquiza en uno de sus pasajes: «Deseo que los hijos de una misma tierra y herederos de una misma gloria no se armen más los unos contra los otros; deseo que los hijos de Buenos Aires sean argentinos.

Espero para ello el concurso de vosotros mismos, de los buenos y los patriotas. Desde el campo de batalla os saludo con el abrazo de hermano. Integridad nacional, libertad, fusión, son mis propósitos».

Entretanto, la noticia de la derrota conmovió a las autoridades de Buenos Aires y el gobernador Alsina tomó varias medidas defensivas y confió nuevamente el mando de las tropas al general Mitre.

Urquiza avanzó hasta San José de Flores, donde acampó al frente de unos 20.000 hombres, pues había engrosado sus filas con aportes de la campaña bonaerense. Buenos Aires quedó sitiada y el vencedor aunque las circunstancias lo favorecían en caso de ataque— prefirió negociar por intermendio del emisario paraguayo Francisco Solano López.

Las conferencias se iniciaron en la chacra de Monte Caseros y concluyeron en San José de Flores. Los comisionados federales exigieron la renuncia de Alsina, quien la presentó el 8 de noviembre y fue reemplazado por Felipe Llavallol, presidente del Senado.

(Eliminadas las dificultades, el Convenio de Paz —conocido históricamente como el Pacto de San José de Flores— fue firmado el 11 de noviembre de 1859. Según el tratado. Buenos Aires se declaraba «parte integrante de la República Argentina» con el objeto de incorporarse al resto del país, debía reunirse —en un lapso de veinte días— una Convención provincial a fin de estudiar la Constitución promulgada en mayo de 1853.

En caso de reformas a dicha Carta Fundamental, se reuniría una Convención Nacional, cuyas resoluciones serían aceptadas por la provincia de Buenos Aires.

Esta aseguraba la integridad de su territorio —»que no podía ser dividido sin el consentimiento de la Legislatura»— como también la propiedad de sus establecimientos oficiales, no así de la Aduana, que desde ese momento pertenecía a la Confederación.

El Pacto decretaba el olvido de los rencores políticos y el cese de las persecuciones, tanto de civiles como de militares. El ejército de la Confederación se comprometía a evacuar la provincia de Buenos Aires a breve plazo. La» república del Paraguay garantizaba el cumplimiento de todo lo estipulado.

La paz fue celebrada con gran entusiasmo; sin embargo, la lucha no tardaría en reanudarse. Alsina había abandonado el gobiefno de Buenos Aires, pero continuaban a su frente otros hombres de tendencia porteñista y separatista.

reforma constitucion 1860

CONVENCIÓN DE 1860

De acuerdo con lo dispuesto por el Pacto de San José de Flores, el gobierno provisorio de Buenos Aires convocó a elecciones de convencionales, para resolver si la Constitución debía ser reformada antes de su juramento por las autoridades bonaerenses. Practicado el escrutinio, ganó por mayoría el partido gobernante.

El 6 de enero de 1860 se instaló la asamblea y se designó una comisión de la que formaban parte destacadas figuras, como Mitre, Sarmiento, Vélez Sársfield, Mármol y Cruz Obligado. Las sesiones se prolongaron hasta el 12 de mayo.

Las reformas propuestas, aunque no alteraban la estructura de la Constitución Nacional, introducían varias modificaciones a través de veintidós puntos.

El art. 3ºde la Constitución disponía que la ciudad de Buenos Aires fuera la Capital de la República; la reforma resolvió que una ley del Congreso —previa cesión por la provincia respectiva del territorio a federalizarse— establecería el lugar de residencia del gobierno nacional. En consecuencia y hasta nueva resolución, la Capital sería la ciudad de Paraná.

La Constitución había nacionalizado la Aduana porteña y por el art. 64 establecido derechos de importación y exportación. La reforma dispuso que los últimos correspondían a Buenos Aires hasta el año 1806, cláusula que beneficiaba al gobierno de dicha provincia.

La Convención porteña resolvió que la República debía denominarse: «Provincias Unidas del Río de la Plata».

Las enmiendas fueron a su vez estudiadas por una Convención Nacional que se reunió en Santa Fe el 14 de setiembre de 1860.

Allí merecieron aprobación todas las reformas, aunque con respecto a la denominación del país, se dispuso que serían nombres oficiales: «Provincias Unidas del Rió de la Plata», «República Argentina» y «Confederación Argentina», pero en la formación y sanción de las leyes deberá utilizarse «Nación Argentina».

La convención de 1860 reformó a la Constitución de 1853, en los siguientes puntos:

a) El Art. 3º de la Constitución declaraba a la ciudad de Buenos Aires capital de la República. La Convención lo modificó en esta forma: «la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislaturas Provinciales, del territorio que haya de federalizarse».

b) La Convención dispuso que a partir de 1866, los derechos de exportación cesarían en su carácter de- impuesto nacional.; La Constitución en su artículo 4° ubicaba esos derechos entre las rentas nacionales, lo cual perjudicaba a la provincia de Buenos Aires, que era la única exportadora.

c) Suprimió la gratuidad de la enseñanza primaria en las provincias y también abolló la obligación de someter las constituciones provinciales a la aprobación del Congreso.

d) Fue modificado el artículo 6º que autorizaba al Poder Ejecutivo a Intervenir arbitrariamente en las provincias. La Convención dispuso que el gobierno federal sólo podrá intervenir para garantizar el régimen republicano o atender a la defensa nacional.

e) La Convención agregó los artículos 32, 33, 34 y 35 a la Primera Parte (Declaraciones, Derechos y Garantías) de la Constitución de 1853. Esos artículos se referían a la libertad de imprenta, a derechos no numerados, pero que nacen del principio de la soberanía del pueblo y a la incompatibilidad de los jueces federales con los provinciales.

f) Agregó a los artículos 36 y 43, que fijaban los requisitos para ser diputado o senado el de haber nacido en la provincia que lo elija o tener dos años de residencia inmediata en ella.

g) Suprimió la obligación de comenzar la reforma de la Constitución ante el senado, también abolió el juicio político ante el Congreso Nacional de los gobernadores provinciales y la facultad del Poder Ejecutivo de declarar el estado de sitio, en caso de urgencia.

El 21 de octubre de 1860, la Constitución Nacional fue jurada solemnemente por el gobierno y el pueblo de Buenos Aires.

Fuente Consultada:HISTORIA 5 Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Preparativos de San Martin Para El Cruce de los Andes Organizacion

PREPARATIVOS PARA EL CRUCE DE LOS ANDES:
PLAN CONTINENTAL DE DON JOSÉ DE SAN MARTÍN PARA LIBERTAR CHILE Y PERÚ

En el Río de la Plata la liberación no fue un proyecto de inspiración meramente local sino que pretendió, desde sus orígenes, la independencia de toda la América hispana. Ese proyecto continental tuvo al general José de San Martín como figura decisiva que no sólo concibió el plan de la guerra de emancipación sino que junto con el venezolano Simón Bolívar lo llevó a cabo. En 1814 tras haber obtenido su relevo del comando del Ejército del Norte, San Martín pasó una temporada en Córdoba para restablecer su maltrecha salud. Durante ese descanso serrano trazó el camino hacia la victoria.

Los preparativos:
Como primera medida logró que se lo designara gobernador intendente de Cuyo. Pronto, mediante el recurso de exponer llanamente los peligros que amenazaban la causa de la libertad, consiguió la adhesión incondicional de la población. La gente de las actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis -castigadas en su economía porque el comercio con Chile, que era una de sus mayores fuentes de ingresos, estaba suspendido- protagonizó tiempos de enorme esfuerzo y dura prueba.

Más allá de la anécdota que inmortalizó la donación de alhajas por parte de las damas mendocinas, todos dieron todo: humildes y encumbrados ofrecieron su persona y sus bienes al Ejército de los Andes. Se crearon nuevos impuestos y cada familia tuvo que declarar el valor de sus posesiones, bajo pena de pagar el doble si se falseaban los datos. Se confiscaron propiedades de enemigos de la independencia. Parte de lo recaudado se destinó a la formación de un fondo para reforzar los sueldos de la tropa.

Jóvenes y viejos se alistaban a diario para adiestrarse en el campamento de El Plumerillo, que se instaló lejos de la ciudad para que los soldados no se distrajeran con las tentaciones propias de un centro urbano. En las dos principales escuelas de varones, los chicos de siete a quince años se agruparon en batallones y compañías. Mendoza se transformó en una fábrica de material bélico.

Se fundían cañones, se producían municiones y pólvora «tan buena como la superfina de Inglaterra a la cuarta parte del costo» (según se enorgullecía el propio San Martín), se tejían paños y se cosían prendas. Gracias a que no fue necesario escatimar tiros durante la instrucción, los reclutas mejoraron su puntería y, al familiarizarse con el estruendo de disparos y cañonazos, ganaron en serenidad.

Energía inagotable
San Martín, por su parte, desplegaba una actividad prodigiosa; no dejaba librado al azar ni el más insignificante de los detalles. Ascendido a coronel en enero de 1815, su popularidad aumentó. Estaba en contacto permanente con vecinos de la más diversa condición. Supervisaba incluso la preparación de la comida y, al compartir la mesa con oficiales y soldados, aprovechaba para enseñarles normas de urbanidad. Participaba en los ejercicios matinales y explicaba a veces como instructor, otras como partenaire- el manejo de la espada. El ejército crecía bajo su metódica dirección.

Para desalentar a espías y traidores, San Martín se valía de métodos tan duros como ingeniosos. Dictó numerosas ordenanzas que penaban faltas y delitos cometidos por sus subordinados. Disfrazado de paisano se presentaba de noche ante los centinelas y les proponía que le vendiesen las armas y desertasen; más de una vez la lealtad de sus hombres lo puso en un aprieto y sólo dándose a conocer se salvó del degüello. Los que pasaban información a Chile eran condenados a servir en las obras públicas «con un rótulo en la frente que diga: infieles a la patria».

Cuando el Congreso nacional se instaló en Tucumán, en marzo de 1816, San Martín presionó para que se declarara la independencia. También presentó enérgicos reclamos ante la burocracia porteña, que no atendía con la necesaria prontitud sus pedidos de dinero y equipamiento

Para completar la cantidad prevista de cuatro mil efectivos en incorporar a los esclavos negros que los religiosos de San Agustín y las familias pudientes tenían a su servicio. Como encontró resistencia a la iniciativa, hizo difundir la noticia (inexacta) de que había acordado con el Director Supremo la abolición de la esclavitud, y sugirió que era preferible un rasgo de generosidad por parte de los amos antes de que una ley los obligara a ceder. Con esta estratagema logró que quedaran en libertad las dos terceras partes de los aptos para las armas.

Victorias del ingenio
Muchos historiadores confieren a las tretas ideadas por San Martín para desorientar al enemigo tanto valor como a su capacidad netamente militar. En su mayoría tenían por finalidad hacer creer al  presidente de la Real Audiencia de Chile, Francisco Marcó, que la invasión se produciría por el sur, para debilitarlo obligándolo a desplegar sus fuerzas sobre un frente de casi ochocientos kilómetros.

El Libertador invitó a los indios pehuenches a conferenciar, seguro de que lo que se dijese llegaría a oídos de los españoles. El parlamento se concretó en septiembre de 1816 y duró ocho días.

Después de entregar a los indígenas licor y otros regalos, San Martín les habló de la patria, de la unión entre hermanos, y les pidió permiso para cruzar a Chile a través de sus territorios. Los pehuenches no tardaron en revelar a los españoles lo que acababan de escuchar. « Un gran mal me habrían hecho esos miserables si hubieran sido fieles en esta vez», dijo después San Martín. Para reforzar el embuste, hizo circular la versión de que había contratado a un ingeniero francés para construir un puente sobre el río Diamante, al sur de Mendoza, y anunció que los pehuenches se sumarían al ejército; esto alarmó a los españoles, temerosos de que San Martín intentara ganarse también a los indómitos araucanos del sur chileno.

El Cruce
San Martín, dando nuevas muestras de su agudeza reflexiva, decidió fraccionar lis tropas para evitar la congestión en los desfiladeros cordilleranos, y organizar el avance por jornadas para vencer gradualmente los obstáculos que la geografía se empecinaba en oponerle.

Cruce de los andes Plan Continental

En el acarreo de este equipo pesado colaboró un grupo de mineros púntanos, que además se encargaba de despedazar los peñascos que obstruían las sendas.
Mientras tanto, San Martín avanzaba por el camino de Los Patos con el grueso del ejército. Estaba enfermo, pero eso no disminuía su audacia.

El cruce de los Andes insumió veinticuatro días. Viajeros que se aventuraron por el mismo rumbo en esa época coinciden en relatar que se transitaba por huellas donde apenas cabían las patas de las cabalgaduras, al borde de profundísimos precipicios y sobrefaldas tan estrechas y derechas que daban miedo. Antes de llegar a los contrafuertes montañosos el trayecto era sofocante, porque el salitre suspendido en el aire provocaba una sed abrasadora que el agua no conseguía aplacar. Después, lo peor era la crudeza de la temperatura.

Héroes de carne y hueso
La base de la alimentación era un plato regional llamado valdiviano, que se hacía con charqui machacado, grasa, rodajas de cebolla cruda y agua hirviente. También se llevaba ganado en pie para la provisión de carne fresca y hasta un poco de queso de Holanda y ron, que estaban reservados a los oficiales.

Los soldados usaban zapatones confeccionados con el cuero sobrante de las reses que se faenaban para el consumo y forrados con trapos de lana. Para cubrirse tenían ponchos y frazadas traídos desde San Luis.

El cruce de los Andes sólo es comparable con los que realizaron en los Alpes el cartaginés Aníbal y Napoleón Bonaparte. Pero uno lo hizo guiado por el odio hacia Roma y el otro por su propia ambición. El coraje de los que llegaron a Chile y los que quedaron en el camino tuvo una sola fuente de inspiración: la búsqueda de la independencia.

PARA SABER MAS…
En el verano de 1817 se abrió una nueva etapa de la guerra emancipadora, cuando el ejército de los Andes, comandado por José de San Martín, lanzó su ofensiva a través de la Cordillera, en un amplio frente de alrededor de 800 kilómetros. Se entró así en una instancia que se ha denominado guerra continental. Su objetivo estratégico último era flanquear y alcanzar, por el océano Pacífico y en una etapa posterior, el corazón del poder español en Lima, capital del rico y poderoso virreinato del Perú.

Se superaría así la situación de estancamiento militar creada por los sucesivos avances y retrocesos en el frente Norte, al que San Martín asignaba un rol esencialmente defensivo, después de haber tomado contacto brevemente con el frente alto-peruano y recogido las informaciones que pudieron darle Belgrano y otros mandos del ejército del Norte.

El veterano de las guerras europeas, el hermano legista de los conciliábulos secretos, emprendía así la maniobra decisiva destinada a imponer efectivamente las consignas de Libertad e Independencia que conformaban su ideal político. Las operaciones habían empezado a diseñarse en los meses finales de 1814, cuando San Martín asumió el gobierno de la intendencia de Cuyo mientras, del otro lado de los Andes, los independentistas chilenos eran derrotados en Rancagua y muchos de ellos cruzaban las montañas para buscar refugio y auxilio de este lado del continente. Con el secreto respaldo de la Logia Lautaro y el decisivo apoyo del Directorio (encabezado desde principios de 1816 por el logista Juan M. de Pueyrredón), San Martín preparó minuciosamente al que llegaría a ser el mejor de los ejércitos de que dispusieron las Provincias Unidas en aquellos años.

Alrededor de 5000 hombres de las tres armas (infantería, artillería, caballería) con un razonable sostén logístico y una adecuada preparación, abordaron los difíciles pasos: cordilleranos. Ésas fuerzas., incluían un importante contingente de chilenos, liderados por Bernardo O’Higgins, también integrante de la logia secreta.

Despistando sobre sus puntos de ataque a través de una astuta «guerra de zapa» (hoy se hablaría de una hábil labor de «contrainteligencia»), y del avance en un frente amplio de fuerzas secundarias que inquietaran al adversario y lo obligaran a dispersar sus cuidados, San Martín lanzó y encabezó personalmente sus dos columnas principales por los pasos de Uspallata y Los Patos, desembocando en los valles chilenos y logrando el decisivo triunfo de Chacabuco (12 de febrero) que puso a Santiago de Chile en manos de los independentistas.

La campaña chilena se prolongó varios años, pero quedó definida en lo esencial con la categórica victoria de Maipú, lograda por San Martín sobre- el general español Mariano Osorio el 5 de abril de 1818.

Comenzaron luego los preparativos para el ataque al Perú, mientras en el extremo norte del continente sudamericano Simón Bolívar (otro afiliado a la Gran Reunión Americana) controlaba la situación en Venezuela y Colombia y, en el Plata, la crisis de 1820 derribaba al Directorio poniendo en grave peligro los planes continentales. No obstante, a fines de ese año la expedición de San Martín al Perú se ponía en marcha por mar -como se había planeado hacía tiempo-, sumando la audacia política al golpe de vista militar…

Ver: Historia de las Bóvedas de San Mantín

Cruce de los Andes Plan Continental del General San Martin

CRUCE DE LOS ANDES: PLAN CONTINENTAL

ANTECEDENTES, PORQUE CRUZAR LOS ANDES: La creación del Ejército de los Andes, y todas sus consecuencias, constituyó un hecho único e inédito en la historia militar argentina.

José de San Martín, que había regresado a su patria en 1812, fue encargado por el gobierno argentino (Primer Triunvirato) de la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo. Con esta fuerza dio una acabada prueba de idoneidad y competencia con la victoria obtenida en la batalla de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813 (véase San Lorenzo). Con ella se detuvo las incursiones españolas en los ríos interiores y posteriormente el Directorio se convenció de la necesidad de crear una escuadra argentina que mantuviera el dominio de aquéllos.

General José de San Martin

Al fracasar la segunda expedición al Alto Perú, al mando del general Manuel Belgrano, con la derrota de Ayohuma (véase) del 14 de noviembre de 1813, el gobierno de Buenos Aires decidió enviar a San Martín en refuerzo de aquélla, y poco tiempo después el Director Supremo Posadas lo nombró jefe titular del Ejército Auxiliar del Perú.

Al hacerse cargo de esta misión y mientras reorganizaba a las deshechas fuerzas del norte en Tucumán, San Martín comprendió, con claridad meridiana, la verdadera situación existente con respecto a la causa de la independencia. El principio revolucionario de Mayo había tratado solamente de rescatar los territorios que hasta entonces habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata y que habían sido ocupados por los españoles (Chile, Alto Perú, Montevideo). Pero el baluarte principal de la dominación realista se hallaba en Lima y allí se debía llegar, cuanto antes, para garantizar la independencia de las Provincias Unidas.

Pero, ¿cómo llegar al corazón del Virreinato de Perú?. Sólo habían dos caminos para eso: el del Alto Perú, que había sido utilizado desde 1810 hasta la fecha en forma estéril; el otro, el de Chile, a través de cruce de la Cordillera de los Andes, liberando primero a este para seguir luego por el Pacífico hacia Lima y tomarla.

DIRECTORIO DE PUEYRREDÓN
Cruce de los andes Plan Continental pueyrredon
El período de gobierno de este distinguido patriota, fue uno de los más agitados de la historia patria. Los caudillos del litoral a quienes se unió el chileno Carrera, se habían rebelado.

Los portugueses invadieron la Banda Oriental. Güemes mantenía una autonomía recelosa en el norte. Los federalistas porteños combatían tenazmente al gobierno. Pueyrredón descendió apresuradamente desde Tucumán, y entró en Buenos Aires el 29 de julio.

A su paso por Córdoba acordó con el gran capitán la preparación de la campaña de los Andes. En la Capital la oposición le hacía una guerra encarnizada que no se paraba ni en calumnias ni en conspiraciones. Pueyrredón alcanzó a mandar a su jefe, el general Soler, al ejército de San Martín.

Como el coronel Dorrego continuara en la lucha, lo detuvo y lo embarcó hacia las Antillas. Ante la amenaza de un complot, el director expulsó del país, enviándolos a los Estados Unidos, a los demás exaltados revolucionarios. Estas terminantes medidas y las derrotas sufridas por Artigas, al mismo tiempo que San Martín vencía en Chile, desbarataron a los opositores y consolidaron la posición del gobierno.

EL EJERCITO LIBERTADOR. – EL PLAN DE SAN MARTÍN
San martin
La experiencia había demostrado con toda su crudeza, la imposibilidad de decidir la guerra de independencia por el Alto Perú. Cuando los españoles avanzaban y se apartaban de sus bases de aprovisionamiento eran derrotados (Suipacha, Tucumán, Salta) y cuando los patriotas se alejaban de las suyas, sufrían los mismos desastres (Huaqui, Vilcapugio, Ayohuma, Sipe-Sipe..).

El genio concreto de San Martín lo vio y lo afirmó categóricamente, y señaló el único medio de llegar a una definición en la interminable guerra. A Godoy Cruz le decía: «La patria no hará camino por este lado del norte… ya le he dicho a usted mi secreto: un pequeño ejército y bien disciplinado en Mendoza para pasar a Chile y acabar allí con los godos… Aliando las fuerzas pasaremos por el mar para llegar a Lima. Ese es el camino y no este». San Martín en Cuyo. – Después de retirarse del ejército del Norte, San Martín fue nombrado (10 de agosto de 1814) gobernador intendente de Cuyo.

Es admirable la compenetración de ideales entre el gran capitán y el generoso pueblo cuyano. Sobre la base del cuerpo auxiliar de Chile y de los batallones cívicos de la provincia, San Martín comenzó a levantar su aguerrido ejército. Pidió por bando la incorporación de voluntarios de Buenos Aires.

El director Pueyrredón le fue remitiendo nuevos cuerpos reclutados, se reorganizaron los batallones de chilenos emigrados, se libertaron esclavos para servicios auxiliares. El ingeniero Álvarez Condarco intensificó la extracción de los materiales necesarios para la fabricación de municiones.

Fray Luis Beltrán organizó la maestranza y el parque del ejército. Pueyrredón y la provincia de Cuyo proveyeron los equipos, transportes y vituallas. El 19 de agosto de 1815 el ejército de los Andes con sus 5.400 soldados disciplinados y aguerridos, fue oficialmente constituido por el director del Estado, nombrándose general en jefe al general San Martín. Como preparación de la campaña San Martín organizó una hábil red de espionaje, de informaciones desorientadoras y de falsas alarmas, que llamó guerra de zapa.

El ejército realista. – Gobernaba la capitanía general de Chile, el mariscal don Francisco Casimiro Marcó del Pont. Su ejército había sido debilitado por el envío de 1.400 hombres al Alto Perú. Además la campaña de corso realizada por Brown en el Pacífico, había cortado sus comunicaciones con el Perú y alarmado y desorientado sus costas. Ante la proximidad de una invasión por la cordillera, que ya veía venir, se apresuró a organizar un ejército reclutando nativos de su capitanía. Llegó así a reunir unos 5.020 hombres con 33 piezas de artillería.

EL PASO DE LOS ANDES
Antes de partir San Martín declaró a la Virgen del Carmen patrona del ejército y dirigió una despedida agradecida y afectuosa al pueblo de Cuyo, patriota y generoso. A fines de enero de 1817, San Martín se dispuso ya para atravesar la cordillera andina. Seis fueron los pasos por los que decidió franquearla.

Cruce de los andes Plan Continental

El grueso del ejército se dirigió por la ruta de Los Patos bajo su mando y el de O’Higgins y Soler; y por la ruta de Uspallata a las órdenes del coronel Las Heras. «Sin que fallara una sola de las previsiones de San Martin, tanto en lo que respecta a la simultaneidad de la invasión en un frente de 800 kilómetros, como en la precisión de todos los movimientos y en la reunión final de las fuerzas principales, fue franqueada en 20 días la gigantesca mole de los Andes». Chacabuco. – Esta victoria fue el fruto de la genial preparación estratégica y de la realización del paso de los Andes.

Cuando San Martín estaba a las puertas de Santiago, Marcó del Pont empezaba a concentrar sus tropas sin atinar aún con el sitio por el que seria atacado. Pretendió defender la entrada del valle de Aconcagua, pero el día 12 de febrero fue desalojado por un ataque de sorpresa. Se retiró entonces al norte de la hacienda de Chacabuco para defender el camino a la Capital.

El mando del ejército fue entregado al brigadier Rafael Maroto. La hacienda de Chacabuco, está situada en una hondonada a la que se llega por dos sendas viniendo del Aconcagua: la de la cuesta vieja y la de la nueva. La senda de la cuesta vieja va a dar directamente en el frente de la hacienda, y la de la nueva se desprende de la anterior y bordeando por el oeste los cerros termina detrás de esa misma estancia. Maroto se situó al norte de la estancia de Chacabuco, protegiendo el camino principal de la cuesta vieja, pero sin reparar (inexplicablemente), que el enemigo podía rodearlo y atacarlo por su retaguardia.

O'HigginsEste es el error que aprovechó San Martín y que le dio la victoria. Mandó a O’Higgins (imagen) cargar sobre el enemigo por el frente pero sin emplearse, solamente para entretenerlo y aferrarlo. Entre tanto Soler, marchando por la cuesta nueva, llegaría sobre la retaguardia realista y Maroto sería tomado entre dos fuegos.

O’Higgins dejándose llevar por su enardecimiento, atacó a fondo sin esperar a Soler y estuvo a punto de comprometer la victoria. Rechazado en un primer impetuoso intento, volvió a cargar cuando Soler aparecía por el sudoeste (urgido por San Martin). Los realistas resistieron en ese flanco izquierdo durante una hora, encarnizadamente.

Pero fueron completamente batidos y se desbandaron perdiendo más de 1.200 hombres y dejando su artillería, parque y almacenes en el campo de batalla. Maroto que intentaba huir fue tomado prisionero, y San Martín dos días después de la victoria (14 de febrero) entró en la Capital, modestamente y sin ninguna pompa.

Al día siguiente fue convocado un Cabildo abierto. Nombrado San Martín director supremo del Estado de Chile, rechazó ese alto honor y en un nuevo Cabildo fue entonces designado don Bernardo O’Higgins. El libertador mantuvo el mando en jefe del ejército argentino-chileno.

CAMPAÑA DEL SUR DE CHILE
El cansancio de las tropas impidió a San Martín perseguir a los realistas hasta su aniquilamiento. Pudieron estos rehacerse en el sur, donde contaban con numerosos partidarios, recibieron refuerzos desde el Perú y afirmándose en sus montañosas regiones, prolongaron su resistencia por un año más. Pareció en un principio esta resistencia, consecuencia lamentable de un descuido o de una falta de previsión de San Martín, pero el tiempo le dio la razón. A los pocos días de ocupar a Santiago, el general San Martín dio orden para que una división marchará hacia el sur a completar la victoria con la persecución del enemigo. La dificultad de aprovisionarla la retardó hasta el de 3 de marzo. En esas serranías la marcha fue lenta y difícil.

coronel Las HerasEl coronel Las Heras (imagen) que la mandaba partió con sus 1.300 hombres casi sin caballos. Irritado O’Higgins por la lentitud de esa marcha, llegó a acusar al jefe argentino de negligencia y abandono y hasta pretendió juzgarlo militarmente. Finalmente se decidió a ir él mismo a dirigir la campaña. Sin embargo Las Heras se había comportado valientemente. A principios de abril había acampado en la hacienda de Curapaligue, a 20 kilómetros de Concepción.

El jefe de la plaza de Talcahuano, Ordoñez, le atacó en la noche del 5, sabiendo que O’Higgins acudía con nuevas tropas. Las Heras le rechazó con graves pérdidas y luego siguió avanzando. Ocupó a Concepción y puso sitio a Talcahuano, fortificándose en el cerro Gavilán. El 5 de mayo el tenaz Ordóñez volvió a atacar a los patriotas . Cuando la victoria estaba ya decidida apareció la vanguardia de O’Higgins que la completó. El director chileno asumió el mando de todas las fuerzas sitiadoras.

Había tardado en llegar más tiempo aún que Las Heras. Sitio de Talcahuano. – O’Higgins fue conquistando poco a poco los fuertes que defendían la zona de Talcahuano. En el mes de julio intentó un asalto a la plaza pero se retiró sin empeñarse. El tiempo pasaba frente a la plaza fuerte. O’Higgins impaciente se determinó a tomarla por asalto el 6 de diciembre. Siguieron el plan del oficial francés Brayer, que se había agregado al estado mayor. Este impuso un ataque frontal en el punto más fuerte de la defensa. Ordoñez tenía unos 1.700 hombres y 130 cañones, y algunas naves en la bahía.

El asalto comenzó cerca de las 3 de la mañana. Las Heras alcanzó a apoderarse del Morro de la izquierda. Pero los patriotas que se habían embarcado para apoderarse de unas naves en la bahía de San Vicente y envolver al enemigo, debieron volver diezmados. No le cupo mejor suerte a las fuerzas que atacaron en el flanco derecho.

O’Higgins viendo la inutilidad del sacrificio de Las Heras que continuaba en su posición, dio la orden de retirada. La acción les había costado a los patriotas cerca de 500 hombres, entre muertos y heridos. Cancha Rayada. – San Martín había ido a Buenos Aires para tratar con el director Pueyrredón la continuación de la campaña hasta Lima. Volvió en el mes de mayo y con todo su empeño se dio a la preparación del ejército libertador, estableciendo en las Tablas un campamento semejante al del Plumerillo.

A fines de 1817 contaba con 9.000 hombres perfectamente disciplinados y armados. El virrey Pezuela decidido a no perder la capitanía de Chile y a anular así la expedición de San Martín, que ya preveía, mandó a este territorio un fuerte ejército de 3.300 hombres al mando del general Osorio. Estas fuerzas desembarcaron en Talcahuano a mediados de enero de 1818 y unidas a las de Ordóñez formaron un ejército de 5.000 hombres. San Martín dio orden a O’Higgins de replegarse y al ejército del norte de descender.

Osorio emprendió muy tarde la persecución de O’Higgins y en vez de hacerlo con rapidez por mar, utilizando la escuadra, eligió el largo y penoso camino terrestre. Los dos cuerpos del ejército patriota se encontraron el 12 de marzo en Chimborango. Desde ese momento la superioridad volvía a estar de su parte. San Martín fue en busca del enemigo, pero este retrocedió evitando el encuentro. Perseguido de cerca, Osorio se vio obligado a aceptar el combate. Formado en batalla acampó en las proximidades de Talca.

Su situación era desesperada pues tenía a sus espaldas el río Maule. El coronel Ordoñez impuso su decisión de atacar a los patriotas esa misma noche por sorpresa (19 de marzo). El ejército de San Martín había acampado al pie de los cerros de Baeza. A las 21 las tropas de Ordóñez avanzaron sigilosamente en tres columnas. San Martín había sido avisado por un espía del próximo ataque y estaba efectuando un cambio de frente. El ejército patriota fue sorprendido en plena maniobra y dispersado sangrientamente.

Sin embargo Las Heras tomó el mando del ala derecha patriota que como ya había efectuado el cambio previsto quedó intacta, y pasando por entre los mismos realistas, que en la confusión no lo advirtieron, se dirigió hacia el norte. Al llegar al río Lircay, pudo comunicar a San Martín que se retiraba con 3.500 hombres. Osorio no persiguió a los patriotas y les permitió alejarse y rehacerse. Este error le costó la derrota de Maipú.

BATALLA DE MAIPU
San Martín y O’Higgins entraron en Santiago y reanimaron a los patriotas. Pocos días después habían rehecho un ejercito de 4.900 hombres. San Martín impuso su determinación de atacar al enemigo, en una junta de guerra. Osorio siguió avanzando y el 4 de abril acampó a 4 kilómetros de las fuerzas patriotas en la hacienda Lo Espejo. Los dos ejércitos se encontraron en los llanos de Maipú. La batalla comenzó a mediodía del 5 de abril.

Batalla - Cruce de los andes

San Martín alcanzó a dividir el ala izquierda de los realistas y flanquearla. Ordóñez había logrado imponerse en su derecha. Pero las reservas patriotas lo detuvieron y ante la amenaza de ser envuelto empezó a retirarse con orden. Un nuevo ataque deshizo su formación y sus soldados huyeron hacia la hacienda Lo Espejo. Ordónez intentó todavía resistir allí, pero acorralado y diezmado debió entregarse.

En el campo de batalla quedaron 2.000 realistas y se tomaron 3.000 prisioneros con todo su armamento. Importancia de Maypú en la emancipación continental. Por esta memorable victoria, Chile aseguró definitivamente su independencia. El ejército realista del Alto Perú debió retirarse para acudir en defensa del Perú amenazado. La primera etapa de la gesta sanmartiniana quedaba espléndidamente cumplida. El libertador pudo preparar el último golpe a la dominación española en América del Sur, dando a su campaña una amplitud y una gloria continental.

EXPEDICIÓN AL PERÚ
La victoria de Maipú al hacer posible la expedición libertadora del gran capitán dio a los aislados movimientos de emancipación la trascendencia de un plan continental, que tuvo su punto de convergencia en Guayaquil. La empresa era obra de romanos. Se debía crear una escuadra. Organizar y equipar un ejército poderoso y preparar armamentos para levantar otros en el Perú.

Y se debían, además, reducir los últimos focos realistas subsistentes en Chile que resistían aún con tenacidad española. El director O’Higgins se encargó de la preparación de la escuadra y de la pacificación de su territorio. Con la ayuda de Buenos Aires y las presas que el almirante Blanco Encalada abordó en varios cruceros, la escuadra fue una realidad.

El ejército surgía más lentamente. Pero la constancia y la sagacidad de San Martín llevó a los gobiernos hermanos de Chile y la Argentina, a firmar un acuerdo en febrero de 1819 que decidió en firme su preparación. Entretanto el almirante Cochrane había realizado un crucero por el Pacífico en el que conquistó varias naves y pertrechos, y sobre todo, afirmó su dominio en el mar por el que debía cruzar la expedición.

La guerra civil del otro lado de la cordillera complicó la labor bélica del gran capitán. El gobierno para sostenerse (como representante de una tendencia), requirió la ayuda de las tropas del ejército libertador.

Lo exigió primeramente Pueyrredón y a su caída, Rondeau. San Martín mantuvo a sus tropas en el destino de su alto ideal de la independencia americana y no quiso convertirse en montonero. Por el acta de Rancagua, toda la oficialidad le confirmó el mando, y el Senado y el pueblo chileno le nombraron generalísimo. El 20 de agosto de 1820 el convoy del ejército libertador del Perú se hizo a la vela, conduciendo 4.300 hombres de desembarco.

En septiembre ancló en la bahía de Paracas. Después de desembarcar, el general Las Heras ocupó el pueblo de Pisco. Los esclavos negros declarados libres acudieron a formar en las filas independientes. El virrey Pezuela mandó un comisionado para tratar, pero no se llegó a ningún acuerdo. San Martín reembarcó su ejército para operar en el norte y envió al general Arenales a incursionar y sublevar las sierras.

Este cuerpo obtuvo brillantes éxitos (principalmente en Paseo), y se mantuvo hasta fines del 1820. Una orden mal transmitida le hizo abandonar la sierra, cuando sus victorias hubieran cerrado el cerco sobre Lima e impedido el retiro de los españoles a esas alturas. San Martín desembarcó en Ancón, a 37 kilómetros de Lima, y luego se dirigió nuevamente por mar a Huacho (150 kilómetros). Desde allí ocupó el valle de Jauja. Las defecciones comenzaron a diezmar al ejército realista.

La capitanía de Quito se sublevó. El sitio de Lima se hizo más estrecho, mientras Cochrane dominaba e incursionaba por el Pacífico. La venida de un comisionado real estableció una tregua y se entablaron nuevas tratativas. San Martín se entrevistó personalmente con el virrey La Serna, en Punchauca. No se llegó a ninguna conclusión y a principios de julio de 1821, San Martín reinició las operaciones. El almirante Cochrane y el general Miller fueron mandados para realizar un crucero y alarmar las guarniciones costeras.

El almirante comenzó a levantar cabeza, y a pretender dirigir la campaña enemistándose con el jefe. Miller consiguió notables éxitos en Pisco y Anca y Taena, y Arenales volvió a la sierra. Entretanto la situación de los realistas en la Capital se hizo imposible y el nuevo virrey La Serna, decidió evacuaría y retirarse a la sierra, de más saludable clima y de mejores recursos. Arenales bajó a la costa y San Martín ocupó la Capital.

El 14 de julio reunió un Cabildo abierto que declaró la independencia, y el 28, el libertador la proclamó solemnemente desplegando la bandera que él creara para el Perú. La prosecución de la campaña y el orden y tranquilidad del nuevo Estado, movieron a San Martín a aceptar la petición unánime de que asumiera el gobierno. Tomó así, el título de protector del Perú.

bolivarEl virrey La Serna, más activo que Pezuela, envió sobre Lima un poderoso ejército al mando del general Canterac. San Martín no tenía fuerzas con que oponérsele eficazmente, pero con una hábil maniobra logró dirigir a los realistas al Callao.

Los sitiados de la fortaleza se opusieron a las instrucciones que traía Canterac de derruir sus murallas y trasladar su armamento a la sierra. Los pocos víveres con que contaban se consumieron prontamente.

El general español debió volver otra vez a reunirse con sus tropas y el Callao se rindió en septiembre de 1821. El virrey contaba en la sierra con un ejército numeroso y aguerrido y con grandes recursos. El libertador no podía concluir la campaña con sus solas fuerzas. Decidió, por lo tanto combinar sus planes con Bolívar que descendía victorioso desde el norte.

San Martín le había enviado anteriormente algunas tropas, que fueron parte muy principal en la victoria de Pichincha. La entrevista entre los dos grandes próceres tuvo lugar el 26 y el 27 de julio de 1822, en Guayaquil.

En las dos conferencias trataron los dos libertadores el problema de la terminación de la guerra sudamericana. San Martín advirtió en seguida la ambición de su émulo a la gloria de coronar la independencia del continente sur. Esta persuasión, el regateo intrigante de los recursos prometidos, la defección del almirante Cochrane que se había declarado en rebeldía, la desacertada política de su ministro Monteagudo y la impopularidad que comenzaba a producirle, y hasta algún complot descubierto en el ejercito, indujeron al gran capitán a retirarse.

Solo hubiera podido mantenerse apartándose del recto ideal de su glorioso destino, para descender a la mezquindad de las intrigas ambiciosas. El gran capitán, para su gloria y la de su patria, eligió las alturas.

El 20 de septiembre instaló solemnemente el primer Congreso Constitucional del Perú y ante él se despojó indeclinablemente de la banda bicolor de protector. En el ocaso de su poder, el libertador nació para la inmortalidad de la nacionalidad argentina.

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical Todos

ORIGEN DE LA UNIÓN CÍVICA Y
LOS GOBIERNOS RADICALES

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

1890:Origen de la
Unión Cívica

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Hipólito Irigoyen
(1916-1922) y (1928-1930)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Marcelo T. de Alvear
(1922-1928)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Arturo Frondizi
(1958-1962)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Arturo Illia
(1993-1966)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno Raúl Alfonsín
(1983-1989)

Gobiernos Radicales en Argentina Origen del Partido Radical

Gobierno de Fernando De La Rua
(1999-2001)

La Revolución LibertadoraBiografía del «Chino» BalbínBiografía Leandro Alem

La Unión Cívica Radical fue en sus orígenes la gran protagonista del movimiento cívico y de opinión que presionó para obtener una ley que asegurara el voto universal, obligatorio y garantizado; luego conocida como Ley Sáenz Peña.

A partir de 1916 y hasta 1930 el radicalismo democratizó el poder, promovió algunas reformas pero no logró modificar el sistema en el cual se basaba el progreso heredado del régimen conservador. En los años posteriores fue oposición y fue gobierno, pero sin la hegemonía de aquella primera etapa. Ha sido, junto con el peronismo, la mayor fuerza política del siglo XX.

En este libro se analizan la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, comienzo de un nuevo período en el cual las clases medias y populares accedieron al poder; los años de prosperidad durante el gobierno de Marcelo T. de Alvear; el segundo gobierno de Yrigoyen, que concluyó abruptamente con el golpe del ’30; las presidencias de Arturo Frondizi y Arturo Illia, marcadas por la proscripción del peronismo y los condicionamientos militares y, finalmente, la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, que significó el regreso de la Argentina al régimen democrático luego de un largo período de gobiernos de facto.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
ORIGEN DEL PARTIDO RADICAL

El Estado oligárquico
La modernización económico-social del país fue impulsada desde el Estado por los hombres del Partido Autonomista Nacional (PAN). Ellos ejercieron el poder desde 1880 hasta 1916. El PAN estaba constituido por un pequeño grupo de notables pertenecientes a los sectores sociales más poderosos del país.

Eran fervorosos defensores de los ideales del siglo. Creían que la ciencia y la técnica (positivistas) llevarían a la humanidad por la senda de un progreso sin fin. Deseaban acercar a la Argentina a las formas de vida europeas y terminar con todos los rastros de su pasado criollo.

Es por eso que se enfrentaron a la Iglesia Católica, considerada un símbolo de ese pasado, y fomentaron la educación. Mediante la ley 1.420, sancionada en 1884, establecieron la obligatoriedad, gratuidad y laicidad de la enseñanza primaria. Además se preocuparon por formar docentes y crear escuelas primarias y secundarias en todo el territorio nacional.

Pero este grupo dirigente que impulsó tantos cambios en la economía, en la educación y en la sociedad no modificó las formas tradicionales de hacer política. En este aspecto fueron conservadores.

Consideraban que sólo ellos tenían derechos y habilidades para ejercer el gobierno e impedían la participación política de los nuevos grupos sociales.

El sistema político era, en apariencia, democrático. Se llamaba a elecciones para la renovación de autoridades a los plazos establecidos por la Constitución. Pero, en realidad, todo se decidía de antemano a través del acuerdo entre el presidente, los gobernadores de provincia y otras personalidades políticas de prestigio.

En las elecciones se practicaba la violencia política y el fraude. Los métodos eran diversos: aunque podían votar todos los varones nativos mayores de 18 años, se excluía de los padrones de votantes a los opositores y se incorporaba a personas fallecidas. Además, el voto era «cantado».

Los sufragantes tenían que expresarlo en forma oral ante las autoridades del comicio y ante la presencia de matones a sueldo dispuestos a castigar a los opositores. También era muy común comprar con dinero o favores la voluntad de los ciudadanos.

Como en esa época el voto no era obligatorio, estas irregularidades desalentaban la participación. En las elecciones, votaba un porcentaje mínimo de ciudadanos. Los inmigrantes, que en algunas zonas eran muy numerosos, manifestaron poco interés por nacionalizarse para participar en la política.

Los métodos utilizados por el PAN impedían que hombres nuevos llegaran al gobierno y controlaran el Estado, que se convirtió en una organización cuya acción beneficiaba a los grupos de mayor poder económico y social vinculados al partido gobernante. Por eso, se lo denominó Estado oligárquico.

La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica, organizó a los distintos sectores de la oposición, unidos por el rechazo a Juárez Celman. El 1″ de setiembre de 1889 en el Jardín Florida se reunió por primera vez el Comité de la Unión Cívica de la Juventud. Este grupo, aglutinación de los diversos grupos opositores, no tenia aún suficiente fuerza política, pero de por si marcó el comienzo de la revolución. De aquí surgió la Unión Cívica, que reunió en sus filas a católicos y masones, militares y clérigos, a diversos sectores autonomistas y nacionalistas. El movimiento se extendió al interior, creándose clubs revolucionarios en las parroquias. Leandro N. Alem. figura principal de la nueva oposición, arrastró con su prédica a los jóvenes y a la gente de los suburbios.

LA REVOLUCIÓN DEL 90: 13 DE ABRIL DE 1890. En el mitin que se realizó el 13 de abril de 1890 en el Frontón de Buenos Aires (Córdoba al 1100) convocado por la Unión Cívica, que presidía Alem. la oposición se manifestó poderosa. Asistió Mitre e inició la serie de discursos, que continuó con los de Barroetaveña, Alem. Del Valle, Estrada. Goyena. Lucio V. López y Mariano Várela.

En los grupos civiles y militares el descontento general hacia el gobierno se manifestaba con tal fuerza que un contemporáneo de los sucesos escribió: «una revolución anda por las calles buscando quién la dirija». Los grupos de la Unión Cívica se pusieron en contacto con sectores de la oficialidad del ejército y se formó secretamente una Junta Revolucionaria, que terminó con la renuncia del presidente Juarez Celman.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro. Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cínica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que «No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional».

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre los radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

La fuerza política y la popularidad de! radicalismo se apoyaba en los caudillos de barrios y en los comités. Los comités estaban organizados según líneas geográficas y jerárquicas en diferentes lugares del país. Había un comité nacional, comités provinciales (o, en el caso de Buenos Aires, e! comité de la Capital Federal), comités de distrito y comités de barrio. Una de las cosas de las que más se jactaban los radicales era de que sus representantes oficiales habían sido elegidos mediante el libre sufragio de los afiliados al partido. Pero, al menos hasta 1916, lo habitual fue que el comité nacional y los provinciales estuviesen dominados por los terratenientes, y los comités locales, por la clase media.

La actividad del comité alcanzaba su punto culminante en época de elecciones. Además de las tradicionales reuniones callejeras, la fijación de carteles en las paredes y la distribución de panfletos, el comité se convertía en centro de distribución de dádivas para los electores. Algunos organizaron cinematógrafo para niños, ofrecieron conciertos musicales, repartieron regalos de Navidad y contribuyeron a las celebraciones de las fiestas de Carnaval. Otros fundaron sanatorios, centros de asesoramiento legal y bibliotecas, cuyo costo era financiado por los miembros activos. También suministraban alimentos baratos: el pan radical y la carne radical, por ejemplo.

Fuente Consultada: Historia y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

Origen Unión Civica de la Juventud Alem y Mitre Gobierno de Celman

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUÁREZ CELMAN (1886-1890)

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanEl presidente Juárez Celman asumió el mando el 12 de octubre de 1886. Con él, el ambiente político del país no varió por el contrario, se acentuó el personalismo y la adhesión al nuevo gobernante. Este para imponerse continuo utilizando la presión oficial y las intervenciones a las provincias (Tucumán. Córdoba y Mendoza).

Se convirtió en el jefe del PAN (Partido Autonomista Nacional) , con lo que a las facultades de la Constitución sumó las de caudillo.

Esta particular situación fue popularmente llamada unicato y provocó el distanciamiento político entre Roca, Pellegrini y el presidente, al no poder los primeros controlar el PAN, pues Juárez Celman pretendió ejercer por sí el poder, sin aceptar la preponderancia de otros en sus filas:

LA CRISIS ECONÓMICA: El país continuó su expansión económica con importantes inversiones de capital foráneo. La confianza en el futuro del país se refleja en los empréstitos contratados con capitales extranjeros, la creación de bancos, el crecimiento del crédito interno, la multiplicación de grandes obras públicas, la extensión constante de las vías férreas.

En 1889 existían 134 sociedades anónimas que giraban con un capital de más de 500 millones de pesos. La Bolsa de Comercio era el centro de una febril actividad: se realizaban transacciones por más de 1.500 millones de pesos por mes. La mayor parte de las mismas se hacían sobre tierras. Se especulaba con los terrenos baldíos, sumamente baratos, y con la probabilidad de aumentar cuatro veces su precio.

La lectura predilecta del público eran los avisos de remates de tierras que ocupaban páginas enteras de los periódicos. La especulación y las fáciles ganancias crearon una nueva moral: lo importante era obtener riquezas y no cómo lograrlas. Por eso se hicieron negociados con las concesiones que se otorgaban, y se difundieron el lujo, el juego y la ostentación.

Pero la naturaleza de los productos fabricados, la falta de mercados exteriores y la baja de precios producida por la crisis europea. fueron algunas de las causas del colapso económico que se produjo.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS: Entre los factores financieros determinantes, cabe mencionar: la insuficiente producción del país; el tipo de empréstitos contratados con intereses a plazos fijos; la excesiva emisión de billetes sin el respaldo oro que establecía la ley; la falta de un sistema impositivo orgánico, en especial en la recaudación; los elevados gastos del presupuesto oficial; el acelerado proceso inflacionario consiguiente.

Ante la situación imperante, los bancos redujeron los créditos, y en la Bolsa de Comercio cundió el pánico ante las consecuencias de la especulación. El alza del precio del oro se hizo incontenible: en 1889 se cotizaba a 147 pesos papel, los cien pesos oro; en abril de 1890 el precio pasó en tres días de 278 a 310 pesos. Se acusó al gobierno de corrupción económica , de lanzar emisiones clandestinas.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto).

Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Entre 1887 y 1889, en Buenos Aires y Rosario tuvo lugar el primer movimiento huelguístico de importancia en el país, protagonizado por obreros ferroviarios —luego sé extendió entre zapateros, albañiles y carpinteros—, que exigían cobrar su salario en oro. Ante estas manifestaciones de descontento social, la Oposición política ganó confianza e inició una revolución con el objetivo de derrocar al gobierno.

A medida que la crisis avanzaba, la oposición se hizo sentir cada vez con más fuerza. El 1º de septiembre de 1889 se realizó un mitin en el Jardín Florida, en la ciudad de Buenos Aires, y se fundó la Unión Cívica de la Juventud, liderada por Francisco Barroetaveña. Unas semanas mas tarde, este grupo se convirtió en la Unión Cívica, en la cual se destacó el nuevo líder de la oposición: Leandro N. Alem, junto con figuras más tradicionales como Bartolomé Mitre.

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanSE  ORGANIZA LA OPOSICIÓN Y NACE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD:  La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica antedicha, organizó a los distintos sectores de la oposición , unidos todos por el rechazo a Juarez Celman.

El 1º de setiembre de 1889 —en el mitin celebrado en el Jardín Florida con la presencia de 15000 personas quedó constituida le Unión Cívica de la Juventud. El mitin fue organizado por Leandro N. Alem (imagen der.)  y otros viejos y jóvenes políticos. Bartolomé Mitre y otros dirigentes mandaron su adhesión. 

En esa reunión contra el gobierno de Juárez Celman convergieron los obreros, empleados y artesanos empobrecidos por la desvalorización de sus ingresos reales, 105 productores agropecuarios perjudicados por la baja de los precios de las exportaciones, los comerciantes arruinados por la paralización de los negocios, los especuladores y bolsistas en bancarrota, los católicos descontentos por las leyes laicas, la clase media oprimida por una política que le cerraba el acceso al poder y a la riqueza, y los inversores europeos.

Al terminar la reunión, un comisario le transmitió a Alem la adhesión de una logia de 33 militares, dispuestos a combatir por “el respeto de la voluntad popular”. El 13 de abril de 1890, en el mitin del Frontón Buenos Aires, la Unión Cívica de la Juventud se transformó en la Unión Cívica.

Nunca se dio en Argentina una coalición política de la amplitud de la Unión Cívica. Tampoco una que  representara tanto factores reales de poder. Era sin embargo , frágil y circunstancial, pues se la subordinaba al único objetivo de derrocar a presidente.”

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria.

La nueva oposición política: la Unión Cívica Radical:  Desde 1890, la Unión Cívica había aparecido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de hacer política. Sus dirigentes, aun cuando formaban parte de la clase gobernante, impugnaron la legitimidad del régimen sostenido por la exclusión y el fraude electoral.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cívica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que “No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional”

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre dos radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

Fuente Consultada: Rodolfo Puiggrós, historiador argentino contemporáneo, Los partidos políticos del 90.

Funciones del Poder Judicial Argentina Division de Poderes

Funciones del Poder Judicial
División de Poderes

Así como el Poder Legislativo nacional reside en un Congreso y el Ejecutivo en un Presidente, el judicial, dice la Constitución, “será ejercido por una Corte Suprema de justicia y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la Nación.

Este alto tribunal ha sido creado como un árbitro supremo, independiente, para dirimir todos los conflictos.

La Constitución Nacional ha establecido dos órdenes de justicia:

a – La justicia Federal o Nacional, que tiene jurisdicción sobre el territorio de la República.

b – La justicia ordinaria de cada provincia a que alude el Art. 50.

El Poder judicial es un poder independiente y por lo mismo dicta sus

Propios reglamentos de funcionamiento y nombra a sus empleados. El Presidente no puede ejercer, por ninguna razón, ni arrogarse facultades
judiciales, aunque los miembros de la Corte son nombrados por el Presidente con acuerdo del Senado. Las atribuciones del Poder judicial están legisladas en el artículo 97 al 100 de la Constitución.

La suma de facultades y atribuciones que la Constitución concede al Poder judicial se resume en la palabra jurisdicción. Esta significa la potestad de que se halla investido por la Constitución y por las leyes del Congreso para administrar justicia.

Corte Suprema de la Nación Argentina

Corte Suprema de la Nación Argentina

La Corte Suprema de Justicia de la Nación
La Constitución crea una Corte Suprema de Justicia. Al decir que es «suprema» se expresa que es el más alto tribunal de justicia de la Nación; sus decisiones son inapelables.

La Corte Suprema es, además, el intérprete máximo de la Constitución Nacional. Es quien interpreta, en caso de duda, y con carácter definitivo, el significado de las normas constitucionales. Por eso, se la ha definido como «guardián de la Constitución» y se ha dicho que «la Constitución es lo que la Corte dice que es».

Cuando la Corte Suprema efectúa una interpretación de una norma constitucional, esa interpretación es obligatoria para los tribunales inferiores.

La Corte puede declarar la inconstitucionalidad de cualquier norma (una ley, un decreto, etc.), pero debe hacerlo solamente ante la aplicación de esa norma en un caso concreto y a pedido de la parte afectada (por ejemplo: ante el pedido de un individuo en un juicio, que se* vea afectado por la aplicación de una ley). La declaración de inconstitucionalidad no deroga la norma cuestionada: si la Corte estuviera facultada para derogar una norma dictada por el Congreso o por el Presidente se violaría la división de poderes.

Existen diversos caminos judiciales por los que una causa puede llegar a la Corte Suprema: recursos de apelación impugnando sentencias de tribunales inferiores, recursos de revisión, de aclaratoria, de queja, etc.

La Constitución no determina el número de integrantes de la Corte, ni su organización y funcionamiento. Tampoco establece la forma en que debe ser elegido el magistrado que la presida. Todos esta aspectos han sido reglamentados por la Ley 23.774, que fijó en nueve el número de jueces que la integran.

Estos magistrados se denominan Ministros de la Corte y son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del senado y son ellos, según la ley, quienes deben designar a su presidente.

REQUISITOS PARA INTEGRAR LA CORTE SUPREMA: LOS establecidos por la Constitución Nacional son los siguientes:

• Ser abogado de la Nación con g anu3.de ejercicio profesional.
• Reunir las calidades necesarias para ser senador nacional (30 años cumplidos de edad, 6 años de ciudadanía si se es argentino por opción, etc.). Los ministros de la Corte prestan juramento «de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución». Ese juramento se presta ante el presidente de la Corte.

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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Funciones del Poder Ejecutivo y Judicial Separacion de los Poderes

Funciones del Poder Ejecutivo y Judicial Separación de los Poderes

La misión fundamental del Ejecutivo es ejecutar la ley que sanciona el Poder Legislativo. Pero la ejecución de las leyes implica un vasto ejercicio de atribuciones de gestión de los asuntos públicos. Ello le concede un poder de intervención continua en la administración nacional.

Casa Rosada en Buenos Aires – Poder Ejecutivo Nacional

El ejercicio de las facultades del Poder Ejecutivo está a cargo del Presidente de la República y es, por lo mismo, unipersonal.

Pero además de las amplias facultades implícitas en el poder administrador, el Poder Ejecutivo, según ya vimos, posee la facultad de elaborar proyectos para la consideración del Congreso.

De modo que el Presidente, que ejerce el Poder Ejecutivo posee, en síntesis, estas atribuciones:

a – Facultades ejecutivas que ejerce por sí solo.

b – Facultades ejecutivas que ejerce con acuerdo del Senado como designar embajadores, nombrar jueces, etc.

c – Facultades legislativas derivadas de su facultad como colegiador.

Pero el ejercicio de esas atribuciones no agota la gestión del Ejecutivo, pues se agrega el ejercicio de atribuciones especiales. Se denomina atribuciones al conjunto de facultades, poderes y derechos inherentes a su función. Las atribuciones pueden ser:

a – Atribuciones administrativas
— Es el jefe supremo de la Nación y tiene a su cargo la administración general del país (Art. 67).

La administración general comprende todos los servicios administrativos que tiene el Gobierno Federal.

— En su carácter de jefe de la administración nacional por sí nombra y remueve a los ministros, a los agentes consulares y a los demás empleados de la administración; hace recaudar las rentas y decreta su inversión de acuerdo con la ley.

— Por ser jefe administrativo del gobierno expide instrucciones y reglamentos que son necesarios para la ejecución de las leyes.

b – Atribuciones políticas o gubernativas
— Participa en la formación de las leyes con arreglo a lo que expresa la Constitución.
— Hace anualmente la apertura del Congreso dando cuenta del estado de la Nación y recomendando a su consideración las medidas que estima convenientes.
— Es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación. Por lo mismo provee los empleos militares con acuerdo del Senado.
— Es el jefe inmediato de la Capital Federal.
— Nombra a los magistrados de la Corte Suprema y a los demás tribunales federales.
— Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos a su jurisdicción federal.

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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Funciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial Forma de Gobierno

Funciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial  Forma de Gobierno

En la doctrina republicana la función legislativa, como función de gobierno, es atribuida al Poder Legislativo. De modo que la función específica de este poder es hacer la ley, dictar la ley. Es por lo mismo un acto de la mayor importancia para el gobierno de un pueblo, porque el mismo se rige de acuerdo con las leyes.

Hacer la ley es, en suma, un acto de prudencia política, pues se debe hacer la ley justa, adecuada, oportuna, general para todos y que posea perdurabilidad.  La facultad de dictar leyes implica la de modificar o anular las ya dictadas.

unciones del Poder Legislativo Ejecutivo y Judicial

El poder legislativo nacional posee el carácter de ser bicamarista, porque se compone de dos cámaras. Es sabido que una de ellas es la de Diputados, formada por los diputados elegidos por el pueblo de todas las provincias. La otra es la de Senadores, formada por senadores elegidos por las provincias. Los primeros surgen de elecciones directas, en tanto que los segundos son resultado de una elección de segundo grado, pues son elegidos por las legislaturas de cada provincia.

La existencia de dos cámaras es otra expresión de la división de poderes, ya que la existencia de una y otra es una garantía para todos, permite un examen más cuidadoso de los proyectos e impide el abuso de una mayoría ubicada en una cámara. El sistema bicameral es el que establece nuestra Constitución en su artículo 36.

La sanción de las leyes se halla establecida en la Constitución. Conforme a ella, según su artículo 68, las leyes pueden tener principio en cualquiera de las dos Cámaras del Congreso, por proyectos presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo. Esta facultad co-legislativa del Ejecutivo es otra manifestación de la separación de poderes y a la vez de la íntima relación entre ellos; pero es también comprensible desde el momento en que el Ejecutivo tiene a su cargo la administración general del país, y por ello tiene conocimiento de las necesidades de éste.

El Ejecutivo, a su vez, participa en la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las sanciona y las promulga. El Ejecutivo, además, concurre a las sesiones del Congreso a través de sus ministros y participa de los debates, pero no vota.
La tramitación normal de un proyecto de ley se halla establecida en el artículo 69 de la Constitución, que establece que, aprobado un proyecto de ley por la Cámara de su origen; pasa para su discusión a la otra Cámara. Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen. Si aquí obtiene aprobación, lo promulga como ley.

Promulgar una ley es el acto por el cual el Poder Ejecutivo ordena el cumplimiento de ley que le fue sometido para su aprobación, y dispone su publicación e inserción en el Registro Nacional. Al hacer ese acto se le otorga a la ley un número y aparece publicada en el Boletín Oficial.

La publicación de la ley tiene por objeto darla a conocer a los ciudadanos, a fin de que sea cumplida. En tanto la ley no es promulgada y publicada no tiene vigencia y carece de fuerza obligatoria Pero una vez publicada ningún habitante puede excusarse de conocerla, y está obligado a cumplirla. Finalmente, la publicación responde al principio de la publicidad de los actos de gobierno y es una manera que el pueblo tiene para ejercer el control de los actos del gobierno.

Si el Poder Ejecutivo deja pasar diez días sin pronunciarse ni devolver la ley al Congreso, se considera aprobada tácitamente. Por el contrario, cuando desecha en todo o en parte una ley dictada por el Congreso, la debe devolver con sus objeciones a la Cámara de origen. Se plantea aquí una serie de posibilidades que no enumeraremos y que legisla el articulo 72 de la Constitución.


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Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno de Argentina Republicana Federal y Representativa

Forma de Gobierno de Argentina
Republicana , Federal y Representativa

Forma de gobierno:

El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;
b-
Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

El fundamento de la división de poderes

El fundamento debe hallarse en la idea de que no es buena la concentración del poder en una sola persona o entidad. En cambio, estando el poder dividido en tres entidades, separadas pero íntirnamente vinculadas y enlazadas, se produce un sistema de equilibrio o contrapeso entre ellos.

Así el poder legislativo ejerce una especie de poder de fiscalización sobre los otros dos: sobre el ejecutivo cuando aprueba o rechaza sus proyectos de ley, y sobre el judicial, cuando dicta los códigos y presta acuerdo para designar a los jueces. A su vez el poder judicial puede declarar inconstitucional una ley del congreso.

Y el Poder Ejecutivo es el posee sus atribuciones enumeradas y todos  sus actos  se hallan sometidos a la aprobación y examen legislativo y hasta puede ser sometido el Presidente a juicio político del congreso. Pero a su vez el Ejecutivo posee facultades de excepción, para casos muy especiales, cuando peligra la paz pública, como dictar el estado de sitio o enviar intervención a las provincias cuando no está reunido el congreso.

Fuente: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno de Argentina Republicana Federal y Representativa

Forma de Gobierno de Argentina
Republicana Federal y Representativa

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Forma de gobierno:

El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;

b- Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

La división de los poderes gubernativos significa que la delegación de soberanía que los ciudadanos ejercen se traslada a órganos o titulares distintos entre sí e independientes unos de otros. Este principio fue expuesto por Montesquieu en su célebre obra El espíritu de las leyes, dedicada a la constitución de Inglaterra. Luego pasó a las formas democráticas constitucionales de todos los países del mundo.

La división o separación de poderes aplicada a una constitución es la que crea tres poderes, a saber, el poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial. Hablar de una tal división significa que el poder delegado
por los ciudadanos no se halla concentrado en una sola persona o en una sola entidad que tiene a su cargo dictar la ley, hacerla cumplir e interpretarla.

La separación de los poderes responde a una experiencia universal y demuestra que es la forma más adecuada para defender el derecho de las  tentativas de la tiranía, la dictadura, el autoritarismo.

Nuestra Constitución adopta el principio de la separación de los poderes según lo hemos ya visto. El Poder Legislativo es el que tiene facultad de dictar la ley, suspenderla, modificarla, anularla, según lo que establece la Constitución misma. El Poder Ejecutivo es el que posee la facultad de ejecutarla y reglamentaria. El Poder Judicial es aquel que esta facultado para actuar como intérprete y además, entre nosotros, goza del derecho de declarar la inconstitucionalidad de las leyes.

Decir que se trata de poderes separados es una manera de expresar que cada uno goza de su propia esfera de acción o competencia; pero se combinan y se complementan mutuamente entre si, se coordinan y en lazan.

Las facultades de que goza cada uno están señaladas por la Constitución; pero, repetimos, la carta no fija entre ellos separación absoluta, de modo que hay y debe haber estrecha colaboración. Por ello nadie puede otorgar a un poder más facultades que las que ya posee.

La armonía de los poderes Legislativo, Ejecutivo y judicial se ejerce de tal manera que cada uno es supremo en su jurisdicción; pero, al mismo tiempo, cada uno es un auxiliar y ejecutor de los otros dos. Así el Presidente cumple y manda cumplir las leyes que dicta el Congreso y las sentencias de los tribunales; el Judicial aplica las leyes del Congreso y los reglamentos del poder Ejecutivo; el Legislativo, a su vez, respeta los actos del Ejecutivo realizados en cumplimiento de sus facultades.

El fundamento de la división de poderes

El fundamento debe hallarse en la idea de que no es buena la concentración del poder en una sola persona o entidad. En cambio, estando el poder dividido en tres entidades, separadas pero íntimamente vinculadas y enlazadas, se produce un sistema de equilibrio o contrapeso entre ellos.

Así el poder legislativo ejerce una especie de poder de fiscalización sobre los otros dos: sobre el ejecutivo cuando aprueba o rechaza sus proyectos de ley, y sobre el judicial, cuando dicta los códigos y presta acuerdo para designar a los jueces. A su vez el poder judicial puede declarar inconstitucional una ley del congreso.

Y el Poder Ejecutivo es el posee sus atribuciones enumeradas y todos  sus actos  se hallan sometidos a la aprobación y examen legislativo y hasta puede ser sometido el Presidente a juicio político del congreso. Pero a su vez el Ejecutivo posee facultades de excepción, para casos muy especiales, cuando peligra la paz pública, como dictar el estado de sitio o enviar intervención a las provincias cuando no está reunido el congreso.

Frase para la reflexión

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Forma de Gobierno Federal: Republicana y Federal

Forma de Gobierno Federal:Republicana, Democrática y Federal

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El artículo primero de la Constitución establece: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según lo establece la presente Constitución”. Veamos, en forma somera, estas nociones.

1- Es una república: La palabra república proviene del latín res (cosa), y pública (del pueblo). Esto quiere decir, etimológicamente, la «cosa pública”, loque es del pueblo, de todos. Para nosotros designa una forma de gobierno, opuesta a la monarquía, e implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno, periodicidad de los funcionarios que ejercen los cargos.

La república puede ser democrática o aristocrática. Se llama república aristocrática a aquella en que gobierna una casta, un grupo, una clase. Es el caso de Atenas, de Roma, de Florencia. Una república democrática es aquella en la que todo el poder o soberanía reside en el pueblo y éste lo delega en sus representantes.

2- En una república democrática el poder pasa de los ciudadanos a los representantes que ellos mismos eligen. Por ello se dice que es una democracia representativa, como es el caso de nuestra constitución. En ella el pueblo no delibera ni gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes.

La representación en democracia reúne las siguientes condiciones

a- Todos los titulares del poder público actúan como representantes del pueblo y su actividad se halla abierta a la fiscalización popular o del ciudadano;
b-
Los representantes son designados mediante elección popular y se renuevan periódicamente.

3- Es federal, es decir, es una república democrática, representativa y federal. Esto quiere decir que, además de reunir as condiciones antes mencionadas, admite que las comunidades locales (provincias o estados) conserven una parte de los poderes que no delegan, o dispongan de sus propios órganos de gobierno. Tal es el caso, entre nosotros, de la existencia de gobiernos provinciales, que conservan todo el poder no delegado y actúan con autonomía.

La Constitución Nacional emplea la palabra “Autoridades de la Nación” para designar los dos órdenes de gobiernos que existen en ella, a saber, el gobierno de la Nación toda, y el de las provincias.

Por Gobierno Nacional se entiende al “Gobierno Federal” y a los “Gobiernos de Provincia”. Esto quiere decir que para la Constitución las autoridades que ejercen la soberanía de todo el pueblo están organizadas en gobiernos, y éstos, a su vez, en poderes, bajo la forma representativa y republicana.

Luego se llama Gobierno Federal al conjunto de poderes que ejercen la autoridad en el orden Nacional. Se habla de Gobierno Federal cuando se refiere a la Nación.

organizacion de la constitucion argentina

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 – Zuretti-Auza

Pactos Preexistentes Pacto Federal Organizacion Politica Nacional

Los Pactos Preexistentes en la Organización Política

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Los pactos preexistentes

Los fracasos en el intento de lograr la forma de gobierno que alcance el pleno consenso de todo el país, llevan a los caudillos a postergar el ansiado propósito. Sin embargo, hay algo que subsiste a pesar de esa postergación, y es la voluntad de formar una nación; y aunque no se han dado la forma de gobierno, manifiestan de modos diversos que constituyen la Nación Argentina.

Surgen así, como etapas decisivas en la organización nacional, los que se conocen como pactos preexistentes según la expresión que usa el Preámbulo de la Constitución.

Los pactos son los acuerdos que firmaron las provincias dejando claramente expresado que se sentían miembros de una misma familia, la Nación Argentina, que debían poseer un gobierno que la gobernara y representara, vigilara su bienestar y engrandecimiento y asegurase la forma representativa y republicana de gobierno con división de poderes.

El primer pacto preexistente es el Pacto Federal del 4 de enero de 1831 celebrado entre los gobiernos de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, al que se adhirieron después las demás provincias.

Se trata de un antecedente vital para la organización, ya que allí se ratifica que la mayor parte de los pueblos de la república han proclamado del modo más libre y espontáneo, la forma de gobierno federal”. Las provincias crean una liga defensiva y una Comisión Representativa de las provincias del litoral, para la cual fijan sus atribuciones, una de las cuales, quizá la principal, establecía que quedaba facultada para convocar a “un congreso general federativo”,que tuviera a su cargo la administración del país bajo la forma federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales, el pago de la deuda de la república, consultando del mejor modo posible la seguridad y engrandecimiento general de la república, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las provincias”.

El segundo pacto preexistente es el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos firmado el 31 de mayo de 1852. El mismo se reunió, de acuerdo con lo establecido en el artículo 16 del Pacto Federal de 1831, y tuvo por objeto dar las bases para convocar un Congreso General Constituyente. En cumplimiento de ese acuerdo que establecía una representación igual de dos diputados por provincia, se reunirá en Santa Fe la Convención Constituyente. Esta asamblea será la que, en forma definitiva, logrará redactar un texto constitucional que obtiene consenso.

Los cuarenta y dos años de luchas internas y desacuerdos, de dolores y sacrificios comunes habían moldeado el espíritu de aquellos constituyentes; y acordaron una constitución que armonizaba todos los intereses y recogía los principios fundamentales de la forma democrática de gobierno.

Intentos Constituciones Para La Organizacion Politica Argentina

Intentos Constituciones Para La Organización Política Argentina

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Los intentos constitucionales

A partir de 1810 se inician maplos trabajos para lograr esa ambicionada forma de gobierno, pero ella no podrá ser definida hasta muchos años después.

Mientras tanto tiene lugar una serie de decisiones que preparan y elaboran los aspectos fundamentales del futuro gobierno.

Así la Junta surgida el 22 de mayo resuelve convocar en febrero de 1811 a todos diputados de las provincias para establecer la forma de gobierno más adecuada. Esos diputados debían serán elegidos por los respectivos Cabildos entre las personas mas  importante del vecindario.

En el mismo año de 1811 se dictó El Reglamento Provisorio, que tiene la importancia de ser el primer intento de organizar la forma política gobierno. El mismo establecía una Junta Conservadora, o poder legislativo formada por los diputados de las provincias, y un poder ejecutivo formado o ejercido por el Triunvirato.

Ese Reglamento no tuvo vigencia pero señaló la reafirmación de los principios antes enunciados e introdujo otra decisión, que es la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial. Fue reemplazado por el Estatuto Provisional dictado ese mismo año.

Dos años después, en 1813, tiene lugar Asamblea General Constituyente, que si bien no alcanza a dictar una Constitución, tiene la virtud de haber recibido varios proyectos en los que todos aseguran la soberanía popular, el sistema representativo de gobierno, la forma federativa y la división de los poderes.

Asamblea de 1813

En 1819 tiene lugar el dictado de la primera Constitución. Ella es dictada por un congreso que, reunido en Buenos Aires como consecuencia de la disolución de la Asamblea Constituyente de 1813, tiene por objeto específico dictar ese estatuto. Antes, como una exigencia de la marcha de los acontecimientos; declaró la independencia Nacional. La Constitución de 1819 acentuó los principios del unitarismo, y ella fue causa de que no alcanzara a ser aceptada por la mayoría y, en consecuencia, no entrara en vigencia

Un nuevo congreso de representantes de las provincias se vuelve reunir con igual propósito y alcanza su objeto en 1826 al dictar otra constitución que, si bien garante todos los principios enunciados y aún introduce mejoras en sus principios políticos, comete el error de acentuar con exceso el poder central y es, como la anterior, rechazada por las provincias, que no querían perder su autonomía.

La Organizacion Politica de Argentina Origen de la Constitucion

Organización Política de Argentina – Objetivos y Fundamentos
Origen de la Constitución Nacional

«La Constitución de 1853escribe el historiador argentino Ricardo Levene— pacificó el país sobre la base de la unión de todos los argentinos y lo organizó como no lo habían logrado los Estatutos y Reglamentos de 1811, 1815, 1817 y las Constituciones de 1819 y 1826.»

A las fuentes citadas, particularmente la Constitución de 1826 y el Pacto Federal de 1831, debe agregarse la influencia doctrinaria de la obra Las Basess de Juan Bautista Alberdi; del Dogma Socialista, de Esteban Echeverría y del libro de los norteamericanos Hamilton, Madison y Jay titulado El Federalista, que analiza la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica.

Las Bases fueron publicadas por vez primera en Valparaíso —mayo de 1832— cuando Alberdi se encontraba todavía expatriado en Chile. El trabajo fue remitido a varios compatriotas, entre ellos Urquiza, quien elogió su indudable valor. La edición definitiva se imprimió en Francia.

El libro consta de 37 capítulos, una introducción y como apéndice un proyecto de Constitución. Alberdi concreta su pensamiento en la fórmula «gobernar os poblar» y luego de analizar varias constituciones de países americanos, sostiene que la República Argentina debe regirse por un sistema de gobierno —de ¡muerdo con antecedentes federales y unitarios— a cargo de un poder superior que i<i:spete las autonomías provinciales.

La Carta Fundamental del país del norte (EE.UU) sirvió de modelo, debido a su federalismo puro, pero esta expresión no debe interpretarse en el sentido de que el trabajo de la comisión redactora fuera una simple copia servil o un calco de aquélla.

Los autores de la Constitución de 1853 consultaron antecedentes institucionales de nuestro país y del extranjero, para luego redactar un trabajo orgánico, que interpretó el pasado histórico y el sentir nacional. Cuando transcribieron el texto de una declaración que figuraba en una obra extranjera, lo hicieron persuadidos de su necesidad en nuestro medio, al efecto de satisfacer una realidad argentina.

Los diputados constituyentes coincidieron con los pensadores de la Asociación de Mayo —que sosteníanla conciliación de los principios federales y unitarios— para llegar a una fórmula federal mixta o federounitaria, que permitió organizar la República después de tantos años de luchas partidarias.

La Constitución sancionada el 1º de mayo de 1853 significó la unidad jurídica de la Nación, pues si bien las provincias podían dictar sus propias constituciones y regirse por ellas, sus declaraciones y demás preceptos debían estar de acuerdo con la Ley Suprema, es decir, la Constitución Nacional.

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1. Etapas de la organización política argentina
La organización política argentina es producto de un largo proceso que sé extiende de 1810 a 1852. Durante esos cuarenta y dos años se llevaron a cabo numerosos ensayos de organización que, si bien ninguno de ellos logró definitiva vigencia, fueron dando los elementos esenciales de la forma de organización política que deseaba el pueblo, manifestando de paso, la voluntad nacional de constituir una nueva nación.
La caída de Rosas en 1852 permitió poner fin a ese largo proceso de lenta elaboración, dictar una Constitución que satisficiera las aspiraciones generales y lograr por lo mismo pleno consenso.

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El Fundamento de la Organización:

La base o el fundamento de la organización política argentina fue establecido por la Revolución de Mayo en 1810,cuando en sus primeras manifestaciones de resistencia al gobierno español proclamé el principio de la soberanía del pueblo.

Ese principio se halla implícito en las gestiones que Belgrano y Saavedra enuncian al solicitar que sin demora se “celebre un cabildo abierto, a fin de que, reunido el pueblo en asamblea general, acordase si debía cesar el Virrey en el mando y se erigiese una Junta Superior de Gobierno que mejorase la suerte de la patria”.

Es Saavedra quien expresa al virrey Cisneros que “el pueblo quiere reasumir sus derechos”. En el oficio en que se pide el día 21 celebrar un cabildo abierto se habla de que “un congreso público exprese la voluntad del pueblo”. De esta manera el cabildo abierto que se celebra & día 22 de mayo de 1810 puede considerarse como el primer congreso argentino. Es allí donde Castelli expresa que “al pueblo corresponde reasumir la soberanía”, a lo que agregó Saavedra que “no queda duda que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”.

Organizacion politica de argentina, Primera Junta de Gobierno 1810

Organizacion politica de argentina, Primera Junta de Gobierno 1810

Estas expresiones de nuestros primeros patriotas, que nosotros resumimos brevemente, manifiestan un hecho real, cual es la caducidad del gobierno español en estas tierras, y el traspaso de la soberanía al pueblo, quien a su vez, la delegaba en una Junta Gubernativa. Ella reasumía el poder y se le encomendaba convocar a un congreso con el objeto de definir la forma definitiva de gobierno.

Quedaba así consagrado el principio de la soberanía popular, o sea, que el poder reside en el pueblo y es éste quien lo delega en sus representantes. Además, al efectuar la consulta a los pueblos del interior, se iniciaba el principio de la forma federativa.

Tenemos entonces que en Mayo de 1810 surgen las tres bases fundamentales de la organización política argentina, a saber:

a – Ejercicio de la soberanía popular

b – El sistema representativo de gobierno

c – Forma federativa de gobierno

GRANDES DEMÓCRATAS DE LA ORGANIZACION NACIONAL

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Justo José de Urquiza: Nació en Concepción del Uruguay en 1801. Fue militar.
En 1841 fue elegido gobernador de la provincia. Fundó el célebre colegio de Concepción del Uruguay.
Fue Presidente de la Nación en el período 1854-1860.
Posteriormente fue otra vez gobernador de Entre Ríos.
Murió asesinado en 1870.

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Juan Bautista Alberdi: Nació en Tucumán en 1810.
Fue gran escritor y hombre de mucha ilustración. Participó en el Salón Literario y en la Asociación de Mayo.
Es el autor de «Bases», obra que ejerció preponderante influencia en los constituyentes de 1853.
Murió en Francia en 1884.

Fray Mamerto Esquiú:
Nació en Catamarca en 1826. Fue sacerdote franciscano y notable creador. Fue llamado el «Orador de la Constitución». Ejerció el periodismo. Fue diputado y convencional. Rechazó el ofrecimiento del arzobispado de Buenos Aires.
Fue Obispo de Córdoba.
Murió en Catamarca en 1883.
Dejó fama de hombre sencillo, austero y virtuoso.

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Bartolomé Mitre:
Nació en Buenos Aires en 1821. Fue periodista, político y orador. Literato e historiador. Fundó el diario La Nación. Escribió las clásicas «Historia de San Martín» e «Historia de Belgrano».Participó en la batalla de Caseros.
Fue vencido por Urquiza en Cepeda y fue vencedor en Pavón.
Fue Presidente de la República en el período 1862-1868.
Fue Generalísimo en la guerra contra el Paraguay.
Murió en Buenos Aires en 1906.

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Domingo Faustino Sarmiento
Nació en San Juan en 1811.
Fue político, periodista, educador, escritor.
Fue senador nacional, ministro, gobernador de San Juan.
Fue Presidente de la República en el período 1868-1874.
Es famoso por su obra educadora.
Murió en Asunción en 1888.

Vicente Fidel López
Nació en Buenos Aires en 1815. Fue novelista, historiador, periodista.
Fue Rector de la Universidad de Buenos Aires y ministro de
Instrucción Pública.
Murió en Buenos Aires en 1878.

Juan María Gutiérrez
Nació en Buenos Aires en 1809. Participó en el Salón Literario. Fue constituyente en Santa Fe.
Fue rector de la Universidad de Buenos Aires y ministro de
Relaciones Exteriores.
Sobresalió por su actividad literaria.
Murió en Buenos Aires en 1878.

LOS CONSTITUYENTES DE 1853:

Catamarca: Pedro Centeno y Pedro Ferré.
Córdoba: Juan del Campillo y Santiago Derqui.
Corrientes: Pedro Díaz Colodrero y Luciano Torrent.
Entre Ríos: Juan María Gutiérrez y Roque Pérez.
Jujuy: Manuel Padilla y José de la Quintana.
La Rioja: Regis Martínez.
Mendoza: Martín Zapata y Agustín Delgado.
Salta: Facundo Zuviría y José M. Zuviría.
San Juan: Salvador M. del Carril y Ruperto Godoy.
San Luis. Delfín Huergo y Juan Llerena.
Santa Fe: Manuel Leiva y Juan F. Seguí.
Santiago del Estero: José Gorostiaga y Benjamín Lavaisse.
Tucumán: José Manuel Pérez y Salustiano Zavalía.

PARA SABER MAS…

¿Qué es la organización política del Estado Democrático?

La organización política del Estado se refiere al modo en que es estructurado el poder en el Estado. La organización política nuestro país está determinada básicamente en el artículo 1° de la Constitución Nacional, que ya hemos analizado. Nuestro Estado es federal y su gobierno democrático y representativo.

La forma de gobierno es un problema muy antiguo, que surgió e el momento en que los hombres comenzaron a organizarse en comunidades, ya que toda comunidad está siempre conducida por uno o más hombres que forman su gobierno. La estructura y le principios que guían a los que gobiernan, y las relaciones que establecen con los gobernados, son los datos necesarios para conoce: la organización política de cada comunidad.

¿Cómo funcionan los poderes del Estado en nuestro país?

Nuestro gobierno está integrado por tres poderes: el Legislativo, él Ejecutivo y el Judicial.
Estos poderes actúan de acuerdo con las disposiciones de la Constitución Nacional. Las normas contenidas en nuestra Ley Fundamental están inspiradas en los siguientes principios:

Separación de poderes. La separación de poderes es uno de los pilares del Estado de Derecho. La concepción fue elaborada por Montesquieu, en la segunda mitad del siglo XVIII, y luego fue incorporada a todas las constituciones modernas. De acuerdo con esta teoría, el poder debe estar distribuido en varios órganos, a cada uno de los cuales se le atribuirán determinadas funciones. A través de esta división del poder se desea evitar su concentración en manos de una sola persona u órgano, para evitar un ejercicio abusivo e injusto del mismo.

Los poderes actúan de manera independiente pero, al mismo tiempo, se controlan recíprocamente. Los poderes, además de sus funciones propias, poseen alguna competencia sobre los otros. Veamos el siguiente ejemplo: el Poder Legislativo sanciona las leyes, el Poder Ejecutivo las promulga o las veta y el Poder Judicial controla que no contradigan el texto constitucional.

Por otra parte, la separación de poderes apunta a que se logre una especialización en el ejercicio de las funciones estatales. Es decir, que algunos órganos se ocupen de administrar, otros de juzgar, que ciertos hombres se dediquen a la economía, etcétera.

Origen democrático de los ocupantes de los poderes estatales. Los poderes del Estado son ejercidos por personas. Estas personas sólo pueden acceder a dichos cargos por el voto popular. Los integrantes del Poder Judicial no son elegidos directamente por el pueblo.

 • Periodicidad en el ejercicio de las funciones. Este principio determina que los titulares de los poderes políticos del Estado no pueden permanecer en sus funciones indefinidamente. De este modo, se busca asegurar el recambio en el ejercicio de los cargos, como así también, posibilitar que el electorado pueda sancionar a funcionarios cuyo desempeño no le ha resultado positivo. La sanción consistirá en la no reelección de esos funcionarios.

Publicidad de los actos de gobierno. La actividad de las instituciones debe ser conocida por todos. Si los gobernantes son nuestros representantes nos deben rendir cuenta de los actos. Además, debemos estar informados para saber cuál es el contenido de las normas que regulan nuestras actividades. Por este motivo, todas las leyes y decretos se publican en una publicación que se llama Boletín Oficial y sólo a partir de ese momento son obligatorios.

Los actos de gobierno están sujetos a control. Además de los controles que se realizan mutuamente los poderes, existen órganos y procedimientos especiales para ello, entre los cuales debemos destacar la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, que fiscaliza la actuación de los funcionarios de la administración y, en caso de encontrar irregularidades, debe denunciarlas ante el Poder Judicial.

¿Cuáles son las funciones del poder?

El poder está integrado por las funciones legislativa, administrativa y judicial o jurisdiccional.
• La
función legislativa: consiste en la elaboración de leyes. Las leyes son normas generales y abstractas porque no están destinadas a resolver un caso concreto, como por ejemplo: un conflicto entre A y B, en razón de que B no cumplió con la entrega de algo que se comprometió a darle a A.

Las leyes están destinadas a todos por igual y se aplicarán a las diferentes cuestiones a las que están dedicadas. Por ejemplo: una ley de inversiones extranjeras regulará el régimen de los capitales de personas que no habitan nuestro país y desean invertir en él.

• La función administrativa: consiste en aplicar la ley a las situaciones concretas. Veamos algunos ejemplos: si la ley ha establecido un impuesto, deberán realizarse todos los actos que permitan una adecuada percepción del mismo. Si la ley ha establecido la construcción de un monumento o. de un establecimiento público, la función administrativa asegurará los procedimientos encaminados a la realización efectiva de esas obras.

• La función jurisdiccional: a través de esta función se deciden los conflictos existentes entre las personas. Para ello se aplican las leyes y se interpretan sus contenidos. A quienes no hayan cumplido las disposiciones legales, se les aplicarán sanciones. Por ejemplo: si A le reclama a B el pago de los alquileres que B le adeuda, y B se rehusa a hacerlo, A deberá presentar el asunto al juez que sea competente para el caso, quien lo resolverá, aplicando la legislación referente al mismo y de acuerdo con las circunstancias que lo rodean.

El gobierno es ejercido por tres poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Estos poderes desempeñan las funciones que acabamos de describir.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui
Instrucción Cívica Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Educación Cívica 2 – Zuretti-AuzaF
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Antecedentes de la Constitucion Nacional Argentina de 1853 Resumen

ANTECEDENTES DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL ARGENTINA DE 1853

SÍNTESIS INCIAL: Según el Acuerdo de San Nicolás en Santa Fe se reunió un Congreso Constituyente que inauguró sus sesiones el 15 de noviembre de 1852. Cada provincia estaba representada por dos diputados. Buenos Aires, en desacuerdo con Urquiza, no envió diputados e hizo lo posible por impedir la reunión del Congreso. Facundo Zuviría, congresal por Salta, fue elegido presidente.

Urquiza, ocupado en sus campañas militares, no asistió a la inauguración del Congreso, pero envió a él un mensaje. Apenas constituido el Congreso Constituyente se declaró soberano. Confió a Urquiza provisoriamente el gobierno de la Nación.

La Comisión de Negocios Constitucionales presentó su informe el día 18 de abril. El proyecto, después de pocos días de discusión, fue aprobado en sesión extraordinaria el día 1º de mayo.

El día 25 fue solemnemente promulgada por Urquiza, y el 9 de julio jurada por las autoridades.

En la redacción de la constitución, además de la legislación y los pactos preexistentes tuvieron decisiva influencia la Constitución de los Estados Unidos y el libro de Alberdi «Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina».

La constitución de 1853 es la que con leves reformas ha regido al país hasta nuestros días.

En ella se establece definitivamente el régimen republicano, representativo y federal.

La provincia de Buenos Aires, segregada de la Confederación, no admitió la Constitución hasta noviembre de 1859. En esta fecha firmó el Pacto de San José de Flores por el que se incorporaba a la Federación y se establecía que la Constitución debía ser reformada.

La redacción definitiva se promulgó el 1º de octubre de 1860. — Se ha discutido y se discute cuál es el valor intrínseco de la labor del Congreso de 1853. Los congresales de Santa Fe, lógicamente, eran hombres que participaban de la mentalidad de su época. El siglo XIX es el siglo de auge del individualismo liberal. Muchas influencias de esta mentalidad han quedado en nuestra constitución, pero el buen sentido de juristas, legisladores y gobernantes ha sabido suplir, en parte, esta deficiencia.

No es este el lugar de hacer el análisis y valoración de nuestra constitución. Pero es un hecho que mediante ella logramos consolidar nuestra organización política e institucional.

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HISTORIA ARGENTINA:
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA DECLARACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

El Congreso Constituyente de Santa Fe

La victoria de Caseros no hizo olvidar a Urquiza la promesa hecha al país en mayo de 1851, pues pocos días después comisionó al doctor Bernardo de Irigoyen para que visitase a los gobernadores más distantes y les explicase el propósito perseguido de organizar constitucionalmente al país, siguiendo lo expresado en el manifiesto del pronunciamiento y lo establecido en el Pacto Federal o Tratado del Litoral del 4 de enero de 1831.

El Congreso General Constituyente se instaló en la ciudad de Santa Fe, el 20 de noviembre de 1852 y eligió presidente a Facundo Zuviría, salteño. El ministro De la Peña leyó el discurso inaugural de Urquiza, ausente en campaña, que preparó José M. Gutiérrez. Enumeraba las disposiciones adoptadas para pacificar el país y fomentar la prosperidad general.

En uno de sus párrafos dice: «Porque amo al pueblo de Buenos Aires, me duele la ausencia de sus representantes en este recinto. Pero su ausencia no quiere significar un apartamiento para siempre; es un accidente transitorio. La geografía, la historia, los pactos, vinculan a Buenos Aires al resto de la Nación. Ni ella puede vivir sin sus hermanas, ni sus hermanas sin ella. En la bandera argentina hay espacio para más de catorce estrellas, pero no puede eclipsarse una sola».

La mayoría de los diputados que concurrieron al congreso fueron nombrados por los nuevos gobernadores surgidos de movimientos locales contra los gobernadores de la época de Rosas, salvo algunas excepciones, como las de Tucumán y San Juan, cuyos caudillos eran sostenidos por Urquiza. El grueso de los diputados del Congreso Constituyente de Santa Fe eran personas acreditadas por sus condiciones personales, por su saber, por su autoridad moral. Buena parte de ellos pertenecían a los proscriptos, otros eran federales que habían sabido mantener su independencia y su integridad.

Figuraban entre ellos escritores, juristas y algunos sacerdotes.
Los diputados constituyentes fueron, por Santa Fe:-Manuel Leiva y Juan Francisco Seguí, federalistas vinculados desde hacía muchos años a los esfuerzos en favor de la organización nacional. Por Entre Ríos fueron nombrados Juan María Gutiérrez y José Ruperto Pérez, este último periodista, redactor principal de El Federal Entrerriano, y el primero fundador, junto con Echeverría, Alberdi y López, de la Asociación de Mayo. Córdoba eligió a Santiago Derqui, de larga y destacada actuación en la resistencia a Rosas, y a Juan del Campillo, acreditado jurista.

Por Santiago del Estero fueron José Benjamín Lavayssé, sacerdote, hijo de un militar de Napoleón, y José Benjamín Gorostiaga, uno de los jóvenes de mayores conocimientos en materia económica y financiera. Mendoza eligió a dos proscriptos jurisconsultos, Martín Zapata y Agustín Delgado. Corrientes estuvo representada por Luciano Torres y Pedro Díaz Colodrero. San Juan designó a Ruperto Godoy y a Antonio Aberastain; éste asintió de buen grado a la designación, pero, hallándose en Chile y al lado de Sarmiento, renunció y en su lugar fue enviado Salvador María del Carril, ex gobernador de la provincia y ex ministro de Rivadavia.

Tucumán designó a fray José Manuel Pérez y Salustiano Zavalía. San Luis fue representada por Delfín B. Huergo y Juan Llerena. Salta eligió a Facundo Zuviría y Eusebio Blanco. Catamarca nombró por insinuación de Urquiza a Pedro Ferré, promotor del pacto del Litoral en 1831, y al presbítero Pedro Zenteno. Jujuy envió a José Quintana y La Rioja a Regis Martínez.

Como no fue posible que todas las provincias designasen a sus representantes en el plazo fijado, el Congreso hubo de ser postergado para noviembre. Así fue como el 20 de noviembre el gobernador Crespo, con De la Peña, ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación, y una comisión de diputados, llegó al Cabildo y ocupó el sitial reservado. Luego pidió permiso para que el ministro De la Peña leyera el discurso de Urquiza.

LA CONSTITUCIÓN DE 1853

Los congresistas se alojaron en casas principales de la ciudad y en los conventos. Los correntinos y algunos de otras provincias ocuparon las celdas del patio de los naranjos en e! antiguo colegio de los jesuitas.

El 21 de noviembre fueron designadas dos comisiones: una encargada de estudiar el discurso inaugural del Director Provisional y el mensaje sobre las causas que impidieron acudir personalmente a la instalación del Congreso, como hubiera sido su deseo; la otra encargada de proyectar el reglamento interno.

CONSTITUCION DE 1853 EN SANTA FE

El 24 de diciembre, a propuesta de Manuel Leiva se nombró una comisión para redactar el proyecto de Constitución. En ella figuraron hombres de diversa ascendencia, pero ninguno de actuación rosista ni comprometido en toda su actuación en una orientación que no fuese republicana. Algunos de ellos habían conocido la emigración, el destierro, y todos tenían una personalidad definida en el campo jurídico, en la vida política, en las letras.

La comisión que preparó el proyecto de Constitución lo presentó en la sesión del 18 de abril de 1853. Dos días más tarde, por pensar que el país seguía convulsionado y estaba lejos de ofrecer el ambiente de tranquilidad y orden necesarios, Zuviría pidió el aplazamiento a las tareas, pero los convencionales lo rechazaron. La sesión del 20 de abril señala el momento crítico del Congreso, a punto de malograrse por las vacilaciones de su presidente.

Tras sesiones agotadoras con horarios continuos, en diez días subsiguientes sólo se trataron los artículos considerados importantes; los otros se aprobaron a «libro cerrado», tal los presentó la Comisión redactora, constituida por siete miembros.

Finalmente el texto fue sancionado y firmado el 1.° de mayo y-Urquiza, dada la significación del caso, lo promulgó el 25 de mayo, y el 9 de julio se efectuó la jura solemnemente, en toda la Nación, menos en Buenos Aires.

La Constitución de 1853 constaba de 107 artículos. Posteriormente se le agregaron diversas enmiendas.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, dentro de la ciudad sitiada, no sólo rehusó la aprobación de la Constitución, sino que tampoco quiso recibir a los diputados Del Carril, Gorostiaga y Zapata, que habían sido encargados por el Congreso para presentarla al gobierno de Buenos Aires. Se hizo una moción para que el pliego recibido pasase a estudio de una comisión especial junto con la correspondencia entre el gobierno y el general Urquiza, que acababa de levantar el sitio a Buenos Aires.

El pliego que contenía la Constitución y las leyes anexas, de la capital, municipalidad y aduana, llevaba una nota amistosa de los comisionados al gobernador, fechada el 13 de julio. Fue necesaria la derrota de Cepeda para que se sometiese el pliego al examen de la convención provincial de 1860.

Las fuentes principales de la Constitución de 1853 fueron la Constitución de Filadelfia, Estados Unidos, redactada en 1788, la Constitución Chilena de 1833, el libro ¿as Bases de Alberdi, el Dogma socialista de Esteban Echeverría, y otras cartas constitucionales extranjeras, como la de Suiza de 1844, las constituciones unitarias de 181 9 y 1 826, los pactos preexistentes y el Acuerdo de San Nicolás.

La legislación civil, comercial, penal y de minería es nacional en la Constitución argentina, mientras en la de Estados Unidos es provincial o estatal; además en 1853 no existía, en aquel país, la igualdad ante la ley y la condena a la esclavitud.

La Constitución argentina comprendía un preámbulo y constaba de dos partes: la primera, las declaraciones, derechos y garantías. La segunda, con el enunciado de las autoridades de la Nación, subdividida en dos títulos: Gobierno Federal y gobiernos de provincias.

El Gobierno Federal estaba integrado por tres poderes: El Legislativo, el Congreso, compuesto de dos cámaras, la de diputados elegida en proporción al número de habitantes, por el término de 4 años, y la de senadores a razón de 2 por provincia, que duraban 9 años.

El Poder Ejecutivo, formado por presidente y vicepresidente, eran elegidos en forma directa por electores, ocupaban el cargo durante 6 años y no podían ser reelectos de inmediato. El presidente, a su vez, nombraba a sus ministros.

El Poder Judicial estaba a cargo de una Corte Suprema de Justicia y de los tribunales y jueces federales. Los gobiernos de provincia eran autónomos en su elección local y con los poderes no delegados al gobierno nacional, pero la Constitución era la Ley Suprema de la Nación y ninguna constitución o ley provincial podía contener disposiciones que le fueran contrarias.

La Constitución de 1853 rigió el país, con pequeñas enmiendas, hasta la reforma de 1949, y fue restablecida el 1.° de mayo de 1956.

Temas relacionados

Principales Sucesos de
la Historia Argentina

Organización Política de un
Estado Democrático
Organización del Poder Legislativo:
Cámara de Diputados