Principios de la Lucha Guerrillera

Biografía de José Martí Poeta y Politico Cubano Resumen

Biografía de José Martí Poeta y Politico Cubano – Resumen

José Julián Martí (1853-1895), político y escritor cubano, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia y destacado representante de la literatura hispanoamericana.

Fue también un gran orador, periodista y adalid de la emancipación de Cuba, nació en La Habana el 28 de enero de 1853; fueron sus padres: Mariano Martí Navarro, valenciano, que desempeñaba un cargo militar de inferior categoría y Leonor Pérez Cabrera, natural de la isla de Tenerife.

Sus padres no pudieron, por falta de recursos, proporcionarle estudios amplios, pero José Martí demostró desde sus primeros años una inteligencia poderosa y gran aplicación y aprovechamiento.

Jose Marti

Paradigma del sentimiento independentista cubano, confluyeron en José Julián Martí el activismo revolucionario de los sectores nacionalistas y una profunda inquietud creativa. La síntesis de ambas actitudes proporcionaron a Cuba uno de los mayores exponentes de su historia política y de su literatura nacional, precursor de la independencia de su patria, por la que dio la vida, y brillante representante del modernismo literario latinoamericano.

Gracias a los auxilios de un amigo poeta llamado Ramón María de Mendive suyo pudo matricularse y costearse los estudios en el Instituto. Desde muy joven se manifestaron sus aficiones poéticas y al periodismo.

Mendive aparece en el camino de Martí providencialmente. No intenta moldearlo, sino que le empuja y ayuda cuando niño y mientras se convierte en hombre.

Martí lo reconocerá después: «Si me siento con fuerzas para ser verdaderamente un hombre, a usted se lo debo, y de usted, y sólo de usted es cuanto de bueno y cariñoso tengo.»

Termina los estudios primarios y Mendive se ofrece para costearle los estudios secundarios. Por esos mismos días las autoridades españolas exoneran de su empleo al padre. En la familia nacen los conflictos.

El maestro Mendive aparece complicado en un suceso revolucionario y Martí escribe un poema que se publica bajo el título Patria Libre, en un periódico de La Habana, el 23 de enero de 1869. El 4 de abril de 1870 es detenido y condenado a seis años de prisión. Tenía dieciséis años.

Liberado, viaja a España con la intención de hacer conocer al pueblo español la situación cubana. Vivía en Madrid con el producto de unas lecciones particulares, hasta que llegó allí, en condiciones similares a las suyas pero con dinero, su amigo Valdez Domínguez. Puede entregarse nuevamente a los estudios; escribe folletos y pronuncia discursos.

Al estallar en 1868 la insurrección iniciada en Yara se sintió atraído por la causa de la independencia. En 1869, o sea, cuando sólo contaba diecisiete años de edad, una carta suya comprometedora, motivó su procesamiento y comparecencia ante un Consejo de Guerra, donde el fiscal solicitó la imposición de la pena de muerte, pero sólo se le impusieron seis años de prisión, siendo luego deportado a la isla de Pinos, y después a España.

Residió en Madrid, pasando graves apuros económicos, hasta que la protección de un nuevo deportado, amigo suyo, le permitió seguir estudios en la Universidad de Zaragoza, donde en junio de 1873 se graduó en Derecho y en septiembre siguiente lo hizo en Filosofía y Letras.

En 1871 había publicado en Madrid su célebre folleto El presidio político en Cuba, en el que hacía una verdadera profesión de fe en sus ideales de emancipación de Cuba. Proclamada la República en España en 1873, escribió el folleto titulado La República española ante la revolución cubana, en el que pedía la independencia de su país, entregando el opúsculo al presidente del poder Ejecutivo don Estanislao Figueras.

Obsesionado cada vez más en sus convicciones, las defendió en fogosos discursos en la logia masónica «Armonía». Propagó también sus ideales en los periódicos madrileños El Jurado y La Discusión y también en el Diario de Avisos de Zaragoza. En 1874 pudo salir de España, pasando a México, donde residió hasta 1877.

Allí desarrolló gran actividad intelectual como periodista, orador, poeta, conferenciante y dramaturgo, colaborando en la Revista Universal y estrenando la obra Amor con amor se paga. Pasó después a Guatemala, donde fue catedrático de Literatura en la Escuela Normal.

En este tiempo casó con Carmen Zayas Bazán, cubana como él, de cuyo matrimonio sólo nació un hijo. Firmada la paz de Zanjón, volvió Martí a Cuba, pero en agosto de 1879, complicado en un movimiento separatista, fue deportado a la Península, de la que huyó a Francia, pasando a Nueva York a principios de 1880, y allí formó parte de la Junta Revolucionaria encargada de organizar la rebeldía cubana.

Su primer proyecto de desembarco en Cuba, el Plan de Fernandina, no pudo llevarse a cabo al ser descubierto por las autoridades coloniales (1894).

El segundo intento, en cambio, tuvo éxito: por el Manifiesto de Monte Christi (1895), Martí y su partido proclamaron la rebelión de los patriotas cubanos contra España; luego desembarcaron Martí y los principales líderes exiliados en la provincia cubana de Oriente; y, reconocido ya como jefe supremo de la Revolución cubana, lanzó la ofensiva hacia el Oeste, con intención de arrebatar al ejército español el control de toda la isla.

El capitán general español recién llegado, Martínez Campos, trató de negociar un acuerdo con los insurrectos para evitar que se reavivara la lucha que él mismo había zanjado en 1878; pero Martí se mantuvo inasequible a sus invitaciones, dispuesto a luchar por la completa independencia de Cuba, con el respaldo de una gran parte de la población de la isla, descontenta con la situación colonial, y, eventualmente, con la ayuda de Estados Unidos, que soportaban mal la presencia de colonias españolas a pocos metros de sus costas.

Fracasado el intento, se trasladó a Caracas, volviendo al poco tiempo a Nueva York, donde se estableció definitivamente. Allí atendía a su subsistencia desempeñando distintos cometidos, pero siempre disponía de tiempo para atender a los ideales que constituían su obsesión.

Desempeñó en la capital norteamericana los consulados de la Argentina, Uruguay y Paraguay. A poco de iniciarse en Baire el alzamiento de Cuba (febrero de 1895) marchó a la isla uniéndose con Máximo Gómez, y poco después, en la acción de Dos Ríos, librada en 19 de mayo del mismo año, murió José Martí en un encuentro con la columna mandada por el coronel español José Jiménez de Sandoval.

Martí ha pasado a ser el principal exponente de la literatura cubana como precursor del modernismo. Destacó por su estilo sencillo y fluido, y por sus imágenes personales e intensas. Entre sus obras se encuentran numerosos poemas, ensayos y la mencionada novela aparecida en 1885

Rubén Darío, que le conoció y trató personalmente, hizo de Martí una cálida y elocuente semblanza. Cuba, con justificado orgullo, lo considera uno de sus más preclaros hijos.

Se dice que el hogar de Martí desaparece con la muerte del padre, en 1887. Doña Leonor se va a vivir con las hijas casadas y es entonces cuando a Martí le acosa el deseo de que su madre vaya a vivir con él, a los Estados Unidos. Por complacerlo, doña Leonor accede, viviendo un verano junto a él. Pero ella —según lo registra en sus cartas —no puede estar lejos de sus hijas y de sus nietos (ni seguramente, de Cuba). Regresa. Años después Martí aún intentará ver una vez más a su madre; pero no podrá lograrlo.

La obra literaria de José Martí, sus trabajos periodísticos (fundamentalmente su poesía), explican su trascendencia histórica. Las Bases Constitucionales son una pieza que obra como síntesis de su filosofía humanista, y por ella misma concretamente explicativa, en este orden:

1) Culto de los cubanos a la dignidad del hombre; la ley primera de la república.

2) Organización de la república sobre la base de la patria una, cordial y sagaz; que desde sus trabajos de preparación, y en cada uno de ellos, vaya disponiéndose para salvarse de los peligros internos y externos que la amenacen, y sustituir el desorden económico en que agoniza un sistema de hacienda pública por otro que abra al país inmediatamente a la actividad diversa de sus habitantes.

3) Articulación de los derechos inherentes a la libertad humana. «La libertad es la religión definitiva.»

4) Distribución equitativa de los productos de la asociación. Los hombres que trabajan han de vivir con decoro y descanso de su labor.

5) Acomodación de los elementos peculiares de la patria al fin humano del bienestar en el decoro, por métodos que convengan a su estado y puedan funcionar sin choque.

6) Extinción del pasado nocivo, y disposición del presente para un porvenir, confuso al principio, y seguro luego, por la administración justiciera y total de la libertad culta y trabajadora.

7) Preparación del hombre para la vida, por medio de la educación. En la escuela se ha de aprender él manejo de las fuerzas, indispensable en la lucha por la existencia. «Escuelas no debería decirse, sino talleres.»

8) Proscripción de la pena de muerte. A su entender, acaso sólo hay un delito que, por la extensión del mal, la justifique: el de deshonrar, o perturbar, las fuerzas útiles al rescate y purificación de un pueblo, porque es más bandolero quien roba honras que quien roba bolsas, y el más punible de los delitos es el que lastima o trata de oscurecer una fama o una pureza útil a la patria. ¡Llaman justicia a esa que mata! Justicia podría llamarse la que evita. El miedo del peligro futuro no apartará jamás a los hombres de la tentación de ceder al apetito presente.

9) Supremacía de la justicia. Sólo se salva y perdura lo justo. Es inútil esquivar los deberes de la equidad.

10) Observancia del deber de gobernar conforme a la virtud, por medio de las leyes que el pueblo da hechas, sin tomar el mandatario público, para sí y los suyos, lo que la nación le entrega en custodia y depósito. Obediencia, es el gobierno.

11) Sumisión de los instrumentos de fuerza del Estado a la autoridad de sus órganos jurídicos y morales. Y aquello de: «Lo que en el militar es virtud, en el gobernante es defecto.»

12) Adopción de las medidas encaminadas a la solución de los conflictos políticos y sociales ya presentes. Aplazar no es resolver. Si existe un mal, con permitir que se acumule no se remedia. El crimen, el crimen de permitirlo, trae siempre sangre.

Fuente Consulatada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
Protagonistas de la Historia – Editorial ESPASA – Entrada: José Martí

El Arte de China Antigua Cerámica, Porcelana, Jade, Bronce

El Arte de China Antigua
Cerámica, Porcelana, Jade, Bronce

Desde la más lejana Antigüedad, los chinos han dado pruebas de gran talento en los diversos dominios del arte. Ya de los siglos X al XII, la pintura llegó al apogeo de su prosperidad, lo que no impide que más adelante hubiera también grandes maestros, si bien nunca llegaron a la anterior perfección. La escultura y la música produjeron también notables obras maestras. De sus producciones, lo que mejor conocen los occidentales son las porcelanas con sus delicados motivos en azul, verde o rosa. Los chinos practicaron también las artes menores con gran  maestría.

El arte chino parece a menudo extraño a los ojos occidentales, por no decir enigmático. Nada hay en ello que deba sorprendernos si pensamos que los artistas chinos eran generalmente sabios que destinaban sus obras a otros sabios y no a cualquier mortal común y corriente. Por ello es fácil de entender que sus obras resultan difíciles de interpretar para cualquiera que no esté familiarizado con China.

La tradición artística de los chinos se remonta a tiempos muy antiguos. A pesar de la fragilidad de los materiales sobre los que trabajaban los pintores, se han conservado hasta nuestros días cuadros importantes que datan de la dinastía Han (206 a. de J. C-220 d. de J. C). Sin embargo, la pintura china no llegó a su época de oro hasta mucho más tarde, durante el reinado de los Song (960-1276), que precedieron a la dominación mongola.

Durante este período, el budismo influyó fuertemente en los pintores, que intentaron definir en sus obras no solamente la realidad visible, sino incluso la esencia de las cosas. Motivos sutiles como flores y tallos de bambú fueron representados con algunos magistrales toques del pincel.

La pintura china se resintió de la dominación mongola (1276-1368). Los motivos a los que se acudió con más frecuencia fueron entonces escenas hípicas. Sin embargo, los pintores de esta época debían inclinarse, por lo que se refiere a la inspiración y al dominio de la técnica, ante sus predecesores. Se despertó una oposición sistemática a toda innovación, que se haría más perceptible todavía durante el período siguiente, el de los Ming (1368-1644).

El periodo Ming es famoso por sus artes decorativas. La producción de cerámica aumentó de forma considerable y se produjo una gran expansión del mercado debido a la gran demanda de porcelana vidriada en azul-y-blanco y roja para la exportación. Mas tarde se inventó el esmaltado.

Aunque el arte pictórico chino haya tenido hasta nuestros días indiscutibles maestros del pincel, jamás volvió a encontrar el vigor y la fecundidad que le caracterizaron durante la época de los Song.

Pero la pintura no es la única rama del arte en la que sobresalieron los chinos. ¿Quién no ha oído hablar de los jarros de porcelana de China? La fabricación de la porcelana de China deriva de una antiquísima tradición cerámica. Pero el arte de la cerámica no alcanzó su pleno desarrollo hasta el momento en que las otras artes hubieron dejado atrás su época brillante, y especialmente durante la dinastía Ming, pues entonces dispusieron de nuevos medios técnicos.

LACA, JADE Y BRONCE: muchos de los objetos antiguos que se conocen estaban realizados en laca tallada, una antigua modalidad artística  que alcanzó nuevas cotas de ornamentación en el periodo Ming. Las bandejas y otros accesorios domésticos estaban primorosamente decorados con dragones, figuras y motivos florales. La misma profusión se observa en el arte, igualmente antiguo, de la talla en jade, procedimiento utilizado para realizar preciosos objetos, como jarrones, figuras de deidades y réplicas de antiguas vasijas de bronce, que eran muy solicitados tanto en China como en el extranjero. En la fabricación de recipientes de bronce, que solían ser braseros o pebeteros, se imitaban de forma deliberada los estilos del pasado.

La porcelana de esta época está decorada con delicados motivos de un tinte azul. Kingtochen era en aquel tiempo el principal centro de la cerámica. La edad de oro de la porcelana se sitúa durante la dinastía Tsing (1644-1912), o sea, en el último período del régimen imperial de China. A partir de este momento surge la preferencia por otros colores en la ornamentación: el verde y, a continuación, el rosa.

La escultura china data también de tiempos muy antiguos, y con la expansión del budismo conoció una época de gran prosperidad. Templos excavados en la roca (santuarios rupestres) como el de Longmen, que se remonta al siglo V, dan testimonio de la maestría de los artistas chinos de los primeros siglos de nuestra era.

Como la pintura, la arquitectura alcanzó muy pronto el pináculo de la gloria. Pero, después del período de los Song, durante el cual se esculpieron aún preciosas estatuillas de madera de motivos relacionados con el credo budista, sobrevino una progresiva decadencia.

Todavía es más difícil, para un occidental, apreciar en su justo valor la música china. Es muy importante, sin embargo, y apropiada al empleo de numerosos instrumentos. Los chinos conocen unos doscientos instrumentos diferentes, de los cuales unos cuarenta son tambores y timbales.

Los chinos han dado muestras de excepcional maestría en lo que llamamos hoy día «artes menores». Al decir esto tenemos presente la fabricación de joyas. En este dominio los chinos han empleado el jade, piedra muy dura y bastante translúcida, con preferencia a otros materiales.

También eran muy diestros en la confección de tejidos y en el bordado. En la confección de tapices, y con gran habilidad y notable perfección, utilizaban igual técnica que la del taller de los Gobelinos.

El chino posee excelentes facultades artísticas, que ha ido desarrollando con mucha paciencia y perseverancia.

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Secuestro y Asesinato de Aramburu por Montoneros

Secuestro y Asesinato de Aramburu por Montoneros

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Frente a la crisis económica y social imperante en 1955, todos comenzaron a oponerse a Perón: la oposición, que era sometida a una fuerte censura, los sindicatos que lo habían apoyado, la Iglesia, y ciertos sectores de las fuerzas armadas que intentaron matar al presidente el 16 de junio de 1955 bombardeando la casa de gobierno sin éxito.

El final se estaba precipitando.

El 16 de setiembre, el general Lonardi llevó a cabo una acción militar en Córdoba. Frente a esta situación, el presidente Juan Domingo Perón renunció y se dirigió al Paraguay.

El poder quedó en manos de las fuerzas armadas. El general Lonardi se hizo cargo del gobierno provisional al triunfar la «Revolución Libertadora» y nombró como vicepresidente al contraalmirante Isaac Francisco Rojas.

El objetivo del gobierno era restablecer el poder de los sectores tradicionales pues, a diferencia de otras épocas, con el advenimiento del peronismo se había producido un cambio social y económico que, por primera vez, les había dado un lugar a las masas populares.

Revolucion Libertadora Isaac Rojas y Aramburu

Isaac Francisco Rojas y Pedro Eugenio Aramburu

Explica María Seoane, en su libro «Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad»: Con el derrocamiento de Perón llegaba a su fin el modelo de país que planteaba una distribución popular del ingreso y de las riquezas nacionales sin antecedentes en la historia argentina, la participación política masiva de los trabajadores y la intención de lograr independencia política y económica de las potencias internacionales.

Arrasar ese modelo de país, acabar con la utopía distribucionista del peronismo fue, como lo certifica la historia, el verdadero motivo de la conspiración de las grandes empresas y los dueños de la tierra infatigablemente unidos, en el propósito, con los Estados Unidos. Acabar con el gobierno de la censura impuesta por la Policía y los propagandistas del régimen fue la razón que unió a liberales, comunistas, nacionalistas y radicales a la conjura de los grandes terratenientes y del Ejército.

Eduardo Lonardi gobernó en un país enfrentado entre dos bandos: los que estaban con Perón o contra él.

La situación hizo que Lonardi proclamara que no había «ni vencedores, ni vencidos» en un intento conciliatorio que no fue aceptado por otros sectores de las fuerzas armadas, lo que finalmente provocó el pedido de su renuncia.

Tomó el poder el jefe del estado mayor Pedro Eugenio Aramburu y el contraalmirante Isaac Francisco Rojas lo acompañó como vicepresidente.

La conspiración contra Perón y su Estado de Bienestar había sido dirigida por los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, y el contralmirante Isaac Rojas.

La autodenominada «Revolución Libertadora», conocida como el gobierno de «los gorilas» —calificativo que se le daba a los antiperonistas— se inició con la promesa del elegido presidente de facto Lonardi: «No habrá ni vencedores ni vencidos»

Con la Revolución Libertadora, a la que adhirieron civiles, se inició el período de proscripción del peronismo que duró casi dos décadas.

Aramburu pensaba que para llevar a cabo su gestión debía iniciar una depuración en las fuerzas armadas de los adeptos a Perón y disolver al partido peronista, lo que lo llevó a prohibir hasta la exhibición de símbolos o palabras que hicieran alusión al peronismo e intervenir la CGT.

En materia económica, puso el acento en la libre empresa, lo que se tradujo en una actitud conservadora en los planos económico y social.

Además, con el propósito de recuperar el marco legal vigente anterior a la sanción de la Constitución de 1949, el gobierno implantó la Constitución de 1853, para lo cual convocó a elecciones para constituir la convención constituyente que debía reformar la Constitución.

LA GUERRILLA:

Una generación de jóvenes insatisfechos con el escenario político institucional argentino, quienes dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias volcaron sus esperanzas en la violencia como única vía para lograr los cambios económicos, sociales y políticos que proponían.

La mayoría vio en la revolución cubana el paradigma del cambio social al que aspiraban. Para estos jóvenes el proceso cubano era la expresión más acabada del patriotismo, el americanismo y el antiimperialismo.

Muchos de ellos de origen cristiano encontraron en las propuestas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo el impulso necesario para adquirir un compromiso social militante afín a las organizaciones armadas de las que pasaron a formar parte.

La formación de grupos políticos armados fue la expresión local de un fenómeno continental. La Revolución Cubana obró como un poderoso imán sobre ciertos sectores de la juventud latinoamericana, que la tomaron como modelo y trasladaron la metodología utilizada en Cuba (la guerrilla rural) a los diversos países de la región.

En la Argentina, antes de 1968, se produjeron algunos intentos guerrilleros, que no tuvieron mayor relevancia, especialmente en el ámbito rural.

Pero a partir de la llegada de Onganía al poder, los nuevos grupos dejaron el campo para tras ladar su accionar a las ciudades.

La guerrilla argentina tuvo dos vertientes: el peronismo y el marxismo. En la primera, actuaron tres grupos principales: las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), Descamisados y Montoneros.

Esta última organización sería la más importante y terminaría incluyendo en su seno a todas las expresiones de la guerrilla peronista, desprendimientos de grupos marxistas y a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) una organización que se había originado en fracciones de partidos de izquierda, especialmente el Partido Comunista y el Partido Socialista de Vanguardia, para integrarse con grupos provenientes de la Juventud Peronista.

Por el contrario, el núcleo fundador de Montoneros provenía de grupos de la extrema derecha católica, y fue evolucionando junto con algunos sectores de la Iglesia como el conocido como de sacerdotes del Tercer Mundo, hacia posiciones más progresistas hasta situarse, a comienzos de los 70, a la izquierda del peronismo.

EL SECUESTRO:Argentina pasaba por momentos políticos – económicos muy complejos y no se vislumbraba una salida exitosa. Comenzaba a jugarse el destino económico, político y social de la Argentina en las décadas venideras.

Así ocurrió que el 29 de mayo de 1970, el día que se cumplía el primer aniversario del Cordobazo, hizo su aparición pública el grupo guerrillero urbano peronista Montoneros.

Un comando que mostró un alto grado de entrenamiento y organización, secuestró de su domicilio a Aramburu, acusado por los asesinatos de José León Suárez durante la Revolución Libertadora y de haber secuestrado el cadáver de Evita.

«Aramburu fue sometido a un «juicio popular» por los jóvenes guerrilleros cuya edad promedio no superaba los 23 años, interrogado sobre el destino del cadáver de Eva Perón y luego fusilado.

Muy poco después, el 18 de junio, rodó la cabeza de Onganía, quien fue reemplazado  por el agregado militar de la Embajada argentina en Washington, el general Roberto Marcelo Levingston.

Los cambios en el gobierno tenían un objetivo claro: buscar una salida política para que el estallido del volcán no cubriera de lava al sistema.», explica María Seoane.

RELATO DE LOS ACONTECIMIENTOS: El viernes 29 de mayo se cumplia un año del Cordobazo, y las centrales sindicales lanzaron un paro en esa provincia.

Ese mismo 29 se escuchaba por la radio: «El ex presidente Aramburu se retiró de su domicilio esta mañana, poco después de las nueve, escoltado por dos hombres que vestían uniformes militares. Desde entonces no hay noticias de su paradero. Se habla de la posibilidad de que haya sido secuestrado por un grupo comando».

Al día siguiente, apareció el coche en que se llevaron a Aramburu -un Peugeot 404 blanco- y dos sospechosos fueron detenidos en la zona de Florida.

El secretario de Información, coronel Luis Premoli, comunicó que no había contacto con los secuestradores y reiteró su pedido a la población de que «colabore con las fuerzas de seguridad informando cualquier actitud sospechosa o extraña que pueda observar en cualquier persona».

Ese fin de semana, se difundió el comunicado del comando Juan José Valle de la organización Montoneros, que empezaba con la consigna «Perón Vuelve» y se dirigía «Al pueblo de la Nación»: «Hoy a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de Pedro Eugenio Aramburu, cumpliendo una orden emanada de nuestra conducción a los fines de someterlo a juicio revolucionario.

Sobre él pesan los cargos de traidor a la Patria y al pueblo y asesinato en la persona de 27 argentinos».

La furia del régimen fue muy grande. Por las calles, los subtes, las páginas de los diarios, se repetía un cartel de «Buscados», con las fotos de Carlos Ramus, Fernando Abal Medina, Mario Firmenich, Carlos Capuano Martínez, Norma Arrostito y el padre Alberto Carbone, señalados como autores del secuestro, y se ofrecían recompensas por cualquier información que ayudara a detenerlos.

pedido de captura a montoneros

Pasados unos meses, y después de matar a Aramburu, algunas de las personas más buscadas del país se reunieron, inexplicablemente, en una pizzería donde cualquiera podía reconocerlos.

Eran las 20.15 del 7 de septiembre: la pizzería estaba casi vacía, se llamaba La Rueda y quedaba cerca de la estación de William Morris, en el oeste del Gran Buenos Aires.

En una mesa junto a la ventana estaban Abal Medina, Sabino Navarro y Luis Rodeiro. Afuera, en un Peugeot 404 bordó esperaba y vigilaba Ramus; un poco más allá, en un Fiat 1500 blanco, estaba Capuano Martínez.

El dueño de la pizzería llamó a la policía.

Abal Medina tenía una chapa de la policía, la mostró y los agentes se fueron. Pero afuera, otros dos efectivos empezaron a tirotearse con Ramus, que cuando quisieron identificarlo sacó una granada que le explotó en las manos. Navarro y Abal Medina también empezaron a tirar.

Abal cayó con un tiro en el pecho; Navarro consiguió escaparse hacia la casa de al lado y después siguió viaje por los fondos. En la calle, Capuano aprovechó la confusión para escaparse. Rodeiro, que no tenía armas, terminó detenido.

En el Peugeot, los policías encontraron papeles y documentos con nombres y apodos de militantes de la organización.

El entierro se hizo el viernes 11 en la Chacarita. Los féretros entraron cubiertos con una bandera argéntina que la policía obligó a retirar, y entre las coronas estaba la de Juan Domingo Perón.

Arturo Jauretche y Miguel Gazzera asistieron al funeral. El padre Carlos Mugica los despidió diciendo que «se comprometieron con la causa de la justicia, que es la de Dios, porque comprendieron que Jesucristo nos señala el camino del servicio. Que este holocausto nos sirva de ejemplo».

Fuente Consultada:
El Diario del Bicentenario Fasc. N°9 Nota del Historiador Eduardo Anguita
Historia La Argentina Contemporánea, Polimodal A-Z, Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao
«Argentina El Siglo del Progreso y la Oscuridad», María Seoane.
Los Llaman Jóvenes Idealistas….Victoria Villaruel

Reportaje a la Hija de Fidel Castro

REPORTAJE A LA HIJA DE FIDEL CASTRO

Durante su primera niñez, la figura de Fidel Castro tuvo para Alma Fernández (La Habana, 1957) una entidad doble y despareja. De un lado, como para la mayoría de los cubanos, el comandante era el líder persuasivo y magnético que acostumbraba arengar al pueblo desde la pantalla de la TV.

De otro, y al mismo tiempo, Castro era un señor de una amabilidad un poco distante que con cierta frecuencia solía visitar a Alma y a su madre, la bellísima Nati Revuelta, en su domicilio familiar.

Ambos personajes convivieron sin mayor conflicto en la vida de la pequeña hasta que un día, cuando ya hacía algunos años que se habían terminado aquellos encuentros, Alma se enteró de lo que hasta entonces nadie había estimado conveniente que supiera: que su nacimiento había sido, en realidad, fruto de la relación entre su mamá y Fidel Castro.

Han pasado más de cuatro décadas desde aquella revelación, y en la severa semblanza que Alma Fernández hace de su padre biológico —“un hombre enamorado del poder”, dice— sólo parecen pesar sus vivencias políticas.

Si alguna cuenta personal tenía pendiente esta mujer, exiliada desde 1993, la debió de resolver en sus Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro; porque, ahora, todas sus críticas y sus recelos se refieren únicamente a la trayectoria de un hombre al que censura por el triste presente al que, según ella, ha conducido a su país. “Cuba es un país que está reducido a sí mismo y a su propio ejemplo. Muy desinformado, muy aislado… Y, sobre todo, muy politizado de acuerdo al interés del Partido Comunista…”, comentó Alma Fernández desde Miami, en una charla telefónica propiciada a cuento del estreno mundial, esta noche, de una biografía exhaustiva sobre el mandatario cubano que emite el canal de cable National Geographic.

La figura de Castro cunde para retratos absolutamente dispares. Dos ejemplos: de él, el cineasta norteamericano Oliver Stone ha dicho que es “uno de los hombres más sabios” que ha conocido. Y, también, que es “un superviviente y un Quijote”. Vargas Llosa lo ha calificado, por su parte, de “paranoico megalómano”.

-,Cuál es el perfil que mejor re-trata a Castro?

—Yo no creo que una persona que llega al poder y que lo mantiene durante cerca de mecho siglo sea un Quijote. Sabio sí es; pero no ningún anacoreta de las Tebaidas. Castro es una persona que sabe manipular y reprimir… Y eso no es un acto quijotesco.

—Para usted, ¿es un revolucionado o un dictador?

—Las dos cosas: fue un revolucionario y ahora es un dictador. Hay cosas que no se pueden negar de él: en los años en los que inició la revolución fue una voz muy importante en Latinoamérica. Promovió un sueño universal de justicia

social y tuvo un momento de liderazgo en los países no alineados… Pero se enamoró del poder. Y eso es más importante que todo aquello que ofreció y prometió… El ha sabido usar muy bien el sentimiento antinorteamericano, que no sólo existe en Latinoamérica, sino en el mundo entero.., En cambio, con el pretexto de liberación y justicia ha metido su ideología en todas partes del mundo; probablemente en más lugares que aquellos en los que han puesto los pies los norteamericanos. Y así vemos hoy el ejemplo de Venezuela, que no es nada feliz.

– ,Qué cosas buenas trajo la revolución?

—Fue una especie de faro para el continente…

-Pero según usted, se malogró

—Se malogró en el momento en que comenzaron a fusilar gente, que fue al principio… Yo creo que él supo vender un sueño; de lo que no estoy convencida es de que él también lo soñara. Creo que supo vender muy bien esa idea de la justicia social, pero después utilizó ostensiblemente métodos dictatoriales. El régimen de terror empezó desde el mismo inicio de la revolución, desde 1959. Enseguida la gente supo que no se

podía disentir porque se jugaba la vida…

-Llegaría a decir que Fidel engañó a la gente con un sueño en el que él no creía?

—Yo no sé si él creía o no; no quiero ponerle calificativos de mentiroso porque no creo que sea mi rol… Su sueño revolucionario de justicia prendió no sólo en América latina, sino también en otros lugares, como en Africa… Además, fue una persona que se supo asociar muy bien a la leyenda del Che Guevara —de hecho, él la creó…—, y que supo jugar muy bien la carta del antiyanquismo…

—Qué lugar le dará la historia?

—La historia es la que va a tener que juzgarlo… Cuba, 45 años después, está en la miseria más absoluta…

—Diría que el sueño no se ha cumplido en nada?

—Cuba es una lección que nos deja el siglo XX: los pueblos deben aprender que sus líderes pueden traicionarlos…

—¿Cuántos Fídeles existen en Cuba?

—Ninguna dictadura existe sin apoyo. En Cuba estuvieron con Fidel los que hicieron la revolución con él, y muchos de ellos siguen en actividad… Y hay que pensar que Cuba es un país en el que la información ha estado limitada hasta hace muy poco…

—Qué hubiera sido de Cuba sin Fidel?

—Creo que hubiéramos corrido el destino más o menos triste que han corrido otros países en Latinoamérica, Recuerdo que en el año ‘59 la Argentina era el primer país de Latinoamérica y Cuba, el segundo. Y hay que ver dónde estamos los dos ahora…

—Y qué hubiera sido de Cuba sin Estados Unidos?

—Creo que la influencia de EE.UU. forma parte de la propaganda. Se considera que la isla es como el pequeño David ante Goliat, y eso no es tan cierto… Toda la historia del embargo resulta muy conveniente. Por decir algo: el mayor vendedor de alimentos a Cuba es Estados Unidos. Se están haciendo ventas por una cantidad desorbitante…

—Cómo puede ayudar a Cuba la comunidad internacional?

—Es un país tan hermético que la comunidad internacional tiene muy poca injerencia. Aunque también creo que ahora la situación está en un punto muy álgido con nuestros presos políticos, que se están muriendo en la cárcel… Creo que la comunidad internacional ha ensayado todo tipo de método con el régimen de La Habana:

de la cordialidad al diálogo pasando por el hermetismo. Y ninguno da resultado: Cuba es como una finca dominada por una sola persona…

—Se acostumbra decir que los países tienen los gobiernos que se merecen. ¿Vale para el caso cubano?

—La revolución tuvo el apoyo popular, pero también es cierto que hubo sublevaciones e intentos de derribar al gobierno que fueron arrasados a fuego… No todo el mundo ha oído hablar de los pueblos fantasmas, que fueron pueblos que, cuando se sublevaron los campesinos en las villas, los arrasaron, y donde mandaron a las familias presas, para reubicarlas después en otras provincias. Eso fue al principio de la revolución… Entonces tampoco se puede decir que la revolución ocurrió sin que la gente reaccionara desde un principio. El triunfo de la revolución y los vivas duraron unos días, pero enseguida se comenzaron a televisar los fusilamientos… Hubo verdaderos focos de resistencia, pero la gente comenzó a atemorizarse.

—Cómo describiría la evolución del castrismo?

—El problema es ése: que no ha habido evolución. Ha sido un inmovilismo político y económico respecto del movimiento del resto del mundo de casi medio siglo.

Creo que al final a Castro lo mueve el afán por promover su ideología o su figura, sacrificando al país entero…

—,Por qué insiste en no ceder el poder?

—El poder es casi un afrodisíaco. Está demostrado que los hombres, se enamoran del poder. Y en el caso de Castro, también es un modo de supervivencia…

—Cómo explica la fascinación

que ejerce la figura de Castro?

—La explica el hecho de que Castro es un gran político, una figura con mucho carisma; una persona astuta. . . Un animal político.

—Cuando triunfó la revolución usted tenía unos tres años…

Alma Fernández, nacida en La Habana en 1957, es hija de Fidel Castro y de Nati Revuelta. Su apellido lo tomó del esposo de su madre, el doctor Orlando Fernández. Antes de iniciar la carrera diplomática cursó estudios en la Escuela de Medicina de La Habana. Durante tres años fue modelo de La Maison, una empresa cubana dedicada a la moda. Se exilió en 1993. Vivió en Nueva York, Atlanta y Madrid. Actualmente reside en Miami, donde trabaja en radio y tevé.

En Este Sitio: Fidel Castro

Principios de la Lucha Guerrillera Concepto y Aplicacion

Principios de la Lucha Guerrillera – Che Guevara

Che GuevaraErnesto «Che» Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

  1. Esencia de la lucha guerrillera.
    La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido, además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un modificador de viejos dogmas sobre la conducta de las masas populares de la América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.
  2. Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América, son ellas:

1º. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2º. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3º. En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo.

De estas tres aportaciones, las dos primeras luchan contra la actitud quietista de revolucionarios o seudorrevolucionarios que se refugian, y refugian su inactividad, en el pretexto de que contra el ejército profesional nada se puede hacer, y algunos otros que se sientan a esperar a que, en una forma mecánica, se den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse de acelerarlas. Claro como resulta hoy para todo el mundo, estas dos verdades indubitables fueron antes discutidas en Cuba y probablemente sean discutidas en América también.

Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y la consolidación del primer foco.

Es decir, es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica. Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el poder contra el derecho establecido.

En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones cada vez más afirmativas, y un estado de resistencia que crista-liza, en un momento dado, en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las autoridades.

Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica.

El tercer aporte es fundamentalmente de índole estratégica y debe ser una llamada de atención a quienes pretenden con criterios dogmáticos centrar la lucha de las masas en los movimientos de las ciudades, olvidando totalmente la inmensa participación de la gente del campo en la vida de todos los países subdesarrollados de América.

No es que se desprecien las luchas de masas organizadas, simplemente se analizan con criterio realista las posibilidades, en las condiciones difíciles de la lucha armada, donde las garantías que suelen adornar nuestras constituciones están suspendidas o ignoradas.

En estas condiciones, los movimientos obreros deben hacerse clandestinos, sin armas, en la ilegalidad y arrostrando peligros enormes; no es tan difícil la situación en campo abierto, apoyados los habitantes por la guerrilla armada y en lugares donde las fuerzas represivas no pueden llegar.

Guevara, Ernesto,
Obra revolucionaria,
México, Era, 1989, pp. 27-28.

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar:

 

Biografia del «Che» Guevara Ernesto Su Asesinato en Bolivia

Biografía del «Che» Ernesto  Guevara y Magnicidio

Ernesto «Che» Guevara, 1928-1967
Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

«En toda revolución verdadera se triunfa o se muere»
Ernesto «Che» Guevara

Resumen Biográfico: Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma y a partir entonces sufrió de ese mal durante toda su vida.

La familia se muda en 1932 a la ciudad de Alta Gracia (Córdoba) por recomendación médica, pero su salud no mejoró.

biografia ernesto che guevara

En México como médico, conoció a Fidel Castro y se unió al grupo de revolucionarios cubanos. Creó y dirigió el grupo guerrillero de Sierra Maestra. Marchó sobre Las Villas, tomó Santa Clara y, a la caída de Batista, entró en La Habana (1959). Fue director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y del Banco Nacional de Cuba.

Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre.

Es probable que haya leído algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes.

En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto.

Che GuevaraEsos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano.

Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra.

En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus indias.

En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami.

El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media.

El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista.

De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas.

El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista.

El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro.

En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarrevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada.

Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General.

Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando.

el che y fidel castroSe unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959.

Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y ‘Che’, como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase.

Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956).

Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario.

El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista.

Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba.

Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia.

De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU.

De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: «No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear».

Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas.

El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: «El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía».

Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos.

Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego.

Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunist.

che guevara

En 1960 cuando escribía sobre la guerra revolucionaria, pensaba:

Podrá en ciertos casos el guerrillero mantener su trabajo de épocas de paz, pero esto es muy difícil; prácticamente, la guerrilla suburbana es un grupo de hombres que ya está fuera de la ley, que tiene complexión de ejército, situado en las condiciones tan desfavorables que hemos descrito.

La importancia de una lucha suburbana ha sido muy desestimada, pero es extraordinaria. Un buen trabajo de este tipo, extendido sobre una amplia área, paraliza casi completamente la vida comercial e industrial de ese sector y coloca a la población entera en una situación de intranquilidad, de angustia, de ansias casi del desarrollo de sucesos violentos para salir de esa espera.

Si desde el primer momento del inicio de la guerra se piensa en la posibilidad futura y se van organizando especialistas en este tipo de lucha, se garantizará una acción mucho más rápida y por tanto un ahorro de vidas y del precioso tiempo de la nación.

El foquismo, castro-guevarista (al que adhería Santucho), fue expuesto por el «Che» Guevara en El guerrillero: esencia de la lucha estratégica y tácticas guerrilleras, éste consistía en tres premisas básicas:

1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente en el campo.

Con los años la imagen del «Che» Guevara se idealizó, pero mientras para algunos representa la esencia del idealismo romántico, para otros simplemente fue un asesino que no reparó en los medios empleados para obtener sus fines.

Ejecución del Che Guevara en Bolivia

Che Guevara: La muerte de un idealista

El 9 de octubre de 1967 el mundo era sorprendido con la noticia de la muerte de Ernesto Guevara, quien bajo el apodo de “El Che” se había convertido en vida en una de las figuras políticas y revolucionarias que a lo largo de los años ha despertado grandes pasiones.

Durante años, una serie de morbosas fotografías de los últimos momentos con vida del Che, incluso aquella que lo retrata fallecido sobre una gran pileta de lavado, han recorrido el mundo alimentando al mito que encierra la historia de este médico argentino que decidió dedicarse a la política y participar activamente en la Revolución Cubana de los años cincuenta.

muerte de Ernesto Guevara

Las circunstancias que giraron en torno a su muerte demuestran que fue un hombre que lucho por sus ideales hasta el último aliento. El Che Guevara había sido tomado prisionero por los militares del ejército boliviano durante el combate desarrollado en Quebrada del Yuro.

Como prisionero fue enviado a una escuela que se encontraba en un paraje en las cercanías de la aldea La Higuera, y recluido en una de las aulas en las que solían ser detenidos los guerrilleros, y donde al mismo tiempo se almacenaban los cadáveres de los guerrilleros muertos.

Al detenerlo, la misión de los militares ya había sido decidida, y el Che Guevara debía pagar con su sangre sus ideales, por lo que se realizó una suerte de sorteo entre los miembros del ejército para elegir al hombre que se encargaría de ejecutar al Che. El sargento Mario Terán fue el brazo ejecutor de la misión.

Luego del asesinato, precisamente sucedido el 9 de octubre de 1967, el gobierno de Bolivia decidió anunciar públicamente la muerte de Ernesto Guevara, asegurando en el comunicado que su fallecimiento se había producido en medio de un combate.

Para difundir la noticia, previamente el cadáver del Che Guevara fue transportado en helicóptero a Vallegrande, y allí fue colocado sobre las piletas del lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta.

Fue en aquel lugar donde el cuerpo sin vida de Guevara permaneció en exhibición pública durante dos jornadas consecutivas, momento en que el fotógrafo Freddy Alborta retrató para siempre aquella imagen que aún recorre el mundo.

Una vez finalizada aquella exhibición, el ejército procedió a hacer desaparecer el cuerpo sin vida del Che, como solía hacerse con el resto de los guerrilleros.

Con el correr de los años, y gracias a las investigaciones impulsadas por el gobierno cubano, finalmente el 28 de junio de 1997, un grupo de científicos cubanos junto al Equipo Argentino de Antropología Forense lograron hallar los restos de Guevara y de seis de sus hombres dentro de una fosa común ubicada en Valle Grande.

Hoy el cuerpo sin vida de este emblemático idealista, descansa en la un sepulcro ubicado en Santa Clara en el Memorial de Ernesto.

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AMPLIACIÓN: Su epopeya en Bolivia de casi un año, se le ubica en ese territorio abandonado de la mano de Dios, su Cuartel General se convierte en una trampa para él mismo.

Se mantiene en constante movimiento en los días finales, pero la guerrilla es buscada y cazada con celo, con profesionalismo, con infinitos recursos técnicos.

Su final es heroico si se tiene en cuenta que en ningún momento deja de combatir, y que cae muy mal herido en manos del «Enemigo» y que, finalmente, no se le fusila; más bien se le asesina.

En su libro Mi amigo el che, Ricardo Rojo, un abogado argentino amigo de Ernesto Guevara, narra en un par de páginas el trágico, dramático final. Es un final conocido. Se duda entre llevarlo a una ciudad próxima donde se le pueda curar y luego someter a juicio o matarlo en el lugar en que se encuentra a fin de que no pueda dar lugar a la espectacularidad de un acontecimiento de resonancia mundial, como sería el juicio contra Ernesto «che» Guevara.

Se opta por la última solución: matarlo donde se encuentra. Una ráfaga de ametralladora lo cruza de arriba a abajo, hiriéndolo mortalmente en el cuello con varios disparos. Esto lo hace el capitán Gary Prado Salgado, jefe de la compañía de «rangers» del 2o Regimiento, que capturó al che. El tiro de gracia se lo da el coronel Andrés Selnich, comandante del Tercer Grupo Táctico que participó en el cerco y captura del precioso prisionero. Selnich es el superior jerárquico del primero.

En seguida se toman algunas fotografías que han recorrido el mundo. El che se encuentra acostado en el suelo, con la cabeza apoyada en un muro, semi cubierto de la cintura para abajo. Tiene los ojos semicerrados y su boca dibuja una leve sonrisa. Los disparos de la ametralladora y el tiro de gracia dieron nacimiento al mito: el che vive.

Y dondequiera que haya campesinos, hombres, que esperen ser «liberadores», hay una velita votiva encendida junto a la imagen del che o en su memoria, a falta de una imagen. El mito dice que el che vive…
Gregorio Goldenberg.

La muerte del Che Guevara significó el derrumbe total de la facción cubana que intentaba exportar la revolución al estilo castrista.

El Partido Comunista Boliviano, que estuvo a punto de dividirse entre los partidarios del Che y los dirigentes locales que contaban con maniobras más lentas y seguras (estaban infiltrando las fuerzas armadas de Bolivia y se mantenían en estrecho contacto con los grupos terroristas de Chile, Argentina, Perú, Brasil y Uruguay), terminó por unificarse con poca pérdida: sólo un grupo se escindió y tomó la iniciativa guerrillera, comandado por los hermanos Peredo.

Tampoco ellos encontraron apoyo popular y sus guerrillas fueron liquidadas en muy corto tiempo.
El oficial del ejército boliviano Joaquín Zenteno Anaya, quien comandaba el distrito militar de Santa Cruz de la Sierra en 1967, y dirigió las eficaces acciones antiguerrilleras que determinaron la derrota del Che Guevara y, posteriormente, la de Inti Peredo, quedó en la mira de los terroristas internacionales.

En efecto, ya retirado del servicio activo, pasó a servir en el cuerpo diplomático de su país, llegando a ser embajador de Bolivia en París.

El 11 de mayo de 1976, dos asesinos provistos de armas automáticas lo acribillaron, junto con su chofer, cuando subía a su automóvil para dirigirse a su embajada. Los asesinos posteriormente publicita-ron su crimen identificándose como miembros de una supuesta «Brigada Internacional Che Guevara».

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
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EL «CHE» COMO SÍMBOLO Entre Los elementos que resultaron de los procesos de cambio, la imagen del Che Guevara es posiblemente uno de las más impactantes.

Y nos referimos no tanto a la ideología del Che o a sus acciones políticas, ya que en la actualidad son muy pocos los jóvenes que adhieren a su ideario en América latina o en la Argentina, sino a la imagen emblemática del Che, que ha recorrido y sigue recorriendo el mundo despertando múltiples adhesiones.

Es posible encontrar esta imagen en remeras que se venden indistintamente en Alemania, África o la Argentina. También puede ser hallada como graffiti en casi cualquier país del mundo.

Y quienes usan las remeras o pintan las paredes están lejos de adherir al comunismo y mucho menos están dispuestos a tomar las armas para derrocar al gobierno autoritario o dictatorial de turno.

Entonces, ¿por qué los jóvenes exhiben esta figura o imagen?

La adhesión a la imagen del Che responde a una identificación con la rebeldía y la pureza de intenciones, y no con el comunismo o a la lucha armada.

Que Guevara haya abandonado la comodidad del palacio de gobierno cubano y haya arriesgado su vida en la sierra boliviana para concretar sus ideales de lograr una sociedad más justa, hizo y hace que muchos jóvenes se sientan atraídos por él.

Las remeras y los pósters con la imagen de Guevara son, como los discos y otros objetos, productos comerciales, y como tales recorren el mundo permitiendo que los jóvenes los adopten como una manera poco esforzada de manifestar su rebeldía.

Sería errado suponer que no existieron otras influencias significativas. Si nos situamos en la Argentina, algunas de éstas tuvieron lugar durante los oscuros años de la dictadura militar y otras en democracia.