Propiedades del Oro

El Oro del Templo de Salomon Tesoros de Jerusalen Moisés

Moisés y El Templo de Salomón
Tesoros de Jerusalen

historia sobre el oro

Cuando Moisés ascendió al Sinaí para conocer la palabra de Dios, recibió de Él mucho más que el encargo de transmitir el Decálogo y otras numero normas.

Yahvé también le manifestó orientaciones precisas para la construcción de un santuario en donde los judíos le adorasen, junto con un arca que hallaría dentro del santuario.

Moises y El Templo de Salomon Tesoros de Jerusalen

Yahvé empezó diciéndole: «La revestirás de o puro; por dentro y por fuera la revestirás, y además pondrás en su derredor moldura de oro.» Ordenó asimismo que incluso el mobiliario y todos los elementos, decorativos, como los querubines, estuviesen recubiertos de oro, instrucciones, tal como aparecen en los capítulos 25-28 del libro del Exodo, prosiguen durante unos ochenta párrafos con la enunciación de medidas y diseños minuciosamente detallados.

Una vez asentados en la Tierra Prometida, los israelitas tuvieron que haber acumulado masas de oro, sobre todo de los despojos de las tribus a las que derrotaron en combate. Moisés y sus soldados se apoderaron de más de ciento treinta y cinco kilos de oro de los madianitas, «joyas de oro, ajorcas y brazaletes, sellos y pendientes».

El oro relucía en los muros del interior del gran templo de Salomón (situado cerca del Muro de las Lamentaciones de la Jerusalén actual), que medía más de 40 m. de longitud, 10 de ancho y 15 de altura y estaba dividido en tres cámaras.

Salomón gustaba también de prodigar el oro en sus posesiones personales: sus escudos eran de oro, su trono de marfil tenía incrustaciones de oro y bebía vino de sus copas áureas. Cuando la reina de Saba acudió a visitarle, trajo para él una cantidad de oro estimada en unas 3 ton., con un valor superior a 20 millones de dólares actuales.

Han desaparecido el santuario y el tabernáculo que alzó Moisés conforme a las detalladas especificaciones divinas y apenas resta algo del grandioso templo salomónico recamado de oro. Pero en el año 532 d.C., después de que diez mil hombres que hablan trabajado más de seis años y utilizado más de 12 ton. de oro terminasen la construcción de la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla, el emperador bizantino Justiniano —que supervisó toda la obra— pudo exclamar: «Salomón, te he superado.

Justiniano estaba bien versado en el empleo del oro. Heredé 144.000 Kg., lo gastó todo y luego abrumó con impuestos a sus súbditos con el fin de pagar a ejércitos mercenarios, financiar obras públicas y, en especial, sobornar a sus enemigos para que se abstuvieran de invadir sus dominios.

El proceso del empleo del oro para proclamar el poder de la Iglesia se repetirla en brillantes mosaicos y ornamentos áureos por toda Italia, España e incluso en las remotas estepas de Rusia.

Ni Salomón ni el propio Yahvé fueron los primeros en utilizar el oro para inspirar reverencia. Probablemente fueron los antiguos egipcios quienes marcaron el estilo emulador de religiones ulteriores, incluida la hebrea. Debido al carácter monoteísta de su religión, los judíos lo tuvieron fácil en comparación con los egipcios, que contaban con más de dos mil deidades, muchas de las cuales guardaban alguna relación con el todopoderoso Sol.