Prostitución Infantil

La Salud Infantil Principales causas de mortalidad en niños Mundial

La Salud Infantil Principales Causas de Mortalidad

«Cada año mueren más de tres millones de menores de cinco años por causas y afecciones relacionadas con el medio ambiente. El medio ambiente es, pues, uno de los factores que influyen de forma más decisiva en el tributo mundial de diez millones de defunciones infantiles anuales, y uno muy importante para la salud y el bienestar de las madres. Sólo la toma de conciencia de los gobiernos, la aplicación de acciones concretas en el campo de la educación preventiva y de la Medicina asistencial lograrán bajar estas estadísticas para lograr el mayor de los objetivos: la sonrisa saludable de un niño o de un adolescente».(O.M.S)

En la clasificación Internacional de Enfermedades y bajo el código Z59.5 se menciona la pobreza extrema como causa primera de enfermedad y muerte en todo el mundo. En la niñez, la pobreza es el motivo de que miles de niños no reciban sus respectivas vacunas y de que millones de personas no tengan agua potable ni saneamiento ambiental.

Cada año mueren alrededor de 12 millones de niños menores de cinco años, la mayoría por causas que podrían prevenirse; en el tiempo que se tarda en leer este párrafo, en alguna parte del mundo ha muerto un niño.

Como para comprender el alcance de las desigualdades entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados, baste decir que los pasajeros que vuelan desde el Japón hasta Uganda dejan el país que posee la expectativa de vida más alta del mundo, 79 años, y aterrizan en otro que tiene la más baja, con apenas 42 años.

No menos alarmantes son las cifras que hablan de la mortalidad infantil neonatal (defunciones de niños menores de un año), que oscila de 4 a 160 por cada 1.000 nacidos vivos, en especial cuando es la desnutrición una de sus principales causas; se estima que la carencia de micronutrientes afecta al 30% de la población mundial infantil que en 1990 no alcanzaba el peso o no mostraba una estatura acorde con su edad. No obstante, la acción de la OMS ha logrado reducir en 1,3 millones (respecto de 1985) el número de muertes de niños a causa de enfermedades que pueden prevenirse con la vacunación.

Las enfermedades diarreicas asociadas a problemas de agua potable, insuficiencia de saneamiento ambiental y a las prácticas inadecuadas de manipulación higiénica de los alimentos son causa de otros 3 millones de muertes anuales, una cada 10 segundos, de menores de cinco años en el mundo en vías de desarrollo, lo que muestra la fatal sinergia entre la pobreza y la ignorancia.

Principales causas de mortalidad de menores de cinco años relacionadas con el medio ambiente

  • La diarrea causa la muerte de unos 1,6 millones de niños por año, principalmente debido al agua contaminada y a un saneamiento deficiente.

  • La contaminación del aire en locales cerrados asociada a la utilización todavía generalizada de combustibles de biomasa causa la muerte de casi un millón de niños al año, principalmente por infecciones respiratorias agudas. Las madres, que se encargan de cocinar o permanecen próximas al fogón después de haber dado a luz, son quienes corren más riesgo de enfermedades respiratorias crónicas.

  • El paludismo, cuya amenaza se puede exacerbar como consecuencia de un manejo y un almacenamiento deficientes del agua, viviendas inadecuadas, deforestación y pérdida de biodiversidad, causa la muerte de aproximadamente un millón de menores de cinco años, principalmente en África.

  • Los traumatismos físicos no intencionales, que pueden estar relacionados con riesgos ambientales presentes en el hogar o la comunidad, causan la muerte de casi 300 000 niños por año; de ese total, 60 000 defunciones se atribuyen a ahogamiento, 40 000 a incendios, 16 000 a caídas, 16 000 a intoxicaciones, 50 000 a incidentes de tránsito y más de 100 000 a otros traumatismos no intencionales.

 En la adolescencia. En el mundo existen alrededor de 2.300 millones de personas que representan más o menos a un 40% de la población mundial de menores de 20 años. Aunque los adolescentes y los adultos jóvenes se encuentran en buen estado de salud, son una franja vulnerable y de riesgo para la acción de las enfermedades sociales tales como la tuberculosis, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el sida.

Las tasas más altas de ETS notificadas se aprecian en la franja que va de los 15 a los 24 años, afectando mucho más a los varones que a las mujeres, y en la mayoría de los casos se observa falta de conocimientos respecto del propio cuerpo y de los medios para protegerse frente a embarazos no deseados y a las enfermedades mencionadas; al mismo tiempo el sida afecta seriamente a la juventud, ya que el 60% de las infecciones en mujeres se observa antes de los 20 años.


La escolaridad colabora con la salud de los adolescentes, y la OMS afirma que el pizarrón y la tiza pueden ser tan eficaces para protegerla como los antibióticos y los anticonceptivos. Otros riesgos para la salud de los adolescentes se encuentran en el tabaco, el alcohol y las drogas, que se convierten en fuentes de deterioro progresivo, el cual genera gran preocupación en las autoridades sanitarias del mundo.

Fuente Consultada:
Educación Para La Salud Santillana Polimodal y Wikipedia

Historia de Los Esclavos en América Colonial Esclavitud Comercio Vida

Historia de Los Esclavos En América Colonial  – Comercio y Trata de Negros

La esclavitud es la condición jurídica de una persona que, por nacimiento, deudas, por sentencia judicial o por derecho de conquista carece derechos civiles y se convierte en la propiedad de otra persona, que puede perderla o cambiarla, emplearla en la actividad que considere oportuna y, en algunos casos, incluso disponer libremente de su vida.

Hombres y mujeres de origen africano eran traídos por la fuerza y vendidos como esclavos en América. A diferencia de los indígenas, los esclavos eran considerados propiedad de sus amos y podían ser comprados o vendidos, e incluso marcados o mutilados para impedir sus fugas.

España introdujo esclavos negros sobre todo en el Caribe para paliar la escasez de mano de obra indígena, pero también en otros territorios. Como los africanos no se adaptaron a los trabajos en zonas altas, no fueron utilizados en la extracción de plata de las montañas.

En cambio, fueron empleados en las grandes plantaciones que producían algodón, tabaco, caña de azúcar u otros cultivos. También se utilizaban en el servicio doméstico.

Los ingleses también introdujeron esclavos en América del Norte y los portugueses en Brasil para sus plantaciones de algodón y azúcar. Los esclavos eran comprados a autoridades locales africanas o secuestrados violentamente en sus aldeas del centro y sur de África, y luego llevados hacia los puertos comerciales portugueses de Mozambique.

Desde allí eran amontonados en barcos que los trasladaban a los mercados de esclavos americanos. Muchos de ellos no sobrevivían al viaje.

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En el espacio de 400 años, 15 millones de personas fueron forzadas a abandonar África para convertirse en esclavos. La mayoría de ellas tuvo como destino América, aunque también algunas terminaban en África del Norte, en Medio Oriente y en Europa. La esclavitud fue una terrible costumbre -y un gran negocio- durante milenios; sin embargo el caso de África es todavía más llamativo: nunca en la Historia fueron llevadas contra su voluntad tantas personas de un continente a otro.

Antes de la llegada del hombre blanco, algunos reyes africanos poseían esclavos. Realizaban tareas domésticas y eran una señal del poder del soberano, pero no se los comercializaba como si fueran animales. Cuando los africanos entraron en contacto con los árabes, alrededor del siglo VII, comenzó el tráfico de esclavos.

En aquel momento fue tan intenso -unas 100.000 personas por año- que llegó a despoblar regiones enteras del África negra. Así, los mismos africanos vieron el negocio: capturaban tribus enteras y las vendían como esclavos. El tráfico aumentó más a partir del siglo XVI, cuando aparecieron los europeos.

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Los cazadores de esclavos los llevaban hasta las costas occidentales, donde eran cargados y apretujados uno al ludo del otro en las oscuras bodegas de los barcos. Allí también los encadenaban, porque muchos se arrojaban al mar tratando de escapar y morían ahogados o eran presa de los tiburones. En esas tremendas condiciones viajaban durante dos meses, entre ratas y enfermedades.

Muchos morían durante el viaje y sus cadáveres eran arrojados por la borda. Los que llegaban a los puertos de América eran vendidos y marcados como ganado y llevados a trabajar en plantaciones y minas, desde la salida del sol hasta el ocaso.

ANTECEDENTES: Cuando los españoles conquistaron y colonizaron el continente americano se produjo un resurgir del esclavismo en las sociedades occidentales. Los indígenas caribeños, que no estaban acostumbrados a los duros trabajos de las minas y plantaciones morían a millares.

Además, una vez cristianizados, se convertían en súbditos de pleno derecho de la monarquía, lo que planteaba problemas legal para su esclavización. Para reemplazar la mano de obra indígena, los españoles comenzarán a llevar a América a esclavos africanos.

Además, existía ya una tradición de comercio de esclavos desarrollada por los mercaderes musulmanes en África. El nuevo tráfico comenzó hacia 1601; los portugueses pronto imitaron esta práctica en su colonia del Brasil, llegando a convertir Lisboa en el mayor centro de comercio de esclavos de Europa en el siglo XVI.

El primer encuentro de los americanos con los negros provenientes de África fue en el siglo XVII. Los negros se transformaron en esclavos porque los americanos tenían una gran necesidad de mano de obra. Fueron considerados inferiores desde el punto de vista étnico y en la actualidad constituyen la minoría más importante en los Estados Unidos.

Sufrían crueldades que poco a poco los fueron anulando como personas; lograban a través del castigo que ellos mismos perdieran la esperanza de ser «libres». La compraventa de esclavos pasó a ser una importante fuente de ingresos, sobre todo en el sur de los Estados Unidos.

Una razón de la asombrosa cantidad de esclavos, naturalmente, era la alta tasa de mortalidad. A los esclavos se les apiñaba en forma apretada en buques de carga, de 300 a 450 por barco, y se les encadenaba en bodegas o calas sin instalaciones sanitarias ni suficiente espacio para permanecer de pie. Así permanecían durante su viaje i América, el cual duraba por lo menos cien días. La tasa de mortalidad alcanzaba diez por ciento, excepto  viajes más largos, en los cuales, debido a tormentas o vientos adversos, la tasa llegaba a ser más alta. Los africanos que sobrevivían al viaje estaban expuestos a enfermedades ante las que tenían poca o ninguna inmunidad. La tasa de mortalidad era menor entre los nacidos y criados en el Nuevo Mundo. La nueva generación logró inmunizarse ante muchas enfermedades más graves. Los patrones pocas veces estimulaban a sus esclavos a tener hijos. Muchos de los dueños, sobre todo de las Antillas, creían que era menos caro comprar un nuevo esclavo que criar un niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, para que pudiera trabajar.

También en los siglos XVIII y XIX se siguió recibiendo esclavos.

Los negros tardaron mucho tiempo en reaccionar frente a semejante injusticia, para esto tuvieron que ponerse al tanto de la ley y al mismo tiempo debieron incorporar el sentido de la libertad. Entre otras cosas, esto significaba realizar acciones para luchar por sus derechos civiles. Recién a partir de la segunda mitad de este siglo lograron la igualdad de los derechos políticos.

Crear organismos políticos y sociales bajo la responsabilidad total de ellos era, tal vez, la única forma de encontrar su identidad. ¿Se podía seguir confiando en la voluntad de los blancos?

A pesar del creciente clamor de sentimientos humanitarios de los intelectuales europeos, el uso de esclavos negros parecía aceptable a los ojos de la sociedad occidental. Los europeos consideraban que los negros eran seres inferiores hechos para el trabajo de esclavos. No fue sino hasta la década de 1770 que la Sociedad de Amigos, conocida como Cuáqueros, empezó a criticar la esclavitud y excluyó de su iglesia a cualquier miembro que tuviera algo que ver con la trata de esclavos que el sentimiento europeo contra la esclavitud comenzó a surgir.

Incluso, no fue sino hasta la etapa radical de la Revolución francesa, en el decenio de 1790, cuando los franceses abolieron la esclavitud. Los británicos lo hicieron en 1807. A pesar de la eliminación del aprovisionamiento africano, la esclavitud persistió en los recién formados Estados Unidos hasta la Guerra Civil de la década de 1860.


Martín Luther King fue líder de la  lucha por los derechos civiles de tos negros norteamericanos. A partir de 1954 vivió con su familia en Alabama y éste fue el estado que se vio obligado a derogar sus leyes de segregación racial. King se convirtió en un héroe nacional. Por su intenso trabajo todos los Estados del Sur revisaron su legislación racista. En el año 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz. Siguió luchando hasta que fue asesinado.

Una historia cruel en el Río de la Plata

Dicen los libros —en este caso, Argentinos de origen africano de Marcos de Estrada— que el primer negro que llegó a América vino como explorador y no como esclavo. Se llamaba Alonso Prieto, y era piloto en la Pinta.
Luego, la historia hace un giro cruel: según de Estrada, sesenta millones de personas fueron cazadas en África para servir en América. Ante los ojos de los blancos, todos eran, sencillamente, «negros».

Había gente de Camerún y Congo —conocidos como «congos»—, estaban los «benguelas», de Angola, los «cafres», de Mozambique y Madagascar, y los «mandingas», de Guinea, entre otros. Ni siquiera tenían todos el mismo color de piel, porque en la cacería cayeron también africanos de origen árabe.

La cantidad de negros en la Reina del Plata disminuyó muy rápidamente. En 1778 había en Buenos Aires 24.362 personas, de las cuales 7.235 —el 29,7 por ciento— eran afroargentinos. En 1806 eran el 30,1 por ciento.

El censo de 1836 arroja un 26por ciento de negros. Dos años después, aunque con resultados incompletos, el censo da 26,1. Desde entonces no se vuelve a discriminar por raza en las mediciones hasta 1887. En ese año quedan 8.005 negros en Buenos Aires, el 1,8por ciento de la población.

Hay algunas explicaciones tradicionales para esta desaparición: dicen que los varones cayeron en la guerra contra el indio, contra el Brasil y contra el Paraguay. Y que las mujeres encontraron pareja en los hombres que venían solos de Europa.

Dicen también que, por pobres, fueron las víctimas más fáciles de enfermedades como la fiebre amarilla de 1871.

DOCUMENTO: DIARIO DE UN CIUDADANO DE LA ÉPOCA: Una de las prácticas más abominables de la sociedad occidental premoderna fue la trata de esclavos del Atlántico, la cual alcanzó su climax en el siglo XVIII. Los negros eran transportados en navíos sobrecargados, desde la costa occidental de África con dirección a América para venderlos como esclavos y emplearlos como mano de obra en las plantaciones. Ya avanzado el siglo XVIII un creciente coro de voces planteó serias objeciones a este tráfico de seres humanos. Este fragmento menciona la crítica que hace a la trata de esclavos un escritor anónimo francés.

No bien han soltado sus anclas los barcos ante la costa de Guinea, el precio al que los capitanes han decidido comprar a los cautivos se anuncia a los negros, quienes compran prisioneros a varios príncipes y los venden a los europeos. Se envían regalos al soberano que reina en esa parte específica de la costa, y se concede permiso para la transacción.

De inmediato, los esclavos son traídos por inhumanos intermediarios como otras tantas víctimas arrastradas a un sacrificio.

Los hombres blancos que codician esa parte de la raza humana los reciben en una choza pequeña que han levantado en la orilla, donde ellos se encuentran atrincherados con dos cañones y veinte guardias.

Tan pronto concluye la operación, el negro es encadenado y llevado a bordo del barco, donde se reúne con sus compañeros de sufrimiento. Aquí le vienen siniestras reflexiones a la mente; todo le azora y le asusta, y su incierto destino le produce la mayor ansiedad…

El navio iza velas con dirección a las Antillas, y los negros van encadenados a una cala del barco, una especie de lúgubre prisión donde la luz del día no penetra, y en la cual se introduce el aire por medio de una bomba.

Dos veces al día se les distribuye algo de nauseabundo alimento. La pena que los consume y el triste estado al que están reducidos los haría suicidarse si no fuera porque están privados de todo medio de atentar contra sus vidas.

Sin ropa de especie alguna, les sería difícil ocultar a los ojos vigilantes de los marineros de turno algún instrumento idóneo para aliviar su desesperación.

El temor a una revuelta, como ocurre algunas veces en el viaje desde Guinea, es la base de un interés común y produce tantos guardias como hombres hay en la tripulación. El menor ruido o una conversación secreta entre dos negros se castigan con la mayor crueldad.

En todo momento, el viaje se hace en continuo estado de alarma de los hombres blancos, quienes temen una revuelta, y en cruel estado de incertidumbre por parte de los negros, que no saben la suerte que les espera.

Cuando el navio llega a puerto en las Antillas, se lleva a los esclavos a una bodega, donde se les exhibe, como cualquier mercancía, a los ojos de los compradores. El dueño de la plantación paga según la edad, fuerza y salud del negro que está comprando. Hace que se lo lleven a su plantación, y allí lo recibe un supervisor que a partir de entonces se convierte en su torturador.

Para domesticarlo, al negro se le conceden algunos días de descanso en su nuevo lugar, pero pronto se le da una azada y una hoz, y se le incorpora a un grupo de trabajo. Cesa entonces de preguntarse sobre su destino; comprende que sólo se demanda de él trabajo. Pero aún no sabe cuan excesivo será ese trabajo. En realidad, su trabajo comienza al alba y no termina antes del anochecer; se interrumpe sólo dos horas para la cena.

El alimento que se le da por semana a un negro desarrollado por completo consiste en un kilogramo de carne de res o bacalao salados y dos cazos de potade tapioca… A un negro de doce o trece años o menos se le dá sólo un cazo de potaje de tapioca y medio kilogramo de carne o bacalao.

En lugar de alimentos, algunos dueños de plantaciones  les dan a sus negros la libertad de trabajar para si cada sábado (y domingo); otros son menos generosos y sólo les conceden libertad los domingos y días festivos.

LOS ESCLAVOS EN ESTADOS UNIDOS
MUCHOS FACTORES
contribuyeron a que se produjera la guerra civil americana, aunque el esclavismo fue el desencadenante del conflicto entre el Norte y el Sur. El esclavismo se abolió en los estados industrializados del Norte, y algunos de sus habitantes, conocidos como abolicionistas, presionaron para que se aboliera la esclavitud en todo el país. Pero ésta era esencial para la economía agrícola sureña, que dependía del cultivo del algodón y del trabajo esclavo en las plantaciones. Hacia 1860 existían 4 millones de esclavos en el Sur.

PARTIDARIOS Y DETRACTORES DE LA ESCLAVITUD
Los acuerdos políticos mantuvieron la paz durante décadas, pero a mitad del s. XIX las tensiones crecieron. Muchos de los norteños aceptaban que se conservara la esclavitud en el Sur, aunque no querían que se extendiera a los nuevos territorios del oeste. La Kansas-Nebraska Act (1854) y la decisión de la Corte suprema, conocida con el nombre de Dred Scott (1857), dejaban una cierta vía para la expansión del esclavismo en el oeste. Los sureños se alarmaron con la actividad de los abolicionistas. El punto álgido de sus recelos ocurrió cuando el activista John Brown (1800-59) intentó, sin éxito, provocar una sublevación de esclavos en el sur.

ELECCIÓN DE LINCOLN
Abraham Lincoln (1809-1865) ganó las elecciones presidenciales de 1860. Al ser el candidato del partido republicano, que se oponía a la propagación de la esclavitud, los políticos sureños se negaron a acatar su autoridad. Los estados del Sur empezaron a separarse de la Unión, formando la Confederación de Estados de América. Lincoln creía que los estados no podían decidir por sí solos su separación de la Unión, por lo que se decidió a usar la fuerza para mantener la unidad en todo el territorio.

LIBERTAD PARA LOS ESCLAVOS
Al principio, Lincoln sostenía que la guerra estaba motivada para preservar la Unión, pero en 1862 llegó a la conclusión de que la esclavitud se debía abolir. La Proclama de Emancipación, que entró en vigor a partir del 1 de enero de 1863, concedía la libertad a los esclavos de los estados segregados. La decimotercera enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada en 1865, abolía la esclavitud en los Estados Unidos para siempre.

RECONSTRUCCIÓN
La guerra civil dejó al sur totalmente arruinado y desde 1867 hasta mitad de la década de 1870 los estados ex confederados estaban bajo el dominio federal (gobierno de los Estados Unidos). Este período se conoció como la Reconstrucción. Los blancos derrotados dirigieron su furia hacia los esclavos liberados y fundaron organizaciones terroristas como el Ku Klux Klan.

Aunque las leyes federales garantizaban los derechos civiles y políticos de los esclavos liberados, no tuvieron fuerza para hacerlas cumplir cuando finalizó la Reconstrucción. Los negros del Sur no recuperaron sus derechos hasta 1960.

Ver: Historia de la Esclavitud En Estados Unidos

Fuente Consultada:
Ciencias Sociales 8° EGB Borgognoni – Cacace
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

 

Flagelos de la Sociedad del Siglo XXI Trata de Blanca

Los Flagelos Sociales del Siglo XXI
Trata de Blanca – Tráfico de Órganos y Personas

Esclavitud del Siglo XXI

LA TRATA DE PERSONAS, que incluye el trabajo esclavo, el tráfico de órganos y la prostitución, es hoy el tercer crimen más lucrativo del mundo, y genera ingresos anuales por aproximadamente 32 mil millones de dólares. Más del 85 por ciento de esa cifra proviene exclusivamente del comercio sexual.

Aunque la prostitución suele ser calificada como la “profesión más antigua del mundo»; el intercambio de favores sexuales a cambio de bienes materiales requiere en realidad de un cierto tipo de acumulación económica o asimetría en los recursos que no se daba entre los primeros grupos humanos.

Por eso, las redes de prostitución dedicadas a la trata de personas han crecido  en el último siglo debido los rápidos cambios en la estructura económica mundial que impulsaron la apertura de mercados y una amplia fluidez de capitales, lo que generó profundas diferencias económicas y sociales entre los distintos países y también dentro de cada nación. “En este contexto, el crimen organizado internacional va encontrando nichos cada vez más fructíferos donde operar’; destaca un informe de 2006 de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

Esa entidad estima que América Latina no ha sido ajena al fenómeno, entre otros motivos por la desregulación de las relaciones económicas y sociales en la década del 90. “Esto ocasionó un aumento del desempleo en la región, con un marcado empobrecimiento de la clase media y del segmento poblacional sumido en la extrema pobreza”.

Así, la prostitución organizada que antes se llamaba “trata de blancas” (para diferenciarla del tráfico de esclavos negros), somete anualmente a miles de personas, en su mayoría mujeres y niñas, a una nueva forma de esclavitud de la cual les resulta muy difícil escapar.

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PROSTITUCIÓN INFANTIL: Existen en el mundo alrededor de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en hostelería y tiendas o como vendedores ambulantes. En los países en vías de desarrollo, las causas esenciales de este fenómeno son el atraso económico, vinculado en algunos casos al dominio colonial que casi todos ellos sufrieron, la supervivencia de estructuras socioeconómicas arcaicas, el brusco descenso del índice de escolaridad de los niños a partir de los 11  o 12 años de edad, y el aumento de la población. 

A menudo los niños realizan en las fábricas trabajos relativamente ligeros pero entre éstos se destacan algunos que presentan riesgos evidentes para su salud y seguridad. A veces los destinan a ocupaciones peligrosas: fabricación de cohetes, soplado de vidrio, transporte de vidrio incandescente, utilización de materiales tóxicos en las tintorerías, trabajos que implican la exposición al polvo y al plumón en las fábricas textiles, al calor y al frío extremos en la manufactura de ciertos productos, trabajos en fundiciones y, en general, en la proximidad de hornos y de máquinas sin protección.

Sigue en aumento la cifra de niños explotados laboralmente, quienes ganan hasta diez veces menos que un adulto.En el sur de Asia trabajan más de 100 millones de niños, de los que un 20% hacen jornadas de 13 horas diarias por un sueldo de entre 15 y 20 euros al mes. En Latinoamérica, donde trabajan 17 millones de niños de entre 5 y 17 años, las ganancias de estos menores suponen del 10 al 20% de los ingresos de sus familias.

La explotación laboral infantil sigue en aumento. En los países más pobres hay 300 millones de niños explotados laboralmente, una situación que exige garantizar que los productos procedentes del Tercer Mundo sean elaborados en unas condiciones dignas de trabajo, salario y edad. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),»el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico criminal de seres humanos en especial mujeres y niños están creciendo en el mundo y adoptando nuevas e insidiosas formas».

El reclutamiento obligatorio de niños para conflictos bélicos, considerado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en auge.El sur de Asia presenta los peores índices de explotación laboral infantil, con más de 100 millones de menores en esta situación. En esta región, el 20% de los niños obligados a trabajar hacen jornadas de 12, 13 y más horas al día, y ganan sólo entre 15 y 20 euros al mes diez veces menos de lo que ganaría un adulto.

El trabajo infantil es muy común en las curtidurías existen miles en esta zona, donde no se respetan las más mínimas medidas de seguridad e higiene, y los niños están expuestos a contraer enfermedades como la tuberculosis, anemia, úlceras pépticas, problemas respiratorios y abscesos. Asimismo, el sector textil, que representa más de la mitad de las exportaciones de estos países, emplea a millones de niños por sueldos equivalentes a un tercio del salario base de un adulto.

En Latinoamérica, la industria de la minería y los lavaderos de oro se enriquece con el esfuerzo de miles de niños de 5 a 17 años, a quienes pagan tres euros al día. Asimismo, la extracción artesanal de oro, los secadores de piedra pómez y la fabricación de ladrillos -todos ellos tipificados como trabajos altamente peligrosos- son el destino de gran parte de los 17 millones de menores que trabajan la región.Esta no tiene una solución fácil, ya que el salario de estos niños representa un importante porcentaje de la balanza de pagos de muchos países pobres.

A este respecto, se calcula que las ganancias de los menores de 17 años en Latinoamérica suponen entre un 10 y un 20% de los ingresos de sus familias. Las largas jornadas y las penosas condiciones en que estos niños realizan su trabajo impiden su acceso a la educación, los agota física e intelectualmente y, al mismo tiempo, provocan en esos países graves efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo en la población activa, pues estos menores ocupan el puesto de trabajo de la población adulta.

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TRAFICO DE ÓRGANOS: El tráfico de órganos se ha convertido en un floreciente y lucrativo negocio a través del cual la pobreza en el tercer mundo se salda con “materia prima” humana. El último cuarto del siglo XX contribuyó, en la historia de los horrores de la humanidad, con una nueva forma de explotación del hombre por el hombre: el tráfico de órganos. Investigaciones realizadas por distintos medios, periodistas y organizaciones independientes han permitido echar luz, al despuntar el siglo actual, sobre esta aberrante realidad, una luz a la que de todas formas se empeña en cubrir de sombras una cadena de intereses metidos de lleno en este “negocio”.

Por ejemplo, en Rusia el problema estalló cuando en 1993 se informó que una “em    presa” de Moscú había extraído 700 órganos importantes, entre corazones, pulmones y riñones, 1.400 hígados, 18.000 timos y 2.000 ojos, todos destinados a pacientes que pagaban elevados precios e internados en hospitales muy importantes de todo el mundo. Los “donantes” eran miles de cuerpos no reclamados que van a parar a los depósitos de cadáveres.TRAFICO DE ÓRGANOS: La compra y venta de una parte del cuerpo.

En otras palabras, la obtención de un riñón por parte de un paciente rico y desesperado de seguir viviendo a partir de un donante vivo, pobre y también desesperado de conseguir algo de dinero para satisfacer sus necesidades básicas. El comercio de órganos ocurre sobre todo en países en los que coexisten minorías bien acomodadas con mayorías pobres, con marcadas diferencias entre ambas, con un alto grado de injusticia social, sin leyes que regulen la práctica de los trasplantes y en países en los que no existe la injerencia del estado en el control de la actividad trasplantadora.

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TRATA DE PERSONAS La Trata de Personas o trata de blancas es un delito contra los derechos humanos considerado como la esclavitud del siglo XXI. Este delito consiste en el traslado forzoso o por engaño de una o varias personas de su lugar de origen (ya sea a nivel interno del país o transnacional), la privación marita verontotal o parcial de su libertad y la explotación laboral, sexual o similar.Comercio sexual, tráfico de personas, venta de órganos, servidumbre, prostitución, turismo sexual adulto e infantil. Se trata de las nuevas prácticas de explotación y servidumbre.

La trata de blancas cambió de nombre, porque ahora es el tráfico de personas: mujeres, hombres, niños, que son buscados, elegidos y captados o secuestrados. Los trasladan hacia los centros de prostitución, con el objetivo bien claro de comerciar con ellos, en contra de su voluntad. Desaparecen, nadie los encuentra, no tiene documentos porque se los sacan, están encerrados, aislados, torturados, incomunicados y/o asesinados.

Las redes de prostitución pagan entre $ 100 y $ 5.000 por una mujer, dependiendo de la edad y de las características físicas de la víctima. Este es uno de los datos más importantes que obtuvieron distintos organismos del Estado que están investigando las redes de prostitución en la Argentina.

En Tucumán, casi 200 chicas están desaparecidas de sus hogares (la mayoría de ellas “fugadas”), y siendo prostituidas. A cinco años de la desaparición de María de los Angeles “Marita” Verón,(foto) en nuestra provincia combatir a las redes de trata de blancas es casi imposible. “Son casos muy complejos porque es difícil que las mujeres sometidas denuncien el hecho, ya que muchas veces se encuentran amenazadas por los proxenetas”, explica la fiscal Adriana Reinoso Cuello, que investiga la desaparición de “Marita”.

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EXPLOTACIÓN DE NIÑOS: Los Emiratos Árabes esclavizaban niños traídos de países pobres de África y Asia para convertirlos en jinetes de carreras de camellos. UNICEF logró frenar esta crueldad y comenzó a repatriar a los chicos que quedaron vivos. Ana Alfageme relató para El País la vida de tres hermanos convertidos en niños jinetes.Los niños siempre se plantan delante al ver una cámara de fotos.

Los ojos muy abiertos, la sonrisa blanca, llena de dientes. Ocurre en cualquier rincón de Mauritania. Luego estallan en una carcajada al reconocerse en la pantalla de cristal líquido. Los dos hermanos Doua, no. Nunca sonríen. Posan dócilmente, en la oscuridad enmarcada por las paredes mugrientas de su casa, en la que reina un silencio extraño. O en el ínfimo patio donde vive una cabra flaca que no conoce más horizonte que este mísero suburbio de Nuakchot. Sujetan el retrato de un crío ataviado con una túnica.

Es su hermano pequeño. Los tres viajaron a los Emiratos Árabes —Unidos —primero el mayor, luego los dos pequeños— acompañados por el hombre que ofreció una salida a las estrecheces de una familia con diez hijos. Iban a pastorear camellos. “Algo natural en Mauritania, con una gran tradición de convivencia con estos animales”, explica Mohamed Lemine, el responsable de protección de la delegación mauritana de Unícef, la agencia de las Naciones Unidas que vela por los niños. “Pero no fue así. Ocurrió algo muy distinto.” Mohamed, el padre, un ex profesor sin empleo fijo y muchas bocas que alimentar, recibiría el equivalente a 100 euros mensuales. Viste una túnica sucia y se queja. Mucho. “Somos pobres y nos ofrecieron un dinero mensual. Nos garantizaron que los chicos tendrían comida y educación.»

La realidad es que estos dos niños descalzos, desnudos de cualquier rastro de júbilo, pasaron sus primeros años de vida a lomos de un camello. Atados con correas o con velcro a las sillas sobre animales que corren a 50 kilómetros por hora. Las carreras de camellos eran ya, hace una década, un próspero negocio en los prósperos Emiratos Árabes Unidos. Cuanto más ligero sea el jinete y más suave el castigo, más corre el animal. Es decir, que un crío que grite y le sacuda con una fusta era el jockey ideal. Un cuerpecito de 20 kilos sobre un animal de 400.

Los tres hermanos Doua formaron parte de un pequeño ejército de 3.000 niños jinetes, siempre de familias paupérrimas, que viajaron desde Bangladesh, Sudán, Pakistán y Mauritania, según estimaciones de UNICEF. Acompañados por supuestos tíos que, en realidad, hurtaban parte del dinero que debía recibir la familia. Algunas familias, animadas por Motley Rice, una de las firmas de abogados más potentes de Estados Unidos, han demandado ante un tribunal de Florida al emir de Dubai, el jeque Mohamad ben Rached Al Maktum, y a varios familiares, que poseen propiedades en ese Estado y en Kentucky. Pero el tribunal finalmente se declaró incompetente.Los hermanos Doua no hablan nunca de aquello, dice el padre.

De levantarse antes de salir el sol y, sin comer apenas (no podían sobrepasar los 22 kilos, en ese momento eran jubilados), subirse al enorme rumiante durante horas. Sin colegio. Por lo tanto, prácticamente todos los niños, según Unicef, olvidaban su lengua materna y aprendían urdu, el dialecto de los cuidadores de camellos. Quizá compitieron en la misma carrera que Saleem, un paquistaní que se ha quedado rengo para siempre. O de Yacoub, un mauritano de 11 años con la cabeza llena de cicatrices que ha perdido casi la visión y que sólo conoce el colegio desde hace dos, cuando fue repatriado por UNICEF. Tampoco se sabe si vieron cómo su hermano pequeño cayó y fue pateado por los otros camellos. ( Fuente Consultada: Revista Veintitrés y Enciclopedia de la Vida Tomo I)

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Las Miserias Humanas del Siglo XX La Ambicion del Hombre Por el Poder

Las Miserias Humanas del Siglo XX

Las Miserias Humanas del Siglo XX

El Papa Juan Pablo II se convirtió en el líder espiritual de la iglesia Católica en 1978. Desde entonces ha hecho numerosos viajes a todas partes del globo, defendiendo una serie de asuntos sociales y espirituales. Ha hecho hincapié en hablar en forma directa al mayor número de grupos laicos que sea posible y amenudo se centra en uno de sus temas principales: el deseo de paz.

juan pablo IIJuan Pablo II, Discursos: Hoy en día, la paz se ha convertido, en todo el mundo, en una preocupación no sólo para los que son responsables del destino de las naciones, sino también para sectores mucho más amplios de la población e innumerables individuos, que de manera generosa y tenaz se dedican a crear una perspectiva de paz y a establecer una paz genuina entre los pueblos y las naciones.

Esto resulta reconfortante. Pero no oculta el hecho de que a pesar de esos esfuerzos realizados por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, todavía prevalecen serias amenazas para la paz del mundo.

Algunos desafíos asumen la forma de divisiones en el interior de varias naciones; otros surgen de agudas tensiones muy arraigadas entre naciones y bloques contrarios dentro de la comunidad mundial.

En realidad, las confrontaciones que atestiguamos en la actualidad se diferencian de las del pasado debido a ciertas características novedosas.

En primer lugar, tienen una extensión mundial: incluso un conflicto local suele ser una expresión de tensiones que se originan en alguna otra parte del mundo.

Del mismo modo, a menudo sucede que un conflicto tiene profundos efectos en lugares mucho más distantes de donde éste se originó.

Otra característica es la totalidad; las tensiones contemporáneas movilizan todas las fuerzas de las naciones involucradas; es más, el monopolio egoísta, e incluso la hostilidad, se encuentran en nuestros días tanto en la forma en que la vida económica se rige y en la aplicación tecnológica de la ciencia, como en el modo en que los medios masivos de comunicación, o los recursos militares, se utilizan…

En todas partes, el temor a una paz precaria, los imperativos militares y políticos, así como los intereses económicos y comerciales conducen al establecimiento de un acopio de armas, o a la venta de armas capaces de desatar una pasmosa destrucción.

Así pues, la cunera armamentista prevalece sobre las grandes tareas de la paz, las cuales deben unir a los pueblos en una nueva solidaridad; aquella fomenta conflictos esporádicos pero sanguinarios y levanta las amenazas más serias. Es cierto que a primera vista la causa de la paz parece estar en desventaja hasta el punto del desgarramiento.

Pero debemos alcanzar la paz. La paz, como dije antes, se ve amenazada cuando reinan la incertidumbre, la duda y la suspicacia, y cuando la violencia bien se vale de éstas. ¿En verdad deseamos la paz? Entonces debemos cavar profundo en nosotros mismos, e ir más allá de las divisiones que encontramos dentro de nosotros y entre nosotros, debemos encontrar las áreas en que podemos reforzar nuestra convicción respecto de que las fuerzas fundamentales que impulsan a los seres humanos, y el reconocimiento de su naturaleza real, los conducen a la apertura hacia otros, hacia el mutuo respeto, la comunidad y la paz.

El curso de esta laboriosa investigación sobre la verdad objetiva y universal en torno a la humanidad, y el resultado de dicha investigación, dará como resultado hombres y mujeres de paz y diálogo, personas que obtienen su fuerza y humildad a partir de una verdad de la cual se percatan que deben servir, y que no deben utilizarla para intereses partidistas.

EL AUGE DEL TERRORISMO
Amenazas a la seguridad mundial

Otros desastres son obra de las personas, y no de la naturaleza. De hecho, el siglo xxi se ha visto afectado por las amenazas del terrorismo internacional.

El 11 de septiembre de 2001, el ataque contra el World Trade Center de Nueva York marcó un punto de inflexión. Terroristas de Oriente Próximo se hicieron con el control de cuatro aviones de pasajeros y, a las 8:45 h (hora de Nueva York), el primero de ellos se estrelló deliberadamente contra la Torre Norte del World Trade Center. Quince minutos después, otro avión impactó contra la Torre Sur y ambos edificios se derrumbaron por completo. Una hora después, un tercer avión se estrelló contra el edificio del Pentágono, el cuartel general del Ejército de Estados Unidos en Washington, y a los 20 minutos, el cuarto avión fue derribado en una zona rural a las afueras de Pittsburgh.

El ataque fue perpetrado por 19 secuestradores, presuntamente saudíes y egipcios, vinculados con Al Qaeda. Alrededor de 2.800 personas fallecieron en los atentados, una cifra en la que se incluyen los 260 pasajeros que viajaban a bordo de los aviones y unos 300 bomberos de Nueva York que trabajaban para salvar vidas en las Torres Gemelas cuando se derrumbaron.

Las repercusiones de estos ataques no solo se dejaron sentir en Nueva York y EE UU, sino en todo el planeta, y la llamada a una «guerra contra el terrorismo» ha difundido entre gran parte de la población una nueva sensación de inseguridad ante el futuro.