Protestas Universitarias en América Latina

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances Acción y Lucha de los Obreros

Acción del Movimiento Obrero en el Mayo Francés

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

El movimiento obrero
La ruptura entre régimen y clase obrera y sindicatos se continúa en la inadecuación de los últimos con respecto al potencial de lucha de los trabajadores. La movilización masiva de los trabajadores en Mayo, que desencadenó la lucha obrera más grande de la posguerra en Europa, es el último acto espectacular de una serie de enfrentamientos anteriores.

Sin embargo, los sindicatos —y las organizaciones políticas de izquierda— fueron incapaces de guiar el movimiento hacia objetivos que su combatividad y amplitud hacían aparecer como posibles: la caída del régimen gaullista, la creación de centros de poder obrero y popular que instauraran relaciones de fuerzas nuevas, en las empresas y en la sociedad, favorables a la clase trabajadora.

Esta incapacidad de las organizaciones que debieron dirigir las luchas obreras no es el resultado de una «traición», sino la consecuencia de que aplicaran una táctica y una estrategia elaborada en los años anteriores y que no se adecuaba, ni a las potencialidades del movimiento obrero, ni a los problemas suscitados por el nuevo desarrollo del capitalismo.

La clase obrera producida por el capitalismo avanzado, dada su creciente capacitación tecnológica, tiende espontáneamente a aumentar su poder de decisión y de control en las empresas.

Los sindicatos, acostumbrados a encarar las movilizaciones de los trabajadores hacia la prosecución de reivindicaciones más o menos tradicionales —salarios, protestas contra los decretos de la Seguridad Social, desempleo, etc.—, no atendían los temas relacionados con el poder obrero. Su política puramente reinvidicativa y defensiva los colocó a la retaguardia del movimiento obrero e impidió el desarrollo de sus potencialidades revolucionarias.

En Mayo culmina una lucha que se venía gestando desde hacía varios años, en la que se manifiesta la inadecuación de los aparatos sindicales. El primer acto de esta lucha es la huelga de mineros de marzo de 1963 que coincide, como vimos, con el comienzo de la segunda etapa del gaullismo. Ante la combatividad demostrada por los obreros, el régimen aplica la línea dura movilizando a los mineros. Los sindicatos, quienes habían hecho lo posible para evitar la huelga, estaban divididos en tres centrales.

La CGT, la más importante y estrechamente vinculada al Partido Comunista, buscaba la unidad de acción con Forcé Ouvriére, socialdemócrata, que desde hacía años rechazaba esta unidad. La CFTC, el sindicato cristiano que en 1964, desconfesionalizado, se convertirá en la CFDT (Confederación Francesa de Trabajadores), tampoco tenía intenciones unitarias.

Los mineros, pese a la movilización, continúan la huelga durante 35 días y obtienen las reivindicaciones salariales exigidas. Si bien el gobierno queda sorprendido ante esta combatividad, los sindicatos demostraron su incapacidad para dirigir el movimiento e impedir que quedara como una lucha aislada. El régimen puede proseguir con la estructuración de su política autoritaria y poco después de terminar la lucha de los mineros promulga nuevas leyes limitatorias del derecho de huelga.

Del mismo modo, pese a que las tres confederaciones rechazaron la política de ingresos y el V Plan, se demostraron incapaces de oponer a la estrategia exitosa del gobierno —quien hacia 1966 alcanza y supera sus objetivos con respecto a la política salarial— una estrategia adecuada para defender los intereses de la clase obrera.

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances

Obreros de la Renault

Sin embargo, aunque las posiciones adoptadas con respecto a la política económica fueran más o menos justas, no eran el resultado de una elaboración que partiera de la base como consecuencia de una sólida implantación de los sindicatos entre los obreros. Por el contrario, el movimiento sindical francés era débil, por el número de sus inscriptos y por la carencia de una política concreta que superara las instancias reinvidicativas.

Las propuestas enunciadas sobre los grandes temas económicos se elaboraban fuera de la acción sindical concreta. Sin el apoyo real de la masa de trabajadores que diera peso a sus posiciones, las organizaciones sindicales carecían de fuerza. Lettieri y Santi señalan como uno de los orígenes de esta actitud «la poca atención al problema de las condiciones de trabajo en la fábrica».

La intensificación de los ritmos de trabajo, la carencia de un sistema justo de calificaciones mientras cada vez más jóvenes obreros reciben una capacitación profesional superior y deben desempeñar tareas de obreros comunes, la contratación de las condiciones de trabajo, son —según los autores mencionados— los problemas concretos a partir de los cuales el sindicalismo francés tendría que haber elaborado una política adecuada a un país de capitalismo avanzado.

El autoritarismo creciente del régimen cercena las funciones básicas de los sindicatos y fundamentalmente la de negociación. El ritmo de incremento de los salarios es bajo y resulta de acuerdos entre la patronal y el gobierno. La dirección de las empresas es quien establece las condiciones de trabajo. Los sindicatos, a partir de 1964, oponen a esta situación la táctica de huelgas nacionales de 24 horas.

A pesar del éxito de estas huelgas, reveladoras del descontento obrero, y también de algunas grandes manifestaciones, su carácter de respuesta general y carente de continuidad hace que permanezcan como fenómenos aislados incapaces de estructurar un movimiento de protesta concreto.

El descontento obrero no tiene canales eficaces para expresarse.

A partir de 1965 las luchas obreras evidencian de modo creciente el enfrentamiento de los trabajadores con el régimen: huelgas que se prolongan durante semanas y a veces meses, agitaciones que engloban a ciudades enteras, batallas con la policía, ocupaciones de fábricas, asaltos a las prefecturas, símbolo del poder. Las acciones que alcanzaron su magnitud en los días de Mayo se van preparando y ensayando en estos años. La patronal, apoyada y estimulada por el gobierno, adopta siempre una actitud intransigente; los obreros demuestran un elevado nivel combativo.

Sin embargo, estas luchas desencadenadas por reinvicaciones de carácter ofensivo y tradicional —aumentos salariales, reducción de la jornada de trabajo, oposición a despidos— desembocan en resultados insatisfactorios y desproporcionados con la amplitud y la aspereza de las luchas . Después de conseguir algunas concesiones y de retomar el trabajo, los obreros relanzan espontáneamente la acción.

La falta de una estrategia sindical apropiada impide que el descontento de la clase obrera encuentre su expresión adecuada. Aunque las reivindicaciones son justas, y plantean exigencias consideradas como importantes por el gobierno y la patronal, no corresponden a la voluntad de rechazo más profunda existente entre los trabajadores. Por otra parte, los acuerdos entre la CGT y la CFDT de enero de 1966 acentúan las acciones generales que permanecen aisladas de las luchas en las empresas.

Las jornadas de lucha de 24 horas y las grandes manifestaciones, al no articularse con la agitación concreta a nivel de empresas, despiertan más una unidad política que sindical. Sin embargo, los sindicatos no aparecen interesados en la elaboración de una estrategia eficaz. Sus preocupaciones se dirigen a construir una «alternativa democrática» al régimen, a la búsqueda de una salida política. La CGT y la CFDT polemizan sobre el problema de las relaciones con los partidos. Para la CGT la preocupación central es salir del aislamiento y quiere romperlo mediante el dialogo con los partidos de la CFDT y la FO.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

Ver: El Movimiento 22 de Marzo

Ver: Historia del Movimiento Estudiantil

Antecedentes y Origen del Mayo Frances Movimiento 22 de Marzo

Antecedentes y Origen del Mayo Francés

Concepto del Mayo Francés: El estilo de movilización social respondía al clima internacional. La aceptación e integración intelectual de elementos marxistas se expandía principalmente entre las juventudes occidentales que reaccionaban contra la lógica capitalista de consumo.

Ello sustentó el intento de quiebre institucional representado por varios sectores que esperaban cambios profundos en las estructuras sociales. En ese ambiente se ocurrieron significativas manifestaciones sociales como el denominado «Mayo Francés», ocurrido en 1968, que unió a obreros y estudiantes contra el gobierno de Charles de Gaulle bajo el lema de «prohibido prohibir».

El Mayo Francés también tuvo eco en países pertenecientes a la órbita soviética, como Checoslovaquia, donde las insurrecciones producidas recibieron el nombre de «Primavera de Praga«y se concentraron en la liberalización del sistema comunista. La URSS decidió su intervención militar para contener las manifestaciones cuyo lema eran «socialismo con rostro humano».

También se produjeron durante ese mismo año movimientos estudiantiles en México y levantamientos sociales contra el régimen franquista en España. Las muestras públicas de insatisfacción en la Argentina se manifestaban en el marco de dicha coyuntura exterior, que recibió la denominación de «Primavera de los pueblos» por parte de pensadores próximos al socialismo.

el mayo frances manifestantes en las calles

El Mayo Francés, manifestantes en las calles

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo». Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París. modernas en un suburbio al oeste de Paris. Para llegar no se atraviesa el barrio de Nanterre, sino un paisaje desolado de monobloques, viejas tabicas y sobre todo una da las villas miseria más grande de la región parisina.

El campus universitario, en 1968, era un gran terreno barroso donde se elevaban las construcciones de cemento armado. Nanterre ofrecía la imagen de una gran fábrica que producía en serie a los nuevos hombres-mercancias para el sistema. Pese a que muchos profesores jóvenes pudieron expresar en ella su voluntad de renovación, Nanterre aislaba a los estudiantes de todo centro cultural y estaba sometida al mismo sistema vetusto de enseñanza. La contradicción entre la nueva y la vieja Universidad tenía en ella su expresión más clara. El «Movimiento 22 de marzo» nace del fracaso de la huelga reinvindicativa de noviembre de 1967.

Los estudiantes de Nanterre protestan contra algunas de las consecuencias prácticas derivadas de la Reforma Fouchet; durante ocho días 10.000 huelguistas se organizan en sus lugares de trabajo, pero no obtienen prácticamente nada de lo que reclaman. El desarrollo de la huelga muestra dos hechos significativos: el alto grado de movilización de los estudiantes y el fracaso de este tipo de acciones. Diferentes grupos, más o menos organizados, continúan la lucha y producen continuamente pequeñas escaramuzas. El clima de agitación desemboca en un raid el 20 de marzo en el que se rompen las vidrieras de la «American Express» y varios militantes son arrestados.

Antecedentes y Origen del Mayo Frances

El 22 de marzo los estudiantes, exigiendo su liberación, irrumpen en las oficinas de la administración de la facultad de Nanterre organizan diversos mítines, escriben las paredes del edificio y finalmente, por la noche, ocupan la gran sala del Consejo de la facultad. Esa noche nace el «22 de marzo».

Mientras sus participantes toman cerveza y comen sandwiches sobre la imponente mesa ovalada de la gran sala del Consejo, discuten de política y preparan, según el modelo de la SDS berlinesa, una jornada de acción para el viernes 29 de marzo que reemplazará los cursos con debates políticos.

El 28 el decano de Nanterre anuncia la suspensión de los cursos por dos días. Sin embargo, el día fijado, quinientos estudiantes se reúnen y discuten sobre el césped que rodea los edificios. Los «iracundos de Nanterre», como se los comenzará a llamar, no son un puñado de estudiantes aislados. La figura que los agrupa y anima es Daniel Cohn-Bendit, estudiante de sociología de 23 años, hijo de refugiados alemanes. Gran orador y organizador de asambleas, pero capaz, al mismo tiempo, de reflexionar con calma sobre una situación, fue ante todo un agitador que personificó cabalmente el significado del primer momento del Mayo francés.

Ante la actitud de los estudiantes, el Consejo de la facultad, después de largas deliberaciones decide adoptar una postura liberal y pone un anfiteatro a su disposición. Bautizado con el nombre de Che Guevara, los estudiantes organizan en  una jornada de universidad crítica el 2 de abril. A partir de esta fecha la audiencia de los «iracundos» crece constantemente, su acción desborda todas las organizaciones tradicionales, ninguna estructura existente hasta ese momento había permitido expresar el alto grado de politización de buena parte del estudiantado. Su ejemplo se extiende a las provincias: en Toulouse, Marsella, Estrasburgo, Caen, comienzan a gestarse movimientos del mismo tipo.

También en la Sorbona se implantan poco a poco las nuevas formas de organización. El 19 de abril una manifestación de solidaridad con los estudiantes alemanes, después del atentado contra Rudi Dutschke, agrupa a 2.000 participantes en el Barrio Latino, mientas en la mayor parte de las grandes ciudades universitarias de provincia se desarrollan manifestaciones similares.

Hacia fines de abril las autoridades universitarias, ante el temor de que no se puedan desarrollar libremente los exámenes de fin de año —el año escolar termina en junio— deciden cambiar su prudencia inicial eliminando a los «agitadores»: el 28 de abril Cohn Bendit es arrestado y después de varías horas de interrogatorio y de ailanar su domicilio se lo deja en libertad pero con un proceso pendiente.

El motivo para justificarlo es una publicación del «22 de marzo» en la que se da la receta del coctel Molotov. Los dirigentes de los grupúsculos se reúnen en la Sorbona —Cohn Bendit asiste después de su liberación— y deciden publicar un afiche manuscrito que denuncia el carácter sumario de la técnica de preparación del coctel Molotov propuesta por el «22 de marzo» difundiendo un procedimiento más eficaz.

Esta propuesta, aceptada después de muchas discusiones con los grupos más tradicionales, fue lanzada por el Movimiento de Acción Universitaria creado en la Sorbona a imagen del «22 de marzo» de Nanterre. La JCR, el MAU y el «22 de marzo» estructuran así una campaña ofensiva contra la represión.

El domingo 29 de abril, miembros del servicio de orden de la UJCML (Unión de la Juventud Comunista Marxista-Leninista, pro-chinos) y de los Comités Vietnam de Base desmantelan una exposición de fotos organizada en apoyo al gobierno de Vietnam del Sud.

Esa misma noche la extrema derecha, liderada por el grupo de choque «Occidente», anuncia una semana de represalias: «la policía tendrá un gran trabajo para recoger los cadáveres marxistas». Los militantes del «22 de marzo» preparan una jornada antiimperialista el 2 de mayo en Nanterre, pero el decano decide cerrar la facultad en razón de los incidentes que imposibilitan su funcionamiento: la facultad deberá ser reabierta solo en el momento de los exámenes de los que, como siempre, se espera la panacea que tranquilice a los estudiantes.

Estos deciden inmediatamente un mitin para el día siguiente a las 12 horas en el patio de la Sorbona. Obligados a abandonar el lugar en el que gestaron su acción, los militantes del «22 de marzo» se lanzan a la conquista de París. El régimen deberá lamentar dentro de muy poco esta decisión.

EL INICIO DEL CONFLICTO: Nada indica, el viernes 3 de mayo, que este día vaya a pasar a ia historia. Desde la mañana los estudiantes se reúnen en el patio de la solidaridad con Nanterre y de protesta por cierre Sorbona, los grupúsculos llaman a un acto de de la facultad. El gobierno está decidido a evitar todo desorden mientras se inician en París las negociaciones sobre Vietnam, París debe ser la «capital de la paz».

La mañana transcurre en calma. Al comenzar la tarde, el grupo «Occidente» —unos cien manifestantes armados con cachiporras y cascos— irrumpen en el Barrio Latino y se dirigen hacia la Sorbona. Los servicios de orden de los grupos de izquierda toman posición en las distintas entradas del edificio y, armados con cachiporras y objetos diversos, esperan el ataque. Pero la policía desvía la columna de los «nacionalistas» sin practicar detenciones.

La tensión se relaja en la Sorbona y se organiza un sitio en el patio ante la negativa de las autoridades a facilitar un anfiteatro. Esta negativa va acompañada de una amenaza: si los servicios de orden de los grupúsculos no abandonan el lugar, la Sorbona también será cerrada.

La indignación crece, el «22 de marzo» inicia a los estudiantes en las técnicas de los grupos de discusión que había aplicado en Nanterre. Los dirigentes fijan las 17 y 30 como hora para dispersarse. Pero, a las 16.30 la policía bloquea las salidas, a las 17 el Rector les solicita que entre a evacuar el edificio armadas con bastones, las fuerzas policiales irrumpen en el patio de la facultad.

Para evitar incidentes, los estudiantes envían una delegación a parlamentar con los oficiales quienes prometen dejar salir a todos si lo hacen en orden. La promesa no se cumple: mientras los estudiantes salen, pese a la perfecta calma, son embarcados por grupos de 25 y enviados a las distintas comisarías de París. Excedida por el número, la policía sólo arresta a los varones, las militantes se dispersan por el Barrio y dan la alerta. En el exterior, los estudiantes que no habían participado en la reunión de la Sorbona, indignados ante el arresto de sus camaradas, atacan a las fuerzas represivas intentando liberarlos.

A las 17.30 se desencadena la lucha; por primera vez en el Barrio Latino se escucha el estampido de las granadas lacrimógenas. ¿Quién desencadenó esta respuesta audaz e inmediata a las fuerzas policiales? Los dirigentes de los grupúsculos estaban encerrados en el patio de la Sorbona: la reacción del 3 de mayo es espontánea. Pero los estudiantes ejecutan los gestos que habían aprendido de sus compañeros alemanes e italianos: mediante aproximaciones sucesivas, estructuran una táctica de hostigamiento incesante fundada en breves ataques y rápidas retiradas.

Las fuerzas represivas, sorprendidas y poco móviles, no tienen tiempo de reaccionar. Años de propaganda revolucionaria, de movilización y de luchas  dirigidas por los grupúsculos, llevaron a que el movimiento estudiantil se comportara «espontáneamente» con un elevadísimo grado de? madurez táctica y política. La reacción de los estudiantes el 3 de mayo y las semanas siguientes, demuestra la falsedad de la oposición mecánica entre espontaneidad y organización. Para ministros del gobierno solo eran un mínimo grupo de agitadores, pero cierran de todos modos la Sorbona. La UNEF lanza un comunicado de huelga,…el conflicto se extiende por un mes.

Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

El Mayo Francés

Década del 60: Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales Decada 60

¿Qué fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución.

Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

Que fue el Mayo Francés? Cambios Sociales

París, Barrio Latino en Mayo de 1968

A comienzos de 1968, a pesar de la asignación de sustanciales partidas presupuestarias para el Ministerio de Educación, surgió una creciente inquietud entre los estudiantes franceses, quienes criticaban la incapacidad del anticuado sistema universitario para dar salida al mundo laboral a un número, cada vez más elevado, de licenciados.

Al mismo tiempo, diversos grupúsculos inspirados por las ideologías anarquista, trotskista y maoísta, manifestaron su oposición a la sociedad capitalista y al consumismo.

Estudiantes de sociología de la Universidad de Nanterre, próxima a París, fueron particularmente activos y proclamaron que la universidad debía convertirse en el centro de la revolución contra el capitalismo; su ocupación del campus provocó la clausura de la universidad a finales de abril, por lo que decidieron reunirse en la Sorbona.

Al temer violentos enfrentamientos entre grupos de derecha e izquierda, se pidió la intervención de la policía, violando así la autonomía gubernativa de la universidad y su condición de lugar donde puede exponerse con total libertad cualquier expresión.

A consecuencia de todo ello, los sindicatos de estudiantes y profesores convocaron una huelga general. Después de una semana en la que las manifestaciones estudiantiles fueron duramente reprimidas por la policía, los sindicatos obreros convocaron una huelga general para el 13 de mayo.

Nueve millones de trabajadores respondieron a este llamamiento.

Los sucesos sorprendieron al gobierno. Charles de Gaulle y su primer ministro Georges Pompidou estaban fuera del país y su respuesta fue vacilante, oscilando entre una postura conciliadora y la represión.

En los últimos días de mayo, François Mitterrand declaró que estaba preparado para suceder al general De Gaulle.

El 30 de mayo, miles de personas ocuparon los Campos Elíseos en apoyo de De Gaulle, manifestando que habían sufrido ya suficiente chienlit (vocablo creado por De Gaulle, que venía a significar de forma peyorativa ‘desorden’).

Ese mismo día, De Gaulle proclamó su intención de permanecer en el poder y de disolver la Asamblea Nacional francesa. Las elecciones, celebradas en junio, fueron un triunfo para De Gaulle.

En ese mismo año se firmaron los Acuerdos de Grenelle y los sindicatos negociaron un incremento del salario medio del 12%.

Sin embargo, De Gaulle estaba convencido de la necesidad de una reforma en la sociedad francesa y defendió la aplicación del concepto de participation (reparto de los beneficios).

Decidido tras su éxito electoral a reforzar su poder, propuso un referéndum nacional sobre la regionalización y la reforma del Senado, aunque en el fondo era una aprobación popular a su política.

Sus propuestas fueron rechazadas y el 28 de abril de 1969 dimitió.

El movimiento de mayo de 1968 en Francia fue sobre todo una manifestación en contra del régimen gaullista. No constituyó el repudio a la política como tal, sino más bien el rechazo a un estilo tecnocrático de gobierno.

 ¿Qué quedó?

La revuelta de Mayo del 68, como tal, no provocó cambios realmente decisivos en la sociedad francesa.

La Universidad sí cambió: los estudiantes y el profesorado progresista se adueñaron prácticamente de ella, pero luego fueron perdiendo ese poder poco a poco.

En las fábricas, los trabajadores obtuvieron ciertas mejoras salariales y de condiciones de trabajo, y los sindicatos, un aumento de su influencia.

El Estado mejoró las prestaciones sociales, en la vía del tan mentado Estado de bienestar.

Pero no olvidemos que todas esas mejoras, lo mismo que los cambios que se fueron produciendo en las costumbres –en el estilo de vida, en la familia, en las relaciones de pareja, en las formas de ocio, etc.- coincidían con lo que pudiéramos llamar la evolución natural de la realidad: en otros países de la Europa occidental no hubo una revuelta tan llamativa, y sin embargo avanzaron en dirección muy semejante.

La particularidad francesa, que tiene desde luego relación con lo ocurrido en Mayo del 68, no estriba tanto en los resultados materiales obtenidos y visibles como en el sólido fundamento social que les proporcionó.

Lo estamos comprobando ahora. Treinta años después, la política antisocial hecha suya por la Unión Europea encuentra en la población francesa resistencias superiores a las que han ofrecido las poblaciones de otros Estados europeos.

En Gran Bretaña, por ejemplo, primero con Thatcher y ahora con Blair, el neoliberalismo está pudiendo hacer sus estragos sin toparse con ninguna resistencia insalvable.

Por no hablar de lo sucedido aquí: nos daríamos con un canto en los dientes por alcanzar unos niveles de protección social como los que la mayoría de los franceses rechazan cuando se los proponen ahora.

En Francia, el apego a las políticas sociales –el objetivo de la calidad de vida, en suma– tiene una fuerza superior, a la que sólo Italia se acerca.

No cabe duda de que eso tiene mucho que ver, no ya estrictamente con la revuelta de Mayo del 68, pero sí con los movimientos sociales de aquella época, de los que Mayo del 68 bien puede tomarse como emblema.

Los policías de París emplean gases lacrimógenos contra los estudiantes de
la Sorbona el 3 de mayo de 1968, bajo una lluvia de piedras.

VIOLENCIA Y CONTRA VIOLENCIA

La cuestión fundamental que preocupaba a los teóricos universitarios se centraba hacia 1968 en dilucidar si era lícito emplear la violencia en el campo de la lucha política. Los estudiantes politizados, que citaban a Ho Chi Minh o a «Che» Guevara, no tuvieron oportunidad de resolver teóricamente el problema, ya que las extralimitaciones de sus compañeros y las no siempre acertadas reacciones de la policía demostraron bien pronto que la violencia en los métodos conducía —cuando menos— al mayor desconcierto.

Los policías, recibidos con piedras y adoquines, recurrían a porras de goma, gases lacrimógenos e incluso a las armas de fuego; los manifestantes, que temían a la policía, ocupaban instituciones públicas, destrozaban los mobiliarios y construían barricadas con automóviles.

No sólo los manifestantes, también los organismos estatales creían obrar en legítima defensa. 

Los estudiantes no llegaron a utilizar el terror como arma de lucha. Los asesinatos por móviles políticos, los secuestros de aviones, la colocación de bombas o la retención de rehenes pueden tener relación histórica con los acontecimientos de 1968, pero sus antecedentes inmediatos radican en las guerras civiles de América del Sur y en los conflictos del Cercano Oriente; no precisamente en las universidades.

El «ensayo general» que significó el Mayo francés puso espectacularmente de manifiesto los conflictos de la sociedad moderna y abrió nuevas perspectivas de lucha en los países altamente industrializados. La ausencia de crisis catastróficas del tipo de la de 1929, hizo que durante años se insistiera en que el neocapitalismo era capaz si no de eliminar al menos de atenuar y controlar las contradicciones propias del sistema.

La revolución socialista no podía, por lo tanto, desencadenarse y mucho menos triunfar en un país altamente industrializado.

El Mayo francés conmovió esta creencia: la huelga de diez millones de trabajadores, las luchas de los estudiantes, la participación activa de cuadros técnicos e intelectuales de las empresas más modernizadas, expresaron un descontento profundo al mismo tiempo que nuevas formas de lucha de clases.

La universidad crítica:
Por Jean – Paul Sartre

Muchos jóvenes saben que no se derroca a un régimen con cien mil estudiantes desarmados, por más valientes que sean: han sido el detonador de un gran movimiento, volverán a serlo quizás en el futuro, pero ahora hay que continuar la lucha bajo otras formas.

La discusión era apasionante, la otra noche, porque se refería a los medios de proporcionar a la rebelión de mayo prolongaciones positivas. Había dos puntos de vista.

Unos decían: «Hay que luchar para imponer una ‘universidad crítica’ autodirigida, en la cual la relación profesor-estudiante y la relación de todos con la cultura sean fundamentalmente transformadas».

En el caso de los estudios de medicina, por ejemplo, no se tratará sólo de asimilar cierta cantidad de conocimientos sino de plantear al mismo tiempo el problema de la relación médico-enfermo, de las relaciones entre médicos y, finalmente, de la función de la medicina en la sociedad. Igual pasará en otras disciplinas: la adquisición del saber irá acompañada en todas partes de una reflexión crítica sobre la utilidad social de ese saber, y la universidad no fabricará ya hombres «unidimensionales» —cuadros dóciles, probados y enajenados, del sistema burgués— sino hombres que reencontrarán las dos dimensiones de la libertad: la inserción en la sociedad y la impugnación simultánea de esa sociedad.

A los que proponen este ideal universitario, otros le responder «La universidad crítica no es realizable. ¿Qué estado capitalista aceptará financiar una universidad cuyo fin confeso es el de mostrar que la cultura es anticapitalista?.

En lugar de la universidad crítica, hagamos la crítica de la universidad. Esta universidad, nos la van a reconstruir parecida la que era. No la abandonaremos; sigamos naciendo una crítica vigorosa —sí es necesario por la violencia- de los conocimientos que nos depara y de los métodos de enseñanza».

Las dos actitudes, en mi opinión no son inconciliables. Me parece que podría haber, en la universidad, «sectores críticos». Imposible impedir a los estudiantes de medicina, si están decididos, a que hagan un Trabajo profundo sobre lo que rxxlría ser una verdadera medicina social; incluso pueden obtener, con ese fin, salones v un arreglo de los horarios de estudios.

La posición que afirma: «El gobierno no es un interlocutor válido; estamos decididos a rechazar todo lo que proponga, me parece peligrosa, porque el gobierno puede decir entonces: «En esas condiciones, hago lo que quiero».

Es mejor luchar para imponer reformas que socaven un poco el edificio de la universidad burguesa, que debiliten todo el sistema, y utilizarlas en seguida como trampolín para exigir otra cosa.

Es la teoría del «reformismo revolucionario» de Gorz, que permite mantener una evolución constante al radicalizar cada vez un poco más la reivindicación.

Y soy optimista sobre la evolución de la universidad francesa porque tengo confianza absoluta en lo que harán de común acuerdo los estudiantes y el cuerpo de enseñanza francés, que es notable y supera ampliamente a los de otros países. No veo por qué no llegarán a soluciones.

Lo que los estudiantes piden es conservar, bajo una forma u otra, en estructuras conquistadas o concedidas, un poder de impugnación. Creo que la mayoría de los profesores son capaces de aceptarlo.

Las paredes hablan: Los Grafitis
Durante los días de Mayo, las paredes se convirtieron en un instrumento de comunicación. Los «graffiti» de Mayo transmiten el clima que imperó, sobre todo en el Barrio Latino, en esos días en los que sablar con cualquier desconocido, compartir los escasos cigarrillos, crear entre todos una nueva manera de relacionarse fue para los parisinos un descubrimiento y una inmensa liberación:

Es necesario explorar sistemáticamente el azar
Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición
¡Roben! (Paredes de los bancos)
Decreto el estado de felicidad perpetua
El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No me liberen; yo me basto para eso
Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo
Mis deseos son la realidad Aprende a cantar la Internacional
Fronteras = represión
Lo sagrado: ahí está el enemigo
Yo jodo a la sociedad, pero ella me lo devuelve bien
La insolencia es la nueva arma revolucionaria
Tenemos una izquierda prehistórica
Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa
La economía esta herida; ¡que reviente!
Decreto el estado de felicidad perpetua
Policía que entráis con ropa de civil, tened cuidado con el escalón al salir

El derecho de vivir no se mendiga, se toma
No hay nada más hermoso que un adoquín en la jeta de un policía
Abraza a tu amor sin dejar tu fusil
Tomemos en serio a la revolución pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos
El arte es mierda
La escultura más hermosa es el adoquín
Acumulen rabia
Diga no a la revolución con corbata
Viole a su alma mater
Sean realistas: pidan lo imposible

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

El movimiento estudiantil
El crecimiento de sus efectivos transformó a los estudiantes en una capa social importante que más que por su origen se caracteriza en función de su porvenir social.

Los futuros diplomados ya no tienen un lugar de privilegio asegurado entre las capas dirigentes; asalariados de las empresas privadas o del Estado estarán sujetos a las mismas incertidumbres y a una suerte similar a la de los restantes trabajadores.

A esto se añade la conciencia creciente de que deberán desempeñar el papel de guardianes de un orden social cuyas injusticias les resultan cada vez más próximas y evidentes.

Los estudiantes de psicología y de sociología son particularmente conscientes de la función que los espera, de ahí que hayan sido quienes iniciaron los acontecimientos de Mayo.

La importancia de las capacidades intelectuales en el capitalismo avanzando confiere una nueva significación al movimiento estudiantil.

El rechazo a la guerra de Argelia desencadenó un proceso de politización. Durante los últimos años de dicha guerra los estudiantes participaron en acciones de solidaridad con los combatientes argelinos.

Los más conscientes formaban parte de los grupos clandestinos de ayuda al Frente de Liberación Nacional argelino, la masa participaba en manifestaciones contra la guerra colonial.

El éxito de estas luchas es muy grande; el día de la proclamación de la independencia argelina los estudiantes izaron la bandera del FLN sobre la Sorbona.

Al terminar la guerra de Argelia el movimiento estudiantil debe operar su reconversión política. La UNEF —Unión Nacional de Estudiantes de Francia, la organización estudiantil más importante— intenta convertirse en un «auténtico sindicato» estudiantil.

El objetivo es luchar contra las relaciones pedagógicas, contra las condiciones de los estudiantes en el cuadro de la Universidad burguesa y, al mismo tiempo, definir un cuerpo de reinvindicaciones que desemboquen sobre la cuestión del poder y perfilen la Universidad socialista del futuro.

En un primer momento, esta línea universitaria tiene mucho éxito, pero a partir de principios de 1964 la crisis de la UNEF se hace cada vez más manifiesta.

La contradicción de su proyecto reside en que el movimiento estudiantil no puede transformar la Universidad por sí mismo, debe prolongarse y encontrar su equivalente en la estrategia revolucionaria del movimiento obrero.

Este es reformista y electoralista.

Cortada de sus bases, que no constituían un medio con intereses homogéneos a defender, aislada del movimiento obrero por el reformismo de los organismos que lo encuadran, la UNEF, en 1967, es una organización moribunda.

El movimiento estudiantil francés está dividido en una cantidad de pequeños grupos políticos: los «grupúsculos» que desempeñarán un papel tan importante a lo largo de los acontecimientos de Mayo.

El reflujo se acaba en el otoño de 1967. El descontento obrero y e) clima de protesta provocado por la aplicación de la reforma Fouchet relanzan el movimiento.

La UNEF organiza dos importantes manifestaciones contra la selección y la reforma de la enseñanza, en las «ciudades universitarias» los estudiantes protestan contra los reglamentos internos, casi no pasa un día en que no ocurra algún incidente en una facultad, las luchas de los estudiantes universitarios se extienden a los colegios secundarios.

Sin embargo, el sindicato universitario no sale reforzado con esta nueva ola de luchas. Para manifestar su descontento, los estudiantes buscan desde hace un tiempo nuevas formas organizativas.

LA EVOLUCIÓN DE LOS GRUPÚSCULOS: En la manifestación internacional de Liege en Bélgica, el 15 de octubre de 1966, donde 5000 manifestantes provenientes de 10 países de Europa Occidental desfilaron durante 5 horas, se evidenció la existencia de nuevos grupos juveniles revolucionarios.

La Conferencia de Bruselas, el 11 y 12 de marzo de 1967, demostró la evolución y la madurez política de esa nueva fuerza revolucionaria europea.

Delegados de asociaciones de estudiantes y de diferentes agrupaciones políticas juveniles provenientes de Francia, Gran Bretaña, Irlanda, los Países Bajos, Bélgica, Italia y Alemania discutieron nuevas formas de lucha para sostener al FNL vietnamita y protestar contra los pactos militares (OTAN, OTASE). La lucha en Vietnam es definida como «la clave de la situación mundial».

La consigna del Che Guevara —»crear dos, tres, muchos Vietnams»— aparece como la expresión del significado internacional del conflicto vietnamita.

El movimiento juvenil la hará suya en las distintas ocasiones en que se lanza a la lucha.

Sin embargo, la ruptura con los sindicatos y partidos de izquierda tradicionales se desarrolla todavía en el plano ideológico, ya que la experiencia política autónoma y directa de estos grupos es muy reducida.

En el ejemplo del Zengakuren las nuevas vanguardias europeas encuentran una forma de acción.

El Zengakuren, un grupo de extrema izquierda japonés formad© por estudiantes y jóvenes obreros, es uno de los primeros en elaborar nuevas formas de luchas callejeras adaptables a las condiciones de Europa Occidental.

La SDS, Federación de estudiantes socialistas alemanes, dirigida por Dutschke, las perfecciona y explícita su significado.

Los estudiantes alemanes combinan las «provocaciones» de un grupo minoritario con las grandes demostraciones legales.

La manifestación internacional del 18 de febrero de 1968 en Berlín, en apoyo a Vietnam, demostró la eficacia de esta forma de acción y fue un buen aprendizaje para los franceses que participaron en ella.

El 21 de febrero del mismo año, la UNEF y el Comité Vietnam Nacional animado por la Juventud Comunista Revolucionaria, uno de los grupúsculos más organizados y activos que nace de la escisión de la juventud del Partido Comunista, organizan una manifestación antiimperialista que se constituye en la primera ocasión para aplicar la experiencia adquirida.

Las nuevas formas de lucha demuestran la independencia no solo ideológica sino organizativa y práctica que los grupúsculos habían adquirido respecto de las tácticas tradicionales.
Nanterre y el «22 de marzo»

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo».

Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París.

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