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La Primer Cosechadora Mecánica de McCormick Historia

La Primer Cosechadora Mecánica de McCormick

Historia de la Primera Cosechadora automática: La historia de los inventos está jalonada de obstáculos y éxitos. La marcha hacia el oeste creó un obstáculo: la falta de brazos en la época de la siembra. Los agricultores no se atrevían a sembrar muchas hectáreas de trigo, por cuanto era necesario proceder a la siega en un lapso breve. Los molinos de harina permanecían inactivos porque no había suficiente trigo sembrado.

El éxito tuvo lugar en 1840 con el advenimiento de la segadora de Cyrus McCormick. Los agricultores se animaron a sembrar más hectáreas, pues se las podía segar en poco tiempo con una máquina. De la escasez de trigo se pasó a la abundancia.

La segadora mecánica de McCormick cortaba el trigo con cuchillas movibles colocadas en barras derechas. El movimiento rotativo de la pesada rueda maestra hacía girar las cuchillas mientras los caballo:; avanzaban. Un alambre metálico giratorio colocaba el grano contra la cuchilla y ponía los tallos cortados sobre la plataforma situada detrás de ésta. Hayos en forma de dedos, que se extendían desde la plataforma, evitaban que el grano escapara por los costados al cortarlo.

Más tarde, McCormick perfeccionó dispositivos que enderezaban el cereal para hacer más fácil la siega , formar haces de los tallos cortados.

Dado que cada agricultor podía comprar una segadora con un pago al contado reducido, la venta fue mayor que la fabricación. La producción total de trigo se triplicó con creces.

La historia había cobrado nuevo ritmo. Se carpieron las selvas americanas y se sembró trigo en muchos campos. Un grupo de colonos llevó consigo un molinero que quizo instalar su molino automático Evans a orillas de un río. Estas primeras colonias siempre se desarrollaron alrededor de molinos y se esparcieron las ciudades molineras por toda la campiña.

Cuando las segadoras McCormick comenzaron a segar el grano, los ferrocarriles penetraron en las nuevas zonas agrícolas, a fin de transportar los sobrantes de harina a los puertos del este y de allí a las naciones de Europa.

Los Estados Unidos nunca perdieron esta ventaja en cuanto a su agricultura. Hoy en día, máquinas de autopropulsión siegan automáticamente el grano que se trilla en seguida, desechando los desperdicios inservibles, y luego se llenan bolsas de granos de maíz. El Hombre Mecánico convierte en jardines los desiertos y en canastos de pan las selvas.

Cyrus Hall McCormick inventó la cosechadora mecánica: Cyrus McCormick, el «padre de la agricultura moderna», hizo una de las contribuciones más significativas a la prosperidad de los Estados Unidos, cuando inventó la segadora tirada por caballos en 1831.

1831 Cyrus Hall McCormick hizo una demostración de su cosechadora mecánica en la Taverna Steele, Virginia. La cosechadora podía cortar 10 acres por día el equivalente al trabajo de cinco hombres. Posteriormente, el acrecentó un recurso de auto-recolección que permitía que un hombre cortase 40 acres en un día. El patentó la cosechadora en 1834.

1842 Jerome Increase Case funda Racine Threshing Machine Works en Racine, Wisconsin.

1848 Cyrus Hall McCormick funda McCormick

1842 Jerome Increase Case funda Racine Threshing Machine Works en Racine, Wisconsin.

1848 Cyrus Hall McCormick funda McCormick Harvesting Machine Company en Chicago, Illinois.

1851 La cosechadora mecánica de McCormick gana la Medalha de Oro en la Exposición Real del Palacio de Cristal en Londres, Inglaterra. McCormick ingresa en el mercado europeo.

Fuente Consultada:
Grandes Inventos de la Humanidad Beril Becker

La Primera Locomotora a Vapor de Agua Historia del Transporte

Historia de la Primera Locomotora a Vapor

EL FERROCARRIL Y GEORGE STEPHENSON

Fue George Stephenson quien construyó el primer ferrocarril en el año 1814. Anteriormente, un inglés, Richard Reynolds, había construido los primeros carriles metálicos, al tiempo que James Watt construía por su parte una máquina de vapor. Pero a nadie se le había ocurrido unir ambas cosas, siendo Nicolás Cugnot, un francés, quien en 1769 tuvo la idea de enviar a la máquina por los caminos, es decir, sin raíles. Fue Richard Trevichick, también inglés, a quien se le ocurrió juntar ambas cosas, pero falto de paciencia para llevar a buen término su idea, se la apropió un antiguo minero, Stephenson, el cual sí llegó a construir el primer ferrocarril.

El caballo de hierro

Así denominó el gran novelista norteamericano Zane Grey al ferrocarril que enlazó la costa Este de los Estados Unidos con la occidental. Stephenson había visto ya en las minas donde había trabajado, unos pequeños trenes montados en raíles para la descarga de los minerales, por lo que tuvo la idea de aplicar el mismo sistema al transporte de pasajeros. Sin embargo, había una dificultad: las autoridades del país no se dejaban convencer.

Debido a esta incomprensión, Stephenson tardó casi diez años en convencer a dichas autoridades que era una idea magnífica poder transportar el carbón de las minas hasta los puertos y, así, el 25 de setiembre de 1825, el primer tren del mundo fue desde Stockton a Darlington a la asombrosa y temible velocidad de 25 kilómetros por hora. El trayecto medía 39 kilómetros y el tren se componía de 34 vagones. Delante del tren iba un jinete a caballo, agitando una bandera, para (evitar que la gente se asustase y se apartase del paso del convoy.

La gran velocidad de 25 kilómetros a la hora era tan espantosa que se temía que la gente se desmayase, pues en aquella época se desconocían los efectos de la velocidad sobre el cuerpo. Más de un científico y algún que otro médico habían movido la cabeza con incredulidad, como diciendo: “La Humanidad se encamina directa al precipicio….», nadie creía en ese raro armatoste de hierro con ruedas ruidoso.

La realidad de la época marcó otro camino, los rieles de hierro fueron el futuro del transporte inglés….

ENTRE EL 6 Y EL 14 de octubre de 1829, se reunieron en Rainhill, Inglaterra, cinco máquinas mas de aspecto poco atrayente en una competencia que haría historia ferroviaria, a fin de escoger la mejor locomotora para el nuevo ferrocarril Liverpool-Manchester. Concursaron grandes talentos de la ingeniería de la época.

La Locomotora a Vapor de Agua El sistema de Stephenson

Una replica de la Rocket de Stephenson

Entre ellos estaban George y Robert Stephenson, padre e hijo. Al tercer día de pruebas, su nueva locomotora. Rocket, cuya revolucionaria caldera marcó la pauta para locomotoras ulteriores, se lanzó a todo vapor hacia la victoria, con velocidad máxima de 47 km/h. Esto hizo del diseñador, George Stephenson, el “padre de la locomotora”. Pese a su originalidad, en realidad la Rocket fue sólo un desarrollo de la obra de inventores precedentes.

Fracaso por rieles endebles: El hombre a quien debería otorgarse esa paternidad es Richard Trevithick, ingeniero de Cornualles. Un cuarto de siglo antes, descubrió los principios básicos para una locomotora de vapor de alta presión, con el rendimiento y la potencia suficientes para jalar de un tren, y la construyó. En 1804, mostró una locomotora que podía mover una carga de 20 ton a 8 km/h. Aunque era mecánicamente adecuada, la endeble vía de la época se destrozó bajo su peso. Desilusionado, Trevithick abandonó el diseño de locomotoras.

Lograr el equilibrio entre la locomotora y los rieles fue crucial para el éxito de los Stephenson, en 1829. La de Trevithick tenía ruedas de cerco plano para una vía con reborde en forma de ‘L’. El peso de la locomotora creaba la fricción que las ruedas necesitaban para girar sobre los rieles, pero éstos eran muy débiles para resistir la carga, de modo que debía buscarse otro método. En 1812, John Blenkinsop, ingeniero de Yorkshire, encontró una solución al problema: una máquina ligera, con rueda dentada que engranaba en un riel de cremallera instalado a lo largo de la vía.

Sin embargo, este método no permitía mover cargas pesadas a muy alta velocidad. En 1813, William Hedley construyó la locomotora Puffing Billy, con ruedas motrices lisas que no implicaban desgaste excesivo para los rieles. Pero fue Stephenson quien puso la ceja en el interior de las ruedas, para que éstas absorbieran parte de la tensión que antes soportaban los rieles, y patentó un riel “de filo”, de fierro colado y remate plano, cuya forma le ayudaba a soportar cargas pesadas. Además, abandonó los sistemas de engranajes dentados, que se habían empleado para accionar las ruedas motrices, y usó varillas motrices, mucho más eficientes.

La locomotora fue su gran obra maestra. Stephenson fue el primero que hizo pasar “tubos de fuego” (la Rocket tenía 25) por el agua de la caldera para calentarla, a fin de que la presión del vapor se mantuviera en valores más constantes y altos que nunca. Este principio básico de diseño ha permanecido inalterable en las locomotoras de vapor desde entonces.

Fuente Consultada: Sabía Ud. Que..? Selecciones Reader Digest – Wikipedia – Historia Universal Tomo I y II.

Batalla de Trafalgar Francia Invade al Imperio Británico

Batalla de Trafalgar – Napoleón Invade al Imperio Británico

La rivalidad franco-británica se intensificó más todavía al tomar el poder Napoleón Bonaparte y convertir la mayor parte de Europa en su propio imperio. Al conquistar España, Italia y los Países Bajos, Napoleón intentaba, a comienzos del siglo diecinueve, apoderarse de todo el continente.

Napoleón tuvo tanto éxito en sus conquistas militares y era tan poderoso que sus más enconados opositores — incluyendo Austria e Inglaterra — aceptaron firmar tratados de paz cuyos términos eran favorables a Francia; pero Napoleón era demasiado agresivo como para confiar en él, y la paz dio paso a nuevas guerras.

batalla de trafalgar

Además de su valía profesional como militar, Napoleón fue un político magistral y un genio de las relaciones públicas. Asimiló cualquier símbolo o idea que pudiera reforzar su posición a base de asociaciones, desde las abejas doradas del escudo de los antiguos reyes merovingios de Francia hasta la bandera tricolor de la Revolución de 1789, pasando por las águilas que enarbolaban sus regimientos, copiadas de las legiones de la Roma imperial. (Ver: Biografia de Horatio Nelson)

Aunque tuvo que abandonar la estrategia, Napoleón planeó una invasión de Inglaterra en 1805, el mismo año en que la flota británica, al mando del almirante Lord Nelson, derrotó a la marina combinada de Francia y España en Trafalgar. El emperador continuó combatiendo a Austria, Baviera y otros vecinos, ganando más batallas y forzando más tratados de paz efímeros que concedían ventajas económicas y territoriales a Francia.

Finalmente, en 1812, Napoleón cometió el grave error de invadir a Rusia, marchando con sus 500.000 hombres directo hacia Moscú.

Los rusos, conociendo tal vez lo que esperaba a los franceses, se retiraron progresivamente mientras quemaban las cosechas y suministros que no podían transportar, sin dejar provisiones para los hambrientos invasores.

Batalla de Trafalgar (1805)
Mientras ordenaba al almirante Fierre de Villeneuve dejar Cádiz, (España) y llevar las tropas a Nápoles (Italia) para atacar a Austria, Napoleón Bonaparte agregó un segundo pedido: atacar la flota británica si era divisada.

La orden anonadó a Villeneuve, quien se dalia cuenta que probablemente perdería en ese encuentro.

Tardó en acceder hasta que más tarde se enteró que el almirante Francois Rosily había sido enviado en su reemplazo. Para borrar la mancha de la degradación sobre su honor, el francés navegó hacia el Mediterráneo.

Su renuente partida, anterior al arribo de su reemplazante, resolvió a Nelson el problema de cómo tentar a la flota de Napoleón para luchar.

El 21 de octubre de 1805, Nelson, moviéndose indolentemente gracias a una ligera brisa, se topó con los 33 barcos de Villeneuve Dividió entonces sus fuerzas en dos columnas paralelas: un escuadrón de 15 barcos al mando del almirante Collingwood en el Royal Foreign y otro más pequeño y lento, de sólo 12, comandado por Nelson que viajaba en el Victoria.

El plan de batalla exigía que Collingwood navegara a la cabecera de la columna y atacara primero.

Poniéndose a tiro, el almirante inglés ejecutó una brillante maniobra en redondo y los barcos  iban detrás suyo siguieron su ejemplo y cargaron una andanada. Se introdujo entre el Fouqueux y el Santa Ana, que tenía cuatro cubiertas, separando los últimos 16 barcos en la larga línea de batalla.

batalla de trafalgar

Los navíos de guerra británicos vencieron a las flotas francesa y española en el cabo de Trafalgar en 1805. Esta victoria, reflejada en la imagen por una obra de Jack Wilson, otorgó a Gran Bretaña la supremacía marítima que, excepto algunos choques con la armada francesa durante las Guerras Napoleónicas, no fue cuestionada durante más de un siglo.

Nelson, con todos sus barcos siguiéndolo en una sola línea, continuaba haciendo fuego sin interrupción. Especulaba que, al conducir el barco guía con un rumbo en línea recta, los capitanes enemigos, desconcertados y confusos en cuanto al punto de contacto propuesto, aumentarían la velocidad para avanzar al mismo paso.

La maniobra de Nelson alcanzó su objetivo: se agrandó el espacio entre la mitad delantera de la flota francesa y los barcos de retaguardia separados ya por Collingwood, y eliminó la posibilidad que otros pudieran venir a socorrerlos.

Una vez que lo logró, dio vuelta velozmente hacia estribor y se trabó en batalla con el Kedoutable, que navegaba justo atrás de la nave capitana de Villeneuve, la Bucentaure, en el centro de la línea de batalla francesa.

El capitán Harvey, que lo seguía de cerca en el Temeraire, trataba de vencer al Redoutable por el otro lado. Un cuarto barco francés se unió al trío y se cerraron los cuatro en combate mortal.

Los artilleros de Nelson se vieron forzados a reducir las cargas de sus cañones de estribor para evitar que las balas pasaran de lado a lado del Redoutable y cayeran en el Temeraire.

Dos veces durante las cuatro horas de fuego, el almirante inglés ordenó el cese del fuego creyendo que la nave enemiga, que estaba con sus cañones momentáneamente en silencio, arriaría la bandera. Estaba equivocado y la última orden le costó a él la vida.

El momentáneo silencio le dio a los navegantes enemigos tiempo para renovar la batalla y dio, a un tirador escondido en la arboladura del Redoutable, una oportunidad para disparar la fatal bala de mosquete que hirió mortalmente al almirante Nelson, llamativo con su levita de almirante con 4 estrellas de caballería dispersas en su pecho izquierdo, era un blanco fácil para el asesino que estaba a sólo 15 yardas de distancia.

Más de 4.000 cañones tomaron parte en la histórica batalla. La victoria fue desproporcionada: Villeneuve perdió 18 barcos, Nelson ninguno.

Esta grandiosa batalla concedió a Inglaterra el control de los mares por 100 años, a pesar que costó la vida de su almirante más importante y de casi 1.600 hombres.

Capturaron como botín a las naves enemigas pero cuatro se fueron a pique durante el temporal que debieron soportar más tarde.

La famosa señal de Nelson, que ordenaba que enviaran su flota a «entretener» antes que los barcos se acercaran a luchar, fue dada verbalmente al oficial señalero diciendo «confía», verbo que debía seguir a la palabra «Inglaterra».

El oficial pidió después permiso para sustituir en su libro diséñales la señal 2-6-9 («espera») por «confía». Le fue concedido.

El mensaje decía: 253 269 863 261 471 958 Inglaterra espera que cada hombre cumplirá 220 370 4-27-19-24 con su deber. La señal también impresionó a Napoleón, quien más tarde la mandó pintar en sus barcos de guerra: «La France Compte que chacini fera son devoir».

Estandarte de un regimiento francés del suroeste

En 1804, Napoleón se convirtió en «emperador de Francia». En su ceremonia de coronación (pintada por David), Napoleón se coronó a sí mismo, aunque el papa Pío Vil había acudido a París para la ocasión.

Napoleón encargó a Jacques David que plasmara en el lienzo la espectacularidad y el boato de su régimen. Uno de los encargos consistió en pintar al emperador «tranquilo sobre un caballo encabritado» mientras dirigía a sus tropas a través de los Alpes italianos. 


Su interés por la arqueología quedó inmortalizado en este plato perteneciente al «servicio egipcio-», donde aparecen científicos franceses midiendo la esfinge (aunque también los soldados la utilizaron para prácticas de artillería).
 

En 1796, a la edad de veintisiete años, Napoleón Bonaparte quedaba al mando del ejército francés en Italia, donde obtuvo una serie de victorias que admiraron a sus contemporáneos. El uso que hacía de la rapidez, el engaño y la sorpresa para aplastar al adversario, es bien conocido. En este extracto de una arenga dirigida a sus tropas en Italia, Napoleón se revela también  como un maestro de la guerra psicológica. 

ARENGA DE NAPOLEÓN: «En dos semanas habéis obtenido seis victorias, tomado veintiún andartes, cincuenta y cinco piezas de artillería, diversas posiciones claves y conquistado la parte más rica del Piamonte [en norte de Italia]; habéis capturado 15.000 prisioneros y dado muerte o herido a más de 10 000 hombres… Habéis ganado batallas sin cañón, atravesado ríos sin puentes, avanzado a marchas forzadas sin calzado, acampado sin aguardiente y, a menudo, sin roldados de la libertad, sólo tropas republicanas podrían haber soportado lo que vosotros habéis soportado. Soldados, ¡tenéis nuestra gratitud! La Patria agradecida os deberá su prosperidad…

Los dos ejércitos que tan recientemente os han atacado con audacia corren delante de vosotros aterrorizados; los inicuos hombres que se reían de vuestras desgracias y se regocijaban ante la idea del triunfo de vuestros enemigos están confundidos y tiemblan.

Pero, soldados, no habéis hecho nada, comparado con lo que queda por hacer… Sin duda alguna los mayores obstáculos ya están superados; pero todavía os quedan batallas en las que luchar, ciudades que tomar, ríos que cruzar. ¿Hay alguno de vosotros cuyo valor se esté abatiendo? No… Todos vosotros os consumís en el deseo de extender la gloria del pueblo francés; todos vosotros anheláis humillar a esos reyes arrogantes que osan acariciar la idea de colocarnos grilletes; todos vosotros deseáis la firma de una paz gloriosa, una paz que indemnice a la Patria de los inmensos sacrificios que ha tenido que hacer; todos vosotros deseáis poder decir con orgullo, cuando lleguéis a vuestros pueblos: «¡Yo estuve con el ejército victorioso de Italia!».

Batalla Trafalgar

Batalla Waterloo

Napoleon Emperador de Francia Principales Hechos (301)

Coronación de Napoleón Emperador de Francia
1804:coronacion de napoleon

La carrera política de Napoleón culminó en su coronación como emperador. En este fastuoso rito de la coronación imperial los contemporáneos percibieron una contradicción: el Imperio era lo opuesto a la República, aunque el artículo 12 de la nueva Constitución afirmaba alegremente: «El Gobierno de la República se confía a un emperador».

Napoleón Bonaparte (1769-1821). Nativo de la isla de Córcega, su padre lo envió a la escuela militar de Francia, de suerte que el muchacho entró al servicio de la nación francesa a la edad de 16 años. La Revolución Francesa de 1789 llegó en el momento oportuno para este inteligente y joven oficial, puesto que casi todas las coronas europeas declararon la guerra al gobierno revolucionario de Paris.

Napoleón logró importantes victorias, llegó a ser general, y se unió en 1799 al grupo de conspiradores que dieron el golpe de estado (coup d’état), debido la heterogénea oposición a su gobierno que desmanteló mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona.

Cuando Napoleón se convirtió en cónsul en 1799, Francia estaba en guerra con una segunda coalición europea, formada por Rusia, Gran Bretaña y Austria. Napoleón, entonces, se percató de la necesidad de una pausa. Observó lo siguiente al hablar con un diplomático prusiano: «La Revolución Francesa no habrá terminado mientras exista el azote de la guerra… Yo deseo la paz, tanto para asentar y dar solidez al actual gobierno francés, como para salvar al mundo del caos».

La paz que buscaba se firmó en Amiens en marzo de 1802, dejando a Francia con fronteras nuevas y diversos territorios clientes desde el Mar del Norte hasta el Adriático. Sin embargo, la paz no duró porque tanto los británicos como los franceses la veían como algo temporal y abrigaban escasas intenciones de atenerse a sus términos. La guerra se reinició, en 1803, con Gran Bretaña, a la que pronto se adhirieron Austria, Rusia y Prusia en la Tercera Coalición.

En una serie de batallas en Ulm, Austerlitz, Jena y Eylau, entre 1805 y 1807, el Gran Ejército de Napoleón derrotó a los miembros continentales de la coalición, lo cual le dio la oportunidad de crear un nuevo orden europeo.

Consultado el pueblo francés mediante un plebiscito, la Constitución del año XII (1804) convierte a Napoleón en emperador de Francia, regula la transmisión del título por herencia y la regencia en casos de ausencia, le otorga una nómina de 25 millones de francos y reduce los poderes de las asambleas al tiempo que aumenta los del emperador.

Pero la visión de Napoleón no se circunscribe a las fronteras de Francia; sueña con hacer de París la capital del mundo y unir a Europa entera en una constelación de Estados. «Europa es una provincia del mundo y una guerra entre los europeos es una guerra civil», dice en alguna ocasión. Y en Santa Elena: «uno de mis más grandes pensamientos fue la aglomeración de los mismos pueblos geográficos que han disuelto, despedazado, las revoluciones y la política». Al servicio de esta idea unitaria pondrá su genio militar.

LA CORONACIÓN: El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.

Así surgió como líder único de Francia y conquistador de los países vecinos hasta cerca de 1807, y gobernó el mayor imperio europeo desde los romanos. Sus reformas mejoraron la educación, la banca y el sistema legal (muchos países basan todavía sus leyes en el Código Napoleónico). Su esposa Josefina no le dio herederos, así que la repudió y desposó a María Luisa, una princesa austriaca. Cuando su hijo nació, el emperador nombró al bebé Rey de Roma.

UN BREVE RESUMEN DE LA ERA NAPOLEÓNICA
La Europa Napoleónica

Las colonias americanas se habían independizado de Inglaterra en 1783 con la ayuda de Francia, que quería vengarse de la perdida de muchos de sus territorios americanos a manos de los británicos en 1763. Pero la Revolución Americana inspiró al pueblo francés para buscar su propia libertad y, en 1789, también estalló la revolución en Francia.

Los demás reinos de Europa pronto se sintieron amenazados por la Revolución Francesa, y en 1793 formaron una alianza para luchar contra Francia. Pero esta nación contaba con un ejército de más de 750.000 hombres -el mayor de Europa- y en 1797 ya había derrotado a todos sus enemigos, excepto a Gran Bretaña.

El 2 de diciembre de 1804, Napoleón se coronó a sí mismo emperador. Un año después estalló la guerra: el Tratado de Amiens, que había puesto fin a la lucha contra Inglaterra, había sido de efímera duración.

En 1805, los franceses reemprendieron el combate. Pero fueron derrotados en Trafalgar por la nota inglesa al mando de Nelson. Si Napoleón no obtuvo éxito en el mar, en tierra sus victorias fueron rotundas. Conquistó Europa gracias a una sucesión de guerras de coalición,coronadas todas por una victoria francesa (Ulm, Austerlitz, Jena, Eylau, Friedland). Los tratados de paz que ponían fin a estas guerras modificaron profundamente el equilibrio europeo.

En 1807, Napoleón firmó, cerca de Tilsit, un tratado con Alejandro, zar de Rusia. Entonces proclamó en Milán y Berlín el bloqueo continental, con el que esperaba arruinar el poder económico de Inglaterra. Como consecuencia, estallaron nuevas guerras, especialmente con Portugal y España, acusadas de no aplicar el bloqueo.

Cuando, en junio de 1808, Napoleón impuso a su hermano José Bonaparte en el trono de España, el pueblo español se alzó en armas. Comenzó así la guerra de Independencia española, que sería una de las causas fundamentales de la caída de Napoleón. Durante su gobierno reorganizó las leyes, la administración, la enseñanza y la economía de Francia.

Su ejército era invencible y, en 1812 , había conquistado la mayor parte de Europa. Pero sus intentos de dominar España encontraron gran resistencia; además, en 1812 invadió Rusia sin demasiado éxito y su ejército sufrió grandes perdidas al retirarse de Moscú en pleno invierno.A partir de ahí comenzó el retroceso del Imperio de Napoleón , que fue finalmente derrotado en Waterloo (1815) por los ingleses y sus aliados. Entonces fue condenado al destierro en una pequeña isla del Sur del Atlántico, Santa Elena, donde murió en 1821

En 1809, el poder de Napoleón había alcanzado su máximo apogeo. Ese mismo año hizo anular su matrimonio con Josefina de Beauharnais, que no le había dado hijos. En 1810 se casó con la joven archiduquesa de Austria María Luisa, que al año siguiente le dio un hijo, el rey de Roma.

Esta alegría familiar coincidiría con la decadencia de su prestigio militar y político. Los pueblos habían empezado a dar muestras de su enojo bajo el yugo de Francia. Las dificultades se agravaron con la guerra de Rusia (1812). Moscú, que había sido ocupada por el ejército francés, fue incendiada por sus propios habitantes. Napoleón tuvo que huir.

A partir de este momento, el ejército francés cosechó derrota tras derrota. En 1813, la batalla de las Naciones puso fin a la hegemonía de Napoleón en Alemania. En 1814 tuvo que enfrentarse a los enemigos que entonces invadían la misma Francia, y, por último, cuando París fue ocupado, el emperador abandonó la lucha. En Fontainebleau abdicó en favor de su hijo. Sin embargo, a él se le concedió la soberanía de la isla de Elba y conservó el título de emperador.

Se ha dicho que el poderío naval de los ingleses y el tesón de los españoles fue la barrera más grave que se opuso a sus ambiciones.

En Francia se volvió a establecer la realeza, pero durante el reinado de Luis XVIII el país no tardó en sumirse en un caos.

Al enterarse, Napoleón desembarcó en Golfo-Juan el 1 de marzo de 1815. Las tropas al mando del mariscal Ney tenían que enfrentarse al emperador, pero en lugar de hacerlo, se aliaron a él y lo llevaron a París. Sin embargo, el 18 de junio fue definitivamente derrotado en Waterloo, cerca de Bruselas.

Napoleón fue desterrado a la isla de Santa Elena, donde murió en 1821. En 1840 sus restos fueron trasladados a Francia e inhumados en los Inválidos.

 

Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

Consulado e Imperio de Napoleón Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

El Consulado 1799-1804
Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo GuerraUna vez que el proceso revolucionario en Francia fue controlado y dirigido por los sectores más moderados de la burguesía, se inició la etapa conocida como el Consulado (1799-1804), cuyo artífice sería Napoleón Bonaparte. Durante este periodo se llevó a cabo la reorganización y la restauración interior del país, consolidándose las conquistas burguesas de la Revolución.

En noviembre del año 1799 (18 Brumario del nuevo calendario), un general victorioso, Napoleón Bonaparte, con el apoyo de una parte de la burguesía, que de esta forma pretendía consolidar sus conquistas frente al Antiguo Régimen y a los jacobinos, dio un golpe de Estado, concentró todo el poder en sus manos y se erigió en cónsul. La Revolución había terminado. Pero Napoleón y la burguesía que le respaldó no pretendían volver al Antiguo Régimen, sino que, al contrario, tenían por objetivo consolidar los logros de la Revolución, aunque sólo en su aspecto más conservador.

Napoleón fundamentó su poder en los triunfos en política exterior, conquistando la mayor parte de Europa, y en la reorganización y pacificación interiores. Más tarde en el año 1804 se hizo coronar emperador y consolidó el poder de una burguesía enriquecida por los beneficios de la guerra y de una casta militar surgida con la Revolución Francesa.

Se conformaba también un grupo de pequeños y medianos propietarios agrícolas, nacidos con la Revolución y beneficiarios del reparto de las propiedades feudales.

En el orden internacional, el Consulado puede considerarse como una etapa preparatoria del Imperio (1804-1814), durante la cual tuvieron lugar en  toda Europa las guerras napoleónicas, provocadas por el empuje militar y las ansias imperialistas de Napoleón, quien sería nombrado emperador de los franceses.

Tras el golpe de Estado del 18 Brumario fue transformada la Constitución y se instauró el nuevo régimen del Consulado, cuyo poder supremo estaba en manos de tres cónsules permanentes, de los cuales Napoleón ostentaba el título de primer cónsul.

El Directorio había sido incapaz de lograr la estabilidad. El régimen liberal había fracasado y se presentaba corno el continuador de los excesos revolucionarios. Napoleón Bonaparte, quien volvía a París con una aureola de triunfos, se presentó como el paladín de la legalidad y de la paz, garantizando los derechos civiles y la prosperidad, instaurando su poder personal con la ayuda de la burguesía y del ejército.

La obra realizada por este régimen estuvo encaminada a consolidar las conquistas de la Revolución y defender los intereses de la burguesía triunfadora.

En el orden interior, Napoleón se presentaba ante los franceses como continuador de los principios revolucionarios, realizando, con un sentido práctico y realista, la restauración económica, política y administrativa del país.

Creó el Banco de Francia para impulsar la industria y el comercio; emitió papel moneda sobre bases firmes, estabilizando la situación monetaria. Restableció el liberalismo económico protegiendo a la iniciativa privada, porque la riqueza económica era la base del poder político. Desarrolló una red de carreteras; se abrieron canales y se construyeron puertos y grandes obras que dieron trabajo a una gran masa obrera desempleada. Hizo a la Iglesia aliada del Estado como fuerza moral y, para apoyarse políticamente, creó una aristocracia e inició campañas militares en Europa.

Las reformas introducidas consiguieron dotar a Francia de una sólida organización jurídica, que quedó plasmada en el famoso Código de Napoleón. En él se pueden observar la influencia del derecho romano, del derecho consuetudinario y de muchas de las conquistas jurídicas del periodo de la asamblea constituyente y de la Convención.

En el orden internacional, el Consulado consiguió restablecer la paz entre la Europa monárquica, defensora del Antiguo Régimen, y la Francia revolucionaria, que por entonces ocupaba una posición preponderante en el concierto de las naciones europeas.

El Imperio 1804-1815

Las victorias obtenidas por los ejércitos franceses en las guerras de coalición, y las mejoras introducidas por el Consulado, dotaron a Napoleón de un extraordinario poder, que le llevaría, primero, a ser nombrado cónsul vitalicio, con facultad de designar a su sucesor y, posteriormente, a emperador de los franceses en 1804.

Napoleón organizó la Corte según el modelo de La monarquía borbónica: con un gran lujo y ceremonial. Creó títulos y privilegios y se rodeó de una “nueva nobleza” de burgueses enriquecidos, a quienes concedería, junto a los miembros de su familia, muchos de los territorios conquistados. Anuló la libertad política, la libertad individual y la libertad de expresión. Se limitaron las actividades intelectuales y espirituales. Apoyó su poder en una ideología, por lo que creó la Universidad Imperial, pretendiendo dirigir el desenvolvimiento de las artes, las ciencias y las letras, que debían expresar sus ideas. Utilizó a la Iglesia con la misma finalidad. Inició la era de soldados y decretó nuevos presupuestos.

Elaboró sus famosos códigos: de procedimiento civil, de comercio y penal, que dieron a Francia un conjunto homogéneo de leyes, implantadas en otras regiones europeas y que pasaron a América, influyendo en la legislación de las nacientes repúblicas.

Realizó grandes obras públicas para “la gloria de Francia”: erigió la columna de Vendome, el Arco del Triunfo del Carrousel en las Tullerías y el Arco del Triunfo de la Estrella en los Campos Elíseos. Abrió caminos y canales en Francia y Bélgica, y modernizó los puertos de Brest, Cherburgo y Amberes.

Para sufragar dichos gastos estableció contribuciones indirectas, impuestos diversos y monopolios. Las finanzas se unieron al poder, lo cual provocaría gran descontento.

El pueblo soportó este régimen mientras estuvo respaldado por las victorias militares, pero cuando percibieron que tales victorias fueron efímeras, y que pronto se convertirían en derrotas, todos los franceses desearon la caída de Napoleón, cuyas incesantes campañas militares por Europa amenazaban con llevar a Francia a un desastre nacional.

La acción de Napoleón estaba dominada por una ambiciosa política imperialista, que lo llevó a intentar dominar Europa entera, y, sobre todo, a derrotar a Inglaterra, la enemiga tradicional de Francia. Para esto necesitaba grandes ejércitos, por lo que recurrió al sistema de conscripción, al servicio militar y a la incorporación de ejércitos de otras nacionalidades. En 1 806, Napoleón inició la confiscación de bienes y el bloqueo a Inglaterra, cerrando cualquier acceso por tierra tanto de parte de los franceses como de sus aliados, afectando vitalmente la estructura económica y provocando una crisis social.

Las tropas napoleónicas invadieron Portugal, España, Austria y Prusia; el imperio napoleónico alcanzó su culminación en 1810, dominando el centro y el occidente de Europa, y estableció alianza con Rusia, Dinamarca y Suecia. Setenta millones de personas dependían de Napoleón; el poder era mantenido por la fuerza. El bloqueo continental arruinaba tanto a Inglaterra como a Francia y a sus aliados, paralizando el comercio y creando trastornos sociales. Se perdían vidas y dinero por las constantes guerras. La reacción contra esta política imperialista provocó en el propio país y en toda Europa una creciente oposición.

Después de su fracaso durante la campaña de Rusia, en la que pretendió castigar al zar Alejandro 1 por no cumplir estrictamente con el bloqueo, los hambrientos ejércitos de Napoleón fueron vencidos por las enormes distancias de las estepas rusas y castigados por un invierno riguroso. Francia era invadida por Estados coligados al mando del inglés Wellington, París capituló y Napoleón abdicó (abril de 1814), retirándose a la isla de Elba. Luis XVIII fue proclamado rey y el ministro Talleyrand inició el tratado de paz, donde Francia se comprometió a devolver los territorios conquistados, entregar material de guerra, y desconocer a Napoleón y a la Revolución.

Napoleón decidió recuperar el poder y regresó a Francia instalándose en las Tullerías e iniciando un nuevo reinado que se conoce como “Los cien días” (mayo de 1815). Ofreció la paz en Europa, así como el respeto de los derechos y las libertades individuales. Se formó la ultima coalición contra Francia impulsada por Inglaterra, y Napoleón fue derrotado en Waterloo. (icnografía)

Fuente Consultada: Historia Universal de Gomez Navarro, Gárgari y Otros

Biografia de Napoleón Bonaparte Conquista de Europa

Biografía de Napoleón Bonaparte
La Conquista de Europa

NAPOLEÓN BONAPARTE (1769-1821):

»Su cerebro es uno de los más perfectos que han existido: la atención siempre alerta, devora infatigablemente los hechos y las ideas; su memoria los registra y los clasifica; los temas políticos y estratégicos, que se le manifiestan en súbitas iluminaciones, son sólo comparables a las de los matemáticos y los poetas…»

Asi describía Lefevre al hombre que durante varios lustros tuvo en jaque a toda Europa y que, a pesar de sus detractores y de los que se empeñaron en destruirle, consiguió imponer su ccic figura y sa obra.

NAPOLEON bonaparte biografia

A partir de él y por él, Europa rompió definitivamente sus lazos con el medievo y se incorporó al mundo moderno.

Aun sus enemigos y detractores se sintieron obligados a reconocer que, si hubo egoísmo, fue la fuerza inhumana de ese egoísmo la que lo llevó al triunfo, y que si hubo despotismo, al menos fue dirigido hacia la grandeza de Francia y con genialidad única.

Pero es probable que Napoleón no hubiera sido jamás el héroe romántico que fue si a su retrato de genio militar, estratega y mágico orador, dueño del mundo, amante pasional y desafortunado, no le hubiera sucedido su caída.

Los seis últimos años de reclusión en Santa Elena, isla perdida en medio del Atlántico, lejos de Europa y definitivamente tan lejos de la gloria, lo redimieron de sus errores de las últimas batallas, de sus abusos políticos y le dieron la oportunidad de dar definitivos ajustes a su memoria.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Nació el 15 de agosto en la isla de Córcega (Francia).

• A los 10 años ingresó en la escuela militar y terminó sus estudios seis años más tarde. Por su gran capacidad, ascendió rápidamente hasta alcanzar el grado de general.

• En 1796 se casó con Josefina de Beauharnais y fue nombrado comandante del ejército francés en Italia.

• Combatió a los austríacos en Italia y realizó una campaña contra los ingleses en Egipto y en Siria.

• El 9 de noviembre de 1799 dio un golpe de Estado en Francia: derribó al Directorio y se convirtió en cónsul.

• En 1804 se proclamó emperador de Francia, gobernando durante quince años.

• Durante su mandato libró grandes batallas que le permitieron el control sobre gran parte de Europa. Ocupó España, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia y parte de Prusia y Polonia.

La caída de Napoleón:

• En 1810, separado de Josefina, se casó con María Luisa de Austria.

• En 1812 intento conquistar Rusia con un ejército de quinientos mil hombres. Pero fue derrotado y abandonó su plan dejando a la mitad de su ejército muerto en la retirada.

• De regreso en Francia, reorganizó su ejército y se enfrentó con varias potencias europeas enemigas.

• Sufrió distintas derrotas y debió dejar el poder el 6 de abril de 1814, recluyéndose en la isla de Elba.

• En 1815 volvió a gobernar por cien días; después fue derrotado en la batalla de Waterloo. Los ingleses lo hicieron prisionero y lo llevaron a la isla de Santa Elena.

• Murió el 5 de mayo de 1821.

Napoleón no sólo fue un gran militar sino que también se destacó como político.

Durante su gobierno creó un sistema de legislación, llamado el Código de Napoleón, que garantizaba los derechos y libertades de todos los ciudadanos.

Gracias a él se amplió el sistema educativo para que todos pudieran acceder
a la educación secundaria cualquiera fuera su clase social o religión.

Napoleón murió ignorado en el exilio; pero sus ideas sobrevivieron, ya que aquel Código sigue siendo la base de legislación de Francia y de otros países.

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BIOGRAFIA DE NAPOLEÓN BONAPARTE (1769-1821)

ANTECEDENTES: Al comienzo del reinado de Luis XVI Francia estaba arruinada económicamente, por lo que necesitó acudir a gente capacitada para tomar medidas que pudieran salir de la crisis. La nobleza no tenía la menor intensión de cambiar su forma de vida, y menos aún perder algunos de sus privilegios en pos del bienestar público.

Entonces Luis XVI convoca a Estados Generales, compuesta por representantes del clero, la nobleza y el pueblo que eran las tres clases sociales existentes en aquel momento. Luego de varios dias de disputas y polémicas el Rey anula las medidas concertadas, que sumada al estado de un pueblo agotado de injusticias y mal comido, se desata un estallido social, que termina con la toma de una fortaleza medieval, conocido como bastilla, que por esa época se usaba como cárcel.

Asi fue que un 14 de Julio de 1789, el pueblo dirigido por oradores y agitadores asalta el símbolo mas importante del poder de la monarquía francesa y se intenta a establecer  un nuevo estado mas justo, democrático y republicano….un estado que esté organizado constitucionalmente.

Lograr ese objetivo fue un proceso muy penoso y largo, se pasó por distintas etapas políticas, todas muy conflictivas y sin resultados positivos para aquella clase social humillada y humildes esperanzados en un mundo mejor. (ver: La Revolución Francesa) Así con el tiempo entró en escena un «pequeño, corto de piernas y bien musculado» militar llamado Napoléon Bonaparte, que sus heroicas batallas consiguió devolver la fe al golpeado pueblo francés que seguía luchando por su bienestar.

Napoleón, fue el cuarto hijo de Laetitia y Cario Ramollino, nació en Ajaccio, en Córcega, el 15 de agosto de 1769 en el seno de una familia de escaso patrimonio que pretendía descender de la ilustre nobleza italiana. Por estas fechas, los corsos, bajo las órdenes de Paoli, oponían la última resistencia a la invasión francesa, pero la batalla de Ponte Novo (1769) puso fin a las esperanzas autonomistas de la isla.

El 1º de enero de 1779, gracias a unas becas que el gobierno francés repartía para atraerse las simpatías de los notables corsos, Napoleón y su hermano José ingresaron en el colegio de Autun hasta que en marzo del mismo año pasó a la escuela militar de Brienne, donde permanecerá varios años.

El 23 de octubred e 1784 se traslada a la escuela militar de París, de la que salió como subteniente de artillería con el número 42 de un total de 58. Pero al año siguiente —a los quince de edad— se ve obligado a responsabilizarse precozmente del mantenimiento de su numerosa familia, a causa de la muerte de su padre.

Es destinado al regimiento de artillería de La Fére (Grenoble) y, más tarde, a las guarniciones de Valence y Auxonne.

napoleon batalla de jena

Napoleón en la batalla de Jena (14 de octubre de 1806). — Monarcas y generales famosos que ganaron famosas batallas abundan en la historia del mundo. Pero monarcas y generales que las supieran ganar a tiempo y dándolas su grandiosa espectacularidad teatral, pueden contarse con los dedos de una mano y… nos sobran dedos: Alejandro, Julio César, Carlos I de España, Napoleón…

Presencia el estallido de la Revolución Francesa de 1789. En aquel mismo momento su gran intuición le hace comprender la importancia mundial de aquel acontecimiento y medita sobre la conveniencia de abandonar sus inclinaciones corsas para unir su suerte a la de Francia.

Durante el año 1791 recorre con su regimiento Auxonne, Dole, Sévres y Lyon. El 22 de febrero de 1792 es nombrado capitán, a pesar de lo cual su situación económica, ya harto precaria, se agrava aún más y se ve obligado a vender hasta el reloj.

Va de permiso a Córcega y durante su estancia allí se produce un motín antifrancés, y por propia iniciativa toma el mando de un regimiento de guardias nacionales y aniquila a los insurgentes.

Economicamente su familia la sigue pasando mal, pero gracias a la boda de su hermano mayor, José, con la hija de un rico comerciante marsellés, consiguen salir a flote de la difícil situación económica.

En 1793 es nombrado segundo jefe de artillería del ejército republicano que pone sitio a Tolón, plaza filomonárquica que con la ayuda de la escuadra anglo-española se rebela contra la Convención republicana. Napoleón propone un plan y triunfa!, Tolón se rinde.

En 1794 se le encomienda el mando de la artillería del ejército de Italia para que inspeccione las costas y prepare una expedición a Córcega e Italia, logrando excelente actuaciones militares.

El 22 de agosto de 1795 accede al poder un nuevo Directorio; pero una conspiración pone en peligro al nuevo gobierno. Barras, admirador incondicional del talento de Bonaparte, delega en sus manos el mando de las tropas de la Convención y, junto con Murat, el 13 de Vendimiario ataca a los amotinados a cañonazos hasta su total desarticulación. Se le nombra general de división y jefe del ejército del interior.

Tenía veintiséis años….Napoleón fue premiado con el mando del Ejército francés en Francia. Lo cual le hizo poca gracia, ya que él soñaba con mandos de ejércitos conquistadores de imperios en la propia Europa.

El 9 de marzo de 1796 contrajo matrimonio con la hermosísima viuda de un marqués Josefina Beauharnais, nacida en Jamaica, no muy inteligente ni muy instruida.

Napoleón había sido nombrado jefe supremo del ejército de Italia. Cuyos generales, ya maduros, expertísimos — Massena, Berthier, Augereau— recibieron con escepticismo y sorna a aquel jefe de menos de treinta años.

Las campañas de Napoleón en Italia se cuentan por triunfos. Una y otra vez derrotó a los ejércitos austríacos con una facilidad y una jactancia que «galvanizaba a sus soldados».

Luego de terminada tan feliz y rápidamente la campaña de Italia, Napoleón regresó a París el 5 de diciembre de 1797, siendo recibido con auténtico delirio colectivo.

Pero su descanso glorioso le duró poco tiempo. Como Inglaterra estuviera levantando coaliciones contra Francia, ésta decidió atacar a Inglaterra en puntos vitales de su Imperio: la India.

El 19 de mayo de 1798 salió de Tolón una expedición preparada con gran sigilo. Al frente de ella, Napoleón; y acompañando a éste, generales, sabios y artistas de la máxima calidad.

La expedición contaba con 36.000 soldados de tierra y 10.000 marinos. La conquista de Malta fue cuestión de horas; en esta isla quedó una guarnición francesa de 2.000 hombres a las órdenes del general Vaubois.

La conquista de Egipto fue conseguida en menos de tres meses, de mayo a agosto de 1798, y empezando con la toma de Alejandría terminó con la batalla de las Pirámides —23 de julio— en la que fueron aniquilados los feroces mamelucos.

Inquieto por las noticias que de Francia — convulsionada — recibía, Napoleón regresó a París el 16 de octubre de 1799.

Apoyado en el entusiasmo de las clases populares y en la lealtad del ejército dio el golpe de Estado de 18 brumario (9 de noviembre); al Directorio le sucedió el gobierno provisional de tres cónsules: Roger Ducós, Sieyés y Napoleón.

Estos cónsules presentaron al pueblo francés — 14 de diciembre de 1799 — una Constitución, que fue aprobada por tres millones de votos.

Napoleón fue elegido cónsul por diez años, con Cambaceres y Lebrun como colegas.

Mientras Francia se reorganizaba, sus implacables enemigos, Inglaterra y Austria, empezaron a hostigarla con las armas.

Al frente de un fuerte y ordenado ejército Napoleón cruzó los Alpes por el Gran San Bernardo — 13 a 16 de mayo de 1800— y sobre tierras italianas fue derrotando a los austríacos en Montebello, Marengo, Novara,… Fracasó una expedición francesa para conquistar la isla de Santo Domingo, pero nuevamente los franceses presionando en Egipto, los combatientes decidieron firmar la Paz de Amiens —25 de marzo de 1802— que señala el comienzo de la época más gloriosa para Napoleón.

Quien dedicó mucho tiempo a las reformas interiores, de las que tan necesitada estaba la desangrada Francia.

Firmó un Concordato — 15 de julio de 1801 — con el Vaticano que le permitió atraerse las simpatías de los católicos franceses. Instituyó — 19 de mayo de 1802 — la Orden militar y civil de la Legión de Honor para premiar los grandes servicios prestados a Francia.

Promulgó la nueva Constitución —4 de agosto de 1802— y el celebérrimo Código Civil, que lleva su nombre, de 20 de marzo de 1804. Estos grandes servicios a su patria fueron recompensados por ésta con el nombramiento de cónsul perpetuo y el derecho a elegir su sucesor.

napoleon bonaparte

Entrevista de Napoleón y Fernando II después de la batalla de Austerlltz. Pintura de Gros. Museo de Versalles. — Recordemos las batallas de Montebello, Marengo, Novara, Jena, Austerlitz, Eylau, Friedland… Pero tampoco debemos de olvidar que los monarcas contra los que luchó no fueron un Alejandro Magno, un César, un Carlos I, un Pedro «el Grande», un Federico II de Prusia… Napoleón combatió con reyes como Fernando, José,Alejandro, cuya talla no excedía a la mínima exigida para colocarse sobre las inseguras cabezas… inseguras coronas. Posiblemente —opinan los técnicos del arte bélico— fue la de Austerlitz la batalla mejor planeada de las muchas que planeó bien el genial corso, a quien esperaban los años tristes de España, de Rusia, de Bélgica…

Inglaterra no podía permanecer inactiva contemplando las conquistas de Napoleón, y entre sus planes ideó en 1804 una conspiración con la intención del asesinato de Napoleón.

Descubierta la  misma , el cónsul mandó fusilar en los fosos del castillo de Vincennes al duque de Enghien, que pareció ser el organizador —mandado— de la conjura. Este fusilamiento se cree fue la mecha que hizo estallar la guerra general.

Napoleón ganaba adeptos y el apoyo era cada vez mas popular, se  le concedió el título de Emperador hereditario con el nombre de Napoleón I.

Ya como emperador tubo que hacer frente a la nueva coalición europea integrada por Inglaterra, Austria, Rusia y Suecia. Apenas si tuvo tiempo para dejar a su hermana Elisa los principados de Luca y Piombino.

Austria y Rusia se lanzaron sobre Alemania. Pero Napoleón llevó la guerra adonde él le convenía. Cruzó el Rhin, obligó a los austríacos a salirle al paso, derrotándolos en varias opotunidades, con lo que dominó el curso del Danubio.

La importante victoria de Ulma tuvo la infeliz contrapartida de la derrota naval de Francia en Trafalgar — 21 de octubre de 1805 —, derrota con la que pasaba a Inglaterra el «dominio de los mares».

El 15 de noviembre entró en Viena, y su mariscal Massena arrolló en Moravia al emperador de Alemania, que pretendía unir su ejército al del zar Alejandro I. Y el 2 de diciembre trituró a los ejércitos aliados en Austerlitz.

Esta victoria tuvo efectos sumamente importantes: el Tratado de Presburgo —21 de diciembre—, por el cual se sometieron a Napoleón, Venecia y Trieste, los nuevos reinos de Baviera y Wurtenberg, el Gran Ducado de Berg — que fue dado por el emperador a su cuñado Murat —, el reino de las Dos Sicilias — cuyo trono perdió Fernando I y le fue concedido a José Bonaparte.

Y como Napoleón precisaba de Holanda, para saltar desde ella a Inglaterra, la transformó en reino, dando su corona a su hermano Luis.

Ante tan amenazador poder, Inglaterra consiguió una nueva coalición. La primera que atacó a los franceses fue Prusia, apoyada por Rusia. Pero Napoleón entró en Prusia en noviembre de 1806, y tras las victorias contundentes de Jena y Auertaedt le fue fácil presentarse en Berlín — 21 de noviembre—, donde firmó el bloqueo continental.

Mas tarde Napoleón obligó al zar Alejandro I a firmar la Paz de Tilsitt. Con los restos de Alemania, Napoleón formó el reino de Westfalia, cuya corona puso en la cabeza de su hermano Jerónimo. Inmediatamente ocupó la Toscana — 1806— y Portugal — 1807 —.

Estos nuevos éxitos napoleónicos determinaron un concierto entre España, Dinamarca, Prusia y Holanda. 

123
Conquistó para Francia
casi toda Europa
Abolió las leyes feudales e
impuso su Código Civil
Impulsó el primer estado
moderno y centralista
456
Acabó con el prolongado
Sacro Imperio Germánico
Separó los poderes de la
iglesia y el Estado
Extendió los ideales de la
revolución francesa

BONAPARTE NAPOLEON acaballo

David pintó a Napoleón. cruzando en 1800 el paso de San Bernardo y lo comparó con Aníbal y Carlomagno. Paradójicamente, Bonaparte destruyó el Sacro Imperio Germánico, obra de los sucesores de Carlomagno.

batalla napoleon

En el campo de batalla de principios del siglo XIX, los cuidadosos planes de los generales solían terminar en una confusión de combates cuerpo a cuerpo, en la que hasta los estrategas tenían dificultades para distinguir a las tropas propias de las del enemigo.

La infantería y la caballería luchaban para mantener su estandarte en pie, y avanzaban valerosamente en lo peor de la Batalla de Borodino, ocurrida cerca de Moscú el 7 de septiembre de 1812, y que puso fin a los planes de Napoleón para conquistar Rusia. Tras el devastador fuego de artillería, sobrevino la masacre del combate cuerpo a cuerpo, mientras Napoleón dirigía, desde una colina, las oleadas de ataque.

Cada asalto se veía entorpecido por los cuerpos y escombros del asalto anterior. Al final del día, Napoleón había perdido más de 30,000 soldados, un tercio de su ejército, entonces conocido como la Grande Armée.

En 1807 Napoleón trama un plan para retener en Francia al rey de España Carlos IV y aus hijo Fernando VII y envía sus tropas a ocupar Madrid y otras capitales sin apenas otra oposición que la verbal, ya que se había dicho al pueblo español que llegaban las tropas francesas para proteger el pacífico reinado de los Borbones.

Napoleón hizo rey de España a su hermano José;mientras que España fue siempre ayudada por el ejército inglés al mando del lord Wellington durante cinco años.

El emperador de los franceses siguió sumando triunfos, victorioso en Abensberg, en Ratisbona, en Essling, en Wagram, entró de nuevo en Viena y se adjudicó las provincias ilíricas. Al anexionar las provincias italianas de Urbino, Ancona y Camerino al naciente reino de Italia, fue excomulgado por el Papa Pío VII, pero Napoleón correspondió a esta excomunión apoderándose del Papa y recluyéndole en Savona.

Deseando un heredero, que no le daba la emperatriz Josefina, se divorció de ella —1809— y pidió la mano de la archiduquesa María Luisa de Austria. El matrimonio se celebró en París el 2 de abril de 1810.

El 20 de marzo del siguiente año nació el que sería llamado rey de Roma, de infelicísima vida y temprana y misteriosa muerte.

Pero a la Francia desangrada y arruinada aún le quedaba por apurar un trago mucho más amargo: la dantesca campaña de Rusia.

El 9 de mayo de 1812, Napoleón salió de París al frente de un sensacional ejército de cerca de medio millón de soldados.

En la batalla de Borodino — 7 de septiembre —, de resultado indeciso. Los rusos fingieron huir, para hacerse perseguir por los franceses. Y ésta fue la colosal trampa en que cayó Napoleón. Durante días y días avanzó por tierras inhóspitas, heladas, en las que aldeas y pueblos habían sido incendiados por los fugitivos.

El ejército invasor, cada vez más apartado de sus bases de aprovisionamiento, íbase convirtiendo en un ejército fantasmal de hambrientos y andrajosos.

Dejando el mando de las derrotadas huestes en huida — habían muerto o desaparecido más de doscientos mil hombres— a su cuñado Murat, llegó casi solo a París el 18 de diciembre.

Al poco tiempo consiguió fondos y tropas para reanudar las campañas en Europa, que ya no serían ofensivas, sino defensivas, puesto que las potentes tropas aliadas estaban en el borde del Rhin.

Logró sumar nuevos triunfos, pero iban a llegar las primeras derrotas «en cadena», coleccionadas por sus generales, y las dolorosa y fatal fue en la batalla de Leipzig.

El colapso era inevitable, las tropas aliadas estaba cada dia mas cerca de París y el 14  de abril de 1814  le obligaron a abdicar la corona en Fontainebleau.

Por el Tratado de París — 23 de abril de 1814—, quedó deshecha la obra total del emperador y éste se vio obligado a irse a la isla de Elba, cuyo dominio se le había adjudicado. Pero era demasiado gigante Napoleón para reino tan pequeño.

En la isla de Elba sabe las dificultades con que lucha el gobierno de Luis XVIII, el descontento inevitable producido por la Restauración. Entonces se decide a probar fortuna. El 1° de mayo de 1815 desembarca en el golfo de Juan. El 20 del mismo mes se halla en las Tullerías.

Solo, con su persona, ha conquistado guarniciones y ejércitos, con la marcha más romántica que recuerda la Historia, al amparo de la bandera tricolor y de las águilas imperiales. Pero los aliados no le pueden ni le deben perdonar.

En Waterloo (18 de junio de 1815) todo se ha terminado. Napoleón abdica por segunda vez el 22 de junio.

El 3 de julio se entrega a la flota inglesa en Rochefort. El 15 el Bellerophon le traslada a Plymouth. El 7 de agosto emprende, a bordo del Northumberland, la travesía del Atlántico.

El 15 de octubre desembarca en Santa Elena, en aquel pedazo de roca perdido en la inmensidad del Océano. No, Napoleón no podrá escapar esta vez. Pero aun en esta situación, el gobernador de la isla le molesta con sus impertinencias e inútiles restricciones.

El clima de Santa Elena y las angustias mentales precipitan su fin.

Muere de enfermedad cancerosa (¿…?), el 5 de mayo de 1821. Pero, al morir nace en la vida histórica con los fulgores de la leyenda por los que todos, más o menos, estamos deslumhrados.

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Su fama de liberal es tan sólo un mito: A menudo se relacionan las revoluciones europeas de 1830 y 1848 con la difusión que hizo Bonaparte del ideario de la Revolución Francesa en el transcurso de sus campañas.

Es evidente que la influencia de Napoleón fue notoria, pero también es cierto que la imagen liberal del emperador no es más que un mito. De hecho, Napoleón fue siempre partidario de la disciplina y estuvo sujeto al deber.

En lo social, era un hombre que detestaba el caos, el desorden y los motines.

La justicia social nunca figuró entre sus prioridades; en todo caso, fue un instrumento necesario para mantener la paz en la retaguardia. Sólo las torpes políticas antiliberales de quienes tomaron el poder en Francia y Europa después de Napoleón engrandecieron, erróneamente, su talante liberal.

reunion aristocracia francesa

Napoleón siempre se mostró interesado en los últimos avances técnicos y científicos.En 1801 invitó a Volta, inventor de la pila eléctrica, a que hiciera en París una demostración de su invento.

El Arco del Triunfo (París)

arco del triunfo en paris

En 1806 Napoleón, emperador de Francia, encargó la construcción del Arco del Triunfo para conmemorar sus victorias.Este monumento, que tiene 50 metros de alto y 45 de ancho, está situado en el extremo occidental de los Campos Elíseos de París. En sus muros interiores se hayan inscritos los nombres de numerosos generales y victorias de Napoleón.

 

reparto del mundo epoca de Napoleon

Visión del caricaturista inglés Gillray sentado a la izquierda aparece William Pitt, primer ministro del Reino Unido, mientras Napoleón, a la derecha, corta el «pastel*» quedándose con toda Europa.

Los Cien días y el último exilio

Napoleón llegó a París, donde fue recibido con entusiasmo por el pueblo, redactó la Constitución del año XII y reorganizó rápidamente el ejército, lanzándose contra los ingleses dirigidos por Wellington.

Estos, apoyados por los prusianos, le derrotaron en Waterloo, su última batalla (18 de junio de 1815).

Napoleón abdicó por segunda vez en su hijo y embarcó hacia Estados Unidos, pero fue interceptado por los ingleses, que ordenaron su deportación a Santa Elena, donde escribió Memorial de Sainte-Héléne y donde murió el 5 de mayo de 1821.

El Testamento

Cuando el diagnóstico de cáncer de estómago fue confirmado por los médicos y los dolores que lo habían acompañado durante toda su vida se hicieron intolerables, le dijo a su colaborador Bertrand: «No temo morir, lo único que temo es que los ingleses se apoderen de mi cuerpo y lo depositen en la abadía de Westminster.

Entonces comenzó a dictar el testamento, donde pensaba declarar otra vez la guerra al enemigo, dar su último mensaje a Francia y agradecer a quienes lo habían querido.

En cuanto podía llamaba a Marchand y dictaba más rápido de lo que cualquiera pudiese escribir. Pedía que le releyeran y se enojaba si no se adecuaba fielmente a lo que había dicho o a lo que habría querido decir.

Antes de terminarlo, hizo saber a todos que lo estaba escribiendo, jugando con cada uno, prometiendo y regateando herencia.

Una vez que tuvo un altercado con su médico de cabecera lo amenazó: «Estoy redactando mi testamento y todo lo que le daré es la suma de 20 francos.

Con eso puede comprarse una soga y ahorcarse». Cuando por fin el texto estuvo completo, todo pareció volver a la normalidad. Sin embargo, muy poco tiempo antes de morir pidió a Bertrand que le alcanzara el documento. Adelante de todos lo rompió en mil pedazos y comenzó a dictar de nuevo.

Hasta el último día siguió agregando modificaciones. Los testigos dijeron que entre sangre y tinta pidió que le acercaran un cofre. Tiró sobre la cama sus pequeños tesoros y fue diciendo uno por uno a quién serían destinados entre sus soldados de la Vieja Guardia.

El Arsénico:

Paul Kauffmann, autor de un libro sobre los últimos meses de Napoleón, afirma que Bonaparte murió «envenenado por los miasmas de su gloria difunta, por una melancolía más tóxica que todos los cianuros, por una tristeza que se lo tragó cada día con más fuerza que cualquier ácido».

La tradición histórica siempre aceptó la afirmación de que Napoleón había muerto de cáncer de estómago, aunque a lo largo de este siglo aparecieron numerosos libros asegurando que había muerto envenenado por traidores que vivían en Santa Elena. El mismo sospechaba de todos.

Tanto es así que pocos días antes de morir redactó su última voluntad dedicada a su médico, el doctor Antomarchi: «Quiero que después de mi muerte abráis mi cadáver, saquéis el corazón, lo pongáis en espíritu de vino y lo llevéis a Parma, donde lo entregaréis a mi amada María Luisa. Id después a Roma, ved a mi madre, a mi familia y decid a todos los míos que el Gran Napoleón ha expirado en esta triste roca en la situación más deplorable, careciendo de todo, abandonado a sí mismo y a la gloria».

Cuando Napoleón Bonaparte muere a las 5.49 de la tarde del 5 de mayo de 1821, quien le cierra los ojos y realiza su autopsia es Francisco Antomarchi, el mismo que durante veinte meses estuvo al lado del Gran Corso como su galeno personal.

Lowe ordenó que otros siete médicos ingleses presenciaran el estudio y se negó a que el corazón fuera retirado del cuerpo.

El resultado de la autopsia fue muerte natural, cáncer de estómago. Comenzado el siglo XXI, científicos, toxicólogos y médicos analizaron el ADN de los cabellos de Bonaparte y examinaron bajo la lupa y con los medios actuales los informes médicos y la autopsia del emperador.

El fallo fue unánime: arsénico masivo. Se demostró además que el arsénico provenía de una importante ingestión y no de una aplicación externa.

Otro argumento de peso que apuntala el del envenenamiento es el estado del cuerpo: Napoleón Bonaparte fue inhumado veinte años después de su muerte y su cuerpo estaba intacto, mientras que su ropa estaba totalmente destruida.

El primer «culpable» que se presenta en el camino es el británico Hudson Lowe, gobernador de la isla de Santa Elena. Pero hay otros sospechosos más, esta vez franceses que compartieron el destierro con Bonaparte y que, resulta obvio, lo traicionaron.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Tomo 27

CRONOLOGIA

1769 Nace en Ajaccio (Córcega).

1784 Cadete en la Escuela Militar de Brienne.

1785 Termina sus estudios en la Escuela Militar de París.

1789 Participa en la insurrección de Córcega.

1793 Obtiene el ascenso a general de brigada, por sus méritos de guerra.

1795 Salva a la Convención Nacional (el gobierno revolucionario republicano francés) de una insurrección parisina.

1796 Nombrado general en jefe del ejército de Italia, obtiene numerosas victorias. Se casa con Josefina de Beauharnais.

1798-99 Campañas de Italia y Egipto.

1799 Fracasa en la conquista de Siria y regresa a Francia. Toma el poder en Francia mediante un golpe de estado. Es nombrado Primer Cónsul, con lo que pasaba a ser el principal gobernante de Francia, con poderes dictatoriales.

1800 Vence a Austria en la batalla de Marengo y consolida sus conquistas en el norte de Italia. Nueva Constitución.

1802 Es nombrado en Cónsul Vitalicio.

1804 Coronado emperador de los franceses en Notre Dame.

1805 Derrota a Austria y a Rusia en la batalla de Austerlitz.

1806 Establece la Confederación del Rin y pasa a controlar Polonia. Crea el Sistema Continental, destinado a bloquear y arruinar el comercio inglés.

1807 Invade Portugal.

1808 Nombra rey de España a su hermano, José I. Guerra de Independencia de España y Portugal, que se prolongará seis años.

1809 Se anexiona Roma y los Estados Pontificios. Anulación de su matrimonio con Josefina.

1810 Matrimonio con la archiduquesa María Luisa de Austria, hija del emperador Francisco I.

1812 Desastrosa campaña en Rusia.

1814 Abdica como emperador y se exilia en la isla de Elba.

1815 Escapa de Elba, regresa a Francia y toma el poder. Las coaliciones europeas consiguen vencerle en Waterloo. Es deportado a la isla africana de Santa Elena.

1821 Muere en la isla de Santa Elena

 

Batalla Trafalgar

Batalla Waterloo