Quinquela Martín

Biografia de Quinquela Martín Artista Plástico Argentino Vida y Obra

Biografia de Quinquela Martín
Artista Plástico Argentino

El 20 de Marzo de 1890 fue dejando en la Casa de Expósitos un niño que se suponía había nacido tres semanas antes, es por eso que el día de nacimiento de Benito ha sido consignado como el 1º de marzo. Fue bautizado con los nombres de Benito Juan y se le asignó el apellido Martín. Su primer nombre fue en razón de ser bautizado el día de San Benito Abad, el 21 de marzo. Casi ocho años después, el 16 de noviembre de 1897 es adoptado por el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina, quienes vivían en la Boca del Riachuelo, donde vivió toda su vida el maestro.

Cursó tan solo los dos primeros grados de la primaria, y luego se dedicó a repartir el carbón que sus padres vendían a los vecinos del barrio.

Cuando cumplió 15 años su padre que descargaba carbón en el puerto, lo convocó a trabajar con él, pese a su físico poco adecuado para la tarea, pero su empeño y rapidez le hicieron ganar el apodo de «EL MOSQUITO».

Al poco tiempo, cuando cuenta 17 años, se inscribió en una academia para cursar dibujo y pintura, con le maestro italiano Alfredo Lázzari, quien fue su único maestro. Completó su formación autodidacta a través de lecturas en la biblioteca del Sindicato de Caldereros, y allí descubrió el libro «El Arte» del escultor francés, Auguste Rodin, que lo llevó a dedicar su vida a la creación artística.

Cuando cumple 20 años expone por primera vez sus trabajos en la Sociedad Ligure de Mutuo Socorro. En 1912 se le diagnostica un principio de tuberculosis y busca los purificadores aires de Córdoba para curar su enfermedad. Allí realiza una serie de paisajes acompañado al maestro Walter de Navazio. Retorna a los seis meses milagrosamente curado y convencido que debe reflejar, como decía Rodin, únicamente su vida y su ambiente, es decir pintar su aldea: La Boca del Riachuelo.

Miembro Honorario de la Universidad
El 14 de enero de 1972 se firmó en el Consejo Superior de la UBA la resolución por la cual se designaba a Benito Quinquela como miembro honorario de esa alta casa de estudios. En los considerandos de la resolución se expresa que el artista ha honrado y honra con su obra a la cultura argentina y al hombre de nuestro país, y que a ello se agrega «el ejemplo de toda una vida dedicada al arte, a la promoción de la cultura y a la misión de servicio por su generosidad para la comunidad y a través del fomento de la educación».

«Pero la resolución de la Universidad de Buenos Aires no es meramente eso, sino una expresión vocacional de reconocer públicamente, y sobre todo ante los jóvenes, lo que constituye un ejemplo capaz de alentar una meta. Cuando reciba usted el diploma y la medalla que lo acompaña, podrá apreciar todo esto y su aceptación será un bien para la Universidad».

Por último expresa: «Con el tiempo, maestro, la herrumbre cubrirá esa medalla produciendo el más antiguo de los pigmentos: ese mismo que crustifica los hierros de los barcos envejecidos o moribundos, que podrán desaparecer de la boca del Riachuelo, pero nunca de la imagen de sus cuadros».

LOS PRIMEROS AÑOS DE BENITO:

Al viejo Manuel [padre de Benito] lo que menos le gustaba era la decisión de su hijo de dedicarse intensamente a la actividad artística, porque estaba descuidando su trabajo en el puerto. Las discusiones eran constantes y tantos fueron los enfrentamientos entre Benito y su padre que un día, contra la voluntad de Justina, que apoyaba al joven en todos su proyectos, el joven pintor empacó sus bártulos y abandonó el hogar paterno. No fue Justina la única en lamentar ese alejamiento. El estómago de Benito también lo sufrió bastante. Aunque siguió trabajando en el puerto para ganarse el sustento, ya libre de la tiranía paterna dedicaba muchas más horas a la pintura que al carbón, y vivía de mate cocido y galletas marineras.

Tiempos vagabundos
La vida de Benito se convirtió casi en un vagabundeo. Vivió un tiempo en la Isla Maciel; allí frecuentó ladrones y malandras, entre los cuales se sentía perfectamente cómodo, según contaría años después.

En sus memorias dice que llegó a conocer una «academia del punguismo» con base en esa isla y que le ofrecieron formar parte de ella, pero no le interesó. En cambio, llenó varias telas con imágenes de la Isla Maciel y aprendió mucho de los punguistas; porque, además del arte del robo disimulado, cultivaban una serie de códigos de honor y hermandad que despertaron mucha admiración en el joven artista. Todas estas experiencias abrieron su mente y enriquecieron su pintura. Pasaron meses de errancia en los que Benito montó su taller en los lugares menos pensados, desde altillos hasta barcos (tuvo un estudio de pintura a bordo del «Hércules», un navío anclado que descansaba en el cementerio de embarcaciones de la Vuelta de Rocha). Sin embargo, este peregrinaje no duró mucho.

Podría decirse que la ley familiar fue más fuerte que la ley de la calle; pero, en realidad, no fue el respeto al padre lo que indujo a Benito a retornar al hogar, sino la nostalgia de la caricia materna y los ruegos de Justina que no vivía en paz sin él. Fue ella quien le dio un sabio consejo: «Si no te gusta el carbón, búscate un empleo del gobierno».

Siguiendo la recomendación materna, Benito consiguió un trabajo como ordenanza en la Oficina de Muestras y Encomiendas de la Aduana, en la Dársena Sur, no tan lejos de su querido puerto. Allí desarrollaba funciones «fundamentales» para el buen desempeño de cualquier oficina, como limpiar las ventanas y cebar mate; pero lo importante era que le quedaba tiempo para pintar a gusto.

De todos modos no duró mucho como empleado estatal. Comenzaron a pedirle labores de mensajero, y debía andar de aquí para allá transportando caudales. Un día pensó lo que podría pasar si le robaban una encomienda —había aprendido bastante de punguismo— y presentó su renuncia indeclinable. Pero ese tiempo de poco trabajo y mucha pintura dio sus frutos. A los pocos meses el pintor del puerto participó por primera vez de una exposición. Se trató de una muestra colectiva de todos los alumnos del taller de Alfredo Lazzari, y tuvo lugar en la Sociedad Ligur de Socorro Mutuo de La Boca. Esta sociedad celebraba su aniversario número veinticinco, y qué mejor forma de conmemorar el nacimiento de una mutual boquense que con la exhibición de las creaciones de sus hijos, los artistas de La Boca.

Participaron Santiago Stagnaro, Arturo Maresca, Vicente Vento y Leónidas Magnolo, todos principiantes y aficionados. Para cada uno de ellos fue un evento bello y memorable, pero para Chinchella fue especial: se trataba de su debut. Expuso cinco obras: un óleo titulado Vista de Venecia, dos dibujos a pluma que formaban parte de su Estudio de cabezas y dos coloridos paisajes pintados con tempera. Las obras oran algo torpes, las manos del artista no habían adquierido ido aún la maestría que las caracterizaría mas adelante. Lamentablemente las mayor parte de estas primeras obras ed Quinquella se han perdido y es imposible recuperarlas.

padres de quinquella

UN TESTIMONIO DE LA ÉPOCA:
Un pintor en la lluvia

Una mañana opaca en que la lluvia estaba al caer, peregrinando por La Boca nos detuvimos a contemplar a un pintor que, sentado en la proa de un velero, indiferente al mercante ir y venir de un barco en descarga, pintaba. Es decir, aquello no era pintar, era un afiebrado arrojar colores y más colores sobre el cartón. En manos de nuestro hombre el pincel iba, venía, describía giros, volvía y revolvía con amplitud majestuosa y segura; a su paso, dejaba gruesas huellas que parecían desordenadas e incongruentes en un principio, pero que bien pronto adquirían forma y cierta concordancia inarmónica, grotesca casi, para formar enseguida un cuadro de una belleza sorprendente; insospechable en un rincón gris y sucio del Riachuelo.

Cuando hubo terminado su tarea, abordamos al raro pintor y fácilmente entablamos charla. Se trataba de un buen muchacho, dulce y humilde, que pinta de pura afición, como siente la pintura, instintivamente. Avanzando en nuestra conversación, no nos costó obtener que nos invitara a ir hasta su casa, una de esas modestas casas típicas de La Boca.

Allí nos contó su historia, triste como pocas. Quinquela Martín es huérfano, pero aun es inclusero: hijo del amor, como él mismo se llama. Adoptado a los cinco años por sus actuales padres, un matrimonio de sencillos hijos de Italia, su infancia fue dura. Hasta los veinte años fue descargador y repartidor de carbón. Aún recuerda riendo sus primeros pujos en el diseño, carbón en mano, y haciendo víctima de sus inclinaciones a cuanta pared halló a su paso. A los veintiún años sintió la necesidad de instruirse sólo, sin ayudas externas, empezó febrilmente a aprender, comenzando casi por las primeras letras. Con tanto ardor se inició en esa nueva fase de su vida, que su físico, hecho a las rudas tareas materiales, fue incapaz de resistir, y el bravo muchacho se enfermó. Pasó una temporada en Córdoba y San Luis y de regreso adoptó la resolución definitiva que habría de cambiar fundamentalmente su vida.

Atacó la pintura abandonándolo todo. Solo, sin apoyo moral ninguno; sin un maestro que guiara sus primeros pasos, se dedicó por entero a la pintura. Cruenta fue la lucha que sostuvo. […] Desde su iniciación, supo comprender que lo que convenía a su modo de ver la pintura era hacerse solo, sin aceptar las restricciones y las pautas que para los temperamentos fuertes significan las academias, los procedimientos de «receta» y las normas inmutables. Libre como el potro, que si nunca saboreó los sibaritismos del box mullido, jamás conoció la esclavitud del freno que al guiar anula e inferioriza; así se hizo este pintor, íntegro, sincero y fuerte.

J. Márchese ( Fray Mocho, 1918)

Fuente Consultada: Benito Quinquela El Maestro del Color Protagonistas de la Cultura Argentina – La Nación –

Conocer el Estilo de sus obras:

Libro Online Sobre Quinquela: Paradojas del Sur

Biografia de Raúl Soldi Artista Plástico Argentino Vida y Obras

Biografía de Raúl Soldi Artista Plástico Argentino

Inició sus estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes, y en el año 1921 viaja a Europa. Estuvo en Alemania hasta 1923 en que se traslada a Italia, ingresando en la Real Academia de Brera (Milán) donde permaneció hasta el año 1932. En Italia se relaciona con un grupo de artistas de vanguardia.

En 1933 regresa a la Argentina y es becado por la Comisión Nacional de Cultura y recorre Estados Unidos, trabaja como escenógrafo en Hollywood. Desde 1930 presenta obras en el Salón Nacional de Cultura, y en diversos Salones provinciales, en la Exposición Internacional de París (1937), en Nueva York (1941-1943) y a partir de 1934 comienzan sus muestras individuales.

Los temas que trató son variados, paisajes, retratos, temas relativos al teatro y al circo, naturalezas muertas. En el año 1953 pinta los famosos frescos de Ia Iglesia de Santa Ana de Glew. En 1966 realizó la decoración de la Cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires, cuya técnica es la tela pintada al óleo y luego adherida al muro.

Sus obras figuran en muchos museos entre ellos, el de Arte Moderno de Nueva York y los de Florencia y Milán. Fue uno de los artistas argentinos que donó gran parte de su obra, que sería muy extenso detallar. 1947, Obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional. 1948, Primer Premio de Ia Bienal de San Pablo. 1951, Premio Palanza otorgado por La Academia Nacional de Bellas Artes, de la que fue miembro. 1960, Mención de Honor en la II Bienal de México. Ilustró también libros de poesía.

En 1968 viaja a Israel, pinta en la Basílica de Ia Anunciación en Nazaret, un mural inspirado en el milagro de In Virgen de Luján. El Museo del Vaticano en Roma incorpora en 1987 una obra suya titulada «La Virgen y el Niño» con esta última suman dos los cuadros que posee La Santa Sede, la anterior se titula «Santa Ana y La Virgen Niña» A partir de este último año hasta la fecha de su fallecimiento, realizó varias exposiciones, la más destacada en el Museo Arte Decorativo.

La Galería de Arte Moderno de Milán incorpora a su colección un autorretrato. Ademas de su talento, el destino le había reservado otros privilegios, haber conocido en vida La fama y La gloria y participar en 1993, un año antes de su fallecimiento, de una mega exposición que mostró en el Salón Nacional de Exposiciones «Palais de Glace» La maravilla de su obra, convocando a millares de visitantes que disfrutaron incansablemente el refinado e incomparable espectáculo de su obra. Quizás nada más Justo, que también él pudiera llevar en su retina, semejante acontecimiento.

Cronología de Raúl Soldi 

1905 Nace el 27 de Marzo en Buenos Aires.

1923 Viaja a Alemania e Italia.

1924 Vuelve a Italia y comienza estudios en la Academia de Brera, Milán.

1932 Regresa a la Argentina.

1933 Primera exposición individual. Premio al conjunto en el Salón de Acuarelistas.

1934 Trabaja como escenógrafo cinematográfico. 1935 Primer Premio en el Salón de Acuarelistas.

1937 Interviene en la Exposición Internacional de París.

1939 Exposición en San Francisco y en la Internacional de Nueva York.

1940 Participa en la Exposición Latinoamericana del River Side Museum de Nueva York.

1942 Beca de perfeccionamiento en escenografía cinematográfica. Exposición de dibujos y témperas en Nueva York.

1948 Primer Premio en el Salón Nacional.

1951 Premio «Augusto Palanza» otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes, de la cual es miembro.

1953 Empieza la decoración de la capilla de Santa Ana de Glew y de la Galería Santa Fe. 1958 Exposición retrospectiva con 110 obras en Witcomb. Premio en la Bienal de San Pablo, Brasil.

1960 Invitado de honor en la Segunda Bienal de México.

1966 Inauguración de la cúpula del Teatro Colón.

1968 Frescos para una capilla de la Basílica de la Anunciación en Nazaret. Expósición retrospectiva en Art Gallery International, Buenos Aires.

1979 Se crea la Fundación Santa Ana de Glew, centro cultural y retrospectiva permanente. SOLDI, RAUL

Una de sus obras para mostrar el estilo de las mismas

Esponsales de María y José

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian Bianchi

Biografía de Gilda Vida y Milagros
Curaciones y Culto a Mirian Bianchi

Biografia de Gilda Vida y Milagros Curaciones Culto Mirian BianchiGilda: Entre el cielo y la tierra

De reina de la bailanta a santa cumplidora de milagros. Así son las pasiones que en ocasiones pueden despertar ciertos personajes en los argentinos.

Su nombre real era Miriam Alejandra Bianchi, aunque en realidad sólo los verdaderos fanáticos de la cantante recuerdan ese nombre. Para todo el resto, siempre fue y sigue siendo Gilda, la intérprete de cumbias románticas, cuyas melodías y letras traspasaron el mundo de la bailanta, para convertirse en canciones populares conocidas por todos.

Había nacido en el barrio porteño de Villa Devoto el 11 de octubre de 1961. Aunque desde pequeña demostró tener un interés muy profundo por la música, quizás la muerte de su padre durante su adolescencia le hizo pensar que su vida no estaba hecha para cumplir con sus sueños. Fue entonces que decidió seguir la carrera de maestra, lo que en pocos años la llevó a dar clases en un colegio católico.

A los 18 años conoció al primer amor de su vida y no dudo al recibir su propuesta de casamiento. De aquella pareja nacieron dos hijos, que se convirtieron en la principal razón de la vida de Miriam y le devolvieron el sentido de la existencia y la creencia en poder concretar los sueños.

Mientras tanto, en el colegio donde trabajaba se había convertido en la maestra preferida de todos. Ella se encargaba de preparar y organizar las fiestas y festivales de la escuela, dirigir a los alumnos en las obras que ponían en escena, y allí fue que comenzó a cantar en público. Su voz inundaba el patio de recreos, y era el disfrute de alumnos, padres y profesores, que no hacían más que oírla embelesados con la melodía que surgía de su garganta.

En una oportunidad, su amigo de la infancia Toti Giménez, que en aquella época trabajaba con Ricky Maravilla, presenció uno de estos festivales en los que Miriam regalaba sus melodías, y a penas la escuchó supo que tenía ante él un talento invaluable para el mundo de la cumbia melódica. Así que fue que le propuso a Miriam convertirse en cantante, haciendo posible que el sueño que había atesorado desde que era muy pequeña se convirtiera en realidad.

A penas fue presentada ante el público se convirtió en un éxito inmediato, y dejó de ser Miriam para siempre, para convertirse en Gilda, nombre que había elegido debido a su gran admiración por la actriz Rita Hayworth, quien encarnó el personaje de la película del mismo nombre. Otros cambios llegaron a su vida, ya que al iniciar una relación no sólo profesional sino también amorosa con Toti Giménez, decidió divorciarse de su primer marido.

Al llegar el año 1996 Gilda ya se había convertido en un éxito insuperable, logrando alcanzar con la venta de sus álbumes los galardones de discos de oro, platino y doble platino, y realizando permanentes giras por la Argentina y los países limítrofes.

Nada parecía poder parar este huracán. Sin embargo, el 7 de septiembre de 1996 encontró la muerte en el kilómetro 129 de la ruta nacional 12, conocida como “ruta de la muerte”, cuando un camión embistió de frente el micro en el que se trasladaba la cantante junto a su familia y los músicos que la acompañaban en los shows.

A partir de allí, comienza la segunda parte de la historia de Gilda, convertida por sus seguidores en una mártir que partió del mundo terrenal para transformarse en una especie de santa que posibilita la realización de milagros.

Hoy, son miles los devotos de esta fe, que asiduamente se acercan a su tumba en el Cementerio de la Chacarita o al Santuario ubicado en el lugar de la tragedia para pedir que se realicen sus sueños, para pedir milagros, y por supuesto llevar las más variadas ofrendas.

Ellos no dudan en asegurar que Gilda tiene poderes, y que desde donde éste los conforta y los ayuda a vivir.

El culto: Actualmente miles de devotos se movilizan a pedirle ayuda tanto a su tumba en el primer piso, galería 24 del Cementerio de la Chacarita como hasta el Santuario levantado en Paranacito, llevándole ositos, cartas de amor, flores, cintas, dibujos, prendas, escarpines, ramos de novia y rosarios, etc. En la provincia de Tucumán, una calle de un barrio lleva su nombre, y también un barrio en el partido de Ensenada, Buenos Aires.

En el kilómetro 129 de la ruta 12, lugar dónde sucedió el accidente, alguien colocó una cruz de madera y comenzaron a llevar flores. Con el tiempo colocaron un monolito blanco que indicaba el lugar exacto de la tragedia. Desde ese momento comenzó la constante peregrinación de sus devotos.

Tres cruces custodiaban la entrada y en un cartel puede leerse una frase de Oscar Wilde: «Las grandes obras las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las disfrutan los sagrados cuerdos y las critican los inútiles crónicos.»

Ver También Otro Fenómeno: «Rodrigo»

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia de Francisco Moreno Perito en el Sur Argentino Patagonia

Biografía de Francisco Moreno
Perito en el Sur Argentino – La Patagonia

El territorio argentino es el séptimo más extenso entre todos los países del mundo. Con casi 3 millones de kilómetros cuadrados, Argentina es unas 6 veces más grande que España y 65 veces mayor que Suiza. Pero durante muchos años, a partir de la Declaración de la Independencia en 1816, buena parte del país fue térra incognita6 territorio desconocido que aparecía en los mapas como un espacio en blanco.

Francisco Moreno nació en Buenos Aires en 1852 en una familia de dinero. Desde chico se sintió atraído por plantas y animales. A los 12, formó con sus hermanos una exhibición de piedras y plantas raras a la que denominaron, un poco exageradamente, «museo de historia natural».

Cuando cumplió los 21 hizo su primer viaje a la Patagonia. Recogió rocas, restos de animales, antiguos cráneos humanos y descubrió una nueva pasión: la historia de los pueblos aborígenes, habitantes del país desde hacía miles de años. Francisco Moreno quedó enamorado para siempre del paisaje del sur argentino.

Hasta su muerte en 1919, exploró e hizo aparecer en los mapas buena parte de la Patagonia. Por su conocimiento de la zona, el Gobierno Nacional lo nombró perito (experto) en límites geográficos y lo premió con una gran extensión de tierras patagónicas.

Moreno vendió la mayor parte para crear comedores escolares destinados, sobre todo, a los chicos aborígenes. El resto lo donó al Estado para crear el primer Parque Nacional, ahora llamado Nahuel Huapi.

CONOCIDO COMO "EL HÉROE NACIONAL" Y RECORDADO COMO EL PERITO MORENO

Francisco Moreno
Científico Naturalista
1852 – 1919

Francisco P. Moreno es más conocido como Perito Moreno, científico naturalista argentino, explorador de la Patagonia. Nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires.

Su padre había permanecido exiliado en Uruguay durante el régimen del político y militar argentino Juan Manuel Rosas, en tanto que su madre era hija de uno de los oficiales británicos que habían participado en la invasión inglesa de 1807 y que, tras haber sido hecho prisionero, fijó su residencia en el país sudamericano.

Francisco había perdido a su madre a temprana edad por el cólera y, con sus hermanos, alternaban estudios con excursiones por las barrancas del río, buscando huesos prehistóricos con los que montarían un incipiente museo en el mirador de la casa paterna.

En 1866 instaló con sus hermanos el primer “museo” en el mirador de su casa donde exhibía restos hallados en excursiones con su padre.

En 1871 recogió fósiles en la laguna de Vitel.

En 1872 fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina.

En 1872-73 exploró el territorio de Río Negro y, en 1875 llegó al lago Nahuel Huapi, que recorrió para luego pasar a Santa Cruz y alcanzar el lago que bautizó con el nombre de Argentino.

El 22 de enero de 1876 con 23 años de edad se convierte en el primer hombre blanco que llega al lago Nahuel Huapi desde el océano Atlántico, donde implanta la bandera argentina.

El 20 de octubre de 1876 , se embarca en la goleta Santa Cruz rumbo a las tierras australes, y luego de un viaje nada fácil, la nave fondea en la desembocadura del río Chubut. Allí, Moreno recorre la colonia galesa obteniendo gran cantidad de fósiles marinos. Tres meses más tarde, la nave zarpa nuevamente, llegando a la boca de río Santa Cruz el 21 de diciembre. El propósito de esta empresa, es remontar el río y recorrerlo en toda su extensión.

En el mes de febrero de 1877 , también, descubre y bautiza el lago San Martín y días más tarde avista el lago Viedma y el cerro Chaltén, al que identifica como un inmenso volcán y bautiza con el nombre de Fitz Roy. Moreno dispone el regreso descendiendo por el río Santa Cruz; en mayo retorna a la capital federal exultante por los éxitos obtenidos y por el gran cúmulo de información recopilada.

Una vez arribado, dona sus colecciones para fundar el Museo Antropológico y Arqueológico de la provincia de Buenos Aires.

Entre 1882 y 1884, realiza viajes a Córdoba, San Luis, Mendoza y San Juan en busca de elementos que pertenezcan a civilizaciones anteriores a la conquista española y de yacimientos fósiles.

Para esta fecha, el Museo provincial ya no podía albergar tamaña colección, por lo que surge la idea de reemplazarlo por un edificio más acorde con la calidad del material estudiado. Nace así, el Museo de La Plata.

Entre 1892 y 1897 comienza a intervenir en cuestiones limítrofes con Chile y, ante el recrudecimiento de la cuestión acepta el cargo de Perito Argentino en la negociación y convence a sus pares chilenos que la mejor solución era la diplomática.

El 20 de noviembre de 1902, se firma el laudo arbitral, en virtud del cual Argentina rescata cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados de tierras que el perito chileno atribuía a Chile. Nuevamente el Dr. Moreno había prestado sus servicios y su inquebrantable patriotismo en bien de su país.

Como pago por su labor como perito en cuestiones limítrofes, recibe como compensación del Congreso de la Nación, veinticinco leguas fiscales de tierra. El 6 de noviembre de 1903, dona “tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservado como parque natural”.

Falleció el 22 de noviembre de 1919. Sus restos fueron trasladados en 1944 a la isla Centinela, en lago Nahuel Huapí.

EL ESPÍRITU DE UN JOVEN LLAMADO FRANCISCO P. MORENO: Así lo describe RAÚL A. ENTRAIGAS, (Río Negro) En Historia Argentina Contemporánea, 1862 -1930. Vol. IV: Historia de las provincias y sus pueblos; segunda sección. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1967).


En abril de 1873 llegaba un joven de 21 años lleno de inquietudes, llamado Francisco P. Moreno, a Carmen de Patagones. Recorrió el valle del río Negro, y con sesenta cráneos y más de mil flechas regresó a la capital. Al año siguiente, en el bergantín Rosales, emprende un nuevo viaje a la Patagonia con el capitán Martín Guerrico y el doctor Berg. En esta excursión, malograda en parte por la revolución de septiembre de 1874, visitó dos veces el río Negro.

Pero sus grandes excursiones fueron las de 1875-76. Fue por tierra. Partió el 25 de septiembre de 1875. El 17 de octubre llegaba nuevamente al Carmen en el río Negro. Ahí pasa más de un mes ocupado en reconocimientos e investigaciones.

El 27 de noviembre salía, por la ribera sur del río de los Sauces. Iba en la expedición con la que el mayor Miguel Linares emprendía una batida contra los indios que habían llevado un malón a Romero Grande. Eran más de cien los expedicionarios. Moreno iba tranquilo, porque Linares era sobrino del temible Sayhueque.

El 6 de diciembre estaba en Primera Angostura, y el 15 en Chichínales. Ahí se separa de los guerreros aborígenes y sigue con su gente hacia Neuquén. En la confluencia debe hacer sus primeras armas como tropero, al tener que cruzar el río a caballo, a la manera indígena. Y sigue hacia las cordilleras.

Uno de los parajes que más lo sorprendieron fue el Chocó-Geyú. Llega al Collon-Curá, anuncia su presencia a Sayhueque y le comunica su deseo de ir a saludarlo. Así llega a los toldos de Caleufú, capital del Señor de las Manzanas.

Los caciques que obedecían a Sayhueque celebran un parlamento y deciden que el huirica no debe seguir a Chile como era su intención.

Pero, con la ayuda de Quinchahuala, consiguió permiso para llegar al Nahuel Huapi. En sus riberas, en la hermosa rinconada de Tequel Malal, tenía sus reales el gran cacique Inacayal. Moreno cruzó el río Traful y llego al magnífico lago el 22 de enero de 1876. Y se hubiera quedado en el lago, pero el exequátur del Señor de las Manzanas era perentorio; tuvo que regresar a Caleufú.

Se dio cuenta que ahí reinaba un ambiente hostil para el cristiano. Supo que en un malón llevado contra el Azul habían muerto al mayor Jurado (Turao, decían los indios) y a Calderón, el mayoral de la mensajería de Bahía Blanca. Había que advertir a Patagones. Apenas pudo, pues, emprendió el regreso por el valle del Limay.

En Chichínales le dieron 25 caballos más, gracias a los cuales pudo llegar sano y salvo a Carmen de Patagones.

Al día siguiente, ya estaba de nuevo sobre el arzón de su caballo, rumbo a Bahía Blanca, a donde llegó en sólo dos días. Y prosiguió… Iba en busca del telégrafo para anunciar al gobierno la invasión inminente… Llega a Tandil. Prosigue.

Las Flores. Toma el tren ahí y consigue llegar a Buenos Aires en tiempo récord. Anuncia la invasión. No le creen. Dicen que «son cosas de muchacho asustado». Pero tres .días después «se produjo el terrible malón que costó cientos de vidas y centenares de miles de ganado».. .»

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:

Francisco P. Moreno, quien el año pasado fundó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina, ha partido en un viaje de exploración e investigación a la Patagonia.

Según sus propias declaraciones, lo mueve el interés de investigar la formación geológica del continente, su flora, su fauna y su historia natural. En abril, ya en Carmen de Patagones, ha encontrado sesenta cráneos, mil flechas o puntas de lanza y grandes cantidades de sílices tallados.

Su padre asegura que a su regreso le tiene preparado un edificio de 200 metros cuadrados para el archivo de sus colecciones. Fascinado por las muestras recibidas, ha decidido centrar su actividad investigadora en la exploración de la región patagónica.

El joven investigador y científico nació el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de Buenos Aires. Su padre estuvo exiliado en Uruguay durante el régimen de Juan Manuel Rosas, y su madre es hija de uno de los oficiales británicos que participó en la invasión de 1807.

En 1867, Germán Burmeister, director del Museo Público, visitó la colección privada de Moreno, y para sorpresa del joven científico le pidió prestado un ejemplar de «Panochtus» para exhibirlo.

A fines de enero de 1871, Buenos Aires sufrió la epidemia de fiebre amarilla y una de sus víctimas fue doña Juana Thwaites, madre del naturalista. La familia decidió refugiarse en la estancia Vitel, cerca de la laguna de Chascomús. Se nos informa que el joven hombre de ciencia encontró allí, entre otros fósiles, un caparazón de gliptodonte, un verdadero tesoro paleontológico.

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Grandes Boxeadores de Argentina

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Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

Vida de Carlos Monzón

Carlos Monzon, BoxeadorAmalia Ledesma y Roque Monzón tuvieron el 7 de Agosto de 1942 a su quinto hijo y lo llamaron Carlos. En San Javier (Santa Fe) vivió los primeros años de su vida y fue ahí donde comenzó su verdadera pelea que se basaba en defenderse y subsistir a una infancia sin juguetes, de pobreza y con muchos inconvenientes.

En 1951, toda la familia se mudó hacia el barrio Barranquita. Desde chico, Carlos percibía que lo suyo no era el estudio y por tal motivo dejó la escuela en tercer grado. Esto lo motivó y lo obligó a trabajar para ayudar a sus padres.

Para conseguir un mango se las rebuscaba como sodero, lechero o diariero, mientras que compañeros de su edad estudiaban o se reunían para jugar.

Todavía no boxeaba, pero en la vida estaba cayendo por puntos. Buscando un camino y un rumbo dentro del pugilismo recorrió distintos gimnasios. Sus ocasionales «managers» eran el «Mono» Martínez y Roberto Agrafogo.

Empezaba a mantenerse haciendo lo que más le gustaba. Con un peso de 64 kilos disputó su primer enfrentamiento, en el pabellón de la Industria ubicado en su ciudad, frente a José Cardozo. El resultado indicó un empate en tres asaltos y recibió un viático de 50 pesos. Las peleas, estilo callejeras, por montos irrisorios, eran moneda corriente hasta que..

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Grandes Boxeadores de la Historia

 

Biografía de Pascual Perez Campeón Mundial Argentino Peso Mosca

Biografía de Pascual Perez – Campeón Mundial Peso Mosca

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PASCUAL PÉREZ: nacido el 4 de marzo de 1926 en Mendoza, en una pequeña localidad llamada Rodeo del Medio. Fue el menor PASCUAL PÉREZde nueve hermanos. Es recordado como el primer Campeón Mundial peso Mosca Argentino en 1954. Corona que defendió por todo el mundo y conservó hasta 1960.

Muy querido por su calidad humana, llamado con cariño «Pascualito», y también conocido como el «León Mendocino», «El pequeño Gigante». Obtuvo el título de Campeón  Olímpico en 1948 en los juegos de Londres y el 26 de noviembre de 1954 con sus apenas 48 Kg. logra el título de Campeón Mundial, peso Mosca en Tokio (estadio Korakuen ), Japón.

30 de mayo de 1955: En Tokio, Pascual Pérez retuvo título mundial por primera vez al derrotar por nocaut en el 5º round al japonés Yoshio Shirai, el púgil al que le había arrebatado la corona el 26 de noviembre de 1954.

Protagonizó 125 combates como amateur; y logró 16 campeonatos y recién a los 26 años debutó como boxeador profesional, el 11 de noviembre de 1952. Como rentado obtuvo dos campeonatos.

Como aficionado había logrado otros lauros, como eran:

– En 1944: Campeonato mendocino y argentino de novicios.
– En 1945: Torneo abierto de Salta.
– En 1946, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (Santiago de Chile) de Veteranos.
– En 1947, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (San Pablo)
– En 1948, Campeón de la Vendimia. Campeón argentino (Selección para las Olimpíadas). Campeón Olímpico en Londres.
– 1950, Campeón Mendocino; Campeón Argentino, Campeón Latinoamericano (Guayaquil), y Campeón de la Buena vecindad (Lima).

Pascual Perez venció en La Plata a Marcelo Quiroga

Pascualito venció en La Plata a Marcelo Quiroga, y luego viajó a Japón para intentar conseguir el titulo mundial. Era muy metódico, y vivía en pos de ese encuentro, entrenaba permanentemente, pero un día recibió un duro golpe en el oído derecho mientras entrenaba,  tuvo obligado a postergar la pelea para noviembre, pues tenía afectado el equilibrio. Dicen que practico unos 200 rounds y realizó 300 Km. de ejercicios aeróbicos, para llegar en forma, brillante y confiado el día de la pelea.

Lázaro Kosci y Felipe Segura eran quienes los dirigían técnicamente, en el 2º round Pascualito logra un tremendo zurdazo que voltea a su rival (Yoshio Shirai), y de esta manera se asegura medio titulo. En la 8º y en la 13º vuelta la escena se repitió, Yoshio estaba muy cansado, pero aguantó y legó al  final del combate. De todas maneras el triunfo fue para Pascual Perez, quien se transformó en el primer argentino en obtener los dos lauros más ansiados por todo deportista: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y el campeonato mundial de Box en su categoría.

Como a todo campeón, también le llegó el ocaso, y fue el 16 de abril de 1960 en Tailandia frente a Pone Kingpetch, en una dura pelea. Intentó a los pocos mes de recuperar la corona y perdió nuevamente, y de esta manera terminó su carrera profesional, librando 92 combates, con el siguiente resultado: 84 triunfos, 7 derrotas y un empate. De las victorias, 57 las ganó por nocaut, lo que lo ubica dentro de una selección de excelsos boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts.

Falleció el 22 de enero de 1977 en Capital Federal. Este pequeño púgil fue  quien abrió la puerta hacia la senda triunfal que luego habrían de seguir Horacio Accavallo, Nicolino Locche y Carlos Monzón.

Grandes Boxeadores de la Historia

Biografía de Gatica Mono Gatica Figuras del Boxeo Argentino

Biografía de Mono Gatica- Boxeo Argentino

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JOSÉ MARÍA GATICA: ídolo nacional desde el ring del Luna Park, convirtiéndose en un ícono tan emblemático de la Ciudad deBiografia de Gatica Mono Figuras del Boxeo Argentino Grandes CampeonesBuenos Aires como el obelisco o la casa del “francés” Carlos Gardel.

En en el Día de la Patria, 25 de mayo de 1925, en San Luis nacía uno de los ídolos mas recordados del boxeo argentino, el «Mono» Gatica.

Nunca le gustó su apodo, prefería «el Tigre», y de él se han contado muchas historias y anécdotas, sobre todo por su corazón y solidaridad con los pobres , por lo que el sector mas popular de la gente que protagonizó el movimiento del 17 de octubre de 1945 y se vio representado por el peronismo, se identificó con su trayectoria de la pobreza al estrellato.

El Mono nunca fue campeón argentino ni peleó por el título del mundo. Peleó entre el 45’ y el 56’, es decir su campaña profesional duró más o menos exactamente el tiempo del poder peronista, movimiento del cual pareció ser también bandera con el General sentado a la vera del ring en más de una ocasión. Gatica fue un símbolo de la época en que el Justicialismo reivindicó a la clase trabajadora y trabó amistad con su creador, Juan Domingo Perón.

Creció en el barrio porteño de Constitución, donde vendía diarios como canillita o emprendía las “changuitas” que le permitieran subsistir, como hacían miles de niños en el desamparo de la época.

«Tiró los primeros guantes» con el rusito Emilio Samuel Palanké, con quien entabló una larga amistad, y quien sería unos de los amigos mas fieles en la vida del «Mono». El rusito siempre recordaba como Gatica lo trataba , y cuanto había podido conocer Buenos Aires gracias a su ayuda, hasta cuando su padre estaba enfermo, el «Mono», le arrendó una pieza particular, ….»así era el mono, desprendido y con un gran corazón».

El “Mono” marcó un récord de 85 peleas ganadas, 71 por KO, siete derrotas y tres empates.  Debutó profesionalmente el 7 de diciembre de 1945 ganándole por nocaut en el 10 round a Leopoldo Mayorano. Si bien no peleó por el título llegó a enfrentar al campeón mundial Ike Williams, quien lo noqueó en una vuelta, el 5 de enero de 1951, en Nueva York. Nicolás Preziosa su entrenador, lo abandonó por lo desordenado y falta de ganas de entrenar en el gimnasio

Gatica tuvo su última pelea el 6 de julio de 1956 contra Jesús Andreoli, a quien ganó por nocaut técnico en el cuarto round.

Gatica tenía su ideología política, y estaba muy comprometido con el peronismo, ya proscripto por la Revolución Argentina de Aramburu, y luego de su ultima pelea fue detenido con una excusa deportiva, pero en realidad la cuestión era política.

Al igual que Firpo, Gatica tuvo una serie de peleas con Alfredo Parra, que han quedado en el recuerdo y que convocó a a multitudes. Inicialmente dos amateurs, donde ganó una cada uno, y luego cuatro profesionales, donde también se repartirán las victorias.

En una de esta ultima peleas, es donde se inició la leyenda de coraje del Mono, porque Parra le quiebra la mandíbula con un zurdazo impresionante , pero Gatica sigue luchando casi inconciente hasta el 5º asalto donde el árbitro decide parar la pelea. Esta actitud le valió el premio al valor de sus seguidores, quienes le confirieron la inmortalidad a través del tiempo, por sus relatos heroicos de este especial ser que solo quería combatir para triunfar, como había aprendido en la calle desde muy pequeño, donde cada día salía a enfrentar y a pelear la vida.

Con apenas 38 años, un domingo por la tarde luego de un partido de fútbol en la cancha de Independiente de Avellaneda, en el que -los diablos rojos vencieron a River por 2 a 1, al salir de la misma donde vendía muñequitos sufrió un accidente al querer ascender a un colectivo, cayendo bajo las ruedas que lo aplastaron..

Tirado en la calle Herrera, de Avellaneda, manchado de sangre, con los ojos abiertos puestos en otro vendedor de muñecos, repitió: «No me dejés solo, hermano; levantáme, no quiero estar tirado«.

Estuvo dos días internado hasta que falleció el 12 de noviembre de 1963. Fue velado en la sede de la Federación Argentina de Box (FAB), porque en su Luna Park se estaba desarrollando un espectáculo de la Orquesta Sinfónica de Inglaterra, que no se podía suspender.

El periodista Jorge Montes escribió un libro su vida con innumerables anécdotas del boxeador, y mas tarde, en 1995 la película «Gatica» dirigida por Leonardo Favio.

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Biografía De Bioy Casares Escritor Argentino Literatura Argentina

Biografía De Bioy Casares-Escritor Argentino

Adolfo Bioy Casares:
La parodia de la fantasía

Adolfo Bioy CasaresHace poco más de una década, precisamente un 8 de marzo de 1999 nos dejaba para siempre el gran literato argentino Adolfo Bioy Casares, que había nacido un 15 de septiembre de 1914, hijo único de Adolfo Bioy Domecq y Marta Ignacia Casares Lynch.

Criado y educado en el entorno de una familia porteña acomodada, desde muy pequeño Adolfo pudo dedicarse por completo a lo que más amaba, y que en definitiva se convertiría con el paso de los años en su vocación única e irrefrenable: la literatura.

Hoy, a pesar de no encontrarse físicamente con nosotros, nos ha dejado para siempre el placer de disfrutar de su arte perpetuándose de esta forma en una existencia constante y eterna, que llega a todo el planeta a través del universo de las palabras.

Podríamos asegurar que si bien su obra literaria ha recorrido los más diversos caminos, e incluso ha llegado a convertirse en inspiración para otros autores literarios, como así también para cineastas, periodistas y filósofos, lo cierto es que uno de los hechos más curiosos de la actualidad se desprende de uno de los más exitosos productos televisivos de los últimos tiempos: la serie Lost.

En este sentido, los creadores de dicha tira norteamericana han comentado en diversas oportunidades que para dar origen a la original serie, que se convirtió en un verdadero suceso televisivo, se inspiraron en la obra «La invesión de Morel» de nuestro admirado Bioy Casares.

Entre los muchos admiradores del escritor argentino, cuya obra se destacó sobre todo en los géneros que recorren las historias fantásticas, policiales y de ciencia ficción, se lista el notable literato Jorge Luis Borges, con quien Bioy Casares mantuvo además una profunda amistad, que lo llevó en varias oportunidades a colaborar literariamente con él.

No es de extrañar entonces, que su gran amigo y colega Jorge Luis Borges se refiriera a Bioy Casares como el H. G. Wells argentino, y expresara opiniones que enaltecían la obra creativa del escritor, como cuando en una oportunidad Borges mencionó al respecto de sus obras en conjunto:

«Cuando encuentro algún acierto en los libros que hemos escrito juntos, recuerdo que ese acierto se debe a Bioy, a quien quiero tanto que considero, paradójicamente, como un hermano mayor. Siempre que dos escritores colaboran, siempre que son amigos se supone que es el mayor el que ejerce influencia sobre el menor.  Pero sé que en nuestro caso no es así. Sé que le debo mucho a mi joven maestro -podría ser mi hijo- Adolfo Bioy Casares. Él me ha enseñado muchas cosas. No directamente, porque nada se enseña directamente, sino por medio del ejemplo, cortésmente, disimulando».

Pero Bioy Casares no sólo despertó favorables opiniones entre sus colegas, sus lectores y allegados, sino también logró conquistar hasta las más impenetrables mentes de los más duros críticos de la literatura, que en 1990 decidieron otorgarle el Premio Miguel de Cervantes por su trayectoria.

Con un estilo clásico y depurado, Adolfo Bioy Casares cultivó principalmente un universo imaginario, que dio origen a una gran producción literaria basada en el relato fantástico y policíaco en el que utilizó como premisa el toque humorístico para observar diversos acontecimientos inexplicables que debían enfrentar sus personajes.

No en vano, el historiador de literatura José Miguel Oviedo ha definido a la gran obra de Bioy Casares como «comedias fantásticas», sin que ello menosprecie su incomparable producción narrativa.

Y a pesar de los elementos fantásticos e irreales que brindaron permanente inspiración al autor, Bioy Casares siempre supo resolver a la perfección la inclusión de temas universales como el amor, la vida y la muerte, dentro de sus obras, manteniendo un tono directo y muchas veces irónico.

Su producción literaria comenzó a muy temprana edad, cuando Adolfo sólo tenía 11 años y dio origen a su primer relato titulado «Iris y Margarita».

Luego vendrían más creaciones donde cada obra sucesiva mostraba la evolución de la obra precedente, y fue precisamente en el año 1940 cuando Bioy Casares publicó la que se considera su más famosa novela, titulada «La invención de Morel».

Le seguirían a ésta una notable lista de producciones, entre las que no podemos dejar de mencionar las novelas «El sueño de los héroes», «Diario de la guerra del cerdo», «El perjurio de la nieve», los cuentos compilados en el libro «Historias desaforadas», sus pensamientos volcados en los ensayos «Memoria de la Pampa y los Gauchos», «Diccionario del argentino exquisito», entre otros.

Por otra parte, Bioy Casares, siempre ligado al arte, fue también el autor de algunos de los guiones cinematográficos más destacados, entre los que se inscriben películas nacionales tales como «Los orilleros» e «Invasión», entre otras.

A la par que daba origen a sus obras, el escritor volcaba su vocación en otras producciones en colaboración con otros autores. Como ejemplo de ello, podemos citar «Seis problemas para don Isidro Parodi», «Un modelo para la muerte», «Cuentos breves y extraordinarios», y «Crónicas de Bustos Domecq», creadas junto a Jorge Luis Borges, como así también «Los que aman, odian» con Silvina Ocampo, «Antología de la Literatura Fantástica» y «Antología poética argentina», junto a Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges.

Por todo ello, debemos considerar a Adolfo Bioy Casares como uno de los escritores fundamentales para comprender la literatura argentina del siglo XX.

Para terminar de definir la gran capacidad del autor, nada mejor que citar una declaración de su entrañable amigo y colega Jorge Luis Borges en la que menciona: «Ya que yo tengo el privilegio de ser amigo personal de Bioy Casares, quiero hablar de sus principales, esenciales pasiones.

Una es, desde luego, el ejercicio de las letras. El oficio de escritor es un oficio continuo, ya que no tiene, digamos, entreactos; ya que estamos continuamente pensando en la palabra justa, soñando personajes imaginarios. Vivimos en un oficio que no tiene un horario. El horario es la vida del escritor.

Y Bioy Casares se ha dedicado a ese oficio plenamente. Quiero decir que ha leído, que ha escrito, que ha roto, que ha corregido y que, finalmente, con bastante desgano, ha publicado. Ha publicado, como decía Alfonso Reyes, para no pasarse la vida corrigiendo. Por eso publicamos los escritores, para cambiar de tema, para pasar a otra cosa.

Pero los libros de Bioy Casares, ciertamente, no pasarán. Bioy Casares es uno de los máximos escritores argentinos».

Fuente para obtener las declaraciones de Jorge Luis Borges: Archivo de Revista La Maga

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Biografía de
Ernesto Sábato
Biografía de
Jorge Luis Borges
Biografía de
Julio Cortazar
Biografía de
Adolfo Bioy Casares
Personalidades
Argentinas

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Historia y Biografías

http://web.archive.org/web/20031205163133/www.lamaga.com.ar/www/area2/pg_nota.asp?id_nota=866

Biografia de Antonio Berni Pintor Argentino Resumen Vida y Obras

Biografía de Antonio Berni – Pintor Argentino –
Resumen de su Vida y Obra Artística

Delesio Antonio Berni nació en la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe, República Argentina), el 14 de mayo de 1905. Su padre, Napoleón Berni, italiano de origen y sastre de profesión, fue uno de los tantos inmigrantes europeos que se instalaron en esa populosa e importante ciudad.

Su madre se llamaba Margarita Picco, argentina de origen pero hija de italianos radicados en Roldán, un pueblo de la Provincia de Santa Fe que tendrá gran importancia en la vida de Berni.

En 1914 ingresó como aprendiz en el taller de vitrales Buxadera y Cía. Allí recibió las enseñanza de su fundador, N. Bruxadera, un artesano catalán. Poco tiempo estará en este taller, ya que entre 1914 y 1915 su padre volvió a Italia.Berni, entonces es enviado a la casa de sus abuelos en Roldán.

Napoleón Berni murió durante la Primera Guerra Mundial, no se sabe ni cómo, ni cuándo, ni dónde.A pesar de que Antonio se alojó en Roldán, estudió pintura en el Centro Catalá de Rosario con los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné.

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En 1920, a los 15 años expuso sus cuadros por primera vez, en el Salón Mari. La muestra constó de 17 óleos (paisajes suburbanos y estudio de flores).

Expuso otra vez en 1921, en 1922 y en 1924. En 1923, también lo hizo, pero en Galería Witcomb de Buenos Aires.

Ya por entonces recibió los halagos de los críticos de arte, en artículos publicados el 4 de noviembre de 1923, tanto de los diarios La Nación y La Prensa.

Sus primeros cuadros respondieron al impresionismo y al paisajismo.

En 1925 consiguió una beca otorgada por el Jockey Club de Rosario para estudiar en Europa.

Llegó en noviembre de ese año a Madrid. Eligió la capital española ya que en Buenos Aires la pintura de los españoles estaba de moda, especialmente la de Sorolla, la de Zuloaga (1870-1945), quien plasmó en sus lienzos las imágenes de una España dramática y al mismo tiempo pintoresca, la de Anglada Camarasa (1874-1959), representante del modernismo, la de Julio Romero deTorre (1880-1930), cuya pintura fue de inspiración esencialmente literaria.

En el Salón de Madrid (febrero de 1926) expuso «Puerta cerrada», es un paisaje madrileño que llamó mucho la atención, como si nadie antes hubiera pintado así la ciudad.

Más tarde pintó otros temas españoles, «Toledo o el religioso» (1928), y «El Torero calvo» (1928).

Pero estando en esta ciudad advirtió que, en realidad, era París la cuna de la pintura española. Por eso decidió instalarse allí.

En París estaban también otros argentinos, entre ellos Butler, Aquiles Badi, Alfredo Bigatti, Xul Solar, Héctor Basaldúa y Spilimbergo, con quien inició una sólida amistad.

Y en 1929, han de llegar a París Pedro Domínguez Neira, Juan del Prete y Raquel Forner.

En la «ciudad luz» asistió a los cursos de los pintores franceses André Lothe y Othon Thon Faiesz, en la Academia libre de la calle Grande Chaumiere. En realidad sólo estudió unos meses allí. Su influencia se dejó sentir en una serie de desnudos figurativos.

Hacia 1927 se instaló en Arcueil, a 6 km. al sur de París, en el valle del río Biévre. Se conocen dos paisajes de Arcueil de 1927, reproducidos en la revista Ars (Buenos Aires 1941).

De ese año hay un «Paisaje de París». También de esa época son los óleos: «El

mantel amarillo», «Desnudo», «La casa del crimen», «Naturaleza muerta con guitarra».

Terminada la beca, Berni volvió por unos meses a Rosario, pero al poco tiempo retornó a París, ahora con un subsidio del Gobierno de la provincia de Santa Fe.

A fines del invierno de 1928 hizo una exposición individual en la Galería Nancy de Madrid.

También en ese año participó con el Grupo de París (Badi, Basaldúa, Berni, Butler, Spilimbergo), de una muestra que organizó Butler y trajo a Buenos Aires con destino a la Asociación Amigos del Arte.

Biografia de Antonio Berni Pintor Argentino

La exposición recibió el beneplácito del público e inclusive se vendió una obra de cada expositor. Además fue invitado el entonces presidente de la República, Marcelo T. de Alvear. Berni concurrió personalmente a la Casa de Gobierno de Argentina para cursar dicha invitación.

Tiempo después comentaba que, en aquella ocasión, de pronto decidió dejar la audiencia y salió como «un ladrón de escalera», a lo que agregó » si me vieran mis compatriotas de París!». Esta alusión era porque el grupo ya tenía tendencias políticas izquierdistas.

En 1929 Berni presentó una muestra individual en Amigos del Arte y luego en el Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario. Además intervino en el XVIII Salón Nacional (Buenos Aires), allí exhibió su obra «Toledo o el religioso».

En 1928 conoció a Louis Aragón, poeta, novelista y ensayista francés, uno de los líderes del movimiento dadaista y del surrealismo.

Aragón lo acercó al surrealismo y también a André Bretón (1896-1966), poeta y crítico de arte. Por otra parte Berni en ese año se relacionó con el joven pensador Henri Lefebvre, uno de sus mejores amigos franceses, quien lo iniciará en la lectura de Marx. También conoció a Max Jacob, con quien aprendió la técnica del grabado.

Pero, sin lugar a dudas la retrospectiva de Giorgio de Chirico, en 1927 y el conocimiento de las obras de Magritte, quien por entonces vivía en París, serán los elementos fundamentales que llevarán a Berni a ingresar al surrealismo. Conoció al Grupo surrealista en el café Cyrano de París, por entonces Bretón había ingresado al partido comunista.

Para Berni el surrealismo «es una visión nueva del arte y del mundo, la corriente que representa a toda una juventud, su estado de ánimo, su situación interna, después de terminada la Primera Guerra Mundial. Era un movimiento dinámico y realmente representativo».

No sólo conocer al Grupo implicó el ingreso al surrealismo, sino también a la acción política. Berni ayudó a Aragón en su lucha antiimperialista, en un París donde abundaban los chinos, africanos, vietnamitas,… Berni ayudó a distribuir un periódico para las minorías asiáticas y colaboró con ilustraciones para otros diarios y revistas.

Estudió las obras surrealistas, leyó a los poetas y escritores de este movimiento y también a Freud.

En 1930 conoció al ensayista y poeta francés Tristán Tzara (1896-1963), quien tendrá mucho que ver para que Berni considerara que todo el Grupo surrealista estaba formado por monstruos sagrados.

Berni iniciará su pintura surrealista, pero no pertenecerá, ni al automatismo de Miró, ni al onirismo de Dalí. En realidad tomó la pintura de Chirico y le dio un contenido propio.

«La Torre Eiffel en la Pampa» (1930) es un ejemplo de ello. Nunca se supo si esta obra la hizo en Rosario o en París.

Por entonces, la noticia de una revolución en Buenos Aires lo dejó consternado. Ya casado y con una hija decidió volver a la Argentina. No podía quedarse en un París tan distante, con escasas noticias de su país, que vivía una situación de tal magnitud.

Al regresar, vivió por unos meses en una chacra de la provincia de Santa Fe, para luego instalarse en Rosario y trabajar como empleado municipal.

Tomó parte activa de la vida cultural de la ciudad, organizó la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y se adhirió por un tiempo al partido comunista.

En 1932, en Amigos del Arte expuso sus obras surrealistas de París, y algunos óleos como «Toledo o el religioso». Esa muestra fue la primera exposición de ese movimiento en América Latina y también la primera en exponer collage. Se tituló Primera exposición de Arte de Vanguardia. El público no estaba acostumbrado y la muestra resultó difícil. La crítica en pleno la rechazó.

Tanto Europa como América, por entonces sufrían la crisis del 29 de E.E.U.U. y Argentina con la revolución del 30 había comenzado la llamada «década infame».

Rosario es un lugar especialísimo en esos años: ahí se asentó la mafia, la de Chicho Grande y la de Chicho Chico y la prostitución que tuvo su imperio en el barrio de Pichincha (hoy Gral. Richieri). Berni, en 1932 se internó en ese universo para colaborar como fotógrafo en una nota periodística encargada a Rodolfo Puiggrós, futuro dirigente comunista. Era una zona de garitos y varités, que desaparecerán en 1937.

Y fuera de esta miseria humana que observó Berni estaba la otra, la del hombre que vivía en las zonas rurales entre los chacareros. Este mundo era totalmente distinto al de París de los años 20 y de los artistas surrealista.

No pudo dejar de sentir una gran conmoción interior. De alguna manera dejó en parte el surrealismo ya que sufría la desazón, la desesperanza de la gente. Decidió asumir un compromiso con su país.

«El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento (década del 30) la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares crean una tremenda realidad que rompían los ojos», diría por el año 1976.

Así comenzó la etapa del «realismo social».

Berni era un hombre con gran sentido del humor y sentía una gran necesidad del mundo de los justos. Luchó por ello siempre, pero lo hizo con gran ternura y con un trasfondo casi épico. Se identificó y se integró a ese mundo del que nunca se desligó.

De París trajo una gran carga política, influida sin duda por su intensa vinculación con los artistas surrealistas. Ese mundo de decadencia pintado casi de fantasía ahora le era real; lo tenía ahí en su pueblo, en su país. Bretón decía «lo imaginario es lo que tiende a convertirse en real». Y Berni lo tenía ahí en los hechos cotidianos, a cada momento le pasaba a su alrededor.

Berni comenzó en 1934 a mostrar la problemática social de la década del 30. De ese año son «Desocupados» y «Manifestación».

No sólo la Argentina está en crisis, el mundo vibra. La desocupación, la pobreza, el comienzo de los regímenes totalitarios; nazismo y fascismo, la Guerra Civil en España, espantan a Berni.

En «Medianoche en el mundo» una madre llora a su hijo, como en las tantas Piedad de Miguel Angel. La sorpresa, el desencanto, el desconsuelo, la angustia, se ve reflejado en esos rostros, en esa noche de tormentosos presagios, iluminada sólo por la luz del farol.

El arte de Berni es abarcante.

El retrato es una de las formas más importantes del realismo humanista de todos los tiempos. En Berni predomina el retrato humano, tanto en la década del 30 como en la del 40.

«Figura» fue Primer Premio del XXX Salón Nacional (Buenos Aires, 1940) y «Lily», el Gran Premio Adquisición XXXIII Salón Nacional (Buenos Aires, 1943). Esto significó obtener el máximo galardón de entonces.

También pintó «La mujer del sweater rojo» (1935), «La muchacha del libro» (1936), «Nancy» (1941), «La chica del balón» (1934), «La niña de la guitarra» (1938), «Figura de chico» (1941).

Además hizo sus autorretratos, uno en 1938, otro en el 34 y el último en 1945. En «Paula y Lily» (1941) pinta a su esposa de entonces y a su hija.

En «Retrato» (1946), muestra dos chicos de clase media acomodada, antítesis de sus personajes posteriores, Juanito y Ramona.

Ese arte abarcante lo hizo recorrer todos los distintos aspectos de la vida del hombre argentino. Así el fútbol y el tango formaron parte de sus temas.

En 1937 presentó «Club Atlético Nueva Chicago» y en 1954 «Team de fútbol o Campeones de barrio».

Respecto al tango, pintará «Orquesta típica» en 1939, para recrearla en 1974 y 1975.

Otros aspectos tienen que ver con la vida cotidiana, como por ejemplo en «Primeros pasos» (1937). Berni inicia sus representaciones en Argentina de lo que será típico de la década del 50: «La siesta» y «La fogata de San Juan».

Berni, en la década del 30 tuvo su experiencia muralista al intervenir en la construcción de «Ejercicio Plástico». Ya él había fundado el grupo «Nuevo Realismo».

Hay un lapso de tiempo entre 1939 y 1944 en el que Berni aparecerá con otra orientación. Entre diciembre de 1941 y mayo de 1942 recorrió Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, a fin de realizar estudios precolombinos por pedido de la Comisión Nacional de Cultura. Su obra «Mercado indígena» (1942), la basó en fotos que tomó durante este viaje.

El mundo de la década del 40 será tan conflictivo como el del 30. Una gran guerra sellará sus días. En América, en Costa Rica se produjo una guerra civil: en Panamá se instaló una dictadura, en Venezuela se derrocó al presidente Rómulo Gallegos y surgió la dictadura de Laureano Gómez, en Bogotá hubo una insurrección popular por el asesinato del dirigente liberal izquierdista Jorge Gaitán. Argentina no queda al margen de este tipo de acontecimientos. Se produjo en 1943 el golpe militar, con la destitución del presidente Castillo.

Berni de exquisita sensibilidad, observará y reflejará en su pintura esa realidad. Pero no se alineará con la Vanguardia argentina de entonces. En 1944 apareció la revista Arturo, que desatará un gran cambio, ya que introdujo definitivamente el arte geométrico adelantado por Pettoruti. Por entonces, surgieron tres tendencias, «Arte concreto» (Asociación de Arte concreto-invención) en 1946; «Arte Madí» en 1946 y «Arte perceptista» en 1947.

Estos grupos de vanguardia, en general izquierdistas, pero con una visión distinta a la de Berni lo atacaron en varias ocasiones, a pesar de que Berni era amigo Arden Quin, uno de los directores de la revista Arturo y uno de los fundadores del arte Madí. Inclusive Berni escribió un artículo en el «Universitario», periódico que editaba Quin.

Pero Berni también manifestó su dasagrado por la situación del 45. Con un grupo de artistas decidió exponer sus pinturas en el subsuelo del edificio de la Sociedad Rural, en Florida al 400. En el Catálogo explicaban que las obras estaban destinadas al XXXV Salón Nacional, pero que había decidido hacer una muestra al margen del Salón, en adhesión a los anhelos democráticos del los intelectuales del país.

Berni mientras tanto pintará «Masacre», 1948 y «El obrero muerto», 1949. En 1951 hizo otra «Manifestación». Mujeres y niños llevan un lienzo blanco en el que está dibujada la paloma de la paz, con un ramo de olivo en el pico. Ese año es el del primer ensayo de la bomba de hidrógeno, por parte de E.E.U.U., en el Pacífico. Por otra parte Argentina, asumió la obtención de reacciones termonucleares en la isla Huemul.

Todo esto influye en el ánimo de Berni. Por otra parte todavía estaban en él los ecos de la 2º Guerra Mundial.

Durante 1951, 1952, 1953 Berni se fue a Santiago del Estero (provincia del noroeste argentino). Allí realizó la serie «Motivos santiagueños». Santiago del Estero sufrió la tala indiscriminada de sus bosques: ya por 1942, 20 firmas obrajeras eran dueñas de 1.500.000 ha. Pero la situación venía desde muchos años atrás, ya que la madera como la del Chaco sirvió para los durmientes de las vías del ferrocarril y como combustible vegetal, también para los ferrocarriles. La depredación ecológica existió, pero también, la social. Los beneficios obtenidos por los empresarios no volvieron a los trabajadores. La tierra,poco a poco se agotó y también el hombre.

Esta realidad la palpó Berni y como lo hizo siempre, la expresó a través de su pintura. Así aparecerán «Los hacheros» (1953); «La marcha de los cosecheros», «La comida», «Escuelita rural» (1956); «Migración», «Salida de la escuela», «El mendigo», «Hombre junto a un matrero» y «El almuerzo».

En el período 1955-1956, hará la serie «Chaco». Estas pinturas las expondrá en París, Berlín, Varsovia y Bucarest. Aragón inclusive lo presentó en Moscú en la Galería Creuze, en 1955.

Por entonces Berni pintó algunos paisajes del suburbano: «Villa Piolín», «La casa del sastre» (1957); «La iglesia», «El tanque blanco», «La calle», «La res» «Carnicería» (1958), «La luna y su eco» (1960) y «Mañana helada en el páramo desierto». También de esa época son «Negro y blanco» (1958); «Utensilios de cocina sobre un muro celeste» (1958) y «El caballito» (1956).

Mientras el mundo sufría la guerra de Corea (1953), la invasión a Hungría por parte de la U.R.S.S. (1954) y en Argentina caía Perón, el mundo interior de Berni se componía de nuevas imágenes.

A su vuelta de Santiago del Estero comenzó a hurgar hasta que en 1958 surgió claramente su nuevo personaje, Juanito Laguna. Poco tiempo después aparecerá también, Ramona Montiel.

La historia de estos dos seres lo envolverán por tiempo y con ellos trascenderá mucho más. Tanto los «Juanitos» como las «Ramonas» se cotizaron en el mercado exterior a precios incalculables.

En 1976 Berni se va a Nueva York. Allí pintó, hizo grabados, collage, y presentó en la Galería Bonino una muestra titulada «La magia de la vida cotidiana». Durante su estadía en esa ciudad, hizo 58 obras que quedaron en la Galería para una muestra en Texas que nunca se realizó. En 1982, después de su muerte, llegaron a Buenos Aires.

En esa época también pintó tres óleos referidos a Juanito y a Ramona, «Juanito en la calle», «Juanito Laguna going to the factory», «El sueño de Ramona».

Pero, preocupado por el mundo que lo rodeaba, en Nueva York quiso conocer a su gente, saber de sus costumbres, de sus posibles necesidades. Así fue como salió a la calle, observó y pintó. Entonces conoció una sociedad opulenta, consumista, donde la publicidad es la mejor vendedora, donde él siente que hay riqueza material y pobreza espiritual, muy distante de la de Juanito, o de la de Santiago del Estero. Entonces decidió hacer un arte social con ironía.

De esta época es «Aeropuerto», «Los hippies», «Calles de Nueva York», «Almuerzo», «Chelsea Hotel» y «Promesa de castidad».

Entre abril y mayo de 1981 Berni tocó el tema del Apocalipsis al exhibir los murales realizados para la capilla del Instituto de San Luis Gonzaga en Gral. Las Heras, Provincia de Buenos Aires.

También ese año da testimonio del gran tema de su vida: «el destino del hombre». «Cristo en el garage» es un hombre común, que ocupa el centro del espacio. En el techo hay una claraboya por donde se ve el cielo, a la derecha una ventana abierta permite ver el paisaje de las fábricas y al otro lado se observa la motocicleta. Berni posiblemente quiso alegar a las torturas y las matanzas del mundo.

Por otra parte, en 1981, año de su muerte, Berni pintó una mujer desnuda en la arena, contemplando el cielo de una noche de luna. Es la mujer y la Naturaleza, tal cual los creó Dios. Sólo que un avión, objeto del hombre, pasa por el lugar para invadir el momento de paz y de armonía.

Estos fueron sus últimos óleos, ya que el 13 de octubre de 1981, Antonio Berni dejaba este mundo.

Unos días antes de su muerte, Berni en una entrevista decía: «El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte.»

Una de sus obras para observar el estilo de sus obras

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