Reforma Religiosa

Religiones Dualistas Breve Descripción Concepto y Significado

Religiones Dualistas Breve Descripción
Concepto y Significado

¿Es el mundo un campo de batalla en el que se enfrentan las fuerzas de la Luz y las de las Tinieblas? A lo largo de la Historia, tres religiones se ocuparon de este tema, proponiendo diversas soluciones.

Si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué existe el mal en el mundo? Una sencilla explicación a la que han recurrido muchos pueblos en distintas épocas de la historia humana es la teoría del dualismo. El Dios bueno no es todopoderoso, se alega. Existen dos fuerzas equilibradas que actúan en el Universo y que están enfrentadas en eterno conflicto. El bien y el mal, la luz y las tinieblas siempre han estado opuestos, y siempre lo seguirán estando.

De esta concepción participaron, aunque en grados distintos, tres religiones: el gnosticismo, el maniqueísmo y el mitraísmo. Ya hace tiempo que desaparecieron. Pero el gnosticismo y sus misterios atrajo la atención de muchos cuando el cristianismo empezó a difundirse.

Las creencias, en cuanto tales, fracasaron. En su lugar se escogieron religiones que prometían una victoria final sobre el mal. Pero las ideas en que se apoyaban estas tres religiones volvieron a aparecer una y otra vez, y el escritor Aldous Huxley llamó al dualismo «filosofía perenne» por esa razón.

Más que una religión en el sentido en que tomamos hoy esta palabra, el gnosticismo fue un conglomerado de sectas místicas y ocultas, que diferían en muchas de sus creencias particulares, pero que tenían cierta unidad, pues participaban de la misma concepción de la naturaleza del universo.

Durante algún tiempo coexistió con la Iglesia primitiva cristiana y recibió alguna influencia del pensamiento cristiano. Sus orígenes, sin embargo, datan de una época muy anterior al nacimiento de Cristo, y son atribuidos, en gran parte, al pensamiento griego e hindú.

El gnosticismo
El gnosticismo empezó a destacar en las primeras décadas del siglo n d. de J.C., cuando se fijaron en él los Padres de la Iglesia y provocó su hostilidad. Alcanzó su punto culminante hacia finales del mismo siglo, decayendo en el m, siendo substituido entonces por la religión maniquea.

La palabra griega gnosis, de la que proviene el nombre de gnosticismo, es traducida generalmente como ciencia o conocimiento, pero para las sectas gnósticas significa revelación, y creían que poseían inspiraciones secretas y misteriosas, solamente asequibles a los iniciados. No se preocupaban de propagar esas revelaciones; al contrario, se esforzaban para que no llegaran a los no creyentes.

Todas las sectas gnósticas eran místicas por naturaleza; en ellas se separaba cuidadosamente a los iniciados de los no iniciados, y tenían muchos ritos, ceremonias, nombres y símbolos sagrados. Por ejemplo, tenían muchos sacramentos: el bautismo de fuego, de agua, del espíritu, de aceite, un bautismo para  la  protección   contra  los   demonios;un rito para agujerear las orejas; una ceremonia para llevar a la novia a la habitación nupcial y otra para participar en comidas y bebidas sagradas. Los gnósticos pensaban que cuando un alma deja al cuerpo y emprende su camino hacia el cielo, es obstaculizada por los demonios.

cuevas escondida de los agnosticos

Muchos gnósticos y maniqueos pasaron su vida orando y ayunando en las cuevas del  desierto.

Si es capaz de repetir la fórmula sagrada que entonces conviene o conoce el símbolo apropiado o ha sido ungida con el aceite sagrado, podrá seguir adelante sin obstáculos.

La mayor parte de los gnósticos eran indiferentes a los placeres del mundo material y practicaban un rígido ascetismo, con el fin de liberarse de los lazos de esta vida terrestre. Cuando un gnóstico «recibía el espíritu» o, hablando en la terminología cristiana, «alcanzaba la visión beatífica» —visión de Dios cara a cara— quedaba liberado de los símbolos exteriores de la religión. Vivía en Dios y podía decirse que había pasado de la muerte a la vida.

Los gnósticos creían que el ser divino era indefinible y superaba todo conocimiento. Pero el «Dios creador» es una entidad separada, y la creación —el mundo natural— está presidida por siete poderes. En la mayoría de los cultos gnósticos, estos siete poderes son espíritus medio malos y medio hostiles. Por debajo de ellos está el mundo de los poderes del mal.

Otra figura característica del gnosticismo es el «hombre principal». Representa a un poder divino que, vencido parcialmente por los espíritus malos, desciende a las tinieblas del mundo de la materia. En él está la esperanza de la salvación. Con el paso del tiempo esta figura irá evolucionando hasta atribuírsele en cierto sentido el carácter de salvador personal. Esto pudo ser consecuencia de las influencias que el cristianismo ejerció sobre el gnosticismo.

La aparición del gnosticismo dentro de la Iglesia primitiva fomentó la oposición entre los cristianos y una firme tradición de autoritarismo. Ante tal oposición, el gnosticismo, siempre fragmentado, sin ninguna creencia que le diese cohesión si exceptuamos el dualismo, fue cediendo y llegó a desaparecer, aunque cada cierto tiempo volvía a resurgir, como herejía cristiana, hasta el siglo dieciséis.

La desunión fue probablemente la causa principal del fracaso del gnosticismo, pero su radical pesimismo, en contraste con la ardiente esperanza e idealismo de la Iglesia primitiva, fue sin duda también un factor muy importante. Otra causa de su fracaso fue posiblemente su gran contenido de experiencias místicas y ocultas, no asequibles a todos. Fracasó también por carecer de un jefe personal, de la categoría de Jesucristo, Buda o Mahoma.

En lugar de tener su propio jefe, lo tomaban de otras religiones, pero en este proceso de apropiación esas figuras que elegían se convertían en pálidos reflejos de lo que realmente eran, reduciéndolos a meros personajes históricos.

El mitraísmo
Hacia el final del siglo ra dos grandes religiones se oponían mutuamente en Europa occidental. Una era de origen persa y oriental, el mitraísmo; la otra era el cristianismo.

El mitraísmo es el culto al dios oriental Mitra o Mitras, que a lo largo de los siglos ha aparecido bajo diversas formas en las distintas civilizaciones. Se encuentra en la religión hindú y era también un dios de Babilonia. En Persia era el dios de la luz, y por transferencia al campo de la moral, era también el dios de la verdad.

Al mismo tiempo era el dios de los campos y de la fertilidad, amigo del bien y opuesto al mal, protector de los ejércitos y de los héroes, enemigo de los espíritus malos y protector de las almas en este mundo y en el otro.

Cuando se extendió el imperio persa, también se propagó el culto a Mitra, y se introdujo por primera vez en Roma hacia el año 68 antes de Jesucristo. Al principio fue arraigando lentamente en Italia, pero hacia finales del siglo n comenzó a difundirse rápidamente entre las legiones romanas, que propagaron el culto a Mitra por todo el imperio.

mitrismo y el toro sagrado

Una religión primitiva y abiertamente opuesta al cristianismo fue el mitraísmo, profundamente interesado por la lucha entre el bien y el mal. En muchas ciudades romanas se han descubierto templos del toro sagrado, símbolo  personal de Mitra.

En el mundo romano, se construían templos total o parcialmente en lugares subterráneos y en ellos se celebraban los ritos secretos. El iniciado pasaba por siete grados de conocimiento oculto, a lo largo de los cuales se purificaba por medio de una prolongada abstinencia y severas privaciones. En cada templo se encendía un fuego en el altar que no se apagaba, y tres veces al día se hacían oraciones que iban dirigidas al sol, como fuente de luz y bondad. El símbolo personal de Mitra era el toro.

El mitraísmo, de carácter personal y preocupado por la salvación del alma humana, satisfacía las aspiraciones que tiene el hombre a perfeccionarse moralmente. Esta religión se basaba fundamentalmente en la lucha constante  entre  el  bien  y  el  mal.

El  mal únicamente podía ser vencido por medio de la propia purificación. Si el hombre se purificaba a sí mismo diligentemente —las mujeres estaban totalmente excluidas de la religión de Mitra— la victoria era segura, porque Mitra, el invicto, estaba siempre de parte de los justos.

El alma del justo estaba segura de que entraría en el cielo, donde una vida mejor sería la recompensa por los sufrimientos padecidos en la Tierra. El alma indigna descendía al reino de las tinieblas.

Un día, se pensaba, la lucha entre el bien y el mal cesará y Mitra descenderá para llamar a todos los hombres en sus tumbas, separando a los justos de los pecadores. Entonces el pecador será destruido por el fuego y el justo será inmortal en su cuerpo y en su alma.

El Universo será renovado y no habrá ya más que felicidad en la tierra. La rápida propagación del mitraísmo se debió, en parte, a sus cualidades humanas. Sus comunidades estaban unidas estrechamente por una especie de camaradería fratema. Su carácter eminentemente democrático prescindía de las distinciones sociales. Ricos y pobres, esclavos y libres, todos estaban sometidos a la ley y todos podían ser elegidos para los mismos puestos. Todos disfrutaban  de los mismos sacramentos.

El dios Mitra del mundo romano nos es conocido casi exclusivamente a través de fuentes ajenas al mitraísmo. Por eso nuestro conocimiento de su religión es fragmentario, pero podemos estar seguros de que, a pesar de todas las oscuridades, el misticismo pesimista de los gnósticos y las ceremonias místicas del mitraísmo eran grandiosos y sobrecogedores, y la esperanza de una vida futura mejor era lo que inspiraba a esas religiones.

Los maniqueos
La invasión de los bárbaros, juntamente con la caída del imperio romano, hizo que el mitraísmo fuese decayendo. Podrían bastar estas razones para que fracasase, pero existieron otros dos factores que contribuyeron a ello. El mitraísmo, en muchos aspectos tan liberal, era una religión exclusivamente de hombres; no se admitía a las mujeres.

Los cristianos, sin embargo, exaltaban el puesto de las mujeres y, por primera vez en la historia de las religiones, se creyó que las mujeres tenían alma. En segundo lugar, el cristianismo evangélico de los primeros siglos era directo y simple, mientras que la mitología y cosmogonía del mitraísmo, al tener unos dos mil años de historia, se había complicado y recargado.

Sin embargo, antes de que el mitraísmo desapareciese, fue substituido todavía por otra religión, que también procedía de Persia. Se trataba de la religión del profeta Mani o Manes.

Nacido en Persia en el siglo ni, Mani trató de mezclar la doctrina de Cristo con las antiguas religiones persas. Lo más característico de la doctrina maniquea era su firme e intransigente dualismo, expresado como una filosofía de la Naturaleza. Para el creyente existen «dos raíces» y «tres momentos»; las dos raíces son los dos principios eternamente opuestos: Dios y la materia, la luz y las tinieblas.

san agustin

San Agustín de Hipona, el famoso doctor de la Iglesia cristiana del siglo IV, fue maniqueo durante nueve años, pero le decepcionó esa religión porque no le podía resolver importantes problemas. Por eso se convirtió  al  cristianismo.

Los tres momentos son el presente, el pasado y el futuro. En el pasado, enseña el maniqueísmo, la luz y las tinieblas estaban separadas. Pero un día las tinieblas invadieron el reino de la luz. Para rechazar al agresor, Dios envió a una serie de mensajeros.

El primero fue el hombre principal, que fue derrotado y quedó inconsciente en el campo de batalla. Parte de su luz fue absorbida por los mensajeros de las tinieblas, y de ahí resultó la fatal mezcla de las dos naturalezas. Dios entonces envió a un segundo mensajero, el «espíritu viviente», que rescató al hombre principal, y del cuerpo de sus enemigos fue creada nuestra Tierra y los cielos. El mundo hecho de esta manera es por tanto una mezcla de luz y tinieblas.

El hombre fue creado por los poderes de las tinieblas, pero un nuevo emisario, Jesús, un ser divino, descendió del reino de la luz para manifestarle su doble naturaleza y proporcionarle los medios para salvarse (la gradual separación de la luz y las tinieblas dentro del alma).

Este romper la «mezcla» que es el verdadero objetivo de la ética maniquea, sólo puede .lograrse por medio de un total ascetismo. En el futuro, la restauración del dualismo primitivo se logrará con la total separación de los principios del bien y del mal. El mundo será consumido por un gran fuego, y cuando termine, las partículas de luz que queden serán liberadas y las tinieblas, incapaces de ampliar sus dominios, quedarán aprisionadas para siempre. Las almas de los justos serán glorificadas en el reino de la luz.

El maniqueísmo se convirtió en una gran religión porque unía una antigua mitología y una concepción escrita del mundo con un culto espiritual simple y una moralidad estricta. Ofrecía una revelación, una redención y unos valores morales junto con la inmortalidad. Iba dirigido a todos y no imponía preceptos imposibles para el hombre ordinario. Finalmente, daba una solución simple del problema del bien y del mal.

El maniqueismo dio un paso decisivo en el Este, es decir, en Persia y Mesopotamia, y durante varios siglos la sede del jefe mani-queo estuvo en Babilonia. Sus orígenes persas bastaban para asegurar su odio por parte de Roma, y fue condenado en el año 296 por el emperador Diocleciano.
Pero el maniqueísmo no desapareció del todo; subsistió a su modo entre los monjes de Egipto; durante la Edad Media surgirá una herejía con raíces maniqueas que se extenderá por Europa. En el Este desapareció con la invasión de los mongoles en el siglo XIII.

El fin del dualismo
Ya hemos expuesto algunos de los motivos por los que fracasaron las religiones dualistas. Un teólogo cristiano dirá que el triunfo de su fe se deriva del hecho de que el mal, aunque poderoso, esté sometido a la providencia del único Dios, supremo legislador del Universo. El gnosticismo, el mitraísmo y el maniqueísmo desaparecieron porque defendían que el poder del mal es independiente e igual que el poder del bien.

Historia de los Mormones Origen, Costumbres y Creencias

Origen, Costumbres y Creencias de los Mormones
Su Fundador Joseph Smith

En regiones extensas y poco habitadas en las que la naturaleza hostil reduce los contactos, no es raro ver cómo nacen corrientes de ideas y conceptos transmitidos de generación en generación y que siguen practicándose en circuito cerrado.

En los Estados Unidos, esta forma de «sectarismo» ha hecho nacer creencias religiosas entre las cuales la más notable es la de los mormones.

Esta secta se da a sí misma el nombre de «Church of Jesús Christ of Latter Day Saints» (Iglesia de Jesucristo de los santos del Último Día).

Los mormones son, aproximadamente, un millón, de los que la mitad  viven  al  oeste  de  Utah. El profeta y fundador de la secta fue Joseph Smith, nacido en 1805 en Sharon, Vermont, Estados Unidos.

Según sus declaraciones, en 1820 se le apareció el ángel Moroni en el Mont Cumora, al oeste de Nueva York.

profeta mormon smith

El profeta y fundador de la secta fue Joseph Smith

Este ángel lo visitó desde entonces regularmente y, en 1827, le confió un secreto: en un bosque, bajo una roca, había un cofre que contenía unas tablas de oro.

En estas tablas de oro figuraba una escritura desconocida que, no obstante, podía ser descifrada y traducida si se leía con unas gafas especiales.

Era la verdadera religión proclamada en América por Cristo después de su resurrección, pero se había perdido y, después de la muerte de Mormon, el último profeta, tenía que ser divulgada por Joseph Smith.

Ayudado por el campesino Ha-rris y el profesor Gowstery, Joseph Smith editó The Book of Mormon. La obra está escrita en el estilo del Antiguo Testamento y con una escritura egipcia modificada.

El movimiento así creado tuvo gran éxito. Smith se instaló con sus discípulos en Fayette (Nueva York), y el 6 de abril de 1830 fundó una iglesia.

Él mismo se atribuyó los títulos de sacerdote, profeta y rey. Al principio admitió la poligamia, pero esto le creó muchos problemas que, unidos a otras dificultades, obligaron a los mormones a dejar Nueva York en 1831.

Los discípulos de Joseph Smith se instalaron primero en Ohio. luego en Missouri y finalmente en Illinois, donde Joseph Smith fundó la ciudad de Nauvoo.

También quiso fundar una universidad y construir un gran templo.

Como había instaurado también la poligamia, las reacciones fueron violentas y todavía las enconaron más las consideraciones económicas y políticas.

En 1844, Joseph Smith presentó su candidatura a la presidencia de Estados Unidos, erigiéndose campeón de las reformas radicales.

Cuando se hallaba en camino hacia Cartago, donde había de encontrarse con el gobernador de Illinois, él y su hermano fueron detenidos y linchados por sus adversarios.

De este modo, con la muerte de su fundador, la religión de los mormones recibió el 27 de junio de 1844 la aureola del martirio.

En aquel momento Smith dejaba ya 12.000 adeptos. Sin duda esta «religión» habría caído en el olvido si el sucesor de Joseph Smith no se hubiera revelado un extraordinario conductor de masas.

BrighamYoung (1801-1877), organizador ejemplar, fue expulsado de Illinois junto con todos sus correligionarios.

No sólo se apropió del manto del profeta sino que fue, sobre todo, un notable organizador y un jefe. Junto con sus discípulos emprendió la ruta del Oeste.

De 1844 a 1847, recorrieron los Estados Unidos, y al final de esta emigración, el 24 de julio de 1847. llegaron a un valle desolado e impresionante cerca del Gran Lagc Salado, en uno de los extremos occidentales de las Montañas Rocosas.  

«Este  es  el  lugar»,   dijo Young, y con estas palabras fue fundado el gran reino mormón.

El 24 de julio es todavía hoy una fecha memorable para los mormones.

Lo que Young y sus adeptos hicieron en este territorio, que entonces pertenecía todavía a México, es casi increíble.

En pocos años una región desértica se transformó en tierra fértil. Young lo reglamentaba todo.

Elegía las tierras que debían dedicarse al cultivo y mandaba excavar canales de riego. También encontró procedimientos para liberar al suelo de su gran contenido de sal. Podría decirse que obligó al desierto a alimentar a una población cuyo número aumentaba rápidamente.

Brigham Young fundó también Salt Lake City, que se convirtió en la capital de Utah, con una población de unos 200.000 habitantes.

A pesar de que fue creada en 1847, Salt Lake City es una ciudad modelo.

Sus calles son anchas y rectas y en ellas se han creado numerosos y grandes parques.

En 1950, la universidad de Salt Lake City contaba con unos 10.000 estudiantes.

El punto central de la ciudad es el Temple Square, donde se hallan los edificios religiosos.

Young y sus ayudantes ejercieron un poder despótico suavizado por la inteligencia y la buena voluntad. Siguió reinando la poligamia, pero se limitó a los principales dignatarios de la secta.

Esta poligamia no puede considerarse una concesión a las pasiones humanas, sino más bien una recompensa para los más fuertes y valerosos que habían demostrado estar capacitados para mantener a más de una familia.

Como el divorcio no está permitido, la poligamia de los mormones posee cierto carácter, aunque muy singular, de moralidad.

En 1890, Woodruff, uno de los sucesores de Young, publicó un manifiesto en virtud del cual los «santos» estaban eximidos de «la obligación de poligamia», debido a «las leyes del país».

Sólo los que no pertenecen a la secta llaman Salt Lake City a la capital de Utah. Los mormones la llaman Sión. Aunque constituyen una minoría, tienen, en la ciudad, fuerza y riqueza.

El gobernador de Utah, la mayoría de los senadores, los miembros del Congreso, las personalidades y los que ocupan puestos importantes, son mormones.

Todas las grandes instituciones, como bancos, hoteles, imprentas, diarios e incluso la estación de radiodifusión, pertenecen a la Iglesia mormona.

Ésta es muy rica, pues cada mormón debe entregarle la décima parte de sus ingresos.

En cuanto a reglas de vida, son muy estrictas: nada de alcohol, nada de café, nada de coca-cola y nada de tabaco.

Los mormones mantienen la esperanza de que un día el mundo entero adoptará su credo.

CREENCIAS Y COSTUMBRES

A fin de conservar el cuerpo y la mente sanos y fuertes,porque es un don preciado de Dios, existe una ley de salud entregada en 1833 a su fundador Smith.

Fundamente hace incapié en los beneficios de una buena alimentación y de la salud física y espiritual, Dios nos pide que se evite el consumo de:

  • Tabaco.
  • Alcohol.
  • Café y té.
  • Drogas ilegales.

Dios promete grandes bendiciones físicas y espirituales a quienes cumplan la Palabra de Sabiduría.

La Ley de Castidad:El sublime poder de procrear y engendrar hijos dado por Dios, debe tratarse con cuidado, pues es un poder sagrado.

La ley de castidad renuncia la actividad sexual fuera de los lazos del matrimonio.

La castidad significa abstener de relaciones o actividad sexual que va en contra de las leyes y estatutos del Señor.

Los mormones practican el ayuno, como una forma de puruficarse y acercarse a Dios.

Aceptan el diezmo porque ellos suponen que todo pertenece a Dios, y entregar una parte es solo devolver algo que no es de ellos. Ven el bautismo como una regla escencial o sagrada, puesto que el Salvador mismo lo realizó mientras estuvo en la tierra.

También practican la imposición de manos par ala bendición de los enefermos, la confirmación y ordenación.Respecto a la Naturaleza de Dios suponen que es un ser perfecto y glorificado, todopoderoso, justo, misericordioso, y amoroso.

La oración es observada y aceptada como una comunicación reverente con Dios, durante la cual una persona agradece y pide bendiciones.

 

 

Para saber más:

Solicitar Un Libro Mormón Gratuito

Enrique IV de Inglaterra Monarquia Lancaster Resumen

Monarquía de Enrique IV de Inglaterra – Lancaster – Resumen

Monarca típico de la gran crisis política inglesa conocida con el nombre de guerra de las Dos Rosas. Eduardo IV fue rey de un bando y no de una nación. Sin embargo, supo granjearse una popularidad notable entre los ciudadanos de Londres por sus modales amables (actitud política) y la protección que en todo momento prestó a los intereses mercantiles de la ciudad. Debido al carácter enconado de la guerra civil, fué severo, aunque no cruel. Como hombre del Renacimiento, implantó en Inglaterra el primer tipo de monarquía despótica que conoció aquel reino y que luego había:: de ampliar los Tudor.

Enrique IV de Inglaterra

Enrique IV (de Inglaterra) (1367-1413), rey de Inglaterra (1399-1413), de la Casa deLancaster.Enrique nació en el castillo de Bolingbroke en abril de 1367; hijo de Juan de Gante, duque de Lancaster. Desde 1387 hasta 1390 fue el jefe de la facción que se oponía a su primo el rey Ricardo

Antecedentes: Gobernaba entonces Inglaterra, Ricardo II, el sucesor de Eduardo III, que pretendía imponer su poder absoluto con eran despliegue. Se había rodeado de una guardia personal de diez mil galeses, y trataba de reducir la influencia del Parlamento. Su reinado acabó violentamente.

Enrique de Lancaster, nieto de Eduardo III, lo obligó a abdicar. El rey usurpador necesitó afirmarse en el trono; como la nobleza se le oponía, buscó apoyo en la clase burguesa, la cual exigió que la Cámara de los Comunes interviniera en forma más decisiva en el gobierno. Ya que Francia apoyaba a sus enemigos tuvo que reanudar la guerra.

ENRIQUE LANCASTER DE INGLATERRA: ENRIQUE IV

Enrique   de   Lancaster transcurrió su juventud en un ambiente de intrigas, aventuras y batallas. Hijo de Ricardo, duque de York, y de Cecilia Neville, nació en Ruán el 28 de abril de 1442, y se educó en la residencia de Ludlow, en Inglaterra, de la que tuvo que fugarse cuando, habiéndose iniciado la guerra de las Dos Rosas entre los partidarios del rey Enrique VI Lancáster y los de su padre, éste fue derrotado en Ludlow el 12 de octubre de 1459.

Compañero   de juegos de Ricardo, era en todo un hombre distinto. Político frío y cínico, será el adversario de todas las causas defendidas por su primo, como la paz de Francia y la disminución del poder parlamentario.

Ricardo, que regresó precipitadamente de Irlanda, se encontró terriblemente aislado. Previendo su pérdida, quiso negociar.

Con la promesa de indultar a los rebeldes y convocar el Parlamento, él creyó que recobraba la suerte; pero, una vez en Londres, fue encerrado en la Torre y retenido como prisionero.

Ante el Parlamento, Enrique esbozó un negro cuadro del mal gobierno del rey. Reivindicó para él la corona, siéndole reconocida por la asamblea en octubre de 1399.

Después de esto, apoyándose en una vieja tradición, pretendió ser el heredero legítimo de Enrique III Plantagenet, haciendo correr la especie de que su hijo mayor había sido apartado del trono porque era jorobado.

Por el mismo motivo, se adornó con el título de rey de Francia, al cual le daba derecho un parentesco lejano y dudoso.

Coronacion de Enrique Lancaster

Ricardo II vacila en reanudar la guerra contra Francia; además, se niega a lanzar una represión feroz contra los lollardos. Esta ausencia permanente de decisiones rebaja el prestigio de la dinastía, ha nobleza se rebela y permite al primo del rey, Enrique de Lancaster, usurpar el trono para derribar «la tiranta de Ricardo I». Este momento es el comienzo de largas querellas dinásticas que van a debilitar a Inglaterra durante varios decenios. Ricardo II entrega su corona y su reino al duque de LancasterMiniatura—París, Biblioteca Nacional.

Esperando poder reivindicar la corona francesa por las armas, necesitaba asentar su situación interior, y para eso eran necesarias grandes precauciones; las asambleas parlamentarías y los consejos de barones eran convocados sin cesar, por lo que el gobierno carecía de libertad de acción.

Para satisfacer al clero, introdujo en Inglaterra la persecución religiosa, dirigida contra los herederos de Wiclef. Sin embargo, hasta el fin de su reinado, Enrique IV tendrá que combatir la rebelión de sus subditos; el rey, privado del poder, contaba aún con numerosos partidarios, y su muerte, por inanición, no impediría la rebelión de la familia de los Percy, en el norte, y después la de Essex.

Más grave todavía fue, en el año 1400, la sublevación del país de Gales, que no se apagaría hasta nueve años después. Seguidamente, las fuerzas reales iban a agotarse luchando contra Escocia.

Después, cuando el rey, a partrr del año 1408, se siente debilitado por la enfermedad, su heredero, el futuro Enrique V, es quien se impone, aliándose con sus tíos en contra de su padre.

Sin embargo, cuando a la muerte de Enrique IV, sube al trono su hijo, se revela como un capitán notable y un hábil administrador, que, gracias a una Inglaterra pacificada, se propone cumplir los designios del primero de los soberanos Lancaster: la conquista de Francia.

De sus subditos ingleses, el rey espera el apoyo necesario para el cumplimiento de sus ambiciones territoriales. Una rebelión fomentada por los últimos partidarios de Ricardo fue sofocada con el advenimiento de Enrique.

Después de lo cual, habiendo sublevado a la opinión pública contra los franceses desleales, el rey obtiene amplios subsidios del Parlamento y consigue reunir ejército y flota.

La muerte de Enrique V, en 1422, después de haber llevado a cabo la mayor parte de su programa, iba a volver a hundir al país en los azares de una minoría de edad, comprometiendo para siempre los sueños de hegemonía francesa alimentados por los Plantagenet.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Las Misiones en el Mundo Difusion del Cristianismo Objetivos

Las Misiones en el Mundo
Difusión del Cristianismo

Las Misiones en el Mundo Difusion del CristianismoLa difusión de un mensaje religioso a través de personas enviadas (missi en latín) para convertir a otros pueblos es un fenómeno común a varias religiones con vocación universal, como el budismo o el islamismo. Pero posiblemente sea el cristianismo la doctrina que ha desarrollado esta práctica con mayor intensidad

El Evangelio y las primeras misiones cristianas

Cuando Jesucristo encargó a sus discípulos la difusión del Evangelio mediante el apostolado (palabra griega traducida al latín como «misión»), rompió la tradición judía de exclusivismo religioso.

San Pablo acentuó la tendencia, y el cristianismo dejó de ser una secta más del judaísmo para convertirse en una fe con vocación universal. Aprovechando la unidad política y cultural del Imperio romano, la nueva religión se extendió por las riberas del Mediterráneo, especialmente en su mitad oriental.

A pesar de las persecuciones desatadas por algunos emperadores, el celo de los apóstoles y el ejemplo de los mártires contribuyeron a su difusión. En 313, el emperador Constantino decretó la libertad religiosa para los cristianos, que constituían ya una parte importante de sus súbditos.

La nueva Iglesia, reforzada espiritual y materialmente, atrajo muchos más adeptos y comenzó a organizarse jerárquicamente. El proceso se aceleró cuando Teodosio impuso el cristianismo como religión oficial del Imperio (fines del siglo IV), La Iglesia cristiana tuvo que emprender la evangelización de las masas de fieles recién bautizados. Pero además del apostolado interno, el cristianismo también se extendió fuera de las fronteras del Imperio, a veces bajo formas heterodoxas. A fines del siglo III Armenia se convirtió en el primer país cristiano del mundo.

En el siglo IV la nueva fe llegó a Irlanda, de la mano de San Patricio, y el arriano Ulfilas transmitió sus creencias a los godos del Danubio, traduciendo la Biblia a su lengua. Los nestorianos, perseguidos por los emperadores y los cristianos ortodoxos, se extendieron por el Imperio persa, desde donde alcanzarían la India y China (siglo y).

Por su parte, Frumencio de Tiro convirtió a los etíopes. Cuando el Imperio romano de Occidente cayó ante los bárbaros (siglo y) toda la cuenca mediterránea era mayoritariamente cristiana, e incluso los nuevos conquistadores se habían convertido, aunque frecuentemente habían asumido la herejía arriana.

Las misiones medievales

A partir del siglo VI se produjo un amplio movimiento misionero en el continente europeo, que contribuyó a forjar la civilización medieval. Los pioneros fueron los monjes de la Iglesia céltica irlandesa. Hombres como el abad Columba, Galo, Aidan, Cuthberto o Columbano extendieron el cristianismo por Escocia, el norte de Inglaterra, la Galia y Germania, desde monasterios como lona o Liridisfarne.

Mientras tanto, el papa Gregorio Magno (590-604) envió a Agustín de Canterbury a evangelizar el sur de Inglaterra. Esta primera misión controlada expresamente por Roma y apoyada por los soberanos anglosajones fue el modelo para el posterior movimiento misional de – la Iglesia católica. Entre sus éxitos destaca el sometimiento de la Iglesia céltica a la autoridad romana (664). La nueva Iglesia anglosajona continuó la tradición misionera irlandesa, y Willybrord evangelizó Frisia, mientras Bonifacio extendía el cristianismo en gran parte de Alemania y colaboraba en la reforma de la Iglesia franca.

La coronación imperial de Carlomagno por el papa León III (800) selló la alianza entre Roma y el poderoso reino franco. La autoridad del soberano era sancionada espiritualmente y, a cambio, él se comprometía a defender y extender la fe. Esta vinculación entre la Iglesia y el poder político se convirtió en una constante durante siglos, e influyó notablemente en el proceso de difusión del cristianismo.

Los monjes alemanes evangelizaron Bohemia, Polonia y Hungría en el siglo X. Normalmente, los esfuerzos misioneros, combinados con los diplomáticos, se dirigían a los gobernantes, a cuya conversión seguía la de sus súbditos. El mismo sistema se siguió en la evangelización de Escandinavia (siglos XI-XII). Pero otras veces, la evangelización se encontraba unida a las campañas militares emprendidas para someter a los pueblos paganos, como las desarrolladas por los caballeros teutónicos en las orillas del Báltico (siglo XIII).

La Iglesia del Imperio romano de Oriente también había hecho progresos en la difusión del cristianismo. Precisamente los conflictos con Roma sobre la jurisdicción sobre los nuevos pueblos cristianos fueron una de las causas de la ruptura entre ambas mitades de la cristiandad en 1054. Los hermanos Cirilo y Metodio realizaron una importante labor de adaptación del cristianismo bizantino a los pueblos eslavos, desarrollando un alfabeto y una liturgia especiales (siglo IX). En el siglo x los príncipes de Kiev se convirtieron, favoreciendo la difusión de la nueva fe en Rusia. La cristiandad rusa se consideró heredera directa de Constantinopla, y su papel fue crucial en el desarrollo y extensión de la Iglesia ortodoxa.

En extremo Oriente, las misiones nestorianas que, a través de Asia central, llegaban a China habían logrado establecer florecientes comunidades. Pero carecían de verdades— no arraigo popular, y desaparecieron rápidamente ante la persecución de las autoridades (siglo IX).

Entre los siglos XII y XIV se produjo un nuevo movimiento evangelizador en Asia, esta vez dirigido por Roma y de la mano principalmente de los franciscanos. Pero tras la caída de la dinastía mongol en China (1368) cesó la protección dispensada a los cristianos, y la hostilidad musulmana en Asia central puso fin a sus comunidades.

Precisamente la expansión musulmana de los siglos VII y VIII había acabado en gran parte con las importantes comunidades cristianas de las riberas oriental y meridional del Mediterráneo. Las relaciones entre el islam y la cristiandad fueron siempre de oposición. Ante la imposibilidad de la conversión, a pesar de algunos esfuerzos (san Francisco de Asís, Ramon Llull), los cristianos desarrollaron una mentalidad combativa. Esta militancia cristiana, especialmente fuerte en la península Ibérica durante la Reconquista, influyó en la difusión del cristianismo en la Edad Moderna.

El Nuevo Mundo

Los monarcas portugueses y españoles recibieron de los papas la responsabilidad de evangelizar a los pueblos de sus nuevas posesiones (patronato real). Las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos, agustinos) fueron las principales encargadas de esta labor, en la que les acompañarían los jesuitas a partir de 1542.

Además de bautizar a millones de indígenas en América, algunos de estos misioneros, como Bartolomé de las Casas, lucharon por mejorar su condiciones de vida y los protegieron contra los abusos de los colonos. Otros religiosos procuraron el desarrollo económico y cultural de los nativos, favoreciendo la sedentarización de las comunidades nómadas e instruyéndolas en las técnicas agrícolas y artesanales, como hizo el franciscano Junípero Serra en California.

Los jesuitas en América y Asia

En la misma línea fue aún más relevante la labor de los jesuitas en Sudamérica, especialmente en Paraguay, donde fundaron auténticos estados misionales autónomos (reducciones). Allí, además de evangelizar a los indios y agruparlos en comunidades autosuficientes mediante la práctica de la agricultura, la artesanía y el comercio, los protegían de los ataques de los traficantes de esclavos españoles y portugueses.

Sin embargo, estas experiencias adolecían de la falta de un clero indígena, motivada por el recelo de las jerarquías eclesiásticas europeas. Por ello, cuando faltaban sacerdotes europeos, estas vulnerables comunidades cristianas solían desintegrarse. En Canadá, los jesuitas franceses también emprendieron una destacada actividad misionera entre los indígenas (siglo XVII), aunque en este caso no trataron de cambiar sus formas de vida.

En cuanto a Asia, san Francisco Javier comenzó en 1542 su importante actividad misionera en el sur de la India, Ceilán Malasia, Indonesia y Japón. Llevados de un espíritu extremadamente abierto, los jesuitas Roberto De Nobili y Mateo Ricci intentaron adaptar el cristianismo a las ricas tradiciones culturales de la India y China, respectivamente, consiguiendo un enorme éxito evangelizador Pero las críticas de otras órdenes y los recelos de Roma ante posibles desviaciones doctrinales acabaron con estas prácticas a mediados del siglo XVIII. Como reacción, el cristianismo fue perseguido en estos países.

Para unificar criterios y administrar mejor los recursos destinados a la evangelización, el papa Gregorio XV fundó en 1622 la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe. Sin embargo, el declive de los imperios portugués y español y la supresión de la Compañía de Jesús (1773) provocaron la decadencia de los esfuerzos misioneros católicos durante algún tiempo.

Las misiones protestantes

Durante casi 300 años las iglesias protestantes no realizaron esfuerzos misioneros, que identificaban con las pretensiones universalistas y teocráticas de los papas romanos. Esta situación empezó a cambiar con la expansión colonial protagonizada por ingleses y holandeses. En el siglo XVIII la iglesia pietista alemana y los Hermanos Moayos fundaron comunidades misioneras en los territorios coloniales.

A fines de la centuria y a principios del siglo XIX proliferaron en todo el mundo protestantedades misioneras no adscritas a una iglesia concreta, que combinaban la difusión del Evangelio con labores asistenciales y educativas. Una de las razones de su éxito fue su asociación con el colonialismo imperialista: la aculturación de los pueblos sometidos facilitaba su control por las autoridades colonial es. Por otro lado el prestigio de las instituciones educativas regentadas por los misioneros atraía a las elites indígenas deseosas de adquirir una formación occidental.

Las misiones en el mundo contemporáneo

En el siglo XIX, la Iglesia católica recuperó el impulso misionero. También, como en el caso de los protestantes, se dio especial importancia a las labores educativas y asistenciales. Ya en el siglo XX, el movimiento descolonizador favoreció la visión de las instituciones misioneras como cómplices de la explotación colonial.

No obstante, la importancia de la labor social que llevan a cabo las convierte en imprescindibles para las regiones menos desarrolladas del Tercer Mundo, lo que asegura su mantenimiento Por otro lado, la fuerza y el notable crecimiento de las jóvenes Iglesias del Tercer Mundo contrasta con el creciente secularismo de las sociedades occidentales lo que hace prever un reflujo del movimiento misional desde Asia, África o Latinoamérica hacia la vieja Europa.

Ver: Labor de los Jesuitas en el Mundo

Biografia de Juan Calvino y su Reforma Religiosa Resumen

Biografía de Juan Calvino: Resumen De Su Reforma Religiosa

En 1533, un joven humanista francés perseguido por la Inquisición, se refugia en Ginebra, donde conseguirá hacerse con el control de la ciudad e imponer su uersión del protestantismo.

Hijo del secretario del obispo de Noyon, Juan Calvino nació en 1509 y recibió una formación filosófica y religiosa, influida por el pensamiento humanista. Adoptó muy pronto las ideas del alemán Lutero, el reformador religioso cuyo pensamiento se extendía por Europa.

Tras experimentar en 1533 una conversión súbita, profundizó su doctrina, concretada en su libro Instituciones de la religión cristiana. Invitado por las autoridades de la ciudad, en 1541 se instaló definitivamente en Ginebra donde instituyó, no sin violentas luchas internas, un gobierno religioso.

El calvinismo:La doctrina de Calvino se basa en las sagradas escrituras y en la predestinación, en la que el Espíritu Santo desempeña un papel primordial. La ley sirve para reveiar la justicia de Dios y castigar la imperfección de los hombres.

Por ello la Iglesia calvinista se confundió con el poder civil y se mostró inflexible en el gobierno de la ciudad, implantando medidas disciplinarias que incluían la pena de muerte.

Calvino velaba también por el bienestar de la comunidad. Construyó hospitales y abrió centros educativos para la formación teológica y el estudio de humanidades.

Poco antes de su muerte, ocurrida en 1564, Ginebra se había convertido en uno de los principales focos del protestantismo en toda Europa.

Biografía de Juan Calvino: Resumen De Su Reforma Religiosa

EL ESTADO TEOCRÁTICO CALVINISTA DE GINEBRA Y EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO: En Ginebra se produjo un encuentro entre la ciudad y un hombre que tendría importantes consecuencias en la historia universal.

La ciudad, situada en el cruce de las rutas comerciales, estaba en guerra con sus señores, el obispo y el Duque de Saboya: ambos obstaculizaban el desarrollo de su comercio y le apretaban el cinturón.

Dada la situación, los ciudadanos pidieron ayuda a los suizos, quienes acudieron de buen grado e hicieron huir al obispo y al duque. Como el clero calvino reformador religiosocatólico era considerado un enemigo, la ciudad adoptó la Reforma.

Dos meses después, el destino se presentó en la ciudad en la persona de Juan Calvino (1536).

Calvino era de Noyon, Francia, y había estudiado derecho; pero a través de sus escritos se había hecho un nombre como teólogo reformista.

Creía en la predestinación (en el destino), es decir, en que desde el principio de la Creación Dios había predeterminado ya quién se salvaría y quién se condenaría.

A primera vista, esta absurda doctrina parece decir que la moral no puede influir sobre el comportamiento humano, pues todo está escrito.

Y así es desde el punto de vista tecnico; pero, desde el punto de vista práctico, dice más bien lo contrario:

puesto que obrar y vivir en el temor de Dios se interpreta como síntoma de que se es uno de los pocos elegidos, todos desean descubrir en sí mismos los signos de la gracia divina y obran convenientemente.

La doctrina de Calvino era una especie de profecía que se cumplía a sí misma.

También tenía su propio sistema inmunológico: en caso de persecución, la constante preocupación por salvarse convertía la ascesis y la perseverancia en un signo evidente de que se estaba entre los elegidos.

Hacía que el individuo desarrollara una conciencia moral elitista y que se sintiera parte de la comunidad de los santos.

Quien perseguía a los calvinistas, los fortalecía. Ocurría lo mismo que en la paradójica amistad entre sádicos y masoquistas.

Cuando Calvino llegó a Ginebra, colaboró con el reformador Guillermo Farel, en trance de implantar un riguroso régimen moral.

Contra él se rebeló el partido libertino (término que tomó el significado de desenfrenado o vicioso en la contrapropaganda de Calvino) y echó a los reformadores de la ciudad.

El obispo católico regresó, y con él la arbitrariedad y la corrupción que tanto perjudicaban al comercio.

Arrepentidos, los grandes comerciantes hicieron volver a Calvino y le transfirieron todo el poder.

Calvino se convirtió en una suerte de ayatolá protestante y fundó un Estado teocrático.

Si la utopía se ha realizado en algún lugar, ha sido en Ginebra entre 1541 y 1564 bajo la dirección de Calvino, cuyo sistema se convirtió en el modelo de la mayoría de las comunidades fundamentalistas y puritanas de Holanda, Inglaterra y Estados Unidos. (ver puritanismo)

El principio supremo del Estado teocrático radicaba en la afirmación de que el derecho y la ley de la comunidad están escritos en la Biblia.

La interpretación de esta ley es tarea de los pastores y de los mayores (presbíteros).

La autoridad terrenal también está subordinada a su órgano supremo (en Ginebra, el Consistorio). Esto suponía implantar una teocracia (poder de Dios) como en el antiguo Israel.

La asistencia a la misa se hizo obligatoria y la virtud se convirtió en ley.

El placer o, según se mire, el vicio quedó prohibido.

Concretamente, se prohibieron las canciones indecorosas, el baile, el juego, el alcohol, los bares, los excesos gastronómicos, el lujo, el teatro, los cortes de pelo llamativos y la ropa indecente.

Se determinó el número de platos que podía tener una comida.

Los adornos y las joyas resultaban tan molestos como los nombres de santos, ante los que se prefería nombres bíblicos como Habacuc o Samuel.

Sobre la prostitución, el adulterio, la blasfemia y la idolatría pesaba la pena de muerte.

Sin embargo, Calvino permitió el préstamo de dinero a cambio de intereses, siempre que éstos no fueran abusivos.

La idea de la elección por la gracia, la importancia de las Sagradas Escrituras, la relevancia concedida no a la conciencia sino a la ley, y la autorización de prestar dinero a cambio de intereses, aproximaban a los calvinistas al pueblo de Israel, al tiempo que los distanciaban de los luteranos.

Pero, sobre todo, hicieron perder terreno al antisemitismo, consiguiendo que en los países en los que caló el calvinismo, como Holanda, Inglaterra y Estados Unidos, el antisemitismo fuera insignificante a diferencia de lo que ocurrió en España, Francia, Memania, Polonia y Rusia.

El régimen de Calvino en Ginebra era totalitario. Los mayores y los pastores, verdaderos policías de la moral, controlaban cada movimiento, tomando declaración y expulsando de la ciudad a los que incurrían en alguna falta.

Sin embargo, la fama de Ginebra se extendió por toda Europa. Los viajeros quedaban encantados al comprobar que en la ciudad no había ni robos, ni vicio, ni prostitutas, ni asesinatos, ni enfrentamientos entre partidos.

Escribían a sus casas diciendo que allí la delincuencia y la pobreza eran desconocidas. Lo que reinaba era el cumplimiento del deber, la pureza de costumbres, la caridad y la ascesis mediante el trabajo.

Pues, según Calvino, uno de los mandamientos del Señor era éste: el hombre no ha de desaprovechar inútilmente el tiempo que Dios le ha dado, y silo hace, esto es un signo de que se condenará.

Si, por el contrario, lo aprovecha debidamente en el trabajo, esto significa que está entre los elegidos. Si ve aumentar su dinero como resultado de su trabajo, esto también indica que es uno de los elegidos, lo que convence siempre a los afortunados.

Consecuencia: el calvinismo armonizaba perfectamente con los intereses comerciales de Ginebra, con el capitalismo en general y con la búsqueda del éxito propia del norteamericano.

Así nos lo enseña Max Weber, el padre de la sociología alemana, en su libro sobre La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

Por lo tanto, si el luteranismo había  posibilitado el matrimonio entre la religión y el Estado, el calvinismo hizo posible el matrimonio entre la religión y el dinero.

La Reforma ayudó al nacimiento de la modernidad.

***** 0000 *****

CALVINO EN BASILEA: En Basilea se inicia una nueva etapa en la biografía de Calvino.

En la ciudad que había acogido la reforma de Zuinglio, el francés acaba su evolución religiosa y la plasma en la obra Institutio religionis christianae, base fundamental de su actuación futura.

En ella Calvino afirmaba la doctrina luterana de la salvación por la fe; pero, partiendo de este punto, sustentaba, con Zuinglio, la total predestinación del cristiano, comunicada por especial elección divina.

Después, conducido por su exigente racionalismo, negaba cualquier institución religiosa que no se desprendiera de modo claro y terminante, a su entender, del texto evangélico.

Los Sacramentos eran puros símbolos de las promesas divinas, no eficaces sin la fe en los méritos redentores de Cristo.

Abogaba también por una organización eclesiástica fundada exclusivamente en la palabra de Dios y no en la tradición secular de Roma.

El éxito de la Institutio llevó a Calvino a Ginebra, después de un nuevo viaje por Italia, invitado por Guillermo Farel, quien había reformado la ciudad (1536).

Transcurridos unos meses de intensa actividad propagandista, la burguesía ginebrina expulsó a los dos reformadores, los cuales se establecieron en Estrasburgo.

En esta etapa de su vida, de 1538 a 1541, Calvino profundiza en las ideas de los protestantes alemanes, e incluso participa en las conversaciones sostenidas entre católicos y luteranos para buscar un equilibrio religioso en Alemania y restaurar la tranquilidad en el Reich.

El fracaso del partido burgués en Ginebra permitió el regreso de Calvino a esta población, efectuado el 13 de septiembre de 1541.

Desde este día hasta la fecha de su muerte (27 de mayo de 1564), ya no abandonó la ciudad, que convirtió en sede de la religión reformada y en centro de la subversión espiritual de Europa.

En Ginebra Calvino aplicó su idea de organización teocrática del Estado y de sumisión de la vida y las costumbres sociales a una rigidez bíblica.

Constituyó un gobierno, influido por un consistorio en que predominaban los ministros de la nueva Iglesia.

Su espíritu creó una sociedad rigorista y severa, agresiva e intolerante, democrática en sus principios políticos y capitalista en su actuación económica.

Se desembarazó de todo adversario religioso, católico o reformado, como Miguel Servet, a quien hizo ejecutar por sus doctrinas antitrinitarias.

Fanático de la predestinación, divulgó sus principios por toda Europa a través de los propagandistas formados en la Academia que fundó en Ginebra.

Antes de morir, las células calvinistas hormigueaban en Francia, Países Bajos, Alemania, Inglaterra, Escocia, Polonia, Hungría y Transilvania, como centros de futuros conflictos políticos y religiosos. De esta manera, Calvino preparó la primera revolución mundial.

Ver: La Ciudad de Dios en Ginebra

Cronología de Calvino

1509 Nace en Noyon (Picardía), el 10 de julio. Es hijo de Charles de Huguest, procurador del Capítulo de la catedral.

1523 Destinado a la carrera eclesiástica, estudia teología en el colegio La Marche de París. Formación escolástica.

1529 Estudia derecho en Orleans y Bourges. Aprende griego con Melchor Wolmar, luterano convencido.

1531 Su padre, acusado de malversación de fondos por el obispo de Noyon, muere excomulgado.

1532 Primera obra: un comentario del «De clementia», de Séneca, tratado humanista.1533Primeras actividades como convertido: prefacio a la traducción francesa de la Biblia, hecha por su primo Robert Olivier, protestante.

1534 Huye de París a causa de sus ideas. Viaja por Francia.

1535-1536 Se exilia de su patria y se instala en Basilea. Primera versión de la «Institución de la Religión Cristiana» o sistema de dogmática de Calvino.

1536-1537 instalado en Ginebra, organiza con Farel la Iglesia local. Su poder es indiscutible.

1538-1541 Desterrado de Ginebra por un cambio político, vive en Estrasburgo dedicado a la predicación y la enseñanza.

1539-1541 Asiste, con Martín Bucero y Melanchthon, a los coloquios organizados por Carlos V en Ratisbona para acabar con el cisma. Postura escéptica.

1541 Comienza en Ginebra la organización de la Iglesia. Ordenanzas eclesiásticas, código legal y moral que hace aceptar por el Consejo ginebrino.

1549 Unión entre Calvino y los partidarios de Zuinglio sobre la doctrina de la comunión: «Consensus Tigurinus».

1559 Sínodo general de los calvinistas franceses en París. Constitución del calvinismo francés. «Confessio gallicana», según el modelo ginebrino.

1561 El Catecismo de Heidelberg extiende la confesión calvinista al Paiatinado.

1564 Muere en Ginebra (27 de mayo).

***** 0000 *****

Algo mas…

Zuinglio, Ulrico
(1484-1531)

Ulrico Zuinglio

Reformador protestante suizo, nacido en Wildhaus (en el cantón* de Saint-Gall); estudió en Basilea, Berna y Viena, y ya ordenado sacerdote, tuvo a su cargo una parroquia en Glaris y posteriormente en Zurich.

Cuando en 1518 se predicaron las indulgencias para la construcción de la Basílica de San Pedro, Zuinglio se opuso a ellas un año antes de que lo hiciera Lutero; a partir de allí comenzó sus ataques contra algunos dogmas fundamentales de la fe cristiana, como por ejemplo, negaba la presencia real de Cristo en la Eucaristía y el valor de los sacramentos, y afirmaba que para la salvación era suficiente la fe, el libre examen y otros errores que luego retomaría Lutero.

Los cantones católicos de Suiza se aliaron contra Zuinglio, que había formado una liga en Constanza (1527); ambos partidos se enfrentaron en Cappel y entablaron una dura batalla, durante la cual murió el reformador. Los protestantes fueron derrotados y pidieron la paz; el tratado que firmaron católicos y protestantes, aseguraba a unos y a otros la libertad de culto, y desde entonces hay en Suiza cantones católicos, protestantes y mixtos.
*  Cantón: Estado que forma parte de la Federación Suiza.