Reinos Cristianos de España

Historia del Reino de Castilla Resumen Siglos XIV y XV Reyes

Resumen Histórico del Reino de Castilla en los Siglo XIV y XV

Describiremos la historia de este reino, pero a partir de la muerte de Sancho IV, el Bravo, cuando su hijo Fernando en el año 1295 debe asumir al trono, pero por ser menor de edad, su madre, Doña María de Molina toma la regencia y finaliza en el siglo XV.

Si desea estudiar los años anteriores de este reino, desde su origen, puede hacerlo desde aqui:

Doña María de Molina, hubo de pelear contra los nobles ambiciosos apoyándose en el estado llano.

Una leyenda de poco crédito, a que se debe el nombre del rey, dice que por orden de éste, y sin proceso regular y sin justicia, fueron arrojados dentro de una jaula dos hermanos, Pedro y Juan de Carvajal, a los que se suponía asesinos del caballero cortesano don Juan de Benavldes.

Los condenados, a la hora del suplicio, emplazaron al rey que injustamente los castigaba para que, en el término de treinta días, compareciese ante el tribunal de Dios.

A los treinta días, en efecto, el rey fue hallado muerto (1312).

Alfonso XI, su hijo, era menor de edad, y hubo otra minoría anárquica en que fueron regentes Doña Constanza, la madre del rey, Doña María de Molina, la abuela, y otros dos personajes de la familia real. En el año 1325, el rey fue proclamado mayor de edad prematuramente.

Tenía apenas quince años, pero se mostraba sumamente severo. Uno de los personajes más revoltosos era el infante Don Juan el Tuerto, tan influyente que con su hija Constanza solicitó y obtuvo matrimonio el mismo rey.

A este infante, más tarde, el rey le mandó llamar a Toro, y, para salvar sus recelos, le dio salvoconducto y le prometió todo género de honores y ventajas. Salió a recibirle con mucho agasajo y le invitó a una comida para el día siguiente. Pero apenas entró en palacio, fue apuñalado por hombres del rey.

Ya no hubo más rebeldes con esta justicia y Alfonso XI pudo dedicarse a hacer la guerra a los moros. Los benimerines, procedentes de África, invadieron la península, derrotando la armada que, al mando del almirante Jofre Tenorio, guardaba el estrecho de Glbraltar, y poniendo sitio a Tarifa.

Alfonso XI del reino de Castilla
lAlfonso XI del Reino de Castilla

Con los reyes de Aragón y Portugal, acudió Alfonso en socorro de la plaza, y se dio, el año 1340, la famosa batalla del río Salado, en que los cristianos recogieron grandes trofeos. El rey fue luego a poner sitio a Gibraltar, y, en el cerco murió, víctima de la famosa peste negra (1350).

Alfonso XI fue rey legislador (Ordenamiento de Alcalá). En su tiempo se descubrieron las islas Canarias y se incorporó voluntariamente a Castilla la provincia de Álava.

Pedro I, apodado el Cruel, fue durante mucho tiempo rey muy popular en Castilla y figura principal en el teatro, pues sus justicias o ejecuciones se dirigieron siempre contra personas de alta alcurnia.

pedro I de castilla
Pedro I del Reino de Castilla

Comenzó a reinar (1350) encerrando a Doña Leonor de Guzmán, la favorita de su padre Alfonso XI y madre de los Trastamara, que murió luego asesinada en Talavera.

Mandó matar al noble Garcilaso de la Vega, que había promovido un motín contra el rey en Burgos (1351).

Casó con la infanta francesa Doña Blanca, pero vivió sempre con Doña María de Padilla, con la que estaba unido en secreto.

Los nobles, en unión de los Trastamara, formaron una liga contra el rey. En Toro le tuvieron preso; pero don Pedro escapó, y con crueles venganzas sofocó la sublevación.

El año 1858 acudió a Sevilla el infante y maestre de Santiago Don Fadrique, a quien Don Pedro, que le había mandado llamar, recibió placentero al siguiente día en el Alcázar donde se alojaba.

El rey dijo: «Pero Lope de Padilla, prended al maestre’, y añadió: «Ballesteros, matad al maestre de Santiago». Los ballesteros se hicieron repetir la orden, y entonces salieron tras del infante, que huía. No pudo éste desenvainar la espada y la maza de Ñuño Fernández la derribó.

El rey salió en busca de los acompañantes del maestre, y, encontrando a Sancho Ruiz de Villegas, su caballerizo mayor, que creyendo librarse había tomado en sus brazos a la infanta Beatriz, hija del rey y de Doña María de Padilla, le obligó a dejarla y él mismo le hirió con su puñal.

Dícese que a los pocos momentos comió en la cámara donde yacía el cadáver de su hermano bastardo.

El infante Don Juan de Aragón seguía al rey porque éste le había prometido el señorío de Vizcaya. Diciéndole quería dar más solemnidad al nombramiento, convocó una junta de vizcaínos en el árbol de Guernica; pero los convocados cuya voluntad había ganado Don Pedro, manifestaron no querer otro señor sino el rey de Castilla.

Fue el rey a Bilbao con el infante, que ya le seguía receloso; mandóle llamar a palacio al día siguiente y los ballesteros le mataron y arrojaron a la calle, acompañando estas palabras que el rey pronunció desde el balcón: ¡Ahí tenéis el que os pedía ser señor de Vizcaya! .

Don Enrique, que había huido a Francia, entró en España, el año 1366 al frente de las Compañías Blancas, de que era jefe Beltrán Du Guesclin. Don Pedro pasó a su vez a Francia y volvió con tropas inglesas, que acaudillaba el Príncipe Negro.

Ganó el rey la batalla de Nájera, pero sus venganzas le enajenaron el apoyo del príncipe inglés.

Volvió el de Trastamara en 1368 y llegó hasta Toledo. Don Pedro acudió en socorro de la plaza; pero se vio obligado a encerrarse en el castillo de Montiel.

Entre los que acompañaban al rey estaba el noble Men Rodríguez de Sanabria, que conocía a Du Guesclin. Salió del castillo y, entrevistándose con el francés, le ofreció grandes mercedes si salvaba a Don Pedro.

Aparentó el francés aceptar la oferta, y, avisó a Don Enrique, comunicó a Don Pedro que podía venir a su tienda, donde le facilitaría los medios para la fuga.

Al llegar Don Pedro a la tienda de Du Guesclin, encontró allí a su hermano; trabáronse de palabras y no tardaron en luchar.

Como Don Pedro hubiera derribado a Don Enrique, Du Guesclin dio vuelta al caído pronunciando las célebres palabras: Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor. Y Don Pedro fue muerto por su hermano.

Tiene este rey en su haber importante labor legislativa. En las Cortes de Valládolid de 1351, por ejemplo, hizo el Ordenamiento de menestrales, con acertados reglamentos del trabajo.

Enrique II (1369), primero de la dinastía de Trastamara, ejerció al principio del reinado bárbaras venganzas contra los partidarios de Don Pedro.

Alegaban derechos a la corona de Castilla el rey de Portugal y el duque de Lancaster, casado con una hija de Don Pedro. Para lograr partidarios, Don Enrique concedió grandes franquicias y donaciones a los nobles, y también al estado llano.

Enrique II Castilla
Enrique II el «Fractricida»

Por esto ha pasado a la Historia con la denominación de el de las mercedes. Creó, por ejemplo, el título de duque, siendo el primero que lo disfrutó el de Benavente. Concedió extraordinarios privilegios y honores a los maestros.

Juan I, su hijo, fue rey el año 1379. Para acabar con las pretensiones del de Portugal, casó con Doña Beatriz, hija y única heredera del lusitano.

A la muerte de éste debía ser rey consorte de Portugal Don Juan; pero los portugueses nombraron al maestre de Avis, el cual se aseguró en el trono derrotando a los castellanos en la batalla de Aljubarrota (1385).

Enrique III el Doliente (1390), niño cuando subió al trono, víctima de sus tutores, que le hacían vivir en la más absoluta pobreza, mostró luego grandes energías y dotes de buen gobernante.

enrique iii el doliente de castilla

Enrique III el Doliente

Juan II (1406), sólo tenía dos años al morir su padre. Gobernaron como co-regentes, la reina madre, Doña Catalina, y el infante Don Fernando, hermano del rey.

Este infante lleva en la historia el nombre de Don Fernando el de Antequera, por haber sido venturoso conquistador de la población de este nombre.

El infante, a quien la hueste de Sevilla había traído la espada de San Fernando como símbolo de victoria, entró en el reino moro, y el 27 de abril de 1410 acampó a la vista de Antequera.

Los moros se reunieron en Archidona y el 6 de mayo comenzó la lucha, acometiendo los muslimes los atrincheramientos del obispo de Palencia, don Sancho de Rojas, cuyas tropas los rechazaron.

Juan II de Castilla
Juan II de Castilla

Siguió la batalla, que vencieron los cristianos, obteniendo gran botín y dispersando al ejército granadino.

En seguida se emprendió la acometida a Antequera. Se hicieron bastidas y castillos portátiles para el ataque; pero los moros destruían estas máquinas con sus tiros, principalmente con una gran bombarda que tenían en la torre del Homenaje.

Había que cegar el foso, pero cuantos se acercaban al hacerlo salían mal parados y cundía el temor.

Entonces el Infante tomó una espuerta, y pasando por entre una lluvia de balas, piedras y flechas envenenadas, llegó al borde del foso y vació la espuerta, diciendo: «Tened vergüenza y haced lo que yo hago».

Se cegó el foso y pudieron acercarse las bastidas que el alcalde de la ciudad destruyó en vigorosa salida.

Se levantó una cerca por parte de los sitiadores para incomunicar la ciudad, se privó a los sitiados de agua, se pidió a León el pendón de San Isidro para lograr el entusiasmo religioso, y el 16 de septiembre, en vigoroso asalto, los pendones castellanos y las banderas de los señores y de los concejos ondearon en los torreones y almenas de la muralla.

Quedaban por rendir el alcázar; pero, cuando ya amenazaba convertirse en escombros, rindióse, el 24 de septiembre de 1410.

Juan II fue mal gobernante. Su favorito, Don Alvaro de Luna, le sustituyó en este oficio. Era Condestable de Castilla, es decir, tenía el mando superior del ejército después del rey.

Los magnates, a cuyo frente estaban los infantes de Aragón, a saber, Don Juan y Don Enrique, llamado Impropiamente marqués de Villena, forman partido contra el favorito. Llegaron a detener al monarca y al favorito en Tordesillas y lograron que el rey desterrase a Don Alvaro.

Como los nobles se hubieran confabulado para dar muerte al rey, el conde de Rlbadeo vistió las ropas del monarca y fue cosido a puñaladas.

En recuerdo de este hecho los reyes de España regalan todos los años a los descendientes del conde de Ribadeo el traje que visten el día de la Epifanía, en el que ocurrió aquel voluntario sacrificio.

De nuevo el favorito en su puesto, logró el año 1431 vencer a los moros en la batalla de la Higuera.

El año 1445, Don Alvaro derrotó a los nobles en la batalla de Olmedo. Casado el rey en segundas nupcias con Doña Isabel de Portugal (1452), la reina alcanzó del rey orden de prisión contra el favorito.

Doce letrados del Consejo Real le impusieron la pena de muerte.

Fue ejecutado en Valládolid, en circunstancias muy dramáticas. Su cuerpo fue trasladado más tarde a la capilla que lleva su nombre en la catedral de Toledo. El rey murió poco después.

Ha de llamarse la atención sobre lo que en la historia literaria de Castilla representa el renacimiento poético de la corte de Don Juan II.

Enrique IV el Impotente (1454) guerreó contra los moros, de los cuales recuperó Don Juan de Guzmán, primer duque de Medina Sidonla, la plaza de Gibraltar, recibiendo en recompensa grandes extensiones de terreno.

Enrique IV el Impotente

Enrique IV el Impotente

Casó en segundas nupcias el rey con Doña Juana, infanta de Portugal, que al poco tiempo dio a luz una niña, conocida con el nombre de Doña Juana la Bel-traneja, por suponerse que su padre era Don Beltrán de la Cueva, caballero de la guardia de los Continuos del rey.

Formóse una liga de nobles que no querían jurar como heredera a la Beltraneja. El rey, atemorizado, dio crédito a los rumores que corrían y declaró heredero del trono a su hermano Don Alfonso.

Pero luego anuló este acto, y los nobles, reunidos en Avila, destronaron al rey en imagen y proclamaron a Don Alfonso. Murió éste a poco, y los conjurados recurrieron a la hermana del rey, Doña Isabel, que no quiso aceptar la corona en tanto viviera Don Enrique.

El cual, en recompensa, la reconoció heredera en el campo de los Toros de Guisando. Disgustado luego por haberse casado Isabel con el infante Don Fernando de Aragón, la desheredó y reconoció a Doña Juana.

El año 1474 murió el rey y dejó a Castilla amenazada de una guerra civil.

fuente

Origen de los Reinos Cristianos en España Historia de su Formacion

Historia Formación de los Reinos Cristianos en España: León, Aragon, Navarra y Asturias

HISTORIA DEL REINO DE ASTURIAS:

Se da el nombre de Reconquista al período que corre desde la invasión musulmana en España, el año 711, hasta la toma de Granada y completa sumisión de los moros en 1492.

La batalla de Calatañazor (1002), que pone fin al apogeo del califato de Córdoba, la de las Navas de Tolosa (1212) y la toma de Granada sirven para establecer subdivisiones.

El conde Pelayo, de origen hispano-romano se había refugiado en lugares montañosos, pertenecientes al macizo de los Picos de Europa, con una tropa reducida.

Fue enviado el jefe Alkama para combatirlos y Pelayo se refugió en la gruta de Covadonga. Se dió una batalla en que, favorecidos por los accidentes naturales, vencieron los cristianos (718), batalla que, por su significación como principio de la Reconquista.

mapa reinos cristianos

Después de la victoria, Pelayo fue proclamado rey, alzándole los suyos sobre el escudo en el Campo de la Jura, inmediato a la gruta de Covadonga.

Alfonso I el Católico (739), su yerno, hizo persecuciones contra los moros por Galicia y el centro de España que le dieron fama, pero sin conquistar nada permanentemente.

alfonso I el católico

Alfonso I el Católico

Sus sucesores fueron poco guerreros, y sostuvieron tratos con los cordobeses. A alguno de ellos se refiere la leyenda del Tributo de las cien doncellas, que habían de entregarse anualmente.

Alfonso II el Casto (791), trasladó la corte a Oviedo, y fundó la catedral de esta población. Allí unos ángeles, con apariencia de plateros, hicieron para él la famosa Cruz de los Angeles, que se conserva en la Cámara Santa de la catedral de dicha población.

Para ubicarnos temporalmente, Alfonso el Casto fue contemporáneo de Carlomagno, y durante su reinado fue descubierto milagrosamente el sepulcro del apóstol Santiago, Santiago había muerto fuera de España; pero sus discípulos, los Siete Varones Apostólicos, habían recogido su cuerpo y le habían enterrado en Galicia.

Habiendo sabido el obispo del Padrón (lugar próximo a Santiago de Galicia), que todas las noches se veían grandes luces en un bosque, ordenó talarlo y fue descubierta una pequeña ermita «que, según se averiguó, por revelación divina, contenía el sepulcro de Santiago».

Sobre el sepulcro se edificó un santuario, y pronto hubo un pueblo que se llamó Santiago de Compostela (o del Campo del Apóstol). Santiago fue en la Edad Media lugar importantísimo, pues cuando el Papa lo incluyó en 1122 entre las peregrinaciones mayores, empezaron a concurrir, en gran número, peregrinos de las regiones más apartadas del mundo.

Estos peregrinos hicieron que Santiago fuera un centro intelectual y artístico de primer orden. El Apóstol fue también invocado por los guerreros en las batallas de la Reconquista, y sigue figurando como Patrón de España.

Ramiro I (842) tuvo que rechazar ataques de los normandos en Galicia. A él se refiere la legendaria batalla de Clavijo, en que peleó el Apóstol, y el voto de Santiago, u obligación que él contrajo, y que todavía subsiste, de entregar todos los años determinada cantidad en la basílica compostelana.

HISTORIA DEL REINO DE LEÓN

Alfonso III el Grande (886) sometió a los vascos y ganó Zamora, fijando de esta suerte el límite de sus posesiones en el río Duero.

García I, su hijo (909), trasladó la corte a León, hecho demostrativo del avance de la Reconquista. Ramiro II (923) fue conquistador de Madrid y venció a Abderramán III en Simancas y Talavera.

Alfonso III el Grande

Alfonso III el Grande

Bermudo II (982) tuvo que huir ante las acometidas de Almanzor. Alfonso V (999) presenció la batalla de Calatañazor.

Este monarca se denomina el de los buenos fueros, porque dio a León el primero de ellos, concediendo franquicias y libertades autonómicas que favorecían la repoblación y daban prosperidad a los municipios.

El año 1032 se hizo un convenio entre el rey de León, Bermudo III, y el de Navarra, Sancho el Grande, cuñado de D. García, conde de Castilla, concertando el casamiento de Doña Sancha, hermana de Bermudo III, con D. Fernando, hijo del rey de Navarra, y conviniendo en que los nuevos esposos tomaran el título de reyes de Castilla.

Bermudo III declaró más tarde la guerra a su cuñado y fue vencido y muerto en la batalla de Támara, con lo que, habiendo heredado el reino de León Doña Sancha, su esposo, Fernando I, fue primer rey de Castilla y de León (1037).

HISTORIA DEL CONDADO DE CASTILLA

Castilla (el país de los castillos) comprendía las comarcas antes conocidas con los nombres de Cantabria y Bardulia, en los límites orientales del reino de Asturias y León.

Era territorio dependiente de los reyes de León y regido por condes que tenían en su gobierno facultades autonómicas que poco a poco fueron haciendo mayores.

Ordoño II prendió a los condes de Castilla por no haber acudido a la batalla de Valdejunquera, pero en 922 Castilla se dio un gobierno independiente, con dos magistrados a la cabeza que se llamaban Jueces. Fueron los primeros Laín Calvo y Ñuño Rasura.

Ordoño II
Ordoño II

Pronto Castilla aparece convertida en condado independiente (923), siendo su primer conde el legendario Fernán González.

Fernán González era activísimo guerrero, que peleó constantemente contra Almanzor, el rey de Navarra y el conde de Tolosa, seguido de sus castellanos, como él audaces e incansables.

Refiere el poema que lleva su nombre, que el rey Don Sancho de León le llamó a su corte y que él hubo de acudir cumpliendo deberes de vasallo.

Montaba en aquella ocasión un corcel árabe que fuera antes de Almanzor y llevaba un magnífico azor (Ave rapaz diurna parecida al halcón).

El rey se enamoró de ambos animales y quiso comprárselos. Fernán González quería hacerle regalo de ellos, pero, porfiando ambos, se convino en que el rey los adquiriera en mil marcos, pero que la cantidad se doblaría por cada día transcurrido después de fijado para el pago.

Al marcharse el conde la reina de León le propone una boda con la princesa de Navarra, su sobrina, y cuando el castellano, confiado, llega a Navarra es encerrado en prisiones y cargado de hierros.

Ocurría esto en venganza de que Fernán González había dado muerte a un rey de Navarra, hermano de la reina de León.

Pero la princesa hermana del rey de Navarra oye a un peregrino lombardo hacer el elogio del prisionero, que lo está por amor a ella, va a verle y le ofrece la salvación si promete casarse con ella.

Sale Fernán González del castillo y huye, acompañado de la princesa, toda la noche y la noche siguiente, y al amanecer ven venir a ellos una tropa de hombres armados.

Eran castellanos, por ventura, y llevaron al conde a que un herrero le librase de sus cadenas. Más adelante el rey de León llama al conde y éste acude, pero es preso. Su mujer le salva otra vez.

Disfrazada de peregrina en camino para Santiago, entra en el encierro, cambia de traje con su esposo y ocupa su lugar. El rey la perdona y la deja libre.

El conde exige al rey de León el pago de la cantidad que le debía por el caballo y el azor, que era considerable, según lo estipulado, y como sus mensajeros son mal elegidos, le desafía. La guerra a va estallar entre ambos, pero al fin el rey ofrece a Fernán González la independencia de Castilla, en pago de la enorme suma que le debía.

Fernando I de Castilla y León guerreó con su hermano el rey de Navarra, vencido y muerto en la batalla de Atapuerca; y también con el rey Almamún de Toledo, al que hizo tributario, y con el de Sevilla, que le entregó los restos del famoso escritor visigodo S. Isidoro, que desde entonces se conservan en una de las más bellas iglesias de León.

Almamún envió una hija suya a Castilla para que tomase unos baños. Aquella muchacha se hizo cristiana y vivió como ermitaña, siendo hoy Santa Cecilia.

Dícese que cuando estaba en Toledo bajaba a los calabozos a visitar a los cautivos cristianos y que ocultamente les llevaba comida. Habiéndole preguntado su padre un día que era lo que escondía bajo sus ropas, respondió: «flores», y, efectivamente, se había verificado el milagro de que fueran flores.

Fernando I repartió sus Estados entre sus cinco hijos, pero el mayor de ellos, el rey de Castilla Sancho III, fue apoderándose de los de sus hermanos.
Doña Urraca, a quién había correspondido Zamora, fue sitiado en esta ciudad por D. Sancho.

Enviado por ella Bellido Dolfos atrajo al rey diciéndole que iba a enseñarle un sitio por donde podía acometer la plaza, y estando solos le mató con un venablo (lanza corta).

HISTORIA DE ALFONSO VI

Después que se hubo afianzado en la posesión del reino, emprendió la conquista de Toledo. Era esta ciudad inexpugnable, pero Alfonso, que había residido en ella como huésped del rey Almamún, sabía cómo apoderarse de ella.

Cuentan que el castellano oyó, fingiéndose dormido, la conversación que un caudillo tenía con el rey moro acerca de las defensas de la plaza.

Para saber si dormía, dícese, el rey moro mandó le vertieran en la mano plomo derretido, lo que Alfonso sufrió sin moverse, como dice el romance: «El rey Don Alfonso el Bravo — aquel que, con gran denuedo, —al foradar en la mano,— tuvo siempre el brazo quedo».

Arrasó Alfonso los campos de Toledo y consiguió que la ciudad, privada de víveres, se rindiera (1085).

La conquista de Toledo tuvo caracteres de cruzada. A ella vinieron los condes de Borgoña Raimundo y Enrique, y el primer jefe de la Iglesia toledana fue Bernardo, monje cluniacense.

conquista de Toledo

El acontecimiento de mayor relevancia del reinado de Alfonso VI fue, sin duda alguna, la conquista de Toledo, acontecimiento que tuvo lugar el 25 de mayo de 1085.

En la rendición de Toledo se estipuló la conservación de la mezquita toledana. Pero el arzobispo y los suyos desposeyeron pronto a los musulmanes de su mezquita.

Enterado el rey de esta trasgresión de lo pactado, acudió a Toledo «con ardid de quemar la reina y el arzobispo», pero el propio faquí de los musulmanes se le presentó pidiendo el perdón de los culpables.

La toma de Toledo y el avance cristiano dio lugar a que fueran llamados a España los almorávides.

Alfonso VI fue el primero de los grandes monarcas españoles, que incorporó su reino a la corriente general europea.

En el terreno religioso abolió el antiguo rito de la Iglesia española, que se denomina muzárabe.

Hubo un duelo judicial entre un campeón del rito muzárabe y otro del latino y venció el primero. También salió vencedor el muzárabe en la prueba del fuego.

Fue abolido, sin embargo. Es figura principalísima en el reinado de Alfonso VI, el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar.

Sucedió a Alfonso VI (1109) su hija Doña Urraca, que había estado casada con el conde D. Raimundo de Borgoña, a quien se debe la repoblación de Avila y la construcción de sus famosas murallas, que, con las de Carcasona en Francia, son las que mejor se conservan de la Edad Media.

Doña Urraca se había casado con Alfonso el Batallador, rey de Aragón; pero anduvieron siempre desavenidos, tanto que se dice que el aragonés la maltrataba.

El rey de Aragón trató de apoderarse del príncipe heredero de Castilla, Alfonso, cuya custodia hubo de encomendarse a los de Avila. El aragonés intentó sitiar esta ciudad, pero no pudo tomarla.

En aquella ocasión mandó cortar las cabezas de unos caballeros de Avila que había ido a entrevistarse con él y echarlas en calderos de agua hirviente, por lo que ha quedado el nombre de Campo de las Fervencias a un lugar próximo a Fontiveros, de la misma provincia.

Alfonso VII (1126) primero de los reyes de la casa de Borgoña, penetró en sus incursiones en tierra mora hasta Córdoba y llegó a Cádiz. En su tiempo vinieron a España los almohades. Alfonso VII conquistó Almería.

Fue rey muy culto y creó en Toledo una escuela de sabios árabes y judíos. Dividió el reino al morir, dejando Castilla a Sancho III y León a Fernando II.
Sancho III fundó la Orden militar de Calatrava, primera de las de su género en España.

Alfonso VIII, hijo y sucesor de Sancho III (1158), era niño cuando heredó el trono y su minoría fue muy agitada. Yacub-ben-Yusuf, emir de los almohades, le derrotó sangrientamente en Alarcos, y considerando el de Castilla el poder de los musulmanes, hizo un llamamiento a los príncipes cristianos para emprender la «cruzada» en España.

El Papa concedió una bula a este efecto, y vinieron a reunirse en Toledo los reyes Sancho de Navarra y Pedro II de Aragón, D. Diego López de Haro, señor de Viscaya, portugueses, milicias concejiles y mesnadas señoriales, las Ordenes militares, prelados con sus tropas (entre ellos el arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada, historiador de la batalla), y mucho: caballeros franceses.

El ejército atravesó la Mancha en verano y llegó a Sierra Morena.

Estaba en situación crítica dentro de un desfiladero, cuando un pastor se presentó al rey enseñándole un camino por donde subió todo el ejército. Dícese que aquel pastor era un ángel.

La batalla se dio el día 16 de julio de 1222, en el lugar denominado Navas de Tolosa. El emir almohade estaba en una tienda rodeada de fuertes cadenas y defendida por una guardia de diez mil negros.

El rey de Navarra rompió aquellas cadenas (que han quedado en el escudo de Navarra) y los cristianos triunfaron completamente.

Fernando III une, el año 1217, de nuevo las coronas de León y de Castilla, ya definitivamente. Dio gran impulso a la Reconquista. En 1236 tomó Córdoba; y en 1246, Jaén.

Al mismo tiempo el infante D. Alfonso, unidas sus tropas a las de D. Jaime I de Aragón, se apoderó del reino de Murcia, que el aragonés cedió a Castilla.

La conquista de Sevilla, la más famosa de este reino, se hizo con ayuda de una escuadrilla, fletada en los puertos del Cantábrido, cuyos marinos ya se dedicaban a la pesca de altura (de la ballena), escuadrilla que mandaba el almirante Ramón Bonifaz.

Subió por el Guadalquivir, Entre Sevilla y Triana había un puente de barcas unidas con fuertes cadenas, puente por el cual se abastecían los de la ciudad.

Dos naves desplegaron velas y arremetieron contra el puente un día que el viento era favorable.

Esta hazaña se representa en el escudo de uno de los puertos del Cantábrido.

San Fernando hizo traducir al castellano el «Fuero Juzgo», para unificar la legislación, y dio muchas disposiciones favorables al desarrollo del estado llano. Protegió mucho el movimiento de creación de Universidades, y comenzó la edificación de las catedrales de Burgos y Toledo.

Alfonso X el sabio (1252) continuó las campañas de su padre contra los moros, a los que conquistó Jerez, Cádiz y Niebla, en cuya campaña, dícese, utilizaron la pólvora por primera vez los moros.

Era Alfonso hijo de Da. Beatriz de Suabia y, al extinguirse en Alemania ésta familia, aspiró al Imperio. Los viajes que con tal motivo hizo fuera de España, los gastos consiguientes y el haberse distraído de las empresas de nuestro país, produjeron aquí hondo disgusto, sobre todo por haber alterado el valor de la moneda.

El año 1272 vinieron a España, llamados por el rey de Granada, los Benimerines.

El heredero del reino D. Fernando de la Cerda acudió a su encuentro; pero murió en el camino, y hubo de encargase de rechazar a los moros el infante D. Sancho.

Fue éste reconocido heredero por la nobleza, y más tarde por el rey Alfonso. Como este reconocimiento era el atropello de los hijos del de la Cerda, que constituían la línea directa heredera, el rey quiso darles la soberanía del reino de Jaén.

Contra esta resolución se levantó don Sancho, y con él se fueron casi todos, viéndose el rey solo y obligado a pedir auxilio a los de Marruecos.

La figura del rey Sabio, como hombre que se adelantó a su tiempo, es interesantísima en la historia de la civilización española.

D. Sancho IV el Bravo (1284), venció, al subir al trono, una rebeldía de su hermano el infante D. Juan y de D. Lope de Haro, señor de Viscaya.

El rey Sancho los invitó a una entrevista en Alfaro, para la reconciliación; pero allí mató él mismo al señor de Viscaya, y el infante pudo huir protegido por la reina Da. María de Molina. Se pasó a los moros y con un ejército de ellos puso sitio a la plaza fuerte de Tarifa.

Era alcalde de Tarifa D. Alfonso Pérez de Guzmán, denominado el Bueno. El infante D. Juan tenía en su poder a un niño, hijo de Alonso Pérez.

Se presenta con él delante de la plaza, y amenazó al padre a dar muerte al niño si no la rendía. Alonso Pérez contestó arrojando su cuchillo para que se consumara el asesinato, prefiriendo este dolor a la vergüenza de faltar al juramento que había hecho de defender Tarifa.

Sancho IV, como su padre, fue escritor y protegió la obra de las Universidades.

HISTORIA DEL REINO DE NAVARRA

En Navarra se constituyó otro núcleo de resistencia semejante al de Asturias; pero sus orígenes son todavía más oscuros para el historiador.

Parece que el emir Abdelmelik envió tropas el año 723 contra los cristianos de aquella parte, que los musulmanes llamaban los de Alfrano; pero fueron rechazados.

La tradición dice que, unidos guerreros aragoneses y navarros en el territorio de Sobrarbe, para asistir al entierro de un santo ermitaño, llamado Juan, que vivió en una gruta, hoy conocida con el nombre de San Juan de la Peña, juraron la guerra contra los moros y eligieron caudillo a Garcia-Jiménez, imponiéndole condiciones para el gobierno en el llamado Fuero de Sobrarbe, que limitaba las facultades del poder.

Sancho II Abarca (904), lleva ya el título de rey de Navarra y ensancha considerablemente el reino.

Sancho III el Grande (904) figura en la batalla de Calatañazor. Por su matrimonio con Da. Mayor, hija del conde D. García de Castilla, anexó este ducado. Dejó Castilla a su hijo Fernando, y Aragón a Ramiro; figurando Aragón por vez primera como reino independiente.

Hubo guerras entre García IV, heredero de Navarra, y su hermano el de Castilla.

El año 1076 los navarros ofrecen la corona al rey Sancho Ramírez de Aragón, y los dos reinos están unidos hasta el año 1134, en que los navarros designan rey propio.

rey Sancho Ramírez de Aragón

Rey Sancho Ramírez de Aragón

En los últimos años del siglo XII , al morir Sancho VII el Fuerte, el que rompió las cadenas en la batalla de las Navas de Tolosa, heredó la corona su sobrino Teobaldo de Champaña.

En 1825, Felipe III el Atreyido, rey de Francia, y tutor de la reina de Navarra, Juana I, casa a ésta con el heredero de la corona francesa Felipe IV el Hermoso, y de esta suerte Navarra pasa a ser francesa.

HISTORIA DE ARAGÓN

Separado de Navarra el año 1035 con Ramiro I, comprendía un pequeñísimo territorio. Pedro I (1094), lo extiende conquistando Huesca y otras poblaciones.

Alfonso I el Batallador (1104) tomó Zaragoza, y, no teniendo hijos, dejó el reino a los Templarios y Hospitalarios.

Los aragoneses no lo aceptaron e hicieron rey a Ramiro, hermano de Alfonso, conocido con el sobrenombre de el Monje.

Ramiro casa a su hija Petronila con el conde de Barcelona, Berenguer IV, y en él abdicó la corona. Alfonso II, hijo del catalán, heredó Aragón y Cataluña, consiguiendo, además, por herencias, la Provenza y el Rosellón, en el actual territorio francés. Reconquistó Teruel (1196).

Pedro II el Católico (1196) fue a coronarse a Roma y trató de hacer su reino feudatario de la Santa Sede. Sin embargo, llevado por intereses políticos y por su alianza con el conde de Tolosa, peleó en favor de los albigenses de Provenza y murió en la batalla de Muret.

En 1213 sube al trono su famosísimo hijo Jaime I el Conquistador. Era menor de edad y tuvo que mostrar grandes energías para imponerse a los nobles.

Jaime I el Conquistador.

Jaime I el Conquistador.

En 1229 conquistó las islas Baleares, que repobló con catalanes. En 1238 ganó Valencia.

Cuentan que cuando D. Jaime sitiaba Valencia, una pareja de murciélagos anidó en lo alto de su tienda. Aun cuando se consideraban de mal agüero, el rey no quiso que las aves fueran ahuyentadas.

Cuando se tomó la plaza, Don Jaime colocó en lo alto de su escudo de armas un murciélado, y como el murciélago se llama rat penat en lemosín, la lengua literaria de entonces en Aragón, Rát Penat es el nombre de una famosa sociedad literaria de Valencia.

Con la toma de Valencia quedó terminaba la reconquista por parte de Aragón. Aun cuando D. Jaime ayudó a D. Alfonso X de Castilla en la conquista de Murcia, respetó el convenio que, determinando lo ya dicho, se había concertado entre él y el rey San Fernando, con lo que Murcia fue castellana.

Fue D. Jaime poeta e historiador. En su Crónica narra, de modo pintoresco y muy vivo, los sucesos de su reinado.

Su hijo Pedro III, el Grande (1276) le sucedió en Aragón, pues para su otro hijo, Jaime II, había constituido el reino de Mallorca.

Pedro III era esposo de Constanza de Suabla, hija de Manfredo y prima de Conradino, el que, al morir decapitado en la plaza de Nápoles por orden de Carlos de Anjou, arrojó un guante que fue recogido por el caballero napolitano Juan de Prócida y llevado al rey de Aragón, como heredero y vengador de Conradino.

Carlos de Anjou
Carlos de Anjou,

Aragón vino de esta suerte a ser depositario de los derechos que los emperadores alemanes tenían sobre Italia. Por eso, al tener lugar las Vísperas sicilianas, Pedro III envió en auxilio de los de Sicilia su escuadra al mando del italiano Roger de Launa, que conquistó la isla y la incorporó a la corona aragonesa.

Dícese que Carlos de Anjou, exasperado, envió a Pedro un cartel de desafío.

El encuentro había de verificarse en Burdeos, ciudad neutral, perteneciente al rey de Inglaterra. Pedro acudió disfrazado de mozo de muías al servicio de un mercader llamado Domingo de la Figuera, pero su rival no se presentó.

El Papa excomulgó a Pedro III por haberse apoderado de Sicilia, y obedeciendo a la excomunión, Felipe el Atrevido de Francia, a cuyo hijo habíase adjudicado el reino aragonés, penetró en España como invasor.

Pedro III, ante la necesidad de reunir fuerzas, otorgó el Privilegio general, que se ha puesto en parangón con la Carta Magna de Inglaterra.

La plaza de Gerona, mandada por Ramón Folch, defendióse valientemente de los franceses y éstos hubieron de repasar el Pirineo.

HISTORIA DE CATALUÑA

La Seo de Urgel es la Covadonga de Cataluña, donde se reunieron para organizar la defensa los celebrados guerreros llamados Varones de la Fama.

Hiciéronse vasallos de Ludovido Pío, y así se formó la Marca Hispánica, y hubo en Cataluña división de condados y una organización feudal que no se observa en los reinos españoles.

Wifredo el Velloso, conde Barcelona (874), se emancipa de los reyes de Francia.

Ramón Berenguer el Viejo conquistó Lérida y Tortosa, y dio a su pueblo el famoso Código de los Usatges.

Berenguer III el Grande (1112) anexó la Provenza, hecho capitalísimo que marca la dirección de la cultura catalana. Momentáneamente se apoderó de los Baleares.

Código de los Usatges

Código de los Usatges , (significa usos o mejor usanzas) son los usos y costumbres que forman la base de las constituciones catalanas. Históricamente, el derecho común en la Cataluña Vieja se basaba en estos textos, que comenzaron a ser recopilados a partir del siglo XI, en tiempos de Ramón Berenguer I.
fuentes