Resumen Historia de Grecia Antigua

El Siglo de Pericles Esplendor de Atenas y Biografia y Gobierno

El Siglo de Pericles – La Democracia Griega – Biografía de Pericles

En el siglo V a.C, Atenas entró en una era de esplendor. El comercio prosperó gracias a los tratados de paz firmados con los persas y las ciudades rivales, y florecieron la arquitectura y la filosofía. Al frente de este período estaba el mejor gobernante que había tenido la ciudad.

La prosperidad económica y la democracia están en el origen del florecimiento de Atenas en el siglo V a.C.

El estratega Pericles contribuyó, con sus reformas, a hacer de ella un modelo de ciudad organizada por sus propios ciudadanos.

Al mismo tiempo, se entrega al desarrollo de la prosperidad de la sociedad civil y de su poderío imperial (la dota de una excepcional flota).

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El mejor gobernante de la antigua Grecia fue Pericles, el padre de la democracia occidental. Hijo de Jantipo, un héroe de las guerras contra Persia, participó desde su juventud en la política ateniense, defendiendo los derechos de sus conciudadanos contra los privilegios de la aristocracia.

Y durante su vida adulta fue elegido varias veces estratego, el cargo del que dependía el manejo de la ciudad. Su mayor anhelo era hacer de Atenas la reina de todas las ciudades griegas. Y vivió lo suficiente para verlo hecho realidad.

Un orador sereno: Nacido en un hogar adinerado en 495 a.C., Pericles fue educado por los mejores maestros de su época. Aprendió música con Daño y filosofía con Anaxágoras, y perfeccionó sus dotes de orador con las lecciones de Zenón de Elea.

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FICHA BIOGRAFICA DE PERICLES

• Nació en el año 495 a.C., en la ciudad-estado de Atenas (Grecia).

• Miembro de una familia noble, fue educado por los filósofos Damón, Zenón de Elea y Anaxágoras.

• Hacia los treinta años  inició su carrera política dentro del partido democrático.

• En el 461 a.C. asumió la dirección del partido e hizo aprobar por la Asamblea de Atenas varias reformas que acentuaban la democracia en esta ciudad.

•  En el 454 a.C, luego de ser nombrado jefe militar, consolidó la posición de Atenas en la Liga de Délos (confederación formada por diversas ciudades griegas para luchar contra los persas).

• En el 443 a.C. se convirtió en la máxima autoridad ateniense, posición que mantuvo casi hasta su muerte.

La ciudad más bella
• Durante el período en que la política ateniense estuvo en sus manos, Pendes consolidó el régimen democrático e incrementó el prestigio de Atenas, debilitando a su rival, la ciudad de Esparta, y luchando contra Persia.

• Desde su cargo intentó que todos los ciudadanos participaran en el gobierno y se dedicó a hacer de Atenas la capital cultural de Grecia.

• En el 430 a.C. fue destituido de su puesto en el mismo momento en que la peste asolaba la ciudad.

• Murió allí, a causa de esa epidemia, en el año 429 a.C.

El gobierno de Pericles convirtió a Atenas en el centro comercial, político y cultural más importante de su tiempo. Este período se considera como el más esplendoroso de la historia griega y por eso se lo llama Siglo de Oro de Pericles. En esta etapa, entre otros hechos, se construyeron el Partcnón y otros famosos edificios, las ciencias alcanzaron un gran desarrollo v se destacó el teatro griego con autores como Sófocles, Esquilo, Eurípides y Aristófanes.

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¿Porque el Siglo de Pericles o de Oro?

Para resumir el esplendor artístico y literario de Atenas basta enumerar los grandes nombres que ilustraron el sigla de Pendes.

Entre los poetas trágicos, se cuentan Esquilo, Sófocles y Eurípides; entre los cómicos, Aristófanes; entre los historiadores, Herodoto, Tucídides y Jenofonte.

El arquitecto Ictino construyó el Partenón; Calímaco, el Erecteión, Fidias esculpió la Atena y el Zeus de Olimpia, Polignoto pintó el Pecile; a Mirón, escultor del Discóbolo, sucedió Praxistcles, escultor de Hermes.

Tucídides censuró a Pericles que hubiera empleado el tesoro de la liga jónica en cosas diferentes a las que estaba destinado (la guerra contra los persas), tal como el embellecimiento de Atenas.

Pendes respondió que Atenas había libertado a Jonia de los persas, y que poseyendo el mar Egeo, había llenado el fin propuesto en la confederación.

Se recurrió al voto del ostracismo para dilucidar la cuestión, y el pueblo votó el destierro de Tucídides.

Pericles pudo entonces llevar adelante, sin estorbo, los grandes proyectos que hicieron de su tiempo el siglo del arte y de la poesía.

Hipodamo de Mileto trazó el plano de una ciudad regular en el sitio que ocupa el Pireo; una nueva muralla paralela a la primitiva fortificación completó las defensas de Atenas por la parte de tierra; el Acrópolis se cubrió de magníficos monumentos dirigidos por los arquitectos Ictino, Calícrates, Corebo y Mnesicles, bajo la vigilancia de Fidias; al lado de las admirables estatuas de éste, la pintura se elevó con Polignoto a las más altas concepciones artísticas, y así también la poesía, con Sófocles y Eurípides.

Esas magníficas construcciones solo costaron 3000 talentos y 12 años de trabajo (444-432 a.C.), el tesoro del Acrópolis y los ingresos anuales de Atenas bastaron para ello, y aun pudo constituir Pericles una reserva de 6000 talentos.

Una multitud de filósofos atrajo infinidad de discípulos. Para preparar a los oradores a la elocuencia, hubo profesores de retórica, llamados sofistas, que enseñaron el arte de tratar todos los asuntos, brillando por encima de todos ellos el gran espíritu de Sócrates. Pendes podía decir con razón que Atenas era «la escuela de Grecia».

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BIOGRAFIA DE PERICLES (-495,-429)

Fue un importante e influyente magistrado, político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro de la ciudad ( entre las Guerras Médicas y las del Peloponeso).

Es la persona que instauró la democracia en Atenas gracias al apoyo de la burguesía. Pericles nació en 495 a.C. y era perteneciente a la antigua aristocracia, puesto que su familia era una de las más influyentes de Atenas.

Su padre era General, Jántipo (héroe de Micala y adversario del aristrócrata Cimón) y su madre fue Agariste, descendencia de los Alcmeónidas.

Segundo hijo de tal matrimonio.

Pericles recibió una esmerada educación enmarcada en la tradición democrática, puesto que su tío materno, Clístenes, estribó los Principios de la legislación de Solón y se opuso rotundamente a la tiranía de los Pisistrátidas.

Pericles sustituyó al jefe del partido democrático, Efialto que fue asesinado. Pertenecía a una antigua, tradicional y rica familia de los Alcmeónidas, y tenía por madre a una sobrina de Clistenes.

Era una buena figura, la cabeza algo alargada, la mirada severa y con un aire noble de modales reservados.

Había recibido en su juventud toda la instrucción que podía tener un ateniense. Damón le había enseñado la música, es decir, la poesía y la moral. Decíase que le daba también consejos acerca del modo de gobernar.

Fue amigo de dos filósofos célebres, Zenón, el fundador de la escuela de Elea en Italia, y Anaxágoras, de Clazomene en Asia, el cual decía que el mundo estaba regido por un espíritu.

Había aprendido a su lado a reflexionar acerca de las cosas y a despreciar las preocupaciones de su tiempo.

Pericles se interesaba sobre todo en la política y deseaba regir Atenas. Pero era prudente.

Los viejos que habían conocido a Pisistrato juzgaban que Pericles se le parecía mucho.

Podía sospecharse que aspiraba a imitarle, tanto más cuanto que era rico y de noble familia.

Cuidó mucho de tranquilizar a los atenienses con su actitud. Aparecía lo menos posible en la Asamblea del pueblo, haciendo que en su lugar hablasen las personas de su partido.

Se le comparaba a la galera de Salamina, reservada para las fiestas solemnes, porque él tampoco era visto más que en las grandes ocasiones.

Cuando tenía que hablar, preparaba con esmero su discurso, aportando buenas razones más que hermosas frases.

Hablaba sencillamente, con voz contenida, haciendo pocos gestos, sin mover los pliegues del manto. Se le había llamado el Olímpico, a causa de su calma.

Vivía modesta y sobriamente, rehusando todo convite, no saliendo de su casa nada más que para ir al Consejo o a la Asamblea.

Hacía vender todos los años de una vez los productos de todas sus tierras, y todos los días enviaba a comprar al mercado lo que en su casa se necesitaba. De esta suerte todos veían de qué manera vivía.

Nunca se sospechó que hubiera distraído fondos del Estado o aprovechado su poder para enriquecerse.

Dejó al morir el mismo caudal que había heredado de su padre.

Era indiferente lo mismo a las alabanzas que a los insultos.

Un día le persiguió un individuo en la plaza pública injuriándole y le acompañó hasta su casa sin dejar de gritar. Al llegar a la puerta, Pericles llamó a un esclavo, y le ordenó tomar una antorcha encendida y acompañar al que le injuriaba.

Eran sus amigos los hombres más inteligentes de Grecia, filósofos como Anaxágoras, Protágoras, Sócrates, artistas como Fidias, poetas como Sófocles y Eurípides.

Se reunían en su casa para hablar. Su mujer, la hermosa Aspasia, tomaba parte en las conversaciones, al contrario de lo que era costumbre entre las atenienses, que ignorándolo todo, vivían en el gineceo.

Los que conocían a Aspasia la conslderabn la más Instruida y encantadora de las mujeres griegas.

Durante más de veinticinco años, Pericles, sin ejercer otro cargo que el de estratega, gobernó Atenas con su influencia.

Los atenienses tenían confianza en él y dejaban que les guiase.

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Este político griego consiguió que, bajo su mandato, la ciudad de Atenas viviera sus años de máximo esplendor. En su honor, el siglo V a. C. recibe con frecuencia la denominación de «siglo de Pericles»

Tras veinte años de tradición democrática, Atenas recibe a Pericles en el poder.

Este poder era encabezado por Efialtes, perteneciente al partido popular quien restringe los poderes abusivos del consejo del Areópago, al cual se enfrenta y deja en manos la administración de justicia en los crímenes de sangre y en los incendios provocados, y la vigilancia de los templos.

Posteriormente, Efialtes es asesinado, más precisamente en 461 a.C. lo que da lugar a que Pericles se convierta en un máximo dirigente de la política, irrumpiendo en la vida pública de los atenienses durante los treinta años siguientes.

La refinación que se destacaba en Pericles provenía no solo de la educación militar que recibió de muy joven, sino que también obedeció a las instrucciones de sus maestros.

Ellos fueron Zenón de Elea, el gran Anaxágoras, con quien mantuvo entrañable amistad, y Protágoras, de los cuales aprendió la alteza de miras y la claridad de raciocinio que, unidos a su elocuencia natural y a la distinción de sus maneras, hicieron de él pronto un ídolo del pueblo.

El ambiente que lo rodeó, de grandeza y magnificencia, junto con los acontecimientos históricos de que fue testigo, difundieron en su espíritu las ideas nobles y los anhelos patrióticos.

Todos aquellos que lo escuchaban quedaban admirados de él, puesto que siempre sus intervenciones eran muy puntuales y oportunas.

Así supo ganarse con clara ventaja a aquellos que a la hora de apoyarlo estaban con el.

Su carácter era algo que el dominaba, además de sus gestos y de su andar, lo que provocaba que se alejara de cualquier discordancia.

Es así como Pericles con su serenidad y su tacto político, supo como ganarse al pueblo.

Lejos de su vida política, en su vida privada Pericles tuvo dos hijos, fruto del matrimonio con una mujer de buena familia, algo mayor que el.

Su primer hijo se llamó Jantipo, el cual muere en una batalla; y su segundo hijo Paralo, fallece a causa de una epidemia.

Más tarde es cuando Pericles decide separarse de su esposa.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo vuelve a encontrar el amor, Aspasia de Mileto, una griega asiática con la cual comparte veinte años de su vida.

Esta mujer se convirtió anfitriona de la casa de Pericles, ya que poseía una gran belleza, con una cultura notable, diferente a la Atenas de la época.

Es en esta casa y junto a ella donde se constituyó  el denominado «círculo de Aspasia», en donde solían darse cita personajes como Fidias, Sócrates, Sófocles o Hipódama de Mileto.

Su gobierno constituyó el período más brillante de Atenas. Nació en el seno de una familia de la antigua nobleza ática. Su padre, Jantipo, destacó tanto en la política como en el terreno militar, como vencedor de Micala.

Por línea materna, se situaba dentro de la tradición democrática (su madre era sobrina de Clístenes). Discípulo del filósofo Zenón de Elea, Pericles transformo Atenas en un estado próspero, culto y asistencial.

Política interna:

El engrandecimiento de Atenas, ya sea desde el punto de vista cultural como el militar, fue la preocupación central de Pericles.

Este objetivo era financiado por una alianza  de casi todas las islas del mar Egeo, denominada La Liga Ático-Délica, de los cuales sus fondos eran custodiados en la isla de Délos.

Sin embargo, frente a un próximo ataque persa, el tesoro es trasladado a Atenas a pedido de Pericles, quien dispuso de él para acometer las grandes obras de la Acrópolis, en el año 444 a.C.

Rodeado de la elite cultural de ese entonces, logró llevar a cabo su proyecto. Para ello trabajaron junto a élartistas de la talla de Fidias, los arquitectos Mnesicles, lctino y Calícrates, y todo un elenco de hombres ilustres, como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Anistófanes, el médico Hipócrates, el escultor Policleto, Polignoto el muralista y los filósofos Georgias y Sócrates.

Pericles, fue una figura capaz de dar al siglo en que vivió su propio nombre, y “siglo de Pericles” es en la historia de Grecia, sinónimo de brillantez intelectual, de madurez política, de democracia.

La consolidación de esta última estaba fundada en tres órganos de Gobierno: Heliea, Bulé y ekklesia.

La primera de ellas, Heliea era conocida como el Tribunal Popular.

En cambio, Bulé era el Consejo de los Quinientos, formada por diez grupos de cincuenta ciudadanos, el cual representaba a las diez tribus en que se dividía la comunidad ateniense.

Ellos eran elegidos por sorteo y renovado cada año.

Su función iba dirigida hacia la ekklesia (Asamblea del pueblo), ya que ellos le preparan propuestas que debían debatirlas.

En este órgano supremo, cualquiera podía tomar la palabra y solían ser un pequeño grupo de oradores los que intervenían ya que la presentación de una propuesta de ley o de una enmienda que resultasen anticonstitucionales, podía acarrear el procesamiento e, incluso, la condena de su inspirador.

En esta asamblea la asistencia era libre y remunerada y además integrada por los ciudadanos varones que fueran mayores de edad y que a su vez hayan estado censados.

Sin embargo Pericles, logro obtener la potestad de gobernar Atenas tanto en política exterior como interior, gracias a que año tras año, renovó en la ecclesia, por votación a mano alzada, su cargo de strategós autocrátor, es decir su cargo de general en jefe de las fuerzas armadas.

La democracia ateniense era directa y no representativa.

El ciudadano no elegía a un representante que tomaba las decisiones de manera autónoma, sino que intervenía directamente en el gobierno, como si de una obligación cotidiana se tratara.

Pendes llevó también a cabo otras reformas, como el desarrollo y ampliación de la flota o la construcción de una muralla que unía la ciudad con el puerto del Pireo (los «muros largos»), mejorando así la posición defensiva de Atenas.

También procuró el acceso gratuito de las clases más desfavorecidas a los espectáculos, así como la restricción de la ciudadanía a los varones nacidos de padre y madre atenienses.

Esta propuesta de ley se puso más adelante en su contra, porque tras la muerte de los hijos de su primer matrimonio, el resto de su descendencia no podía optar a la mencionada categoría, dado que Aspasia no era ateniense.

Finalmente, no pueden dejar de mencionarse las obras de reconstrucción y embellecimiento de la Acrópolis, emplazamiento donde se erigió el Partenón, un edificio que se ha convertido en el símbolo de toda una época.

Política exterior :

Gracias a su potencial naval, Atenas lideró la Liga Délica, que fue constituida como defensa ante la amenaza persa y para recuperar las islas y las ciudades asiáticas griegas conquistadas por las tropas del Gran Rey.

Pendes intervino en la política interna de estas localidades, en las que no aplicó el régimen democrático que imperaba en Atenas.

Reprimió con dureza cualquier intento de secesión. De esta manera, logró crear el Imperio ático.

Entre sus iniciativas coloniales, la más aventurada fue el envío de una expedición a Tarento, en el sur de Italia, para fundar, bajo la dirección del arquitecto Hipódamo de Mileto, la colonia modelo de Turi.

Además de luchar contra los persas —con los que firmó, en el año 448, la paz de Calias—, la Atenas de Pendes hubo de enfrentarse a otro enemigo: Esparta, polis que rivalizaba desde siempre por el control de la Hélade.

Finalmente, en 446 a. C., la paz de los Treinta Años inauguró un periodo de relativa calma en tas relaciones con la ciudad vecina.

En estos momentos se realizaron todas las construcciones de la Acrópolis.

Sin embargo, la tregua duró apenas 15 años.

En 441 a. C. Samos tuvo la osadía de atacar Mileto. la patria de Aspasia.

El fracaso de la intervención diplomática puesta en marcha por Pendes forzó la apertura de hostilidades, que culminaron con el sometimiento militar de Samos.

Un año después, la ciudad de Potidea, colonia de Corinto, se sublevó, y la metrópoli corrió en su auxilio. Poco después, Atenas decretaba el bloqueo del comercio de Megara.

Ante tales provocaciones, la Liga del Peloponeso decidió entonces la guerra. Liderada por Esparta, emprendió una serie de expediciones que culminaron en la invasión y devastación del Ática.

Por consejo de Pendes, todos los habitantes se reunieron tras las murallas de Atenas, confiando en la superioridad naval de la polis para alcanzar la victoria final. Pero la peste esquilmó a las gentes hacinadas en la ciudad.

Este hecho, unido a la ruinosa situación económica, provocó la caída en desgracia de Pendes y su círculo de amistades ante los ojos del pueblo de Atenas.

Todos ellos sufrieron procesos judiciales; el propio Pendes fue destituido de sus cargos y acusado de de fondos.

Un año después, en 429 a. C., las cosas volvieron a su  cauce y el nombre de Pericles fue reivindicado nuevamente. No obstante, también el político cayó víctima de la peste.

Por otra parte, la guerra del Peloponeso prosiguió. En 404 a. C. la ciudad de Atenas se vio forzada a capitular.

Sus fortificaciones fueron destruidas y el Imperio creado por la polis aniquilado.

Así terminó la época dorada de los atenienses.

ESPLENDOR DE ATENAS: En lugar de atesorar los ingresos que afluyen a Atenas, procedentes de la liga de Délos, Pericles los invierte en grandes construcciones. La metrópoli ática cambia de rostro y continúa las obras correspondientes a la fortificación iniciada por Temístocles. En caso de guerra, la población puede refugiarse entre los «muros largos».

El Pireo se fortifica con bastiones, torres, arsenales y nuevas construcciones defensivas, que lo convierten en la más formidable fortaleza marítima del mundo antiguo. Sobre la Acrópolis, en la que tras la destrucción de los persas, seguían alzándose las ruinas de las numerosas construcciones de Pisístrato, se elevan ahora los grandes edificios religiosos. Así, Atenas se convierte en centro visible del mundo griego.

PARA SABER MAS…
ASÍ SE EMBELLECE Y MODERNIZA UNA CIUDAD

La hegemonía política y económica de Atenas había costado cara. La ciudad tenía, aún en 446 a.C., las huellas de la destrucción persa. Pericles comenzó entonces a restaurar los edificios destruidos por la invasión asiática.

La dirección de los trabajos fue confiada a su amigo Fidias. Bajo sus órdenes trabajaron arquitectos y artistas de renombre y, en pocos años, fueron construidos monumentos de grandeza sorprendente, de belleza y elegancia inimitables.

La Atenas que los persas destruyeron renació transformada. Construyéronse edificios públicos y templos de gran belleza de líneas.

El modelo de la reforma de la planta urbana de Atenas fue el cuadrilátero con calles que se cortan en ángulo recto, conocido como canon hipodámico por el nombre de su difusor, Hipódamos de Mileto.

Dos grandes avenidas pasaban por el centro de la ciudad, con el agora en su cruce.

Las obras más bellas fueron reservadas para la Acrópolis, convertida en un recinto monumental. Pericles respondió a las críticas de los «enemigos del despilfarro de los dineros públicos», con el argumento de que los aliados participaban en la defensa común sin proveer hombres ni material al ejército ateniense, y contribuían únicamente con el dinero de los tributos.

Ese dinero no pertenecía al que lo daba sino a quien lo recibía, a cambio de la protección de la escuadra ateniense.

Como Atenas ya se encontraba suficientemente protegida por sus murallas, las fortificaciones del puerto de El Píreo y su flota, el tesoro debía ser empleado en obras que diesen a la ciudad gloria inmortal.

No era la gloria, sin embargo, su único objetivo. La construcción de obras públicas creaba también un gran número de empleos.

La ciudad se pobló de pintores, talladores de piedras, carpinteros, fundidores y marineros que transportaban por mar el material necesario para las construcciones.

El resto de la mano de obra desocupada fue desplazado hacia las colonias situadas en los límites de la expansión marítima ateniense.

El Partenón era el mayor templo de la Acrópolis, dedicado a Palas Atenea, diosa protectora de la ciudad. En el interior del santuario fue emplazada una gigantesca estatua de la diosa.

Tenía 26 metros de altura. Fue colocada en forma tal que los rayos del sol, incidiendo sobre ella, realzaban el brillo de la túnica y la blancura del cuerpo.

La construcción de este monumento valió a Fidias un proceso por «impiedad», pues en el escudo de la diosa grabó dos retratos: el suyo y el de su amigo Pericles.

El año 433 a.C. vio el fin de la prosperidad ateniense, substituida por la guerra contra Esparta o sus aliados.

Todo comenzó con un pequeño conflicto entre Corcira y Corinto por la posesión de Epidamno, rica ciudad comercial del Adriático, que acá envolviendo a Mégara y alcanzó in rectamente a la gran rival de Atenas.

Corinto exigió la declaración de guerra, con el apoyo de las demás ciudades de la Liga del Peloponeso, pesar de las vacilaciones de Esparta,  La Paz de los Treinta Años termino.

La guerra era el resultado de la política expansionista de Atenas. Su poderío inquietaba a las demás ciudades griegas, especialmente a Esparta y Corinto, y la preservación de la situad se convirtió en un imperativo para Liga del Peloponeso. (ver Guerra del Peloponeso)

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles  general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antigua licurgograndes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Fuente Consultada:
Historia de Grecia de Malet y Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)
Ficha Biografiaca de la Revista GENIOS Nª35 – Pericles-

Guerra del Peloponeso Causas y Cosecuencias Atenas y Esparta

Causas y Consecuencias de la Guerra del Peloponeso
Atenas y Esparta

CAUSAS: Luego de las Guerras Médicas, debido al florecimiento de Atenas sobre las demas colonias surgieron fricciones entre descontentos entre los miembros de otras ligas de colonias, por ejemplo la Liga de Delos, supervisada por Atenas;

Esparta envidiaba tal esplendor. Desde el 550 a. C. se había fundado otra liga entre las ciudades del Peloponeso dominada por Esparta. Esta Liga del Peloponeso empezó a oponerse a Atenas activamente.

En el 431 a. C., se produjo el enfrentamiento entre Atenas y Esparta con motivo de la ayuda ateniense a Corcyra (hoy Corfú) durante la disputa que ésta mantenía con Corinto, aliado de Esparta.

La Guerra del Peloponeso, sostenida entre las dos grandes confederaciones, duró hasta el 404 a. C. y concluyó con el establecimiento de la hegemonía espartana sobre Grecia.

guerra del peloponeso

VEAMOS LA HISTORIA DE ESTE CONFLICTO: Como decíamos las victorias de Atenas, su florecimiento rápido, casi a raíz de su destrucción, y el éxito de la liga de Delfos habían hecho que aquella ciudad fuera en breve tiempo una potencia de primer orden.

Tebas y Corinto, a quienes inquietaba la ambición de Atenas, su vecina, se unieron a Esparta para hacer fracasar los proyectos de engrandecimiento que ésta perseguía.

Grecia se encontró dividida en dos confederaciones una compuesta de los estados del Peloponeso y Grecia central, bajo la dirección de Esparta, y otra que comprendía las islas y costas del mar Egeo, bajo la dirección de Atenas.

Desde entonces, una triple rivalidad puso frente a frente a las dos ciudades

1) rivalidad de ambición y de intereses;

2) rivalidad de raza entre dorios y jonios, y

3) la rivalidad política entre una aristocracia y una democracia.

Terminadas las guerras médicas, esa situación debía provocar, en menos de diez y ocho años, una guerra cutre los griegos.

Pero ésta no fue solamente la querella de los dos estados que se disputaban la supremacía; todo el mundo griego intervino en la lucha, pues si Esparta tuvo por aliados a todos los dorios de Grecia, de Asia y de Italia, Atenas reunió en torno suyo a todos los jonios.

Además, las inquinas políticas entre aristócratas y demócratas suscitaron en todas las ciudades la guerra civil; a los primeros los sostuvo Esparta, y a los segundos, Atenas.

Se batieron con ferocidad y encarnizamiento inauditos, y hasta en las extremidades del mundo griego, o sea en Sicilia y Tracia, hubo porfiada lucha.

La chispa que encendió la guerra fue una revuelta de Corcira contra su metrópoli Corinto. Como Atenas se puso de parte de Corcira y los corintios se quejaron a sus aliados del Peloponeso éstos decidieron la guerra contra Atenas.

Esa lucha duró veintisiete años (431-404) y se llamó guerra del Peloponeso, que tuvo por testigos a los historiadores Tucídides y Jenofonte, que la han contado.

GUERRA DEL PELOPONESO:

Esta guerra se puede dividir en tres períodos:

1) guerra de los diez años,
2) expedición de Sicilia, y
3) guerra de Decelia.

1. Los espartanos se limitaron desde luego a invadir y asolar el Ática, mientras que los atenienses se dieron a saquear las costas del Peloponeso, según el plan de Pendes, que quería que Atenas no se cuidara de conquistas territoriales y se hiciera completamente dueña del mar.

Por causa del hacinamiento de gente que hubo en Atenas, hacinamiento debido a los numerosos campesinos que temiendo a las incursiones del enemigo fueron a refugiarse allí, se declaró una peste terrible, de la cual murió Pendes, y que diezmó la población (429).

El curtidor Cleòn, hombre nuevo, sucedió en el favor popular al célebre orador y político; el ataque por sorpresa, decidido a instancias de Cleón, valió a los atenienses la captura de 300 espartanos y la ocupación de la isla de Esfacteria, en la costa oeste del Peloponeso.

Esparta, para vengar el descalabro, se propuso sitiar por hambre a Atenas, y con este fin ocupó la Tracia, que era el granero de aquella ciudad.

El general espartano Brasidas tomó a Anfipolis, y Cleón, que había partido para recobrarla, fue vencido por el espartano, pereciendo con su adversario en la batalla. Entonces se firmó la paz de Nicias (421), por la cual los dos estados se restituían sus respectivas conquistas.

2. Los atenienses se apasionaron entonces por un sobrino de Pendes, llamado Alcibiades, el más rico y hermoso de los griegos, al que sus excentricidades, más aun que sus cualidades, hicieron popular en aquel pueblo de desocupados.

Su ambición lo llevó a soñar con grandes proyectos y a persuadir a los atenienses que se dominaría a Esparta conquistando las ciudades dóricas de Sicilia y haciéndose dueños del mar y de las costas.

Los súbditos de la ciudad de Siracusa, la más poderosa de aquellas ciudades, estaban a la sazón amotinados. Atenas resolvió sostenerlos, y en medio de un entusiasmo delirante partió tina expedición compuesta de 134 barcos y 10.000 hombres (415).

Pero Alcibíades, poco después, acusado de la sacrílega mutilación de lar estatuas de Hermes, tuvo que huir, refugiándose entre los espartanos.

Su colega Nicias dirigió el asedio con poca actividad. Siracusa pudo recibir de Esparta socorros y un buen general, llamado Cilipo, que supo encerrar a los atenienses en sus propias trincheras y transformarlos de sitiadores en sitiados.

A pesar de los socorros recibidos, los atenienses fracasaron en el asalto; su flota, bloqueada en la rada, fue destruida; levantaron el sitio e intentaron batirse en retirada, lo cual fue un desastre complet5 todos perecieron o fueron hechos prisioneros (414).

3. Atenas parecía perdida; su flota había sido destruida y así también su ejército. Esparta había puesto una guarnición en la fortaleza de Decelia, en las puertas del ática, y negociaba con el partido aristocrático. Movida por un magnifico arranque de desesperación, Atenas reconstruyó una flota.

El teatro principal de las operaciones fue el noreste del mar Egeo porque de Tracia y por el Bósforo los atenienses recibían el trigo. Alcibíades reconciliado con Atenas reconquistó las costas de Asia y de Tracia.

Desterrado de nuevo cedió el puesto a Conón que venció a los espartanos en las islas Arginusas entre la isla de Lesbos y la costa de Asia. Los atenienses recobraron confianza en grado de despreciar la flota que el hábil general espartano

Lisandro había construido con el dinero de los persas, entonces aliados de Esparta. Lisandro los sorprendió en Egos Pòtamos, en los Dardanelos, y destruyó su flota.

Después pasó a poner sitio a Atenas que, diezmada por el hambre y traicionada por los aristócratas se rindió a los peloponenses (-404).

Los vencedores le impusieron duras condiciones tuvo que destruir los Muros Largos y los fuertes del Pireo, entregar sus barcos menos doce y llamar a los desterrados ser aliada de Esparta.

CARÁCTER DE LA GUERRA: La ferocidad caracterizó aquella guerra, y los adversarios se mostraron verdaderamente inhumanos. Al principio, los espartanos degollaron a los defensores de Platea y los atenienses pasaron a cuchillo a los nobles de Gorcira.

Los siracusanos hicieron perecer a la mayor parte de los prisioneros atenienses en las canteras llamadas latornias; en el último periodo, exacerbados los ánimos por la duración de la lucha los atenienses pensaron terminar en breve, aterrorizando a sus enemigos; con ese fin, decretaron mutilar a todo prisionero cogido en el mar y hasta llegaron a condenar a muerte a las dotaciones de dos galeras: así que, ganado el combate de Egos Pótamos, el victorioso Lisandro hiciera degollar a sangre fría a 3.000 prisioneros atenienses y que él personalmente iniciara la matanza acuchillando a uno de los generales.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA: La victoria de Esparta señaló el fin del poder de Atenas. Los antiguos aliados de Delfos, a quienes se había prometido la libertad, cambiaron de dueño solamente y Grecia entera pareció un momento que era un imperio espartano.

En cada ciudad hubo un gobernador aristocrático adicto a Esparta, y para sostener la autoridad de éste una guarnición espartana.

Los persas continuaron facilitando el dinero necesario a esa dominación; pero la crueldad de los vencedores suscitó bien pronto las revueltas y Atenas dio la señal de insurrección.

Atenas estaba gobernada por un consejo aristocrático de 30 miembros, llamados los Treinta tiranos.

Estos desterraron o hicieron perecer a más de 1,500 demócratas, y su yugo llegó a ser tan insoportable, que una cuadrilla de desterrados mandados por Trasìbulo entró en Atenas con la complicidad del pueblo expulsé a los tiranos y restableció la democracia.

Para poner término a las guerras civiles se voté la amnistía, es decir el olvido de las injurias, y Atenas pudo volver a ser una gran ciudad.

Aunque se habìa votado la amnistía, el odio popular se manifestó durante mucho tiempo contra los nobles y los amigos de èstos. Sócrates, injustamente comprendido en dicho número, fue víctima inocente de aquella reacción.

El filósofo Sócrates durante toda su vida fue considerado por sus conciudadanos como un hombre extraordinario. Hombre integro y soldado animoso, no quiso cuidarse de política. Pobre, se negaba a recibir honorarios por sus lecciones como, al contrario, hacían los otros filósofos. Por último, era feo, lo cual se tenía por grave defecto entre los atenienses. No enseñaba en una escuela, sino que se paseaba rodeado de muchos admirad6res y discípulos a quienes planteaba problemas de filosofía, que discutía con ellos, conversando familiarmente.

Ciertos filósofos trataban de explicarse las leyes de la naturaleza; otros, llamados sofistas, enseñaban el arte de razonar y sostener indiferentemente todas las opiniones. La filosofía de Sócrates tenia por base la moral. El primero de todos los preceptos suyos, fue el famoso « conócete a ti mismo e. Con gran altura de miras, mostraba la diferencia que hay entre el bien y el mal, proclamaba la inmortalidad del alma y la existencia de una Providencia superior a todos los dioses particulares. Tuvo grandísimo ascendiente sobre todos los hombres cultos de su tiempo. tales como Pendes y Alcibíades. Su doctrina nos ha sido transmitida por dos discípulos suyos, Jenofonte, en sus Memorias, y PLATÓN, fundador de la escuela llamada Academia, en sus admirablesDiálogos.

No comprendido por el pueblo, porque habla criticado ciertas partes de la constitución de Atenas, se le acusé de haber favorecido a los Treinta y corrompido la juventud, enseñándole doctrinas contrarias a la religión de la ciudad. A pesar de esta acusación, se había resuelto no condenarle a muerte; pero Sócrates se complació en irritar a sus jueces, diciendo «Por haberme consagrado al servicio de mi patria, trabajando para hacer virtuosos a mis conciudadanos, propongo que se me condene a ser mantenido en el Pritaneo a costa del Estado.» Esta provocación decidió su condenación.

Los condenados a muerte bebían un tósigo preparado con cicuta. Sócrates bebió el veneno en medio de sus amigos, que lloraban, y murió a los 70 años con la serenidad propia de un gran hombre de bien y de un mártir de la razón humana (-339)

CAUSA DE LA DECADENCIA DE ATENAS: Después de la guerra del Peloponeso, y gracias a su notable vitalidad, Atenas consiguió recobrar un puesto honroso en Grecia. Quedó siendo la capital de la civilización griega, pero fue desposeída de su imperio marítimo. Tres causas provocaron esta decadencia la confianza• orgullosa que tuvo en sus fuerzas, el excesivo cuidado de los intereses particulares, y la versatilidad extremada de su democracia, que fue incapaz de perseguir designios de larga duración.

En efecto, trató a sus aliados con muchísimo rigor; exigió de ellos, por la fuerza, abrumadores tributos sin que atendiera nunca a conquistarlos moralmente. Además, sus ciudadanos perdieron en la prosperidad una parte de las cualidades de sus antepasados. Pensaron menos en la grandeza del estado que en la fortuna personal.

Hicieron la guerra y la paz cuando convenía a los intereses comerciales, frecuentemente repugnándoles mucho la carrera de las armas. Por último, el pueblo que por votación decidía de todo, mostró increíble volubilidad; si un día soñaba con la conquista del mundo, poco tiempo después, atemorizado por el primer revés, sentía amargamente la determinación que a ello le movió. Cuando la gran voz de Pendes cesó de dirigirle, no escuchó sino a los que halagaban sus pasiones; pasó su tiempo en cambiar de consejeros y de política, y se consumió en vanas querellas que facilitaron mucho la victoria de los espartanos.

LOS DEMAGOGOS: Los demagogos, que dirigían al pueblo, eran oradores que miraban menos por la grandeza de la patria que por la popularidad y los beneficios que esa popularidad les proporcionaba. Seguían la opinión pública, expresaban los odios o los entusiasmos de los electores, halagaban las pasiones de éstos y valiéndose de esos medios obtenían del sufragio popular los poderes y los honores. Tal fue el papel que representaron Cleón y Alcibíades durante la guerra del Peloponeso.

Cleón, curtidor de oficio, gustaba al pueblo porque era de modesto origen, porque odiaba a los nobles, porque su elocuencia era vigorosa y ruda, y porque sus mociones denotaban mucho atrevimiento. Él fue el primer ciudadano que a pesar de su humilde nacimiento ejerció en Atenas el cargo de dirigir los asuntos públicos. Cleón no tenía la sólida instrucción, ni la educación política de Pendes; pero fue emprendedor y bravo, supo exponer su persona y morir en la guerra de Anfípolis, que él mismo había propuesto y votado.

Alcibíades fue un demagogo de alta alcurnia. Pretendia continuar la política de Pendes, su tío, y sus talentos justificaban esta pretensión La naturaleza le había colmado de dones, pues era el más hermoso y el más rico de Atenas al mismo tiempo que buen soldado y buen orador. Fue el niño mimado de los atenienses a quienes agradaba cuanto era suyo discursos, larguezas y hasta extravagancias. Pero era un vanidoso que apetecía el elogio público excesivo y que era incapaz de dominar el enojo cuando estaba contrariado. Arrastró a Atenas a la azarosa expedición de Sicilia y, una vez en el destierro, cometió la infamia de incitar a los espartanos y a los persas contra su patria.

Descontento de Esparta, se puso de nuevo al servicio de Atenas que, con indulgencia extraña, lo recibió como un hijo pródigo; fue maldecido públicamente y asimismo perdonado. Y hubo que desterrarlo de nuevo, porque su ambición estrepitosa hacía que fuera un peligro para la república. Aquel traidor fue el genio maléfico de su patria.

ESPARTA Y LOS PERSAS: A pesar de las faltas que cometieron los atenienses, Esparta no hubiera podido con sus propias fuerzas dominar a su rival. Esparta era, en efecto, muy temible por tierra, pero Atenas lo era por mar. Precisaba destruir la fuerza naval de Atenas para impedir que ésta recibiera los cereales de Tracia y el dinero de los jonios. Ese fue el plan del espartano Lisandro que, como según el decir de Plutarco, sabia coser la piel del león con la del zorro, no vaciló en aliarse a los persas. Éstos, que encontraron la oportunidad favorable de vengar los antiguos descalabros, facilitaron al general espartano el dinero y las naves que le permitieron ganar la batalla de Egos Pótamos.

El oro persa se adueñó desde entonces de las ciudades griegas, puesto que sirvió para mantener la desunión entre ellas; atenienses y tebanos lo recibieron para sublevarse contra Esparta, y ésta lo empleó para dominar a Grecia; empero, el Gran Rey bien pronto exigió de ellos el precio de sus servicios y obtuvo de Esparta elTratado de Antàlcidas, que anulaba el de Cimón y ponía a los griegos de Asia bajo la coyunda persa. Esta vergüenza que Esparta infligió a Grecia, fue para los persas el desquite de aquellas derrotas de las guerras médicas.

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles 
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
grandes hombres de grecia antigua licurgo
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
general griego
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a Esparta enLeuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Grandes Hombres de Grecia Antigua Personajes de la Historia

Grandes Hombres de Grecia Antigua 

Alcibíades (h. 450-404 a.C.) Político ateniense. Fue alumno le Sócrates y pupilo de Pendes, que era un pariente cercano. En el año 420 a.C., fue elegido estratega. Durante a Guerra del Peloponeso convenció a los atenienses para que enviaran tropas a Sicilia y fue nombrado uno de los efes de la expedición. Pero le ordenaron que volviera ara enfrentarse a la acusación de haber desfigurado las estatuas de Atenas con un grupo de amigos aristocráticos. En vez de volver, huyó a Esparta donde aconsejó a los espartanos cómo luchar en la guerra contra Atenas. En el año 407 a.C., lo llamaron de nuevo a Atenas y fue reelegido. Pero le consideraron responsable le la derrota ateniense en la batalla de Notium y se retiró. Murió asesinado en Persia.

Alejandro Magno (356-323 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Alumno de Aristóteles, aprendió tácticas militares siendo soldado en el ejército de su padre, Filipo de Macedonia. En el año 336 a.C., Filipo fue asesinado y Alejandro se convirtió en rey a la edad de 20 años. Fue un genio militar y, tras tomar el control de Grecia y otras zonas del norte, invadió Asia. Finalmente, conquistó el mayor imperio de la antigüedad. Alejandro se casó con una princesa persa llamada Roxana. Murió a causa de las fiebres en Babilonia con 33 años.

Anaxágoras (h. 500-428 a.C.) Filósofo. Escribió De la naturaleza, un libro que influyó en numerosos filósofos posteriores. Anaxágoras dedujo que el Sol era una masa e materia candente y que la Luna reflejaba su luz. Fue también el primero que dio una explicación sobre los eclipses solares.

Antígono  (h. 320-239 a.C.) Rey de Macedonia. Reinó desde 279 hasta 239 a.C. Como rey de Macedonia, también gobernó Grecia y fue uno de los jefes más poderosos del mundo helenístico. Sus sucesores reinaron asta 146 a.C., cuando Macedonia y Grecia fueron finalmente conquistadas por los romanos.

Arístides (h. 520-467 a.C.) Político y general ateniense. Procedía de una familia aristocrática. Arístides fue un jefe estacado en la época de las Guerras Médicas y fue estratega en la batalla de Maratón. Le condenaron al ostracismo en el año 482 a.C. pero le volvieron a llamar un año después y participó en las batallas de Salamina y latea. Arístides ayudó también a fundar la Liga de Delos.

Anistófanes (s. v-h. 385 a.C.) Escritor de comedias ateniense. Creó unas 40 comedias de las cuales se conservan once. Algunas de ellas se burlan de los acontecimientos políticos de la época. Muchas de sus obras ganaron premios en el festival de teatro de Atenas. Sus obras más famosas son Las avispas, Las aves, Las ranas y Las nubes.

Aristóteles (384-322 a.C.) Filósofo ateniense. Estudió con Platón en Atenas y luego visitó el Mediterráneo oriental. Tras ejercer tres años de tutor de Alejandro Magno, volvió a Atenas en el año 335 a.C. Fundó una escuela, el Liceo, pero tras la muerte de Alejandro se le acusó de impiedad y huyó a Eubea. Sus escritos tratan de muchos temas, como poesía, vida política y varias teorías filosóficas. Entre sus obras más famosas se incluyen Poética, Política y Metafísica.

Arquímedes (h. 28 7-212 a.C.) Matemático, astrónomo e inventor. Estudió en el Museo de Alejandría y vivió en Siracusa. Inventó un tipo de polea y un dispositivo para elevar el agua. También descubrió una ley importante de física: un objeto desplaza su propio volumen de agua.

Aspasia (nacida h. 465 a.C.) Esposa de Pendes. Procedía de Mileto y nunca fue realmente aceptada por muchos atenienses. Los enemigos de Pendes y los escritores de comedia solían burlarse de Aspasia. Pero era muy bella y culta, y Sócrates y sus amigos tenían un gran concepto de ella. En el año 431 a.C., fue procesada y absuelta.

Cimón (finales del s. vi-h. 450 a.C.) Soldado y estadista ateniense. Era hijo de Milcíades y enemigo acérrimo de los persas. Tras la victoria griega sobre los persas en las batallas de Salamina y Platea, Cimón dirigió expediciones para liberar las islas griegas del dominio persa. En el año 462 a.C., convenció a Atenas para que apoyara a Esparta. Cuando los espartanos rechazaron la ayuda ateniense, el prestigio de Cimón se vio afectado y se le condenó al ostracismo en el año 461 a.C. Posteriormente, fue llamado de nuevo y negoció una paz de 5 años con Esparta. Dirigió una expedición a Chipre, donde murió.

Clístenes (vivió en el s. VI a.C.) Político ateniense. Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias. En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Dracón (vivió en el s. VII a.C.) Político ateniense. En el año 621 a.C., fue designado para mejorar el sistema jurídico ateniense. Fomentó los juicios públicos para que el pueblo pudiera ver que se había hecho justicia. Endureció en gran medida las leyes atenienses existentes e introdujo la pena de muerte para muchos delitos menores. Los atenienses no estaban contentos con estas leyes tan severas y, con el tiempo, Solón reformó el sistema de nuevo.

Esquilo (h. 52 5-455 a.C.) Escritor de tragedias. Creó unas 90 obras, pero sólo se han conservado siete. La mayoría de sus tragedias eran historias de dioses y héroes. Su obra más famosa fue la Orestiada, una serie de tres dramas acerca del rey Agamenón y su familia. Se le considera el fundador de la tragedia griega. Fue el primer escritor que utilizó a más de un actor e introdujo el diálogo y la acción en el escenario.

Euclides (vivió h. 300 a.C.) Matemático. Trabajó en Alejandría y escribió varios libros de matemáticas y geometría. Su obra más conocida fue Elementos, parte de la cual resume las enseñanzas de los matemáticos que trabajaron antes que él. Varias de sus teorías y descubrimientos siguen en uso hoy en día.

Eurípides (h. 485-406 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. Creó más de 90 obras. Conocemos los títulos de 80, pero de ellos, sólo 19 se han conservado hasta nuestros días. Entre sus obras más conocidas están Medea, Las troyanas y Orestes. Ganó un total de cinco premios en el festival de teatro de Atenas. Posteriormente, se trasladó a la corte del rey Arquelao de Macedonia, donde murió.

Fidias (h. 500-h. 425 a.C.) Escultor ateniense. Utilizó sobre todo el bronce pero fue más conocido por sus estatuas de culto de marfil y oro (criselefantinas). Realizó el friso del Partenón y la estatua de Atenea que se encontraba allí, así como la estatua de Zeus de Olimpia. Fue acusado de apropiarse del oro que se le dio para las decoraciones del Partenón pero huyó y fue a trabajar a Olimpia. Posteriormente, se le acusó de nuevo de fraude y murió en prisión.

Filipo de Macedonia (h. 382-336 a.C.) Rey de Macedonia y jefe militar. Comenzó a reinar en Macedonia el año 359 a.C. Reorganizó el ejército y demostró tener grandes capacidades como comandante militar y diplomático. Filipo unificó el país, amplió las fronteras y convirtió a Macedonia en la mayor potencia militar de su tiempo. Se casó con una princesa llamada Olimpia y tuvieron un hijo, Alejandro. Fue asesinado en el año 336 a.C., posiblemente envenenado. Algunos historiadores creen que su esposa y su hijo pudieron estar implicados en la conspiración de asesinato.

Heródoto (h. 484-420 a.C.) Historiador. Heródoto nació en Halicarnaso (Jonia). Visitó Egipto, el Mar Negro, Babilonia y Cirene, y vivió en Samos. Luego, se trasladó a Atenas y por último se estableció en Tunos, en el sur de Italia. Heródoto es conocido como el padre de la Historia. Escribió una historia del pueblo griego basada en las Guerras Médicas. También incluyó información sobre muchos otros temas. Heródoto fue uno de los primeros escritores que entrevistó a testigos, comparó hechos históricos y los consideró como una serie de acontecimientos relacionados entre sí. Pero sus relatos no son siempre fiables.

Hesíodo (vivió en el s. VIII a.C.) Poeta beocio. Poseía una plantación en Ascra (Beocia). Afirmaba que un día las Musas habían ido a visitarle en el monte Helicón y le habían concedido el don de la poesía. Su libro más conocido es Los trabajos y los días, que incluye detalles prácticos sobre agricultura, un calendario con los días favorables y desfavorables, y una explicación de las ceremonias religiosas. Se piensa también que escribió La teogonía, un relato de los dioses y diosas griegos, y de sus relaciones.

Hipócrates (h. 46O-h. 377 a.C.) Médico y escritor de temas médicos. Sus enseñanzas se convirtieron en la base de las ideas médicas de toda la antigüedad. A diferencia de muchos médicos griegos más antiguos, basó su obra en observaciones directas de sus pacientes, en lugar de en rituales religiosos. Sus obras trataban de muchos aspectos de la medicina, incluido el modo en que debe comportarse un médico y el efecto del entorno en dolencias y enfermedades. Hipócrates vivió en la isla de Cos, donde fundó una importante escuela médica.

Homero (vivió en el s. IX a.C.) Poeta. Se sabe muy poco sobre Homero. Parece que fue un bardo que recitaba su poesía. Durante muchos años, los poemas que al parecer fueron compuestos por Homero se transmitieron de boca en boca. Finalmente, siglos después, otros poetas e historiadores escribieron fragmentos de estos poemas. Según la tradición, Homero procedía de la isla de Cos y es posible que fuera ciego. Los poemas que, se dice, compuso Homero, la Ilíada y la Odisea, constituyen relatos detallados de acontecimientos de la Guerra de Troya y posteriores a ella.

Jenofonte (h. 430-354 a.C.) Historiador ateniense. Fue alumno de Sócrates. Luchó como soldado mercenario tanto para Persia como para Esparta y, en consecuencia, fue desterrado de Atenas. Durante su exilio en Esparta escribió numerosos libros, entre ellos La anábasis, sobre el tiempo que pasó con los persas, y Las helénicas, una historia de los acontecimientos de su tiempo. Escribió igualmente sobre temas de agricultura, caballos y equitación, temas financieros y sobre Sócrates.

Milcíades (h. 550-489 a.C.) Soldado y político ateniense, padre de Cimón. El tirano Hipias le envió al Ouersoneso para asegurarse de que los atenienses mantenían el control de la ruta hacia el Mar Negro. Después luchó para los persas, pero se unió a la revuelta de Jonia en el año 500 a.C. Cuando ésta fue derrotada, huyó a Atenas. Dirigió las fuerzas atenienses en la batalla de Maratón, que ganaron los griegos, gracias en gran parte a las excelentes capacidades militares de Milcíades. Posteriormente, dirigió a los atenienses en una expedición infructuosa a Paros. Regresó a Atenas donde fue juzgado y tuvo que pagar una considerable cantidad de dinero.

Mirón (vivió en el s. y a.C.) Escultor. Trabajó en Atenas entre los años 460 y 440 a.C. Entre sus estatuas más famosas destacan el Atleta y el Discóbolo.

Pendes (principios del s. v-429 a.C.) Estadista y general ateniense. Se convirtió en el político más poderoso de su tiempo. Fue elegido estratega todos los años entre 443 y 429 a.C. y era un orador tan destacado que a menudo era capaz de inclinar la opinión pública a su favor. Perfeccionó el sistema democrático ateniense, organizó la reconstrucción de la Acrópolis y la construcción de las Murallas Largas. En el año 430 a.C., fue acusado de robar fondos públicos y tuvo que pagar una elevada cantidad de dinero. Aun así fue elegido estratega al año siguiente, pero murió durante la peste que asoló a Atenas.

Píndaro (h. 518-438 a.C.) Poeta ateniense. Nació en Beocia y llegó a Atenas a una edad temprana. Fue amigo de Esquilo y rápidamente se convirtió en un poeta famoso. Los antiguos eruditos dividieron sus numerosos poemas en 17 libros según temas y estilos. Se han conservado algunos poemas de homenaje a ganadores en los juegos, otros dirigidos a tiranos y unos pocos fragmentos. Muchos escritores posteriores le describieron como el mayor poeta griego.

Pisístrato (h. 590-527 a.C.) Político ateniense. En el año 546 a.C., después de dos intentos anteriores de hacerse con el poder, se declaró tirano de Atenas. Bajo su gobierno, Atenas prosperó. Reorganizó las finanzas públicas, y gastó dinero público en caminos y un buen suministro de agua. Asimismo, reconstruyó y mejoró Atenas considerablemente y fomentó el arte y la literatura. El comercio ateniense con el resto de Grecia mejoró porque Pisístrato fue un excelente diplomático y deseaba mantener buenas relaciones con otras zonas. Murió estando aún en el poder.

Pitágoras (h. 580-finales del s. VI. a.C.) Filósofo y matemático. Es posible que pasara algún tiempo en Egipto y Oriente. Posteriormente, fundó una escuela en Crotona, en el sur de Italia. No se ha conservado nada de sus escritos pero conocemos sus enseñanzas a través de descripciones contemporáneas. Creía que cuando una persona moría, su alma vivía en otros seres. Desarrollé asimismo muchas teorías geométricas y matemáticas.

Platón (h. 429-341 a.C.) Filósofo ateniense. Fue miembro de una familia aristocrática ateniense y alumno de Sócrates. Tras la muerte de éste, Platón huyó a Mégara y vivió luego en Siracusa. Posteriormente, volvió a Atenas donde escribió La apología de Sócrates, una respuesta a los enemigos de este filósofo. En sus obras La república y Las leyes definió sus ideas para gobernar un estado ideal. Fundó una escuela en las afueras de Atenas, en un bosque conocido como la Academia, que dio nombre a la escuela. Esta fue famosa en toda la antigüedad y continuó durante siglos después de la muerte de Platón. El emperador romano Justiniano la cerró en el año 529 d.C., ya que pensó que era políticamente peligrosa. Las ideas de Platón han seguido influyendo hasta ahora.

Praxiteles (nacido h. 390 a.C.) Escultor ateniense. Se sabe poco sobre su vida, excepto que trabajó en Atenas. Su escultura de la diosa Afrodita  es la primera estatua conocida de un desnudo femenino. Praxiteles hizo también bellas esculturas de los dioses Hermes, Eros y Apolo.

Safo (nacida h. 612 a.C.) Poetisa. Safo nació en la isla de Lesbos, pero probablemente salió de allí para ir a Sicilia. Durante un tiempo dirigió una escuela para chicas. Se cree que escribió nueve libros de poesía pero sólo se han conservado algunos fragmentos de sus poemas. Safo está considerada como uno de los grandes poetas griegos. Murió a mediados del s. VI a.C.

Seleuco  (murió en 280 a.C.) General macedonio, posteriormente rey en Oriente Próximo. En el año 304 a.C. conquisté una amplia área del imperio de Alejandro Magno y se convirtió en uno de los tres gobernantes principales del mundo helenístico. Pero el imperio era demasiado grande para mantenerlo unido y fue conquistado finalmente por los romanos en el año 64 a.C.

Sócrates (h. 469-399 a.C.) Filósofo ateniense. Nunca escribió sus ideas pero debatía asuntos de filosofía con sus discípulos. Sócrates y sus alumnos señalaban los puntos débiles del gobierno y de las creencias comunes. Esto los hizo impopulares entre los políticos. Finalmente, sus enemigos le acusaron de no respetar la religión y de corromper a los jóvenes. Se le sentencié a morir envenenado. Conocemos las ideas de Sócrates porque fueron escritas por sus alumnos, entre ellos Platón.

Sófocles (h. 496-405 a.C.) Escritor de tragedias ateniense. De sus 123 obras sólo se conservan siete. Las más conocidas son Antígona, Edipo Rey y Electra. Sófocles fue de los primeros en escribir obras con más de dos personajes y fue uno de los primeros en usar un escenario. Antes de él, los textos dramáticos se centraban en mitos y asuntos de los dioses. Aunque sus obras seguían tratando de mitos, lo hacía desde un punto de vista humano.

Solón (h. 640-558 a.C.) Político ateniense. Se convirtió en arconte hacia el año 594 a.C. y aprobó rápidamente muchas leyes nuevas. Entre ellas, el regreso de los deudores del exilio y la cancelación de muchas deudas. Estableció un nuevo tribunal al que la gente podía apelar si consideraba que no había sido juzgada correctamente y reformó el modo en el que el gobierno tomaba las decisiones. Solón animé a los artesanos de otros lugares de Grecia a venir a Atenas y les garantizó la ciudadanía. Al hacer que los atenienses utilizaran la misma moneda que otros estados griegos, favoreció la industria y el comercio.

Temístocles (h. 524-459 a.C.) Estadista ateniense. Fue estratega en la batalla de Maratón y convenció a los atenienses para que fundaran una armada. En los años 480-419 a.C., organizó la resistencia contra los persas. Su estrategia ayudé a los atenienses a ganar la batalla de Salamina. Posteriormente, organizó la reconstrucción de los muros de Atenas en 479-418 a.C. En torno a 411 a.C., fue condenado a ostracismo y huyó a Argos. Le acusaron de traición. Luego huyó a Asia Menor, donde los persas, agradecidos por su participación en la negociación de la paz con Atenas, le hicieron gobernador de tres ciudades.

Tolomeo (367-283 a.C.) General macedonio, posteriormente rey de Egipto. Se hizo con el poder como rey de Egipto tras la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C. El y sus sucesores reinaron sin problemas hasta que Egipto fue finalmente conquistado por los romanos en el año 30 a.C.

Tucídides (h. 460-396 a.C.) Historiador ateniense. En el año 424 a.C. fue elegido estratega pero se le responsabilizó de la derrota militar y le condenaron a ostracismo. No volvió a Atenas en 20 años. Tucídides escribió un relato de la Guerra del Peloponeso que se considera uno de los primeros libros de historia. Describió la guerra en sì y proporcionó numerosos detalles valiosos sobre la vida en Atenas y en otros lugares.

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua grandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480