Ricardo III de Inglaterra

Biografia de Eduardo VII de Inglaterra

Biografía de Eduardo VII de Inglaterra

EDUARDO VII DE INGLATERRA (1841-1910): Eduardo VII jugó un papel importante en la política internacional de comienzos del siglo XX.

Pese a las Limitaciones constitucionales de la monarquía inglesa, este soberano influyó de modo decisivo en la orientación de la Gran Bretaña en los graves problemas que planteaban las relaciones extranjeras en aquel momento.

Eduardo VII de Inglaterra
Eduardo VII del Reino Unido fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India del 22 de enero de 1901 hasta su muerte el 6 de mayo de 1910.
Fecha de nacimiento: 9 de noviembre de 1841, Palacio de Buckingham, Londres, Reino Unido
Fallecimiento: 6 de mayo de 1910, Palacio de Buckingham, Londres, Reino Unido
Sucesor: Jorge V del Reino Unido
Hijos: Jorge V del Reino Unido, Alberto Víctor de Clarence

En particular, puede decirse que él fue el artífice de la Entente cordial entre Francia e Inglaterra, que pesó con tanta fuerza en las combinaciones diplomáticas de los grandes estados europeos.

Gran conocedor de las cortes extranjeras, muy popular dentro y Euera de su país, trabajador activo e inteligencia hábil, Eduardo VII elevó el prestigio de la monarquía de Inglaterra a un grado que ningún Hannóver, ni la propia reina Victoria, había conocido.

Primer hijo varón de la reina Victoria y del rey consorte Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, Alberto Eduardo nació en Londres el 9 de noviembre de 1841. El 4 de diciembre siguiente fue nombrado príncipe de Gales. Su educación, muy completa desde el punto de vista privado, fue redondeada en las universidades de Edimburgo, Oxford y Cambridge.

A los dieciocho años efectuó el primero de sus numerosos viajes al extranjero, teniendo ocasión de visitar Italia y España, y luego los Estados Unidos. En 1862 viajó por Tierra Santa. Al año siguiente tomó asiento en la Cámara de los Lores como duque de Cornualles y el 10 de marzo contrajo matrimonio con la princesa Alejandra de Dinamarca.

Desde esta fecha, como príncipe de Gales actuó en la vida pública del país, aunque no en los asuntos del Estado.

Muy pronto se hizo popular por su afición a los deportes (en especial, las carreras de caballos y las regatas) y por su elegancia en el vestir, pero, asimismo, por su gran simpatía personal, su ecuanimidad en las luchas políticas y su decidido empeño en fomentar las obras culturales y humanitarias.

Realizó nuevos viajes, entre los que destacan una visita a Egipto en 1869, otro a San Petersburgo en 1874 y un tercero a la India en 1875-1-876.

A la muerte de su madre el 22 de enero de 1901, asumió la corona con el nombre de Eduardo VII, lo que motivó una explosión de entusiasmo en Inglaterra. Constituyó una sorpresa para muchos su extraordinaria capacidad para los asuntos del Estado.

Aconsejado por sus íntimos y en estrecha colaboración con sus ministros, se propuso sacar la monarquía de su aislamiento nacional e Inglaterra de su ((magnífica insularidad».

Personalmente se puso en contacto con las capas más vastas de la población inglesa, en particular con los campesinos, hacia los cuales sentía una predilección especial. Respecto a la política exterior, efectuó algunos viajes de trascendencia política. En 1903 visitó las cortes de Portugal, España, el Vaticano e Italia y la capital de Francia.

Fruto de este viaje fue la concertación de la Entente entre Inglaterra y Francia, la cual ponía fin a la rivalidad colonial entre los dos países, la aproximación de Italia al bloque de las potencias occidentales y el robustecimiento general de la influencia de la Gran Bretaña en Portugal y España.

Tres años más tarde, en 1907, Eduardo VII intervenía en la
preparación del pacto anglorruso, el cual resolvía las discrepancias de ambos imperios en Asia.

La prensa y los políticos alemanes consideraron al rey de Inglaterra como autor de la política de acorralamiento del Reich; pero a pesar de esas manifestaciones, Eduardo VII fue muy bien recibido en Berlín en febrero de 1909.

En realidad, no se proponía reducir Alemania, sino restablecer el equilibrio continental, roto por la guerra francoprusiana de 1870. Al año siguiente, Eduardo murió en Londres el 6 de mayo.

fuente

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Edouard Manet
Biografia del Papa Pio XI
Biografia de Papa Pio X
Biografia de Benedicto XV
Biografia de Foch Ferdinand
Biografia de Hindenburg Paul Von
Biografia de Guillermo II de Alemania
Biografia de Eduardo VII de Inglaterra

Biografia de Enrique III de Inglaterra

Biografia de Enrique III de Inglaterra

Desde la conquista de Inglaterra por los duques de Normandía y la entronización de la dinastía de los Plantagenets, el país había vivido bajo un régimen feudal mitigado por la autoridad del monarca.

Éste, que a la vez era señor de extensos territorios en Francia, practicaba una «política de influencia en el Occidente de Europa, como se había visto bajo Enrique II y Ricardo Corazón de León.

Enrique III de Inglaterra
Rey de Inglaterra
(Junto a Enrique el Joven de 1170 a 1183) Predecesor Esteban I
Sucesor : Ricardo I
Coronación : 19 de diciembre de 1154
Nacimiento: 5 de marzo de 1133 Le Mans, Francia
Fallecimiento 6 de julio de 1189 (56 años) Chinon, Francia
Casa real Casa de Plantagenet
Padre Godofredo V de Anjou
Madre Matilde de Inglaterra
Consorte Leonor de Aquitania

Éste, que a la vez era señor de extensos territorios en Francia, practicaba una «política de influencia en el Occidente de Europa, como se había visto bajo Enrique II y Ricardo Corazón de León.

Pero en el siglo XIII la autoridad de la corte y la política exterior de los Plantagenets reciben durísimos golpes. Iniciada la decadencia durante el reinado de Juan Sin Tierra (1199-1216), la crisis constitucional inglesa se manifiesta bajo su hijo primogénito y sucesor, Enrique III, personaje dotado de varios de los elementos de un carácter distinguido, pero soñador, iluso, soberbio y extravagante, que no supo medir la realidad de los hechos ni acertar en las soluciones requeridas por los problemas planteados.

La Historia nos enseña que en su gobierno la monarquía de los Plantagenets estuvo al borde de la ruina y que, por otra parte, perdió la mayoría de las posesiones feudales que tenía en Francia.

Nacido el 1° de octubre de 1207, ascendió al trono de Inglaterra a la muerte de su padre Juan, ocurrida el 19 de octubre de 1216.

La situación del reino era deplorable: los nobles y los eclesiásticos amparábanse en las estipulaciones de la Carta Magna de 1215 para limitar el poder de la monarquía, y ésta se hallaba, además, amenazada por el pretendiente francés Luis (más tarde Luis VIII).

Irlanda sólo estaba sujeta nomi-nalmente; el País de Gales era de hecho independiente, y en Francia Felipe Augusto se había adueñado de todas las provincias de los Plantagenets al Norte del Loira.

Para rehacer aquel estado de cosas habría sido preciso un rey genial como Enrique II y no un niño caprichoso como Enrique III.

Apoyado por el Papado, el nuevo soberano pudo superar los difíciles años de su minoridad. En este período ejercieron la regencia primero Guillermo Marshal (hasta 1219) y luego Huberto de Burgh, los cuales, con el auxilio de los legados pontificios, pudieron hacer frente a las turbulencias del baronazgo.

Enrique III fue declarado mayor de edad en 1223 por el papa Honorio III; pero hasta 1227 no se encargó efectivamente del poder. Durante este tiempo, Luis VII de Francia había conquistado Poitou y sus anejos aquitanos.

La mayoría de edad de Enrique III coincidió con la muerte de Luis VIII, quien dejaba como rey a un niño, Luis IX.

Enrique quiso utilizar esta ocasión para recuperar las posesiones inglesas en Francia, proyecto que estuvo a la base de todas sus acciones gubernamentales. Pero si el momento era oportuno, él no supo proceder con tacto, decisión y energía. Fomentó rebeliones, comprometió intereses, se embarcó en locas aventuras, y, por último, fracasó por su incapacidad y cobardía.

Tal es la historia del ataque de 1230, realizado contra el Oeste de Francia, y la de la «ofensiva» de 1242, detenida por los franceses en Tailleburg. Este último fracaso fue coronado por la firma del tratado de Burdeos de 1243. Incluso le fue difícil conservar la Gascuña, que sólo fue pacificada por la mano de hierro del conde de Leicester, Simón de Montfort (1248).

En el interior, la política real corría de tropiezo en tropiezo. Enrique III mortificaba a todos sin lograr captarse la simpatía de nadie. Pobló el gobierno de extranjeros, en particular franceses de Poitou.

Ya en 1234 hubo un primer conato de rebeldía. Amenazado con la excomunión por el arzobispo de Canterbury, Edmundo Rich, Enrique III se vio obligado a desterrar a Pedro des Roches y sus satélites. Pero muy pronto los reemplazó por otras criaturas suyas, que debían su fortuna al capricho real o a la voluntad de la reina, Leonor de Provenza (1236).

En esta época concedió grandes prerrogativas a otro extranjero, Simón de Montfort, a quien dio la mano de su propia hermana (1238).

Esta falta de respeto a los principios constitucionales de Inglaterra, su política tributaria agotadora, su falta de palabra y de buen criterio, y el fracaso militar de 1242, prepararon la gran revuelta de 1258, una de cuyas palancas fue la asamblea o «parlamento» nacido de la frecuente demanda de subsidios.

La revuelta fue motivada por la sujeción del rey a la voluntad del Papado y la aceptación de la corona de Sicilia para su segundo hijo, Edmundo (1255). Simón de Montfort, que se había pasado a la oposición, fue aglutinando a los descontentos.

En 1258 éstos impusieron a Enrique III las Provisiones de Oxford y un Consejo de los Quince, encargado de tutelar al gobierno.

El rey, asegurado por el lado de Francia después del tratado de París de 1259 (por el que reconocía las conquistas de los Capetos en los territorios franceses de los Plantagenets), dio en 1261 un golpe de estado que le devolvió el poder.

Pero tres años más tarde fue derrotado ignominiosamente en Lewes (14 de mayo de 1264) por Simón de Montfort.

Aquí termina el reinado de Enrique III. Pues aunque no murió hasta el 16 de noviembre de 1272 en Westminster, la obra de restauración monárquica fue debida a su hijo Eduardo I.

Fue gracias a la política de este príncipe, que los legitimistas derrotaron a Montfort en Evesham (1265) y que se puso término a la guerra civil por el estatuto de Marlborough de 1267.

fuente

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Woodrow Wilson
Biografia de Chamberlain Joseph
Biografia de Cecil Rhodes
Biografia de Enrique III de Inglaterra
Biografia de Bonifacio VIII
Biografia de Boccaccio Giovanni
Biografia de Wyclef John
Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Guando sobrevino el golpe de estado de 1356, que puso fin al reinado de Eduardo II, su hijo primogénito contaba catorce años de edad. Había nacido en Windsor el 13 de noviembre de 1312.

Reconocido rey por el Parlamento el 26 de octubre de 1327, fue de hecho un juguete en manos de su madre Isabel y de su favorito Rogerio Mortimer. Esta situación duró cuatro años.

Eduardo III de Inglaterra

Eduardo III Plantagenet fue rey de Inglaterra desde el 1 de febrero de 1327 hasta su muerte. Restauró la autoridad real tras el desastroso reinado de su padre Eduardo II y convirtió el Reino de Inglaterra en una de las más importantes potencias militares de Europa.
Fecha de nacimiento: 13 de noviembre de 1312, Castillo de Windsor, Windsor, Reino Unido
Fallecimiento: 21 de junio de 1377, Palacio de Richmond
Cónyuge: Felipa de Henao (m. 1328–1369)
Sucesor: Ricardo II de Inglaterra

En octubre de 1330 Eduardo III penetró en el castillo de Nottingham y se apoderó de Mortimer, quien fue ejecutado el 29 de noviembre.

Este acto de audacia en un joven de dieciocho años revelaba que Inglaterra había hallado en su persona un monarca de mano férrea, capaz de sujetar a la nobleza y de restablecer la autoridad de la monarquía.

Pero lo que nadie podía sospechar era que Eduardo III, superando en habilidad diplomática y pericia guerrera a su mismo abuelo, fuese capaz de lanzar la nobleza turbulenta de la época de Eduardo II a la consecución de un ideal político sumamente ambicioso: el establecimiento de la monarquía de los Plantagenets en Inglaterra y Francia.

Joven, ardiente, temperamental, táctico admirable y caballero consumado, Eduardo III buscó en las armas la satisfacción de la gloria que deseaba dar a su gobierno.

Durante algunos años su campo de acción fue Escocia. Apoyó a Eduardo Baliol contra David Bruce, sucesor de Eduardo, pero aunque logró varias victorias (Dupplin Moor en 1332 y, personalmente, la de Halidon Hill en 1333), los escoceses consiguieron mantener su independencia.

Esto fue en particular motivado por la nueva orientación política del rey, deseoso de medirse con el de Francia por varias razones: rivalidades feudales; amenaza de los Capetos sobre Guyena y Flandes, territorios de suma importancia para la economía inglesa; en fin, pretensiones a la corona de Francia después de la muerte de Carlos IV y la sucesión al trono de Felipe de Valois en 1328.

Como nieto de Felipe III el Hermoso, Eduardo III reclamábase de mejores derechos sucesorios. Al no ser reconocidas sus pretensiones, formuladas en 1328, Eduardo III preparó con éxito el cerco diplomático de Francia. Alióse con las ciudades y los príncipes flamencos, con los duques de Austria y de Baviera, y con el emperador Luis IV el Bávaro (1338).

Por otra parte, preparó cuidadosamente el ejército inglés. En 1334 declaró obligatorio el servicio militar, organizó los cuadros de arqueros y dispuso la introducción de una arma nueva: la artillería.

Con estas medidas, no contrarrestadas del lado francés, es lógico que, cuando se inició la guerra en 1337 (guerra de los Cien Años), los ingleses triunfaran’ en mar y tierra, y dieran golpes decisivos contra los franceses.

En junio de 1340 la escuadra de Eduardo III, acaudillada por el propio monarca, destruyó a la de Felipe VI en la batalla de la Esclusa. Entonces Eduardo adoptó formalmente el título de rey de Francia.

Pero para llevar este título con propiedad era preciso conquistar el reino de su rival. Las expediciones emprendidas contra Felipe VI fueron interrumpidas por varias treguas.

En 1342 Eduardo III dirigió una campaña de resultados indecisos; en cambio, cuatro años más tarde obtenía la resonada victoria de Crecy (26 de agosto de 1346), que le libró en 1347 la plaza de Calais, llave marítima de Francia.

Las consecuencias de Crecy no fueron más trascendentales porque Eduardo III concebía aún la guerra a la antigua usanza de las lides feudales.

La celebración de su triunfo se malogró por la terrible invasión de la Peste Negra (1348).

El momento culminante del reinado de Eduardo III corresponde al período de 1356 a 1360, o sea desde la victoria de Poitiers, obtenida por su hijo, el Príncipe Negro, en 1356, al tratado de Calais, firmado el 9 de octubre de 1360.

Aunque este pacto no era tan ventajoso como el impuesto al rey Juan II el Bueno en Londres en 1359, daba al rey inglés una considerable extensión de sus territorios en el Sudoeste francés y formidables ventajas económicas. A cambio de esto, Eduardo III renunciaba al título de rey de Francia.

Los éxitos de Eduardo III sólo podían ser duraderos aniquilando por completo la monarquía de los Valois. Cuando ésta logró rehacerse bajo el prudente reinado de Carlos V, los ingleses tuvieron que batirse en retirada.

En el transcurso de seis años, de 1369 a 1375, perdieron todas sus conquistas anteriores, y sólo conservaron Calais, Burdeos, Bayona y Brest. Los progresos de Francia coincidieron con una grave crisis política, social y religiosa que se desencadenó en Inglaterra.

Además de las alteraciones campesinas promovidas por la Peste Negra, el rey tuvo que enfrentarse con los bandos políticos acaudillados por sus hijos, el Príncipe Negro y el duque de Lancáster, Juan de Gante.

El primero triunfó en el llamado Buen Parlamento de 1376. Pero su muerte favoreció los designios de su hermano, relacionado con Juan Wycleff, el reformador.

En este ambiente intranquilo, murió en el palacio de Sheen (Richmond, en las cercanías de Londres), el 21 de junio de 1377, el rey Eduardo III, que había sido grande por sus hechos, aunque no afortunado en su política.

fuente

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Woodrow Wilson
Biografia de Chamberlain Joseph
Biografia de Cecil Rhodes
Biografia de Enrique III de Inglaterra
Biografia de Bonifacio VIII
Biografia de Boccaccio Giovanni
Biografia de Wyclef John
Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Biografia de Ricardo III de Inglaterra

Biografia de Ricardo III de Inglaterra

Personaje digno —como lo fue — de servir de héroe a una de aquellas espeluznantes tragedias de Shakespeare que rezuman sangre a cada acto, Ricardo III era un hombre violento, cruel, apasionado y brutal.

No tenía ninguna clase de escrúpulos, y ponía todas sus cualidades y defectos al servicio de un objetivo, posiblemente elevado, pero ya manchado por los medios ilícitos de que se había valido para conseguirlo.

Ricardo III de Inglaterra
Ricardo III de Inglaterra

Ricardo III de Inglaterra fue rey de Inglaterra y Señor de Irlanda desde 1483 hasta su muerte en la batalla de Bosworth en 1485. Fue el último rey de la casa de York y también de la dinastía Plantagenet.
Fecha de nacimiento: 2 de octubre de 1452, Fotheringhay Castle
Fallecimiento: 22 de agosto de 1485, Ambion Hill, Reino Unido
Cónyuge: Ana Neville (m. 1472–1485)
Hermanos: Eduardo IV de Inglaterra, Jorge de Clarence
Hijos: Eduardo de Middleham, John of Gloucester, Katherine Plantagenet

Fue Ricardo III quien dio el golpe de muerte a la causa de la casa de York en la guerra de las Dos Rosas, causa que en definitiva era la suya propia.
Ricardo III era, en efecto, hermano de Eduardo IV, y, por tanto, hijo de Ricardo de York y Cecilia Neville.

Había nacido en Fotheringhay el 2 de octubre de 1452 y había seguido los avatares de su familia. Huido de Inglaterra en febrero de 1461 después de la segunda batalla de San Albans, regresó a la patria cuando su hermano logró el triunfo de Towton en el transcurso del mes de marzo del mismo año.

Entonces recibió el título de duque de Gloucester. Empezó a distinguirse en la vida política en 1470 y 1471, cuando apoyó a Eduardo IV contra los manejos del conde de Warwick.

Los historiadores que le son adversos, le acusan de haber asesinado al joven Eduardo de Gales después de la batalla de Tewkesbury y de haber presenciado el asesinato de Enrique VI de Lancáster en la torre de Londres el 21 de mayo de 1471.

Con la prosperidad de la casa de York, Ricardo ocupó un lugar muy destacado en la vida pública del país. En 1480 fue nombrado lugarteniente del Norte de Inglaterra y en 1482 acaudilló una invasión victoriosa en Escocia. Su gobierno fué bueno. Pero las malas lenguas le acusaban de haber intervenido en la muerte de su hermano, el duque de Clarence (1478).

A la muerte del rey Eduardo IV (9 de abril de 1483), Ricardo se apoderó del gobierno de Inglaterra por un golpe de audacia. El 29 de abril, auxiliado por el duque de Buckingham, apoderóse de la persona de Eduardo V, muchacho de pocos años, y se declaró su protector.

En apariencia el golpe había sido lanzado contra los Woodvilles; en realidad, Ricardo trataba de llegar a la monarquía.

Poco después se desembarazó violentamente de sus adversarios (Hasting, Morton, Stanley, Ri-vers y. Grey), hizo declarar por el Parlamento la ilegalidad del matrimonio de Eduardo IV (25 de junio), y se coronó rey (6 de julio de 1483).

Pero todavía quedaban los dos hijos de Eduardo IV, Eduardo V y Ricardo. Su tío, llegando al colmo de lo desalmado, mandó asesinarlos en la Torre (agosto).

Estos atropellos levantaron un clamor de odio general. Muy pronto se reflejó este ambiente en la rebelión del duque de Buckingham (1484), que fracasó. Pero cada día era más pujante el sentimiento popular en favor de Enrique Tudor.

Este desembarcó en Inglaterra, y le infligió una derrota decisiva en Bosworth, el 22 de agosto de 1485. Ricardo murió en la batalla, luchando bravamente. La cita histórica relativa a «un reino por un caballo» no parece, pues, adecuarse a la realidad.

Ver: Reyes Casa de York

fuente

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi