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Biografia de Courbet Gustave Resumen Cronologia y Obra Pictorica

Biografía de Courbet Gustave
Resumen y Cronología de su Vida

BIOGRAFIA: GUSTAVE COURBET, 1819-1877 (Francés). Fue un pintor francés, fundador y máximo representante del realismo, y comprometido activista democrático, republicano, cercano al socialismo revolucionario.Courbe  encarna el realismo por excelencia. Hizo de su vida un auténtico compromiso vital, donde la tarea de pintar se convirtió en una manifestación, ante sí mismo y ante los demás, de su apasionado interés hacia todo lo humano.

Aunque en su formación como pintor no siguió los cauces habituales, que obligaban al riguroso aprendizaje con un maestro consagrado, tuvo un conocimiento directo de los viejos pintores naturalistas del siglo XVII, que entonces no formaban parte todavía de los grandes mitos de la historia del arte, como por ejemplo Caravaggio, la pintura holandesa y la pintura española. Nacío, así, un nuevo concepto de artista, destinado a revelar la verdad al mundo.

Nació el 10 de junio de 1819 en un pueblo próximo a Besançon, en el Doubs alemán, cuyo paisaje refleja en sus cuadros.

Courbet, hijo de campesinos acomodados, era brusco, un tipo duro y bebedor. El padre de Gustave era viticultor del Franco-Condado y deseaba convertirlo en ingeniero, pero acabó dejándolo estudiar derecho en París. Courbet era dueño de una autoestima superlativa, donde el mismo se decía: “soy Courbetista, eso es todo. Mi pintura es la única verdadera. Soy el primero y único pintor del siglo”.

Era una persona con empatía, cercano a la gente, comprometido políticamente y activista (participó en las revoluciones de la Comuna de París).

gustave courbet biografia

El realismo fue un movimiento histórico que aspiró a ofrecer una representación verdadera y objetiva del mundo sensible, basada en la observación detallada de la vida que era contemporánea al artista. Este movimiento afectó, sobre todo, a la literatura y a las artes visuales del mundo occidental, que se vieron desprendidas de los convencionalismos narrativos y figurativos que, hasta entonces, las habían vinculado a una idea de belleza preconcebida, basada en una fórmula consagrada.

Estudió en Besançon y luego en París (1840),  desinteresándose de los estudios, alquiló un taller y se dedicó, a la pintura como autodidacta. Courbet frecuentaba el Louvre y la Academia Suiza.  Pronto adquirió un método de pasta espesa, a menudo aplicado a la espátula, de efecto vigoroso.

En 1844 su «Retrato con perro negro» fue aceptado para la exposición anual del Salón de Arte, sin embardo en los años siguientes, sólo una parte de sus obras serías aceptadas. Data de esa época una espléndida serie de auto-retratos, como «El violinista» y «Hombre con cinturón». Courbet se jactaba de desagradar al jurado del Salón y veía en las recusaciones la prueba de su valor.

Después de viajar a los Países Bajos e Inglaterra, se estableció en París en 1848, donde se relacionó con Baudelaire, Proudhon, Champfleury y Murger.

Políticamente fue un republicano socialista ardiente, donde muy pronto se convirtió en figura notoria por discursos acalorados en los cafés.

En 1850 presentó  «Quebradores de nueces», el primer cuadro de tema proletario y «Entierro en Ornans», cuyo realismo hizo escándalo.

En 1855 envió once obras a la Exposición Universal, siendo rechazada su gran obra «El taller«, llamado por el artista «alegoría real». En ella retrató sus odios y amistades. En el centro, él mismo, pintando un paisaje. Baudelaire, colocado a la derecha, simboliza la poesía realista. Detrás del caballete, un muñeco dependiente representa las convenciones artísticas; una guitarra y un sombrero de mosquetero arrojados al suelo, a la izquierda, su desprecio por el romanticismo.

obra el taller de courbet gustave

Courbet sacudió los dogmas clásicos al encarar la defensa de la causa realista. Rechazó la idealización académica, elevó la representación del pueblo al status de la pintura histórica y restableció el amor por la materia. Su objetivo, tal como él lo definió, era «ser capaz de traducir las costumbres, las ideas, el aspecto de [su] época, según [su] apreciación, ser no sólo un pintor, sino además un hombre; en una palabra, hacer arte vivo […]».

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obra pictorica de courbet el entierro de Ornans

Un cuadro histórico, obra pictorica de Courbet «El entierro de Ornans». No fue tanto el tema lo que ofendió a los burgueses, sino su representación en dimensiones monumentales. Courbet infringió los códigos de la escena de género (retrato de un grupo de población local) al utilizar los códigos de la pintura histórica. El título completo era Cuadro de figuras humanas, reseña histórica de un entierro en Ornans. Su composición en friso no distingue en la escena un centro claramente legible, desconcierta y nivela la representación, lo que va en contra de las reglas clásicas. Por último, en lugar de un marco dorado, Courbet prefirió tablas mal cepilladas.

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courbet caricatura

Courbet tenía una personalidad polémica y bastante caricaturesca: era arrogante, truculento, de risa fácil y vientre prominente. Elaboró -respaldado financiera e intelectualmente por sus amigos Bruyas, Champfleury, Proudhon- estrategias (retrospectiva personal, creación de una escuela taller) para sortear constantemente la institución, así como toda recuperación.

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Courbet decidió hacer una exposición particular de unas cuarenta pinturas que pudo reunir en una sala particular de Refused, pionero de las manifestaciones de los impresionistas contra el arte oficial. En

esa ocasión, la crítica, siempre irónica ante el contenido político-social de sus pinturas, no pudo dejar de reconocer su valor.

Su influencia alcanzó a Bélgica y Alemania, donde había estado en 1858-59.

En 1870 fue elegido presidente de la comisión de museos. Con gran escándalo, rechazó la Legión de Honor, alegando no querer ser condecorado por Napoleón III.

Participando de la Comuna de París, decretó el desmontaje de la columna Vendôme. Restablecida la orden, fue responsabilizado por la depredación y condenado a seis meses de prisión.

En 1873, obligado a pagar la reconstrucción de la columna, se refugió en Suiza, donde volvió a pintar retratos y paisajes.

Su salud sacudida se agravó con la noticia de la venta en subasta pública de sus bienes, incluso los cuadros, llegando a morir de cirrosis en  diciembre de 1877.

Fue enorme la influencia de Courbet. Combinando el arte académico convencional, creó un estilo enérgico que da nueva importancia a los menores hechos de la vida cotidiana, abriendo camino a los impresionistas.

La materia: El realismo de Courbet se encontraba primero en su voluntad de restituir mediante la pintura el «espesor» de las cosas, de los cuerpos, sus pesos y su vida. Ello chocó al público en una época en que se prefería la representación idealizada y afectada de diosas tales como la Venus de Cabanel.

«Considero que la pintura es un arte esencialmente concreto y que solamente puede consistir en la representación de las cosas reales y existentes. Es un lenguaje enteramente físico, cuyas palabras son todos los objetos visibles», escribió Courbet en 1861 con ocasión de la inauguración de su escuela en la calle Notre-Dame-des-Champs, donde no concibió transmitir un método, sino formar pintores que supieran rendir cuenta de su tiempo, ya que «cada época debe tener artistas que la expresen y la reproduzcan para la posteridad«.

obra pictorica la siesta de courbet gustave

LA SIESTA (1866) – El gusto por la provocación. El tema de esta tela, que también llevó por títulos El sueño, Las amigas, Pereza y lujuria, habría sido elegido para denunciar la depravación de las costumbres y el lesblanlsmo durante el Segundo Imperio. Pero esta hipótesis toma poco en cuenta el gusto de Courbet por la representación carnal. Se trata aquí de un encargo del coleccionista Khalil-Bey (comitente de El origen del mundo y primer comprador de El baño turco de Ingres), que se convenció del genio de Courbet después de haber visto Venus y Psique (El despertar), un motivo con pretexto mitológico pero cargado de erotismo.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1819-1836: El 10 de junio, a las tres de la mañana, de Suzanne-Silvie Oudot, esposa de Eléonor-Régis-Jean-Joseph-Stanislas Courbet, nace en Ornans, en el Franco Condado, Jean-Désiré-Gustave. Al día siguiente, se registra el nacimiento en el municipio. Gustave Courbet es el primer hijo de la familia; después de él nacerán cuatro hermanas: Zoé, Zélie, Juliette, Clarisse; esta última morirá joven.

Gustave hace sus primeros estudios en el Colegio de Ornans, dirigido por los abates Oudot y Lemontey. El provecho que obtiene es muy escaso pero en compensación gana todos los años el premio de música, mientras su amigo Promayet obtiene los premios de dibujo. Su carácter rebelde se manifiesta ya a los catorce años cuando se rehusa a hacer la primera comunión. Para persuadirlo, debe intervenir el cardenal de Rohan, obispo de Besangon. De todos modos, inmediatamente después se negará obstinadamente a confesarse y a recibir los otros sacramentos.

1837-1839: Entra en el Colegio Real de Besangon. Tiene dieciocho años y ningún deseo de dedicarse a estudios que no le interesan. ..Lo_ único que lo apasiona es el dibujo. El curso es dictado por Charles-Antoine Fla-joulot, que sigue un método de lincamiento? neoclásicos. Los dibujos de Courbet recuerdan a los de los mejores alumnos de David.

1840-1844: Crece en él el deseo de ir a París para estudiar pintura. Y en efecto, en este año parte para la capital, pero el padre lo inscribe en la Escuela de Derecho. Courbet, sin embargo, no se rinde y algunos meses después comienza a frecuentar una escuela libre de arte, la Academia Suisse, nombre de su fundador, la misma que algunos años más tarde será frecuentada por Pissarro y Cézanne.

En ese período conoce a Frangois Bonvin, que lo acompaña al Louvre y discute con él problemas de pintura. Juntos frecuentan después el atelier de un tal Dusprez llamado «Pére Lapin», donde se puede pintar y esculpir realmente por seis francos al mes. Estudia y trabaja intensamente. Hace también copias: La cabeza de caballo, de Géricault, Dante y Virgilio, de Delacroix. En 1844 pinta el Autorretrato, más conocido por El hombre del cinturón de cuero y también El hombre herido. Conoce también al escritor y crítico Max Buchón.

1845: Por primera vez un cuadro suyo es aceptado en el Salón. Se trata del Guitarrero. Conoce a Baudelaire y lo aloja en su estudio.

1847-1849: Viaja a Holanda, donde tiene oportunidad de admirar las obras maestras de Rembrandt. Entre tanto ha conocido a los escritores y críticos Castagnary y Francis Wey. Son los años decisivos. En el Salón del 49 se hace presente con Sobremesa en Ornans y otro grupo de cuadros.

El éxito se festeja en la cervecería Andler-Keller, en la Rue Hautefeuille 24, la misma calle en la que Courbet tiene su estudio y donde, desde hace algún tiempo, se reúne aquel pequeño grupo de literatos» y artistas del que surgirá después el movimiento artístico realista: Bonvin, Champfleury, Trapadoux, Wallon. En este mismo año, de regreso a su ciudad natal; pirita el Entierro en Ornans.

1850-1851: En diciembre participa en el Salón con el Entierro, el Retorno a la feria y Los picapedreros.

1852: jtín el Salón de este año está presente con Las señoritas del pueblo. El golpe de estado del 2 de diciembre lo sorprende ocupado en la gran tela de los Bomberos que corren al lugar del incendio, que quedará inconclusa. Max Buchón es obligado a exiliarse y con él, otros amigos suyos. Courbet se retira a Ornans. En este año estrecha amistad con Pierre-Joseph Proudhon.

1853-1854: Nace Van Gogh. Pinta Las bañistas, La hilandera adormecida, Las ahechaduras. Conoce a Jacques-Louis-Alfred Bruyas, que se convierte en Hautefeiulle, se celebra la «Fiesta del realismo», de la que participa también Baudelaire y todos los amigos, escritores y pintores. Algunos días después parte para Ornans.

1861-1863: Aparece el libro de Champfleury, Grandes figuras de ayer y de hoy, uno de cuyos protagonistas es Courbet, junto con Balzac y Wagner. Expone en el Salón cinco obras entre las cuales está El combate de los ciervos. Max Buchón regresa del exilio. Viaja a Bélgica donde su pintura está obteniendo un consenso entusiasta entre los jóvenes. Hacia el fin del verano, funda el «Atelier Cour-bert», en la Rué Notre-Dame-des Champs 83.

La experiencia dura poco tiempo. Courbet acepta la invitación de Etienne Baudry, un propietario de viñedos, y arriba a Sain-tonge, en el oeste de Francia. También llega Corot y van juntos a pintar. Courbet regresa a París en marzo del año 1863, después de haber pintado numerosos paisajes y un tupido grupo de naturalezas muertas con flores. En este mismo año pinta la famosa tela de inspiración anticlerica.

El regreso de la conferencia. Muere Delacroix.

1864-1865: Pinta Venus y Psiquis, rechazado en el Salón. El 19 de enero muere Proudhon. Pinta entonces el conocido cuadro Proudhon y sus hijos, titulado inicialmente Proudhon y su familia. En el primer borrador, en efecto, aparece también la mujer de Proudhon, que en una sucesiva reelaboración desapareció de la tela. En junio aparece —en forma postuma— el libro que Proudhon ha dedicado a su pintura: Del principio del arte y de su destino social.

1866-1867: Zola escribe Mi Salón, dedicándolo a Cézanné. Courbet expone en el Salón la Mujer con el papagallo y El refugio de los gamos. Reside en Deauville, donde pinta una serie de marinas. Participa en la Exposición Universal del 67 al mismo tiempo que prepara una muestra antológica propia. Mueren Baudelaire e Ingres.

1868-1870: Envía al Salón, El otoño de un mendigo en Ornans; al año siguiente presenta La siesta y un cuadro de caza; en el 70 expone La ola. Es el último Salón en el que participa. Rechaza la Cruz de la Legión de Honor ofrecida por el gobierno. Estalla la guerra con Prusia, Francia es invadida, cae el Imperio de Napoleón III. Con la proclamación de la República, Courbet es nombrado presidente de la Comisión de los artistas y lugarteniente de estado mayor del  batallón 45., Se ocupa de la protección de los monumentos y de las obras de  arte amenazadas por los cañones prusianos.

Adhiere a la Comuna y promueve la Constitución de la Federación de los Artistas. El 16 de mayo es derribada la Columna Vendóme. En nombre de la Federación, Courbet suprime la Academia y la Escuela de Bellas Artes, junto con las Escuelas de Roma y Atenas. Caída la Comuna, Courbet es arrestado, procesado y condenado. Pasa cerca de siete meses en prisión y debe ser internado en una clínica, casi al terminar la pena, porque su salud es muy precaria. En marzo está libre. Regresa a Ornans, donde ha muerto la madre durante el periodo de su prisión.

1873-1874: En mayo la Asamblea nacional lo inculpa del derribamiento de la Columna Vendóme. Las persecuciones aumentan. Esconde sus cuadros, los envía a Suiza. Finalmente, también él se marcha y llega a Suiza en diligencia. Se establece en Tour-de-Peilz, fracción Vevey, en una vieja casa a orillas del lago. El discípulo Chérubino Pata va a vivir con él. El pintor Auguste Morel, un viejo comunero de Marsella,  se establece también con su mujer en la misma’ casa: todos juntos cuidan a Courbet y lo acompañan. Muere Millet. Primera muestra de los impresionistas en París.

1875-1877: Muere Corot. Courbet pinta paisajes y recibe amigos. Pero su salud empeora. El diagnóstico de sus males es grave. De París llega el doctor Paul Collin. Toda cura es inútil. Courbet muere el 31 de diciembre de 1877, a los cincuenta y ocho años. Tres días después sus restos se depositan en el cementerio de Tour.

1915: Los restos de Courbet son transportados a Ornans. En el cementerio de Tour-de-Peilz permanece, como recuerdo, esta inscripción: «Aquí reposó desde 1878 hasta 1915 el cuerpo del pintor Gustave Courbet nacido en Ornans el 10 de junio de 1819 — muerto en Tour-de-Peilz el 31 de diciembre de 1877.

LISTA DE OBRAS PICTORICAS DE GUSTAVE COURBET

1842, El hombre del perro negro
1849, El hombre de la pipa
1850, Entierro en Ornans
1850, Los campesinos de Flagey volviendo de la feria
1853, Las bañistas
1854, Les Bords de la mer a Palavas
1854, Las cribadoras de trigo
1854, El encuentro
1855, Alegoría real o El estudio
1858, La Merà Palavas
1864, Le Chêne de Flagey
1864, Las fuentes del Loue
1865, Retrato de Proudhon y sus hijos
1866, La Femme au perroquet
1866, La Trombe
1866, Las durmientes
1866, La remesa de corzos en el arroyo de Plaisir-Fontaine Doubs
1868, l’Hiver
1868, La mujer de la ola
1868, La fuente
1869, La vague
1869, Mer calme
1870, El mar tormentoso
1871, Manzanas y granadas en una copa
1874, Autorretrato en Sainte-Pélagie
1877, Gran panorama de los Alpes

Fuente Consultada:

La Enciclopedia del Estudiante Tomo 19 Historia de la Filosofia La Nación
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Biografia de Niemeyer Oscar Caracteristicas Arquitectura de Brasilia

Biografía de Niemeyer Oscar
Características Arquitectura de Brasilia

La construcción de Brasilia, la flamante capital del Brasil, ha hecho poner los ojos con extraordinario interés en el momento actual de la arquitectura brasileña. Ya desde hace unos años, las obras de los jóvenes maestros brasileños habían atraído la atención de los estudiosos de este arte.

En Brasil, país poderoso, rico y en trance de un desarrollo económico realmente maravilloso, la arquitectura ha venido cobrando una importancia creciente, llamada a resolver tantos problemas puramente arquitectónicos y urbanísticos como sociales. Se trata de dar solución a todo ese cúmulo de interrogantes, de nuevas necesidades que se plantean siempre en los momentos de crecimiento masivo de un país, muchas de ellas directamente relacionadas con el arte de la arquitectura.

En Brasilia, la nueva ciudad federal brasileña surgida en la meseta interior de Goiás, el trabajo del arquitecto Oscar Niemeyer es a todas luces el más interesante. El plan piloto de la nueva capital es el de Lucio Costa, un arquitecto de fama y hasta de nacionalidad casi internacional, que ganó el concurso entre otros veintiséis proyectos.

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Oscar Niemeyer Soares Filho nació el 15 de diciembre de 1907. Sintió siempre una gran afición por las matemáticas. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el «Barnabitas College», de donde salió en 1929 firmemente decidido por su carrera futura de arquitecto.

Un año más tarde, fortalecida aún más su vocación profesional merced a unos viajes realizados por el interior del país, en los que se puso en contacto con la arquitectura histórica y moderna brasileña, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, matriculándose en los cursos de arquitectura. En cuatro años terminó sus estudios superiores, siempre con las máximas calificaciones, reputado por sus compañeros y profesores como el más aventajado de su promoción.

La familia paterna de Oscar Niemeyer es de ascendencia alemana. De ella ha heredado su mente casi matemática, que sólo el clima social y cultural de su país natal ha podido templar, en un proceso de humanización progresiva que se observa a lo largo de su producción arquitectónica. Al terminar su carrera en la Escuela Superior de Río, empezó a trabajar de arquitecto en la oficina de Lucio Costa, que por entonces era jefe del Servicio del Patrimonio Histórico Artístico Nacional.

La raíz italiana de Costa, su verdadero primer maestro, supone ya mucho en el desarrollo posterior de su carrera. Por estos años, la contemplación y estudio de los edificios históricos brasileños, pareja a la dirección clásicamente mediterránea de Lucio Costa, ponen en la obra del futuro maestro de Brasilia sus primeras preocupaciones por la humanización de la arquitectura. Su deseo de dar solución a tantos problemas estéticos, en el fondo, respondía a su preocupación social.

Si Oscar Niemeyer no hubiera tenido más maestro que Lucio Costa, si no hubiera viajado tanto por Europa —«de Lisboa a Moscú», suele decir él a todo el mundo—, su producción arquitectónica quizá no hubiera alcanzado su cima actual. Podría haberse quedado en una serie de hábiles soluciones, en una serie ininterrumpida de hallazgos estéticos.

Su arquitectura habría sido reputada como obra de un buen técnico también, pero un poco como fruto discreto y acertado de un arquitecto que no se enfrentó con los más graves problemas que se plantean cada día a todo arquitecto contemporáneo.

Pero en la vida y en la obra de Niemeyer están además la presencia decisiva de Le Corbusier, el gran maestro del racionalismo europeo, y sus contactos directos con los problemas arquitectónicos y urbanísticos de Europa, agravados a la terminación de la última guerra.

El trato de Niemeyer con Le Corbusier fue mucho más corto que el que ha tenido y tiene con Costa, pero la personalidad del maestro suizo-francés, el volumen de su obra, la serie de sus soluciones arquitectónicas, han sabido dejar su huella en la obra del brasileño.

Niemeyer fue uno de los colaboradores de Le Corbusier en el proyecto del campus de la ciudad universitaria de Río de Janeiro, encargo hecho al arquitecto europeo por el entonces ministro de Educación, Gustavo Capanema. De este corto contacto, Niemeyer obtuvo unas experiencias técnicas que inteligentemente ha sumado posteriormente a su obra.

El respeto suyo por las líneas y los volúmenes puros, el aire ligero de sus construcciones, la presencia del paisaje, racionalmente incorporado a los edificios, son otras tantas notas «lecorbusianas» en la obra del maestro de Brasilia.

La lista de la producción de Oscar Niemeyer es bastante voluminosa y no menos variada. Ha realizado tanto pequeños edificios privados como grandes construcciones para uso público. Sus obras revisten siempre un carácter marcadamente nacional, que es otra de las notas que puede añadirse a su producción.

Esta característica —la presencia de la geografía, de los tipos de construcción brasileños en la producción de un arquitecto moderno—, ya es sabido que no es privativo del Brasil. Pero sí es cierto que en pocos arquitectos, descartada la obra del fallecido Frank Lloyd Wright, se da un más perfecto equilibrio de las últimas realizaciones técnicas con la fisonomía nacional, con la incorporación buscada al paisaje propio del lugar.

En la carrera profesional de Oscar Niemeyer puede darse un corte claramente diferenciado. Antes y después de su largo viaje por Europa, que, según él, le ha hecho dar un completo cambio de rumbo en las directrices de su producción. Ya en 1937 realiza su primera obra: una Nursery en Río de Janeiro, edificio de pequeños alcances, en el que ya observa una gran preocupación por el jardín.

De 1938 datan tres obras importantes: el pabellón brasileño de la Feria de Nueva York y dos casas de descanso, una para Oswaldo de Andreade y otra para Miguel Pereira, en las que logró una adecuación perfecta de las formas arquitectónicas a las de la naturaleza.

En el pabellón para la Feria de Nueva York, realizado en colaboración con Lucio Costa y Paul Lester Wiener, la distribución de las distintas plantas sigue una fórmula marcadamente de Le Corbusier. De 1939 es el hotel de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais.

En 1941 construye el «Standpipe» de Riberao das Lages, en Río de Janeiro, el «Centro Atlético Nacional» de la capital federal, y continúa la construcción del ministerio de Educación y Cultura, que había comenzado en 1937 y que no habría de terminarse hasta 1943.

Al construir en el Centro Atlético el enorme Estadio, Oscar Niemeyer se sitúa ya entre los maestros. Para ubicar a los ciento treinta mil espectadores, el arquitecto realizó una de sus mejores obras. En la distribución de los diferentes bloques de edificios, las zonas verdes, los campos de los distintos deportes siguió la técnica ya tradicional en la arquitectura moderna, de aislar las diferentes zonas con espacios verdes, lagos y estanques.

1942 es el año en que Oscar Niemeyer construye su estudio-residencia en la Sección Gavea de Río de Janeiro, edificio de tres plantas, abierto al lago Rodrigo de Freitas, en el que dio entrada a las muestras más modernas de muebles, añadiendo así otro frente a sus preocupaciones artísticas.

Del mismo año es el casino de Pampulha, un suburbio de Belo Horizonte, donde repitió algo la estructura de su pabellón neoyorquino.

En Pampulha hizo también en 1942 un restaurante, el Club de Yates, y comenzó la famosísima iglesia de San Francisco de Asís, que, decorada con murales del pintor Cándido Portinari, tuvo que superar algunas dificultades de tipo litúrgico antes de su consagración.

También de 1943 es el hotel Resort y la casa de descanso del futuro presidente Juscelino Kubitschek, ambos en Pampulha, la residencia de Carlos Ofair en Río, la de Francisco Peixoto y la de la señora Prudente de Moráis, terminada en 1949, la más personal de las construcciones que ha levantado de este tipo, en la que modificó de manera muy original los famosos «pilotis» patentados por Le Corbusier.

Entre 1943 y 1950, Oscar Niemeyer realizó una veintena de obras importantes. Varios hoteles, edificios para grandes bancos, algunos clubs deportivos, factorías industriales como la de Carlos de Britto, numerosas residencias particulares en la ciudad y en el campo, bloques de departamentos y el bellísimo monumento a Barboza en Río de Janeiro, con un curioso mural de Cándido Portinari.

Desde 1950 a 1955, Osear Niemeyer ha ocupado casi toda su actividad en las obras del parque Ibirapuera de Río de Janeiro, donde ha construido los palacios de la Industria, de la Agricultura, de las Artes y el Gran Mercado. Con estas obras ya estaba magníficamente preparado para la realización del Museo de Caracas y para los múltiples edificios de Brasilia, en los que se acusa de manera notable el cambio dado a sus criterios técnicos y estéticos, fruto de su viaje a Europa y de su contacto con las más recientes obras de la arquitectura internacional.

«Los trabajos de Brasilia definen, con el proyecto del Museo de Caracas, una nueva etapa de mi trabajo profesional. Éste se caracteriza por una búsqueda constante de concisión y de pureza, así como por una mayor aplicación a los problemas fundamentales de la arquitectura. Esta etapa… fue la consecuencia de un proceso honrado de fría revisión de mi trabajo de arquitecto.

En verdad, después de mi regreso de Europa, que recorrí de Lisboa a Moscú, examinando atentamente cuanto pudiera tener relación con la arquitectura, mi actitud profesional ha cambiado mucho.» Estas palabras de Oscar Niemeyer, pronunciadas con motivo de iniciar los trabajos de Brasilia, resumen la nueva actitud del maestro, que, en un desarrollo lógico de toda su obra, ha llegado a una nueva cima.

Examinando sus construcciones de Brasilia, en las que un aire total, extraordinariamente armónico, envuelve en una sola obra todo su trabajo en la nueva capital, es necesario pensar que el maestro brasileño ha conseguido una gran simplificación, no sólo de resultados formales, sino de actitudes previas y criterios arquitectónicos.

Puede decirse que antes de este momento, la labor arquitectónica era emprendida por Oscar Niemeyer con cierto sentido de servicio a otras actividades humanas. Se trataba de realizaciones parciales, complementarias de otras muchas cosas que no eran la arquitectura.

Hoy, contemplando sobre todo su plaza de los Tres Poderes, se aprecia bien claramente cómo Niemeyer ha llegado a una concepción total de la arquitectura, en la que este arte sirve de soporte y ámbito a los demás y está perfectamente integrado en la realidad social, política y cultural brasileña, como un elemento de síntesis y de armonización.

El palacio de la Alborada, residencia oficial del presidente; los palacios —el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial—, Centro Residencial con sus viviendas, iglesias, escuelas, liceos y mercados, la Cámara de Diputados y el Senado —curiosísimas construcciones a base de medias esferas situadas sobre una enorme plataforma artificial—, el recinto bancario, con modernos y elevados edificios para la banca nacional y extranjera, etc., son el legado más importante de la obra de Oscar Niemeyer, un arquitecto en el que juegan con la mayor gracia y perfección las lecciones técnicas, racionalistas y exactas de Le Corbusier, con la sensibilidad que regalan a su obra el paisaje, densamente humano de su tierra natal y el clasicismo mediterráneo de Lucio Costa, su primer maestro.

La síntesis, personalísima, es la producción del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer Soares Filho.

Óscar Niemeyer murió el 5 de diciembre de 2012 en Río de Janeiro a los 104 años.

LISTA DE SU MEJORES OBRAS

1947 – Sede de las Naciones Unidas en Nueva York

Niemeyer participó junto a un reputado grupos de arquitectos (entre ellos Le Corbusier) en la elaboración del proyecto del edifico principal de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York en 1952.

1958 – Palacio Planalto

Sede del poder ejecutivo del Gobierno Federal brasileño, el edificio comenzó a construirse en 1958 como parte del proyecto de Niemeyer en Brasilia. Consta de cuatro pisos de altura y tiene una superficie de 36.000 m². Su idea era proyectar una imagen de simplicidad y modernidad utilizando líneas y ondas para componer las columnas y estructuras exteriores.

1960 – Congreso Nacional brasileño

La obra, inaugurada en 1960, significó la transferencia de la capitanía de Río de Janeiro a Brasilia. Sede del poder legislativo federal en Brasil, la estructura está compuesta por dos semiesferas a los lados (Senado y Cámara de Diputados) junto a dos torres de oficinas.

1970 – Catedral de Brasilia

Terminada en 1970, se trata de la catedral metropolitana de la ciudad de Brasilia. Una enorme estructura hiperboloide de secciones asimétricas construida sobre hormigón y cuyo techo de vidrio parece abrirse al cielo.

1991 – Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

Realizada por Niemeyer a los 100 años de edad, el museo se levantó en la ciudad de Niterói y es una de sus señas de identidad. El edificio tenía 16 metros de alto y una cúpula con un diámetro de 50 metros con tres pisos.

2011 – Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer

Tiene una estética provocadora, resumen de la mejor arquitectura del brasileño. El propio arquitecto lo ha descrito como «una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz».

Ver Fotos de las Mejores Obras de Niemeyer

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Biografia de Brecht Bertolt Resumen de su Obra Artistica y Vida

Biografía de Brecht Bertolt
Resumen de su Obra Artística y Vida

Bertolt Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo, Bavaria, Alemania, ciertamente en el seno de una familia acomodada. Su padre era un pequeño industrial y regentaba una fábrica de papel en la ciudad. Como artista y como hombre, Brecht tuvo la oportunidad y el valor de escoger por sí mismo el camino a seguir y el carácter que quería conferir a su futuro; un futuro presidido por la tragedia de un mundo en guerra, donde hombres, estados y clases sociales se enfrentaban sin tregua.

Bertolt Brecht

Respecto a los primeros años de su vida, Brecht nunca confirió demasiada importancia a los aspectos religiosos de su educación aunque algunos biógrafos creyeron ver en su formación fundamentalmente protestante una posible explicación del carácter de su obra. El padre de Bertolt era católico y su madre protestante. Realizó sus primeros estudios en Augsburgo, donde se graduó en la escuela secundaria. Su vocación inicial fue la medicina, por lo que en 1917 ingresó en la universidad de Munich.

Los primeros contactos con las ciencias médicas no resultaron demasiado satisfactorios. Brecht demostró más interés por la literatura:y el drama que por el estudio de la anatomía humana. Ya en 1914, antes de ingresar en la universidad, había escrito sus primeros cuentos y poesías para un periódico de Augsburgo, el Augsburger Neueste Nachrichten.

En 1918, último año de la primera guerra mundial, Brecht fue llamado a filas. Gracias a las influencias de su padre consiguió colocarse en el hospital militar de su ciudad natal. Estuvo destinado en el pabellón de enfermedades venéreas, por lo que no vivió directamente la crudeza de la contienda, aunque para un joven de su sensibilidad el contacto con el sufrimiento humano dejó una importante huella en su personalidad.

El servicio militar y la guerra permitieron a Brecht conocer de cerca los ambientes populares de su tiempo, vivió directamente los hechos de 1918 y asistió con amargura al fracaso del movimiento revolucionario de los espartaquistas frente a los sectores socialdemócratas ortodoxos.

Desde el triunfo de la revolución rusa, los espartaquistas habían intentado repetir el proceso en Alemania, a pesar de la oposición del socialismo tradicional y de la resistencia del poder establecido. En 1918, Brecht se hallaba integrado en el Consejo Revolucionario de soldados y obreros de Augsburgo que se formó en la ciudad durante la efímera existencia de la República Soviética Bávara.

Al finalizar la guerra, abandonó su familia y se dirigió a Munich, con el propósito de entrar en contacto con los círculos políticos de izquierda y con los grupos artísticos de vanguardia. Allí conoció a los primeros grupos expresionistas, uno de los movimientos de vanguardia que mayor influencia iban a ejercer sobre su obra.

En Munich, Brecht optó claramente por su vocación artística y olvidó definitivamente sus estudios de medicina. Su interés se centró especialmente en el teatro y la literatura.

En 1918 escribió su primera obra, Baal, al tiempo que trabajaba en varios proyectos escénicos. De 1919 a 1921 colaboró asiduamente como crítico teatral en el periódico Der Volkswille de Augsburgo y, en 1919, presentó su segunda obra, Tambores en la noche, que fue estrenada el 29 de setiembre de 1922 y obtuvo una gran acogida de crítica y público, y le concedió cierta fama.

En noviembre de 1922 se casó con la actriz Marianne Josephine Zoff y al año siguiente nació su hija, Hanne Marianne, que años más tarde se convertiría en una famosa actriz conocida con el nombre de Hanne Hiob.

En 1924, Brecht se instaló en Berlín, donde trabajó por un tiempo como dramaturgo en el Deutsches Theatre de Max Reinhardt. Allí  conoció a la actriz Helene Weigel con la que se casaría en 1928, tras divorciarse de su primera mujer en 1927, y con la que tuvo dos hijos, Stephan en 1924 y Bárbara en 1930. En este nuevo círculo de relaciones encontró Brecht también a Elisabeth Hauptmann, que sería su compañera definitiva.

El descubrimiento del marxismo como filosofía influyó poderosamente en la obra de Brecht, orientando sus preocupaciones ideológicas y artísticas hacia la consideración moral y política de las relaciones humanas en el mundo moderno.

Su primer gran éxito (1928) lo consiguió a los 30 años, con La ópera de cuatro cuartos, estrenada en el Theater am Schiffbauerdamm. La obra se basaba en la Beggar’s Opera de John Gay y fue musicada por Kurt Weil. En 1943 se publicó una versión novelada de esta obra.

Durante estos años desarrolló una gran actividad como actor y como director teatral. Colaboró con Erwin Piscator en la puesta en escena de las Aventuras del buen soldado Schweyk (1927), basada en la novela de Jaroslav Hasek.

En 1930 empezó a publicar los Experimentos. Se trataba de cuadernos en los que recogía piezas teatrales, poesías, páginas narrativas, escritos teóricos. Escribió las piezas didácticas La línea de conducta y La excepción y la regla. Esta última nunca llegó a representarse en Alemania.

El éxito y la fama que Brecht iba asumiendo se vieron truncados por el desarrollo de los acontecimientos políticos en Alemania. Los años treinta fueron los años del ascenso del nacionalsocialismo al poder y de una completa transformación de la escenografía social alemana.

En enero de 1933, una representación de La línea de conducta fue suspendida por la policía en Erfurt.

El 27 de febrero tuvo lugar el incendio del Reichstag. Al día siguiente, Brecht abandonó Alemania con su familia, huyendo del régimen instaurado por el Partido Nacionalsocialista de Hitler.

Al abandonar Alemania, Pasó por Praga, Viena, Zurich, y se estableció en Dinamarca donde residió, con interrupciones, entre 1933 y 1939. Durante esta época colaboró en varias revistas de los exiliados alemanes y concibió su obra Los Horacios y los Curiáceos que no se representó hasta 1958.

En junio de 1935 participó en París en el Congreso internacional de escritores para la defensa de la paz. Le fue retirada la ciudadanía alemana.

En 1938 acabó su obra antinazi Terror y miseria del tercer Reich y empezó Galileo Galileo, reelaborada varias veces hasta 1956. Se trasladó a Suiza en 1939 y en abril compuso el drama radiofónico El interrogatorio de Lúculo, más adelante convertido en libreto de ópera para la música de Paul Dessau y representada en Berlín en 1951 con el título La condena de Lúculo.

En 1941 concluyó una de sus grandes obras: Madre Coraje y sus hijos. Con ella, Brecht retomó el mito materno ya utilizado en su versión de La madre de Gorki, y en Los fusiles de la señora Carrar.

Brecht decidió emigrar a Estados Unidos, donde residió desde 1941 hasta 1947.

Instalado en Hollywood, entró en contacto con el grupo de intelectuales alemanes exiliados (Freuchtwanger, Leonhard Frank, Fritz Lang) y tuvo ocasión de conocer a Charlie Chaplin.

En Hollywood, intentó aprovechar su experiencia teatral para trabajar en la industria cinematográfica, aunque sin abandonar su producción literaria.

Trabajó como guionista para el director Fritz Lang y escribió varias obras: La increíble ascensión de Arturo Ui (1941-1942), La buena persona de Sezuan (1942), El círculo de tiza caucasiano (1944-1945) y Galileo Galilei.

En 1947 abandonó E.U.A., tras ser interrogado por el Comité de actividades antinorteamericanas, y regresó a Europa, para instalarse en Suiza.

Allí continuó desarrollando sus actividades teatrales. Reelaboró la Antígona de Sófocles, estrenada en Coira en 1948. Este mismo año, en Zurich, estrenó el drama popular El señor Puntila y su criado Matti. También escribió el Pequeño órgano para el teatro, editado en 1949, quizá su escrito teórico más maduro e importante.

En octubre de 1949, volvió a Alemania, fijando su residencia en Berlín Oriental. Allí fundó su compañía teatral, el Berliner Ensemble.

Nombrado miembro de la Academia de las Artes, en 1950 reelaboró, para el Berliner Ensemble, El preceptor de J.M.R. Lenz. Este mismo año le fue otorgada la ciudadanía austríaca, pero no dejó su residencia de Berlín, donde vivió hasta su muerte.

En la última etapa de su vida, se dedicó especialmente a la adaptación de obras de otros autores Don Juan de Moliere en 1952, Coriolan de Shakespeare en 1953, El oficial reclutador de G. Farquhar en 1955 con el título Tambores y trompetas, etc..

El 14 de agosto de 1956 murió víctima de un infarto de miocardio en Berlín Oriental. Fue enterrado en el Dorotheenfriedhof, al lado de la tumba de Hegel.

A su muerte, su obra adquirió un significado decisivo para el conjunto de la cultura occidental y fue reivindicada por la mayor parte de los renovadores de la escena teatral europea. Concretamente Chiarini, distinguió cuatro fases en la evolución del teatro de Brecht.

En su primera época, denunció la alienación y la soledad del hombre en una sociedad de masas que convertía al individuo en un simple número. La solución brechtiana a este hecho era la vuelta a los orígenes, a una vida más primitiva y animal. Las obras más representativas de esta época fueron Baal, Tambores en la noche y En la jungla de la ciudad.

La segunda época del teatro brechtiano se caracterizó por la atención hacia las actitudes colectivas, en un intento de desvelar las razones sociales que determinan la psicología del individuo. Esta etapa se inició con Hombre por hombre (1924-1926) y se cerró con la La ópera de cuatro cuartos (1928) y Grandeza y decadencia de la ciudad de Mahagonny (1927-1929).

La tercera etapa se inició en la década de los años treinta y se caracterizó por la aparición de las llamadas «piezas didácticas», de tipo pedagógico e influenciadas por el marxismo. En esta época, Brecht realizó su adaptación de La madre de Gorki y Santa Juana de los mataderos.

La cuarta y última etapa puso de manifiesto la extraordinaria capacidad brechtiana para penetrar hasta el fondo de los conflictos planteados por el mundo burgués, supeditando su teatro a la perspectiva concreta del socialismo. Pertenecen a esta época Galileo Galileo (1938-1939) y La buena persona de Sezuan (1938-1940); así como El círculo de tiza caucasiano (1935-1940) y La increíble ascensión de Arturo Ui (1941), entre otras.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: Bertolt Brecht “teorico y autor del teatro contemporáneo” – Editorial Planeta

Biografia de Flaubert Gustave Escritor Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Flaubert Gustave Escritor
Resumen de su Obra Literaria

Gustavo Flaubert fue un escritor francés (Ruán 1821-Croisset, cerca de Ruán 1880). La vida de Gustave Flaubert es la de un artista dedicado de lleno a perfeccionar su arte. Hijo de un cirujano, siendo niño, en 1836, conoció a Elise Foucault, objeto de la gran e insatisfecha pasión de su vida, que le inspiró La educación sentimental.

En 1840 se trasladó a París a estudiar derecho, pero descuidó los estudios para vivir en el mundo de las letras.Es considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su novela «Madame Bovary», y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste (la palabra exacta).

biografia de gustavo flaubert

Su padre, Achille Cléophas, era cirujano jefe en el hospital de Ruán cuando, el 12 de diciembre de 1821, nació Gustave, su quinto hijo. Después nacerá Caroline, la hermana menor tan querida; exceptuando a Achille, el mayor, los demás hermanos del escritor morirán muy pronto.

La infancia de Flaubert transcurre en Normandía, en el pueblo de Dévilleles-Ruen, donde su padre ha comprado una casita y donde pasó años felice, hasta que las reglas del colegio real le complicó su tranquilidad infantil. Niño nervioso y enfermizo, pronto sufrirá los primeros ataques de epilepsia; sin embargo, sus estudios se desarrollan normalmente.

 En 1836 —tiene, pues, quince años— conoce en la playa a Elisa Foucauld, la esposa del editor Schlesinger, que tiene once años más que él y por quien siente una pasión arrolladura que los años no calmarán. La señora Schlesinger será el modelo de la señora Arnoux de La educación sentimental, escrita veintiocho años más tarde.

Ya tiene en cartera varias obras; un drama, Luis XI y muchas narraciones cortas, de valor desigual, aunque interesan porque muchas de ellas anuncian las obras futuras: son Sueño de infierno, Pasión y virtud, Las memorias de un loco, Smahr. Todas rezuman tristeza y pesimismo, sentimientos normales en un joven de nervios frágiles, de gustos fácilmente morbosos (gustaba de presenciar la disección de cadáveres en Ruán); una síntesis angustiosa de Fausto y Don Quijote, las dos obras que más le habían impresionado y que mejor le retratan.

A partir de julio de 1846, Flaubert inicia relaciones amorosas con Louise Colet, con quien intercambiará, a lo largo de los años, de las riñas y de las reconciliaciones, una copiosa correspondencia particularmente reveladora. En vísperas de la revolución de 1848, que presenciará, la actividad de Flaubert se reparte entre varias estancias en París, un viaje por la Turena y Bretaña, relatado en Por los campos y las playas, obra redactada en colaboración con Máxime Du Camp, pero que no se publicaría, y los primeros esbozos para la primera versión de La tentación de san Antonio.

El 4 de noviembre embarcan en Marsella y llegan a El Cairo a finales del mes. La Correspondencia recoge un gran número de cartas dirigidas a la madre del autor y a Bouilhet principalmente, que relatan este largo viaje. Las cartas escritas durante aquel período feliz revelan un Flaubert insospechado, campechano y burlón, rabelesiano en lo sensual y pagano en lo espiritual que en las obras posteriores perdería voz y voto.

Si se acepta que La educación sentimental es una obra de profundas raíces autobiográficas, cabe pensar que el viaje debía servir para distraer al autor de su pasión por la señora Schlesinger, aunque también se ha de decir que no sirvió.

Vuelve a Francia y presencia el golpe de Estado de Napoleón III, el 2 de diciembre de 1851. En septiembre, en Croisset, había empezado Madame Bovary, que acabará en 1856; en el ínterin, riñó un par de veces con Louise Colet, «la Musa», se escribe con Víctor Hugo y con la familia Schlesinger que, arruinada, vive ahora en Badén, y se enamora, por poco tiempo, de la actriz Beatrix Person. Entre enero de este año y el momento de la publicacación había tenido lugar el caso Bovary. Convocado por el juez instructor, Flaubert había tenido que prestar declaración sobre los supuestos pasajes obscenos de su obra. Pero se le absolverá de toda acusación y se beneficiará de esta campaña gratuita.

madame bobary de flaubert libro

«Madame Bobary es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos,  narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.»

Una lectura algo más mal intencionada permite interpretar el personaje de Emma Bovary no como culpable de los desmanes pasionales relatados, sino como víctima de una sutil y poderosa maquinación, de una irresistible conspiración tramada por el poder y destinada a intoxicar las mentes vírgenes o débiles con los fantasmas que llevan a Emma al tedio, a la desesperación y por fin a la muerte.

Después de la publicación de Madame Bovary, Flaubert se conformó con la sociedad en la que le había tocado vivir entregándose, valga la expresión, a la vida de salón. Frecuenta a los literatos, a las cortesanas de moda (entre ellas a la «presidenta» Sabatier, la egeria de Baudelaire) y empieza a escribir Salambó, obra que se elabora en París y Croisset, en medio de achaques de salud y después de un viaje de documentación por Túnez; la obra se publica en noviembre de 1862.

En 1863 empieza el período que se ha dado en llamar «mundano». Flaubert cena en casa de la princesa Matilde, se cartea con George Sand, asiste a las fiestas de la corte imperial. Al tiempo que empieza la redacción de La educación sentimental, se le hace Caballero de la Legión de Honor (1866). Encuentra a Elisa Schlesinger en 1867 y acaba el libro en 1869. Si se compara con la capacidad de un Hugo, la producción de Flaubert se elabora muy lentamente.

Ello tiene varias explicaciones, entre las cuales se ha de descartar la vida disipada del mundano arribista. La mayoría de las obras de Flaubert se escriben a paso de buey de labranza; en primer lugar porque la meticulosa reunión de los materiales que precede cualquier esbozo lleva su tiempo.

En segundo lugar porque entre el momento en que empieza a escribir y el momento en que entrega el manuscrito al editor redacta varias versiones de cada página, de cada frase (no olvidemos que dos de sus libros, La tentación de san Antonio y La educación sentimental los ha repetido íntegramente); corrige incansablemente, y vocifera las frases en una habitación reservada para tal fin que llama su «desgañitadero», hasta darse por satisfecho con el estilo. También se ha de tener en cuenta su estado de salud y las preocupaciones familiares.

Durante los años 1870-1871, sufre varios ataques, trabaja en colaboración con Bouilhet y corrige La tentación de san Antonio, que acaba en 1872. Esta vez, la empresa es más ambiciosa, si cabe, que las anteriores. El tema, sacado al parecer de una obra de Edgar Quinet, y por el que emerge, una vez más, el mito de Fausto, persigue a Flaubert desde su juventud. Flaubert decía que aquél era «el libro de mi vida»; de hecho podría ser también el libro de la vida, el que contesta a la pregunta ¿qué se opone a la libertad del hombre?.

La publicación de este último libro, en 1874, coincide con las graves preocupaciones económicas que aquejan al sobrino del autor, Commanville, y que aquél intenta aliviar con su trabajo, y la venta de sus bienes. En septiembre de 1875, empieza Tres cuentos (La leyenda de San Julián el hospitalario, Un corazón sencillo y Herodías), obra que se publicará en abril de 1877. A pesar de la disparidad de los temas, y de las exigencias peculiares de la narración corta, el estilo soberbio y sencillo a la vez de Flaubert se manifiesta aquí como en las obras anteriores.

La época de los Tres cuentos es, para Flaubert, gris y triste. Su salud deja cada vez más que desear y está arruinado. Louise Colet ha muerto, George Sand también. Es un hombre sólo y aislado que trabaja, en Croisset, en la última de sus obras, Bouvard y Pécuchet, que había empezado en 1874 y que no se publicará hasta después de su muerte. Para ninguna de sus obras anteriores Flaubert llegó a devorar la cantidad de libros que consultó para la documentación del último: ¡Se habla de más de dos mil!.

Flaubert tenía mucho que decir y escribió pocas novelas. En la última quería por fin «descargar todo su odio, sus rencores, dar rienda suelta a su ira…» No lo hizo. Y murió, apoplético, el 8 de mayo de 1880.

Flaubert lleva a la perfección la novela realista y logra la más completa armonía entre el arte y la realidad. Para él, la verdad y la belleza van unidas; por ello pone tanto cuidado en la sintaxis y en la elección del vocabulario y concede tanta importancia a la estructura.

En su obra literaria, no muy extensa, Flaubert aspira a la creación de un conjunto armónico, a la elaboración de todo un entramado simbólico que une a los distintos personajes.

La sensibilidad de Flaubert llega a caer en el sentimentalismo, y en esos momentos se entrega al deísmo y a vagos sentimientos rousseaunianos envueltos en oratoria; pero cuando se recupera de estos desvíos la obra de Flaubert, laborada con un ansia de perfección y un esfuerzo casi dolorosos, es una maravilla de armonía y de realidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Gustave Flaubert “El Modelo de la Novela Contemporánea” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

 

Biografia de Tolstoi Leon Resumen Obra Literaria del Escritor Ruso

Biografía de Tolstoi León – Su Obra Literaria

Novelista ruso (Yásnaia Poliana, Tula 1828 -Astápovo, Riazán 1910). De familia de hacendados, siguió la carrera de las armas y todavía joven public

Luego abandonó la milicia y se entregó a diversas tareas sociales, elaborando un nuevo programa educativo. Se casó y formó una familia de trece hijos. En un momento dado se refugió en la fe, y el resto de su vida se caracterizó por una religiosidad personal que le atrajo numerosos discípulos.

Guerra y paz, novela centrada en episodios recientes de la historia rusa, es una larga mirada a vuelo de pájaro sobre el conjunto de la vida humana a lo largo de veinticinco años y sobre el hormigueo de innumerables personajes.

En Guerra y paz, Tolstói evoca maravillosamente las vidas tanto de las personas como de las colectividades.

Es un fresco grandioso en que los personajes aman, odian, pelean, intrigan, se enriquecen, se casan, se divorcian, tienen hijos y buscan a tientas el sentido de la vida.

Ana Karénina es una obra muy compleja. Su tema central es el suicidio de una mujer joven que. a través del problema del adulterio, plantea el problema del mal.

En conjunto, por su modo de construir y tratar la novela, Tolstói es el más occidental de los grandes novelistas rusos y refleja con maestría sin par los ambientes campesinos o ciudadanos de Rusia.

leon tolstoi escritor ruso

BIOGRAFÍA: León (Liev) Nikoláievich Tolstói nació en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (en el gobierno de Tula, en la Rusia central, al sur de Moscú) el 9 de septiembre de 1828.

Era hijo de unos ricos terratenientes de condición aristocrática, el conde Nikolai Ilich y María Nikolaievna, princesa Volkonskaia.

Huérfano de padre en 1830. En 1844 ingresó en la facultad de Letras de la universidad de Kazan para estudiar lenguas orientales, y se inició en el árabe y el turco, al año siguiente pasó a la facultad de Derecho y por fin en 1847 dejó la universidad sin terminar ninguna carrera; regresó entonces a Yásnaia Poliana, que había formado parte de la dote de su madre fallecida en 1837, y que tras el reparto de la herencia fue a parar a sus manos.

Pero ese joven propietario que aún no ha cumplido los veinte años tiene ideas muy peculiares y completamente distintas de las de los demás terratenientes; muy influido por sus lecturas favoritas de esta época (la Biblia y, sobre todo, Jean-Jacques Rousseau), se lanza a una serie de intentos de reforma social con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus campesinos.

No obstante, Yásnaia Poliana, donde vivían unos trescientos cincuenta siervos varones, con sus familias, era un mundo demasiado complicado para su inexperiencia, que sólo se nutría de teorías, y sus generosas tentativas de altruismo fracasaron.

Sigue luego un período de desánimo y excitación que suele llamarse mundano.

En 1848 viaja a San Petersburgo y en 1851 se enrola en el ejército. Su primera experiencia militar es en el Cáucaso, donde comparte la existencia de los oficiales de artillería y empieza a redactar un escrito autobiográfico titulado Infancia.

Este librito, que apareció en 1852 en la revista El contemporáneo, es mucho más que un tanteo primerizo; se trata de una verdadera obra maestra, de evocación finísima y emocionada, que evidencia un arte muy seguro.

También en El contemporáneo iba a aparecer, de una parte Adolescencia (1854), que prolongaba los recuerdos de Infancia, y Los relatos de Sebastopol (1855-1856), donde la guerra aparece sin ningún relumbrón heroico, en toda su cruda realidad, registrada por un gran talento de observador.

Estamos ya ante el esbozo de las dos grandes vertientes que se fundirán en su obra maestra, Guerra y paz.

La guerra, descrita y analizada con un arte extraordinario que se funda en lo vivido y en una gran documentación, y la paz por antonomasia que Tolstói identifica con el ambiente idílico de su niñez.

La alta sociedad de San Petersburgo le adula, pero estos ambientes no le hacen feliz; sin embargo, sus tentativas de hacer la felicidad de los humildes que dependen de él tampoco tienen éxito: ofrece la libertad a sus siervos y éstos la rechazan recelando maniobras ocultas. Emprende luego su primer viaje al extranjero (1856-1857): visita Alemania, Francia, Suiza y el norte de Italia, y vuelve a su patria con mal sabor de boca, reprochando a Occidente su materialismo y su crueldad. Publica ahora en 1857 Juventud y Lucerna, y en 1858 Tres muertes.

Al año siguiente se lanza a una gran actividad pedagógica y funda una escuela en Yásnaia Poliana, en la que él mismo enseña a los hijos de sus campesinos. Le obsesiona la búsqueda de una especie de «cristianismo práctico», sin dogmas ni institución, que pueda proporcionar la felicidad en la tierra y contribuir a la hermandad y al progreso de los hombres. Publica Felicidad conyugal (1859), que tiene su origen en sus relaciones amorosas con Valeria Arsenieva, y en 1860 emprende su segundo viaje al extranjero.

El año 1862 es también el año de su boda; en el mes de septiembre, en una de las iglesias del Kremlin, contrae matrimonio con Sofía Andréievna Behrs —a la que él llamará siempre Sonia—, de dieciocho años, hija de un médico de Moscú. En junio del año siguiente nace su primer hijo, Sergei. Su unión matrimonial será borrascosa, pero a pesar de las diferencias que separan a los esposos, por estos años se inicia una época de relativo equilibrio que será de gran fecundidad literaria.

familia de tolstoi

Tolstói, mientras ve crecer su familia, se ocupa activamente de la agricultura y de la ganadería, mejora sus tierras, aumenta su propiedad con nuevas adquisiciones. Parece llevar una vida más estable y serena, y ello repercute en la calidad y la ambición de su obra narrativa.

Guerra y paz, escrito entre 1863 y 1868, publicada en la revista El mensajero ruso —de carácter conservador, porque Tolstói se había separado de los liberales de El contemporáneo— entre 1865 y 1868, y posteriormente en volumen en 1869, suele considerarse por los críticos más exigentes como una de las mejores novelas del siglo xix y una de las más importantes de toda la historia de la literatura.

En ella se describe un período crucial de la Rusia moderna, el que corresponde a las guerras napoleónicas (aproximadamente entre 1805 y 1812), con un nutridísimo repertorio de personajes cuyas vidas se entrecruzan produciendo una admirable sensación de realidad vivida y analizada hasta en sus últimos secretos.

Después de la cumbre de Guerra y paz, era casi inevitable que la obra de Tolstói, en cierto sentido, decayera. Aún va a escribir otra mole novelesca muy ambiciosa, Ana Karénina, en la que empezó a trabajar en 1873 y que publicó en El mensajero ruso entre 1875 y 1877. La obra acusa una manifiesta falta de unidad, ya que se compone de dos historias soldadas artificialmente, la de un matrimonio feliz (Levin y Kitty) y la de un hogar destruido por el adulterio de Ana, quien abandona a su marido y a su hijo para seguir a su amante, el conde Vronski.

Ana Karénina, a pesar de los reparos que se le puedan formular, es una gran novela que representa otros aspectos capitales de la gran personalidad tolstoyana. En Guerra y paz se debatían los problemas del destino del individuo dentro del torbellino de la historia, con una proyección hacia el pasado; Ana Karénina insiste sobre todo en los aspectos morales, sociales y sicológicos, dentro de un ámbito novelesco mucho más limitado, pero enfrentándose directamente con los conflictos de la vida contemporánea. En la primera novela resuena el fragor de las batallas napoleónicas; en la segunda, la imagen que conservará el lector en su memoria es la de ese tren, símbolo del progreso y de la nueva Rusia.

En 1882 la familia se traslada a Moscú por necesidades de la educación de los hijos, y Tolstói descubre entonces la miseria del proletariado urbano y la sordidez de las grandes aglomeraciones ciudadanas, reafirmándose en sus ideas del retorno a la vida natural.

Mas tarde  publica obras verdaderamente interesantes como La muerte de Iván llich (1886) y el poderoso drama El poder de las tinieblas (1886). No obstante, sus ideas obsesivas deforman su gran capacidad artística y una novela como La sonata a Kreutzer (1889), terrible alegato contra el matrimonio, cuenta mucho más como reflejo de sus tensiones interiores que como literatura.

En los últimos años del siglo XIX su fama y su influencia son inmensas, pero el gran artista de antaño ha sido sustituido por el teórico y el hombre de acción. Cuando a partir de 1891 se suceden en la Rusia central las malas cosechas y aparece el azote del hambre, participa directamente en la ayuda a los campesinos, publica artículos sobre este tema y escribe al zar. El reino de los Cielos está en nosotros (1891-1893) es un tratado moral y religioso de acuerdo con su peculiar doctrina, ¿Qué es el arte? (1897) combate todo género de artificios de carácter artístico y literario.

La fallida revolución rusa en 1905 significó para él una gran convulsión; Tolstói se había declarado repetidamente enemigo de la autocracia, el despotismo y las instituciones que consideraba de carácter represivo, pero está en total desacuerdo con la revolución y con la violencia de sus medios.

Estos acontecimientos y la represión que les siguió aislaron aún más al viejo profeta y a sus ideas de anarquismo social. En Yásnaia Poliana, rodeado de su numerosa familia y atormentado por incontables escrúpulos de conciencia, Tolstói se afanaba por ser literalmente fiel a sus convicciones: renunciaba a todos sus bienes, él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos, adoptaba el régimen vegetariano, y ofrecía a sus frecuentes visitantes el extraño aspecto de un mujik descalzo y barbudo que clamaba contra el horror y el desvarío del mundo circundante.

La tragedia de su país, en sus dos vertientes que abominaba por igual, la represión policíaca y los asesinatos terroristas, le desazonaba, y sus desavenencias conyugales contribuían también a su desequilibrio.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yásnaia Poliana rumbo a lo desconocido, como un nuevo Pierre en busca de un ideal inalcanzable. Tenía entonces ochenta y dos años. Como un viejo peregrino alucinado recorrió a pie una considerable distancia, hasta caer enfermo en una pequeña estación ferroviaria de Astapovo, en el gobierno de Riazán. Y allí murió de una neumonía.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Liev Tolstoi “El Titánde las Letras Rusas” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Stendhal y Su Obra Literaria Novelista Frances

Biografía de Novelista Stendhal y su Obra Literaria

Escritor francés (Grenoble 1783 – París 1842). Henri Beyle, de familia burguesa, quedó tempranamente huérfano de madre, a quien adoraba, mientras que detestaba a su padre, conservador y típico representante de su clase social.

A los dieciséis años fue a París a estudiar, pero pronto se incorporó al ejército napoleónico como funcionario, participando en varias campañas.

Stendhal Novelista frances

Cada día más clásico, en camino de llegar a ser el más clásico de los novelistas franceses, y, sin embargo, poderosamente original y siempre nuevo, Enrique Beyle, más conocido desde luego con el seudónimo de Stendhal, que adoptó no se sabe por qué causas, es uno de los literatos más eminentes del siglo XIX.

Su obra no fue apreciada durante su vida; pero, a partir de los últimos decenios, ha ido adquiriendo una importancia cada día más evidente.

Romántico, porque éste era el sello de su generación, pero no al estilo del romanticismo de 1830, Stendhal fue sobre todo un gran escrutador de caracteres, el iniciador de la novela de análisis psicológico.

El mismo nos dice que era un admirador apasionado de Shakespeare, y a este gran trágico inglés se ha de filiar su producción literaria. En todo caso, Stendhal supo «darse cuenta» del mundo y de las pasiones que le agitaban, y las describió en forma magistral.

BIOGRAFIA: Su padre, Chérubin Beyle, fue abogado en el Parlamento, y Stendhal jamás guardó buenos recuerdos (al igual que de su ciudad natal) , y lo describe «sombrío, tímido, rencoroso, déspota y rutinario»; su madre, en cambio, «era el alma y la alegría de la familia, me quería con pasión», pero esta madre adorada murió en 1790, cuando él tenía siete años, y así «terminó toda la alegría de mi niñez», dice.

Al enviudar, el señor Beyle se acerca a la familia de su esposa, y Henry y sus dos hermanas menores (Pauline, la buena, y Zénaide, «la soplona», la predilecta de su odiado padre) frecuentaron mucho la casa de su abuelo materno, Henry Gagnon, «un hombre excepcional que había hecho una peregrinación a Ferney para conocer a Voltaire, quien le había recibido con grandes muestras de deferencia».

Con este abuelo iba a congeniar, pero tenía una fuerte actitud de rechazo frente a todo lo que quería inculcarle su familia, a la que detestaba en bloque, como no tardó en detestar también a su primer preceptor, en quien veía a un aliado de su padre. «Un perfecto granuja» es lo más amable que dirá de este maestro.

Aquel adolescente solitario y taciturno, tímido y orgulloso, asiste desde 1796 a la Escuela Central de Grenoble que la Revolución acababa de crear para sustituir a los antiguos colegios religiosos.

Se interesa por el dibujo y las matemáticas, sobre todo por las matemáticas, ya que considera que en ellas «la hipocresía era imposible» y que juzga además que son «el único medio para abandonar aquella ciudad que aborrecía y que aún odio».

Efectivamente, un premio le abre las puertas de la Escuela Politécnica de París, y en octubre de 1799, venciendo la resistencia de su familia, que ve en París «la ciudad de la corrupción», sale de Grenoble en dirección a la capital.

Las matemáticas habían sido el pretexto para salir de su ciudad natal, pero una vez en París no se dignó a presentarse en el examen de ingreso de la Escuela Politécnica; tenía otros proyectos, quería dedicarse al teatro, escribir comedias como Moliere. Por el momento vagaba por la gran ciudad ocioso y desorientado, un poco en busca, dice, de «un corazón amigo».

Acompañó a Napoleón en su campaña de Italia de 1800, recibió el bautismo de fuego en los Alpes y oyó el cañoneo de Marengo. Pero lo más importante para su vida fué el contacto con esa deliciosa Italia, que para él sería una segunda patria.

Subteniente de dragones en el otoño de 1800, renunció a este cargo en 1802 nara dedicarse a la literatura dramática. En París frecuentó los salones y los teatros.

Después de una fracasada tentativa comercial en Marsella (1804-1806), ingresó de nuevo en la administración napoleónica. Como diputado del Comisariado de Guerra, entró en Berlín con Napoleón en 1806.

En julio de 1806 se pone a las órdenes (de muy malas ganas) de un pariente de su abuelo para administrar un negocio en París, pero a las pocas semanas se declara la guerra a Prusia, y Beyle que se había listado en el ejército francés, sale para Alemania, aunque sin uniforme, grado ni empleo.

En Brunswick trabaja durante dos años en la intendencia militar, cumpliendo escrupulosamente sus funciones, pero sin gran entusiasmo.

En 1809 está en Estrasburgo buscando alojamiento, evacuando heridos y cuidando de los hospitales militares, y forma parte del cortejo de Napoleón cuando éste hace su entrada triunfal en Viena, después de la batalla de Wagram.

Al año siguiente empieza en París los veinte meses tal vez más brillantes de su vida. Ha sido nombrado auditor del Consejo de Estado, se encarga de la conservación del palacio de Fontainebleau, vive con fastuosidad, tiene dos coches con caballos, frecuenta los salones mundanos y tiene una amante judía, llamada Angelina Bereyter.

Durante dos años residió en Brunswick y en 1809 estuvo en Viena. Auditor en el Consejo de Estado de París en 1810, en 1812 hizo la campaña de Rusia, y en 1813, la de Alemania. Al año siguiente organizó el Delfinado para hacer frente a la invasión extranjera, demostrando actividad y energía. El gobierno de Luis XVIII le declaró cesante con un pequeño retiro; entonces (1814) Beyle trasladó su residencia a Italia, en donde había pasado temporadas en 1812 y 1813.

Todo duraría muy poco, porque  en el verano de 1812 empieza la campaña de Rusia. Allí va como correo de Su Majestad el Emperador y entra en Moscú abandonado por la población civil y entregado al saqueo de las tropas francesas.

Después de muchas penalidades, el 31 de enero de 1813 está de regreso en París. Se siente enfermo, apático y desalentado, redacta su testamento. Pero la guerra continúa y a los pocos meses recibe órdenes de trasladarse a Alemania, donde mas tarde consigue un traslado debido al empeoramiento de su salud.

Durante una serie de años, si no ha llevado una vida heroica, ha vivido al menos a la sombra del heroísmo y se ha forjado un ideal noble y grandioso que parecía podía ser realidad. Ahora el Imperio napoleónico se ha derrumbado, tiene más de treinta años, se encuentra sin empleo y con treinta y siete mil francos de deudas.

Hasta 1814 viajó por toda Europa, y a la caída de Napoleón se instaló en Milán, Italia, donde escribió sus primeras obras.

Decide vender todo lo que posee y trasladarse a Milán, pero antes, en cincuenta días, escribe su primer libro titulado: Cartas escritas desde Viena de Austria sobre el célebre compositor Joseph Haydn, seguidas de una vida de Mozart y de consideraciones sobre Metastasio y el estado presente de la música en Francia y en Italia.

Un título muy largo para un simple plagio de unos cuantos libros que había comprado en Italia; es indiscutible que los fragmentos originales de la obra son muy escasos y que en aquellos momentos sabía muy poco sobre el tema. El libro se publicó a cuenta del autor e iba firmado con un seudónimo.

En la primavera de 1818 conoció a una dama de gran belleza que debía protagonizar uno de los capítulos amorosos más importantes de su vida; Matilde Viscontini, de veintiocho años, vivía separada de su marido, el oficial polaco Jan Dembowski, y aunque en un principio pareció sentirse atraída por el escritor, no tardó en rechazarle, en parte influida por los consejos de su prima, la señora Traversi (personaje que, con un papel similar, se convertirá en la señora Derville de El rojo y el negro).

Stendhal ideó entonces una especie de justificación de su amor que una vez más, ahora no por motivos políticos, sino de discreción personal, disfraza a los ojos de los indiscretos. Así nace el libro Sobre el amor, que se publica en París en 1822, donde se confiesa secretamente ante su amada, aportando un documento de gran valor autobiográfico. Matilde moriría pocos años después, en 1825.

En 1821 volvió a París, hombre de agitada vida amorosa, se dedicó a escribir artículos para poder mantener la vida mundana que le gustaba.

Para 1823 su situación económica se había hecho alarmante, sus gastos superaban en mucho a sus ingresos, y por otro lado su fama literaria estaba lejos de estar consolidada. Pronto iba a cumplir cincuenta años y su obra, desconocida para el gran público, tenía muy poca entidad. En estas circunstancias podía casi considerarse como un fracasado.

Pero la revolución de julio de 1830 fue su salvación; Stendhal no participó en los combates callejeros que terminaron destronando a la rama primogénita de los Borbones (en aquellos días escribía El rojo y el negro), pero sus ideas liberales eran muy notorias, hasta el punto de que se creyó con el derecho de pedir un puesto importante, quizá una prefectura. El ministro del Interior no le hizo caso y entonces solicitó un consulado en Italia. Stendhal obtuvo un empleo de cónsul en su adorada Italia, pero muy pronto fue cuestionado y relevado por sus ideas disolventes.

Aun siendo por formación romántico, aborrecía el lirismo de Víctor Hugo y de Lamartine, detestaba el estilo ampuloso y afirmaba que para ser natural en sus escritos leía todas las mañanas un par de páginas del código civil. Stendhal hace unos finos análisis psicológicos; para él el individuo no existe fuera de su propio contexto, y por ello describe la situación política en que evolucionan sus personajes.

Respecto a la calidad de su obra literaria, los personajes apasionados y románticos de Stendhal son muy característicos. Alienados por las contradicciones, intentan escapar a éstas por medio de la comunicación con los demás. Pero no son capaces de dejarse llevar y de liberar sus pasiones. La timidez, el amor propio exagerado, la desconfianza o la ingenuidad envenenan particularmente el sentimiento amoroso.

El ambicioso Julien Sorel de El rojo y el negro es un contradictorio personaje romántico atrapado entre la nobleza y la burguesía, clase en plena ascensión y caracterizada por la riqueza y el liberalismo. Otro de sus personajes, de corte autobiográfico, es Lucien Leuwen, dividido también entre el realismo burgués del dinero y la aspiración idealista a la gloria. El Fabricio del Dongo de La cartuja de Parma confirma una oposición similar que desgarra interiormente a la nobleza.

En El rojo y el negro, Julien Sorel, un joven de origen humilde y de apariencia tímida, aunque ambicioso, es tomado como preceptor de sus hijos por el señor de Renal, alcalde de una pequeña ciudad. Muy pronto simpatiza con su mujer, de la que se hace amante y con quien se inicia en la vida mundana de provincias.

La señora de Renal, preocupada por los rumores, aleja de sí a Julien, que entra en el seminario de Besancon. Desde allí, su superior, que simpatiza con él, le envía a París como secretaric del marqués de la Mole. Julien, estimado por su protector, despierta la admiración de Mathilde, hija del marqués, que se enamora de él.

Mathilde queda encinta y el matrimonio se hace indispensable. El marqués le procura un titule nobiliario. Pero la señora de Renal, empujada pe: su confesor, denuncia el arribismo y la falta de escrúpulos de Julien. Este, que ve arruinada su carrera social, vuelve a la ciudad de provincias ;dispara a su examante en la iglesia, durante la misa. Es arrestado y condenado a muerte.

En sus últimos días, Julien reflexiona y se percata de que su verdadera personalidad era la desinteresada que se había enamorado de la señora de Renal, mientras que el amor a Mathilde y su ambición carecíax de sentido. La señora de Renal le conforta en sus últimos días y, tres días después de la ejecución de Julien, muere abrazada a sus hijos.

En 1838 escribe en apenas cincuenta y dos días, La cartuja de Parma. Aquí Stendhal concibe un sueño imposible de energía juvenil, de plena vitalidad, se permite el lujo de imaginar a un héroe entregado al frenesí de la acción gratuita, impulsado por lo que él llama «ese instinto de felicidad», viviendo entre exaltantes peligros y aventuras, superando obstáculo tras obstáculo casi con una sonrisa en los labios.  Ésta es la segunda gran novela stendhaliana, la que, junto con El rojo y el negro, le asegura la inmortalidad.

Al escritor le quedaban ya muy pocos años de vida,en su soledad se distrae cazando y ocupándose de excavaciones arqueólogicas, pero le atormenta la gota, dice sentirse muy viejo y muy cansado. Ya no logra interesarse por las actividades literarias; Lamiel, la novela que está escribiendo ahora, avanza muy lentamente, fallece el 23 de marzo de 1842.-

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Stendhal, “El Creador de la Novela Psicológica” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Heidegger Filosofo Su Teoría Existencialista y Nazismo

Biografía de Heidegger Martín
Filósofo – Su Teoría Existencialista y Nazismo

Heidegger, Martín (Messkirch, Badén 1889 – Todtnauhberg, 1976). Filósofo alemán. Comenzó sus estudios con los jesuítas y los continuó con Rickert en Friburgo. Pronto fue discípulo de Husserl. Dedicó toda su vida a los estudios filosóficos y a la enseñanza. Sucesor de Husserl en la Universidad de Friburgo, en 1933 fue nombrado rector de ésta; en su toma de posesión, Heidegger pronunció un discurso muy próximo a las tesis nazis.

En 1916 sostuvo su tesis sobre La Doctrina de las categorías en Duns Scot. En 1923 enseñaba en Marburgo; en 1927 aparecía el I tomo de El Ser y el Tiempo. A partir de 1928 fue profesor en Friburgo —con una interrupción de 1944 hasta 1951—. Su filosofía hizo de la Fenomenología un análisis de la existencia del hombre.

La filosofía de Heidegger, al igual que Sartre y Merleau-Ponty es conocida como «fenomenología existencial» o «existencialismo». Quizá estos términos estén definidos de una forma demasiado vaga para ser de utilidad a la hora de clarificar sus doctrinas, complejas e incompatibles, pero lo que estos pensadores tienen en común es su rechazo de la noción husserliana de «poner entre paréntesis» la existencia del mundo, así como su insistencia en que los verdaderos descubrimientos fenomenológicos solamente tendrán lugar cuando se empiece a tratar con el fenómeno real de la existencia, en vez de hacerlo con algunas nociones preconcebidas de lo que es el sujeto humano. Esta es una posible lectura de la expresión existencialista: «La existencia precede a la esencia».

Heidegger Martin filosofo alemán

Genuino heredero de la tradición metafísica, que en el siglo XX se ha visto anclada en el nihilismo, Heidegger se ha esforzado por investigar las raíces de dicha tradición cultural y por reencontrar y depurar, en medio del drama del hombre europeo, las preguntas originales que han guiado su historia.

Su lenguaje, de apariencia abstracta y esotérica, se refiere a temas concretos y acuciantes: el poder, la técnica, la manipulación del hombre en la sociedad actual, la libertad…

Su filosofía existencialista se propone reencontrar el ser absoluto en las profundidades de la existencia. El Ser y el Tiempo desarrolla un análisis del Hombre —definido como ser en el mundo-, en relación con los otros, cómo zozobra, en tanto que los últimos escritos señalan la primacía del análisis del Ser.

Heidegger se sitúa al comienzo en la línea de Kant para definir un nuevo tiempo de ontología —ciencia del ser— donde, según él, el sentido auténtico ha sido perdido después de Platón hasta el fin de la metafísica occidental —Hegel— y, según lo cual, el Ser absoluto no sería más que un ser de representación —un concepto o un saber—, pero sería una presencia que coincidiría con el ser mismo de la subjetividad. Así pues, para el autor la verdad absoluta no es el objeto de la sabiduría, sino la forma de un comportamiento abierto que define la existencia auténtica.

Para definir este comportamiento Heidegger acude a la expresión poética para restituirnos el sentimiento originario de la presencia en el mundo o en la luz, que traduce el lenguaje inspirado. A partir de 1974, el editor Vittorio Klostermann ha empezado a publicar sus Obras completas, que llenarán casi 60 volúmenes.

Para Heidegger, lo que define la ontología y su historia es el olvido del ser como centro de interrogación. El ser como cuestión define un ser particular, el ser ahí, el hombre, que es aquel que puede existir sabiendo, en cualquier momento y a la vez, que ha de dejar de existir: que es un ser para la muerte.

Para el hombre, aceptar esta situación es signo de autenticidad. Además, plantear la cuestión de la autenticidad quiere decir plantear las diferentes maneras de ser: facticidad, abandono, historicidad. Tales son los temas fundamentales que trata Heidegger en su obra más importante, Ser y tiempo (1927).

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EL EXISTENCIALISMO

El existencialismo es un movimiento filosófico de los siglos XIX y XX centrado en la noción de particularidad; es decir, rechaza cualquier principio moral universal, y puede tomar forma religiosa o secular. El filósofo Soren Kierkegaard (1813-1855), a menudo considerado el primer existencialista, fundamentó sus ideas en la tradición cristiana. Como reacción contra los grandes constructores de sistemas filosóficos, en particular Hegel y Kant, Kierkegaard insistió en que, en lugar de buscar leyes de moralidad, se debería aceptar el hecho de que las decisiones son individuales y particulares; se llega a ellas mediante el conflicto interno, acompañado por la agonía y la ansiedad, que él denominó «enfermedad mortal». Según su visión de la creencia religiosa, que describió en Temor y temblor (1843), el argumento teológico ha de ser reemplazado por un simple «salto de fe». En términos existencialistas, esto significaba renunciar al camino de la razón y abrazar deliberadamente lo irracional o «absurdo». Kierkegaard mantenía que el individuo debe tomar decisiones radicalmente independientes respecto a su vida. El ser humano es un agente libre, responsable de su propio carácter y, en último término, también de su destino. Mas tarde Heidegger comparte esta teoría, pero independientemente del compromiso religioso.

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nazismo Hitler

Heidegger y el nazismo: La naturaleza y eí alcance de la relación de Heidegger con el nazismo ha provocado algunas controversias. Lo que no se puede negar son los siguientes hechos. En 1933, el año en que Hitler llegó al poder, Heidegger fue nombrado rector de la universidad de Friburgo.

Ese mismo año, se hizo miembro del partido nazi, y continuó siéndolo hasta 1945. Mientras Heidegger era rector, a Husserl (que era judío) se le prohibió usar la biblioteca de la universidad; también promulgó un decreto por el que se negaba ayuda económica a los comunistas, judíos y otros estudiantes «no-arios». Heidegger renunció al rectorado en 1934, pero nunca presentó una rectificación pública respecto a sus anteriores creencias nazis, ni siquiera después de la guerra.

Las evasivas de Heidegger en las discusiones de posguerra sobre esta cuestión no ayudaron a clarificar su implicación en el nazismo. Sus defensores afirman que su admiración por eí nazismo fue breve, y el uso de susdoctrinas en la universidad ocasional. Otros ven la admiración de Heidegger por el nazismo como algo consistente con su manifiesto nacionalismo, su visión romántica de la vida campesina y su declarado disgusto por la tecnología y la sociedad moderna.

SOBRE SU FILOSOFÍA:  En el análisis que lleva a cabo Heidegger la existencia del hombre se presenta como sinónimo de preocupación (o cuidado), trascendencia, libertad y temporalidad.

La existencia es, en primer lugar, preocupación, cuidado. En efecto, el hombre en cualquier momento en que reflexione sobre sí mismo, se encuentra ya «arrojado» en el ser. No ha podido escoger su situación histórica, su raza, sus datos personales, etc. Pero, por otra parte, mientras existe se abre ante él un abanico de posibilidades y se «proyecta» hacia ellas. Este proyecto, esta tensión entre lo que ya es y lo que tiene que ser aún, es la preocupación.

La preocupación no es un sentimiento pasajero, es «la estructura indiferenciada del Dasein», es el mismo ser del hombre. Teniendo en cuenta que la posibilidad suprema del hombre es la muerte, se le puede definir con toda verdad como un «ser-para-la-muerte». El hombre ante esta última posibilidad puede adoptar dos actitudes: o bien asumir lúcidamente este destino o negarse a ello. En el primer caso tenemos la existencia auténtica, que acoge a la angustia como tonalidad afectiva fundamental. En el segundo caso tenemos la existencia inauténtica, que intenta disimular* la angustia con toda clase de distracciones.

La segunda característica de la existencia es la trascendencia. La trascendencia no es aquí una mera relación de sujeto a objeto, sino que es la manera de ser humana. El hombre se dirige siempre más allá de lo que es y de lo que él es. «Trascendencia significa superación. Trascendente es lo que realiza esta superación.»

El hombre, en su trascendencia, se dirige hacia el mundo: «Aquello hacia lo cual el Dasein trasciende lo llamamos mundo, y la trascendencia la definimos como el ser-en-el-mundo.» El mundo concebido de este modo no es un ente ni una suma de entes, sino el horizonte sobre el cual destaca todo ente, el marco en que todo ente es comprendido, incluso el hombre. Por lo tanto, el mundo define, en cierto modo a priori, el conjunto de los entes con los cuales el hombre puede relacionarse y funda la posibilidad de esta relación.

El mundo es construido por el hombre, proyectado ante sí mismo como término de todos sus proyectos. «Siendo el mundo para el hombre la totalidad de su intención, se halla así producido por el hombre ante sí mismo. Producir el mundo delante de sí mismo es, para el hombre, proyectar originariamente sus propias posibilidades.» En este sentido, el animal no tiene mundo, sino únicamente «contorno», porque sólo el hombre existe y trasciende.

El mundo es, en cierto modo, subjetivo y objetivo. Subjetivo porque forma parte del ser del hombre y le es esencialmente relativo. Pero es a la vez más «objetivo» que cualquier otro objeto, porque un objeto cualquiera sólo puede revelarse al hombre ocupando un lugar en el mundo.

Existir, finalmente, es temporalizarse. La temporalidad no es el tiempo ni la duración psicológica, pues el primero no concierne al hombre y la segunda sólo a su conciencia. La temporalidad es una manera humana de ser, es un existencial. El hombre no es en el tiempo ni es tampoco una cosa que dura, sino que es un proceso de temporalización. Su propia temporalidad es el fundamento del tiempo y de la historia. El tiempo empieza y termina con el hombre porque es su misma existencia; por lo tanto, puede decirse con toda verdad que «no hay un tiempo en que el hombre no haya existido».

Las tres dimensiones del tiempo —presente, pasado y porvenir— son tres «éxtasis» del Dasein. El primero es el porvenir y es la preocupación misma.

En efecto, la preocupación es anticipación; consiste en que el hombre se proyecta hacia sus posibilidades. De este modo se define y constituye el porvenir, lo que tengo que ser. El segundo éxtasis consiste en que el hombre asume su origen, acepta el hecho de haber sido arrojado en el ser. Constituye al pasado como aquello que ya he sido, o más exactamente, aquello en que me he convertido.

Estos dos momentos están íntimamente vinculados entre sí, pues es imposible proyectar el porvenir sin volverse hacia el pasado. La unión del pasado y el futuro constituye un nuevo éxtasis por el cual el hombre se hace presente a su situación.

En definitiva, Heidegger puede afirmar que la existencia funda a la vez el mundo, el yo y el tiempo. De aquí que el mundo no esté jamás realizado; se «mundifica» (weltet) constantemente.

Heidegger no admite la definición clásica de la verdad, como la conformidad del pensamiento con la realidad. No es que la considere falsa, pero sí superficial. La verdad es revelación, desvelación (aletheia). La verdad es la característica de lo que no está escondido. Ahora bien, la desvelación pertenece al hombre, el cual por su existencia se mantiene fuera de sí, cerca de las cosas.

Pero la relación primitiva del hombre con el ser no es la verdad, sino la no-verdad, la obnubilación, y el desvelamiento se opera a partir de ella. Por otra parte, no hay que identificar la no-verdad con el error. La no-verdad no es error, sino misterio.

Cuando olvidamos el misterio original, la no verdad se convierte en «errancia», la cual, a su vez, engendra el error cuando domina al hombre hasta extraviarle. Así pues, como dice Heidegger en Ser y tiempo, el ser se desvela al hombre sobre un fondo de misterio y de una manera siempre precaria.

Y la tarea de la metafísica consistirá, precisamente, en pensar la verdad del ser. «El final hacia el cual se dirige el pensamiento esbozado es colocar al pensamiento en un camino que le permita llegar a la relación de la verdad del ser con la esencia del hombre, abrir un sendero al pensamiento para que piense expresamente al ser en su verdad.»

La tarea que se propone Heidegger es sumamente difícil y de momento sólo ha señalado posibles caminos, indicaciones fragmentarias.

Veámoslos.

1.°) El tiempo es «el horizonte posible de toda comprensión del ser en general». En efecto, el hombre es el estar ahí del ser y su existencia es temporalidad; por consiguiente, todo pensamiento acerca del ser es histórico.

2.°) El ser no es ni Dios ni un fundamento del mundo. No es ningún ente y, en este sentido, debe llamársele «la nada». Si no es ningún ente, sólo podrá ser percibido por el anonadamiento de todo ente, lo cual se consigue mediante la angustia, que es el sentimiento de que todo ente se hunde y se nos escapa. Por lo tanto, la angustia es la experiencia metafísica fundamental. Es la única vía para llegar al ser. Heidegger no quiere profesar una filosofía de la angustia, pero hasta el momento presente es la única vía que ha explorado.

3.°) La verdad del ser no es distinta del ser mismo. «Aletheia podría ser la palabra indicadora de la esencia no-pensada del esse»; «la verdad del ser es aquello en lo que el ser despliega su esencia, y así es el mismo ser». Pues la verdad es desvelamiento y es el mismo ser el que se desvela.

4.°) «El mismo ser es finito en su esencia, y sólo se revela en la trascendencia del Dasein.» Esta afirmación convierte a la filosofía de Heidegger en una metafísica de la finitud, orientada hacia el ateísmo, a menos que acabe colocando a Dios «más allá del ser», como hacía Plotino. ¿Y cómo sabe Heidegger que el ser es finito? Esto no lo explica en ninguna parte.

5.°) El ser arroja al hombre a la existencia para que vele por su verdad, intima a la esencia del hombre que habite en su verdad, destina al hombre a la existencia con el fin de ser su ahí. El hombre es el ahí del ser, «la zona de claridad del ser».

6.°) Cuando leemos que el ser es «algo simple» y misterioso y que «es más ente que todo ente» podemos estar tentados de identificarlo con Dios, pero no lo es. Heidegger no se pronuncia ni por el teísmo ni por el ateísmo. Cree que «en el momento en que nos hallamos de la historia universal» plantear la cuestión de Dios con seriedad y rigor es imposible. Por lo visto, adopta una actitud de espera que podríamos caracterizar como un ateísmo provisional.

Heidegger es, sin duda alguna, el más profundo y original de los filósofos existencialistas. Bajo un lenguaje oscuro y torturado se esconden ideas nuevas y profundas. Su filosofía, a menudo, ha despertado desconfianza por su pretensión de empezarlo todo de nuevo, él solo, desde los cimientos, borrando de un plumazo veinticinco siglos de pensamiento.

No obstante, su influencia es innegable y no sólo en el campo de la filosofía, sino también en el ámbito de la religión, puesto que su ontología constituye de por sí una contribución importante a la filosofía de la religión. Pero el gran influjo que Heidegger ha ejercido sobre la teología contemporánea no lo ha ejercido directamente su ontología, sino su esquema de análisis existencial, recogido y aplicado por Bultmann.

No obstante, en la doctrina de Heidegger hay aún muchos puntos oscuros. Por ejemplo, ¿qué es ese ser que describe como el marco de toda existencia, el telón sobre el cual se destacan los entes? Ha intentado caracterizarlo como historicidad, como ser del devenir, como el ser de la nada. En cierto modo, Heidegger en su búsqueda del ser se ha alejado tanto de los entes que aquél ha quedado vacío.

Fuente Consultada:
FILOSOFÍA – Mundo, Mente y Cuerpo – David Papineau – Editorial Blume
Enciclopedia FORJADORES DEL MUNDO MODERNO de 4 Tomos Editorial Planeta Biografía de Martín Heidegger –
Grandes Biografías – Editorial Asuri – Complementos Biográficos –
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Sartre J. Paul Filosofia Ideas Filosoficas Resumen

Biografía de Sartre J. Paul
Ideas Filosóficas

(París 1905 – id. 1980) Filósofo y escritor francés. Sus obras responden a los principios literarios-filosóficos del existencialismo francés. Expuso buena parte de sus ideas en su producción literaria, de la que merecen especial mención la trilogía novelística llamada Los caminos de la libertad (1945-49) y la novela autobiográfica Los palabras (1964), así como sus obras de teatro Los moscas (1943), A puerta cerrada (1944), Muertos sin sepultura (1946) y Las manos sucias (1948).

Sartre  fue maestro, escritor y filósofo. En colaboración con la mujer que compartió su vida, Simone de Beauvoir, desarrolló una filosofía de la libertad que extrae sus determinaciones de la existencia del individuo.

Nacido en París Sartre estudió filosofía en su ciudad natal y, a continuación, fue profesor en Le Havre, tras lo que regresó a París en 1937. Su prolongada relación con la existencialista Simone de Beauvoir comenzó cuando ambos eran estudiantes, aunque, siguiendo la filosofía existencialista de libertad personal, no se casaron nunca.

Sartre pasó un año en prisión durante la ocupación de París en la segunda guerra mundial. En la década de 1960 ya era una figura eminente en la escena mundial, y en 1964 se le concedió el premio Nobel de Literatura, que rechazó. Durante la revuelta estudiantil de 1968 se dirigió a los estudiantes que protestaban en La Sorbona.

En la Segunda Mundial, cae prisionero en 1940; después de su liberación colabora con la Resistencia. En su obra manifiesta una preocupación metafísica y une la literatura y la filosofía para expresar su ideología. Con Heidegger plantea el existencialismo ateo, pues desecha la idea de un Dios supremo. Afirma que el hombre no se define por ningún concepto, puesto que no es nada. El hombre es producto del absurdo y la angustia de la existencia; por esto, de nada viene y a nada va.

Cuando murió en 1980, todavía era un símbolo de la vida intelectual francesa: unas 50.000 personas acudieron a su funeral. La influencia de los filósofos alemanes Husserl y Heidegger desempeñó un papel fundamental en la elaboración de la filosofía de Sartre, resumida en una breve conferencia que ofreció en 1946: Existencialismo y humanismo.

Su optimista defensa de la libertad inspiró a toda su generación. Su filosofía existencialista también quedó expuesta y reflejada en novelas y obras de teatro, especialmente La náusea (1938). Pero su declaración filosófica más sustancial está contenida en El ser y la nada (1943), un clásico del existencialismo.

Según su filosofía, el hombre es originalmente libre; su libertad consiste en la posibilidad de la «trascendencia», pues puede disponer de sí mismo y de su situación, puede rebasarla, cambiarla y determinarla en otro sentido. En todo eso actúa no solamente como individuo solitario, sino que se descubre a sí mismo como ser social. Pues no está solo con su libertad; se ve alcanzado por la «mirada del otro».

Eso parece suponer en principio una restricción de su libertad, que en realidad resulta ser, sin embargo, una reduplicación de ésta: pues la mirada del otro, bajo la cual el sujeto se transforma transitoriamente en objeto, se devuelve, y así surge una dialéctica de reconocimiento recíproco.

Sartre dio al existencialismo cierta popularidad. El mismo, que no daba importancia a las etiquetas, vio que la existencia humana, que vive de la libertad, no está definida desde el principio: el hombre no escoge de una vez la opción que tiene ante sí, sino que es un proceso que dura toda la vida y que se ha de renovar día a día.

La consciencia de esta situación puede ser experimentada como una condena, pues el hombre tiene la sensación de «cargar sobre los hombros el peso del mundo entero» y «es responsable del mundo y de sí mismo como modo de ser». Sartre halló un constante placer en guardar cierta flexibilidad en su propia existencia; no vacilaba en cuestionar sus propias posiciones ni en subordinar repentinamente su filosofía a otra.

Así, por ejemplo, se declaró seguidor de Marx, lo que irritó, más que a algunos de sus adeptos, a los marxistas ortodoxos, que no se fiaban del filósofo de la libertad. Pero éste permaneció imperturbable y siguió defendiendo una visión del mundo que hoy ya no tiene muchos defensores, a pesar de que las ideas de esta visión del mundo son seguramente mejores que los sistemas fracasados que hasta hace poco se remitían a ellas: «El marxismo, lejos de estar agotado, es muy joven todavía… Apenas acaba de iniciar su evolución. El marxismo sigue siendo la filosofía de nuestro tiempo; es insuperable porque no se han superado todavía las condiciones que lo hicieron surgir.»

Como otros filósofos franceses anteriores, Sartre toma el cogito ergo sum (pienso, luego existo) de Descartes como punto de partida filosófico. Pero mientras que Descartes tomó su conciencia como garantía de su propia realidad, Sartre creyó que la conciencia presenta la realidad de las cosas externas; es decir, prueba la existencia de los objetos de conciencia. Sin embargo, para los demás, uno mismo sólo es un objeto.

De su producción, que comprende novelas, ensayos, narraciones, obras de teatro y libros filosóficos, sobresalen, entre otros, La nausee (La náusea, 1938); Le mur (El muro, 1939); Les mouches (Las moscas, 1943); Le chemin de la liberté (El camino de la libertad), formada por L’ágede la raison (La edad de la razón, 1945), Le sursis (La prórroga, 1945) y La mort dans l’áme (La muerte en el alma, 1949); L’existencialisme est un humanisme (El existencialismo es un humanismo, 1946); Baudelaire (1947); Le diable et le bon Dieu (El diablo y el buen Dios, 1951); Critique de la raison dialectique (Crítica de la razón dialéctica, 1960); Les mots (Las palabras, 1964), sobre su infancia; L’idiot de la famille (El idiota de la familia, 1971-1972), sobre Gustave Flaubert;Nekra-sov; Mort sans sepulture (Muerte sin sepultura); Lo imaginario y El ser y la nada. En 1964 rechaza el Premio Nobel de Literatura.

Este punto se explica con relación a la «mirada» externa: se es el objeto de la mirada del otro. Y esto produce un sentido C; alienación y separación de los demás que a uno le gustaría poder superar, lo que no es posible. Cada individuo está definitivamente solo en el mundo.

Esto también significa que no es posible reconocer la libertad de los otros; el principio kantiano de que los demás deber ser tratados con respeto y como fines en sí mismos no se puede llevar a cabo, y debe vivirse con el conflicto resultante. Como dice uno de los personajes de la obra de Sartre Huís dos: «El infierno son los otros».

Si la propia perspectiva de los demás es limitada restringida, en cambio, el concepto del yo queda absolutamente libre de trabas. Sartre atribuye al sujeto conciente una ilimitada libertad de la autocreación. En contraste con la visión aristotélica de que, por ejemplo,  antes de que exista realmente un cuchillo alguien tiene que tener en su mente la misma idea del cuchillo , lo opuesto se convierte en certeza en el caso del hombre. 

De ahí la famosa frase de Sartre: «La existencia precede  a la esencia». En otras palabras, el ser humano individual no cuenta con un modelo o una maqueta inicial. 

Ciertamente, hay constantes que no es posible cambiar sexo, edad, raza, etc.—, pero, aparte de éstas se puede  tomar el propio contexto social y hacer con él lo que se quiera.

En lo tocante a la moralidad, es una equivocación, según Sartre, no hacer uso de esta libertad y limitarse a seguir a la multitud, conformarse. Tal conformidad, junto con la creencia en la coherencia —se vive ten un universo ordenado en el que las cosas acaban por tener sentido— era lo que él denominó «mala fe» , cuyo reverso es la autenticidad. El reconocimiento de la incoherencia de la realidad, llamada por Sartre «el absurdo», produce disgusto o «náusea». Es la fuente de Angst, ansiedad o culpabilidad existencial, frente a la elección. Según él, «no tenemos excusas detrás de nosotros ni justificaciones ante nosotros». Se está condenado a ser libre».

Estas ideas pertenecen a lo que suele considerarse el período «clásico» de Sartre: los años transcurridos entre mediados de la década de 1930 y finales de la década de 1940  en los que reflexionó sobre las emociones y la imaginación y se ocupó de cuestiones relativas a la ética personal. A partir déla década de 1950, Sartre inició en una fase más centrada en la política, en la que dio más peso a la tesis marxista de que las condiciones sociales y económicas, junto con las fuerzas históricas, afectan a la elección de individuos y grupos.

En esta fase Sartre escribió Crítica de la razón dialéctica (1960), en la que trataba de reconciliar el marxismo con el existencialismo.

Los ataques al existencialismo caricaturizan su afirmación de que la vida no tiene sentido y de que el mundo es un lío nauseabundo e imprevisible en el que los burgueses adoptan el papel de villanos. Sartre trató de defenderse de estos ataques, aunque una evaluación desapasionada puede detectar que tenían algún fundamento.

Por otra parte, sus admiradores proyectaron una imagen tremendamente ensalzada de él como defensor de la libertad política y moral, un intrépido antinazi y héroe de la resistencia francesa, aunque tampoco hay muchas pruebas de ello. Sin embargo, no cabe duda de que Sartre fue un gran escritor y pensador, y una de las influencias esenciales para su generación.

Ver: Biografía y Teoría Existencialista de Heidegger Martín

Fuente Consultada: FILOSOFÍA de David Papineau