Temas Polémicos

El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El legendario artista de la improvisación llegó a batirse por tres días seguidos con un contrincante sin que el público se moviera de su sitio. El payador Gabino Ezeiza falleció el 12 de octubre en su casa de Floresta. De familia afroamericana, había nacido el 3 de febrero de 1858 en el barrio de San Telmo como otro miembro más de una familia humilde.

Gabino Ezeiza

Se lo considera uno de los primeros payadores de Buenos Aires y de toda la zona del Río de la Plata y su público asegura que nadie le ganaba en el contrapunto.

El pulpero Pancho Luna, que había sido payador de joven, en los tiempos de Rivadavia, fue el que acercó a Gabino a la guitarra. Como regalo, a los quince años, la madre le compró una guitarra española que adornó con cintas celestes y blancas. Al poco tiempo dejó la casa familiar, donde quedaron su madre y sus hermanos, Tomás y Matilde Ezeiza, ya que el padre había muerto en la Guerra del Paraguay. Comenzó a hacerse conocido como payador y en poco tiempo ganó celebridad.

Se cuenta que en una oportunidad sostuvo una contienda durante tres noches con Nemesio Trejo. La inventiva de los dos artistas se mostró de tal magnitud que el público permaneció en el lugar, para ver cómo se desarrollaba el encuentro. Después de una disputa de payadas en un circo de Boedo, entabló amistad con José Betinotti, quien se convirtió en discípulo de Gabino.

El profesor y escritor Rodolfo Se-net dijo que Gabino tuvo «una aptitud estupenda, increíble, para hacer versos. Los improvisaba, así, en el momento, y como tenía un oído perfecto para la medida, la cadencia y la rima, le salían sonoros».

Fundó su propio circo, Pabellón Argentino, con el que recorrió muchos pueblos, pero lo perdió en un incendio en 1893.

Es autor de más de quinientas composiciones, grabó discos y recopiló sus versos en el folleto Cantos a la Patria. Carlos Gardel y José Razzano lo conocieron en un comité y, al hacerse amigos,  solían frecuentar  el Café de los Angelitos.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

SÍMBOLOS NACIONALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA Identidad Nacional

SÍMBOLOS NACIONALES DE LA REPUBLICA ARGENTINA

LA BANDERA NACIONAL
La autorización para adoptar la escarapela nacional emitida por el gobierno del Triunvirato, inspiró a Belgrano la creación de una bandera con los mismos colores de aquélla.

El 27 de febrero de 1812, en oportunidad de augurar dos baterías de artillería encargadas por el gobierno, emplazadas una, Libertad, sobre a costa occidental del Paraná a la altura de la ciudad de Rosario de Santa Fe, y la otra, Independencia, en una isla distante a poco más de mil  metros de esa ciudad, Belgrano presentó la nueva enseñapatriaante las filas allí reunidas. Luego de haberlas arengado y formado en tropa, ordenó izarla en la barranca, frente al Paraná, informando posteriormente de esta decisión al Triunvirato de la siguiente manera: «Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de V.E.».

El gobierno desaprobó la medida adoptada por Belgrano, alegando razones de prudencia política, imponiéndole hacer pasar el hecho como un rasgo de entusiasmo momentáneo, como así también, que ocultara disimuladamente el nuevo emblema, recomendándole lo reemplazase por la usada en la Fortaleza de Buenos Aires, (roja y amarilla).

Pero esta comunicación, Belgrano no la recibió por haberse puesto ya en marcha hacia el norte para nacerse cargo del ejército. Por ese motivo, mandó enarbolar nuevamente la bandera de su creación, en oportunidad de celebrarse el segundo aniversario de a Revolución de Mayo, en la catedral de la ciudad de Jujuy. Luego de haber oficiado un solemne Te Deum, el canónigo Juan Ignacio Gorriti bendijo la enseña. El 29 de mayo Belgrano informó al gobierno de esta ceremonia:»… el puéblese complacía de la señal que ya nos distingue de las demás naciones…».

El Triunvirato interpretó estos hechos como una desobediencia de Belgrano, por lo que le envió una reprimenda e!27 de junio, a la que el general contestóel18dejulio, allanándose a la disposición de recoger la bandera, afirmando que la reservaría para el día de la batalla final de la gran victoria.
Posteriormente, la Asamblea del año XIII resolvió permitir el uso de la bandera creada por Belgrano, pero sin dejar ninguna constancia por escrito de ello, ya que no deseaba la ruptura total con España.

El Congreso Constituyente de Tucumán la reconoció oficialmente el 20 de julio de 1816, por iniciativa del diputado Esteban A. Gascón. Esto fue dar legalidad a un hecho consumado y generalizado, ya que la bandera celeste y blanca había flameado anteriormente en distintas oportunidades de importancia: en la iglesia de San Nicolás de Buenos Aires, con motivo de la celebración de una misa de acción de gracias por el fracaso de la conspiración de Álzaga; también, el 13 febrero de 1813, Belgrano había hecho jurar a sus tropas fidelidad al gobierno de la Asamblea del año XIII, a orillas del río Pasaje (luego fue denominado Juramento), utilizando la bandera celeste y blanca que, como ya quedara señalado, por disposición de ese organismo en el día de su instalación había sido permitida; con el triunfo de Salta  del 20 de febrero de ese mismo año, donde tuvo su bautismo de fuego; cuando se rindió Montevideo, el 23 de junio de 1814, la bandera española fue reemplazada por la celeste y blanca; por último, la Fortaleza de Buenos Aires la había adoptado el 17 de abril de 1815.

El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas. El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco y azul, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca.

HIMNO NACIONAL
Muchas versiones diferentes entre sí sobre los orígenes del Himno Nacional Argentino han dado los historiadores a lo largo de los años.

Mariano Bosch, en su obra exégeta del tema «El Himno Nacional». La Canción nacional no fue compuesta en 1813 ni por orden de la Asamblea expone que fue durante la noche del 24 de mayo de 1812, la fecha en que surgió la idea del Himno. Durante esa velada se puso en escena en el Coliseo provisional (sito entonces en Cangallo y Reconquista) una obra de teatro denominada «25 de Mayo, llena de santo amor a la libertad» cuyo autor fue Luis Ambrosio Morante.

Este melodrama rememoraba las escenas del 25 de mayo de 1810. En la obra aparecía el Fuerte, el Cabildo, el pueblo congregado en la plaza, lo tribunos, los patriotas, los que repartían insignias celestes y blancas; en escena se vivaba y se discutía, y en un momento determinado, uno de los actores decía: «y ahora cantemos con fervor nuestro himno…» y se entonó un himno de libertad.

Esta obra de Morante tuvo la virtud de exaltar los corazones tanto de la gente del pueblo como de los hombres influyentes y gobernantes. Entre ellos, Vicente López y Planes, que también había asistido a la función, pensó en escribir una canción y sintiose inspirado para hacerla. Blas Parera, un músico catalán, le puso la música.

Según siempre la versión de Bosch, en julio de 1812 el Triunvirato encargó al Cabildo que procurara encontrar poeta y músico que compusiera una Marcha Patriótica. La orden tuvo inmediata repercusión y el regidor Manuel José García presentó una obra compuesta por fray Cayetano Rodríguez, a la que se le puso música sencilla y contagiosa. Amigo de Vicente López, García acordó con él la manera de hacerle conocer al Cabildo la canción de su autoría, para lo que se hizo una demostración en las puertas de esa institución. Éste se decidió por ella y fray Cayetano Rodríguez retiró su himno.

Luego de darle los últimos retoques, fue entonada ante las autoridades del gobierno el 1a de noviembre de 1812, como lo demuestran documentos del Archivo de la Nación. El Cabildo abonó a Parera la suma de 167 pesos por la música.

La Asamblea de 1813 dispuso que la canción de Vicente López fuese la única marcha nacional y que se entonara en todos los actos públicos, aunque ya de hecho esto se hacía. La primera edición del himno nacional se hizo el 14 de mayo de 1813, en papel y formato de la Gaceta Ministerial de Gobierno y en tipo de imprenta de Niños Expósitos, con el nombre de Marcha Patriótica.

Durante un prolongado tiempo, la canción patriótica de López fue interpretada de acuerdo al texto original. Pero habiéndose aplacado el sentimiento contrario, o antagónico, hacia la madre patria, propio de los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo y mientras se produjeron las guerras de la independencia, esta canción sufrió una modificación de forma en lo relativo a aquellas estrofas que tuvieran un concepto peyorativo hacia España, que ya no tenía demasiado sentido para la soberanía del Estado.

Un decreto expendido durante la presidencia de Roca, de 1900, dispuso e su artículo primero que en las fiestas oficiales o públicas y en los colegios y escuelas del estado, sólo se cantarían la primera y la última cuarteta y coro de la canción nacional. En 1860, Juan Pedro Esnaola hizo algunos arreglos a la música original, y ésa es la versión más completa y autorizada del Himno Nacional, quedando sin efecto los ensayos de reforma realizados en 1910 y 1927.

ESCARAPELA NACIONAL
El uso de cintas azules (o azul celeste) y blancas fue casi una tendencia natural en los acontecimientos patrióticos de importancia de nuestro país, sin que se haya podido encontrar una explicación determinante de ello.

Ante la reiterada necesidad de identificarse, ya fuera con un ideal nacional o con una determinada fuerza militar patriótica, invariablemente habían surgido los dos colores. Con ellos se distinguieron los futuros Intervinientes en la reconquista de Buenos Aires en 1806; los Húsares de Pueyrredón en 1807; fueron también los colores del uniforme del cuerpo de Patricios; el de los cabildantes patriotas del 22 de mayo de 1810 y, por último, el 25, día de la Revolución de Mayo, dos patriotas, Domingo French y Antonio Berutti, volvieron a elegirlos y adquirieron en una tienda de la recova las cintas que adornarían los sombreros de los patriotas que concurrieron a la plaza Mayor (hoy de Mayo) durante la gloriosa jornada.

Por eso parece, (y así debió serlo) muy lógico, que lo que la costumbre ya había aceptado como insignia identificatoria, fuera elevado al rango de símbolo o emblema de un pueblo y de un ejército que luchaba por una causa. Y así lo propuso Manuel Belgrano a los miembros del primer Triunvirato, Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso, con Bernardino Rivadavia como secretario, quienes acordaron, el 18 de mayo de 1812, el uso de la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata por las tropas, «declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían».

En esta aceptación por parte del gobierno de Buenos Aires a su reclamo se basó el general Belgrano para enarbolar, por primera vez en nuestro país, la Bandera Nacional.

Fuente Consultada: Consultor De Historia Argentina Tomo I 1810-1890

ALGO MAS SOBRE LOS SÍMBOLOS:
Segú la mirada del Historiador José Cosmelli Ibañez

Nuestros símbolos patrios
El Himno Nacional. El 6 de marzo de 1813 la asamblea comisionó al diputado Vicente López y Planes para que presentara una canción patriótica. El trabajo fue leído en la sesión del 11 de mayo y declarado por aclamación como «La única canción de las Provincias Unidas».

Informado el segundo Triunvirato envió comunicaciones a las Intendencias para que la Marcha Patriótica «sirva a los fines que dispone la Soberana Asamblea, a inspirar el inestimable carácter nacional y aquel heroísmo y ambición de gloria que ha inmortalizado a los hombres libres».

La música fue compuesta por el maestro Blas Parera y sus originales —como ocurrió con la letra— también se han perdido. El texto auténtico de la letra del Himno Nacional se conserva en el Archivo General de la Nación y consiste en una copia remitida por el Triunvirato, junto con la circular del 12 de mayo de 1813, a don Bernardo Vélez, secretario de gobierno de la Intendencia de Buenos Aires.

La partitura que se interpreta actualmente es la versión que escribió en 1860, el maestro Juan Pedro Esnaola, destacado pianista que conservó exactamente la primitiva melodía de Parera, pero agregó ciertas modificaciones y detalles de armonización.

El Escudo Nacional. El escudo tiene su origen en el sello usado por la Asamblea General Constituyente. A pesar de los esfuerzos de ilustres investigadores, se desconoce quién realizó el dibujo original y la fecha en que la citada corporación mandó componer y aprobó su distintivo gráfico.

Recién instalada, la Asamblea se declaró depositaría del «ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata»; en consecuencia, es lógico afirmar que de inmediato ordenó la confección de su sello. Se encomendó tal tarea al diputado por San Luis Agustín Donado, quien encargó el trabajo de burilar la pieza a Juan de Dios Rivera, hábil artífice peruano que ya había confeccionado el escudo del Consulado y varias medallas con efigies de monarcas españoles. Si bien Rivera es el ejecutor material del Sello, «nada autoriza a tenerlo como autor del dibujo original».

El 12 de marzo la Asamblea dispuso «que el Supremo Poder Ejecutivo U88 del mismo sello de este cuerpo soberano» con diferente inscripción. El 13 do abril el citado organismo ordenó que las nuevas monedas a acuñar cu la ceca de Potosí debían llevar grabado el dicho sello. El 27 del mismo mea resolvió que el último reemplazara—en lugares públicos o emblemas— a las armas del rey. De tal manera, el sello de la Soberana Asamblea adquirió paulatinamente el carácter de escudo, debido a varias disposiciones que extendieron su uso en todos los aspectos de la vida nacional.

Con respecto a la Bandera Nacional, la asamblea no tomó ninguna resolución y fue el Congreso de Tucumán —en 1816— quien dispuso que el distintivo de las Provincias Unidas fuese «la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente».

Los Hechos Historicos más Destacados de la Historia Argentina

Los Hechos Históricos más Destacados de la Historia Argentina

hechos históricos de argentinaHECHO I: ARGENTINA SE INDEPENDIZA DE ESPAÑA:

A partir del 13 de Mayo cuando se le informa al virrey Cisnero que España estaba invadida y controlada por Bonaparte, nace un sentimiento de independencia en el pueblo criollo y se inicia una actividad política muy febril. Apresuradas reuniones se efectuaron en las casas de los patriotas, y el alba del 25, lluviosa y fría, sorprendió a la ciudad desvelada y en plena revolución.

El Cabildo se negó en un principio a reconocer la evidencia de aquel movimiento, pero el pueblo acabó por imponerse y, apoyado por las tropas -que se habían apostado en lugares estratégicos-, llevó al poder a los esclarecidos patriotas que constituyeron la Primera Junta de Gobierno.

Presidente: Cornelio de Saavedra
Vocales: Manuel Belgrano Manuel Alberti Juan José Castelli, Domingo Matheu Miguel de Azcuénaga Juan Larrea
Secretarios: Mariano Moreno Y Juan José Paso

Por diversos conflictos internos (enfrentamiento ideológicos) y externos (expediciones militares) , el país no lograba unificarse y establecer una Constitución, que represente la independencia definitiva de la metrópolis, hasta que en 1816 se decide convocar a un Congreso constituyente en la ciudad de Tucumán.

La situación del país en momentos de reunirse el Congreso era por demás sombría: las expediciones militares habían fracasado y, como consecuencia, el Alto Perú y la Banda Oriental estaban perdidos; las provincias del litoral desconocían la convocatoria y acudían, en cambio, al congreso convocado por Artigas en Paysandú; la presencia realista en las fronteras era una pesadilla constante.

Por si todo ello no bastara, el rey Fernando Vil, reinstalado en el trono español desde hacía tres años, preparaba una fuerte expedición de veinte mil soldados destinada a sofocar la revolución de Buenos Aires, el único de los movimientos libertadores de América del Sur que aún quedaba en pie.

En tan dramáticas circunstancias, se formularon al Congreso diversas propuestas acerca de la forma de gobierno que debía adoptarse, y hasta hubo una sugestión por parte de Belgrano de entronizar a un monarca incaico y restablecer el antiguo imperio del Cuzco. Ésta idea no logró debatirse en la Asamblea ante la oposición enérgica del representante de San Juan, fray Justo de Santa María de Oro, ardiente defensor de la democracia.

Urgía hallar una solución definitiva que consolidara el movimiento de Mayo. Así lo entendía- es defensores de la causa patriota, y así lo manifestaba San Martín -a la sazón gobernador de Cuyo- en una de sus cartas al diputado Godoy Cruz: «¿…Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra Independencia…?»

Llegó por fin el día 9 de julio. En el transcurso de la sesión, presidida por Francisco Narciso de Laprida, se preguntó a los congresales «si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli». La propuesta fue unánimemente aceptada por los diputados, cada uno de los cuales ratificó luego, con su firma puesta al pie del acta, lo que de viva voz había manifestado.

El 21 de julio el Congreso juró solemnemente la Independencia y algunos días después adoptó oficialmente la bandera celeste y blanca creada por Belgrano, disponiendo que en lo sucesivo se usara «en los ejércitos, buques y fortalezas».Así, sencillamente, se cumplió una etapa fundamental en la vida de la patria.

En 1826 el Congreso eligió a Bernardino Rivadavia como presidente de las Provincias Unidas. Este prócer encarnó la idea de nacionalidad argentina, dio gran impulso al crecimiento de Buenos Aires y enarboló el pabellón de la cultura, el constitucionalismo y la libertad.

En 1829 se impuso el general Rosas, que actuó como dictador en forma implacable. A él se debe la creación de una milicia llamada La Mazorca, que exterminaba a la oposición sin contemplaciones.

Se calcula que durante su mandato fueron asesinadas unas 22.000 personas. Fue hombre poco dado a proteger la cultura, pero sí el comercio y la industria. Finalmente, la reacción liberal se impuso y el llamado Ejército Grande de Urquiza le derrotó en 1852 en Monte Caseros.

Entonces se proclamó la Constitución de 1853 y poco después subió al poder Bartolomé Mitre, militar y político inteligente que dio gran impulso a los ferrocarriles. Le sucedió Faustino Sarmiento, para quien «gobernar es educar», y así lo hizo, dando gran importancia a la Enseñanza.

En tiempo de Avellaneda (1874) la Argentina progresó con la llegada de capital inglés y la creciente afluencia de emigrantes. Debe tenerse en cuenta que hasta mediados de siglo esta nación no alcanzaba los dos millones de habitantes.