Témpanos y Groenlandia

El Monte McKinley o Denali en Alaska Ubicación e Historia

El Monte McKinley o Denali en Alaska

Alaska es una vasta región montañosa que posee, en el macizo del monte McKinley, el pico más elevado de toda la América del Norte. En el Parque Nacional del Monte McKinley (llamado actualmente Denali)  viven, entre otros animales, el oso gris, el poderoso oso pardo de Alaska y el alce. Anchorage, al sur de ese Parque Nacional, es la mayor ciudad de Alaska. La segunda es Fairbanks, cuyos alrededores proporcionan la mitad de la producción de oro de ese inmenso territorio.

El sector occidental de la América del Norte está salpicado de cordilleras orientadas de norte a sur y que convergen, en Alaska, en un poderoso macizo que se disgrega, en dirección oeste, en el océano, en el que se prolonga en las islas Aleutianas. Es un país de montañas jóvenes, caracterizado por volcanes y frecuentes terremotos. Algunas de las cumbres, especialmente las situadas al sur de Alaska, alcanzan una altura impresionante.

El monte Wrangel, por ejemplo, se eleva a 5.338 m, y el monte McKinley, con sus 6.141 m, es la cima más alta de toda la América del Norte. Situado en el centro del Parque Nacional del Monte McKinley que, después del de Yellowstone, es la mayor reserva de América, ese gigante constituye una atracción para numerosos turistas.

Monte McKinley

El punto más alto de América del Norte es el monte McKinley, que alcanza los 6.194 m de altitud. Los indígenas lo llaman Denali ‘el alto’. El Parque nacional Denali, en Alaska central, ocupa 19.088 km2 de superficie.

Antaño sólo podía llegarse a esta región en tren o en avión; pero en estos últimos arios han construido allí una excelente autopista que se une a la famosa Alaska Highway. Esto, evidentemente, ha contribuido a acelerar la marea de los turistas hacia ese país montañoso. Allí, en efecto, es posible observar las flores, las plantas y a menudo también los animales en su medio ambiente como rara vez es posible hacerlo en otras partes, ya sea en Estados Unidos, ya en cualquier otra parte de América.

En los parajes del monte McKinley vive el grizzly u oso gris. La estatura de este poderoso animal es parecida a la del oso pardo; pero es más grande y más pesado. Su pelaje es también más largo y denso. Debido a que los osos grises se hacen cada vez más raros —se cree que habrá únicamente de 500 a 1.000 entre Alaska y Estados Unidos—, los amigos de los animales y los naturalistas conceden mucha importancia a regiones como la del Parque Nacional del Monte McKinley, en donde todavía se les puede observar.

El Denali, anteriormente denominado monte McKinley, es la montaña más alta de Estados Unidos y América del Norte, con 6168 msnm.

El oso gris es uno de los animales más antiguos de la América del Norte. Debe de haber sido contemporáneo, hace un millón de años, de los mastodontes y de los grandes felinos de la era prehistórica. El joven oso gris es un animal más bien contemporizador e incluso, una vez adulto, no ataca al hombre más que cuando se siente acorralado. Pero herido es tan peligroso como resistente. Ha llegado a darse el caso de que sobreviva a heridas que parecían mortales. El oso gris es también buen nadador y atraviesa fácilmente anchos ríos.

oso gris en parque de alaska

Aunque el oso gris sea un animal poderoso, más grande, más pesado y más fuerte es su congénere, el oso pardo de Alaska; es el mayor de los carniceros terrestres. Erguido sobre sus patas traseras llega a medir los 2,70 m de altura.

Pero también este animal huye generalmente ante el hombre, al que únicamente ataca si se halla en un callejón sin salida. Su vista es bastante débil, pero su oído y su olfato son verdaderamente agudos.

En el Parque Nacional del Monte McKinley viven no solamente osos, sino también alces, los mayores representantes de la familia de los cérvidos, que se hallan allí como en su casa. Los alces habitan preferentemente las partes menos elevadas de la reserva, en donde se nutren de renuevos y hojas de sauces y de abedules.

A pesar de su estatura voluminosa y de su peso, que puede llegar a los 500 kg (sus astas pesan 20 kg), el alce se abre camino fácilmente por los pantanos y a través de los ríos. Se desplaza como si se dejara resbalar. Es, sin embargo, un animal poco astuto. Hace cien años le dieron caza despiadadamente, de modo que la especie estuvo a punto de extinguirse.

Actualmente está protegido por la ley. En Alaska su número aumenta de nuevo. Los principales enemigos con los que el alce ha de contar son el lobo, el oso y el glotón. Este último se cuenta entre los más voraces carniceros de Alaska; se desplaza rápidamente y con facilidad por el suelo, pero trepa con igual facilidad a los árboles, desde lo alto de cuyas ramas se deja caer sobre los lomos del alce, al que corta las arterias de una dentellada. Entonces espera pacientemente a que su víctima acabe de morir para devorarla.

Al sur del Parque Nacional del Monte McKinley y unida a él por un ferrocarril se halla Anchorage, una de estas ciudades que en Alaska crecen como las setas. Esta ciudad se formó al extremo de una bahía, la Cook Inlet, denominada así en memoria del capitán James Cook, que en 1778 trató de descubrir en este lugar el paso del Noroeste.

Anchorage es la ciudad más importante de Alaska, y en muchos aspectos recuerda las ciudades del oeste de Estados Unidos, con sus calles tiradas a cordel, en donde reina una gran afluencia y que están bordeadas de casas de madera entre las que se alzan algunos inmuebles de varios pisos. Anchorage cuenta con 50.000 habitantes. Al noroeste, no lejos de este centro urbano, se halla la mayor base militar de Alaska.

Ya dijimos que los terremotos asuelan a menudo esta región. En 1964, Anchorage y algunas otras localidades resultaron seriamente dañadas por las sacudidas sísmicas. La 44 Avenida, principalmente, centro de las atracciones de la ciudad, fue duramente castigada.

Los daños materiales se evaluaron en ¡285.000.000 de dólares !Pero el número de víctimas que hubo que deplorar fue afortunadamente escaso. Como el tiempo era excelente en la época del seísmo (que se produjo en el mes de marzo), los trabajos de reparación pudieron emprenderse prontamente. Sin embargo, duraron varios meses.

Al norte del Parque del Monte McKinley se halla Fairbanks, terminal del Alaska Highway que viene de Canadá. Allí viven también, al lado de una mayoría de blancos, esquimales e indios. Entre las numerosas casas de madera de los adelantados empiezan a construirse también desde hace aigunos anos grandes edificios modernos.

Fairbanks debe su existencia al oro que allí se descubrió en 1902. Los alrededores de la ciudad producen todavía en la actualidad la mitad, aproximadamente, de la producción total de oro de Alaska. El ejército está representado también en estos confines septentrionales.

En efecto, la Ladd Air Forcé está instalada en las inmediatas proximidades de la ciudad. Fairbanks posee además una universidad; fue creada en 1922 y cuenta con algunos cientos de estudiantes. Es también la universidad más septentrional del mundo.

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El Medio Geografico y la Vida del Hombre Influencia y Condicionamiento

INFLUENCIA DEL MEDIO GEOGRÁFICO EN LA VIDA DEL HOMBRE

Varios sociólogos contemporáneos han destacado la influencia del medio geográfico sobre la comunidad. El eminente historiador británico Arnold Toynbee, cuyas ideas sobre Filosofía y Sociología iluminaron el campo del quehacer histórico, sostuvo al respecto una valiosa teoría. Según él, los grupos humanos que lograron imponerse, a lo largo de los siglos, en el mundo, fueron aquellos que aceptaron, como un desafío, las condiciones que la Naturaleza les brindaba.

El medio geográfico ha sido en todas las épocas un factor importantísimo en la vida de las sociedades humanas. Para que una comunidad prospere, las condiciones ambientales no deberán ser ni demasiado duras ni tampoco demasiado favorables, pues unas y otras son negativas para el desarrollo de las capacidades del hombre.

Las grandes civilizaciones precristianas, por ejemplo, nacieron casi siempre en los valles de grandes ríos como el Nilo, el Eufrates y el Tigris, el Ganges y el Amarillo. La influencia del clima es otro factor determinante. En la parte derecha de la ilustración puede compararse la división en zonas climáticas con la distribución de la población. Los colores representan las zonas climáticas.

Las franjas en el extremo del dibujo indican la población (1 milímetro = 100.000.000 de personas) y se refieren cada una a una porción de 20°. Es evidente la correspondencia entre las áreas de clima benigno y las poblaciones más numerosas.

mapa del medio geografico

No es difícil imaginar la importancia que tiene el clima con respecto a la vida y a las actividades del hombre.

Su influjo tiene repercusiones directas sobre la salud, favorece u obstaculiza un gran número de actividades humanas (cultivos agrícolas, empresas industriales e incluso investigaciones científicas, por ejemplo astronómicas, que resultan prácticamente imposibles en los lugares de clima húmedo donde el predominio de las nieblas y de vapores hace muy difícil la observación del cielo); condiciona en forma decisiva el ambiente determinando la cantidad y la calidad de la flora y de la fauna, asimismo muy importantes para la prosperidad humana; por último, constituye un elemento de no escasa importancia para el desarrollo social y civil de las poblaciones, influyendo en su modo de ser y en sus costumbres (baste pensar en el carácter generalmente duro y obstinado de los pueblos que habitan en regiones casi incomunicadas por las rudas condiciones climáticas, y en el temperamento pacífico y tranquilo de los habitantes de las zonas templadas donde el clima demasiado suave y dulce hace más fácil y despreocupada la vida).

El clima es, pues, de suma importancia para el hombre; resulta del todo natural que el hombre, deseoso de conocimientos y de saber, venga, desde tiempo inmemorial, estudiando con escrupulosa atención las condiciones climáticas y sus variaciones, tratando de comprender y de describir su génesis y consecuencias, del modo más exacto posible. Por lo demás, no se trata sólo de satisfacer una simple curiosidad.

Hace ya muchos siglos que el austero Catón, censor inflexible de las costumbres romanas, afirmaba que las dotes principales de una casa consisten en estar construida en un lugar donde las condiciones de un clima templado y apacible puedan proporcionar a quien la habite el marco más favorable para su mente y para su cuerpo.

Las condiciones naturales no deberían ser ni demasiado duras (como, por ejemplo, las que podrían presentarse en el polo a causa del frío excesivo o en las regiones tropicales que aplastan, con su calor agobiante y sin tregua, cualquier iniciativa), ni tampoco demasiado favorables.

El fracaso de algunas comunidades allí donde todo se les brinda, pródigamente y sin esfuerzo, es una consecuencia de aquella aparente ventaja según la cual se puede vivir sin trabajar.

El hombre debe aceptar, pues, ese desafío que el medio le propone: luchará para sobrevivir e imponerse, o -como pronosticaba Spengler, en «La decadencia de Occidente»– sucumbirá.

Las limitaciones y los estímulos propios del sitio donde un individuo actúa (y que, por supuesto, ejercen una influencia notable, en contra o a favor de él), pesan, sin embargo, menos que la voluntad de acometerlos.

Hay pueblos que viven en zonas donde abundan los combustibles -cada vez más necesarios para dar impulso a la tecnología moderna– y que poco o nada hacen por explotarlos. Países donde no faltan el carbón, el petróleo, el gas natural y el uranio,   cuyos   yacimientos, inexplicablemente, en vez de producir más, rinden cada vez menos.

Y otros que disponen de filones metalíferos que albergan plata y oro, cobre y plomo, hierro y manganeso (por citar sólo dos ejemplos de cada especie: preciosos, no ferrosos y ferrosos) o bien canteras de minerales arcillosos y calcáreos, pigmentos, piedras de tallado, materias silicadas y riquísimos mármoles, y que siguen teniéndolos bajo tierra, en medio de una total inoperancia, cuando podrían ser fuentes de inagotable bienestar.

Es cierto que, con el tiempo, habrá cambios fundamentales que demostrarán la importancia del medio geográfico en la sociedad humana. También los hubo antes. Sabemos que las grandes culturas (precristianas) se iniciaron, casi siempre, en los valles de grandes ríos, como el Nilo, el Eufrates y el Tigris, el Ganges y el Amarillo.

En cambio, la ubicación frente a la inmensidad del mar o a los picos escarpados de una cordillera, no serviría para justificar ciertos aislamientos frustrantes. Podrían servir, como ejemplos positivos, la actitud de los pueblos de navegantes (fenicios, griegos, normandos, españoles, portugueses, ingleses, etc.) y la presencia   de   civilizaciones
asentadas en medio de los Alpes, a lo largo del macizo andino, en la Sierra Madre mejicana, o al pie del Himalaya.

Existen determinantes geográficas importantísimas, como la influencia del clima o la existencia o ausencia de riquezas naturales en un lugar. La posibilidad de adaptación a las distintas condiciones ambientales y la capacidad de inmunizarse con respecto a ciertas enfermedades infecciosas, son problemas derivados, que conciernen al área social.

LA VIDA EN LA ZONA MONTAÑOSA: Alejada del bullicio de las grandes ciudades, que son como hormigueros humanos, la gente de las zonas montañosas vive en pequeñísimos pueblos o en solitarias granjas que anidan en las laderas de las montañas. Sus casas  están hechas de troncos cortados de los bosques cercanos y techadas con maderas.

A menudo el techo está cubierto con pizarras y reforzado con barro o césped, para que pueda soportar el enorme peso de la nieve que descansará allí en invierno. Piedras chatas o pequeñas piezas de roca protegen estas casas de la violencia de los vientos. Pero hay un peligro que no puede contrarrestar la más cuidadosa protección y es el de los aludes.

vida en la montaña con nieve

Cuando las nieves de invierno comienzan a fundirse, las que se encuentran en las zonas bajas son las primeras en derretirse y así, aumentando en peso y en fuerza, se lanzan con gran violencia por las laderas de la montaña, en forma de un poderoso alud. Muchas casas están protegidas por un ancho cinturón de pinos que crecen en la falda de las montañas, más arriba de ellas. Pero, algunas veces, lluvias torrenciales acompañan a estos deshielos de primavera y entonces los arroyos que serpentean por las montañas, no pudiendo contener más aguas se desbordan, y grandes torrentes barren todo lo que encuentran en su camino, incluyendo los árboles, que no consiguen detenerlos.

En las montañas, la lucha por la existencia toma un aspecto más espectacular y quizás más heroico que en las planicies. La gente que vive en pueblos aislados, donde los peligros pueden amenazar a cada instante, trata de desarrollar fuertes lazos de unión entre sí, lo cual, a veces, se convierte en un verdadero nacionalismo.

vida en la montaña

También, en las altas y escabrosas montañas al norte de Albania, la pequeña tierra de Montenegro ha sido un reino independiente durante gran parte de su historia, manteniendo su propio espíritu nacional, aun cuando formó nominal-mente parte del imperio turco.

Durante estos últimos tiempos, especialmente, ha habido un enorme incremento en el número de gente que desde las zonas industriales, cada año, busca en las montañas un cambio de ambiente, yendo allí en invierno para esquiar o en verano para gozar del paisaje, de los baños de sol y para practicar alpinismo. Los Alpes, por ejemplo, constituyen uno de los lugares principales de esparcimiento de Europa.

Pero mientras el turismo es una importante ayuda suplementaria del trabajo forestal y de granja en las regiones alpinas de Europa, allí, como en cualquier otra población en crecimiento, se requieren nuevas industrias. La manufactura está limitada a la producción de artículos livianos por las dificultades del transporte. Así, por ejemplo, Suiza ha sido y es un centro importante de la manufactura de relojes.

La gente de las regiones montañosas está haciendo cada vez mayor uso de la energía hidroeléctrica para atraer nuevas industrias, y los valles suizos están convirtiéndose en importantes centros manufactureros de artículos eléctricos.

VIDA EN EL ÁRTICO: En las grandes planicies fértiles del mundo, el hombre cambia rápidamente el aspecto de la tierra cuando planta en grandes extensiones trigo, cebada, avena o arroz, cuando construye grandes ciudades o atraviesa las tierras con canales, caminos y vías férreas.

El continente antártico no tiene población humana permanente, salvo en las bases, cuyo personal es relevado, por lo general, cada año. En las tierras que limitan el mar Glacial Ártico, los lapones y esquimales constituyen la única población y hasta hace poco eran los únicos habitantes.

Los hombres blancos han cazado ballenas en el Ártico durante más de tres siglos, pero sólo en los últimos cien años se han establecido allí en número considerable. Aún hoy, los 15.000 esquimales que viven en Groenlandia tienen muy poco contacto con el mundo exterior. Los 30.000 o más que habitan las tierras septentrionales de Canadá, Alaska y las Islas Aleutianas, han estado durante mucho tiempo en contacto con varias tribus de indios pieles rojas; pero actualmente se ven cada vez más influidos por la civilización del hombre blanco.

Fueron los pieles rojas los que les dieron el nombre de esquimales, que significa «comedores de animales marinos», y resulta una denominación muy apropiada, pues en el Ártico, donde la vegetación es muy escasa, hay pocos alimentos salvo productos de la caza y de la pesca.

En Groenlandia hay aún muchos esquimales que viven de la misma manera en que lo hicieron sus antecesores durante innumerables generaciones. Todavía se refugian en pequeños iglúes en forma de cúpula, construidos con nieve; sus únicos medios de trasporte terrestre son trineos arrastrados por fuertes perros; sus botes son los kayakes o umiakes, hechos de piel de foca y propulsados por remos.

La alimentación sólo consiste en lo que pueden obtener del mar y del aire: pescado, aves marinas, carne de focas y morsas. De vez en cuando, en verano, encuentran algunos débiles arbustos que dan bayas comestibles, pero éstas sólo les sirven para una única comida. De la piel de la foca fabrican la mayoría de sus vestimentas y de su grasa obtienen luz y calor.

En la lámina se aprecia el corte transversal de un iglú. La leña y unos pocos utensilios de cocina provienen del puesto de venta más cercano. El hombre pesca los peces con el arpón a través de un orificio cortado en el hielo, y coloca sus presas alrededor. Al igual que sus antecesores, cree que procediendo así habrá más peces al alcance de su arpón.

iglu de los esquimales en el polo

A pesar de sus ideas y equipos primitivos y de la vida difícil que llevan, y a pesar de que el sol no pasa del horizonte durante más de seis meses en el año, los esquimales figuran como uno de los pueblos más felices de la tierra.
Peter Frenchen, un danés que vivió durante dieciocho años entre los esquimales de Groenlandia y se casó con una mujer esquimal, considera que fueron esos años los más felices de su vida.

Pero sería un gran error considerar que hay sólo unos pocos miles de esquimales que habitan en el Ártico. Cercanas a la costa norte de Noruega, están las islas Lofoten, uno de los centros más importantes para la pesca del bacalao y él arenque en Europa; además, bien dentro del círculo polar ártico hay dos ciudades noruegas de más de 12.000 habitantes, Tromso y Narvik.

Esta última, un puerto libre de los hielos la mayor parte del año, se comunica por ferrocarril con las minas de hierro del N.E. de Suecia y embarca gran parte de este metal para exportarlo a otros países. Murmansk, en la zona ártica de la Unión Soviética, es una próspera ciudad de 230.000 habitantes, que tiene aproximadamente la misma extensión que Narvik. Y en Thule, en el N.O. de Groenlandia, a sólo unos cientos de km. del polo norte, los Estados Unidos han establecido una gran base aérea.

LA VIDA EN EL DESIERTO CÁLIDO: Los más grandes desiertos cálidos del mundo, al igual que las regiones de nieve y hielo, ofrecían al hombre, en el pasado, muy pocas posibilidades de vida. Son, como su nombre lo indica, regiones desérticas.

La mayoría de ellos —el Sahara, el Kalahari, en el S.O. de África, el de Atacama, en Chile, y el gran desierto de Australia— quedan entre los 20° y los 30° al norte o al sur del ecuador. Comparten un clima similar: durante el día el calor es ardiente y durante la noche, a causa de los cielos claros que permiten al calor perderse rápidamente en la atmósfera, hace fresco y aun frío. Ni una gota de agua cae sobre ellos durante meses, y, cuando llegan las lluvias, la humedad se pierde rápidamente por el alto grado de evaporación.

A pesar de que ninguno de los suelos de estos desiertos se compone enteramente de arena, las grandes cantidades de ella constituyen el rasgo característico de los mismos. En la época de los vientos, los torbellinos de arena que se levantan hacen la atmósfera prácticamente irrespirable.

Fuera de los oasis hay pocas manifestaciones de vida, excepto después de las escasas lluvias, cuando, como por arte de magia, grandes extensiones del desierto se cubren repentinamente, pero por poco tiempo, de flores brillantes.

Aun en los oasis, la mayoría formados alrededor de algunos pocos manantiales naturales, la vida está severamente limitada. Hay algunos animales oriundos de la región; las cabras, ovejas y camellos han sido traídos por el hombre y criados allí. Las plantas que existen están provistas de raíces extremadamente largas, algunas de una longitud 10 veces mayor que el tallo o tronco; otras plantas están recubiertas por un tejido duro como cuero que les ayuda aevitar la pérdida de humedad por evaporación. El árbol más característico y más útil, en los oasis, es la palmera datilera. En las tierras desérticas, su sombra fresca es tan valorada como sus frutos.

Hasta hace alrededor de un siglo, casi los únicos habitantes de los desiertos de África y de Asia occidental eran las tribus nómades árabes. Se refugiaban en tiendas livianas que los protegían del calor durante el día y del frío durante la noche. Sus ropas, a menudo de telas blancas, servían para el mismo propósito.

vida en el desierto cálido

La forma de usarlas les permitía también proteger el rostro de la arena y del polvo durante las tormentas. El agua, elemento del que dependían sus vidas, era almacenada en recipientes cerrados de cuero, cuidadosamente hechos para prevenir la pérdida por derrame o evaporación.

El camello, que puede almacenar grasa en sus jorobas, que vive de cualquier pasto y soporta viajes largos sin abastecerse de agua, es el único medio positivo para el transporte. El caballo es usado, algunas veces, sólo en el límite del desierto.

Los desiertos son aún hogar de numerosas tribus que conservan sus modos de vida tradicionales; las del Medio Oriente y del Sahara tienen hoy una población humana diferente: geólogos, exploradores e ingenieros que han hecho del desierto una de las grandes fuentes petroleras del mundo.

Alrededor de los campos petrolíferos del desierto, se han establecido muchos poblados donde el hombre occidental vive del mismo modo que en sus propios hogares: carreteras, recientemente construidas para vehículos motorizados, y aeropuertos ponen a estos establecimientos al alcance del mundo exterior.

Sería absurdo subestimar la tarea que aún tiene por delante el hombre hasta lograr toda la utilidad posible de los desiertos del mundo. Pero, por lo menos, ya ha comenzado. Los relativamente pequeños desiertos del S.O. de los Estados Unidos fueron, alguna vez, obstáculos para los más temerarios pioneros. Hoy, cualquier viajante casual puede cruzarlos con comodidad por las rutas y, en el camino, hallará huerta? bien irrigadas que en algún momento fueron pobres oasis.

Ver: Vida de los Esquimales   Los Tuareg: La Vida en el Desierto

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°35 Diques y Embalses Edit. Cuántica
Cielo y Tierra Nuestro Mundo en el Tiempo y el Espacio Globerama Edit. CODEX
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

El Océano Pacifico longitud salinidad recursos corrientes marinas

El Océano Pacífico: longitud salinidad recursos y corrientes marinas

En la historia de la humanidad, el descubrimiento de este océano es uno de los acontecimientos geográficos más importantes, ya que permitió conocer la extensión de agua más vasta de nuestro planeta. Es Vasco Núñez de Balboa quien, después de cruzar el itsmo de Panamá, el 25 de setiembre de 1513 descubre esta gran masa de agua a la que llama Mar del Sur, y del cual toma posesión en nombre de los Reyes Católicos. Años después, Magallanes y Elcano completan su descubrimiento cruzándolo en toda su extensión. Magallanes lo bautiza en 1520 con el nombre definitivo dada la tranquilidad de sus aguas cuando navegó por ellas. El Pacífico es, pues, por su extensión, el primero de su tipo, con 165.000.000 de km2 de superficie, aproximadamente. Se halla comprendido entre las tierras continentales de América, Antártida, Oceanía y Asía.

Océano Pacífico: Con una extensión aproximada de 165.700.000 kilómetros cuadrados, es considerado el mayor océano del mundo, ya que ocupa más de una tercera parte de la superficie total de la tierra. Este limita con los continentes de Asia y Australia en su parte occidental, mientras que por el sur lo hace con el continente antártico y por el este con el continente americano. Este océano se caracteriza porque algunos fenómenos que ocurren en sus aguas tienen una repercusión en el clima mundial, como por ejemplo, “el Niño”.

Además bajo sus aguas, oculta el llamado “cinturón de fuego”, es decir una sucesión de áreas volcánicas que se extienden por miles de kilómetros y que provoca erupciones de gran magnitud, terremotos, y también maremotos. Esto se debe a que las fronteras de este océano coinciden con la mayor zona de subducción del planeta. A lo largo de esta región, las placas se meten debajo de otras provocando los fenómenos antes mencionados.

Su relieve

A grandes rasgos, esta masa oceánica posee una profundidad media de 4.270 metros, y su relieve es uniforme, aunque repletos de fosas y arcos montañosos en sus límites y numerosos montes submarinos, denominados guyots.  Además en el Pacífico, se encuentra el abismo más grande del planeta, la fosa Marianas con 11.022 metros, y en sus aguas emergen unas 25.000 islas.

Este relieve submarino puede dividirse en tres grandes depresiones. La primera de ellas es la occidental, la segunda la central, y finalmente la oriental. Estas depresiones están separadas entre sí por la dorsal del Pacífico occidental y otras dos dorsales situadas en la parte central del océano, la del Pacífico oriental y la del Pacífico meridional.

Cabe aclarar, que en este relieve submarino, son importantes los escalones de dislocación, es decir, zonas de fracturas; y los picos, denominados conos volcánicos, los cuales se elevan desde el fondo de las cuencas marinas.

Su salinidad

Este océano debido a sus grandes dimensiones, es que en la distribución del calor se aproxima más a la disposición zonal teórica. Por lo que entonces, en lo que respecta a salinidad, este posee valores relativamente bajos; constituyéndose en una de sus características más notables.

Debido a las abundantes precipitaciones y la escasa evaporación que se produce en su extremo septentrional, junto a la expansión de las aguas de origen polar, en su extremo meridional, los índices menores de salinidad se encuentran en su extremo norte y sur, respectivamente.

En cambio, la salinidad más alta se localiza en el centro de las regiones anticiclónicas de California y de la isla de Pascua.

Clima

El clima de esta masa oceánica, esta íntimamente ligado a las grandes zonas de circulación general atmosférica a nivel planeta. Por lo que entonces, podríamos distinguir zonas anticiclónicas, denominadas de California y de la isla de Pascua. Ambas producen vientos predominantes del noreste en el hemisferio septentrional, mientras que en el hemisferio meridional estos provienen del sector sureste, originando las áreas más áridas y salinas del océano.

La región ecuatorial es húmeda, producto de la circulación atmosférica en el cinturón de calmas ecuatoriales, las cuales son recorridas por los vientos alisios (soplan constantes pero de manera suave), dando lugar finalmente a las formaciones nubosas de cúmulos.

En cambio, el sector occidental esta influido por un régimen de monzónico, provocando abundantes precipitaciones  en la parte asiática más que en la americana.

Corrientes marinas

En el océano Pacífico septentrional, las corrientes marinas circulan en el sentido de las agujas del reloj, por ejemplo, la corriente cálida del Kuro Shivo y la Kuro Shivo Drift; o la corriente fría de California.

En el Pacífico meridional, las corrientes circulan en el sentido contrario a las agujas del reloj; como por ejemplo la corriente fría de Humboldt o la corriente cálida del Ecuador meridional.

Estos dos grandes conjuntos de corrientes están separados por la contracorriente Ecuatorial.

Cabe aclarar además, que por la enorme extensión de este océano, este participa de dos corrientes frías polares, ellas son en la parte septentrional la corriente de Oya- Shivo, y en la parte meridional por la corriente del polo Sur.

Su riqueza

Este océano tiene un importante papel en la economía mundial, particularmente para las naciones que son costeras del mismo. Esto se debe a que proporciona más de la mitad de la pesca y posee importantes yacimientos de hidrocarburos, minerales, arena y grava.

En cuanto a la pesca, se extraen enormes cantidades de peces, mamíferos marinos, moluscos y crustáceos. Los sectores más explotados son las áreas del noreste, donde abunda el Salmón, las costas de América del sur (donde hay anchovetas) y el mar de Ochotsk y Japón, donde pescan bacalaos, atunes, cangrejos, langostinos, entre otros.

Sin embargo, en cuanto a la explotación petrolífera y de gas en alta mar, su alto costo ha constituido una importante traba para el crecimiento de este sector. No obstante, ganan cada vez más importancia las matrices energéticas de China, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Perú.

DATOS DESTACADOS DEL OCÉANO PACÍFICO

El Pacífico es lo más imponente de nuestro planeta: una extensión desmesurada de agua que cubre más de un tercio del Bobo, extendiéndose entre América, Asia, Australia y la Antártida. Se comunica con el Mar Glacial Ártico por medio del estrecho de Bering. En contraste con el Atlántico, se halla salpicado de muchos mili de islas.

En su fondo se encuentran los abismos más profundos de la Tierra, la fosa de las Marianas (11.022 metros) y la fosa de las Filipinas (10.540 metros). Según muchos estudiosos, el Pacífico constituiría una inmensa depresión dejada por la Luna al separarse hace miles de millones de años de la Tierra, para transformarse en su satélite.

Superficie 180.000.000 Km². (de los cuales 165.700.000 pertenecen al núcleo principal y 14.300.000 a los mares secundarios, como  Mar de Bering, de Okhtsk, de China, Indonesia, etc.).
Ancho máximo 18.000 Km.
Profundidad media 4.280 m.
Profundidad máxima 11.022 m.
Salinidad media 32,5 %o
Temperatura máxima del agua (sobre el Ecuador) + 27,2 °
Altura máxima de las mareas (costa de Siberia) 14,7 m.

PACIFICO: el gran Pacifico tiene también sus cadenas subacuáticas. Las islas Hawaii no son sino las cimas de una cadena de 2.400 kilómetros de longitud que atraviesa el Pacifico central. Constituyen la característica saliente de este océano los «Guyots», montañas de pico aplanado. Según parece, se trata de volcanes cuyas cimas fueron erosionadas por olas durante el período en el cual emergían de las aguas. En la actualidad, sus cúspides están cubiertas por una capa de agua que varía de 800 a 2.000 metros de altura.

CORRIENTES MARINAS DEL OCÉANO PACÍFICO: En el Océano Pacifico, como ocurre en el Atlántico, la influencia de los vientos alisios origina dos corrientes ecuatoriales, que se mueven de este a oeste. Entre ambas se mueve en dirección contraria una contracorriente ecuatorial.

La Corriente Ecuatorial del Norte del Pacífico se mueve en dirección este-oeste, sin. presentar ningún cambio notable en su recorrido de casi 15 000 Km., desde las cercanías de Panamá hasta el archipiélago Filipino. Al encontrar las numerosas islas asiáticas se divide en tres ramas: una de ellas continúa hacia el oeste entre las islas; otra se vuelve hacia el sur, uniéndose a la contracorriente, y la tercera rama continúa hacia el norte, formando la Corriente del Japón, llamada por los japoneses Kuro Sivo (Río Negro).

La Corriente del Japón ha sido llamada el Guíf Stream del Pacifico, pues sus aguas calientes se mueven en dirección similar a la principal corriente del Atlántico. En su avance junto a las costas de Asia, la corriente japonesa es desviada hacia el este por la corriente fría Oya Sivo que desciende desde el Ártico, en forma semejante a la Corriente del Labrador, en el Atlántico, La Corriente del Japón llega1 hasta las cercanías de la costa occidental de la América del Norte, pero sus aguas se han enfriado mucho al mezclarse con las aguas frías de la Oya Sivo y de las inmediaciones de las islas Aleutinas y Alaska. Esta corriente desciende a lo largo de la costa califomiana con el nombre de Corriente de California, donde se enfría aún más con el aporte de aguas profundas que se elevan desde el fondo del Pacifico.

Frente a la costa de Baja California esta corriente fría se une a la Corriente Ecuatorial del Norte. La Corriente Ecuatorial del Sur del Pacífico está mucho menos definida que la del Norte, debido a las interrupciones producidas por la abundancia de islas. En las cercanías de Australia se divide en dos ramas, una de las cuales se desvía hacia el sur, formando la Corriente Oriental Australiana.

El circuito del Pacífico parece completarse en el sur por la Deriva Antártica. Esta deriva está constituida por aguas heladas que se mueven hacia el oeste, alrededor del continente de la Antártida, impulsadas por los fuertes vientos polares que alcanzan gran violencia debido a que no hay tierras que los interfieran.

De la Deriva Antártica parten varios brazos hacía el norte, que no han sido bien estudiados aún. Uno de ellos es la Corriente de Benguela, que forma parte del circuito del Atlántico Sur, como ya vimos y la otra es la Corriente de Humboldt, que continúa el circuito del sur del Pacifico hasta unirse con la Corriente Ecuatorial del Sur.

ALGO MAS…

La formación de mares interiores en él es importante, puesto que la superficie de éstos suma casi 21.000.000 de km2. Entre ellos se pueden citar al mar de Bering, el de Ojotsk, el de Japón, el Amarillo y los de la China oriental y meridional, el mar de Filipinas, el de Célebes, e! de Arafura y, entre otros, e! mar de Tasmania. Los fondos del Pacífico no son muy conocidos debido a lo enorme de su profundidad.

En el centro se yerguen mesetas en dirección NO – SE. Sobresalen algunas formaciones, como las islas Hawaii, Marshall, Sociedad, etcétera.

En la zona SE hay otra gran meseta, desde México hasta cerca de la Antártida, y se destacan las islas Galápagos y la de Pascua. Las mayores profundidades se encuentran en los bordes, que caen en tajos profundos junto a las costas.

La profundidad media de este océano es de casi 4.300 metros y la mayor se registra en las zonas de las Marianas, con 11.033 metros, y en la de las Filipinas (11.521), que es la mayor profundidad de la Tierra. Otras fosas profundas son las de Guatemala, la de Haeckel, Krummel y la de Richards.

Las islas más importantes que se encuentran en sus aguas son: la cadena de las Aleutianas, las islas Kuriles, las de Japón, el archipiélago filipino, el malayo, la isla de Nueva Guinea y el archipiélago de Oceanía. Las corrientes están dadas, como en el Atlántico, por los hemisferios: el norte, rotando aquéllas hacia el este, y en la parte sur en sentido contrario.

También en casi todo el Pacífico hay doble marea, excepto en el golfo de Panamá, donde se registra una sola marea diaria. De las corrientes que surcan estas aguas, las cálidas ecuatoriales del Norte y del Sur son las más importantes, junto con la de Kurosivo, también cálida, y la corriente fría de Humboldt.

Las principales rutas marítimas van desde América del Norte hasta Japón, la China, Filipinas y Australia. Atraviesan este océano dos cables telegráficos submarinos: el primero, tendido en 1902, es de procedencia inglesa: el segundo, instalado en 1905. estadounidense.

Fuente: Atlas Mundial Clarín. Tomo 15. Oceanía y la Antártica.
http://www.practiciencia.com.ar/ctierrayesp/tierra/superficie/hidrosfera/oceanos/atlantico/index

 

Características Principales de los Oceanos Superficie,Profundidades

Océanos: Características Generales

En nuestro planeta, la mayor parte del agua existente en él, se encuentra contenida en los denominados océanos, es decir, en las grandes subdivisiones de masa de agua que separan unos continentes de otros. Estos representan el 64% de la superficie terrestre, ocupando una extensión aproximada de 361 millones de Km².

La altura media de la tierra es de 675 metros; la profundidad media del mar alcanza a 4.000, y el área de la superficie del mar es más de dos veces y media el área de la tierra: unos 372.950.000 kilómetros cuadrados de mar contra 142.500.000 Km² de tierra. Esto significa que el volumen total de agua salada es más de 13 veces el volumen de toda la tierra que hay sobre el nivel del mar.

De estas dimensiones se puede deducir que si la Tierra fuera una verdadera esfera oblonga de densidad uniforme, su superficie total estaría cubierta de una capa de agua de un espesor de tres kilómetros. Sólo una elevación o descenso relativamente pequeños del nivel del mar tendría consecuencias geográficas alarmantes.

Un descenso de 180 metros en el nivel del mar uniría a Inglaterra y Francia, y también a Asia con América, por el estrecho de Behring. En total quedarían 26.000.000 de Km² de nueva tierra en seco. Por otra parte, una elevación en el nivel del mar de 600 metros sumergiría la mayor parte de la tierra seca.

vista del oceano

Es decir, que la masa oceánica es muy superior a la masa continental, por lo que cabría preguntarnos, ¿son relevantes son los océanos parar nuestro planeta? Rotundamente la respuesta es sí y sin lugar a dudas. Esto no sólo tomando en cuenta las cuestiones que atañen a sus dimensiones, sino también el papel que desempeñan como  fuente de alimento, regulador del clima y del ciclo del agua, y además como elementos notables en el mecanismo de la tectónica de placas.

Desde la antigüedad, el hombre descubrió que estas masas de agua podían llegar a ser fuente de alimentos. Esta práctica se continúo con el correr de los años hasta nuestros días, a tal punto que se extraen anualmente 10 millones de toneladas aproximadamente de pescado. Sin embargo, otros productos también son obtenidos de aquí; como ser aceites, pieles, algas y esponjas, entre otros.

Los océanos intervienen en el clima de una manera considerable. Esto se debe a que de ellos proviene la mayor parte del agua que se trasmite a la atmósfera por evaporación y de la que proceden las lluvias, elemento vital para el funcionamiento del planeta. Sumado a ello, las grandes masas de agua actúan como reguladores térmicos, logrando que en las regiones costeras las temperaturas no sean tan extremas como en el interior  de los continentes.

Sin embargo, la presencia de corrientes marinas Frías o cálidas intervienen en la aparición de zonas desérticas, la suavización del clima en regiones particulares, y en la creación de zonas favorables para la vida de animales marinos.

También, no debemos dejar de lado que los océanos participan en el mecanismo de tectónica de placas. Esto se debe a que en el centro de estas masas oceánicas encontramos cordilleras submarinas, con crestas dislocadas por grandes fracturas por la que sale a la superficie material procedente de la astenósfera, que contribuye a la renovación de los fondos oceánicos y por ende, al movimientos de placas de la corteza terrestre.

Nuestros Océanos

La distribución de las masas oceánicas se encuentra en tres grandes unidades, con la particularidad de poseer una extensión muy desigual una con otra. El más grande de ellos se encuentra entre América, Asia y Oceanía; nos estamos refiriendo al océano Pacífico, cuya superficie es de 165.200.000 Km2. Este además, abarca casi la mitad de la extensión de las aguas marinas. En segundo lugar, pero a mucha distancia de este, nos encontramos con el océano Atlántico (82.400.000 Km2), el cual separa el continente americano de Europa y África.

En tercer lugar, se sitúa el océano Índico (73.400.000 Km2 ) que se extiende entre África, Asia y Oceanía. Sin embargo, nos encontramos con dos océanos de menor tamaño localizados en torno a los polos: estos son el océano Glacial Ártico (con 14.100.000 Km2) y el océano Glacial Antártico.

Además de los océanos, existen otras subdivisiones de la masa oceánica de tamaño menor que se denominan:mares. Por lo general, estas pequeñas unidades están situadas junto a las costas de los continentes, pero pueden aparecer también en su interior, o bien en el espacio comprendido entre uno o varios continentes. Los primeros se suelen llamar mares exteriores, los segundos mares interiores y los últimos mares intracontinentales o intercontinentales.

ALGO SOBRE LOS MARES… El mayor mar es, sin duda, el océano Pacífico , el cual tiene un área de 165.337.000 kilómetros cuadrados, mayor, por tanto, que la de toda la tierra seca del globo. Contiene muchas islas, pero hay partes de él que están a más de 4.000 kilómetros de distancia del más próximo continente. Es más profundo que el Atlántico; en su mayor parte tiene más de 3.200 metros de profundidad, pero en algunos sitios es mucho más profundo. A la vista de la costa del Perú hay un estrecho cauce que tiene más de 8.400 metros de proftindidad.

Frente a la costa del Japón hay un área más grande que Nueva Zelanda, conocida por la Fosa del Tuscarora, que tiene una profundidad de más de 8.400 metros, y en un lugar cerca de las islas Kuriles no se ha encontrado fondo hasta los 8.379 metros.

La mayor profundidad sondeada fué medida por el barco alemán Planet frente a la costa oriental de las Filipinas: el plomo descendió hasta una profundidad de 9.626 metros. Por otra parte, el estrecho de Behring sólo tiene una profundidad de 90 metros, y el mar entre Asia y las Filipinas y entre las Filipinas y las islas de Australia tiene raramente más de 180 metros de fondo.

El océano Atlántico, con sus brazos océano Ártico y mar Mediterráneo, tiene un área de 89.873.000 kilómetros cuadrados. Es esencialmente el océano de los ríos, pues a él afluyen, directa o indirectamente, casi todos los grandes ríos del mundo: el Amazonas, el Misisipí, el Orinoco, el de La Plata, el Uruguay, el Paraná, el Congo, el Nilo, el San Lorenzo, el Danubio, el Rhin, el Ródano, etcétera.

Aunque no tan profundo como el Pacífico, es, en general, bastante hondo. En muchos sitios tiene una profundidad de más de 5.400 metros. Está dividido en dos cuencas oriental y occidental, por una meseta submarina denominada cordillera del Delfín, que va de norte a sur, y sobre la cual hay raramente más de 3.600 metros de agua. Sobre él se alzan Islandia, las Faroes, las islas de Shetland, las Azores y las de la Ascensión y Tristán d’Acunha. El mayor sondeo realizado en el Atlántico fué de unos 8.400 metros, a unos 113 kilómetros al norte de Puerto Rico.

El océano Indico es un poco mayor que la mitad del Atlántico y tiene una profundidad media de 4.500 metros. Su parte más profunda está entre Java y la parte noroeste de Australia, en donde alcanza a 5.400 metros. El Mediterráneo es, realmente, un brazo del Atlántico, con el cual se comunica por el estrecho de Gibraltar.

Comparado con los otros es un mar poco profundo. Si descendiera solamente 180 metros produciría grandes consecuencias internacionales y geográficas, pues los Dardanelos y el Bosforo se convertirían en tierra seca; el mar Adriático desaparecería casi totalmente; Mallorca se uniría con Menorca, Cerdeña con Córcega y Malta con Sicilia. Si descendiera 362 metros el estrecho de Gibraltar se convertiría en un istmo, y si el descenso fuera de 444 metros quedaría dividido en dos mares interiores, oriental y occidental, por una lengua de tierra que se extendería desde Malta a África. El Mediterráneo alcanza su mayor profundidad hacia su extremo este, 4.140 metros.

Además de estos grandes mares abiertos hay otros varios circundados de tierra, como, por ejemplo, el Caspio, el Aral y los grandes lagos africanos.

El mar Caspio tiene una profundidad de 5.400 metros, suficiente para cubrir el monte de San Elias, y llena un espacio que es casi tres veces el área de Nueva Inglaterra. Este mar y el de Aral son residuos del antiguo Mediterráneo, o mar de Tethys.

Su salinidad

Un verdadero complejo químico, es el que constituye el agua de mar ya que en el se representan todas las sustancias minerales conocidas, tan necesarias para el mantenimiento de los fenómenos vitales. Esta variedad se hace palpable en su riqueza en oxígeno y en iones, y también en su contenido en cloro y sodio, que al combinarse, forman el clorurote sodio (sal común). Esto último, es la causante de que el agua de mar sea salada.

Entonces, podríamos decir que las sales disueltas en agua de mar es lo que se conoce como “salinidad”, la cual se expresa en partes por mil de masa. Por lo que 35 gramos de sales por kilo de agua, es el promedio de salinidad presente en las aguas marinas.

Sin embargo, la salinidad de un lado a otro no es uniforme, sino que varía de manera extraordinaria. Esto se debe fundamentalmente a diversos factores, el primero de ellos es la evaporación, por que es la causante de que las masas marinas y oceánicas pierdan agua, volviéndose en consecuencia más saladas. Otro factor relevante son las lluvias, ya que aportan grandes cantidades de agua dulce, lo que disminuye la salinidad en el mar.

De acuerdo a estos factores, se puede establecer que la salinidad es menor en los polos, ya que ahí existe menos evaporación, situación contraria a lo que pasa en las regiones tropicales. Y además será mayor esta salinidad en los mares que no reciben la desembocadura de ríos importantes, ya que estos reciben gran cantidad de aportes fluviales.

SALINIDAD Y GEOGRAFÍA: La evaporación concentra el agua de los mares; el ingreso de agua dulce por los ríos la diluye. En los mares cálidos y encerrados, donde la evaporación es superior al aporte fluvial, la salinidad es elevada: en el mar Rojo alcanza de 37 a 41 por mil. El Mediterráneo compensa el exceso de evaporación de agua pura con el ingreso de agua salada por Gibraltar y de tal manera su concentración salina se eleva (oscila entre el 37 y el 40 por mil).

En el extremo opuesto se sitúan el mar Báltico (de 2 a 15 por mil), el mar Negro (17 a 20 por mil) y el océano Ártico (20 por mil); en éstos, la evaporación superficial es escasa y el ingreso de agua dulce resulta proporcionalmente elevado. Las áreas de mayor salinidad oceánica no son las ecuatoriales debido a que la humedad reinante limita la evaporación; el aire encierra tanto vapor que no absorbe mucho más. Por el contrario, en las regiones de los trópicos (entre 20° y 30° de latitud norte o sur), donde soplan los vientos alisios secos durante todo el año, la evaporación es mucho más considerable y la salinidad aumenta. Si las tierras contiguas son desérticas la falta de dilución por las aguas fluviales refuerza su efecto.

SALINIDAD Y VIDA MARINA: La concentración de sales en el protoplasma es una característica que los seres vivientes alteran sólo con enorme dificultad. En efecto, el agua tiende a atravesar las membranas desde la solución menos concentrada hacia la más concentrada, como si tratara de equilibrar sus respectivas proporciones de sal. Un ser unicelular de agua salada se hincha hasta estallar si se lo coloca en agua pura; el fenómeno inverso se observa cuando se sumerge en agua salada un pequeño organismo de agua dulce.

Cuando se coloca una rana en agua de mar el animal adelgaza rápidamente por la pérdida de agua a través de su piel. En cambio, una semilla, que contiene una determinada cantidad de sales, se hincha y eventualmente germina en agua pura. Salvo contadas excepciones, como el salmón y la anguila, cada tipo se circunscribe estrictamente a su ambiente. La gran división entre organismos de agua dulce y de agua salada (vegetales o animales) es muy estable.

Temperatura y densidad

Dos valores que están en íntima relación son la temperatura y densidad, las cuales en los océanos son muy variables al igual que la salinidad.Los océanos presentan grandes diferencias de temperaturas entre las aguas superficiales y las aguas profundas. Las primeras se encuentran afectadas por el calentamiento procedente de los rayos solares, evidenciando unos cambios térmicos similares a los continentes.

Es decir, que en los océanos las temperaturas decrecen desde el Ecuador, donde se desarrolla un máximo calentamiento, hasta los polos. Por ejemplo se pasa de unos 29 °C. en los mares tropicales a – 1,9° C. en los mares polares, donde sus aguas permanecen heladas durante la mayor parte del año. Pero además, a mayor profundidad (más de 1.500 metros) la temperatura permanece estable entre los 4° C. y 1° C. ya que los rayos solares tienen la imposibilidad de llegar ahí.

Las variaciones térmicas tanto diurnas como estacionales de las aguas superficiales, son más moderadas que las del aire y de la superficie terrestre.

En cuanto a la densidad, este segundo valor es muy cambiante, el mismo es de 1,027 g/cm. cúbicos, esta varía en función de la temperatura y la salinidad, por lo que cuanto más frías y más saldas sean las aguas, mayor será su densidad. Es decir, que la densidad aumenta desde el ecuador, hacia los polos.

Ondulaciones de la superficie oceánica

La manifestación en el exterior en forma de crestas caracterizadas por su altura y por su longitud, de las oscilaciones rítmicas que afectan a la superficie oceánica, reciben el nombre de olas. Principalmente se originan por la acción del viento, pero además pueden deberse a la presión atmosférica en la costa o en sus alrededores.

De igual manera vamos a ser la distinción entre las olas de vientos, formadas en regiones oceánicas donde sopla el viento, y el oleaje, constituido por las olas que van consumiendo la energía generada por el viento. Por tanto, el oleaje aparece cuando el viento cesa o cuando la ola abandona su área de generación y se traslada a otras regiones.

Estas manifestaciones no superan más de 30 o 40 centímetros de altura, salvo en tormentas donde puede llegar a causar inundaciones y destrozos. La importancia de las olas radica en la navegación desde tiempos muy remotos. Esto se debe a que las partículas de agua que la forman no avanzan ni retroceden, sino que describen un movimiento circular o elíptico, con un diámetro que va disminuyendo conforme aumenta la profundidad.

Corrientes marinas

Las corrientes marinas son otros de los movimientos que experimentan las aguas de los océanos. Estas son grandes corrientes superficiales, que se desplazan a modo de grandes ríos, poniendo en movimiento grandes masas de agua a velocidades moderadas.

Estas dependen en gran medida de los vientos, y particularmente de los vientos constantes que soplan en latitudes tropicales, llamados alisios; y en las templadas, vientos del oeste. Pero además estas corrientes pueden explicarse según las variaciones de la presión atmosférica y por otros factores internos, como las diferencias de densidad entre las masas de agua.

Las mismas pueden dividirse en corrientes cálidas o frías, dependiendo por supuesto de la región planetaria en la que se origina.

Su importancia esta dada por el papel que desarrollan en los climas de algu8nas regiones de la tierra. Por ejemplo, algunas corrientes frías convierten en desiertos a las zonas litorales, ya que el aire húmedo y fresco que trasportan se recalienta y seca en contacto con las levadas temperaturas en el continente.

Así, es como tenemos dos corrientes cálidas en latitudes ecuatoriales, ellas son la norecuatorial y la surecuatorial, que se desplazan desde las costas occidentales de África a las orientales de América, y de las costas occidentales de América a las orientales de Asia. Estas al encontrarse con los continentes se desplazan llevando las aguas cálidas hasta regiones alejadas del Ecuador.

Dentro de las mismas latitudes tenemos unas corrientes de agua fría, como ser la de Benguela y del Perú (ambas en el Hemisferio sur) y sus réplicas en el hemisferio norte, llamadas Corrientes de California, y de las Canarias.

En cambio, en latitudes templadas ocurre lo contrario, porque las corrientes cálidas afectan a las costas noroccidentales de África y las suroccidentales de América del norte. Por ejemplo, en América del Norte y Europa tenemos las corrientes cálidas de Kuro Sivo y del Golfo, mientras que las frías son la del Labrador y de Oya Sivo.

Las Mareas

Las mareas, al igual que el oleaje constituyen un movimiento ondulatorio que afecta a la superficie terrestre. Su efecto es visible sobre las costas, donde se visualiza un ascenso y descenso de las aguas. Este nivel mínimo se denomina Bajamar o marea baja, hasta el nivel máximo llamado pleamar o marea alta.

Estas se producen por la acción perturbadora que ejercen sobre la gravedad terrestre el sol y la luna, ambos movimientos de origen astronómicos. La atracción que la luna y el sol ejercen sobre la tierra queda contrarestada en gran medida por la fuerza de la gravedad, que se dirige hacia el interior de la esfera terrestre.  Pero en ocasiones se produce un sobrante de la fuerza de atracción lunar, que es la que ocasiona las mareas.

El fondo de los océanos:

Hasta comienzos del presente siglo se conocía muy poco del relieve de los fondos marinos, pero después de la adopción de los me» dios automáticos de sondeo, empleando el sonido y aparatos registradores electrónicos, ha sido posible descubrir numerosos accidentes en el relieve submarino.

Partiendo del límite inferior del zócalo de los continentes hay extensas llanuras pelágicas, situadas entre los 3 y los 6 Km. de profundidad, las cuales abarcan el 80 % de los fondos oceánicos. Estas llanuras se encuentran divididas en cuencas extensas por cordilleras, que se elevan sobre el fondo del mar.

A más de 6 Km. de profundidad se encuentran en el fondo de los océanos trincheras y fosas abisales. Estos abismos, que alcanzan hasta 10 Km de profundidad, no están hacia el centro de los océanos, sino cerca de los continentes y de los arcos de islas, próximos a los zócalos. Sólo el 1 % de los fondos marinos está ocupado por estas profundidades extremas.

La mayor profundidad oceánica conocida se encuentra en el océano Pacífico, en las islas Marianas (figura 209). La mayor profundidad del Atlántico está cerca de Puerto Rico y mide 8 340 m. Una de las grandes fosas oceánicas es la Bartlett, en el Caribe. Mide 1.600 Km. de largo y alcanza una profundidad de 6 300 m.

En el fondo de los mares abundan los depósitos de distintas clases. La plataforma de los continentes y de las islas está cubierta por depósitos transportados por los ríos desde las tierras. En estos depósitos terrígenos, los fragmentos mayores de rocas, por ser más pesados, aparecen a pocos kilómetros de la costa, pero la arena y las arcillas son transportadas a distancias mucho mayores.

Los componentes de los depósitos que cubren la plataforma van disminuyendo de tamaño según aumenta la distancia de las tierras.

Los fondos oceánicos están cubiertos por limos que no se han originado en las tierras, sino que están formados por los restos de la infinita cantidad de animales y plantas, que viven en el mar. Este es el origen de los enormes depósitos calizos que abundan en el fondo oceánico; por su origen marino son denominados depósitos pelágicos.
En las mayores profundidades, especialmente en el océano Pacífico, hay capas de arcillas rojas, que se cree tienen su origen en las explosiones volcánicas, y en los meteoros que durante la larga historia de la tierra se han estrellado contra nuestro planeta.

En los últimos años ha progresado notablemente el conocimiento de los fondos oceánicos, debido a la utilización de equipos electrónicos de sondeo. Las grandes potencias marítimas, especialmente Estados Unidos y la Gran Bretaña, han construido mapas hidrográficos que señalan las profundidades marinas y los principales accidentes de los fondos marinos, especialmente en las cercanías de las costas.

La utilización de las cartas marinas nos facilita la comprensión de la variedad de los accidentes del relieve submarino.

LA SALINIDAD DEL AGUA DE MAR: Mil kilogramos de agua de mar contienen en promedio 35 kilogramos de sales, de las que el 80 % es sal común, el 14 % sales de magnesio y el resto elementos muy diversos (se han encontrado 60).

El cobre, el plomo, el níquel, el hierro y el cobalto se encuentran en proporciones tan extremadamente pequeñas en las aguas marinas, que su presencia sólo se revela en forma indirecta cuando ciertos seres vivos la concentran: por ejemplo, la rádula o lengua roedora de los moluscos posee unos dientes con fuerte concentración de hierro.

El volumen de los océanos es tan grande (casi 1.400 millones de kilómetros cúbicos) que encierran cantidades enormes de elementos relativamente muy escasos: por ejemplo, se estima que hay más de 13.000.000 de toneladas de plata disueltas en el mar. La. proporción de las distintas sales en el agua de mar es diferente de la de los ríos. No puede suponerse, por lo tanto, que sus sales provengan simplemente de la lenta concentración del aporte fluvial, en el transcurso de las eras geológicas.

El fondo de los océanos ocupa un área casi tres veces mayor que las tierras emergidas: añade sales al agua contigua y por medio de las corrientes ascendentes influye en la concentración salina total.

Además, ciertos materiales en solución reaccionan con las rocas de las profundidades y se producen intercambios: algunos elementos se depositan en forma de sales insolubles, mientras otros se disuelven. Por ejemplo la relación entre el cloro y el bromo es de 300 contra 1 en el agua y de sólo 50 contra 1 en los sedimentos, porque los cloruros suelen ser más solubles que los bromuros.

La influencia biológica es importante. Los foraminíferos, que formaron inmensos depósitos de tiza, acumulan el carbonato de calcio en sus caparazones protectores. No es extraño, por lo tanto, que la proporción de carbonatos en las sales del mar sea muchísimo menor que en las de los ríos. La regulación biológica interviene también en el ciclo del nitrógeno y sus sales.

Curiosidad: No deja de ser interesante el hecho de que se pueda averiguar la edad de la Tierra, calculando la cantidad de sal contenida en el mar Habiéndose formado el mar por condensación éste era al principio agua destilada pura; ahora contiene el mar 144 billones de toneladas de sal—sal suficiente para cubrir toda la tierra seca hasta la considerable altura de 122 metros—. Sólo falta saber el tiempo que invirtió la sal en reunirse.

Cada año, los ríos vierten ai mar, casi invariablemente, unos 26.748 kilómetros cúbicos de agua; y el análisis hecho por el profesor Joly del agua de 19 grandes ríos, que vierten, en el tiempo dicho, 2.000 kilómetros cúbicos de agua, dio una media de 5,73 por millón de sal. Esto significa que los ríos vierten unos 160 millones de toneladas de sal al año. y a esa velocidad se necesitarían 90 millones de años para acumular toda la sal que hoy día tienen los mares, y podríamos decir que era esta la edad de la Tierra.

Fuente Consultada:
Atlas Mundial Clarín. Tomo 15. Oceanía y la Antártica.
http://www.astromia.com/tierraluna/mares

Biografia de Nansen Fridtjof Historia de los Primeros Viajes Al Polo

Biografía de Nansen Fridtjof – Historia de los Primeros Viajes Al Polo Norte

DESCRIPCIÓN DE LOS PRIMEROS VIAJES AL POLO NORTE

Sobre las aguas heladas del mar de Barents, en el puerto de Vardó, un buque estaba preparado y cargado hasta el tope con vituallas, trabsjos e instrumentos científicos. Era una nave exageradamente ventruda, casi redonda; había sido construida así para poder resistir la presión de los hielos, que, al cerrarse en torno de su quilla, la levantarían en vez de aplastarla.

El buque ostentaba el nombre de Fram, que significa «adelante» en lengua noruega. Era un nombre que armonizaba con el coraje de la tripulación, compuesta por trece noruegos, entre ellos Fridtjof Nansen, jefe de la expedición.

Algunos pescadores miraban con cierto escepticismo la empresa y a los «locos» que se prestaban a zarpar con el Fram.

El propósito de Nansen era costear, rumbo al este, las tierras continentales, hasta que los hielos aeva sarsprisionaran a la nave en su fría tenaza. Entonces se dejaría arrastrar por la corriente hacia el Polo Norte. Nansen estaba convencido de la existencia de una corriente que cruzaba el mar solar desde el estrecho de Bering hasta el mar de Groenlandia y el Atlántico.

El Fram se hizo a la mar el 24 de junio de 1893 con rumbo al noroeste. En el muelle, las familias de los osados exploradores saludaban emocionadas a los seres queridos. Estaba también la joven esposa de Nansen, la artista Eva Sars, quien, refrenando sus lágrimas animaba todavía a los demás… Volverán, volverán.

Transcurrieron tres años interminables sin saberse nada de ellos. De pronto, el día 13 de agosto de 1896, llegó la gran noticia: Nansen había regresado. Pero, un solo hombre de la expedición lo acompañaba…¿Por que? ¿Y los demás?

EL «FRAM» A LA DERIVA
A los tres meses de su salida, el «Fram» había sido atrapado por los hielos en la zona de Nueva Siberia. Según las previsiones de Nansen, la nave sería arrastrada hacia el noroeste por el abatimiento del rumbo. Pero, en los hechos, se trataba de un avance muy lento que, a veces, se cambiaba en retroceso. Dos años duró la vida monótona de aquellos hombres aprisionados en la llanura helada.

En algunos momentos, la presión de los hielos se tornó amenazante, pues la enorme masa helada había alcanzado un espesor de doce metros y llegaba hasta el puente del barco. Éste, gracias a la conformación de su casco, pudo evitar ser aplastado por el hielo.

barno fram de nansen

Barco FRAM de Nansen Para Su Aventura

En el desierto ártico el barco se había transformado en un pequeño laboratorio científico, se medían las corrientes, los vientos y la temperatura. Verdadero asombro causó el descubrimiento de las profundidades oceánicas (de 3 a 4 mil metros). Esto hacía pensar en la existencia de una gran extensión submarina y en la ausencia de tierras en el Polo.

En otoño de 1894 Nansen comprobó que -el abatimiento del rumbo llevaba al «Fram» hacia el norte en una proporción inferior a la prevista. El Polo quedaba aún muy lejos. En vista de ello, el heroico explorador decidió alcanzarlo a pie. «El Polo —escribía en su diario— es la meta que desde largo tiempo atrae a los hombres; si no hacemos ahora una tentativa aprovechando el hecho de estar muy al norte, quién sabe cuánto tiempo transcurrirá antes de que se pueda hacer otra.»

mapa del viaje de Nansen

MARCHA SOBRE EL HIELO
15 de marzo de 1895 Nansen, acompañado Fredrik H. Johansen, con tres trineos y veintiocho perros dejó el «Fram» y emprendió la excepcional aventura sobre los hielos. Fue un Be angustioso, agotador, tremendo. La marcha era cada vez más extenuante, pues los hielos polares no forman una llanura lisa; era un sucederse de grietas y diques formados la cumulación de los hielos, que estorbaban avance de los trineos; éstos debían ser transitados por los hombres más allá de cada obstáculo.

El frío era atroz; enfundados en la bolsa dormir, debían acampar al raso con una temperatura de 40 a 45 grados bajo cero. Nansen comprendió que no podrían continuar en aquellas condiciones. Así escribió en su diario:«Hubiera sido  una locura persistir en la marcha hacia el norte. Decidí, por tanto, detenerme y dirigirme hacia el sur, a la Tierra de Francisco José. Pero, antes de meternos en nuestra cómoda bolsa de dormir, realicé una observación astronómica resultando que nos hallábamos a 86°13′ 6″ latitud N.»

Faltaban aún 400 kilómetros para llegar hasta el centro del casquete ártico (el Polo Norte). Con la latitud lograda, Nansen superaba en casi tres grados el record anterior alcanzado por la expedición norteamericana de Greely.

La vuelta fue mucho más extenuante que la ida. Duró un año y unos meses. Los dos exploradores tuvieron que vencer los desiertos de hielo y los terribles huracanes de nieve. Los alimentos comenzaron a escasear. Hasta que se terminaron. Para sustentarse tuvieron que sacrificar uno tras otro a los perros. Afortunadamente pudieron, luego, cazar osos, focas y morsas y, de esta manera, lograron sobrevivir.

Llegaron finalmente a tierra firme en una isleta solitaria al norte de la Tierra de Francisco José. Allí invernaron hasta la primavera, y reanudaron la marcha hasta el cabo Flora, donde hallaron la expedición del inglés Jackson.

Con el barco inglés, Nansen y su compañero pudieron llegar a su patria el 13 de agosto de 1896. Poco después también el «Fram» arribaba a las costas noruegas. La empresa maravillosa había terminado felizmente. Nansen traía importantes noticias sobre la zona ártica.

SU VIDA: Fridtjof Nansen nació en Store Fróer, cerca de Cristianía (Noruega), el 10 de octubre de 1861, de noble y rica familia. Desde niño amó el estudio  la vida libre en medio de la naturaleza bravía. Alternaba los largos períodos de estudios sobre ciencias naturales y geografía con muy largos y solitarios paseos por los dilatados campos paternos.

A los 14 años de edad se alejó de su hogar para vivir, por largo tiempo, en un bosque alimentándose de la caza y de la pesca. El continuo ejercicio física la transformó en un atleta de valía. A los 18 años de edad fue campeón noruego de esquí, y a los 19 egresa de la Universidad de Cristianía diplomado en ciencias naturales.

Inmediatamente después cumplió un viaje hasta el mar Ártico para estudiar la vida de las focas. A su regreso he nombrado director del Museo Zoológico de Bergen, y en 1885 viaja a Nápoles, donde frecuentó la estación zoológica. En 1888 cumplió por primera vez la travesía de Groenlandia | cinco años después se hizo a la mar a bordo del «Fram» para realizar su magnífica hazaña, que jamás pudo ser olvidada.

A su regreso del Polo, Nansen tenia 35 años de edad; era rico cargado de honores y pletórico de energías. Escribió libros científicos, realizó sistemáticas exploraciones en mar Báltico, emprendió una larga navegación por el mar de Kara, y ce aquí, por el Yenisei, llegó hasta el corazón de Siberia y siguió en ferra-carril hasta el Extremo Oriente. Cotí este viaje quiso demostrar la posibilidad práctica de establecer contactos comerciales, por agua y por tierra, entre Escandinavia y aquel «país del porvenir». Su actividad no se limitó al campo científico: se interesó asimismo por la política.

Convirtiose en uno de los más ardientes sostenedores de la independencia de Noruega; él mismo efectuó gestiones ante Carlos de Dinamarca a fin de elevar a este príncipe al trono de Noruega. Desde el estallido hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, Nansen ayudó a los prisioneros de guerra y a las poblaciones afectadas por la falta de alimentos.

En 1919 organizó la repatriación de casi medio millón de prisioneros alemanes que estaban en Rusia, al mismo tiempo que socorría a las poblaciones hambrientas del territorio ruso. Estas meritorias actividades de conmovedora solidaridad humana valieron al gran explorador, en 1922, el Premio Nobel de la Paz.

Fridtjof Nansen falleció en Lysaker el 13 de mayo de 1930.

El Tratado Antartico Que establece? Objetivos Hielos Continentales

El Tratado Antartico Que establece?
Objetivos – Hielos Continentales

En la década del noventa, la opinión pública tomó conocimiento de que los problemas limítrofes con Chile aún no habían terminado, tal como se creía después de la firma del Tratado de Paz y Amistad por la denominada «cuestión del Beagle», en 1984.

Mapa De La Antártida

Persistían sin solución veinticuatro cuestiones limítrofes, desde Salta (mina La Julia) hasta Santa Cruz (campo de Hielo Continental). En poco tiempo, veintidós de ellas se resolvieron de común acuerdo pues sólo se trataba de cuestiones técnicas vinculadas a la demarcación o a la identificación de los puntos que sirven de apoyo a los hitos demarcatorios.

La penúltima cuestión, en la zona de la «Laguna del Desierto» (de aproximadamente 500 km2), se resolvió en 1994 previo sometimiento al arbitraje de un jurado integrado por juristas latinoamericanos. Así, por mayoría de votos, se reconoció que el área en disputa pertenecía a nuestro país.

De esta forma, sólo queda sin resolución un último punto: el Campo de Hielo Patagónico, mal llamado Hielo Continental Patagónico. Esta última expresión se utiliza cuando las masas de hielo ocupan una superficie superior a los 50.000 km2 y fluyen independientemente del sustrato rocoso. Estas dos condiciones no se cumplen en la zona en litigio, donde la superficie cubierta por el hielo es de 22.000 km2 y fluye bajo el fuerte control de la topografía del lugar.

Como relictos de las glaciaciones cuaternarias, la región patagónica conserva dos campos de hielo, de los cuales el más austral es compartido por la Argentina y Chile, motivo de las actuales discrepancias limítrofes. El principio que rige el límite entre estos dos países es el de las altas cumbres que dividen aguas, acordado en 1881 en el Tratado de Límites y en el Protocolo de 1893-Las características geográficas del área determinaron una demora en la demarcación del límite que dio lugar a los nuevos reclamos territoriales de Chile, que no respetan lo acordado a fines del siglo pasado.

Después de la falta de acuerdo entre las dos comisiones de límites, se buscó una solución «política»: el acuerdo Menem-Alwin de 1991 creó una línea poligonal que divide la zona argentina en dos partes. Esta es una demarcación arbitraria que cede a Chile 1.057 km2 de hielos con los afluentes de los tres principales glaciares argentinos: Viedma, Upsala y Moreno.

Queda comprometida además la cabecera del río Santa Cruz y también parte del Parque Nacional Los Glaciares, área que ha sido declarada patrimonio mundial por la UNESCO. Para que el acuerdo entrase en vigor era necesaria la ratificación de ambos Parlamentos, ya que las cuestiones de límites se deciden en el Congreso. Pero no se logró quorum, por lo que sigue pendiente de definición. A fines de 1998 se anuló la poligonal y se reiniciaron las tratativas, aunque Chile sigue pretendiendo territorio argentino al este de las altas cumbres divisorias de aguas.

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PANORÁMICA DE LOS HIELOS CONTINENTALES