Territorios de EE.UU.

Territorios Adquiridos Por Estados Unidos Expansión Americana

Territorios Adquiridos Por Estados Unidos
Expansión Territorial Americana

Cuando Estados Unidos conquistó su independencia, toda la población vivía prácticamente en la costa este. Sólo algunos adelantados habían llegado más allá de los Apalaches, aunque sin pensar en establecerse allí. Después de ellos vinieron los tramperos y los misioneros, que contribuyeron activamente a la emigración hacia el oeste. Los mormones en Utah y los buscadores de oro en California desempeñaron un papel decisivo. Pero hasta después de la guerra de Secesión, y gracias al tendido del ferrocarril, no empezó la verdadera colonización del oeste

Al terminar la guerra de la Independencia, la mayoría de los habitantes de Estados Unidos vivían al este de los montes Apalaches. El oeste era un territorio inexplorado, en el que vivían los pieles rojas; era el Far West. Pero ya en aquellos días pequeños grupos de blancos se habían establecido al oeste de los Apalaches.

Estos colonos vivían del producto de lo que cazaban y pescaban. A veces sembraban maíz en una parcela de tierra que habían roturado alrededor de su cabana. Pero estos colonos no se establecían en parte alguna: en cuanto había nueva gente que atravesaba los Apalaches y construía un pueblo, estos pioneros se adentraban más hacia el oeste.

negociaciones del gobierno con los pieles rojas

Negociaciones del gobierno con los pieles rojas

Muchas de estas figuras medio legendarias, medio históricas, sobrevivieron gracias a las novelas de Fenimore Cooper; tramperos con gorro de piel de castor, vestido de lana y botas de cuero. Su guía era Leather Stocking (Medias-de-Piel), con su inseparable carabina.

Otro de esos intrépidos tragaleguas de los bosques, al que los norteamericanos parecen recordar e imitar más, fue John Chapman, que vivió de 1775 a 1847. En lugar de carabina llevaba un libro de salmos, un hoyador y una navaja de injertar. Nunca se enfadaba ni con los hombres ni con los animales, y continuamente plantaba manzanos, de donde le viene el apodo de Johnny Appleseed (Juanito pepita de manzana). Los indios tomaban por loco a este hombre, que iba vestido de modo extraño.

En 1801 descendió por el Ohio; más tarde recorrió en todos sentidos la pradera de Indiana y, trece años después, de 1834 hasta el día de su muerte, vivió en las cercanías de Fort Wayne. Todos los norteamericanos han oído hablar de Johnny Appleseed.

El teniente John C. Fremont, llamado el Explorador, fue otro de esos pioneros del oeste. De 1842 a 1846 organizó tres expediciones a la costa occidental y trazó las rutas que los emigrantes recorrerían más tarde. Los relatos entusiastas que hizo favorecieron la migración y contribuyeron eficazmente a colocar los territorios del oeste bajo la bandera estrellada. Su guía era Kit Carson, famoso trampero enemigo de los indios.

Después de estos pioneros vinieron los misioneros. El más conocido es Marcus Whitman, doctor que en 1835 emprendió el viaje hasta los confines del noroeste para convertir a los indios de aquellas tierras. Un año más tarde volvió a esa región en compañía de su esposa.

Dedicaron once años de su vida a propagar el cristianismo entre los indios, mientras cuidaban a sus enfermos y les ayudaban a cultivar las tierras. En 1847 se declaró una epidemia de viruela, y los indios, convencidos de que el único modo de acabar con ella era sacrificar al doctor, le asesinaron junto con toda su familia y saquearon la misión.

Los mormones tomaron parte activa en la colonización del oeste: en 1847, conducidos por Bringham Young, fundaron Salt Lake City. Los buscadores de oro llegaron a California a millares después de que el asistente del plantador suizo Sutter descubriera un filón en el año 1848.

En 1822, la ruta de Santa Fe unió esta localidad con el Missouri. Esta pista, trazada a través de la pradera y el desierto, es la que siguieron los colonos, protegidos durante su viaje por los trailpilots. Más tarde, el ferrocarril siguió también este camino.

En 1857, Jefferson Davis, que era secretario de Estado del Deparlamento equivalente al Ministerio del Ejército y que más tarde fue presidente, importó de Asia Menor 75 camellos. Estos animales pueden llevar una carga de 500 kg y recorrer diariamente una distancia de 35 a 40 km. Davis quería utilizar estos camellos para asegurar el transporte de mercancías a través de los desiertos y llanuras de los territorios del sur.

El primer viaje, sobre un recorrido de 2.000 km, del golfo de México a California, que acababa de convertirse en uno de los estados de la Unión, fue un verdadero éxito; pero los viajes siguientes fueron menos afortunados y, entretanto, los estados del norte y los del sur se habían enzarzado en una guerra; de modo que abandonaron el proyecto. En 1860, California y Missouri quedaron unidos por medio del Pony-Express.

Como el número de colonos que iban al oeste no cesaba de aumentar, hubo que distribuir tierras entre ellos. En determinadas regiones, las tierras que no pertenecían a nadie, llamadas claims, fueron adjudicadas de manera verdaderamente singular: por medio de la land course. Ésta consistía en una carrera entre los candidatos a propietarios; el que llegaba primero a determinado claim se convertía en su propietario.

land course en ee.uu.

La prosperidad del oeste no empezó hasta después de la guerra de Secesión. La Homestead Act (1862) estimuló eficazmente la emigración hacia el oeste al estipular que todos los que desearan establecerse en el nuevo territorio para levantar en él un rancho o una granja recibirían 64 ha. de terreno.

Hacia 1880 habían sido concedidas ya 22.500.000 ha.; hacia 1890, ¡todo el oeste había sido colonizado.

En aquella época 6.000.000 de blancos habitaban en él. Esta rápida evolución se debió en gran parte a la construcción del ferrocarril. Dos sociedades se encargaron de trazar la primera línea transcontinental: la Union Pacific Railroad, que construyó su línea en dirección al oeste a partir de Council Bluffs, en lowa, y el Central Pacific, que empezaba en Sacramento, California, y avanzaba hacia el este.

El 10 de mayo de 1869 ambas líneas se encontraron en Promontory Point, en Utah. Hacia 1885, cuatro líneas unían el valle del Mississipí a la costa occidental.

LA EXPANSIÓN AMERICANA:

Al principio, Estados Unidos no era sólo 13 colonias que se habían independizado de Inglaterra y que se hallaban situadas en la costa del Atlántico. Numerosos colonos atravesaron pronto los Apalaches en dirección al oeste. En menos de un siglo, Estados Unidos se aseguró la posesión de todos los territorios situados entre el Atlántico y el Pacífico y de Canadá al golfo de México. Además, compró Alaska a Rusia, obtuvo las Hawai y numerosos puntos de apoyo en el Pacífico. Finalmente, en 1903, adquirió la zona del canal de  Panamá.

Cuando los 13 estados que al principio formaban la nación, y que se hallaban situados entre los Apalaches y el Atlántico, empezaron a extenderse hacia el oeste para proporcionar espacio vital a una población que crecía incesantemente, surgió un nuevo problema: ¿A quién pertenecían los nuevos territorios?.

La respuesta a esta pregunta fue motivo de querellas entre los 13 estados; hasta que decidieron, finalmente, considerar los territorios occidentales como propiedad común y someterlos al control del Congreso federal.

En 1783, los 13 estados habían extendido ya su territorio hasta el Mississipí. En aquella época el oeste sólo era una inmensa extensión de desiertos y estepas en los que únicamente vivían los pieles rojas. Pero cada vez eran más los colonos que iban a establecerse allí. El Congreso declaró al oeste propiedad federal y decidió que un territorio sería organizado como estado autónomo en cuanto tuviera, al menos, 60.000 habitantes.

La emigración hacia el oeste trajo consigo grandes dificultades para Estados Unidos, pues era preciso vender tierras a los pioneros, dotar a los nuevos territorios de una administración y cuidarse de los indios que querían defender sus tierras contra los intrusos. Estos problemas se resolvieron. Los colonos se ponían en marcha en grandes grupos, con caballos y carretas tiradas por bueyes, para crear, en el oeste, un mundo nuevo. Al mismo tiempo nació también otro tipo de hombre: el hombre emprendedor del oeste.

En 1803, como Francia no estaba en condiciones de administrar ni defender sus posesiones norteamericanas, el presidente Jef-ferson adquirió la inmensa Luisiana por 15.000.000 de dólares, y Estados Unidos extendió su territorio hasta las montañas Rocosas. De esta vasta colonia francesa nacieron, más adelante, los estados de Missouri, Arkansas, Iowa, Nebraska, Oklahoma, Montana, Dakota del Sur y parte de Dakota del Norte.

En 1820, Kentucky, Tennessee, Ohio, Indiana, Mississipí, Illinois y Alabama habían sido ya elevados al rango de estado. La bandera de Estados Unidos se vio adornada con nuevas estrellas. Esta vigorosa ampliación imponía a Estados Unidos la necesidad de poseer algún puerto en el golfo de México, y compraron a España la Florida, siendo presidente James Monroe. Hacia 1840 toda la región del golfo de México estaba poblada por pioneros que establecieron en ella inmensas plantaciones de algodón.

Entretanto, algunos de los inmigrantes marcharon hacia el norte. A principios del siglo XIX, Mackenzie, Fraser y Thompson dirigieron algunas exploraciones a través de Canadá y alcanzaron la costa del océano Pacífico.

En esta época Canadá atraía poco a los colonos. El suroeste, en cambio, les atraía como la miel a las moscas.  Muchos fueron los que se establecieron en Tejas, que en aquella época era una provincia de México. En 1836, los téjanos, acaudillados por Sam Houston, se sublevaron contra México. Después de ganar los insurrectos la batalla de San Jacinto, Tejas se convirtió en una república y nueve años más tarde se unía a Estados Unidos.

California, otra posesión mexicana, ejercía también sobre los pioneros una extraordinaria fuerza de atracción. También allí hubo de hacer frente México a una revuelta que la historia ha dejado consignada con el nombre de «revuelta de la bandera del oso» (1846). La paz de Guadalupe Hidalgo puso fin a esta guerra en 1848. Estados Unidos se aseguraba no sólo la posesión de California, sino la de todo el territorio del suroeste, o sea: Nevada, Utah, Arizona, Colorado y Nuevo México.

Entretanto, también en el norte sufrió modificaciones el mapa de Estados Unidos. El Tratado de Oregón (1846) les adscribió toda la región situada al sur del paralelo 49, territorios que más adelante formarían los estados de Washington, Oregón e Idaho. Estados Unidos había conseguido, en menos de ochenta años, extenderse de Canadá a México y del Atlántico al Pacífico.

Pero no se detuvieron ahí: En 1867, por iniciativa del secretario de Estado Seward, compraron a Rusia el territorio de Alaska por la suma de 7.200.000 dólares. Sin embargo, Alaska no se convirtió en estado hasta 1959.

A fines del siglo XIX la isla de Cuba se alzó contra el Gobierno español. Al principio, Estados Unidos permaneció neutral. Pero cuando el acorazado norteamericano Maine hizo explosión en la rada de La Habana, el presidente Mac Kinley decidió pasar a la intervención armada. España, que había sufrido fuertes pérdidas, tuvo que ceder.

El tratado de paz, firmado en diciembre de 1898, estipulaba que España cedía la soberanía de Cuba a Estados Unidos y que la isla sería ocupada por las fuerzas norteamericanas hasta su accesión a la independencia. España cedió además las islas de Puerto Rico, Guam y las Filipinas. Con todo esto, Estados Unidos se había establecido también en las islas Hawai. En 1899 consolidó su posición en el Pacífico mediante la ocupación de puntos de apoyo en las Samoa.

Al construir el canal de Panamá, que es de gran importancia estratégica para Estados Unidos, el presidente Theodore Roosevelt suscitó en el istmo una sublevación contra Colombia. Panamá, que consiguió su independencia, vendió la zona del canal a Estados Unidos en 1903.

El General Cluster en el Oeste Americano

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