Tiberio

Biografia de Claudio Emperador Romano Historia y Vida

Biografia de Claudio Emperador Romano

Según la historia, cuando Calígula fue asesinado los pretorianos clamaban por Claudio como nuevo emperador, oponiéndose al régimen republicano que el Senado deseaba instaurar.

Claudio era hermano de Germánico y tío del asesinado Calígula. La soldadesca halló al elegido por sus oficiales oculto en una cámara del palacio imperial, y le arrastró a su proclamación medio muerto de pánico (24 de enero del año 41).

biografia del emperador Claudio

Tiberio Claudio César Augusto Germánico​, historiador y político romano, fue el cuarto emperador romano de la dinastía Julio-Claudia, y gobernó desde el 24 de enero del año 41, hasta su muerte en el año 54. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador romano nacido fuera de la península itálica.

Tenía cincuenta años de edad, y hasta entonces nadie se había fijado en su persona. Siempre según las mismas fuentes, Claudio fue de natural humilde y encogido, enfermizo y débil, torpe y pusilánime, espíritu recto y pacífico, y dedicado a la pura erudición.

Un ser, pues, realmente secundario, a quien la diadema imperial habría de venir harto holgada.

Elevado de repente a lugar de tanta responsabilidad, el aprovechado discípulo de Tito Livio, pues este eminente historiador le había introducido en los recovecos de la erudición, confió el gobierno a los libertos y su persona a las intrigas y caprichos de sus dos últimas mujeres, Mesalina y Agripina.

Esta decisión hállase explicada no sólo por su naturaleza, sino por los avatares de su vida. Tiberio Claudio Nerón había nacido para obedecer y para ser menospreciado, en un complejo permanente de inferioridad.

Sus padres, Druso y Antonia, adoraban en Germánico, el mayor de los hermanos, mientras que Claudio era relegado a un lugar secundario en el afecto paterno (había nacido en Lyón el 1° de agosto del año 10 antes de Cristo).

Más tarde, cuando Augusto adoptó a Tiberio y a Germánico, Claudio fue excluido de cualquier cargo público, lo que se explica no sólo por su timidez, sino por la preocupación de la familia Julia de no confundirse con la Claudia.

De esta manera pasó lo mejor de su vida entregado a estudios sobre los etruscos y los Césares, cuyo carácter fué algo pedante. Es lógico que cuando fué llamado a gobernar se apoyara en los libertos y en sus esposas, dotadas de más recia personalidad, aunque no de buenas costumbres.

Este es, por lo menos, el relato tradicional. Lo que se desprende de los sucesos históricos y de los documentos arqueológicos, revela, por el contrario, que Claudio presidió una época de paz y prosperidad, y que, personalmente, siguió la política de rehacer el Principado de Augusto, comprometido por las veleidades de última hora de Tiberio y las tendencias orientalizantes de Calígula.

En efecto, logró que, de nuevo, el Senado y el ejército cooperasen en una misma función bajo la persona del emperador.

esposas de claudio
Las dos esposas del emperador Claudio. Mesalina (izquierda) fue educada en el mayor libertinaje. Casada a los dieciséis años con Claudio, siguió en la pendiente del vicio hasta hundirse en la mayor depravación. Su nombre ha quedado como símbolo de la impudicia femenina. Sus actos llegaron a tal extremo, que Claudio la hizo matar. Julia Agripina descendía de Germánico y Agripina la Mayor. De joven se casó con Domicio Aenobarbo. Desterrada por sus vicios por su hermano Calígula, regresó a Roma para casarse por segunda vez, ahora con su tío Claudio. Sin reparar en intrigas, logró el trono para su hijo Nerón

Y este éxito no puede ni debe atribuirse al gobierno de los libertos (Narciso, Palas, Calixto, Polibio), los cuales, si acertaron en algunas medidas de gobierno, como en la unificación progresiva del mundo romano y el desarrollo de los organismos administrativos, contribuyeron a rodear la persona de Claudio de una atmósfera de corrupción, vicios y desórdenes morales y físicos.

En todo caso, no debemos olvidar que bajo Claudio el territorio del Imperio se engrandece con Britania, Mauritania y Tracia; que las obras públicas adquieren singular desarrollo; que la prosperidad es general, y que se realizan los artículos básicos del programa del Imperio.

Pero la Historia, conducida por Tácito y Suetonio, se ha complacido mucho más en presentarnos a Claudio como juguete de sus esposas.

De una de ellas, Mesalina, mujer impúdica, sensual y egoísta, se libró por la muerte cuando sus devaneos con Cayo Silio terminaron en una conspiración en regla contra la vida del emperador (48).

De la otra, Agripina, cuya figura también comentaremos, no supo librarse jamás. Con tenacidad inquebrantable, Agripina logró que Claudio adoptase a su hijo, el futuro Nerón, en detrimento de Británico y Octavia, sus hermanastros.

Se desembarazó de todos los obstáculos que separaban a su hijo del trono; y cuando fué el mismo Claudio quien pudo constituir una barrera, le envenenó gracias al trágico saber de Locusta.

El hecho ocurrió el 12 de octubre del 54. Claudio debió morir al día siguiente. Pero esta tradición merece ahora muy poco crédito

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Peores Dictadores de la Historia Crueles Lideres Genocidas

Peores Dictadores de la Historia Crueles Líderes Políticos Tiranos Genocidas

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TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de Adol Hitler
2-Biografia de Josef Stalin
3-Biografia de Pol Pot
4-Los Jóvenes Turcos
5-Junta Militar Agentina

Un dictador es un político cuya mente, enferma de poder, va por un solo carril, y cuyo deseo consiste en imponer su voluntad y sus valores a todos los ciudadanos y eliminar a quienes no los aceptan. La búsqueda y la conservación del poder se convierten en el único objetivo de su existencia.

¿Cuáles serían los rasgos de la personalidad de los dictadores que contribuyen al desarrollo de esas características?. Freud explica que las causas de la desintegración de la personalidad deben buscarse en la infancia y que, en algunos casos, la frustración se origina en experiencias prenatales. La neurosis o la psicosis pueden originarse en una infancia desgraciada. La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el proceso de formación de un psicópata o un sociópata, algunas de cuyas características aparecen en la mayoría de los dictadores.

Un rasgo distintivo de la vida de los gobernantes autoritarios es, justamente, que han tenido una infancia y una adolescencia con grandes carencias, no sólo en el aspecto material sino también en el familiar. Hitler, Mussolini y Stalin tuvieron un pasado desgraciado, una madre abnegada y un padre al que detestaban. La rebeldía juvenil los llevó a tener problemas con las autoridades, que generaron en ellos un fuerte resentimiento. Sin afecto, inseguros, humillados en la etapa adolescente, incapaces de mantener relaciones sexuales satisfactorias, los dictadores buscaron compensar su baja autoestima mediante el uso y el abuso del poder.

Por supuesto, sería absurdo suponer que todos los niños desgraciados serán más adelante dictadores, delincuentes juveniles o psicópatas. Sin embargo, en estos casos la semilla del futuro se plantó en un terreno fértil y aguardó el momento en que la inteligencia y la capacidad de los hombres en cuestión propiciaran su germinación. Más adelante, las cizañas invadieron el sembradío.

Es posible encontrar explicaciones en el plano físico y el psicoanalítico? Stalin tenía la cara picada de viruela y era algo deforme. Mussolini estaba obsesionado con ofrecer una imagen de macho. Hitler tenía una personalidad muy femenina. Se cree que Mussolini y Hitler tuvieron sífilis, aunque no se sabe con certeza. El médico del Führer dijo que en 1942 su paciente padeció una encefalitis que se contagió en Vinnitsa.

El tratamiento al que fue sometido le originó una dependencia de las anfetaminas. Es probable que en los últimos años de la vida de Mussolini su equilibrio mental haya sido afectado por problemas de salud. La mala salud física, como hemos visto, puede ser un elemento importante en el desarrollo de las enfermedades mentales.

La conducta despiadada del dictador turco Kemal Atatürk tiene su origen en el hecho de que sufría de psicosis de Korsakoff, un trastorno cerebral por deficiencia de tiamina que puede atribuirse al alcoholismo y cuyos síntomas son la pérdida de memoria y la tendencia a la fabulación. En ciertos casos, los problemas de salud han sido un factor que incidió en la mente de los dictadores, pero en sí no son motivo suficiente para dar origen a personalidades tan perturbadas.

Así, la clave para comprender a esos tiranos se encuentra en el desarrollo de sus tendencias, en cómo las circunstancias les permitieron abusar del poder y perder la perspectiva. Para ellos, el poder se transformó en una obsesión que estaba por encima de todo lo demás y les ofrecía la oportunidad de dar rienda suelta a la expresión de viejos resentimientos, satisfacer ambiciones personales y liberar impulsos inconscientes. De este modo, los intereses privados se convirtieron en asuntos públicos.

Los resentimientos personales se mostraban como una ideología pensada para perseguir el bienestar del pueblo, y difundida con gran habilidad para ganar la voluntad pública y el entusiasmo por la política instrumentada. Uno de los aspectos más fascinantes de la psicología de masas es que millones de hombres y mujeres comunes hayan sido embaucados al punto que se comprometieron con una causa no sólo privada sino también descabellada.

Para reforzar su imagen, los dictadores necesitaban hacerla aparecer más imponente de lo que era, entonces buscaban la adulación pública, organizaban ceremonias grandilocuentes y fomentaban la construcción de magníficos monumentos.

Además, necesitaban acabar con la oposición, fuera esta real o imaginaria. Pero en medio de todas las cortes de sicofantes y la adulación ilimitada, los dictadores estuvieron siempre aislados de la realidad y conservaron su personalidad trastornada, de modo que dentro del autoengaño en que vivían tomaron decisiones que quizás, en última instancia, bien pueden haber sido suicidas o autodestructivas. Stalin, por ejemplo, falleció en su propia cama, pero, como ocurrió con Tiberio, quizás haya recibido un empujoncito para pasar al más allá.

Hitler se suicidó en el bunker de Berlín. Mussolini fue ejecutado por partisanos italianos. Ceausescu y su esposa fueron enjuiciados y fusilados. Quizá todos ellos no hayan estado locos, pero su personalidad era tan anormal que se tornó peligrosa.

Fuente Consultada: La Locura en el Poder de Vivian Green