Torre de Eiffel

El Atomium de Bruselas Historia de su Construccion

El Atomium de Bruselas – Historia de su Construcción

Los organizadores de la Expo de 1958 en Bruselas, soñaban con una obra que como corona de la exposición universal sea un símbolo para toda la humanidad.

El ingeniero e industrial André Waterkeyn (foto izquierda) presentó una propuesta sorprendente: la fiel reproducción de los nueve átomos de un cristal de hierro alfa debía destacar en el terreno de la exposición, junto al castillo de Laeken, a escala 1:150 mil millones.

Fundamentaba su propuesta diciendo: Pues, ¿qué otra cosa, sino la desintegración del átomo, pone mejor de relieve el desarrollo a los ojos de la humanidad?”.

El jurado se entusiasmó.

El “Atomium” de Waterkeyn, construido en acero-aluminio, con sus 102 m. de altura, pasó a ser la sensación y principal atracción en el certamen, ya rico en sorpresas arquitectónicas.

El primer problema a resolver fue el de conocer el efecto del viento sobre el Atomium.

Los efectos del viento sobre una esfera aislada son bien conocidos y pueden calcularse sabiendo las dimensiones de dicha esfera; no sucede lo mismo para el conjunto de las nueve esferas relativamente próximas unas con otras y reunidas por tubos de un diámetro apreciable.

Fue necesario ensayar pues sobre un modelo reducido. Se encargó del asunto el ingeniero M. A. Joukoff.

Este trabajo duró varios meses, pero pasado este tiempo se tuvo ya conocimiento de la fuerza del viento sobre las esferas y sorprendió muchísimo cuando se comprobó la poca importancia de la fuerza del viento sobre ellas.

El Atomium, símbolo de Bruselas, se eleva 102 m sobre la superficie de la capital belga, las nueve esferas que lo componen relucen de forma cegadora, cuando el sol se refleja en su superficie curva.

Su deslumbradora belleza no es menos atractiva en la noche belga; su moderna construcción, parece escapada de un cuento de ciencia ficción.

La solución era ésta: debido a su posición, las esferas se protegían mutuamente.

Estos ensayos tuvieron lugar de junio a septiembre de 1955.

En el mes de octubre del mismo año el anteproyecto del estudio del interior de las esferas fue llevado a cabo por el arquitecto A. Polak.

Un primer anteproyecto del esqueleto mecánico de la construcción fue presentado por la S. A. La Construcción Soudeé.

El montaje del Atomium fue encargado a los “Ateliers de Construction de Jambes-Namur” que realizaron a la perfección este difícil trabajo.

A principios del año 1957 se colocó el primer elemento del tubo central vertical que mide 18 m de altura por 3,30 m de diámetro y un peso de 40 toneladas.

En la parte superior lleva soldado el anillo exterior donde se articulan los 12 arcos de la esfera base.

A continuación se colocaron las 12 columnas de sección rectangular que sostienen la gran corona de 10 m de diámetro, sobre la que se apoya el extremo inferior de los 12 arcos de estructura tubular y sección rectangular que forman la estructura principal de la esfera base.

Las vigas de las dos plantas y el armazón secundario que une los grandes arcos se efectuó en marzo de 1957; el revestimiento con planchas de aluminio brillante siguió inmediatamente, ya que era necesario efectuar la prueba del nuevo sistema de los triángulos esféricos, y se terminó la construcción de la esfera de base a principios del mes de mayo.

Mientras seguía el montaje deL tubo central mediante un pórtico inclinado de 18 m de altura que los montadores elevaban y fijaban al tubo central a medida que este aumentaba en altura.

El tubo central, que constituye el hueco por donde pasa el ascensor, se montó de esta forma hasta los 102 m de altura, fijado por un sistema de tirantes de cable; sirvió de mástil principal de montaje después de los tres bípodes y del armazón de las tres esferas de la parte inferior.

Los bípodes se levantaron sobre sus dos rótulas esféricas de articulación, suspendidos por su centro de gravedad entre dos mástiles de montaje de 40 m de altura; provisionalmente se sujetó por un mástil inclinado en espera de la colocación de la infraestructura de la esfera inferior y, del tubo de 29 m de longitud que la une a la esfera de la base.

El primer bípode se colocó el 15 de junio y el tercero y último, el 25 de septiembre de 1957. La esfera central fue montada en octubre.

Durante los tres últimos meses del año 1957 se montó el armazón de las tres esferas inferiores mediante mástiles de montaje instalados a nivel de la plancha inferior de la esfera.

La estructura de la esfera superior se montó entre diciembre y enero de 1958.

Los montadores habían sustituido el pórtico que sobrepasaba el tubo central por una pirámide y un trazo de grúa de 15 m.

Este ingenio de montaje, sólidamente fijado, y cuya base estaba situada a 104 m de altura, permaneció en esta posición hasta el fin del montaje; es decir hasta finales de marzo de 1958.

La esfera de la cúpula se montò por este mismo sistema.

Seguidamente se instaló una gran grúa de 45 m.sobre una plataforma situada inmediatamente encima de la esfera central que permitio el montaje de las tres esferas medias superiores y los doce tubos de aproximadamente 30 toneladas que las unía a las otras esferas.

Las tres esferas medias eran un serio problema a consecuencia de la altura a la que se encontraban y de la gran distancia a que se hallan del tubo central; pero el problema fue resuelto montando mástiles provisionales de 65 m de altura que sostenían el cubo que forma el centro de cada esfera; cada cubo de 4 m de arista, está compuesto por planchas soldadas.

Las esferas medias están formadas igualmente por 12 arcos que se articulan por abajo y por arriba, con dos pequeñas torres fijadas encima y debajo del cubo central de la esfera.

Las esferas medias se empezaron a montar en enero y se acabaron el 25 de marzo del año 1958, junto con el desmonte del soporte provisional que constituían los 3 mástiles de 65 m.

Al clausurarse la Expo 1958, las nueve esferas plateadas del Atomium se habían convertido ya en el nuevo símbolo de Bruselas, logrando incluso desplazar al «más antiguo ciudadano de Bruselas”, el Manneken Pis, de los carteles publicitarios belgas.

El magnífico brillo de las esferas es debido a la capa de aluminio especial llamado “reflectal” de 2 mm. de espesor, que las cubre.

La iluminación exterior nocturna se realizó colocando pequeñas armaduras luminosas y circulares a unas distancias regulares de 1,50 m, por todo el contorno de cada esfera.

Estas luces se encienden y se apagan continuamente y dan la impresión de puntos luminosos que se encuentran en las intersecciones de los círculos grandes, lo que da al espectador una impresión de pulsación luminosa en diferentes puntos de la esfera.

La idea de esta iluminación fue la imaginación de la rotación de electrones alrededor de cada átomo del cristal de hierro.

La posición escogida para el conjunto, fue inspirada principalmente por consideraciones estéticas. La posición aseguraba la estabilidad mediante tres torres de apoyo y tenían dos funciones fundamentales:

Sostener las esferas inferiores del Atomium y permitir la colocación en su interior de escaleras de descenso, indispensables para la salida del público que entra en él por la esfera situada en la base.

El Atomium no sólo tiene muy atractivo el aspecto exterior, pues su interior es practicable en seis esferas, las tres esferas llamadas inferiores (las que sostienen los bípodes), la esfera central y la de la cima; en un principio se pensó en utilizar las nueve esferas, pero al tener en cuenta la gran cantidad de público que podía albergar se decidió limitar el acceso a seis de las nueve esferas; su visita es por demás interesante.

Cada esfera mide 20 m de diámetro.

La distancia entre las esferas es de 29 m. El diámetro de los tubos es de 3 m. Los tubos diagonales tienen 23 m de largo y 3,30 m de diámetro.

El diámetro del pabellón, sobre el que parece reposar la esfera base, es de 26 m. La esfera base descansa sobre los cimientos y 12 columnas de 5 m de alto. La abertura circular de la parte inferior de la esfera tiene 10 m de diámetro.

Los bípodes distan entre sí 90 m. Por medio de cinco escaleras mecánicas —una de ellas, de 35 m de largo, pueden pasar por ella 3000 personas cada hora, según los belgas, la más larga de Europa— y varios escalones, se llega, por los tubos de unión, a las esferas laterales, en donde se encuentra el visitante con un bar, donde tomar un refrigerio, y también una exposición permanente de aprovechamiento pacifico de la energía atómica.

Un rápido ascensor; el más rápido de toda Europa, nos lleva, a la velocidad de 5 m por segundo, en 23 segundos, a la atracción principal del Atomium: el cómodo restaurante circular en la esfera superior que puede albergar 140 personas.

Desde él se puede gozar, junto a la “poularde” de Bruselas y cerveza belga, de una grandiosa panorámica sobre la ciudad.

“El Atomium es el símbolo de nuestra época, en la que los científicos han profundizado nuestros conocimientos sobre la materia.

Han demostrado que se trata de energía condensada, utilizable —si así lo desean los hombres para el mayor bien de la civilización y para provocar en los jóvenes vocaciones técnicas o científicas.

Si esto se realiza el esfuerzo no ‘iabrá sido en vano,, Ha dicho André Waterkeyn.

Un Paseo por el interior del Atomium

Tunel Montblanc entre Francia Italia en los Alpes Tunel en Montaña

Tunel Montblanc entre Francia Italia en los Alpes

El 16 de julio de 1965 fue un día de fiesta para una quinta parte de los 580 millones de habitantes de Europa. Cien millones de franceses, italianos y suizos fueron ganados por la admiración cuando se inauguró el túnel del Montblanc. Caravanas de coches adornados con banderas recorrieron por primera vez las dos pistas, de 3,50 m de anchura, bajo el pico más alto (4807 metros) de Europa.

TUNELEl túnel del Montblanc, de 11,7 Km. de longitud, une Francia con Italia o, más exactamente, a Chamonix, en Saboya, con Courmayeur, en el valle de Aosta. Roma y París, las capitales de los dos países qué lo perforaron, se acercaron en 20 horas de coche.

El nuevo túnel alpino es uno de los más recientes ataques al mayor obstáculo del tráfico en Europa: la cordillera de los Alpes, de 600 Km. de largo y entre 1500 y 4800 m de altitud.

Los túneles a través del macizo alpino siempre han sido hierros candentes de la alta política. Más de un gobierno se pilló los dedos. Pero los países que lo perforaron a través de la roca lograron inmensos beneficios económicos.

Sin embargo, cada nuevo túnel alpino amenazaba, por otro lado, el equilibrio económico europeo. Así fue que entre los países afectados e interesados se desencadenaron verdaderas “guerras de túneles’.

Empezó Francia con el túnel de Mont-Cenis, acabado en 1871 y que le aseguró, durante un decenio, la hegemonía sobre el comercio entreTUNEL CONSTRUCCION Inglaterra y Europa Occidental por un lado, y entre el Mediterráneo y el Oriente por otro.

Pero en 1878 el túnel suizo del San Gotardo le hizo la competencia.

Este resultó ventajoso, sobre todo, para la Alemania imperial. Más tarde, los suizos e italianos construyeron juntos, con desagrado de los alemanes, el túnel más largo del mundo; el túnel ferroviario del Simplón, de 19 825 m de longitud. Pero hoy día son más interesantes los túneles automovilísticos que los ferroviarios.

El proyecto del túnel del Montblanc ocupaba ya hacía tiempo a ingenieros italianos y franceses. Finalmente, en marzo de 1953, se llegó en París a un acuerdo en cuanto a la técnica y distribución de los gastos.

La ciudad de Ginebra, interesada también en la construcción del túnel, tomó a su cargo una parte de los 3760 millones de pesetas previstas. Ambos equipos de perforación, el francés y el italiano, deberían encontrarse a los 5600 m en el interior de la montaña. El Montblanc fue un bocado especialmente duro para los italianos.

Tuvieron que atravesarduras formaciones pizarrosas. Plataformas móviles de trabajo, en las que se habían montado hasta 20 perforadoras automáticas de alto rendimiento, avanzaron lentamente en el interior de la montaña, durante seis años y medio. Máquinas especiales extrajeron del túnel hasta un millón de metros cúbicos de escombros. Como en toda perforación de esta clase, hubo muchos contratiempos.

Las inundaciones y desprendimientos de piedras hicieron casi desesperar a los topos humanos. El campamento italiano se vio destruido por los aludes.Pero los gastos han valido la pena. El túnel del Montblanc no ha sido mal negocio para sus constructores.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: La construcción de este túnel, de 11.600 m de longitud, había durado seis años y medio. Después de que se hubo constituido, en 1949, una comisión de estudio, los proyectos elaborados por ella quedaron finalmente aprobados por los dos países algunos años más tarde. Los trabajos se iniciaron en 1959, el 8 de enero en la vertiente italiana y el 30 de mayo por el lado francés.

Pronto se hizo evidente, sin embargo, que los técnicos habían subestimado los gastos que iba a ocasionar tan gigantesca obra que a su terminación había costado 30.000 millones de francos franceses a cada uno de los dos países.

En Italia, principalmente, chocaron con dificultades imprevistas, pues aunque la dureza de los macizos de rocas era menor de lo que se había calculado, había que contar con el agua que, procedente de los glaciares, inundaba el lugar en el que trabajaban los obreros.

Hubo que hacer frente a hundimientos que dañaron los taladros y otros materiales y a veces se perdían semanas enteras para desalojar los escombros antes de poder seguir con el trabajo normal. Sin embargo, fueron las inundaciones las que proporcionaron más quebraderos de cabeza.

Después de dos años de trabajo los italianos perforaron una vena de agua que vertió 2.000 litros por segundo en el interior del túnel, que se encontró rápidamente bajo 30 cm de agua. Se pusieron en funcionamiento nuevas instalaciones de bombeo.

Las sorpresas de este estilo retrasaban de manera notable el avance de los trabajos, que avanzaban con más rapidez en unos lugares que en otros. Así, por ejemplo, se superaron en 1962 (en el sector italiano) los trabajos de los años anteriores. Es evidente que la organización y la experiencia adquirida entraron también en juego al final. ¡En siete meses consiguieron perforar 1.098,5 m y evacuar 130.970 m³ de rocas!

Al final los italianos habían necesitado tres años y siete meses para perforar la sección del túnel que les correspondía, es decir, 5.800 m, y para evacuar 440.870 metros cúbicos de rocas y otros escombros.

El 14 de agosto de 1962 se llegaba a la mitad del túnel, y los obreros franceses e italianos pudieron darse la mano. Ya la víspera, los italianos, por medio de un tubo, habían ofrecido vino a sus camaradas franceses. Pero si la perforación había terminado faltaba mucho todavía hasta dejar la obra terminada y hubo que trabajar durante largo tiempo en el establecimiento del piso de la carretera, así como en la puesta a punto de los sistemas de iluminación y ventilación del túnel.

En un túnel tan largo no era fácil proveer la aireación adecuada, tanto más cuanto que estaba destinado al tráfico automovilístico.

A despecho de las precauciones que se tomaron, tan numerosas como severas, hubo que lamentar varios accidentes mortales. Cinco obreros italianos hallaron la muerte durante los trabajos en la montaña y otros tres suoimbieron, el 5 de abril de 1963, bajo una avalancha que devastó el campamento en que se albergaban durante aquellas obras.

El túnel del Mont-Blanc es el mayor del mundo de los destinados al tráfico automovilístico. El piso de la carretera, revestido de hormigón, tiene una anchura de 8 m y en cada lado lo bordea una acera de 80 cm. Cada 300 m se ha previsto una pequeña zona de aparcamiento para los vehículos que tengan una avería, y hay infinidad de huecos provistos de teléfono jalonando el recorrido.

El túnel bajo el Mont-Blanc sube en pendiente suave de Francia en dirección a Italia. La entrada italiana está situada a una altura de 1.381 m, y la del lado francés únicamente a 1.274. Dentro del túnel los automóviles deben circular a una velocidad obligatoria que no puede ser menor de 50 ni exceder de 70 km por hora, velocidad que es controlada mediante radar.

Para pasar por el túnel hay que satisfacer peaje, medida provisional encaminada a amortizar progresivamente las enormes sumas invertidas en la obra, amortización que se espera conseguir a corto plazo, pues el número de vehículos que harán uso del túnel por razones puramente utilitarias se calcula en medio millón, a los que se unirán los de los numerosos turistas que acudirán a aquel lugar por curiosidad y por interés; todo ello quedó puesto de manifiesto el lunes 19 de julio de 1965, día en que el túnel quedó abierto al público.

Desde la caída de la tarde de la  víspera varios coches esperaban  a la entrada para asistir al momento de la apertura, que iba a celebrarse a las cinco de la mañana. El enlace del túnel con la red de carreteras es aún susceptible de perfeccionamiento, especialmente en territorio italiano.

Este túnel es una obra maestra de la técnica moderna, pero su capacidad es reducida, pues el monóxido de carbono que sale de los tubos de escape ha de ser evacuado con regularidad. Cuando el número de vehículos que circulan por él es demasiado elevado y la ventilación insuficiente, se enciende una luz roja y los coches deben aguardar a la entrada hasta que les abran paso.

Otra causa de detención es el control de la aduana, que también fue previsto. Ambas aduanas, italiana y francesa, se hallan a la salida del túnel en la vertiente italiana.

 

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg