Utopía II Utopía Tomás Moro

Leyenda de Gargantua y Pantagruel Resumen del Argumento de la Obra

Leyenda de Gargantua y Pantagruel
Obra de Rabelais Francisco

Francisco de Rabelais nació en Chinón (Francia) en 1494. Fue monje en Maillezais y se graduó de doctor en medicina en Montpellier. En 1532 estuvo en Lyon; allí se publicaron por primera vez Las aventuras de Gargantúa y Pantagruel. Después de la muerte de Francisco I, ejerció la medicina en el hospital de Metz y luego en Roma. Durante mucho tiempo acompañó al cardenal Du Bellay. A su regreso obtuvo una prebenda en la abadía de San Mauro,y en 1551 lo nombraron cura párroco de Meudon. Murió en 1553.

Las nuevas ideas del renacimiento y en especial el nuevo concepto del humanismo hicieron su primera aparición en los escritos de François Rabelais. De sus cinco libros, los más famosos son Pantagruel (1532) y Gargantúa (1534), cómicas historias épicas de gigantes. Rabelais utilizó estos personajes para personificar la libertad y potencialidad del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente.

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GARGANTÚA
Gargantúa fue hijo de Gargamella, hija del rey de las Mariposas, y de Grandgousier. Nació después de comer su madre una gran cantidad de tripas grasientas y tan exquisitas que todos se chupaban los dedos. Al nacer, Gargantúa, digno hijo de su padre, gritó con voz estentórea: «¡Quiero beber!».

A pesar de su prematura afición y de la herencia paterna, fue alimentado a leche y se necesitaron diecisiete mil novecientas trece vacas para lograr su ración diaria. Al cumplir su primer año de vida, para vestirlo se precisaron centenares de varas de satén, de etamina y de otras telas blancas; para sus zapatos, cuatrocientas seis varas de terciopelo azul. Sus colores eran el blanco y el azul. El blanco indicaba alegría, delicias, regocijos; el azul, cosas celestiales. Tuvo su buena espada de madera y su buen puñal de cuero, ambos pintados y dorados.

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Gargantúa quiere decir: «¡Qué grande es tu garganta!»
Para alimentarlo, se necesitó la leche de más de diecisiete mil vacas.

Llevaba varios anillos, uno para  conservar  su   antiguos signo de nobleza: era un rubí grueso como un huevo de avestruz. De los tres a los cinco años, lo pasó como todos los niños del lugar: bebiendo, comiendo y durmiendo. Continuamente se revolcaba en los charcos, se tiznaba la nariz, se afilaba los dientes con gruesas herramientas, se lavaba las manos en el caldo, se guarecía de la lluvia en el agua y, para que se distrajera como los demás niños de su comarca,le ofrecieron como juguete uno de los molinos de viento de la aldea.

Algún tiempo después se le construyó un gran caballo de madera, pero cuando fue capaz de viajar recibió del rey de Numidia una yegua del tamaño de seis elefantes juntos.

Al llegar a París se fijó en las enormes campanas de Notre Dame y se le ocurrió que estarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua. Pero la elocuencia de Maese Janotus lo decidió a ponerlas en su lugar, pues era evidente que una ciudad sin campanas sería igual que un ciego sin bastón.

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Robó Gargantúa las enormes campanas de Notre-Dame. Se le había ocurrido que quedarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua.La yegua de Gargantúa, para ahuyentar moscas y moscardones, enarboló su cola y tan bien la esgrimió, que abatió todos los árboles de la Beauce.

Luego, Gargantúa quiso estudiar y Panócrates fue su primer preceptor junto a otros ilustres sabios. Aprovechó Gargantúa todas las horas del día y se instruyó en todas las materias de su época, sin olvidar la música. Panócrates lo guió con tanta táctica y sabiduría, que el estudio, penoso al principio para Gargantúa, fue después el mayor de los placeres. Mas he aquí que estalló la guerra entre Grandgousier y su vecino Picrochóle, rey de Lerné, por una querella entre pasteleros y pastores, a pesar de todas las artimañas de Grandgousier, deseoso de conservar la paz.

Gargantúa dejó entonces París para socorrer a los suyos.

Llegado al castillo de Grandgousier y arreglándose la cabeza con su peine, hecho de colmillos enteros de elefantes, hizo caer, a cada peinada, más de siete balas de cañón que durante la lucha se le habían enredado en los cabellos.

Sabiendo que allí había hermosas lechugas tan grandes como ciruelos y nogales, fue él mismo a buscarlas porque tenía deseos de comer una ensalada. No cayó en la cuenta de que entre las hortalizas estaban escondidos seis temerosos peregrinos y los engulló lindamente. Después bebió un larguísimo trago de vino seco y sus ocasionales víctimas, para salvarse del torrente que las arrastraba casi hasta la boca de! estómago, se metieron entre los dientes del gigante. Tuvieron la suerte de que, al escarbarse con un mondadientes, los sacara de la bocaza.

Gargantúa sitió a Pícrochole, lo asaltó en La Roche-Clermand y se apoderó del castillo. Pícrochole quiso huir en un asno, pero los pastores lo molieron a golpes. Una anciana hechicera le predijo que su reino le sería devuelto a la llegada de los gallicisnegrullas. Picrochole espera aún, pues ese pájaro imaginario, mezcla de gallo, cisne y grulla, no existe Gargantúa distribuyó recompensas entre todos aquéllos que habían contribuido a la victoria.

Para honrar en particular a Juan de los Embrolladores, que había salvado heroicamente los viñedos de su convento, le hizo edificar la Abadía de Thelma, cuya regla era: «Haz lo que quieras.» Porque las gentes bien nacidas, libres, instruidas y rodeadas de buena compañía, tienen siempre un instinto y acicate que los impulsa a seguir la virtud y apartarse del vicio.

PANTAGRUEL
Gargantúa era ya un hombre hecho, cuando pensó en elegir esposa. Casó entonces con la hija de un rey de Utopía, la noble Badebec, quien al poco tiempo le dio un hijo que llamaron Pantagruel.

Nacido el niño en época de gran crisis, Badebec pensó que era necesario proveer de alimentos al hijo; fue así como, junto con Pantagruel, nacieron sesenta y ocho esclavos, cada uno de los cuales llevaba un mulo del cabestro; nacieron también nueve dromedarios cargados de jamones y lenguas ahumadas de vaca, siete camellos con enormes alforjas de anguilitas y de legumbres de todas clases.

Pantagruel llegó al mundo cubierto de pelo como un oso, lo que hizo decir a una de las comadres: «Ha nacido con todo el pelo, lo que significa que hará cosas maravillosas y, si vive, será hombre de leyenda.»

Así llegó Pantagruel, entre risas y lágrimas, pues su madre murió al nacer él. Su padre, entre la muerte de Badebec y el nacimiento de su hijo, no sabía qué hacer. Lloraba y reía al mismo tiempo.

Un día que Gargantúa estaba de gran banquete, temeroso de que le pasara algo al niño, lo hizo sujetar a la cuna con pesadas cadenas de hierro. Una de éstas, más adelante, se usó para cerrar de noche el puerto de La Rochela. El pobre Pantagruel no pudo romperlas, pero se levantó con gran vigor y, llevando la cuna a cuestas de modo que parecía una tortuga, llegó a la sala del banquete.

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Después de cantar y bailar tres danzas del tiempo de vendimia, Panurgo oyó la respuesta del Oráculo de la Botella: «¡Trink!» El vino tiene el poder de llenar el alma con toda la verdad, todo el saber y toda la filosofía.

Cuando estuvo en edad de estudiar, fue primero a Orleáns y después a París. Allí conoció a Panurgo que volvía de Turquía, donde había estado prisionero; el pobre llegaba tan seco como un arenque ahumado.

Panurgo fue el amigo más querido de Pantagruel y guerrearon juntos contra los dípsodas o «bebedores». Después de la conquista, Pantagruel llevó una colonia de utopianos a Dipsodia para poblarla y embellecerla.

Panurgo fue nombrado señor de Salmigondis y pronto sintió deseos de casarse. Pero antes pidió consejo a Pantagruel, interrogó a la suerte, se esforzó en interpretar sueños, consultó a toda clase de gentes, sabios y locos, y por fin decidió visitar el Oráculo de la Botella.

Comenzaron entonces una serie de aventuras que llevaron a Panurgo, Pantagruel y al Hermano Juan a los países más fantásticos y exóticos.

En los mares helados vieron palabras que se habían congelado durante una guerra estallada a principios del invierno. Allí habían quedado gritos de hombres y de mujeres, ruidos de armas, relinchos de caballos y malas palabras, pero ahora se deshelaban con la llegada de la primavera y Pantagruel podía oirías. Llegaron por fin al Oráculo de la Botella, donde fueron admitidos por la sacerdotisa Bachuc que los recibió en el templo.

De la Botella Sagrada surgió la palabra «Trink», que quiere decir «¡Bebed!»

Y bebieron vino de Falerno, brindaron e hicieron versos.

Fuente Consultada:
Las Aventuras de Garngantua y Pantagruel LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación Resumen Fácil

Concepto de Ley y Constitución Política de Una Nación – Resumen Fácil

¿Qué es la ley?
Ley es una   norma de conducta   impuesta   obligatoriamente por el legislador  para  hacer posible la vida de los hombres en sociedad. (1) Norma es la regla, o parte, a que debe ajustarse la conducta.

(1) «El teólogo Tomás de Aquino formuló una interesante noción de la ley, como regla humana, cuando expresó: Ley es la ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad». — Arturo Orgaz, «Diccionario de Derecho y Ciencias Sociales», Editorial Assandri.

leyes y constitucionLas normas jurídicas rigen la conducta para asegurar la delimitación y la coordinación de los intereses. La ley es una norma jurídica.

Es de mucha importancia distinguir entre legalidad y justicia. Legalidad o legal es aquello que está conforme con la ley. Justo es todo lo que es conforme a la justicia.

Teóricamente lo legal siempre debería ser también justo, pero en la práctica no es así. Hay a veces, leyes que no son justas; en esos casos, legal no es lo mismo que justo.

Una cosa conforme con una ley injusta es legal, pero no justa.

Condiciones de la Ley:     Para que una ley tenga fuerza de ley debe reunir las siguientes condiciones: ser justa, tender al bien común, haber sido promulgada.

•  La ley debe ser justa. Para que sea justa debe ser razonable: lo que manda debe estar conforme con la recta razón, es decir, conforme con la ley natural. Si la ley llegase a prohibir o a mandar algo en contradicción con el derecho natural y divino, no sería razonable; no sería justa, y en consecuencia, no tendría fuerza de ley.

•  Elaborada para el bien general. Toda ley debe buscar el bien general o, lo que es lo mismo, el bien común. La ley no se sanciona para los casos particulares o excepciones.

•  Promulgada. La promulgación significa la publicación oficial de la ley para que sea de todos conocida. Una vez que se ha publicado la ley y después de haber pasado cierto tiempo de esa publicación se supone que ya es conocida por todos. Nadie que viole una ley puede alegar ignorancia para excusarse de la pena.

Características de la ley:
Las características de la ley son:  obligatoriedad, estabilidad,  no retroactividad.

• Obligatoriedad. La ley establece obligaciones a todos los habitantes de la Nación, ya sea que tengan, en ella domicilio, o ya sea que estén sólo temporáneamente, a no ser que la misma ley exceptúe expresamente a alguna categoría de personas.

Habitante es todo aquel que se encuentra en territorio argentino. Comprende, por consiguiente, tanto a los argentinos como a los extranjeros.

La ley es además fuente de obligaciones. Dice, el artículo 19 de la Constitución Argentina:   «…Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohibe».

El artículo 1° del Código Civil establece: «Las leyes son obligatorias para todos los que habiten el territorio de la República, sean ciudadanos o extranjeros domiciliados o transeúntes».

El artículo 2° «Las leyes no son obligatorias sino después de su publicación, y desde el día que ellas determinen. Si no designan tiempo, la ley publicada en la Capital de la República o en la Capital de la Provincia es obligatoria desde el día siguiente de su publicación; en los departamentos de campaña, ocho días después de publicada en la ciudad capital del Estado o capital de la Provincia».

•  Estabilidad. La ley conserva toda su fuerza de obligación, hasta tanto no sea derogada por otra ley. Por consiguiente, no pierde vigencia por el uso, tiempo costumbre contraria, cambio de legislador o de los subditos.

•  No retroactividad. La ley mira al futuro, no al pasado, a no ser que en ella se diga expresamente lo contrario.

Quiénes  pueden dictar leyes:   Solo pueden   dictar   leyes aquellos que poseen la autoridad    para hacerlo y en los límites de esas atribuciones.

Lo que exceda de esos límites es un abuso de autoridad.
En la Argentina la función legislativa le corresponde al Congreso. (2).

2) «La ley en sentido propio no puede darse a los animales, que obran por necesidad, pues realizan todos sus actos por instinto natural y no pueden adoptar por sí mismos otra manera de acción. En cambio, los seres que gozan de libertad tienen la facultad de obrar o no obrar, de actuar de esta manera o de aquella».

RESPETO A LA LEY:

Ninguna sociedad subsiste sin normas que organicen y regulen la convivencia. Las leyes señalan y establecen estas normas.No hay orden social donde las leyes no se cumplen.

El objeto de las leyes es proteger la libertad, garantizar el orden y la justicia, promover el bien de la comunidad.

A la observancia y respeto a las leyes están obligados gobernantes y gobernados.

La democracia supone que todos los ciudadanos se sienten responsables de la vida y marcha de la comunidad, que cumplen sus obligaciones por convicción y convencimiento personal. Pero también requiere que el gobierno tenga el poder y los medios necesarios, y la entereza de ánimo, para exigir de todos su cumplimiento, aplicarlas con justicia y castigar a los que la violan.

Para que la democracia sea estable y fuerte no basta que los ciudadanos cumplan sus deberes. Es también necesario que estén dispuestos a hacer respetar sus derechos y a exigir de todos los conciudadanos, gobernantes y gobernados, que cumplan las obligaciones que señalan las leyes.
Ya hemos señalado que dos son los resortes de que dispone el poder para lograr la colaboración de todos en orden al bien de la comunidad: la adhesión voluntaria y espontánea, y la coacción que obliga.

Mientras mayor sea la adhesión y responsabilidad con que los ciudadanos cumplen las obligaciones señaladas por las leyes, tanto menor será en una sociedad la necesidad de recurrir a la coacción o a la fuerza.

LEYES ARBITRARIAS:

El objeto de las leyes es proteger las libertades, realizar la justicia, crear el orden y promover el bien común.Se entienden por leyes arbitrarias las que no consultan al bien común, atenían contra las libertades y derechos humanos, o han sido sancionadas ilegítimamente, es decir, atribuyéndose facultades de que se carece.

Puede también suceder que una ley justa y conforme al bien común en un momento determinado, cambiadas las circunstancias, se haya convertido en innecesaria o arbitraria.

Frente a una ley que se juzga arbitraria pueden los ciudadanos o las entidades acudir a los tribunales competentes pidiendo que se la declare inconstitucional y carente de valor.

Pueden asimismo acudir a los órganos legislativos pidiendo su modificación, derogación, o substitución por otra más apropiada.

Es lícito asimismo procurar movilizar la opinión pública y las entidades contra up^ ley que se estima arbitraria.

Si todos los medios legales resultan ineficaces y la ley es claramente arbitraria es lícito recurrir a la resistencia activa. Hay derechos humanos que son anteriores y superiores a todas las leyes positivas.

¿Qué es una Constitución?

Constitución es la ley fundamental que determina la forma de organizarse el Estado.

La componen un conjunto de reglas que forman como el armazón jurídico del Estado.

Se la suele denominar también Carta Magna porque en ella se consignan los principios que regularán las relaciones de los individuos con los poderes públicos.

La Constitución puede ser escrita y no escrita. La Constitución escrita es aquella en la que el conjunto de sus disposiciones se halla redactado y consignado gráficamente. La Constitución no escrita es aquella en la que solo una parte, o nada, se ha fijado por escrito. En este caso la componen un conjunto de costumbres y usos que se conservan por tradición.

Constitución escrita y Constitución no escrita:
Generalmente todas las Constituciones modernas son escritas y constan de dos partes: una doctrinaria y otra organizativa o política.

En la parte doctrinaria se determina la orientación general acerca de las principales relaciones sociales: derechos y deberes del habitante y del ciudadano, libertades fundamentales, etc.

En la parte organizativa o política se establecen determinaciones acerca de los órganos de la autoridad.

Se encuentra en ella la forma de gobierno, los poderes del Estado.

El Poder Ejecutivo, sus atribuciones, modo de elección, duración en el cargo, etc.

El Poder Legislativo, número de cámaras, composición y forma de elección de sus miembros, procedimientos para la sanción de las leyes, relaciones con los otros poderes, etcétera. La estructura del Poder Judicial.

Constituciones Flexibles y Rígidas:

Las Constituciones escritas suelen clasificarse en flexibles y rígidas.

Son flexibles aquellas Constituciones cuya reforma puede realizarla el Poder Legislativo con el procedimiento ordinario en uso para la reforma de otras leyes.

Son rígidas aquellas Constituciones para cuya reforma se requiere un procedimiento especial. Generalmente solo puede efectuar las reformas una Asamblea Constituyente.

La Constitución Argentina es rígida.
Se deduce por lo establecido en el art. 30: «La necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con él voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada al efecto».

La Constitución de la Nación Argentina consta de dos partes, precedidas por un Preámbulo.

En la primera parte se enumeran las declaraciones, derechos y garantías.

La segunda parte trata de las autoridades de la. Nación; el título primero se refiere al gobierno federal; el título segundo a los gobiernos de provincia.

La sección primera corresponde al poder legislativo; la segunda, al ejecutivo, y la tercera, al poder judicial.

La Constitución y las leyes

La Constitución es la ley fundamental y suorema de un país. Es la base sobre lá cual se apoya todo el andamiaje jurídico del Estado. Toda legislación que no se apoye en la Constitución no tendrá fundamento para sostenerse.

«La Legislatura tiene limitada y determinada su competencia por la Constitución».

Por ser la ley primera, fundamental y, por lo ianto, principal, y la norma jurídica más alta, no es la Constitución la que debe amoldarse a las leyes, sino que son las leyes las que deben conformarse a la Constitución.

Las leyes que sancione el Poder Legislativo deben tener el espíritu de la Constitución y no contradecirla. Una ley que negase a los ciudadanos lo que la Constitución Nacional les concede, carecería de validez. Semejante ley no debe ser sancionada, pero en el caso que lo fuera, la Suprema Corte de Justicia puede declararla anticonstitucional y por lo tanto, carente de obligatoriedad.

La Constitución Argentina, en el artículo 31° establece: «Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación…».

Este artículo enuncia en primer término a la Constitución, reconociéndole así el carácter de supremacía que tiene sobre las demás leyes. Establece además que las leyes de la Nación que se dicten lo serán en consecuencia de la misma Constitución, es decir, en conformidad con ella para el mejor cumplimiento de su finalidad.

En el artículo 28 se dice: «Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio».

El respeto a la ley

Las palabras que hace muchísimos años pronunciara Cicerón: «El bienestar de la sociedad se halla en las leyes», no ha perdido actualidad.

Para que la sociedad se desenvuelva bien deben observarse las leyes. Es obligación de todos y de cada uno el respeto a la ley.

La ley no es una disposición arbitraria o caprichosa, sino una norma razonable’ de conducta que debe ser observada para bien de todos.

Si las leyes fuesen respetadas y observadas por todos los ciudadanos,  desaparecerían  automáticamente un sinnúmero   de conflictos y malestares, y reinarían el orden y el bienestar. Para el cumplimiento de las leyes, el Estado dispone de medios adecuados, como la coacción y la sanción.

Coacción es el uso de la fuerza  social  organizada (p. ej. la policía) para hacer cumplir la ley.

Sanción es la pena que se aplica al que delinque.

Pero el temor a la sanción no debe ser el motivo que impulse al cumplimiento de la ley.

La educación al respeto de la ley debe iniciarse desde niño habituándose al cumplimiento de las órdenes domésticas, de las disposiciones de la superioridad y de las normas disciplinarias.

Hay quienes desde jóvenes parecieran satisfechos de vivir fuera de la ley o preocupados en transgredir cuanta norma de convivencia conozcan.

Es error muy generalizado creer que la ley coarta la libertad. En cierto modo es exacto: restringe el radio de acción. Pero si se considera que la ley, si es justa, tiende al bien común y al bien del propio individuo porque reprime egoísmos, violencias, excesos, intemperancias, etc., puede decirse con verdad que la ley es generadora de libertad porque quita trabas que impiden el perfeccionamiento de la persona y de la sociedad.

Así se explica la profunda verdad que encierran las palabras de Cicerón: «Me he hecho esclavo de la ley para ser libre». «Quien no es esclavo de la ley, lo será de sus pasiones y de los demás.»

Antecedentes de la Constitución Argentina

Fuente Consultada:
Educación Democrática I Para Esceulas Secundarias – Mario Alexander – Ediciones Civismo

La Soberanía Territorial y La Defensa de las Fronteras Importancia

La Soberanía Territorial
El Control y Defensa de Fronteras

La soberanía territorial confiere a un Estado el derecho de disponer con toda independencia de su territorio. Este derecho implica que el Estado se halla investido de las facultades para evitar la ingerencia de otro Estado. Quiere decir, además, que sólo el Estado, dentro de sus propias fronteras, tiene poder para proveer al mantenimiento del orden y a la búsqueda del bien común de la sociedad política que lo integra, sin que ningún otro Estado pueda alegar derechos para hacer igual tarea.

Naturalmente, el poder de que se halla investido el Estado para cumplir el ejercicio de la soberanía territorial no es un poder absoluto, ya que forma parte de una comunidad internacional y debe respetar los derechos de los demás Estados y cooperar con ellos al bien común internacional.

Tres dominios de la soberanía territorial
La soberanía territorial abarca tres dominios, a saber:

—  Dominio terrestre
Es decir, el dominio de todo el territorio físico, del suelo que integra la jurisdicción propia del Estado. Este dominio implica cuanto se relaciona con el suelo: ríos, radas, puertos, cumbres. Este principio no siempre es fácil de aplicar, ya que en la realidad de la geografía mundial los límites de los Estados se vinculan con aguas y ríos, lo que debe regularse de común acuerdo, para beneficio de todos, sin prepotencias ni usurpaciones. Así, cuando un río riega en su extensión el territorio de varios Estados, deberá servir para uso de todos ellos.

—  Dominio marítimo
En ios países con fronteras marítimas hay una extensión del mai considerado por la práctica del derecho internacional, como mar territo rial. Se denomina mar territorial al espacio marítimo adyacente a la cost.i de un Estado y sometido a su soberanía, que incluye el espacio aéreo, el lecho, el subsuelo y los recursos naturales que contiene.

El mar territorial fue considerado en un principio con una amplitud de 3 millas desde la línea de la bajamar. Después se extendió hasta doce millas La República Argentina por ley 1 7.094 de diciembre de 1966 ha extendido su soberanía sobre una jurisdicción marítima de 200 millas.

De modo que la soberanía argentina se extiende sobre la frontera marítima a lo largo y a lo ancho del llamado Mar Argentino.

Sin embargo, el mar territorial no implica, en tiempo de paz, la imposibilidad de la navegación pacífica de buques de las otras naciones. Están, en cambio, sometidos a reglamentaciones, convenios, tratados o acuerdos, los derechos de pesca y la utilización de recursos naturales.

—  Dominio aéreo
Es el espacio que se extiende desde el límite horizontal del territorio hacia el cielo. El dominio sobre ese espacio autoriza un derecho de policía y de vigilancia. Esto no impide la circulación aérea de otros países, pero la utilización es objeto de convenios internacionales, ya que tiene fines pacíficos.

La soberanía implica inviolabilidad territorial

A los caracteres antes mencionados hay que agregar que la soberanía de un Estado implica la inviolabilidad y la integridad de sus fronteras y de su suelo.

Sin embargo, la historia nos prueba que el territorio de varias naciones ha sufrido modificaciones diversas a través de los años o de los siglos. Ello ha ocurrido por la ocupación, la cesión o la conquista.

—  La ocupación hace pasar al dominio de un Estado afguhos territorios sobre los cuales no ejercía ninguna soberanía; ya sea porque lo ocupaban comunidades sin formas políticas, o porque no pertenecían a ningún otro Estado. Estaformaya no puede darse, pues no existen tierras disponibles. Este título no puede ser invocado.

—  La cesión constituye el modo esencialmente pacífico de la adquisición de territorio: donación, permuta, venta, legado. Este modo correspondió a una época de la humanidad, pero es difícil de darse en la actualidad.

—   La anexión o conquista. Es, desde todo punto de vista, un título ¡legítimo y generalmente logrado por la violencia. Es fruto de la fuerza, o de la ocupación pacífica con amenazas o, simplemente, con la usurpación. Tal es el caso de la ocupación efectuada por Gran Bretaña de nuestras Islas Malvinas, y de las Islas del Atlántico Sur. La Argentina, desde que comenzó a ser una Nación independiente, incorporó a su política internacional el principio de que en América no existían tierras res nullíus,  de modo que no podían ser objeto de ocupación  o conquista,  y se opuso en  los fueros internarcionales al engrandecimiento de las naciones por esa vía.

CONTROL Y DEFENSA DE LAS FRONTERAS DE UN ESTADO:

Comencemos por señalar que se entiende por frontera a la franja de territorio que se halla paralelo al límite internacional.

Las extensiones, ancho y configuración de una frontera dependen de las características geográficas que configuran el límite internacional. En un mismo país no hay dos fronteras iguales.

La relación entre frontera y población es también un elemento variable, ya que depende de las condiciones geográficas y económicas y de la existencia de poblaciones. Las poblaciones que viven en zonas que forman la frontera son las que sufren, de hecho, el contacto cultural y la influencia exterior en mayor medida que el resto del país. Esto es más cierto para aquellas zonas en donde el límite internacional se halla trazado sobre terrenos que no ofrecen accidentes geográficos insalvables. Hay, en cambio, zonas fronterizas que al tener por delante graves accidentes geográficos, soportan un contacto menos fuerte e intenso.

La mayor o menor influencia que ejercen los estados sobre sus vecinos depende del grado de su cultura: que sea desarrollada y compacta, que posea o no capacidad de irradiación. Existe al respecto toda una teoría geopolítica que no mencionaremos aquí.

Todos los Estados disponen medidas especiales de protección y vigilancia sobre las fronteras o, más estrictamente, sobre el límite internacional. Esa protección tiene su razón de ser y consiste en:

—  Vigilar la entrada ilegal de personas indeseables.

—  Vigilar el ingreso de mercaderías y productos, a fin de que éstos lo hagan por los puestos aduaneros respectivos y no eludan las disposiciones arancelarias ni los controles. Estos se ejercen para evitar también el mal que afecta a los países de extensas fronteras como el nuestro: el contrabando. Este, precisamente, se practica a través de lugares poco frecuentados, lejos de la vigilancia y eludiendo el cumplimiento de las disposiciones legales.

La vigilancia de las fronteras se halla al cuidado de un cuerpo especial de policía denominada Gendarmería Nacional. Ella actúa en las fronteras terrestres, mientras la Prefectura Naval lo hace en las fronteras fluviales y puertos.

La frontera, especialmente en el continente americano, y por ello también en la Argentina, constituye una zona que puede considerarse, desde el punto de vista de la población y de su cultura, débil. Es una zona débil pues es poca la población radicada en ella y los rasgos de su educación y cultura no son suficientes para resistir la presión externa. La radicación de escasa población se comprende pues la Argentina es un país poco poblado y las zonas de frontera no son las más propicias para la actividad económica. Faltan allí servicios, infraestructura, caminos, instituciones gubernamentales. Esas carencias influyen en el tipo de actividad que realizan los que allí viven.

gendarmeria argentina en defensa de la patria

Gendarmería Nacional Argentina (GNA) es la principal Fuerza de Seguridad propiamente dicha de la República Argentina. Se diferencia de las restantes Fuerzas de Seguridad y Policiales (PFA, PNA, PSA y Policías Provinciales), por ser de naturaleza militar, con características de Fuerza Intermedia, también denominadas de doble empleo (policial y militar).Cumple su misión y funciones en el marco de la Seguridad Interior y apoyo a la Política Exterior. Creada el 28 de julio de 1938 con la misión de consolidar los límites internacionales y garantizar la seguridad de los colonos y habitantes de la regiones alejada

Desde el punto de vista cultural no siempre los servicios educativos y culturales existen, o si existen son insuficientes y hasta deficientes. Faltan radios, o si las hay tienen escasa potencia; no llega la televisión y los medios impresos llegan poco y son escasos.

Otros problemas afectan a las fronteras como, por ejemplo, la radicación dominante de extranjeros, la escasa actividad económica y ésta reducida a labores agrícola-ganaderas. El conjunto de estos factores crea un tipo especial de población, ya que no se caracteriza por la acentuación de los rasgos nacionales ni por la identidad nacional.

Para combatir los problemas que crea una frontera abierta, desguarnecida, sin suficiente protección, de enorme extensión, se han venido realizando acciones que se denominan, en términos generales, política de frontera. Por tal se entiende el conjunto de acciones llevadas a cabo, en colaboración con las provincias y con los particulares, para fortalecer la frontera y resolver sus problemas.

La más moderna de esas decisiones fue el dictado del decreto-ley del año 1970, conocido con el nombre de Zonas y Áreas de frontera Esa ley establece que la zona de frontera es una franja territorial de profundidad variable, que delimita toda la periferia del país. Se establece que la zona de frontera es la que merece una acción especial del gobierno. Pero dentro de la amplia concepción de zonas de frontera se han delimitado áreas de frontera, que son las zonas particularmente críticas que merecen por ello una prioridad de atención de las autoridades. Se establecieron así nueve zonas de fronteras.

Esa ley determina las acciones que deben llevarse a cabo, pero todas tienen por objeto producir el desarrollo de la zona, fortalecer la presencia del país y dotar a la población de aquellos elementos que la identifiquen y aseguren su pertenencia al país. Los gobiernos de provincia donde están las zonas de frontera contribuyen en forma activa a la ejecución de esa política de fronteras.

Esta ley actúaf además, en complementación con otra que establece prioridades para las Escuelas de fronteras y con la denominada Comisión Nacional de Zonas de Seguridad, que lleva el registro de Tierras Fiscales en zonas de fronteras.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Fuente: Espacios y Sociedades del Mundo – Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo-Edit. Kapelusz 
Bertone de Daguerre – María Sassone

Espacios oceánicos
Cuando se deben resolver las cuestiones de soberanía en las aguas costeras y oceánicas se tratan dos temas claves: la delimitación y el potencial de recursos. El status territorial de las áreas cubiertas por el agua incluye las aguas internas, las aguas territoriales costeras, una zona contigua exterior y la zona de alta mar. El principio de línea media se utiliza comúnmente para resolver reclamos de solapamiento entre dos o más Estados.

Resulta muy difícil cuantificar el dominio oceánico. Diferentes autores han realizado cálculos sobre la base de las cifras brindadas por los organismos y equipos de investigación. Algunos autores señalan que la extensión del espacio o dominio marítimo de la Argentina es de 5.054.000 km2 aproximadamente, superficie que superaría la del total de las tierras emergidas —sector americano y sector antártico— (3.761.274 km-). En tal sentido diferencian:

– las aguas del océano Atlántico que bañan las costas argentinas, a saber: las correspondientes al mar Argentino, o sea la porción del océano localizada sobre la plataforma argentina, a la que también se denomina mar epicontinental, y el banco Burdwood;

las del océano Antartico, integradas por: el sector argentino del mar de Weddell y del mar de Bellingshausen, el mar de la Flota y las barreras de hielo, que comprenden las de Larsen, Filchner y otras menores.

Por su parte, los fondos marinos son la prolongación natural de las tierras emergidas e integran los denominados márgenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convención del Mar de 1982 ha establecido un complejo procedimiento para que los países con costas reivindiquen esos fondos marinos.

Espacio aéreo y espacio cósmico
En una concepción amplia de la noción de territorio, hoy se acepta en la comunidad científica y política que los Estados ejercen soberanía en el espacio aéreo que se encuentra sobre sus respectivos territorios; así lo ha entendido nuestro país, que mediante la ley 13.891 ha aceptado y convalidado un convenio concretado en Chicago en 1944.

Este convenio, empero, previo la posibilidad del paso inofensivo de aeronaves civiles extranjeras en los espacios aéreos nacionales, en todos los casos sujeto a las normas impuestas por el respectivo país. La cuestión se ha complicado a partir del momento en que el hombre comenzó a utilizar el espacio ultraterrestre o cósmico.

Al respecto se crearon en las Naciones Unidas comisiones que abordan este asunto y la tesitura internacional que se ha impuesto es que dicho espacio es patrimonio común de la humanidad y no podrá ser utilizado con fines militares. Una complicación accesoria surgió ante la posibilidad de cierta utilización —con fines comerciales o de otra naturaleza— de los satélites geosincrónicos; la preocupación internacional se relaciona con que pueden ser usados con fines estratégicos, además de los pacíficos.

Límites y fronteras
El Estado es una porción del espacio geográfico mundial delimitado por límites y fronteras que lo separan más o menos completamente de Estados vecinos. Los límites internacionales son líneas convencionales que dividen dos Estados contiguos. Su trazado es el resultado de distintas decisiones humanas: unos se deciden por acuerdos y otros se resuelven por arbitrajes, pero también pueden determinarse mediante guerras. Estas líneas convencionales no son estables, pues con frecuencia surgen tensiones y conflictos que llevan a su modificación, con los consecuentes cambios en los mapas políticos. La determinación de un límite internacional supone cuatro etapas sucesivas e inexcusables:

– alocación: es la etapa primera, por la cual se asignan o atribuyen territorio;

– delimitación: es el acto de establecer límites precisos entre jurisdicciones contiguas. Pueden considerarse sinónimos los términos deslindar y delinear, en tanto esas acepciones se refieren a una misma cosa: establecer las pautas para fijar con precisión el límite internacional;

– demarcación: operación que consiste en el establecimiento de señales precisas (hitos, mojones, balizas, etc.) que indican el límite; son términos sinónimos amojonamiento y alindamiento. Es decir, consiste en colocar marcas en la superficie terrestre;

– mantenimiento: es la etapa final, de carácter permanente, que tiene como fin lograr el límite acordado.

En cuanto a las formas de trazado, hay que reconocer dos tipos: las geométricas que son, en su mayoría, líneas de latitud o de longitud, cuando se apoyan en paralelos y meridianos. La facilidad con que pueden trazarse tales líneas por métodos planimétricos estándares las hace muy valiosas cuando se dividen áreas de escaso asentamiento o totalmente despobladas. Los límites no geométricos siguen generalmente el curso irregular de accidentes naturales.

Los ríos son los accidentes naturales más comúnmente utilizados en el establecimiento de fronteras, puesto que son autoevidentes líneas divisorias.

A ambos lados de los límites internacionales existe una franja de territorio, de ancho variable, llamada frontera internacional. Debe señalarse que todo límite internacional genera dos fronteras, cada una correspondiente a uno de los países enfrentados.

Hay varios tipos de fronteras y se pueden dividir en tres categorías, teniendo en cuenta cuándo se determinaron en relación con la fecha en que se originaron los asentamientos:

– fronteras subsecuentes: son las que se trazan después de que una población se estableció en un área y se formó el mapa básico de las diferencias económicas y sociales;

– fronteras antecedentes: preceden al próximo asentamiento y desarrollo de la región que abarcan. Los grupos que ocupan el área con posterioridad deben reconocer la frontera existente;

– fronteras superpuestas: es la conversión de fronteras antecedentes, en cuanto se han establecido después de que un área se pobló fuertemente. Este tipo de frontera refleja normalmente modelos sociales y económicos ya existentes, como por ejemplo los límites entre la India y Pakistán, etc.

Las capitales políticas, núcleos de poder, desempeñan un papel hegemónico merced a sus roles políticos y a la atracción que ejercen sobre las actividades económicas y culturales en un importante número de casos. Las capitales políticas, sedes de los gobiernos centrales donde funcionan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, suelen convertirse en focos de intenso dinamismo económico. En virtud de sus múltiples funciones mantienen y sostienen un evidente control y una coordinación sobre el conjunto del Estado.

 

El Estudio Científico de la Naturaleza Platón y Su Pensamiento

Influencia de Platón en el Estudio Científico de la Naturaleza

Ver: El Conocimiento Científico en la Física

Uno de los grandes ámbitos del esfuerzo humano es el estudio de la naturaleza. En este campo, la Europa de la Edad Media estaba en general bastante estancada. No cabe duda de que siempre hubo hombres que observaron el mundo y aportaron nuevos descubrimientos sobre el mismo.

Sin embargo, la tendencia más generalizada era apoyarse en la autoridad de Aristóteles. Sus textos se perdieron en Europa durante la época medieval, pero fueron preservados y platon y la cienciatraducidos por los árabes y transmitidos en esta forma a los pueblos cristianos.

La Iglesia aceptó los descubrimientos de Aristóteles como la fuente de la antigua sabiduría y de este modo sus incompletas doctrinas sobre la física y la astronomía se hicieron acreedoras del respeto general.

Sin embargo, había otra tendencia científica derivada de la antigüedad que se remontaba a Platón y los matemáticos de la Academia. Se basaba en la discusión de los aspectos matemáticos del mundo.

En el Renacimiento, cuando los textos originales adquirieron una amplia difusión, el retorno al platonismo tuvo un papel primordial en el enfoque de la astronomía.

El centro del universo: El antiguo sistema astronómico de Aristóteles situaba la Tierra en el centro del universo, rodeada de una serie de esferas concéntricas sobre las que se movían los planetas y estrellas. Esta teoría «geocéntrica» fue posteriormente adoptada por la Iglesia; coincidía perfectamente con la concepción teológica, que consideraba el ámbito terrenal de la vida de Jesús como el centro del universo.

Frente a la visión geocéntrica existía una concepción «heliocéntrica», que situaba el Sol en el centro del sistema planetario. Puede encontrarse algún indicio de la misma en el pensamiento pitagórico tardío y en la Academia de Platón. La primera formulación explícita de esta teoría se debe a Aristarco de Samos.

Sus hipótesis astronómicas fueron recogidas en los escritos de Arquímedes, el gran matemático e inventor griego. La teoría cayó en el olvido, reviviendo en la época del Renacimiento. Copérnico (1473-1543), el astrónomo polaco, la conocía y se refiere a ella en una nota marginal de uno de sus manuscritos.

Copérnico, un clérigo y astrónomo, estaba en la vanguardia de la revolución científica. Se dio cuenta de que, al considerar el Sol como centro del universo, los movimientos de los planetas (las «estrellas errantes», llamadas así por los griegos debido a su recorrido aparentemente irregular) se simplificaban considerablemente: todos se movían en círculos alrededor del sol, como lo hacen de hecho en términos generales. (Ver: Obra Científica de Copérnico)

En Atenas, en el siglo IV a.C., la filosofía natural jónica y la ciencia matemática pitagórica llegaron a una síntesis en la lógica de Platón y Aristóteles. En la Academia de Platón se subrayaba el razonamiento deductivo y la representación matemática; en el Liceo de Aristóteles primaban el razonamiento inductivo y la descripción cualitativa. La interacción entre estos dos enfoques de la ciencia ha llevado a la mayoría de los avances posteriores.

La ciencia y el método
Según la opinión de algunos, es indispensable para la ciencia poder medir los fenómenos. De otro modo, no se consideraría una investigación como científica. También en esta actitud observamos un cambio paulatino de Copérnico a Newton, respecto al cual fue Galileo quien dio el paso decisivo de la formulación numérica de las leyes físicas. No obstante, conviene observar que el método de hipótesis y deducción que se utiliza para explicar los hechos observados no requiere en sí mismo que las leyes sean matemáticas.

Una famosa pieza de investigación del siglo XVII y un ejemplo clásico de la aplicación del método científico, es el descubrimiento de la circulación de la sangre por Harvey (1578-1657). En él no intervienen las matemáticas, no porque la disciplina no estuviese lo suficientemente desarrollada, sino porque las nociones numéricas no eran relevantes en este caso. En efecto, éste es un ejemplo altamente instructivo porque muestra cómo pueden traerse a la luz hechos nuevos por medio del uso sistemático del método.

Desde los tiempos de Galeno se creía que la sangre experimentaba una especie de movimiento de mareas. Esta teoría tiene cierto mérito si se tieríe en cuenta que no se había observado ningún circuito al aplicar ligaduras a los miembros, además de otras observaciones.

Harvey mostró que Galeno debía estar equivocado, mientras que su hipótesis, la teoría de la circulación, explicaba estos hechos. De ello dedujo que debían existir unos vasos de unión tan pequeños que habían pasado desapercibidos.

Harvey no vivió para ver su teoría corroborada, pues los microscopios de su tiempo no eran lo suficientemente potentes, pero en 1661 el fisiólogo italiano Malpighi, con un instrumento más moderno, confirmó la hipótesis de Harvey. De este modo hipótesis y deducción, ayudadas por dispositivos cada vez más refinados que amplían el ámbito de lo observable, se combinan en un desarrollo constante del conocimiento científico.

El español Miguel Servet, nacido en 1511, había observado, con anterioridad a Harvey, la circulación pulmonar de la sangre.

En su época ninguno de estos avances se consideraba en principio como opuesto a la religión. Galileo trató de salvar sus descubrimientos alegando apoyo bíblico para los mismos. Newton había formulado concepciones teológicas que consideraba de gran importancia. No obstante, tanto la Iglesia católica como la protestante se mostraban en general suspicaces ante la autonomía de la ciencia. Esta actitud creó una atmósfera hostil que abrió una brecha entre el movimiento científico y el religioso.

Hasta nuestros días no se ha empezado a comprender la falta de sentido de esta división. La especulación teológica no puede abolir los hechos descubiertos por la investigación científica, aunque, por supuesto, puede haber opiniones diversas en cuanto a la veracidad de una formulación. Hoy en día ningún eclesiástico en su sano juicio trataría de aconsejar a un astrónomo sobre los movimientos planetarios.

La gran revolución científica fue un retorno consciente al método de Platón. Este no se limita a las ciencias naturales: es el fundamento de la investigación crítica en general y como tal se ha adoptado en todos los campos de estudio. Al ser autónomo, choca con cualquier autoridad externa que trate de dirigirlo. Por otra parte, en sí mismo no nos ilumina en cuanto al bien y el mal.

La ciencia no posee la respuesta a todos los problemas; es neutral respecto a los fines y sólo nos guía en cuanto a los medios. De hecho, Platón había afirmado que el conocimiento en sí mismo es bueno y la ignorancia es mala, por lo que la persecución del conocimiento debe conducir al bien.

Las grandes figuras científicas de los siglos XVI y XVII compartían esta opinión. Hoy podríamos añadir una condición más, que también es de origen griego. El bien no reside en el mero conocimiento, sino en un equilibrio armónico del mismo; de no ser así, los hombres se convierten en esclavos de sus descubrimientos, en lugar de ser   sus   amos.

Aunque la revolución científica empezó hace tantos siglos, todavía se sienten sus cambios en el siglo XX. La adaptación de las disciplinas científicas a las necesidades del mundo moderno a menudo resulta penosa tanto para los científicos como para los profanos. Pero el movimiento en pro de la redefinición de los fines de la ciencia y su lugar en la trama de la civilización, que empezó en los años cincuenta, es un indicio de que esta zona del esfuerzo intelectual encontrará al menos su lugar en el esquema general del conocimiento universal.

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Ediciones Cisplatina-

Significado del Mito de la Caverna de Platón Explicación Resumida

Significado del Mito de la Caverna de Platón
Resumen Explicativo

El filósofo griego Platón, explica en su reconocida obra La República, que existen dos niveles de saber: la opinión y el conocimiento.

Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión.

Muchas veces las opiniones tiene muy buenos argumentos que la fundamentan , pero otras no, y nunca ninguna de ellas debe ser considerada como un conocimiento verdadero.

El verdadero conocimiento o saber nace desde la razón pura, en vez de la experiencia observable.

La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.

Antes de entrar al analisis del significado del Mito de la Caverna, haremos un breve paseo por esa época del mundo griego.

ANTECEDENTES: Entre los años 500 y 300 a. C, Grecia, y en concreto Atenas, vivió una época de prosperidad económica, política y cultural.

Con la defenestración de la dinastía de Pisístrato en el 510 a. C., los atenienses se adentraron en un periodo de democracia que duró 200 años. Para los atenienses, la democracia se regía por los ideales de la libertad y la igualdad; en sí, la palabra significa «gobierno del pueblo» y «demos» aludía a la ciudadanía. Esa ciudadanía no solo incluía a los residentes en Atenas, sino también a los habitantes de la inmensa llanura litoral que rodea la ciudad, Ática, si bien no se extendía a las mujeres ni a los esclavos.

Existían tres órganos principales de gobierno: el Areópago; el Consejo de los Quinientos, un grupo electo, y la Asamblea, que actuaba como foro de debate y daba al pueblo voz política.

Tal vez todo ello propiciara el florecimiento de la teoría política; no en vano, algunos de los mayores filósofos de la historia, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, vivieron en esta época.

Hasta el siglo VII (a. C.) los griegds habían explicados los fenómenos de la naturaleza como consecuencia de la acción de dioses poderosos; basándose en ideas religioso-mitológicas creían que seres sobrehumanos producían las tempestades, los huracanes, las fases y los eclipses de la luna, etcétera.

Pero desde el siglo VI (a. C.) diversos pensadores—apartándose de las concepciones religiosas—comenzaron a indagar el por qué y el cómo de las cosas que rodean al hombre y, por propia reflexión, trataron de solucionar los más grandes problemas que. sobre el mundo y la vida surgen en la mente humana.

Guiados por un poderoso anhelo de verdad aparecieron los filósofos, es decir, los «amantes de la sabiduría«.

No eran investigadores o profesores sostenidos por ej. Estado, sino hombres que vivían para la filosofía y no de la filosofía.»

Los grandes filósofos: En la Atenas de Pericles vivió Sócrates, considerado por el oráculo deifico como el hombre más sabio de Grecia. Junto con Platón y Aristóteles, este hombre notable influyó de un modo decisivo en la trayectoria del pensamiento humano.

Sócrates no escribió nada, pero podemos conocer sus enseñanzas a través de las bellas palabras de Platón, que escribió La República, uno de los mejores esquemas para una sociedad ideal elaborados por el hombre.

Sócrates (470-399 a. C). nacido en Atenas, es una de las figuras más destacadas de la filosofía griega. Aunque no escribió nada, la posteridad, conoce su persona, su carácter y «sus doctrinas por el cariño y la estima que le profesaron su ilustre discípulo Platón y su gran admirador Jenofonte.

Su máxima preferida fue: «Conócete a ti mismo«. La filosofía de Sócrates era aplicable a todas las personas, pues para él la verdad se hallaba en el fondo de los espíritus y cualquiera podía llegar a descubrirla.

Empleaba el «método socrático» que consistía en dirigirle a un individuo continuas preguntas hasta que éste se convencía de que ignoraba lo que pretendía saber; luego, por medio de ejemplos prácticos tomados de la vida corriente, lo guiaba para que por sí solo llegase al conocimiento de la verdad.

En el año 399 (a. C.) fue acusado ante los tribunales de Atenas de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses. Encerrado en la cárcel, sus amigos le ofrecieron liberarlo, pero se negó. Fue condenado a muerte y no quiso apelar la sentencia. Con gran entereza bebió el veneno oficial —la cicuta— y murió lentamente, rodeado de sus desconsolados discípulos, mientras afirmaba que, a pesar de la destrucción del cuerpo, el alma del hombre vivirá eternamente.

Platon filosofo griego

Platón

Platón, discípulo de Sócrates, es uno de los personajes claves de la historia de las ideas. Las estructuras y concepciones mentales de Occidente quedaron marcadas por las obras, escritas en forma de diálogos, de este filósofo griego. Sus tesis filosóficas estaban vertebradas en torno a su teoría de las ideas, que expuso, por medio del famoso mito de la caverna, en La República.

En sus bellos «Diálogos» dejó escrita la doctrina de su maestro y expuso los fundamentos de su propia filosofía. Fue el creador del idealismo al afirmar que el hombre alcanza la realidad por rpedio de las Ideas, pues son ellas, y no los elementos materiales, las que dominan el universo.

Aristóteles (384-322 a. C.) nació en Macedonia y vivió en Atenas, donde fue durante dos decenios discípulo del anciano Platón. Fue un verdadero sabio y utilizó la ciencia para llegar al conocimiento de la verdad. Estudió la Anatomía y ia Fisiología, y llegó a descubrir el proceso de la respiración; en Zoología estableció una clasificación de los seres vivientes y también fue el creador de la Lógica o ciengia que se ocupa del razonamiento. Este ilustre pensador ejerció poderosa influencia en la cultura occidental y sus obras fueron base de numerosísimos trabajos filosóficos posteriores.

EXPLICACIÓN PRÁCTICA DEL MITO DE LA CAVERNA:

Para el pensador griego, VIVIR significa ir en busca de aquello en lo que uno cree y enfrentarse a preguntas fundamentales. Para él, no es vida la que se vive en «piloto automático», una vida sin opinión propia, repitiendo las ideas y opiniones sostenidas por los padres, los maestros y los amigos.

Ciertamente, puede tratarse de una forma de existencia, pero no es una vida.

Platón aborda este tema en su largo diálogo La República, en el cual, además de muchas de las ideas platónicas esenciales, explora cómo debería ser una sociedad ideal.

A semejanza de Sócrates, Platón creía que la mayoría de las personas viven en la ignorancia la mayor parte del tiempo; lo peor de tal situación es que no saben siquiera que son ignorantes.

De entre las muchas imágenes y analogías que utilizó el filósofo griego Platón, posiblemente el mito de la caverna sea la más célebre: aparece en el libro VIl de La República, una obra monumental en la que investiga la forma del Estado ideal y su gobernante ideal, el filósofo rey.

La justificación de Platón para dar las riendas del gobierno a los filósofos se encuentra en un pormenorizado estudio en torno de la verdad y el conocimiento, y en este contexto es donde interviene la alegoría de la caverna.

Mito de la Caverna de Platon

Imagina que toda tu vida has sido prisionero en una caverna.

Tienes las manos y los pies encadenados, y la cabeza sujeta de modo que sólo puedes ver la pared que queda enfrente.

Detrás de ti hay una llama, y entre tú y el fuego una pasarela por la que tus captores desplazan estatuas y todo tipo de objetos.

Las sombras que proyectan en la pared estos objetos son lo único que tú y tus compañeros de cautiverio habéis visto siempre, lo único de lo que habéis hablado y en lo que habéis pensado. Esas sombras son la única realidad que han conocido.

Sus habitantes no saben que han tomado las sombras por objetos reales; creen conocer la realidad, aunque de hecho están viviendo en la oscuridad, tanto en sentido figurado como en el literal.

A medida que desarrolla la alegoría, Platón nos pide que imaginemos que alguien entra en la caverna, quita los grilletes a un prisionero y lo conduce al exterior, a la luz del Sol. ¿Cuál crees que será la reacción del prisionero liberado.

Enceguecido por el brillo del Sol, probablemente lo primero que hará será correr hacia la seguridad de la caverna.

Necesitará tiempo y paciencia antes de que sus ojos se acostumbren a la luz y a ver las cosas tal como realmente son. Sin embargo, una vez que lo haya conseguido, el prisionero comprenderá con claridad que lo que había tomado por conocimiento no era más que puras sombras.

De regreso a la caverna, el prisionero explica a los demás la «realidad», pero seguramente encontrará oposición.

Sus antiguos compañeros continúan creyendo que las sombras son la realidad.

Ahora que escuchan una versión nueva y extraña estarán convencidos de que quien la expone se ha vuelto loco. «¿No dirán», se pregunta Platón, «que el otrora prisionero, después de haber ascendido al exterior, regresó con los ojos tan arruinados que ni siquiera valdría la pena intentar subir y salir de la caverna?.

Y si pudieran, ¿no apresarían y matarían a cualquiera que tratara de liberarlos y sacarlos de las profundidades de la caverna?».

La vida ordinaria, sostiene Platón, es como la vida dentro de la caverna.

De ella había escapado Sócrates y a ella nunca quiso volver.

Los humanos somos prisioneros que vivimos en un mundo de supuestos no comprobados, que confiamos en los sentidos como fuentes de información acerca de la realidad y que creemos que sólo es real lo que podemos ver, oír, tocar, gustar y oler.

Quizá Platón también deseaba hacer notar cuan fuerte es el poder del grupo sobre el pensamiento del individuo.

Si a todos nuestros amigos les gusta o disgusta algo, si nuestros compatriotas suponen las mismas cosas o si nuestras pautas familiares nos han convencido de que sólo hay una forma de hacer las cosas, entonces tal vez vivamos muy a gusto con esas preferencias, supuestos pautas.

Lo anterior puede parecer inofensivo cuando se trata de comer un pollo la noche de Navidad o de no poner los codos sobre la mesa, pero resulta verdaderamente peligroso cuando se trata de confiar en los sentidos y no en la razón, si se acepta como real y verdadero lo que nosotros vemos y lo que »todos saben» en vez de buscar la verdad por uno mismo.

Por eso Platón advierte: si las sombras se toman por realidad, las certezas obtenidas se habrán basado en información incorrecta e inadecuada.

EL MITO APLICADO AL SABER: Si quieren una alegoría de la condición humana, que se refiera especialmente al saber y a la ignorancia, entonces imaginen a algunas personas viviendo en una caverna.

Ellos han vivido ahí desde que nacieron, han sido encadenados, obligados a sentarse en una sola posición y a ver un punto fijo. Al

final de la cueva hay una salida al mundo exterior que, por supuesto, los prisioneros desconocen.

Arriba y detrás de ellos, arde un fuego, y entre el fuego y los prisioneros, detrás de un muro que lo oculta de su vista, hay un camino que cruza la caverna.

La gente pasa por detrás del muro cargando estatuas humanas y figuras de animales y plantas esculpidas en piedra o madera, y a veces conversan entre sí.

El fuego proyecta sombras de esas imágenes sobre la pared que ven los prisioneros y estas sombras, acompañadas por el sonido intermitente de las voces, son la única realidad que los prisioneros conocen.

Ninguno de ellos puede recordar otra, ésa ha sido siempre toda la verdad sobre el mundo…

Esta alegoría describe la condición humana. La caverna es el mundo que se nos revela por medio de los sentidos, apenas iluminado por la luz del fuego y lleno de sombras que confundimos con la realidad. La salida de la cueva, a la luz solar, representa el ascenso del alma a la vida intelectual: la vida de la mente y el camino de la razón.

Utilizando las herramientas del intelecto, llegaremos finalmente a la idea del Bien, que es la fuente de todo lo bello y lo correcto y que, en verdad, también es el único terreno confiable para la conducta moral.

Será fácil comprender por qué aquellos que han visto las cosas como realmente son, usando plenamente los poderes intelectuales, no estarán dispuestos a volver al mundo profano de los intercambios humanos. Alguien así podría parecer tonto entre las sombras de las cortes legales y la hipocresía de la vida cotidiana.

Pero haríamos bien en recordar que aquellos que creemos desorientados podrían en realidad estar moviéndose de las tinieblas a la luz y no de la luz a las tinieblas .

Y deberíamos tener mucho cuidado de quien nos reímos, no sea que nos convirtamos en los felices prisioneros que se afierran fieramente a su ignorancia y se burlan de lo que no comprenden.

Fuentes Consultadas:
Raíces de la Sabiduría Edit. Cengage Learnning  Helen Buss Mitchell
Enciclopedia Temática Familiar Grandes Figuras de la Humanidad Editorial Cadyc
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
HISTORIA José Cosmelli Ibañez Edit. Troquel

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Vaca Muerta Explotacion del Yacimiento de Hidrocarburos Shale

Vaca Muerta Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos en Neuquén

cigueña petroleoVaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como “shale oil” –cuando se extrae petróleo- y “shale gas” –cuando se extrae gas-.

Se denomina No Convencional porque  para la extracción se recurre a un método especial, totalmente diferente al clásico sistema que conocemos de las torres de perforación que solemos ver el costado de las rutas en el sur argentino, o también las famosas «cigüeñas» que trabajan incasablemente desparramadas por grandes áreas desiertas. (imagen izq.)

Este hidrocarburo, una especie de «maná del suelo» se encuentra a unos 3000 m. de profundidad, distribuido en una superficie de aproximadamente 30.000 Km2.

Como se decía antes, para poder extraerlos se debe aplicar otro método, no standar, llamando extracción  standard al sistema en donde se introduce una tubería vertical hasta el depósito de hidrocarburo y por diferencia de presión (natural o provocada) el petróleo crudo asciende hasta la superficie como ocurre normalmente en los países de medio oriente donde esta riqueza emana casi sin esfuerzo. Pero ese petróleo almacenado no era generado en ese lugar, sino más abajo, en la denominada roca madre.

Dadas ciertas condiciones de presión y de calor que haya tenido la formación rocosa, puede darse el caso de que haya quedado petróleo o gas entre las rocas y que nunca haya llegado a los almacenes. En este caso el método de extracción cambia, lo cual lo hace sumamente costoso y complejo, ya que la técnica de considerablemente distinta.

Hay que aclarar que Vaca Muerta no es un descubrimiento actual, sino que desde cuando se hicieron las primeras perforaciones convencional la tubería ha pasado por esa zona, para llegar a otras profundidades mayores conocida como Sierras Blancas. Inclusive se presentaba cierta dificultad, por que cuando pasaban por esa zona debía sellar con lodo esa parte de la perforación, para poder seguir avanzando hacia abajo.mapa vaca muerta

Por es bueno aclarar que «vaca muerta» no se refiere a la zona geográfica sino que  es una formación rocosa muy profunda que recorre el subsuelo de la mayoría de los yacimientos de la cuenca neuquina. En esa formación rocosa está atrapado el petróleo y por eso se ha convertido en un tesoro oculto del que todos los petroleros hablan.

Se cree que Vaca Muerta podría cambiar el panorama energético argentino para los próximos años y convertir al país en un gran potencial de hidrocarburos. Se llama Vaca Muerta porque en realidad, hay una sierra homónima cerca de Zapala, que fue la que le dio al científico que la descubrió hace ya varias décadas la idea de copiar la denominación.

La   formación geológica tiene un espesor entre 590 y 300m. según la zona que se considere, pues abarca una superficie de 70 mil kilómetros cuadrados, ocupando casi toda la provincia de Neuquén y pedacitos de Mendoza, La Pampa y Río Negro.

muestra roca madre
Cuando se observa una pedazo de muestra se parece es una especie de pizarra negra, que se deshace en finas capas cuando se la manipula con los dedos, como una masa de hojaldre de panadería.
Algunos pedazos de esa roca  guardan aún la forma de los amonites y un dejo de olor a hidrocarburo. (Los amonites, son animales comomoluscos con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico, hace unos 195 millones de años.)

Desde hace unos 20 años, sobre todo en Estados Unidos, se empezó a experimentar con perforaciones horizontales (ver figura) que permiten llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles.

Respecto a la reservas shale en gas , se sabe que la primera gran cuenca de hidrocarburos shale está en China, con 38 billones de m3. Y la segunda en EE.UU. con 26 billones de m3 y la tercera en Argentina con 23,5 billones de m3. (en igual orden están las reservas de oil shale). Actualmente  las reservas actuales de gas convencional de Argentina son apenas de 0,5 billones de m3. La reservas convencionales están decayendo y se están haciendo exploraciones costa afuera de algunos países como puede ser Brasil, quien ha encontrado ciertos yacimientos importantes.

En Argentina se están haciendo estudio sobre la factibilidad, debido a los altos costos que implica la extracción, pero en caso que resulte un proyecto positivo podría lograr el autoabastecimiento energético, grave inconveniente hoy, que obliga a importar por una cifra de 15.000 millones de dólares anuales, cifra que tiende a incrementarse de no conseguir nuevas extracciones.

La magnitud de la inversión oscila en los 10.000 millones de dólares. Actualmente hay cerca de 100 pozos no convencionales y la mitad son de YPF, hay planificados unos 100 pozos mas a corto plazo, pero para conseguir el autoabastecimiento se necesitaran mas de 2.500 pozos nuevos, y lógicamente si no se consiguen inversiones externas es imposible afrontar tal desafío, que en tiempo sería de unos 10 años.


El petróleo que se ha acumulado en un yacimiento común ha migrado desde algún otro lugar en las profundidades, donde se ha «producido». En cambio, los hidrocarburos tipo «shale» se encuentran en su propia cocina. Por algo, VacaMuertaes «la roca madre». El problema es que esta roca tan prolífica  no tiene porosidad y, por lo tanto, hay que creársela para poder hacer que fluya el hidrocarburo y emerja a la superficie.

El proceso de extracción consiste en realizar una perforación vertical de 15 cm. de diámetro hasta la roca madre (unos 3000 m.) y luego entrar en forma horizontal por la misma roca. Luego se genera un «punzado» con una carga explosiva que produce fundamentalmente una muy alta temperatura que perfora la tubería y funde la roca como una suerte de soplete.

Luego en un primer paso se inyectan a altísima presión entre 500 y 600 metros cúbicos de agua con agentes que reducen la fricción para hacer fracturar la roca. Ese golpe de presión hace que la roca se fracture. Como segundo paso se le vuelve a inyectar agua pero con una arena especial, una especie de bolitas negras, perfectamente esféricas, que se importa de China, Brasil o EE. UU. La finalidad de estas partículas es la evitar que se cierren las fisuras y por ese lugar circulará el hidrocarburo hacia el exterior. Un pozo puede tener entre 3 y 15 fracturas.

En las primeras experiencias hechas en EE.UU. la cantidad de agua utilizada se enviaba nuevamente al río, pero ha creado ciertos problemas ambientales, debido a la contaminación de agua subterránea,  por lo que en Argentina estaría previsto un tratamiento de ese agua, para volver a reutilizarla en nuevos pozos. Se utiliza agua del río Limay (no se usará agua subterránea) y a pesar que se utiliza mucho volumen de agua, se sabe que la industria y la agricultura consume mucho mas.

La experiencia petrolera en esa zona es sumamente importante y de larga data, pero este tipo de extracción no convencional no deja de ser un desafío día a día porque aparecen diversos problemas de orden técnico que  deben solucionarse en el momento y lógicamente va sumando nuevas experiencias a todos los operarios y capataces de la planta. Para muchos es una especie de «escuela» permanente, pues hay variables de presión , temperatura y profundidades que según el día se las debe controlar y regular con las «canillas» de las tuberías.

Por otro lado, hay una polémica respecto a los problemas ambientales y de salud que podría generan en el futuro dicha planta y las opiniones de la gente de la zona se han dividido, generándose por momentos conflictos internos, pues también se sabe que podría traer muchos puestos de trabajo para el área del yacimiento.

La polémica en Europa y en los EE.UU. La explotación de gas y petróleo shale ha sido prohibida en Francia y en Bulgaria. En Estados Unidos, donde la industria realmente estalló desde el 2000 (se hicieron miles y miles de pozos en todo el país), hay una enorme polémica respecto del impacto de la actividad en las fuentes de agua y la salud de las personas. Ha habido casos probados de contaminación en los estados de Wyoming y Colorado, y resistencia popular en Ohio, Pensilvania y Nueva York.  Los pozos de hidrocarburos no convencionales se encuentran en áreas pobladas y rurales. En los hospitales se han denunciado casos de padecimientos infrecuentes, como fuertes dolores de cabeza, tumores, reacciones en la piel. También se han notado malformaciones en fetos de animales de granja.

proceso petroleo

 

CARACTERÍSTICAS
Vaca Muerta tiene 4 propiedades geológicas que la distinguen como una formación de shale única en el mundo: importante cantidad de Carbón Orgánico Total (TOC), alta presión, buena permeabilidad y gran espesor.
A su vez, a diferencia de lo que ocurre con otras formaciones de shale, se encuentra alejada de centros urbanos, lo que facilita notablemente las operaciones.
Otra ventaja es que se encuentra a una profundidad mayor a los 2.500 metros, muy por debajo de los acuíferos de agua dulce, lo cual hace más segura su extracción y disminuye los riesgos ambientales.
Además, en esta región existe una importante actividad de producción de gas y petróleo convencional, por lo que se cuenta con la infraestructura necesaria para el desarrollo del shale.

Fuentes Consultadas: Revista VIVA Mayo de 2012

 

Organizacion de la Ciudades Utopicas Funcionamiento de Utopias

Organización de la Ciudades Utópicas

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: Icaria.

Etienne CabetAutor: Etienne Cabet (1788-1856). Nacido en una familia de clase trabajadora francesa. Recibió una buena educación, llegó a ser abogado, y fue nombrado por Luis Felipe ministro de justicia en Córcega. Cayó en desgracia porque pensó que él podía imponer sus consejeros ante el rey. Fue perseguido por un artículo que escribió, líxilado en Inglaterra escribió su utopía que se hizo muy popular cutre la clase trabajadora francesa.

Jugó un papel activo en la revolución de 1848. Finalmente, fue a Norteamérica con un grupo de seguidores para iniciar una nueva nación. Este intento falló y murió desilusionado. Se describe en: Voyage en Icarie (Viaje a Icaria) (1840).

Tratado físico: Aislada del resto del mundo por montañas y ríos. Se dividía en 100 provincias y cada provincia se dividía en 10 comunas. La capital es Icaria, que se construye según un círculo perfecto. Un río, alterado para que corra rectamente, fluye hacia el centro de la ciudad donde se divide formando una isla circular en la que hay una plaza pública y el edificio público principal. Junto al edificio hay una terraza con una «inmensa» columna coronada por una estatua «colosal». Todas las calles son rectas. La simetría es la regla. Hay miles de «carros» (tirados por caballos). Las aceras están cubiertas con techos de vidrio.

Estructura política y social: Una «república democrática» pero con un fuerte aparato de Estado. La población total está organizada en asambleas populares que pasan los asuntos que no pueden resolver por sí mismas a una legislatura compuesta por 2.000 diputados, que pueden ser destituidos, y a una rama ejecutiva compuesta por un presidente y 15 ministros. La población se divide también en 15 comisiones, cada una bajo la conducción de un comité de expertos. Los comités de expertos tienen poder de decisión sobre los hechos diarios. Se supone que no hay clases, pero hay una burocracia de expertos. Propiedad y distribución de los bienes: Las propiedades personales y los medios de producción, todos forman «un solo capital social». La distribución de los bienes es determinada por la ley de acuerdo al principio de igualdad. El Estado facilita los medios de producción, almacena los bienes en depósitos y distribuye los bienes entre todas las familias.

Producción: «Todos deben practicar un oficio y trabajar el mismo número de horas». Hay una intención de reducir el número de horas y hacer el trabajo agradable y seguro. Uso intenso de la máquina. Todas las vocaciones son igualmente respetables. Hay distinciones públicas para los trabajadores especialmente productivos. Orden y disciplina de tipo militar.

Familia /Matrimonio / Sexo: Seis meses dura el noviazgo. La educación y la opinión pública —no la ley— alientan la fidelidad conyugal.

Lugar de la mujer: Como los hombres, tienen oficios, pero se jubilan antes (a los 50 años en lugar de 65). Se les debe atención y respeto. No obstante, se supone que ellas son las que preparan las comidas.

Educación y cultura: Los objetivos son formar «buenos trabajadores, buenos padres, buenos ciudadanos y hombres verdaderos». Una rígida censura controla la producción artística.

Vida diaria: Todo es regulado por la ley. Por ejemplo, «nadie puede comer algo que la República no aprueba». Una comisión determina el número de comidas, los tiempos en que deben ser tomadas, la cantidad de platos, los ingredientes de las comidas y el menú diario. Otra comisión determina todos los aspectos de la vestimenta diaria. Hay un uniforme para cada «condición» (edad, sexo, estado civil, etcétera) y cada ocasión.

Falansterios de Fourier Utopia Ciudad Imaginaria Vida y Organizacion

Falansterios de Fourier  Ciudad Imaginaria

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: Armonía.

Autor: Charles Fourier (1772-1837). Siendo un niño, Fourier notó «el contraste que existía entre el comercio y la verdad».Charles FourierMortificado por esto, trató ingenuamente de conversar aparte con los compradores y «explicarles lo que se les estaba haciendo».

Se ganó así una buena zurra. Más tarde, y contra su voluntad, fue aprendiz con un mercader en telas y siguió la carrera del comercio. «Perdí los mejores años de mi vida en el taller del fraude.» Escribió copiosamente e hizo numerosos intentos para lograr atraer un benefactor que financiara la realización de su utopía.

 Trató de convencer a Napoleón, al Zar, al duque de Bedford, al Congreso de los EE.UU., Chateaubriand y Lady Byron, entre otros. Era capaz de esperar todos los días en su alojamiento por si el «candidato» decidía aparecer por allí.

Pero ninguno fue. Pasó la mayor parte de su vida solo, sus libros fueron ridiculizados y sólo hacia el final de su vida logró atraer algunos discípulos.

Se describe en: Théorie des quatre mouvements (Teoría de los cuatro movimientos) (1808). Traite de l’association domestique agricole (Tratado de la asociación doméstica agrícola) (1822). Le Nouveau Monde industriel (El nuevo mundo industrial) (1829-1830).

Población: 1.620 en cada falansterio.

Tratado físico: En el centro de un territorio, o falans, está el falansterio o palacio, que consta de 3 alas; una para la industria ruidosa y los niños ruidosos, una para las actividades silenciosas y una para salas de banquetes y grandes salones. En cada una de las terminaciones del falansterio hay dos templos, uno para música, gimnasia y poesía y el otro para celebrar la unidad del hombre con el universo. En la cima hay un observatorio, telégrafo y torre de señales.

Estructura política y social: Un ordenamiento jerárquico complejo, y ausencia de medidas coercitivas. Por ejemplo, las declaraciones del consejo supremo industrial, compuesto por los funcionarios de alto rango de cada grupo de trabajo, no son obligatorias, pero los deseos de los grupos de trabajo no difieren de los del consejo, cuya opinión es tenida en mucha estima. Cada falansterio está gobernado por una «regencia» o consejo compuesto por aquellos que tienen los mayores capitales y conocimientos. La intención general no es la abolición de las clases sino la armonía de clases.

Propiedad y distribución de los bienes: Se mantiene el concepto de propiedad privada, pero a todos se les garantiza un ingreso mínimo. La producción es «asociada» o cooperativa. Cada uno comparte el beneficio total según su contribución de capital, trabajo y talento. Hay intercambio comercial entre los falansterios.

Producción: La economía se basa en la agricultura suplementada por la industria «necesaria». Un sistema de «trabajo atractivo» conecta a la gente con los trabajos más apropiados para ellos de acuerdo con sus «tipos pasionales». La gente forma grupos de trabajo o «series», juntándose por propia afinidad y predisposición natural a tipos particulares de trabajo. Con el tiempo, todo el que vive en Armonía prueba 40 ocupaciones o más. Puede cambiar de grupo de trabajo a grupo de trabajo, encontrando amigos en todas partes y pasión y alegría en el trabajo.

Los lugares de trabajo son limpios y elegantes. El trabajo sucio es hecho por «pequeñas hordas» de jóvenes a quienes les atrae por naturaleza la suciedad. Los grandes proyectos públicos son realizados por «ejércitos industriales» formado con atletas industriales.

Familia / Matrimonio / Sexo: En Armonía el matrimonio, naturalmente, desaparecerá. Siendo el amor una «pasión compleja» la monogamia es rara. Las instituciones sociales tienen a su cargo asegurarse de que nadie que sea capaz de amar sea frustrado en su deseo. Primero, cada uno recibe un «mínimo sexual», ya que los santos eróticos se dedican a los menos atractivos de la comunidad. Después de esto, lodos pueden perseguir al objeto de sus deseos de una manera abierta. Hay un lugar para las llamadas perversiones.

Sólo la «falta de autenticidad» —no respetar las reglas del juego que uno mismo ha elegido libremente— es digna de castigo. No hay límites para los juegos que pueden elegirse; algunos incluso eligen castidad o fidelidad, al menos durante algún tiempo. Una Corte de Amor decide si las personas están jugando de acuerdo a las reglas y sus funcionarios organizan festivales y orgías, llevan registros de las inclinaciones sexuales individuales y agrupa iguales con iguales. Las personas con inanias extrañas se encuentran en convenciones internacionales.

Educación y cultura: La educación común crea una cultura común cutre pobres y ricos, lo que elimina las diferencias de clase. Todos los niños participan en la obra de modo que lleguen a comprender la unidad. Una combinación de apoyo paternal —en general ignorado— y las reconvenciones y burlas de los compañeros de grupo, aguijo-ncan el crecimiento del niño.

Caracteristicas de la Ciudad Ideal Utopia de Johan Andrea

Características de la Ciudad Ideal
Utopia de Johan Andrea

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: Cristianópolis.

Autor: Johan Valentín Andrea (1586-1654). Erudito, humanista, viajero, reformador social y predicador luterano. Se describe en: Christianopolis (c. 1618). Población: 400 personas.

Tratado físico: Ciudad de forma cuadrada de 700 pies de lado, ubicada en una isla. Bien fortificada con 4 torres y una muralla. Dos hileras de edificios además de un edificio de gobierno y un depósito. Todos los edificios tendrían 3 pisos con un balcón público que llevaría hasta ellos. Mucho aire puro y ventilación. Un sistema de zonas separaría las áreas de suministros de alimentos, áreas de ejercicios y deportes y las áreas públicas y las industrias.

Estructura política y social: «Una república de trabajadores, viviendo cu igualdad, deseando paz, y renunciando a la riqueza.» Los ciudadanos se encuentran en las salas de las cofradías para participar «en los asuntos tanto civiles como religiosos». Veinticuatro consejeros constituyen el gobierno, con un triunvirato de ministro, juez y director de enseñanza.

Propiedad y distribución de los bienes: El único dinero está en el tesoro de la república. Las casas son de propiedad pública y alquiladas con muebles. Las comidas son privadas, pero los alimentos se obtienen de los almacenes públicos.

Producción: Las áreas industriales se dividen en: 1. Agricultura y ganadería; 2. Almacenes de alimentos e industrias livianas; 3. Industria pesada (metalurgia, vidrio, loza). «Los hombres no son llevados a un trabajo con el cual no están familiarizados, como se llevan los animales a sus faenas, sino que se los entrenará previamente en un conocimiento completo de los problemas científicos… Los artesanos serán hombres casi totalmente educados.» Todas las semanas, cada trabajador recibe de un fondo común lo que necesita para su trabajo, «porque toda la ciudad es como si fuera un lugar de trabajo común».

Un grupo especial se asegura de que haya suficiente cantidad en depósito para lo que hay que producir. Si hay suficiente provisión, «se les permite a los trabajadores dar rienda suelta a su inventiva». Los trabajadores «parecen beneficiar antes que perjudicar sus cuerpos». Las horas de trabajo son pocas, de modo que las tareas más duras no crean hombres rudos.

Familia / Matrimonio / Sexo: Familia nuclear. La falta de castidad es severamente castigada. El propósito del matrimonio es la reproducción. Aun la gente casada «no debe perjudicarse o debilitarse por relaciones sexuales demasiado frecuentes».

Lugar de la mujer: Comparten la educación con los hombres, pero no pueden votar y tienen la función especial de cuidar la ropa y ocuparse de las tareas de la casa. «Ninguna mujer debe avergonzarse de las obligaciones de la casa, ni debe cansarse de atender a las necesidades de su marido.»

Educación y cultura: Después de los 6 años los niños se mudan a una escuela de la comunidad donde las maestras son miembros respetados de la comunidad y no «la hez de la sociedad humana ni tampoco los inútiles para otra ocupación». Los estudiantes aprenden todas las disciplinas intelectuales y también un oficio. Ni la enseñanza ni el trabajo es tal «que un hombre, si se le da tiempo suficiente, no pueda dominarlos». Entre sus centros de aprendizaje Andrea inventó (un siglo y medio antes que existiera el Museo Británico), el primer museo. «La instrucción entra mucho más fácilmente por los ojos que por los oídos.»

Crimen y castigo: Los jueces «castigan más severamente los delitos contra Dios, menos severamente los que ofenden a los hombres, y menos aún los que dañan las propiedades.» La sentencia de muerte es rara.

planta de cristianopolis

Funcionamiento de Ciudades Utopicas Ciudad Idealizada de Rabelais

Funcionamiento de Ciudades Utópicas de Rabelais

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: Abbey of Théléme.

Funcionamiento de Ciudades Utopicas Ciudad Idealizada Rabelais FrancoisAutor: Francois Rabelais (1494-1553). Escritor satírico francés. Hombre típico del Renacimiento, con un conocimiento enciclopédico, amor por la literatura, odio por las doctrinas escolásticas y desprecio por la vida monástica. Se describe en: Gargantúa (1534), Libro I.

Tratado físico: Un castillo de forma hexagonal con 6 torres, rodeado por un bosque. No hay murallas alrededor de este convento. La Abadía tenía grandes apartamentos, librerías, galerías de arte, pista de equitación, teatro, piscina de natación, canchas de tenis, huertas, parques, lugar para la práctica de arco y flecha y un jardín de esparcimiento.

Estructura política y social: La Abadía está habitada por una aristocracia basada en la inteligencia y en el conocimiento. Las mujeres debían ser «hermosas, de bellos rasgos y disposición dulce» y los hombres «gentiles, atractivos y en buen estado físico». Ni reyes, ni príncipes, ni leyes, ni política. Sólo una regla: «Haz lo que quieras.»

Propiedad y distribución de los bienes: Un patrón rico proveería todo lo que se desease.

Familia / Sexo /Matrimonio: Los «alegres frailes y las monjas» pueden casarse si lo desean y, o bien dejar la Abadía, o permanecer en ella. También, mientras se está en la Abadía, puede tomarse una amante.

Lugar de la mujer: Generalmente iguales, aunque hombres y mujeres sobresalen en diferentes habilidades: los hombres en la equitación y uso de las armas, las mujeres en la costura.

Vida diaria: «Todo su tiempo es ocupado… en su propio placer y a su voluntad», o sea, comer, beber, caminar por los campos, cazando, cantando y, si así lo desean, trabajando. «No debe haber ni reloj ni contadores… la mayor pérdida de tiempo que conozco es contar las horas —¿qué puede obtenerse de bueno en ello?»

Ciudades Utopicas Tomas Moro Utopia Ciudad Imaginaria Funcionamiento

Ciudades Utópicas Tomas Moro

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: Utopía (derivada del griego, significa «ninguna parte»).

Ciudades Utopicas Tomas Moro Utopia Ciudad Imaginaria FuncionamientoAutor: Sir Thomas Moro (1478-15 35). Erudito. Amigo de Erasmo. Escribió durante el «movimiento por el cercado de las propiedades»’. Se describe en: Utopía (1516).

Población: Cada ciudad tiene aproximadamente 100.000 habitantes. Hay 54 ciudades.

Tratado físico: Islas de topografía ondulada. Las ciudades deben estar separadas por un mínimo de 24 millas una de otra, pero no más alejadas que por un día de camino. La ciudad capital, Amaurot, es de forma cuadrada, de 2 millas de lado.

Las casas son uniformes y contiguas, cada una con un jardín en el fondo. Las manzanas compiten unas con otras en la belleza de sus jardines y la cantidad de sus frutos.

Estructura política y social: La base es la familia. Todos los años, cada grupo de 30 familias elige un magistrado, que se llama «syphogrante». Cada 10 syphograntes hay un tranibor. Todos los syphograntes, que son 200, eligen un príncipe de la ciudad entre una lista de 4 candidatos elegidos por el pueblo. Hay un consejo de toda la isla cada año.

Propiedad y distribución de los bienes: No existe propiedad privada ni dinero. Todos los meses hay una combinación de festival y libre intercambio de bienes entre la ciudad y el campo. Dentro de la ciudad hay 4 lugares para mercado, a los cuales las familias llevan los bienes que han producido. Estos bienes son transportados a almacenes donde el padre de cada familia elige lo que su familia necesita. Además, un gran consejo se reúne anualmente en Amaurot para examinar la producción de las regiones y repartir los excesos de algunas regiones entre aquellas que puedan sufrir escaseces, «de este modo, toda la isla es como si fuera una sola familia». El valor del oro es disminuido utilizándoselo para escupideras y para cadenas para los esclavos; las perlas y los diamantes se les dan a los niños como juguetes. Las comidas son tomadas en conjunto en granjas o grandes vestíbulos. Las casas están abiertas a los visitantes y son reconstruidas por grupos cada 10 años.

Producción: Integración de la agricultura y la industria. Todos deben realizar tareas agrícolas durante dos años; luego, algunos quedan en el campo mientras otros van y vienen de la ciudad al campo. Cada alquería está compuesta por una «familia» de 40 personas. Muchos huevos son separados para almacenar en edificios de tipo incubadora (una anticipación por parte de Moro). Cada uno aprende un oficio que se pasa de padres a hijos dentro de cada familia. Se trabajan 6 horas por día.

Familia /Matrimonio / Sexo: Cada casa es una unidad, tanto doméstica como industrial. La casa de una ciudad estará constituida por 10 a 16 miembros gobernados por el señor y la señora. Se debe gran respeto y obediencia a los miembros mayores. Un novio y una novia pueden verse uno al otro desnudos antes del casamiento, así ninguno de los dos deberá cargar con un esposo deforme. No obstante, las relaciones premaritales son castigadas.

Lugar de la mujer: Patriarcal. Las mujeres sirven las comidas principales. Los maridos tienen el poder de castigar a sus mujeres. Pero las mujeres no pueden ser excluidas del sacerdocio.

Educación y cultura: El cultivar la mente es considerado el placer más grande. Una creencia general en Dios, pero tolerancia para todas las creencias.

Crimen y castigo: Es un crimen grave viajar sin el pasaporte del príncipe.

Utopías Platon Ciudad Ideal La Republica Estado Mujer Produccion

Utopías Platon Ciudad Ideal La Republica

Utopía I
La República
Platón
Utopía II
Utopía
Tomás Moro
Utopía III
Abbey of Telemé
Francois Rabelais
Utopía IV
Cristianópolis
Johan V. Andrea
Utopía V
Armonía
Charles Fourier
Utopía VI
Icaria
Etienne Cabet

Nombre de la utopía: La República.
Utopías Platon La Republica Ciudades Ideales Imaginarias PoblacionesAutor: Platón (427P-347 a. C.). Tenía 23 años cuando terminó la guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas, que dejó a Atenas, donde vivía, en un estado de agotamiento político y económico.
Se describe en: La República (c. 370 a. C.).
Población: 5.040, la cantidad conveniente para que un orador pueda dirigirse a ella.

Estructura política y social:
Una meritocracia que tenía:
— Protectores o gobernantes. Elegidos sobre la base de buen linaje, estado físico, inteligencia y educación. La virtud principal es la sabiduría. Las leyes de los protectores se justifican ante sí mismos y ante los demás sobre la base de una mentira «noble» o «medicinal»: la de que Dios puso oro en ellos, mientras puso plata en sus auxiliares y hiero y cobre en los trabajadores.
— Auxiliares o guerreros. Este grupo está formado por guardianes jóvenes que no están aún preparados para ser gobernantes, y otrosmiembros de la clase defensora que son de naturaleza más violenta que filosófica. La virtud principal es el valor.
— Trabajadores. Agricultores y artesanos.
— Esclavos.

Propiedad y distribución de los bienes: Los gobernantes y los auxiliares comparten casas, comidas y bienes de varios tipos que poseen en común. Cada uno recibe un estipendio fijo al año que no proporciona lujos. No se permite la posesión ni tan siquiera la cercanía del oro o la plata. «Debemos decirles que ellos tienen el metal divino siempre en sus corazones.» Las clases trabajadoras y comerciantes pueden hacer trabajos para sí mismos. «Ellos encontrarán por sí mismos la mayor parte de la legislación necesaria.»

Producción: Se considera al trabajo manual limitador del desarrollo mental y las artes mecánicas son serviles. La economía se basa en la agricultura y el artesanado.

Familia / Matrimonio / Sexo: Las mujeres y los hijos de los gobernantes y de los auxiliares forman una comunidad. «Nadie conocerá su propio hijo, ningún niño conocerá a su padre» Sólo los «mejores» de ambos sexos serán juntados para tener hijos y si los «peores» tienen hijos, estos niños serán «puestos fuera de la vista y conservados en secreto y misterio». Hay ciertas edades para la procreación, y si nacen hijos fuera de este período, serán «eliminados». Los niños que nazcan fuera del matrimonio serán declarados «desautorizados e impíos». El amor, como oposición al mero sexo, tiene lugar entre los hombres de manera moderada, de modo que un amante podrá besar o abrazar a su amado como a un hijo, pero «nunca debe sospecharse que se va más allá de esto».

El lugar de la mujer: En la clase gobernante, al menos, los hombres y las mujeres comparten la misma educación, el cuidado de los hijos, la protección de los demás ciudadanos y la guerra. Educación y cultura: Los niños son criados en un parvulario del Estado. Son llevados a la guerra como observadores para que «prueben el gusto de la sangre como cachorros». Cuando crecen aprenden gimnasia, educación militar, música, disciplinas estéticas e intelectuales y finalmente las ciencias matemáticas y la dialéctica, «el poder de ver las cosas en su totalidad».

Los mejores, a la edad de 35 años, son elegidos para dirigir en las guerras y en las actividades prácticas de la vida, a la edad de 50 años llegan a ser gobernantes completos. Las artes deben adaptarse a las normas éticas. La música y la poesía son especialmente subversivas y, por lo tanto, deben ajustarse a reglas.

El Principe de Maquiavelo Que es Mejor Ser Amado o Temido?

Maquiavelo:De la crueldad y la clemencia:
Y sí es mejor ser amado que temido o ser temido que amado

MaquiaveloPaso a las otras cualidades ya citadas y declaro que todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles. Y, sin embargo, deben cuidarse de emplear mal esta clemencia. César Borgia era considerado cruel, pese a lo cual fue su crueldad la que impuso el orden en la Romaña, la que logró su unión y la que la volvió a la paz y a la fe.

Si se examina bien, se verá que Borgia fue mucho más clemente que el pueblo florentino que, para evitar ser tachado de cruel, dejó destruir a Pistoya.

Por lo tanto, un príncipe no debe preocuparse porque lo acusen de cruel, siempre y cuando su crueldad tenga por objeto el mantener unidos y fieles a los súbditos; porque con pocos castigos ejemplares será más clemente que aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causa de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población, mientras que las medidas extremas adoptadas por el príncipe sólo van en contra de uno.

Y es sobre todo un príncipe nuevo el que no debe evitar los actos de crueldad, pues toda nueva dominación trae consigo infinidad de peligros. Así se explica que Virgilio ponga en boca de Dido:

Res dura et regni novitas me
[talía cogunt Moliri, et late fines custode tueri. *

(*) El duro estado y la novedad del reino, a estos modos me fuerzan y, recelando de todos, cuidan las costas.

Sin embargo, debe ser cauto en el creer y el obrar, no tener miedo de sí mismo y proceder con moderación, prudencia y humanidad, de modo que una excesiva confianza no lo vuelva imprudente, y una desconfianza exagerada, intolerable.

Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues —como antes expliqué— ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta, se rebelan.

Y el príncipe que ha descansado por entero en su palabra va a la ruina, por no haber tomado otras providencias; porque las amistades que se adquieren con el dinero y no con la altura y nobleza de alma son amistades merecidas, pero de las cuales no se dispone, y llegada la oportunidad no se las puede utilizar.

Y los hombres tienen menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo y no se lo pierde nunca. No obstante lo cual, el príncipe debe hacerse temer de modo que, si no se granjea el amor, evite el odio, pues no es imposible ser a la vez temido y no odiado; y para ello bastará que se abstenga de apoderarse de los bienes y de las mujeres de sus ciudadanos y súbditos, y que no proceda contra la vida de alguien sino cuando hay justificación conveniente y motivo manifiesto; pero sobre todo abstenerse de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio. Luego, nunca faltan excusas para despojar a los demás de sus bienes, y el que empieza a vivir de la rapiña siempre encuentra pretextos para apoderarse de lo ajeno, y por el contrario, para quitar la vida, son más raros y desaparecen con más rapidez.

Pero cuando el príncipe está al frente de sus ejércitos y tiene que gobernar a miles de soldados, es absolutamente necesario que no se preocupe si merece fama de cruel, porque sin esta fama jamás podrá tenerse ejército alguno unido y dispuesto a la lucha.

Entre las infinitas cosas admirables de Aníbal se cita la de que, aunque contaba con un ejército grandísimo, formado por hombres de todas las razas a los que llevó a combatir en tierras extranjeras, jamás surgió discordia alguna entre ellos ni contra el príncipe, así en la mala como en la buena fortuna. Y esto no podía deberse sino a su crueldad inhumana que, unida a sus muchas otras virtudes, lo hacía venerable y terrible en el concepto de los soldados; que, sin aquella, todas las demás no le habrían bastado para ganarse este respeto. Los historiadores poco reflexivos admiran, por una parte, semejante orden, y por la otra, censuran su razón principal.

Que si es verdad o no que las demás virtudes no le habrían bastado puede verse en Escipión —hombre de condiciones poco comunes, no sólo dentro de su época, sino dentro de toda la historia de la humanidad— cuyos ejércitos se rebelaron en España.

Lo cual se produjo por culpa de su excesiva clemencia, que había dado a sus soldados más licencia de la que a la disciplina militar convenía. Falta que Fabio Máximo le reprochó en el Senado, llamándolo corruptor de la milicia romana. Los locrios, habiendo sido ultrajados por un enviado de Escipión, no fueron desagraviados por este ni la insolencia del primero fue castigada, naciendo todo de aquel su blando carácter.

Y a tal extremo, que alguien que lo quiso justificar ante el Senado dijo que pertenecía a la clase de hombres que saben mejor no equivocarse que enmendar las equivocaciones ajenas. Este carácter, con el tiempo habría acabado por empañar su fama y su honor, de haber llegado Escipión al mando absoluto; pero como estaba bajo las órdenes del Senado, no sólo quedó escondida esta mala cualidad suya, sino que se convirtió en su gloria.

Volviendo a la cuestión de ser amado o temido, concluyo que, como el amar depende de la voluntad de los hombres y el temer, de la voluntad del príncipe, un príncipe prudente debe apoyarse en lo suyo y no en lo ajeno, pero como he dicho, tratando siempre de evitar el odio.

Historia de la Política Moderna Historia del Pensamiento Politico

Historia de la Política Moderna
Historia del Pensamiento Politico 

Desde el principio, antes incluso de que el término «política» hubiera nacido en Grecia, el hombre ha sido un animal político. Hasta el punto de que uno de los rasgos definitorios de lo humano es, precisamente, su condición de político, su necesidad de organizar la vida en sociedad. Y lo que se juega en la política no es sólo, pese a lo que pudiera parecer en los tiempos que corren, un reparto de cargos o prebendas, o ni siquiera el poder, sino la regulación de las reglas de convivencia, la vida en común de todos.

Se dice que «la política es la segunda profesión más antigua del mundo», bromeaba Ronald Reagan en 1977.
«He acabado dándome cuenta de que guarda un gran parecido con la primera»

Ampliar: Objetivos de un Gobierno en un Estado

El origen de los partidos políticos modernos se remonta a la época de las llamadas revoluciones liberales, como la Gloriosa Revolución Inglesa (1688) o la Revolución Francesa (1789).

Con la declinación del absolutismo surgieron en Europa Occidental los clubes políticos, asociaciones de personas con ideas afines acerca del modo en que debía gobernar el país. Por ejemplo, la Revolución Francesa dio lugar al surgimiento de corrientes políticas diferentes: los feullians, así llamados por reunirse en el convento de esta orden, proponían preservar la monarquía. A ellos se enfrentaban los girondinos, provenientes de la región de la Gironda, y los jacobinos, de tendencia más radicalizada.

Estas asociaciones carecían de una organización estable, de una ideología definida o de un programa de gobierno concreto porque sus propuestas se centraban en la organización política del país; por ejemplo, si debía establecerse una república o una monarquía.

Una vez instalada la preponderancia del Parlamento sobre el gobierno y garantizada la libertad de expresión y reunión, estos clubes políticos se transformaron en partidos de notables: agrupaciones destinadas a la promoción electoral de personalidades destacadas por su pertenencia a un grupo social, como por ejemplo, la oligarquía en la Argentina de fines del siglo XIX.

Estos notables proponían los programas, determinaban quienes accedían al poder y mantenían la unidad programática del partido. Este tipo de partido político se desarrolló y consolidó en la etapa en que la participación política era restringida y el sufragio estaba limitado a los propietarios, contribuyentes e instruidos. En la Argentina, la llamada “generación del 80” es un claro ejemplo de ello.

Hacia mediados del siglo XIX, la clase obrera y gran parte de la clase media, comenzaron a fundar y armar sus propios partidos políticos con el objetivo de reclamar por el derecho al voto y por mejores condiciones de vida. Su organización era más estable y sus principios estaban fijados por un programa político o conjunto de ideas preciso y detallado. La conducción estaba a cargo de personas que se dedicaban exclusivamente a la política como actividad constante. Cualquiera que adhiriera a los principios orgánicos del partido podía afiliarse o formar parte de él.

Historia de la Política Moderna

Estos partidos de masas, así llamados porque solían apelar a las grandes manifestaciones colectivas, cobraron relevancia cuando entró en plena vigencia el sufragio universal.

El historiador británico Ben Dupré , dice al respecto:

La definición de Aristóteles de los seres humanos como zoo politika (animales políticos) parte de su concepción de que las personas se expresan más plena y propiamente en el contexto de la ciudad-Estado griega, la polis, palabra de la que se deriva «política». La polis, por tanto, es el hábitat natural de los animales políticos, donde se relacionan y colaboran para establecer las leyes y crear las instituciones en las que se basan el orden social y la justicia. Y si los humanos son esencialmente políticos, la vida sin la política es imposible.

La polis puede ser fruto de la colaboración cívica, pero el impulso que la pone en marcha es el conflicto. Si la gente no mantuviera opiniones diferentes, no sería necesaria la política. En un mundo de concordia absoluta -o abrumadora opresión-, la política no iría a ninguna parte, porque las desavenencias habrían desaparecido o habrían sido anuladas.

La necesidad de vivir políticamente se debe a que no existe un acuerdo general acerca de cómo deben distribuirse las cosas buenas de la vida, o de quién debe ejercer la autoridad sobre quién, o de cómo se decide esa preeminencia. Como apuntó Mao Zedong astutamente, la política es la guerra sin derramamiento de sangre: un medio de resolver el conflicto sin recurrir a la violencia. El único acuerdo general en una sociedad abierta políticamente es el que sirve para tolerar la diferencia, y en este sentido la política es el arte (o puede que la ciencia: las opiniones difieren) del compromiso.

La democracia en países como Argentina , supuso la institucionalización de elecciones para la designación de autoridades de gobierno pero, mientras tanto, implicó la existencia de un Estado ineficiente para garantizar el conjunto de derechos y libertades básicas de la ciudadanía. Todo esto en un contexto en el que las condiciones sociales y económicas limitan o impiden la efectiva participación ciudadana en lo que atañe al bien común. Las desigualdades sociales afectan a la igualdad política, pues las personas que no logran satisfacer sus derechos básicos, tampoco pueden participar en el ámbito de lo público del mismo modo en que pueden hacerlo las que no sufren esta vulneración de sus derechos.

El Estado no tiene como única función controlar las reglas de juego de La democracia, sino la competencia para adecuar las instituciones políticas a un desarrollo económico y social que amplíe y fortalezca la base de la ciudadanía.

Pareciera necesario, entonces, para garantizar una gobernabilidad democrática que atienda a la demanda de la sociedad civil, que el Estado mismo se imponga un estilo tendiente a desburocratizar y a agilizar su propia gestión. Esto implica ampliar las bases para la participación ciudadana y para la intervención directa e indirecta de la comunidad en los asuntos colectivos.

 

La Etica: Teoria Racional Sobre la Moral en las Acciones Humanas

La Etica: Teoria Racional Sobre la Moral en las Acciones Humanas

El ser humano no obra de manera inconsciente, sino deliberadamente. Las teorías éticas le permiten fundamentar racionalmente una moral que luego habrá de aplicar en la vida pública.

Ética y moral

En nuestra vida cotidiana, nosotros como personas podemos tener ideas muy distintas acerca de cómo actuar frente a una situación en particular, ideas además muy distintas de lo que significa llevar adelante un modo de vida moralmente valioso y finalmente, ideas muy distintas sobre el tipo de razones que utilizamos para justificar nuestras decisiones y puntos de vista morales.

Sin lugar a dudas, esto nos permite introducir una distinción entre dos términos que en la vida cotidiana suelen emplearse como sinónimos: “Ética” y “moral”.

En primer lugar, el término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba ‘morada’, ‘lugar donde se vive’, y que terminó por aludir al ‘carácter o modo de ser’ peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: moral).

Es por esto que a este concepto se le atribuye una íntima relación con la moral, tanto que, incluso, ambos se confunden con bastante frecuencia. Por su parte, la moral hace referencia, a un conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones etc., de un colectivo, que constituye un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y establecida.

En cambio la ética, se entiende a la reflexión sobre las acciones morales.  Es decir esta es una rama de la filosofía que pregunta que es, cómo se fundamenta, cuáles son los fines de lo moral. Pero, cuando se califica a una acción como moral, esa valoración positiva debe ser fundamentada en argumentos razonables. En pocas palabras, la ética es una disciplina filosófica en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación, en cambio, la moral no lo es.

Es así como al referirnos a la ética del discurso, no se  pretende sólo fundamentar racional y dialógicamente lo moral, sino que se busca también su aplicación en la vida cotidiana. Es por esto que actualmente, encontramos lo que se denomina «ética aplicada» en diversos ámbitos de lo social: bioética o ética médica, genética, ética de la ciencia y la tecnología, ética económica, ética de la empresa, ética de la información, ética ecológica. Todas ellas se encuentran hoy en un continuo proceso de fundamentación y reelaboración, debido a que los valores propios de cada actividad y la actividad misma no están cerrados sino que se desarrollan progresivamente.

La ética en el ámbito griego

Sócrates y después Platón reflexionaron sobre la posibilidad de encontrar un  criterio racional con el que distinguir la verdadera virtud (areté, excelencia) de su mera apariencia. El intelectualismo moral al que llegaron por distintos caminos estos dos filósofos griegos afirmaba que sólo conociendo qué es el bien, qué es la virtud y cómo se define cada una de ellas se podría llegar a ser bueno en la vida práctica. Sólo el ignorante puede obrar mal.

Pero sin lugar a dudas, esta postura fue duramente criticada por Aristóteles, el primer autor que elaboró un tratado Sistemático de ética, en sus obras Ética a Nicómaco y Ética a Eudemo. Para el estagirita, el conocimiento acerca de qué es el bien o la virtud no garantiza en absoluto que el individuo sea bueno y virtuoso en la vida ordinaria. Únicamente a través del ejercicio y la práctica de las virtudes podrán convertirse éstas en un hábito de la conducta.

El teleólogismo aristotélico se aplicará también al ámbito de la praxis: todo en la naturaleza tiende a un fin. Ahora bien, el fin y máximo bien del hombre, que ha de ser deseado por sí mismo y no como medio para otra cosa, es la felicidad (eudaimonía), que consistirá en el cumplimiento de nuestra propia esencia mediante la realización de las actividades que nos son propias: la contemplación, el ejercicio de la inteligencia teórica. La ética aristotélica se denomina eudemonista, porque está dirigida a la consecución de la felicidad.

En la época helenística aparece otro tipo de sistematización ética en la que la felicidad se adquiere a través del placer. Para Epicuro (filósofo griego nacido en la isla de Samos; 342 a.C.- 270 a.C.) estos placeres podían tener distintos niveles desde los simplemente físicos hasta los espirituales.  Consistía  en la ausencia de dolor, por lo que su ética hedonista propondrá un sabio cálculo entre los placeres que nos permitan alcanzar el máximo de satisfacción y el mínimo de sufrimiento.

De la Edad Media al siglo XVII

En la Edad Media las teorías éticas buscan una conciliación con la doctrina moral cristiana. Tomás de Aquino lleva a cabo tal armonización sobre la base de la ética aristotélica, dando lugar a un eudemonismo en el que el máximo bien (felicidad) se identifica con Dios. Es Él quien da la ley eterna y establece los contenidos de la verdadera moral como una ley natural en los hombres. Esta ley natural contiene principios normativos, que se hallan en nosotros como inclinaciones naturales (hábitos) y de los cuales el primero es ha de hacerse el bien y evitarse el mal.

Pero la filosofía, experimentó un giro, en los siglos XVI y XVII, al centrar su interés en el interior del sujeto, lo cual teñirá toda la reflexión ética. Ahora la pregunta por el ser deja paso a la pregunta por la propia conciencia, lugar desde el cual accedemos a lo real. En contraposición a este racionalismo, el empirista Hume creyó imposible establecer ningún juicio moral a través de la razón. Esta facultad se muestra incapaz de juzgar la bondad o maldad de las acciones humanas. La moral se basa y se origina en una emoción o sentimiento de aprobación o desaprobación que experimentamos al realizar una acción, dependiendo de la utilidad que tenga para la sociedad en general y no sólo para el individuo.

El emotivísimo ético de Hume denunció  lo que él llamó «falacia naturalista», esto es, el derivar ilícitamente del «ser» el «deber ser». Su utilitarismo, que busca realizar la máxima felicidad para el mayor número de personas será ampliamente desarrollado en el siglo XVIII, y XIX por autores como J. Bentham, J. S. Mill y Herry Sigdwick, y en el XX por Urmson, Srnarty y las denominadas «teorías económicas de la democracia».

La ética kantiana

Las éticas que hemos visto hasta ahora son heterónomas, es decir, la obligación moral se nos impone como algo proveniente del exterior (Dios) o de nuestra propia naturaleza (esencia), no elegida por nosotros. También pueden ser calificadas como éticas materiales, puesto que establecen un contenido de la acción moral que se explícita en forma de imperativos hipotéticos del tipo: si quieres X, debes hacer Y, donde X representa el bien, fin o valor determinado (la felicidad, el placer, Dios) que está en la base de la moralidad.

Inmanuel Kant (1724- 1804) dará un «giro copernicano» a la reflexión sobre la ética, que dejará ser material y heterónoma para convertirse en una ética formal y autónoma. En su Crítica de la razón práctica, el filósofo alemán parte de un Faktum moral, que es un hecho de razón: todos tenemos conciencia de ciertos mandatos que experimentamos como incondicionados o como imperativos categóricos, que revisten la forma: debes hacer X. Este imperativo es una ley universal a priori de la razón práctica, que no manda hacer nada concreto ni prescribe ninguna acción: no nos dice qué debemos hacer (ética material), sino cómo debemos obrar (ética formal), para que nuestro comportamiento pueda ser universalizable, es decir, convertirse en ley para todo ser, racional.

La ética formal kantiana busca su justificación en la propia humanidad del sujeto al que obliga, excluyendo toda condición. Significa que el valor de lo moral de las acciones humanas se determina por el motivo, es decir por aquello que impulsa a los hombres a actuar, por lo que los mueve a hacer lo que hacen.

Vigencia de la ética kantiana: las éticas formales

Sin lugar a dudas, la ética kantiana influyó enormemente en todas las teorías éticas posteriores, pudiéndose considerar como formales las éticas de Hare, el procedimentalismo dialógico de Kohlberg, Apel, Habermas o Rawls.

Para el prescriptivismo de R. M. Hare, la moral utiliza un lenguaje valorativo, cuya característica fundamental es la prescripción de conductas que se fundamentan en razones expresadas mediante un lenguaje descriptivo. Los enunciados morales han de ser universalizables, es decir, cualquier predicado moral ha de aplicarse a aquello que posea las mismas características, y la razón que justifica la obligación de la acción ha de obligar también a todas aquellas personas que se hallen en circunstancias similares. La imparcialidad es el fundamento de los juicios morales, aunque para Hare sólo es exigible uníversalmente lo justo, no lo bueno.

El procedimentalismo ético no recomienda ningún contenido moral concreto, sino que intenta descubrir los procedimientos que permiten legitimar todas aquellas normas que provienen de la vida cotidiana. Como procedimientos sólo serán válidos aquellos que manifiesten la praxis racional desde una perspectiva de igualdad y universalidad. Esta praxis racional es, sin embargo, dialógica, y ha de llevar-se a cabo a través del diálogo entre todos los afectados por dichas normas.

Para Habermas, el criterio para saber si una norma es correcta ha de fundarse en dos principios:

El principio de universalización, que reformula dialógicamente el imperativo kantiano de la universalidad, se expresa así: Una norma será válida cuando todos los afectados por ella puedan aceptar libremente las consecuencias y efectos secundarios que se seguirían, previsiblemente, de su cumplimiento general para la satisfacción de los intereses de cada uno.

El principio de la ética del discurso se formula en los siguientes términos:

Sólo pueden pretender validez las normas que encuentran (o podrían encontrar) aceptación por parte de todos los afectados, como participantes en un discurso práctico.

La racionalidad inherente al diálogo es comunicativa y ha de satisfacer intereses universalizables.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe) – Wikipedia – Encilcopedia Encarta

El Humanismo Filosofia e Ideas del Humanismo Características

El Humanismo: Características
Filosofía e Ideas del Humanismo

Durante el período comprendido entre 1350 y 1550, en Italia nació una nueva tendencia espiritual, que se exteriorizó tanto en las artes como en las ideas: el humanismo. Este nuevo movimiento ideológico se extendió a los demás países europeos, pero con más de un siglo de retraso (de 1450 a 1600).

Los intelectuales italianos revelaron a Europa la experiencia histórica de sus antepasados y de la civilización greco-romana. El Humanismo surgió en las ciudades italianas, donde se formó un importante grupo de hombres de letras que participaron activamente en la sociedad.

Los humanistas eran intelectuales, eruditos de formación universitaria, que comenzaron a resucitar obras filosóficas, históricas o literarias de la antigüedad grecorromana. Sus ideas se vinculaban con las aspiraciones de los sectores burgueses, que adquirieron mayor poder en la sociedad. Humanistas y burgueses coincidieron en el intento de crear una cultura laica, diferente de la medieval tradicional.

Buscaron en los pensadores de la Antigüedad, como Platón y Aristóteles, el punto de apoyo para sus ideas. Pretendieron que el conocimiento le diera al hombre mayores posibilidades de felicidad y libertad.

En sintesis podemos decir que el Humanismo comienza siendo en el Renacimiento, una aproximación al hombre y una postura de rechazo al teocentrismo medieval. En el Renacimiento vemos como se descubre al hombre en todas sus dimensiones: su anatomía desde el punto de vista científico y al cuerpo humano como interés estético. El Humanismo del Renacimiento debe ser visto comoun interés primordial por el hombre y todos su quehaceres.

EL HUMANISNO: La primera característica del humanismo es que el individuo tendió a liberarse de la dogmática, del ideal religioso de la Edad Media. En segundo lugar, se manifestó un retorno a la literatura clásica griega y romana. Los antiguos textos ya no se consideraron «paganos» y, por lo tanto, «prohibidos», sino que se inició su estudio desde el punto de vista filológico, histórico y estético. Por último, su tercera característica fue el florecimiento de una especie de culto al individuo. El hombre adquiere conciencia de su valor, de su propio «yo». 

Los eruditos y maestros de los siglos XV a XVII se interesaron en las humanidades, es decir, en todas aquellas disciplinas que servían para desarrollar los más altos valores del hombre cabal, libre y progresista.

Se consideró entonces que el estudio de los clásicos latinos y, más aun, de los griegos, permitía la revalidación de esos valores y liberaba el espíritu de todo fanatismo. Se crearon, con  tal objeto, nuevas escuelas en que se desterraban el trivium y el cuadrivium, bases de la enseñanza medieval, y se remplazaban por el estudio de los idiomas y las letras clásicas.

Se consideraban estas disciplinas como medios para obtener el desarrollo completo—físico y espiritual, estético y religioso—del hombre y liberarlo de los prejuicios de la época medieval. Así fue como nacieron los primeros programas de esa etapa de la educación que hoy se llama secundaria o humanista. Pero la atención hacia los objetivos fue disminuyendo y la enseñanza de los idiomas clásicos se convirtió en preponderante y exclusiva. La Ratio Studiorum de los jesuitas acentuó la tendencia.

En el siglo XIX el mayor desarrollo de la técnica y las ciencias disputó a las humanidades su capacidad de formar íntegramente al hombre. En Alemania se fundaron institutos de segunda enseñanza en que el griego y el latín se remplazaron por asignaturas científicas, * y en la mayor parte de los países occidentales se realizaron transacciones semejantes entre los estudios clásicos y los modernos.

La «educación nueva» del siglo XX restó importancia a la disputa entre clásicos y modernos al introducir el concepto de que son las manifestaciones de la vida en su totalidad y en todas sus fases las que pueden formar en su pluralidad infinita al ser humano.

De aquí la amplitud considerable que actualmente han alcanzado las «humanidades» modernas.

El humanismo se caracteriza, sobre todo, por la importancia que concede a la libertad y dignidad del individuo. Al mismo tiempo nace un nuevo interés por la Antigüedad clásica y se inicia la liberación de la influencia religiosa de la Edad Media. Erasmo, de Rotterdam, es el príncipe de los humanistas. La imprenta favoreció de modo eficaz la difusión del pensamiento humanista, que no tardó en consagrar el progreso del arte y el pensamiento en  Occidente.

Mirar hacia el pasado para comprender el present:

Durante el Renacimiento se produjo un cambio en la actitud del hombre frente al mundo. Filósofos, científicos, literatos y políticos consideraron que el pasado greco-latino era la perfección en materia de creación humana y buscaron en él elementos que los ayudaran a comprender el mundo y, al mismo tiempo, comprenderse.

En la Italia del siglo XV florecieron ciudades que recordaban por su pujanza a las antiguas ciudades-estado griegas. Esta cultura urbana se diferenciaba claramente del mundo feudal rural. Al comienzo, el “renacer” del interés por la Antigüedad surgió en algunas de esas ciudades, donde la tradición clásica había perdurado. La presencia del pasado greco-latino se manifestó no sólo en los antiguos monumentos arquitectónicos, sino también en el uso y el gusto por la lengua latina.

En esos primeros momentos del Renacimiento, los humanistas fueron hombres de letras que se ocuparon del estudio de las obras antiguas y de la difusión del conocimiento facilitada por la imprenta. Este intento por expandir la cultura los diferenció de los hombres de la Edad Media, que habían conservado el saber, fundamentalmente, en los monasterios.

Los humanistas recuperaron a los antiguos como hombres “modernos”, es decir, comprometidos con los intereses y las preocupaciones del tiempo en que vivían. No tuvieron un solo maestro. Estudiaron a Platón, a quien consideraban por sobre Aristóteles, y a los autores del helenismo, del judaísmo y del cristianismo primitivo.

Los humanistas fueron hombres religiosos, la mayoría de ellos cristianos, que buscaron descubrir en los antiguos la manera de preguntarse sobre el mundo y las cosas. Su búsqueda intelectual se caracterizó por el desarrollo del pensamiento crítico en oposición al pensamiento dogmático.

Con esta nueva mirada sobre el pasado, lograron establecer una síntesis entre la cultura clásica y el cristianismo.

Así como resurgió con gran fuerza el estudio de la cultura greco-latina y de las lenguas griega y latina, los humanistas italianos comenzaron también a escribir en su propia lengua. Ya en el siglo XIV, los italianos Dante, Petrarca y Boccaccio —precursores del Humanismo— habían escrito en italiano. Paralelamente, entre los siglos XV y XVI, los estudiosos españoles, como Antonio de Nebrija y Luis Vives se ocuparon del estudio de su propio idioma y crearon la primera gramática castellana.

El Humanismo: una nueva manera de pensar la sociedad

En Florencia, el Humanismo estuvo estrechamente asociado con los intereses y las preocupaciones de quienes gobernaban la ciudad. Allí inició Nicolás Maquiavelo (1469-1527) sus reflexiones sobre la política. En su obra El Príncipe (escrita en 1513) analizó las distintas formas de gobierno, los modos de llegar al poder y los métodos para conservarlo, recurriendo a ejemplos tomados de la historia antigua. Maquiavelo quería contribuir con sus escritos a lograr la unidad de Italia. Para ello, describió las formas de acción política que consideraba adecuadas a la realidad que lo rodeaba, brindando consejos al “príncipe” para que pudiera sostenerse en el poder.

Vista panorámica de la ciudad de Florencia.

Florencia era la ciudad más rica del norte de Italia gracias a su industria textil, al comercio de productos de lujo y a la actividad bancaria. La ciudad se transformó en el centro del Renacimiento durante su primera etapa. Estaba gobernada por los Médicis, una familia de banqueros que, además, fueron grandes mecenas de intelectuales y artistas. Bajo el gobierno de Lorenzo el Magnífico (1449-1492), Florencia alcanzó su período de mayor brillo. En la fotografía se observa la cúpula de la catedral —obra maestra de Filippo Brunelleschi—, el campanario construido por Giotto y el Palacio comunal.

Otro humanista que ejerció una gran influencia en su época fue el holandés Desiderio Erasmo (1467-1536), quien en su sátira Elogio de la Locura (1511) criticó aspectos de la sociedad, particularmente los abusos de la Iglesia. Algunos autores consideran que contribuyó con esas críticas al desarrollo de la Reforma protestante a la que, sin embargo, nunca adhirió.

Otros humanistas describieron sociedades ideales. El inglés Tomás Moro (1478-1535), por ejemplo, realizó en su obra Utopía (1516) una dura crítica a la sociedad de su tiempo.

Una Critica a la Sociedad de Su Tiempo:
Utopía de Tomas Moro

—una isla producto de su imaginación— muestra un mundo que se rebela contra la pobreza y las desigualdades que genera la propiedad. En ella, un gobierno elegido por todos los habitantes distribuye los bienes que producen en conjunto.

“…Cuando traigo a mi memoria la imagen de tantas naciones hoy florecientes, no puedo considerarlas —y que Dios me perdone— sino como un conglomerado de gentes ricas que a la sombra y en nombre de la República, sólo se ocupan de su propio bienestar, discurriendo toda clase de procedimientos y argucias, tanto para seguir, sin temor a perderlo, en posesión de lo que adquirieron por matas artes, como para beneficiarse, al menor costo posible, del trabajo y esfuerzo de los pobres y abusar de ellos. Y así que consiguen con sus maquinaciones se manden observar en nombre de todos y, por lo tanto, en el de los pobres también, ya las ven convertidas en leyes.»

El país de Jauja. Óleo de Pieter Brueghel, siglo XVI.

El Renacimiento también produjo utopías populares. Una de las más conocidas fue la del “país de Jauja”, donde nadie trabaja. En la imagen se observan tres personajes que comparten las delicias de un país donde se vive en forma lujuriosa y las necesidades se satisfacen sin esfuerzo: un militar —representante de la clase noble—, un estudiante —prototipo de la vida urbana y burguesa— y un campesino.

LA IMPRENTA: El humanismo está estrechamente vinculado al invento de la imprenta. Ya desde principios del siglo xv se buscaba el medio de multiplicar los manuscritos de un modo más rápido.

El invento de los tipos movibles permitió que se realizara este proyecto. Este nuevo descubrimiento fue hecho simultáneamente por varios técnicos. Pero el primero en instalar un taller (en Maguncia, en 1450) fue Juan Gutenberg. Poco tiempo después se imprimió la primera Biblia. Al mismo tiempo, los impresores reemplazaron el pergamino, demasiado caro, por papel. Esto también favoreció la difusión de los textos. El arte de la imprenta se extendió rápidamente.

imprenta y humanismo

Gracias a este invento que, sin duda, es uno de los más importantes de la historia, el pensamiento humanista se difundió entre la población selecta. A pesar de que gozó del favor de los soberanos, nunca llegó a las clases inferiores de la sociedad. Los primeros impresores fueron, a menudo, sabios y escritores. Entre los más famosos citaremos a los Aldos, en Venecia; Froben, amigo de Erasmo, en Suiza; R. Estienne, en París; Elzevir en Leyden y Plantin en Amberes.

PARA SABER MAS SOBRE EL HUMANISMO….

Petrarca, el gran poeta italiano (1304-1374), y Boccaccio, autor del Decamerón (1313-1375), ya personificaban esta tendencia que no tardaría en propagarse, con distinta fortuna, por toda Europa occidental.

El humanismo se desarrolló en primer lugar en Florencia. Pretendía formar al hombre y perfeccionarlo, y para ello se inspiró en el ideal de la Antigüedad, el humanitas, es decir, lo humano en general. La invasión del imperio bizantino por los turcos y la caída de Constantinopla en 1453 fueron causa de que muchos sabios y literatos marchasen a Italia. Gracias a ellos se estableció un contacto más íntimo con el pensamiento y la literatura de la Grecia antigua. En Florencia se fundó una academia platónica según el modelo del filósofo griego Platón, apoyada por el cardenal Bessarión, famoso helenista.

Marcelo Ficino, uno de los principales conocedores florentinos de Platón, y Pico de la Mirándola, autor de un tratado sobre la dignidad humana, fueron miembros de esta academia.

En su obra, Pico de la Mirándola ensalza el libre albedrío. El individuo es libre de escoger el bien o el mal. El hombre consciente de su dignidad se sitúa en el centro de la historia, en cuyo curso influye por sus actos. He aquí un concepto puramente individualista que rompe con el colectivismo o sentido comunitario de la Edad Media. Junto a estos famosos humanistas italianos debemos citar también a Leonardo Bruni, traductor de Platón y Aristóteles, y a un crítico de historia, Lorenzo Valla.

En Italia, el humanismo fue un movimiento exclusivamente filológico y literario que se dedicó al estudio de la Antigüedad. Al norte de los Alpes, además de la literatura griega y romana, se estudiaron los textos de la Biblia y de los Padres de la Iglesia.

Los principales representantes del humanismo fueron J. Reuchlin en Alemania, J. Lefévre d’Etaples en Francia y el filósofo, psicólogo y educador Juan Luis Vives (1492-1540) en España, en cuyos escritos, como dice Julián Marías, anticipó lo que había de ser buena parte del pensamiento europeo de los siglos XVI y XVII.

De Inglaterra citaremos a Johan Colet, que en sus escritos denunció los abusos cometidos por la Iglesia, y especialmente a Tomás Moro (1478-1535). En su Utopía, Moro describe una sociedad humana ideal para poder atacar mejor a las situaciones políticas de su tiempo.

Pero es indudable que el príncipe de los humanistas fue Didier Erasmo, de Rotterdam (1461-1536). Renombrado filólogo, se dedicó, sobre todo, al estudio de los textos sagrados. Condenaba la escolástica y defendía la libertad cristiana. En su Elogio de la locura dio libre curso a su espíritu de la burla. Satiriza los conceptos supersticiosos, la ciencia imaginaria de los teólogos, la política del papa y el espíritu mundano que había invadido a la Iglesia. Su obra alcanzó enorme éxito, lo que demuestra que el espíritu humanista no fue atributo exclusivo de unos cuantos filósofos y escritores. Aún hoy se cita frecuentemente como una obra maestra sin igual.

A partir de este momento, se formaron círculos muy amplios en los que se empezó a estudiar, traducir y comentar a los autores antiguos y la Biblia. La atención se centró en el latín, el griego y también el hebreo. Para fomentar el estudio de estas lenguas, en 1516 se fundó el «Colegio de las tres lenguas», no en la Sorbona, que se negó a aceptar la nueva ciencia, sino en la universidad de Lovaina.

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Resumen de Historia del Derecho Las Leyes a Traves de la Historia

Resumen de Historia del Derecho
Las Leyes a Través de la Historia

LA OTRA PARTE DEL MUNDO Fueron los griegos quienes comenzaron a desatar los lazos que venían de Oriente. Con una nueva concepción del mundo y de la vida, dan forma a una cultura diferente. El Derecho Civil, pilar de la concepción Jurídica romana, no alcanzó en Grecia gran desarrollo. Los helenos jamás divorciaron por completo el derecho del espíritu ético. Arte, Filosofía y Derecho, Estado y Religión se confunden.

Resumen de Historia del Derecho Las Leyes a Traves de la HistoriaToca a los romanos, con una actitud más racional y práctica, separar estas disciplinas. La Ley de las XII Tablas (450 antes de Cristo) Y el Código de Justiniano (529 antes de Cristo) constituyen sus dos más grandes monumentos jurídicos.
La importancia del derecho romano puede comprenderse al saber que aún muchos de nuestros actos son regidos por los pensamientos de los Ulpianos y Gayos, que sobrevivieron a los germanos, cultores de las bárbaras ordalias, o juicios de Dios, practicadas durante la Edad Media. La Rubia Albión no perdió su tiempo.

 Sobre la base de elementos romanos y nativos elaboró el Common Law, fundado en la costumbre. Pero el derecho no escrito es insuficiente. y así pensaron los barones ingleses, a principios del siglo XIII, al ver sus prerrogativas pasadas a llevar por el monarca Juan Sin Tierra.

(Este pintoresco apodo proviene de que siendo menor al fallecimiento de su padre, no podía poseer ningún feudo a su nombre, aunque se le había ofrecido el reino de Irlanda.) Príncipe vicioso y despiadado, conspiró contra su padre Enrique II y su hermano Ricardo; luchó con el clero y la nobleza, y el resultado no se hizo esperar: en junio de 1215, en las praderas de Runny-Dead, tuvo que firmar la famosa Carta Magna.

Allí se consagraron principios tan importantes como el que nadie puede ser juzgado «a no ser por el legal juicio de los pares o por la ley del país» (habeas corpus) ; que ningún impuesto es obligatorio si no ha sido aprobado por el Parlamento; o que los súbditos tienen derecho a resistir por la fuerza al monarca que viole sus leyes.

Esta fue la base de todo el sistema de libertades inglesas. Años antes, en España, el rey Alfonso IX había concedido, sin ruido de sables, el ordenamiento de las Cortes de León, que contemplaba disposiciones semejantes (1188).

DEL CAOS NACE LA LUZ: 30 de ventoso del año (21 de marzo de 1804): la Convención aprobó el Código Civil de los Franceses o Código de Napoleón, entonces primer cónsul de la República. Antes de la Revolución había en Francia Legislaciones diferentes, tanto para cada provincia como para cada clase social El Código es el logro más importante del principio de la igualdad civil proclamado por la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.  El Gran Corso lo implantó en Bélgica, Cerdeña, Holanda, Sicilia, etc.

Al caer el Imperio (1815) fue proscrito, pero influyó substancialmente en las nuevas legislaciones europeas y americanas. En Chile, O’Higgins propuso que se adoptaran todos los Códigos promulgados por Napoleón, sin modificaciones. América, hasta el siglo XIX, no fue sino espectadora. Los antiguos ordenamientos jurídicos precolombinos azteca e incaico, especialmente-sucumbieron ante el arrollador avance hispano.

Durante largo tiempo no se habló de otra cosa que de Reales Cédulas y de Recopilaciones de Leyes. El «se obedece, pero no se cumple» fue el punto de partida. Era necesario  dictar leyes propias. Después del movimiento emancipatorio, fueron muchos los Códigos que se dictaron. De entre ellos, sobresale el Código Civil chileno (1857), obra del venezolano Andrés Bello, que ejerciera notable influencia en otros países latinoamericanos, y que cuenta entre sus fuentes al famoso Código Napoleónico.

Los viejos conceptos jurídicos, no obstante los años, conservan su fuerza. Ahora que el hombre mira a las estrellas y echa las bases de un derecho interplanetario, sus pies. aún se afirman en primitivos Códigos de piedra y de papiro.

Historia del Derecho Origen de la Justicia Resumen Su Evolucion

La Historia del Derecho Origen de la Justicia

ANTE TODO… ¿QUE ES EL DERECHO? El derecho es una creación histórica y cultural, por lo cual su significado, como el de toda actividad humana, varía de acuerdo con la época y el lugar. Puede afirmarse, sin embargo, de manera parcial y transitoria, que el derecho es el conjunto de reglas y de normas de conducta establecidas o sancionadas por el Estado. Por esta razón, es imposible concebir la existencia del derecho fuera del Estado.

Sin ser estudiosos del derecho, Por ejemplo, sabemos, sin haber estudiado la Ley de Contrato de Trabajo, que al trabajador le corresponde recibir una suma de dinero por el tiempo trabajado y, también, que la jornada diaria laboral tiene un límite de tiempo. Conocemos, quizás no con la precisión de un especialista, los derechos y las obligaciones que se contraen al celebrar un matrimonio y que podemos casarnos sin el consentimiento de nuestros padres recién después de cumplir veintiún años de edad, etc. Estos conocimientos son adquiridos mediante la experiencia y, probablemente, sin necesidad de haber leído el Código Civil ni la legislación laboral.

Este conjunto de preceptos son de cumplimiento obligatorio para todas las personas que viven en un determinado Estado, el cual, como expresión de un orden social institucionalizado, tiene el monopolio de la fuerza, es decir, es el único autorizado para utilizar la fuerza a fin de provocar la conducta esperada por parte de los habitantes.

De esta forma, ante el incumplimiento de una acción establecida por la ley -por ejemplo, que un trabajador no perciba el salario que le corresponde-, cada habitante tiene la facultad de poner en movimiento los mecanismos legales y recurrir a las autoridades del Estado, quienes tienen la obligación de garantizar el cumplimiento de los derechos.

El derecho, como un conjunto de normas que regulan la conducta de las personas que viven en una sociedad, es parte de la vida cotidiana de los seres humanos. Cuando dos personas se casan, por ejemplo, adquieren derechos y contraen obligaciones establecidas por el derecho. Cuando alguien nace, las leyes establecen -entre otras cosas- que debe ser inscrito en el registro civil correspondiente al lugar de nacimiento.

HISTORIA DEL DERECHO: La fuerza y sentido de los golpes de espada propinados por la  Justicia han variado conforme a la evolución de un concepto: el Derecho. ¿En qué consiste? ¿De dónde proviene? Mucho se ha dicho y escrito: el hombre, por obra divina, nace con ciertos principios inmutables rectores de su quehacer; el Derecho es un producto social, condicionado por factores diversos, etc.

A fin de cuentas, lo que interesa es su manifestación concreta y práctica: la norma jurídica, que perdura gracias a la tradición oral y escrita. Si para los antiguos no era delito el hacer sacrificios humanos, se debía a que Derecho, Religión y Moral iban de la mano; los dioses no podían condenar un acto ejecutado en su propia honra. Pero no en vano pasan los años.

Si bien el derecho no peina canas, ha ganado, en cambio, en experiencia y sabiduría. Cada pueblo es libre de darse sus propias normas de conducta, ajustadas al momento que vive. La historia del hombre es también, en cierto modo, la historia del Derecho. A cada estructura social corresponde un determinado ordenamiento jurídico. Al amparo de la necesidad que tuvieron las comunidades primitivas de someterse a una dirección que las guiara y a un imperio que dirimiera sus disputas y las protegiera, surgió la noción de autoridad. En ese instante aparece la idea de Derecho. La voluntad arbitraria del Jefe fue la única norma de conducta.

A medida que la Humanidad se perfeccionó, se dictaron reglas que limitaron el poder absoluto. Esta nueva noción de autoridad armonizó la existencia del individuo con la de la sociedad, al convertirse en una verdadera personificación del Derecho, que vela por su propio cumplimiento. La diversificación de la actividad y conocimiento humanos obligó a una especialización: se forman el Derecho Civil, Penal, Mercantil, basta llegar, en nuestros días, a ramas como el Derecho Tributario, de Radiodifusión y Aeronautico.

 TODO VIENE DE ORIENTE 2.000 años antes de Cristo, en -una época en que Occidente apenas balbuceaba una cultura, un rey caldeo, Hammurabi, dictaba un Código, el más antiguo de que se tenga memoria. En el primer año de este siglo, Morgan, un arqueólogo francés, descubrió una piedra de 2,25 metros de alto, actualmente en el Museo del Louvre.

Contenía 250 artículos grabados en caracteres cuneiformes, basados en viejas leyes sumerias, Trata de los juicios, obligaciones de los funcionarios, préstamos a interés, constitución de la familia, de los negocios y de ciertos delitos.

Resalta su preocupación por reglamentar el comercio, principal fuente de sustentación de Babilonia, y la consagración de una vieja ley penal: la Ley del Talión ojo por ojo, diente por diente«).

El Código de Hamurabi, dictado dos mil años antes de Cristo, consagró la aplicación de la Ley del Talión, atenuada más tarde por los israelitas y los musulmanes. En Occidente, Grecia y Roma entregaron los fundamentos del Derecho Moderno, cuyas disposiciones se remontan hasta un espacio sideral.

En la India, en el siglo XIII antes de nuestra era, se dio forma al «Manava-Dharma-Sastra» o Código de Manú. Rige, en Íntimo enlace, el orden ético, religioso, moral y jurídico. Con los años, sus disposiciones cambiaron, pero no siempre para mejor, como es el caso de la práctica de arrojar a la hoguera a las mujeres viudas.

El Código de Manú -base de la literatura jurídica sánscrita- regula la conducta en cuanto es un camino que enlaza al hombre con el más allá. Establece el sistema de castas (brahrnanes, chatryas, vaysyas y sudras), ideado por los primeros sobre la base de una: doctrina inventada ad hoc. Acepta la poligamia, aunque califica de perfecto el matrimonio monógamo. («Sólo aquel hombre es perfecto, que conste de tres personas: su mujer, él y su hijo»).

En este terreno, se oa5a una faceta de la muy famosa ley del embudo: el varón podía tomar su primera mujer de su casta y luego descender en la serie, pudiendo los sudras tener tan sólo una.

Contenía, además, normas-relativas a la herencia, a la propiedad, a los contratos y a la organización judicial. En el Medio Oriente destacan el derecho hebreo y el musulmán. El desarrollo del derecho judío está marcado por la misión que, según su religión, debía cumplir su pueblo en el mundo. El monoteísmo es la base de sus instituciones. Existe un Dios vivo, que guía como Providencia el destino de los hombres, si bien atiende especialmente al pueblo elegido de Jehová es el poder gobernador invisible.

La teocracia hebraica está regida por el profetismo: Dios, en todos los casos necesarios, hará surgir jefes y profetas. Dios es también dueño de la tierra conquistada. La rigurosidad del antiguo Derecho fue suavizada por Moisés (se opuso, por ejemplo, al sistema de represalias o Ley del Talión).

Con la llegada de los romanos surge el Derecho elaborado por los rabinos. Hoy todas esas normas se encuentran en el Talmud, formado por la Michná, o recopilación de tradiciones orales atribuidas a Moisés, y por el Ghemara, que contiene aclaraciones y complementos posteriores. Sobre la base del judaísmo, nacen -dos evoluciones religiosas: el cristianismo y el mahometanismo.

En 609, Mahoma predicó el Islam. Fundado en un monoteísmo simple, rebasa el carácter nacional hebraico, imponiendo la obligación de difundido a todos los pueblos, incluso por la fuerza, El Corán contiene los dogmas de Mahoma, ordenados _ por sus sucesores. Sus preceptos jurídicos revisten a la vez el carácter de deberes religiosos, El derecho musulmán establece una diferencia entre los creyentes y los no creyentes. La mujer tiene exactamente la mitad de importancia que el varón: el testimonio de dos mujeres equivale al de un varón; en el homicidio de una mujer, la multa es la mitad que en el de un varón de su misma clase.

La naturaleza del Derecho
De lo dicho fácilmente se desprende que la base previa del Derecho es la existencia de la sociedad, pues sin ésta no tendría razón de ser. ¿Qué necesidad del Derecho tenía un Robinsón Crusoe, si en su isla desierta no había un semejante con el que poder entablar una relación jurídica?

No debe olvidarse que toda relación jurídica implica necesariamente la bilateralidad subjetiva, la existencia de dos sujetos, uno el titular de una pretensión o derecho (derecho subjetivo), y otro, el sujeto pasivo, que está obligado a satisfacer la pretensión. Esta bipolaridad subjetiva existe en todas las relaciones jurídicas, incluso en aquellas que, a primera vista, parezcan más íntimas y unilaterales; por muy impersonal que se estime el derecho de propiedad de un sujeto sobre una cosa particular, siempre la relación jurídica presupondrá la existencia de un sujeto pasivo, en este caso la totalidad de los demás ciudadanos, obligados a respetar y a no atentar contra el dominio de que el sujeto activo goza. Por esto mismo, se afirma que el Derecho, a diferencia de la norma moral, es esencialmente   intersubjetivo.

Ubi homo, ibi societas; ubi societas, ibi ius («donde existen hombres hay sociedad; donde hay sociedad hay derecho»); esta expresión es presupuesto del concepto del Derecho y, al mismo tiempo, nos hace intuir su contenido, que no es sino el conjunto de normas que regulan la convivencia humana (Derecho objetivo). La norma jurídica, así formulada, se acompaña de otra característica natural: la coercibilidad, es decir, la posibilidad de que su cumplimiento sea exigido por la fuerza, cuando no se haya producido voluntariamente.

La coerción, sin embargo, falla a veces, normalmente por el insuficiente desarrollo de la sociedad en la que la norma rige, lo cual no evita que su cumplimiento se considere siempre como obligatorio; así sucede en la sociedad internacional, cuyo Derecho no deja por ello de ser coactivo (pacta sunt servando), aunque no esté dotado de órganos supranacionales eficaces para imponer la observancia. Habrá que añadir, de todos modos, que la corriente actual tiende a la superación de la anticuada idea de la soberanía absoluta de los Estados, herencia de la época nacionalista, en aras de una mayor cooperación e interdependencia.

Como órganos o manifestaciones de estas ideas, de carácter cada vez más ejecutivo, podremos citar el Tribunal de La Haya, la Organización de las Naciones Unidas, los organismos bancarios internacionales, la OTAN y los organismos en que el movimiento europeísta se va concretando.

edificio tribunal de la la haya en holanda

El    Tribunal   de   Derecho   internacional   de La Haya, en Holanda, en el que se plantean
litigios  de  aquel   carácter.

Las fuentes del Derecho
Si éste es el modo de ser del Derecho, ¿cómo se produce? ¿Cómo brota la norma jurídica? En otras palabras, ¿cuáles son sus fuentes ?

Éstas son varias. En un orden temporal histórico, se puede decir que la primera pro ducción jurídica de los pueblos primivos obedeció al sentido innato de la juridicidad a esta serie de normas naturales que el humano puede conocer por sí solo, al meen sus rasgos fundamentales (Derecho moral).

La repetición inveterada de unos actos determinados llega a crear la conciencia social de su obligatoriedad; se instituye, de esta forma, lo que se denomina costumbre o uso,que es también fuente del Derecho.

Con el mayor grado de desarrollo social y con la progresiva separación de funciones y poderes, se llega, ya en épocas de la historia moderna, a la distinción nítida de dos potes tades, emanadas de la suprema autoridad po lítica: la legislativa y la judicial. Aquélla pro duce el Derecho mediante la promulgación de normas escritas (leyes, recopilaciones, códigos), que son de aplicación general; la segunda, directamente dirigida a la resolución de un conflicto jurídico concreto, es fuente del Derecho, en cuanto sus decisiones o sentencias pueden aplicarse a casos supuestos similares (jurisprudencia, precedentes).

También los estudios o comentarios de los juristas, o conocedores del Derecho, pueden contribuir en cierto modo a la producción jurídica, en cuanto aclaran, completan y coordinan las lagunas y formulaciones abstractas de la construcción legal; es lo que se denomina la doctrina. Constituye un factor importante en todo ordenamiento jurídico.

El Derecho contiene en sí todos los derechos y obligaciones del   hombre en  sociedad.El Derecho soviético, aunque dominado por las doctrinas de Marx y de Lenin, tiene mucho de común con los demás sistemas continentales del Derecho civil; la decisión judicial no es fuente del Derecho, sino que ha de interpretar y aplicar el ordenamiento jurídico vigente.

jueces del siglo xviii

Parte de el cuadro de Hogarth The Bench (El Tribunal) nos ofrece una visión satírica de tres jueces del siglo XVIII. La majestuosa imagen central es la del Primer Lord de los Tribunales,  Sir   John  Wilkes.

Sistemas jurídicos
El ordenamiento jurídico de cada nación ha sufrido, a lo largo de la Historia, una serie de vicisitudes que le ha obligado a pasar por diversas etapas que, en esencia, coinciden parcial o totalmente con las del predominio de cada una de las fuentes del Derecho enunciadas en los párrafos anteriores.

La historia del Derecho Romano, por ejemplo, es a este objeto altamente significativa. La ley de las Doce Tablas es el documento jurídico escrito más antiguo de Roma, pero es muy probable que recogiera unos usos sociales anteriores; de todos modos, la costumbre siguió regulando las relaciones jurídicas del pueblo, paralelamente, incluso, a disposiciones generales que, como las leyes comiciales de la época republicana, exigían la votación en asamblea popular o por plebiscito.

Las normas escritas son cada vez más usuales, sobre todo en la época imperial, con lo que el Derecho consuetudinario queda cada vez más relegado a segundo término. También, en este período, tienen gran importancia las interpretaciones y comentarios de los jurisconsultos o estudiosos del Derecho, y las decisiones o sentencias de los magistrados a los conflictos o litigios concretos, que los interesados les plantearan (como el rescriptum imperial), sin olvidar la progresiva influencia, de raíz iusnaturalista, del ius gentium y la llamada a la equitas para atenuar la rigidez del Derecho positivo.

Roma hizo gala de un criterio eminentemente práctico y agudo. Su construcción jurídica es nueva en la Historia y, en sus rasgos fundamentales, ha sido transmitida a la civilización occidental. En oposición a las culturas que le preceden, separa la norma jurídica de la norma religiosa, y esta idea laica del Derecho permite la evolución ágil y perfeccionista de su ordenamiento jurídico.

Los sistemas jurídicos vigentes en las naciones occidentales modernas han tomado de Roma, si no el contenido puesto al día, sí al menos la idea formal de lo jurídico. Todas han elaborado un ordenamiento al que han contribuido las fuentes de producción ya mencionadas. El mayor predominio de una determinada no implica la inexistencia de las demás, porque la vida del Derecho es una constante interacción hacia la homogeneidad y logicidad de todo el ordenamiento.

Por ello mismo, la prioridad que se atribuye en muchos países a una ley votada por un Parlamento no significa que sus normas generales tengan necesariamente que aniquilar la costumbre jurídica; muchas veces  la ley no es mas la ratificación de un uso preestablecido.

Una ley, contraria a los sentimientos populares, puede convertirse en ley muerta al prevalecer la costumbre extralegal; y es muy frecuente, por otro lado, que cuando una ley aparece anticuada respecto a las necesidades cambiantes, sea lentamente sustituida. en la práctica cotidiana, por una costumbre nueva, más adecuada a las realidades.

derecho romano

El Derecho Romano es el fundamento del sistema continental europeo; los romanos establecieron un orden jurídico altamente organizado, superior a todos los anteriores, que fue objeto de adaptaciones y compilaciones  a   partir de Justiniano.

Los códigos
De todos modos, es posible agrupar los sistemas jurídicos actuales en dos familias principales: la continental europea e ibero-americana y la familia anglosajona.

La primera, encuentra su principal fuente productora en la legislación, es decir, en la formulación de normas generales y abstractas por parte del órgano constitucionalmente competente: la legislación ha tomado, en ocasiones, la forma de Códigos en sus manifestaciones más avanzadas y homogéneas.

El Código: es un cuerpo articulado y lógicamente estructurado, a diferencia de la mera recopilación o compendio de leyes.

El Código de Napoleón, que unificó los diversos sistemas de leyes escritas y de costumbres en Francia, en su primer gran representante y, al mismo tiempo modelo de muchos posteriores.

La centralización impuesta por el moderno concepto del Estado ha sido también un factor que  ha contribuido a la actual preponderancia sistema legislativo. Éste alcanza su promulgación más categórica y absoluta en el campo  del  Derecho Penal con la famosa expresión rtullum crimen sine lege, es decir, existe delito sin que antes lo haya declarado tal la norma escrita y promulgada.

El juez, bajo este sistema, no es libre de dictar una resolución,  de acuerdo con las reglas de  la razón o del sentido jurídico que posea no que la ha de resolver aplicando la ley vigente: en otras palabras, ha de adaptar la ley general y abstracta al caso particular y concreto en que consista el litigio. No es una labor mecánica, porque nunca las reglas abstractas podrán prever toda la rica gama de las realidades prácticas. Por eso estos  sistemas imponen subsidiariamente la llamada a la costumbre general o local, a los principios generales del Derecho, al Derecho natural, a la recta razón y a las sentencias o jurisprudencia de los jueces jerárquicamente superiores.

Este es el Derecho, en líneas generales, que rige en casi todos los países de Europa continental y en los iberoamericanos; ha sido también aceptado, al menos en parte, en varios países del Medio y Lejano Oriente.

Frente al sistema anterior, la familia del Common Law, o anglosajona, da preponderancia a la sentencia judicial; sus características son el pragmatismo y la flexibilidad, basadas en las decisiones de los magistrados, transmitidas a través de los años.

El Derecho civil inglés es un Derecho elaborado por los jueces, cuya estructura está constituida por las reglas de los precedentes, formados como resultado de los principios y razonamientos que el juzgador aplica al conflicto que le ha sido planteado. Normalmente, los precedentes de los jueces o tribunales superiores son obligatorios para los casos similares que se ventilen ante los inferiores; sin embargo, el juez conserva su poder discrecional y está facultado para precisar y concretar sentencias anteriores que podrían parecer demasiado amplias, o poner en vigor y remozar reglas más antiguas.

El sistema anglosajón no desconoce, a pesar de todo, la importancia del Derecho legislado; hay que tener en cuenta que un Estado moderno no puede prescindir de reglas y procedimientos de Derecho público, que han de ser uniformes y de fácil conocimiento (Derecho administrativo).

Por otro lado, la labor de los Parlamentos y la tendencia socializadora requieren medios idóneos para hacer realidad una política, es decir, la facultad de dictar disposiciones generales en vez de entregarla a las manos de una futura y eventual consagración judicial. Estas leyes constituyen, en esencia, el statute law.

El sistema anglosajón está vigente en las islas Británicas, Estados Unidos de América del Norte y en la mayoría de los países de la Commonwealth.

Además de estos dos grupos, el mundo extraoccidental ofrece otros que siguen encerrando el Derecho dentro de la religión; son el Islam y el pueblo hindú.

La Ley del Islam es, en esencia, parte de la religión mahometana; no constituye una ciencia separada e independiente. El sharVa es un código de conducta que especifica los deberes y obligaciones (no los derechos) de los mahometanos, de acuerdo con sus creencias.

Este sistema jurídico rige, actualmente, para más de 400 millones de almas, en muchos de los países comprendidos entre Marruecos e Indonesia. Las fuentes del Derecho son el Corán, o libro sagrado islámico, la Sunna, o tradición del profeta Mahoma, el ijma o consenso de opinión de los estudios del Derecho, y el Kiya o sistema de analogía.

El derecho hindú es otro sistema tradicional, basado en principios religiosos respetados por creyentes de varios países del sur y sudeste asiáticos. La religión es el brahmanismo, que se apoya en los textos sagrados de los Srutis (entre 1500 y 600 a. de J. C.) y de los Sastras.

Mención especial, en este grupo, merece el sistema jurídico del reciente Estado de Israel, que, aunque muy avanzado en ciertos aspectos, sufre, sobre todo por efecto de la presión de sus grupos religiosos ortodoxos, una notable subordinación a las normas religiosas judaicas.

LECTURA COMPEMETARIA:
Dos ámbitos de difícil diferenciación

El Derecho Público esta compuesto por el conjunto de normas que regulan la actividad estatal y fijan los límites de la autoridad del Estado. Esta rama del derecho determina los órganos y su competencia, así como los procedimientos mediante los cuales se manifesta la actividad del Estado.

Mientras que en las relaciones sociales que regula el Derecho Público existe una subordinación de las personas al Estado, el Derecho Privado agrupa el ordenamiento jurídico que regula las relaciones entre los particulares, entre personas que se encuentran en un plano de igualdad jurídica.

No es posible, sin embargo, establecer un límite claro y absoluto entre aquello que pertenece al ámbito del Derecho Público y aquello que pertenece al ámbito del Derecho Privado. A lo largo de la historia del derecho se han esbozado, básicamente, tres posturas para establecer esta delimitación.

■ El primer criterio de clasificación aparece en el derecho romano; los términos «Derecho Público» y «Derecho Privado» provienen del latín publicus jus y privatum jus. El célebre jurisconsulto Ulpiano -que vivió entre los años 170 y 228- estableció la diferenciación según los «intereses en juego». El publicus jus era el que correspondía a la «cosa romana», mientras que el privatum jus concernía a los individuos.

Esta teoría ha sido blanco de críticas y objeciones. La línea de demarcación entre el interes público y el privado es imposible de trazar en tanto están unidos en forma indisoluble. Una política estatal orientada a proteger el medio ambiente (interés público), por ejemplo, se plasmará en un conjunto de normas que establezca obligaciones a los propietarios de industrias. Estas leyes, sin duda alguna, protegerán el interés de los particulares (interés privado), el derecho de cada uno de nosotros a gozar de un ambiente sano.

■ Un segundo criterio para deteminar el carácter público o privado del derecho se funda en la naturaleza de los sujetos que intervienen en la relación jurídica. Cuando el Estado es una de las partes de la relación, el derecho aplicable será público, mientras que el Derecho Privado sólo regulará las relaciones entre particulares.

Sin embargo, no es posible afirmar que toda relación en la que interviene el Estado pertenezca a la esfera del Derecho Público, ya que el Estado, como persona jurídica, realiza distintos actos jurídicos de indudable carácter privado, como cuando realiza una operación de compraventa con un particular.

■ Por último, existe la teoría que diferencia al Derecho Público del Derecho Privado por la naturaleza de las relaciones jurídicas. En este sentido, pertenecen al Derecho Público las relaciones jurídicas de subordinación, es decir, relaciones en las cuales ei Estado, en ejercicio de su poder público, fija los términos en los cuales desarrollará su actividad, mientras que los particulares se encuentran obligados a aceptarlos. En contraposición, la característica primordial del derecho privado es que vincula a las partes de manera tal que prima la coordinación entre ellas, es decir, las partes implicadas, en igualdad de condiciones, establecen los términos de la relación. Por ejemplo, cuando una persona vende una casa acuerda libremente con el interesado en comprarla el precio, la forma de pago, la fecha de escrituración, etcétera.

Se le ha criticado a esta teoría que, según sus concepciones, el Derecho Internacional -ámbito en el cual los Estados se relacionan en un plano de igualdad y coordinación, debería ser considerado como perteneciente al Derecho Privado, cuando nadie discute que forma parte del Derecho Público.

Fuente:
Educación Cívica 2 – Edit. Santillana – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet-Podetti-Rasnosky-Rubinich-Pujato-Tadei

Fuente Consultada:
La Llave del Saber Tomo II La Evolución Social Ediciones Cisplatina S.A.

 

Concepto de Populismo Politico Características

Concepto de Populismo Político
Sus Características

CONCEPTOS DE ciencias politicas

Concepto de Populismo

Movimiento político heterogéneo caracterizado por su aversión a las élites económicas e intelectuales, por la denuncia de la corrupción política que supuestamente afecta al resto de actores políticos y por su constante apelación al pueblo entendido como un amplio sector interclasista al que castiga el Estado.

Bajo esta denominación pueden aparecer englobadas diversas ideologías políticas de carácter normalmente autoritario pues, al reclamar para sí la encarnación de los deseos mayoritarios, rechazan la necesidad de más intermediarios y deslegitimar por obstaculizador el pluralismo que representa el resto de la oposición.

Su aparición se liga a rápidos procesos de modernización que generan distinto grado de desarrollo entre diferentes núcleos, normalmente zonas urbanas frente a las rurales más atrasadas. Aunque una de sus más famosas manifestaciones, el peronismo argentino, tuvo un carácter industrial y urbano, es más usual que arraigue en el medio agrario, tal y como sucedió en el sur de Estados Unidos durante la génesis del Partido Demócrata El populismo puede generar tanto reacciones conservadoras como, lo que es propio de numerosos movimientos nacionalistas del Tercer Mundo, desarrollismos transformadores.

Existe incluso una derivación marxista del populismo, según la cual se sustituye la contradicción clasista por la dialéctica entre bloques de dominadores y dominados. También se usa el concepto peyorativamente para denominar un determinado estilo o un tipo de acción que apela directamente a los miedos y aspiraciones instintivas de las masas, en general, y de los agricultores o pequeños burgueses, en particular.

Los políticos populista que suelen apoyarse en el nacionalismo y un personalismo carismático, utilizan un discurso ambiguo o demagógico, y si las circunstancias institucionales lo permiten, tratan de legitimarse a través de métodos de consulta plebiscitaria.

Los Populismos Latinoamericanos

Desde la crisis de 1930 y luego de la Segunda Guerra Mundial, América Latina sufrió profundas transformaciones en los planos económico, social y político. Hacia mediados de los años ’30, en la mayoría de los países latinoamericanos se produjo un incremento generalizado de las exportaciones. En algunos el ritmo fue intenso y creciente, como en Brasil, México, Chile y Venezuela, y en otros hubo períodos de rápido crecimiento seguidos de agudas crisis, como en Argentina, Uruguay y Bolivia.

Hacia los años ’40, en un grupo de estos países —como resultado de la retracción mundial de las importaciones de bienes de consumo— se desarrolló un intenso proceso de sustitución de importaciones. El crecimiento industrial más importante tuvo lugar en la Argentina, México y Brasil. En los casos de Bolivia y Perú, por ejemplo, sus alcances fueron más limitados. El desarrollo industrial de este período se caracterizó por una destacada presencia del Estado, que actuó como impulsor de las actividades económicas.

Las políticas estatales encararon planes de nacionalizaciones —en particular de los recursos naturales considerados claves para el desarrollo de cada país—. Estos cambios fueron acompañados por transformaciones en la estructura social. Se consolidaron los sectores de la burguesía industrial y se amplió la masa de trabajadores urbanos. En México, Brasil y Argentina se desarrollaron procesos políticos de carácter populista, aunque en cada uno de estos países este proceso adquirió modalidades diferentes.

populismo en brasil

El presidente del Brasil Getulio Vargas—inició su primer mandato en 1930— fue el líder de un movimiento de tipo populista. Encabezó una revolución que puso fin al predominio de la oligarquía —los grandes plantadores y comerciantes— e intentó ampliar la base de participación política. En 1937 proclamó la constitución del Estado Novo. Impulsó un proceso de transformación económica de tipo industrialista y nacionalista —creó la empresa petrolera estatal PETROBRAS— y organizó desde el Estado estructuras sindicales oficialistas.
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Lázaro Cárdenas, líder populista mexicano. Asumió la presidencia de México en 1934. Llevó a cabo un programa nacionalista que buscaba establecer un fuerte control sobre la economía del país. Las claves de su política fueron la nacionalización del petróleo —se creó el monopolio estatal PEMEX—y la reforma agraria, consistente en repartir tierras entre la gran masa de campesinos pobres —de origen mayoritariamente indígena—. El movimiento cardenista contó con el apoyo del campesinado y de amplios sectores de la clase obrera, ya que durante el gobierno de Cárdenas aumentó de manera notable el número de trabajadores sindicalizados.

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Características:

Estos movimientos populistas se caracterizaron por crear una fuerte organización obrera, con el fin de que en alianza con la Burguesía Nacional industrialista, instalaran las bases de un desarrollo a través de la sustitución de importaciones.

Los ingredientes fundamentales de los populistas son la transferencia del ingreso en desmedro de los sectores rurales y en favor de los sectores urbanos, políticas nacionalizantes, una fuerte dosis de estatismo como apoyo a la Burguesía Industrial y al aglutinamiento en torno a un líder carismático.

Es innegable que estos movimientos lograron una transformación de la sociedad en los países donde se desarrollaron, pero en última instancia por factores diversos no lograron llegar a sus fines últimos. La consecuencia más marcada de la actuación populista es la desaparición de los sectores políticos dominantes, que configuraban la expresión de la burguesía terrateniente.

Para sintentizar lo anteriormente expuesto, diremos que Populismo, es un movimiento político basado en los sectores obreros urbanos e industriales nacionales, que por medio de la redistribución del ingreso, se propone lograr la transformación de las estructuras sociales y económicas de un país.

Las soluciones son a corto plazo, porque esta política no es eterna, sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

EL POPULISMO EN ARGENTINA:

En la Argentina —y en toda Latinoamérica— desde mediados de la década de 1940 las masas emergen de un modo inequívoco, en la sociedad y en la política. Esto se relaciona en parte con procesos de industrialización pero, sobre todo, con el acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades, a las que se vuelcan sectores expulsados por la crisis rural y atraídos por la posibilidad, más o menos real, de obtener en las ciudades mejores empleos, mejores condiciones de vida.

Excluídas y marginadas del consumo, del prestigio y del poder, en un momento esas masas irrumpieron en forma brusca reclamando un lugar en la sociedad. En ese sentido, el 17 de octubre de 1945 fue un episodio de un simbolismo extremo.

¿Qué hacer con esas masas?. Hay una política posible para ellas —en la Argentina y en todo el mundo— que es la de lo que genéricamente podría denominarse el socialismo: colaborar con ellas, para que ellas mismas encuentren su propio destino, realicen su propia reivindicación. Se plantean aquí varios problemas tácticos y estratégicos: cuáles van a ser los medios, con velocidad se van a producir esos cambios, que sacrificios debe imponerse una generación en aras de las siguientes.

En cualquier caso, es un camino difícil. Naturalmente es posible la política inversa: excluir y marginar a las masas, explotarlas, reprimir los riesgos también son evidentes y consiten en una explosión incontenible.

El siglo XX elaboró una tercera opción desarrollada por el fascismo italiano y adecuada —modificándola sensiblemente— Latinoamérica: una política de masas descarte su autonomía y las utilice para tentar poderes ajenos. Esto es lo que s denominarse populismo.

Se apoya en primer lugar en el const de masas. Estos vastos contingentes, cientemente urbanizados, desean consumir, y ese consumo puede ser adecuado para el desarrollo de ciertos sectores imdustriales locales. Fomentarlo, mediante una política redistributiva de ingresos que sólo beneficia a las masas —las tranquiliza quizá— sino también a quienes producen para ellas.

¿Quién paga esto?. Generalmente los sectores productores tradicionalmente volcados a la exportación —nuestra oligarquía terrateniente, por ejemplo— cuyos ingresos son trasladados al sector industrial por intermedio del Estado, a través de retenciones a las exportaciones, cambio diferencial, etc.

Sobre todo, se apoya en una política de masas. Estas son movilizadas y politizadas intensamente, pero cuidando de tronchar todo amago de acción autónoma. La politización es encuadrada por el Estado, junto con un partido —o un movimiento— que se desarrolla adosado a él y que está indisolublemente unido a la figura de un líder ca-rismático, su surgimiento no es un mero azar: esa figura es cuidadosamente construida por los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión— cuyo desarrollo es esencial para esta política populista. Ni Mussolini ni Perón habrían existido sin la radio.

También es construida mediante la práctica de una beneficencia directa. El Estado providente y benefactor —el clásico Welfare State de los capitalismos avanzados— se concentra en una persona, de cuya bondad y caridad parece depender esa beneficencia que, según es bien sabido, es hoy una función casi ineludible del Estado moderno.

Falta, finalmente, un buen enemigo, para aglutinar fuerzas. Tratándose de movimientos policlasistas, que procuran armonizar los intereses de sectores de propietarios y de trabajadores, este enemigo no puede ser, sin más, el patrón. Se recurre a figuras más ambiguas en cuanto a contenido real, pero de gran fuerza emocional: la oligarquía, la maléfica, proteica y omnipresente oligarquía, cien veces derrotada y cien veces renacida.

¿Es eterna esta política? Sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – El Populismo –

Gobiernos Populistas

Soberania Politica de un Estado Concepto de Ciencia Politica

Soberanía Política de un Estado

La soberanía es la capacidad de un Estado para ejercer el poder dentro de sus fronteras y proteger esas fronteras frente a amenazas de un enemigo externo. Los profundos cambios ocurridos durante este siglo plantean nuevos problemas con respecto a la conservación de la soberanía de los países. Un poder es soberano cuando no tiene ningún otro poder por encima de él.

En los Estados modernos, el concepto de soberanía está referido a la capacidad de una sociedad política de ejercer el poder dentro de sus fronteras y de proteger esas fronteras frente a amenazas de un enemigo externo. El concepto de soberanía no puede separarse de la noción de poder político, ya que el poder político se expresa jurídicamente en la soberanía.

La soberanía tiene dos facetas íntimamente relacionadas.

■  En su faceta interna, cuando se dice que un Estado es soberano, significa que tiene la capacidad y el derecho de ejercer la fuerza para lograr la paz dentro de los límites de su territorio.

■ En su faceta externa significa que un Estado tiene la capacidad de convocar a los ciudadanos para defender su territorio frente a posibles invasiones extemas.

Concepto de Soberanía:

Categoría central en la teoría clásica del Estado que supone la existencia de un poder final e ilimitado que rige, en consecuencia, la comunidad política. El principio de soberanía ha sido adaptado a las democracias actuales para que exprese el momento político fundante en el que los ciudadanos, sin ninguna autoridad previa ni superior a ellos, permiten a los poderes públicos que ejerzan como tales.

Sus primeros teorizadores, Bodin y Hobbes, la definieron como la suprema potestas, «el poder absoluto y perpetuo de una república» que se manifiesta en la función de promulgar leyes, de anular costumbres, de declarar la guerra y de negociar la paz.

Para Hobbes, la soberanía nace a partir de un pacto ficticio por el que el poder de la sociedad, inicialmente en manos de los individuos, se enajena en favor del Leviathan (Estado) que queda personificado en un soberano que legisla, juzga, nombra funcionarios, recompensa y castiga. Para Rousseau, también dentro de las teorías pactistas aunque sin intención justificadora del absolutismo, la soberanía se equipara a la suma de las voluntades individuales.

Es esta nueva concepción la que permite un artificio filosófico político por el que el principio legitimador del Antiguo Régimen desaparece y se reconoce la soberanía en manos de Los integrantes de la nación. No obstante, ésta se entiende de forma abstracta y expresa su voluntad por medio de un cuerpo electoral restringido a las clases burguesas.

El desarrollo del liberalismo hizo plantear pronto la [imitación de la soberanía nacional a los propietarios. Estos se opusieron a la extensión del número de sus depositarios alegando que así se pervertiría la idea de representación conjunta de los sentimientos e intereses colectivos de un país, incluyendo las generaciones pasadas y futuras, que no exigía la participación efectiva de todos los habitantes en cualquier momento determinado.

Las corrientes democratizadoras del siglo XIX reclamaron sin embargo el sufragio universal y la nueva definición de soberanía resultante pasó a considerar como fuente y origen de todo poder estatal a la generalidad del pueblo y no a una selección específica de éste.

Así, en Las democracias contemporáneas, el hecho de que la soberanía sea popular otorga al Estado la legitimidad sobre la que basa su actuacion. Pero el principio no sirve sólo para regir internamente la comunidad, sino que tiene una proyección frente al exterior que en el pasado se expresaba a través de la guerra o la paz y hoy se plasma, sobre todo, en la prohibición de injerencias extranjeras en los asuntos propios.

La soberanía es entonces un concepto jurídico político propio de las relaciones internacionales y supone la independencia del Estado como único sujeto con poder de decisión autónoma en el ámbito de sus competencias. El conjunto de estados soberanos guardan así relaciones recíprocas de igualdad formal en un contexto anárquico, al no existir autoridades supranacionales.

De hecho, la única regulación globalmente aceptada de la política internacional es precisamente la soberanía, lo que hace que ninguna obligación se pueda imputar a un Estado sin su previo consentimiento. No obstante, la soberanía como principio integrador determinante y elemento nuclear del ordenamiento internacional queda matizada por la existencia de organizaciones internacionales que adquieren el ejercicio de ciertas competencias.

Aunque también en esos casos el Estado suele controlar el proceso de toma de decisiones (gracias a la unanimidad, el consenso o el derecho de veto) y previamente ha permitido que la gestión se atribuya a este actor, lo cierto es que su existencia limita la libertad absoluta estatal. Más aún, la existencia de un núcleo de ius cogens imperativo e inderogable contrasta con el principio general de que las normas internacionales deben estar voluntariamente consentidas.

Foros como la ONU podrían convertirse en autoridades externas que produzcan normas de aceptación obligatoria, aun sin el consentimiento estatal, pero este desarrollo del llamado derecho de injerencia está aún muy condicionado. Sólo las organizaciones que pretenden la integración supranacional en ciertos ámbitos, como la Unión Europea, representan un ejemplo relativamente ambicioso de desafío a la idea de soberanía en su acepción clásica.

Claro que, con independencia de las proclamaciones jurídicas, las relaciones políticas internacionales sí que demuestran con toda su crudeza las verdaderas Limitaciones de la soberanía. Las diferencias de capacidad económica y militar, la interdependencia comercial o el acceso privilegiado de ciertas potencias a los recursos naturales son fenómenos que muestran la ficción ideológica de la idea.

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Por ejemplo, el área de explotación de pozos petroleros en el mar de un país.
La explotación de los recursos naturales dentro del territorio nacional es parte fundamental del ejercicio de la soberanía de un país.

ALGO MAS PARA COMPLETAR…

En quién reside la soberanía: Al ocuparnos de la soberanía conviene recordar en quién reside la soberanía. El problema lo hallamos desde el comienzo de nuestra historia política, cuando los hispanoamericanos iniciaron el proceso de la revolución por la independencia. Mientras que por esos años en algunas monarquías europeas se sostenía que el poder le había sido dado por Dios a la persona del monarca, en España, durante el siglo XVI, la escuela jurídico-política inspirada en el jesuíta Francisco Suárez (1548-1617) sostuvo que Dios no le concede al monarca la autoridad en forma directa sino por intermedio del pueblo: la soberanía es dada por Dios al pueblo y es éste quien la delega en sus representantes.

Estas ideas fueron enseñadas en las universidades hispanoamericanas y ofrecieron ocasión a los patriotas para afirmar, ante la caducidad del gobierno Español debido a la invasión de la península por Napoleón, que el pueblo debía reasumir la soberanía para designar un nuevo gobierno.

Surge entonces la teoría de la representación, según la cual el que gobierna lo hace en nombre del pueblo, que aunque sigue siendo soberano, ha dejado de ser gobernante.

Esta transferencia o delegación no hace al Estado absoluto. Este, por el contrario, es limitado, es decir, se halla condicionado por la naturaleza del hombre y por las facultades propias de que dispone.

La soberanía política: La soberanía política es la que hemos caracterizado inicialmente como soberanía interna, o sea, la facultad que posee el que gobierna de movilizar eficazmente la actividad de los miembros de la sociedad y de rechazar en el ejercicio de su misión propia toda ingerencia de los demás Estados.

En las formas dictatoriales, absolutistas o marxistas, la soberanía es absorbida por el Estado o por la persona que ejerce el poder; y esa absorción es tal, que no queda a los ciudadanos la posibilidad de restarle facultades, ni de enjuiciar o criticar.

En las concepciones democráticas representantivas los ciudadanos transfieren a sus representantes el poder.suficiente para gobernar el cuerpo político o sociedad política, pero no delegan todos sus derechos y se reservan el ejercicio de controlar a sus representantes.

Por ello en las democracias representativas no existe una soberanía absoluta. El poder de que goza es limitado, pero suficiente para cumplir su misión.

Soberanía e independencia
El concepto de soberanía externa no es absoluto, pues si un Estado fuera absoluto se impondría a otros, lo que no ocurre en el orden internacional, ya que se trata de relaciones de igualdad entre los Estados. Es decir, los Estados son iguales entre sí.

Lo que se designa por soberanía externa es el poder de determinarse libremente en la conducción de la política exterior. Esta determinación posee el nombre de independencia. Cualquier estado tiene el derecho, en nombre de la independencia, de rechazar cualquier intervención extranjera en su política interior y exterior.

Sin embargo, como los Estados son miembros de una sociedad mucho mayor de naturaleza mundial, se comprende que ningún ejercicio de los derechos de soberanía e independencia Duede ser absoluto. Los derechos están limitados por los derechos iguales de los demás Estados.

Pararegularel bien general mundial se hace natural laexistenciadeuna sociedad política mundial que logre la armonía, la colaboración y la paz, que son bienes supremos y base de los demás bienes.

El primer intento realizado en ese orden fue el Pacto de la Sociedad de las Naciones (1919), que subsistió hasta 1939, siendo seguido por la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (UN), nacida en 1945. La presencia de esa sociedad y de otros organismos mundiales pone en evidencia que la autolimitación de las soberanías nacionales tiene por objeto la búsqueda del bien común mundial.

Sin embargo, esa sociedad política mundial no puede ni tiene facultades para atentar, destruir o disminuir el derecho a la independencia.

Soberanía Territorial y el Control de las Fronteras

LECTURA COMPLEMENTARIA:
Concepto de Sobernía

«El concepto moderno de soberanía tiene su lógica interna y, conjuntamente, su fuerza aplastante: en efecto, ha logrado unificar procesos históricos, como la formación del Estado moderno, y ha permitido la elaboración conceptual de toda una teoría del Estado. Sin embargo, en la historia también se han dado procesos históricos y realizaciones institucionales diversas de difícil comprensión si se parte del rigor de este concepto político jurídico, que corre el riesgo de hacerse científica y políticamente embarazoso. Puntualizaremos ahora solamente dos: uno en plano jurídico y otro en el plano político; por un lado, el constitucionalismo […] y por el otro, el pluralismo, los cuales están en contra, de nuevos y diversos modos, de exigencias satisfechas por la sociedad política medieval.

Si concebimos la historia moderna no como una victoria del Estado absoluto sino como victoria del constitucionalismo, entonces notaremos que el elemento de continuidad de esta lucha está justamente en su adversario: la soberanía. Las distintas técnicas del constitucionalismo están, en realidad, todas dirigidas a combatir con el Estado mixto y la separación de los poderes, toda concentración y unificación del poder, a dividirlo en un equilibrio balanceado de órganos. […] Benjamín Constant […] quiere suprimir de sus sistema el concepto de soberanía, o redimensionarlo, porque en él ve la expresión de un poder absoluto y, en cuanto tal, arbitrario: nadie, ni el rey ni la asamblea, puede arrogarse la soberanía, y ni siquiera la universalidad de los ciudadanos puede disponer soberanamente de la existencia de los ciudadanos. Soberanía y constitucionalismo siempre han sido entendidos como términos antitéticos, y la victoria del segundo se logró con las constituciones escritas, cuyas normas son jerárquicamente superiores a las leyes ordinarias y hechas eficaces por cortes judiciales adecuadas. De tal manera fue posible garantizar ¡os derechos de los ciudadanos por los viejos y por los nuevos soberanos. […]

Pero el verdadero adversario de la soberanía es la teoría pluralista […] [en tanto demuestra que] no existe la unidad del Estado, con el monopolio de decisiones autónomas, porque de hecho, el individuo vive en asociaciones y grupos distintos, capaces de imponer sus propias opciones. En realidad en la sociedad existe una pluralidad de grupos en competencia o en conflicto para condicionar el poder político, y precisamente esta pluralidad impide que haya una sola autoridad, omnicompetente y omni-comprensiva, y el proceso de desición política es el resultado de toda una serie de mediaciones. En esta división de poder, en esta poliarquía, no hay un verdadero soberano […].»

NICOLA Matteucci. Diccionario de política. Siglo xxi, México, 1994.

Fuente Consultada:
Educación Cívica Juan Carlos Zuretti-Nestor Tomas Auza Editorial Itinerarium S.A.

CONCEPTOS DE ciencias politicas