Vida de Jesucristo

Que se Celebra en Semana Santa? Conceptos Cristianos Sobre Semana Santa

¿Qué se Celebra en Semana Santa?

El cristianismo: La figura de Cristo resulta impresionante por todo concepto. Incluso vista por sus detractores no pueden negársele grandeza ni belleza suma.

Al leer el Evangelio, donde se halla contenido su paso por la tierra, sorprende el laconismo del Maestro.

Todas las palabras que pronunció exceptuando, quizá, el sermón de la montaña y las parábolas, podrían reducirse a unas frases breves, lapidarias, de un contenido turbador y muchas de las cuales son aún motivo de controversia y discusión, cuando no de opuestas interpretaciones.

El que ama la vida la perderá. El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo… Exceptuando una ocasión en que trazó unas palabras sobre la arena, Jesús no escribió nada ni pareció preocuparle que se levantara acta escrita de sus hechos y de sus palabras. Su nacimiento fue misérrimo y su muerte brutal.

Sus discípulos quedaron tan aterrorizados cuando fue enterrado que incluso el más fiel le había negado ya por tres veces. Parecía que de Él no iba a quedar nada porque después de su muerte le rodeó la cobardía, el silencio y la soledad. Sin embargo, dos mil años más tarde, más de 750 millones de personas le adoran como verdadero Hijo de Dios. «Una disputa entre judíos sobre un cierto Jesús que murió, y del cual afirmaba Pablo estar vivo». En el año 60, esto es lo que un funcionario romano llamado Porcio Festo escribió sobre la religión cristiana. De entonces acá, muchas han sido las explicaciones que de la «esencia del cristianismo» se han dado, y algunas de ellas se han apartado más de la verdad que la de Porcio Festo.

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios. Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos. Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios. Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

Celebración  de Semana Santa: La Semana Santa no tiene una fecha fija en el calendario gregoriano. El domingo de resurrección cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada año. Usualmente Semana Santa cae el primer domingo después de la primera luna llena que se produce en o después del día del equinoccio de primavera. Por esta razón la fecha cambia cada año y por siguiente, también cambian las fechas de otras observaciones relacionadas con Semana Santa.

Significado de Semana Santa:
La creencia principal del cristianismo es que Dios envió a su hijo Jesús al mundo para redimir al humano de sus pecados. Para lograr esto, Jesús murió en una cruz como sacrificio, tomando el lugar del pecador.

JESÚS MUERE EN LA CRUZ : Los evangelios nos explican como este acto se desenvolvió:

los Evangelios nos ofrecen las últimas palabras de Jesús, conocidas como las «siete palabras finales». Pidió a Dios que perdonase a sus torturadores (Lucas, 23, 34); consoló al ladrón penitente que se encontraba crucificado  su lado (Lucas, 23, 43); pidió a Juan que cuidase de su madre (Juan, 19, 26-27); clamó a Dios (Mateo, 27, 46; Marcos, 15, 34); expresó su sufrimiento físico Juan, 19, 28); declaró finalizada su misión (Juan, 19, 30) y, finalmente, se encomendó a Dios (Lucas, 13,46).

Tras su muerte, la oscuridad inundó la tierra v un terremoto partió la cortina del Templo, separando ;1 Lugar Sagrado del Sagrado de Sagrados (la sala externa y el santuario interno). Muchos de los que habían dudado y se habían burlado de Jesús comenzaron a decir que podría tratarse del Hijo de Dios. No obstante, los líderes religiosos esperaban dar por terminada la historia de Jesús, para lo cual pusieron guardias junto a su sepulcro. Así pretendían evitar que alguien robase el cuerpo y afirmase que Jesús había resucitado. A pesar de esta medida, sus discípulos afirmaron al tercer día de su muerte que Jesús ya no estaba en su tumba.

«AL TERCER DÍA RESUCITARÉ»
Los testigos de la Resurrección se contaban por centenares. Después de tres días en la tumba, Jesús se apareció a María Magdalena, a Pedro, a dos discípulos que se dirigían a Emaús, a quinientas personas en una montaña de Galilea, los once apóstoles que quedaban (Judas se colgó después :e traicionar a Jesús), y a otras personas en diferentes ocasiones antes de su ascensión a los cielos.

La veracidad de estos hechos es objeto de debate entre estudiosos de todos los puntos del espectro teológico. Lo que resulta innegable es que todas estas personas creían que lo que habían visto no era un espíritu o alguien que hubiese resucitado en la tumba, sino al verdadero Señor resucitado. En un principio, incluso los discípulos se mostraban escépticos.

Sin embargo, si no hubiesen creído realmente lo que habían visto con sus ojos, escuchado con sus oídos y tocado con sus manos, no habrían arriesgado sus vidas para propagar el mensaje evangélico, sobre todo entre sus hostiles contemporáneos, que podíais discutir sus palabras.

La orden para la evangelización, conocida como «Gran Misión», la recibieron los discípulos de Jesús inmediatamente antes de su ascensión: «Id, pues, adoctrinad a todos los pueblos, bautizadlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y enseñadles a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos que yo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos» (Mateo, 28, 18b-20).

Armado con esta exhortación, el fortalecido grupo se puso en marcha para convertirse en testigo de todo lo que sus componentes habían visto y oído.

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
La mañana posterior al domingo, algunas seguidoras de Jesús acudieron a ungir su cuerpo y descubrieron la tumba vacía. Un ángel se les apareció y les recordó la promesa de Jesús de que resucitaría al tercer día.

Que es un santo? Que es beatificar? Canonizar? Porque es un santo?

¿Qué es un santo y Que es beatificar?

Se han realizado muchas definiciones de lo que es un santo o una santa, indudablemente cada religión tiene diferentes matices para apreciar ese concepto de santidad. Dentro del cristianismo un santo o santa sería aquella persona que ha seguido seriamente los evangelios, buscando el camino de la verdad en Dios. Pero al margen de ello, un santo o santa es, ante todo, un modelo para todo cristiano, ya que son testimonio de la santidad de Dios y de Jesucristo.

imagenes de santos

El santo es alguien que, al margen de realizar milagros o estar rodeado de prodigios, hace patente con sus palabras y sus obras el evangelio de la santidad. Así, cuando hablamos de santos, nos estamos refiriendo, a todos aquellos cristianos que siguieron seriamente el evangelio y que han sido propuestos por la Iglesia como modelos a seguir, así como patronos e intercesores ante Dios.

 Los santos son, asimismo, todos aquellos que aparecen en el calendario de la Iglesia universal, en los calendarios nacionales, diocesanos y de institutos religiosos; en fin, todos aquellos que están registrados en el Martirologio y son venerados en la Liturgia años tras año.

En lo que respecta al cristianismo, la Iglesia cristiana ha puesto especial énfasis en destacar que los santos no sólo son esas estatuas que aparecen en miles de capillas por todo el mundo. Un santo es algo más que una estatua, de lo contrario estaríamos hablando de ídolos. La estatua es la representación de un hombre una mujer que vivió y se entregó, en una parte importante de su vida, al cristianismo, en ocasiones dando la vida por él. Por este motivo la Iglesia los venera y les da culto, ya que reconoce en ellos la presencia de Dios.

Pese a la gran leyenda irremediable que arrastran muchos santos, hay que considerar que no fueron inventados, y que fueron descubiertos y, como veremos en el proceso de canonización, ampliamente investigados.

Los santos del cristianismo datan casi desde los comienzos de esta religión, ya que empezaron a venerarse públicamente en el siglo II. Todo parece indicar que su origen data de las primeras tumbas de los mártires, ya que estos habían derramado su sangre por Dios y Cristo, y por tanto Dios y Cristo, podían interceder desde el cielo a todos aquellos que los veneraban, los invocaban o rezaban ante sus tumbas. Por esta razón se buscó un día de celebración, y este día se consideró el dies natalis o nacimiento al cielo del mártir, fecha en la que se hacia el ofrecimiento del sacrificio eucarístico.

Como ejemplo del desarrollo anterior, tenemos el caso claro de san Policarpio, del que se sabe que los cristianos de Esmirna se reunieron en torno a su tumba para recoger sus huesos y colocarlos en un lugar seguro, con la intención de volverlos a juntar para celebrar el aniversario de su martirio y realizar un ágape juntos.

Con el tiempo, de la memoria y veneración se fue pasando a la oración pública de los santos y a creer en su intercesión ante todo aquello que se le solicitaba. Fue en el siglo Iv cuando se extendió la veneración y culto de los mártires en todas las Iglesias. En este mismo siglo se extendió el mismo culto y veneración a las vírgenes y confesores. Las vírgenes fueron consideradas como Vírgenes del Señor, ya que con el sacrificio de su vida habían emulado a los martires y además porque son como la esposa virginal de Cristo. Los confesores son aquellos que habían confesado públicamente su fe, pero no sufrieron tormentos ni dieron su vida como los mártires. Sin embargo, están equiparados a los mártires.

Del concepto de santo dos aspectos destacan como importantes. El primero que los santos pueden interceder por las personas, aunque su intercesión nunca remplazará la oración directa a Dios. Pero Dios ha constituido una gran familia en la que cada miembro hace el bien a su prójimo. Evidentemente los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten.

Otro aspecto destacado es el concepto de que los santos son modelos a imitar, tanto en su virtud heroica como en sus actos. Los santos, por su parte, enseñan a interpretar el evangelio.

Otro aspecto que los santos y santas siempre han demostrado es su espíritu de sacrificio hacia los demás y especialmente su amor desinteresado hacia los seres que les rodean. La historia de los santos está repleta de ejemplos en los que se demuestra un gran amor a los pobres y a los enfermos, un amor tan desinteresado que en muchos casos ha originado que el santo o la santa se desprendiese de sus bienes más queridos para ayudar al pobre, para construir hospitales. El cuidado a los enfermos ha sido de una tal entrega que en muchos casos ha puesto en peligro la salud del santo o la santa, e incluso los hay que han perdido la vida por atender a moribundos con enfermedades contagiosas.

No cabe duda de que en muchos casos se ha exagerado su leyenda e incluso sus milagros, pero también en otros muchos casos, los santos y las santas han demostrado ser queridos y amados por la gente que ha compartido sus vidas con ellos, gente sencilla, gente de pueblos que han recibido directamente de estos seres su ayuda, su consejo, su amor y sus cuidados.

Tal vez el santo o la santa se caracterizan por el hecho de que primero ha sido su amor, su ayuda o sus cuidados a los necesitados antes que cualquier intento de evangelización. Ejemplo de casos así han sido, por citar uno reciente, el de la Madre Teresa de Calcuta, que nunca se preguntó si aquel enfermo o aquel necesitado que acudía solicitando ayuda, era o no cristiano. Podía ser hindú, budista, etc., pero lo importante era, ante todo, el amor a otro ser humano por encima de cualquier condición o religión, ya que de la misma manera que «un santo es un santo para todo el mundo», como se señala en el epígrafe de este capítulo, también cualquier camino místico o religioso, sea de la religión que sea, lleva a Dios.

Biografía del Nuevo Papa Americano: Padre Jorge Mario Bergoglio

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen Bornos-Prim

La Crucifixion en Roma Castigo de Morir en la Cruz Costumbres

La Crucifixión en Roma Castigo de Crucificar Morir en la Cruz

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios. Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos. Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios. Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

jesucristoTESTIMONIOS SOBRE JESÚS: El conocimiento acerca de Jesús se basa en los cuatro Evangelios. Sin embargo, algunas referencias contemporáneas de otras fuentes revelan que hay un reconocimiento de Jesús entre personas que despreciaban el cristianismo.

El más antiguo escritor romano que menciona a Cristo fue un gobernador de Asia Menor llamado Plinio, que escribió al emperador Trajano, en el año 112 d.C., y describía los enjuiciamientos a cristianos y señalaba que “acostumbraban reunirse al anochecer para recitar un himno antifonal a Cristo, como a un dios”.

Años después el historiador romano Tácito escribió que el nombre cristianos “deriva de Cristo, quien fue condenado por Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio”.

La más desconcertante referencia no bíblica proviene del historiador judío Flavio Josefo, cuyas Antigüedades Judí las incluyen el siguiente pasaje: “Por ese tiempo vivía Jesús, un hombre sabio, si es que puede llamársele un hombre, porque él era el hacedor de actos extraordinarios y maestro de los hombres que con gusto recibían la verdad. Se ganó a muchos judíos y muchos griegos. El era el Mesías.

Cuando Pilato […] lo sentenció a ser crucificado, aquellos que desde un principio lo habían amado no dejaron de hacerlo. Al tercer día apareció ante ellos, vivo, ya que los profetas de Dios hablan pronosticado ésta y otras maravillas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamados así por Cristo, hasta nuestros días no se ha extinguido.”.

Las opiniones sobre este pasaje son muy diversas. Es tan explícito al calificar a Jesús de Mesías que muchos expertos consideran que algún escritor cristiano insertó esta y otras frases favorables a los cristianos. Otros eruditos, cristianos y judíos, concluyen que aunque el pasaje contenga algunas alteraciones y adiciones, representa esencialmente lo escrito por Flavio Josefa, que de alguna forma da testimonio del Jesús histórico.

LA CRUCIFIXIÓN: Descubrimientos arqueológicos en Israel han arrojado luz para comprender la naturaleza del horrible jesus crucificadosuplicio de la crucifixión. Era una forma de ejecución empleada en Persia y Cartago, y que fue adoptada por los romanos poco antes del inicio de la Era Cristiana.

Se crucificaba a esclavos, ladrones y delincuentes políticos; pero muy rara vez a algún ciudadano del imperio. (Debido a esto, Pablo, que era ciudadano romano, fue muerto por decapitación.) Estas ejecuciones eran tan espantosas que los escritores se abstuvieron de describirlas y los pintores rara vez las representaron. En la tradición judía el método de ejecución más usual era la lapidación, aunque a veces se colgaba al reo de un árbol, como advertencia a otros.

Originalmente, el patíbulo era sólo un poste, pero luego se le agregó un madero transversal para formar una T o una cruz. Probablemente en el Gólgota había postes permanentes y a los ejecutados ahí, como Jesús, se les obligaba a llevar a cuestas el travesaño, que luego era insertado en una ranura del poste.

Los brazos del condenado eran atados o clavados al travesaño. Como las palmas de las manos no soportarían el peso del cuerpo al elevarse, los largos clavos de hierro utilizados por los carpinteros romanos atravesaban las muñecas del crucificado. La víctima apoyaba en un peldaño los pies que eran atados o clavados al poste.

En 1968 fue encontrado en Jerusalén el esqueleto de un joven que murió por crucifixión en el siglo y los clavos le atravesaban las muñecas, pero sólo uno se había usado para clavar los talones. La posición de la víctima es incierta, pero los eruditos opinan que era con las piernas unidas e inclinadas a un lado o posiblemente con las rodillas separadas. La víctima, torcida de esa manera y colgando como un peso muerto, apenas si podía respirar.

El dióxido de carbono se acumulaba en la sangre, y el corazón se forzaba cada vez más. Ante la inmovilidad y la falta de oxígeno, se producían violentos espasmos musculares. Debilitado por la fatiga y el hambre, el crucificado era, además, presa de las inclemencias del tiempo, de las picaduras de insectos y de las burlas y abusos físicos de los espectadores. Un paro cardiaco o la asfixia causaba la muerte. La rotura de las piernas aceleraba la muerte, porque la víctima ya no podía elevarse para llevar aire a sus pulmones.

COSTUMBRE FUNERARIAS. Entre los hebreos una sepultura adecuada era una forma importante de mostrar el respeto a los tumba sagradamuertos. Desearle a un enemigo morir insepulto era una maldición. Por los pecados del rey Joaquín contra Dios, el profeta Jeremías le pronosticó que “será enterrado como un asno: será arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén” (Jer. 22:19).

Cuando los hijos de Saúl fueron colgados por los filisteos y los cadáveres quedaron expuestos a los buitres, Rispa, la madre de ellos, vigiló los insepultos cuerpos durante meses y luchó contra aves y fieras, hasta que el rey David dio sepultura a los restos.

Las familias más afortunadas poseían una cueva funeraria cavada en roca suave, en las afueras de la dudad. Envuelto en un sudario, el cadáver por enterrar era llevado en andas hasta la tumba y colocado en una repisa dentro de la cueva. No se usaba féretro. Junto al cuerpo se colocaban algunos objetos personales.

En otros sitios de la cueva yacían los restos de antepasados; así, el difunto “dormía con sus padres”. Cuando sólo quedaba el esqueleto, éste era llevado a un osario, situado en otro sitio de la tumba. Esto dejaba lugar para el cadáver de otro miembro de la familia.

El sepulcro familiar era un símbolo de la continuidad de un clan. Nehemías, que languidecía en el exilio en Persia. suplicó que le permitieran regresar a Judá, a “la dudad de las tumbas de mis padres” (Neh. 2:5). Las familias que no podían sufragar el costo de una cueva cavaban fosas para sus muertos o simplemente cubrían el cadáver con piedras y tierra.

Para los menesterosos se cavaban enormes fosas comunes. Los israelitas no acostumbraban embalsamar los cadáveres, aunque silos lavaban y a veces los ungían con óleos, hierbas aromáticas o perfumes. El entierro se efectuaba al día siguiente del deceso. Debido a lo caluroso del clima, la descomposición era inmediata y en pocos días ya estaba avanzada, como se afirma en el caso de Lázaro, el amigo de Jesús. Aunque las tumbas se sellaban, no se permitía ninguna al oeste de Jerusalén, debido a que de allí soplaban los vientos prevalecientes.

La incineración era condenada como idolatría por la tradición rabínica y no se practicaba en el pueblo de Israel, salvo por excepción. Al ser llevado el cadáver del ser querido a su tumba, lo seguía una procesión de parientes, amigos y sirvientes, todos profiriendo lamentos y llanto.Las familias acomodadas contrataban plañideras duchas “entonar lamentos sobre nosotros» (Jer. 9:17).

Flavio Josefo, el historiador del siglo I d.C., señala la costumbre de que “todo el que pasaba cuando un muerto era sepultado debía acompañar al funeral y unirse a lamentaciones”. En Números y el Deuteronomio se menciona que el duelo por la muerte de Aarón y Moisés duró días, todos ellos celebrados con llantos de los hijos de Israel.