Virus y Bacterias

Fecha Primer Nacimiento Por Fecundacion In Vitro Bebe Probeta

Fecha Primer Nacimiento Por Fecundación In Vitro

El 25 de julio de 1978, en el Hospital General de Oldham, cerca de Manchester (RU), Lesley Brown dio a luz una niña sana. Era el resultado de una técnica pionera que había sido desarrollada para ayudar a concebir a mujeres con las trompas de Falopio obstruidas o ausentes. El nacimiento de Louise Brown fue un motivo especial de celebración: era el primer bebé del mundo concebido con éxito mediante FIV.

Leslie Brown no podía concebir: tenía obstruidas las trompas de Falopio y los espermatozoos no podían alcanzar sus óvulos. Sin embargo, a finales de la década de 1970, los científicos desarrollaron un procedimiento que le dio esperanzas.

La fecundación in vitro (en vidrio, es decir, en un recipiente de laboratorio) comprendía el tratamiento de la mujer con fármacos fertilizantes para estimular la ovulación, la extracción de óvulos de sus ovarios y la unión de un espermatozoo y un ovario en una placa de Petri.

Los científicos proporcionaban las condiciones adecuadas para la fecundación y controlaban los primeros días de desarrollo embrionario. Luego, el diminuto embrión (apenas un saco de células) se implantaba en el útero materno para seguir una gestación normal.

Como en una película de ficción en julio nació en Inglaterra Louise Brown, el primer ser humano concebido fuera del útero. Para Lesley y John Brown, la concepción extrauterina no era una pesadilla sino un milagro. La pareja no podía tener hijos y acudió al ginecólogo Patrick Steptoe y a su colaborador Robert Edwards, médico de la Universidad de Cambridge, que durante más de una década habían experimentado con la fecundación in vitro.

Para conseguir el embarazo, se extrae un óvulo de los ovarios de la paciente, se fecunda con el esperma de un donante (lo ideal es que sea de su compañero) y se reimplanta en el útero.

Hasta que la operación dio resultado con Lesley Brown, los embriones siempre habían muerto antes o justo después de la implantación.

La fecundación in vitro se convirtió en algo común desde entonces (aunque sus resultados sólo son del 16 %), pero en su época provocó condenas y desconfianza, en parte porque Steptoe y Edwards vendieron la historia a un periódico de Londres en lugar de hacerla pública en una revista médica.

Mucha gente consideró la idea de los mamíferos clónicos, sobre todo humanos, aún más alarmante.

El relato sobre Los niños del Brasil de Ira Levin, en la que un médico malévolo «fabrica» un ejército de bebés clónicos de Hitler, alimentaron la histeria popular.

Aunque muchas de las cuestiones éticas de la ingeniería genética todavía no se han resuelto, sus aplicaciones más benignas han incluido logros tan importantes como la producción masiva de proteínas como la insulina y las vacunas.

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nacimiento bebe probeta

El fisiólogo Robert Edwards llevaba casi veinte años perfeccionando en la universidad de Cambridge el medio necesario para la fecundación. Había logrado nutrir óvulos humanos hasta la etapa crítica en que son receptivos y en 1969 presenció la primera fecundación humana in vitro: eñ su placa de Petri observó pruebas evidentes de que un espermatozoo había penetrado en un óvulo.

Edwards desarrolló el aspecto clínico de su trabajo en colaboración con el cirujano Patrick Steptoe, que recogió óvulos de pacientes voluntarias con una sonda. Juntos resolvieron otros problemas técnicos: controlaron con fármacos el ciclo menstrual de sus pacientes para saber cuándo estaban listos los óvulos para su extracción y mejoraron un método para devolver los embriones al útero.

Durante la mayor parte de su trabajo, Edwards y Steptoe debieron soportar el rechazo de quienes los llamaban «deshumanizadores»; sin embargo, estas críticas quedaron silenciadas cuando nació Louise Brown y el estado de madre e hija fue calificado de excelente.

Desde el nacimiento de Louise Brown, las técnicas de Edwards y Steptoe (imagen abajo) han sido adoptadas y mejoradas por hospitales de todo el mundo. Se han desarrolfado fármacos que se basan en hormonas naturales para estimular así la producción de óvulos, y además la fecundación puede ser asistida mediante inyección intracitoplasmática, un método que -consiste en inyectar directamente, en el óvulo un solo espermatozoo.

medicos cientificos bebe probeta

 

CONCEPTO BASICO DE LA REPRODUCCIÓN HUMANA

Todos los seres vivos están preparados para cumplir con la función de reproducción, la cual garantiza la perpetuación de la especie a través de las diferentes generaciones. En el ser humano, la reproducción es un componente de la sexualidad, que permite adquirir un rol trascendente en el desarrollo personal y en la evolución de todos los aspectos de la personalidad.

El proceso clave de la reproducción es la unión de dos células, una femenina y otra masculina: las células sexuales o gametas (del griego gametées, marido, o gameteé, esposa).

La gameta masculina, o espermatozoide, presenta tres zonas bien diferenciadas: la cabeza, una zona intermedia y la cola.

Cabeza. Es la zona superior y más ancha de la célula; en ella se encuentra el núcleo celular con el ADN. En la parte anterior de la cabeza se halla el acrosoma, que se origina a partir del aparato de Golgi. Se trata de una vesícula cargada de enzimas que le permitirán atravesar la capa protectora que rodea a la gameta femenina.

• Zona intermedia. Se une a la cabeza por medio del cuello, en el que se hallan dos centríolos. Uno de ellos origina el filamento axial, que recorre el espermatozoide desde esta zona intermedia hasta el final de la cola. Este segmento está cargado de mitocondrias, organelas que aportarán la energía necesaria para el intenso movimiento del espermatozoide.

• Cola. Está formada por el filamento axial, rodeado por una vaina fibrosa (fibras proteicas densamente enrolladas en forma de hélice) que se va reduciendo progresivamente hasta desaparecer. Ese filamento constituye el flagelo del espermatozoide, y es el responsable de su movilidad. Gracias a su cola, la gameta masculina se mueve intensa y enérgicamente, y nada a través de una serie de conductos que lo conducen al óvulo.

partes de un espermatozoide

La gameta femenina es el óvulo.

Tiene forma esférica, y es la célula más grande de todo el cuerpo humano: mide, en promedio, unos 0,12 mm de diámetro. En comparación con la gameta masculina, es unas cien mil veces más grande.

Otra de las diferencias con el espermatozoide es el grado de movilidad; la gameta femenina carece de flagelo y es prácticamente inmóvil: se desplaza desde el ovario al útero impulsada por los movimientos peristálticos de las trompas de Falopio.

• Núcleo. Es pequeño, en relación con el total de su volumen, y generalmente se ubica en un extremo. Esto da lugar a la diferenciación del polo animal, que es el que contiene al núcleo, y ei polo vegetativo.

• Citoplasma. Contiene granulos de sustancias nutritivas en suspensión (vitelo), principalmente proteínas y grasas.

• Membranas. La membrana celular, o membrana vitelina, está rodeada por otras dos envolturas, la membrana pelúcida y, más externamente, por un conjunto de células -provenientes del folículo que le dio origen al óvulo-, que constituyen la corona radiada.

partes de un ovulo

Las Glandulas y Las Hormonas del Ser Humano Funcion

Las Glándulas de Secreción Interna
Función de las Hormonas del Ser Humano

Ver: Historia del escubrimiento de las Vitaminas

El cuerpo de los mamíferos —y por tanto el del hombre— posee ciertas glándulas, que se caracterizan por carecer de conducto excretorio Son las glándulas de secreción interna, es decir, las que vierten directamente sus productos en la sangre. Las materias elaboradas por tales glándulas son las hormonas. La circulación de la sangre se encarga de distribuir éstas por todo el organismo y pueden ejercer su influencia lejos del lugar en que han sido producidas.

No siempre ha resultado fácil identificar una glándula de secreción interna. El gran fisiólogo francés Claudio Bernard (1813-1878) debe ser considerado como el precursor de la endocrinología, especialmente por sus estudios sobre el páncreas, las glándulas del estómago y el hígado.

Los anatomistas de antes, que encontraban detrás del estómago un cuerpo de forma alargada, de 15 a 20 cm. de longitud y de 5 a 6 cm. de ancho, ignoraban, sin embargo, que se trataba de una glándula, y ni remotamente sospechaban su gran importancia. Pensaban que era un órgano compuesto únicamente de carne, y le dieron el nombre de páncreas (del griego pan, todo, total, y kreas, carne) .

corte interno del pancreas

Esta glándula está constituida por pequeños grupos de células glandulares, unidas por una complicada red al duodeno. El páncreas está representado arriba, a la derecha; debajo aparece un corte aumentado. El jugo que segregan las células glandulares desempeña un papel muy importante en la digestión.

El páncreas no está, sin embargo, constituido únicamente por células glandulares que trabajan en beneficio de la digestión. Posee también pequeños grupos de células, no relacionadas con el sistema de evacuación del jugo pancreático, los cuales se encuentran en medio del tejido glandular, como pequeñas islas: han sido denominados «islotes de  Langerhans».

En   contacto  con  numerosos vasos sanguíneos, estos islotes proporcionan a la sangre una secreción que regula el metabolismo de los azúcares. Un desfallecimiento del páncreas puede acarrear un mal funcionamiento de esos islotes y, como consecuencia, el aumento del porcentaje del azúcar en la sangre y su aparición en la orina.

Nos encontramos así en presencia de la diabetes. Luego de numerosas investigaciones, se pudo comprobar que la hormona producida por los islotes de Langerhans hacía disminuir la cantidad de azúcar en la sangre. Cuando se llegó a producir artificialmente la hormona del páncreas, llamada insulina, los diabéticos pudieron ser tratados eficazmente.

Esta hormona actúa en forma extremadamente rápida. La cantidad de azúcar en la sangre del diabético disminuye apenas unos minutos después de haber aplicado la inyección. Cuando la insulina está bien dosificada, los productos nocivos son eliminados de la sangre y de la orina, y gracias a ella hasta es posible salvar a un enfermo que ya ha perdido el conocimiento. Pero la acción de la insulina dura, por desgracia, poco tiempo, por lo cual es necesario administrarla regularmente para normalizar la cantidad de azúcar en la sangre.

Sanger Federico Insulina Premio Nobel

Premio Nobel de Química , doctor Federico Sanger

El 10 de diciembre de 1958, el premio Nobel de Química fue otorgado al doctor Federico Sanger, el cuarto sabio cuyos trabajos sobre la insulina han sido recompensados. A él corresponde el mérito de haber descubierto la composición completa de la molécula de insulina.

De los 24 ácidos animados que se conocen, 17 han sido encontrados en la molécula de la insulina. No es difícil comprender entonces que las combinaciones pueden ser numerosas en el interior de esta molécula. Es de extrema importancia conocer su composición molecular exacta, porque este conocimiento permitirá profundizar la acción de la hormona. El descubrimiento del doctor Sanger abre igualmente el camino a una eventual fabricación sintética de la insulina.

Las Hormonas
Las hormonas son cuerpos muy importantes y la ciencia admite que todavía se sabe muy poco de ellas. El estudio de las hormonas está aún en sus comienzos; pero lo que se ha descubierto ya abre un nuevo horizonte respecto a fenómenos que todavía no han podido ser aclarados. No se han hallado hormonas solamente en el cuerpo humano, sino también en el de los vertebrados y aun en los invertebrados y en las plantas.

Los gigantes y los enanos tienen un gran papel en las leyendas y en los cuentos. La razón no debe ser buscada más que en el hecho de que en todos los tiempos los seres humanos se han distinguido unos de los otros por la talla anormalmente grande o pequeña. El relato más clásico es el de Gulliver y los liliputienses, del inglés Swift. En la actualidad tenemos buenas razones para creer que la actividad exagerada o insuficiente de ciertas glándulas de secreción interna determina alteraciones en la talla de los seres humanos. El misterioso mecanismo que preside esta alquimia no ha podido ser explicado aún.

Se comprueba casi siempre que los hijos son más altos que los padres —esto dicho en forma general—. Tal diferencia se atribuye al mejoramiento constante de las condiciones de vida. Esta evolución ocurre desde hace mucho tiempo y nos damos cuenta de ello al visitar un museo de arte antiguo.Las armaduras de la Edad Media no convienen ya a un hombre de talla mediana de nuestra época; las corazas de los caballeros son demasiado pequeñas para el hombre actual.

En la complexión general de los hombres se distinguen varios tipos bien diferenciados, entre ellos el leptosoma (A), el pícnico (B) y el atlético (C). Se sabe que los factores hereditarios tienen una gran importancia; a pesar de ello no se puede ignorar la acción de las hormonas.

tipos de cuerpos: leptosoma, atletico y picnico

No se sabe gran cosa aún de la función de las hormonas en los invertebrados, aunque no se ignora que la renovación de la piel y la metamorfosis de los insectos están reguladas por ellas, según lo han demostrado experiencias realizadas. Una chinche de los bosques decapitada puede vivir durante muchos meses todavía, pero su piel no se renueva más; en cambio, si se introduce sangre de un ejemplar no decapitado en el cuerpo del primer insecto, el cambio de la piel comienza a efectuarse.

Hay, pues, una hormona determinada que se segrega en la cabeza. Si se oprime el cuerpo de una oruga por medio de un hilo, unos días antes de su metamorfosis en crisálida, cuidando que la sangre de la parte anterior no pueda alcanzar la posterior, observaremos que la metamorfosis es incompleta. Únicamente la parte anterior se ha convertido en crisálida, mientras la posterior sigue siendo oruga.

Una hormona de metamorfosis debe ser segregada, pues, en la cabeza de la oruga. Más aún, se ha descubierto la pequeña glándula hormonal. Si una parte de esta glándula se trasplanta  a la parte posterior de la oruga ésta se metamorfosea, a su vez, a pesar de la ligadura.

Desde 1948 se sabe con certeza que existen fitohormonas u hormonas vegetales, llamadas también substancias de crecimiento. En lugares determinados de la planta se desarrollan estas substancias que influyen sobre la vegetación de ciertas partes de la misma, hacen que se abran las flores y regulan, además, un cierto número de funciones vitales. Esto ha abierto nuevos horizontes a la ciencia. Esas hormonas vegetales han dado, por otra parte, la posibilidad de realizar interesantes experiencias.

Una substancia venenosa, extraída del cólquico o villorita (Colchicum autumnale) ha permitido modificar de tal manera los factores hereditarios de los conejos, que éstos han crecido considerablemente, llegando a ser tres veces más grandes que sus congéneres. Pero es obvio que no se pueden obtener resultados prácticos inmediatos de este descubrimiento. Los conejos gigantes de la experiencia se volvieron estériles.

Las Hormonas en el Ser Humano
Las glándulas de secreción interna forman un sistema separado, que se relaciona con el neuro-vegetativo. Veamos algunas glándulas de secreción interna del hombre y sus respectivas funciones.

La epífisis o glándula pineal (1), se encuentra en la parte-posterior del cerebro y pesa alrededor de 0,15 g. No se conocen todavía todas las particularidades de la hormona de esta glándula. Se supone que ejerce una influencia considerable en el crecimiento y en el desarrollo sexual y se sabe que regula el funcionamiento de las glándulas intersticiales. La hipófisis o glándula pituitaria (2), se halla en la base del cráneo y está unida al cerebro.

Tiene el tamaño de un guisante y pesa alrededor de 0,5 % g. Segrega un producto muy complejo, del cual se conocen una decena de hormonas, y actúa sobre el desarrollo general del individuo. La glándula tiroides (4) se encuentra a la altura de la nuez de Adán, delante de la laringe, y se compone de dos pequeños lóbulos simétricos.

glandulas del ser humano

La hormona de esta glándula, la tiroidina, es muy rica en yodo y desempeña un papel capital en el metabolismo. Si esta hormona es muy abundante, nos encontramos a menudo en presencia de la enfermedad de Basedow (bocio exoftálmico), que se caracteriza por una hipertrofia del tiroides, pulso acelerado, ojos desorbitados, aumento del metabolismo basal, adelgazamiento, caída de los cabellos y transpiración abundante. Si la secreción es insuficiente, el metabolismo basal baja, al igual que la temperatura del cuerpo, el pulso disminuye, la piel se reseca y hay una marcada tendencia a la obesidad.

Un desarreglo congénito de las funciones de la glándula tiroides puede ser causa del enanismo o cretinismo. Las paratiroides son pequeñas glándulas —cuatro comúnmente— que se encuentran a la derecha y a la izquierda por detrás del tiroides (3).

La hormona que segregan regula la calcificación de los huesos y el contenido de fósforo en la sangre. El timo (5) es una glándula situada al nivel de la parte superior del esternón. Existe exclusivamente en los individuos jóvenes, puesto que funciona sólo en el primer período de la vida.

Luego de la adolescencia la glándula es únicamente una simple excrecencia grasosa. No se han podido descubrir todavía las hormonas particulares que segrega el timo; pero es evidente que éste ejerce una poderosa influencia en el crecimiento y en la nutrición general del organismo: asimilación de los hidratos de carbono, calcificación de los huesos.

Una secreción insuficiente puede provocar trastornos del crecimiento y fragilidad de los huesos. Una demasiado abundante puede ser causa de debilidad muscular o de vegetaciones del tejido linfático. El páncreas (6) es de fundamental importancia para la utilización de los azúcares.

Las cápsulas suprarrenales se encuentran a la izquierda y a la derecha del polo superior de los ríñones (7). En un individuo normal, con buena salud, el peso de esas glándulas va de 5 a 10 g. Distinguimos en ellas la medula y la corteza y ambas segregan hormonas. En la actualidad ya han sido descubiertas alrededor de treinta substancias diferentes en la corteza. Químicamente parecen estar relacionadas con las hormonas sexuales. Una secreción muy abundante puede ser la causa de una madurez sexual precoz o de un sistema piloso demasiado extendido.

Una producción insuficiente puede acarrear debilitamiento muscular, baja presión, desecamiento y trastornos graves del estómago y de los intestinos. La medula de las cápsulas suprarrenales segrega la adrenalina, que aumenta la presión sanguínea, actuando sobre los nervios vasodilatadores y vasoconstrictores. Una producción demasiado abundante de adrenalina puede ocasionar presión arterial elevada, pulso acelerado y aumento del metabolismo basal.

La adrenalina condiciona, igualmente, los cambios bruscos de humor. Las glándulas intersticiales, independientes de las glándulas sexuales  segregan hormonas que son responsables de los caracteres sexuales secundarios.

Fuente Consultada:Las Maravillas de la Vida Tomo VI Globerama Edit. CODEX – Las Hormonas-

Descripcion del Funcionamiento del Cuerpo Humano Breve

BREVE  Y SIMPLE DESCRIPCION DEL CUERPO HUMANO

Se ha comparado al hombre con una máquina. Su contextura física, tan perfecta y compl icada a la vez, supera a las posibilidades mecánicas de un motor, de una usina generadora de energía. En realidad, el cuerpo humano es una gran empresa, todo un edificio en el que diariamente están activas cientos de máquinas que satisfacen las necesidades del interior y el exterior. De su buen funcionamiento depende la salud del hombre.

En los últimos pisos todo es bullicio entre las secretarias, los cadetes y los ordenanzas. Los directores están reunidos en asamblea permanente para decidir las actitudes que deberá tomar el cuerpo en las más diversas circunstancias.

El núcleo más activo es el cerebro, desde donde se centralizan las funciones de mayor importancia del sistema nervioso. Distintos sectores de este cuerpo pensante -las circunvoluciones– se dedican a temas específicos.

El principal auxiliar del directorio es, sin duda, el secretario general: el cerebelo. Su trabajo consiste en regular la actividad de los músculos, después que el cerebro ha «pensado» acerca de la labor de ellos, y tiene la misión, también, de dar equilibrio al edificio. Como si se tratase de un intercomunicador, con pequeñas centrales en cada piso, el complejo local se comunica de arriba a abajo por el bulbo raquídeo y la médula espinal.

El bulbo y la médula espinal obedecen ciegamente las órdenes de sus directores, aunque a veces se les permite ejercer el mando y tomar decisiones por sí mismos. Esto ocurre en los llamados actos reflejos. Cuando una respuesta debe efectuarse con rapidez -para evitar un peligro, por ejemplo- y seria contraproducente la espera de las resoluciones del burocrático directorio, intervienen directamente el bulbo y la médula.

partes del cuerpo humano

Para ser una buena empresa, uno de los primeros problemas que debe resolver el cuerpo es su instalación… Y para ello nada mejor que una estructura capaz de resolver los más fuertes embates. El aparato de sostén es el esqueleto.

El esqueleto humano esta formado por 206 huesos en la edad adulta y llega a 306 en el feto pero son de caracter cartilaginoso.

De los 206 huesos que componen nuestro esqueleto de dividen de la siguiente forma:

· 29 huesos craneales.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 25 huesos que forman la caja torácica.
· 64 huesos que forman la extremidad superior.
· 62 huesos que forman las extremidades inferiores.

Se maneja por un sistema de articulaciones que, al mismo tiempo, fija las piezas principales y les da movilidad. Esas «piezas principales» no son otra cosa que los huesos. Algunos, como la tibia, el peroné, el fémur y la columna vertebral, dan al hombre su posición erecta, que le facilita la locomoción.

columna vertebral

Ver: Esqueleto Humano

Otros huesos cumplen la misión de proteger al cerebro. Entre ellos, los más importantes son: el frontal, los temporales, los parietales -derecho e izquierdo- y el occipital. También resultan importantes el esfenoides, el maxilar superior y el etmoides.

craneo humano

En los otros pisos del edificio se distribuyen los órganos, aparatos y sistemas. Por la función vital que cumplen, necesitan estar bien atendidos. La tarea de abastecimiento la desarrollan dos heroicos pelotones de servicio que no descansan nunca: los aparatos respiratorio y circulatorio, los que tienen como auxiliar fundamental al digestivo.

El aparato respiratorio se encarga de tomar el aire de la atmósfera por intermedio de las fosas nasales y llevarlo a los pulmones. En ellos, la sangre toma el oxígeno del aire inspirado para transportarlo al resto del organismo.

El aparato digestivo comienza en la boca. Masticados los alimentos por las piezas dentarias, éstos son deglutidos con la ayuda de la saliva, segregada por glándulas de la boca, e impulsados por el tubo digestivo. Colaboran con esta unidad de abastecimiento del cuerpo, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el grueso.

Pero… ¿Cómo se transforman los alimentos que ingerimos diariamente en el sustento cotidiano de todas nuestras células?

En las paredes intestinales existen unas células absorbentes que, aumentadas muchas veces, se asemejan a dedos. Estas vellosidades poseen vasos sanguíneos; las proteínas, los azúcares y las grasas pasan desde la luz intestinal hasta dichos vasos por un proceso de absorción activa. Así absorbido, el alimento pasa al torrente sanguíneo, que es el distribuidor oficial del complejo.

Pero existe otro problema de abastecimiento. En los edificios, grandes máquinas se encargan de renovar el aire constantemente. Las bombas que se ocupan de esta mision -los pulmones- están siempre activas en un doble movimiento de inspiración (cuando llenamos de aire la caja torácica) y espiración (cuando la vaciamos).

Por el proceso llamado difusión se produce el intercambio en los pulmones: el aire le da oxígeno a la sangre y ésta le devuelve anhídrido carbónico. Encargado de la distribución del oxígeno traído de los pulmones y las proteínas y azúcares del aparato digestivo el aparato circulatorio cuenta con una red de conductos por los que está en movimiento un fluido mágico: la sangre.

Si ésta no se moviese rítmicamente por los rincones más remotos del cuerpo humano, éste no podría vivir. Para asegurar la circulación está el corazón, un «señor capataz» que le hace «marcar el paso» a la sangre, de color rojo oscuro. Ésta no es un líquido formado por un solo elemento. Encierra un 70 por ciento de plasma líquido y un 30 por ciento de substancias sólidas, entre las que podemos contar a los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas o trombocitos.

Bajo el rítmico compás impuesto por las pulsaciones del corazón, la sangre cumple unadoble tarea: primero-oxigenadaen los pulmones- recorre el cuerpo para dejar los alimentos y el oxígeno. Para esto utiliza los conductos llamados arterias. El viaje de vuelta no es de descanso. Muy por el contrario: ahora debe retornar cargada de desperdicios por las venas, con el fin de transportarlos hasta los órganos excretores.

El equipo de limpieza del cuerpo lo constituyen el aparato urinario, el digestivo, mediante la expulsión de materias fecales, y las glándulas sudoríparas y sebáceas, que eliminan en la transpiración las toxinas y el exceso de grasa acumuladas. El revestimiento lo forma la piel, que posee defensas para evitar infecciones originadas por agentes externos. En esta tarea la auxilia la sangre.

Los músculos permiten que los distintos movimientos se produzcan según las instrucciones dadas por el cerebro. Para ello se comunican con éste por medio de nervios que extienden sus ramificaciones y terminales en una amplia red.

musculos del cuerpo humano

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°1 – Editorial Cuántica – El Cuerpo Humano

Como Formamos Una Primera Impresión de una Persona

Como Nos Formamos Una Primera Impresión de una Persona

Formarse una primera impresión correcta de una persona resulta difícil. Cuando conocemos a un extraño, necesitamos toda nuestra experiencia social y nuestra intuición para ayudarnos a averiguar cómo es aproximadamente esa persona. En cierto modo, durante la primera entrevista actuamos como detectives.

Buscamos claves para descifrar el misterio y ensamblamos todas las piezas de la información para obtener un cuadro de la personalidad y status del oponente. Pero, a diferencia del detective, gran parte de nuestro esfuerzo para establecer esa impresión, llamada percepción de la personalidad por los psicólogos sociales, tiene lugar a nivel subconsciente. Disponemos de muchos elementos de juicio y de la intuición natural, pero los prejuicios nos engañan con frecuencia.

Para llegar a obtener una primera impresión de otro individuo, todos nosotros, automática y casi inconscientemente, observamos sus acciones, seguimos sus palabras y la forma en que las dice, observamos sus modales y, en particular, cómo reacciona a lo que nosotros hacemos y decimos. Por nuestra parte, correspondemos a su actitud.

Es sorprendente la cantidad de aatos, verdaderos o falsos, que obtenemos al entrar en contacto por primera vez con otros sujetos. De esos datos deducimos amplias conclusiones acerca del comportamiento de los demás, de sus ideas, sentimientos, intenciones, necesidades y actitudes. Por esto, es de gran importancia llegar a interpretarlos con la debida precisión.

En el caso de la persona paranoide con manía persecutoria puede observarse cómo se desintegra la interacción social coordinada. Estos individuos creen que todos les son hostiles y les rechazan, a consecuencia de lo cual actúan de forma suspicaz o agresiva, y el extraño — cosa nada sorprendente— reacciona apartándose de ellos: esto «prueba» el sentido inicial de persecución del paranoico.

Esta especie de círculo vicioso y autodestructivo tiene lugar también en otros casos menos patológicos de interacción humana. Así, los malentendidos surgen porque, generalmente, los sujetos reaccionan de acuerdo con lo que creen que los demás sienten y piensan, engañándose respecto a lo que están haciendo en realidad. Por eso, cuando interpretamos mal los motivos de otras personas, la causa es generalmente una tendencia innata a atribuir a los demás nuestros propios sentimientos.

los prejuicios humanos¿Cómo nos formamos la impresión sobre otro individuo? Una tendencia básica de las personas al establecer relación con un desconocido es la de reunir un número de impresiones y convertirlas en un «todo» unitario, sin tener en cuenta lo fragmentario de los datos.

Cuando se hace la descripción de un extraño, la mayor parte de los individuos formulan juicios rápidos de su carácter tras haber observado simplemente su aspecto físico.

Así, decimos, por ejemplo, que unos labios gruesos indican sensualidad, que las personas gruesas son alegres y amables, que una frente despejada y el uso de gafas señalan facultades intelectuales superiores, que quienes fuman en pipa son gente madura, sabia y digna de confianza, etc.

Estos son algunos de los indicios, poco fidedignos y con frecuencia totalmente engañosos, que utilizamos para formar nuestras primeras impresiones.

Tendemos a exagerar la «totalidad» de la persona que estamos juzgando. Cuando hemos sido impresionados favorablemente por, supongamos, la simpatía y la fluidez verbal de alguien, nos inclinamos a atribuir a su idiosincrasia características favorables, no relacionadas con las dos anteriores, y a ignorar todos sus rasgos desfavorables.

Es el llamado efecto de aureola, que algunas veces es de signo contrario. La primera impresión desfavorable se amplía para dar el mismo matiz a todos los aspectos de su personalidad.

Nuestro juicio también sufre desviación por la forma en que, según el criterio individual, está organizada una personalidad determinada, tendencia que se ha dado en llamar teoría de la personalidad implícita.

Por ejemplo, a un individuo de quien opinamos que es afectuoso le asignaremos unas características acordes con nuestra peculiar valoración de la afectuosidad.

En rigor, obtenemos nuestra información inicial sobre un individuo, no en cuanto a personalidad total, sino a través de diferentes estímulos o claves —verbales, auditivas, táctiles, etc. — que el sujeto presenta. Sería imposible advertir y emplear todas las que podrían servirnos de ayuda. Por ello, seleccionamos dichas claves con arreglo a tres principios.

Los psicólogos llaman primacía al primero de ellos. Numerosos observadores sostienen la opinión de que las primeras impresiones de una persona son de particular importancia y duración.

El segundo principio, la intensidad, nos hace asimismo más selectivos en nuestras impresiones. Cualquier tipo de estímulo que por una razón u otra resulte sorprendente o notable tienen mayor probabilidad de ser recordado y de determinar impresiones. Del mismo modo, lo inesperado también influye en éstas.

El tercer principio recibe el nombre de frecuencia. Los estímulos que son frecuentemente manifestados por la misma persona resultan más susceptibles de ser observados. Existen dos clases diferentes de estímulos en los que basamos nuestras primeras impresiones: primeramente contamos con lo que se dice, y, en segundo lugar, con las características físicas de la persona.

El profesor Vernon, psicólogo británico, señala que ningún rasgo físico específico tiene significado como indicativo de la personalidad, pese a que mucha gente cree en el valor representativo de los rasgos faciales y permite que les sirvan de guía en su interpretación de las personalidades de los demás.

Sin embargo, el tipo físico total o somatotipo, que probablemente está ligado al equilibrio de las glándulas endocrinas, puede servirnos de pista para hallar las tendencias temperamentales básicas, aunque no es prudente una generalización extremada.

Muchas personas analizan las peculiaridades caracterológicas del que habla por su forma de expresarse. La voz, los movimientos faciales y los gestos de un extraño contribuyen a determinar la impresión que está causando. Del hombre que gesticula violentamente se obtiene la impresión de que es violento.

El orador inmóvil nos da la impresión de ser frío y capaz de dominar sus sentimientos. Otras personas enjuician a los demás basándose en asociaciones imaginadas: la postura hundida indica una personalidad apagada, deprimida y sin vida; el apretón de manos flojo, falta de afectuosidad; los gestos erráticos y repentinos significan nerviosismo, etc. Si bien es evidente que estas asociaciones tienen validez en algunos casos, son indicativos poco fidedignos para la emisión de un juicio razonable, y en algunas ocasiones son totalmente erróneos.

El cuerpo, sin embargo, proporciona buenos indicios de hasta qué punto una persona está relajada o tensa; del mismo modo, la expresión facial nos muestra los sentimientos agradables o desagradables de un individuo.

EN las relaciones cotidianas con los demás, somos capaces de emitir juicios razonablemente acertados sobre sus emociones, aunque varían las conclusiones extraídas. Resulta dudoso admitir que una persona que es un buen juez de un rasgo particular o de una cualidad determinada en cierta persona o grupo de personas, lo sea igualmente de otras cualidades en las mismas personas. La evidencia apunta más hacia los elementos específicos de juicio que a la generalización y es más fácil emitir un juicio de unas personas que de otras.

Advertir la frecuencia de nuestros errores de apreciación nos da la posibilidad de disminuir el margen de equivocación. Un error común, aunque inconsciente, que todos cometemos, al enjuiciar a una persona, es el llamado error lógico, lo cual implica una generalización metafórica, o sea, utilizar términos de otra procedencia para hablar de rasgos humanos. Por ejemplo, las cualidades de caluroso y frío, profundo y superficial, brillante y apagado, pueden ser aplicadas a personas  objetos indistintamente.

Existe también otra tendencia a equivocarse llamada proyección, qué consiste en ver en los demás rasgos de carácter e impulsos que consideramos inaceptables en nosotros. La falta de flexibilidad, los prejuicios o el exceso de simplificación constituyen otro manantial de errores. Por ejemplo, encasillar a los demás como «buenos» y «malos» y a las situaciones como negras y blancas.

Otro error frecuente es el de estereotipar a las personas, es decir, considerar a una como espécimen de un grupo determinado y atribuirle, por consiguiente, todas las características del mismo. Así, creemos que un atleta, un militar, un médico, un financiero tienen las características tópicas asignadas a su clase en conjunto.

Asimismo, las llamadas desviaciones autís-ticas influyen en nuestras primeras impresiones. Las personas altas sobreestiman la altura de los demás; las gruesas, el peso de las personas extrañas, y los que sufren desarreglos emocionales exageran el neuroticismo de las personas que someten a juicio.

Gomo es natural, no siempre buscamos una perspectiva completa del carácter de la persona extraña. En las diversas situaciones buscamos diferentes cualidades: cuando se da o se recibe información en un estudio social, cuando se realiza una compra en una tienda o se asiste a un acto público, la persona está a la expectativa de la sinceridad y objetividad de su interlocutor o quiere averiguar su status, al objeto de adecuar su propio comportamiento.

Existe la aproximación analítica deliberada del médico o del psicólogo a su paciente; el acercamiento cuidadoso, amistoso y a veces adulador del vendedor ó del político que tratan de averiguar si vamos a comprar su «mercancía».

Y, en el extremo opuesto, se halla la persona que está siendo persuadida, quien a su vez está tratando de formarse una impresión de la formalidad, competencia e integridad del otro.

Las personas, consciente o inconscientemente, se enjuician unas a otras basándose en la evidencia más débil. Con frecuencia se sacan conclusiones erróneas y personas inocentes son calumniadas, simplemente por la fuerza de un rasgo físico desagradable, o por determinado amaneramiento en su forma de hablar. No obstante, no raras veces se deducen conclusiones muy acertadas de indicios sumamente débiles.

Ver: Errores Comunes en una Entrevista Laboral

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Vida en Común -Conocer a los Demás – Edit. Bruguera

El Lavado de Cerebro y el Control de la Voluntad Hipnosis

EL CONTROL DE NUESTRA VOLUNTAD Y CONDUCTA

La mayoría de las personas creen que gracias a nuestra voluntad somos capaces de controlar efectivamente nuestros actos y que, por tanto, determinamos libremente el curso de nuestras vidas.

Esta sensación de completa libertad para decidir se intensifica por el hecho de que podemos seguir un camino o emprender una acción distintos a «los que habíamos elegido inicialmente. Pero el ejercicio de la libertad, o el ejercicio de la libre voluntad es obstaculizado en realidad por una gran variedad de factores invisibles, entre los que se incluyen la herencia y el ambiente, así como por las leyes y estructuras de la sociedad, o por otras causas menos frecuentes, como el hipnotismo, el lavado de cerebro o las enfermedades mentales. Todo esto, en su conjunto, dificulta que el hombre logre sus deseos.

En primer lugar, nuestra personalidad se halla ampliamente determinada por nosotros mismos. La herencia genética que recibimos de nuestros padres y el tipo de educación que se nos da, así como el medio ambiente social y cultural, moldean nuestro futuro. Además, gran parte de las actividades rutinarias de la vida cotidiana está condicionada por la costumbre y se efectúan automáticamente bajo la dirección de los centros inferiores del cerebro, sin decisiones conscientes por nuestra parte.

La sociedad, mediante sus innumerables normas reguladoras de la conducta, del vestir, del comer, etc., nos sujeta a innumerables restricciones que impiden el ejercicio espontáneo de nuestra voluntad. Esto no es más que una extensión del control que los padres ejercen sobre los hijos. Si se eliminasen todas estas restricciones, nuestra conducta volvería por lo menos en un principio, a los niveles más primitivos. Un hombre es en su esencia un animal social, por lo que es seguro que después de un primer estado de libérrima voluntad se implantarían nuevas reglas, que remplazarían a las anteriores o las transformarían.

La vida carcelaria y la rígida disciplina de ciertas instituciones, demuestra lo que sucede cuando el individuo, voluntariamente o no, pierde el control de su conducta y lo transfiere a otras personas. Los que están condenados a sentencias carcelarias se tornan extremadamente dependientes y se convierten en seres inestables y dominados por la ansiedad, cuando salen libres.

Algunos llegan a considerar su libertad tan incómoda que San Antonio renunció a los placeres de la carne y se retiró al desierto. Pero el diablo no quiso dejarle en paz y se le apareció de diversos modos Dará tentarle, a fin de quebrantar su voluntad de hierro.

cometen otro delito para ser apresados de nuevo. Otros, como los animales salvajes enjaulados, se tornan apáticos y pierden todo interés en sí mismos y en cuanto ocurre a su alrededor.

EL objetivo de la disciplina militar es reducir la voluntad individual y producir una obediencia instantánea a los mandos. Los reclutas hacen la instrucción por grupos y se les enseña a actuar como una unidad armónica al mando de un solo hombre.

Este período de entrenamiento inicial es reforzado por reglas rígidas que todavía reducen más la libertad individual. El contacto con el mundo exterior es tan limitado que el recluta se halla separado por completo de sus propios valores. Como el soldado sabe que el quebrantamiento del reglamento lleva aparejadas medidas disciplinarias o un juicio sumarísimo, encuentra más ventajoso someterse y acatar la disciplina.

Durante la hipnosis, la voluntad no queda reprimida como en los casos del preso y del soldado, sino que es anulada casi por completo. Un cinco por ciento de la población puede caer en profundo trance hipnótico. El 95 por ciento restante es también en su mayoría hipnotizable, de modo que llega a responder a las sugestiones hipnóticas, siempre que éstas resulten  moralmente aceptables.

Intentemos permanecer de pie con los ojos cerrados, imaginando que nos encontramos sobre una pared estrecha a 20 metros de altura. Al cabo de unos instantes empezaremos probablemente a tambalearnos. El movimiento resultante que realicemos será el índice de nuestra susceptibilidad a la hipnosis.

El hipnotizador suele emplear trucos para aumentar su poder hipnótico. Cuando una persona mira un objeto durante diez minutos, los ojos se fatigan. Si alguien le dice que sus ojos están cansados puede pensar que la fatiga que siente es provocada. Cuando uno cierra los ojos, el hipnotizador le advierte: «De la misma forma que te pesan los párpados, tu brazo se mostrará tan ligero que flotará en el aire».

Si uno es un sujeto susceptible a la hipnosis, así lo sentirá. Parecerá como si el brazo se hubiera tornado independiente del cuerpo. Otras sugestiones seguirán hasta que se inhiban todas las sensaciones y el individuo no sienta ningún dolor cuando le pinchan con un alfiler.

Los efectos de la hipnosis se prolongan más allá del trance, a través de lo que se conoce como sugestión poshipnótica. El hipnotizador puede sugerir que el sujeto realice un acto dado, una vez despierto, como respuesta a determinado estímulo, pero ya no le recordará sus instrucciones.

Cuando la persona lleva a cabo dicho acto, ignorante del verdadero motivo, suele dar una explicación razonable del mismo. Existen sensaciones extrañas de compulsión relacionadas con estas sugestiones poshipnóticas. Algunos sujetos comprenden que serían capaces de resistirse, pero a costa de grandes esfuerzos.

El poder de la hipnosis al reducir la fuerza de la mente y de la conciencia no siempre se aplica contra los intereses de la persona. Durante el parto, posee la valiosa cualidad de impedir o amortiguar los dolores. El creador del término hipnosis fue un cirujano escocés, James Braid, que efectuó gran número de operaciones en la India manteniendo a sus pacientes en trance hipnótico.

hinopsis y control mental de la voluntad

Durante la hipnosis, el pulso del paciente se acelera si se le sugieren ideas desagradables, o disminuye si se le insinúa que se relaje. Los investigadores japoneses han llegado más lejos. Mediante sugestiones apropiadas a pacientes hipnotizados antes de extraer sangre de sus venas, lograron afectar la capacidad de dicha sangre para eliminar bacterias in vitro, es decir, fuera de la vena.

La fiebre glandular es una infección benigna cuyo promedio de recuperación varía entre una y cuatro semanas. Greenfield y sus colaboradores descubrieron que todos los pacientes que se recuperaban mostraban altas puntuaciones en los tests relacionados con la fuerza de voluntad.

Tal vez su hallazgo y el de los japoneses se hallan directamente relacionados con el poder de la voluntad, más que con el «poder corporal», y explican por qué algunas personas evitan las dolencias menores, y posiblemente las mayores, negándose sencillamente a estar enfermos.

Pero al otro extremo de la escala, la pérdida de interés por la existencia, la voluntad de no vivir, ocasiona a veces una muerte prematura. Una investigación reciente ha demostrado que cuando un miembro de una pareja anciana fallece, el otro no tarda en morir, aparentemente de pesar. Asimismo, las probabilidades de que un cónyuge fallezca a los seis meses de haber expirado el otro resultan mucho mayores en un grupo de ancianos hondamente afectados por la pérdida que en otro que no se abandone a su pena.

En el lavado de cerebro, la mente y la voluntad llegan a ser dominados por otra persona, a pesar de la resistencia del sujeto. Inicialmente se lleva a cabo un intenso interrogatorio bajo luces deslumbradoras en el que se obliga al acusado a confesar sus «crímenes», porque «todo lo sabe ya» el interpelados.

Después de esta primera sesión, se permite al prisionero un breve descanso, pero no tarda en ser despertado e interrogado nuevamente. Esta fórmula se combina con actuaciones destinadas a reducir la voluntad y la resistencia del preso mediante comida y bebida inadecuadas, frecuentes interrupciones del sueño, ofensas físicas o impidiendo que emplee las manos para comer o que alivie sus necesidades corporales.

Otras veces, el verdugo cambia de táctica mostrándose con el preso ya brutal y amenazador, ya simpático y agradable. Durante esta segunda fase, la voluntad de la víctima suele resquebrajarse y sufre intensas alteraciones en su actitud y en sus pensamientos. Un misionero al que se le efectuó un lavado de cerebro llegó a convencerse de que era un espía y que el Vaticano ocultaba el centro de una vasta red de espionaje.

Si se ejerce el adecuado control sobre la información obtenida llegan a inducirse creencias insospechadas. Sin embargo, si la presión sobre el sujeto deja de ser persistente, tiende a regresar a sus antiguos modos de pensar, aunque siempre pueden producirse cambios permanentes.

DENTRO de ciertos límites, la voluntad llega a ejercer influencia en el mundo físico. Los faquires hindúes retardan los latidos de su corazón hasta no sentir el pulso. En realidad, gracias a un constante entrenamiento, llegan a retardar sus procesos corporales y a ponerse en estado de hibernación en el que pueden ser enterrados vivos durante un período de seis semanas.

El profesor J. B. Rhine, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE. UU.), famoso por sus investigaciones sobre percepción extrasensorial, cree en el poder de la mente sobre la materia. Este poder, que llamó psicocinesia, aparece, según él, en algunas personas capaces de influir en la forma en que los dados son arrojados por la máquina.

En la práctica diaria, los esfuerzos de la voluntad para controlar las actividades corporales son generalmente infructuosas. Casi siempre, el gran fumador o el gran bebedor es incapaz de resistir la tentación de su vicio. Esto puede deberse al hecho de que tratamos de modificar una conducta, condicionada por una larga práctica, que se ha convertido inconscientemente en parte de nosotros mismos.

Tener conciencia del acto de fumar y no hacer otra cosa mientras fumamos, puede ayudarnos a reducir el número de cigarrillos consumidos. Abandonar el hábito por completo requiere un cambio tremendo de actitud. Para lograrlo, se ha de procurar considerar el tabaco, no como algo agradable e inofensivo, sino caro y peligroso. Por lo general, una serie de defensas impiden que estos hechos lleguen a nuestra conciencia. Una vez que se ha aceptado, aunque sólo sea un ligero rechazo mental del tabaco, el paso siguiente es mucho más fácil.

En dietética, los lentos progresos iniciales suelen ser desalentadores. Sin embargo, una ibrma de superar el desánimo consiste en concentrarse exclusivamente en la dieta. Si el peso sólo se comprueba después de haberla
guardado durante un mes, el paciente no se desalienta tanto y es menos probable que la abandone.

EL grado en que queremos algo ejerce considerable influencia en cómo se nos muestra un objetivo: lograr un tipo esbelto, un empleo dado o unas vacaciones.

Antes de esforzarnos para ejercer la fuerza de voluntad y cambiar nuestras costumbres, debemos tener una intuición de lo que es posible en términos de realización.

Dos investigadores recientes, Ausubel y Schiff, han descubierto que cada individuo reacciona de forma característica ante el éxito o el fracaso, y que de la misma depende el nivel de sus aspiraciones. Algunas personas lo mantienen a gran altura, a pesar de sus repetidos fracasos. Suelen ser individuos que se imaginan a sí mismos capaces de alcanzar las estrellas, y piensan que acariciar grandes ilusiones y aspiraciones forma parte necesaria e importante de su personalidad.

Por el contrario, hay otras personas cuyos objetivos tienen todos virtualmente la misma importancia, y van de uno a otro, cambiando de idea a medida que encuentran nuevos elementos de interés que no son determinantes por sí mismos. Para conseguir nuestros deseos y nuestros propósitos, necesitamos una serie estable de finalidades, debemos filtrar aquellos elementos de juicio o aquellos valores que no tienen la entidad real suficiente para desvirtuar la importancia del objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.

No existe una forma segura de aumentar la perseverancia y el poder de la voluntad, pero la fragmentación de la tarea en pequeñas dosis de esfuerzo puede ser una buena ayuda. El placer y la sensación del éxito a medida que se logra la realización de cada uno def esos objetivos parciales, actúa como un valioso incentivo que estimula a continuar.

Cuando superamos un obstáculo o resistencia en la consecución de nuestros objetivos es cuando demostramos el poder de nuestra voluntad. Según los psicólogos, con esto probamos que nuestra motivación es fuerte y que, en consecuencia, somos capaces de poner a nuestro alcance otros motivos y deseos, al menos hasta conseguir el objetivo final que comprenda todos los objetivos parciales.

A varias personas que componían un grupo de experimentación se les pidió que señalasen aquellas notas de carácter que distinguían a la gente de fuerte voluntad. Todas indicaron la honestidad, la responsabilidad, la formalidad, la sinceridad y la confianza en sí mismo. Cuando estos criterios fueron analizados, las personas que alcanzaron mayor puntuación en cada categoría se hallaban relativamente libres de conflictos internos.

Todos demostraron poseer buen conocimiento intuitivo de su propia personalidad y del adecuado tratamiento de sus problemas. Al mismo tiempo, las tensiones a que se veían sometidos no alteraban su buen discernimiento.

Todos podemos emplear nuestra mente y nuestro cuerpo para conseguir lo que ambicionamos, siempre que elijamos con cuidado y conciencia de,nuestras limitaciones los objetivos que satisfarán aquellos deseos, y comprendamos el precio que debemos pagar para triunfar. La voluntad humana es notablemente fuerte y el motor de las más ambiciosas empresas. Aunque no mueva montañas, pocas cosas en el plano físico se le resisten.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera El Control de la Voluntad – La Mente Humana –

Diferencia entre Instinto e Intuición y Presentimiento

Psicologia: Diferencia Entre Instinto, Intuición, Presentimiento

CUANDO un náufrago sobrevive durante varias semanas sobre una balsa en el Atlántico, manteniéndose con sorbos de agua y con los pocos peces que puede capturar, demuestra un instinto de conservación.

Cuando Sherlock Holmes, el inspector Maigret o Hércules Poirot descubren a un criminal mediante deducciones subconscientes, basadas en el nerviosismo del individuo o en su conducta desacostumbrada, están empleando su intuición policíaca.

Cuando un jugador de ruleta apuesta todo su dinero a determinado número y gana, ha seguido un presentimiento.

¿Cuáles son las diferencias entre instinto, intuición y presentimiento? Obviamente, los tres tienen algo común: son procesos inconscientes, y el pensamiento consciente puede destruirlos por completo.

El náufrago sopesa las probabilidades de supervivencia, deduce que no existen, domina su instinto y se resigna a la muerte.

El detective permite en ocasiones que unas pistas claras ofusquen su intuición. El jugador decide a veces no arriesgar todo su dinero y negarse a seguir su presentimiento.

La principal diferencia entre ellos reside en sus orígenes. El instinto es común a todos los vertebrados, así como a los insectos, mientras que la intuición y el presentimiento parecen ser exclusivos del hombre.

Este es diferente de todos los demás animales en el grado de su pensamiento y de su conocimiento consciente, que se deriva de su capacidad para elaborar conceptos y para comunicarse a través del lenguaje.

Ningún animal que no sea el hombre tiene pensamientos conscientes respecto a sí mismo. Estas ideas sobre sí mismo, su mundo y sus relaciones con los demás, afectan tanto a su conducta que es difícil decidir hasta qué punto ésta es instintiva o intuitiva.

Sigmund Freud dijo, respecto a los instintos del hombre: «Es posible distinguir un número indeterminado de instintos, según aparecen en la práctica. Sin embargo, para nosotros la cuestión más importante deriva del hecho de que no podemos basar todos nuestros instintos en unos cuantos fundamentales.

Hemos descubierto que los instintos pueden cambiar de objetivo (por desplazamiento), y que a veces se sustituyen unos a otros, pasando la energía de uno a otro. Este último proceso es aún poco conocido. Después de grandes dudas y vacilaciones, nos decidimos a presumir la existencia de dos instintos básicos: el Eros (instinto de conservación) y el instinto de destrucción.»

La tendencia a derivar los diversos instintos de unos procesos básicos más sencillos se difundió ampliamente.

El fisiólogo Cannon propuso el concepto de horneostasis, basado en un ambiente constante dentro del cuerpo y forjado por mecanismos reguladores que proporcionan normas objetivas para una teoría de la motivación.

En vez de postular instintos para la conducta, los psicólogos empezaron a buscar impulsos, como el hambre y la sed, que al ser satisfechos restablecen el equilibrio

Trataron de ampliar la idea de Cannon respecto a otras motivaciones. Por ejemplo, la conducta sexual se representa como el intento de restablecer el equilibrio y bienestar individuales.

El instinto es innato y aparece como una conducta psicológica que no necesita ser racional, sino que se produce como resultado de algún estímulo.

La conducta migratoria de las aves es instintiva con toda seguridad; los petirrojos se lanzan contra muñecos que se parecen sólo vagamente a otros petirrojos (a pesar de que los pájaros tienen muy buena vista); las aves de corral huyen de una figura que se parezca torpemente a un halcón, y los pájaros no distinguen si un huevo es real o de porcelana en el momento de incubar.

Gata amantando a cachorritos

Gata amantando a cachorritos

Los mamíferos tienen sus propios esquemas de conducta. Luchan ferozmente en la época de celo o en defensa de sus crías y muestran tristeza si se les separa de ellas.

¿Puede afirmarse que los seres humanos muestran una conducta instintiva semejante? Konrad Lorenz piensa que el deseo de lucha del hombre puede explicarse de otro modo.

La historia demuestra que los hombres se atacan unos a otros con diversas excusas y dando prolijas explicaciones para justificar ante sí mismos su conducta irracional.

Los seres humanos pelean tan instintivamente como los animales, cuidan de su prole de la misma forma.

Muchas mujeres poseen un instinto maternal tan elevado que se dedican a cuidar niños ajenos sin esperar gratitud ni recompensa. Les basta con satisfacer su profundo sentido maternal.

Otro instinto muy señalado en los animales salvajes es la formación de rutinas. Es más seguro hacer lo que ya se ha hecho anteriormente.

La formación de hábitos ayuda a la especie a sobrevivir y tal vez se torna innata durante la evolución. Asimismo, el hombre establece ciertas rutinas en su existencia cotidiana.

El hombre primitivo está parcamente provisto de medios físicos para la defensa o el ataque y no habría sobrevivido sin una forma de vida social muy organizada.

Por esto, las comunidades humanas son más complicadas que las demás: sólo los insectos sociales (hormigas y abejas) se les asemejan en complejidad.

Los insectos son seres vivos programados genéticamente para realizar de modo instintivo tareas sencillas. Su asociación se compone de individuos a cuyo cargo corre una labor específica y sólo una: no pueden adaptarse o cambiar sus métodos.

Las comunidades humanas son mucho más maleables, pero es probable que la conducta comunitaria humana sea, al menos en parte, instintiva.

Así, hay cuatro casos de conducta humana — agresividad, cariño maternal, formación de hábitos y tendencias sociales — , en los que, por comparación con otros animales, pueden discernirse los elementos instintivos.

Si el instinto está determinado genéticamente, apenas puede relacionarse con la inteligencia o la estupidez, a menos que exista una conexión genética, de la que no hay pruebas.

Por tanto, no hay motivos para pensar que la conducta instintiva sea más fuerte en las personas «simples», sino que en éstas no se halla disimulada por las acciones pensadas o controlada por el raciocinio.

La intuición, al revés que el instinto, es resultado de la enseñanza. Es la experiencia que se halla sumergida debajo del nivel de la conciencia, de modo que parece casi instintiva.

Por ejemplo, la llamada «intuición femenina» puede explicarse por el hecho de que algunas mujeres observan muy atentamente a la gente ya desde su más temprana edad. Una niña sigue con interés los cambios de ropa o aspecto de sus padres, cosa que un chico nunca advierte.

El resultado es el hábito de la observación, de forma que una mujer, de manera intuitiva, se dará cuenta de que una pareja está enamorada antes de que se enteren los propios amantes.

De igual modo, un médico experimentado afirma al momento que una persona sufre una enfermedad sin necesidad de examinarla con todo detalle. Lo sabe por una combinación única de intuición y experiencia.

En los científicos o artistas el salto de la imaginación creadora desde lo conocido hasta lo desconocido, es la forma más fascinante de pensamiento intuitivo, o, como se llama a veces, de pensamientos interferentes.

Fenómenos antes inconexos se relacionan para explicar otros hechos y una vez efectuado el descubrimiento no cabe otra conclusión.

Karl Popper afirma en su obra La lógica del descubrimiento científico, que «no existe un método para obtener nuevas ideas.

Mi opinión puede expresarse diciendo que cada descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creadora en el sentido de Bergson.

De la misma forma se expresa Einstein sobre la búsqueda de las leyes universales, de las que puede obtenerse una pintura muy acertada del mundo por pura deducción.

No hay un camino lógico, añade, que lleve a las leyes universales. Sólo pueden alcanzarse por intuición, basándose en algo como un amor intelectual a los objetos de experimentación».

Estos poderes son casi un «sexto sentido« y el resultado de la larga experiencia de una persona inteligente y sensible que sabe conseguir y guardar sus propias vivencias e interpretarlas posteriormente.

Este sexto sentido es un don, aunque en el mismo no hay nada oculto ni sobrenatural. Todavía no se comprende plenamente qué es la intuición, aunque las investigaciones sobre los pensadores intuitivos sugieren que difieren en su actitud del resto de los demás.

Malcolm Westcott, en su obra Psicología de la Intuición, afirma que los pensadores intuitivos que triunfan tienden a ser anticonvencionales y muy seguros de su anticonvencionalismo.

Tienen confianza en sí mismos y no basan su identidad en la integración de ningún grupo comunitario. Tampoco se preocupan mucho por la conducta y cuando forman parte de un grupo no es porque se adhieran gregariamente a unos principios y normas colectivos.

Tienden a emocionarse con los resultados abstractos. Viven con más dudas e incertidumbres que otras personas, aunque sin temor. Gozan corriendo peligros y se exponen voluntariamente a las críticas.

Muestran una marcada resistencia al control exterior, pero guardan en su interior un alto sentido de los valores morales.

El estudio de Westcott concluye con un retrato coherente de las personas decididas, deseosas de tratar con el mundo de acuerdo con sus propias condiciones, pero sin dejarse desequilibrar por las presiones sociales.

Sus metas y sus aspiraciones son elevadas, pero a menudo muy diferentes de las de los demás.

El instinto es una respuesta innata a uno entre varios estímulos externos, que conduce a la agresión, al cuidado de los niños o a otra actividad válida, mientras que la intuición puede definirse como la aplicación inconsciente de lo aprendido.

Un presentimiento apenas puede clasificarse en la misma categoría biológica o intelectual.

Se trata de una especie de adivinación y es una manifestación de la intuición.

Cuando se tiene un presentimiento, se siente que algo tiene que ser así. Lo que ocurre es que se leen las señales y en la mente subconsciente se las compara con experiencias previas, llegando a una conclusión que, si se acierta, puede aparecer milagrosa a los que no están familiarizados con tales problemas.

Volviendo al jugador que lo apuesta todo a un número. Su presentimiento puede fundarse en un cálculo intuitivo de las probabilidades que le pone «en la boca del estómago» la sensación de haber llegado el momento de arriesgarlo todo.

Es muy grande el elemento suerte en un presentimiento, como saben bien todos los jugadores, pero aquellas ocasiones en que se confirma inducen a considerarlas como una prueba de su validez.

Pero no hay ningún elemento de suerte en el instinto de cuidar a un chiquillo, y muy poca en la intuición experimentada por un científico en el umbral de un descubrimiento.

En el terreno de la motivación humana, el presentimiento debe adoptar un lugar sin importancia, aunque muchas personas crean que a él le deben el éxito.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera La Mente Humana

Efectos de los Cambios de Ambiente en los Niños Nuevo Hogar o Ciudad

EFECTO DE LOS CAMBIOS DE AMBIENTE EN LOS NIÑOS
SEPARACIÓN DE LOS PADRES, CAMBIO DE HOGAR, ADOPCIÓN, FALLECIMIENTO

Los cambios de ambiente en la infancia: El ambiente en que crece un niño no siempre es el mismo. La separación de los padres o el cambio de hogar puede trastornar radicalmente su vida. A veces, el niño que forma parte de una «familia corriente» desea ferviente mente participar de una vida más emocionante.

Si se trata de un varón, quizá anhele escaparse a un circo o vivir la vida nómada y abierta a la aventura diaria de las tribus del desierto, y en el caso de una niña puede que desee ser la actriz de principal en una historia parecida, a la de novela que mira a diario por tv.

La niñez puede estar preñada de diversión o de tragedia para los niños que crecen en circunstancias poco comunes. Para los pequeños gitanos, la vida nómada resulta natural y difícilmente renunciarían a ella. Es su forma normal de vivir. Por el contrario, para los refugiados de guerra, la vida errante que les imponen sus especiales circunstancias es bien triste.

Son numerosos los niños que se ven obligados a cambiar de residencia cada uno o dos años, como es el caso de aquellos cuyos padres son miembros de las fuerzas armadas o del cuerpo diplomático. Por regla general, después de algunos traslados, estas familias «migratorias» suelen desarrollar una gran capacidad de adaptación y aprenden a disfrutar lo mejor de cada nuevo lugar en que viven.

Del mismo modo, los’hijos pequeños adquieren cierto sentido de independencia que puede serles muy útil, incluso cuando, llegados a la edad adulta, deciden asentarse en un lugar fijo. Los niños que viajan mucho con sus padres reciben una especie de segunda educación por haber experimentado muchas formas diferentes de vida.

Otras veces, los niños se crían en ambientes culturales diferentes de aquellos de donde proceden sus padres. Los hijos de misioneros, médicos o maestros destinados a países sub-desarrollados conocen por referencia el modo de vivir en los lugares de procedencia de sus progenitores, quizá una ciudad atestada de automóviles y altos edificios, pero se sienten más a sus anchas en los alrededores del poblado tribal en que sus vidas se desarrollan.

Si son enviados a las ciudades para recibir educación superior, se sienten confundidos al planteárseles el problema de si pertenecen a una cultura o a otra. La guerra y el hambre pueden llevar a un huérfano nacido en una civilización oriental a ser adoptado por una cultura occidental que le es extraña, requerirá tiempo, paciencia y ayuda antes de que se sienta parte integrante de su lugar de adopción.

Incluso cuando el niño crece en un hogar suburbano o en un piso, o en una casa aislada del campo, habitados por la misma familia durante generaciones, se suelen producir variaciones en su norma de vida. Por ejemplo, puede ser criado por uno solo de sus padres, o por sus abuelos, o por un padrastro, o incluso por padres adoptivos a los que no le unan lazos de sangre.

EFECTOS DE los cambio de ambiente en los niños

Niño blanco conviviendo en un país de raza negra. Trata de apredenr y adoptar costumbres y tradiciones del nuevo país.

Con frecuencia, el niño a quien falta el padre llega a establecer un vínculo demasiado estrecho con su madre, lo cual suele ocasionar una interdependencia emocional absorbente. Por otro lado, si la madre busca un empleo —bien sea para hacer frente a posibles dificultades económicas, bien como medio de entretenimiento que le haga olvidar su infelicidad — es posible que se produzca una merma en las atenciones maternales que el niño necesita. Sin el apoyo de un marido en lo que se refiere a la autoridad y disciplina, la madre suele experimentar gran inquietud y trata de resolver las dificultades imponiendo desmedidas prohibiciones.

El niño reacciona contra esa censura con muestras de comportamiento antisocial. Entonces, la madre, irritada por su soledad al verse privada de su marido, reacciona ante la actitud del pequeño transfiriendo sobre él parte de su resentimiento. De este modo, las relaciones madre-hijo se deterioran de modo progresivo. A veces, tales dificultades resultan paliadas si un tío o un abuelo se interesa por el niño sin padre; igualmente, una tía o una abuela pueden servir de sustitutos de una madre, aunque las relaciones entre ésta y sus hijos son muy íntimas y difíciles de remplazar.

Cuando surgen dificultades emocionales en el niño que ha perdido por fallecimiento a uno de sus padres, los problemas no estriban siempre en la situación familiar creada despues de la muerte: existe la posibilidad del que el niño no haya superado satisfactoria-J mente su pena. La aflicción es un fenómeno natural, y el niño que se traga sus lágrimas  para demostrar su valentía quizá no se ajuste a las circunstancias de la pérdida con tanta rapidez como el niño que expresa normalmente su pena. El progenitor superviviente, a su vez, suele refrenar la demostración de sus sentimientos delante del niño; por buena que sea la intención, el hecho de que el padre y el hijo no compartan juntos su dolor origina  en  ocasiones  cierta  tensión  entre ambos.

LOS abuelos pueden ser tan eficientes o más que los padres en la crianza de los niños. A veces cuentan con la experiencia de los errores cometidos con sus hijos propios. No obstante, el niño criado por sus abuelos suele ser demasiado consentido. Si en el hogar hay más personas mayores, el pequeño desarrolla una doble personalidad: adopta las maneras de aquéllas por estar frecuentemente en su compañía, pero conserva también rasgos excesivamente infantiles debido a su posición destacada entre los adultos.

A veces sucede que el niño pertenece a dos hogares diferentes, por vivir con sus parientes durante la semana y pasar los días festivos en casa de sus padres. En tales circunstancias, no es raro que surjan conflictos, puesto que el niño experimentará confusión respecto a la aceptación obligada de dos disciplinas diferentes.

A despecho de la creencia general de que los padres de hoy no son tan estrictos con sus hijos como los de la generación anterior, son ellos precisamente los que suelen quejarse de la excesiva tolerancia por parte de los abuelos. El niño experimentará cierto resentimiento por esos altibajos en la disciplina de ambos hogares o, por el contrario, quizá lo encuentre divertido. Si riñe con sus padres, sus abuelos le apoyarán, y viceversa, pero su vida carecerá de la seguridad del niño que tiene un hogar estable con normas de conducta consistentes.

Numerosos hijos de emigrantes han pasado algunos de sus primeros años al cuidado de sus abuelos, dado que sus padres estaban en el país nuevo formando un hogar antes de llevarse consigo a sus pequeños. Estos niños no sólo se enfrentan a las dificultades de tener que amoldarse a unas nuevas costumbres, sino también a las diferencias de actitud entre padres y abuelos. Sufren dos veces la privación afectiva: primeramente, cuando ven la partida de sus padres y, después, al ser arrancados del lado de sus abuelos, con quienes ya habían establecido sólidos lazos emocionales.

El niño adoptado tiene que enfrentarse a los mismos azares de la familia que el que forma parte de ella por derecho de nacimiento.

Existen, no obstante, problemas especiales inherentes a su situación que deben ser considerados. En algún momento de su vida, el niño adoptado, probablemente, se preguntará: «¿Por qué me abandonó mi madre? Si ella pudo abandonarme, también lo pueden hacer mis padres adoptivos». Es mucho lo que depende de la seguridad que los padres adoptivos sepan imbuir en el niño: si ellos mismos sienten inseguridad, les resultará difícil ayudarle.

A veces, quienes adoptan a un pequeño poseen cierto sentido de ineptitud como padres, relacionado quizá con su incapacidad para tener hijos propios. Es posible que se preocupen también, innecesariamente, sobre los posibles efectos de la herencia: ¿aparecerá en ese niño, que no es suyo propio, alguna extraña característica física o emocional heredada de sus padres naturales? Tales tensiones disminuyen las posibilidades del normal desarrollo del niño.

En lugar de sufrir por la inseguridad de sus padres, algunos adoptados se divierten con ello expresando, directa o indirectamente, a través de su provocativa conducta, su pensamiento: «Ustedes no son mis verdaderos padres; puedo hacer lo que me venga en gana». Cuando las cosas van mal en las relaciones familiares, el niño adoptado recurre más a la fantasía que el hijo cosanguíneo, pues constituye para él una especie de refugio.

En sus ensueños puede pensar que antes de llegar al hogar adoptivo vivía en suntuosos palacios de marmóreos salones o que quizá tenga sangre real en sus venas. Son frecuentes las huidas periódicas del hogar adoptivo de aquellos niños que no se sienten felices en él, casi siempre con una vaga esperanza de encontrar a sus padres verdaderos.

Algunos niños adoptados experimentan dificultades para desarrollar su sentido de identidad y aceptar la realidad del mundo que le rodea. Gran parte de su éxito en amoldarse depende de la forma en que se le haga comprender la causa de su adopción. Todos los niños hacen preguntas acerca de su origen, pero el tipo de contestación que buscan varía con la edad. Si los padres adoptivos aportan una contestación apropiada a la pregunta y a la capacidad del niño para captar lo que se le  dice,  éste aceptará su situación de mejor gana que si se le engaña o se ignoran sus preguntas.

Después de explicarle cómo vino al mundo, la madre adoptiva puede continuar la historia de esta forma, poco más o menos: «Por alguna razón, la mamá de la que tú naciste no podía cuidarte; así que nosotros fuimos a un sitio donde tú estabas con muchos otros niños, y te elegimos. Ahora ya somos tus papas». Es posible que los padres que abordan el problema incluso de la forma más directa escuchen la respuesta siguiente, de parte del niño algo confuso: «Ustedes son mis papás verdaderos, yo lo sé», y se niegue después a considerar cualquier otra explicación. En algunos casos, el pequeño se ve acometido por el temor de que la mamá que tuvo en tiempos pueda volver y arrancarle del lado de los únicos padres que él conoce.

Al hacerse, mayorcito, es fácil que su natural curiosidad le conduzca a exigir más detalles acerca de la forma en que llegó a formar parte de la familia. Generalmente, los niños adoptados en su primera infancia tienen escasas dificultades para adaptarse al parentesco por adopción. Sin embargo, la adolescencia suele ser un período difícil para el niño adoptado, especialmente si recuerda los tiempos pasados en un orfanato o al lado de sus padres carnales.

La mayoría de los adolescentes en esta edad sienten cierta preocupación por su status, y el hecho de sentirse diferentes constituye frecuentemente un problema para ellos. Si no se le ha revelado su origen a una edad temprana quizá más tarde descubrirá accidentalmente la verdad por sí mismo y entonces tal vez su reacción sea de vergüenza y de sufrimiento moral. Los padres adoptivos que ocultan la realidad a sus pequeños con objeto de conservar su afecto, dan ocasión a que en éstos se incuben trastornos emocionales que más adelante harán aparición.

SUELE ocurrir con frecuencia que los niños se vean obligados en un momento dado a sufrir una permanencia más o menos larga en una clínica u hospital. En estos casos, están rodeados de un ambiente que no les es familiar, y a menudo en circunstancias penosas y poco reconfortantes. El niño que tiene que permanecer en un centro hospitalario, requiere una atención especial para sus necesidades emocionales al igual que pafa sus problemas físicos.

La estancia en el hospital es una situación difícil para él, dado que no comprende bien por qué ha de permanecer allí. En los hospitales hay religiosas y enfermeras especialmente preparadas para el cuidado de niños, y es de suma importancia que los padres cooperen con ellas para ayudarles a amoldarse a su situación. Necesitan sentirse amados y sus lazos con el hogar deben mantenerse. Es normal que el niño se pase varios días llorando, como consecuencia de la nostalgia del hogar, en su primera estancia en un centro hospitalario.

No obstante, los niños no suelen sentirse aislados en el pabellón, si tienen otros pequeños con quienes jugar, y las enfermeras a quienes ven todos los días son cariñosas y comprensivas. Con frecuencia, después de su regreso al hogar, el niño sigue sintiendo —tanto física como emocionalmente —, durante algunas semanas, los efectos de la estancia en el hospital. Mas una vez reajustado a su vida normal, tiene muchas posibilidades de soportar mejor otra experiencia similar en el hospital, si ésta fuese necesaria en el futuro.

El niño que ha logrado amoldarse bien a las formas de vida en que ha crecido, puede decirse que, en realidad, no vive en circunstancias anormales. Definir en qué consisten éstas es, no obstante, algo relativo. Para un gitanillo, el niño que se despierta todos los días para comenzar unas jornadas sometidas a idénticas reglas, vive una existencia extraña y anormal. Sin embargo, aquel cuya vida se haya visto alterada por un grave trastorno ambiental, ya sea por sus propios problemas o por los de su familia, crecerá inexorablemente en condiciones desusadas, sea cual fuere su género de vida.

Su situación requiere especial atención con objeto de conferir a su niñez una atmósfera de normalidad. Cuando el pequeño se siente seguro, unos pocos incidentes extraordinarios no perjudican, por lo regular, su desarrollo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vid Tomo 4 Edit. Bruguera -El Niño y El Mundo-

El Individuo y su Relación con el Grupo La Familia y el Líder

RELACIONES DEL INDIVIDUO CON LOS GRUPOS: LA FAMILIA GRUPO PRIMARIO

CADA uno de nosotros es una individualidad, pero, de otra parte, todos formamos parte de alguna sociedad determinada. Y dentro de ella, todos somos miembros de un gran número de grupos: de un sindicato, de un club deportivo, de un partido político, de un grupo racial, de una familia, etc.

La mayoría de los grupos a los que podemos pertenecer en nuestra vida de adultos se parecen hasta cierto punto, tanto en sus normas como en su función, al grupo familiar.

Es precisamente en el seno de la familia, con sus múltiples tipos de relaciones, donde por vez primera empezamos a aprender el valor y significado dé pertenecer a un grupo y cuando damos los primeros pasos hacia la socialización: el proceso de aprender en y con la sociedad.

La familia proporciona tres ventajas principales al individuo y, en mayor o menor grado, lo mismo sucede con todos los grupos.

En primer lugar, la familia proporciona un tipo especial de marco de seguridad para todos sus miembros, ampliamente basada en el afecto y confianza mutuos y en los propósitos compartidos.

El individuo no está solo; todo aquello que suceda a un miembro de la familia tiene grandes posibilidades de afectar a los demás. Dentro de este ámbito familiar, cada cual tiene un puesto, un status propio; los otros miembros le prestan apoyo para el logro de sus tareas específicas y de sus necesidades.

Dentro del medio ambiente familiar, cada uno goza de plena libertad para ser él mismo, para expresar sus ideas, esperanzas y estados de ánimo, o sus sentimientos negativos (odio, resentimiento, depresión, etc.), sabiendo que, por regla general, el grupo familiar comprenderá y tolerará la tensión resultante.

En segundo lugar, la familia presenta ciertas exigencias no específicas a cada uno de sus miembros para que todos contribuyan, dentro de sus respectivas posibilidades, al bien del grupo.

Todos los miembros han de aprender a conformarse a estas exigencias. Puede que ello limite su libertad, pero, al mismo tiempo, es un elemento necesario en el proceso de integración social.

Finalmente, el grupo familiar otorga premios y castigos con objeto de que su unidad esencial sea conservada mientras sea necesario.

Las recompensas suelen tomar fa forma de alabanza, aprobación, gratitud o aprecio.

Los castigos consisten en reproches, censuras, limitación de libertades, exclusión temporal del grupo, y sentimientos de culpabilidad que aparecen cuando otros miembros de la familia resultan lesionados.

En el mundo exterior al hogar, otras formas de agrupamiento reflejan y desarrollan ese grupo.

La escuela, la universidad, la firma comercial, la Iglesia, la administración local, los partidos políticos, etc., siguen la normativa del grupo familiar y funcionan con arreglo a ella: exigen cierto grado de lealtad y conformidad, pero también hacen concesiones respecto a las necesidades, la capacidad y las esperanzas de cada individuo.

racismo

Convivencia entre grupos de piel blanca y negra

Al igual que en el hogar, estas agrupaciones, sociales de mayor número de miembros son gobernadas por un patriarca (el director de la escuela, el gerente, el sacerdote, el alcalde, el primer ministro), el cual, mientras se mantenga en su puesto, carga con todas las responsabilidades importantes del grupo.

La familia constituye un ejemplo de grupo primario en el que ser miembro no implica voluntariedad: todos lo somos por nacimiento, sin oportunidad de elección.

Un segundo tipo de grupo primario es el de la raza; la identidad personal está íntimamente relacionada con la raza o la nacionalidad.

Numerosos estudios sociológicos han demostrado que el sentido de identificación personal del individuo con su grupo racial o nacional constituye un factor determinante de su actitud, su carácter y su comportamiento.

Los factores de este tipo presentan problemas mayores en países de corriente liberal en los que grupos raciales diferentes tienen que vivir y trabajar juntos, como sucede en EE. UU., Malaya, etc.

Las diferencias, aparentemente básicas, entre los diversos grupos culturales parecen difíciles de superar en los países en los que la integración es una de las principales metas políticas, y muestran claramente la profunda influencia de la identidad de grupo.

En otros países, las lealtades y animosidades- creadas por los grupos «secundarios» — o sea, aquéllos en que es posible el elemento electivo — pueden ser también causa de divisiones profundas.

Por ejemplo, se desarrollan situaciones sociales tirantes allí donde las convicciones religiosas están en pugna, como sucede en la India, entre hindúes y musulmanes, o en Irlanda del Norte, entre católicos y protestantes.

La elección que cada individuo hace de sus grupos secundarios refleja, por regla general, sus gustos e intereses personales, la estructura de su personalidad y sus necesidades inmediatas.

Puede optar por afiliarse a una confesión religiosa o a un partido político determinados, no tanto porque la elección le satisfaga intelectualmente cuanto para cubrir sus necesidades emocionales.

La calidad de miembro de un grupo secundario, o de un primario, permite al individuo identificarse con otras personas, que le prestarán apoyo permanente y que le brindarán oportunidades para que se erija en miembro eminente del grupo y alcance su status propio.

A veces existen ciertos grados de fricción entre los diferentes grupos a los que pertenece un individuo, lo cual origina en su fuero interno actitudes y sentimientos en conflicto.

Ejemplo vivo de este tipo de situación lo constituyen para un joven esas tensiones tan frecuentes entre su familia y su pandilla de amigos.

En el curso del largo proceso de afianzamiento de su identidad y de su creciente independencia respecto al grupo familiar, es probable que el adolescente se rebele contra las posturas, als convicciones y normas morales de sus padres.

Tiende, a rechazar todo aquello que éstos tienen por bueno, y se salva de la sensación de aislamiento si puede, al menos durante algún tiempo, pertenecer a un grupo de individuos de su misma edad y que pasan por una fase similar de desarrollo.

Esta rebelión de la adolescencia se convierte a veces en una crisis aguda que lleva una considerable carga de agresividad y potencia un espíritu destructivo. James Glover, psicoanalista británico, la ha denominado delincuencia funcional y afirma que es la causa de la formación de gangs o pandillas.

Aunque en el seno del gang, o grupo de adolescentes, puede que se exija cierto grado de comunidad de perspectivas, conducta y atuendo y se active cierta lealtad, de hecho la fuerza unificadora entre los miembros suele ser el antagonismo respecto a sus padres, o el rechazo de los valores de las personas mayores.

Teddy boys, hippies, etc. protagonizan, entre otras cosas, una rebelión contra la interpretación formalista que los adultos dan a la responsabilidad.

Todo lo que está orientado hacia la forma de pensar y de actuar del adulto se convierte para el adolescente en lo que Peter Blos, especialista americano en psicología del adolescente, ha llamado «objetos de odio compartido».

Muchos de los disturbios entre grupos de estudiantes en Estados Unidos, Japón, Francia, etc., sólo podremos comprenderlos si admitimos la necesidad del adolescente de odiar y proyectar hacia la sociedad su confusión y agresividad no resueltas aún.

Un tercer grupo, de mayor entidad y consistencia, es el laboral. Los individuos que componen un grupo laboral puede que tengan poco en común, excepto el hecho de que fortuitamente tienen ante sí una tarea común.

Tres psicólogos americanos, Kurt Lewin, R. K. White y R. Lippitt, llevaron a cabo una larga serie de experimentos entre niños, en edad escolar y trabajadores de fábricas.

Estos experimentos demostraron que en el factor eficiencia se obtenían resultados óptimos cuando los maestros, en el caso de los niños, y capataces, en el de los trabajadores, permitían a los miembros del grupo cierto grado de libertad en la toma colectiva de decisiones y la discusión libre sobre los métodos de trabajo más convenientes.

OTROS experimentos han arrojado aún más luz sobre la dinámica de grupo, o sea, sobre los móviles y actitudes desarrolladas por sus miembros, individual y colectivamente.

Numerosos psicólogos subrayan la importancia de examinar los grupos en términos de interés. Todos pasamos a formar parte de un grupo para obtener la máxima compensación con el mínimo coste.

En otras palabras, tenemos más posibilidades de satisfacer nuestras necesidades en el seno. del grupo, aunque hayamos de sacrificar parte de nuestra independencia.

Esta limitación voluntaria se lleva a cabo de dos formas. En primer lugar, los miembros del grupo eligen un líder, cuando éste no surge de una en su puesto rector, desciende el nivel de ansiedad dentro del grupo, causada por la incertidumbre sobre el status y la actividad de los otros miembros.

En efecto, el líder se convierte en arbitro, con lo que los individuos en particular se sienten más seguros de sí mismos y menos amenazados por los restantes miembros de la agrupación a la que pertenece.

No obstante, tras la reafirmación del líder se pasa a una nueva fase en la que éste puede ser objeto de crítica por otros miembros que opinan que no es aconsejable concederle un poder excesivo.

Al llegar a este punto se puede decir que el grupo es «democrático», en el sentido de que, mientras el líder goza del apoyo general de la mayoría de los miembros, se halla asimismo expuesto al ataque de sus subditos y, si la mayoría así lo decide, puede ser remplazado por otro líder.

La segunda forma en que los grupos influyen poderosamente en nuestra conducta es presionando para que los individuos se adapten a ellos.

Cuanto más tiempo permanezca unido un grupo, más importantes serán sus logros colectivos, más fuertes serán las normas comunes y sus perspectivas vitales, y más poderosa también la presión que el grupo ejercerá sobre el individuo.

No se trata solamente de que el individuo esté de acuerdo con las normas del grupo, sino que éste exige que todos sus miembros se adapten a las mismas.

Para concluir, debemos hacer aquí mención de la situación de grupo como medio terapéutico en el tratamiento de afecciones neuróticas.

En los últimos 40 años se han llevado a cabo numerosos experimentos con la llamada psicoterapia de grupo.

Individuos que sufren diferentes desarreglos emocionales se agrupan a intervalos regulares en pequeños equipos, 10 a 14 personas por regla general.

A cada reunión suele asistir un psiquiatra, que deja que los asistentes a ella adopten su propia forma de discusión y crítica mutua; todos los miembros del grupo gozan de plena libertad para discutir abiertamente sus problemas y evaluar y criticar las contribuciones de los demás participantes.

Los principales objetivos de la psicoterapia de grupo son: ayudar al individuo a profundizar en el conocimiento de la naturaleza de sus problemas emocionales, reducir las posturas defensivas u hostiles hacia los demás, y proporcionar a todos los miembros del grupo interés y apoyo mutuos.

Muchos psiquiatras atribuyen los éxitos de esta terapéutica al hecho de que el grupo ofrece a la persona emocionalmente enferma una especie de «marco familiar» adulto.

Dentro de la seguridad que así obtiene, el individuo experimenta una sensación de regresión y se hace dependiente del grupo mientras profundiza en los problemas de su personalidad. De esta manera consigue la comprensión positiva y el apoyo que le faltaron de niño en el marco original de su familia.

A menos que adoptemos la consciente decisión de separarnos de la sociedad, deberemos pertenecer a algún grupo.

Como mínimo, a aquél en que nacemos, si luego no elegimos otros. De todos modos, sea cual fuere, el grupo constituye algo más que el total de sus miembros: es una entidad dinámica. Precisamente este dinamismo es el que proporciona a cada uno de sus miembros la energía para el pleno desarrollo de su personalidad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Edit. Bruguera -La Vida en Común Los grupos y el individuo –

Causas de Muerte en el Mundo en el Siglo XX

Causas de Muerte en el Mundo en el Siglo XX

ESTADÍSTICAS HASTA EL AÑO 1965

El nivel de vida y las condiciones ambientales influyen decisivamente en la causa de la muerte de los hombres. En un reciente informe epidemiológico de la Organización Mundial de la Salud, que resume la crónica de ésta, se exponen las causas de defunción en los países de alto nivel de vida y en los de desarrollo medio y subdesarrollados.

Respecto al primer grupo, se han recogido datos estadísticos de Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Federal Alemana, Suecia y Suiza.

En este grupo de países se encuentra que, en el año 1951, el 73 % de todas las defunciones fue secuela de cinco causas: 1°) cardiopatías; 2°) cáncer; 3°) lesiones vasculares relacionadas con el sistema nervioso central; 49) accidentes, y 5′) gripe y neumonía.

En años posteriores, hasta 1961, se mantienen, con ligeras variaciones, estas causas de defunción. Las enfermedades del corazón, que constituyen el problema más acuciante con que se enfrenta la medicina’ de los países desarrollados, producen unas 300 muertes por cada 100.000 habitantes; por tumores malignos mueren 175 personas; las lesiones vasculares originan unas 140 víctimas; los accidentes, 50; la gripe y la neumonía, 40.

En el grupo de personas con edad de 65 años en adelante son particularmente importantes las cardiopatías, cuya tasa media es 2.084 defunciones por cada 100.000 habitantes. También en este grupo de personas de edad avanzada se agudizan los casos de muerte por cáncer, por lesiones vasculares, por accidentes, y por gripe y neumonía. Sin embargo, si se considera sólo a los niños de 1 a 4 años, la causa principal de muerte la constituyen los accidentes y, a continuación, la gripe y la neumonía.

El panorama es bastante distinto en los países medianamente desarrollados y en los subdesarrollados. En los datos recogidos de Ceilán, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Israel, Japón, Islas Mauricio, México, Panamá, República Árabe Unida y Trinidad – Tobago, se encuentra que las cinco causas principales de defunción son las siguientes: 1°) gastroenteritis; 2°) gripe y neumonía; 3°) cardiopatías; 4°) cáncer, y 5°) accidentes.

Todas estas enfermedades abarcan el 30 %, aproximadamente, de los óbitos, cifra que, al compararla con la de los países desarrollados, señala que en estos últimos las causas de muerte están mucho más definidas. Respecto a las gastroenteritis, el grupo de menos edad y el de más edad son los más afectados por estas enfermedades, que ocasionaron, entre los niños de 1 a 4 años, la mortalidad media más elevada por cualquier causa, y tuvo por consecuencia e! 20 % de todas las defunciones.

Las tasas de mortalidad por cardiopatías aumentaron, desde el año 1954 al de 1960, en Israel, Japón, Islas Mauricio y República Árabe Unida, lo que quizás indique que sus condiciones ambientales van acercándose a las de los países desarrollados y, en consecuencia, que su nivel de vida aumenta.

Aunque la tuberculosis no se encuentra entre las cinco causas primeras de defunción en los países subdesarrollados, hay que destacar todavía su importancia, ya que es, precisamente, la sexta, a continuación de los accidentes; en el grupo de edad de 15-44 años supone un 7 % de todas las defunciones, y arroja una tasa media de mortalidad de 26 por cada 100.000 habitantes.

En resumen, el estudio de los países de América del Norte Europa y Oceanía muestra que las cardiopatías y las neoplasias malignas (cáncer) son las causas principales de defunción. En América Central y del Sur, estas enfermedaces, aunque fueron adquiriendo importancia en 1960, todavía son sobrepasadas por la gastroenteritis.

tabla muerte en el mundo

tabla muertes en el mundo siglo xx

Mapa de las Causas de Muertes en el Mundo en el siglo XX

Muestra cuáles fueron las principales causas de muerte a lo largo del siglo XX y los resultados son sorprendentes.
La principal causa de muerte en el siglo XX fueron las “enfermedades no contagiosas”, es decir, dolencias cardiovasculares (ataques al corazón, ictus…), pulmonares o mentales.

causa muerte en el mundo

Fuente Consultada:
TECNIRAMA – Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología N°88

La Higiene en la Alimentacion El Cuidado de la Salud Personal

La Higiene en la Alimentación
El Cuidado de la Salud Personal

la higiene en el pasado

Imagen de 1870 cuando anciana en Venecia despioja a una joven que vivían a sus anchas en ropas y cabellos.

  Las Pestes en la Historia
  La Medicina en Grecia y Roma
  Vivir en la Edad Media
  Malas Noticias en el Mundo

LA HIGIENE DE LA ALIMENTACIÓN.
Toda persona en condiciones normales suele orientarse por sí misma, sea por el apetito, sea por la costumbre, hacia una dieta conveniente para su salud. De todos modos, hoy se cometen en el campo de la alimentación muchos abusos, los cuales pueden desembocar en diversos trastornos del organismo.

La nutrición de un hombre normal será suficiente si toma al día un litro de leche, una ensalada y dos platos complementarios de verduras tiernas, un plato de carne y dos huevos, a lo cual puede añadirse pan, mantequilla y fruta.

La dieta vegetariana pura contiene únicamente verduras y frutas, y si no se le adicionan otros alimentos, prácticamente no puede proporcionar una nutrición suficiente, puesto que el intestino humano no está acondicionado para contener la cantidad de alimentos que serían necesarios para un régimen a base de verduras solamente. La dieta lactoovo-vegetariana, constituida por leche, huevos y verduras, es más normal y con ella no se sobrecarga el tubo digestivo y, en cambio, se proporcionan al organismo suficientes calorías.

Es importante mantenerse en un término medio, pues la ingestión de carne no envilece, como creen algunas personas, sino que constituye un medio normal de adquirir proteínas y otras sustancias de tipo vitamínico, pero no debe abusarse de comidas muy sobrecargagas de proteínas y grasas, defecto muy extendido entre las clases sociales pudientes, pues ello ocasiona no pocos trastornos, como la arteriesclerosis, la obesidad, lesiones cardíacas, etc. La alimentación será, pues, sencilla, proporcionada, con suficiente, pero no excesiva, cantidad de proteínas y con un claro predominio de alimentos frescos y naturales (frutas, verduras, etc.).

La leche de vaca posee la mayoría de los elementos nutritivos necesarios: proteínas, azúcar, grasas, sales minerales, etc. La calidad de proteínas que contiene es parecida a la de las carnes y muy superior a la de las gramíneas y verduras. El azúcar de la leche se denomina lactosa e interviene activamente en el proceso de la agnación de la leche, pues fermenta y da lugar a ácido láctico.

La grasa de la leche contiene gran cantidad de vitamina A. Entre sus sales, la más abundante es el calcio. También es rica en vitaminas B, E y D. La leche es el alimento más fácilmente digerible, puesto que se aprovecha con suma facilidad todo su contenido. Entre los productos lácteos destacan por su gran poder alimenticio la mantequilla y el queso.

La carne es muy rica en proteínas, mientras que su contenido en grasa varía según su naturaleza. Posee escasas vitaminas, aunque el valor alimenticio de algunos productos animales (hígado, por ejemplo) es bastante elevado. El inconveniente que presenta la ingestión de carnes son sus residuos, ya que a veces cuestan de eliminar y predisponen para diversas enfermedades. En la dieta normal no debe incluirse un plato de carne y pescado en la misma comida.

El pescado no difiere en cuanto a su valor nutritivo de las carnes en general, pero se ha de prestar gran atención a su conservación, pues se deteriora con facilidad.

Los huevos poseen gran valor nutritivo. Sus proteínas son de excepcional calidad y su grasa se asimila por el organismo con suma facilidad. Contienen vitaminas en cantidad apreciable y diversos minerales (calcio, fósforo, hierro). Después de la leche, el huevo es el mejor alimento para un organismo en crecimiento.

El trigo contiene almidón, proteínas, vitaminas y minerales en abundancia. La harina corriente obtenida a partir del mismo, a pesar de habérsele separado gran parte del salvado, retiene muchas de sus sustancias nutritivas. El centeno es parecido en su composición al trigo, pero el pan que se obtiene con él, resulta más oscuro. La cebada suele utilizarse para ser añadida a la sopa, papillas, etc.

El maíz se emplea sobre todo en la nutrición del ganado, pero también constituye un buen alimento para el hombre. Contiene más grasa que otros granos. La avena posee también mucha grasa y se emplea, principalmente, para los desayunos. Es laxante. El arroz es el alimento básico de diversos pueblos orientales.

El contenido en azúcares de las gramíneas es casi constante. Sus proteínas no son de gran calidad y suelen carecer de algún que otro elemento imprescindible para la dieta del hombre.

Entre los azúcares, el que corrientemente se consume es la sacarosa, que se desdobla en el organismo en dos partes: glucosa y levulosa. La primera es la que se asimila. Hay muchas sustancias alimenticias que contienen gran cantidad de azúcar: jarabes, miel, frutas en conserva, mermeladas, compota, jaleas, confituras, etc.

El azúcar se asimila con facilidad y ofrece al organismo los hidratos de carbono en forma pura, produce una rápida recuperación de energías y es conocido el hecho de que muchos individuos sometidos a intensas pruebas físicas (deportistas, etc.) resisten mejor si toman azúcar durante las mismas. Otra gran ventaja de este alimento es la sensación de saciedad que proporciona.

Es útil que las personas sometidas a dietas de adelgazamiento o escasas por cualquier otra razón, tomen siempre un postre azucarado, ya que con ello queda satisfecho su apetito. No hay que abusar, por otra parte, de este alimento, puesto que, ingerido en gran cantidad, puede producir una irritación del tubo digestivo, así como coadyuvar a la obesidad.

Las verduras son muy útiles por su gran contenido en vitaminas, minerales (hierro), pero carecen casi por completo de valor calórico, Sirven, además, para regularizar el régimen intestinal, pues la gran cantidad de residuos (sobre todo celulosa), favorece la marcha de las deposiciones. Su cocción destruye muchas de sus vitaminas.

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

Historia de La Tuberculosis en Argentina

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:  Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: «la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo». Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a «gente como uno».

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban «alimentos» de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

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Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

Biografia de Albert Sabin Descubridor Vacuna de la Polio Historia

Biografía de Albert Sabin
Descubridor Vacuna de la Polio

El doctor Sabin dedicó buena parte de su trayectoria científica y académica a estudiar las causas, los efectos y la prevención de la poliomielitis. En otros campos, el virólogo también desarrolló vacunas contra el dengue y la encefalitis e investigó las conexiones entre los virus y diversos tipos de cáncer.

«HIZO MAS QUE NADIE POR TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO»
Dr. Bea Lampkin

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació el 26 de agosto de 1906, en Bialystok (Polonia).

• A los quince años emigró con su familia a los Estados Unidos.

• En 1931 obtuvo el título de médico.

• En 1934 trabajó en el Instituto Lister de Medicina Preventiva de Londres (Inglaterra), donde se inició en el estudio de una vacuna contra la polio.

• De 1939 a 1969 se desempeñó como profesor de Pediatría en la Universidad de Cincinnati (EE.UU.).

• En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, prestó servicios en el cuerpo médico del ejército estadounidense.

• En 1957, luego de profundizar las investigaciones de Joñas Salk (quien había creado una vacuna antipoliomielítica inyectable), logró otra oral, de fácil suministro.

El éxito:

• Desde 1962, tras exhaustivas pruebas en varios países, la vacuna oral de Sabin comenzó a administrarse paulatinamente en todo el mundo.

• A finales de 1969, Sabin asumió la presidencia del Instituto Científico Weizmann de Israel.

• En los años ochenta dirigió un programa de las Naciones Unidas para prevenir el sarampión en América Latina y otros países del Tercer Mundo.

• Murió el 3 de marzo de 1993, en Washington (Estados Unidos).

Después de varios años de investigaciones, la vacuna oral descubierta por el Dr. Albert Sabin fue aplicada primero a cerca de cien millones de niños en Europa y luego a otrastantas personas de todas las edad los Estados Unidos, entre los años 1962 y 1964; pronto, se generalizó en otros países.

Biografia de Albert Sabin Descubridor Vacuna de la Polio EL DESAFÍO DE UNA EPIDEMIA: Aunque la ciencia de la  segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la Guerra Fría, las investigaciones no se limitaron únicamente al campo militar y aeroespacial.

Junto a esta escalada hacia el perfeccionamiento de los sistemas de destrucción, esta época de la historia reciente tuvo su costado humanitario en los esfuerzos científicos destinados a preservar la vida.

El mismo año en que fue detonada, por primera vez, la bomba de hidrógeno (1952), el virólogo estadounidense Jonas Salk (imagen derecha) creó la primera vacuna contra la poliomielitis, una enfermedad que constituía en aquel período una de las epidemias más devastadoras.

En 1953, con el trasfondo de la Guerra de Corea, los científicos James Watson y Francis Crick descubrieron la doble estructura helicoidal de la molécula del ADN, abriendo el camino a todos los progresos posteriores relacionados con la genética.

Un año después, la medicina alcanzaba una de sus mayores conquistas: el primer trasplante de riñón en humanos, practicado con éxito por el médico estadounidense Joseph Murray.

Creó la vacuna contra la poliomielitisJunto a Salk salvó millones de vidas en todo el mundoSu vacuna extendió las campañas de prevención

ALIÁNDOSE CON LOS VIRUS

En 1950, muchos científicos presentaban a la inmunización artificial como el mejor método para detener el flagelo de la poliomielitis.

El secreto consistía en simular un ataque de la enfermedad, forzando así al organismo a producir anticuerpos.

A partir de ese momento, cuando el organismo era atacado por el virus correspondiente, reaccionaba como si hubiese sido infectado con anterioridad, y «recordaba» cómo luchar contra el virus que lo estaba invadiendo.

«La investigación de las enfermedades avanzó tanto Que cada vez es más difícil encontrar aalguien que esté completamente sano» ALDOUS HUXLEY

MAS VALE PREVENIR…

La senda trazada por Salk con su vacuna intramuscular de virus inactivos de la polio fue seguida por Albert Sabin, que creó una versión oral a base de virus atenuados.

El descubrimiento de Sabin, generalizado a partir de los años 6o, fue un salto cualitativo en la lucha contra la enfermedad. Además de su eficacia, estimuló las campañas de vacunación por su sencilla administración.

A pesar del éxito, Sabin rehusó patentar su vacuna y pidió que fuera gratuita y universal; nunca aceptó plata por su hazaña; prohibió el uso comercial de su nombre y donó todos sus premios, documentos, notas y trabajos a la Universidad de Cincinnatti (EE.UU.) y otros organismos.

La grandeza de Albert Sabin podría resumirse en esta frase: «Quiero que mi investigación esté al alcance de todos».

Creó la vacuna oral contraía poliomielitis Junto con Salk, salvó millones de vidas en todo el mundo extendió las campañas de prevención.

Si no fuera por Albert Sabin, la poliomielitis seguiría cobrándose miles de vidas en todo el mundo. El doctor Sabin creó una eficaz vacuna oral contra la polio que, junto con la presentada unos años antes por Jonas Salk, puso a la humanidad a salvo de tan letal y despiadada plaga vírica.

QUE ES LA POLIO Y CUALES SON SUS CONSECUENCIAS

La poliomielitis es una enfermedad infecto-contagiosa causada por un virus que se excreta generalmente a través de heces y se transmite por vía oral. Afecta sobre todo a los niños.

Sus síntomas suelen manifestarse en dos fases. La primera comienza con un estado febril común. La segunda ataca al sistema nervioso y puede derivar en parálisis o meningitis.

Existen factores de riesgo que agravan los efectos de la enfermedad: el embarazo, padecer alguna deficiencia inmunológica o recibir un tratamiento con remedios inyectables.
El 30% de los pacientes que tiene secuelas paralíticas de la polio se recupera en algunos meses. Además, la tasa actual de letalidad ha bajado notablemente en las últimas décadas.
Los avances médicos neutralizaron la mayoría de los efectos asociados a la polio, pero el sistema más seguro para evitarla es vacunarse correctamente.

UN MAL QUE CAUSO ESTRAGOS ENTRE LOS CHICOS DE TODO EL MUNDO

En 1956, una terrible epidemia de poliomielitis causó 3.000 muertos en la Argentina. La mayoría de las víctimas eran chicos en edad escolar que presentaban idénticos síntomas: abatimiento físico general acompañado de fiebre alta.

Luego, en una segunda fase, cuando el virus se adueñaba por completo del organismo, presentaba su cara más terrible: meningitis, parálisis y, en última instancia, la muerte.

Ante la gravedad de la situación, las autoridades sanitarias desplegaron en agosto de ese mismo año un programa urgente de vacunación masiva en las escuelas. Después de dramáticas jornadas, la vacuna dio sus frutos.

El mal pudo ser controlado y así se salvó de una muerte segura a un gran segmento de la población infantil argentina.

La vacuna inyectable que se administró en aquella campaña preventiva fue la misma que, justo un año antes, y después de intensas investigaciones, el médico y epidemiólogo estadounidense Jonas Salk logró patentar con el apoyo comercial de la incipiente industria farmacéutica de Estados Unidos.

KOPROWSKI, SALKY LOS PRIMEROS ÉXITOS EN LA LUCHA CONTRA LA ENFERMEDAD

Salk había creado una vacuna anti-poliomielítica inyectable (VPI) compuesta por virus muertos –es decir, inactivos-.

El compuesto actuaba como un potente inductor de inmunización, lo que significaba que las personas inoculadas estaban a salvo de contraer la enfermedad, ya que el virus de la poliomielitis colonizaba los intestinos, garantizando una profilaxis eficaz.

Para completar sus investigaciones, Jonas Salk siguió el camino trazado por Hilary Koprowski, que en 1950 obtuvo el primer prototipo de vacuna antipolio con virus vivos, desarrollado a partir de una cepa A viral adaptada a ratones.

Casi en la misma época, otro científico estadounidense de origen polaco, Albert Bruce Sabin, trabajaba intensamente en el desarrollo de la vacuna anti-polio que complementase los resultados del agente inmunizador elaborado por Jonas Salk.

Sabin, que  había emigrado con sus padres a  Estados Unidos en 1921, inició sus investigaciones sobre la poliomielitis y sus graves consecuencias en el ser humane en las universidades de Nueva York y Cincinnatti, donde ejerció come profesor de Microbiología y desarrolló la mayoría de sus teorías.

En una primera fase, Sabin demostró el crecimiento del virus de la polio en los tejidos nerviosos externos del organismo. Luego defendió la tesis, en contra de la creencia general, de que el virus de la enfermedad no se transmitía únicamente a través del aparato respiratorio sino que era, sobre todo, un mal de origen infeccioso que atacaba al sistema digestivo y que podía transmitirse de un ser humano a otro por vía oral-fecal.

Las arduas investigaciones del epidemiólogo culminaron brillantemente en 1957, después de estudiar las potencialidades de la vacuna inyectable elaborada por su colega, el mérito de Jonas Salk

LA VACUNA ORAL CON VIRUS VIVOS:

Albert Sabin evaluó los efectos beneficiosos de la vacuna de Salk, pero también tuvo ; en cuenta sus contraindicaciónes y los posibles riesgos que su administración podía generar en el organismo. Y llegó a una conclusión en forma de alternativa: creó una vacuna que a diferencia de los virus; inactivos utilizados por ; colega, estuviera compuesta por cepas de virus vivos pero atenuados.

En principio, la inoculación de estos virus en organismo estimularía inmunidad natural, con le que se evitaría, en un grado elevado, la posibilidad de que el receptor de la vacuna pudiera convertirse en portador de la poliomielitis.

A esta propiedad debe añadirse otra no menos importante: los pacientes podían recibir la vacuna por vía oral -con lo que el método de administración se agilizó notablemente y se abarataron los costos en campañas de vacunación- y sus efectos profilácticos duraban más que  la de Salk. Sabin despejaba el camino de las políticas de prevención masiva.

Cómo es el virus: El virus de la polio es un enterovirus de la familia Picornaviridae. Se trata de una pequeña partícula que muta rápidamente, coloniza el sistema gastrointestinal y luego se extiende al aparato circulatorio.

UNA ALTERNATIVA DE PREVENCIÓN CON MUY POCOS EFECTOS SECUNDARIOS

Por fin, en 1962, después de nueve años de investigaciones y pruebas de campo en la que participaron voluntarios de países tan diversos como la Unión Soviética, México y Holanda, la vacuna de la polio oral (VPO) de Sabin comenzó a administrarse en todo el mundo con el beneplácito de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En un primer momento la mayor preocupación que se planteó era la posibilidad de que el virus salvaje de la polio -que muta con extrema facilidad- se reprodujera en las personas tratadas con virus debilitados.

Sin embargo, los resultados posteriores confirmaron que el nivel de riesgo era muy bajo.

Tampoco se pudieron demostrar lesiones en el embrión del pollo-animal que sirvió de cobayo para los experimentos- durante la primera rase de la gestación, por lo que la administración de la vacuna oral de Sabin, no está, en principio, contraindicada durante el embarazo.

Esta razón explica por qué a partir de ese año la vacuna oral de Sabin fue sustituyendo paulatinamente a .a de Salk en las campañas de vacunación masivas.

Es preciso aclarar, sin embargo, que la vacuna de virus inactivos de Salk continúa aplicándole en la actualidad, fundamentalmente en zonas donde el peligro de contraer la enfermedad es muy elevado  –ya que garantiza protección  total–  obligatoriamente, en personas con un sistema inmunológico deficiente (enfermos de sida, cáncer, pacientes tratados con radioterapia o quimioterapia, etc.).

Las investigaciones iniciadas por Jonas Salk y Albert Sabin abrieron el camino para el perfeccionamiento de las vacunas antipolio. Hoy, la forma trivalente (TOPV) es la alternativa más efectiva contra los tres tipos de virus que desencadenan esta enfermedad.

EMPIEZA EL TURNO DE LAS CAMPAÑAS DE VACUNACIÓN MASIVAS

La aparición de las vacunas de Salk y Sabin constituyó un avance fundamental en un período (1950-1960) en que la poliomielitis era una enfermedad tan mortífera como ahora lo es el sida. Las autoridades nacionales e internacionales que velaban por la salud de los ciudadanos adoptaron rápidamente estos sistemas de inmunización.

A partir de la década de los 6o, las vacunas anti-polio se incorporaron en casi todos los programas sanitarios de los países industrializados, lo que redujo espectacularmente las tasas de mortalidad de una plaga que hasta entonces se creía invencible.

Si en 1950 la enfermedad se situaba en un caso por cada 2.700 habitantes, en 1970, cuando las calendarios de vacunaciones obligatorias ya figuraban en las políticas sanitarias nacionales, el porcentaje cayó hasta un caso por cada 10 millones.

Desde entonces, la incidencia de la enfermedad no dejó de disminuir.

Según los datos del profesor Stanley Plotkin, de los 35.251 casos contabilizados en todo el mundo en 1988 se pasó a 8.635 en 1994. El número se redujo aún más un año después: 6.179 casos, casi un 28% menos que en el ejercicio anterior.

En 1999, la OMS informó de la inexistencia de nuevos focos infecciosos entre los 51 países.
Ya en el tercer milenio, la polio es un mal que se bate en retirada gracias a los avances en su prevención. Pero todavía subsiste en algunas zonas del mundo desgarradas por la pobreza endémica y los conflictos bélicos.

Hechos que impiden que una enfermedad grave pero con medios para evitarla aún no haya desaparecido totalmente.

La OMS calcula que en 2007 el ahorro por el uso de las  vacunas antipolio superará el costo de las campañas deprevención. En 2040, el  ahorro puede alcanzar los 14.000 millones de dólares.

LA POBREZA EL VIRUS MAS MORTÍFERO:

Casi 11 millones de niños mueren cada año a causa de enfermedades que se podrían prevenir mediante campañas de vacunación. Esta es la conclusión más demoledora y dolorosa que se desprende de la lectura de «El progreso de las naciones 2000«, un informe que UNICEF hizo público ese año.

A pesar de los avances logrados con las campañas mundiales de vacunación, que salvan cada año la vida de 2,5 millones de chicos, todavía hay 30 millones de recién nacidos en los países en desarrollo que no reciben inmunización.

El informe señala que la mortandad de las enfermedades vinculadas con la diarrea, que cada año afectan a millones de chicos, se podría evitar simplemente con la mejora de la higiene y de las condiciones de vida en esos países. 

UN IMPACTO GIGANTESCO

El estudio de UNICEF aporta datos esclarecedores sobre el brutal impacto que algunas enfermedades siguen teniendo entre la población infantil de las zonas más desfavorecidas del planeta.

Cada año 900.000 niños menores de cinco años mueren a causa del sarampión; el tétanos neonatal mata 200.000 bebés durante el primer mes de vida; la tos ferina es fatal para 370.000 menores de cinco años, y la tuberculosis para otros 50.000, cuando hace más de 70 años que existe una vacuna contra ella.

A estos datos hay que unir el balance letal que arrojan enfermedades como el paludismo, la esquistosoiniasis, la meningitis y la neumonía, muy activas aún en algunos países envías de desarrollo.

HACIA LA ERRADICACIÓN TOTAL

AUNQUE PRUDENTES EN SUS PERSPECTIVAS, las autoridades sanitarias mundiales estiman que los diez próximos años serán decisivos para la erradicación definitiva de la polio. Los hechos parecen avalar esta tesis.

En el último decenio el número de casos registrados descendió de 35.000 a 5.000, según la OMS.

La enfermedad desapareció por completo en América y puede considerarse que su transmisión está interrumpida en el área del Pacífico occidental, incluida China.

VACUNACIONES MASIVAS: Las campañas de inmunización impulsadas por organismos supranacionales y entidades no gubernamentales alcanzaron en estos años a millones de niños.

Se llegó a los lugares más remotos de la Tierra. Camellos, caballos, piraguas, barcos, motocicletas… los medios de transporte más insospechados sirvieron a los trabajadores de la salud para llegar a grupos de riesgo y proceder a su vacunación. Aunque el optimismo es la nota predominante cuando se habla de la polio, todavía es arriesgado certificar una victoria sobre ella: aún quedan focos activos en zonas de África -sobre todo en la región de los Grandes Lagos- y Asia, como Pakistán, India y Afganistán.

PREVENCIÓN Y AHORRO: La principal barrera que impide la eliminación total de la polio es la falta de recursos económicos para realizar campañas masivas de vacunación.

Además, la mayoría de los países afectados padece un subdesarrollo crónico, agravado en muchos casos por los conflictos bélicos.

La erradicación de la polio ahorrará en todo el mundo 1.500 millones de dólares anuales en vacunación. EE.UU. gasta 250 millones de dólares sólo para prevenir la reaparición de la enfermedad.

Fuente Consultada: Los Hombre y Mujeres Que Cambiaron el Mundo Fasc. N° 5 Albert Sabin

Historia de las vacunas Virus y Bacterias Origen y Evolucion Tipos

Historia de las Vacunas – Virus y Bacterias

vacunaLa vacunación consiste en la aplicación de antígenos iguales o similares a los de los agentes infecciosos, desprovistos de las características que les confieren capacidad patógena, pero que conservan la facultad de estimular los mecanismos, inmunológicos. El producto antigénico que muestra esos caracteres se denomina vacuna.

Una vacuna es una suspensión de microorganismos vivos —o fracciones de mismos—, generalmente atenuados o inactivos, cuya administración induce en el receptor inmunidad frente a alguna enfermedad. Las heterovacunascontienen una sustancia ajena al organismo al que se aplican; en las autovacunas, el producto antigénico ha sido extraído del mismo organismo a inmunizar.

Clasificación de las heterovacunas

En función del origen del elemento antigénico, cabe hablar de cinco tipos. En primer lugar, se encuentran las cepas de microorganismos vivos, pero que perdieron su’ virulencia —atenuados—; a continuación, microbios muertos; toxinas producidas u bacterias, que han sido modificadas para que pierdan sus efectos tóxicos (anatoxinas o toxoides) —usadas para combatir el tétanos y la difteria—, pero que mantienen su capacidad de estimular la formación de antitoxinas; fracciones antigénicas del soma microbiano, extraídas de cultivos o del organismo mismo de los portadores, y, finalmente, las vacunas fabricadas por procesos de ingeniería genética.

Según la composición del producto vacunal en su totalidad, hay vacunas monovalentes —las que sólo pueden inmunizar frente a un tipo de agente—; polivalentes, do lo hacen frente a varios tipos de agentes —por ejemplo, los tres tipos de virus d4 polio—; asociadas, que contienen en el mismo producto antígenos desencadenantes de inmunidad frente a procesos varios —por ejemplo, la DTP frente a difteria, tétanos y tos ferina—, y simultáneas, que, aun siendo productos diferentes, se aplican en el mismo momento, incluso por vías distintas; la vacuna de la polio, vía oral, y la DTP, vía parenteral

En los productos biológicos vacunales, además de los antígenos, existen otros componentes: excipiente (agua destilada, suero salino, otros fluidos), preservantes estabilizadores y antibióticos —que inhiben el crecimiento microbiano y evitan el deterioro del producto- o coadyuvantes, que refuerzan la respuesta inmunógena antígeno; por ejemplo, sales de aluminio.

Vías de administración
Las principales vías de administración de las vacunas son:

1. Oral, de interés cuando el antígeno es un agente de ubicación digestiva (virus atenuado de la polio, en tres serotipos; cepa atenuada de tifoidea).

2. Inyección parenteral: a) intradérmica: bacilo vivo de Calmette y Guérin frente a la tuberculosis; bacterias inactivadas frente al cólera; vacuna de virus inactivados de la rabia; b) subcutánea: fiebre amarilla, rubéola, sarampión, todas ellas devirus vivos; triple vírica, a la vez frente a sarampión, rubéola y parotiditis; virus inactivados de tres serotipos frente a la polio; c) intramuscular: toxoide del tétanos; difteria-tétanos, DI y difteria-tétanos-tos ferina, DTP, a base de toxoides y bacterias inactivadas; gripe, de virus inactivados o de componentes víricos; hepatitis B, a base de antígenos producidos por la biotecnología.

3. Escarificación o lesión en las capas más superficiales de la piel, sobre la que se deposita el inóculo (viruela).

4. Nasal.

Las vacunas con coadyuvantes se deben aplicar profundamente en masa muscular, para evitar irritación local, inflamación, formación de un granuloma o necrosis. Para la subcutánea es de elección la cara antero-lateral de la parte superior del muslo en niños pequeños y la zona deltoidea en niños mayores y adultos. Las nalgas se descartan en cualquier grupo de edad, para evitar el riesgo de lesionar el ciático. Si se ponen a la vez más de un preparado vacunal o una vacuna y una inmunoglobulina, se ha de aplicar cada dosis en un sitio diferente.

Contraindicaciones de administración de una vacuna

No se aconseja aplicar cualquier tipo de vacuna en las siguientes situaciones: con fiebre Superior a 38,5ºC y, en general, ante toda enfermedad infecciosa aguda febril; en niños afectados de trastornos neurológicos evolutivos; frente a casos de hipersensibilidad a los componentes vacunales; en procesos malignos en fase evolutiva, nefropatías agudas, cardiopatías descompensadas, o cuando la mujer se encuentra en estado de gestación.

vivos pueden aumentar su replicación y no deberían aplicarse, salvo excepciones. En las personas VIH positivas se recomienda poner la antineumocócica y la antigripal infección sintomática.

Programas vacunales

Además de las vacunas ya conocidas que se aplican en la práctica, están en investigación las de infección por VIH, hepatitis A, herpes, citomegalovirus, sífilis y enfermedades parasitarias. Estas últimas presentan el problema de la escasez de conocimientos en inmunología antiparasitaria; por otra parte, los agentes no se puede, cultivar in vitro.

Se investiga sobre la toxoplasmosis, el paludismo y la leishmaniosis cutánea o botón de oriente. Algunas están especialmente indicadas ante riesgos profesionales: antitetánica (para lesiones), antitifo-paratífica (en la vida militar), antirrábica (cuidadores de perros), antileptospírica (trabajadores de arrozales), antibrucelosica y anticarbuncosa (en tareas relacionadas con la ganadería). Otras se recomienda” en el caso de viajes a zonas geográficas endémicas, a veces de forma obligatoria) como la de la fiebre amarilla. También se estudian la de la peste, hepatitis B y tifopa ratificas. Últimamente se está relegando la del cólera.

Criterios de implantación

Las vacunas más interesantes lo son porque previenen procesos muy frecuentes o p que conllevan graves consecuencias personales. Una vez disponibles, los criterios de implantación varían. Pueden hacerse obligatorias para todos los habitantes de un país, e interés de la comunidad —como sucede en España actualmente con la vacuna de la difteria—, o a nivel internacional, en determinadas circunstancias —como ante el paso de un país con endemia a otro exento de un proceso, y viceversa—.

En otras ocasione son simplemente recomendadas y su uso es estimulado partir de la educación sanitaria En cuanto al campo d acción y el tiempo de aplicación, caben cuatro diseños básicos: de acuerdo con situaciones colectivas especiales y momentáneas, como epidemias; para grupos de riesgo de forma más o menos mantenida, como en el caso de la hepatitis B; ante situación particulares específicas, como viajes o empleos donde existe posibilidad de riesgo infeccioso, y de modo generalizado según un programa previsto para toda la comunidad.

Breve historia de la vacuna:
Fue Edward Jenner quien, en 1796, percibió el provecho que se podía obtener del virus de la vacuna, enfermedad benigna de la vaca. Constató, efectivamente, que los granjeros que ordeñaban las vacas afectadas por ese virus no se contagiaban nunca de viruela, patología frecuente y temible en aquella época. Jenner provocó una respuesta de inmunidad celular mediante la escarificación de la piel humana con un preparado del virus de la vacuna. En menos de dos siglos, la viruela ha sido erradicada.

PasteurSin embargo, fue Pasteur (foto) , gracias a sus vacunas contra las enfermedades animales, el carbunco, el cólera de los pollos, y, sobre todo, la rabia humana, quien sentó as bases científicas de la vacuna, a finales del siglo XIX. lnauguró una era de fructíferas investigaciones en la prevención de las enfermedades infecciosas. La vacuna de Pasteur contra la rabia utilizaba un virus desactivado de manera empírica. Su particularidad radicaba en su capacidad para emplearse incluso después de la infección; el virus de la rabia avanza lentamente por las fibras nerviosas hasta el cerebro, antes de desencadenar la enfermedad, lo que deja tiempo al sistema inmunitario para organizar una respuesta eficaz.

El hallazgo de dos tipos de vacunas contra la poliomelitis supuso un nuevo avance El cultivo de virus en células de riñones de mono, conseguido por John Enders, Permitió la producción en masa del virus para extraer del mismo una vacuna. Jonas Salk elaboró un preparado con virus muerto; por su parte, Albert Sabin utilizó uno virus pero atenuado por pasos en cultivo de células.

En nuestros días, existen dos grandes tipos de vacunas: las vacunas con virus vivos (rubeola, fiebre amarilla) y las vacunas con virus muertos (gripe, polio). En estas últimas se tiende cada vez más a reemplazar el virus completo por fragmentos fabricados mediante ingeniería genética —vacunas en subunidades—.

Así, hoy en día se produce la proteína de superficie del virus de la hepatitis 8, mediante células de hámster o a través de levaduras en las que se ha insertado el gen correspondiente. Estos preparados Sq11 más seguros porque no se corre el riesgo de conservar restos de virus infecciosos, cas0 que puede producirse cuando se procede a través de la inactivación química.

Remedios Criollos Medicamentos Caseros y Naturales

Remedios Criollos – Medicamentos Caseros

Remedios a la criolla: Después de recorrer un poco la historia de aquellos remedios, vale la pena recordar algunos de los que la familia argentina usaba para sus curaciones y recetaban hasta hace no mucho tiempo los médicos de la época, pues eran los más avanzados que se disponían para tratar ciertos males. Difícil será para quienes han pasado el lapso de 50 años olvidar uno de los purgantes de peor sabor que se hayan conocido: el aceite de ricino o castor, que nuestras madres obligaban a ingerir valiéndose de los más creativos trucos e insólitas mezclas.

El famoso y repugnante aceite de ricino que se medicaba fervientemente como eficaz purgante, dado que evitaba las inflamaciones intestinales y producía una moderada secreción de las paredes del intestino, se extraía de la semilla de una planta auforbiácea, llamada, precisamente, ricino o castor, oriunda del Asia y África, aunque se alcanzó a cultivar en nuestro país debido a las altas demandas de la industria farmacéutica. Claro, que si bien los efectos laxantes del aceite eran en realidad eficaces, su sabor hacía que la resistencia de los niños para tomarlo fuera casi heroica, a tal punto que las etiquetas de los envases solían tener una advertencia sobre “la posibilidad de producir el vómito después de su ingestión”.

Por esa razón las madres de entonces trataban de mezclarlo con café, té, leche o alguna otra sustancia para disimularlo. Por su parte, una enciclopedia médica —más moderna de lo que pueda pensarse— aconsejaba “administrar el aceite después de un breve período de dieta absoluta; mantener el remedio lejos del enfermo (olía tan mal como sabía) hasta su administración; verter la dosis sobre cerveza espumante, y administrar todo ello sin dramatismos, pudiendo luego sorber una corteza de limón para evitar el mal sabor del preparado’. Otro consejo médico era dar al paciente inmediatamente después de ingerido el aceite ‘una infusión de té de menta para evitar el vómito”… Lo que se dice un verdadero operativo de engaño, que, generalmente, lo único que lograba era que el purgado no volviera a tomar en su vida café, cerveza o lo que le agregaran para atenuar el horrible sabor del purgante.

Lo curioso y peligroso del ricino —de hermosas flores rojas y frutos amarillos verdosos— es que su semilla, semejante a una avellana, administrada aun en pequeñas dosis, puede provocar gravísimas intoxicaciones. Y ya que hablamos de purgantes, que mejor (o peor, depende del enfoque) ejemplo que el de la recordada sal catártica (sulfato de magnesio), más conocida como sal inglesa” y que fuera desde mitad del siglo XIX hasta casi nuestros días uno de los purgantes más utilizados por la familia. Su sabor era extremadamente ácido y sus efectos drásticos, a tal punto que purgarse con sal inglesa equivalía a una especie de muerte civil por espacio de 24 horas, más una rígida dieta total. Su prescripción, según registros de archivo-, se extendía a la fiebre tifoidea, disenterías y enfermedades cutáneas, quizá siguiendo los caminos trazados por Hipócrates sobre la “desintoxicación corporal a partir de los purgantes”.

Otro purgante —más suave que los anteriores por entrar en la categoría de laxante—, registrado por la historia como utilizado principalmente por las familias porteñas fue la reconocidísima Magnesia San Pellegrino, efervescente, ácida y también de efecto rápido y seguro, pero también de sabor extremadamente amargo. Este purgante era un derivado del bicarbonato de magnesio y presentaba el aspecto de un polvo amorfo e impalpable. Bastaba una cucharada en medio vaso de agua para obtener una buena purga. Para soluciones más suaves se utilizó hasta hace poco tiempo la magnesia calcinada, conocida comercialmente como leche de magnesia, que, avances en técnicas farmacológicas mediante, llegó a frutarse con la intención de disfrazar su desagradable sabor.

De todas maneras, debemos considerar que en el aspecto purgante la hemos pasado algo mejor que el “rey sol”, pues la historia registra que sus médicos —en el afán de contrarrestar las enormes comilonas reales— aplicaron a Luis XIV, durante su reinado, nada menos que 2.000 purgas, un centenar de enemas y 38 sangrías.

Otros dos medicamentos contemporáneos que nos han hecho pasar muy malos ratos fueron aquellos que se utilizaron en la década del 30 y que se conocían como alquitrán guyot, y las pastillas del doctor Andreu, los dos utilizados como antitusígenos y ambos con un sabor francamente horrible, ya que pertenecían al rubro de los innumerables medicamentos que se elaboraban a base de la destilación de petróleo y brea, convirtiendo sus derivados en esencias que conservaban el color, olor y sabor desagradable del hidrocarburo.

Entrando en un terreno que para las madres de hace cinco o seis décadas era de fundamental atención —la vitaminización—, anotemos como uno de los reconstituyentes vitamínicos más rechazados por los niños fue el inefable aceite de hígado de bacalao, cuyo derivado más consumido era una emulsión (aceite mejorado) llamada “del doctor Scott”. El aceite, rico en vitaminas A y D, contenía una serie de sustancias, entre las que se contaban el ácido oleico, fósforo y restos de yodo, por cuya causa se lo medicaba como un verdadero tratamiento «multipropósito”, que abarcaba desde el raquitismo hasta los reumatismos crónicos, pasando por el embarazo, las enfermedades consuntivas y los eczemas de los niños.

El brebaje debe ser muy recordado por su casi insoportable sabor, a tal punto que las preocupadas madres debían librar verdaderas batallas con sus hijos para lograr que éstos tragaran el fortalecedor y proteico aceite. Pero aún peor que su sabor era su forma de obtención, que obedecía al antiguo y sencillo procedimiento de extraer el hígado del bacalao de Noruega con su respectiva vejiga biliar y guardarlos en grandes depósitos. La propia presión de la masa hacía que se escurriera una gran parte del aceite contenido en los hígados. A medida que pasaba el tiempo de este proceso de escurrimiento, la materia sólida iba entrando en putrefacción y ello hacía que el aceite se enturbiara y potenciara su insoportable sabor amargo, que luego, en un literal acto de sacrificio, éramos los encargados de beber.

Respecto de este feísimo medicamento también el progreso proporcionó su ayuda con los famosos saborizantes que invadieron el mercado farmacéutico de los 50, logrando en alguna medida aliviar el esfuerzo de las papilas gustativas. Como si esta emulsión fuera poco sufrimiento respecto de su ingestión, la medicación se completaba con un fijador  de calcio llamado Calcigenol irradiado, también de difícil aceptación por su mal gusto y ya desaparecido de los vademécum actuales.

Ver:Pancho Sierra

Fuente Consultada: Revista «Todo es Historia» Nota de Juan Ángel del Bono.

 

Medicina de Primeras Civilizaciones Recetas Pueblos Primitivos Antigua

Medicina Naturales de Antiguas Civilizaciones

El laboratorio de los capuchinos: Lo que hoy conocemos como laboratorios de especialidades medicinales era aquello que, en un verdadero alarde de dedicación a la farmacopea y a química, instalaron los capuchinos del Louvre, bajo la protección del rey Luis XIV, quien, claro está, intentaría asegurarse con este mecenazgo una larga y cómoda existencia libre de males mayores, cosa que al parecer logró ya que murió a los 72 años, un verdadero privilegio dado el promedio de vida de la época. De los medicamentos que elaboraron los capuchinos del Louvre los más importantes eran los conocidos como esencias” entre las que se encontraban las de esmeralda, de erina, y de víbora, además de la famosa y muy requerida Agua de la Reina de Hungría.

Medicina Naturales de Antiguas Civilizaciones

Del uso y efecto de las dos primeras esencias han quedado los testimonios de Madame Sevigné, quien elogiaba los preparados pero nada decía de los efectos “sociales”, los cuales no debían de ser muy agradables ya que en los dos específicos la base principal era la erina humana. Sobre la esencia de esmeralda —donde no intervenía la orina— se conserva una carta en la que la dama aseguraba haber curado una úlcera en la pierna “frotando con el preparado” la zona afectada. Pero también la esencia de erina era usada por la noble francesa, quien aseguraba en sus cartas que con diez a doce gotas (bebidas, por supuesto) tenía “propiedades maravillosas”.

La misiva aseguraba a los investigadores capuchinos que lo empleaba en pequeñas dosis (“algunas gotas”, aclaraba) para combatir sus “vapores” (que no eran otra cosa que accesos histéricos o hipocondríacos, atribuidos por los antiguos a ciertos “vapores” que suponían generados en la matriz y que “subían hasta la cabeza”).

Las indicaciones sobre la preparación de esta esencia de erina se encuentran registradas en una receta exhumada por Vieillard, que, además, habla por sí sola del sacrificio que significaría la ingesta del tal remedio: “Procurar orina de un hombre sano de unos 12 años —en lo posible después de que éste haya bebido un buen vino— y descomponer esta erina sobre estiércol durante un año filosófico (30 días)… “.

Luego, la desagradable mixtura se destilaba en un alambique, se sellaba herméticamente el recipiente y el residual se recogía en un vaso de vidrio. Por último se indicaba que “el color será blanco y de un olor ligeramente pútrido”, pero para darle “un sabor más suave” se le podía agregar canela, después de lo cual no creemos que ningún ex paciente tratado con esta pócima se atreviera con el arroz con leche. Para la hemorragia nasal se recomendaba una práctica no menos repugnante: “Aquel que se ponga orina en las narices conseguirá parar la hemorragia”.

No menos heroico era el tratamiento para la fiebre cuartana, en cuyo caso no bastaba con friccionarse el cuerpo con erina, sino que, además, se debía beber, aunque no se trataba de cualquier deposición , pues se aseguraba que “aquel que de un león su carne comiera y su agua bebiera durante tres días salvarse de la fiebre cuartana logrará”. La cuestión —más allá de la subjetividad que predomina en el criterio de los sabores-pasaría, suponemos, por quién se animaba a arrimarle la bacinilla al rey de la selva para que cediera sus orines.

Pero estos no son casos únicos, porque, curiosamente, y contrariamente a lo que pueda creerse, la orina estuvo casi siempre presente entre los antiguos como elemento entre mágico y real, tal que se recomendaron con fervor los masajes de orina humana o animal a quienes padecían de reumatismo, por lo que deberíamos suponer que, trasladada dicha práctica a nuestros días y nuestro clima, un tercio de la población no olería ni siquiera lo mínimo de lo soportable. Otro de los horribles medicamentos que tuvieron auge en la época que va entre los siglos XVII y XVIII era el llamado Elixir de la propiedad o su sustituto la esencia de víbora, ambos inventados por el abate Rousseau.

Si bien el primero era bastante digerible (fermentación y destilación de azafrán, mirra y alóes) el otro no debía encontrar muchos voluntarios para su uso. En efecto, la esencia de víbora resultaba de la fermentación sobre una estufa de miel con carne desecada de víbora pulverizada. Con el mencionado extracto viperino, el buen abate aseguraba que había devuelto la vida al duque de Chartres, cuando el noble tenía 4 años de edad y su enfermedad lo había postrado sin habla y en una larga agonía, que, por supuesto, había cortado la milagrosa esencia. también contaba Roussea que su panacea había sacado ce una apoplejía al cardenal Caraffa, en presencia de unos treinta prelados.

El mismo capuchino también preparaba un bálsamo al que había que agregarle “tantos sapos vivos y grandes como libras de aceite llevaba, los cuales es necesario hervir hasta tostarlos, casi quemados en el aceite, con lo que su jugo y su grasa se mezclan con lo que aumenta en mucho la excelencia del remedio… Luego a beberlo y ¡salud!, aunque para digerir semejante medicina hubiera que apretar la nariz de la “víctima” para obligarlo a abrir la boca y así vaciar el bálsamo en su interior.

Pero no debe creerse que esa pócima resultaba una excepción, ya que en esa época los sapos desecados y reducidos a polvo (“bufoterapia’) eran tenidos como medicina infalible contra los envenenamientos. Las dosis que se recomendaban iban de 1 a 2 escrúpulos (medida farmacéutica antigua equivalente a 24 gramos), y también se aplicaban sobre los riñones y en el ombligo como efectivo diurético. Después de todo y hasta la actualidad existe en algunos lugares de la campaña la costumbre de atarse un sapo vivo sobre ciertas erupciones (culebrilla o herpes) y hasta en la cara para calmar el dolor de muelas.

Para quienes hasta no hace más de 50 años seguían la escuela de la bufoterapia, basándose en los principios activos de la secreción irritante de los batracios y los supuestos resultados en el plano fisiológico y terapéutico, no es desconocido que en la antigüedad las prácticas con estos animales llegaron a tornarse uno de los símbolos de la magia negra, hasta tal punto que podía condenarse a la pena de muerte a aquellos que los tenían en sus casas.

En el siglo XVII creó extraordinario interés lo que dio en llamarse crisoterapia, es decir, la curación por medio de todas aquellas mezclas que contuvieran oro. Un ejemplo fue el jara be de oro que preparaba Nicolás de Blégny, charlatán de la época que amasó una verdadera fortuna con su bebedizo. Para prepararlo, Blégny recomendaba elegir un gallo joven y bien alimentado, desplumarlo vivo a efectos de que su sangre reaccionando excitase la temperatura normal.

A consecuencia de lo cual la carne del ave ganaría en espíritu y tendría mayor virtud para actuar sobre el oro”. Luego, una vez cortado el cuello y desentrañado el pobre gallo, se le levantaba la piel en diversos sitios, practicándosele incisiones en la carne en las cuales se aplicaban láminas de oro. Cosida la piel se rellenaba el vientre con un jugo de perlas finas pulverizadas y canela, y se lo colocaba en un recipiente herméticamente cerrado para cocinarlo en un horno de panadería. Del jugo resultaba el famoso jarabe, que, presumimos, si bien no aliviaba ningún mal al menos constituía toda una paquetería para la sociedad palaciega.

Fuente Consultada: Revista «Todo es Historia» Nota de Juan Ángel del Bono.

Descripción Sobre la Obesidad y la Cultura Occidental

Descripción de la Obesidad en la Cultura Occidental

HAMBRE INSACIABLE: Todos hemos tenido problemas de peso alguna vez. Pero ciertas personas sufren trastornos alimenticios, que a menudo tienen causas psíquicas y que sólo encuentran solución en el tratamiento médico.

Cuando la difunta princesa Diana de Gales explicó en una entrevista de televisión que había sufrido de bulimia durante muchos años, es decir, de ansiedad por la comida y por vomitarla, la opinión pública se estremeció.

En nuestros días, los trastornos alimenticios ya no son ninguna rareza. Las mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 35 años resultan especialmente afectadas, y también aumenta de forma considerable el número de hombres que enferman por ello.

La cifra es elevada, pues las personas con ansiedad por comer y vomitar suelen llevar una doble vida.

Comprenden que han de ocultarle a la sociedad su enfermizo comportamiento alimenticio mediante subterfugios, para no perjudicar su vida profesional y sus relaciones con familiares y amigos.

Por miedo a aumentar su peso corporal se someten a una gran presión.

Durante los ataques de bulimia devoran de forma incontrolada y en poco tiempo grandes cantidades de comida, y después se esfuerzan por vomitarla.

A esto le siguen unas medidas radicales de control de peso, como dietas, curas de abstinencia, exceso de actividad corporal y mal uso de los laxantes.

De esta forma se introduce continuamente un estado de carencia corporal que desencadena de nuevo ataques de bulimia.

NI UN KILO DE MAS: En la sociedad occidental, la delgadez simboliza la juventud, el dinamismo, la buena forma física y la capacidad, y se exhibe especialmente como sinónimo de atractivo físico.

Para incluirse en este ideal, muchas personas —en especial mujeres jóvenes— se vuelven anoréxicas.

Llama la atención el hecho de que muchas personas anoréxicas procedan de familias en las que el sentido del deber, de la responsabilidad y de la adaptación se sitúan en un primer plano; los padres sólo proporcionan amor y afecto cuando sus hijos cumplen las más altas expectativas.

Algunos descubren en la adolescencia que con el rechazo de la comida se les presenta por primera vez la oportunidad de escapar al estricto régimen previsor de sus familias.

Negarse a comer supone una protesta y una afirmación de personalidad.

Pero caen en un círculo vicioso, ya que entonces aumentan las exigencias y se mortifican más a sí mismos. Los kilos se transforman en una idea fija, todo gira entorno a la comida, y pasar hambre se convierte en el sentido de su vida.

LUCHA CONTRA EL PROPIO CUERPO: La bulimia significa “hambre insaciable”, porque tiene mucho en común con el cuadro clínico de la anorexia.

En ambos casos existe une obsesión por la comida y el peso, y los enfermos asumen una imagen distorsionada de su propio cuerpo, es decir, de forma irreal consideran que determinadas partes de su cuerpo son demasiado gruesas.

Mientras que en la anorexia se pueden apreciar las transformaciones corporales tras un periodo de tiempo, las personas con ansiedad de comer y vomitar conservan una figura normal.

Las etapas desde la anorexia, que m términos médicos se denomina anorexia nerviosa, hasta la bulimia, o bulimia nerviosa, son rápidas, pues muchos anoréxicos capitulan en su lucha contra la sensación de hambre y se ven dominados por ataques de bulimia.

Se estima que el  60 % de los anoréxicos se convierten en bulímicos.

Sin embargo, la mayor parte de los bulímicos se enfrentan a un curso distinto de la enfermedad, que en la mayoría de los casos comienza con múltiples dietas estrictas.

Los afectados por la anorexia o la bulimia consideran muy difícil manifestar su enfermedad en público. Pero apenas hay esperar de curación sin ayuda médica por parte de terapeutas o grupos de autoayuda.

El tratamiento psicoterapéutico trata de combatir los miedos al aumento de peso, los trastornos en la apreciación del cuerpo y el difícil comportamiento alimenticio.

Sin embargo muchos pacientes se vuelven reincidente, otros sufren depresiones y mantienen dadas irreversibles, como alteraciones del metabolismo a consecuencia de años de alteración escasa o errónea.

En cerca del 25% de los casos de anorexia, la enfermedad convierte en crónica, y el 10% de los anoréxicos mueren precisamente por culpa de la enfermedad.

MANZANA O PERA: Una relación alterada respecto a los sentimientos de hambre y apetito es también la causa más frecuente del extremo opuesto de la anorexia: la obesidad.

Es frecuente que los afectados muestren un acusado exceso de peso, de forma que su silueta corporal se asemeja a una manzana o a una pera, según la grasa se acumule especialmente en el estómago o en las caderas.

Se tabla de obesidad o adiposis cuando se supera en un 20% o más el peso corporal normal.

En los países industriales, uno de cada cinco hombres y una de cada tres mujeres son obesos, aunque, a diferencia de las personas anoréxicas y bulímicas, pertenecen a las capas de la población de mayor edad.

La obesidad suele basarse en un comportamiento alimenticio alterado.

Nuestro estilo de vida tan estresante induce  a comer aceleradamente y de forma insana. Se adquiere energía, pero el hambre y el apetito siguen sin aplacarse correctamente.

NECESIDAD DE COMER: Algunas personas tesas tienen tan alterada la relación entre las sensaciones de hambre y apetito, que toda su vida queda condicionada por ella.

Sufren trastornos alimenticios frecuentes y timen de forma excesiva e incontrolada.

Tal obesidad puede deberse a experiencias traumáticas y se refleja visiblemente en la gordura. A veces hay una alteración psíquica, por ejemplo de la libido, que es tan difícil de eliminar como en la anorexia o la bulimia. La situación del afectado es de desesperanza.

Por una parte, traslada todo el placer a la comida y, por otra, por este motivo, la persona se vuelve tan poco atractiva para el sexo opuesto que cada vez le resulta más difícil volver a entablar relaciones normales.

Al igual que en la anorexia, aquí también subyace un sentimiento negativo hacia el propio cuerpo.

Las consecuencias a largo plazo son perjudiciales, porque la salud de las personas obesas queda tan mermada que su esperanza de vida tiene un promedio de 10 años menos que las que gozan de un peso corporal normal.

FUERA LA GRASA: Para curar la obesidad es indispensable un análisis y transformación de los hábitos alimenticios con ayuda del médico.

En primer lugar es preciso rectificar el comportamiento hacia la comida. Una solución engloba la participación en terapias de grupo y de comportamiento, ya que la comida muchas veces tiene una función de tratamiento de sustitución. Los obesos han de volver a aprender a disfrutar de la comida y a satisfacer no el hambre sino el apetito.

El plan de dieta establecido por el médico se tiene que cumplir de forma consecuente.

Además, se requiere mucho ejercicio para mejorar el estado de salud y recobrar un sentimiento positivo hacia el cuerpo.

En casos aislados, si varios o todos los miembros de la familia son obesos, hay que considerar como posible causa de la adiposidad una propensión hereditaria a un metabolismo lento.

En estas personas, la grasa se quema en el cuerpo a menor velocidad de lo normal.

Otros motivos que condicionan la enfermedad pueden ser una hipofunción de la glándula tiroides, o determinados trastornos hormonales que repercuten de forma directa en la regulación del apetito.

La Lucha Contra Las Enfermedades Historia Microbiologia Seres Vivos

Historia de la Lucha Contra Las Enfermedades

El siglo XVIII fue un siglo de preparación activa en el espíritu de los hombres avanzados para los grandes pasos de la Medicina del Estado en el siglo XIX, aunque ni la ciencia, ni la ley,  ni la opinión pública estaban todavía en condiciones de recabar ni aceptar ningún control eficaz de la sociedad sobre la salud general.

No había fondos para emprender ninguna labor sanitaria ni poderes legales de restricción, salvo cuando la epidemia era inminente; ni resgistro obligatorio o notificación de nacimientos y defunciones para mostrar las consecuencias de la negligencia, ni ideas claras en los científicos respecto de lo que debiera hacerse.

Sin embargo, fue un siglo de considerable avance, aunque sus generaciones fueron diezmadas por las viruela, el tifus y el escorbuto y atormentadas por las fiebres. La determinación de aliviar los terribles sufrimientos físicos de la humanidad creció bajo el influjo de hombres como Juan Howard, uno de los más verdaderos, aunque menos aparatosos, héroes de la humanidad.

La idea de la medicina preventiva fue diligentemente extendida por hombres cuyos nombres no deben olvidarse nunca, por el Dr. Ricardo Mead, que escribió (1720) «sobre los métodos para evitar el contagio pestilencial» y sostuvo que todo gasto deba ser pagado por el público, y ningún coste podría ser demasiado grande si se asegurase la prevención; por sir Juan Pringle, que discutió (1752) sobre «la recta disposición del aire», particularmente en los hospitales del ejército; por el Dr. Jaime Lind, que escribió sobre el escorbuto y la infección en la Armada; por sir Gilberto Blane, que dio zumo de limón a la Marina; por el capitán Cook, quien mostró con la práctica cómo puede conservarse la salud viajando; por sir Jorge Baker, quien encontró el veneno del plomo en la sidra, y por Eduardo Jenner, el descubridor de la vacuna.

Estos investigadores enunciaron los principios de la higiene pública, que ha desterrado muchas de las principales enfermedades que diezmaron a los hombres de su propia generación.

Los que subestiman las investigaciones de la ciencia pura e insisten en que el dinero y la energía humana deberían consagrarse a las cosas «prácticas» ignoran seguramente la historia de todas las grandes mejoras en las condiciones de la vida humana. Un científico no es, como parecen suponer muchos, un ser cuyos intereses están alejados de la felicidad humana; más bien es uno que cree en el poder del conocimiento para benefíciar a la humanidad, aun cuando la conexión del conocimiento y las mejoras prácticas no sea siempre directa ni clara.

No puede escogerse mejor ejemplo que el movimiento sanitario para mostrar el valor práctico del conocimiento adquirido por propia cuenta, pero encauzado luego en un campo distante hasta las más vitales aplicaciones. Se ha dicho, con razón, que todos los comienzos son ficticios; pero si pudiéramos señalar un comienzo definido o, al menos, un punto de partida en el curso de los progresos científicos que han llevado al maravilloso dominio que ha adquirido el saber sobre las enfermedades, podríamos encontrarlo en las especulaciones de Copérnico.

Este gran pensador de principios del  siglo XVI atrajo la atención de los hombres hacia la estructura del universo y el movimiento de las estrellas y los planetas. Un siglo después, sus trabajos inspiraron al inmortal Galileo la invención del telescopio, que, mostrando los hechos que eran hipotéticos, pudo trasladar de plano la disputa, sacándola del reino de la mera especulación.

Historia

Científicos que han luchado contra las enfermedades Fleming, Ehrlich, Koch, Jenner, Pasteur

LA LUCHA POR DERROTAR A LOS MICROORGANISMOS: Las enfermedades causadas por microbios se denominan infecciosas. Enfermedad contagiosa es aquella que, además de ser infecciosa, es decir, originada por un microbio que viene del exterior, se transmite de una persona a otra, se contagia. Las enfermedades parasitarias son debidas a un productor que no es de medidas microscópicas (gusanos y otros parásitos).

APARICIÓN DE LAS INFECCIONES. Para que un germen sea capaz de originar una dolencia en el hombre debe poseer ciertas cualidades: a) ser transmisible; b) que pueda penetrar en el organismo; c) que sea nocivo y capaz de originar una enfermedad.

A esta última propiedad se denomina virulencia, y es mayor cuanto mayor sea la rapidez con que se multiplica y la cantidad de sustancias tóxicas que libera.

El organismo, ante la invasión de un microbio, no permanece pasivo, sino que organiza rápidamente sus fuerzas de defensa. El conjunto de reacciones que pone en marcha el organismo recibe el nombre de inmunidad. Inmune es aquella persona que experimenta sin daño la penetración de determinado tipo de microbios en su cuerpo.

Por ejemplo, el que ha sufrido una fiebre tifoidea, por regla general ya no vuelve a padecerla, puesto que ha adquirido inmunidad contra la misma. Otras veces ésta puede conseguirse sin necesidad de sufrir la enfermedad, mediante las llamadas vacunas. Todo germen posee en su estructura alguna sustancia especial que le caracteriza, denominada antígeno; la penetración del microbio en el cuerpo humano determina la producción por parte del mismo de unas defensas denominadas anticuerpos. Éstos constituyen la defensa más importante de que dispone el organismo en su lucha contra los microbios.

La brigada defensiva del organismo no sólo está constituida por los anticuerpos, sino también por una serie de células capaces de fagocitar (engullir) a los microbios. Algunas de ellas suelen circular por la sangre en forma de glóbulos blancos de un subtipo especial (monodias), mientras que otras se hallan dispuestas en los órganos invadidos con más frecuencia por los microbios (hígado, bazo, ganglios, etc.).

Es interesante conocer el mecanismo de que se valen los gérmenes para penetrar en el cuerpo humano, así como la vía que utilizan. Algunos lo hacen a través de la piel, normal o alterada (heridas, picaduras, roces, etc.); otros por vía digestiva (alimentos, bebidas, etc.); con la respiración, etc. Los diversos puntos de penetración de los microbios en el cuerpo reciben el nombre de puertas de entrada, a partir de las cuales los gérmenes se diseminan por el cuerpo. Algunos se detienen en los ganglios linfáticos cercanos a la región, para seguir por la misma vía linfática hacia la sangre y, a partir de allí, por algún tronco nervioso hasta los centros superiores.

La vía de diseminación más importante sigue siendo la sangre. Finalmente, su recorrido termina cuando son eliminados por los lugares llamados de salida: a través del pulmón (aire, gotitas de saliva, esputo, etc.), riñón (orina), intestinos (heces), etc.

La mayoría de las infecciones no manifiestan sus síntomas hasta que han transcurrido unos días de la invasión del microbio. Este período se llama de incubación, y dura desde el momento del contagio, hasta el día que empiezan a aparecer las manifestaciones en forma de enfermedad.

HISTORIA: Durante el siglo XIX se fueron descubriendo, una tras otra, las bacterias responsables de las distintas enfermedades. Estudios muy cuidadosos pusieron de manifiesto el modo de vida y los ciclos de estas bacterias, dónde se encontraban, cuáles eran sus preferencias y cómo se trasmitían al hombre. La bacteria de la peste bubónica, por ejemplo, se encontró no solamente en las personas atacadas, sino también en la sangre de las ratas infectadas. El eslabón de la cadena fue descubierto por el bacteriólogo inglés P. L. Simond, quien demostró qué la bacteria pasa de la rata al hombre por medió de una pulga que vive sobre la rata como parásito. Una vez descubierto el complicado mecanismo, dedieron tomarse las primeras medidas eñees para eliminar la enfermedad.

LA MICROBIOLOGÍA Y LOS CIENTÍFICOS QUE INVESTIGARON LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS:

Lo microbiología es uno científica; se encarga de los seres vivos microscópicos; es decir, aquellos organismos que no son a simple vista, dado que su tamaño es del promedio una milésima de milímetro, unidad conocida como miera. Estos organismos reciben, por lo general, el nombre de gérmenes o microbios, como también el de microorganismos.

LEEUWENHOEK Y LOS MICROBIOS
LEEUWEENHOEKEs a partir del siglo XVII que la humanidad tiene conocimiento de la existencia de organismos que no se pueden observar a simple vista, sino a través de un instrumento óptico denominado microscopio; éste fue inventado a principios de mencionado siglo.

El descubridor de dichos organismos fue el comerciante holandés Antony Van Leeuwenhoek, quien utilizó por vez primera una lente casi esférica, la cual fue tallada por él mismo; con ella logró hacer magníficas observaciones sobre la estructura microscópica de algunas semillas, de la sangre, de embriones y de otros tejidos.

Los alcances científicos realizados por Leeuwenhoek mediante sus observaciones, fueron importantes, ya que descubrió los organismos microscópicos que se encontraban en una gota de agua, en el vinagre, y en todas
las sustancias que analizaba. Sus observaciones permitieron conocer con cierta precisión, la estructura de organismos que hoy conocemos como bacterias, algas, hongos (como las levaduras) y algunos protistos.

EDWARD JENNER Y LAS VACUNAS
JENNERCon Edward Jenner se da inició a uno de los campos de la medicina, conocido en la antigüedad como variolización.

Esta práctica consistía en inocular o inyectar con pústulas (erupción cutánea) de enfermos de viruela a la población sana, para que generaran, de esta forma, defensas contra dicha enfermedad.

Jenner observó que la viruela del ganado vacuno no era mortal para el ser humano y, que por el contrario, quienes la desarrollaban producían defensas hacía la viruela humana, la cual, para ese entonces era mortal.

Los experimentos de Jenner que realizó, indirectamente sobre el virus varióla causante de la viruela, permitieron la producción de la vacuna contra la viruela humana.

LOUIS PASTEUR Y SUS DESCUBRIMIENTOS
PASTEURA finales del siglo XIX el químico francés Louis Pasteur refutó la teoría de la generación espontánea, comprobando experimentalmente que las infusiones eran descompuestas por microorganismos provenientes del aire. Como éste, sus aportes fueron importantes para la medicina y la industria; impulsando de esta manera la microbiología.

En la industria sus conocimientos aportados fueron el producto de la observación y del estudio de las fermentaciones.

Es así, como las levaduras transforman, mediante este proceso, el azúcar en alcohol etílico y dióxido de carbono; al igual que algunas bacterias convierten el azúcar de la leche (lactosa) en ácido láctico. De lo anterior, se puede decir que las fermentaciones son el producto o resultado fisiológico de algunos microorganismos.

En la medicina logró comprobar que algunos organismos microscópicos eran los causantes de determinadas enfermedades como el cólera y el carbunco, enfermedades del ser humano a nivel gastrointestinal y de los tejidos subcutáneos. Sus trabajos en este campo se orientaron hacia la antisepsia y la producción de la vacuna hidrofóbica o antirrábica.

KOCH Y LAS INFECCIOSAS
KOCHEl médico alemán Robert Koch logró de mostrar en 1876 que algunos microorganismos como las bacterias podrían causar enfermedades a los animales, basado en enfermedades cutáneas presentadas en las personas y otras especies de animales.

Sus investigaciones permitieron desarrollar un método experimental para identificar los microorganismos causantes de diferentes enfermedades.

Esto contribuyó en la identificación de la bacteria causante de la tuberculosis pulmonar, conocida como el bacilo de Koch.

Es importante resaltar que los criterios experimentales desarrollados por el médico alemán, para demostrar el origen o causa de las enfermedades infecciosas, se conocen hoy día como los postulados de Koch.

ALGOS MAS DE HISTORIA…

La peste bubónica (la «muerte negra») hizo desaparecer a 25 millones de personas en Europa, durante el siglo XIV. Esta terrible enfermedad ha tenido épocas de expansión en muchos otros períodos, como puede verse incluso  en   la   Biblia.

Las antiguas teorías explicaban las oleadas de peste bubónica como consecuencia del movimiento de los planetas o de la respiración de los demonios. Hoy se conoce el verdadero culpable: es un tipo de bacteria (organismo imperceptible a simple vista), el bacilo pestoso o «Pasteurella pestis», descubierto por el médico suizo Alejandro Yersin, en  1894.

Las bacterias —junto con organismos todavía más pequeños, llamados «virus», y ciertos animales microscópicos unicelulares, los protozoos—, son responsables de la mayoría de las enfermedades. Invaden los tejidos humanos, destruyéndolos con sus sustancias tóxicas.

La   difusión   de   las   enfermedades tiene lugar cuando estos organismos microscópicos van de una persona a otra. Las enfermedades que persisten habitual-mente, o en épocas fijas, en un país, sea en poblaciones humanas o en animales silvestres, se llaman «endémicas». En ciertas circunstancias, las enfermedades endémicas pueden propagarse en escala enorme, infectando a muchas personas. Entonces se llaman «epidemias».

La peste bubónica es un buen ejemplo de enfermedad que puede producir epidemias. En el pasado causó la muerte de millones de personas. Actualmente, a pesar de que la bacteria responsable de la enfermedad es endémica en los roedores silvestres de distintos países, la atenta vigilancia de las autoridades médicas impide nuevas invasiones.
La idea de que las enfermedades son producidas por organismos invisibles no es nueva.   Hace   2.000   años,   el   romano  Varrón pensó en esa posibilidad; pero, fundamentalmente, porque en aquella época no había instrumentos para probar esa teoría, te   la   olvidó   pronto.

Varios siglo después, en 1546, se publicó un libro del médico italiano Jerome Fracastor, cuya opinión era parecida a la de Varrón,  argumentaba de manera convincente en favor de aquella teoría. Demostró cómo era posible la propagación de la enfermedad  con organismos pasaban de una persona a otra. Desgraciadamente, muy pocos lo escucharon.

Durante el siglo XVII, los perfeccionamientos de las lentes permitieron el desarrollo le los microscopios primitivos. Parece que el holandés Antonio van Leeuwenhoek fue el primero que observó las bacterias, en 1673. Sin embargo, este descubrimiento no confirmó las teorías de Fracastor.

En el siglo XIX, y con los trabajos del francés Luis   Pasteur  y  del   alemán   Roberto   Koch, quedó perfectamente establecida la relación entre los organismos microscópicos y las enfermedades. Entonces se conocieron muchos de los verdaderos culpables de éstas. En 1875 se descubrió la ameba que causa la disentería, así como la bacteria que infecta las heridas, y, en 1880, la bacteria de la tifoidea y también el diminuto protozoo que produce el paludismo. El mismo Koch descubrió las bacterias de la tuberculosis y del cólera, en 1882 y 1883.

Pero no se lograba descubrir los agentes que producen la viruela y la fiebre amarilla, porque son demasiado pequeños para ser vistos con el microscopio ordinario. Estos organismos son los virus, que, sin embargo, pudieron aislarse, pasando los materiales infectados a través de filtros que los retienen. La invención del microscopio electrónico permitió fotografiar y detectar, incluso, los virus más pequeños (los virus filtrables).

Ver Enfermedades Epidémicas:   Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela

Compatibilidad de Grupos sanguíneos Que Grupo de Sangre Debo Recibir?

Compatibilidad de Grupos Sanguíneos
¿Que Grupo de Sangre Debo Recibir?

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de Sangre es: Puede Recibir el Grupo de Sangre:
O-O+B-B+A-A+AB-AB+
AB+SiSiSiSiSiSiSiSi
AB-SiSiSiSi
A+SiSiSiSi
A-SiSi
B+SiSiSiSi
B-SiSi
O+SiSi
O-Si

 

Composición de la Sangre y Sus Características Globulos y Plama

Composición de la Sangre y Sus Características – Globulos y Plasma

Introducción: Este fluído, que circula por un sistema tan complejo como el cardiovascular y puede llegar a todas las células del cuerpo, tiene funciones vitales. En primer lugar es el encargado de la respiración celular, tomando el oxígeno de los pulmones, llevándolo a todo el cuerpo y devolviendo desde allí a los pulmones el dióxido de carbono.

También recolecta los alimentos disgregados por el sistema digestivo y los lleva a las células. Al pasar por el hígado y el riñón realiza una función depurativa, permitiendo que salgan de nuestro cuerpo sustancias nocivas.

Al transportar células del sistema inmunitario, actúa en la defensa de nuestro cuerpo frente a los microbios. Su función transportadora no acaba aquí, pues lleva las hormonas de un lugar a otro del cuerpo.

Además, la sangre actúa en la regulación de la temperatura, haciendo que el calor generado en el cuerpo sea trasladado hacia la superficie para que se disipe.

La Composición de la Sangre

El volumen promedio de sangre de un hombre es de 5,5 litros, y el de una mujer de aproximadamente un litro menos. Algo más de la mitad de este volumen está formada por el plasma, la parte líquida de la sangre. Por él circulan las células sanguíneas, que son de diversos tipos: los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos o glóbulos blancos y las plaquetas o trombocitos.

El Plasma Sanguíneo

Tiene el aspecto de un fluido claro, algo semejante a la clara de huevo, y el 90% está formado de agua. En él se hallan disueltas importantes sales minerales, como el cloruro sódico, el cloruro potásico y sales de calcio, escindidas en sus componentes.

Su concentración oscila muy poco para que no se rompa su equilibrio con el líquido que baña los tejidos ni con el intracelular. Gracias a ellas pueden disolverse las proteínas en el plasma, para ser transportadas por la sangre, y la acidez de los líquidos del cuerpo se mantiene dentro de estrechos límites.

Las proteínas más importantes que se hallan disueltas en el plasma son el fibrinógeno y la protrombina, que intervienen en la coagulación sanguínea; las al búminas, que desempeñan un importante papel en el transporte y para mantener el volumen de plasma, y las globulinas, que son parte del sistema defensivo de nuestro cuerpo.

Todas estas proteínas, a excepción de las últimas, se forman en el hígado.

Además, en el plasma existen todas las sustancias transportadas por la sangre, como las partículas de alimento y los productos que son el resultado del metabolismo, y, como ya hemos mencionado, las hormonas.

composicion de la sangre

Las Plaquetas o Trombocitos

Estas células, encargadas de la coagulación, se originan en la médula ósea. Su tamaño es de unas dos milésimas de milímetro, tienen forma de disco y existen unas 300.000 por cada milímetro cúbico de sangre. Su principal característica consiste en que se adhieren unas a otras, por lo que tienen la capacidad de formar coágulos.

La Coagulación

Un sistema tan indispensable como el cardiovascular debe poseer un mecanismo de seguridad que evite que su líquido se vierta. Ante cualquier rotura de los vasos, pues, interviene el mecanismo de la coagulación.

Cuando la pared de un vaso se rompe se ponen al descubierto zonas de tejido el mismo que son ásperas, a las cuales e pegan rápidamente las plaquetas. En pocos instantes la acumulación de ellas es grande, pero su función no se acaba en el taponamiento; las plaquetas adheridas emiten unos mensajeros químicos llamados factores de coagulación, de los que existen más de diez tipos.

Gracias a ellos e forma una reacción en cadena al término de la cual el fibrinógeno, una proteína que se hallaba disuelta en el plasma, se convierte en fibrina.

Esta es insoluble y forma unos filamentos muy finos son los que se teje una red, que forma el coágulo. Además, las plaquetas emiten serotonina, que tiene el efecto de estrechar s vasos sanguíneos para que disminuya la corriente.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación.

En otra época, uno de los grandes inconvenientes al realizas transfusiones de sangre era el hecho de poder conservar este tejido en estado líquido.

La coagulación de la sangre es un proceso muy rápido, que se produce entre los 3 y los 7 minutos de practicada la extracción sanguínea; por eso, las transfusiones se hacían directamente de persona a persona.

Gracias a las investigaciones del médico argentino Luis Agote, en el año 1914 se logró que la sangre in vitro (fuera del cuerpo) se mantuviera en estado líquido, al agregarle citrato de sodio —sal inorgánica, formada por la combinación de ácido cítrico e hidróxido de sodio—.

El citrato de sodio actúa como anticoagulante. Provoca la precipitación de los iones calcio al formar un nuevo compuesto, el citrato de calcio, por lo que el calcio deja de ejercer su acción en la coagulación.

De esta manera se puede tener la sangre en estado líquido por varias semanas, siempre que se mantenga refrigerada

Los eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación. La más pequeña herida puede poner en peligro la vida del enfermo, que sangra sin parar.

Los Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos, también llamados eritrocitos o hematíes, se forman en la médula roja de los huesos y subsisten durante cuatro meses. Su principal característica morfológica es que no poseen un núcleo organizado, que al pasar a la sangre ya ha desaparecido.

Tienen forma de disco engrosado por el borde, su diámetro es de unas siete milésimas de milímetro, y en cada milímetro cúbico de sangre existen de 4,5 a 5,5 millones de ellos, que constituyen el 45% del volumen sanguíneo.

LOS eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La Hemoglobina

Esta molécula está formada por cuatro subunidades idénticas, cada una de las cuales consta de una proteína, la globina, unida a un grupo hemo. Este último tiñe de rojo la sangre y está formado por cuatro núcleos que se unen adoptando la forma de un trébol de cuatro hojas.

En el centro se halla anexionada una molécula de hierro, que es la encargada de unirse al oxígeno. Efectivamente, mediante la oxidación y desoxidación del hierro cada molécula de hemoglobina capta cuatro moléculas de oxígeno de los alvéolos pulmonares.

Con esta preciada carga el eritrocito viaja, pasando por la parte izquierda del corazón, hasta las células de todo el cuerpo, donde el oxígeno debe ser liberado.

El dióxido de carbono, por el contrario, no se une con la hemoglobina sino que se disuelve directamente en el plasma con gran facilidad.

En cambio, el monóxido de carbono, el gas que sale por los tubos de escape de los coches, sí se une con la hemoglobina, y con más facilidad que el oxígeno. Así, cuando en el aire que respiramos hay oxígeno y monóxido de carbono, este último gana la competición por unirse con la hemoglobina y la persona que lo absorbe puede morir.

Los Grupos Sanguíneos

En la membrana de los glóbulos rojos hay unas proteínas que no son idénticas en todas las personas. Así, no siempre un individuo puede tolerar la transfusión de sangre de otro, ya que existen reacciones del sistema defensivo.

Este intenta protegerse ante estas proteínas que le son extrañas formando anticuerpos, y la sangre del receptor produce una enfermedad que puede ser mortal.

Existen muchos tipos de proteínas en los glóbulos rojos, pero las que aquí nos interesan son las del grupo ABO y las del factor Rhesus o Rh.

Grupo ARO. Pueden existir dos tipos de proteínas en el glóbulo rojo: la A y la B. Una persona que tenga la proteína A pertenecerá al grupo A, y si tiene el factor B, pertenecerá al B. Si posee ambas proteínas, será del grupo AB, y si no tiene ninguna, del O (cero). Existen, pues, cuatro tipos de personas, y cada uno de ellos repele a la proteína que no posee.

Así los individuos A y O repelen la sangre de los B y los AB, mientras que los B y los O presentan una reacción defensiva frente a los A y los AB. Los individuos AB, al tener los dos grupos, pueden recibir transfusiones de todos los demás, mientras que los O no pueden recibir sangre más que de su mismo grupo, y pueden dar a todo el mundo, por lo que reciben el nombre de donantes universales.

Grupo Rh. Existe una proteína, que se encuentra en los glóbulos rojos del 85% de las personas, que se llama Rh positiva. Las restantes, o Rh negativas, si reciben sangre con la proteína, quedan sensibilizadas.

Si tiene lugar un segundo contacto, se produce una reacción de rechazo, que en los hombres y en las mujeres no gestantes no entraña ningún peligro. Sin embargo, si una mujer embarazada experimenta esta reacción, porque su hijo es Rh+ y ella Rh—, se pondrá en peligro la vida del bebé. Ello se debe a que durante el embarazo algo de la sangre del bebé se mezcla con la de la madre.

Leucocitos o Los Glóbulos Blancos

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células sanguíneas encargadas de la defensa. Su tamaño es variable, de 6 a 20 micras de diámetro, y se encuentran en la sangre, según su tipo, en un número que oscila entre los 5.000 y los 9.000 por milímetro cúbico.

Todos ellos tienen núcleo, aunque la forma de éste es muy distinta. Algunos de ellos, el grupo de los granulocitos, poseen unos gránulos en el citoplasma, mientras que otros, los agranulocitos, carecen de ellos. Los granulocitos se subdividen en neutrófilos, eosinófilos y basófllos, y los agranulocitos en monocitos y linfocitos.

Neutrófilos

Se originan en la médula ósea roja, donde gran proporción de ellos permanece hasta que son necesarios en la sangre. Constituyen el 70% del total de los granulocitos, y sus gránulos son pequeños y muy numerosos.

El núcleo posee varios lóbulos, y el diámetro es de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, es decir, devorar los cuerpos extraños, después de lo cual el neutrófilo muere y es destruido, formándose partículas de pus. La vida media de estas células es de una semana.

Eosinófilos

Originados de la misma forma que los neutrófilos, los eosinófilos constituyen el 3% del total de granulocitos y su núcleo presenta sólo dos nódulos ovalados. Sus gránulos son grandes y numerosos y su diámetro de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, al igual que la de los neutrófilos, y su número aumenta mucho durante las alergias y las enfermedades por parásitos.

Basófilos

Los gránulos de los basófilos son gruesos pero escasos. Son células de unas 10 micras de diámetro y su núcleo tiene una forma que recuerda a una 5. Se originan en el mismo lugar que el resto de los granulocitos, y son los menos numerosos, ya que constituyen sólo el 0,5% del total. Su función no se conoce bien, pero parece que evitan la coagulación dentro de las arterias y las venas.

Monocitos

Son los más grandes de entre los glóbulos blancos, con un tamaño que oscila entre las 15 y las 20 micras. Su núcleo tiene forma arriñonada y poseen gran cantidad de citoplasma, que no tiene gránulos. Constituyen el 5% de los glóbulos blancos, y se dedican a devorar partículas de un tamaño considerable. Por tanto, al igual que los tipos antes descritos, los monocitos viven muy poco tiempo, pues mueren destruidos después de fagocitar. Algunos de ellos se desplazan hasta donde los necesitan, pero también los hay fijos en el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y la médula.

Linfocitos

Tienen el tamaño de un glóbulo rojo, y su núcleo es esférico y bastante grande, con una concavidad en uno de sus lados. Constituyen el 30% de todos linfocitos y se forman en la médula ósea roja.

Sin embrago cuando salen de ella sufren un proceso de maduración por el cual se forman dos tipos: los linfocitos B, que pasan a los ganglios linfáticos, y los linfocitos T, que se albergan en el timo.

Todos ellos viven unos cien días y se encargan del sistema de defensa específico, también llamado inmunitario, por el cual el linfocito distingue las sustancias que debe destruir de las que son propias del cuerpo.

Para ello los linfocitos deben tener un cierto tipo de («memoria2 que les permita pasar sus conocimientos de una generación a la siguiente).

La sustancia atacante recibe el nombre de antígeno, y la que producen los linfocitos para neutralizarla son los anticuerpos. Los anticuerpos se unen a los antígenos de forma que éstos se hacen inofensivos, y todo el complejo es después eliminado por los eosinófilos.

Linfocitos B. Son los encargados de producir los anticuerpos y células de memoria. Éstas, una vez que han madurado y «aprendido» sobre un cierto antígeno, se dividen formando una estirpe, que puede durar varios años o toda la vida del individuo.

Linfocitos T. Estas células colaboran con los linfocitos B, y además tienen otras funciones, como la de estimular la actividad de algunas células que fagocitan.

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de Sangre es:

Puede Recibir el Grupo de Sangre:

O-O+B-B+A-A+AB-AB+
AB+SiSiSiSiSiSiSiSi
AB-SiSiSiSi
A+SiSiSiSi
A-SiSi
B+SiSiSiSi
B-SiSi
O+SiSi
O-Si

AMPLIACIÓN SOBRE LA HEMOGLOBINA:

Observando con el microscopio electrónico uno de los 25 billones de glóbulos rojos de la sangre, se pone de manifiesto una estructura interna parecida a la de una esponja. Y entre sus redes se encuentra una sustancia que es una de las maravillas de la naturaleza: la hemoglobina. Cada glóbulo rojo contiene trescientos millones de moléculas de hemoglobina.

La función confiada por la naturaleza a este elemento es fascinante, y se apoya en una serie de reacciones químicas aún poco conocidas. Todos sabemos que la sangre transporta el oxigeno, «inspirado» por los pulmones, a las distintas partes de nuestro organismo, sin excluir a las células, que lo utilizan para «quemar» los alimentas (es decir: los azúcares, las grasas y las proteínas).

De esta combustión, que suministra al hombre la energía necesaria para vivir, surgen dos nuevas sustancias: el agua y el anhídrido carbónico, que es gaseoso, pero que se disuelve en contacto con la sangre, formando bicarbonatos. Por su parte, la sangre, tras ceder el oxígeno, se carga de estos bicarbonatos y recorre un camino inverso, regresando a los pulmones- En ellos, al extremo de los bronquios más delgados, existe una gran cantidad de vesículas hemisféricas —los alveolos pulmonares—, que constituyen la terminación «ciega» de todo el sistema bronquial. Los alvéolos suelen alcanzar la asombrosa cifra de mil quinientos millones.

A ellos llega, desde el exterior, el aire cargado de oxígeno, y, a través de una intrincada red de vasos capilares, la sangre procedente de los tejidos. El oxígeno contenido en el aire pasa a la sangre atravesando la delgadísima pared de los vasos capilares (cuyo grosor no llega a una miera; es decir, a una milésima de milímetro) y la aún más delgada pared de los alvéolos. La molécula de hemoglobina, dos mil veces más pesada que la del oxígeno, es capaz de combinar sus cuatro átomos de hierro con el oxígeno del aire, formando un compuesto llamado oxihemoglobina.

Al mismo tiempo, se acidula y descompone los bicarbonatos disueltos en el plasma, dejando en libertad el anhídrido carbónico, que luego expulsan los pulmones. La oxihemoglobina, transportada por los glóbulos rojos de la sangre arterial, recorre los pulmones y llega hasta los últimos capilares sanguíneos, donde cede el oxígeno a las células, a través de las paredes de estos vasos, transformándose en hemoglobina reducida (o privada de oxígeno).

La sangre venosa transporta esta hemoglobina reducida, en unión de los bicarbonatos, hasta los pulmones, con lo cual se cierra el fantástico ciclo. Pero nada de lo dicho podría suceder sin la presencia de la hemoglobina, mágica sustancia capaz de transportar un volumen de oxígeno casi cincuenta veces superior al que contendría el agua en solución normal.

Esto significa que, sin la hemoglobina, el cuerpo humano necesitaría doscientos litros de sangre en lugar de los cinco que, más o menos, tiene; y el corazón debería impulsar 160 litros por momio en vez de los cuatro habituales; y la velocidad de b sangre aumentaría hasta que cada glóbulo rojo pudiera correr todo el sistema circulatorio en medio segundo, en lugar de los 20-22 que actualmente tarda, para oxigenar los tejidos; entonces la velocidad de cambio se vería muy acelerada. Las hipótesis descriptas nos producen asombro y contribuyen a poner de manifiesto la excepcional importancia que el Lumbre tiene ese milagro llamado hemoglobina.

La Peste Negra o Peste Bubonica Edad Media Causas de la Epidemia

CAUSAS DE LA PESTE NEGRA EN LA EDAD MEDIA

Peste Negra o Muerte Negra: La gran epidemia de la edad media:

peste negra proteccion

La pandemia más destructiva en la historia de Europa fue la peste bubónica que asoló al Viejo Continente entre los años 1348 y 1361, ya la que se dio el nombre de “muerte negra».

Continuaremos llamando así a esta epidemia, reservando el nombre de plaga para otras pestes, tales como la de Londres de 1665.

Como dijimos, la palabra «bubónica» se refiere al característico bubón o agrandamiento de los ganglios linfáticos.

Esta plaga es propia de los roedores y pasa de rata en rata a través de las pulgas: la pulga pica a una rata infectada y engulle el bacilo junto con la sangre; este bacilo puede quedar en el intestino del animal durante tres semanas y cuando pica a otro animal o a una persona, lo regurgita e infecta.

En el caso de la verdadera peste bubónica, los humanos sólo se contagian por la picadura de la pulga, nunca por contacto directo con un enfermo o a través de la respiración.

El transmisor más común de esta infección es la rata negra (Raltus rattus). Este animal es amigable con el hombre, tiene aspecto agradable y está cubierto de una piel negra y brillante.

A diferencia de la rata marrón que habita en las cloacas o establos, ésta tiende a vivir en casas o barcos.

La cercanía con el hombre favoreció la traslación de las pulgas entre ratas y humanos, y así se propagó la peste.

La enfermedad, ya fuera en el caso de las ratas o de los humanos, tenía una altísima tasa de mortandad, y en algunas epidemias alcanzó el 90 por ciento de los casos, siendo considerado “normal” un índice de fallecimiento promedio del 60 por ciento.

La bacteria infecciosa Pasteurella pestis, conocida ahora como Yersinia, se multiplica rápidamente en la corriente sanguínea, produciendo altas temperaturas y muerte por septicemia. Pero esto no ocurre a menudo en epidemias de verdadera peste bubónica, pues para ello se requiere una altísima transmisión de la infección a través de las pulgas.

Entierro en la edad media

En ciertos casos, por razones desconocidas, la infección puede adquirir la forma de una neumonía, y no necesita de la picadura de pulgas sino que se transmite de persona a persona, por contacto o a través de la respiración.

En una gran pandemia existen ambas; no obstante, la del tipo neumónica se expande más rápido y más extensivamente, con una mayor incidencia de casos y una mortandad superior, puesto que la neumonía, la mayoría de las veces, es letal.

A lo largo de la historia, las plagas de peste bubónica han sido escasas. Se conocen cuatro grandes pandemias: la de Justiniano (540-590 d.C.), que puede haber llegado hasta Inglaterra; la “muerte negra» (1346-1361); la “Gran Plaga” en la década de 1660, y una pandemia que comenzó en Asia en 1855 y causó muchas muertes en Cantón, Hong Kong y Rusia, llegando a Gran Bretaña en 1900, donde produjo decesos en Glasgow, Cardiff y Liverpool.

En la última pandemia, Ogata Masanori notó tal cantidad de ratas muertas que la denominó “la peste de las ratas”.

En China y Rusia prevaleció la epidemia del tipo neumónica, y en Europa se propagó la del contagio por picadura de pulgas a ratas infectadas.

Peste Negra edad mediaLa plaga de Justiniano y la Gran Plaga comenzaron en la costa y se propagaron tierra adentro.

La gente que atendía a los enfermos no corría más riesgo de contagio que aquella que no lo hacía.

En Constantinopla al principio las muertes no fueron muchas, pero al poco tiempo los decesos aumentaron de tal manera que a los cuerpos no se les podía dar adecuada sepultura.

En la plaga de Londres de 1665 se observó el mismo patrón: el 7 de junio Samuel Pepys notó sólo dos o tres casas con la cruz roja pintada en la localidad de Drury Lane; en cambio, desde la primera semana de junio hasta comienzos de julio, la lista de muertes fue aumentando de 100 a 300, y luego a 450 casos.

Finalmente creció hasta llegar a los 2.000 en la última semana de julio, a 6.500 a fines de agosto y a 7.000 casos en la tercera semana de septiembre, el pico más alto.

La población de Londres en 1665 se calculaba en 460 mil personas y rara vez la ciudad estaba completamente libre de la plaga.

El aumento de 200 a 300 casos se puede atribuir al contagio a través de las ratas, pero la mortandad de miles de personas indica un contagio de persona a persona.

En consecuencia, esta plaga, que comenzó como una verdadera peste bubónica, evolucionó hacia el tipo neumónico.

Sucedió algo parecido en la de Justiniano, y debió haber sido igual en el caso de la muerte negra.

Desde Oriente:

La muerte negra, se presume, comenzó en Mongolia. De allí, una horda de tártaros —un pueblo de origen turco que invadió Asia Central— la llevó al istmo de Crimea, donde sitiaron a un grupo de mercaderes italianos en un puesto de trueque llamado Caffa (Teodosia en la actualidad).

De acuerdo con una versión, la plaga apareció en Caffa en el invierno de 1346, sin duda contagiada por las ratas.

Otra versión la atribuye a que los tártaros arrojaron cadáveres infectados por encima de los muros.

En ambos lados hubo muchos muertos y por esa razón el sitio fue levantado.

La horda se dispersó y diseminó la plaga alrededor del mar Caspio y desde allí, por el norte llegó a Rusia y por el este a la India y a China en 1352.

Los italianos supervivientes escaparon por mar hacia Génova y, según el cronista Gabriel de Mussis, durante el viaje no hubo ningún caso.

Después que el barco atracó, al primero o segundo día la plaga se desató de forma devastadora.

Mussis dejó constancia de que se trató de una infección rata-pulga-hombre’, clásica de la peste bubónica.

Desde Génova, la plaga se extendió en semicírculo a través de Italia, Francia, Alemania y Escandinavia, llegando a Moscú en 1352.

Los historiadores calculan que la cantidad de muertos alcanzó los 24 millones alrededor de un cuarto de la población de Europa y Asia.

En la historia escandinava, esta plaga tuvo un impacto mucho mayor que cualquier otro acontecimiento.

Los barcos trasladaron la infección a los asentamientos de Groenlandia, fundados originariamente por Erik el Rojo en el año 936.

Estas colonias se debilitaron de tal manera por la plaga y la falta de abastecimientos provenientes de Noruega que fueron borradas del mapa al sufrir el ataque de los inuits.

Los últimos pobladores vikingos desaparecieron de la zona en el siglo XIV y desde entonces Groenlandia fue una región desconocida, hasta que John Davis la redescubrió en 1585.

Se cree que los pobladores vikingos tenían contacto con Vinland, en las costas de Canadá, de manera que la muerte negra debe haber alterado también la historia del poblamiento de América del Norte.

En Inglaterra:

La muerte negra llegó a Inglaterra alrededor del 24 de junio de 1348 probablemente a bordo de un barco que provenía de Gasconia y atracó en el pequeño puerto de Melcombe, en el condado de Dorset.

flagelanteLa infección allí se mantuvo bajo la forma de peste bubónica hasta principios de agosto.

Desde Melcombe, la plaga viajó por tierra y por mar, en barcos costeros que llevaban la infección a los puertos del sudoeste y a lo largo del canal de Bristol.

Luego se extendió tierra adentro, a través de Dorset y Somerset, llegando al gran puerto de Bristol alrededor del 15 de agosto.

Los habitante de Gloucester, atentos a la situación imperante en Bristol, decidieron protegerse y cortaron toda comunicación con esa ciudad, pero todo fue en vano.

De Gloucester, la plaga pasó a Oxford y a Londres, donde se constató la aparición el 1ro. de noviembre. Hacia el oeste, la epidemia avanzó más lentamente, ya que los condados de Devon y Cornxvall eran poco poblados, y llegó a Bodmin, en el centro de Cornwall, hasta la Navidad.

Para ese entonces las diócesis de Bath y Gales, que cubrían todo Dorset y Somerset, habían sido infectadas.

El 4 de enero de 1349, el obispo escribió acerca de una gran mortandad, observando que muchas parroquias quedaban sin sacerdote para administrar los sacramentos.

Luego, durante los meses de invierno, cuando ratas, pulgas y humanos tienden a ser menos activos, sobrevino un pequeño alivio.

La ciudad de Oxford, que había sido infectada antes de noviembre de 1348, no alcanzó el pico más alto hasta el verano siguiente, en mayo de 1349.

Londres sufrió pocas muertes durante el invierno, pero en marzo aumentaron en gran cantidad, llegando a su punto máximo en abril y mayo, para luego declinar en forma gradual.

Desde Londres partía la ruta principal hacia los condados del este, densamente poblados, que también se contagiaron; en Norwick la plaga apareció en marzo y en York, hacia fines de mayo de 1349.

En ese momento, todo el sur, el este y el interior de Inglaterra habían sido presa de la epidemia.

En los lugares menos poblados, como el norte y el extremo oeste, la expansión fue más lenta. Irlanda se contagió por vía marítima en 1349, y Gales y Escocia un año después.

Escocia podría haber escapado de la plaga, pero quiso aprovechar la difícil situación de los ingleses y los invadió en el otoño de 1349; por entonces, en los condados del norte la mortandad estaba en el nivel más alto.

Así, la infección irrumpió en el ejército escocés cerca de Selkirk y cuando los soldados volvieron a sus hogares se dispersó por todo el país.

Dos años trágicos:

o se sabe cuántos murieron en los terribles años de 1348 a 1349, ya que no hay estadísticas de mortalidad ni censos, como en la plaga de 1665. Nadie en el siglo XIV podía estimar la mortalidad en números, dada la poca confiabilidad de los datos.

La situación se complicó más por el hecho de que la muerte negra no apareció en una sola visita.

Hubo epidemias recurrentes en cuatro o cinco ocasiones antes de fines del siglo XIV.

La peor de ellas infectó en 1361 a Inglaterra, Francia y Polonia, entre otros países.

El nombre de Peslis puerorum dado a esta enfermedad podría ser el primer indicio que sugiere la presencia de un gran porcentaje de niños infectados en 1361, como habría sido el caso si todos los grupos de distintas edades hubieran sufrido una inusual tasa de mortandad trece años antes.

Otro indicio lo proporciona el Poll tax, un impuesto vigente en Inglaterra en 1377, de donde surge que la población era de alrededor de 2,5 a 3 millones de personas.

Las mejores estimaciones de 1347 indican entre 4,5 y 6 millones de habitantes, por lo que el número parece haber decaído súbitamente en 2 millones en esos treinta años.

La población había crecido a ritmo constante entre la conquista normanda y el año 1300, con un incremento continuo a fines del siglo XIV, hasta llegar a 3 millones en Inglaterra y Gales.

ambos casos el aumento sólo pudo haber ocurrido porque el porcentaje de nacimientos fue mayor que el de muertes.

Enfermedades comunes —incluidos los brotes epidémicos— causaron muchas defunciones en el período que va de 1066 a 1550, aunque sin interrupción de los procesos normales de muerte y nacimiento.

La disminución de la población en cerca de 2 millones durante los treinta años que van de la muerte negra al Poll tax señala, en cambio, un altísimo grado de mortandad, que determinó la escasez de individuos en edad de procrear y, consecuentemente, la disminución de los nacimientos. Se estima así que el mayor índice de mortandad ocurrió a comienzos de este último período.

Es necesario enfatizar estos datos aparentemente tediosos, ya que la tendencia actual es considerar a la muerte negra como «cualquier otra epidemia”, que causa en la población al menos la muerte de uno de cada diez individuos.

En sí mismo, este dato no es suficiente para producir un cambio social, pero sí para tomarlo como un patrón específico de la mortalidad que causó un gran cataclismo en el Viejo Continente a fines del siglo XIV.

La evidencia de las estadísticas es poco confiable, sin embargo, la cantidad de muertos fue suficientemente elevada como para generar cambios que produjeron un levantamiento social.

Unos pocos monasterios consignaron los números de sus propios muertos: la Iglesia de Cristo en Canterbury sufrió sólo cuatro muertes de entre ochenta clérigos, relacionadas quizá con otras enfermedades sin vinculación con la plaga.

La Gran Abadía de Crowland también eludió la peste, aunque el mantenimiento de sus propiedades se vio afectado.

En el otro extremo, en Luffield Priory, murieron todos los monjes y novicias, así como en St. Mary Magdalen, en Sandon; y en un convento en Wolthorpe sólo sobrevivió una monja.

Entre estos dos extremos hay once casas, el grupo mayor de una serie que perdió más del 75 por ciento de sus miembros; nueve de ellas con índices cercanos al 50 y 75 por ciento, y dos únicamente que registran un número de víctimas de la plaga menor al 50 por ciento.

Si bien esta evidencia no es, suficiente, se podría suponer que existió una semejanza entre la proporción de muertes en los monasterios y en la población.

Este modelo coincide con el conocido comportamiento y las características de la forma neumónica de esta plaga.

Había una considerable variación en la transmisión de la infección y por lo tanto, de la mortalidad en Inglaterra y Europa.

Los pueblos, abarrotados y cercados, sufrían un riesgo mayor.

La densidad de la población y la facilidad de las comunicaciones ayudaban a propagar la enfermedad.

En los populosos condados del este de Inglaterra.

En Inglaterra, los efectos inmediatos de la peste de 1394 infligieron un duro golpe al mayor negocio del país, la lana; hubo que pagar salarios dobles y hasta triples para esquilar las ovejas, dada la escasez de trabajadores.

Muchas casas y granjas quedaron vacías, lo que abarató absurdamente el precio del ganado, pues los señores trataban por todos los medios de vender los animales que habían adquirido a la muerte de sus arrendatarios.

Ninguno de estos efectos, al menos en sus formas extremas, duró más de un año o dos.

A largo plazo, la «peste negra» repercutió negativamente en el aumento de la población.

Durante todo el siglo XIII, la población había crecido de forma rápida y, aunque cada vez se ponían en cultivo más tierras, pocas dudas había de que, a principios del siglo XIV, con un total de 3,5 a 4,5 millones de habitantes, Inglaterra se hallaba superpoblada, lo que, a la vista de las limitaciones de las técnicas agrícolas medievales, constituía un grave problema.

Por esta época, prácticamente toda la tierra disponible había sido labrada con arado y, en algunas, zonas, las tierras cultivadas eran tan pobres que apenas producían cosechas de algún valor.

Se había llegado a un punto crítico, y los cincuenta años anteriores a la «peste negra» vieron el final del aumento de la tasa de crecimiento de la población, quizás incluso una ligera reducción.

En este sentido, la «peste negra» no hizo otra cosa que exagerar enormemente una tendencia demográfica que ya existía.

Esta tendencia no se invirtió radicalmente una vez pasada la epidemia. Los nuevos brotes de la peste en 1361-1362 redujeron cada vez la población en otro diez por ciento; las epidemias siguientes actuaron, sin duda, como un freno constante a este crecimiento.

La población inglesa, igual que la de otros países, aumentó sólo muy lentamente, y hasta finales del siglo XVI no alcanzó la cifra anterior a 1349.

Efectos sobre las ciudades

Este lento crecimiento demográfico se refleja en la historia de las ciudades.

El siglo XII y, especialmente, el siglo XIII fueron testigos de la fundación de nuevas ciudades, y de la rápida expansión de otras más antiguas.

Este período de desarrollo urbano había finalizado ya una generación antes de la aparición de la «peste negra».

A pesar de no conocerse los efectos exactos de la peste en las ciudades, de lo que no cabe duda es de que para muchas significó tanto una pérdida de población como de comercio.

En Inglaterra, Sudbury, en Suffolk, por ejemplo, tenía 107 puestos de mercado en 1340, pero sólo 62 en 1361.

A primera vista parece que la «peste negra» produjo curiosamente pocos cambios en el campo.

Se tienen noticias de que en los primeros años de la década de 1350-60 se despoblaron numerosas explotaciones agrícolas, pero en seguida fueron ocupadas de nuevo.

Sus dueños ofrecían condiciones particularmente favorables para atraer a nuevos arrendatarios, conservándose, sin embargo, las costumbres tradicionales relativas al pago de impuestos y otras prestaciones a los dueños de las tierras.

Muy pocos pueblos quedaron totalmente desiertos.

La «peste negra» produjo una despoblación más generalizada en aquellas zonas donde la superpoblación había obligado a colonizar tierras pobres.

Las generaciones jóvenes abandonaron sus antiguos hogares para instalarse en tierras mejores, disponibles ahora en todas partes, lo que, como es lógico, llevó a la desaparición de algunas localidades.

En Castilla, por ejemplo, el Becerro de las Behetrías registra el despoblamiento de algunas zonas.

Escasez de mano de obra

¿Quién ocupaba la tierra que la «peste negra'» dejaba libre? Los nuevos arrendatarios procedían de la clase que anteriormente no había tenido acceso a ella, del extenso grupo de braceros sin tierras que habían sido empleados tanto por los agricultores como por los señores en trabajos ocasionales o permanentes.

Esta clase supo aprovechar la oportunidad de alcanzar la condición y la seguridad de los campesinos terratenientes, lo que repercutió en una alarmante disminución de la mano de obra contratada.

Esta fue la auténtica revolución que la «peste negra» produjo en el campo.

Los braceros que no ocuparon tierras libres dictaban sus propias condiciones a quienes quisieran contratarlos; y en un desesperado intento por combatir unos salarios que se disparaban, algunos países dictaron diversas leyes congelándolos.

Tal ocurrió en Inglaterra con el Estatuto de Braceros (1451) y en Castilla con el Ordenamiento de menestrales, del mismo año, dictado por Pedro I.

Estas medidas, que unos jueces especiales se encargaban de hacer cumplir, no evitaron la inevitable alza de los salarios: Tan sólo una generación después de la «peste negra», los salarios se habían incrementado en un cincuenta por ciento.

Si bien esto afectó a los precios de algunos productos, no se produjo una inflación generalizada.

La «peste negra» modificó asi la distribución de la propiedad y los recursos en beneficio de las capas más bajas de la sociedad.

La superpoblación y la escasez de tierras se convirtieron en fenómenos del pasado; las tierras fértiles se hicieron más accesibles y se abrió la vía hacia el declinar de los servicios manuales y la abolición de impedimentos legales, lo que contribuyó a mejorar la situación de los campesinos poseedores de tierras en el transcurso del siglo XV.

El asalariado sin tierras resultó también beneficiado. Al disponer de más dinero, como los productos básicos no costaban más que antes, su nivel de vida mejoró considerablemente.

Pero en aquélla época las cosas no se veían así.

Los agricultores se quejaban de los altos salarios que tenían que pagar a los braceros eventuales, que antes eran los últimos de los últimos, y de los aires de importancia que ahora se daban.

El campesino terrateniente no valoraba los posibles beneficios que la peste le iba a reportar a largo plazo. Sólo que su antecesor disfrutaba de una posición envidiable en el pueblo y podía contratar a trabajadores para que le ayudaran en sus tierras, mientras que ahora su posición social se había deteriorado.

peste bubonica

Esta fórmula del siglo XVII para evitar contraer la peste, revela un conocimiento de su forma de transmisión. La inscripción inferior dice: «COMO COMBATIR LA MUERTE EN ROMA MEDIANTE ROPAS PROTECTORAS, 1656.

Así van ataviados los médicos en Roma cuando acuden a visitar a enfermos de la peste.

Para protegerse de los miasmas contagiosos se cubren con una larga hopalanda, llevan grandes gafas y sobre la nariz un largo pico de materia aromática. Con sus manos enguantadas manejan una larga vara para señalar lo que necesitan.»


La «peste negra» azota China y el Turquestán, y en 1346 llegan las primeras noticias a los principales puertos europeos.

La peste hace su aparición en Crimea en 1347. Desde allí, los barcos mercantes genoveses la difunden por el Mediterráneo occidental. Sicilia resulta afectada en octubre de 1347, unos tres meses antes de que la epidemia azotara el continente.

En 1348, la peste se extiende por el norte de África, Córcega, Italia, Cerdeña, España y Francia, sin que nada pueda detener su avance.

El sur de Alemania, Suiza, el valle del Rin, Austria, Hungría y Holanda fueron afectados en 1349.

Un barco que partía de Calais la llevó a Inglaterra, desde donde se propagó por todo el sudoeste con gran rapidez.

Las consecuencias inmediatas de la peste, como la caída del comercio y el cese de las actividades bélicas, fueron de breve duración.

Entre los efectos económicos a largo plazo cabe citar la reducción de la superficie cultivada, el declive de las rentas, el empobrecimiento de muchos terratenientes y el aumento de los salarios.

malas noticias en el mundo

LA PESTE HOY: La prevención y el tratamiento de la plaga son relativamente éxitos en la actualidad.

El organismo que la causa fue descubierto, casi al mis tiempo, por el japonés Sharamiro Kitasato y el suizo Alexander Yersin, bacilo lleva el nombre de este último y la prevención fue posible gracias la inoculación de una vacuna preparada con organismos muertos o por la inyección de una cepa activa pero no virulenta llamadaYersinia.

Las drogas antibióticas estreptomicina o tetraciclina han demostrado tener éxito en combatir esta enfermedad en las personas infectadas.

Las ratas y las pulgas pueden ser tratadas con pesticidas, pero la plaga, en particular en su forma neumónica, es todavía tan peligrosa que la gente que cuidaba a los enfermos tiene que usar máscaras, trajes protectores y guantes, cual lo hacían —o se aconsejaba hacer— durante la época de la muerte negra o la Gran Plaga de 1665.

Nada nos explica cómo se extinguió la Gran Plaga de Europa a fines siglo XVII. Hay varias sugerencias, una de las cuales, la teoría de las rata es la más conocida.

Ésta supone que la amigable rata negra de las casas barcos fue perseguida por la más feroz rata marrón noruega que, se dice que apareció por primera vez en Europa en 1720.

La rata marrón habitaba en las cloacas y es más comúnmente infectada por una pulga diferente, que rara vez es transmisible a los seres humanos.

No obstante, es necesario precisar un par de cuestiones.

En primer lugar, la teoría de que la rata marrón mat6 la negra es sólo una presunción.

Las dos especies parecen no competir por el espacio ni la comida, y en muchos lugares viven próximas una de la otra respetando cada cual su territorio y alejadas entre sí.

Hasta pueden permanecer acostadas una junto a la otra cuando el lugar es lo suficientemente espacioso como para permitir que cada una se sienta satisfecha con sus codiciones.

En segundo término, no está probado que la rata negra alguna vez haya desaparecido, pero sí que volvió y desde 1910 ha aumentado su presencia en Europa.

Este hecho ha sido confirmado por F. E. Loosjes, quien comentó: “Si la plaga de las epidemias realmente desapareció con la rata negra es imperativo hacer un estudio cuidadoso de la especie actual y de su incremento, y, de ser posible exterminada».

Hay un tipo de plaga animal llamada «campestre” o “selvática” que afecta a los roedores, tales como ratas, conejos, liebres y ardillas.

La transmisión roedor-pulga-roedor podría llevar la infección a otras especies urbanas y amigables, como las ratas negras, los hámsters y los chanchitos de Guinea.

Hay una posibilidad de que éste sea un tipo de plaga que alguna vez fue humana

Y se transmitió a un roedor. Nuestros antepasados eran tan observadores como nosotros y ellos no parecen haber notado ningún incremento en la mortalidad de las ratas, un hecho que ha sido destacado en China, la India y Mongolia. A lo mejor la epidemiología es correcta, pero tratada de otra manera. 

Las grandes plagas pueden haber sido originadas por los seres humanos y luego transmitidas por las pulgas a las ratas.

Cualquiera fuese la respuesta a estos enunciados, el reinado de trescientos años de la plaga en Europa culminó por un proceso natural y no por una medida efectiva por parte del hombre.

No hubo ningún descubrimiento médico ni científico, ningún avance en la higiene social ni mejoramiento en el nivel de vida que pueda explicarnos esta desaparición.

Quien lea estas palabras y crea que el relato de la muerte negra es exagerado, y no está de acuerdo con el conocimiento médico moderno, permítame considerar la evidencia de Francesco Petrarca.

El gran poeta y humanista italiano, que conocía esa época porque sobrevivió a la peste en Italia, cuenta que Laura, su misterioso y platónico amor, murió de la plaga en Aviñón el 6 de abril de 1348.

Describió las casas vacías, los pueblos y los campos abandonados, los terrenos cubiertos por los muertos, el silencio sepulcral y vasto en todos lados. Recordó que los historiadores se quedaban silenciosos cuando alguien les pedía que describieran desastres similares, de médicos que enloquecían, de filósofos que se encogían de hombros, fruncían el entrecejo y colocaban un dedo sobre los labios silenciándolos

Petrarca termina aquel relato con estas palabras sentenciosas: “Es posible que la posteridad pueda creer estas cosas? Porque nosotros, que las hemos vivido casi no podemos creerlas”.

Fuente Consultada: Grandes Pestes de la Historia de Freederick Cartwright

Se sabía que las epidemias se iniciaban en los puertos la mayoría de las veces y desde allí se propagaban siguiendo los ríos y los caminos.

El modo en que alcanzó Marsella es característico.

El 23 de mayo de 1720 un barco cargado de balas de algodón, el Grand Saint-Antoine, llega procedente de Levante.

Durante la travesía han muerto numerosos marineros. Después de la visita obligatoria, los 14 médicos y cirujanos del Lazareto ignoran cuál es la naturaleza de la enfermedad que se los ha llevado. De todos modos el barco es considerado sospechoso y puesto en cuarentena.

Después, tras las protestas del capitán, de los armadores y los aseguradores, se autoriza el desembarco de las mercancías en las mismas dallas del muelle. Los primeros casos de peste se producen en el Lazareto, y un primer acceso tiene lugar en la ciudad desde los primeros días de julio; luego, tras una breve remisión, después de una tormenta diluviana que expulsa las ratas de las cavas y las cloacas, la epidemia vuelve a adquirir virulencia.El problema de las inhumaciones es trágico.

Los enterradores, llamados «cuervos», se llevan los cuerpos de las 4.000 personas que mueren por semana, sin ataúd, en unos carros especiales y los depositan en unas grandes fosas que podían contener unos sesenta cadáveres.

La mortalidad considerable era de un 70 a un 80 %. Los mismos problemas se encuentran en Marsella en 1720.

 

Citemos a Chateaubriand: «De vez en cuando se oía abrir una ventana y caer un cadáver… En un barrio cuyos habitantes habían perecido, los habían emparedado a domicilio como para impedir que la muerte saliera.

De estas avenidas de grandes tumbas familiares se pasaba a las encrucijadas cuyo pavimento estaba cubierto de enfermos y moribundos, extendidos sobre colchones y abandonados sin auxilio. Yacían osamentas medio podridas con viejos harapos mezclados con barro.»

Dos hombres se distinguen: Monseignéur de Belzunce y el caballero Ronze.

Prodigan sus cuidados a los apestados, de los que cada día moría un millar.

Los cuerpos alfombraban las calles. Con dos compañías de policía y equipos de forzados, se encargaban de las inhumacionas. «Un día los condenados a galeras vacilan en cumplir sus funciones fúnebres, el apóstol se sube a una de las carretas y obliga a los forzados a caminar: la muerte y la virtud iban al cementerio conducidas por el crimen y el vicio, aterradas y con admiración» (R. de Chateaubriand, Mémoires d’outre-tombe, V, pág. 429, Garnier).