Conferencia de Yalta

El Falangismo Español y Sus Características Resumen

Resumen del Falangismo Español y Sus Características

El término «falangismo» deriva de falange que, además de significar «cuerpo numeroso de tropas», expresa figurativamente un conjunto numeroso de personas unidas en cierto orden para un mismo fin.

La «Falange Española» es una agrupación política que se propone ser el «movimiento inspirador y base del Estado español y la disciplina por la que el pueblo asciende al Estado y el Estado le infunde las virtudes de servicio, hermandad y respeto a las jerarquías».

El falangismo fue creado en España por José Antonio Primo de Rivera, el 19 de octubre de 1933, como movimiento político opuesto al marxismo y al sistema parlamentario de gobierno.

El uniforme de los falangistas es la camisa azul con el escudo F.E. Forman el escudo un yugo horizontal cruzado por un haz de cinco flechas y boina roja. Su grito de lucha es ¡Arriba España!.

jose antonio primo rivera

Como parte de la campaña electoral para los comicios de noviembre de 1933, el 29 de octubre de ese año José Antonio Primo de Rivera, el hijo del fallecido dictador, presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid otro movimiento ultraconservador y antimarxista más, el falangista.

Con el deseo de evitar luchas internas, el rey de España Alfonso XIII suspendió el ejercicio de la autoridad real, el 14 de abril de 1931 y abandonó el territorio español. Inmediatamente se estableció la República, gobernada por una coalición de demócratas y socialistas reformistas y fue elegido presidente el señor Niceto Alcalá Zamora.

 El disturbio político siguió a medida que el control del gobierno pasaba de los izquierdistas a los derechistas, hasta que un Frente Popular —una coalición antifascista compuesta por demócratas, socialistas y la izquierda revolucionaria— tomó el poder en 1936. Sin embargo, para los altos oficiales del ejército, el Frente Popular era inaceptable, pues acreció la tendencia marxista del gobierno, la persecución de los enemigos políticos, los desórdenes callejeros, los atropellos a la ciudadanía, y se prepararon leyes confiscatorias de las grandes propiedades.

Con un ambiente sumamente caldeado, la nación era llevada hacia el Comunismo.

 franco franciscoConducidas por el general Francisco Franco (1892-1975), las fuerzas militares españolas se rebelaron contra el gobierno y comenzaron una guerra civil, sangrienta y brutal.

La  guarnición española de Marruecos, a las órdenes del general Francisco Franco se levantó en armas. Se estaba en julio de 1936. Rápidamente prendió la chispa revolucionaria en Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Burgos y otras ciudades de España.

La sangrienta guerra civil duró tres años. Los republicanos o «leales», como se autodenominaban, recibieron ayuda de material bélico y de comunistas mandados por Rusia. A su vez, los revolucionarios fueron ayudados por los «voluntarios» enviados por Hitler y Mussolini.

El Frente Popular tuvo la ayuda de camiones, aviones, tanques y consejeros militares de la Unión Soviética, así como de 40.000 voluntarios de otros países, mientras que las fuerzas de Franco fueron auxiliadas con armas, dinero y hombres por los regímenes fascistas de Italia y Alemania. Hitler utilizó la Guerra Civil Española como una oportunidad de probar el nuevo armamento de su revivida fuerza aérea. Poco a poco, las fuerzas de Franco derrotaron al Frente Popular y, después de la toma de Madrid, el 28 de marzo de 1939, terminó la Guerra Civil Española.

El general Francisco Franco pronto estableció una dictadura que duró hasta su muerte, acaecida en 1975. No fue un gobierno fascista, aunque es poco probable que se opusiera a los fascistas de Italia o a los nazis de Alemania.

El movimiento fascista en España, conocido como la Falange, encabezado por José Antonio Primo de Rivera (hijo del exdictador), contribuyó muy poco al éxito de Franco y desempeñó un papel secundario en el nuevo régimen. El gobierno de Franco, que favoreció a los grandes terratenientes, a los hombres de negocios y al clero católico, fue otro ejemplo de un regimén autoritario, tradicional y conservador.

La nueva república fue de corte izquierdista. Modificó la bandera española, aumentaron los desórdenes y las huelgas, se persiguió a los opositores, derechistas, se declaró la separa ción de la Iglesia del Estado, se confiscaron bienes de ecle siásticos, etc. El 16 de febrero de 1936 obtuvo mayoría de diputados, si bien no la mayoría de votos, el Frente Popular, integrado por la extrema izquierda: republicanos, socialistas, sindicalistas, comunistas. Las cortes votaron la destitución del presidente Alcalá Zamora, acusado de haberse excedido en sus poderes y nombraron como reemplazante a Manuel Azaña.

Con la capitulación de Madrid, el 19 de abril de 1939, fina lizó la guerra civil. Los principales dirigentes republicanos huyeron llevándose al extranjero el oro español.

Francisco Franco, jefe de los vencedores, asumió el poder con el título de «Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos». Secunda a Franco, la Falange Española. El 13 de febrero de 1934, este movimiento se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, fundadas en 1931 por Ramiro Ledesnin Ramos.

Los componentes de la Falange tuvieron parte activa en la guerra civil y, pocos meses después de estallar esta, los lun dadores de ambos movimientos, fueron fusilados por sus ene migos políticos.

Falangista:  Miembro del antiguo partido fascista oficial de la era franquista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del General Primo de Rivera, dictador de España de 1923 a 1930. José Antonio, cuyo objetivo era el hincapié en la tradición nacional, y no en una ideología estrictamente fascista, murió fusila do por los republicanos el 20 de noviembre de 1936, poco después del estallido de la Guerra Civil. Hacia 1937, los falangistas daban muestras de radicalismo social y Franco los fusionó con otros grupos fascistas y tradicionalistas a fin de constituir la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, único partido político permitido en España durante la era de Franco, aunque más adelante su influencia decayó mucho y rápidamente cuando Franco trató de liberarse de su dependencia respecto de ella.

La Falange Española, es el único partido político permitido; su jefe es el propio Franco, llamado el Caudillo.

Sus propósitos: 1° Lucha contra el comunismo;

2º Unidad española; 3° Dignificación del trabajo. España es un Estado católico, social y representativo.

Las libertades individuales están garantidas por el Fuero de los Españoles, que data de 1945.

El trabajo es un derecho y un deber social.

El Fuero del Trabajo establece las bases del Estado Nacional Sindicalista.

Durante la transición española a la democracia, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se legalizaron los grupos escindidos del falangismo español: FE de las JONS auténtica y FE independiente, ambos sin importancia política alguna en la organización del nuevo Estado democrático.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

Conferencia de Yalta Acuerdos con los Aliados Reparto del Mundo

Conferencia de Yalta con las Potencia Aliadas
Acuerdos Para El Reparto del Mundo

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La Unión Soviética, el único país socialista en aquel tiempo, no parecía demasiado temible. Muchos, incluido el propio Churchill, suponían que sería fácilmente derrotada por el Tercer Reich. ¿Acaso no lo había sido Francia, «infinitamente más adelantada»? Pero según se pensaba, la prolongación de la resistencia soviética sería tiempo ganado para las «democracias occidentales» y tiempo perdido para Hitler.

Un Hitler al que a la postre habría que agradecer que eliminara al comunismo —al socialismo— de la faz de la tierra. Así suele ser de miope a veces la visión de los gobernantes.

Cuando, después de las batallas de Midway, en el Pacífico; de El Alamein, en África; y de Stalingrado, en Rusia, el Eje se batió en retirada y la Unión Soviética se reveló como una potencia de primer orden, capaz de desbaratar a la más imponente máquina de guerra conocida hasta entonces, hubo que pensar en dar forma al mundo de la posguerra, a ese mundo prometido en la Carta del Atlántico.

Se pensaba todavía en función de los «Tres Grandes». ¿Francia? No contaba, a pesar de las actitudes que asumía el «intratable» general de Gaulle, quien tascaba todavía el freno de la subordinación. Roosevelt no lo miraba con simpatía. Veía en él una personificación del Imperio Francés, como veía en Churchill la del Imperio Británico.

En la Conferencia de Yalta, celebrada del 4 al 11 de febrero de 1945, los “Tres Grandes” de izquierda a derecha, (el dirigente británico Churchill, el presidente americano Franklin D. Roosevelt y el líder soviético Stalin) decidieron el reparto del territorio europeo al final de la Segunda Guerra Mundial.

En cambio, había que contar mucho con la Unión Soviética. En qué forma arrolladora avanzaban sus ejércitos! Con alarma de muchos. Entre ellos, el primer ministro británico, que mascaba furiosamente su eterno cigarro. Hubo reuniones previas de Roosevelt y Churchill. En Casablanca, con de Gaulle y su rival Giraud.

En El Cairo, con Chiang Kai-shek, en lucha desde hacía tiempo con el Japón.. . y, más todavía, con los hombres de Mao Tse-tung. Y, finalmente, los «Tres Grandes» —Roosevelt, Churchill y Stalin— se reunieron primero en Teherán —noviembre de 1943— y luego en Yalta —febrero de 1945—, mientras las fuerzas todavía aliadas avanzaban en todos los frentes y el Eje agonizaba. La designación de Yalta, en la Crimea recién liberada, como sede de esta última conferencia fue un reconocimiento de lo mucho que en adelante iba a pesar Moscú en el mundo.

Quedó así preparado el terreno para la conferencia de los «Tres Grandes» en Postdam, el «Versalles prusiano» caro a Federico el Grande, en las proximidades del recién conquistado y totalmente devastado Berlín. También allí los soviéticos actuaron como «dueños de casa». Pusieron buena cara en la euforia del triunfo, a pesar de que había ya muchos recelos en el ambiente, de que se habían registrado ya los primeros síntomas de la «guerra fría».

El Tercer Reich se había hundido y las «democracias occidentales» tenían delante, no a Hitler, sino a aquel mariscal Stalin que, al frente de un enorme país en armas, había lanzado poderosos ejércitos hacia el Oeste y liberado del yugo nazi, no solamente su propio territorio, sino también todo un rosario de naciones de la Europa oriental.

Y ya no estaba Roosevelt para buscar un sincero entendimiento con Stalin. Roosevelt, muy minado por la enfermedad y por el agotador ajetreo de los años de guerra, habla fallecido poco después de Yalta. Lo había reemplazado automáticamente su compañero en el «binomio presidencial», Harry Truman, un hombre de visión mucho más estrecha, ya muy atento a los clamores de prevención que se elevaban en Estados Unidos.

Y el mismo Churchill, derrotado en las primeras elecciones generales celebradas en Gran Bretaña después de la guerra, tuvo que ceder el puesto en plena conferencia a su rival, el laborista Clement Attle. El esforzado campeón del Imperio Británico se libró así de más de una pataleta.

Porque en Postdam —julio y agosto de 1945— no se hizo más que concretar y detallar lo que ya se había convenido en líneas generales en Teherán y con mucha más precisión en Yalta. De todos modos, causa asombro leer ahora las catorce seciones del comunicado que se emitió después de la conferencia de Potsdam. La mayoría de sus estipulaciones no se cumplieron, se tratara de la reorganización de Alemania o de la condena del régimen franquista, del «afianzamiento de una paz justa y duradera» o de las reparaciones de guerra.

Y aquellas que fueron cumplidas debieron su buena suerte más a la fuerza de las circunstancias que al concierto de las voluntades de quienes habían librado una lucha común contra la regresión fascista. En realidad, había ya una nueva alineación en bandos. Eran los bandos de la «guerra fría». ¿Postdam? Se citaría este nombre únicamente cuando conviniera. En lo demás, evocaría un simple papel mojado. ¿De quién fue la culpa?

Fue en Postdam también donde Stalin confirmó su promesa de que, a los tres meses de terminada la guerra en Europa, la Unión Soviética declararía la guerra al Japón y atacaría a los ejércitos japoneses en Manchuria, a fin de acelerar la rendición del ya acorralado Tokio. Y fue también en Postdam donde Truman habló a Stalin, en términos muy vagos y herméticos, de la existencia de una «nueva arma» que en caso necesario se utilizaría. Stalin no pareció darse cuenta del significado de estas palabras. Eran el anuncio de los terribles holocaustos de Hiroshima y Nagasaki. Muchos han visto en ellos los comienzos de la «guerra fría».

LA CONFERENCIA: En la estación balnearia de Yalta (Crimea) tuvo lugar entre el 4 y 11 de febrero de 1945, la conferencia en la cumbre entre los jefes de estado de Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética para definir las zonas de influencia de cada potencia en el mundo una vez acabada la guerra. En la ocasión, el presidente Roosevelt consiguió que Stalin declarara la guerra a Japón, que apoyara la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la partición de Corea y que Churchill, quien se negó a devolver Hong Kong a China, que aceptara una zona francesa en la Alemania ocupada.

Por su parte, Stalin obtuvo de los líderes occidentales la aprobación de la línea Curzon como frontera soviético-polaca y la línea Oder-Neisse como frontera occidental polaco-alemana, el reconocimiento de sus derechos sobre Manchuria y la formación de regímenes pro- soviéticos en los países centroeuropeos con la promesa de instaurar gobiernos democráticos.

En la Conferencia se trató, asimismo, de los términos de la destrucción del poderío militar alemán, la prohibición de su industria bélica, el juicio a los criminales de guerra y la desnazificación del país. Según los planes aliados, Alemania sería dividida en tres zonas de ocupación (que serían cuatro tras la incorporación de Francia).

Por último, se decidió la creación de una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad (ONU), con derecho de veto de las grandes potencias.

Churchill, Roosevelt y Stalin durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945. En este encuentro entre los jefes de los principales países aliados se trataron temas tan importantes como la ocupación de Alemania y la reorganización de los territorios liberados.

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La Solucion Final de Hitler al Problema Judío El Plan NAZI

La Solución Final de Hitler Para Los Judíos

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea.

El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación.

Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada «solución final al problema judío».

En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio.

Desde 1940 se utilizaban los special-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo.

Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios.

El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 20 de enero de 1942.

Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos.

El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas.

La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año.

Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La «Solución final» se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, «arianización«, hasta llegar finalmente a los pogroms de la «Noche de los cristales rotos», actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana.

Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que «el judío» constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como «un fermento de descomposición», desorden, caos y «degeneración racial», y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del «cosmopolitismo desarraigado» del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial.

Eran el Weltfeind (el «enemigo mundial») contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes.

Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces.

En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos.

Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones.

No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas

Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior).

Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático.

Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate.

(Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones.

El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba «la cuestión judía». Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas.

El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas.

El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia.

El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hess, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau.

En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943.

Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas…

Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor.

Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas.

Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida.

Pero pronto se hizo presente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos.

El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo.

El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido.

Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.

La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio.

El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente.

Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo.

Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte.

Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos.

Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos.

Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas.

Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada…

Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: «Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados.

Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural.

A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería.

La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el «mejor momento psicologico» y justificó sus palabras de la siguiente forma:

«Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes.

Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS.

El juicio puso fin a su propio engaño.

Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión.

Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad.

Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó.

Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez». (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto.

Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones.

Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios.

La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente.

La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales».

Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial».

Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson

Intento de asesinato a Hitler Plan Matar Hitler Operacion Valkiria

Intento de asesinato a Hitler Plan Matar Hitler
Operación Valkiria

En 20 de julio de 1944 una conspiración con Adolf Hitler fue llevada a cabo por miembros del alto mando Alemán inconformes con el rumbo que estaba llevando la guerra y en desacuerdo con un Hitler que cada vez se veía más fantasioso. El asesinato pudo haber funcionado sin embargo el maletín que llevaba la carga explosiva fue colocada en el lado opuesto a Hitler de la maciza columna de la mesa donde se llevaba a cabo una reunión con sus generales: Hitler sólo obtuvo una lesión en el oído y otra en el brazo.

ANTECEDENTES: El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, su mayor error. Hitler y los mandos militares pensaban que sería una campaña breve que decidiría la guerra. Los alemanes ocuparon un gran territorio, pero sin ninguna victoria decisiva y con apuros invernales. Después de la primera paralización de Stalin, Rusia organizó un ejército llamando a la “guerra patriótica”, justificada por la brutalidad del invasor.

La guerra, hasta ese momento europea, se mundializó luego del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. El país nipón, con un régimen militarista y autoritario, desarrollaba una guerra imperialista en el sudeste asiático. Los japoneses creían que su expansión les exigía el control naval del Pacífico y que esto conduciría a la guerra con Estados Unidos, por lo que atacaron Pearl Harbor para destruir parte de la Armada estadounidense y que ésta no pudiera reaccionar. Fue entonces cuando Estados Unidos se movilizó plenamente.

La situación para Alemania cada día se complicaba mas, y un gran grupo de oficiales de alto rango creía que era necesario terminar la guerra cuanto antes, o bien, reemplazar al conductor de nazismo por otro que represente mas coherentemente sus propios ideales. Adolf Hitler siempre sospecho de un posible atentado contra él, pero lo que nunca pensó es que podía gestarse desde dentro de la misma cúpula de los altos mandos del gobierno alemán.

Klaus Von Stauffenberg fue el elegido por su proximidad a Hitler desde su puesto como Jefe del Estado Mayor, cargo que ocupaba desde que quedara herido en la guerra en África, donde perdió la mano derecha, dos dedos de la izquierda y el ojo izquierdo. Desde entonces lució un parche porque no encontró un ojo de cristal adecuado. Tras pergeñar tres posibles atentados, se decide que serían dos bombas las que, desde el bunker que ocupaba Hitler en Polonia y conocido como la «Guarida del Lobo», le harían volar por los aires.

Von Stauffenberg pretendía que, tras matar a la cúpula dirigente, las fuerzas militares ocupasen los centros de poder y de comunicación, y arrebatasen a los nazis las riendas del estado, neutralizando preferentemente a las SS. El 1 de julio de 1944 fue destinado a la jefatura del Estado Mayor y concreté el plan, en el que estuvieron implicados unos 500 militares y políticos, entre ellos el jefe de la inteligencia alemana, el almirante Wilhelm Canaris.

 

Klaus Shenk Von Stauffenberg, quien fuera el coronel más joven del ejército alemán y en esos momentos Jefe del Estado Mayor para los Ejércitos en la Reserva, iba a ser el encargado de llevar a cabo el atentado que debía asesinar al Führer. En cuarenta y dos ocasiones se pretendió acabar con la vida del dictador, sin que nadie hubiera conseguido si quiera herirle de gravedad.

Este coronel de Estado Mayor había nacido en Baviera en 1907, en el seno de una familia aristocrética —heredó el título de conde- y católica. En 1933 se casó con la baronesa Nina Freiin von Lerchenfeld, con la que tuvo cinco hijos.

Años antes, en 1926, había entrado en el ejército y aunque sus posturas políticas eran conservadoras aceptó de buen grado el ascenso de Hitler, la violenta política antijudía emprendida por el régimen nazi le enajenó pronto sus simpatías, comenzando un lento pero constante distanciamiento del nazismo. Este coronel que participó en diversas invasiones y condecorado con la Cruz de Hierro, había sido herido gravemente en 1943y durante su recuperación maduró la idea de eliminar a Hitler para salvar a Alemania de la destrucción total.

Ya en Berlín, recuperado y en activo servicio, planeó y organizó la conspiración deciendo adoptar el plan Valquiria (Walküre). Este plan había sido diseñado por Heydrich para mantener el control por parte del partido en caso de un intente de golpe de estado.

El Plan Sin duda, el plan era muy complicado y arriesgado. En una reunión con su Estado Mayor, Stauffenberg, acompañado de su asistente personal haría estallar dos bombas de fabricación británica. Él, con una excusa, una simple llamada de teléfono de la que le avisaría su asistente, saldría de la habitación momentos antes de la explosión. Las bombas tenían ciertas particularidades.

operacion valkiria destrozo

Cada una de ellas contaba con un kilogramo aproximado de explosivo, para que explotaran se debía romper una cápsula que contenía un ácido. Dicho ácido, en un plazo de entre 10 y 20 minutos disolvería un alambre de retención para que un percutor activara el detonador. Además, este tipo de bomba una vez armada no se podía desactivar. Un mecanismo complicado y con el que el factor tiempo era toda una incógnita. Así las cosas, con Stauffenberg dentro del complejo llega una mala noticia: la reunión prevista para las 13:00 horas, se adelanta.

El 20 de julio de 1944, von Staufeffenberg hizo estallar en el cuartel general de Hitler la bomba que llevaba. Problemas de última hora ocasionaron que sólo se activase una de las dos bombas que terna. Este hecho junto a que la reunión no se celebrase en un búnker cerrado como estaba previsto, atenué el poder de la onda expansiva. El maletín tampoco acabé junto a Hitler como estaba previsto. Hubo cuatro muertos y el Führer apenas resulté herido.

Stauffenferg fue ejecutado mientras gritaba: “Larga vida a la sagrada Alemania”. Como consecuencia de la intentona se desencadené una feroz represión, en la que las SS ejecutaron, tras terribles torturas; a casi 6,000 acusados. A muchos de ellos, para hacer particularmente cruel y lenta la agonía, se los ahorcó con cuerdas de piano.

El cuerpo de Stauffenberg, que había sido enterrado con honores, fue exhumado por orden de Hitler; sus restos fueron quemados y se aventaron sus cenizas. Toda su familia fue hecha presa y sólo el caos de los últimos días de la guerra evité su ejecución. Uno de sus hijos, Berthold, llegó a mayor general en 1994 en el seno del ejército alemán.

El 20 de julio de 1944, el conde Von Stauffenberg, a la cabeza de un grupo de generales alemanes, hizo estallar una bomba en el cuartel general del Fürher. Erwin Rommel, implicado en la conjura, fue «invitado» a suicidarse. La represión fue atroz.

Fuentes Consultadas: Wikipedia – Segunda Guerra Mundial Tomo 17 «Un Puente Demasiado Lejos»

Batalla de las Ardenas 1944 Resumen Segunda Guerra Mundial

Batalla de las Ardenas 1944: Resumen – Segunda Guerra Mundial

A finales de 1944, gran parte de la Francia ocupada había sido liberada, y los aliados estaban convencidos de que la guerra llegaba a su término. A finales de diciembre de 1944, el general Montgomery comentó: «Alemania está en la actualidad luchando a la defensiva en todos los frentes. Su situación es tal que ya no está en condiciones de lanzar operaciones ofensivas de gran envergadura».

No había dudas, porque Alemania estaba en agonía total, y el Tercer Reich que duraría mil años, parecía tener un triste fin a corto plazo. Los aliados avanzaban hacia Berlín para dar el golpe final, pero Hitler tenía aun un «as» en su manga, pues tenía en mente desde tiempo atrás un plan para jugar esta última carta, creando un feroz contraataque en la zona de las Ardenas en Francia, al mando del general Rundstedt.

Hitler sabia que si llegaba a conquistar Amberes y llegar al mar, los aliados quedarían atrapados entre los países bajos y no tendrían escape, y para ello estudió un BATALLA DE LAS ARDENAStremendo ataque con 250.000 hombres,11 divisiones blindadas, 2000 tanques y 3000 aviones, era su última oportunidad, sabía del poder alemán y recordaba sus éxitos iniciales.

Al amanecer del día 16 de diciembre, 22 divisiones alemanas —acorazadas y de infantería— se lanzaron contra las débiles líneas aliadas en el frente de las Ardenas, con el fin de ocupar Amberes y dividir en dos al ejército aliado. Los aliados fueron sorprendidos por el repentino ataque, las seis divisiones norteamericanas que defendían la zona se replegaron en todos los puntos.

Mientras Eisenhower enviaba refuerzos para defender al menos los flancos de la brecha, la 101 división aerotransportada logró conservar el importante nudo viario de Bastogne. A finales de diciembre, los aliados detuvieron a los alemanes al este del Mosa. El 8 de enero, Hitler comprendió que sus audaces planes habían fallado y ordenó la retirada de los panzers.

La batalla de las Ardenas no fue sólo la más larga en el frente occidental, pues duró desde mediados de diciembre de 1944 hasta enero de 1945. Fue la última gran apuesta de Hitler. Los aliados vencieron porque poseían mejor armamento, sobre todo tanques. La clave estuvo en la movilidad. En sólo cuatro días, los americanos pudieron multiplicar por dos sus efectivos de infantería en las Ardenas, y triplicar sus blindados. Aunque fue la mayor victoria de Estados Unidos en Europa durante la guerra, las bajas fueron muy elevadas por ambos bandos.

En total murieron 20.000 hombres y 160.000 resultaron heridos o fueron hechos prisioneros.

La derrota fue un duro golpe para los alemanes. La moral de las tropas quedó bajo mínimos. Los alemanes tuvieron que utilizar fuerzas de reserva que pensaban emplear contra los soviéticos, y eso facilitó a la URSS consolidar su victoria en el frente oriental.

 Un general alemán escribió en su diario, el 16 de enero de 1945: «Hace cuatro semanas empezó nuestro ataque. ¡Qué rápidamente ha cambiado todo! Ahora no parece quedar ya esperanza».

 

Mujeres de Hitler Eva Braun Amores y Amantes de Hitler

Mujeres de Hitler – Eva Braun – Amores y Amantes de Hitler

Mujeres de Hitler, Sus Amores: Eva Braun y otras

adolf hitler lider de alemania

HITLER ADOLF (1889-1945)
(Brannau-am-Inn, Austria, 1889-Berlín, 1945)

LAS MUJERES DE HITLER:  Cada 18 de septiembre Adolf Hitler depositaba un ramo de flores a los pies del cuadro de su sobrina Geli, que en 1931 se había suicidado en el piso de Hitler situado en Prinzregentenstrasse, Munich.

Aquel golpe del destino fue terrible para el futuro líder de la Alemania nazi. Hitler intentó seguirla en la muerte, pero su fiel amigo y secretario Rudolf Hess pudo quitarle la pistola de las manos en el último minuto. Angela Raubal, Geli como sería conocida, era hija de Angela, la hermanastra de Hitler, y era 20 años más joven que él.

Retratos de Geli, su sobrina

En el verano de 1925 pesaba sobre Hitler la prohibición de hablar en público, así que se dedicó exclusivamente a escribir. Se retiró a la montaña, alquilando una castillo en Obersalzberg, Berchtesgaden. Invitó a su hermanastra viuda para llevarle la casa.

Angela se trasladó desde Austria y su hija Geli tuvo la ocasión de conocer a su tío, por aquel entonces ya famoso. Geli se convirtió en su gran amor, tan pronto como Hitler disponía de tiempo libre corría para estar a su lado. Pero la relación con Hitler no era  fácil; los celos la acompañaban a todas partes cortándole toda iniciativa y libertad.

gelli sobrina de Hitler

gelli y hitler

gelli adulta sobrina de hitler

El tiempo pasado al lado de Geli marcó la vida de Hitler. Su dolor fue tan profundo que selló su habitación en Prinzregentenstrasse. Sólo su ama de llaves, Anny Winter, y él entraban en ella. Corrieron rumores de que el suicidio de Geli se debió a un embarazo no deseado, pero el historiador Werner Maser demostró que no existen razones para pensar que Hitler tuviera algo que ver en el suicidio de Geli.

Pese a estar locamente enamorado de ella en 1929 Hitler mantuvo relaciones, por lo menos, con otras dos mujeres. A las dos las conoció en el estudio de su amigo y fotógrafo personal Heinrich Hoffmann.

HenrietteHitler tuvo que ponerse a salvo de las trampas tendidas por la joven, bonita y algo opulenta Henriette, hija de Hoffmann y más tarde esposa del jefe de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach. Henriette intentó conquistar por todos los medios posibles a Hitler, haciéndole de paso rabiar a Eva Braun (imagen izq.) , empleada de su padre. Hitler salió con ella en varias ocasiones, pero nunca le prestó demasiada atención, decantándose por Eva con la que cada vez pasaba más tiempo.

La discreta Eva, tras la muerte de Geli, fue ganándose poco a poco el afecto de Hitler. Para ello no dudó en obedecerle sin protestar. No fumaba en su presencia y sólo bailaba a escondidas. Pasaba largas temporadas a solas pudiendo disfrutar de su afición al deporte, especialmente a la natación y el esquí.

Eva no pasó de ser una sombra a la que Hitler recurría. En su diario llegó a escribir: “… sólo me necesita para una cosa”. En su soledad los celos se apoderaban de ella; y no le faltaban motivos.

Una de sus rivales fue Unity Walkyrie Mitford, hija de lord Redescale y cuñada del jefe del partido fascista británico. Su competidora, divida interiormente entre Inglaterra y Alemania, terminó pegándose un tiro cuando las dos potencias entraron en guerra. No murió, pero su vida se apagó en 1948 tras sufrir los daños causados por la bala en su cerebro.

Hitler no era precisamente un conservador en muchos aspectos de la mujer. El 1 de marzo de 1942 dijo: “Una muchacha que tenga un niño y cuide de él es para mí más importante que una solterona. Los prejuicios sociales están en franco retroceso. La naturaleza se abre paso. Estamos en buen camino”.

No era partidario del matrimonio y pensaba que los hombres debían dejar su huella en cada mujer. Al ser fiel a sus palabras Eva Braun se vio obligada a soportar toda una serie de infidelidades.

Antes de llegar al poder, junto con sus amigos, Hitler se divirtió en fiestas y celebraciones. Joseph Goebbels le acercó al mundo del teatro y el cine. Las aventuras con actrices famosas comenzaron. La rubia, alegre y exuberante Gretl Slezak, hija del cantante de opera judío Leo Slezak, fue la primera de ellas. Goebbels también le presentó a la hoy legendaria Leni Riefenstahl, quien después de su ascenso al poder gozó del favor incondicional de Hitler, filmando las películas “Der Sieg des Glaubens” y “Der Triumph des Willens” recibiendo el premio nacional de cinematografía. Por deseo incondicional del Führer también filmó los Juegos Olímpicos de 1936.

Leni siempre ha negado que mantuviera relaciones sexuales con Hitler; algo que también afirmó Mady Rahl, aunque en los círculos artísticos de Estados Unidos fueron declaradas “favoritas” de Hitler, perdiendo con ello todo el mérito de su trabajo.

Adolf Hitler tuvo un atractivo especial para las mujeres, pero curiosamente no todas en el aspecto sexual. Hitler llamó a estas relaciones “afecto de madre” y curiosamente así ocurrió. Algunas de ellas, después de 1945, siguieron afirmando que lo mantenían sobre el dictador nazi. Helene, esposa del mundialmente famoso fabricante de pianos Bechstein, quedó fascinada por Hitler y le presentó a sus amistades. Incluso consiguió que su marido prestara dinero al partido nacionalsocialista. De este grupo de mujeres Hitler consiguió voluntariamente diversos objetos de valor que empeñaba cuando corrían malos tiempos.

Pero volviendo a la cuestión sexual, la lista de mujeres ricas que se enamoraron hasta la histeria de Hitler es muy larga. Por su extraordinaria belleza cabe destacar a Inga Ley, mujer de Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo, y María Reiter-Kubisch, hija de uno de los fundadores de la socialdemocracia en Berchtesgaden. Se conocieron en 1926 y sus relaciones, pese a estar casada, se mantuvieron como mínimo hasta 1938.

Con el paso del tiempo y conforme la guerra fue transcurriendo, Hitler, que siempre le gustaba la compañía de bonitas mujeres, fue apartándose de ellas, quedando únicamente Eva Braun a su lado.

La fidelidad de Eva se vio “recompensada” cuando los días del Tercer Reich tocaban a su fin. Hitler se casó con ella por “los muchos años de fiel amistad” El 30 de abril de 1945, según la historia oficial, el matrimonio se suicido. Eva con una ampolla de veneno y Hitler pegándose un tiro en la cabeza.