Historia de Yugoslavia

Objetivos de la Guerra en Irak Doctrina Bush Invasión a Irak

OBJETIVOS Y CLAVES PARA ENTENDER EL ATAQUE A IRAK

LA DOCTRINA BUSH:

1) EE.UU. tiene el derecho de llevar a cabo acciones militares ofensivos contra aquello países que se considere una amenaza para la seguridad nacional, por ejemplo por poseer armas de destrucción masiva

2) Quienes ofrezcan cobijo a los terroristas son culpables también de terroristas y recibirán iguales tratos ofensivos.

 

George Bush (h.)

OBJETIVO: «La región del Golfo ha sido la más importante del mundo en

cuanto a producción de energía desde la Segunda Guerra Mundial y se espera que lo siga siendo durante, al menos, una generación más. El Golfo Pérsico es una inmensa fuente de poder estratégico y de riqueza material. E Irak ocupa un lugar absolutamente fundamental en él. Irak posee las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo, y el crudo iraquí es muy fácilmente accesible y barato.

Si se tiene el control de Irak, se estará en una posición muy fuerte para determinar el precio y los niveles de producción (no demasiado altos pero tampoco demasiado bajos) para debilitar a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), y para influir en el resto del mundo. Esto no tiene nada que ver con el acceso al petróleo para importarlo en Estados Unidos, sino con el control de dicho petróleo.

Si Irak quedase en algún lugar de África central, no se elegiría como ejemplo básico en el que aplicar la nueva doctrina de la fuerza. De todos modos, nada de esto explica la elección del momento preciso en que se inició la actual invasión de Irak, pues el control del petróleo de Oriente Medio ha sido una preocupación constante.» Noam Chomsky

La guerra de Irak es el error más grave de la política exterior de Estados Unidos desde la decisión de Lyndon B. Johnson de incrementar masivamente la presencia militar en Vietnam.

ANTECEDENTES: Tras el ataque  terrorista del 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Irak. Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Irak estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Irak y derrocó a Saddam. No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Irak después del «cambio de régimen». Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales. Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Irak sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

Otra dimensión de la guerra de Irak que suele obviarse es la económica. El brutal déficit de Estados Unidos obedece a una doble razón: a la tradicional política republicana de reducir los impuestos a las grandes corporaciones y a las personas de mayores ingresos con el propósito iluso de activar la economía, y al costo estratosférico de la guerra y la ocupación de Irak. La economía norteamericana no tiene solución hasta que no logre una salida a la tragedia iraquí.

La guerra de Irak quiebra los equilibrios del mundo. Al actuar al margen de las Naciones Unidas y del consenso internacional, Estados Unidos y sus aliados crearon un precedente enormemente peligroso, como podemos ver hoy con la actuación rusa en Georgia.

Por si fuera poco, como ya es una verdad comprobable, las razones esgrimidas para llevar a cabo la acción bélica eran falsas. Se trató de un montaje de los servicios secretos norteamericanos y británicos. Sadam Husein se había deshecho de sus armas de destrucción masiva, y eso lo sabían los norteamericanos. El vergonzoso intento de manipulación de los inspectores nucleares de las Naciones Unidas y del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), encabezados por el escrupuloso sueco Hans Blix, es una página negra en el historial diplomático norteamericano.

Además, la señal enviada a otros países es que el problema no es tener armas de destrucción masiva, sino no tenerlas. Dicho de otro modo, Estados Unidos no habría atacado Irak de saber con certeza que el tirano Husein poseía la bomba atómica, del mismo modo que no sólo no ataca a Corea del Norte, sino que se pliega a sus exigencias en unas negociaciones a conveniencia.

Así, la guerra vulneró la economía norteamericana, el derecho internacional, y produjo una propagación de armas de destrucción masiva sin precedentes. El empeño de Ahmadineyad de que Irán se haga con la bomba atómica, probablemente ya coronado con éxito, está íntimamente relacionado con los errores de cálculo de la administración Bush en la guerra de Irak. (Fuente: Antonio Navalón. Paren el mundo que me quiero enterar)

LAS MENTIRAS: EE.UU. liberará a Irak del terrorismo para construir una democracia con valores occidentales (objetivo logrado a través de la propaganda oficial)

En un sondeo de opinión realizado por una organización occidental, se preguntaba a los iraquíes: ¿Por qué cree que Estados Unidos ha entrado en Irak? En la pregunta no se utilizaba la palabra «invadir». Algunos iraquíes estaban de acuerdo con el presidente Bush y con el 100 por 100 de los comentaristas occidentales. El 1 por 100 dijo que el objetivo de la invasión fue establecer la democracia. El 70 por 100 dijo que el objetivo era apoderarse de los recursos naturales de Irak y reorganizar la región de Oriente Medio, o sea, coincidían con Richard Perle y Paul Wolfowitz.

Esa era la opinión más aplastante. El 50 por 100 aproximada mente dijo que Estados Unidos quiere establecer una democracia en Irak pero no permitirá que el Gobierno iraquí lleve a cabo sus propias políticas sin contar con la influencia estadounidense. Dicho de otro modo, entienden que Estados Unidos quiere la democracia siempre que Estados Unidos pueda controlarla. Es correcto. Una democracia es un sistema en el que eres libre de hacer lo que quieras, siempre y cuando hagas lo que se te dice.

Hay una cantidad tan apabullante de pruebas que demuestran esta afirmación, que resulta aburrido repetirlas. Pero los comentaristas estadounidenses son incapaces de entenderlo. Los iraquíes, por el contrario, parecen entenderlo a las mil maravillas, en parte por que conocen su propia historia.

En 1920 Gran Bretaña creó Irak artificialmente y estableció sus fronteras de tal modo que ellos, y no Turquía, pudiesen tener el control del petróleo de la parte norte. Y se aseguraron la dependencia de Irak al dejarlo sin acceso al mar. Lo cual a su vez explica que Gran Bretaña colonizase Kuwait. Gran Bretaña declaró entonces a Irak como país libre e independiente, que iba a ocuparse él sólito de sus propios asuntos.

Si echas un vistazo a los registros de la British Colonial Office, que antes eran secretos pero ahora se han hecho públicos, verás que los británicos decían que Irak sería un país libre, pero gobernado con una «fachada árabe», detrás de la cual seguirían gobernando ellos. Los iraquíes no necesitan leer esos documentos secretos. Conocen muy bien su propia historia. Y saben hasta dónde llegaba su libertad.

Basta un minuto para darse cuenta de que es absolutamente imposible que Estados Unidos y Reino Unido vayan a tolerar la existencia de un Irak democrático y soberano. Piensa en el tipo de políticas que aplicaría un Irak democrático. En primer lugar, el Estado contaría con mayoría chiíta, por lo que seguramente entablaría relaciones con Irán, también de mayoría chiíta.

En Arabia Saudí la población chiíta es bastante numerosa también, precisamente en las zonas donde están las explotaciones petrolíferas. Un Irak independiente de mayoría chiíta, justo puerta con puerta de Arabia Saudí, podría despertar reacciones en dichas zonas, lo que muy bien podría significar que el corazón de los recursos energéticos mundiales quedaría bajo control o la influencia de un gobierno chií independiente. ¿Estados Unidos va a tolerar semejante situación? Inimaginable.

En segundo lugar, un Irak independiente trataría de recuperar su lugar histórico como una de las fuerzas motrices, por no decir la fuerza motriz, del mundo árabe. ¿Qué significaría eso? Que Irak se rearmaría y probablemente sí que desarrollaría armas de destrucción masiva, primero como elemento disuasorio pero también como forma de plantar cara al principal enemigo de la región: Israel. ¿Estados Unidos se va a sentar tan ricamente y a tolerar que ocurra algo así?

Las posibilidades de que Estados Unidos y su perro de ataque, Reino Unido, se queden tan panchos mientras dejan hacer a Irak son tan remotas que ni siquiera se pueden plantear en una conversación. Los planifica-dores estadounidenses y británicos no pueden estar pensando en un Irak democrático. Es inconcebible.

Fuente Consultada:
Ambiciones Imperiales Noam Chomsky
50 Cosas que debes saber de la historia del mundo Ian Crofton

Pagina Basada en una Nota del Diario Clarín

Tratado de Paz Guerra Egipto-Israel Acuerdo Arafat-Yitzhak

Tratado de Paz de Medio Oriente Clinton Acuerdo entre  Arafat-Yitzhak 

El apretón de manos asombró al mundo. El presidente de la OLP, Yasser Arafat, se levantó con impaciencia; el primer ministro israelí Yitzhak Rabin necesitó un codazo del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que acogió la ceremonia de la firma en el jardín de la Casa Blanca, pero por fin, el 13 de setiembre de 1993, los lideres de dos pueblos que llevaban 45 años en guerra se dieron la mano.

Sólo habían concluido un tratado preliminar pero significaba la mayor esperanza para Oriente Medio desde los acuerdos de Camp David de 1978.

La Imagen recorrió el mundo: acompañados  por Bill Clinton (centro), Yitzliak Rabin  Desde (izquierda) y Yasser Arafat se dan la mano  en la Casa Blanca.

El impulso para el compromiso se había dado desde varias direcciones. Desde diciembre de 1987, el alzamiento de la Intifada forzó a los dirigente de la OLP a conseguir algún logro para ofrecer a su pueblo.

Cuando esta revuelta logró que los fundamentalistas islámicos obtuvieran más adeptos, los lideres israelíes empezaron a ver a la OLP como un mal menor. El final de la Guerra Fría implicaba que ningún bando podría contar con el apoyo de las superpotencias rivales para una beligerancia perpetua.

El apoyo de la OLP a Irak durante la Guerra del Golfo (1990-1991) provocó que los gobiernos árabes le retiraran su ayuda. Muchos israelíes estaban cada vez más disgustados con el costo moral de los territorios ocupados.

Aun así, las conversaciones entre los palestinos e Israel, iniciadas en 1991, llegaron a un punto muerto.

El acuerdo actual era el resultado de negociaciones secretas que sólo conocían altos funcionarios de ambos bandos.

El pacto de paz estipulaba cinco años de autogobierno provisional de los palestinos en los territorios ocupados, empezando en la franja de Gaza y en Jericó, y negociaciones para un arreglo permanente, programadas para 1995.

Al cabo de nueve meses, los soldados israelíes reducirían su presencia en Cisjordania y se realizarían elecciones para un Parlamento palestino. Israel seguiría siendo responsable de la seguridad de la frontera para proteger a sus ciudadanos (entre ellos 134.000 colonos) de los territorios.

A pesar de los graves aplazamientos y de la continuación de la violencia, el pacto entró en vigencia en 1994 y Arafat regresó triunfalmente a Jericó.

No obstante, el futuro estaba plagado de obstáculos, sobre todo en Gaza, donde los campos de refugiados seguían engendrando odio. «Es muy fácil para cualquiera iniciar una guerra pero es muy difícil conseguir la paz», -advirtió el presidente de la OLP.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

El Milagro Asiático: Los Tigres Asiaticos Japón Hong Kong Singapur

ECONOMÍA: LOS TIGRES ASIÁTICOS

EL MILAGRO DE ASIA ORIENTAL: Asia Oriental tiene el récord de crecimiento económico, alto y sostenido, en las últimas décadas. Esto se debió al desarrollo industrial de ocho países: Japón; los cuatro dragones o tigres: Hong Kong, Singapur, Taiwán y República de Corea, denominados así por su rápido desarrollo económico, y tres países de reciente industrialización: Malasia, Tailandia e Indonesia. Basaron su desarrollo industrial en las inversiones de capital extranjero y en una sobreexplotación de la mano de obra barata, abundante y poco organizada en sindicatos.

Estos países tienen en común su reducida superficie por lo que no poseen abundantes recursos naturales para utilizarlos como materias primas y no cuentan con combustibles, por lo que son importadores de petróleo.

Los factores positivos para su desarrollo fueron su localización geográfica (por el fácil acceso a las vías marítimas para la exportación de sus productos) y la relativa cercanía entre ellos que favoreció las corrientes de capital. Por ejemplo, los fabricantes japoneses trasladaron sus fábricas a los países del sur para beneficiarse con los salarios más bajos.

Es importante destacar no sólo la rapidez del crecimiento económico, sino la mejora en el bienestar humano debido a una mayor equidad en el reparto de las ganancias. El aumento del ingreso per cápita poco común, se vio reflejado en la disminución de la pobreza. Por ejemplo: Tailandia, en la década de 1960 tenía un 59% de su población por debajo del umbral de pobreza y en la década de 1980 este índice había disminuido al 26%.

Otro ejemplo de ello es Indonesia, en la década de 1970 tenía el 58% de su población debajo del umbral de pobreza y diez años más tarde este índice había descendido al 17%. Además, mejoraron otros indicadores sociales como el porcentaje de analfabetismo.

paises tigres asiaticos

¿Cuáles fueron los motores de este crecimiento?

Estos países basaron su cambio en el modelo económico del crecimiento liderado por las exportaciones, empleado primero por Japón y luego por el resto de ellos. Para lograrlo, los gobiernos dirigieron sus políticas hacia:

• la estabilidad económica, muy importante para la inversión privada. Atrajo la llegada de capitales extranjeros;

• la protección en los mercados internos a las empresas que competían con sus exportaciones en los mercados internacionales. El objetivo era que primero se afianzaran en el mercado interno para luego competir mejor en el internacional;

• el otorgamiento de créditos orientados específicamente a los tipos de industrias que se necesitaban para el desarrollo del país. Por ejemplo, en ciertas épocas en Japón y Corea a la industria automotriz, de fabricación naval y de productos químicos;

• la fijación de metas de exportación para empresas e industrias específicas;

• la creación de organismos de comercialización de las exportaciones;

• el aumento de la capacidad de la fuerza laboral. Para ello establecieron mejoras en los niveles educativos mediante la universalidad de la educación primaria y un amplio acceso a la educación secundaria. Con respecto a la educación universitaria, se priorizó la científica y tecnológica. Algunos países trajeron profesores del exterior o becaron a sus alumnos para que se perfeccionaran en el extranjero;

• la apertura a ideas y tecnologías provenientes del exterior;

• los subsidios a las industrias en decadencia;

• las inversiones públicas en investigaciones aplicadas a la actividad industrial y a la exportación;

• el amplio intercambio de información entre los sectores público y privado.

La presencia del Estado fue muy importante en este proceso, sobre todo para dirigir la economía en la transición a la globalización; para el aumento de las exportaciones y la orientación estratégica para la inserción en la economía mundial.

Japón fue el primero que comenzó este crecimiento económico, después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Transformó su industria liviana con gran utilización de mano de obra, en una industria pesada de gran complejidad con alta inversión de capital. Se convirtió en una de las primeras potencias económicas del mundo mediante la importante participación en el mercado mundial, compitiendo con las firmas europeas y estadounidenses. Entre sus principales rubros industriales se encuentran las industrias automotriz, de microelectrónica, de comunicaciones, biotecnológica y de robots.

Con respecto al resto de los países (los dragones o tigres), numerosas empresas multinacionales, especialmente de Japón y Estados Unidos han instalado plantas

en ellos para el armado de aparatos electrónicos. Por lo que los derivados de estas industrias ocupan los primeros lugares en sus exportaciones.

Estos países siguieron el modelo de desarrollo japonés. En la actualidad enfrentan abultadas deudas externas a la banca internacional contraídas para sustentar su proceso industrializador. Estos créditos fueron tomados alrededor del año 1990 cuando las tasas de interés eran bajas, pero en la actualidad, al haberse elevado, les es difícil cumplir los compromisos adquiridos.

Japón también enfrenta dificultades financieras, entre otros motivos por la enorme cantidad de créditos incobrables que tiene. En este mundo globalizado los problemas de estos países de Asia Oriental expone a los mercados mundiales a un grado de incertidumbre que también es tenido en cuenta a la hora de analizar las inversiones. Algunos economistas afirman que es esencial que Japón depure su sistema financiero y vuelva a prestar dinero al Sudeste Asiático, porque todos estos años fueron los préstamos y la liquidez de Japón, los que alimentaron el crecimiento de estos países.

Evolución del Ingreso per capita en los Países de Asia Oriental (en U$s)

País19601970198019901999
Japón2.5329.71814.21020.75424.898
Hong Kong3.2626.25611.87819.79422.090
Singapur2.9205.87511.81418.43720.767
Rep. de Corea1.0401.9343.8068.26415.712
Tailandia1.2002.0453.0155.4226.132
Malasia2.8324.0045.0646.9038.209
Indonesia1.0451.1601.9192.9532.857

1997:Crisis en el sudeste asiático

Entre octubre y noviembre, una abrupta caída de la bolsa en Hong Kong se extendió por otros mercados: Londres, Wall Street, Brasil y la Argentina. En la Bolsa de Buenos Aires, el valor de las acciones cayó un 20 por ciento.

Pero la crisis había comenzado en julio cuando el gobierno de Tailandia dispuso una devaluación de un 18 por ciento. También, hubo devaluaciones importantes en Filipinas, Singapur y Malasia. La abrupta caída de estas monedas ocurría en países que se habían convertido en modelo de desarrollo para muchos economistas.

La mayoría de estos países tenía grandes déficit en sus balanzas de pagos y sus exportaciones caían debido a la revalorización de sus monedas y la caída de la demanda mundial.

La crisis del sudeste asiático repercutió en el resto del mundo porque se esperaba una caída de las utilidades de empresas estadounidenses y europeas que recibirán menos dividendos de sus filiales en Asia. También, se esperaban menos exportaciones porque los productos asiáticos serían más competitivos.

Los efectos en la Argentina se debieron a que resultaba más difícil y caro el financiamiento de la deuda pública estimada en 20.000 millones. Además, porque existen mayores dificultades para exportar porque en varios países, y sobre todo en Brasil, se compran menos productos argentinos.

ENVIO DE UNA AMPLIACION DEL TEMA: Desde los 60, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, y Hong Kong lograron un crecimiento económico tan rápido que se ganaron el sobrenombre de «tigres». Algunos de los «tigres» están entre las únicas antiguas colonias europeas que se han aproximado en ingresos a las naciones industrializadas consolidadas.

La creación de bancos estatales, la concesión de créditos subvencionados a la industria e incentivos con el fin de atraer la inversión extranjera, lograron el despegue de países abocados a la exportación. En ellos, la conjunción de tecnología y una mano de obra muy barata permitió producir artículos a precios reducidos.

La dependencia de estas economías de las exportaciones las subordina a las de los mercados a los que exportan. La crisis financiera asiática de 1997 se produjo porque los inversores  extranjeros retiraron sus fondos de  Tailandia, y se agudizó cuando los inversores se dejaron llevar por el pánico, pensando que si la economía de un país se desplomaba podría afectar a otros, y se apresuraron a abandonar la mayoría de los activos asiáticos. En unos meses, la crisis se extendió por toda la región. Algunos años más tarde los mercados se recuperaron y se desvaneció el temor a una larga recesión.

El despegue económico de Corea del Sur comenzó con la industria ligera y siguió con la fabricación de autos y artículos electrónicos en los años 70. La crisis financiera llevó a la bancarrota a la mayor fábrica de autos surcoreana, KIA Motors. Sin embargo, las ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las reforinas en los mercados lograron restablecer la estabilidad. En 2007, Corea del Sur ascendió al noveno puesto de las economías mundiales, aunque existen interrogantes sobre sus perspectivas a largo plazo. Los expertos creen que son necesarias algunas reformas para asegurar el crecimiento constante.

En los años 50, Taiwán era una economía mayoritariamente agrícola. Desde 1962, las reformas económicas impulsaron el desarrollo industrial y atrajeron la inversión. Taiwán recibió el apoyo de EE. UU., que quería reforzar al régimen local contra la amenaza de China continental, que considera a la isla como parte de su territorio.

Al principio, en Taiwán, la mayor parte de la producción era textil, pero a partir de los 80 se orientó a los productos de alta tecnología. Hoy Taiwán domina la producción mundial de computadoras.

Tras independizarse del Reino Unido en 1965, el gobierno de Singapur adoptó una política orientada a las exportaciones con el fin de fomentar la inversión extranjera. El resultado fue un crecimiento del 8% anual entre 1960 y 1997. Mano de obra calificada y una eficiente infraestructura lograron atraer la inversión de más de 7.000 empresas, que representan dos tercios de la producción de manufacturas. Las áreas de producción incluyen la electrónica y la farmacéutica.

Hong Kong, colonia británica desde 1842 hasta 1997, vivió en los 50 un proceso de industrialización que lo hizo líder tanto en el mercado de equipos electrónicos como en el de juguetes. A partir de 2005, la creciente confianza de la bolsa de Hong Kong ha consolidado su estatus como centro financiero del Sudeste Asiático.

A finales del s. xx, los tigres se acercaban a la categoría de países plenamente desarrollados. Las inversiones en educación crearon mano de obra calificada que requiere mayores salarios y mejores condiciones laborales. Los inversores comienzan a buscar otros países asiáticos como Tailandia, Malasia e Indonesia, para obtener beneficios constantes. Durante los años 90, estos países desarrollaron economías muy dependientes de las exportaciones y con sólidas inversiones extranjeras.

Tailandia e Indonesia resultaron muy afectadas por la crisis financiera de 1997. Desde entonces los gobiernos de ambos países aplicaron medidas económicas de «doble vía» que priorizan el desarrollo interior y, al mismo tiempo, la producción orientada a la exportación. Los nuevos tigres económicos registran un rápido crecimiento. Malasia, en especial, parece emular a los tigres originales gracias a la mejora de la educación y al hecho de centrarse en la alta tecnología.

El sobrenombre de «tigre» se aplica a otros países con economías en rápido crecimiento.
Preocupa su impacto en los trabajadores.

MANO DE OBRA BARATA: Los tigres asiáticos han sido acusados en varias ocasiones de orientar su economía ai beneficio de los inversores, manteniendo bajos salarios. Un informe realizado por el Banco Mundial apuntó que son «menos sensibles que otros gobiernos con economías en desarrollo» a fijar un salario mínimo.

EL TIGRE CELTA: El éxito económico de Irlanda entre 1990 y 2002 transformó a una de las naciones más pobres de Europa. El país se benefició de los fondos de la Unión Europea  y adoptó políticas que incluían beneficios fiscales a las empresas, moderación del gasto público e inversiones en educación.

En el libro de Julio Sevares, POR QUE CRECIERON LOS PAÍSES QUE CRECIERON, nos informa sobre algunas de características compartidas de estos países, en lo que respecta a su sociedad, cultura, educación , funcionamiento del estado que es bueno analizarlas a los efectos de interpretar mejor aquel despegue económico que sorprendió al mundo.

Según un amplio estudio sobre el Estado desarrollista asiático, en los tres países hay características compartidas en el funcionamiento del Estado y sus relaciones con la sociedad, entre ellas:

– sentido de comunidad entre los principales detentadores del poder que inhibe el juego de los intereses propios;
poco conflicto con las políticas de industrialización porque, a diferencia de lo que sucede en los países subdesarrollados, el poder y la riqueza no están en manos de los dueños de tierras o vinculados a la explotación de minerales (en los tres países asiáticos considerados se hicieron reformas agrarias que redujeron el poder de los terratenientes y les dejaron como opción capitalizarse a través de la industria);

– los gobiernos dan gran prioridad a la efectividad estatal (diferente de eficiencia). La burocracia civil, con una fuerte formación y sentido militar, utiliza métodos de ordenamiento y control propios de la disciplina militar para organizar la economía; los militares están orientados hacia la eficiencia antes que a la rapiña y a la represión de su propia población. En Taiwán y Corea, las nociones militares de autoridad, disciplina, lealtad y vigilancia están ampliamente difundidas a través del servicio militar que dura entre dos y tres años y que se extiende con prestaciones regulares hasta los treinta y cinco años;

– las élites tienen conciencia de vulnerabilidad externa y de la necesidad de la industrialización;

– en términos de políticas económicas, los tres países comparten la actuación de un Estado desarrollista que articuló políticas públicas con intereses privados y que combinó sustitución de importaciones con promoción de exportaciones y con políticas industriales y tecnológicas, para adaptar el perfil exportador a los cambios y oportunidades del mercado mundial;

en Japón, la producción se orientó primero al mercado interno y luego al mercado externo; en Corea y Taiwán, con mercados domésticos mucho más chicos, predominó la orientación externa y, por muchas décadas, la postergación del consumo interno de productos no indispensables. En los tres casos los mercados internos se mantuvieron protegidos de la importación de productos que podían ser abastecidos por fabricantes locales;

-en los tres países los Estados dieron gran importancia a la formación de recursos humanos y a la inversión en tecnología, lo cual contribuyó a la modernización industrial y les permitió pasar rápidamente de la producción y exportación de productos con mano de obra intensiva a otros intensivos en capital y, finalmente, a los intensivos en tecnología;

-las políticas financieras presentan diferencias. En Japón el sistema bancario siempre fue concentrado y los bancos estuvieron influidos por grandes empresas a las que financiaban; en Corea el sistema también fue concentrado pero sin conexión con las empresas, y el financiamiento en los años de rápido crecimiento fue proporcionado por el Estado o mediante créditos externos; en Taiwán el sistema privado no está concentrado como en los otros dos países y el sistema financiero estuvo por décadas bajo control estatal y no vinculado con las empresas;

-los tres países se beneficiaron, en el comienzo de su despegue y mucho des pues también, con la ayuda económica de Estados Unidos. Tanto este último como Europa tuvieron, hasta la década del setenta, una actitud comercial benevolente, al abrir sus mercados a las exportaciones orientales y tolerar las prácticas regulatorias y proteccionistas de los asiáticos;

-en los tres países, las fuerzas dominantes actuaron en función de proyectos de largo plazo y espíritu nacionalista

China pierde Hong Kong Opio en China Revolucion de Taiping

China pierde Hong Kong en la Guerra del Opio

Durante una guerra contra China, en 1841 Gran Bretaña conquistó la isla de Hong Kong, a la que más tarde se incorporaron algunos territorios vecinos. Actualmente ya no es una colonia de la Corona desde 1997. Victoria, la capital, es, al mismo tiempo, uno de los puertos más importantes de Extremo Oriente. Hong Kong tiene que hacer frente a innumerables problemas: el planteado por la llegada de numerosos refugiados procedentes de China comunista, el del agua potable, del abastecimiento, etc. El tráfico de estupefacientes es uno de los azotes de Hong Kong.

historia de hong kong

A mediados de siglo, China se vio obligada a abandonar el aislamiento en el que vivía con respecto al resto del mundo y a estrechar sus relaciones con las potencias occidentales. El hecho desencadenante fue la llamada «guerra del opio» (1839-1842).

La Guerra del Opio o Guerra anglo-china ocurrió entre 1839 y 1860 y fue el resultado de los conflictos comerciales entre China y el Reino Unido.

China estaba intentando prohibir el consumo de drogas, particularmente del destructivo opio que generaba fuertes adicciones entre su población con las graves consecuencias sociales y económicas mientras que Gran Bretaña contrabandeaba el opio procedente de la India británica y lo introducía en China.

Las importaciones de opio –en manos de los comerciantes ingleses– habían ido aumentando hasta producir un inmenso déficit en la balanza comercial china. La decisión del gobierno imperial de prohibir la importación de opio motivó el enfrentamiento armado con los británicos. Las consecuencias de la victoria inglesa en la guerra fueron nefastas para China: tuvo que ceder Hong Kong a Gran Bretaña, y se vio obligada a abrir varios de sus puertos al comercio occidental y a otorgar grandes facilidades comerciales a todas la potencias europeas.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros. Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa.

Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones. Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga.

El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Por toda respuesta, en noviembre de 1839, la reina Victoria envío a la flota británica para atacar a la armada china en Hong Kong, iniciándose la contienda, de la resultaría derrotada China. En la guerra del Opio estarían implicadas otras naciones, como Francia, aliada y socia comercial de Gran Bretaña y Alemania.

Tras perder, China se vio obligada a tolerar el comercio del opio y a firmar tratados unilaterales y humillantes en los que se le forzaba a abrir sus puertos, en el Tratado de Nankín, China cedió Hong Kong a Gran Bretaña y amplió el territorio de concedido a los portugueses.

La caótica situación económica y social del imperio fue deteriorando cada vez más la autoridad del gobierno central. Hacia 1850, se produjo una gran revuelta social, la rebelión de los Taiping, que el gobierno sólo pudo controlar a costa de enormes sacrificios. En este contexto, aumentó la presencia occidental en grandes áreas del territorio chino a través de la inversión de capitales y de la instalación de empresas, fábricas y bancos.

Esto provocó que se fuera desarrollando un sentimiento xenófobo, que se manifestó en la rebelión de los boxers. Los boxers eran los miembros de un movimiento nacionalista que atacaban a todos los extranjeros, los ferrocarriles, las tiendas que vendían productos importados y a los chinos convertidos.

En 1911, la oposición a la monarquía, surgida de los medios intelectuales, de la burguesía comerciante y de los jóvenes oficiales del ejército, llevó a cabo una revolución que depuso al emperador y proclamó la República.

El 1 de julio de 1997, mediante una ceremonia que fue transmitida a todo el mundo, Hong Kong volvió a pertenecer a China como una Región Administrativa Especial. El gobierno británico de estos territorios, ocupados por Gran Bretaña en 1842, había comenzado en el siglo XIX después de la derrota china en la Guerra del Opio. El traspaso de la soberanía fue acordado en 1984 por la primera ministra británica, Margaret Thatcher y Deng Xiaoping, líder de la República Popular China.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

UN POCO DE HISTORIA: En 1840-1842 surgió un conflicto entre China e Inglaterra. El emperador de China había intentado poner fin en sus Estados al contrabando de opio, favorecido por los ingleses. Éstos reaccionaron con la guerra y conquistaron Hong Kong, una isla casi desierta situada en el litoral meridional de China, mar adentro del delta del Sikiang.

Hong Kong era el centro de un territorio que se había ido extendiendo al correr de los años por la adjunción de las islas vecinas (la principal es Lantao), así como de tierras situadas en el continente: península de Kaulún, enfrente de Hong Kong y de la que sólo está separada por un estrecho de 500 m de ancho, y New Territories, que China alquiló a Inglaterra en 1898 por un período de noventa y nueve años. Hong Kong tiene una superficie de 83 km2, mientras que la de Kaulún no excede de 41 kilómetros cuadrados.

Pese a su exigüidad, Hong Kong es mundialmente famosa. El puerto de Victoria, su capital, es uno de los más activos de Extremo Oriente (cada año atracan en él 24.000 barcos). Debe su importancia a su situación en el trayecto de Singapur a Japón, así como al enorme desarrollo industrial de la isla.

En efecto, Hong Kong posee una floreciente industria: fábricas textiles, astilleros navales, fábricas de acero, fundiciones, talleres de producción de metales no ferrosos, fábricas de cemento, fábricas de conservas, refinerías de azúcar, industrias de la confección, del caucho, del tabaco, del cuero, electrónica, etc.

En Hong Kong viven muchos,emigrados que han huido de la China comunista durante el curso de los últimos años. Esta inmigración masiva ha planteado graves problemas a las autoridades. Terminada la ocupación japonesa (1941-1945), Hong Kong contaba con 1.500.000 habitantes. Actualmente tiene 8.000.000.

Hong Kong, con casi ocho mil habitantes por kilómetro cuadrado, está, por tanto, enormemente superpoblada. Por fortuna, entre los inmigrantes figuraban hombres de negocios de Shanghai y de otras grandes ciudades chinas: la llegada de sus capitales estimuló el comercio y la industria de la ciudad. La industria cinematográfica, que prácticamente se encuentra en manos de los inmigrantes, llegó a colocar a Hong Kong, en cuanto al número de películas producidas, en cuarta posición, después de Japón, India y Estados Unidos.

Actualmente, si Hong Kong sigue siendo, ante todo, un puerto de tránsito, la tercera parte de las mercancías exportadas son de fabricación local: tejidos de algodón y de fibras artificiales, sombreros, tabaco, lámparas, sombrillas, cerraduras, máquinas para la imprenta… La Commonwealth absorbe 30 % de las exportaciones. Pero las relaciones comerciales también son muy florecientes con China, que concede gran importancia a esta puerta abierta al mundo exterior.

En efecto, por Hong Kong pasa el tráfico entre la China comunista y los países que no han reconocido su régimen. En el aeropuerto de Kaitak, cuya pista de vuelo se adentra en la bahía de Kauiún, hacen escala aviones pertenecientes a unos quince países.

Pese a la extensión que se ha dado al comercio y la industria, no se han podido resolver todos los problemas planteados por semejante concentración humana en una superficie tan reducida. Uno de los más arduos fue el de la distribución de agua, indispensable tanto para los habitantes como para el desarrollo de la industria. Se instalaron enormes depósitos para recoger las aguas de lluvia. Afortunadamente, las precipitaciones son muy abundantes: 2.140 mm al año.

La segunda dificultad estriba en el problema del alojamiento. Las alturas que dominan la ciudad están ocupadas por millones de personas que viven en míseras cabanas, en vivo contraste con la prosperidad que reina en los barrios modernos. Incluso están habitadas las aguas de la bahía. Se calcula en unos ciento cuarenta mil el número de tanka que viven en los juncos, verdaderos cuchitriles flotantes. Esta agrupación de juncos constituye una especie de ciudad en la que a la policía le suele ser muy difícil hacer respetar las leyes. En las actividades de la población la pesca ocupa un lugar muy importante.

La superpoblación también es causa de problemas de abastecimiento. Antes de la segunda guerra mundial, Hong Kong importaba casi todos los artículos de consumo, pero la llegada de los refugiados de China ha cambiado la situación. Numerosos campesinos se han dedicado a practicar un cultivo intensivo en minúsculos pedazos de tierra.

Gracias al clima cálido y húmedo llegan a obtener hasta ocho cosechas al año. La temperatura media es de 22°. De
este modo, la isla puede abastecer la mitad de su consumo en legumbres. El resto se importa por el «puerto franco» de Victoria, que sólo hace pagar derechos de entrada a algún producto.

Hong Kong es, además, un centro de prácticas ilegales. Constituye, en efecto, uno de los puntos de tránsito de los estupefacientes, sobre todo del opio procedente de los campos de adormideras de China y del sudeste de Asia. Es el punto de partida de una cadena que envía el opio a todos los países del mundo.

Biografia de Saddam Husein Vida y Gobierno del Lider de Irak

BIOGRAFÍA DE SADDAM HUSEIN
Vida y Gobierno del Líder de Irak

BIOGRAFÍA DE SADDAM HUSSEIN: Hace millones de años, el paraíso se encontraba en la confluencia de los ríos Tigris y Eufrates. Mucho tiempo después, unos 4000 años antes de Cristo, floreció la cultura Sumer. La histórica Mesopotamia.

La medialuna fértil. Allí por primera vez se cultivó la tierra, se inventó un alfabeto escrito y se creó el calendario. Se escribieron obras literarias inmortales como la epopeya de Gilgamesh y en su ciudad más importante, Ur, nació el patriarca Abraham.

Con las luchas intestinas y las idas y vueltas de la historia, la civilización se disgregó en varias tribus, que fueron reunidas en el año 1700 a.C. por el Rey Hammurabi. El Reino tomó el nombre de Babilonia. Durante su reinado fueron escritos un conjunto de leyes que protegía notablemente al individuo común y fundamentalmente a los esclavos, las mujeres y los niños, contra los poderosos, conocido como el código de Hammurabi.

Al morir Hammurabi, los Asirios tomaron el poder y lo conservaron durante 200 años, hasta que fueron vencidos por el caldeo Nabucodonosor II (606-562 AC) quien convirtió a Babilonia en la ciudad más importante del mundo antiguo.

Destruyó el Templo de Jerusalén y conquistó Tiro y Egipto. Edificó magníficos templos y palacios y construyó una de las Siete Maravillas del Mundo, los jardines colgantes de Babilonia para que su esposa Amytas, de origen Meda, no extrañara su antiguo hogar que se encontraba en una zona montañosa.

biografia de sadam husein

El descendiente de Nabucodonosor

Las biografías oficiales iraquíes aseguran que el 28 de abril de 1937, nació en el pueblo de al-Ajwa, en las afueras de Tikrit, Irak, un descendiente directo de Nabucodonosor II, Saddam Hussein.

Tikrit es un pequeño asentamiento a las orillas del río Tigris, ubicado 150 Km. al norte de Bagdad, la capital iraquí. Por aquella época, había una sola calle pavimentada y en ningún lugar de la zona había agua corriente ni electricidad.

Lo cierto es que nació en una casa de adobe, en el seno de una humilde familia campesina sin tierra. Hussein, su padre, abandonó el hogar cuando Saddam tenía dos meses. La versión oficial indica que Hussein murió antes de que Saddam naciera. Su madre, Sabba Tulfah ‘al Mussalatt, se volvió a casar con Ibrahim Hassan.

Su padrastro, Ibrahim era cruel. Le pegaba, lo insultaba, lo hacía trabajar interminables horas a pleno sol, lo mandaba a robar y no permitía que el pequeño fuera a la escuela.

Cuando cumplió dos años, su tío Khairallah Tulfah, llegó de Bagdad con una gran sonrisa. Abrazó a su sobrino y le dijo que había muerto misteriosamente el Rey de Irak, Gazhi. Saddam no alcanzó a comprender aquellas palabras, pero años más tarde confesaría que jamás pudo olvidar aquella expresión en el rostro de su tío.

El tío querido

A los 10 años fue enviado a Bagdad a vivir con su tío Khairallah.

El era un ex militar y un devoto sunnita. Por ese entonces era maestro de escuela y uno de los primeros afiliados del partido socialista Baath.

Fue él quien le enseñó las primeras letras mientras le hablaba de la unidad Arabe y de Stalin, espantando las moscas a las que odiaba tanto como a la monarquía y a occidente.

En 1955, Estados Unidos y Gran Bretaña auspiciaron el Pacto de Bagdad, entre Irak, Irán, Turquía y Pakistán. Saddam estudiaba en el colegio secundario al Khark.

El clima que se vivía en las aulas y en el país era de un profundo rechazo al colonialismo británico y norteamericano. Como dirigente estudiantil independiente se opuso al acuerdo y al año siguiente intentó entrar en las Academia Militar de Bagdad.

La carrera militar era la única posibilidad de ascenso social que tenían los hijos de campesinos. Pero fue rechazado. Su tío lo consoló y llevó a Saddam, de 18 años, a las filas del Baath.

El 14 de julio de 1958 el Rey Feisal II y su familia fueron ejecutados en el golpe militar encabezado por el general Abdul Karim Quassim, quien se convirtió en el originario Primer Ministro de la República de Irak.

Ese mismo año, Khairallah instigó a su sobrino a volver a Tikrit para cometer su primer crimen político. Saddam viajo a su pueblo natal y asesinó sin dudarlo a un prominente partidario comunista del Primer Ministro Quassim.

El prestigio de Saddam como hombre duro y despiadado creció fuertemente dentro de las filas del Baath y por esa razón fue seleccionado para formar parte del grupo encargado de asesinar al Primer Ministro.

El atentado fracasó. Algunos de sus compañeros murieron en el intento y Saddam mismo fue herido en su pierna izquierda.

Se quitó la bala con una navaja y corrió por las calles de Bagdad logrando evitar a la custodia. Se disfrazó de mujer y cruzó el río Tigris contra la corriente.

Al llegar a la orilla, se subió al primer burro que encontró y escapó a Siria. Allí pasó seis meses en la clandestinidad. Mientras tanto, en Irak fue condenado a muerte en ausencia.

Exilio y cárcel

Gamal Abdel Nasser, el presidente egipcio, al enterarse de que Hussein estaba exiliado en Siria, lo mandó llamar y le facilitó los trámites para que estudiara abogacía en la Universidad del Cairo.

Permaneció en Egipto de 1959 a 1963, hasta que el 8 de febrero, un golpe militar derrocó a Quassim y puso en el gobierno a Abd al-Sallam’Arif, integrante de una coalición encabezada por el partido Baath.

Anulada la pena de muerte que colgaba sobre su cabeza, Saddam volvió a Irak y contrajo matrimonio con su prima Sajida Tulfah, hija de su amado tío Khairallah y continuó sus estudios de Leyes en la Universidad Mustansariyah en Bagdad.

Pero, aunque Arif siguió en el cargo, el Baath duró sólo nueve meses en el gobierno, los suficientes como para que Saddam entrara en confianza con el aparato represivo.

Se hizo cargo de las interrogaciones en el infame «Palacio del fin», la antigua residencia real en Bagdad, devenida en cámara de tortura por el régimen.

Saddam fue encarcelado en octubre de 1964 hasta que logró escapar a principios del año 1966. El 15 de abril de ese mismo año, el primer ministro Abd al-Sallam ‘Arif murió en un accidente de helicóptero.

Asumió el cargo su hermano Abd al-Rahman ‘Arif, también militar.

El 17 de julio de 1968 el partido Baath retornó al poder encabezado por un primo de Saddam, el general Ahmed Hassan al-Bakr, quien fue nombrado Presidente y jefe del Consejo del Comando Revolucionario. Saddam, con 31 años, se convirtió en diputado del Consejo y comenzó a mover los hilos del país. En 1969 se recibió de abogado.

Movido por una inteligencia pragmática mas que por sus pasiones y odios personales estuvo virtualmente al frente de la policía secreta iraquí, con el objetivo de erradicar a los disidentes y a aquellos correligionarios que pudieran arrebatarle sus sueños de gloria.

Las familias de los desertores eran directamente liquidadas.

Saddam modeló el aparato represivo de la policía secreta, inspirado en la KGB soviética y la STASI de Alemania Oriental. Tres centrales de inteligencia le informan directamente a él y cada una se reporta con las otras dos. El asesinato, la tortura y una red de informantes los mantiene intercomunicados.

En 1973 fue nombrado Vicepresidente del Consejo y se convirtió en el verdadero gobernante del país. Poco a poco fue incorporando al gobierno al «clan de Tikrit», los familiares de su pueblo natal.

Todos los mecanismos del poder fueron controlados por Saddam y su gente. En enero de 1976, sin haber hecho la carrera militar fue nombrado general.

Saddam presidente

El 16 de julio de 1979 hizo que Ahmed Hassan al-Bakr renunciara a la presidencia argumentando problemas de salud. Saddam Hussein se convirtió en el nuevo presidente de Irak.

Seis días más tarde desató una feroz carnicería, mandando a asesinar a 22 líderes políticos del partido Baath y a miembros del Consejo Revolucionario. A los 42 años se había convertido en el dueño absoluto de Irak.

Nombró a Kairallah Tulfah, —el tío que le había enseñado todo lo que era— Mayor de Bagdad. Pero robó tanto dinero que su sobrino tuvo que sacarlo del cargo. Antes de ser removido, escribió un libro que fue publicado y distribuido por el aparato de prensa del gobierno: «Tres cosas que Dios no debió de haber creado: Los Persas, los Judíos y las moscas»

Sin embargo, el odio hacia Persia —actualmente Irán—, no fue el único motivo por el que lanzó la guerra contra ese país. En 1980 decidió dar un ataque sorpresa fulminante capturando el estuario de Satt al-Arab con la idea de poner de rodillas al ejercito iraní y, de esta forma, colocarse como el líder más importante del mundo árabe.

La guerra contra Irán

Mientras planificaba el ataque, fue advertido por un general iraquí acerca de la gran cantidad de personas que morirían, si el combate se llevaba a cabo. Saddam invitó cortésmente al general a pasar a otro cuarto para continuar en privado con la conversación.

Al cerrar la puerta le disparó seis tiros. Volvió al cuarto, guardó su pistola, miró el mapa iraní y siguió hablando como si nada.

Pero aquel general tenía razón. La guerra duro ocho años y murieron mas de 1 millón de personas. Occidente apoyaba a Saddam. Le tenía terror al fundamentalismo del Irán del Ayatollah Komeinhi y no advertía que estaba armando a su futuro enemigo.

En esa guerra trágica y devastadora en la que Irak utilizó por primera vez armas químicas, el ejército de Hussein se convirtió en el más potente del mundo árabe.

La guerra terminó en un virtual empate, pero Saddam debía demostrar que seguía siendo poderoso. Entonces decidió atacar en su propio país a los rebeldes kurdos que habían apoyado a las tropas iraníes. Para aniquilarlos volvió a utilizar armas químicas prohibidas. El 16 de mayo de 1988, lanzó un terrible ataque con gas mostaza ygas sarín, sobre la ciudad de Halabja.

El efecto producido por las armas químicas y biológicas fue y es devastador.

El gas Sarín ataca el sistema nervioso central. La intoxicación puede ocurrir en minutos provocando como síntomas una copiosa transpiración, dificultad para respirar, náuseas, vómitos y finalmente la muerte por asfixia.

El gas mostaza ataca la piel, los ojos, los pulmones y la zona gastrointestinal. Al tener un efecto retardado, no provoca ningún síntoma inmediato ante el contacto y por lo tanto pueden pasar entre dos y veinticuatro horas antes de sentir el dolor y de enterarse de lo qué había sucedido. Para entonces, el daño celular ya está hecho.

Los síntomas que aparecen son: lesiones del ojo con la pérdida de vista, la formación de ampollas en la piel, náuseas, diarrea y una sensación ardiente en los pulmones. Los efectos a largo plazo sobre un individuo pueden incluir la debilitación de los pulmones, dolor del pecho y cáncer crónicos de la boca, de la garganta, de la zona respiratoria, y de la piel. Se ha conectado a causar leucemia y males congénitos.

Mas de 7000 civiles, entre ellos mujeres y niños murieron al inhalar del gas mostaza y el gas sarín.

En el palacio, las penurias pasaban por otro costado.

El hijo mayor de Saddam

Saddam y Sajida habían tenido cinco hijos, dos varones(Udai y Khusai) y tres mujeres(Raghad, Rana y Hala). Pero el corazón de Saddam estaba en otra parte. Se había enamorado de Samira Shahbander la hija de una prominente familia de Bagdad.

Sadam Hussein y su familia (foto: BBC)

Las visitas eran secretas y los mensajes perfumados viajaban a través de Bagdad. El mensajero del amor era el valet de Saddam, Kamal Hana Gegeo.

Udai, el hijo mayor de Saddam, sabía de las anteriores escapadas de su padre pero al enterarse que el romance con Samira terminaría en un nuevo matrimonio de su padre, tuvo miedo de perder sus privilegios. Udai decidió vengarse a través de Gegeo.

Con sus 24 años, interrumpió un agasajo oficial en honor de Suzanne Mubarak, la mujer del presidente egipcio que se encontraba de visita en Bagdad, empujó a un lado al vicepresidente de Iraquí, Taha Muhieddin Maaruf, se acercó con sus custodios al valet Kamal Hana Gegeo y comenzó a pegarle hasta matarlo delante de la mirada de cientos de invitados.

El incidente se convirtió en un escándalo nacional. Saddam dijo que aún el hijo del presidente debía enfrentar a la justicia. El juicio se realizó, pero lo familiares de Gegeo —un poco presionados por la gente de Saddam— perdonaron a Udai, diciendo que entendían al hijo del presidente, ya que él había sido provocado por las actitudes de Gegeo. También hubo «manifestaciones espontáneas» en favor de Udai hasta que finalmente Saddam decidió que lo mejor era el exilio en Suiza para su hijo. Ya habían pasado miles de años desde que en aquel lugar se promulgara el Código de Hammurabi protegiendo a los humildes contra los poderosos. Evidentemente eran otros tiempos.

El exilio no fue muy largo. Al año siguiente, Udai, regresó al frente de la Federación Olímpica Iraquí y se hizo cargo de una importante cadena de televisión y un periódico.

La madre de todas las batallas

El 2 de agosto de 1990, Saddam tomó la decisión de invadir Kuwait, proclamándola como la 19ª provincia iraquí.

Al rechazar las directivas de la ONU de retirarse de Kuwait, provocó una alianza de 27 países encabezados por los Estados Unidos y dividió en dos al mundo árabe. Jordania Yemen, Sudán y la O.L.P. apoyaron a Irak. Arabia Saudita, Egipto y Siria se opusieron y se unieron a la alianza occidental.

La guerra empezó el 15 de enero de 1991. Saddam prometió a su pueblo «la madre de todas las batallas», pero nunca se materializó, por la superioridad aérea de occidente. , Durante 5 semanas bombardearon Irak, sin utilizar las fuerzas terrestres. En menos de 100 horas recuperaron Kuwait, devastando a las fuerzas iraquíes.

Sin embargo, hasta hoy en día Saddam le asegura a su pueblo que «la madre de todas las batallas» concluyó con una victoria para Irak.

Los yernos rebeldes

En agosto de1995, un hecho conmocionó profundamente a Saddam Hussein y al clan familiar. Sus yernos, Hussein Kamel Majid y Saddam Kamel se escaparon a Jordania y afirmaron a los medios que querían derrocar a Saddam.

Para colmo de males cometieron el insulto mas grande que podían realizar contra el clan: Se llevaron con ellos a sus esposas y a sus hijos. Es decir, a las hijas y los nietos de Saddam Hussein.

Después se supo que temían por sus vidas, ya que Udai, el hijo de Saddam los había amenazado.

Hussein Kamel era el Ministro de la Industria Militar Iraquí y se había distinguido por su brutalidad durante la ocupación de Kuwait. Su hermano Saddam Kamel era el jefe de custodios de Saddam Hussein.

No fueron bien recibidos por la oposición iraquí en el exilio y el Rey Hussein de Jordania, primero les dio una calurosa bienvenida y luego los fue dejando poco a poco de lado.

Seis meses más tarde, convencidos de que Saddam los iba a perdonar, sorprendieron al mundo al volver a Irak. Apenas cruzaron la frontera los hombres fueron separados de sus esposas e hijos y llevados para ser interrogados.

A los dos días, Raghad y Rana, las hijas de Saddam, dijeron por televisión que no querían seguir viviendo con traidores que las habían obligado a dejar Irak contra su voluntad y anunciaron su divorcio.

Al día siguiente los medios anunciaron que Hussein y Saddam Kamel junto con su padre habían muerto en un enfrentamiento con miembros del clan que habían querido lavar la vergüenza de la traición. «Curiosamente» los justicieros también aparecieron muertos. Udai prefirió ir al entierro de los últimos.

Cuando Rana se enteró de la muerte de su esposo Hussein Kamel, intentó suicidarse, pero fue salvada justo a tiempo.

Las viudas, fueron llevadas a vivir con una tía y Saddam les arrebató a sus hijos y les juró que jamás los volverían a ver.

Al finalizar el año Udai sufrió un atentado que lo dejó gravemente herido y postrado.

Qusay asumió el control de la guardia de seguridad. Saddam cada vez tenía menos gente en quien confiar.

La CIA aleccionó a militares iraquíes para complotar contras Saddam pero fueron descubiertos y ejecutados 120 miembros de las fuerzas armadas entre el 1º y el 3 de agosto de 1996.

Armas químicas

Actualmente volvió a estallar la posibilidad de una nueva ataque militar sobre Bagdad, ya que Saddam se negaba a que una comisión investigadora de las Naciones Unidas inspeccionara los predios presidenciales de Bagdad, en busca de arsenales químicos.

Las sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas fueron mas dañinas para Irak que la guerra misma. Al comienzo de la guerra, el 5 % de la población vivía en la pobreza, actualmente el 20%.

Se calcula que cerca de 5000 chicos por mes mueren por mal nutrición y enfermedades. La clase media fue especialmente golpeada y el crimen, la prostitución y el mercado negro, fueron institucionalizados. El dólar que costaba 54 dinares iraquíes, actualmente cuesta aproximadamente 2500.

A pesar de todo, las Naciones Unidas decidieron mantener el bloqueo hasta que Irak destruya su arsenal de armas químicas, biológicas y nucleares.

Según un informe de la Central de Inteligencia Americana (CIA), Saddam construyó 48 palacios y residencias para personalidades importantes desde el fin de la guerra del golfo Pérsico.

El gobernante iraquí gastó entre 1.500 millones y 2.000 millones de dólares en la construcción de nuevos palacios o la renovación de los existentes desde 1990.

Asimismo, el informe dice que «El gobierno iraquí interfirió rutinariamente con la provisión de asistencia humanitaria al pueblo iraquí por la comunidad internacional, al dar más prioridad a la importación de artículos industriales que de alimentos y medicinas, desviando los bienes para beneficiar al régimen, y restringiendo la labor del personal de la ONU y de los trabajadores que brindan asistencia.

Debido a que la importación de alimentos y medicinas nunca ha sido prohibida por las sanciones de la ONU, Iraq podía comprar y distribuir todos los abastecimientos humanitarios que quisiera.»

Y agrega que «En el centro y sur de Iraq, el régimen ha desviado los abastecimientos humanitarios hacia sus fuerzas de seguridad, fuerzas armadas y otros partidarios.»

Lo cierto es que el que paga las consecuencias es el sufrido pueblo iraquí. Momentáneamente se llegó a un acuerdo conseguido por el Secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan. Luego de varios días de reunión con dirigentes iraquíes y de 3 horas a solas con Saddam, se consiguió que la comisión pudiera investigar en los predios presidenciales la existencia de armas químicas y biológicas.

Hace millones de años allí se encontraba el paraíso. Hoy gobierna Saddam Hussein. Mañana, quien sabe….

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S11 11S Ataque Terrorista a las Torres Gemelas Causas

 S11: CAUSAS DEL ATAQUE TERRORISTA A LAS TORRES GEMELAS

El 11 de septiembre de 2001, los ataques de 19 extremistas islámicos a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington DC, mataron a miles de personas. Este atentado de la red terrorista Al Qaeda contra símbolos de poder occidental horrorizó al mundo. Como respuesta, Estados Unidos declaró la «guerra contra el terrorismo».

s11 ataque a las torres gemelas

El 11 de Septiembre de 2001, la organización terrorista Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros y estrelló dos contra las Torres Gemelas del World Trade Center , en el centro de la ciudad de New York, y otro contra el Pentágono. El último avión avión cayó en las afuera de Pensnsylvania. Murieron en total 2986 personas.La noticia sacudió al mundo.

El terrorismo internacional había conseguido atacar de un modo no previsible, sembrando el pánico y la inseguridad entre la población norteamericana.Este atentado se caracterizó por el empleo de aviones como armamento, creando una situación de temor mayor en todo el mundo occidental y dando comienzo a la Guerra contra el terrorismo. Los atentados del 11 de septiembre del 2001 fueron descritos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como «horrendos ataques terroristas».

torres gemelas antes del ataque

Símbolos del Poder económico
El World Trade Center está ubicado en Manhattan. Allí se encontraban las Torres Gemelas, dos rascacielos diseñados por el arquitecto Minoru Yamasaki. La torre norte comenzó a construirse en 1963 y se terminó en 1972. Más tarde se construyó la torre sur concluida en 1973. Formaban parte del World Trade Center cinco edificios más: el WTC 3 que pertenecía al hotel Marriott, era un edificio de 24 pisos con 74 metros de altura; el WTC 7, que media 174 metros, tenía 47 pisos y los edificios WTC 5, 4 y 6 de entre 7 y 9 pisos.Eran visitadas por 90.000 personas para sumarse a los 55.000 empleados que trabajaban allí.

Seicientas compañias internacionale , entre bncos, empresa de exportación e importación, y firmas de Wall Street, funcionaban ahí, incluso había varias oficinas del gobierno como el FBI, los Servicios Secretos, el Ayuntamiento de Nueva York, la Aduana , el departamento municipal que supervisa el tráfico, el medio ambiente y la oficina de acción inmediata contra terremotos y atentados con armas tóxicas. Habían sido privatizadas por 99 años en 3250 millones de dolares, ademas de semejante desembolo la empresa a cargo (Silverstein Properties Inc. y Westfield americana) estaban obligadas a abonar todos los 100 millones en conceptos de impuestos.La torre norte tenía una altura de 415,5 metros (110 pisos) mientras que la torre sur de 417 metros llegaba a los 521 metros incluyendo la antena de televisión.

Las Torres Gemelas tenían 200.000 toneladas de acero, 325.000 m3 de hormigón, 55.000 m2 de superficie de cristal correspondiente a 43.600 ventanas, 239 ascensores con una capacidad media de 55 personas, 71 escaleras automáticas, 930.000 m2 de superficie de oficinas, 50.000 trabajadores. Debajo de las torres se encontraba una estación de trenes y una de subte.

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EL ATAQUE: A las 8.46 (hora de Nueva York), el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la torre norte delWorld Trade Center. En el hecho murieron la tripulación y los 92 pasajeros del avión y, en la torre, otras 1.366 personas perdieron la vida o quedaron atrapadas en el edificio.

Los medios de comunicación acudieron al lugar rápidamente. Los primeros informes describían el choque como un terrible accidente, pero cuando 16 minutos más tarde las cámaras registraron cómo el avión del vuelo 175 de United Airlines se estrellaba sobre el centro de la torre sur, quedó claro que era un ataque terrorista.

torres gemelas

Los secuestradores, sauditas en su mayoría, los aviones poco después de su despegue de la costa este, utilizando cuchillos, mazas y amenazas de bomba para someter a la tripulación y a los pasajeros.

Después, los llevaron, llenos de combustible, hacia los objetivos,quedaron bloqueadas.

Las personas atrapadas hicieron desesperadas llamadas a sus seres queridos para pedir ayuda o para despedirse. Millones de personas presenciaron con horror la imagen de quienes saltaban del edificio en llamas.

Sólo 18 de las 600 personas atrapadas lograron salir antes del derrumbe dé la segunda torre, a las 10.28.

Pese a que los controladores aéreos descubrieron que otros dos aviones habían sido secuestrados, no pudieron localizarlos antes de las 9.37, cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, matando a otras 189 personas.

A las 10.03, el vuelo 93 de United Airlines cayó cerca de Shanksville Pensilvania), terminando con la vida de iodos los que iban a bordo.

Las grabaciones de los teléfonos celulares y las pruebas pasajeros, al enterarse por teléfono de la suerte de los otros aviones secuestrados, planearon atacar a los secuestradores.

Aunque no pudieron llegar a la cabina, lograron desviar el avión de su objetivo que, posiblemente, era el Capitolio o la Casa Blanca, en Washington DC. Durante los últimos minutos de las grabaciones del vuelo 93 se escucha una discusión entre los secuestradores. Mientras el aparato cae, los terroristas rezan.

Pánico en Nueva York
Las imágenes en directo de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, que las contempló perplejo y con espanto. Las torres ardían, todas las unidades de bomberos y salvamento de Nueva York estaban en acción: intentaban evacuar los edificios y lograr acceso hasta los pisos superiores.

Desde las plantas más altas, la gente desesperada se lanzaba a una muerte segura para escapar a los tormentos mortales de la asfixia o las quemaduras. Entre tanto, el gobierno estadounidense se había dado cuenta de la magnitud del peligro. Se contaba con que hubiera otros aviones secuestrados que pudieran convertirse en un peligro mortal en cualquier lugar sobre las grandes ciudades de América.

En el espacio aéreo norteamericano se encontraban en aquel momento unos 200 aviones. Se les indicó a todos que se dirigieran al aeropuerto más cercano, y despegaron cazas para disparar contra los aviones que no cumplieran la orden. Mientras en todo el mundo la gente estaba consternada, sentada frente a las pantallas de los televisores, la magnitud de la catástrofe en Nueva York tomaba cada vez tintes más oscuros.

A las 9:59 la torre sur se derrumbó; grises nubes de polvo avanzaron entre los grandes edificios, la gente, presa del pánico, corría por las calles para salvar su vida. La torre norte, donde el choque se produjo antes pero bastante más arriba, aún pudo resistir el fuego media hora más, pero a las 10:28 se derrumbó también.

La construcción de acero en torno a la zona de colisión se había debilitado tan intensamente a causa de la destrucción del impacto y el fuego devastador, que no pudo seguir aguantando el peso de los pisos superiores.

Las plantas inferiores se aplastaron como por efecto de una avalancha. 2823 personas perecieron en esa catástrofe, entre ellas 343 miembros de las fuerzas de rescate, que sacrificaron sus vidas por ayudar a los desesperados.

El desastre de Iraq: La guerra del Golfo de 1991 había dejado en el poder a Saddam Hussein en Iraq, un país bastante artificial creado por los británicos a finales de la primera guerra mundial con partes del antiguo imperio otomano. Había kurdos en el norte, sunníes en el centro y chiíes en el sur, una cohabitación incómoda que Saddam había mantenido unida mediante una represión despiadada, usando incluso armas químicas contra sus propios ciudadanos.

Además de gas venenoso, se sospechaba que Saddam había adquirido otras armas de destrucción masiva (ADM), como armas biológicas e incluso nucleares, desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas.

Tras el 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Iraq.

Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Iraq estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Iraq y derrocó a Saddam.

No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Iraq después del «cambio de régimen».

Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales.

Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Iraq sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

personajes involucrados en la tragedia

Richard Bruce Cheney: Nació en Lincoln, Nebraska en 1941. Cuadragésimo sextovicepresidente de los Estados Unidos.

Osama Bin Laden: Bin Láden nació en 1957 en Arabia Saudita. Multimillonario, fue acusado por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos de ser fundador de la red terrorista Al Qaeda y de ser el responsable del ataque al World Trade Center en 2001.

Minoru Yamasaki Nació en Seattle, en 1912. Arquitecto, hijo de inmigrantes japoneses. Su proyecto principal, por el que llegó a ser conocido en todo el mundo, incluso por el público, fue el World Trade Center. Puso la ultima piedra en 1976, sufria de vértigo, por lo que nunca pudo ver su obra desde las alturas.

Fue unos de los pocos que murio sin apreciar la vista mas famosa y deseada del mundo: el puerto Brooklyn, Verrazano, Bridge, Staten Island, la Estatua de la Libertad. Yamakasi aseguraba que eran capaces de soportar el impacto de un avión, no tuvieron en cuenta los tanques llenos de combustibles.

Leslie E Robertson Nació en 1928. Jefe de ingenieros encargado del diseño del World Trade Center.

George Walker Bush Nació en 1946, en Connecticut, Estados Unidos. Cuadragésimo tercer y actua presidente de los Estados Unidos. Miembro del Partido Republicano y empresario de la industria petrolífera.

Ver:La religion como instrumento para gobernar y enfrentar pueblos

Guardias Rojos de Mao en China Gran Revolucion Cultural

Guardias Rojos de Mao en China-Gran Revolución Cultural 

EL 18 de agosto de 1966, antes del amanecer, casi un millón de jóvenes estudiantes de todos los confines de China comenzaron a congregarse en la enorme plaza de Tien An Men, en Pekín. Los reunidos formaban parte de los guardias rojos de Mao, fuerza de choque de uno de los movimientos más sorprendentes y trascendentales de la moderna historia de China: la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Exactamente al amanecer, la muchedumbre lanzó un rugido ensordecedor en el momento en que Mao Tse-tung, padre de la revolución comunista china y el dirigente más venerado de la nación, ascendía la rampa que conduce a la colosal Puerta de la Divina Paz, al compás triunfal de «Oriente es rojo». En medio de los atronadores aplausos, el anciano héroe, vestido con su conocida guerrera militar, saludó alzando las manos.

A lo largo del día continuó la concentración de masas, mientras oradores de todo el país exhortaban al pueblo a «destruir el viejo mundo, crear uno nuevo y llevar a cabo con decisión la gran revolución cultural proletaria». Después, los guardias rojos desfilaron ante los dignatarios reunidos, cantando, gritando consignas revolucionarias y mostrando con el brazo extendido los ejemplares encuadernados en rojo de las Citas del presidente Mao Tse-tung. Al anochecer, una brillante exhibición de fuegos artificiales puso fin a la concentración.

El mundo es vuestro… Vosotros jóvenes, llenos de vigor y vitalidad, estáis en el despertar de la vida, como el sol a las ocho o nueve de la mañana. Nuestro sueño está en vosotros… El mundo os pertenece. El futuro de China os pertenece (Libro Rojo de Mao).

 Xiu Xiu (J. Chen, 1998) es una película que narra los últimos estertores de la Gran Revolución Cultural que sacudió China durante una década, entre su lanzamiento oficial en 1966 hasta la muerte de Mao en 1976. En 1975 la protagonista, una joven estudiante de secundaria hija de un sastre, es enviada al campo para “reformarse mediante el trabajo”. Su instructor será un pastor tibetano, con quien lleva una vida nómada y miserable. Para poder regresar a su ciudad se prostituye a vendedores ambulantes, soldados y burócratas.

Su trágica muerte simboliza el sufrimiento de toda una generación utilizada como carne de cañón y fuerza de choque en las luchas por el poder, aunque muchos de ellos creyeran sinceramente estar protagonizando la construcción del “hombre nuevo” prometida por Mao, cuyas consignas leían en un pequeño Libro rolo convertido en escritura sagrada o escuchaban en las multitudinarias concentraciones de la Plaza de Tiananmen.

La gran Revolución Cultural Proletaria, de pomposo nombre, había sido lanzada en abril de 1966, provocando un gran impacto entre la intelectualidad progresista del primer mundo y la revolucionaria del tercero (y al parecer también un millón de muertos).LOS GUARDIAS ROJOS de Mao, en China Tras el fracaso del “gran salto adelante” y unos años de pragmatismo económico, se trataba de volver a las fuentes del comunismo y ahuyentar la “contrarrevolución” mediante el recurso a una agitación ideológica constante.

El instrumento utilizado para ello fueron los jóvenes, encuadrados en el movimiento de los “guardias rojos Eran estudiantes nacidos bajo el comunismo que representaban al “nuevo hombre” solidario y sin prejuicios pequeño burgueses que se quería construir.

Alentados por la esposa de Mao (Jiang Qing) y sus secuaces, se pusieron el uniforme verde con la gorra de la estrella roja y empezaron a atacar a los mayores (principalmente a los “con gafas”, como se conocía a los profesores e intelectuales, pero también a los viejos jerarcas del partido e incluso a sus propios padres).

Se echaban a la calle en pandillas y organizaban rituales públicos en los que ridiculizaban a las autoridades académicas y a los políticos moderados, en lamentablesautos de fe con los que nos han familiarizado las películas de Zhang Yimou y las fotografías de Li Zhensheng. Su medio de expresión eran los dazibaos, periódicos murales mediante los cuales se difundían las consignas. Se organizaron incontables mítines en los que se denunciaba “el jazz, el rock’n’roll, los desnudos en los cabarés, el impresionismo, el fauvismo” y todos los ismos síntoma de la decadencia de Occidente. Se impuso una censura sobre las actividades culturales y se impulsaron unas pocas obras de teatro y opera. Para romper la brecha entre trabajo intelectual y manual se redujo la educación superior (en 1970 sólo quedaban en China 50.000 universitarios) y se envió a millones de estudiantes al campo para “reeducarlos”.

LOS GUARDIAS ROJOS de Mao, en ChinaLa intelectualidad y los jóvenes occidentales sintieron inicialmente una notable fascinación por la Revolución Cultural china: muchos colgaron el póster de Mao en su habitación, otros se pusieron la gorra con la estrella y compraron el Libro Rolo, algunos fundaron grupúsculos de inspiración maoísta. Algunos creyeron en las posibilidades de esta revolución anticultural hermana de la contracultural, que ellos estaban protagonizando, como la pensadora italiana María A. Macciocchi: “Ha eliminado las élites políticas y tecnocráticas, la burocracia, las jerarquías y los privilegios. Ha vuelto a unir el trabajo manual y el trabajo intelectual, reunido ciudad y campo, sustituido directores únicos de las fábricas, de las universidades y de las comunas populares por direcciones colegiadas, los comités revolucionarios.

Ha reestructurado la enseñanza, de la primaria a la universidad, en un sistema educativo que opera la síntesis entre teoría y práctica, lo que hace que el Horno sapiens y el Horno Faber formen un ser completo, un hombre total”. Otros observadores más atentos, como Simon Leys, vieron enseguida la perversión de la política maoísta: “La revolución cultural, que sólo tuvo de revolucionaria el nombre y de cultural el pretexto táctico inicial, fue una lucha por el poder, realizada en la cumbre entre un puñado de individuos, tras la cortina de humo de un movimiento de masas ficticio”.

Pocos libros describen con mayor emoción el rumbo de la Revolución Cultural que Cisnes salvajes (Jung Chang, 1991), la biografía de tres generaciones de mujeres chinas. La abuela de la autora fue concubina de un señor de la guerra y la madre una ferviente comunista (como el padre)

Jung tenía 14 años cuando empezó la Revolución Cultural en su escuela secundaria de una ciudad de la China interior. Pronto se hizo de la Guardia Roja y participó en la las actividades de sus coetáneos (trasladarse a vivir a la escuela, vestir con el uniforme característico —gorra y brazalete con letras doradas—, acusar a los profesores y a funcionarios “burgueses”, ridiculizarlos en ceremonias públicas, quemar libros y obras de arte, estudiar el Libro Rojo, ir en peregrinación a Pekín para ver a Mao y a otros lugares santos del comunismo, etc.

Hasta que sus propios padres, fieles funcionarios del partido, fueron también acusados de revisionismo burgués y objeto de persecución, detenciones arbitrarias, burlas y tortura, no se dio cuenta de la gran impostura. La autora describe las distintas caras de este gran psicodrama, ayundándonos a comprender por qué tantos jóvenes ilusos se convirtieron a la causa.

Por un lado, la retórica oficial no distaban mucho de la que triunfaría en los campus occidentales:“rebelión contra la autoridad”, “revolución en la educación”, “destrucción del mundo viejo para que nazca uno nuevo mundo, “creación de un hombre nuevo”, etc. Por otro, los adolescentes sintieron el poder de su acción, liberándose de las tutelas familiares, académicas e incluso morales que los amordazaban al tiempo que encontraban la seguridad en una “nueva religión” revelada por un líder carismático e integrada por modas de vestir, libros sagrados, rituales de violencia y sed de aventura. Cuando los jóvenes aplicaron demasiado al pie de la letra estas consignas, vino el ejército para restablecer el orden.

En 1969 la mayor parte de escuelas secundarias y universidades cerraron y sus alumnos fueron enviados a “reeducarse” junto con los campesinos, en uno de los desplazamientos de población más grandes de la historia (unos 15 millones de jóvenes fueron expulsados de sus casas). Jung pudo regresar y acabar graduándose en la universidad, pero otros muchos jóvenes (como Xiu Xiu) se quedaron en el camino.

Fuente Consultada: Historia Universal Fin de Siglo Las Claves del Siglo XXI y Wikipedia

Base Militar Guantanamo Cuba El Horror de la Carcel de EE.UU.

Base Militar Guantánamo en Cuba
El Horror de la Cárcel de EE.UU.

Guantánamo es una ciudad al sudeste de Cuba, capital de la provincia de Guantánamo. La mayoría de sus habitantes viven de la producción de caña de azúcar y café. A unos 15 km de la ciudad se encuentra la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, abarca un área de 117,6 km2 (49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos).

bahía de GuantánamoDesde que se independizara de España, la vida política de Cuba había estado condicionada por la relación que mantenía con Estados Unidos. Hasta 1933, en la constitución cubana existía una cláusula, conocida como la ‘Enmienda Platt’, que permitía la intervención norteamericana en la isla, «para proteger la vida, la libertad y los bienes’ de los ciudadanos de ese país, residentes en Cuba.

La Estación Naval en la Bahía de Guantánamo se estableció en 1898, cuando Estados Unidos obtuvo el control de Cuba por parte de España al término de la Guerra hispano-estadounidense, siguiendo con la invasión de la Bahía de Guantánamo en 1898. El gobierno de Estados Unidos obtuvo una concesión perpetua que comenzó el 23 de febrero de 1903, otorgada por Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República de Cuba.

El recién formado protectorado estadounidense incorporó la Enmienda Platt en la Constitución cubana. El tratado cubano-estadounidense establecía, entre otras cosas, que Estados Unidos tendría completo control y jurisdicción sobre la bahía de Guantánamo, con propósitos de operar estaciones navales y de embarque, mientras que reconocía que la República de Cuba mantenía su soberanía.

EL gobierno de Estados Unidos mantiene en la base militar de Guantánamo —en territorio cubano— una de las cárceles más terribles del mundo. Allí permanecen detenidos-enjaulados en condiciones aberrantes, sin proceso judicial ni acceso a abogados, unos 500 prisioneros supuestamente miembros de Al Qaeda y del régimen talibán. Naciones Unidas insistió durante años para poder constatar la situación de estos prisioneros.

Este año el Pentágono aceptó, pero con dos condiciones: los inspectores no podían tomar contacto con los detenidos y rechazaban a dos de los integrantes de la delegación propuesta por la ONU. Uno de estos era el embajador Leandro Despouy, actual titular de la Auditoria General de la Nación. La ONU finalmente rechazó realizar la visita, bajo las condiciones impuestas por el gobierno de George W. Bush. Lo que sigue es la visión del especialista Leandro Despouy sobre La situación en Guantánamo y por qué no se puedo realizar la investigación.

lugares de detención en GuantánamoEn Junio de 2004, Naciones Unidas les pidió a cinco expertos internacionales, encabezados por el austríaco Manfred Nowak y entre cuyos integrantes me cuento, que visitaran los lugares de detención en Guantánamo. A partir de esta solicitud unánime de los 54 expertos de la ONU se hicieron gestiones ante Estados Unidos para que se permitiera la visita, pero esto fue denegado. Este año la ONU nos mandató para que insistiéramos y para que lleváramos a cabo una investigación a partir de testimonios y de otras fuentes.

En octubre nos reunimos con la delegación norteamericana y a los dos días nos hizo saber que sólo aceptaría el ingreso de tres de los cinco. Yo era uno de los excluidos.

La intención del equipo de investigadores que integro era la de viajar a la Bahía de Guantánamo el 6 de diciembre, tres días después de haber inspeccionado las cárceles en China. Era, como dijo Nowak, “el primer resultado tangible del diálogo con el gobierno estadounidense” y un hecho que podía facilitar futuras visitas similares a las prisiones gestionadas por Estados Unidos en Afganistán e Irak.

La ONU aceptó de antemano limitar la inspección de la base a un día —en lugar de los diez habituales— y a reducir el número de inspectores que integraría el equipo —de cinco a tres—. Nowak explicó que era tiempo suficiente para hablar con al menos 20 presos. Junto a él, el Pentágono autorizó a viajar a la base a Leila Zerrougui y a Asma Jahangir. El primero es experto en tortura y tratos abusivos. La segunda, en detenciones arbitrarias. Y el tercero, en cuestiones de libertad de creencias.

Yo fui uno de los excluidos porque hice saber a las autoridades norteamericanas que sólo aceptaría si se me permitía el acceso directo y privado a las personas detenidas. Entre otras cosas, yo no quería sentar el precedente de violar esta regla esencial del sistema de visitas para todo el resto del mundo.

Zerrougui dijo que aceptaban estas dos limitaciones en respuesta a la cooperación mostrada por Washington. Pero añadió que no estaban dispuestos a renunciar a los estándares mínimos que fija nuestro equipo para este tipo de visitas, porque puede sentar un precedente peligroso con vistas a futuras visitas en otros países y pondrán en cuestión sus procedimientos de vigilancia.

lugares de detención en Guantánamo“El acceso a los presos —dijo— es un requisito esencial para preservar la independencia de nuestro trabajo.” El Pentágono optó al final por mantener su negativa, limitándose a explicar que hay una guerra en curso y que Naciones Unidas no es competente en la materia. Además, argumentan que la Cruz Roja tiene ya un acceso permanente a los presos. Pero su trabajo es confidencial y no pueden informar a la ONU de lo que ven dentro de la prisión extraterritorial de EE.UU.

Se calcula que hay 507 detenidos, según han reconocido las propias autoridades norteamericanas. Son detenidos de distintas nacionalidades; hay afganos, paquistaníes, sauditas, yemenitas egipcios, hay españoles, ingleses, norteamericanos, franceses y argelinos, entre otros. Si bien existen diversas categorías de detenidos, algunas de las cuales se superponen, el gobierno de EE.UU. ha acuñado el término de “enemigo combatiente”. al cual, según la tesis norteamericana no se le aplicarían los derechos humanos, solamente el derecho de la guerra.

Estos detenidos están en una suerte de limbo jurídico. En el caso concreto de los encarcelados en Guantánamo y otras prisiones similares, lo que se verifica es que esas personas no están sometidas a jueces imparciales e independientes. Simplemente están sometidas a jurisdicciones militares que son las que establecen la continuidad de la detención, pero los detenidos no tienen abogado. no tienen presunción de inocencia, no tienen comunicación con sus familiares, no tienen derecho de apelación ante las comisiones militares, con lo cual están privados de todos los derechos y garantías que prevé el Derecho Internacional.

En mí planteo como relator especial de la ONU señalo que no hay ninguna razón para excluir a estos detenidos —con independencia de la calificación que se les dé— de la protección de las normas de derechos humanos, porque esto sería válido para todos los enemigos.

No es la primera vez que el mundo se confronta a este tipo de situaciones en donde —como ocurrió en la Argentina durante la dictadura— los militares argumentaban que en el país había una guerra y que por lo tanto se declaraba el estado de sitio y se suspendían todos los derechos humanos, pero cuando se les sugería que aplicaran las leyes de la guerra, se negaban argumentando que la guerra era sucia , no era un conflicto internacional, ni declarada. Con lo cual, los detenidos quedaban en una especie de limbo donde no se les aplicaba ni una ni otra normativa.

Aquí sucede algo similar: el hecho de declarar que solamente se aplican los derechos de la guerra, es una manera de excluir la posibilidad de investigar las violaciones a lo derechos humanos.

La ONU ha entendido que los relatores tenemos derecho a intervenir en este tipo de situaciones. Considero que la situación concreta de los detenidos en Guantánamo bajo comisiones militares significa una violación de toda una serie de normas del Derecho Internacional, pero también del Derecho Humanitario, porque aun las normas del derecho de la guerra prevén garantías judiciales mínimas cuando alguien puede ser sometido a juicio, condenado o detenido. Esas reglas no están siendo observadas.

El maltrato a los prisioneros detenidos en Guantánamo, especialmente durante los años 2002 y 2003, ha sido reflejado por la Cruz Roja Internacional, que remitió al gobierno de Estados Unidos un informe denunciando la aplicación de métodos “equivalentes a la tortura”. El propio Ministerio de Defensa de EE.UU. investigó y admitió varios casos —voluntarios e involuntarios— de trato incorrecto del Corán, el libro sagrado musulmán y de humillaciones diversas a los presos. Poco después, Amnistía internacional (Al) dijo que Guantánamo es “el gulagde nuestro tiempo”.

Existen testimonios de personas que han desaparecido de Guantánamo y han aparecido detenidos en países donde no se garantizan los derechos más mínimos.

Por un lado están las denuncias concretas sobre las condiciones de detención en la base de Guantánamo. Pero también hay detenidos por sus presuntas vinculaciones con Al Qaeda en Irak, en Afganistán y probablemente en algunos otros centros de detención móviles. como barcos, etc. Según una denuncia de la organización humanitaria Human Rights Watch, aviones de la CIA han trasladado detenidos a la isla Diego García y a prisiones en Rumania, Polonia y otros países.

Se trata de un número indeterminado de personas que se encuentra en condiciones de detención secreta sobre las que no se conocen las razones o motivos de la acusación, no tienen acceso a un defensor, ni se les permite mantener contacto con sus familiares, ni ninguna de las garantías judiciales que tradicionalmente se respetan para una detención.

A esto se suma el hecho de que los relatores de la ONU sobre torturas han recibido testimonios de que los detenidos son sometidos a torturas y vejaciones. Se conoce, por ejemplo, que hay médicos que participan de los interrogatorios. En este sentido, hay testimonios de personas que han estado en Guantánamo y serán la base del próximo in forme de la ONU sobre el tema. Este es un tema muy ríspido para Washington.

lugares de detención en GuantánamoEn este momento hay un colectivo de abogados en EE.UU. que pretende defender a los detenidos de Guantánamo ante los tribunales norteamericanos. Sin embargo. día a día se avasallan más y más derechos. Hace un tiempo, la Corte había establecido que debían aplicarse los Convenios de Ginebra sobre la Guerra y sería importantísimo que declarase la ilegalidad de las detenciones y que se los someta ajuicio en EE.UU.

La tendencia, sin embargo, parece ser la contraria: por 49 votos a favor y 42 en contra, el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución que despoja a los “combatientes extranjeros” detenidos en la base de Guantánamo del derecho a recurrir su detención ante la Justicia. Esta posibilidad había sido reconocida el año pasado por el Tribunal Supremo y los reclusos la habían ejercido hasta ahora. La decisión se originó a partir de una enmienda presentada por un senador republicano.

La decisión no es casual: por una parte, de ser aprobada la enmienda, cancelaría los procesos ya iniciados. Y por otra parte, paralizaría el análisis que la Corte había anunciado.

Ahora, para ser oficial, la nueva enmienda debe ser ratificada por el Congreso, lo cual no supondrá ningún problema, dada la mayoría republicana. La decisión supone la anulación de la opinión que la Corte Suprema de EE.UU. emitió en junio de 2004 en la que se reconocía el derecho de los detenidos en Guantánamo a recurrir judicialmente su detención. Casi 200 del medio millar de ellos habían hecho uso de esta posibilidad. Con la nueva regulación, todas las demandas que estén en trámite quedarán anuladas. Y los prisioneros quedarán más aislados aún de la Justicia e

A la edad en la que muchos otros jóvenes en el mundo van a la escuela, escuchan música o son prisioneros de la televisión, el adolescente Omar Khadr es uno de los prisioneros que pueblan [os calabozos de as cárceles de Guantánamo. Amnistía Internacional pudo recoger su testimonio, que se puede ver en la página de Internet de la entidad.

Omar fue detenido por fuerzas norteamericanas cuando tenía 15 años, en una trinchera en Afganistán. El chico fue herido y apresado durante una batalla en la ciudad de Khost, donde hubo una encarnizada resistencia a la ocupación norteamericana. Durante su captura recibió tres balazos que casi le cuestan la vida. Atrapado, fue acusado de haber matado a un soldado norteamericano.

EL CASO DE OMAR KAHDR: Encerrado sin días ni noches:

EL CASO DE OMAR KAHDR: Encerrado sin días ni noches:Su testimonio deja al descubierto el maltrato al que son expuestos los reclusos, aun cuando el gobierno de Estados Unidos indica que “son tratados de acuerdo con su edad y condición”. Pero Omar Khadr sólo tenía 15 años y su condición de niño y de ser humano fue dejada de lado en el momento de su detención.

En su relato cuenta que en su primera etapa de detención en territorio afgano le fue negada cualquier tipo de medicación para aliviar el dolor de sus heridas, que no le permitieron usar el baño al punto de que se orinó encima que tenía sus manos atadas a una puerta mientras una bolsa le cubría la cabeza. Además, le tiraban agua fría y los oficiales ingresaban con perros para atormentarlo.

En octubre del 2002 fue transferido a la Bahía de Guantánamo y allí fue sometido a terribles torturas. Le esposaron las manos y sujetaron sus pies al piso dejándolo así por varias horas mientras que oficiales norteamericanos se le acercaban sólo para burlarse.

Fue encerrado en habitaciones frías, golpeado por guardias, levantado del cuello con las manos esposadas para después ser arrojado al piso. También llegaron a cortarle la respiración presionando sobre su cuello.

“Tu vida está en mis manos”, le advirtió el interrogador a Omar Khadr en Guantánamo y así era. Estuvo por más de un año en el Campo y de Bahía de Guantánamo, el de máxima seguridad reservado para reclusos de “alto valor”.

Cuenta que allí no existían los días ni las noches, las luces estaban encendidas tas 24 horas, si alguien intentaba cubrirlas con sus ropas era severamente castigado. El frío de la refrigeración destrozaba sus pulmones y muchas veces fue aislado del resto por períodos de aproximadamente un mes.

Además de las palizas y los interrogatorios, constantemente era amenazado con ser trasladado a Afganistán, donde la tortura acabaría con su vida. También lo amenazaban con ser violado por un soldado egipcio, conocido como “El Número Nueve”.

 

En julio del 2005, Omar inició una huelga de hambre junto con otros 200 detenidos por el maltrato y las condiciones en las que se encontraban. Durante [a huelga de hambre el abuso no paró. El se encontraba debilitado y casi sin fuerzas para trasladarse, pero eso no evitaba que en [os traslados a su celda recibiera de parte de [os carceleros innumerables patadas en sus piernas.

A instancias de unos abogados, pudo ser evaluado por psiquíatras independientes que corroboraron los efectos traumáticos de [a tortura. El doctor Erico W. Trupin, experto en salud mental de jóvenes, dictaminó que tos síntomas de Omar Khadr eran los presentados por una persona expuesta a la tortura, y llamó al cese de la misma. Concluyendo en que sufría severos “trastornos psicológicos” y “alto riesgo de suicidio”. Sin embargo, este informe fue cuestionado por [os abogados del gobierno.

El caso de Omar fue uno de los pocos que pudo llegar a una Corte estadounidense, y según consta en los archivos el joven fue entrevistado por funcionarios canadienses, a partir del 27 de marzo del 2003, cuatro veces en cuatro días, sin embargo nadie reparó sobre su estado de salud ni le ofrecieron la posibilidad de enviar un mensaje a su familia.

El gobierno de EE.UU. lo considera combatiente de Al Qaeda y lo califica como un “combatiente enemigo”. El Departamento de Defensa anunció que el 7 de noviembre iba a ser examinado por una comisión militar en forma completa y justa. Pero el secreto sobre Guantánamo impuesto por el Pentágono impide saber si ese examen se hizo y cuáles fueron los resultados.

Informe: de Revista Veintitrés

La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelì (no index)

La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelí
El Acuerdo de Camp David

Mientras el conflicto palestino-israelí continúe abierto, con su periódica ración de asesinatos, acciones terroristas, incursiones armadas y operaciones de represalias por parte de uno y otro bando, la crisis que se ha abierto entre un sector importante del mundo islámico y los Estados Unidos y Europa occidental seguirá agravándose y provocando violencias de incalculables consecuencias para el futuro de la humanidad.

Lo más inquietante en el estado actual del enfrentamiento palestino-israelí es que se hayan volatilizado las posibilidades de una solución negociada.

Y nada indica que esta situación pueda mejorar en un futuro inmediato.

Hasta los acuerdos de Oslo en 1993 entre Arafat y Rabin, la responsabilidad mayor por la falta de progresos incumbía a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), por su negativa a aceptar la idea de un Estado israelí con fronteras seguras, y por privilegiar los métodos violentos sobre los políticos en pos de sus fines, en tanto que en Israel siempre hubo, incluso bajo los gobiernos conservadores del Likud, importantes sectores políticos favorables a una paz concertada con los palestinos, que incluyese la cesión o devolución de territorios ocupados a cambio de un reconocimiento de la soberanía israelí y de garantías firmes respecto a su seguridad.

Los acuerdos de Oslo significaron un extraordinario progreso en la dirección de la sensatez, es decir, de una solución pacífica y de largo alcance del conflicto, y mostraron la existencia, en ambos bandos, de sectores moderados y pragmáticos, respaldados por la mayoría de sus sociedades, que podían entenderse y contener a sus respectivos extremistas partidarios de un maximalismo apocalíptico.

Arafat y la OLP, de un lado, y el gobierno israelí de Rabin y Peres, del otro, dieron pasos resueltos, y fijaron un calendario, para ir estableciendo la confianza entre las partes, eliminando el terror y echando las bases de una coexistencia que fuera encontrando fórmulas viables para todo el contencioso entre los «hermanos enemigos» de Palestina. Pero el asesinato de Isaac Rabin por un extremista judío asestó un golpe severísimo –ahora se advierte que poco menos que mortal– a este plan de paz tan empeñosamente negociado en Noruega.

Porque Simon Peres, uno de sus gestores, fue, luego de una lamentable campaña, derrotado por unos pocos miles de votos por Bibi Netanjahu y un Likud que, una vez en el poder, aunque de labios para afuera -y para complacer a Estados Unidos- dijeran acatar los acuerdos de Noruega, en la práctica comenzaron a hacer todo lo necesario para atrasar y dificultar su cumplimiento.

El retorno del laborismo al gobierno, con Ehud Barak a la cabeza, hizo renacer la esperanza. Y no hay duda de que en algo se revitalizó aquel desfalleciente proceso.

Hay que recordar que el Premier laborista, en las negociaciones de Camp David, en julio del 2000, propiciadas por el presidente Clinton, propuso a Arafat reconocer la jurisdicción del futuro Estado palestino sobre el 95% de los territorios de la orilla occidental del Jordán y la franja de Gaza, y aceptar que los palestinos tuvieran responsabilidades en la administración y gobierno de Jerusalén oriental, las mayores concesiones hechas nunca en su historia por el Estado judío a los palestinos a fin de poner fin a las hostilidades entre las dos comunidades.

Que la Autoridad Nacional Palestina presidida por Arafat rechazara esta propuesta sólo se explica por el temor a ser rebasada por una oposición extremista (liderada por organizaciones terroristas como Hamás y la Jihad Islámica) a la que el incumplimiento por parte de Israel de los acuerdos de Oslo y la mala gestión y los abusos atribuidos al gobierno de la ANP habían hecho ganar terreno de manera dramática entre la población palestina.

La derrota de Barak y la subida al poder de Ariel Sharon fueron el equivalente, en Israel, de la creciente influencia del extremismo palestino.

Salvo su limpio origen democrático -pues ganó unas elecciones con una mayoría significativa- Sharon, al igual que los intolerantes de la Jihad Islámica o de Hamás, siempre militó en contra de los acuerdos de Oslo e hizo todo cuanto estuvo a su alcance por sabotearlos.

Nunca admitió el principio de las concesiones recíprocas a favor de la paz, pues siempre creyó que Israel podía hacer prevalecer sus puntos de vista mediante el empleo de la fuerza. Su célebre paseo por la explanada de las mezquitas, que desencadenó la nueva Intifada que dura hasta hoy, fue una provocación perfectamente concebida para potenciar a los extremistas de uno y otro lado y sacar fuera del juego político a los sectores moderados. Según sus cálculos, que con total franqueza siempre hizo públicos, gracias a su superioridad militar Israel puede reducir a la nulidad y a la impotencia a un adversario en el que, de acuerdo a su visión maniquea, no hay matices, no existen divisiones y tendencias, sólo fanáticos y terroristas, empezando por Arafat, «el Osama Bin Laden del Medio Oriente».

Lo trágico no es que un dogmático intolerante de este calibre descollara entre la dirigencia política israelí, sino que, en esa sociedad democrática que ha sido siempre Israel desde su fundación -la única a la que se le puede aplicar este calificativo en todo el Medio Oriente- haya habido una mayoría de electores tan desesperada o turbada por las circunstancias para apoyarlo, legitimando de este modo, como política de gobierno, sus demenciales convicciones. Al confiar a una persona como Sharon los destinos del país el electorado israelí hizo un daño profundo a su causa y, a mediano plazo, prestó un servicio a los enemigos de Israel. El balance de la relativamente corta gestión de Ariel Sharon en el poder no puede ser más catastrófico. El número de víctimas de las acciones violentas se ha multiplicado en ambos bandos, y, en vez de la seguridad que aquél prometía a sus conciudadanos, éstos viven en el terror cotidiano de unos atentados cuya ferocidad no tiene precedentes y con la perspectiva de un futuro incierto, en el que lo único seguro es la perennización del terrorismo.

La presencia de Simon Peres en el gobierno de Sharon no ha servido para moderar a éste y sí, en cambio, para empobrecer la imagen de un líder muy valioso, cuyo compromiso con la paz nadie puede poner en duda, aunque, desde que forma parte del equipo gobernante actual, no la haya hecho avanzar ni un miligramo. Su desgaste político -aun teniendo en cuenta el heroísmo de su sacrificio-, sirviendo de cobertura a un régimen con las credenciales del actual, sólo dificulta y atrasa el retorno de los laboristas al poder. Tal vez el daño más grave de la gestión de Sharon sea el desprestigio que para la imagen de Israel en el mundo ha resultado de la práctica del terrorismo de Estado. Los asesinatos selectivos, las invasiones periódicas de aldeas, la destrucción de viviendas y propiedades de vecinos inocentes en represalias por los atentados, el olímpico desprecio a los llamados a la moderación de la comunidad internacional de que su gobierno hace gala, tienen como efecto que la justa causa de Israel tenga hoy menos defensores en el mundo que nunca en el pasado.

Al extremo de que incluso en Estados Unidos, el aliado más fiel de los israelíes, se multipliquen las voces críticas reclamando de las autoridades una política menos sesgada, más neutral, en el Medio Oriente. Porque el respaldo sistemático y acrítico por parte de Washington a un gobierno extremista e intolerante como el que preside Ariel Sharon atiza el antinorteamericanismo, y no sólo en los países islámicos, como lo comprueba Washington en estos momentos, cuando más necesitado se halla de apoyo en su ofensiva militar contra el terrorismo internacional. Yo no soy el único amigo sincero de Israel -cuya causa defiendo desde hace más de treinta años en artículos, pronunciamientos y acciones cívicas- al que las iniciativas de Sharon producen cada día consternación y tristeza, porque advierte el provecho que ya han comenzado a sacar de ellas los sempiternos antiisraelíes y antisemitas que pululan por el planeta.

Muertos y enterrados como se hallan en la actualidad los acuerdos de Oslo ¿qué perspectivas hay de revivirlos en un futuro próximo, o de abrir una nueva vía de negociaciones palestino-israelíes? Probablemente muy pocas. Tengo serias dudas de que el plan de paz que anuncia Sharon sea serio, porque toda su actuación en el gobierno muestra que su voluntad de paz es inexistente; lo probable es que se trate de una mera operación de relaciones públicas dirigida a la opinión pública de Estados Unidos. Porque la política de su gobierno, encaminada a minar el suelo de los sectores moderados palestinos, a los que ha privado de todo margen de acción, ha tenido sin duda éxito: hoy, entre los palestinos, quienes predican la confrontación e incluso el terrorismo parecen ser más populares que quienes firmaron los acuerdos de Oslo.

La radicalización de los palestinos conviene a Sharon, pero cierra las puertas en lo inmediato a toda salida negociada del conflicto, y condena al Medio Oriente a una guerra sin término, con constantes atentados terroristas e incalculables sufrimientos para la población civil. ¿No hay, pues, solución para la crisis del Medio Oriente, una de las fuentes y acaso el mayor combustible de la guerra de Afganistán? La hay, a condición de que Estados Unidos, el único país que tiene una influencia real sobre Israel, a quien presta una poderosa ayuda económica (más de dos billones de dólares anuales) e invalorable apoyo diplomático y militar, la use exigiendo del gobierno de Sharon que enmiende sus métodos violentos de terror de Estado y vuelva a la mesa de negociaciones. Es posible que esta presión no surta efecto en el propio Sharon, que es un fundamentalista, y los fundamentalistas no son permeables a razones ni argumentos pragmáticos, ni siquiera proferidos por un aliado indispensable. Pero, afortunadamente, Israel es una democracia, y si el electorado israelí percibe que la amistad y el apoyo de Estados Unidos peligran por culpa del actual gobierno, difícilmente le seguirán prestando el apoyo que aún parece tener.

Si las cosas llegan a ese límite, es probable que la opinión pública de Israel -allá sí existe, no puede ser manipulada y cuenta como un factor central de la vida política- haga inevitable la pérdida de poder de Ariel Sharon. Es la luz posible que puede abrirse en ese oscuro túnel en el que se halla hundido el Medio Oriente. Porque, me temo, mientras el hombre del paseo por la explanada de las mezquitas, siga gobernando Israel, la paz en el Medio Oriente será una quimera. Y nuevas guerras religiosas sucederán en otros rincones del mundo a la que ahora se abate sobre Afganistán.

Fuente Consultada: Mario Vargas LLosa

Origen de las Guerras en Medio Oriente Intereses Americanos

HOMBRES QUE DICTARON EL DESTINO DEL MEDIO ORIENTE

Osama Bin LadenYasir ArafatSadam Hussein

ORIGEN DE LOS CONFLICTOS EN EL MEDIO ORIENTE

La tensión que se arrastraba en la zona de Palestina desde antes de la guerra mundial, por los enfrentamientos entre judíos y palestinos, se agudizó a partir de la creación, en 1948, del Estado de Israel y de la expulsión de numerosos árabes de sus territorios.

La guerra permanente contra Israel, origen de numerosos intentos de movimientos panárabes, tenía como objetivos la independencia y la unidad de la nación árabe, aunque tuvo escaso éxito.

La riqueza petrolífera de los Estados árabes provocó constantes intervenciones imperialistas anglo-francesas en esta zona, apoyadas por Estados Unidos. El panarabismo fue tomando así un carácter cada vez más antioccidental.

El régimen nacionalista árabe, implantado en Egipto por Gammal Abdel Nasser (Iras el golpe de Estado militar que en 1952 derrota al rey Faruk), intentó convertirse en un aglutinante de ese sentimiento árabe, orientándolo contra el Estado de Israel y contra la dominación económica occidental. En 1956 tomó una audaz iniciativa: nacionalizó el canal de Suez, indemnizando a los accionistas británicos y franceses. El Estado de Israel, que, por otra parte, se estaba convirtiendo en la base predilecta de la penetración occidental en Oriente Medio, aprovechó la ocasión para desencadenar un ataque militar sorpresa sobre Suez, mientras tropas expedicionarias inglesas y francesas ocupaban la zona del canal.

La Unión Soviética tomó partido a favor de Egipto y amenazó con intervenir. La ONU, con la abstención de Estados Unidos, condenó las acciones de Israel, Inglaterra y Francia. Estas dos últimas naciones no tuvieron más remedio que retirarse.

A partir de entonces se fue incrementando el acercamiento entre los países árabes más progresistas (Egipto, Siria, Irak, Yemen) y la Unión Soviética. No obstante, dicha situación se invirtió a partir de la crisis de 1973. Estados Unidos, por su parte, tomaron directamente la defensa de los intereses económicos y estratégicos occidentales, desplazando a Inglaterra y a Francia. Síntoma de esta nueva actitud sería la intervención de los marines norteamericanos en Líbano en 1958, contra los peligros de una revolución de tipo nasserista.

La fundación y existencia de Israel generaron una serie de conflictos con sus vecinos en
Oriente Próximo que dieron lugar a problemas en la región que siguen sin resolverse.

La Guerra de la Independencia de Israel
Poco después de que los británicos se retiraran de Palestina en 1948 empezó la Guerra de la Independencia de Israel. El 15 de mayo de 1947 se declaró la fundación del estado de Israel, pero muchos árabes rechazaron formalmente el Plan de Partición aprobado por la ONU en noviembre de 1947.

Dicho plan establecía la fundación de un estado judío y otro árabe en Palestina, pero tanto las milicias judías como las árabes iniciaron una campaña por controlar los territorios colindantes a las fronteras delimitadas por la ONU.

Las milicias palestinas contaron para ello con el apoyo de soldados iraquíes, sirios, egipcios, jordanos y libaneses. Un millón de refugiados palestinos huyó de territorio israelí y 600.000 refugiados israelíes huyeron de territorios árabes de todo Oriente Próximo.

Mientras los refugiados israelíes se incorporaron en el nuevo estado, los palestinos apenas recibieron ayuda del resto del mundo árabe y se vieron forzados a construir sus hogares en campos de refugiados de la región, donde muchos de ellos permanecen todavía.

Hubo excepciones: el rey marroquí se negó a expulsar a los judíos y los líderes de la población israelí de Haifa instaron a los árabes a permanecer en ella. El alto el fuego se produjo con la firma de un armisticio en Rodas en 1949, pero el tratado de paz aún está por firmar. (ampliar este tema)

Las divisiones religiosas y étnicas en Oriente Próximo han precipitado numerosos conflictos, mientras que sus reservas de petróleo han atraído sobre la zona la atención internacional.

Petróleo y desarrollo
El descubrimiento y la explotación de las reservas de petróleo ha condicionado en gran medida la historia de Oriente Próximo del siglo XX. La región había estado ocupada desde tiempos inmemoriales por turcos otomanos, lo cual dio origen al nacionalismo árabe. Cuando el Imperio Otomano se derrumbó al final de la I Guerra Mundial, los británicos y los franceses se repartieron la zona y la gobernaron a modo de protectorado, hasta concederle la independencia tras la II Guerra Mundial.

A causa de los siglos de gobierno no árabe vividos, un movimiento panárabe acompañó a la descolonización. Conatos como los de la República Árabe Unida, una unión de Siria y Egipto entre 1958 y 1961, pueden analizarse a la luz de esta tendencia. Sin embargo, el nacionalismo panárabe fracasó debido a que los nuevos dirigentes no estaban dispuestos a renunciar a su poder.

A ello cabía sumar que los distintos países tenían niveles de riqueza diferentes debido a la distribución desigual del petróleo en la región. La religión también demostró ser un factor de división, al escindirse la población árabe entre el islamismo chuta, el islamismo sunita y el cristianismo.

Después de la Guerra de la Independencia de Israel, los refugiados palestinos se instalaron en campos de refugiados diseminados por toda la región y el hecho de que otros Gobiernos árabes se hayan negado a ofrecer la ciudadanía a los palestinos, pese a haber nacido en dichos campamentos, continúa subrayando la inviabilidad del panarabismo. Cabe destacar también que en Oriente Próximo existen países que no están dominados por poblaciones árabes, como Turquía, Egipto e Irán.

Explicacion de la Globalización Características y Causas Resumen

Resumen: Explicación de la Globalización
Características y Causas

LA GLOBALIZACIÓN: Hacia fines del siglo XX, y en estos primeros años del siglo XXI, los avances de la ciencia y de la tecnología, sobre todo referidos a los medios de comunicación y transporte, permitieron que  las relaciones entre los diferentes lugares del mundo se hicieran más cercanas.  Este proceso de vinculación intercontinental, se conoce como globalización o mundialización, y en él se internacionaliza la economía, la información y la cultura.

Por otro lado el desmoronamiento del régimen político, económico y social vigente en la Unión Soviética y los demás países del bloque socialista real, a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, coincidió con la consolidación de este proceso global que había comenzado a gestarse en los años setenta.

Si bien no existe una definición única y precisa sobre este fenómeno, se puede decir, «que todo lo que sucede en algún lugar del mundo tiene consecuencias en los acontecimientos [que se producen] en muchos lugares del mundo«. En otras palabras, los procesos económicos, sociales, políticos, culturales, etc., cada vez alcanzan mayor interconexión, traspasando las fronteras nacionales con creciente facilidad, por lo que pierden su importancia las distancias temporales y geográficas.

globalizacion

 Centros y periferias

CAUSAS: Luego de la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido por el dominio de dos potencias hegemónicas: Los Estados Unidos y la Unión Soviética.  Alrededor de las mismas, los demás países del planeta se fueron «alineando», situación que dio lugar a la formación de dos bloques, el bloque occidental o capitalista, liderado por los Estados Unidos y el bloque oriental o socialista, liderado por la Unión Soviética.  Las tensiones entre estos bloques, originaron la Guerra Fría.

Pero, tras la caída de la Unión Soviética y la disolución del bloque socialista, los Estados Unidos se convirtieron en la única superpotencia mundial, sin que nadie pudiese disputarle su liderazgo.  Económicamente, el mundo se organizó alrededor de los grandes centros del capitalismo, que son los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental, en los que se toman las decisiones que marcan el rumbo de la economía y la política mundiales.

El comercio se expandió y se hizo mundial.  En la actualidad no circulan solo mercaderías, sino también capitales, seguros, licencias, patentes, productos culturales y artísticos, servicios bancarios, etc.  Los medios de comunicación ofrecen una información «al instante» de todo lo que pasa en cada lugar del planeta, lo que permite conocer las necesidades de cualquier región y, por ende, producir para ese mercado, por lejano que se encuentre, utilizando, según la conveniencia, materias primas de un país y mano de obra de otro.  Este proceso se ve facilitado por el desarrollo de los transportes, ya que los fletes se tornaron más seguros, más rápidos y más baratos.

Las empresas multinacionales ubican sus fábricas en cualquier lugar, teniendo siempre como objetivo la obtención de la mayor cantidad posible de ganancias.  El accionar de las mismas está más allá de cualquier localismo, pues al crearse nuevos lazos o relaciones comerciales basadas en movimientos de dinero, de tecnología o de personas, es muy difícil establecer con precisión de que nacionalidad son las empresas y los productos que éstas fabrican.

La interdependencia comercial, no significa de ninguna manera que todos los pueblos del planeta estén en una situación de igualdad, sino que por el contrario, los países centrales ejercen un dominio económico, financiero, científico y cultural sobre los demás.  Se constituyen así, zonas centrales de gran desarrollo industrial y condiciones de vida adecuadas, contrapuestas a regiones periféricas o subdesarrolladas, con gran atraso económico.

El tercer mundo

Se llamó así, por analogía con el Tercer Estado antes de la Revolución Francesa, al conjunto de países de Asia, Africa y América Latina, que intentaron, a partir de la segunda mitad del siglo XX, salir del dominio que sobre ellos ejercía otro país más poderoso, ya fuese socialista o capitalista.  Actualmente, esta expresión designa a los, países subdesarrollados en general, en los que vive el 75% de la población mundial pero, como muchos países pobres se encuentran en el Hemisferio Sur, y la mayor parte de los países ricos están en el Hemisferio Norte, el problema se plantea en la existencia de un mundo bipolar: norte desarrollado – sur subdesarrollado.

Si bien existen diferencias importantes en cuanto a los niveles de desarrollo de los países del Tercer Mundo, podemos decir que las características principales de los países subdesarrollados son su dependencia económica (también llamada neocolonialismo), de los grandes centros capitalistas mundiales; la coexistencia de un sector industrial dinámico, generalmente controlado por capitales extranjeros, junto con un sector artesanol y agrícola en el que predomina una economía tradicional; además de una desigual distribución de la renta.

De esta manera, la mayoría de la población vive en la pobreza, mientras que un pequeño grupo privilegiado vive en la excesiva riqueza, y los sectores medios, son escasos o inexistentes.  Las necesidades alimentarías no están suficientemente satisfechas, como tampoco esta garantizado el acceso a la salud, a una vivienda digna, a la educación, al trabajo, a la participación política ya la paz.Esta separación entre las zonas ricas y pobres del mundo, es en la actualidad, una importante causa de conflictos, ya que los intent alízado para reducir la brecha no han dado

La aldea global

El escritor canadiense Marshall McLuhan, llamó «aldea global», al fenómeno de interrelación de los habitantes del planeta, por la cual, la población mundial forma una sola comunidad.  Todas las novedades, incluidos los valores, las ideas y los adelantos científicos y culturales, trascienden las fronteras a través de los medios de comunicación, los libros, la música y el cine.  El turismo intercontinental está en auge y el inglés se convirtió en un idioma casi universal.

El fin de la guerra fría terminó con la perspectiva de una tercera guerra mundial de carácter atómico, pero esto no significó que el mundo estuviese libre de guerras en los años venideros.  El tráfico de armas se hizo cada vez más común y permitió que pequeños grupos de rebeldes de diferentes ideologías, pudiesen crear problemas en cualquier parte del mundo, como por ejemplo el IRA, en Irlanda del Norte, o la ETA, en el País Vasco.  Los presupuestos para controlar el accionar de estos grupos aumentaron en los últimos años del siglo XX.

El fracaso del comunismo soviético, tampoco significó que los países debían entrar en un «laissez- faire» total, dejando aspectos fundamentales de las sociedades librados al juego del mercado.  El desempleo ocasionado por la expansión de la tecnología y por el desplazamiento de industrias que cambian de lugar en busca de mano de obra más barata, y la implementación de planes sociales que reduzcan las consecuencias de esta economía globalizada, solo podrán resolverse mediante la adopción de medidas políticas adecuadas.

Para complementar las economías en las diferentes regiones del mundo, se han formado grandes bloques económicos que tienen como objetivo la eliminación de impuestos o barreras aduaneras, aumentar la competitividad de las empresas, y sumar mercados internacionales en forma conjunta.  A veces, estos bloques regionales se proponen también una mayor integración de las sociedades y la cultura de los diferentes pueblos que los componen.

Estos bloques regionales pueden organizarse como una unión aduanera, en la cual se eliminan todos los impuestos aduaneros entre los diversos países miembros; un mercado común, que tiene las características de una unión aduanera pero incluye, además, el intercambio de todos los factores de producción (salarios, rentas, beneficios, intereses); o una unión económica, en la cual, a las características del mercado común se agregan la toma de decisiones en forma conjunta, con respecto a políticas fiscales, monetarias y socioeconómicas.

Los principales bloques económicos en la actualidad son la Unión Europea, (UE), formada por Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Finlandia y Suecia.  Este bloque no tiene sólo intereses económicos, sino también culturales, sociales, sanitarios, científicos y ambientales que beneficien a toda la región.  Lo conforman casi 400 millones de personas y tiene una moneda (Euro), que aspira a ser la única de uso legal para todos los países de esta Unión.

En América del Norte, los Estados Unidos, Canadá y México, organizaron el Acuerdo de Libre Comercio deNorteamérica (NAFTA), en el cual, los países que lo integran se propusieron liberar poco a poco, a partir de 1992, y en un lapso de 15 años, el comercio entre estos tres países.

En América Latina, existen más de cuarenta organismos, de los cuales los más importantes son: el Mercado Común Centroamericano (MCCA), laComunidad del Caribe (CARICOM), el Pacto Andino, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), éste último configurado en el año 1991, a través del Tratado de Asunción, por los países de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los cuales se uniría en 1996 Chile.  Tiene como objetivo, lograr la libre circulación de bienes y servicios, coordinar las políticas comerciales, las actividades agrícolas, económicas y científicas, para lograr mejores condiciones de vida de los habitantes de la región

 El debilitamiento del Estado-Nación

Esta institución, en los últimos años del siglo XX, fue perdiendo poder, entre otras causas porque grandes estados se desintegraron formando estados más pequeños, o porque transfirieron parte de su poder a los organismos supranacionales de la región, poniéndose de manifiesto su incapacidad para lograr imponer la ley y conservar el orden público.

Sin embargo, su papel es más necesario que nunca en estos años de la globalización, pues su función especifica en el gobierno de los diferentes países , aun no ha sido reemplazada por nadie.

La desregulación del Estado

La desregulación del Estado implantada durante la década de 1990, es decir, su paulatina retirada de la actividad productiva y de la intervención en los mercados, es funcional a la creciente unificación de las relaciones económicas y financieras de todo el planeta.

Esto es así por cuanto la reducción creciente del peso del Estado en las decisiones del mercado posibilita que los flujos de mercancías y de recursos financieros se muevan cada vez con mayor libertad. A la vez, la privatización de los servicios públicos se orienta en la misma dirección que las otras transformaciones.

El Estado más pequeño y menos comprometido con las acciones relacionadas con los sectores sociales de bajos ingresos requiere -al menos en teoría- ingresos menores. Esta situación repercute en la estructura tributaria, ya que debido a la necesidad de bajar costos y tornar competitiva la actividad productiva, esta estructura está en condiciones de revertirse, de modo tal que la presión impositiva sobre las empresas se reduzca.

¿Acaso la globalización y la liberación de los mercados condenan a los estados nacionales a ser desplazados definitivamente del papel que desempeñaban como reguladores del ciclo económico, de modo que no perturben y gasten cada vez menos? ¿Hay algún espacio posible de acción para quienes diseñan políticas nacionales desde el Estado o estamos condenados, por la globalización, a renunciar de modo irreversible a tales políticas?

Globalización y derechos humanos

Sin duda, el hecho de que el Estado se haya desprendido de algunas de sus funciones se puede vincular a los requisitos y prácticas de la globalización. La globalizadón parecería ofrecer más desventajas que ventajas a los habitantes de los Estados menos favorecidos en el reparto de la riqueza, pero en la actualidad aparece una nueva dimensión por explorar: los derechos humanos.

El carácter universal de ciertos derechos inherentes a la dignidad del ser humano —derechos que no se le pueden negar a nadie por motivos de religión, etnia, nacionalidad, sexo o cualquier otra condición— como el de residir en la tierra de sus padres sin sufrir persecución ni discriminación alguna, el de vivir con dignidad donde se encuentre, el de elegir libremente su vida, sus creencias —respetando la libertad del prójimo— el de acceder sin obstáculos al saber, a la salud, a una vida digna y honorable es la base del reclamo de algunas instituciones internacionales y organismos no gubernamentales, que exigen su respeto, por encima de las divisiones estatales.

Pero este reclamo choca con los derechos de los Estados que arguyen que no solo ejercen poder sobre una determinada comunidad y un determinado territorio, sino que también deben defenderse de la intervención de los agentes externos. Así, la defensa en escala internacional de los derechos humanos puede ser considerada —por algunos gobiernos— como una intervención no autorizada en los asuntos internos del Estado.

La ciudad global

La globalización de la economía determinó el surgimiento de nuevos tipos de ciudades: las ciudades globales, que conforman los centros de comando de la nueva economía global. Allí se concentran las sedes de los principales bancos y los principales mercados financieros, así como los centros de producción de servicios avanzados en escala mundial.

Las tres ciudades globales típicas son Nueva York, Londres y Tokio. Otros centros importantes de servicios financieros y empresariales en escala internacional son Hong Kong, Osaka, Frankfurt, Zurich, París, Los Ángeles, San Francisco, Amsterdam y Milán.

Otras ciudades, sin ser «ciudades globales» propiamente dichas son importantes en escala regional, a medida que surgen «mercados emergentes» en distintos países del mundo; por ejemplo, Madrid, Sao Paulo, Buenos Aires, México, Taipei, Moscú y Budapest.

El hecho de convertirse en un centro de la economía global ha implicado fuertes transformaciones en las ciudades que se han convertido en sedes de estos procesos. En general, estas ciudades han experimentado una fuerte suba de los valores de los terrenos y de los edificios. Además, han requerido cuantiosas inversiones, tanto públicas como privadas, para adaptarse a las exigencias de estas nuevas funciones. Infraestructura de transporte (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles urbanos); telecomunicaciones; edificios de oficinas «inteligentes», hoteles cinco estrellas, centros de convenciones, centros culturales, centros comerciales, etc., son algunos de los elementos que forman parte de estas adaptaciones que expresan la conexión con la economía global.

Globalización y consumo

Hasta hace algunos años, muchos de los bienes destinados al consumo se producían en el propio país, había aduanas estrictas y barreras arancelarias que cada uno de los países imponían para priorizar las producciones nacionales por sobre los bienes importados.

A partir de la consolidación de la economía globalizada, las formas de consumo se han difundido por el mundo y resulta habitual que determinados objetos o costumbres que estaban asociadas a determinadas áreas del mundo, hoy se manifiesten en países muy distintos de aquellos en los cuales tuvieron origen: las casas de comidas rápidas (fastfood) o el consumo de bebidas gaseosas constituyen dos ejemplos de costumbres culinarias estadounidenses actualmente extendidas a todo el mundo.

Sin embargo, especialmente en los países más pobres, gran parte de la población queda fuera de este circuito y solo accede al mensaje publicitario de espacios y productos elaborados para las personas que pueden adquirirlos en el mercado. El nivel de ingreso, que es desigual entre diferentes sectores de la población, se interpone entre el deseo y el consumo real.

Dentro de la globalización de los mercados, las hamburguesas y las bebidas colas lleva la delantera. Niños y adolescentes son sus principales consumidores. No hay duda que para los adolescentes de entre 10 y 16 años la hamburguesa ejerce un mágico poder de seducción. A veces los padres también la eligen.

La hamburguesa nació a orillas del estuario del río Elba, en Hamburgo, Alemania. Se la encontraba en todos los bares de Hamburgo con el nombre de Frikadelle. Pero su fama comenzó cerca de otro río, el Mississippi, en la ciudad de St. Louis, en los Estados Unidos. Ahí la llevaron unos comerciantes alemanes, a una exposición mundial, en 1904, a los que se les ocurrió darle una forma más aplanada que su original alemán y colocarla entre dos mitades de pan.

Rápidamente los americanos del norte se convirtieron en adictos a estos panecillos rellenos a los que llamaron con el nombre de los comerciantes que los llevaron. Había nacido la hamburguer, es decir, la hamburguesa y sus variedades. Si en el medio del pan se le pone jamón ahumado o panceta se llama Bacon-burguer; con queso, Cheeseburger; con lomo, Beefburguer, con salchichitas de Frankfurt, Franfburguer.

En 1955 se creó en Los Angeles el primer «limpio y rapidísimo» restaurante de hamburguesas, acompañadas de papas fritas en bolsitas y una bebida cola. El éxito hizo que en los próximos años se crearan cadenas de estos restaurantes a lo largo y ancho de muchos países del mundo, todos con características semejantes: muy limpios y donde se puede comer muy rápido este menú que siempre tiene el mismo esquema: la hamburguesa, las papas fritas y la bebida «cola».

Fuente: Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

¿De Que Nacionalidad Es El Pontiac?: «En estas redes mundiales, los productos son combinaciones internacionales. Lo que se intercambia entre las naciones es con menos frecuencia el producto terminado que la especialización para resolver los problemas (investigación, diseño del producto, fabricación), para identificarlos (marketing, publicidad, encuestas al consumidor), y para coordinar los servicios (financiamiento, búsqueda, contrataciones), así como ciertos servicios y componentes de rutina, todo lo cual se combina para crear valor.

Por ejemplo, cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, inconscientemente está realizando una transacción internacional. De los 10.000 dólares que paga a General Motors, cerca de 3.000 van a Corea del Sur, donde se efectuaron los trabajos de rutina y las operaciones de montaje; 1.750 dólares van a Japón por la fabricación de los componentes de vanguardia (motores, eje de dirección e instrumentos electrónicos); 750 dólares a Alemania por el diseño y el proyecto del prototipo; 400 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por los pequeños componentes; 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios de marketing y publicidad; y cerca de 4.000 dólares pasan a los intermediarios estratégicos de Detroit, a los abogados y banqueros de Nueva York, a los ‘lobbistas’ de Washington, a las aseguradoras de todo el país, y a los accionistas de General Motors -la mayoría de los cuales son norteamericanos, aunque hay un número creciente de extranjeros-.»

ROBERT REICH.
El trabajo de las naciones. Hacia el capitalismo del siglo XXI.
Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1993.

PROBLEMAS:

Las tendencias a la globalización están dejando también al descubierto nuevos problemas.

■ En lo cultural la universalización uni-ficadora. tiene el peligro de hacer perder la identidad, la personalidad de individuos y pueblos. Esto lleva a la sensación de «pérdida de lugar en el mundo» y, para contrarrestarla, está resurgiendo en muchos casos la tendencia contraria: un nacionalismo agresivo y un renacimiento del racismo que está desatando conflictos de un alto grado de violencia.

■ En lo social, la idea de que el mercado por sí sólo puede regular la vida de una sociedad ha debilitado o ha hecho desaparecer el rol que cumplía el Estado en los servicios sociales, en la educación, en la salud y en la protección de los más necesitados. Amplios sectores están quedando desguarnecidos y marginados, como consecuencia de la aplicación de estas políticas globaliza-doras en América latina.

■ En lo político, la consecuencia es la de un creciente descreimiento del papel de las instituciones públicas para resolver los asuntos públicos, lo que puede debilitar las recientemente recuperadas democracias latinoamericanas.

El dilema del futuro próximo pasa alrededor del papel que deberá cumplir en esta etapa el Estado, su relación con el mercado y el conjunto de los problemas sociales y culturales. De no resolverse, las consecuencias de la pobreza, la violencia, la exclusión social, el racismo, crearán un marco apropiado para nuevos autoritarismos y pérdida de las libertades.

Fuente Consultada:
Economía Las Ideas y los Grandes Procesos Económicos Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Educación Cívica 2 – Editorial Santillana – Secundaria – Casullo, Bordone, Hirschmann y Otros –

Guerra Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Estado Unidos-Irán: La Invasion en la Administracion Bush

Cuando la Política Fracasa
Estados Unidos está descubriendo nuevamente los límites del poder militar. En Irak mantiene un control aéreo absoluto, pero no deja de perder terreno. Su mera presencia incita a la violencia. Aunque el presidente George W Bush cree que ha protegido a los estadounidenses “llevando la guerra al enemigo”, más de 1.700 estadounidenses han muerto en el conflicto con Irak, que también ha provocado atentados terroristas contra los aliados de EE.UU., como las terribles explosiones de Londres.

 Naturalmente, el error del gobierno de Bush es descuidar la política en sus cálculos bélicos, o seguir ciegamente el dicho de que la guerra es la política por otros medios. De hecho, la mayoría de las guerras son un fracaso de la política, un fracaso de la imaginación política.

Con su fariseísmo y su falta de conocimientos históricos o culturales, Bush y sus asesores creyeron que invadir Irak sería fácil, que el ejército de Saddam Hussein se desmoronaría, y que Estados Unidos sería recibido como un libertador. No comprendieron que Irak ha sido durante mucho tiempo un país ocupado y manipulado desde el exterior.

En consecuencia, es lógico que a los iraquíes la ocupación les parezca tan sólo un episodio más de explotación extranjera. En general, se entiende que el petróleo, no el terrorismo, fue el motivo inicial de la guerra; una guerra planeada por los principales asesores de Bush durante la década de 1990 y posibilitada por su acceso al poder en 2001. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 proporcionaron la luz verde, no la motivación básica.

Los iraquíes se percatan de todo esto. No ven la negativa de Bush a establecer una fecha tope para la retirada de las tropas como un signo de resolución, sino como una declaración de la intención estadounidense de permanecer en Irak, establecer un régimen títere, controlar el petróleo del país e instalar bases militares permanentes.

Pero no va a funcionar. Hay, sencillamente, demasiadas fuerzas políticas reales sobre el terreno en Irak como para que Estados Unidos pueda manejarlas, y estas fuerzas exigen cada vez más un calendario para la retirada estadounidense, al igual que hacen legiones de iraquíes en las manifestaciones públicas y en las oraciones en las mezquitas. Sólo la política, y no las armas, puede calmar la situación. Vietnam es un verdadero precedente.

El número de muertos y heridos vietnamitas fue quizá veinte veces superior al de estadounidenses, pero aun así Estados Unidos no consiguió someter al adversario al que se enfrentaba. Podía bombardear ciudades de Vietnam hasta convertirlas en escombros, como puede hacer en Irak, pero esto no resuelve nada, se cobra enormes cantidades de vidas inocentes y confirma la opinión de que los estadounidenses son ocupantes.

Todo esto tiene también un aspecto económico. La doctrina de política exterior estadounidense establece que la seguridad nacional del país descansa sobre tres pilares: defensa, diplomacia y desarrollo. La ayuda económica a los países pobres es crucial, porque la pobreza proporciona el combustible para la violencia, el conflicto e incluso el terrorismo. Pero la diplomacia y el desarrollo ocupan el segundo y el tercer lugar tras los planteamientos defensivos —y más precisamente militares— en el gasto estadounidense en política exterior.

Si Estados Unidos se basara en la política y no en la guerra, entendería que el aumento del gasto en desarrollo, y un enfoque comercial en Asia, Africa y Medio Oriente, en lugar del actual método militar, serían más útiles para los intereses estadounidenses. Lo que sacó a Muammar Kaddafi de su aislamiento no fue el bombardeo de Libia sino la diplomacia pacífica. El mismo método habría sido mucho menos costoso y más prometedor con respecto a Saddam Hussein.

El ejército puede proteger a Estados Unidos de un ataque militar convencional, pero no puede protegerlo de la política. Para eso, los estadounidenses tienen que ser más listos e invertir en desarrollo pacífico en lugar de construir bases militares en territorios que durante mucho tiempo han sido objeto de abusos.


LA DECADENCIA DEL IMPERIO AMERICANO EL TITÁN TAMBALEANTE

Por TIMOTHY GARTON ASH
*Historiados británico, profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford

Si quieren saber cómo era Londres en 1905, vean cómo está Washington en 2005. Gravitas imperial y tremendamente convencido de su importancia. Esa sensación de ser el centro del mundo y necesitar saber lo que ocurre en todos los rincones porque es posible que le pidan —o, al menos, que se sienta llamado— a intervenir. La hiperpotencia. El perro más fiero. Y, sin embargo, royendo bajo la superficie, el miedo persistente a que la supremacía mundial que posee no esté, ni mucho menos, tan segura como le gustaría. Como dijo en 1902 el ministro británico de las Colonias, Joseph Chamberlain:

“El titán cansado se tambalea bajo la esfera desmesurada de su destino”.

 george bushAhora, Estados Unidos es ese titán cansado. En el caso británico, la angustia nació de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso, la guerra de los boers —en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafió al ejército más poderoso que había visto el mundo—, la preocupación por el creciente poder económico de Alemania y Estados Unidos y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa. En el caso de Estados Unidos, la angustia es resultado de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso: la guerra de Irak, en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafía al ejército más poderoso que ha visto el mundo; la preocupación por el creciente poder económico de China e India, y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa.

Irak es la guerra de los boers de Estados Unidos. Recordemos que, cuando Gran Bretaña declaró el fin de las grandes operaciones de combate, en el verano de 1900, los boers emprendieron una campaña guerrillera que mantuvo en vilo a los soldados británicos durante dos años más. Si estos consiguieron vencer fue sólo gracias a una actitud despiadada que —me alegra decir— un país democrático, escrupuloso y esencialmente anticolonialista como Estados Unidos parece incapaz de tener. Al final, Londres contaba con 450.000 soldados británicos y coloniales en la zona (frente a los 150.000 soldados estadounidenses en Irak) que encerraron aproximadamente a la cuarta parte de la población boer en campos de concentración, donde muchos murieron.

En un reciente sondeo de CNN/Gallup, el 54% de los entrevistados pensaba que fue un error enviar tropas estadounidenses a Irak, y el 57% decía que la guerra de Irak ha hecho que Estados Unidos esté menos a salvo del terrorismo. El campamento de los que protestan ante el rancho del presidente Bush en Crawford, surgido alrededor de la madre de un soldado muerto en Irak, es un símbolo del sufrimiento. La CNN emitió un documental, realizado a partir de fuentes de primera categoría, que explicaba con detalle que las informaciones sobre las armas de destrucción masiva de Saddam se tergiversaron, manipularon y adornaron, y que estaban, como el título del programa, completamente vocadas. Para los lectores británicos europeos no es ninguna novedad, pero en Estados Unidos no se han difundido tanto datos. En otro sondeo, el número de la consideraban sincero al presidente pero por primera vez, inferior al 50%. Esta serna vuelto a tratar de obtener más apoyo p administración y para la guerra, pero fi rece que lo esté logrando.

EL COSTO DE LA GUERRA. Una reciente de The New York Times calculó los costo posible y verosímil de la guerra de largo plazo: más de un billón de dólares que los políticos iraquíes hayan llegado consenso sobre el proyecto de Constitución hay que ser muy optimistas para pensar que vaya a servir para que Irak se convierta en república federal democrática, pacífica y estable. Irán está adquiriendo discretamente cada vez más poder en la zona chiita del sur de Irak. En Washington se cuenta un chiste: se; la guerra, y ganaron los iraníes.

Mientras tanto, los precios del Petróleo —más de 60 dólares el barril— hacen que surtidores estadounidenses, la gasolina normal sin plomo cueste casi tres dólares el galón. Si se mantienen los altos precios de la energía se pondrán en peligro no sólo una economía todavía llena de fuerza, sino todo un estilo de vida, simbolizado por el Hummer en  sus versiones  civil y militar. Además de la inestabilidad  en Oriente Próximo, la causa principal de que  suban los precios del petróleo es constante demanda  de energía de los nuevos gigantes económicos de Asia. Los chinos van por mundo firmando calladamente grandes contratos de suministro de petróleo con todos países productores que encuentran, sin tener en cuenta si son políticamente rechazables, como en el caso de Sudán e Irán. Una empresa china intentó comprar una gran compañía energética de California, pero eso fue demasiado. Los políticos estadounidenses impidieron el trato.

China e India son para Estados Unidos lo que Alemania y Estados Unidos eran para Gran Bretaña hace cien años. China es en estos momentos la segunda economía consumidora de energía del mundo, después de Estados Unidos. Además posee la segunda reserva de divisas extranjeras, después de Japón y por delante de Taiwán, Corea del Sur e India. En esta lista, Estados Unidos está en noveno lugar, detrás de Singapur y justo delante de Malasia. Según algunos economistas, el índice de ahorro neto real —teniendo en cuenta toda la deuda y el gasto público— de Estados Unidos es cero. Nada. Es un país que no ahorra; es un país que gasta.

Todo esto no quiere decir que Estados Unidos vaya a derrumbarse mañana. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, el imperio británico duró 40 años más después de 1905. Es más, alcanzó su máxima dimensión después de 1918, antes de que firmara su sentencia de muerte al invertir su sangre y su dinero en derrotar a Adolf Hitler (hay otras maneras peores de morir). Ahora es de imaginar que el imperio informal de Estados Unidos, su red de bases militares y semi protectorados, va a seguir creciendo. Estados Unidos, como la Gran Bretaña eduardiana, posee todavía tremendos recursos económicos, tecnológicos y militares, atractivo cultural y, cosa importante, el deseo de seguir en la cima. Como proclamaba una cancioncilla en una revista musical inglesa de la época:

Tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero. Guau, guau.

Sí, señor, tenemos intención de seguir siendo el perro más fiero.

Hoy no hace falta buscar mucho para oír ese estribillo en Washington. La estrategia de seguridad nacional del gobierno de Bush no oculta su objetivo de conservar la supremacía militar. Ahora bien, no se sabe si el siglo americano, que comenzó en 1945, durará hasta 2045, 2035 o sólo 2025; pero su final se vislumbra ya en el horizonte. Si resulta que ustedes son de los que, de forma instintiva, consideran que eso es motivo para alegrarse, párense un momento a pensar y tengan en cuenta dos cosas: la primera, que las oscilaciones de poder entre las grandes potencias en ascenso y en decadencia han ido tradicionalmente acompañadas de guerras terribles, y, segunda, que el próximo perro más fiero puede ser mucho peor.

Así pues, no es momento para alegrarse del mal ajeno. Es hora de una solidaridad fundamental. Algunas personas con visión de futuro en Washington están empezando a formular una estrategia a largo plazo para tratar de crear un orden internacional que proteja los intereses de las democracias liberales incluso después de que entre en declive la hiperpotencia estadounidense, y para intentar que las nuevas potencias, como China e India, se comprometan a mantener dicho orden. Eso es lo que tiene que hacer el titán cansado de hoy, y todos debemos ayudarle.

Por Jeffrey S. Sachs (*)Catedrátjco de la Universidad de Columbia. Project Syndicate

Crecimiento economico de Asia:China,Japon,India, un cambio global

Crecimiento económico de Asia: Cambio global

costa de país occidentalLa transferencia de poder de Occidente a Oriente se está realizando a un ritmo acelerado y el contexto en que tienen lugar los retos internacionales pronto cambiará notablemente, así como los retos mismos. Muchos en Occidente ya son conscientes de la creciente fortaleza de Asia. Sin embargo, el hecho de que sean conscientes no quiere decir que estén preparados. Y ahí está el peligro: que los países occidentales repitan sus errores del pasado.

Los cambios más importantes de poder entre estados, por no mencionar las regiones, ocurren con poca frecuencia y muy rara vez de manera pacífica. A principios del siglo XX, el orden imperial y los estados en ciernes de Alemania y Japón no lograron ajustarse entre sí. El conflicto así generado devastó grandes partes del planeta.

Hoy la transformación del sistema internacional será aún mayor y requerirá que se asimilen tradiciones políticas y culturales marcadamente diferentes. Esta vez son los superpoblados estados asiáticos los que buscan desempeñar un papel más destacado. Como Japón y Alemania en aquel entonces, estas potencias emergentes son nacionalistas, buscan reparaciones de los agravios del pasado y quieren exigir una buena posición en el panorama mundial.

El creciente poder económico de Asia se está convirtiendo en mayor poder político y militar, lo que incrementa el peligro potencial de conflictos. En la región, los puntos de mayor riesgo de hostilidades —Taiwán, la península de Corea y la Cachemira dividida— han desafiado cualquier solución pacífica. Cualquiera de ellos podría detonar una guerra de gran escala que haría parecer a las actuales confrontaciones de medio Oriente meras operaciones policíacas. En breve, lo que está en juego en Asia es de enormes proporciones y exigirá de Occidente toda su capacidad de adaptación.

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Hoy, China es la potencia en ascenso más obvia. Pero no está sola: India y otros estados asiáticos ostentan tasas de crecimiento que podrían  aventajar a lasa de los países occidentales mas importantes en las décadas por venir.

La economía de China crece a más de 9% al año, la de India, a 80 o, y los “tigres” del Sudeste Asiático se han recuperado de la crisis financiera de 1997 y han reanudado su marcha hacia adelante. Se espera que la economía china duplique la de Alemania para 2010 y dé alcance a la de Japón, hoy día la segunda más grande del mundo, para 2020. Si India sostiene un crecimiento de 60 o durante 50 años, como lo creen posible algunos analistas financieros, igualará o superará a la de China en ese lapso.

No obstante, es probable que el extraordinario ascenso económico de China continúe durante varias décadas; es decir, si puede salir airosa de los tremendos trastornos causados por el rápido crecimiento, como son la migración interna de las áreas rurales a las urbanas, los elevados niveles de desempleo, la enorme deuda bancaria y la corrupción imperante. En estos momentos, China está enfrentando una prueba crucial en su transición hacia la economía de mercado. Experimenta alzas inflacionarias, burbujas en la propiedad inmobiliaria e insuficientes recursos básicos como petróleo, agua, electricidad y acero.

Beijing está restringiendo la oferta de dinero y los préstamos bancarios grandes, a la vez que  continúa esforzándose por  limpiar a fondo el frágil sector bancario. También acaba de elevar el valor de su moneda, fijada al dólar, para abatir el costo de las importaciones. Si esos intentos de enfriar la economía de China —que es mucho mayor y más descentralizada de lo que era hace 10 años, cuando se mantuvo sobrecalentada— no funcionan, la economía podría derrumbarse.

Aunque fuera temporal, una quiebra tan enorme tendría consecuencias terribles. Hoy China es un actor tan importante en la economía global que su salud está inextricablemente ligada a la del sistema en general. China se ha convertido en el motor que impulsa la recuperación de otras economías asiáticas de los reveses de la década de 1990. Por ejemplo, Japón se ha vuelto el mayor beneficiario del crecimiento económico chino, y sus principales indicadores económicos entre ellos el gasto del consumidor, han mejorado en consecuencia.

Las últimas cifras oficiales indican que el PIB real de Japón se elevó a una tasa anual de 6,4% en el último trimestre de 2003, el crecimiento más alto de cualquier trimestre desde 1990. Gracias a China, Japón puede estar saliendo por fin de una década de malestar económico. Pero esa tendencia podría no persistir si China cae en la bancarrota.

India también adquiere mucha importancia en la pantalla del radar. A pesar del vacilante progreso de sus reformas económicas, India se ha lanzado en una firme trayectoria ascendente, impulsada por sus grandes éxitos en software y las industrias de servicios a empresas, que apoyan a corporaciones en Estados Unidos y otras economías avanzadas. La regulación sigue siendo ineficaz, pero un cuarto de siglo de reformas parciales ha permitido que surja un dinámico sector privado. El éxito económico también está empezando a cambiar las actitudes de fondo: después de 50 años, muchos indios están abandonando por fin su papel de víctimas de la era colonial.

Otros estados del Sudeste Asiático están integrando firmemente sus economías en una red más amplia mediante tratados comerciales y de inversión. Sin embargo, a diferencia del pasado, China (y no Japón ni Estados Unidos) es el eje del fenómeno.

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Los miembros de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), por fin, están considerando seriamente una unión monetaria. El resultado podría ser un enorme bloque comercial, que representaría buena parte del crecimiento económico de Asia… y del mundo.

LAS PRESIONES DEL ÉXITO.

Apenas empieza el ascenso de Asia, y si las grandes potencias regionales se mantienen estables y mejoran sus políticas, el rápido crecimiento podría continuar durante décadas. Un sólido éxito, no obstante, viene inevitablemente acompañado de varios problemas.

El primero y principal de ellos será las relaciones entre los países más importantes de la región. Por ejemplo, Japón y China nunca han sido poderosos al mismo tiempo: por siglos, China fue fuerte mientras Japón estaba empobrecido; durante la mayor parte de los últimos 200 años Japón fue poderoso y China débil. Que los dos sean poderosos en la misma era será un desafío sin precedentes. Por su parte, India y China no han resuelto su disputa fronteriza que lleva ya 42 años y mantiene la desconfianza entre ellas. ¿Es posible que hoy coexistan estas tres potencias, o chocarán entre sí por el control de la región, el acceso a las fuentes energéticas, la seguridad de las rutas marítimas y la soberanía en las islas del sur del Mar de China?

Cada uno de los aspirantes asiáticos está implicado en explosivos conflictos territoriales, y cada cual tiene variables presiones internas: trastornos demográficos, rígidos sistemas políticos, luchas étnicas, frágiles instituciones financieras y corrupción generalizada. Como en el pasado, las crisis internas podrían provocar confrontaciones internacionales.

Taiwán es el ejemplo más peligroso de este riesgo. Han pasado ya más de 30 años desde que Estados Unidos combinó el reconocimiento de una China con la petición de una solución pacífica de la cuestión de Taiwán. Aunque los lazos económicos NT sociales entre la isla y el continente han crecido desde entonces, las relaciones políticas se han deteriorado. Taiwán, con su actual presidente, parece pretender poco a poco la independencia absoluta, mientras la China continental sigue buscando su aislamiento y amenazándola con desplegar 500 misiles a lo largo del Estrecho de Taiwán.

Estados Unidos, actuando de acuerdo con su compromiso con la seguridad de Taiwán, ha proporcionado a la isla equipo militar cada vez más sofisticado. A pesar de las advertencias estadounidenses a cada lado, si Taiwán traspasa la línea entre la autonomía provisional y la independencia o si China se torna más impaciente, la región podría estallar.

La región de Cachemira sigue dividida entre una India y un Pakistán dotados de armas nucleares. Desde 1989, el conflicto ha costado unas 40.000 vidas, muchas de ellas en choques en la Línea de Control que separa a los dos beligerantes. Recientemente, India y Pakistán han suavizado su retórica belicista entre una y otra, pero ningún lado parece dispuesto a un arreglo aceptable para ambos. Las inestabilidades económicas o políticas en Pakistán podrían fácilmente volver a detonar el conflicto.

Corea del Norte es otro de los puntos de mayor riesgo. Varias rondas de conversaciones recientes de seis partes, auspiciadas por China, no han logrado persuadir a Kim Jong Ii de que desmantele su programa de armas nucleares a cambio de garantías de seguridad y ayuda a la decrépita economía de Corea del Norte. Más bien, las pláticas han traído recriminaciones: hacia Estados Unidos, por ofrecer demasiado poco; hacia Corea del Norte, por seguir siendo intransigente, y hacia China, por aplicar una presión insuficiente a su vecino dependiente.

Pruebas sacadas a la luz recientemente indican que los esfuerzos nucleares de Corea del Norte están más avanzados de lo que antes se creía. Como advirtió el vicepresidente Dick Cheney a los dirigentes de China en su visita de abril, el tiempo puede estar acabándose para llegar a una solución negociada de la crisis.

EL CAMBIO DE PRIORIDADES.

Por más de un siglo, Estados Unidos ofreció estabilidad en el Pacífico mediante su presencia militar, sus alianzas con Japón y Corea del Sur y su compromiso con la promoción del progreso económico. En efecto, en sus primeros días, el gobierno de Bush subrayó su intención de fortalecer esos lazos tradicionales y de tratar a China más como un competidor estratégico que como un socio para el futuro. Sin embargo, los acontecimientos recientes (entre ellos los ataques del 11 de septiembre de 2001) han modificado el énfasis de la política exterior estadounidense. Hoy se espera mucho menos de Corea del Sur que en el pasado, gracias en parte a los nuevos dirigentes de Seúl, que representan una generación más

joven de coreanos afines a China y mal predispuestos a Estados Unidos y que no temen al Norte.

Entre tanto, Japón, de cara a una China en ascenso, una Corea del Norte con armas nucleares y una creciente tensión con Taiwán se siente inseguro. Por ello se ha comprometido a desarrollar un sistema de defensa de misiles con ayuda estadounidense y estudia flexibilizar sus limitaciones constitucionales sobre el desarrollo y despliegue de sus fuerzas armadas.

Esas medidas han inquietado a los vecinos de Japón, que podrían sentirse aún más incómodos si Japón pierde la fe en su garantía de seguridad brindada por Estados Unidos y optara por construir en su lugar su propia disuasión nuclear. Peor sería, desde la perspectiva estadounidense, que China y Japón buscaran una alianza estratégica entre ellos en lugar de tener relaciones paralelas con Estados Unidos. Para adelantarse a ello, Washington debe evitar, en todos sus manejos con China y las dos Coreas, sembrar algún género de dudas en Japón acerca de sus obligaciones en la región.

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Sin embargo Japón, dados sus actuales problemas económicos y demográficos, no puede ser el centro de ningún arreglo de poder en Asia. Más bien, ese papel será desempeñado por China y, a la larga tal vez, por India. Por ello, las relaciones con estos dos gigantes en crecimiento son esenciales para el futuro, y el compromiso debe ser la orden del ella, aun cuando algunos funcionarios de Bush sigan convencidos de que Estados Unidos y China acabarán siendo rivales. Para ellos, la realidad estratégica es incompatible con los intereses vitales.

En términos militares, Estados Unidos está protegiendo su posición con la más amplia realineación de su poder en medio siglo. Parte de esta realineación es la apertura de un segundo frente en Asia. Estados Unidos ya no está emplazado en varias grandes bases de apoyo en el Pacífico frente al continente asiático; en la actualidad ha realizado movimientos importantes hacia el corazón mismo

de Asia, al construir una red de bases más pequeñas, ubicadas en los más remotos rincones de Asia Central. La justificación manifiesta de estas bases es la guerra contra el terrorismo. Pero hay analistas chinos que sospechan que la intención verdadera de estas nuevas posiciones estadounidenses, sobre todo a partir de la reciente intensificación de cooperación militar de Washington con India, es la suave contención de China.

Por su parte China está modernizando sus fuerzas armadas, tanto para mejorar su capacidad de ganar un conflicto sobre Taiwán como para disuadir la agresión estadounidense.

Ahora la doctrina militar china se enfoca en contrarrestar las capacidades de alta tecnología de Estados Unidos: redes de información, aeronaves “invisibles”, misiles crucero y bombas dirigidas de precisión.

Los estadounidenses suspicaces han interpretado el aumento de los presupuestos militares chinos como signos de la intención de Beijing de reducir la presencia estadounidense en Asía del Este. Por eso Washington está ansioso por usar a India, que está dispuesta a acrecentar su poder económico y militar, como contrapeso de China y como fuerte defensor de la democracia por propio derecho. India, para encarnar estos papeles, necesita acelerar el ritmo de sus reformas económicas y evitar el nacionalismo hindú asociado al Partido Bharatiya Janata (PBJ), que sufrió una sorprendente derrota en las recientes elecciones parlamentarias. Funcionarios del triunfante Partido del Congreso se comprometieron a continuar con sus reformas económicas y, al mismo tiempo, a resolver las necesidades de los pobres del campo que a través del voto los llevaron de nuevo al poder. Envalentonados por la victoria, los voceros del Partido del Congreso dijeron que defenderían el incremento de la tasa de crecimiento anual de India a 1 O0/o, a partir de su actual ocho por ciento.

A menos que el Congreso siga con su secular tradición de gobernar, reducirá cualquier utilidad que India pudiera obtener de la campaña estadounidense de contrarrestar la influencia de los fundamentalistas islámicos radicales. A la fecha, la ideología religiosa que se opone a todo gobierno secular ha generado sólo un moderado arrastre entre las grandes poblaciones musulmanas de India y los estados circundantes de Asia Central y del Sudeste. Por ejemplo, a los partidos políticos fundamentalistas islámicos les fue mal en las elecciones parlamentarias de invierno y primavera en Malasia e Indonesia. Sin embargo, por otras vías los radicales islámicos se vuelven una seria amenaza para la región. Allá, los gobiernos débiles y la corrupción generalizada ofrecen un campo fértil para las operaciones clandestinas: entrenamiento reclutamiento y equipamiento de terroristas. Según los indicios, hay allá redes no bien definidas de distintos grupos terroristas del Sudeste Asiático que se ayudan entre sí con financiamiento y operaciones.

Encuestas recientes de opinión pública indican que la oposición a Estados Unidos entre los fundamentalistas islámicos radicales está creciendo, en gran parte debido a sus actividades en Irak y al respaldo estadounidense al gobierno de Sharon en Israel. Aún queda por determinar el impacto completo de los ultrajes a los que fueron sometidos los prisioneros iraquíes. Pero ya es patente la profunda ira de las comunidades musulmanas de todo el mundo por la percepción de desdén a los intereses palestinos del gobierno de Bush.

Una solución del conflicto palestino-israeli no acabaría con el terrorismo, y los mismos musulmanes deben encabezar la batalla ideológica dentro del islam. Pero Estados Unidos podría fortalecer la participación de los moderados del mundo islámico con una combinación de cambios de politicas y diplomacia pública eficaces. Estados Unidos debe hacer más que establecer estaciones de radio y televisión para difundir perspectivas alternativas

de las intenciones estadounidenses en Medio Oriente. Debe volver a reaprovisionar sus disminuidos recursos de diplomacia pública a fin de reclutar más expertos en idiomas, reabrir bibliotecas extranjeras y centros culturales, y patrocinar programas de intercambio. Dado el gran número de musulmanes tradicionalmente tolerantes de Asia, Estados Unidos debe ayudar con vigor a la creación de alternativas que sean atractivas frente al islamismo radical.

NECESIDAD DE CAMBIOS. Para adaptarse al gran cambio de poder que hoy se da con tanta rapidez en Asia, Estados Unidos requiere una vigorosa preparación de parte de su Poder Ejecutivo y del Congreso. El compromiso establecido por el gobierno de Bush con China representa una mejora respecto de su postura inicial, y el cambio se ha reflejado en los esfuerzos de Washington por colaborar

con Beijing en el combate contra el terrorismo y en las negociaciones con Corea del Norte. El cambio también se ha reflejado en la renuencia a resolver diferencias comerciales y monetarias con la imposición de obligaciones. Sin embargo, de otras maneras, Washington todavía tiene que cambiar su enfoque.

Para avanzar, Estados Unidos debe ofrecer el liderazgo para forjar los arreglos de seguridad regional, siguiendo las líneas del acuerdo pendiente entre Estados Unidos y Singapur para expandir la cooperación en la lucha contra el terrorismo y la proliferación

debe ser el adalid de las economías abiertas, o correrá el riesgo de quedar fuera de los pactos comerciales futuros. Estados Unidos también debe evitar crear la profecía propia de la rivalidad estratégica con China. De hedos Unidos debe estar preparado para tal cambio en el curso de los acontecimientos. Pero ello no es inevitable; la cooperación todavía puede producir avances históricos.

En el plano internacional, las potencias asiáticas en ascenso deben tener más representación en instituciones de mayor peso, empezando por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este importante organismo deberá reflejar la configuración emergente del poder global, y no sólo los vencer dores de la Segunda Guerra Mundial.

Puede decirse lo mismo de otros organismos internacionales de gran calado. Un reciente estudio de la Brookings Institution señaló: “Existe una asimetría fundamental entre la realidad global de hoy y los mecanismos existentes de la gobernabilidad global, siendo el G-7/8 —el exclusivo club de países industrializados que representan primordialmente a la civilización occidental— la principal expresión de este anacronismo La credibilidad y eficacia de los organismos internacionales depende de tales cambios; sólo entonces podrán contribuir en grado significativo a la paz entre las naciones.

Aunque lejos de ser del todo segura, la reestructuración de las instituciones para reflejar la distribución de poder ofrece más esperanza que permitir que se diluyan en la inaplicabilidad y vuelvan a la irrestricta e impredecible política del equilibrio de poder ya la competencia económica sin orden ni concierto.

Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional
Por James F. Hoge JR
Director de Foreign Affairs

Biografia de Washington George Primer Presidente de Estados Unidos

Biografía de Washington George
Primer Presidente de Estados Unidos

En 1758, un oficial virginiano logra una victoria decisiva en la guerra que opone Gran Bretaña a Francia en territorio americano. Abandona después el ejército colonial, pero casi veinte años más tarde, es nombrado comandante en jefe del ejército rebelde que lucha por la independencia de las coionias inglesas en Norteamérica.

Washington George, estadista y militar (Wakefield, Virginia 1732-Mount , Virginia 1799). Rico hacendado de opiniones moderadas, fue oficial de la guerra contra los franceses.

En 1758, como comandante de las tropas de obtuvo en Fort Duquesne una resonante victoria que le dio gran popularidad.

Tras la guerra se retiró a sus posesiones, que mejoró con un provechoso matrimonio.

En 1774-75 tomó parte en los congresos de Filadelfia como representante de Virginia.

En 1775 fue nombrado comandante del ejército independentista. Tras unas victorias iniciales (Boston, Trenton, Princeton) y una serie de derrotas, abogó por una alianza con Francia.

En 1781 venció al desgastado ejército británico, conquistó Virginia y obtuvo la capitulación de Yorktown, que supuso el final de la guerra.

Se retiró entonces a sus fincas e intentó desentenderse de la política, pero ante el desorden de la situación, en 1787 aceptó el cargo de delegado en la convención de Filadelfia.

Biografia de Geroge Washington

El héroe de la independencia de las colonias británicas en América del Norte y padre del nuevo Estado que éstas constituyeron al obtenerla, es una de las figuras más sólidas de la Historia. Sin poseer gran genio militar o intelectual, Jorge Washington aportó al nacimiento de los Estados Unidos sus recias condiciones de propietario campesino, su disciplinada educación de geómetra, la responsabilidad de su condición militar y una imperturbable confianza en los destinos trazados a su pueblo por la Providencia.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

El militar y político George Washington consiguió la indepencia de las colonias inglesas en Norteamérica.

Nacido en Virginia en 1732, firmó junto con otros patriotas en 1776 la Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, que declaraba estados libres y soberanos a las colonias.

Años atrás, había sido un brillante oficial del ejército británico, al que abandonó en 1758 para ocuparse de sus propiedades y dedicarse a la política.

Primeras experiencias
• Nació el 22 de febrero de 1732, en Bridges Creek (Virginia, actual Estados Unidos).

• A los once años, luego de morir su padre, fue educado por su hermanastro Lawrence, en Mount Vernon (hoy, EE.UU.).

• En 1753 lo nombraron ayudante en uno de los distritos militares de Virginia.

• Tres años más tarde fue elegido para comandar el regimiento de Virginia, zona cuyas fronteras mantuvo a salvo cuando se declaró la guerra entre Francia y Gran Bretaña.

• En 1758 se retiró del Ejército.

• Al año siguiente se casó y se dedicó a las actividades de su hacienda en Mount Vernon.

• Entre 1774 y 1775 apoyó a la causa independentista, en calidad de delegado por Virginia en los Congresos Continentales de Filadelfia (actual Estados Unidos).

• A finales de 1775, el Congreso lo designó como Comandante en Jefe del Ejército Continental.

• Hasta 1782 lideró varias batallas que permitieron la victoria de la; colonias frente a Gran Bretaña.

• Al año siguiente entregó su cargo y regresó a Mount Vernon para dedicarse a su plantación.

• En 1787 presidió la Convención que redactó la Constitución.

• Un año después fue elegido presidente de los Estados Unidos.

• En 1792 fue reelegido para esa función.

• Cinco años más tarde dejó el cargo y se retiró a Mount Vernon.

• Murió el 14 de diciembre de 1799.

George Washington demostró ser un hábil gobernante que hizo de la naciente república una nación poderosa.

Como primer presidente de los Estados Unidos, gobernó con un estilo federalista, mantuvo la paz a toda costa y dejó un sistema eficiente de gobierno y una economía en crecimiento.

En 1790, el Distrito de Columbia (DC), que está rodeado por los estados de Maryland y Virginia, fue designado como la sede de la capital de la nación y recibió el nombre de Washington en honor del primer presidente.

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BIOGRAFIA COMPLETA

LA VIDA DE JORGE WASHINGTON: Su vida comenzó un 22 de febrero de 1732, a orillas del Potomac, en la localidad de Bridge’s Creek, antiguo condado de Westmoreland, estado de Virginia.

Perteneció a una antigua y distinguida familia inglesa establecida en las colonias desde 1657.

Su padre, Agustín Washington, era un rico e influyente colono dedicado por entero a sus plantaciones.

Su madre, María Boll, segunda esposa de Agustín, era hija de una también respetable familia virginiana.

Al poco de nacer George, su familia se trasladó a las orillas del Rappahannok.

La temprana muerte del padre, cuando George contaba once años, dejó a éste y a sus nueve hermanos en una situación cómoda e independiente desde el punto de vista económico.

george washintongSus estudios no pasaron en aquella época de lo que habitualmente se enseñaba en las escuelas rústicas del condado, dado que jamás mostró interés por las letras o la filosofía, apartándose en todo momento de las cuestiones no relacionadas directamente con la práctica cotidiana.

Ya a los catorce años mostró los primeros síntomas de su vocación militar al solicitar entrar como aspirante en la marina inglesa, debiendo sin embargo abandonar dicho intento por el desagrado con que su madre vio el proyecto.

Así pues, dado que su condición no era la de primogénito y que la parte de su herencia no era excesiva, se vio obligado a decidirse por una carrera.

Completó sus estudios de geometría, aplicándolos al estudio y medición del territorio occidental de la colonia y de las llanuras que existen al otro lado de los montes Apalaches, territorios de inmensa vegetación e inexplorados.

Durante tres años, de los dieciséis a los diecinueve, erró por los bosques acampando al raso, alimentándose como los indios y estudiando sus costumbres.

Jorge Washington quedó huérfano de padre en 1743. Agustín legó a su hijo la propiedad de Rappahannock, en la que éste había pasado gran narte de su niñez. Al ocurrir el fallecimiento de su padre, Jorge fue confiado a la tutela de uno de sus hermanastros, Lorenzo, con el que vivió en su finca de Monte Vernon. En este lugar empezó a estudiar geometría con mucho aprovechamiento.

Su carrera militar comenzó por fin a los diecinueve años, durante el período de las permanentes rivalidades entre Francia e Inglaterra por el control de la totalidad del continente americano.

Para defender Virginia de las correrías de los indios y de los avances franceses, se dividió la colonia en diversos distritos militares.

El joven Washington, merced al renombre que ya había adquirido como explorador, fue nombrado comandante de distrito, dedicándose con verdadero entusiasmo a su nueva tarea e instruyéndose en la lectura de numerosos textos sobre táctica militar.

En el año 1752 ingresó en la milicia colonial como ayudante general. Amenazada Virginia por los franceses, tuvo el mando de seis compañías destinadas a la vigilancia del valle del Ohio y participó, con suerte diversa, en las acciones bélicas de la Guerra de los Siete Años, que repercutían del Viejo Mundo.

Siempre en primera fila, valiente sin alardes, con la serenidad de los fuertes, Washington fue ganándose la admiración de sus soldados, a quienes imponía rígida disciplina, de la que él mismo no pretendía escapar.

Poco a poco, su fama trascendió; era el hombre cuya acción medida y justa se apoyaba en la más profunda honradez, y cuyo consejo se buscaba, tanto en los asuntos públicos como en los privados.

george washington

George Washington en sus tierras de Mount Vernon. Administraba la propiedad con la intención de dedicarle más tiempo, pero sus compatriotas vendrían muchas veces a sacarlo de su retiro.

Acompañó a las islas Barbados a su hermano enfermo y, muerto éste, se dedicó durante veinte años a la administración de sus fincas. En 1759 contrajo matrimonio con Marta Dandridge, joven y hermosa viuda que llevó a la sociedad conyugal cuantiosos bienes.

Se dedicó a la atención de sus fincas en las que no faltaban esclavos, como los había en todo el sur, rico en plantaciones; pero es fama que los de Monte Vernon vieron suavizados su triste cautiverio por un trato menos riguroso inspirado en sentimientos humanitarios.

Hasta 1765 Washington figuró muy poco en la vida política de la colonia, a pesar de tener reservado un escaño en la Cámara de los Burgueses de Virginia. Pero desde esta fecha, con motivo de la protesta contra el Acta del Timbre, George se afilió al partido whig colonial, opuesto al tory metropolitano. Poco a poco se afirmaron en él las ideas de independencia, nacidas no por credos ideológicos, sino por la experiencia práctica de las circunstancias de la economía y de la política colonial.

LAS CAMPAÑAS MILITARES
Los acontecimientos se precipitaron: el 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la declaración de la independencia de los Estados Unidos.

El general inglés Howe derrotó a los americanos, en 1776, pero Washington triunfó en Trenton (1776) y en Princeton (1777).

Cuando la situación se hacía crítica, por la caída de Filadelfia, el general patriota Gates obtuvo el triunfo de Saratoga (1777).

Muchos voluntarios franceses llegaron para unirse a los patriotas. Yorktown, en poder inglés, se rindió por la acción combinada de Washington y el conde Rochambeau.

La victoria había llegado y el tratado de paz de Versalles de 1783 reconoció la independencia de los Estados Unidos. Washington volvió al trabajo de sus campos y a la paz hogareña.

WASHINGTON, PRESIDENTE
De allí vino a sacarlo el rumor de la crisis política; mas él declaró que lo que se necesitaba no era el crédito de un hombre, sino un gobierno que asegurase la vida y la libertad.

En 1787 se reunió en Filadelfia la Convención que había de constituir ese gobierno. Washington la presidió, y votada la Constitución fue elegido presidente e investido en abril de 1789.

Elegido por segunda vez, cumplió su período pero no aceptó una tercera elección. Al dejar la vida pública, dirigió al pueblo una carta donde se manifiesta su buen sentido y profundo patriotismo.

La elección de George Washington como presidente de los Estados Unidos en 1789 fue celebrada con escenas de júbilo en toda la confederación. Ha sido el único presidente de ese país designado unánimemente por el colegio electoral

LOS ÚLTIMOS AÑOS
Una vez más retornó a Monte Vernon. Había dedicado cuarenta y cinco años de su vida a su patria, como soldado y estadista, y volvía a la vieja finca, cargado de honores.

En la mañana del 12 de diciembre de 1799 salió, como todos los días, a recorrer a caballo sus tierras.

La lluvia y la nieve no le hicieron acortar el paseo, y al volver experimentó los primeros síntomas de un mal que había de producirle la muerte dos días después. Sobrellevó su enfermedad con la entereza que mantuvo en toda su vida.
En su testamento ordenó que a la muerte de su esposa se diera la libertad a todos sus esclavos.

Sus funerales fueron sencillos, como lo pidió. Nada más digno de quien, como él, entendió el cumplimiento de su labor como un deber ciudadano.

Mereció ampliamente lo que de él se ha dicho: «El primero en la paz, el primero en la guerra y el primero en el corazón de sus conciudadanos».

Padre fundador de los Estados Unidos de América
Tras su muerte, ocurrida en diciembre de 1799, Washington fue objeto de un verdadero culto nacional, que alcanzó la estatura de héroe.

Sin embargo, el más ilustre de los padres fundadores de la democracia norteamericana tal vez no fue un presidente tan excepcional como lo exalta la leyenda.

En todo caso, entre los demás padres fundadores –Madison, Hamilton, Franklin, Jefferson-, era ciertamente el menos brillante en términos intelectuales, el menos imaginativo y el más conservador en el plano social.

Además, su legado en la política exterior norteamericana no encama la mejor parte de su acción: recomendó no intervenir en los asuntos europeos, anticipando el aislacionismo que teorizaría la «doctrina de Monroe» en 1823.

En realidad, su fama póstuma se debió a la manera en que supo representar los valores norteamericanos, mediante una combinación de simplicidad y patriotismo, valentía y rigor aristocrático.

Al negarse a ser un político profesional, quiso estar por encima poder para retirarse a sus dominios.

Verdadero Cincinato del Nuevo Mundo -aquel general romano que tras la victoria regresó a su granja-, no era miembro de una casta militar sino un soldado ciudadano.

Patriota convencido, antepuso por sobre todo la unidad del pueblo norteamericano y la grandeza de su democracia, dejando el Mensaje de despedida a la nación: «La Constitución […] es religiosamente obligatoria para todos.

La verdadera idea del poder y derecho del pueblo de establecer su propio gobierno presupone la obligación de cada individuo de obedecer al gobierno establecido».

Muchos gestos simbólicos de la democracia norteamericana son herencia de Washington, como el juramento del presidente estadounidense sobre la Biblia o la regla no escrita de un máximo de dos mandatos, que perduró hasta F. D. Roosevelt.

Washington fue un verdadero símbolo, cuyo nombre designa tanto un estado de la costa oeste, como la capital federal del país, además de una cantidad innumerable de bulevares y monumentos. Su rostro está grabado en la piedra del monte Rushmore, al lado de los de Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt.

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BREVE AMPLIACIÓN SOBRE SUS ULTIMOS AÑOS: Tras cumplirse el tiempo constitucional del segundo mandato presidencial, Washington se negó a aceptar la tercera presidencia de la república, dado que quería pasar los últimos años de su vida en familia, retirándose a Mount-Vernon en marzo de 1797.

John Adams fue elegido sucesor suyo y Jefferson vicepresidente.

Las negociaciones de Adams con el Directorio se hicieron imposibles, al negarse éste a discutir con el partido federal o republicano.

La inquietud cundió en América pareciendo inminente el peligro de guerra.

El 29 de marzo el Congreso votó una ley autorizando al presidente a armar un ejército de diez mil hombres en caso de necesidad. Adams inmediatamente propuso a Washington que fuera general en jefe del ejército.

Washington, dispuesto a retirarse definitivamente, se negó a aceptarlo al principio. Sin embargo, y tras muchas presiones, aceptó de nuevo.

Washington era partidario de pasar a la ofensiva atacando Luisiana y Florida con el fin de impedir que Francia se asentase allí.

Tomar la ofensiva contra Francia y España, tal era el punto de vista de Washington. Sin embargo, Adams, enemigo de la violencia, envió de nuevo a los delegados a parlamentar con el Directorio, en el momento en que se producía el golpe de estado del 30 de Prairial.

Washington se mostró desconfiado y sorprendido ante los hechos y así lo demuestra en párrafos escritos en sendas cartas a Hamilton y al ministro de la guerra:

«La medida en sí misma me ha sorprendido. Desde hace algún tiempo sigo intranquilo los asuntos políticos de los Estados Unidos. Me parece que caminan a grandes pasos hacia una crisis.»

Sin embargo, poco tiempo de vida le quedaba a Washington para poder comprobarlo: el 12 de diciembre de 1799, después de cinco horas de paseo bajo la lluvia llegó a su casa completamente calado.

Al día siguiente se negó a cuidarse el resfriado. Por la noche, sintiéndose enfermo se negó a llamar al médico por temor a que su mujer se enfriase.

El mal hizo rápidos progresos y nada pudieron hacer los médicos. Murió el 14 de diciembre. Su. mujer, allí presente, exclamó: «Todo ha concluido, no tardaré en seguirle, ya no tengo más pruebas que sufrir.»

El 13 de diciembre el Congreso decretó la erección de un monumento de mármol en su memoria, que todos los ciudadanos llevaran luto durante un mes y que se «consagrase públicamente un día de recogimiento y de oración en todos los Estados Unidos de América».

En Francia, y pese al estado de hostilidad existente, el primer cónsul decretó que él ejército francés llevase luto en honor de Washington: «Orden del día para la Guardia de los Cónsules y para las tropas de la República: Washington ha muerto.

Este gran hombre se batió contra la tiranía y consolidó la libertad de su patria. Su memoria será siempre grata al pueblo francés como a todos los hombres libres de ambos mundos, y especialmente a los soldados franceses, los cuales, como aquél y los soldados americanos se baten por la igualdad y la libertad.

En consecuencia, el Primer Cónsul ordena que, durante diez días, ostenten crespones negros todas las banderas y gallardetes de la República. París 18 de Pluvioso, año VIII.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX
Wikipedia
Hicieron Historia Tomo I Larousse
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo IV

El eje del mal sudamericano para EE.UU.-Bush-

Chavez-Fidel Castro Ataque a Irak

Los cada vez más frecuentes encuentros entre Hugo Chávez y Fidel Castro son vistos con gran preocupación por la administración Bush. Más preocupado por Medio Oriente, mira de reojo cómo Venezuela se convierte en una cabecera de playa cubana en Sudamérica. El acercamiento del presidente venezolano a Irán y el poder del petróleo. El fantasma de la crisis de los misiles por Cuba en los ‘60 vuelve a sobrevolar Washington. Bolivia, una zona convertida en botín de guerra.

La Sociedad Chavéz-Castro

La lucha eterna entre el Bien y el Mal es la trama misma de todos los mejores melodramas. De los más duraderos también. Hace tres años, el presidente George W Bush reveló al Congreso norteamericano la existencia de un «Eje del Mal” compuesto por Irak, Irán y Norcorea. y proclamó que sería el más mortal de los pecados dejarle desarrollar armas nucleares. Después de la invasión de Irak en 2003, se descubrió el fiasco de la inteligencia norteamericana: el brutal régimen de Saddam carecía de cualquier arma refinadamente siniestra. Y lo que fue peor, la agresión anglonorteamericana significó un aliciente para iraníes y norcoreanos en sus renovadas carreras en el armamentismo atómico.

Acaso Dios castigue a los falsos profetas. Hace un par de meses, al teológico Bush le tocó soñar una de sus peores pesadillas, y la menos anticipada en sus propios términos.

El presidente venezolano Hugo Chávez, en una feria de tecnología iraní en Caracas, anunció provocativamente que su país desarrollan tecnología nuclear. En el lenguaje de Washington, por momentos tan poco refinado como las armas de Saddam, esto quiere decir: la bomba atómica en manos de Fidel Castro. El enemigo de siempre, al que los norteamericanos habían desahuciado, ganó sin un solo es fuerzo propio dirigido a ese fin aquello por lo que murió el Che Guevara. Hoy Cuba tiene un pie firme en Sudamérica. Una cabecera de playa: mucho más, mucho mejor que un foco.

Ya había renunciado Bush a su retórica de] eje maligno cuando Chávez se postula como candidato para antagonizarlo. Y aspira a su lugar de honor en la liga mayor de los malvados. Mientras que los ayatolas iraníes, no menos teológicos que el presidente norteamericano, rechazan con indignación cualquier acusación de malevolencia, el líder de la revolución bolivariana (cuyo color simbólico es el rojo) reclama para sí ese lugar.

El melodrama sigue. Ya la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice dijo, con metáfora algebraica esta vez, que Chávez era la “influencia negativa” en la región. Y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, celebró a fines de julio “la importancia estratégica” de la firma del CAFTA, el tratado norteamericano de libre comercio con América Central. “Un voto de seguridad nacional”, explicó Rumsfeld. Voto estratégico, porque busca apartar, con la diplomacia de los dólares, a las pobres naciones centroamericanas de la peor tentación: el dinero y el petróleo —lo uno por lo otro— de Chávez. Hacía tiempo que no se veía a los republicanos hacer tanto lobby por un tratado internacional.

Como lo reprimido, el fantasma de la crisis de los misiles retornó al continente americano. Allá por principios de los ‘60, un Fidel Castro amenazante permitía la instalación de misiles soviéticos en la isla, a 90 millas de Estados Unidos.

Las dos K de entonces, Kennedy y Kruschev, resolvieron en el último minuto la cuestión más caliente que conoció la historia de la Guerra Fría. Ahora, el presidente de un país riquísimo en petróleo, posando montado en una bicicleta de fabricación iraní, se declaró preocupado por la futura escasez de hidrocarburos e interesado en las fuentes alternativas de energía. Y anunció un plan nuclear.

Claro que no es “para hacer bombas y lanzárselas a una ciudad, matando a un millón de personas como hicieron los norteamericanos”. En su anuncio, tocó una por una todas las fibras de la administración Bush. Señaló que Brasil ya tiene un programa avanzado y que la Argentina está en camino de resucitar el suyo (lo que fue después nerviosamente desmentido por la Cancillería argentina). Y después agitó el espectro bolivariano y peronista y tercerista de una Latinoamérica potente. Y unida contra Estados Unidos.

El anuncio de Chávez se dibujaba sobre el fondo de otros que resultan menos espectaculares, pero cuyo cumplimiento parece más inmediato e inexorable. En marzo, su República Bolivariana informó de la compra a Rusia de 100 mil fusiles AK-47 Kalashnikov y 40 helicópteros, a España de cuatro corbetas misilísticas, a Brasil de una flotilla de aviones de combate Superlucanos, y a Chinade un satélite de comunicaciones, un sistema de radares, y uniformes y botas para su ejército. En ese momento, el gobierno norteamericano ya tenía lo que le faltaba para demonizarlo una vez más en el escenario mundial. Pero Chávez fue más lejos, e invitó a Caracas al iraní Mohammed Jatami, el presidente de un posible blanco futuro en la guerra, o la justicia infinita norteamericana. Allí lo condecoró, firmó 22 acuerdos de cooperación bilateral y se hizo abanderado del programa nuclear de Irán. ‘Irán tiene todo el derecho, así como lo han hecho muchos otros países, de desarrollar su energía atómica, de continuar sus investigaciones en ese campo”, dijo en aquel momento.

El anuncio del futuro plan nuclear bolívaro-venezolano lo hizo Chávez desde su programa radiotelevisivo Aló Presidente, que ese día, por provocación, se emitía desde plena feria iraní. El programa es largo como los discursos habaneros de Fidel (dura más de cuatro horas), pero es interactivo y nunca mono-lógico. Es la revolución en formato de talkshow. Y, a diferencia de Fidel, como los norteamericanos reconocen a regañadientes, Chávez fue elegido en elecciones democráticas. O, acaso mejor, en un plebiscito permanente. Nunca dejaron de aclamarlo con nítidas mayorías los votantes de un país de 26 millones de habitantes que lo hizo presidente en 1998. después lo respaldó para reformar la Constitución y adoptar un texto socialista, lo votó de nuevo como presidente con la nueva Carta Magna en 2000, lo defendió del efímero golpe de 2002 y lo confirmó en un referéndum en 2004.

En las plazas y mercados caraqueños se venden llaveros y otras efigies de Chávez en rigurosa boina y uniforme militar. Los que las compran son los mismos que ya desde 1992, cuando fracasó en una intentona golpista contra el gobierno, ven a este ex oficial de paracaidistas como “abanderado de los humildes”. No es una ilusión de los sentidos. El gasto social del gobierno de la revolución bolivariana es enorme, y aun sus opositores, como el intelectual Teodoro Petkoff (un gran referente de la izquierda setentista) que habla de «gran fraude”, admiten que los efectos del gasto llegan a sus legítimos beneficiarios.

Los programas sociales son llamados “misiones”. En los más célebres, se da asistencia médica gratuita a un país en el cual los años de la “Venezuela saudita” generaron una pésima distribución de la renta nacional. Entre 16.000 y 30.000 médicos cubanos (las cifras varían, los opositores se quejan de que los planes no se pueden monitorear) realizan cirugías todos los días hábiles, dan medicamentos gratis a sus pacientes, visitan enfermos en sus domicilios. A cambio, Venezuela vende petróleo subsidiado al país de Castro.

El régimen de Caracas ha llegado a convertirse para Cuba en el mejor amigo después del abandono del de Moscú. La alianza de Chávez con Castro ha subvertido el embargo comercial norteamericano. Es un golpe fuerte a la permanente ofensiva de Washington contra su inclaudicable enemigo en la región. Así como la negativa de Chávez a colaborar en la guerra colombiana contra las drogas y las guerrillas es un duro golpe al mejor aliado de Washington en Sudamérica. Entretanto, Cuba respondió de otro modo ante los estragos y sufrimientos provocados por el huracán Katrina: 1.100 médicos duermen en el aeropuerto de La Habana, esperando una luz verde —que todo hace pensar que nunca llegará— para ir a atender a las víctimas en los mortuorios hospitales públicos norteamericanos.

Las clases medias venezolanas dicen que los médicos cubanos, como los entrenadores deportivos también importados, son agentes de difusión del comunismo. A esas mismas clases medias, sin embargo, no les repugna hacer sus compras en los supermercados Mercal, una empresa estatal creada por Chávez para que a nadie le falte comida. Es una empresa comercial como cualquier otra, sólo que algunos precios están subsidiados por el gobierno. Un pollo congelado brasileño, por ejemplo, cuesta 1.900 bolívares por kilo (algo así como 0,90 dólares). El subsidio de Mercal cuesta al Estado 25 millones de dólares por mes.

Un pueblo sano y alimentado ha de educarse. Tampoco le han faltado planes educativos al gobierno de Chávez: de alfabetización de adultos, de educación primaria y secundaria, de inserción en la universidad. Existen planes de capacitación (y por cierto créditos) para el lanzamiento de pymes, generalmente bajo la forma de cooperativas.

La aplicación de ley de expropiación de las tierras improductivas ganará campos de pastoreo, cría y labranza a los “sin tierra” venezolanos. Es la “guerra al latifundio” lanzada por Chávez (los analistas comentan que si el vocabulario de Castro es o era revolucionario, en el del presidente de la Bolivariana las metáforas predilectas son militares). Hasta ahora sólo dos grandes propiedades, una de la empresa británica Vestey, han sido parcialmente expropiadas. Pero la productividad de cientos de otras ya se encuentra bajo examen.

Este es el modelo que Washington teme que se expone. Y el gobierno de Chávez, que sueña el sueño bolivariano de unión o al menos de una hegemonía latinoamericana que le disputa a Brasil, quiere exportarlo por todos los medios. Una de las maneras de difundirlo en la misma que sirvió, no sin probada eficacia para el american way of life: la televisión. E] 24 de julio inició sus emisiones piloto Telesur la respuesta bolivariana a CNN. Con un costo inicial de 10 millones de dólares, pagado ev sus tres cuartas panes por el petróleo venezolano, y la participación de Cuba, la Argentina y Uruguay, el canal propone que los latinoamericanos puedan verse “con sus propios ojos,,.

Cuando Castro quiso exportar su modelo, el modo elegido, aunque no siempre abiertamente endosado por el Líder Máximo, fue el foquismo guevarista. Que llevó a la muerte del héroe en Bolivia, ya la posterior y explícita renuncia castrista a toda exportación por esos métodos. Si hoy Venezuela puede exportar su modelo, a nadie se le esconde que lo debe al petróleo y sus altos precios actuales. En 2004, año del que se conocen ya las cifras totales, las exportaciones llegaron a los 29.000 millones de dólares (85 por ciento de total de las exportaciones venezolanas), 7.000 millones más que en 2001. Apenas menos evidente resulta la extrema vulnerabilidad de la economía venezolana a cualquier caída de los precios internacionales del crudo, que significaría una espiral en el infierno de la inflación y la recesión. Todo invita a creer que nada de esto ha de temerse, sin embargo, antes de diciembre de 2006, cuando en nuevas elecciones Chávez gane otros seis años de presidencia. Entretanto, en 2004, a través de la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela), el gobierno obtuvo directamente el 52 por ciento de sus ingresos, unos 25.000 millones de dólares. Y además, PDVSA entregó unos 4.000 millones adicionales para programas sociales.

A través del petróleo, de explícitas alianzas petroleras, también se consolida el sueño bolivariano de unificación o regionalización. En mayo, bajo el nombre de Petrosur, ministros del área energética de la Argentina, Brasil y Venezuela anunciaron que colaborarán en proyectos comunes en sus tres países —los más importantes la exploración petrolera en el Orinoco y la construcción de una refinería en el tradicionalmente pobre nordeste brasileño—. En junio, Venezuela estableció Petrocanbe, que vende petróleo barato, con créditos generosos, a los países caribeños —y de paso gana su voto casi automático en todos los foros internacionales—. A fines de julio, Chávez propuso la creación de Petroandina, en la que los países productores de petróleo de los Andes colaborarán en oleoductos y refinerías.

El único posible rival de Chávez como líder de la izquierda latinoamericana era el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el primer obrero que llegaba a la primera magistratura en su país. Pero a la falta de cohesión estructural entre Brasil y el resto del subcontinente (Mercosur excluido), a la barrera lingüística, se sumaron los primeros pasos de Lula en la presidencia, que lo sumieron en un descrédito que ahora debe remontar. En primer lugar, una política económica que si bien no desatendió los planes sociales y las promesas del “Hambre Cero”,

sumió al país en una reestructuración, saneamiento del Estado, aumento de los impuestos, y otros aprietes que fueron benditos por el FMI y otros organismos internacionales desafectos a la izquierda. A eso se sumó el escándalo por la corrupción en el gobernante Partido de los Trabajadores y por las coimas para comprar votos en el Congreso. La respuesta de Chávez fue divertida, o irónica, o insolente: ya se ha convertido en el sponsor de una escola do samba para el próximo carnaval de Río. El tema de la escola será:

“Viva la Revolución”.

“La doctrina Maisto ya no corre”, declaró el halcón norteamericano Tom Shannon, analista senior del Consejo de Seguridad Nacional, especialmente bien escuchado en la Casa Blanca. Se refería a John Maisto, representante norteamericano ante la OEA y partidario de atender a lo que Chávez hace, nunca a lo que dice. “Hoy no hay opción militar contra Chávez, salvo que cruce la línea”, agregó. Es decir que la hipótesis siempre existe, y las compras de armas de Chávez se dirigen a intentar contrarrestarla. Los viejos FAL belgas irán a un ejército de reserva que siempre crece, aunque los norteamericanos (y acaso también el presidente colombiano Álvaro Uribe) teman que vayan a manos de la guerrilla de las FARC en el país vecino.

Castro tiene 78 años, y a su muerte en los próximos años el comunismo en Cuba vivirá cambios seguramente dramáticos. Chávez no es comunista y, contra lo que dice Washington, su única ayuda efectiva y probada en América va a manos de partidos políticos legales que operan en democracias, como el sandinismo nicaragüense y el MAS (Movimiento al Socialismo) boliviano. Justamente con la presencia de Evo Morales, líder campesino cocalero y líder del MAS, y con la de Castro, Chávez lanzó un área de libre comercio ALBA como alternativa contra el agonizante ALGA de los norteamericanos.

En noviembre, en la cumbre de las Américas que se celebrará en Mar del Plata, George W Bush, todavía preocupado por Irak, desolado y victimizado por el huracán Katrina, acudirá, una vez más, con las manos vacías para Latinoamérica. No podrá reprochar un defensor de la lógica del mercado que la atención de los otros invitados a la cita balnearia se dirija a quien practique, con menos inconsecuencia o improvisación de la que le reprochan, una adecuada diplomacia con unos petrodólares que por entonces valdrán aún más caros, gracias, entre otras cosas, a Katrina.

Para noviembre, otra pesadilla norteamericana podría haberse hecho realidad: la presencia chavista en Bolivia, apoyando al cocalero socialista Evo Morales y conduciéndolo, o al menos acompañándolo, a una firme victoria en las elecciones presidenciales de diciembre. Cuarenta años después, el aniversario del asesinato del Che en Bolivia sería recordado con todos los honores por un gobierno socialista en La Paz. Y acaso Fidel y Chávez podrían ser los oradores más facundos, o los más extensos. La CNN estaría proscripta, y en la Casa Blanca tendrían que sintonizar Telesur.

POR ALFREDO GRIECO Y BAVIO

Guerra en Chechenia Putin Rusia Conflicto Chechenos Paz

CONFLICTO EN CHECHENIA:

conflicto en rusia putinChechenia declaró su independencia en noviembre de 1991, pero Boris Yeltsin esperó hasta 1994 para enviar tropas y restaurar la autoridad de Moscú. En Chechenia hay decenas de miles de soldados rusos. La primera guerra en la república separatista terminó en 1996, con una derrota humillante del ejército ruso.

En octubre de 1999, el primer ministro ruso Vladimir Putin reanudó la ofensiva, lanzando una «operación antiterrorista», luego de que se produjeran varios atentados en Moscú que el futuro presidente atribuyó a loschechenos.

La guerra de Chechenia: Chechenia, una región separatista  situada al norte del Cáucaso y habitada por grupos musulmanes, fue sometida en la época de los zares e incorporada en el Imperio Ruso en el siglo XIX.

Después de la Revolución rusa, Chechenia declaró la independencia, pero ésta fue reprimida. La resistencia de los chechenos continuó en la época de Stalin, que decidió deportar a todo este pueblo a Kazakístán (hoy república independiente), manteniéndolos en el exilio hasta su muerte, a mediados de la década del ‘50.

Con la disolución de la URSS, Chechenia se levantó otra vez, y los guerrilleros chechenos derrotaron en 1996 al ejército ruso, logrando la independencia de Jacto, pero fueron nuevamente sometidos. Chechenia contó con el apoyo de Turquía y Jordania, y el conflicto es comparable al de los bosnios y kosovares de Yugoslavia, es decir, el de minorías étnicas que reivindican su autonomía. Paradójicamente, los estados multiétnicos o multiculturales ya no son viables en el mundo global; por esta razón, se desmembraron la URSS y Yugoslavia.

A principios del siglo XXI, esta guerra continúa en medio de la indiferencia del planeta: con menos de un millón de habitantes, se anuncia la muerte de entre 100.000 y 300.000 personas. Grozny, la capital de Chechenia, que tiene 400.000 habitantes, está reducida a polvo. Con las palabras del filósofo francés André Glucksrnann, Grozny es Guernica (la destruida ciudad española de la Guerra Civil inmortalizada por Picasso) a la décima potencia, y el drama de Chechenia tiene la estatura de genocidio.

Sin sensibilidad por tanta gente inocente muerta, el presidente norteamericano Bush felicitó al líder soviético Putin por su “victoria” frente a los terroristas chechenos que tomaron un teatro en Moscú.

Aslan Maskhadov fue elegido como presidente en 1997. Los rebeldes buscan la independencia de la república o por lo menos un autogobierno. Estuvieron muy cerca de conseguirlo, luego de su victoria en 1996. Con el retiro de las tropas rusas, los chechenos eligieron su propio presidente en enero de 1997, Aslan Maskhadov, un ex oficial de artillería que se convirtió en el principal comandante rebelde durante la guerra.

En el marco de las negociaciones de paz entre Grozni y Moscú, se decidió postergar por cinco años el establecimiento de un estatus político definitivo para la región. Pero Maskhadov no pudo mantener bajo control a sus comandantes más radicales y la nueva república cayó en la anarquía.

Con la muerte de Kadyrov, el gobierno de Moscú -que no parecía demasiado dispuesto a sentarse a la mesa del diálogo- ha perdido a su principal aliado en la república. El presidente Putin ha prometido «una retribución de la que no podrán escapar» los autores del atentado, pero eso, como muestra el creciente número de ataques suicidas, tampoco conllevará a la paz en la región. Putin designó al primer ministro de Chechenia, Serguéi Abramov, como presidente interino y apareció el domingo ante la prensa junto al hijo más joven de Kadyrov, Ramzan.

Fuente Consultada: Historia Mundial Contemporánea y BBC Mundo.com

Historia del Conflicto Irlandes Independencia de Irlanda

HISTORIA DEL CONFLICTO IRLANDÉS

mapa irlandaEl conflicto Irlandés es uno de los entuertos más bravos e intrincado de la historia humana, el cual desató una ola de violencia asombrosa y muy pocas veces vista.

Este conflicto, viejo de siete siglos, tal vez no esté solucionado por siempre jamás, pero últimamente ha entrado en una etapa que nadie, en su sano juicio, hubiera anticipado.

Para entender la ruptura que representa, en la actualidad, este gobierno de Paisley-Mc Guinessess, hay que entrar en el campo minado que es la historia irlandesa, esa que el refrán define como algo que “los ingleses deberían recordar y los irlandeses olvidar”.

El cuento empieza en la Edad Media, cuando el ir y venir de invasiones mutuas comienza a tener una identidad inglesa. Para los tiempos de Isabel I, Irlanda ya era un “problema”: los ingleses se sostenían a espadazos en la costa, negociaban y reprimían, hacían la guerra y comerciaban con esas “bandas” incomprensibles de irlandeses.

Pero ya quedaba claro que la gran ventaja inglesa, la temprana organización de un gobierno estable y centralizado, hacía una cuestión de tiempo ganarse la isla. Irlanda, que hace un milenio era un oasis de conocimiento y artes en una Europa barbarizada, nunca pudo unificarse ni muchos menos crear algo como un Estado. Londres sabía que así como ya se había tragado a Gales y estaba erosionando a Escocia, Irlanda sería suya.

El problema de ocupar países fragmentados políticamente (como a Estados Unidos le paso hoy en Irak) es que no saben cuándo rendirse. La historia de los ingleses en Irlanda nunca llegó a ser una de “absorción” ni de “integración”, como lograron hacerlo en la isla mayor, donde los escoceses y galeses se transformaron más o menos en británicos (con vueltas y autonomías, pero en serio).

Los irlandeses siempre fueron irlandeses, de lealtad dudosa a la corona, y maníacos del catolicismo, transformado en seña de identidad nacional.

Enrique VIII (imagen derecha), el de las muchas esposas, comenzó una política de reemplazo de población y de cero de tolerancia a las rebeliones, continuada por el republicano Cromwell y por los Carlos, medios bobos pero dispuestos a derramar sangre. Este proceso de ocupación terminó con un curioso nombre, “Plantación”, y fue aun más cruel.

Las tierras se ocupaban con ingleses y escoceses de toda laya y condición social, pero protestantes, y los antiguos dueños morían, emigraban o pasaban a ser peonada. Así nació el exilio irlandés, que solo cesó en 1998. El experimento alcanzó su mayor éxito en algunos condados del Norte, donde los que se consideraban británicos llegaron a ser mayoría y donde con el tiempo se radicó la mayoría de las industrias.

El resto del país vivió de crisis en crisis, de rebelión en rebelión, y acabó gobernado directamente desde Londres, como una colonia, al perder su Parlamento propio. La inmovilidad política hizo que tomara siglos algo tan simple como darles el voto a los católicos, la inmensa mayoría del país.

A mediados del siglo XIX, Irlanda estaba superpoblada (cinco millones de habitantes en una isla del tamaño de Entre Ríos) en un equilibrio inestable, quebrada políticamente y siempre al borde de la catástrofe social.

Fue entonces que un hongo destruyó casi completamente la cosecha de papas del país. Fue el comienzo de la”Gran Hambruna”. A un siglo y medio de distancia, resulta difícil entender por qué un país entero sufrió una catástrofe indecible por perder una cosecha de un producto.

La respuesta es que la papa era, literalmente, lo único que comían los campesinos que vivían en una economía donde lograban alquilar un terreno de veinte por veinte metros para cultivar sus papas y donde el único dinero que se veía era por la venta anual de un chancho. De hecho, del único chancho de la familia. Perder las papas fue perder todo. Murió un millón y medio de personas. Otro millón y medio se fue del país, principalmente a Estado Unidos, pero también a Inglaterra, Australia, Argentina y reinos lejanos del Imperio Británico. Irlanda volvió a tener cinco millones de habitantes recién a fines del siglo XX.

Para 1900, la situación era insostenible y la presión política imponía como mínimo que la isla pasara a ser un dominio, como Canadá, con gobierno autónomo. Los “protestantes” (etiqueta inexacta para los irlandeses que se sentían realmente británicos, aunque no todos fueran protestantes) bloquearon sistemáticamente cada una de las leyes, iniciativas y pedidos de autonomía de la isla. Por Londres ya se había aceptado la realidad cuando, en 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial y todo fue al todavía no inventado freezer.

Dos años después, en plena guerra y con cientos de miles de irlandeses sirviendo en las trincheras con los uniformes del rey, los nacionalistas irlandeses se alzaron en armas en Dublín. Duraron una semana, pero estrenaron la bandera tricolor, se inmolaron en una batalla perdida de antemano y proclamaron la República, “en nombre de Dios y de las generaciones muertas”.

Eran una mezcla rara de poetas, estudiosos del idioma irlandés, sindicalistas fierreros, nobles y proletarios, casi todos pero no todos católicos. El ejercito británico los capturó, los juzgó como traidores a la patria en tiempos de guerra y comenzó a fusilar a los líderes. Grave error: Irlanda ama a sus mártires y aunque la abrumadora mayoría del pueblo estaba verde de bronca con los rebeldes, a todo el mundo le cayó torcido que los ingleses los fusilaran. Fue entonces que nació una belleza terrible.

En 1919, ya ganada la guerra, hubo elecciones y los rebeldes, bajo la bandera del partido “Sinn Fein”, ganaron barriendo a todos los partidos tradicionales , más “políticos”. En lugar de tomar sus bancas en Londres, se reunieron en Dublín, se proclamaron como el gobierno legítimo de la República de Irlanda y ordenaron a su brazo armado, el IRA (Ejército Revolucionario de Irlanda) que comenzara el combate contra el ocupante. Como contaban con un inesperado genio militar en el Ministro Collins y como lograron unificar de una vez la fragmentada opinión pública, ganaron la batalla.

Por supuesto que no ganaron militarmente, ya que Gran Bretaña era todavía la mayor potencia del mundo. Lo que lograron los rebeldes fue enfrentar a Londres con la opción de ceder o reprimir en serio, con medio millón de soldados tratando de aplastar una resistencia dispuesta a todo.

El gobierno británico cedió, negoció que Irlanda fuera un Estado Libre (ni República, ni Provincia, ni Dominio) y se cobró la libra de carne: los condados del Norte con mayoría protestantes seguirían siendo ingleses: los irlandeses votaron en un plebiscito tragarse la imposición y así nació esa entidad tan rara, Ulster, o más exactamente, Irlanda del Norte. Al Sur, en el flamante Estado, hubo una feroz y breve guerra civil. Al Norte, en la nueva colonia, se instauró un apartheid de los duros. Mal que mal, hubo paz.

La sigla IRA pasó a ser un sello de duros nostálgicos, vistos como desubicados en un país que se encerró en la pobreza, la censura, el catolicismo preconciliar y la política chica, con la emigración como válvula de escape y la literatura como único destello de originalidad. El espíritu “feiniano” parecía más vivo en los pubs de Boston que en el viejo país.

Así por medio siglo, hasta que en mayo de 1966 dos protestantes bastante pasados de copas le tiraron una molotov a la tienda de un católico en Belfast. Como estaban bebidos no le acertaron al edifico y la bomba entró por la ventana de la casa vecina, donde vivía una anciana protestante que no podía subir las escaleras y siempre dormía en su diminuto living. La bomba le cayó encima, la señora ardió y gritó. Así con “victimas” y “victimarios” protestantes, comenzaron los “problemas”, el eufemismo con lo que se podría nombrar a cuarenta años de guerrilla, contrainsurgencia, represión y asesinatos colectivos.

Después del Domino Sangriento (Enero de 1972) (Sunday Bloody Sunday, como dice la famosa canción de U2), resucitaron de sus cenizas tanto al IRA, la guerrilla más antigua del mundo, como los paramilitares protestantes. Este baño de sangre solo iba a parar en este otro “mundo” en que vive Europa ahora, el “mundo” de la Unión Europea, cuando el muro de Berlín es un recuerdo y los fierros, una suerte de vergüenza tercermundista.

En 1972, el Ulster ya iba en camino a la violencia y con los frenos seriamente pinchados. La misma provincia era una entidad artificial, ni “pato” ni “gallareta”, producto de una rendición a medias y de un triunfo cortado. Los irlandeses nacionalistas le habían ganado su independencia a los británicos de la mano de Michael Collins y después de siete siglos, pero les había alcanzado para ganarla sólo políticamente: el primer IRA forzó a los ingleses a negociar o a ponerse totalitarios, pero no los venció militarmente. Lo que surgió fue una partición de la isla, autónoma –y después independiente- en todo menos en un rincón del Norte donde los protestantes eran mayoría y amenazaban con su propia guerra si no seguían siendo británicos.

Así, en 1922, Irlanda pasó a tener dos parlamentos, uno en Dublín, nacionalista y republicano, y otro en Belfast, bajo bandera inglesa y con el raro status de ser el único rincón del Reino Unido con autonomía parcial. La entidad tenía problemas de nombre -¿Irlanda del Norte? ¿Ulster?- y ni hablemos de la identidad: todos eran irlandeses, pero no como los otros irlandeses.

El Ulster duró unos cuarenta años más o menos en equilibrio, con un apartheid de hecho donde los católicos, sospechosos de nacionalismo, eran ciudadanos de segunda, sin derecho a ejercer ciertas profesiones y con cuotas para los empleos públicos. Los protestantes la tenían cómoda, ya que su mayoría les permitía ejercer el poder sin sobresaltos. Tanto que por medio siglo gobernó siempre el mismo partido, con la misma mayoría de diputados y sin necesidad de pensar demasiado. Los católicos, a su manera, sostenían el sistema por su notable rigidez ideológica. La única política aceptable para ellos era el nacionalismo entendido como fundamentalismo irredento; la patria irlandesa no aceptaba la misma existencia del Ulster, de sus instituciones y su gobierno: los protestantes eran apenas entreguistas, cipayos de los ingleses, peones en un juego de poder dirigido desde Londres. El resultado era que los nacionalistas que resultaban electos para el Parlamento de Stormont (Ulster) no hacían nada. Pero nada de nada: en medio siglo no lograron ni una ley que ayudara a su grey a tener una mejor vida. Y el otro resultado era que la mayoría de los paisanos protestantes, terminaban como fantasmas: nadie pensaba que realmente podían sentirse británicos, que sinceramente pensaban lo que decían, que no querían ser irlandeses gobernados desde Dublín.

Los protestantes no facilitaban el diálogo, presos de sus propios fantasmas. En Ulster todo católico era sospechoso de ser un rebelde peligroso, un tirabombas, y el fundamentalismo protestante era de una grosería rampante. El inefable reverendo Ian Paisley, ya ganaba fama en los años sesenta con sus sermones sobre la “puta de Babilonia” (por la Iglesia Católica) y sus llamados a la violencia armada contra “esos”. Ulster era un lugar victoriano, conservador, rígido, donde los domingos cerraban los comercios, los cines y los bares para que todo el mundo fuera a su iglesia.

Y aun así, la situación se sostuvo hasta la noche tarde del 7 de mayo de 1966, cuando dos protestantes medio mamados encendieron la mecha. Inflamados por Paisley, tapándose la cara con un impermeable y zigzagueando por un callejón de Belsfast, los dos “comandos” le tiraron una molotov a una licorería cuyo dueño era católico. Pero el exceso de cerveza los traicionó: la bomba cayó en la casa de al lado, rompió la ventana del living y le explotó encima a Matilda Gould, una señora de 77 años, lisiada y protestante, que siempre dormía en la planta baja para no subir las escaleras. Lo que bien puede ser descripto como la segunda guerra civil irlandesa arrancó con los gritos de una abuela quemándose viva.

Los borrachos de impermeable eran militantes de la Fuerza Voluntaria del Ulster, UVF, un pequeño grupo de clase obrera protestante que quería luchar contra la “subversión católica”. El grupo emitió un comunicado detallando que los primeros blancos serían “cuadros conocidos del IRA”, pero el festival de matanzas siguió con un homeless alcohólico y católico, y con un chico de 18 años que volvía tarde de trabajar.

Un problema era que, en 1966 era difícil encontrar alguien del IRA en Belfast. La organización acababa de cumplir medio siglo –había nacido de la unión de varios grupos paramilitares para la rebelión de Pascua de 1916, como ejército de la clandestina República Irlandesa – y era un fantasma anticuado, listo para un cambio generacional y viendo cómo grupos de izquierda influidos por las campañas de derechos civiles de Martin Luther King le ganaban la calle. Estos grupos querían trascender la división protestantes-católicos, pensando que los intereses proletarios son comunes, y querían exponer las injusticias del sistema con marchas y manifestaciones sobre temas como vivienda, salud y trabajo. Tuvieron mucho éxito, gracias a la televisión y a la torpeza del gobierno local, que reprimió con gusto todo lo que se moviera y logró que los problemas del Ulster pasarán a la agenda del Londres.

El gobierno británico, para peor laborista, simplemente le ordenó a Stormont que reformara el sistema. Así, hubo anuncios sobre vivienda, voto, empleo y abolición de las viejas leyes especiales que enfurecieron a los protestantes duros. Los grupos de derechos civiles florecieron como hongos, de izquierda y moderados, en su mayoría católicos pero también ecuménicos, todos tomando las calles de pueblos y ciudades, todos sospechados oficialmente de ser apenas “frentes” del IRA. El frágil equilibrio terminó cuando una amplia marcha católica en Belfast (capital del Ulster) fue atacada por cientos de protestantes armados con ladrillos y palos. Hubo cantidades de heridos, gruñidos desde Londres y varias renuncias de los más duros en el gabinete local. El gobierno cayó y hubo que llamar a elecciones.

El voto de febrero de 1969 creó otro país, que se las arregló para llegar a fines de siglo. Los unionistas moderados (todos protestantes por supuesto) ganaron pero perdieron su mayoría automática, ya que los extremistas les armaron bloque propio. La “nueva izquierda” católica barrió a los viejos nacionalistas, cuyo partido prácticamente dejó se existir. Lo curioso es que, debilitado y todo, el gobierno siguió siendo el mismo, igualmente presionado por Londres y dispuesto a reformar el sistema. Los grupos extremistas protestantes, que iban desde patotas de barrio a células políticas, se unificaron bajo el paraguas del UVF, y las bombas empezaron a explotar por todos lados. Tantas, que el gobierno volvió a caer.

Para el verano, la cosa se le estaba yendo de las manos a todo el mundo. El verano es la época más cruel en el Ulster, ya que los protestantes festejan sus viejos triunfos del siglo XVII contra la nobleza católica con marchas provocativas, que por alguna razón siempre pasan por los barrios católicos. En el relativo calor de ese año, comenzaron a llover ladrillos y molotovs sobre los estandartes naranjas de las marchas, que por decenas degeneraron en trifulcas memorables. Los unionistas (protestantes) se encontraron desbordados y la conducción del IRA se desayunó con que los militantes jóvenes de Belfast ya no obedecían las moderadas órdenes de Dublín (capital de la Irlanda católica). La batalla estalló en serio, con muertos, en Derry y Belfast, donde los extremistas protestantes atacaron abiertamente los barrios católicos, protegidos por la policía, y los jóvenes militantes del IRA salieron a la calle a defenderlos con lo que tenían a mano. En agosto, el gobierno capituló y pidió a Londres que enviara al ejército. Las tropas fueron recibidas por los católicos como protectores, con tazas de té y abrazos. Los protestantes comenzaron a armarse en serio. Y el IRA comenzó un debate interno que resonaría en Irlanda por décadas.

Básicamente, la organización de Belfast se cortó sola. Primero, llamó a un congreso a fines de 1969 y por mayoría simple votó aceptar la realidad de Storrmont, asumir que existía Irlanda del Norte. Luego, se dividió cuando los más duros, liderados por Sean Mac Stifan, repudiaron “la entrega”. Los disidentes, entre los que se contaba un joven barman llamado Ferry Adams, no hicieron tiempo de llamar formalmente a un congreso propio, por lo que adoptaron el nombre IRA Provisional. La etiqueta prendió y en los barrios obreros católicos de Belfast comenzaron a aparecer pintadas mostrando un fénix y la consigan, “de las cenizas del ´69 surgieron los provisionales”.

El nuevo IRA era una peligrosa mezcla de dogmatismo republicano –no se negocia, no se participa en política, no se va a elecciones- y de broncas mal digeridas por una vida de opresión. En sus filas andaban veteranos de viejas lides como Billly Mc Kee, fierrero con historia, y pibes indignados como Martin Mc Guinnes. Todos tenían contactos en Nueva York, la ciudad de donde siempre llegaron fondos y armas para la causa, y pronto los arsenales comenzaron a crecer.

Mientras los bandos se armaban y reclutaban, se terminaba el romance con el ejército británico. Las tropas rápidamente se encontraron haciendo trabajo de policías y para junio de 1970 comenzaron los muertos. En los enfrentamientos entre católicos y protestantes, los soldados se ponían al medio, con lo que cobraban de ambos lados, pero más del católico. Para junio, nuevamente verano, los dos IRA –el provisional y el Oficial- comenzaron a atacar al ejército y a defender los barrios católicos. Esta vez no eran palos y piedras, eran armas largas, y las tropas de Su Majestad tuvieron sus primeras bajas en suelo soberano desde la blitzkrieg alemana. El 6 de febrero de 1971, en una emboscada cuidadosamente planeada, Billy Reid, un pibe del Tercer Batallón del IRA Provisional, mató con una ametralladora a Robert Curtiss, soldado raso de veinte años de la Artillería Real. Ese día se cruzó una línea.

Las bajas militares, las decenas de bombas, los muchos asesinatos selectivos, el constante desorden, las batallas callejeras y las huelgas, tanto católicas como protestantes, desbordaron al gobierno y se tragaron al movimiento por los derechos civiles. Para el 9 de agosto de 1971, con el ejército inglés desembarcando diariamente refuerzos, el gobierno decidió “internar” a los provisionales. Ese día, muy de madrugada, se realizaron las primeras razzias en los barrios católicos, con tropas armadas hasta los dientes y con listas de sospechosos a detener sin cargos ni jueces. La operación resultó un una batalla campal y en pocas horas había 15 muertos y 342 detenidos, doce de los cuales fueron prolijamente torturados por una semana en una base de la fuerza Aérea en Ballykelly.

La operación fue un fracaso. Hubo un escándalo en Gran Bretaña por las torturas, el Consejo Militar del IRA dio una conferencia de prensa para mostrar que seguía libre y operando, y la venganza de los provisionales terminó con el saldo de 32 militares ingleses muertos. La espiral de violencia empeoró, con ambos bandos poniendo bombas en bares y locales comerciales, con una alarmante cantidad de niños y hasta bebés muertos. El año horrible de 1971 terminaba con un baño de sangre.

Derry, la segunda ciudad de Ulster llamada Londonberry por los protestantes, se había salvado de lo peor. Menos sectaria que Belfast, los moderados todavía marcaban el tono y a los provisionales les había costado más organizarse. De hecho, recién en agosto de 1971 habían logrado matar a su primer soldado británico. Por eso no llamó la atención que los militantes por los derechos civiles llamaran a una marcha protestando las “internaciones” para el 30 de enero de 1972. Las concentraciones estaban prohibidas, pero el jefe de policía Frank Logan aconsejó autorizar el acto. Por razones que nunca se revelaron Robert Ford, supremo comandante militar británico, ordenó que el ejército frenara la marcha. La decisión había sido tomada al más alto nivel político.

Ese domingo, varios cientos de jóvenes se reunieron en el barrio católico de Bogside para escuchar a los oradores en la “Esquina Libre” de Derry, en el corazón de la zona nacionalista. Todo iba en paz hasta que poco antes de las cuatro de la tarde llegaron diez autos blindados, los notorios “sarracenos”, con “paracaidistas” provocadores. Las tropas bajaron de sus coches, se desplegaron en orden cerrado e inmediatamente balearon a un señor que pasaba por ahí casualmente, John Jonson, que moriría meses después de sus graves heridas. Uno de los “sarracenos” provocadores atropelló a otro hombre y sus conductores se bajaron de un salto, le pusieron los pies encima y lo fusilaron a quemarropa, tirado en el piso.

Esto fue como una señal: las tropas empezaron a disparar con sus armas automáticas para todos lados, desatando un pánico general y ametrallando las casas. La gente comenzó a correr, pero otro regimiento –con el peculiar nombre de Royal Anglicans- había tomado posición atrás y también abrió fuego. Hubo muertos por los francotiradores, hubo muertos por la ráfagas tiradas al voleo y hubo fusilados de rodillas, con las manos en la nuca y frente a testigos. El milagro fue que hubiera solo trece muertos (catorce con el pobre Jonson unos meses después).

La masacre rompió toda posibilidad de que el conflicto del Ulster pudiera ser mediado por Londres, que pasó a ser un actor desorientado, descontrolado y torpe por los siguientes 25 años. Después del Domingo Sangriento (Sunday Bloody Sunday), el ejército británico se encontró como en un Vietnam interminable y de entrecasa, atacado por los provisionales (católicos) y despreciado por “blando” por los protestantes. Lo que era un problema político terminó en una mezcla de guerra de liberación imposible de ganar, conflicto étnico y simple batalla territorial entre bandas. Irlanda del Norte pasó a ser sinónimo de bombas, huelgas de hambre, crueldades y arbitrariedades, famosa por invenciones como el “auto-bomba”, que debutó en las calles de Belfast en la década del setenta.

Para 1995, la situación mundial era otra y pese a las furiosas protestas de Londres, Gerry Adams, notorio líder del frente político del IRA Provisiona y del resucitado partido “Sinn Fein” fue invitado a la Casa Blanca por Bill Clinton en el día de San Patricio. El mismo Adams, que doce años después, es un factor de poder en Belfast y el que piloteo una de las negociaciones de paz más bravas, difíciles y ricas en sabotajes, escisiones y agachadas de la historia humana.

En 1997, a veinticinco años de la inexplicable masacre del Domingo Sangriento, el proceso de paz estaba ganando fuerza y el gobierno de Tony Blair, todavía en ablande, admitía en una nueva investigación que si bien era cierto que algunos manifestantes estaban armados, el ejército había abierto fuego sin provocación. Una comisión llena de lores publicará las conclusiones de cientos de testimonios, y la promesa es que por fin se nombre a los responsables.

En 1998, se firmaba el acuerdo marco que ahora se pone en acción para formar este peculiar gobierno.

La república de Irlanda es hoy uno de los países más prósperos y vitales del mundo, mucho más que su provincia perdida. Toda la isla es parte de la Unión Europea y a nadie le calienta tanto la religión como antaño. Faltaba nada menos, que tener iniciativa política para crear algo que abriera la puertas de un proceso mucho más largo y complicado, el de formar una identidad nueva. Ayudó mucho, el cansancio con la violencia y la evidencia de que las organizaciones armadas de ambos bandos se dedicaban también a la extorsión y el negocio de la “protección”.

Millones de viejas tumbas, protestantes y católicas, se deben estar dando vuelta. Son los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y ancestros de Irlanda, a los que ahora le llegó la increíble noticia: la provincia “perdida”, el Ulster irredento, pasará a ser gobernado por el reverendo Ian Pasley y por Martin Mc Guinness. En el palacio de Stormont, construido en Belfast para que la colonia fuera regida por protestantes británicos, avalan ahora a el líder de los paramilitares unionistas y un cuadro histórico del IRA. No solo que hablan sino que encabezan un gabinete con tres ex guerrilleros y varios sospechosos de defender, con armas en las manos, la versión local de apartheid. Para decirlo en criollo sería como un gobierno compartido entre un Astiz y un Santucho. De tan surrealista hasta puede dar resultado.

La República de Irlanda prosperó de modo increíble, la Unión Europea es una realidad que deja tribalizados a todos los bandos. Y sobre todo, ya nadie aguanta una vida así, de guerra interminable.

La nueva disidencia fue pensar en la paz. Y ahora Stormont no es más la etiqueta del gobierno opresor sino la sede de un gobierno compartido, problemático, siempre en crisis y atado con alfileres, pero que está llamando a elecciones. En Irlanda del Norte, en resumen, se volvió a hacer política y Blair, se pudo dar el gusto, antes de dejar el poder, de asistir en Belfast, a la restauración de la autonomía de Irlanda del Norte con la formación de un gobierno autónomo entre Unionistas protestantes y Republicanos católicos, acuerdo que tuvo en el primer ministro británico a su principal respaldo.

Profesor Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFIA: Hobsbawm, Eric, “El siglo XX”, Crítica.
Kiernan, Sergio, Página 12, ediciones del 4 de febrero de 2007 y 13 de mayo de 2007.

Ver: Grupo Terrorista IRA en Irlanda

Guerra en Medio Oriente Israel-Libano-OLP Guerra seis dias

Guerras en Medio Oriente:Israel,Líbano,OLP

La guerra fría representó un enfrentamiento entre las dos superpotencias vencedoras en 1945: EEUU y la URSS. El tratado de Yalta y Potsdam configuró la repartición de las áreas de influencia correspondientes a cada potencia.

En este sentido, si bien la guerra fría no importó un enfrentamiento armado real dentro de Europa, estas luchas y competencias se trasladaron hacia el Tercer Mundo (Asia, África y América Latina).

Este enfrentamiento se desarrolló desde 1945 hasta 1991, dentro del cual se distinguen diferentes etapas, diferenciadas entre sí por el grado de recrudecimiento de la competencia. De esta manera, la década del 60 inauguró un período de coexistencia pacífica, que establecía un clima de cooperación mundial y de hegemonía compartida.

Este acuerdo se materializó con la visita del presidente ruso Nikita Kruschev (foto) a Estados Unidos, donde se estableció que cada una de las grandes potencias, buscaría consolidar su propio bloque y extenderlo, a través de alianzas, a los países de África, Asia y América Latina.

Así, el Tercer Mundo se convertiría en el teatro de operaciones de ambas superpotencias. Por consiguiente, en estos espacios surgirían los conflictos por el control de las regiones que, por la riqueza de sus recursos naturales o por su ubicación estratégica, se convertirían en los nodos del enfrentamiento entre el comunismo y el capitalismo.

Un claro ejemplo fue el caso de Medio Oriente, que se ha constituido en una zona de peligro tanto para los países que lo conforman, como para las naciones implicadas en los conflictos surgidos por la lucha de intereses por su situación geopolítica y por su riqueza petrolera.

Incluso, EEUU se encargó de consolidar y avivar cualquier tipo de conflictos que surgían en los espacios del Tercer Mundo, así como, después de 1989, en las regiones sometidas al dominio soviético, como Yugoslavia.

Conflicto àrabe-israelí

Un ejemplo claro de la influencia que ejercieron los países centrales sobre el Tercer Mundo es el conflicto permanente entre el mundo árabe y el Estado de Israel. En este enfrentamiento se puede evidenciar cómo las potencias centrales utilizan estos conflictos étnico-religiosos en beneficio propio. Este conflicto surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

En este sentido, en el contexto de la descolonización, Gran Bretaña acordó con los árabes palestinos otorgarles la independencia a cambio de su ayuda en el conflicto que entablaba con los turcos. Sin embargo, una vez finalizada la guerra, Gran Bretaña no cumplió con lo acordado, y Palestina quedó sometida al dominio británico. Sumado a ello, esta potencia apoyó la independencia de los judíos de los palestinos, de esta forma surgió aprobado por la ONU, el Estado de Israel. Claramente, Gran Bretaña tenía relaciones estrechas con los judíos, detrás de este apoyo había intereses económicos y políticos.

Así, en 1948 se otorgó a los judíos un territorio dentro de una región marcadamente árabe desde muchos siglos atrás, dividiendo Palestina para constituir Israel. Moshe Dayan expresó que cada ciudad y pueblo israelí tuvo una vez un nombre árabe. Ante esa decisión unilateral, países árabes como Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania expresaron su desacuerdo. Lo que de alguna manera se materializaba con estos desacuerdos es la dificultad de aglutinar a distintas etnias bajo un sólo patrón cultural.

La creación del estado de Israel produjo un creciente enfrentamiento, donde los distintos países centrales  utilizaron en provecho propio.

Los judíos no habían tenido antes un territorio propio. En 1881, a raíz del asesinato del zar Alejandro II, los judíos establecidos en Rusia enfrentaron serios problemas, por lo que tuvieron que emigrar hacia Estados Unidos y hacia Palestina, donde establecieron buenas relaciones con los árabes de la región. A partir de entonces surgió el sionismo como la aspiración de la construcción de un Estado judío con el apoyo de la comunidad internacional. Se inició la emigración de los judíos con un sustento jurídico.

En un momento se pensó construirlo en Argentina, pero Gran Bretaña, aliada del sionismo, por intereses propios y ante el posible desmembramiento del Imperio Otomano, decidió establecerlo en el territorio de Palestina, que ya estaba habitado por hombres de otra lengua, otra cultura y otra religión. La actitud sionista se inició con la vinculación real de los judíos con la propiedad y el cultivo de la tierra a la que recién habían llegado.

Por lo tanto, empezó la expulsión de los árabes de sus territorios, aunque en la zona judía permaneció una minoría, a la cual se ha discriminado, prohibiéndole el trabajo asalariado, tanto en la agricultura como en la industria, además de no permitirle contar con derechos ni protección jurídica.

Ante el mandato británico y el avance del sionismo, los palestinos organizaron la primera intifada en 1936, consistente en la lucha armada desesperada, en la cual se utilizan incluso piedras contra fuerzas militares superiores buscando hacer respetar sus derechos y la posesión de la tierra que les arrebataron.

Los problemas se agudizaron cuando, en 1948, surgió el Estado de Israel sin fronteras fijas, con todos los privilegios y con una determinante expansión militar. Un año después, más de 700.000 palestinos habían huido o habían sido expulsados de Israel y se refugiaban en campamentos provisionales, que se establecieron en las líneas de armisticio permitidas por la ONU. Entonces se vivieron serios problemas psicológicos y sociales, pues los refugiados eran en su mayoría campesinos que perdieron sus tierras y, con ellas, la base de su existencia. Entre los refugiados palestinos empezó a surgir un movimiento nacional, cuyo objetivo era la creación de un Estado nacional palestino. Ante esa actitud, Israel decidió imponerse por medio de las armas.

En 1949 se creó provisionalmente la Agencia de Socorro y Trabajo de las Naciones Unidas para asistir a los refugiados palestinos, hasta que fueran repatriados o recibieran una compensación. Los campos de refugiados se convirtieron así en centros de nacionalismo y bases de reclutamiento de la Organización para la Liberación Palestina (OLP). Los refugiados viven a lo largo de los caminos o en zonas periféricas en pésimas condiciones no sólo materiales, sino también espirituales, ya que en algunos países no se les otorgan derechos políticos, y se les prohíbe tener propiedades y portar armas, en tanto que a los niños se les educa como refugiados.

Desde 1948 la zona de Gaza ha sido un foco de tensiones entre Egipto e Israel, que ocupó la Franja durante la Guerra de los Seis Días en 1967; además de invadir la península del Sinaí —perteneciente a Egipto , el Golán, territorio sirio y Jerusalén incluyendo a los habitantes árabes. Estalló entonces una guerra de guerrillas para recuperar los territorios. El general Ariel Sharon (foto) trató de reprimir la sublevación y destruyó los campamentos palestinos para terminar con los focos de insurrección. En 1973, Egipto y Siria lanzaron, infructuosamente, un ataque a Israel para recuperar el Sinaí y el Golán. En 1977 se firmó un tratado mediante el cual Israel se comprometió a devolver los territorios ocupados; sin embargo, en 1982 invadió Líbano. En 1987 se produjo otra intifada: piedras, hondas y utensilios de cocina de parte de los palestinos, contra tanques y misiles israelitas.

En 1995 nació el Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) en Gaza, para proteger los derechos individuales y colectivos de la población palestina, así como para promover el desarrollo de instituciones democráticas en la zona. En el informe que corresponde al año 2000 se refieren las políticas de represión; la violación sistemática de los derechos palestinos por parte de israel; y las acciones militares con fuego abierto, uso de helicópteros de combate, cañones y tanques para atacar zonas residenciales, incluyendo a personal médico y ambulancias. Israel declaró que tales medidas son una respuesta a la intifada iniciada ese año y que persiste hasta nuestros días.

Las fuerzas de ocupación israelí incumplieron los acuerdos internacionales del derecho humanitario; han destruido casas, talleres, fábricas; han atacado ministerios y oficinas de la Autoridad Palestina; y han arrasado miles de hectáreas de tierras agrícolas. Se ha decretado un bloqueo a los territorios ocupados imponiendo restricciones comerciales, y prohibiendo a más de 50,000 palestinos el acceso a sus trabajos en Israel, en tanto que se ha reforzado la presencia mí litar. Además se cerraron os territorios ocupados y se impusieron restricciones a la libertad de movimiento de los palestinos, lo cual ha perjudicado la economía local e impide la adecuada asistencia médica y la utilización de centros educativos. Lo anterior ha llevado a un empobrecimiento masivo, ya que los ingresos familiares cayeron en un 73 por ciento.

Si bien durante el conflicto se han promovido diferentes acuerdos y conversaciones para alcanzar la paz, los grandes intereses de países occidentales y la obstinación ideológica de ambas partes han impedido que fructifíquen. Los israelitas no están dispuestos a ceder los beneficios obtenidos a través de los años, en tanto que los palestinos desean la paz, pero no a cualquier precio, y siguen luchando por la igualdad y la justicia. Se debe tomar en cuenta que Israel y Palestina no están solos. Israel recibe el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Este último tiene un especial interés político y económico en la región, por lo cual proporciona a Israel ayuda financiera: le adjudica el 17 por ciento de toda su ayuda exterior y, por medio del programa de Exceso en Artículos de Defensa (EAD), le regala armamento y municiones. Palestina, a la vez, tiene el respaldo de la mayoría de los Estados árabes

Desde que se formó, en 1948, el Estado de Israel hasta la fecha, los problemas continúan y no se perciben las medidas necesarias para resolverlos. El sionismo se ha incrementado con el manejo de los medios de comunicación a favor de Israel, sobre todo en Estados Unidos. Israel (construye muros para evitar el desplazamiento de los palestinos. Casi a diario se puede leer en los periódicos acerca de los entrenamientos de los palestinos armados con hondas y piedras contra tanques  armas de alto poder; así como de los continuos suicidios para hacer estallar bombas en poblaciones israelitas. La percepción mundial del conflicto árabe-israelí indica que ya fue suficiente.

Sin embargo, las conversaciones de paz se han prolongado demasiado y no han mostrado resultados. La gente sigue sufriendo más allá de lo soportable y no se han tomado las estrategias ni los acuerdos razonables, en beneficio de ambas partes, para lograr una paz basada en la justicia social y en la creación de un Estado nacional palestino. Es necesario que se respete a cada quien su propia visión de lo que son y de lo) que quieren ser, para así lograr una coexistencia sin la voluntad de dominio, de la eliminación o del rechazo. La igualdad entre Israel y Palestina debe tener un objetivo humano.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

Ataque a Irak por EE.UU. Bush-Sadam Husseim Torres Gemelas Guerra Irak

HISTORIA: ATAQUE A IRAK POR EE.UU.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La historia reciente de Irán ha estado marcada en gran medida por la injerencia extranjera. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ubicación estratégica de la antigua Persia -centro neurálgico del tránsito petrolero en el golfo Pérsico y puerta de entrada a las repúblicas asiáticas de la URSS- llevaron a Gran Bretaña y la Unión Soviética a interferir en la soberanía del país, temerosas de que éste pudiera caer en la órbita nazi. El sha Reza Mirza fue obligado a abdicar en favor de su hijo Muhammad Reza Pahlevi, más receptivo a los intereses aliados.

A inicios de la década de los 50, el intento del primer ministro Mossadeg de nacionalizar la industria del crudo chocó con los intereses de las grandes compañías petroleras estadounidenses y británicas. Esas veleidades fueron cortadas de raíz por los servicios secretos occidentales, que orquestaron un golpe de Estado contra el gobierno de Mossadeg para restaurar en el trono a Reza Pahlevi, exiliado de Irán durante ese breve período nacionalista (1951-1953).

las guerras en medio orienteHacia finales de la década 1980, Irán había nacionalizado gran parte de su petróleo bajo el gobierno prooccidental de Muhammed Reza Pahlevi (foto), que mantenía nexos con Estados Unidos.

Esto dio lugar a una confusión moral y a la pérdida de la identidad cultural. En 1979 tomó el poder el ayatollah Jomeini y trató de volver a los principios establecidos por el islam, en tanto que se revivieron viejas disputas con Irak, gobernado por Saddam Hussein, quien buscaba retomar el liderazgo de la región apoyado por Arabia Saudita y Kuwait.

En 1980 el ejército iraquí penetró en Irán. Después de años de lucha, el cese al fuego se firmó en 1988.

Ataque a Irak por EEUU: la etapa de las guerras preventivas.

“En lugar de asentar el nuevo orden mundial, como hasta ahora habían hecho las tres administraciones anteriores, sobre las guerras defensivas, las guerras humanitarias y la hegemonía, se pasa de hecho a legitimar las dos proposiciones; la mejor defensa es el ataque y no debemos dejar a nuestros enemigos pegar primero (…) El nuevo orden mundial es el cruce entreradicalismo y tecnología lo que se convierte en un peligro letal que debe ser combatido antes de que ambos se conjuguen.” Bernat Riutort Serra.[1]

[1] Bernat Riutort Serra. Conflictos bélicos y nuevo orden mundial. Icaria. Barcelona. 2004.

Los años noventa han hecho evidentes los nuevos males: los estados gamberros y el terrorismo, que con la ayuda de la tecnología ponen en peligro la seguridad de los EEUU y el mundo entero. De esta manera, Iraq es considerado un estado perverso que los EEUU deben combatir a través de las guerras preventivas. Así es como los EEUU legitimaron los ataques a Iraq, encubriendo los verdaderos objetivos de la guerra desatada contra ese país.

La historia de Iraq demuestra los giros y vaivenes de una lucha permanente que se produce en una zona económica y políticamente crucial después de la crisis de 1973.

En este sentido, el enfrentamiento en la década del 80 con Irán es la antesala de la intervención norteamericana. Irán había nacionalizado gran parte de su petróleo bajo el gobierno pro-occidental de Muhammed Reza Pahlevi (foto), que mantenía nexos con Estados Unidos.

Esto dio lugar a una confusión moral y a la pérdida de la identidad cultural, ya que estos países organizaban su vida social y cultural en torno al Islam. Sin embargo, en 1979 tomó el poder el ayatollah Jomeini y trató de volver a los principios establecidos por el islam. Sumado a ello, se revivieron viejas disputas con Irak, gobernado por Saddam Hussein, quien buscaba retomar el liderazgo de la región apoyado por Arabia Saudita y Kuwait. En 1980 el ejército iraquí penetró en Irán. Después de años de lucha, el cese al fuego se firmó en 1988.

La década del 90 aglutinó una serie de conflictos en el cercano y medio oriente en torno al mercado del petróleo. En este sentido, frente a la baja del precio de este recurso, países como Iraq, Irán y Argelia propusieron una baja en la producción de petróleo, para que de esta manera, se incrementara su precio. Sin embargo, en 1991 los precios internacionales del petróleo se derrumbaron debido a que Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes no cumplieron con los acuerdos de reducir la producción de petróleo, firmados con la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).

Este tipo de contradicciones produjeron conflictos entre los países que trataban de frenar la caída del precio del petróleo y aquellos que no adoptaban esta política. De esta manera, Irak frente al incumplimiento del acuerdo, endeudada y deteriorada por los años de guerra entablados contra Irán, decidió invadir Kuwait. Cabe destacar que Irak es la segunda potencia militar en la zona después de Israel, lo que le permitió a Saddam Hussein llevar a cabo la envestida. Incluso, Hussein había advertido del giro expansionista de EE.UU. luego de la desintegración de la URSS, señalando además la complicidad de Israel con la potencia hegemónica.

EEUU con su política de afianzar sus intereses económicos y su posición geoestratégica en la zona, intervino en los diversos conflictos apoyando a Kuwait y ordenó un embargo económico. Así, se congelaron los bienes y las propiedades iraquíes. Claramente, aquí comienzan a esbozarse los antecedentes de las guerras preventivas que se desarrollarán desde la década del 90 en adelante, que caracterizarán al nuevo orden mundial, presidido por la hegemonía norteamericana.

Pronto se conformo una fuerza multinacional que en 1991, dio lugar a la Operación Tormenta del Desiertocontra Irak. Esta intervención se realizó con una técnica militar avanzada y con el uso de computadoras que coordinaran los planes de ataques “quirúrgicos”. A finales de febrero Irak se rindió y aceptó las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Con la derrota de Hussein, Israel se consolidó como la única potencia militar en esa zona petrolera; mientras que Estados Unidos se erigió como garante y líder del nuevo orden mundial, a la vez que buscaba lograr un acercamiento entre árabes e israelíes, para lograr un equilibrio en esta región.

En los años posteriores Irak sería bombardeado en diversas ocasiones por las fuerzas estadounidenses, apoyadas por Gran Bretaña, pues se le acusaba de incumplir con las resoluciones de la ONU al no permitir la inspección para detectar y destruir todas las armas prohibidas. El Pentágono mantuvo un silencio casi total sobre el desarrollo de las operaciones y el número de víctimas. Uno de los ataque más fuertes ocurrió bajo la presidencia de Bill Clinton (foto) , cuando más de 280 misiles del tipo Tomahawk fueron disparados sobre territorio iraquí en diciembre de 1998.

En el año 2000, después de un dudoso triunfo electoral, George W. Bush asumió la presidencia de Estados Unidos. Había una gran expectativa internacional, pues se le consideraba un mandatario con ideas bélicas. En 2001 invadió Afganistán como represalia a los ataques sufridos en septiembre de 2001. Posteriormente anunció que se castigaría a países como Irán, Irak y Corea del Norte, para evitar nuevos actos terroristas.

A principios de 2002 anunció ante el congreso la necesidad de prevenir que los regímenes que respaldaran el terror amenazaran con armas de destrucción masiva a Estados Unidos o a sus aliados, por lo que deberían ser castigados por representar una amenaza a la paz. Según Bush, se corría el peligro de que proporcionaran armas a los terroristas que se entrenaban en campamentos como los de Hamas, Hezbollah o la Jihad Islámica. El vicepresidente Dick Cheney declaraba que no había duda de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Ante las versiones de una posible intervención militar en Irak, se iniciaron las protestas. Francia declaró que existía una amenaza por un nuevo simplismo consistente en reducir todo a la guerra contra el terrorismo y que Estados Unidos tenía la inclinación a tratar asuntos globales unilateral-mente, sin consultar a nadie. La Unión Europea, por su parte, llamó a Irak a permitir el regreso de los inspectores de armas de la ONU. El primer ministro alemán Gerard Schroeder y el presidente francés Jacques Chirac anunciaron que no participarían en una invasión y que el problema debería ser resuelto por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair (foto), declaró que estaba listo para apoyar a Estados Unidos y se reunió con el presidente Bush en Campo David.

El 13 septiembre del 2002, ante la Asamblea General de la ONU, Blair volvió a acusar a Irak de respaldar a organizaciones terroristas. En su declaración lo apoyó el presidente de España, José María Aznar (foto). Irak, presionado, aceptó la inspección de la ONU. El 20 de septiembre, Bush anunció una nueva estrategia de seguridad nacional, indicando que no eran suficientes las estrategias de disuasión y que, de ser necesario, atacaría preventivamente, ya que su poderío militar se mantendría más allá de cualquier reto. Tony Blair defendía la información proporcionada por la inteligencia británica, en el sentido de que Irak había desarrollado armas químicas y biológicas y que las ocultaba a los inspectores.

En enero de 2003 Estados Unidos y Gran Bretaña empezaron el desplazamiento de tropas y armamento al Golfo Pérsico, en tanto que Bagdad permitía que se interrogara a sus científicos. En febrero, Collin PoweIl, secretario de Estado norteamericano, acusó nuevamente a Irak de ocultar armas, de mantener vínculos con Al-Qaeda y de burlar a los inspectores de la ONU, quienes aún no habían encontrado tales armas. El 24 de febrero, Estados Unidos, Gran Bretaña y España presentaron un proyecto de resolución que abría las puertas al ataque militar.

Se avecinaba la guerra otra vez, como hacía 10 años, contra una dictadura del Tercer Mundo ya devastada. Empezaron el temor y la incertidumbre, por lo que cientos de miles de personas trataron de huir buscando un lugar fuera de Irak donde refugiarse, dejando sus casas, sus recuerdos, sus vidas. Las embajadas quedaron vacías, los diplomáticos abandonaron el país, y los iraquíes se fueron quedando solos.

Solamente persistió algo de la solidaridad humana, demostrada en el esfuerzo de los “escudos humanos”, quienes caminaban por las calles de Bagdad gritando “No a la guerra”. Las lejanas voces de miles de intelectuales de todo el mundo y la de millones de personas en muchos países, incluyendo el mismo Estados Unidos, se manifestaban desesperadamente tratando de detener la invasión.

El 17 de marzo, Francia, Rusia, Alemania y China, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, se negaron a autorizar el uso de la fuerza militar. El gobierno de Estados Unidos, por su parte, decidió actuar unilateral e ilegalmente y dio a Hussein 48 horas para abandonar Irak. El 19 de marzo del 2003, el presidente George ‘A’. Bush hizo la declaración de guerra y concluyó diciendo: “Que Dios bendiga a nuestro país y a todos quienes lo defienden”. Una coalición de 2 50,000 soldados se encontraba en el Golfo Pérsico con la más avanzada tecnología militar que el mundo hubiera conocido.

En el nombre de Dios, el presidente de Estados Unidos autorizó el ataque que dio principio el 20 de marzo. Los dos primeros días, una lluvia de tres mil misiles se abatió sobre Irak, en tanto que bombas norteamericanas cayeron sobre las oficinas de las televisoras árabes Al-Jazeera, y AbuDhabi y sobre el Hotel Palestina, donde se hospedaban periodistas de todo el mundo. Por las calles y ciudades árabes se sembraron pánico, hambre, muerte, así como destrucción de casas, de edificios y del invaluable patrimonio cultural de uno de los pueblos más adelantados del mundo antiguo, donde nació la escritura. Los hospitales y los médicos resultaron insuficientes para atender a tantos heridos. Multitudinarias manifestaciones de protesta seguían dándose en muchos países.

El reportero Robert Fisk expresaba: “Lo que cayó esta noche en Irak y yo sólo presencié una pequeña parte de este festival de violencia— fue tan asombroso en términos militares como aterrador en términos políticos. Las multitudes que se arracimaban afuera de mi hotel miraban el resplandor de los estallidos, pasmadas por su poderío”.

Después del inclemente bombardeo sufrido por días enteros, el 9 de abril los tanques estadounidenses, rodando sobre los doce puentes del Río Tigris, entraron sobre la mítica Bagdad. Principió entonces el saqueo de museos, centros de arte y edificios públicos. Nadie ponía orden. Saddam Hussein (foto) huyó. Sin embargo, Irak quedó herido en sus estructuras vitales y en su cultura milenaria. La cuenta de muertes fue de alrededor de 14,000 personas entre civiles ‘y militares. El pentágono guardó silencio.

Se estableció un gobierno interino, donde el partido Baaz quedó disuelto y se nombró a un poder transitorio de 25 miembros de mayoría chiíta, con la facultad para redactar una nueva Constitución y, en un futuro, llamar a elecciones. A pesar de la alegría de Bush y Blair, quienes pensaban que habían liberado al pueblo de Irak de un tirano, la tragedia continuo.

Video de la Guerra en Irak

Sin embargo, para 2004 la muerte y la destrucción aún no terminaban. Los iraquíes iniciaron protestas, atentados impredecibles y ataques suicidas que provocaron la muerte tanto de civiles como de soldados de las tropas de ocupación. Bush solicitó la ayuda internacional para la reconstrucción de Irak. Empresas y gobiernos tratarían de obtener los jugosos contratos para formar un nuevo ejercito iraquí, así como para la reconstrucción de caminos, redes de agua, electricidad y, sobre todo, del sector energético.

A grupos de empresarios privados también se les confiaría lo demás, desde la publicación de libros de texto, la redacción de la Constitución y la reorganización de la vida política, hasta la reestructuración de la industria petrolera. El 13 de diciembre del 2003, Saddam Hussein fue encontrado en su refugio cerca de su natal Tikrit. Se prometió llevarlo a juicio. No se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva, aunque Estados Unidos sí se consolidó como la potencia militar hegemónica.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

Las Guerras del siglo XXI Ataque a Afganistan-Irak-Iran

Guerras del siglo XXI: Ataque a Afganistán

Millones de personas constataron, en las imágenes transmitidas una y otra vez por las cadenas televisoras de todo el mundo, cómo el paisaje arquitectónico de la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, fue transformado para siempre el 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones comerciales secuestrados por terroristas se impactaron contra el símbolo financiero del país: las Torres Gemelas del World Trade Center. Washington también sufriría daños, cuando otro avión se estrelló directamente contra el emblema del poderío militar estadounidense: el Pentágono.

La opinión pública internacional condenó esos atentados, en los cuales murieron miles de personas. Se hizo un esfuerzo sobrehumano para rescatar a las víctimas y buscar sobrevivientes, mientras la sociedad norteamericana se preguntaba con temor: “Por qué nos odian?”. Por su parte, el presidente George W. Bush declaraba desde el avión Air Force One: “que nadie se equivoque, Estados Unidos cazará y castigará a aquellos responsables por estos actos cobardes”.

El sentimiento de invulnerabilidad que tenían tanto el gobierno como el pueblo estadounidenses había desaparecido. Increíblemente los organismos de inteligencia no fueron capaces de impedir el ataque. La inseguridad provocó paranoia, xenofobia y racismo. El miedo se apoderaba de todo el país, en tanto que los cielos se silenciaron con la suspensión de vuelos comerciales; se creó una incertidumbre económica al cerrarse la bolsa de valores de Wall Street.

La administración Bush entonces tomó varías medidas. Se suspendió el control parlamentario sobre el gobierno, las fuerzas armadas y la CIA. El Senado aprobó la Ley de Combate al Terrorismo, cuyas disposiciones legales ampliaron la competencia de las autoridades judiciales y ejecutivas en el control de las libertades y los derechos establecido por la Constitución.

Se crearon tribunales secretos para juzgar a presuntos terroristas en procesos sumarios. Se iniciaron además campañas de desinformación y se controló la libertad de prensa. Entre las medidas contra el terrorismo, la Oficina de Seguridad Interna aumentó los controles en los aeropuertos, las oficinas postales, las costas y las fronteras, así como en el transporte de material peligroso; además, estrechó la vigilancia sobre comunicaciones electrónicas y teléfonos celulares.

También se investigó sobre el fraude financiero, el contrabando y el lavado de dinero, a la vez que se endurecieron las políticas inmigratorias, y se tomaron medidas contra amenazas biológicas y para dar respuestas rápidas ante emergencias.

Guerras del siglo XXIEl 20 de septiembre, el presidente George. W. Bush declaró lo siguiente en un discurso pronunciado ante su nación y el mundo: “Están con nosotros o con los terroristas […1 condenamos al régimen talibán […] Nuestro enemigo es una red radical de terroristas y todos los gobiernos que la apoyen […] Somos un país que ha despertado ante el peligro y está llamando a la defensa de la libertad […]”.

Acusaba a la organización islámica Al-Qaeda y a su líder Osama Bin Laden de ser los autores de los ataques sufridos en Nueva York y Washington. Durante un tiempo prolongado Estados Unidos había considerado como sus “enemigos” al comunismo y al narcotráfico. Ahora declaraba, en voz de su presidente, a un nuevo ‘enemigo”: el terrorismo islámico. Se aumentó la cólera de la opinión pública utilizando las cadenas televisivas para satanizar a un enemigo desconocido al que colocaron la etiqueta de “terrorista”. Las librerías empezaron a llenarse de volúmenes que sugerían un vínculo entre el islam y el terrorismo, con títulos como El islam puesto al desnudo o la amenaza árabe. A la vez que se aumentaba el gasto para la defensa, el poderío militar crecía y se sustentaba el poder hegemónico: entonces se abrieron las puertas para una invasión.

Invasión a Afganistán:

Estados Unidos, con intereses económicos en esta zona rica en hidrocarburos, apoyaba la construcción de un oleoducto entre Pakistán y Asia Central que atravesara Afganistán. Al ser invadido el territorio afgano por la Unión Soviética, el gobierno norteamericano, a través de sus servicios de inteligencia (la CIA) y de los servicios de inteligencia de Pakistán (ISI), y con el financiamiento de Arabia Saudita a Osama Bin Laden, abastecieron dinero, armas, municiones y asesores que formaron y entrenaron a la resistencia afgana: los muyahidines (guerreros santos, foto) que lucharon contra los invasores soviéticos.

En 1986, Karmal fue expulsado y en 1988 la Unión Soviética inició la retirada de sus tropas. Entonces obtuvo la presidencia el profesor Burhanuddin Rabbani. No obstante, se continuaba la prolongada guerra civil que enfrentaba a facciones bien armadas y con un extremismo religioso, lo cual provocó que cientos de miles de afganos abandonaran el país. Se calculaba en un millón el número de refugiados en Pakistán.

Los talibanes (muyahidines), estudiantes de las escuelas islámicas instaladas en los campos de refugiados de Pakistán, reaparecieron en 1994, pretendiendo devolver la paz a Afganistán e imponer la sharia o ley islámica al poner fin a la guerra civil, surgida después de 1989 con la retirada soviética.

Tenían una particular interpretación del islam con los intereses de la etnia pashtun mayoritaria en el sur del país. Se consideran un movimiento reformador que basa su legitimidad en la Guerra Santa, o Jihad; actúan como grupo y no toman decisiones individuales. Su declaración de propósitos surgió en 1993 en Kandahar. La tolerancia que había tenido el islam a la diversidad religiosa fue anulada con la guerra que terminó con esta tradición.

Paradójicamente, el islam, que es unificador y no permite el asesinato de otro musulmán ni por razones étnicas ni por sectarismos, se convirtió en una fuerza de división y fragmentación gracias a la interpretación diferente de la Sharia, lo cual provocó enfrentamientos interminables, sobre todo con las etnias del norte del país y con Irán, donde vivían dos millones de refugiados afganos. Esta interpretación fundamentalista del Islam enseñada por sus maestros (mullahs) fue condenada por muchas organizaciones islamitas, señalando que el orden islámico había sido reducido a un código penal, despojado de su humanismo, de su estética, de sus búsquedas intelectuales y de su devoción espiritual, ya que aquéllos sólo estaban preocupados por el poder, más no por el alma.

En 1996 los talibanes conquistaron Kabul, la capital afgana, iniciándose el gobierno del mullah Mohammad Omar (foto). Se sostenían gracias al tráfico de la heroína y al cobro de impuestos a los productos de contrabando que atravesaban Afganistán, a la vez que apoyaban movimientos de oposición musulmana en las cinco Repúblicas de Asia Central, contando con el aval de Pakistán y Al-Qaeda, grupo lidereado por Osama Bin Laden.

Pakistán, con enormes reservas de gas y petróleo y con la ambición de convertirse en el punto principal de tránsito de los grandes recursos petroleros y de gas de Asia Central, principalmente de Uzbekistán yTurkmenistán, trató de imponerse como gran potencia, por lo que necesitaba abrir un paso entre el Mar Caspio y el Océano Índico atravesando Afganistán.

De aquí su alianza con los talibanes, con la cual, hasta 1998, Estados Unidos estuvo de acuerdo. En esa fecha los talibanes conquistaron una amplia zona del norte de su territorio, obligando a sus adversarios a replegarse en una estrecha franja al noreste del país.

Más de 2.300 años pasaron desde que el último occidental conquistó Afganistán: Alejando Magno, quien se enfrentó a los mismos problemas que todos los invasores: clima extremoso, geografía accidentada y habitantes dispuestos a pelear. Atravesé a pie, y con grandes dificultades, el paso Khaiwak (de 3,600 m de altura) en la montañas Kinda Kush. Muchos soldados murieron congelados. Su exitosa estrategia fue hacer alianzas con los líderes de las tribus locales. Selló su amistad con uno de ellos al casarse con su hija y adoptó sus costumbres. A Alejandro Magno se le debe la fundación de Kandahar, ahora capital espiritual de los talibanes.

El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, hizo responsables de los ataques sufridos el 11 de septiembre de 2001 a la red islámica Al-Qaeda y a su líder Osama Bin Laden, a quien además se le acusé de otros actos terroristas perpetrados años atrás. Bush anunció entonces la invasión, con lo cual se inicié un nuevo éxodo de cientos de miles de afganos, que caminaron cientos de kilómetros, entre polvo y ruinas, buscando desesperadamente la forma de escaparse de los horrores de la guerra. Al mismo tiempo, se arremetía contra la sociedad árabe, acusándola de retraso, de ausencia de democracia y de indiferencia hacia los derechos humanos.

También empezó un trabajo diplomático y de espionaje, por parte de Gran Bretaña, para tratar de aislar al régimen afgano, y evitar así conflictos entre los países árabes conservadores —de donde procedían muchos de los extremistas— y los países árabes moderados. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes rompen relaciones diplomáticas con Afganistán; mientras que a Pakistán se le consideraba como el único mediador, pues aún reconocía al régimen talibán. Rusia y la OTAN apoyaron a Estados Unidos.

Bush exigía a Pakistán el cierre de sus fronteras, la autorización para que fuerzas aéreas estadounidenses utilizaran sus instalaciones militares, la suspensión del abastecimiento y la entrega por parte del ISI de toda la información confidencial sobre Osama Bin Laden.

Una alarmante hambruna se aproximaba sobre el pueblo afgano. Estados Unidos exigió a Afganistán la entrega de los miembros de Al-Qaeda y de su líder, a lo que el gobierno talibán respondió negativamente. Dio principio la Operación Libertad Duradera.

Un gran dispositivo militar se desplegó en el área del Golfo Pérsico. El ejército de Estados Unidos, apoyado por su aliado permanente, Gran Bretaña, utilizó una fuerza que disponía de aviones, flota de buques de guerra y submarinos, bombas de 230 Kg. y misiles Tomahawk (foto) , cuyo costo oscilaba entre 600 mil y un millón 200 mil dólares por unidad. Inició la operación Libertad Duradera el 7 de octubre del 2001. Un intenso bombardeo cayó sobre los principales objetivos: Kandahar, Kabul y Jallabad. El secretario de la Defensa Donald Rumsfeld explicaba que el ataque militar, en represalia por los atentados del 11 de septiembre, no fue preparado para causar daño al pueblo afgano y reconocía que no había blancos de “gran valor” en Afganistán, ya que este país carecía de ejércitos, y de fuerzas aérea y marina.

Osama Bin Laden, en un video transmitido por la televisora árabe Al Jazeera, al iniciarse los bombardeos negó su participación en los atentados del 11 de septiembre, y declaró:

América [Estados Unidos] prueba ahora sólo una copia de los que nosotros hemos probado. Nuestra nación islámica ha estado probando lo mismo durante más de 80 años de humillación y desgracia; sus hijos han sido asesinados y su sangre ha sido derramada, sus lugares santos profanados L..] Un millón de niños inocentes mueren ahora mismo, asesinados en Irak, sin pena alguna [.11 Nunca escuchamos ninguna condena […] cada día vemos a los tanques israelíes yendo a Jenin, Ramallah, Beith Jalla y otros lugares de islam. Y no oímos a nadie levantar la voz […] Juro por Alá que América no vivirá en paz antes de que reine la paz en Palestina y antes de que todo el ejército de infieles abandone la tierra de Mamad […] Alá es grande. Gloria para el Islam.

Después de semanas de prolongados bombardeos, con un saldo de miles de muertos y un millón de nuevos refugiados, hambre, angustia y destrucción, la Alianza del Norte, formada por una coalición de etnias opositoras a los talibanes, tomó Kabul el 13 de noviembre del 2001 con el apoyo de Estados Unidos. Se puso precio a la cabeza de Osama Bin Laden: 25 millones de dólares. Sin embargo, han pasado más de dos años y aún no ha sido encontrado, ni se le ha podido comprobar fehacientemente la autoría de los atentados del 11 de septiembre. El presidente de Afganistán en el exilio, Burhanuddin Rabbani, reconocido por la ONU, regresó a Kabul prometiendo la instauración de un gobierno de amplia base étnica.

El presidente Bush, por su parte, en un discurso pronunciado en enero del 2002 ante el congreso de su país, dijo a los estadounidenses que se prepararan para combatir a los terroristas, y se refirió a la existencia de un “eje del mal” formado por Irak, Irán y Corea del Norte. Agregó que confiaran “en el amoroso Dios que está detrás de toda la vida y toda la historia […] La libertad que nosotros valoramos no es el regalo de América al mundo: es el regalo de Dios a la humanidad 1…]”. Se sustentaba así el poder militar. Otra invasión se preparaba.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo