Secretos del Tesoro del 3° Reich El Oro Robado a Prisioneros



Sectetos del Tesoro del 3° Reich

Nuestra agrupación (comentario de  un prisionero del campo) es solicitada a menudo por las SS para ayudarles en la ordenación y selección de los informes que frecuentemente hay que enviar al Reichsfülirer.

En los primeros días de noviembre de 1944 se reúne en un informe global los inventarios de los tres primeros trimetres del año; las existencias en el almacén eran las siguientes: 65.000 relojes de bolsillo, 110.000 relojes de pulsera, 60.000 plumas estilográficas y lapiceros, 800 despertadores, millares de tijeras, instrumental quirúrgico requisado en casa de médicos pertenecientes a la resistencia o judíos, máquinas de afeitar eléctricas, etc.

De 1941 hasta finales de 1944, la lihrmacherkommando entregó diariamente al Cuartel General de Himmler unos 180 relojes ya reparados, es decir, alrededor de 60 000 relojes por año, que en cuatro años son 240.000. En una carta de Oswald Pohl constaba que, a finales de 1944, las reservas de la Inspección eran todavía de 150.000 relojes. Si se toma como base la apreciación de Winkels, según la cual sólo el veinte por ciento de los relojes tomados a los deportados son defectuosos, se calcula que el número de relojes en buen estado sería cuatro veces mayor.

Pero a finales de 1944 dispondrá Himmler de 112.000 relojes más no reparados y hasta el final de la guerra se recuperaron otros tantos. Además, si los hombres de Himmler (imagen) arrebataron a las víctimas 1.600.000 relojes aproximadamente, los 52.000 de Sachsenhausen no representan más que el cinco por ciento del botín total de relojes.

Y si esta misma proporción se aplica a otros objetos, resulta que el tesoro de Himmler recuperado sobre los 18 millones de personas que pasaron por las prisiones y campos de concentración alemanes estaría constituido por: — 1.200.000 sortijas y alianzas; — 600.000 estilográficas; — 110.000 gafas de calidad; — 12.000 máquinas fotográficas y máquinas de escribir; — 140 000 alhajas, joyeros, pitilleras…

Es muy difícil calcular la cifra exacta de las divisas tomadas a los deportados, pero, sabiendo que sólo en Sachsenhausen se reunieron 140 millones de marcos y considerando que Sachsenhausen no representa más que el chaco por ciento del total recuperado, se deduce que los servicios de Himmler recogieron un botín valorado en2.800 millones de marcos. Hay que tener en cuenta, además, que el «self-service» de las SS no está incluido en esta cifra, es decir, los fraudes cometidos, que no figuran en los registros y que elevarían la suma a más de tres mil millones de marcos.

Los casos de malversación y de corrupción no son raros, hasta el punto de que, al final de la guerra, serán muchos los SS que pasarán por las armas, por orden de Himmler, para dejar bien en claro que cualquiera que obrase contra la moral, aunque fuera un miembro de las SS, sería abatido sin piedad. Esta era, ni más ni menos, la buena manera de librarse de los SS demasiado curiosos o demasiado bien informados.

Pero ¿qué hacen los SS con todos los objetos <secuestrados»? Las alianzas son fundidas y convertidas en lingotes. No es que se llegara a ver la operación, pero sí los resultados, los lingotes. Los brillantes son enviados, a través de un servicio especial de Himmler, a los talleres secretos como materia de primera importancia estratégica, para los aparatos de precisión; otros son depositados en casas de anticuarios para ser vendidos y otros irán a parar a las cajas fuertes del Banco del Estado, por común acuerdo entre Himmler y Funck, ministro de Finanzas. De las antiguas listas que tenía Winkels en su poder, resulta que la <mercancía» confiscada a los judíos está considerada comoDiebesgut (bienes arrebatados a los ladrones).

Oswald Pohl propone a Himmler enviarle:

a) Para cada división que esté en combate, 500 relojes; para el primero de octubre de 1943 le promete otros 500. La Leibstandarte (guardia de Hitler) y la División Das Reich han recibido ya 500 relojes cada una.



b) A las tripulaciones de los submarinos, 3000 relojes, cantidad que repite el día primero de octubre de 1943.

c) A los guardianes de los comandos exteriores de los campos les promete también 200 de estos relojes.

Con respecto a las plumas estilográficas, está previsto el envío de 300 a cada división y 2000 para las tripulaciones de submarinos. Algunos objetos de culto israelita, como los candelabros de siete brazos, fueron enviados al «museo de la Judería», instalado en Praga, en una sinagoga. Los emblemas masónicos fueron reservados a un «museo de la «Francmasonería» que se proyectaba crear en París. Tales emblemas habían sido presentados durante la guerra en una exposición ambulante; el mismo Himmler había seleccionado las piezas.

Gran interés demostraron también el Reichsführer y Goering por las tapicerías, los cuadros, los violines toma a los deportados y a los desaparecidos para que embellecieran los castillos y las casas de campo de los nuevos señores, ya que no sólo Goering es amante de estas cosas, pues todos los altos dignatarios de las SS se han beneficiado con residencias principescas ricamente amuebladas.

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