Grandes Robos de Indentidad-Historia de Casos Famosos

CASOS FAMOSOS DE  ROBOS DE IDENTIDAD

«VIVÍ MUCHAS VIDAS»

«Stanley Clifford Weyman» (1890-1960) nació en Brooklyn (Nueva York) y su nombre de nacimiento era Stanley Jacob Weinberg.

Sus padres eran demasiado pobres para darle una educación superior, por tanto, su primer trabajo fue en la oficina de contabilidad local.

Pero a los 21 años apareció en Manhattan, con un deslumbrante uniforme de color púrpura y estadounidense para Marruecos.

Contrajo deudas en restaurantes caros, pero luego, para conseguir dinero, robó una cámara y terminó en un reformatorio durante un año.

Grandes Robos de Indentidad-Historia de Casos Famosos

En libertad condicional, Weyman representó dos papeles a la vez: la de un agregado militar serbio y la de un teniente de la Marina estadounidense.

Pero pronto fue desenmascarado y pasó dos años más en prisión.

De nuevo en libertad condicional, se convirtió en un «teniente comandante del ejército rumano» y en «Cónsul General rumano» en Nueva York.

Se equipó de un uniforme de color azul vivo llamativo decorado con galones dorados y en 1915 hizo una inspección oficial al acorazado estadounidense Wyoming, después de anclar en el río Hudson.

Cuando se terminó la visita, Weyman invitó a todos los oficiales del barco a un banquete en el Hotel Astor.

Por desgracia se hizo público el evento.

Un detective de Nueva York leyó la noticia, y dos oficiales llegaron al hotel para escoltar a Weyman de regreso a la cárcel por violar su libertad condicional.

Weyman dijo: «Podía haber esperado hasta el postre».

• OTRA IDENTIDAD

Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial en 1917, Weyman apareció como “Royal St. Cyr”, un teniente del ejército del aire.

Un día se presentó en la Armería del 47° Regimiento en Brooklyn y dijo que había ido a hacer una inspección oficial.

Pero el sastre que había hecho el uniforme de Weyman sospechó e informó a la policía.

Una vez más Weyman fue detenido cuando estaba realizando la inspección.

En 1920, fuera de la prisión y de nuevo trabajando en una oficina de contabilidad, Weyman leyó el anuncio de que buscaban un médico para ir a Lima (Perú) para supervisar las instalaciones sanitarias para una empresa de construcción americana.

Rápidamente falsificó credenciales de medicina y fue aceptado.

En Lima, el supuesto «Dr.» Stanley Weyman alquiló una lujosa residencia, contrató criados para la casa e importó dos coches americanos.

Daba fiestas espléndidas y enviaba todas las facturas a la empresa de construcción.

En su papel de asesor de sanidad.

Weyman se limitaba a asentir con la cabeza prudentemente las sugerencias del experto de la zona.

Sin embargo, el volumen de sus gastos preocupaba a la empresa de EstadosUnidos.

Volvieron a examinar sus credenciales y le despidieron.

Otra vez en Nueva York en 1921, Weyman se presentó ante la Princesa Fátima de Afganistán, que se encontraba de visita, como Subsecretario Stanley Clifford Weyman del Departamento de Estado.

Le dijo que Estados Unidos podía reconocer su visita oficialmente, pero existía un asunto menor.

Una pequeña suma de dinero (discretamente sugirió 10.000 dólares) sería necesaria para los «regalos».

Después la llevó a Washington en un vagón de ferrocarril privado y, (engalanado ahora con el uniforme blanco de verano de un teniente comandante de la Marina estadounidense) se la presentó al Secretario de Estado Charles Evans Hughes.

Incluso preparó una entrevista con el Presidente Warren G. Harding.

En 1922 el Dr. Adolf Lorenz, un famoso quiropráctico austríaco, visitó Estados Unidos y fue recibido por el «Dr. Clifford Weyman del Comisionado de Salud de Nueva York».

Cuando Lorenz abrió una clínica en el Hospital para enfermedades de las articulaciones, Weyman estaba con él, con vestimenta quirúrgica y supervisando todo.

Sin embargo, una vez más los engaños de Weyman le atraparon. Pronto resultó obvio que él no era cirujano y su conducta como oficial de la marina en Washington levantó sospechas.

Llegaron dos hombres de Inteligencia Naval y pronto estuvo Weyman de regreso a la cárcel durante dos años, esta vez por hacerse pasar por un oficial federal.

«La vida de un solo es aburrida. Yo viví muchas vidas. Nunca me he aburrido.»

Frank Weyman En 1926 la famosa estrella de cine Rodolfo Valentino muere en un hospital de Nueva York. Weyman visitó a la abatida amante de Valentino, la actriz Pola Negri, y se nombró su médico personal.

«Rudy hubiera deseado que cuidara de usted», le dijo. Weyman escoltó a Negri en el funeral e incluso montó un puesto de primeros auxilios y emergencias en el exterior de la funeraria.

• DENTRO Y FUERA DE LA CÁRCEL

Posteriormente Weyman se hizo pasar por abogado abriendo una oficina en Broadway.

Todo iba bien hasta que un investigador del colegio de abogados pidió que le ensañara la licencia.

Entonces de nuevo se encontró en la cárcel.

Poco se sabe de sus posteriores actividades hasta casi 1942, después de haber entrado Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Abrió una asesoría en el centro de Nueva York donde daba consejos a los insumisos sobre cómo fingir un determinado estado de salud.

Pero no fue mucho tiempo antes de que le detuvieran de nuevo, y esta vez le condenaron a siete años.

Al salir de la cárcel en 1948, Weyman falsificó otra serie de credenciales y se hizo pasar por periodista acreditado para las Naciones Unidas, que se habían establecido recientemente.

Pasó dos años congraciándose con los delegados, hasta que cometió un grave error.

La delegación tailandesa le invitó a ser su oficial de prensa acreditado en la diplomacia, así que escribió al Departamento de Estado para preguntar si esto afectaría a su ciudadanía estadounidense.

Era muy conocido en sus archivos.

En 1954 Weyman pidió un préstamo de 8.000 dólares para mejorar su hogar. Pero la casa no existía, y una vez más estuvo ante un tribunal donde no logró convencer al juez de que estaba loco.

No obstante, Weyman murió como un héroe en agosto de 1960, cuando le dispararon al intentar evitar el robo en un hotel donde trabajaba de portero nocturno.

Como dijo una vez él: «La vida de un solo hombre es aburrida. Yo viví muchas vidas. Nunca me he aburrido».

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia

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