Lysenko Biologo que Negó la Genetica La Ciencia Marxista de Stalin



CASO LYSENKO: BIÓLOGO RUSO NEGÓ LA GENÉTICA

 

Durante el gobierno de Stalin, la ideología marxista, propuso que la humanidad es moldeable más allá de lo que la naturaleza imponga y la herencia genética no sería un factor limitante en ese caso.

Tomando esta idea, el biólogo Trofim D. Lysenko y los políticos que apoyaban sus teorías causaron mucho daño al pueblo ruso.

Trofim Denisovich Lysenko, (nacido en 1898, Karlovka, Ucrania, Imperio ruso-murió 20 de noviembre 1976, Kiev, RSS de Ucrania), fue un biólogo soviético y agrónomo. Conocido como el «dictador» de la biología comunista durante el régimen de Stalin.

Rechazó la genética ortodoxa a favor de «Michurinism» (llamado así por el ruso horticultor IV Michurin), que fue iniciado por un criador de plantas sin educación formal. Después de la muerte Michurin en 1935, Lysenko lideró el movimiento y lo transformó en un asalto a la genética ortodoxa.

Dedicado siempre a la agronomía, y convencido de que podía acabar con los problemas de la numerosa población rusa, Lysenko consiguió el apoyo del aparato político. Como es lógico de esperar trajo su idea fue un fracaso total y el hambre azotó a todo el país.

Su «biología-marxista»  para mejorar la producción agrícola, negaba toda evidencia de la ciencia y aunque cueste creerlo fue aplicada durante 35 años. No aceptaba las condiciones genéticas del organismo, y afirmaba que solo el ambiente modificaba sus características.

El poder que alcanzó Lysenko fue tal, que logró eliminar a sus competidores. Cualquier científico, por muy respetado, objetivo y honrado que fuera, era apartado de su trabajo si contradecía al “genio” de la agricultura.

La acusación en esos casos siempre fue la misma: traición a los planes soviéticos. Y si entrabas en la lista negra, lo mejor era intentar escapar, porque el futuro no existía para quien llegaba al conflicto con Lisenko y sus protectores. Muchos perdieron la vida en aquella batalla donde la estupidez se imponía a base de libros y teorías manipuladas al gusto de los ideólogos soviéticos.

El lamarckismo se ajustaba a la filosofía marxista, especialmente la creencia de que si se mejoraba el entorno social mejoraría la raza humana.

Siendo jefe del departamento de biología, Trofim Denisovich Lysenko (1898-1976) siguió los pasos de Kammerer con la aprobación del dictador ruso Joseph Stalin. Los agrónomos ya habían experimentado la «vernalización», que consistía en mantener húmedas y frías las semillas del trigo de invierno para que pudieran ser plantadas en la primavera mejor que en otoño, y así proporcionar un mayor rendimiento. Lysenko aplicó este método a otras cosechas y pronto ascendió a jefe del instituto de Genética de Moscú.

Irónicamente, negaba la existencia de genes. Hablaba de la «unidad del organismo con su entorno» y posteriormente declaraba que las plantas de trigo que crecían en las condiciones apropiadas producirían semillas de centeno. Aquéllos que se oponían a sus teorías pronto se vieron en prisión. Durante más de 30 años Lysenko fue un dictador en su propio campo.

Después de la muerte de Stalin en 1953, Nikita Khrushchev fue el nuevo líder ruso y continuó apoyando oficialmente a Lysenko. Khrushchev fue destituido en 1964, y en 1965 un equipo de investigación oficial investigó las declaraciones más recientes de Lysenko.

En una granja experimental se habían estado cruzando vacas domésticas grandes con toros de Jersey, y Lysenko mantenía que el resultado había sido un extraordinario aumento de grasa en la leche de su descendencia.

Los investigadores descubrieron que los resultados se habían falsificado deliberadamente. Las vacas se habían seleccionado de un modo especial y se les había proporcionado una dieta rica. Pero aunque su leche tenía realmente un elevado contenido de grasa, producían menos cantidad que las vacas normales.

Los genetistas ortodoxos recibieron encantados la publicación del informe por todo el mundo y finalmente Lysenko quedó desprestigiado.

Cuando se conseguía algún resultado que parecía prometedor —por ejemplo, una nueva variedad de trigo— el resultado solía ser decepcionante cuando se pasaba al estadio de moler y convertir el trigo en pan. Su gusto era un fracaso. Los expertos de laboratorios que proponían alguna opinión eran ignorados: puesto que la idea no partía del mismo Lysenko, la gloria no le hubiese correspondido de pleno si hubiera tenido éxito.

Cuando Kruschev pasó a ser el jefe de la URSS, Lysenko continuó como favorito. Era una especie de hombre de la «tierra» para Kruschev . Pero luego, en 1961, la ciencia descifró por fin el código genético. Descubrió el mecanismo de la síntesis proteínica y de la misma reproducción de las macromoléculas hereditarias. El anagrama DNA se hizo familiar para todos.

La prensa del mundo difundía, en 1962, los nuevos descubrimientos. Pero en Rusia era casi imposible publicar nada sobre el ellos. Finalmente, el pequeño grupo de científicos legítimos que quedaba consiguió abrirse camino. Empezaron a introducir artículos sobre genética en revistas dedicadas a la química, a la física o a las matemáticas. El retraso nacional en biología se hizo cada vez más patente. Se presionó a las autoridades. Los científicos preguntaron: «¿Podemos permitir que las naciones capitalistas nos aventajen?».

El método dio resultado. Una comisión estudió, en 1962, el estado de la investigación biológica en el país: esto era una amenaza mayor para el imperio de Lysenko. Se descubrió que sus vacas no eran el resultado de técnicas ingeniosas de cruzamiento, sino de una selección bajo mano. Se comprobó que un bosquecillo de árboles experimentales estaba situado en un trozo de suelo húmedo, en lugar del árido terreno de su alrededor. Se sacaron a la luz otros éxitos falsificados —falsificaciones que habían costado al Gobierno miles de rublos.

El destino de Kruschev —y el de su política económica y agraria quedó decidido en el Kremlin el 14 de octubre de 1964. Quedo fuera del poder. Y lo propio le pasó a Lysenko.

Cuando Lysenko perdió su cargo de director del Instituto de Genética se retiró a sus tierras. No se le volvió a citar en la prensa. Sus estatuas desaparecieron sin ruido. La canción popular sobre su figura quedó relegada al hit para de del pasado.

Ver Ciencia Rusa

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia


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