Biografia de Wagner Richard Resumen Vida del Compositor Aleman



BIOGRAFÍA  DE RICHARD WAGNER (1813-1883)

Este gran compositor, verdadero revolucionario de ópera en el siglo XIX, nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813 y murió en Venecia el 13 de febrero de 1883. Él mismo escribió sus poemas, tomados muchas veces de las leyendas germánicas.

Enemigo del virtuosismo, se afana en dar a la ópera un carácter más artístico, procurando su perfección considerándola como unión de la música, poesía y representación dramática en un todo en el que no prive sobre los demás ninguno de sus elementos.

Muchas censuras y objeciones provocó su obra en un principio, pero la crítica moderna reconoce como logrado magistralmente aquel elevado propósito.

Sus primeras óperas fueron Rienzi y Der Fliegende Holldnder (El holandés errante), estrenadas con gran éxito.

Durante algunos años fue director de la Ópera Real de Dresde, en cuya temporada escribió sus conocidas obras Tannhauser y Lohengrin, la primera de las cuales fue silbada en París en 1861.

Protegido por el rey Luis II de Baviera estrenó en Munich, con éxito brillante. Tristón e Isolda y Los Maestros Cantores.

Residió durante diez años en Bayreuth y allí, por la decidida protección de Luis II pudo, en 1873, estrenar su tetralogía El anillo de los Nibelungos (cuatro óperas relacionadas entre sí, a saber: El oro del Rin, La Vallaría, Sigírido y El ocaso de los dioses, y entre 1878 y 1879, escribió la partitura de su grandiosa obra Parsifal, estrenada en Bayreuth en 1882.

Esta ópera es la obra cumbre del insigne músico. Wagner, como todos los hombres geniales, tuvo que sufrir las acometidas de la incomprensión y de la envidia, triunfando al fin su gran genio, pero no sin que dejaran de hacer mella en su espíritu los manejos de sus detractores.

Respecto a su obra musical, la originalidad de Ricardo Wagner es total. Rompe con todas las tradiciones e introduce una innovación en su técnica: el leitmotiv.

Es una especie de motivo conductor o guía que se puede oír a través de la obra para caracterizar a un personaje y a las ideas o sentimientos básicos de la trama dramática.



Los leitmotiv son melodías o acordes que reaparecen cada vez que el personaje, la idea o el sentimiento desean ser evocados.

Este motivo conductor permitió a Wagner transformar la ópera, de un mosaico de números «desligados», en un drama musical en que todas las partes se unen armoniosamente gracias a las melodías recurrentes.

En el drama musical wagneriano, la música no desempeña el papel preponderante que ocupa en la ópera tradicional.

Son composiciones de «arte integral». La función de la música consiste en expresar lo más claramente posible los estados anímicos de los personajes y en crear para el auditorio un clima espiritual que se extienda a lo largo de toda la obra.

La orquesta no sirve solamente para acompañar el canto, es un elemento dentro de la estructura total.

Puede ver la cronología de su vida al final de este post

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BIOGRAFÍA DE RICHARD WAGNER

(Leipzig, actual Alemania, 1813-Venecia, Italia, 1883) Compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán.

Si Beethoven fue la figura dominante de la música durante la primera mitad del siglo XIX, Richard Wagner gravitó sobre la segunda mitad. No fue sólo que la ópera wagneriana cambiara el curso de la música.

También había algo mesiánico en el hombre mismo, cierto grado de megalomanía que se acercaba al desequilibrio mismo, y esa condición elevaba a una altura sin precedentes el concepto del «Artista como héroe».



Era un hombre de corta estatura –medía alrededor de un metro sesenta y cinco– pero irradiaba fuerza, confianza en sí mismo, rudeza y genio.

Como ser humano era temible. Amoral, hedonista, egoísta, agriamente racista, arrogante, saturado de evangelios del superhombre (por supuesto, el superhombre era Wagner) y de la superioridad de la raza alemana… en una palabra, representaba todos los aspectos desagradables del carácter humano.

Este gran maestro del teatro musical nació en la ciudad alemana de Leipzig, en 1813.

Su doble talento poético y musical lo llevó al campo de la ópera (que necesita ambas cosas) pero lo hizo rebelarse contra los argumentos superficiales o inútilmente sangrientos de los que gustaban especialmente los músicos italianos.

Las obras de Wagner —con la insignificante excepción de algunos ensayos juveniles— se mantienen hoy todas en los grandes teatros líricos del mundo entero, como caso único en la historia.

La primera obra de importancia es «El buque fantasma«, que narra la historia de un navegante condenado a errar por los mares, y su redención por el fiel amor de una muchacha.

«Tannhauser» fue la obra siguiente, y después «Lohengrin», tratando episodios de la remota historia germana y mezclándolos con figuras fantásticas.

Hasta ese momento la vida de Wagner es la común a los jóvenes músicos que buscan empleo en los teatros escalando posiciones.

Pero Wagner abandona esta carrera huyendo de Riga a París, donde lo esperan amargos años. Finalmente es contratado como director de orquesta en la Opera de Dresde.

De allí ha de huir otra vez —esta vez por razones políticas— en 1849, con la partitura del «Lohengrin» recién terminada; se dirige a Weimar donde reside Liszt, le entrega la obra (que Liszt en 1850 estrena sin que Wagner pueda asistir) y recibe ayuda para refugiarse en Suiza.



Allí reside luego largos años. Las obras que siguen son: «Tristán e Isolda«, «Los maestros cantores de Nuremberg» y el ciclo «El anillo de los Nibelungos«, que consta de cuatro dramas: «El oro del Rin«, «La Walquiria«, «Sigfrido» y «El ocaso de los dioses».

Federico Nietzsche había conocido a Wagner en 1868, y prácticamente se había zambullido en la veneración dispensada al hombre y a su música (especialmente a Trístán e Isolda).

En 1872 publicó El nacimiento de la tragedia a partir del Espíritu de la Música, una obra en la cual se interpretaba la tragedia griega de acuerdo con los conceptos wagnerianos.

El concepto nietzscheano de lo apolíneo (puro, clásico), y lo dionisíaco (salvaje, romántico), como los contrarios delineados en su libro, impresionó profundamente el pensamiento estético contemporáneo.

Más tarde, Nietzsche habría de reconsiderar su adoración de Wagner, y con el tiempo se apartaría de esa órbita y afirmaría que Carmen, de Bizet, era la ópera perfecta. Pero durante mucho tiempo Wagner contó con el apoyo del filósofo alemán más leído.

La vida de Wagner sigue en dramáticos altibajos. Regresa a la patria pero los teatros no acogen sus obras porque las juzdosas.

Hasta que un día el joven rey de Baviera, Luis II, romántico él mismo como los dramas de Wagner, invita a éste a residir a su lado y a estrenar sus nuevas obras en el teatro de la corte de Munich.

Hacia el final de su vida, Wagner, ahora celebrado e importantísimo, construye en la ciudad de Bayreuth su propio teatro, que hasta el día de hoy no ofrece sino sus obras.

Para este Teatro de los Festivales compone su última obra, «Parsifal». Y en Bayreuth fue sepultado como un rey, después de haber muerto en Venecia, en 1883.

No hubo otro compositor que exigiera tanto de la sociedad, y Wagner ciertamente no se mostraba vergonzoso cuando se trataba de sus necesidades. «No soy como otras personas. Necesito brillo, y belleza y luz.

El mundo me debe lo que necesito. No puedo vivir con la miserable pitanza de un organista, como vuestro maestro Bach.» Su egoísmo frisaba en la locura.

No tenía ningún empacho en escribir a un joven a quien apenas conocía para pedirle dinero. «Para usted será bastante difícil suministrarme esta suma, pero podrá hacerlo si lo desea, y no retrocede ante el sacrificio.

En todo caso, es lo que yo deseo… ¡Ahora, veamos si usted es el hombre que tiene que ser!»

Después hay un intento de seducción: «La ayuda que usted me preste lo acercará mucho a mí, y el verano próximo usted tendrá el placer de recibirme durante tres meses en una de sus propiedades, preferiblemente la que se encuentra en Renania.»

El joven, que era Robert von Horstein, rehusó dar el dinero a Wagner, quien en realidad se sorprendió.

¿Cómo era posible que una nulidad tal rehusara subsidiar a un hombre como él? Envió una nota a Horstein, desechándolo definitivamente: «Probablemente nunca volverá a repetirse que un hombre como yo acuda a Ud.»

EL PROYECTO BEYREUTH: Ya en 1870 Wagner contemplaba seriamente la posibilidad de contar con un teatro para festivales, que se consagraría en forma exclusiva a las obras que él había creado.

Halló el asiento ideal en la tranquila y pequeña localidad bávara de Bayreuth.

Al principio el rey Luis recibió fríamente la idea. Se constituyeron sociedades en Alemania entera, y los amigos de Wagner realizaron los mayores esfuerzos con el fin de recaudar fondos.

Wagner envió una circular, fechada el 12 de noviembre de 1871, para anunciar que El Anillo de los Nibelungos inauguraría Bayreuth en 1873.«Quienes donen dinero recibirán la denominación y los derechos que corresponden a los patrocinadores de las representaciones de Bayreuth, y la ejecución de la empresa estará exclusivamente a cargo de mi saber y mis esfuerzos.

La propiedad raíz que resulte de esta empresa común será puesta a mi disposición, y estará sujeta a los arreglos futuros que yo considere más convenientes para el sentido y el carácter ideal de la empresa.»

Wagner salió de Triebschen, ordenó construir una villa cerca del teatro destinado al festival de Bayreuth, y supervisó los trabajos.

En Viena, Hanslick se mostró sorprendido: «Wagner», escribió, «es afortunado en todo. Al principio reniega contra todos los monarcas, y un rey magnánimo lo recibe con halagador afecto y le permite llevar una existencia liberada de preocupaciones e incluso lujosa.

Después escribe un folleto contra los judíos, y toda la judería, en el ámbito de la música y al margen de ella, le rinde el homenaje más celoso, a través de las críticas periodísticas y la compra de pagarés en beneficio de Bayreuth»

El proyecto de Bayreuth gozó de publicidad mundial, pero el dinero afluía lentamente. Wagner tuvo que cancelar sus planes para una temporada en 1873.

Se contaba con menos de la mitad de los fondos necesarios. Wagner depositó todas sus esperanzas en el rey Luis, y no sufrió una decepción.

En 1874 el rey adelantó dinero suficiente para reanudar los trabajos del proyecto. Este suscitaba mucha oposición en Bavaria. Se lo atacaba como un absurdo, como una prueba de la locura del rey.

Cuando se agotaron los fondos del monarca, Wagner comenzó a realizar giras como director de orquesta con el fin de reunir dinero.

Durante un tiempo se dudó del destino de Bayreuth. De todos modos, se completó la construcción del edificio y en 1876 se celebró el primer Festival de Bayreuth.

El Anillo de los Nibelungos, con la dirección de Richter, fue representada tres veces. La primera temporada reveló un enorme déficit, y nuevamente se dudó del futuro de Bayreuth. Antes de 1882 no fue posible considerar la posibilidad de un segundo festival.

La primera temporada de Bayreuth fue el acontecimiento musical de la década. Unos 4.000 visitantes, incluidos sesenta periodistas de todo el mundo, invadieron la minúscula aldea.

Asistieron el emperador de Alemania, el emperador y la emperatriz de Brasil, el rey de Bavaria, el príncipe Jorge de Prusia, uno de los príncipes Hohenzollern, el príncipe Wilhelm de Hesse, el gran duque Vladimir de Rusia, el gran duque de Mecklenburgo, el duque de Anhalt-Dessau, y otro miembro de la nobleza.

Tan intenso fue el interés despertado por el festival que los dos críticos llegados de Nueva York – tanto elTimes como el Tríbune enviaron cronistas- obtuvieron autorización para usar el nuevo cable transatlántico y enviar instantáneamente sus despachos.

Entre las cosas que informaron cabe mencionar el desagrado provocado por la falta de comodidades.

«La gran distancia desde el pueblo, a lo largo de un camino sucio, sin sombra ni restaurantes, provoca mucho descontento. Este descontento se agrava diariamente», decía el Times.

El público escuchaba la música con cierto asombro, pero también con sincero entusiasmo. Al fin de cada ópera hubo una ovación, pero no se permitió que los cantantes salieran a escena para saludar.»

La razón de esta actitud fue explicada por Herr Wagner y los principales artistas, que señalaron que las apariciones antes de que descienda el telón tenderían a quebrar la unidad de la representación.

 «Al termino del festival se ofreció una gran fiesta para más de 500 personas. Wagner pronunció un largo discurso, fue ovacionado y rindió tributo a Liszt; dijo que le debía todo, y después Liszt se puso dé pie para pronunciar su discurso.

«Otros países», dijo, «saludan a Dante y a Shakespeare. Por lo tanto», volviéndose hacia Wagner, «soy vuestro más obediente servidor.»

Desde el punto de vista musical, la temporada de Bayreuth fue el punió crucial en el destino europeo de Wagner.

No sólo el público estaba formado principalmente por admiradores de Wagner, sino que los críticos (incluidos los de Nueva York) eran casi todos defensores del compositor.

SÍNTESIS…
Compositor (1813-1883)

Músico alemán; había nacido en el seno de un humilde hogar y sus comienzos fueron muy difíciles, no sólo por la carencia de protectores sino, también, por su carácter independiente.

Sus primeras obras musicales revelan la influencia de Beethoven y Mozart y no tuvieron mucha aceptación.

En 1849, intervino en un fracasado movimiento revolucionario y debió huir a Zurich; pero cuando ya las penurias económicas y la incomprensión se habían vuelto casi dramáticas, Wagner encontró el apoyo del rey Luis II de Baviera y gracias a él pudo construir el teatro de Bayreuth (1876) donde se representan exclusivamente sus obras.

Su actividad fue desde entonces incansable ya que, sin abandonar la música, se dedicó también a la filosofía, la literatura y la estética.

Escribió los argumentos de algunas de sus óperas, recurriendo a las fuentes de la tradición y la mitología germánicas.

Su obra musical ha merecido los más exaltados elogios, pero también las más duras críticas, pues fue un auténtico renovador, que ejerció una profunda influencia en la música dramática en general y sinfónica en particular, por la brillantez

de sus orquestaciones y su especial concepción de la ópera, en la que prevalece la música sobre el texto. Wagner casó dos veces, pero su gran amor y su compañera fue la hija de Liszt, Cósima, con quien contrajo nupcias en 1870.

Obras musicales: El buque fantasma, Tannhauser, Tristón e Isolda, Lohengrin, Los maestros cantores de Nuremberg, Parsifal, El anillo de los Nibelungos; esta última es una tetralogía que comprende a las tres obras: El oro del Rhin, La Valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses.

Entre sus libros se destacan: El arte y la revolución, La música del porvenir y El arte del futuro.

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CRONOLOGIA DE SU VIDA:

1813 Nace en Leipzig el 22 de mayo. El padre fallece cuando Ricardo no ha cumplido aún el primer año de vida. Al poco tiempo la madre se casa con Luis Geyer, actor teatral, pintor, poeta y cantante, que ejerce sobre Wagner una gran influencia.

1821 Fallece Geyer y Ricardo es enviado a Eisleben, donde el hermano más joven de Geyer se hace cargo de la educación de Wagner.

1822 Es enviado a la Kreuzschule, donde se siente atraído por la tragedia griega.

1827 Abandona la Kreuzschule y se dirige a Leipzig, ingresando en la escuela de San Nicolás. 1831 Ingresa en la Universidad y estudia armonía y contrapunto con Weinlig, en la Thomasschule.

1834 Ocupa el cargo de director de orquesta de una compañía de ópera que actúa en Magdeburgo. Allí termina la primera ópera titulada Las Hadas y comienza la composición de La prohibición de amar, que estrena en 1836. En el mismo año contrae matrimonio con la actriz Minna Planer, excelente mujer, pero que nunca supo comprender a Wagner. Comienza la existencia inquieta, sorteando siempre obstáculos monetarios y sufriendo incontables decepciones.

1838 Intenta, sin lograrlo, estrenar Rienzi en París, pero consigue hacerlo en Dresde en 1842.

1843 Se desempeña como director de orquesta del teatro real de la ciudad de Dresde, cargo por el que deja de lado sus actividades creadoras. Sin embargo, en 1843 compone El holandés errante; en 1845, Tannhauser, con muy poca fortuna, y posteriormente Lohengrin.

1848 Los movimientos políticos de Europa en este año y la revolución en Francia, dan motivo a intrigas contra Wagner en la corte, pues sus opiniones son interpretadas como revolucionarias y debe huir, dirigiéndose a la casa de Liszt en Weimar.

1850 La pobreza le obliga a volver a París. En Zurich había conocido a Matilde Wesendock, de quien se enamora apasionadamente. De aquel amor, puro y platónico, surgiría más tarde la ópera Tristón e Isolda. Los años siguientes los pasa en Venecia, Lucerna, París, Viena v vuelve a Suiza, otra vez en la más absoluta miseria.

1864 Bajo la amenaza de ser encarcelado por deudas, Wagner debe abandonar la ciudad de Viena, donde vivía por entonces. Pero allí se produce el milagro. El rey Luis II de Baviera lo llama a Munich, ofreciéndole una situación que permitiría a Wagner dedicarse libremente a la composición sin ningún apremio económico.

1865 Estrena la ópera Tristón e Isolda y el mismo año fallece su esposa. La holgada situación en la corte de Luis II no habría de prolongarse mucho tiempo. La envidia y la incomprensión hacen la vida imposible a Wagner y regresa a Lucerna.

1868 Estrena Los maestros cantores de Nuremberg.

1870 Se casa con Cósima, hija de Franz Liszt, mujer en la que halló comprensión y amistad, al brindarle la dicha por la que tanto había suspirado inútilmente. Del matrimonio nacen tres hijos. La liberalidad del rey Luis II le permite estrenar sus óperas con dignidad.

1876 Nunca había abandonado Wagner la idea de construir un teatro monumental, proyecto que se lleva a cabo en la ciudad de Bayreuth, estrenándose el teatro con la representación de El anillo del Nibelungo, tetralogía que comprende: El oro del Rin, La Valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses.

1882 Escribe la última obra, titulada Parsifál.

1883 Fallece Wagner en Venecia y los restos son trasladados a Bayreuth, recibiendo sepultura en el jardín de la residencia.

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