Bacterias

Biografía de Comte Augusto – Origen de la Sociología Como Ciencia

VIDA DE AUGUSTO COMTE Y EL NACIMIENTO DE LA SOCIOLOGÍA:

Auguste Comte (1798-1857)fue un pensador y filósofo,  estableció las bases de una nueva ciencia social, la sociología. En su afán de comprender científicamente la evolución de las sociedades, inició una de las grandes aventuras intelectuales de su siglo. Si Herodoto fue llamado «el padre de la Historia», por haber sido el primero en dar a sus relatos sobre la Antigüedad un carácter orgánico y sistematizado, el filósofo positivista francés Augusto Comte podría ser considerado «el padre de la Sociología». Fue, en efecto, el creador de la ciencia sociológica, a la cual empezó por darle el nombre que ahora la distingue, encuadrándola, con exactitud, dentro de ciertos y determinados límites.

La consideración ordenada de los problemas sociales se remonta a lejanos tiempos. Varios fueron los pueblos de la Antigüedad cuyos filósofos tomaron en cuenta las relaciones que podían establecerse entre los seres humanos al vivir en comunidad, pero la Sociología, como ciencia sistemáticamente organizada, sólo nació a comienzos del siglo XVIII por obra del positivista francés Augusto Comte (1798-1857).

Es cierto que hubo otros autores, como el político florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) o el pensador inglés Tomas Hobbes (1588-1679), que anticiparon -durante los siglos XVI y XVII– sus curiosas y a veces muy kiscutibles ideas sobre Estado, sociedad, gobierno y relaciones humanas. Pero fueron manifestaciones esporádicas y de carácter localista, hechas para corresponder a determinados hechos o circunstancias.

Durante el Humanismo, Bacon (1561-1626) y Descartes (1596-1650) bregaron, entre otros, por organizar metodológicamente el sentido de la vida en sociedad. Los enciclopedistas aprovecharon el significado político de tales conceptos, que la Revolución Francesa trató de sintetizar en su lema: «Libertad, Igualdad, Fraternidad».

Todo esto fue anterior a Comte y a su doctrina. Por otra parte, a fines también del siglo XVIII y comienzos del XIX, el filósofo alemán Jorge Guillermo Hegel (1770-1831) impuso el principio de lo que él llamó «idea» básica, identificando a la materia con el espíritu a través de un proceso dialéctico desarrollado en tres pasos: tesis, antítesis y síntesis.

Más tarde, con la emancipación del Tercer Estado o Clase Media, surgieron los impulsos del Socialismo, que’ trató de elevar la situación de los obreros, del proletariado. Roberto Owen (1771-1858) organizó, en Inglaterra, las primeras sociedades cooperativas de producción y consumo. Por la misma época, en 1848, Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) redactaron el «Manifiesto del Partido Comunista«. Posteriormente, en 1867, el primero de los nombrados expuso su doctrina socioeconómica en «El capital».

Además del aporte brindado por los historiadores, filósofos, estadistas y políticos que tomaron parte activa en la integración de conocimientos, teorías y conceptos acordes con la nueva disciplina, hay que considerar, también, la importante colaboración de quienes –en el terreno de las Matemáticas, de la Geografía, de la Física, de la Biología y de otras materias afines– determinaron las leyes que rigen la marcha del Universo y, en consecuencia, del ser humano.

Estas normas, sumadas a los datos y elementos brindados por la Antropología, la Ética, la Etnografía, la Jurisprudencia, la Psicología y demás asignaturas humanísticas, fueron agrupándose hasta constituir una ciencia independiente: la Sociología, que nació de la tentativa de unificar dichos conocimientos en un momento especial del proceso histórico: cuando las relaciones tradicionales entre los hombres se vieron conmovidas por la llamada «revolución industrial».

Augusto Comte, el iniciador
Augusto Comte llamó Sociología al estudio de las relaciones humanas. Estructuró el vocablo combinando dos palabras latinas: socius (que significa socio o compañero) y logos (tratado), debido a que la nueva disciplina se ocuparía de los seres humanos cuando viven como compañeros, en sociedad.

El filósofo nació en Montpellier el 18 de enero de 1798, y falleció en París el 5 de setiembre de 1857.  En el liceo de su ciudad natal, al que ingresó como interno en 1807, todos los profesores reconocían al joven Auguste Comte sus cualidades intelectuales particularmente brillantes.

Su padre, Louis Comte, era funcionario en la tesorería municipal. Inculcó a su hijo los principios de un catolicismo ferviente y de un apego indefectible a la monarquía. Pero el joven recibiría muy poca influencia paterna y confesaría más tarde haber dejado de creer en Dios en el liceo, aun cuando iba a quedar profundamente marcado por un cierto misticismo.

Su madre, Rosalie Boyer, lo cobijaba con un afecto que él jamás olvidaría. En octubre de 1814, Auguste Comte, que tenía tan sólo dieciséis años de edad, fue admitido en la Escuela politécnica, donde permaneció no más de dos años, hasta abril de 1816, antes de que el prestigioso establecimiento fuese cerrado en forma provisional por razones políticas. Mas tarde  actuaría como profesor en ese instituto.

augusto comte y la sociología

Auguste Comte (1798-1857), filósofo francés, considerado el fundador del positivismo y de la sociología. La filosofía positivista de Auguste Comte abandonó la especulación de lo sobrenatural en favor de la investigación científica. Según él, el conocimiento de todos los temas, desde la astronomía a la sociología, debería venir de la correlación de la evidencia empírica. El estudio sistemático de Comte de la estática y dinámica de la sociedad sentó las bases de la sociología moderna, que al principio llamó física social.

Tuvo por amigo a Claudio Enrique de Rouvroy, conde de Saint-Simón (1760-1825), idealista obsesionado por la reorganización social europea y cuyas ideas influyeron grandemente en el socialismo moderno. Saint-Simón, que admiraba las extraordinarias dotes intelectuales de Comte, lo tuvo, durante cierto tiempo, como secretario, haciéndolo colaborar, además, en Le Froducteur, órgano oficial del saint-simonismo.

Pero cuando, poco después, el revolucionario aristócrata se trasladó a EE.UU., donde combatió junto a Washington, Comte se independizó, volcándose por entero hacia la Sociología y el positivismo filosófico. Basó sus conocimientos en lo real, que es exacto y demostrable. Tales conocimientos los agrupó en una especie de religión científica y humana, suprema filosofía del saber.

La «ley de los tres estados»: En contacto con Saint-Simón, Auguste Comte se familiarizó con el pensamiento social, al que aportó su experiencia científica. Nació entonces en él la certidumbre de que a una sociedad «teológica y militar» le debía seguir una sociedad científica e industrial, a cuyo advenimiento comenzó a trabajar con fervor.

El sistema que elaboró se basaba en la afirmación de la «ley de los tres estados», la cual hace que se sucedan, en la percepción humana del mundo y de sus fenómenos, tres métodos distintos. El primero, el método teológico, consiste en explicar el mundo por «la acción directa y continua de agentes sobrenaturales más o menos numerosos».

En el segundo método, llamado metafísico,«los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas».

Finalmente, por el tercer método –el que Comte llama científico o positivo– «el ser humano renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, para dedicarse únicamente a descubrir, por el uso bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas; es decir, sus relaciones invariables de sucesión y de similitud».

Para Comte, se trataba nada menos que de establecer leyes a las que todos los fenómenos estarían sometidos y, precisando sus relaciones, de controlar científicamente la evolución social.

El método comtiano para determinar si un objeto es «positivo» (o sea real, verdadero) tuvo como base los principios expuestos, doscientos años antes, por el filósofo y matemático francés Renato Descartes. Ambos aconsejaron la división de cualquier problema en tantas partes como fuera posible (Análisis), reconstruyendo luego tales unidades para obtener de nuevo la primera (Síntesis). Por otro lado, convenía tener de las cosas una visión previa, para apreciarlas sincrética, globalmente.

La Sociología, según Comte, debía ajustarse, con exactitud, a este proceso. Además, toda ella obedecía a leyes que estaban en relación directa con las del mundo físico. Desde el punto de vista político, las ideas de Augusto Comte fluctuaron entre ciertos principios conservadores y algunas normas de cambio y renovación. Comte deseaba un progreso basado en el orden; creía que las transformaciones son necesarias, pero realizadas en paz y sin violencias.

Estableció diferencias entre la «estática social» y la «dinámica social», pero sostuvo que ambas deberían corresponderse para lograr un adecuado equilibrio. El lema básico de su doctrina fue: «El amor, por principio; el orden, por base; el progreso, por fin».

Lejos de permanecer encerrado en una torre de marfil, Auguste Comte tuvo la preocupación de mejorar la sociedad de su época; sin embargo, su vida íntima sufriría las desventuras. Su fracaso más vergonzoso fue su matrimonio civil, en febrero de 1825, con Caroline Massin, una prostituta del Palais-Royal que él se propuso reeducar. Ésta le hizo la vida difícil, protagonizando múltiples escapadas y afectando su ya frágil salud mental.

Desde 1826, Comte estuvo internado en la clínica del doctor Esquirol durante seis largos meses, pero que no bastaron para sanarlo. El año siguiente intentó suicidarse, lanzándose al Sena, sin lograr su objetivo al ser rescatado por un guardia real que se hallaba en el lugar.

Muchos años despúes Auguste Comte conoció a Clotilde de Vaux, por intermedio de su hermano Maximilien. Iniciaron una correspondencia intensa, reflejo de un amor apasionado y platónico. Clotilde apoyó con entusiasmo los trabajos de Comte e incluso colaboró en el proyecto de una novela, Wilhelmine, que quedaría inconclusa, pues ella muere en 1846. A su muerte, Comte le prometió, como a todos los verdaderos servidores de la Humanidad, «la eternidad subjetiva».

Comte, durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental, debida a las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en 1857.

Comte aconsejaba la división de cualquier problema en tantas partes como fuera posible. Es lo que se llama análisis. Una vez estudiadas, se vuelven a reunir para obtener una visión sintética. También afirmaba  que convenía apreciar las cosas previamente en forma global, para tener de ellas una visión sincrética.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1798 Nacimiento de Isidore Auguste Marie Francois Xavier Comte en Montpellier.
1807 Comte ingresa como interno en  el liceo de Montpellier.
1813 Publicación del Tratado elemental  de estadística de Monge.
1814 Saint-Simón publica la Reorganización de la sociedad europea.
Comte   ingresa en la Escuela politécnica.
1817 Comte, secretario de Salnt-Simon.
1825 Matrimonio con Caroline Massin.
1826 Primer curso de filosofía positiva.
1827 Comte intenta suicidarse.
1830 Publicación del primer volumen del   curso de filosofía positiva.
1832 Comte es nombrado pasante de análisis y   de matemáticas en la Escuela politécnica.
1842 Publicación del sexto y último volumen del Curso de filosofía positiva.
1844 John Stuart Mill ayuda a Comte  económicamente.
1845 Comte conoce a Clotilde de Vaux.
1846 Muerte de Clotilde.
1848 Comte funda la Sociedad positivista.
1851 Primer volumen del Sistema de política positiva.
Comte aprueba el golpe de Estado de Luis
Napoleón Bonaparte del 2 de diciembre.
1852 Publicación del Catecismo positivista.
1857 Muerte de Auguste Comte.

Fuente Consultadas:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°8 y 12 Editorial Cuántica
Hicieron Historia Tomo II Entrada: Augusto Comte Edit. Larousse

La Bacteriologia Historia Objetivos e Importancia Social

HISTORIA Y OBJETIVOS DE LA BACTERIOLOGÍA

LA BACTERIOLOGIA: En 1673, Antonio van Leeuwenhoek miró a través del microscopio, que había construido él mismo, una gota de agua en descomposición, y observó con asombro que el pequeño glóbulo estaba lleno de miles de pequeños organismos. Entusiasmado, el holandés escribió a la Royal Society de Londres (en 1676), detallando aquellos nuevos «seres vivientes». Van Leeuwenhoek había descubierto lo que hoy llamamos microbios, bacterias o, simplemente, gérmenes.

En una de sus primeras cartas (1676), describe unos «animálculos hallados en el agua de lluvia contenida unos días en una cubeta nueva y pintada interiormente de azul».

Veamos un extracto de su descripción.

«Los cuerpos de la primera especie que descubrí en aquella agua, comprobé, tras diversas observaciones, que consistían en un conglomerado de 5 a 8 glóbulos muy transparentes, pero no pude ver membrana o tegumento alguno que los encerrase uniéndolos. Estos animálculos, al menearse, emitían a veces un par de pequeños tentáculos, que movían continuamente, tal como hacen los caballos con sus orejas; en medio de aquellos tentáculos se abría un espacio liso y el resto de su cuerpo era redondeado, salvo la cola, que, a través del microscopio, se veía del grosor de una telaraña observada a simple vista; la cola terminaba en una bolita, de volumen semejante a uno de los glóbulos de su cuerpo, la cual, según percibí, no usaban al moverse en aguas muy claras.

Aquellos diminutos animalejos eran los seres más infelices que jamás había visto, pues, con la bolita de su cola, tropezaban con pequeñas partículas o filamentos (que abundan en el agua, especialmente si ésta ha permanecido estancada varios días) y quedaban allí enredados; luego, para desasirse, comprimían su cuerpo hasta quedar ovalado y forcejeaban con energía para liberar la cola; luego replegaban su cuerpo, mientras aquélla se enroscaba como una serpiente… y aquel movimiento serpenteante de la cola continuaba. Asimismo, he podido contemplar centenares de tales animalitos asidos fuertemente unos con otros, sobre un filamento, reposando al cobijo de un grano de arena.»

Las bacterias son muy pequeñas, pero existen en grandes cantidades. Viven en todas partes: en el aire, en el polvo, en el suelo, en el agua, en la piel de muchos animales e, incluso, dentro del cuerpo. Algunas son dañinas y causan enfermedades al hombre, o atacan a los animales, los alimentos y las cosechas. Otras, como las bacterias del suelo, son tan útiles que, probablemente, sin ellas habría pocas formas de vida. Las bacterias son tan importantes para el hombre que, en la actualidad, muchos científicos se dedican a su estudio.

Algunos bacteriólogos intentan descubrir más cosas acerca de los hábitos y procesos vitales de estos pequeños organismos. Otros aplican los conocimientos ya adquiridos por sus antecesores.

bacteriologo

La bacteriología es sólo una parte especial de la microbiología, que está dedicada al estudio de todos los organismos microscópicos. Hablando con rigor, muchos bacteriólogos deberían llamarse microbiólogos, porque en el curso de su trabajo pueden trabajar también con hongos microscópicos  (mohos) y virus (tan pequeños, que no se pueden ver con un microscopio óptico).

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS EN MEDICINA

Las bacterias, como los virus, causan una serie de enfermedades peligrosas para el hombre; por ejemplo, originan la fiebre tifoidea, la lepra, la tuberculosis, el cólera, la difteria, el tétanos y otras dolencias. Los bacteriólogos colaboran con los médicos en la lucha y prevención de estas enfermedades. Mediante el examen microscópico de la sangre u otras muestras tomadas del cuerpo descubren los gérmenes causantes de la enfermedad de una persona; la identificación de las bacterias permite al médico prescribir el tratamiento adecuado. Sin embargo, pocas veces es posible la identificación por el simple examen con el microscopio.

Los bacteriólogos, normalmente, tienen que cultivar los gérmenes. Para ello, preparan en una placa caldos de cultivo, o sea una mezcla de extractos de carne y minerales (un medio), en el que loa gérmenes crecen. El medio se infecta con unos pocos microbios, tomados de la persona enferma, y se mantiene a la temperatura del cuerpo humano, para que se desarrollen rápidamente, se multipliquen y establezcan un cultivo o colonia.

El estudio de ciertas características —como forma, tamaño y color de la colonia— puede ser de gran valor al bacteriólogo en la identificación, pero lo más importante es conseguir una gran cantidad del germen puro, para someterlo a experimentos. Los bacteriólogos pueden observar las reacciones químicas que causan las bacterias (por ejemplo, si reducen grasas o la clase de azúcares que pueden fermentar).

Inyectándolas en animales de laboratorio observan su efecto en los tejidos vivos. Los mejores métodos para identificar las bacterias se basan en ensayos químicos delicados, aunque también son útiles las observaciones a través del microscopio y los síntomas del enfermo.

Siempre es preferible prevenir las enfermedades bacterianas por vacunación; pero si los gérmenes invaden el cuerpo y producen la enfermedad, es necesario aplicar remedios que ayuden al organismo a destruirlos. Los bacteriólogos experimentan constantemente nuevos compuestos químicos para combatir las bacterias. Desde luego, es indispensable que el compuesto destruya las bacterias sin dañar los tejidos de la persona enferma.

Es fácil encontrar desinfectantes para matar los gérmenes y antisépticos para evitar su actividad; son productos que sólo se usan en la epidermis (uso externo) . Los compuestos de uso interno para atacar las bacterias (antibióticos) deben actuar en el complejo químico del cuerpo con absoluta inocuidad para la persona.

El grupo de los compuestos sulfa-mídicos fue el primer tipo de antibiótico, usado en 1935. La penicilina, extraída del moho azul Penicillium, se descubrió en 1928, pero no se usó en gran escala hasta 1944. En ciertas especies de bacterias pueden presentarse estirpes resistentes a los antibióticos.

Éstas —que permanecen y se multiplican, mientras las otras son destruidas—, dan origen a la errónea creencia de que la especie se ha hecho inmune.

Lo que realmente sucede es que el número de las bacterias que han sido siempre resistentes aumentó en gran medida, y las no resistentes disminuyeron o han llegado, incluso, a desaparecer. De ahí que los bacteriólogos traten continuamente de descubrir nuevos antibióticos, capaces de destruir también a las que hasta ahora han sobrevivido.

Los primeros pasos de la bacteriología: Koch para estudiar las bacterias al microscopio, una vez las tenía dispuestas encima del portaobjetos, procedía a «fijarlas» con alcohol, coloreándolas después por medio de diferentes sustancias.

Aunque el alcohol mataba las bacterias, las preservaba de toda alteración que pudiera sufrir su aspecto, a la vez que permitía su tinción, operación que una vez realizada facilitaba a su vez la observación de las mismas, así como la obtención de fotografías. Koch fue capaz incluso de teñir y fotografiar los flagelos de las bacterias, si bien, debido a que las mismas habían sido muertas por la acción del alcohol y del tinte, no pudo observar su movimiento natatorio.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/koch.jpgLa separación de diferentes especies mezcladas de bacterias, con el fin de seleccionar una sola de ellas — lo que se llama un cultivo puro — constituía un problema que muchos intentaban resolver.

Koch lo consiguió valiéndose del siguiente procedimiento:

En primer lugar mezcló caldo de carne — uno de los alimentos bacterianos líquidos más corrientes — con gelatina fundida. A continuación esterilizó la mezcla por calentamiento, vertiéndola luego en un recipiente plano, también esterilizado, y que mantuvo cubierto con el propósito de impedir la entrada de cualquier microbio.

Después tomó una aguja de platino y, tras desinfectarla al calor de la llama, la hundió en aquella masa, que al enfriarse se había vuelto gelatinosa, rasgándola repetidas veces en varias direcciones,.y por último la tapó de nuevo; y la calentó un poco.

El resultado fue que cada una de las bacterias que se depositaron encima de la gelatina se desarrolló, iniciando el proceso de división hasta llegar a formar cada individuo una pequeña «colonia» de millones de ellos, visible a simple vista en forma de una pequeña mancha. Con sumo cuidado, cada colonia pudo ser aislada de las demás con ayuda de una aguja esterilizada y formar con ella un cultivo puro de sus bacterias integrantes.

Existe otro sistema para inocular la gelatina contenida en los matraces, que consiste en disolver una gota de la mezcla bacteriana en aquélla, antes de que se solidifique.

Para que la gelatina ordinaria se mantenga sólida es necesaria una temperatura inferior a la de la sangre humana, por lo que actualmente se suele reemplazar por agar-agar, sustancia gelatinosa vegetal procedente de las algas marinas. La materia gelatinizante se vierte én unas cápsulas de cristal cubiertas, llamadas cápsulas de Petri en honor de un ayudante de Koch que las inventó.

La mayor parte de bacterias no se nutren del agar, pero sí del líquido nutritivo que se ha mezclado con la gelatina. Se eligirá el líquido nutritivo según las apetencias de las bacterias que se desee cultivar. Al principio, los bacteriólogos empleaban mixturas complicadas, como leche con sangre, caldo de carne y otras, pero después se descubrió que las bacterias preferían casi siempre los alimentos más sencillos.

Por otra parte, todas necesitan vestigios de sales minerales y sustancias de las cuales poder aislar el carbono y el nitrógeno. Numerosas bacterias y hongos que podemos definir como «golosos» se adaptan a captar el carbono del azúcar y el nitrógeno de una sal amónica o un nitrato.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/koch1.jpgLas bacterias que viven en la sangre de los animales se adaptan mejor a la temperatura hemática las que viven habitualmente en el suelo prefieren temperaturas inferiores; por tanto, algunas deberán cultivarse en un frigorífico, y otras, en una estufa. Koch estableció ciertas reglas para poder probar que una bacteria constituía la causa de una determinada enfermedad.

En primer lugar tenía que ser recogida de la parte correspondiente del cuerpo del animal afectado por la misma, y luego, tras haberse desarrollado en un cultivo puro artificial, debía producir la enfermedad original a todo animal sano que se le inoculara.

Fieles a los métodos de Koch, y con ayuda de sus microscopios y de las cápsulas de Petri, los bacteriólogos decidieron emprender una acción encaminada a eliminar los gérmenes causantes de las múltiples enfermedades que afectan a los seres humanos, a sus animales domésticos y a sus cosechas.

Aunque al principio ello les costara muchos años de infructuosa búsqueda, durante los cuales pudieron comprobar que algunas enfermedades no tenían origen microbiano, se apuntaron no obstante algunos éxitos realmente esperanzadores.

Koch ideó un medio para el cultivo puro de estas bacterias. En un medio nutritivo sólido se siembran los bacilos valiéndose de una asa de platino (arriba); se deja desarrollar el cultivo (centro): algunas células originales se desarrollan en colonias de las cuales se obtienen un cultivo puro.

Dos de las primeras bacterias identificadas fueron los bacilos productores de la tuberculosis y de la lepra. Estos, no por carecer de flagelos, y por lo tanto de movimiento, dejan de ser menos temibles.

El bacilo de la tuberculosis, descubierto por Koch en 1885, ataca especialmente los pulmones, así como los huesos de los niños; en cambio, el bacilo de la lepra se desarrolla en la piel, y fue el noruego Armauer Hansen, médico de una leprosería, quien lo descubrió en 1874 en tejidos contaminados. Ambas bacterias son de fácil observación a través del microscopio por hallarse revestidas sus células de una capa de grasa, lo que posibilita su coloración con determinados tintes.

Una variedad de bacilo tuberculoso infecta las ubres de las vacas y llega a contaminar la leche, pero afortunadamente por medio de la pasterización ésta queda libre de todo germen; sin embargo, antes de conocerse la existencia del bacilo de la tuberculosis muchos niños se contagiaban de dicha enfermedad al beber leche cruda procedente de vacas enfermas.

Otros grupos de bacterias fueron vencidas antes de ser identificadas, simplemente alejando las conducciones de agua potable de las alcantarillas, ya que la vida de estas bacterias se desarrolla en el interior del intestino humano. El hecho de que el tubo digestivo se halle en comunicación con el aire por ambos extremos, la boca y el ano, ha inducido a los bacteriólogos a negar que las sustancias contenidas en su interior se encuentren realmente en el interior del cuerpo, al contrario de ios fluidos orgánicos, los cuales normalmente se hallan libres de microorganismos.

Muchas bacterias penetran en el tubo digestivo al ser ingeridas junto con alimentos crudos, y aunque la mayoría de las mismas muere bajo los efectos de los ácidos estomacales, algunas logran sobrevivir; por esto la cavidad intestinal alberga una ingenie población microbiana. Los alimentos atraviesan las paredes del intestino y pasan a la sangre y al interior del cuerpo para formar parte del mismo, mientras que las bacterias permanecen en el intestino, es decir, en el exterior del cuerpo.

Las bacterias cuya vida suele desarrollarse en el interior del intestino son totalmente inofensivas allí (aunque no en otras partes del cuerpo); otras provocan peligrosas enfermedades cuando penetran en la cavidad intestinal. Cuando tal ocurre, algunos de esos perniciosos visitantes son expulsados al exterior junto con las deposiciones sólidas o excrementos, la mayoría muertas, aunque no todas, con lo que existe la posibilidad de que contaminen alimentos y provoquen la infección en personas sanas.

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Este grabado de 1858 presenta el Támesis como un elemento mortíferamente, infectado en la época correspondiente a la epidemia londinense. En esta época las cloacas desembocaban en el Támesis y este río proporcionaba el agua potable. Las bacterias del cólera contenidas en las heces pasaban por vía oral a los pacientes sanos y propagaban la infección epidémica.

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS Y LA SANIDAD PÚBLICA
Las bacterias causantes de las enfermedades viven y se multiplican en la suciedad, por lo que deben adoptarse precauciones para eliminar basuras y detritos. Los detritos se descomponen en sustancias inofensivas, con la intervención de ciertas bacterias aerobias. Este proceso está supervisado por bacteriólogos.

Los mismos microbios se usan también para desintegrar la materia orgánica muerta que abunda en las basuras, y los materiales que resultan se pueden utilizar como fertilizantes. Asimismo, los bacteriólogos fiscalizan los depósitos y el tratamiento del agua usada en el suministro de las ciudades.

Si los depósitos que abastecen una gran ciudad se contaminaran de bacterias dañinas se produciría una enorme expansión de la enfermedad y, por tanto, una epidemia. Es necesario, entonces, analizar constantemente el agua, para comprobar su contenido bacteriano. Como es difícil detectar las bacterias nocivas por simple inspección, los bacteriólogos hacen cultivos del total de la población bacteriana tomada de una muestra de agua, y por estudio de esos cultivos se pueden hacer cálculos del número de bacterias en todo el depósito.

Si la proporción de bacterias es superior a la normal, el bacteriólogo dictamina inmediatamente que hay contaminación, la cual casi siempre se produce por filtraciones de aguas residuales en los pozos o depósitos. Cuando esto ocurre, aparece en el agua un cierto tipo de bacterias coli-formes. La detección de este microbio en los cultivos indica al bacteriólogo que ha tenido lugar una contaminación reciente, y ordena que cese el suministro de agua hasta que se haya purificado. El agua de las piscinas públicas también ha de someterse a parecidos exámenes de rutina.

Los alimentos contaminados pueden ser causa de enfermedades. Es posible que se utilicen durante mucho tiempo los alimentos enlatados y pre-empaquetados.

Teniendo en cuenta esta eventualidad, es indispensable que se preparen y empaqueten con absoluta garantía de esterilidad y bajo la vigilancia de los bacteriólogos. Los restaurantes y mataderos son inspeccionados con regularidad para que se mantengan limpios. Los alimentos importados, en especial carnes y huevos, se someten a las pesquisas de los bacteriólogos, que indagan si contienen microbios dañinos. Es necesario adoptar muchas precauciones con la leche, puesto que es un alimento utilizado en grandes cantidades, especialmente por los niños.

Los numerosos procesos que ha de sufrir la leche desde el ordeñe hasta su consumición ofrecen oportunidades para la contaminación. Algunas infecciones proceden de los manipuladores de la leche, y por ello los bacteriólogos deben procurar que en los establecimientos donde se produce no se emplee a personas con enfermedades contagiosas. Antiguamente, la fiebre escarlatina, la difteria, la tuberculosis y las anginas eran transmitidas por gente que trabajaba en las industrias lácteas.

Con mayor frecuencia, las bacterias nocivas de la leche provienen de la misma vaca. Estos microorganismos pueden producir tuberculosis e intoxicaciones.

La inspección de las vacas ha evitado, en gran parte, el peligro de la tuberculosis, pero la leche todavía se analiza, sometiéndola a la prueba de la tubercu-lina para averiguar si contiene las bacterias que causan la enfermedad. Leche pasteurizada es la que se ha mantenido durante no menos de 30 minutos a una temperatura de 63°C, que extermina las bacterias dañinas y la mayoría de otros organismos sin alterar las propiedades del líquido.

Sin embargo, la pasteurización no se realiza con el propósito de esterilizar la leche de consumo ordinario, sino como garantía adicional de la leche que previamente ha sido analizada.

BACTERIOLOGIA:LAS BACTERIAS EN AGRICULTURA E INDUSTRIA
Algunas bacterias que viven en el suelo (bacterias vitrificantes) pueden transformar el nitrógeno del aire en sales nitrogenadas: los nitratos, que son esenciales para los cultivos. La investigación de muestras de suelos descubre la presencia de las bacterias adecuadas; los suelos corrientes de estos microbios pueden ser inoculados con cultivos bacterianos ya preparados con ese propósito.

Los bacteriólogos también estudian toda la población microscópica del suelo, los efectos que tienen unos organismos sobre otros y sobre las plantas cultivadas. Los animales  domésticos  también  sufren enfermedades bacterianas, y el bacteriólogo puede ayudar al veterinario en la prevención y detección de estas enfermedades, del mismo modo que ayuda al médico en el caso de morbos humanos. Pero la cura puede ser costosa y, generalmente, los animales que sufren estas enfermedades son sacrificados, incinerándose sus restos para evitar nuevas infecciones.

Las bacterias y varios mohos microscópicos producen ciertas sustancias que desarrollan actividades químicas. Por ejemplo, normalmente las enfermedades bacterianas son consecuencia de los venenos (toxinas) que producen microbios nocivos en el cuerpo. Pero algunas bacterias originan sustancias que no son dañinas, y pueden ser empleadas en los procesos industriales. Los quesos deben su sabor especial a la acción de materias derivadas de los microorganismos.

El producto de un moho hace fermentar el azúcar para dar ácido cítrico, que se utiliza en gran escala para la preparación de bebidas espumosas. El ácido láctico, que se usa en medicina, y el ácido fumárico. que interviene en la fabricación de plásticos, también se derivan de la acción de los hongos.

La industria textil, de curtidos y del petróleo utilizan bacterias y hongos para conseguir ciertas reacciones químicas que, de otro modo, serían costosas o irrealizables. Muchos antibióticos, tales como la penicilina y la estreptomicina, son preparados con hongos.

En los procesos industriales, el bacteriólogo ha de tener precaución para que las bacterias o mohos vivan en las condiciones físicas adecuadas. La temperatura y otras condiciones ambientales, junto con el alimento que se les suministra, deben controlarse cuidadosamente. Si esto no se hace, mueren los pequeños organismos y fracasa la producción de los compuestos necesarios, o se derivan sustancias nocivas o venenosas. Por ejemplo, si el hongo que origina el ácido cítrico no se controla correctamente puede formar el ácido oxálico, que es venenoso.

Un gran problema que los bacteriólogos todavía no han resuelto es el control industrial de ciertas bacterias y hongos que degradan o desdoblan la celulosa de la madera. Una vez que esta sustancia no digerible por el hombre pueda ser degradada, se hará posible el uso de las sustancias alimenticias del interior de las células con pared leñosa. Por ejemplo, los troncos podrían utilizarse para alimentar nuestros estómagos, además de nuestras chimeneas.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°93 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología -Trabajo de Bacteriologo-

Bacterias Que Comen Metales Microorganimos Combaten La Lluvia Ácida

Bacterias Que Comen Metales: Microorganismos Combaten La Lluvia Ácida

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias. Éstas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Bacterias que ‘comen» metales

La industria metalúrgica, y en particular la de las técnicas de galvanizado, elimina al ambiente residuos, entre los que se encuentran los metales pesados como el níquel y el cadmio.

Estos metales constituyen la fuente de contaminación más importante de toda la biosfera, en especial de las aguas: su impacto ambiental es superior al que provocan los compuestos clorados y los residuos radiactivos juntos. Los metales pesados se encuentran diseminados en bajas concentraciones por todas partes, y su eliminación por métodos físicos o químicos resulta muy dificultosa.

Por otro lado, en el sorprendente mundo bacteriano existen bacterias capaces de «comer» petróleo, azufre, metano, y una gran variedad de sustancias químicas, entre ellas el hierro (en realidad, lo que hacen es incorporar y metabolizar estas sustancias).

Esta propiedad de algunas bacterias puede utilizarse para limpiar el ambiente, en especial las aguas contaminadas, pero en el caso de los metales pesados, hasta hace poco tiempo no podía ser aprovechada, ya que el níquel y el cadmio son residuos totalmente indigeribles e indestructibles. La única solución era filtrarlos para su condensación y posterior almacenamiento en un lugar seguro.

En 1996, un grupo de investigadores españoles, encabezados por el doctor Víctor De Lorenzo, logró crear mediante técnicas de ingeniería genética una bacteria útil para afrontar este problema y, de paso, inventó una tecnología que podría servir también para «cosechar» metales preciosos.

La idea inicial en la que se inspira el trabajo de estos investigadores es que cualquier bacteria es capaz de retener metales, debido a que tienen muchas cargas eléctricas negativas en el exterior de su envoltura; esta habilidad natural no es suficiente, pero se puede incrementar por ingeniería genética.

El experimento consiste en introducir en el material genético de las bacterias Escherichia coli un grupo de genes para que las bacterias produzcan una pequeña molécula de la membrana. Esta molécula, llamada polihistidina, tiene mucha avidez por «enganchar» metales pesados.

Al tener esta molécula en su membrana, las bacterias son capaces de retener diez veces más cantidad de átomos del metal que lo esperado. El inconveniente de la técnica es que las bacterias modificadas crecen con facilidad en el ámbito del laboratorio, pero difícilmente lo hacen en el medio natural. La idea para sortear este problema es recolectar bacterias del medio natural, modificarlas genéticamente y volverlas al medio para que limpien el agua contaminada.

BACTERIAS QUE COMBATEN LA LLUVIA ÁCIDA

La lluvia acida se debe principalmente a la formación de óxidos de carbono, nitrógeno y azufre que, en contacto con el agua, se convierten en ácidos que contaminan la atmósfera.

Provoca numerosos efectos perjudiciales; eleva la acidez de las aguas de los ríos y lagos afectando la flora y la fauna vinculadas a ellos; acidifica y desmineraliza los suelos, disuelve metales que contaminan las aguas, deteriora bosques y cultivos y también afecta materiales de construcción, etcétera.

Los óxidos de azufre provienen de diferentes fuentes de emisión: de las erupciones volcánicas, de los incendios de bosques y, sobre todo, de los procesos industriales metalúrgicos y de la combustión de combustibles fósiles. La concentración natural en la atmósfera de óxidos de azufre -cuya fórmula es SO (donde x puede ser 2 o 3)- es muy baja: varía entre 0,001 a 0,01 ppm (partes por millón).

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es tolerable una concentración inferior a 0,03 ppm de promedio anual o 0,14 ppm de promedio diario (que corresponde a una concentración aproximada de 365 mg de óxido por metro cúbico de aire).

Lamentablemente, hoy en día, en la mayoría de los centros urbanos con alta densidad de población se superan estos márgenes, con el consiguiente riesgo para la salud humana. El dióxido de azufre es soluble en las partes húmedas del sistema respiratorio. Se absorbe en las vías respiratorias superiores y provoca su irritación y -si se encuentra en altas concentraciones- produce edemas pulmonares. Estos efectos semas notorios en ancianos, niños y personas con afecciones cardiovasculares y respiratorias.

Estudios científicos realizados por organismos internacionales han comprobado que una exposición prolongada a este gas puede incrementar la mortalidad por enfermedades respiratorias agudas. Además, ambos gases afectan a los asmáticos y/o personas que padecen de bronquitis crónica.

Durante los procesos metalúrgicos (mediante los cuales se preparan metales a partir de minerales, en general en forma de sulfuros) en la etapa de tostadón, se obtiene un óxido del metal que luego se reduce con carbono y dióxido de azufre gaseoso (SO.).

Este gas, en contacto con el oxígeno, se transforma en trióxido de azufre, S03 (g), que luego se combina con el agua para dar ácido sulfúrico (H2S04), proceso que se representa mediante las siguientes ecuaciones:

2 S02 + 02 ——–► 2 S03
S03 + H20 ——–► H2S04

El ácido sulfúrico es uno de los componentes de la lluvia acida, de allí que resulta imprescindible tratar de impedir la emisión de dióxido de azufre a la atmósfera. Se ha propuesto como solución a este problema utilizar las técnicas hidrometalúrgicas -recuperación de los metales de soluciones acuosas- pero presentan el inconveniente de que también producen cierta contaminación ambiental. En la combustión de combustibles fósiles, se oxidan compuestos inorgánicos y orgánicos de azufre, liberando también dióxido de azufre.

Las naftas presentan una cantidad variable de azufre, que luego de la combustión se convertirá en óxidos y más tarde precipitará como ácido sulfúrico en la lluvia acida. Además, el azufre se deposita sobre los metales, que actúan como catalizadores de escape de los vehículos que funcionan con nafta (platino, iridio, rodio), impidiendo la acción descontaminante de los mismos.

Esta contaminación podría evitarse eliminando los compuestos de azufre antes de realizar la combustión, pero resulta muy costoso.

La biotecnología aporta para estos casos una efectiva solución, algo lenta, sí, pero menos contaminante y más económica.

Las bacterias del género Thiobacillus, en particular las especies Thiobacillus ferrooxidans y Thiobacillus thiooxidans, son capaces de catalizar la oxidación de los compuestos reducidos de azufre a la forma sulfato
(so42-).

Estos microorganismos se encuentran, precisamente, en las minas de carbón que contienen sustancias azufradas y en las regiones mineras con alta presencia de azufre. Para la recuperación de metales a partir de los sulfuras propios, si los sulfates de los metales son insolubles es posible reemplazar el proceso metalúrgico por la denominada biolixiviación, mediante la cual se produce azufre elementa! y se logra la disolución del metal como ion positivo, por un mecanismo denominado directo. Las bacterias favorecen la oxidación del azufre hasta sulfato.

Cuando el mineral contiene hierro, se usa el Thiobacillus ferrooxidans que, como su nombre lo indica, cataliza la oxidación del catión ferroso (Fe2+) a catión férrico (Fe3+). El Fe3+ formado oxida el sulfuro metálico, se libera el azufre y se forma otra vez el Fe2+; el mecanismo es indirecto ya que el microorganismo no actúa sobre el sulfuro. El proceso resulta cíclico, porque el Fe2+ puede ser reutiliza-do por la bacteria para ser oxidado.

En los combustibles fósiles, el compuesto sulfurado más abundante es la pirita (FeS2). En estos casos, ambos Thiobacillus oxidan el azufre y el hierro e impiden la formación de dióxido de azufre. También intervienen en la oxidación del azufre hasta sulfato en los compuestos orgánicos sulfurados (como el tiofeno). En estos procesos, las bacterias se ponen en contacto con el carbón antes de la combustión del mismo, evitando así la lluvia acida.

Sitios de Internet:
http://www.bp.com/saw/spanish/resource/acidunk
http://www.doc.mmu.ac.uk/aric/index

Fuente Consultadas:

Bacterias Constitucion Microorganismos que atacan el cuerpo humano

Bacterias: Constitución, Microorganismos que Atacan el Cuerpo Humano

Las bacterias son organismos procariotas unicelulares pertenecientes al reino Monera. Existen tres grandes grupos de bacterias: eubacterias, cianobacterias, y arqueobacterias

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias.  Estas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Eubacterias: En este grupo, podemos distinguir los siguientes tipos: cocos, bacilos, espirilos y vibriones.  Los cocos típicos son esféricos y pueden vivir aislados o formando grupos; los bacilos tienen forma de bastón y se desplazan gracias a pequeños flagelos; los espirilos  tienen forma de espiral y para desplazarse giran el cuerpo alrededor del eje de la espira; y los vibriones tiene el cuerpo celular corto y en forma de coma.

Sin embargo, cualquiera de las bacterias consta de los siguientes elementos: membrana plasmática, pared bacteriana, cápsula, citoplasma, material del núcleo, flagelos, fimbrias y Pili.

La primera de ellas, es una envoltura que protege y define el interior celular (citoplasma), ella se denomina membrana plasmática. Esta presenta una cadena de repliegues (mesosomas), cuya función es fijar el material genético, dirigir su duplicación y por lo tanto llevar a cabo la respiración.  La superficie de esta membrana esta constituida desde el punto de vista químico, en su gran mayoría por lípidos.

Cabe aclarar, que esta membrana esta protegida, por lo que conocemos por pared bacteriana. La misma esta compuesta por moléculas de azúcar características de las especies bacterias, llamadas peptidoqlucanos. Atendiendo a la estructura de esta pared, podemos distinguir dos grandes grupos de bacterias: gramposistivas o monoestratificada (que se tiñen con el colorante violeta de genciana) las cuales son perceptibles al daño de la lisozima.  Y por otra parte, el grupo de las gramnegativas o biestratificadas (que no realizan lo anterior) las cuales presentan dos capas, compuesta la más externa de ellas por lipoproteínas y lipopolísacáridos, lo que genera que no penetre la lisozima.

En general, la función primordial de toda pared celular (sea cual sea su clasificación) es la de dar rigidez a la célula y regular los procesos de intercambio de partículas por medio de la osmosis.

Otro de los elementos pertenecientes a las bacterias, es aquella que tiene como destino regular la entrada y salida ya sea de nutrientes, agua o de iones.  Actuando a su vez como reserva de alimentos.  Es lo que se denomina cápsula, cuya composición básicamente es por glúcidos como la glucosa, ácido urónico y acetilglucosamina.

Esta cápsula además permite a través de su estructura, la asociación de una bacterias con otras lo que forma colonias gracias a que posee gran cantidad de agua.  Actuando también como protectora de las bacterias frente al ataque de los bacteriófagos y de las células fagocíticas, y por último como la reserva de alimento para las mismas.

Dentro del mundo de los microbios, las bacterias y los virus son dos formas de vida dispares. Las primeras son organismos compuestos por una célula muy primitiva, ya que no posee núcleo, aunque se reproducen por sí solas. Bajo las condiciones adecuadas, pueden convertirse en millones en pocas horas por simples divisiones. Por el contrario, un virus es una criatura en el límite de lo que se considera vida.

No es otra cosa que un fragmento de ADN -o ARN- dentro de una cápsula. Cuando el virus entra en contacto con la célula, se pega a ésta y le inyecta su material genético. Este ADN secuestra la maquinaria celular para hacer copias de sí mismo y formar nuevos virus. La célula es una fábrica de virus.

Pero para que funcione, el agente viral debe hallar una puerta de entrada específica, esto es, un receptor que le abra paso. Así, las células sin ese receptor adecuado no pueden ser infectadas. Por eso, el virus de la polio sólo infecta a los seres humanos y a los primates más cercanos.

Es espacio interior de las células (es decir, el contenido que se encuentra por dentro de la membrana plasmática) se denomina citoplasma.  Este contiene una única organela celular, los ribosomas; divididos en dos subunidades. La primera 30S compuesta por ARN y 21 proteínas y la segunda, que es mayor que subunidad anterior, 50S compuesta por ARN y 34 proteínas.  Además de los ribosomas, es decir de estos orgánulos responsables de la síntesis de proteínas, el citoplasma contiene gránulos que almacenan glicógeno, lípidos o compuestos fosfatos.

Otra característica común a todas las células es el material genético, el cual es el encargado de dictar las características del organismo y se las transmite a sus descendientes. El ADN circular, es la única molécula que lo compone junto a la bicaleriaria sin proteínas historias asociadas.

Por otra parte, en algunas bacterias pueden existir lo que se denomina Plasmidios (es decir, pequeñas cuantías de ADN), lo cual su replicación será totalmente independiente al cromosoma bacteriano.  La importancia que se le atribuye a los plasmidios es la portación que los mismos hacen de la información genética para la lucha contra los antibióticos.

La zona basal y un tallo, es la composición de los flagelos; cuyo número fluctúan entre uno y cien. De esta composición, las fijaciones de la estructura a la célula bacteriana, se localizan en la zona basal; mientras que en el tallo se encuentran las hebras helicoidales de proteínas, tales como la elastina (que permite el traslado de las bacterias) y la flagelina.

Por último, encontramos las estructuras huecas que rodean en su totalidad a las gramnegativas; ellos son los pillis (involucrados en la conjunción y apareamiento de estas bacterias) y las fimbria (que se utilizan para adherirse a distintas superficies).

En consecuencia, con alrededor de 1600 especies, la eubacterias pueden presentar todas las rutas metabólicas existentes. Entonces clasificándolas según la utilización de oxígeno por parte de la misma para su metabolismo, podemos encontrar aquellas que si lo emplean, denominadas aerobias y aquellas que no lo necesitan denominadas anaerobicas.

Se denominan bacterias autótrofas a aquellas cuya alimentación se realiza con material inorgánico y la fuente de energía es el sol la energía química. Estas bacterias aprovechan la energía que se desprende de la oxidación de ciertos compuestos entre las que se pueden citar las bacterias del suelo, las ciclo del nitrógeno y las ciclo del azufre.

Por otro lado también existen las bacterias autótrofas fotosintéticas como las sulfobacterias verdes que realizan la fotosíntesis gracias a la bacterioclotofila, que absorbe la luz infrarroja. En este proceso no se utiliza agua , sino sulfuro de hidrógeno, y no se desprende oxigeno. Por su parte las bacterias heterótrofas se nutren gracias a compuestos orgánicos elaborados por otros organismos. Este tipo de bacterias llamadas saprofitas  y llevan a cabo la descomposición mediante fermentación y putrefacción de materia orgánica por lo que tienen un alto interés ecológicos e industrial.

Otras bacterias heterótrofas pueden vivir en simbiosis con otros organismos sin causarles daño o bien provocando alguna alteración en el organismo donde viven, como es el caso de las bacterias patógenas. Las bacterias pueden soportar condiciones ambientales adversas de sequedad, temperatura, agentes químicos, etc.

Su reproducción puede ser asexual, mediante bipartición, o parasexual, mediante la transformación, transducción o conjugación. En la bipartición la pared crece hasta establecer un tabique que separa a las dos células hijas; simultáneamente se produce la división del ADN. La transformación consiste en un intercambio de material genético entre dos bacterias.

Este mecanismo explica la resistencia de las bacterias a los antibióticos, pues una célula es capaz de asimilar el material genético disperso en el medio. La transducción supone un a.porte de material genético de una bacteria a otra gracias a la intervención de un virus.

La conjugación es un proceso en el que una bacteria dona material genético a otra gracias a la acción de los pili que rodean toda su estructura. En la clase Escherichia Coli, existen células denominadas F+, pues poseen el plasmido F, que se puede intercambiar con las células que no lo poseen, o células F-.

Cianobacterias: Son microalgas gramnegativas, también llamadas algas azules. En su estructura carecen de celulosa y son capaces de soportar condiciones extremas de salinidad, temperatura y ph Su hábitat suele ser las lagunas. lagos, cortezas de los árboles e incluso encanes. Pueden ser de color verde azulado gracias a la presencia de clorofila aunque otras presentan un color rojizo, púrpura o pardo debido a la presencia de otros pigmentos momo la fícoeritrina.

Este tipo de bacterias no poseen membrana nuclear ni los demás orgánulos Realizan la fotosíntesis gracias a unas laminillas interiores que contienen clorofila, ficocianina y toda la maquinaria enzimática necesaria para llevar a cabo este proceso.

Su pared celular es muy resistente y esta constituida por grandes moléculas compuestas por la unión de polisacáridos y polipéptidos Algunas de ellas presentan un mecanismo de defensa frente a la depredación de los peces, que consiste en la elaboración de Lina vaina alrededor de ellas que contiene pigmentos y toxinas.

Desde el punto de vista metabólico existen cianobacterias autótrofas fotosintéticas, que presentan la misma clorofila que las plantas superiores, usan el agua y desprenden oxígeno. Las cianobacterias son las responsables de la  formación de la capa de ozono que rodea nuestro planeta.

En los arrozales del sureste asiático existen cianobacterias capaces de fijar nitrógeno, lo que hace posible sucesivas cosechas sin tener que aportar este elemento en forma de fertilizantes. Otras características de las cianobacterias es que pueden formar relaciones simbióticas con los hongos para formar los líquenes, no poseen flagelos y sus movimientos pueden ser oscilatorios o por deslizamiento por el sustrato.

Su reproducción es únicamente asexual, por el mecanismo de fisión binaria. Como producto de esto tipo de reproducción se pueden formar esporas de resistencia, cuando las condiciones ambientales son adversas, que permanecen en estado de lactancia hasta que las condiciones pueden permitir el desarrollo de nuevas colonias.

Arqueobacterias: Este tipo de bacterias se distingue de los anteriores porque carecen de peptídoglucanos en su pared celular. Se adaptan mediante diferentes condiciones metabólicas a sobrevivir en las condiciones más extremas. En ellas se pueden distinguir varios grupos

• Las halobacterias, que viven en condiciones de extrema salinidad y son usadas para curar el pescado

• Las metanogenas, que pueden producir metano en condiciones de anaerobiosis, a partir de anhídrido carbónico e hidrógeno, Se pueden adaptar a sobrevivir en el aparato digestivo de algunos animales, y en el fondo de los pantanos y en las ciénagas.

• Las termoacidófilas, que pueden sobrevivir en aguas sulfurosas termales y, por tanto, en condiciones extremas en cimacio a temperatura y ácidos del medro Debido a las condiciones extremas del hábitat de este tipo de bacterias, algunos estudios sobre la aparición de la vida en la Tierra afirman que las arqueobacterias formaban parte de los primeros pobladores.

Fuente Consultadas: El Elixir de la Muerte Raúl A. Alzogaray (Ciencia que Ladra…) – Diccionario Espasa Calpe – Wikipedia