Biografía de Van Dick

Biografia Machado Antonio Poeta Español Resumen Obra Literaria

Biografía de Machado Antonio Poeta Español

Antonio Machado (Sevilla 1875-Colliure, Francia 1939) es uno de los autores más destacados de la literatura española, es el poeta hondo de la sencillez y de la autenticidad, nace en Sevilla, el día 26 de julio de 1875, en el número 20 de la calle de las Dueñas, palacio del mismo nombre, propiedad de los duques de Alba, que tenían cedida una dependencia a don Antonio Machado Álvarez y a doña Ana Ruiz, padres del que había de ser, andando el tiempo, una de las máximas figuras de la lírica española.

Machado, Antonio, aunque nace en Sevilla, pronto se traslada con su familia a Madrid, donde su padre espera resolver los problemas económicos de la casa. Junto con su hermano Manuel, al que se muestra siempre muy unido, estudia en la Institución Libre de Enseñanza y recibe la influencia del krausismo. En Madrid, cursó sus estudios y luego intentó comenzar la carrera de actor y realizó un par de viajes a París, donde conoció a un gran número de escritores españoles.

machado antonio poeta español

Poeta español, Machado Antonio: en su juventud entra en contacto con el Modernismo y en 1902 conoce a Rubén Darío en París. Durante estos años, Machado se introduce en la vida bohemia madrileña; sin perspectivas de trabajo, frecuenta cafés y tertulias de la ciudad.

El padre es abogado y doctor en letras, hombre de fina sensibilidad, que se preocupa inteligentemente por el estudio del folklore español. Él influirá mucho en la incipiente afición por la poesía que se ha de despertar pronto en sus hijos. Con su hermano Manuel, también poeta, estudió en la Institución Libre de Enseñanza.

Cuando Antonio aún no ha dejado la adolescencia, se aficiona al teatro a la par que su hermano Manuel, y también ambos empiezan a escribir versos. Pero como no tiene dotes de gran actor y el camino es largo y penoso, el joven poeta abandona su modesta labor escénica y se consagra por entero a la poesía.

Pasa el tiempo y su padre no puede resolver los problemas económicos, a la vez que aumentado su familia en dos hijos mas:Francisco y Cipriana. El ilustre padre de los jóvenes poetas se ve precisado a marchar a Puerto Rico, donde piensa que ganará dinero para sostener a los suyos.

Lamentablemente para 1893 su padre y abuelo (quien se ha preocupado constantemente de sus nietos) fallecen. Dos mujeres —la abuela y la madre— quedan al frente de la familia.Ha llegado la hora de los más fuertes sacrificios, de la mayor escasez. La vida se va haciendo cada vez más difícil. Ni Antonio ni Manuel, que son los hermanos mayores, ganan dinero. La literatura y la formación cultural no dan frutos. La familia, que ha cambiado varias veces de piso, alquila otro bastante humilde.

En 1895 se publica en Madrid La Caricatura, que es, como dice Miguel Pérez Perrero, «la primera publicación de verdad en que los Machado colaboran», pero… gratis. Antonio Machado emplea varios seudónimos, uno de ellos es «Cabellera».

En 1899 viajó a París, donde vivió una temporada con su hermano dedicado a trabajos editoriales para la casa Garnier.

En 1901 comenzó su colaboración en algunas revistas, y poco después obtuvo una cátedra de Francés. Primero estuvo en Soria destinado y después recorrió diversos lugares de España. Desde sus primeras obras apunta ya el tono que sería característico en él, el intimismo, pero, reflejando siempre el acontecimiento, su única evolución será la aparición de una temática más amplia y más compleja.

Como los problemas economicos continuan y la crisis española del 98 agudizan aún mas la situación, busca un empelo en París y obtiene es el de traductor de la editorial de Hipolite Garnier.El trabajo de las traducciones es agotador, a destajo y no muy bien retribuido, pero permite al poeta asistir a las tertulias y vivir, aunque sea con escaseces. Regresa a España.

En Madrid, entre 1901 y 1903, aparecen varias revistas literarias en que colabora Antonio Machado: Electra, que fue bautizada así por Maeztu; La Revista Ibérica, que dirige Villaespesa, y, por fin, Helios, que capitanea Juan Ramón Jiménez.

Y con fecha de 1903 aparece su primer libro: Soledades, que ya estaba impreso a finales del año anterior. A escritor nicaraguense Rubén Darío le gusta la voz nueva y personal del gran poeta, que empieza a llamar la atención entre los intelectuales, y también se deja impresionar por la persona.El éxito literario está en marcha, pero la vida sigue siendo dura. Machado va a cumplir ya treinta y un años y todavía no ha resuelto su porvenir.

Viviendo ahora en Soria, pequeña capital española, va escribiendo los mejores poemas de su vida y en donde se ha enamorado apasionadamente de una chiquilla, Leonor Izquierdo Cuevas, hija de la dueña de la casa de huéspedes de la calle de los Estudios, donde el poeta se aloja. Leonor Izquierdo Cuevas tiene quince años (1908), los ojos azules y el cabello rubio, se casan al año siguiente.

En  la capital francesa escribe  su largo romance La tierra de Alvar-González,mientras su mujer sufre una grave enfermedad (hemoptisis) que acaba con su vida en 1912, viviendo en Soria. Antonio, que la ve morir, no quiere creerlo y grita: «¡Es un colapso! ¡Es un colapso!» Antonio se queda en Soria hasta después de los funerales; pero, al día siguiente, huye de la ciudad, donde cada rincón le recuerda una felicidad perdida para siempre y un dolor que nunca ha de extinguirse.

casamiento de machado antonio

Machado conoce a Leonor Izquierdo, que fue su gran amor. Ella era la hija de los dueños de la pensión en la que el poeta vivía. Cuando se casaron, en 1909, Leonor tenía quince años y él treinta y cuatro. La diferencia de edad y de cultura entre ambos alentó las críticas y las habladurías de la gente. Sin embargo, el matrimonio funcionó y la muerte de su esposa pocos años más tarde sumió al poeta en una profunda crisis. El dolor por su fallecimiento llevó a Machado a solicitar un traslado, y obtiene un puesto en Baeza.

Los años que pasó en Soria fueron definitivos: allí se casó y allí quedó viudo, con lo cual la tendencia honda y reflexiva de su poesía se acentuó de modo notable; también en esta época comenzó a aparecer en sus poemas el tono cívico y la preocupación nacional. En algunos, se llega a traslucir su sencilla filosofía y la preocupación que sentía por el caos de Europa.

En 1912, se trasladó a Baeza, y de allí a Segovia (1919). Se inició un época de colaboración con su hermano en obras teatrales y de abundantes publicaciones.

Allí , en Baeza, estará más cerca también de Madrid y de la vida literaria, que seguía desde lejos. Ahora, ya en Segovia, puede desplazarse todos los sábados a la capital apenas termina su última clase. Por este tiempo escribe, además de sus prosas de Mairena y Abel Martín, de Los complementarios, que ya inició en Andalucía, sus Nuevas Canciones, que se publicarán en 1924 y que en parte también fueron escritas en Baeza. Las edita la editorial Mundo Latino.

En 1926 empezó a publicar en Revista de Occidente una serie de textos firmados con diversos nombres, entre ellos «Abel Martín», que culminaron con la creación del personaje «Juan de Mairena».

hotel muerte de antonio machado

Su organismo, debilitado por las penalidades, no puede resistir una pulmonía y el gran poeta muere el día 22 de febrero de 1939. A los tres días, moría su madre en el mismo lugar, la otra mujer buena que siempre veló por la felicidad de aquel hombre genial, sencillo y desdichado.

Por la misma época tuvo una relación amorosa con «Guiomar», que abrió un ciclo poético que sólo terminó con su muerte. Continuó colaborando en diversas revistas y debió conocer a una Guiomar que aparece repetidas veces en sus escritos de la época. Escribió varios dramas en colaboración con su hermano Manuel y publicó ensayos en prosa. Republicano, le gustó la implantación de la República en 1931. Fue trasladado a Madrid y allí pasó toda la guerra civil, exilándose a principios de 1939.

En 1936 publicó, con el nombre de Juan de Mairena, Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Durante la guerra civil (1936-39) colaboró en diversas revistas y diarios y escribió poemas en que tomaba partido decididamente por la causa republicana.

Desde 1936 cesa el ritmo acelerado de la producción teatral de los Machado, o a lo menos en cuanto se refiere a la representación de la misma, pues sabido es que ellos siguen escribiendo para la escena. Se sabe que entre 1931 y 1936, durante los cinco años de la Segunda República, los hermanos Machado no dejaron de escribir para el teatro y que terminaron una comedia, El hombre que murió en la guerra.

La Guerra Europea y la Española le marcaron en su temática limitada, pero intensa y expresiva. Su mundo personal sufre el asalto de las duras realidades bélicas. En sus poemas siente a un Dios inmanente, en pugna con su escepticismo intelectual, y una preocupación por el hombre.

Además de la producción dramática original, los hermanos Machado hicieron varias refundiciones de autores clásicos: El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina; La niña de plata, Hay verdades que en amor… y El perro del hortelano, de Lope; El príncipe constante, de Calderón, y la traducción de Hernani, de Víctor Hugo. Ésta en colaboración con Francisco Villaespesa. J. López colaboró con ellos en las refundiciones.

Con los años deja ver una preocupación por los problemas políticos circundantes que no aporta nada a su poesía. Sin embargo su prosa ideológica es muy lograda y revela un agudo sentido crítico.

Su primer libro de poemas (Soledades) es plenamente modernista. En obras sucesivas va deshaciéndose de los oropeles modernistas y encuentra una voz más íntima y emotiva. Su primer libro, ampliado y enriquecido, pasa a llamarse Soledades, galerías y otros poemas. Campos de Castilla es un libro fundamental para conocer a Machado.

En él se refleja su visión de la tierra y los hombres de Soria. La forma es esmerada y emotiva; los adjetivos son sobrios, los ritmos graves o solemnes.Para Machado, Castilla tiene un mensaje particular de ascetismo y de rigor. Otras obras poéticas de Antonio Machado son Nuevas canciones y Cancionero apócrifo. Es autor de varias obras en prosa, vehículo de sus ideas estéticas y filosóficas: Juan de Mairena, Abel Martín, Los complementarios, etc.

Antonio Machado perteneció a la generación llamada comúnmente del 98, por lo que su obra acusa caracteres comunes a los hombres de aquel tiempo: sentimiento de la tierra y del paisaje, preocupación por España, melancolía, espíritu crítico… Su poesía es honda, entrañable y sincera. En ella se van reflejando con una sencillez natural los más hondos afectos de su alma.

La temática de la poesía de Machado es muy variada: episodios de su vida íntima, el amor y la muerte de su joven esposa, el sentimiento del paisaje castellano, la preocupación por España, las inquietudes filosóficas, y en sus últimos años los asuntos bélicos. Con todo ello elabora una poesía densa y profunda que se expresa con formas métricas simples y tradicionales.

En los postreros años de su vida, Antonio Machado conoce un nuevo amor. La dama, cuyo nombre aún no ha podido ser revelado, fue cantada bajo el nombre poético de Guiomar y parece ser, según cuenta Concha Espina en su libro De Antonio Machado a su grande y secreto amor, que no faltó verdadera pasión entre los dos enamorados. Se trata de una recopilación de cartas que glosa la ilustre escritora.

CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA MODERNISTA

La literatura modernista se caracteriza por la búsqueda de la belleza, tanto en las formas de expresión como en los contenidos. Para alcanzarla, la estética modernista se caracteriza por tres rasgos esenciales: la sensorlalidad, la perfección formal y la amblentación en lugares fantásticos.

• La sensorialidad. La poesía modernista apela a los sentidos con Imágenes de gran belleza visual, mediante la musicalidad del lenguaje (aliteraciones, palabras esdrújulas, cultismos, etc.) o por medio de referencias a elementos sensoriales. Así, los colores, los sonidos y los aromas se evocan directamente, o a través de objetos preciosos, instrumentos musicales o flores, etc. Se presenta el lado refinado de la naturaleza (cisnes, ruiseñores, etc.) que, no obstante, puede aparecer asociado a lo decadente, como hermosas ciudades en ruinas. Esta importancia de los sentidos se percibe también en el tratamiento de temas como el amor, que suele presentarse revestido de elementos sensoriales que lo llevan hada el erotismo.

• La perfección formal. Los poetas adoptan metros poco usados, como el alejandrino, el dodecasílabo, el eneasílabo y el verso libre. Además, emplean todo tipo de estrofas y recuperan las formas clásicas, en las que realizan innovaciones, como en los sonetos, La importancia del ritmo se percibe también en el desarrollo de la prosa poética o lírica.

• Las ambientaciones irreales y exóticas. Los parajes exóticos, los cuidados jardines, los palacios, el lejano Oriente y las épocas remotas son los ambientes habituales del Modernismo. Estos constituyen a menudo una forma de evasión de la realidad. En el modernismo español, sin embargo, hay menos exotismo en la amblentación y esta responde con mayor frecuencia a significaciones simbólicas (jardines, fuentes, estanques, etc.),

Fuente Consultada:
Grandes Biografias – Complemento Biográficos de la Época – Entrada: Machado Antonio
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.
Enciclopedia del Estudiante Literatura Española Tomo 15 Poeta:Antonio Machado Editorial Santillana

Biografía de Van Dyck Obra Artistica La Pintura Flamenca

Biografía de Van Dyck Antonio
La Pintura Flamenca

Antonio Van Dyck, nacido en Amberes en 1599 y fallecido en Londres en 1641, fue uno de los más grandes representantes de la pintura flamenca. Fue uno de los retratistas más importantes y prolíficos del siglo XVII, y uno de los más brillantes en el manejo del color. Nació el 22 de marzo de 1599 en Amberes, hijo de un rico comerciante en sedas. A la edad de 11 años después de mostrar un talento artístico precoz, empezó a trabajar como aprendiz del pintor flamenco de temas históricos Hendrik van Balen.

Ejerció su actividad de pintor en todos los países que visitó, dejando en ellos obras que testimonian su notable talento. Su estada en Inglaterra fue particularmente importante para la influencia que luego ejerció sobre la pintura inglesa del siglo XVII.

Van Dyck Antonio Pintor Flamenco

 Van Dyck nació en Amberes (Bélgica), lugar donde se desarrolló la pintura flamenca, gracias a tres artistas del siglo XVII: Rubens, él y Jordaens. En su juventud, Van Dyck colaboró con Rubens, de quien había sido alumno, en la realización de varias obras importantes. En los cuadros de ese período el joven artista experimentaba aún la influencia de su maestro.

SINTESIS:
Antonio van Dyck. — Este gran artista, perteneciente a la escuela fia. menea, nació en Amberes el 29 de marzo de 1599 y falleció en Londres el 9 de diciembre de 1641. Fue discípulo de Rubens, estudió después en Italia, donde al principio no fue muy estimada su obra, y luego se estableció en Inglaterra, donde pintó el magistral retrato de Carlos I. Después pasó a los Países Bajos, de donde volvió a Inglaterra, y allí permaneció hasta su muerte. Manejó diestramente el claroscuro, siendo también admirable en sus obras las representaciones de las telas y el colorido. Uno de sus cuadros más célebres es la Sagrada Familia, llamado también la Virgen de las Perdices.

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En su segundo viaje a Italia, Van Dyck se radicó largo tiempo en Genova. La suavidad del clima y el esplendor de lascostas de Liguria tuvieron una gran influencia sobre el alma del artista. A menudo se detenía al borde del mar para pintar.Durante esa estada ejecutó los retratos de algunos personajes de la aristocracia genovesa.

BIOGRAFÍA: Entre fines del siglo XVI y principios del XVII, durante los años en que los Países Bajos luchaban contra los déspotas españoles, en esas regiones donde los combates se sucedían sin cuartel, nacían numerosos pintores, a quienes podemos contar entre los mejores de su época. Encontramos en sus obras la discordancia política y religiosa que se había establecido entre los países flamencos católicos partidarios de España y la independiente Holanda protestante.

De este modo, mientras que esta última estaba representada brillantemente, en el terreno de las artes decorativas, por Rembrandt van Ryn, más conocido simplemente como Rembrandt, el centro de la pintura en el sur se hallaba constituido por Pedro Pablo Rubens y su escuela.

Un rasgo común a los pintores flamencos y holandeses, derivado de la influencia que el arte italiano ejerció sobre ellos, es la vivacidad de los colores y el sabio contraste de luces y sombras, tan espontáneo en las obras del Ticiano, el Caravaggio o Domenichino.

El pintor holandés Carel van Mander fue el divulgador de los cánones del arte italiano, ya que había sido uno de los primeros en ir a Italia con el propósito de descubrir las eternas obras maestras. Un gran número de artistas de los Países Bajos siguió su ejemplo, y los viajes a Italia volviéronse prácticamente obligatorios. El artista flamenco que permaneció más largo tiempo al otro lado de los Alpes, donde adquirió esa elegancia de las formas que lo tornó justamente célebre, fue Antonio Van Dyck.

Nacido en Amberes el 22 de marzo de 1599, es decir, un año después que Rubens —cuyo alumno sería más tarde— fuera nombrado oficialmente maestro, Van Dyck fue colocado en 1609 como aprendiz en el taller del pintor Enrique van Baelen, pero en 1618 ya era un pintor independiente y consiguió la admisión, con el título de maestro, en la corporación de pintores de Amberes. En aquella época colaboró activamente con Rubens, cuya personalidad ejerció una considerable influencia sobre él.

En 1620 se embarcó para Inglaterra, donde, lo mismo que en Italia, sus cuadros conocerían un éxito notable, pues en ese género era preferido a muchos de los pintores ya célebres de su época, y el rey de Inglaterra le acordó en 1621 una pensión anual. Sin embargo, no permaneció largo tiempo en la corte de Londres, y retornó a Amberes antes de dirigirse a Italia; allí comenzó su peregrinaje artístico, siguiendo las huellas del que había realizado precedentemente su maestro.

Su primera etapa lo condujo a Genova, donde contempló, por vez primera, los grandes retratos decorativos ejecutados por Rubens quince años atrás. Antonio, que había sido durante dos años el colaborador del gran pintor flamenco, adaptándose en ese período a su arte, sabía dar fuerza a sus personajes, mientras que por el empleo de los colores recordaba al Ticiano y al Caravaggio; estas características figuran en las obras de su maestro luego.de sus experiencias italianas.

En Génova tuvo Van Dyck la oportunidad de liberar su personalidad, poniéndose entonces de relieve la calidad más íntima de su temperamento: el sentido de las formas elegantes. Para esto le fue muy favorable el hecho de hallarse en Italia, adonde esta preciosa calidad forma parte de toda la tradición artística.

Oriundo de una ciudad marítima, encontró en Genova el clima humano que le resultaba familiar. Pero ya no eran los ricos comerciantes, inmortalizados en las telas de Rembrandt, quienes le hacían encargos, sino lo mejor de la aristocracia genovesa que acudía a él, plena de admiración. Van Dyck compuso a orillas del mar algunos de sus más bellos cuadros.

Profundamente sensible al medio, depuró su arte peculiar para transmitir a la posteridad los personajes de la nobleza lígurina. Su obra maestra de esa época es el retrato de Andrea Brignole-Sale a caballo, en la que el vigor casi vibrante de la figura, derivado del estilo de Rubens, concuerda en total adhesión con el refinamiento aristocrático de los colores; y en esta feliz combinación, el contenido y la forma se hallan armoniosamente fundidos.

A esta época pertenecen asimismo los retratos de Paola Adorno Brignole-Sale y Geromina Brignole-Sale; en ellos la majestuosidad de Rubens se une a las novedosas tonalidades de su gracia innata.

Llegó a obtener la elegancia formal, con una sobriedad de colores que torna más sugestivas aún sus telas de carácter religioso. A la policromía vigorosa de Rubens prefiere las medias tintas, impregnando sus cuadros de una inefable melancolía. Tal vez por esto sus crucifixiones y sus madonnas nos inspiran tan profunda piedad.

En 1622 Roma habíase convertido en el punto de convergencia de todas las grandes corrientes artísticas: a principios del siglo habíanse encontrado Rubens, el Caravaggio, Carracci, y en 1630 llegaría Velázquez.

Fue en Roma donde Van Dyck pintó el célebre retrato del cardenal Bentivoglio, que por la severidad de sus líneas y la elección de los colores nos recuerda los cuadros del Ticiano; en los otros retratos, el de Francisco Colonna, el de la marquesa Spinola, Van Dyck parece no haber perdido de vista los cánones artísticos que había tenido en Genova, cuando pintaba el retrato del marqués Brignole-Sale.

Emprendió un breve viaje a Venecia y Florencia durante los últimos meses de 1623, luego regresó a Roma, desde donde pasó a Palermo. Allí pintó la Virgen del Rosario, cuadro en el que su delicadeza de toque y la sobriedad de los colores triunfan sobre cualquier clase de realismo.

En 1628, cuando luego de casi siete años de ausencia retornó a Amberes, la elegancia formal, que habíale convertido en el retratista predilecto de la alta sociedad, esfumaríase poco a poco; y esta manera de no conformarse a un estilo preestablecido nos revela, una vez más, la profunda influencia que el ambiente podía ejercer sobre él. Así, en el retrato de Snyders encontramos ese realismo que, introducido en los países flamencos por Rubens, habíase luego afirmado con Jordaens y Teniers.

No es más un realismo violento como el de los holandeses, sino un estilo más sereno, semejante al de Rubens, es decir, el realismo de un hombre que, llevado por el movimiento renacentista, aspira al conocimiento de sí mismo, sin por ello dejar de lado los motivos históricos y las naturalezas muertas.

Sin embargo, si bien su arte se vuelve burgués, cuando pinta Las bodas de Santa Catalina no olvida los valores artísticos que adquiriera durante su permanencia en Italia.

En 1632 se embarcó nuevamente para dirigirse a Inglaterra, siendo ya conocido como el mejor retratista de Europa, y en ese mismo año Carlos I lo nombró pintor de la corte y lo condecoró.

El destino quiso que Van Dyck, que había nacido en un país que luchaba por su independencia, terminara su luminosa carrera en otro país que atravesaba una de las crisis más dramáticas de su historia; pero parece que la agitación y los tumultos populares no franquearon las puertas de su taller. Continuó pintando, con su habitual idealización, a las personas más ilustres de la época, sin que en sus rasgos nada permitiese siquiera suponer la tragedia que se anudaba en torno a Carlos I y su familia.

Sólo le quedaban algunos años de vida, y en este último período su arte, libre de toda influencia, experimentó una evolución definitiva, concretando los valores propios de su espíritu de artista, mientras que los elementos que otros le habían sugerido desaparecieron casi totalmente para dar lugar al extremo refinamiento de las formas.

El cuadro Carlos I de cacería nos muestra un retrato moral del soberano inglés, que pagó con su cabeza su voluntad de mantener la monarquía sobre fundamentos absolutistas, y, notando la seguridad que emana de toda su persona, su porte altivo, su brazo de poderoso relieve, su mano indolentemente apoyada en la cadera; nuestra impresión es aún más viva si pensamos en el triste fin que el destino reservó a este rey que amaba las artes y a quien los escoceses vendieron a sus verdugos.

En los retratos de Carlos I, Van Dyck alcanza la perfección del dibujo y el color. Comenzó luego a pintar. a un ritmo acelerado, como si presintiera lo próximo de su muerte, y se hizo ayudar por sus alumnos para terminar esas telas que cada vez le eran más solicitadas. Todas llevan igualmente la huella del maestro, esos sugestivos y cálidos tonos castaños, y esa finura de toque que es una virtuosidad de su pincel.

En la corte de Carlos I pintó de manera admirable los retratos de los condes de Bristol y de Bedford, del monarca a caballo, del abate Scoglia, y muchos otros aún, siempre con la misma perfección de oficio. Antonio Van Dyck murió el 9 de diciembre de 1641, y el destino le evitó ver al rey Carlos I, que siempre lo había protegido, decapitado en Whitehall.

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Carlos I como cazador:El artista flamenco sir Anthony van Dyck realizó en 1635 este retrato de Carlos I de Inglaterra durante su estancia como pintor en la corte inglesa. Su estilo elegante y refinado influyó considerablemente en los retratistas de ese país. Esta obra forma parte de la colección del Museo del Louvre en París (Francia).

 

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Retrato del duque de Richmond.   Museo del Louvre (París).

OTRAS OBRAS ARTISTICAS DE VAN DICK

OBRAS ARTISTICAS DE VAN DICK

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II Editorial CODEX – Biografía de Van Dyck –