El Comercio Con Oriente

Historia del Intercambio y Comercio de Mercancias Sus Origenes

Historia del Intecambio y  Comercio de Mercancías entre Pueblos

Los primeros grupos humanos eran cazadores que mataban a los animales atrapándolos en fosos y cepos, arrojándolos por despeñaderos o atacándolos directamente. De los cuerpos de sus presas tomaban la carne para alimentarse, las pieles para confeccionarse vestidos, botes o refugios contra la intemperie, y los huesos para hacer instrumentos o armas.

Es imposible saber qué grado de contacto había entre los diversos grupos, pero no cabe duda de la existencia de tales contactos entre los hombres primitivos, bien para cooperar en expediciones cinegéticas a gran escala o para combatir entre sí en defensa de sus cazaderos. Cuando participaban distintos grupos en una cacería, era preciso idear un sistema para repartir las piezas cobradas.

Así se instituyó la costumbre en virtud de la cual una forma de servicios, la participación en la cacería, se recompensaba con bienes, participación en las piezas cobradas. En estas primeras actividades colectivas, que entrañan la transferencia física de bienes y el concepto de valor, se halla el origen del intercambio.

inrtercambio de mercaderias

Grabado alemán del siglo XV representando un almacén.
A la izquierda, un empleado revisa los libros mientras los obreros aseguran con cuerdas un cargamento.

El trueque: Una nueva forma de intercambio, igualmente antigua, advino cuando las actividades del individuo se independizaron lo suficiente como para tender a su propio interés privado. Dos cazadores, por ejemplo, regresaban con una liebre y un gallo salvaje, respectivamente.

Si cada uno prefería la pieza del otro se ponían de acuerdo y las permutaban, o si había alguien especialmente hábil para fabricar puntas de flecha quizá cambiaba una de ellas por una participación en el resultado de la cacería.

Este tipo de intercambio se denomina trueque y en las comunidades rurales ha existido hasta épocas modernas bajo diferentes aspectos, especialmente en los países menos industrializados y en las economías avanzadas con unos impuestos elevados, pues el trueque es un acto esencialmente privado y por lo tanto no figura en ninguna estadística ni cae en la órbita de los impuestos. (ver: Origen del Trueque)

Otro punto fundamental en el desarrollo de las formas más primitivas de comercio es la división de funciones entre los individuos. Al principio los hombres realizaban por sí mismos las distintas tareas necesarias para su vida cotidiana; pero gradualmente fue haciéndose evidente que resultaría más eficaz que cada uno se dedicara a la actividad para la que estuviera mejor dotado.

Por ejemplo, uno podía ser un experto fabricante de herramientas y otro un excelente usuario de las mismas. El primero aportaría las herramientas necesarias, recibiendo a cambio algunos de los productos resultantes del esfuerzo del segundo.

Al mismo tiempo se daba una de las condiciones necesarias para el comercio: cuando un individuo dejaba de producir la totalidad de los bienes que necesitaba, tenía que obtenerlos cambiándolos por otros.

El intercambio por trueque se producía allí donde surgía la oportunidad. Sin embargo, desde tiempos remotos se acostumbró a designar un lugar y una fecha para tales transacciones. Este fue el origen del mercado, donde se llevaban a cabo los intercambios.

caravana de camellos desierto

Una caravana de camellos ilustra el modo tradicional de transportar mercaderías a través del desierto.
Antiguamente las caravanas constituían un eslabón vital en el comercio entre Europa y África.

Al principio los mercados eran locales; luego, las mercancías se transportaron a mayores distancias. Permanecen oscuros muchos aspectos de esta actividad debido a la falta de pruebas documentales, pero es posible que los artículos atravesaran por una serie de intercambios, en el curso de los cuales recorrerían grandes distancias.

De este modo, aun con medios de transporte primitivos, tuvo lugar el intercambio de bienes entre los pueblos de la Edad de Piedra. Por otro lado, si una de las partes que intervenían en la transacción se hallaba en un estado de desarrollo más avanzado, podría transportar sus mercancías a mayores distancias.

Hace más de 3000 años que los fenicios, por ejemplo, tenían puestos comerciales en un lugar tan septentrional como son las islas Scilly.

En aquella época constituían una potencia naval bien desarrollada y se hallaban interesados en los depósitos de cinc de aquellas islas, mientras que los nativos todavía vivían en la Edad de Piedra.

El trueque existe todavía en el comercio moderno, especialmente cuando dos países acuerdan intercambiar sus productos respectivos. Pero, puesto que el trueque se limita a los casos en que cada una de las partes tiene algo que desea la otra, el desarrollo del comercio requería un procedimiento más flexible.

Para ampliar el comercio era necesario preparar y disponer de escala general de valores, de modo que una determinada cantidad de mercancía pudiera ser cambiada por otra del material que servía como símbolo de valor general.

A su vez, este material podía utilizarse posteriormente para adquirir otras mercancías. De esta manera, la forma de intercambio denominada trueque fue sustituida por otra más sutil y flexible denominada venta.

obreros de la seda

Seda y porcelana, artículos muy apreciados constituyeron la base de un floreciente comercio entre Europa y China. El grabado muestra el empaquetado de cerámica para su exportación

En su fase más primitiva el símbolo de valor general tenía que ser un bien tan universalmente deseado que fuera intercambiable en todo momento; existen testimonios que señalan la forma pastoral de vida como el marco original en que apareció la idea económica de valor y el modo de intercambio por medio de la venta.

La riqueza se medía en cabezas de ganado, relación que sobrevive en el término latino pecunia (que significa riqueza y se deriva de la palabra pecus, que quiere decir ganado).

El dinero: Sin embargo, con el transcurso del tiempo, el símbolo general se hizo más abstracto; tenía que ser una materia razonablemente escasa, que no sufriera deterioro por el transcurso del tiempo y que se pudiera transportar con facilidad.

El término técnico para designar este símbolo de valor y medio de intercambio es el de dinero.

En diversas épocas y lugares se han utilizado como dinero toda clase de objetos: piedrecillas, barras de hierro, etc.

Especialmente útil, y todavía empleada hoy día, es la moneda de metal. El metal utilizado al principio fue el electro, una aleación natural de oro y plata, utilizándose posteriormente oro y plata puros. El oro es desde entonces el material monetario por excelencia.

Tiene las cualidades básicas exigibles a una sustancia para que funcione como dinero: es escaso, duradero, no se oxida ni se corroe y es de fácil transporte.

Probablemente, las primeras monedas de electro fueron acuñadas en el siglo VIII a. de Jesucristo en Lidia, un antiguo reino situado en el centro de Asia Menor (la actual Turquía).

Poco después se acuñaron las monedas de plata. Este metal, aunque no tan raro y valioso como el oro, tiene la ventaja de ser más duro y, por lo tanto, más resistente al uso.

Para las monedas de poco valor se usaban el cobre y el bronce.

El uso del dinero acuñado se extendió rápidamente a las ciudades portuarias griegas de la costa jónica, a la costa oriental del Mediterráneo y a los imperios del Oriente Medio.

Es curioso que las primeras monedas chinas daten también del siglo VIII a. de J. C, lo que permite suponer que ya se mantenían relaciones comerciales con el Extremo Oriente en épocas tan remotas.

Cuando surgieron los imperios helenos, y más aún cuando los romanos dominaron el Mediterráneo, existía ya un sistema completo de dinero acuñado, y donde quiera que se establecían los griegos o los romanos el uso de la moneda se incorporaba a la vida económica de la región. La introducción del papel moneda pertenece a una época mucho más posterior.

Parece ser que al principio se mantuvo una cierta relación simbólica entre la moneda y la idea de riqueza representada por el ganado. Las primeras monedas llevaban a menudo la imagen de un buey, y en la actualidad las de muchos países llevan grabados motivos similares, como las espigas de trigo típicas de Alemania.

comercio con monedas

 A medida que se fue generalizando el uso del dinero, la venta ocupó el lugar del trueque y pronto el mercado fue una característica esencial de las ciudades europeas.

Se utilizaron también otros símbolos, como el buho de Atenas, pero el más extendido fue la efigie de quien gobernaba en la época de la acuñación, para recordar a todo el mundo la fuente de la autoridad que garantizaba la paz y el orden que permitían la práctica del comercio.

Las rutas intercontinentales: Las primeras rutas comerciales conocida fueron las líneas vitales de las grandes civilizaciones fluviales de Egipto y Mesopotamia: el Nilo y el Tigris y el Eufrates. Lo mismo puede decirse, más al este, de lo ríos del valle del Indo y del valle del Yangtsé en China.

Entre el delta del Nilo y el naci miento de los ríos de Mesopotamia se estableció una ruta terrestre que, a lo largo de Sinaí y cruzando Palestina, llegaba hasfc Siria.

Como el antiguo territorio de lo hebreos cruzaba este itinerario fue objeto d constantes disputas entre las potencias ri vales de Egipto y Babilonia. Gran parte d estas luchas se recogen en los libros del Antiguo Testamento.

moneda bizantina

Moneda bizantina de cobre estampada con ia letra M para indicar su valor: 40 nummi.
La acuñación en cobre se utilizó en el siglo V antes de Jesucristo.

Una ruta más directa cruzaba el desierto, pero sus ventajas erai contrarrestadas por la falta de agua y ali mentó para los hombres y animales.

La navegación costera se desarrolló desde muy antiguo en las riberas del Mediterráneo, especialmente gracias a los fenicios (los cánaneos del Antiguo Testamento), quienes desde el año 1500 a. de J. C. fueron los marinos más emprendedores y los primeros en circumnavegar el continente africano.

En una etapa posterior, los marinos griegos recorrieron el Mediterráneo y desde el año 750 al 500 a. de J. C. fundaron diversas colonias, en las costas del Mar Negro.

En Europa occidental, una importante ruta comercial era la que discurría a lo largo del valle del Ródano desde Marsella (fundada por los griegos) a través del Sena y hasta la costa del Canal de la Mancha.

Biografia de Marco Polo Vida Obra Viajes de Marco Polo Ruta de la SedaQuizá la ruta intercontinental más famosa de todos los tiempos fuera la de la seda, que unia la costa china del Pacífico con el Mediterráneo y Europa.

Funcionaba activaente en la época de los romanos, pero se sabe que era mucho más antigua y debió establecerse en tiempos del imperio persa (siglo v a. de J. C). Esta ruta discurría por el norte de las grandes cadenas montañosas de Asia y atravesaba el Turquestán, Sin-kiang y la Mongolia Interior.

Marco Polo, el gran viajero veneciano, la recorrió en el siglo XIII.

Había también una antigua ruta marina a ¡a China que pasaba por los puertos de la India meridional. Al principio era terrestre hasta el golfo Pérsico y continuaba después en barcos costeros a lo largo del golfo y la costa occidental de la India; pero desde el siglo I d. de J.C., aproximadamente, se estableció desde Egipto a través del mar Rojo y del océano índico.

A partir del siglo xiv cobró mayor importancia la ruta marítima al Extremo Oriente, en tanto que declinaba la de la seda.

El comercio: El comercio en sus diversas formas es un aspecto esencial de la sociedad humana. Surgió cuando un individuo, o un grupo, produjo más de lo que necesitaba, o cuando decidió concentrar su actividad en la fabricación de un producto determinado con el ánimo de cambiar el excedente por otras cosas hechas por otras gentes.

Para hacer posible el libre intercambio de mercancías fue necesario inventar una escala de valor universal. Para tal fin se utilizó el dinero, particularmente en la forma de monedas de metal. Una vez perfeccionado es:t método de asignación de valor, se peoii determinar el de cualquier objeto basándose en un patrón aceptado generalmente y que ha prevalecido hasta nuestros días. Actualmente se usa básicamente el dinero bancario.

Los Mongoles: Gengis Khan Kublai Imperio Mongol Invasiones Barbaras

Los Mongoles: Las Invasiones de Gengis Khan y Kublai

Genghis Khan: Los mongoles irrumpieron en la historia, saliendo de su oscuridad, a principios del siglo XIII, cuando Temujin (Herrero), un jefe tribal, unió a un cierto número de tribus negligentemente organizadas en una fuerza única y disciplinada. Con ella sometió a las tribus restantes y convirtió a los mongoles en una eficiente fuerza de choque.

En 1206 Temujin asumió el título de Genghis Khan (Rey de la Tierra).

El primer objetivo de Genghis Khan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria.

Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio. Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China. Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Veamos la historia con mas detalles….

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Este pueblo nómada de las estepas eurasiáticas fundó en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor imperio de la historia.

Eran una tribus de jinetes nómadas de las estepas del Asia Central,  su lugar de origen coincide aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia.

En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol llagó a extenderse desde China por el Este, a Rusia y el imperio islámico por el Oeste.

EL PAÍS MÁS «AISLADO» DEL MUNDO: Mongolia no es una isla, y, sin embargo es el país más «aislado» del mundo: en los cuatro puntos cardinales, cadenas montañosas y desiertos lo separan de los países limítrofes: Rusia y China.

La tierra de los mogoles es un extenso altiplano: solamente contando los límites del Estado mogol, su superficie es de 1.530.000 kilómetros cuadrados; y, para tan inmenso territorio, la población alcanza escasamente al millón de habitantes.

Es una región totalmente falta de agua; en verano es recalentada por el sol, y en invierno queda cubierta por una blanca capa de nieve.

Tiene una variación térmica realmente impresionante: de +37° en verano a —45° en invierno.

No obstante no hay que creer que el altiplano mogol sea un desierto sin vida; al contrario, cuando se derrite la nieve, crece por todos lados una espesa hierba que constituye un óptimo forraje para los numerosos animales de los rebaños.

MAS SOBRE LA VIDA DE LOS MONGOLES: Desde los tiempos más antiguos conocidos, toda la vida de los mongoles dependía de los animales y sus productos. Las ovejas, cabras y reses les proporcionaban alimento, ropa, tiendas y equipo de montar; sus caballos, pequeños y achaparrados, y sus camellos transportaban a los mongoles y su equipo de una tierra de pastos a otra.

Los niños mongoles, alimentados con leche fermentada de yegua llamada kumis, aprendían pronto a montar y, al igual que sus padres, se sentían más a sus anchas a caballo que a pie. Grandes perros salvajes acompañaban a los nómadas en sus correrías conduciendo a sus animales domésticos y guardando sus campamentos.

Entre los pocos productos no animales que los mongoles llevaban se encontraban las estructuras de madera de sus tiendas portátiles de fieltro (llamadas gerss o yurts) y una coraza de madera o hierro que les cubría el pecho y que elaboraron para la guerra organizada.

Su principal arma era el arco; los niños se adiestraban pronto a disparar flechas con pequeños arcos. A medida que crecían, aumentaban el tamaño de sus arcos y la longitud de sus flechas.

mapa mongoles

KUMIS Y TE CON MANTECA
También la alimentación de los mongoles es curiosa. Son esencialmente «carnívoros»: comen carne de caballo, de yac (especie de buey, de pelo abundante, que ellos emplean como bestia de tiro), pero no rechazan tampoco la carne de perro ni la del icneumón, una especie de mangosta. Crían vacas de las que sacan bastante cantidad de leche; ésta les sirve para la preparación de cremas frescas y de quesos.

Los mongoles antes de Gengis Khan: Los pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc. Su medio geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras, ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación lingüística (lenguas uralo-altaicas).

Parece que su hábitat original se situaba en las llanuras al sureste del lago Baikal, aunque algunos grupos se extendieron al norte del mismo, en la taiga siberiana, donde vivían de la caza. Su forma de vida motivó la extremada sencillez de las sociedades mongolas.

Agrupados en tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o asentamientos permanentes. El chamanismo y la veneración de los fenómenos naturales constituían sus principales prácticas religiosas.

Estas circunstancias motivaron el que los mongoles raramente fundaran estados, aunque se dieron algunas excepciones. Como otros pueblos nómadas, los mongoles eran excelentes arqueros y jinetes.

Convertidos en una fuerza guerrera, su extremada movilidad y velocidad hacía de ellos una seria amenaza para cualquier ejército. Gracias a ello consiguieron fundar efímeros Estados en diversas épocas, como el reino de Yen (siglo IV), el imperio juan-juan (siglos V y VI) o el de los kihtan (siglos X y XI) al norte de China, o el de los kara-kitai (siglos XI y XII) en Asia Central.

A causa de la inestabilidad interna y de la presión de otros nómadas, frecuentemente azuzados por el imperio chino, estos Estados solían desaparecer rápidamente, y las tribus mongolas volvían a su existencia errante.

Gengis Khan

Gengis Khan En 1196 Temuyin, un jefe de clan mongol, fue elegido khan o kan(soberano) por una asamblea de las tribus.

En pocos años sometió a su autoridad a todas las tribus turcas y mongolas que vivían en torno al Baikal, y en 1206 fue proclamado khagan (soberano supremo) por todas las comunidades, y adoptó el nombre de Gengis Khan (soberano universal). Organizó su nuevo Estado sobre dos pilares.

El ejército fue dividido en tres tipos de fuerzas: una caballería pesada para romper las formaciones enemigas, una caballería ligera (la especialidad mongola), que con sus continuos y rápidos ataques y retiradas hostigaba y debilitaba al enemigo hasta vencerlo, y cuerpos auxiliares de ingenieros e infantería, normalmente reclutados entre los pueblos sometidos, y empleados en los asedios de ciudades.

Los hombres eran repartidos en nuevas unidades, rompiendo las tradicionales agrupaciones tribales, lo que daba cohesión al conjunto, reforzado por la presencia de los 10.000 bahadur, la guardia personal del Khan.

La movilidad y sobriedad de este ejército y la organización de un eficaz sistema de correos (yam) permitían desplazar rápidamente grandes contingentes de tropas a lo largo de enormes distancias y concentrarlas por sorpresa contra el enemigo, con efectos devastadores.

El ejército mongol era extraordinariamente autosuficiente. Los soldados viajaban con su familia, de modo que el ejército consistía en una enorme multitud de viajeros sin motivo ni necesidad de volver a casa.

Sus tácticas militares se basaban en las técnicas de los nómadas para cazar animales en grupo.

Las fuerzas mongolas se desplegaban en una sola línea, rodeaban toda una región y luego se aproximaban por todos los lados, de modo que nadie podía escapar a su cerco.

Gracias a la cuidadosa planificación de sus consejos militares (llamados kurultaí) y a los excelentes reconocimientos del terreno que realizaban en sus veloces caballos, la victoria no tardaba en llegar. Sus primeras víctimas fueron los Jin, los enemigos de los Song del Sur.

Gengis les declaró la guerra en el año 1211 e inició sus avances con dos ejércitos de cincuenta mil arqueros, pero luego se dio cuenta de que, en realidad, no contaba con los recursos necesarios para tomar sus ciudades. Recurriendo a varios ingenieros chinos y algunos guerreros musulmanes para que le enseñaran a construir las máquinas de guerra y las catapultas gigantes (trabucos) utilizadas por los bizantinos, Gengis empezó a construirlas por su cuenta mediante los recursos que encontraba sobre el terreno, como los árboles.

Cuando Gengis se enfrentaba a una ciudad, daba a elegir a los dirigentes del enemigo entre dos opciones: rendirse o morir. Era un hombre de palabra. Si un mandatario era tan orgulloso como para presentar batalla, Gengis no mostraba ningún tipo de clemencia. Si se rendía, su pueblo era perdonado, pero a cambio se le exigía lealtad absoluta.

Cuando en el año 1209, un gobernante de Turfán –ciudad oasis situada en la actual región autónoma de China– se sometió a la autoridad de los mongoles, Gengis Kan no sólo perdonó la vida a su pueblo, los uiguros, sino que además éstos se pusieron a trabajar para los mongoles y se convirtieron en el motor de su burocracia imperial enseñando a leer y escribir al pueblo nómada, que hasta entonces había sido analfabeto.

En el año 1213 los mongoles ya habían llegado hasta la Gran Muralla y, en menos de dos años, se habían introducido en el corazón de la China septentrional. En el año 1215 asediaron y saquearon la capital de los Jin:Yanjing (Pekín en la actualidad).

Una vez sometido el pueblo Jin, la ira de Gengis Kan se dirigió contra el emperador musulmán -que al parecer le había insultado sin razón- de Jwarazm, imperio que se extendía desde el extremo occidental de China hasta el mar Caspio.

Luego Gengis Kan se dirigió hacia el norte, hasta llegar a Rusia, donde su ejército se dividió en dos y conquistó Georgia y Crimea. En su camino de vuelta hacia Mongolia derrotaron a un ejército ruso dirigido por seis príncipes, incluido el gobernante de Kiev. Como era costumbre en la tradición mongola, los príncipes fueron ejecutados sin derramar ni una gota de sangre: murieron aplastados bajo el peso de la mesa de banquete en la que los generales mongoles celebraron su festín victorioso.

Por otro lado, la yasa era la ley imperial que daba cohesión y organizaba el conjunto de las Instituciones del Imperio. La soberanía era electiva dentro de la familia de Gengis Khan, cuyos miembros acaparaban los máximos poderes civiles y militares. La cancillería imperial y el tribunal supremo eran dirigidos por mongoles. El Imperio se dividía en distritos militares, y los jefes del ejército, miembros del gran consejo imperial, se encargaban también de la administración, auxiliados por una numerosa y eficiente burocracia, escogida entre los pueblos sometidos.

Con estos elementos, los mongoles emprendieron una espectacular serie de conquistas. En 1209 sometieron el reino tungús de Xixia, después conquistaron el norte de China hasta Pekín (1215). Gengis Khan obtuvo el vasallaje pacífico de los kara-kitai (1218) y atravesó sus tierras en 1221 para conquistar el sultanato turco musulmán de Jwarizm (noreste de Irán). Combinando la tolerancia con las poblaciones sometidas pacíficamente y la mayor crueldad con los enemigos vencidos, convirtió el terror en un arma tan eficaz como su ejército. Sus lugartenientes Subotay y Djebe realizaron una incursión al sur de Rusia, venciendo a os cumanos y los rusos en Kalka, en 1223.

En 1225 Gengis regresó a China, donde volvió a luchar contra los Jin para someterlos de nuevo. Al cabo de poco tiempo, Gengis Kan murió: nadie sabe cómo. Algunos dicen que cayó de un caballo. Otra leyenda cuenta que fue asesinado por una bella princesa tangut: cuando estaban a punto de hacer el amor, lo castró con un cuchillo que llevaba escondido en la ropa interior para vengarse de él por haber exterminado a su pueblo.

Cuando murió Gengis, el Imperio mongol abarcaba desde la costa oriental de China hasta el mar Caspio. Pero sus hijos lo ampliarían aún más creando nuevos imperios en Rusia, Siberia y Asia central.

Sus primeros sucesores

A la muerte de Gengis Khan (1227) el imperio, que se extendía desde Manchuria hasta el mar Caspio, estaba repartido entre su hijos, bajo la soberanía del Gran Khan. En 1229 la asamblea de los nobles mongoles eligió para este puesto a Ogodei. este continuó las conquistas mientras organizaba el imperio, estableciendo la capital en Karakorum (1235).

El imperio Km del norte de China fue totalmente conquistado (1234), así como gran parte de Persia (1239). Batu, sobrino de Ogodei, acompañado por Subotay y Mangu, marchó sobre Occidente, destruyendo a los búlgaros del Volga (1236), aplastando a los rusos y tomando Kiev (1240). Atacó entonces Polonia, Hungría y Alemania, llegando hasta el Adriático (1241). Pero cuando iba a atacar Viena, la noticia de la muerte de Ogodei le hizo volver rápidamente a Karakorum para defender sus derechos al trono. Tras un periodo de minorías y regencias (1241-51), durante el reinado de Mangu Khan (1251-59) el imperio alcanzó su máxima extensión. Su hermano Hulagu, gobernador de Persia, acabó con la secta de los asesinos (1256) y conquistó todo Irak, ejecutando al último califa de Bagdad (1258), pero fue vencido por los mamelucos de Egipto en Am Yalut (1260).

Kublai Khan y la disgregación del Imperio

Kublai, otro hermano de Mongu, encargado de la conquista del Imperio chino de los Song, fue elegido Gran Khan (1260-1294). En seguida trasladó su capital a Pekín, llamada Kanbalik. Desde allí completó la conquista de toda China (1279) y envió expediciones contra Japón, Indochina e Indonesia. Bajo su reinado y el de sus sucesores, el Imperio chino-mongol alcanzó una gran prosperidad, gracias al orden interno y a que la tolerancia y la paxmongólica impuestas sobre gran parte de Asia favorecían enormemente el intercambio de ideas y mercancías. Fue en esta época cuando el famoso viajero veneciano Marco Polo llegó a la corte del Gran Khan, donde recibió cargos y honores. También llegaron otros comerciantes y misioneros, como el franciscano Ruysbroek.

Pero también en esta época comenzó la disolución del inmenso Imperio. La smización del Khan y de la dinastía Yuan por él fundada hizo que otros miembros de la familia se rebelaran contra su autoridad. Su nieto Kaidu fundó un kanato independiente en Asia central, que sólo fue sometido por Timur (1295-1307), sucesor de Kubiai, que no pudo impedir sin embargo la pérdida de control sobre los khanatos o khanatos occidentales. La misma dinastía Yuan fue derrocada en China por los Ming (1368) y sus descendientes se retiraron de nuevo a Mongolia.

Los khanatos de Asia central y occidental

A partir de 1260 el imperio se había convertido en una federación de khanatos, bajo la soberanía cada vez mas teórica del Gran Khan, frecuentemente enfrentados entre sí.

En Asia central, el kanato de Yagatay, tras una fase de expansión, comenzó su declive a la muerte de Kaidu (1301), mientras se turquizaba e islamizaba progresivamente. Tras sufrir el embate de Tamerlán (finales del siglo XIV) y la presión de los rusos, se dividió en varios khanatos que fueron progresivamente absorbidos por el Imperio ruso (siglos XVI-XX).

Al oeste, el khanato de Quipcap o de la Horda de Oro, en Siberia occidental, impuso su autoridad a los principados rusos y llegó a amenazar Bizancio. Islamizado superficialmente, se alió con los mamelucos, ayudando a su victoria en Am Yalut. Debilitado por la rebeldía de los príncipes de Moscú (1380) y la derrota a Tamerlán (1395), perdió definitivamente el control sobre Moscovia en 1480, y se escindió en los khanatos de Kazán, Astrakán y Crimea. El último de ellos logró resistir el expansionismo ruso hasta fines del siglo XVIII

Las conquistas de Hulagu en Persia llevaron a la fundación del Imperio de los llkharies o Iljanes. Éstos, tras algunos intentos de alianza con la cristiandad europea contra los mamelucos y los príncipes musulmanes de Siria, acabaron convirtiéndose también al Islam a finales del siglo XIII. Esto no impidió la disgregación de su imperio a la muerte de Abu Said (1335).

Los timuríes: En 1360, el turco islamizado Tamerlán (Timur Lenk, «el cojo») se proclamó descendiente de Gengis Khan y unificó a las tribus turcas y mongolas de Asia central. En una serie de campañas devastadoras sometió a su autoridad toda Persia, el khanato de Quipcap (1396), el norte de la India (1399) y el sultanato otomano de Asia Menor (1402). Pero a su muerte (1405), su gran Imperio, con capital en Samarcanda, se desintegró rápidamente.

Un descendiente suyo, Babar, fundó en 1506 el Imperio mogol de la India, que gobernaría durante dos siglos la mayor parte del subcontinente, hasta su sometimiento por los ingleses entre los siglos XVIII y XIX

PARA SABER MAS…

LOS MONGOLES eran una tribu nómada. Recorrían las estepas (llanuras sin vegetación) de Asia Central, con sus rebaños de ovejas, cabras, vacas y caballos. Vivían en tiendas circulares llamadas yurts.

MUJERES MONGOLAS: Las mujeres mongolas conducían las caravanas que llevaban los utensilios domésticos. Cocinaban y eran las encargadas de confeccionar la tela para los vestidos y los yurts. Cuidaban de los rebaños de ovejas, cabras y vacas, mientras que los hombres se ocupaban de los caballos.

DIETA: Los hombres mongoles montaban yeguas, cuya leche les proporcionaba además energía extra. En las largas travesías colocaban la carne debajo de la silla de montar para que se ablandara y así poderla comer cruda. Su alimentación básica consistía en carne y leche ya que no eran agricultores. En lugar de ello comerciaban con cereales, arroz, té y con productos como la seda y los metales.

MAESTROS EN EL ARTE DE MONTAR: Los mongoles dependían de la fuerza y de la velocidad de sus caballos. Los niños aprendían a sostenerse en las sillas de montar antes que a andar. Incluso adiestraban a los perros de caza a sentarse en los cuartos traseros de los caballos mientras ellos iban al galope. Para perfeccionar la montura practicaban el polo.

JINETES-CORREO El imperio mongol estaba unificado gracias a un complicado sistema de comunicaciones. Las noticias se transmitían por un servicio de correo a caballo. Un jinete-correo de élite podía cubrir una extensión de 130 km al día parando sólo una vez para comer y beber. Los jinetes advertían de su llegada a las áreas de descanso mediante las campanillas que tenían atadas a su silla. Allí cambiaban de caballo y obtenían alimento, y en pocos minutos volvían a estar en ruta. Los mercaderes que atravesaban el imperio mongol a través de las rutas comerciales que iban de este a oeste también usaban estas zonas para descansar.

CREENCIAS RELIGIOSAS: Los dioses de los mongoles eran espíritus benignos y malignos que habitaban en el agua, el fuego, el sol y el viento. Las corrientes de agua eran sagradas para los mongoles y se consideraba una falta muy grave bañarse en ellas o ensuciarlas de cualquier manera. Los chamanes mongoles, vestidos con túnicas blancas, se comunicaban con estos espíritus mediante los sueños y las invocaciones. Sin embargo, a medida que encontraron otras culturas, fueron abandonando muchos de sus ritos primitivos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
Atlas de la Historia del Mundo Kate Santon y Liz McKay
Gran Enciclopedia de la Historia Todolibro
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